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Recortes de Prensa     Miércoles 21 Julio 2004

El otro horror
Luis María ANSON La Razón 21 Julio 2004

CULTURA EN LIBERTAD

Editorial ABC 21 Julio 2004

CAPRICHOSA OPINIÓN PÚBLICA
ABC 21 Julio 2004

ERC, PRIMER AVISO
Editorial ABC 21 Julio 2004

Aló Maragall
José García Domínguez Libertad Digital 21 Julio 2004

Cesiones muy peligrosas
Editorial La Razón 21 Julio 2004

«Obsesionados con ETA»
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 21 Julio 2004

Cien días sin talante ni talento
EDITORIAL Libertad Digital 21 Julio 2004

¡Dezcállate!
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 21 Julio 2004

Llera cree que la sociedad vasca sufre «estrés» político y vive «atormentada»
AGENCIAS/SAN SEBASTIÁN El Correo 21 Julio 2004
 


El otro horror
Luis María ANSON La Razón 21 Julio 2004
de la Real Academia Española

Como los socialistas no han roto todavía su alianza con Carod-Rovira, el coro mediático adicto se ha dedicado a embadurnar de electoralismo o entusiasmo aznarí a todo aquel que en los últimos meses ha hecho referencia al fondo de la lucha antiterrorista. Antes de las elecciones, algunos dieron a entender que Acebes se había inventado el episodio de la furgoneta cargada con 500 kilos de cloratita para presumir, con fines electorales, de la eficacia del PP en la persecución de Eta. Pues bien, tras llorar todos sobre la sangre derramada del 11-M, quiero dedicar hoy, en medio del circo de la Comisión parlamentaria, unas palabras al otro horror que es el de Eta. Conviene no echar al olvido que la banda asesina tiene novecientos muertos a sus espaldas y muchos millares de víctimas. El terrorismo islámico no puede borrar al etarra que, unos días antes del 11-M, proyectó un atentado gigante en Madrid, probablemente en el entorno de este periódico, con 500 kilos de cloratita, lo que subraya la posición, ética y políticamente miserable, de Carod-Rovira.

Naturalmente que el líder de Esquerra carece de responsabilidad en los atentados terroristas. Pero, siendo conseller en cap del Gobierno catalán, se trasladó a Perpiñán, el Walhall etarra, para entrevistarse clandestinamente con Josu Ternera, ese Hagen, hijo de elfo y de los poderes del anillo robado ante los ojos atónitos de los dioses Ibarreche y Setién, que se extasían contemplando el esplendor del incendio, sin darse cuenta de que a la postre el Walhall en llamas terminará sepultándoles a todos. El resultado de la «negociación» fue el comunicado de Eta declarando la tregua en Cataluña pero no en el resto de España. Carod-Rovira dice que no pactó nada con Eta. No se lo cree ni él. Este periódico publicó en su día un artículo suyo de hace trece años. Se resume así: «Señores de Eta, matad en España, si ésa es vuestra estrategia, pero no en Cataluña porque Cataluña no es España».

CULTURA EN LIBERTAD
Editorial ABC 21 Julio 2004

EL curso organizado hace unos días por FAES acerca de la llamada «excepción cultural» ofrece una buena ocasión para reflexionar sobre el vínculo natural entre cultura y libertad. La presencia de intelectuales tan distinguidos como Mario Vargas Llosa, Fernando García de Cortázar y Jon Juaristi, entre otros, ha otorgado notoriedad pública a unas opiniones del máximo interés para la teoría y la práctica política, en línea con el objetivo que persigue el laboratorio de ideas impulsado por Aznar.

La cultura sufre un daño irreversible cuando se hace presente el dirigismo político. Lejos ya del despotismo ilustrado y en contra de un nacionalismo rancio que sólo presta oídos a los «ídolos de la tribu», el siglo XXI exige del Estado que promueva sin favoritismos la libertad de creación y que permita escoger a los ciudadanos según sus preferencias. El mercado no es enemigo de la cultura. Tampoco el verdadero talento necesita ser protegido por supuestos guardianes de la ortodoxia. La cultura, si es auténtica, se construye desde la sociedad abierta y no desde las administraciones públicas, cuya función (subsidiaria, aunque relevante) consiste en crear el marco que haga posible el despliegue de la excelencia.

