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Recortes de Prensa     Sábado 24 Julio 2004

NACIONALISMO, LIBROS Y VIAJES
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 24 Julio 2004

LAS FORMAS Y EL FONDO
Edurne URIARTE ABC 24 Julio 2004

Apología del asociacionismo
Iñaki Ezkerra La Razón 24 Julio 2004

Y ahora a meter bolas económicas
Julián Lago La Razón 24 Julio 2004

¡Pío, pío que yo no he sido!
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Julio 2004

Secuestro de la democracia
Isabel Durán Libertad Digital 24 Julio 2004

Otro tajo a España
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Julio 2004

EL «LOBBY» FEROZ
Jaime CAMPMANY ABC 24 Julio 2004

Pal de paller
José García Domínguez Libertad Digital 24 Julio 2004

CULTURA EN ESPAÑOL
Editorial ABC 24 Julio 2004

La boina de ABC.
Nota del Editor 24 Julio 2004
 


NACIONALISMO, LIBROS Y VIAJES
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 24 Julio 2004

MARAGALL ha estado en Madrid. No quedó claro si Zapatero recibía a su «virrey» de Barcelona o si era Maragall el que visitaba a su «virrey» en Madrid. Tanto monta. Socialismo es igualdad.

Cada cual tiene derecho a adherirse a las opiniones e ideologías que tenga por conveniente, siempre que no le conduzcan al crimen. A mí, la combinación entre nacionalismo y socialismo siempre me ha parecido inquietante, pues si puede conducir al socialismo nacional de Lassalle, también puede llevar al nacional-socialismo de Hitler. Pero apenas existe mal que no tenga su tratamiento. Los males del nacionalismo se curan principalmente leyendo y viajando. Pero no leyendo cualquier cosa ni quizá tampoco yendo a cualquier sitio. En contra de los hiperdemócratas literarios que aman todos los libros por igual, prefiero una aristocracia literaria basada en los principios de selección, jerarquía y excelencia. Los que mejor curan los males del nacionalismo son los libros de Historia escritos por hombres sabios y veraces, no, naturalmente, los que propalan las falacias de las que él se nutre. Libros donde recordamos viejas verdades. Así, que España tiene unos tres mil años de existencia y no quinientos (entre otros, España, tres milenios de historia, del gran Antonio Domínguez Ortiz). Si no, carecería de sentido que las crónicas medievales se refieran a la recuperación de Hispania frente al Islam. España no nace del imperialismo de Castilla, y los pueblos y reinos medievales no preexistieron a la realidad nacional de España sino que fueron formas particulares de una empresa común. Desde la perspectiva histórica, tiene mucho más sentido la reunificación de España y Portugal que el desmenuzamiento de España a que nos invitan los nacionalistas y sus virreyes complacientes.

EL problema es que España y el cristianismo son realidades que a algunos les ponen de los nervios. Y no contentos con intentar borrarlas de sus vidas, cosa a la que tienen derecho, quisieran verlas borradas de la Historia, cosa mucho más trabajosa. Y ahí andan empeñados no ya en suprimir las huellas cristianas de España, quizá bajo el manto ideológico del multiculturalismo, sino de Europa toda. Y, mientras tanto, podemos leer en el libro de José Orlandis, Europa y sus raíces cristianas, que la primera vez que aparece escrito el término «europeo» («europeense») es en una crónica mozárabe del siglo VIII para designar a los soldados cristianos de Carlos Martel que combatieron en la batalla de Poitiers y detuvieron el avance islámico hacia el corazón de Europa. Así que no sólo España sino también Europa. Por cierto, que hay quien cree que Europa tiene unos cincuenta años de existencia.

TAMBIÉN se encuentran libros que nos cuentan la participación de gallegos, vascos y catalanes -los ejemplos no son casuales- en la empresa de la conquista de América, ya desde el primer viaje de Colón. Por supuesto, la Historia no tiene por qué determinar el futuro. Podemos romper la vieja unidad de España o entregar Europa al islamismo. Eso no quiere decir que debamos hacerlo. Pero lo que no podemos, ni debemos, permitir es que haya quienes se vistan de mentira o ignorancia para cubrir las vergüenzas separatistas. Me olvidaba de los viajes. Bueno, en esto podemos ser menos exigentes. Casi todos son benéficos, y sólo puede ser inocuo o, en algún caso, contraproducente la asistencia a la romería de la villa natal. Se aconseja atemperar sus efectos con una visita a la de algún pueblo vecino, y si puede ser de otra comarca, mejor.

LAS FORMAS Y EL FONDO
Por Edurne URIARTE ABC 24 Julio 2004

LA primera reunión en ocho años de los presidentes del PNV y del PP vasco denota que se ha producido un cambio de formas. Josu Jon Imaz, que es quien tuvo la iniciativa para celebrar este encuentro, es muy diferente a Xabier Arzalluz. La pregunta es si también hay un PNV diferente, e incluso un País Vasco diferente que permitan pensar en transformaciones de fondo a corto y a medio plazo. Tengo una respuesta negativa para el presente, y, sin embargo, aventuro una ligera esperanza de cambio para el futuro a medio plazo.