Es por ello rechazable toda política proteccionista, disfrazada ahora de excepción cultural, un concepto cuyo origen se encuentra en Francia, cultura admirable pero en retroceso, y cuyo objetivo no es en absoluto inocente: se trata de justificar la subvención a una industria cinematográfica en declive. Resulta sorprendente el entusiasmo con que se asume semejante antigualla por nuestros responsables ministeriales. La cultura en español -a uno y otro lado del Atlántico- está en plena expansión: una fuerza original y creadora no necesita muletas para confirmar su condición de gran potencia. Las palabras de Vargas Llosa acerca de la excepción cultural como reflejo de un punto de vista antidemocrático deberían hacer reflexionar a quienes la defienden como si fuera la esencia misma de la modernidad.

La afición por las medidas intervencionistas explica también la injerencia en las instituciones culturales, ya consumada en el Reina Sofía y anunciada en el Teatro Real. No hay noticias, en cambio, desde el Ministerio sobre una mayor celeridad en las obras de los grandes museos, ni sobre una política genuina de promoción del libro y la lectura, ni sobre una política fiscal (posible, no imaginaria) que favorezca el mecenazgo y la inversión en patrimonio. El Gobierno debe rectificar en este ámbito tan sensible. La cultura no admite excepciones y el intervencionismo del Estado en este terreno conduce directamente al fracaso.

CAPRICHOSA OPINIÓN PÚBLICA
ABC 21 Julio 2004

A estas alturas, es más que dudoso que la comisión del 11-M pueda cumplir los objetivos para los que nació. Pero ofrece otras facetas de interés, como esa preocupante incursión en las tripas del Estado reveladora de la desasosegante fragilidad de nuestros servicios secretos, o el simple entretenimiento, con las historias sobre los perros policía o el mal carácter del fiscal Fungairiño.

Y hay incluso un tercer aspecto, útil para entender la dinámica de la política democrática, que es la enseñanza sobre los caprichosos vaivenes de la opinión pública. El exigente, frenético y a veces histérico queremos saber del 12 y 13 de marzo se ha convertido en la más llamativa de las indiferencias varias semanas después.

Mientras se escudriña de forma obsesiva la evolución de la investigación policial en las 72 horas posteriores al atentado, es clamorosa la falta de interés por las investigaciones policiales de los cuatro meses posteriores. Escuchamos conjeturas de expertos islamistas, de jueces y de porteros, más propias de un curso de verano o de un programa de televisión, nos indignamos con las hoscas maneras del fiscal Fungairiño, pero pocos parecen preocuparse por la opacidad del actual comisario general de información, el que nada sabe de los confidentes, o por la ausencia casi total de información del Gobierno sobre los avances de la investigación desde el 15-M.

No hay manifestaciones, ni mensajes de móviles, ni una ciudadanía movilizada en pos de la verdad. Todo parece dar lo mismo. Y no es que los medios de comunicación estén menos activos en este asunto. Por ejemplo, la asombrosa teoría de El País del lunes, según la cual si nuestros espías no se enteraron de nada fue por culpa de Aznar, debería llevar a una exigencia popular de reestructuracion total de tan incapaces servicios secretos.

Pero no ocurrirá. La opinión pública duerme tranquila. Y muestra que no es tan fácil de movilizar por los líderes políticos o intelectuales. Depende de su predisposición. El político y columnista Alistair McAlpine («Letters to a Young Politician», 1995) describió brillantemente la dinámica de la opinión pública cuando escribió: «Los magnates de la prensa, que son generalmente mucho más listos que los políticos, han descubierto que pueden tener el éxito económico que proviene de vender periódicos y el poder que deriva de ayudar a un político a llegar a primer ministro. Cómo se hace eso es sencillo. Los magnates olisquearán la intención de voto de los ciudadanos, y después les animarán. Por lo tanto, de una extraña manera, la democracia funciona después de todo».

Tras el 11-M, la opinión pública quería culpables, castigo a ese Gobierno que había provocado a los terroristas, desahogo para su miedo y dolor. Superado el trauma y alejado el temor, aquel ansia de verdad ha pasado a segundo plano. Ni siquiera hace falta ser un magnate de la prensa para saber que la opinión pública ya no quiere ser movilizada.

ERC, PRIMER AVISO
Editorial ABC 21 Julio 2004

EL Gobierno y el Grupo Socialista en Las Cortes van a tener la oportunidad de comprobar, a cuenta del referéndum sobre la Constitución europea, la fatigosa Legislatura que le va a deparar Esquerra Republicana, su principal socio en el Congreso de los Diputados. Los independentistas catalanes han anunciado que propugnarán el «no» en la consulta anunciada sobre la Carta Magna de la Unión, «a no ser -matizan- que el Gobierno de Rodríguez Zapatero haga gestos para el reconocimiento político, lingüístico y cultural de Cataluña». El asunto suena a algo más que una benévola transacción. Que el aliado político que aporta más apoyos al Grupo Socialista, es decir, el que conforma la parte esencial del sostén que precisa fuera de sus filas, tome un camino antagónico al del Ejecutivo del PSOE nos vuelve a refrescar la memoria sobre los débiles hilvanes sobre los que la formación gobernante ha tejido su proyecto.

La hondura de la materia sobre la que se diverge augura dos panoramas: o son tiempos de cesión (a un partido independentista, no lo olvidemos) o son tiempos de inestabilidad. Así las cosas, la acción de gobierno puede convertirse en un tormento para los socialistas en estos cuatro años. Y lo que es peor, no sólo para el PSOE y sus expectativas. En asuntos tan nucleares como la organización y la fortaleza misma del Estado -donde ERC exhibe asimetrías incompatibles con el actual marco político- el problema se transfiere a todo el sistema que los españoles acordaron concederse hace un cuarto de siglo en otro referéndum.

Aló Maragall
José García Domínguez Libertad Digital 21 Julio 2004

No hay lugar en esta Europa posmoderna donde las enseñanzas del multiculturalismo se hayan llevado a la práctica de un modo tan entusiasta como en Cataluña. Prueba de ello es que del enriquecedor diálogo con el Islam, Pujol aprendió a prescindir de la mitad de los cerebros que le pagaban el sueldo; no por inferiores, tal como ocurre con las mujeres en tierras del Profeta, sino por no carecer del preceptivo certificado de normalidad que él mismo expedía. Sobre esa piedra eligió edificar su iglesia el nacionalismo, y el ahora llamado a seguir amontonando ladrillos en torno a ella es Maragall.

Pero el heredero se propone introducir dos cambios en los planos de la obra. El primero, ya consumado, ordenaba imprimir un giro de 360 grados a la política de control de los medios de comunicación que practicó CiU. El segundo, que se estrenará este miércoles, pretende enriquecer el poso muslime de su antecesor con las aportaciones tropicales de la revolución bolivariana del coronel Hugo Chávez. Porque, a partir este día, el President iniciará un serie de debates en directo con el pueblo, sin más intermediarios que las cámaras de la televisión autonómica. El “Aló, presidente” del tripartito, por lo leído, se llamará Torn de preguntes al President de la Generalitat. Y también por lo poco que ha trascendido del show, el formato únicamente se distinguirá del original chavista en que Maragall comparecerá ante las masas de paisano y sin pistola.

Tampoco se sabe a estas horas si los interlocutores del President irán ataviados con boinas rojas y vistosas camisetas con el retrato del Ché. Porque lo único que se conoce de ellos es que son ciudadanos “anónimos”. Sin embargo, a los temas de las preguntas espontáneas que formularán no se les garantiza idéntico anonimato, y ya están en poder de los funcionarios que producen el espectáculo. Incluso los han hecho públicos. Así, los incógnitos elegidos por el azar lo interrogarán, básicamente, sobre “la relación Cataluña-España, y el nuevo Estatut”. Las dos grandes materias que nos quitan el sueño a los catalanes. Sin ir más lejos, yo mismo no pude pegar ojo en toda la noche, pensando en tan graves cuestiones; y varios amigos me llamaron al móvil de madrugada, desvelados por idéntica inquietud.

El caso es que el Govern está alarmado porque sus periodistas no aciertan a “transmitir el modelo”. Se lo acaba de afear uno de sus miembros a la directora de Catalunya Ràdio, una vieja comunista a la que en su día no se le ocurriera mejor manera de combatir al franquismo que prestar su voz como locutora en los partes en la desconexión local de Radio Nacional de España. De ahí, el inesperado efecto del derroche de ineptitud de los plumillas-comisarios: el coronel sigue sin tener quien le escriba, pero en Barcelona existirá alguien que le adeude derechos de autor.

Cesiones muy peligrosas
Editorial La Razón 21 Julio 2004

Pagado el precio del chantaje, que no otra cosa ha sido la retirada de las tropas de Filipinas de Iraq, los terroristas han puesto en libertad al rehén tagalo al que amenazaban con decapitar. El Gobierno de la presidenta Gloria Arroyo ha optado por la solución más cómoda en principio, ceder ante el terror y no hacer frente a la conmoción de su ciudadanía, pero también por la más arriesgada e internacionalmente insolidaria. Sólo desde la miopía del corto plazo, ya que la ingenuidad está fuera de lugar en un país como Filipinas, acostumbrado a sufrir el azote islamista, se puede optar por ceder ante los terroristas. Porque la misma Arroyo que ahora se retira de Iraq, se mantuvo firme cuando eran turistas occidentales quienes ocupaban el papel de rehenes, en manos de los guerrilleros islamistas filipinos, algunos de los cuales murieron en cautiverio.

Si algo se ha aprendido en las últimas décadas de lucha contra el fenómeno terrorista, es precisamente que ceder al chantaje resulta siempre la peor de las soluciones. Por eso es previsible que los terroristas que actúan en Iraq incrementen los secuestros. Y cabe pensar que Abu Sayaf, el frente moro de liberación o cualquier grupo de los que actúan en Filipinas, haya tomado buena nota de la cesión de Manila, a quien, conviene recordarlo, EE UU ayuda con medios y hombres en su lucha antiterorrista.

Iraq se está convirtiendo en una piedra de toque para medir la cohesión de la alianza internacional contra el terror. La retirada ¬aunque por otras razones bien distintas¬ de España abrió una espita por la que Filipinas ha sido sólo el último país en abandonar. Sin embargo, otros, como Italia, Bulgaria, Japón o Corea del Sur, aguantaron la amenaza de los terroristas y sufrieron la muerte de sus conciudadanos en la seguridad de que la cesión sólo hubiera servido para poner a otras personas en peligro.

La cesión filipina es un triunfo de quienes se oponen, con coches-bomba, a que el poder civil iraquí pueda asentarse. Al Qaida y los partidarios de Sadam, que no pudieron evitar con su baño de sangre la trasferencia de poder desde la coalición al gabinete de Alaui, tratarán ahora de impedir, con las habituales matanzas indiscriminadas, que Iraq pueda celebrar elecciones en libertad.

«Obsesionados con ETA»
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 21 Julio 2004

POR LO OÍDO un día sí y otro también en la comisión de investigación del 11-M, va extendiéndose la idea de que el Gobierno del PP estaba hace unos meses obsesionado con ETA militar. Y la de que pudo ser tal obsesión la que facilitó la comisión de los horribles atentados de Madrid.

Fíjense bien en las palabras, pues las palabras, como las armas, las carga también a veces el diablo: se dice que el Gobierno estaba obsesionado , no ocupado, agobiado o desbordado. No, el Gobierno estaba, al parecer, obsesionado , es decir, dominado por una obsesión, por «una perturbación anímica producida por una idea fija» o una «idea que con pertinaz persistencia asalta la mente», según define el vocablo «obsesión» el Diccionario.

Lo decían el otro día Agustí Cerdá y Emilio Olabarría, respectivamente diputados de ERC y el PNV, al ser preguntados sobre la posibilidad de que la masacre de Madrid pudiera haber sido evitada. «Los poderes públicos estaban obsesionados con ETA», afirmaba Olabarría. «Hubo despiste por la obsesión con ETA», insistía Cerdá en plena coincidencia. Y lo decía también anteayer el ex-jefe de los servicios de inteligencia del Estado, Jorge Dezcallar, quien manifestó ante los diputados de la comisión del 11-M que el Gobierno de Aznar estaba obsesionado con ETA militar.

La impresión que cualquier observador neutral podría obtener de esa cascada de opiniones es la de que el Gobierno español se había obsesionado con ETA por que sí o, como llegó a decir Cerdá con un cinismo colosal, «porque ETA le daba juego político». Un gran juego, desde luego, sólo que un poco peligroso, pues el de ETA es de esos juegos que suelen conducir directamente al hospital o al cementerio. Que se lo pregunten, si no, o a los cientos de altos cargos del PSOE y del PP que dentro y fuera del País Vasco y de Navarra llevan escolta desde que salen de sus casas para evitar que un etarra se los lleve de un pistoletazo por delante.

No, ni los Gobiernos de Aznar, ni antes los del Partido Socialista, ni ahora el de Rodríguez Zapatero, han estado nunca obsesionados con ETA, por la sencilla razón de que su gran preocupación y su constante dedicación a la lucha contra la banda terrorista han estado siempre justificadas plenamente: ETA ha sido durante muchos años la única amenaza criminal contra nuestra convivencia en paz, libertad y seguridad; y ha sido la lucha sin cuartel contra los pistoleros, sus amigos y sus cómplices la que ha permitido, tras cientos de muertos y miles de heridos, aislar a ETA hasta el punto de que alguien pueda decir hoy, sin que se le caiga la cara de vergüenza, que la lucha contra ella fue un día la obsesión de un gobierno democrático.

Cien días sin talante ni talento
EDITORIAL Libertad Digital 21 Julio 2004

En la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva del PSOE, su secretario de Organización, José Blanco, ha destacado que “cien días suponen menos de un 10 por ciento del total de legislatura” y que, sin embargo, el Gobierno socialista ha realizado en este tiempo "muchas iniciativas que por su cantidad y envergadura" justificarían un período más prolongado.

Hasta cierto punto, no vamos a negar cierto récord de dinamismo al Ejecutivo en estos tres meses en que ZP lleva en la Moncloa, pero no evidentemente en el triunfal y propagandístico sentido que lo pretende celebrar José Blanco. De cualquier gobierno se pueden esperar decisiones erróneas y muestras de descoordinación e indecisión, pero ciertamente no tan clamorosas y numerosas como las que ha ofrecido el PSOE en apenas el “10 por ciento” del tiempo de legislatura que lleva consumido.

En primer lugar, cabe señalar la gravísima irresponsabilidad histórica que supuso la electoralista y anticipada retirada de las tropas de Irak que, al tiempo, tanto satisfizo a las organizaciones terroristas islámicas. También cabe destacar como, de la noche a la mañana, el Ejecutivo de ZP varió nuestra política exterior, en beneficio de países como Francia y Marruecos y en detrimento de los legítimos intereses y del peso internacional de nuestro país. En este capítulo, también cabe incluir “decretazos” tan perjudiciales como los dirigidos contra el Plan Hidrológico Nacional, la Ley de Calidad de la enseñanza o la anunciada reforma del proceso penal para que los fiscales —que jerárquicamente terminan por depender del Gobierno— se hagan cargo de la instrucción en lugar de los jueces.

A esa determinación en el error con tal de llevar la contraria a su sucesores, cabe añadir el capítulo de la indefinición como es la que caracteriza a las propuestas de reformas estatutarias o del Senado que pretende llevar a cabo Zapatero o las evidentes contradicciones en las que han incurrido varios ministros de su gobierno y que Solbes, no pudiendo atajarlas, ha acabado por sufragar recurriendo a un déficit del que ahora se quiere culpar al PP. Eso, por no hablar de las 180.000 viviendas prometidas por ZP, que luego quedaron reducidas a 180.000 “soluciones habitacionales” y que han acabado en el anuncios-humo que hizo el pasado viernes la ministra Trujillo y que, básicamente, se caracterizan por subvencionar los problemas y no en solucionarlos.

Donde no se puede negar ni energía ni acierto al PSOE es a la hora de camuflar ante la opinión pública todos estos errores saliendo a la palestra y recurriendo al casi pleno dominio mediático que goza gracias a Prisa y a los medios estatales. Eso, sin quitar mérito a ZP y a su capacidad de mantener su inmutable y cómplice sonrisa ante una gestión que oscila entre la irresolución y el desperfecto.

Comisión 11-M
¡Dezcállate!
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 21 Julio 2004

Dezcallarse no es lo mismo que callarse. Fungairiño, por ejemplo, despeja el balón y calla cuando le quieren poner a especular. Bueno es él. Arguye un aislamiento mediático por higiene mental y punto. Y el interlocutor, con un berrinche fenomenal invoca imaginarios delitos, pero comprende que no tiene modo humano de sumar al fiscal a su juego. Dezcallarse es mucho más difícil, es hablar sin decir nada pero con tono de experto, quedar bien con todos pero no satisfacer a nadie, hablar por la boca pero con autoridad.

La falta de lecturas, o la mala fe, o la creativa combinación de ambas, ha impedido a muchos observadores captar el mensaje transparente de los silencios de Fungairiño y, en una estúpida revancha, se le han echado a la yugular tirando de hemeroteca mala y parcial para atribuirle los crímenes de Pinochet. Hasta la triste Tigresa se ha sumado al festejo con algo que quería ser una ironía.

El que ni se calla ni se dezcalla, para exasperación de enemigos cordiales y de amigos ingratos, es Aznar. Mucho ruido con las declaraciones colombianas. Como si el ex presidente se hubiera ido de boca en un calentón. Parece mentira que todavía no lo conozcan; Aznar no tiene calentones (dialécticos, se entiende); siempre dice lo que quiere decir, bien clarito y con toda la intención. Sabe que Radio Caracol se acaba oyendo en Madrid, y ha emitido un mensaje que es un aviso: todo lo que pueda saber el gobierno él también lo sabe, así como todo lo que pueda ocultar, manipular, torcer o tachar. Y de nuevo la jauría se lanza a por su presa favorita, la que nunca se cobraron ni se cobrarán porque su voluntaria marcha les frustró para siempre. Nos venden que se trata de algo gravísimo, dan por hecho que el ex presidente no puede tener esas informaciones y, ya puestos, le atribuye Blanco no sé qué filtración. La temeridad no está reñida con la confusión mental: “no he escuchado ningún malestar”, dijo en el congreso socialista, extendiendo las posibilidades del español.

Pero nada. Puede Aznar invocar el presente histórico y quedarse tan fresco. Puede dejar que el adversario se embarre del todo y que otros aclaren que los mismos documentos los tuvo Zapatero como jefe de la oposición y qué a ver dónde están. Se los pudo fotocopiar por si las moscas y no pasa nada, o se los pudo quedar para meterlos en su caja fuerte sin infringir la ley. Sólo los muy sectarios y muy cegados creerán que los ha filtrado a la prensa afín (¿cuál?). ¿Y quién lo demostrará? ¿Los filtros vivientes de la comisión parlamentaria?

Así que se puede hablar clarito y con intención, como Aznar, se puede callar y expresarse perfectamente, como Fungairiño, y se puede Dezcallar o hablar de forma muy aparente sin decir nada. “¿Qué voy a decir si me preguntan sobre tal o cual cosa?”, estarán preguntando a sus asesores algunos de los futuros comparecientes. “¡Dezcállate!”, les responderán. Como si fuera tan fácil.

Llera cree que la sociedad vasca sufre «estrés» político y vive «atormentada»
Pagazaurtundua dice que las «soluciones mágicas» no acaban con el terrorismo
AGENCIAS/SAN SEBASTIÁN El Correo 21 Julio 2004

El sociólogo Francisco Llera, director del Euskobarómetro, dijo ayer que la sociedad vasca «sobredimensiona los aspectos positivos del ámbito económico por la «frustración política e identitaria» que padece.

Llera realizó estas declaraciones antes de ofrecer una conferencia sobre 'Tópicos en la política en el País Vasco: El irredentismo y el victimismo enemigos de la ciudadanía', en el marco del III Seminario Fernando Buesa de los Cursos de Verano de Sebastián.

El profesor de la UPV sostuvo que la sociedad vasca está «llena de paradojas y contradicciones». A su juicio, en comparación con el resto de España, es la que muestra una «mayor satisfacción por lo personal» y en la que «mejor valoración hay sobre la situación económica o sobre los problemas sociales». «Es una sociedad satisfecha desde el punto de vista socioeconómico y, al mismo tiempo, frustrada y estresada en el terreno de la política y de lo identitario», agregó. El director del Euskobarómetro incidió en que está «atormentada identitariamente», porque «no tiene muy claro cuál es su elemento definitorio».

Dentro de las mismas jornadas, la representante del colectivo 'Basta ya' Maite Pagazaurtundua defendió que «no todas las ideas son legítimas» y que, por tanto, las que son «totalitarias y antidemocráticas deben ser perseguidas, porque deslegitiman al Estado y a la sociedad».

En su opinión, hay agentes sociales y políticos que utilizan habitualmente «tópicos» sobre «soluciones mágicas del terrorismo». Advirtió de que, en los momentos en los que ETA «está muy débil, podemos caer en la tentación de considerar» que, a partir de los mismos, puede «llegar una solución definitiva del terrorismo». A su juicio, esos «tópicos» son la «despolitización de las víctimas, que todas las ideas y todos los proyectos son legítimos y dialogar para que paren de matar».

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