Sobre el presente, ni siquiera caben las especulaciones. Los datos son contundentes; a día de hoy, Imaz y el PNV persisten en la continuación sin fisuras de los pasos previstos del Plan Ibarretxe. No ha habido la más mínima matización sobre un proyecto que pretenden debatir y votar en el Parlamento antes de fin de año. Y, además, tampoco se ha producido ninguna variación sustancial en los guiños a Batasuna con quien Imaz se ha reunido antes que con el PP. Y, sin embargo, la radical disminución del terrorismo callejero, el declive de Batasuna y el extremado debilitamiento de ETA están produciendo un notable cambio del ambiente social del País Vasco. Hay deseo e ilusión de normalidad, en la política y en la vida cotidiana, y una esperanza silenciosa de librarse definitivamente del yugo ETA-Batasuna.

Por primera vez en mucho tiempo, hay predisposición para una nueva época. Pero su realización no depende tanto del PP, o del PSOE, sino de quien se alejó de la normalidad, de ese PNV arrastrado por el radicalismo de Estella. Y es posible que Imaz, incapaz hasta ahora de liberarse de la aventura del Plan Ibarretxe, haya comenzado a intuir que la supervivencia política de su partido depende de un camino de vuelta al centro político muy diferente al emprendido por Arzalluz y por Ibarretxe.

Apología del asociacionismo
Iñaki Ezkerra La Razón 24 Julio 2004

Desde su nacimiento, el movimiento cívico del País Vasco parece andar pidiendo perdón por su propia existencia. Es más que frecuente que sus voces representativas digan cosas como «desapareceremos en cuanto desaparezca ETA». Y yo creo que en este aspecto es preciso saber deslindar el plano personal, la vocación individualista que con toda legitimidad pueda tener un artista, un intelectual, un profesional o cualquier otro ciudadano ¬y que hace que para él lo más apetecible sería no pertenecer a ningún partido político ni colectivo social¬ del propio fenómeno asociacionista que debe perdurar exista o no exista ETA y por encima o al margen de las apetencias de sus individualidades. Quiero decir que el asociacionismo es bueno, necesario y apetecible en sí mismo hasta el punto de que resulta indispensable para el funcionamiento democrático de una sociedad. El asociacionismo es la base y el alma de la Democracia, que no es tal si no lo garantiza como lo hace nuestra Constitución. No digamos ya en la dramática situación vasca en la que el asociacionismo, aparte de que debe ser garantizado e incentivado, resulta casi una obligación moral para responder no sólo al terrorismo sino al nacionalismo totalitario que lo ha producido, que lo quiere rentabilizar y pretende sobrevivirle sirviéndose de todo tipo de disfraces.

«Desapareceremos en cuanto desaparezca el nacionalismo que destroza la convivencia con ETA y sin ETA» es lo menos que debería decirse desde esos colectivos constitucionalistas de Euskadi que tienen derecho a perpetuarse el tiempo que les dé la gana como se perpetúan con naturalidad los colectivos nacionalistas. A ningún partido ni asociación ni fundación nacionalistas se le ha visto nunca augurar su desaparición con la aprobación del Estatuto de Guernica ni con el Pacto de Lizarra ni con el Plan de Libre Estado Asociado. ¿Por qué los que no somos nacionalistas debemos estar permanentemente pidiéndole permiso al PNV para asociarnos, para reunirnos, para expresarnos, para existir? Lo más ridículo y patético es que ese permiso se lo estamos pidiendo ni más ni menos que a nuestro mayor enemigo, al que habló de las "ratas de Ermua" cuando surgió el foro que lleva el nombre de ese pueblo o al que ha estigmatizado y perseguido al presidente del Foro El Salvador hasta echarlo de Maruri, otra localidad vasca que es también un referente aunque no exactamente de la libertad.

Con el rechazo al movimiento cívico del País Vasco, con el sentimiento de culpabilidad que algunos pretenden inculcar en él por existir simplemente ocurre como con toda respuesta al nacionalismo, que es inmediatamente tachada de "frentista". Hay quienes ven cabezonería y falta de sentido de la realidad en la mera voluntad democrática de seguir intentando vencer a los nacionalistas en unas elecciones autonómicas pero luego son muy indulgentes con la falta de sentido de la realidad y la cabezonería auténticas e incomparables del nacionalismo, con su voluntad descabellada y totalitaria de vencer a un Estado con la violencia, el chantaje y la coacción a los ciudadanos.

Cuando un país se libra de una dictadura, el primer gran paso, el inequívoco síntoma de que ha alcanzado la democracia es el reconocimiento de una ley que proteja el derecho de los ciudadanos a asociarse. Y una democracia lo es en la medida en que ampara y promueve esas asociaciones que exceden el limitado espacio de los partidos políticos. Las asociaciones, las agrupaciones, los colectivos cívicos, los círculos de opinión, los foros o como quiera llamárseles son la esencia del sistema democrático y tan importantes como los partidos. Son los que llegan socialmente hasta donde no pueden llegar éstos, sobre todo cuando se dejan llevar por la inercia, el oficialismo, los intereses estratégicos, el apoltronamiento o eso que se llama el aparato. Las asociaciones, los foros son los grupos que más penetran en la sociedad y los que brotan más espontáneamente de ésta, los que pueden dotar de discurso a los partidos o renovarlo cuando se agota en luchas de poder y crisis internas; cuando los políticos tienen la tentación de constituirse en clase social e incurren en el nepotismo, en el narcisismo, en la demagogia y en la pérdida de contacto con la realidad. Las plataformas cívicas, los grupos pacifistas o las coordinadoras ecologistas deben inspirar desconfianza cuando pretenden remplazar a los partidos en lugar de complementarlos.
Pese a todas las monstruosidades que presenta la sociedad norteamericana y al simplismo de su sistema bipartidista, la gran virtud de esa sociedad -y la que hace ese sistema soportable- es justamente su vitalidad social, su tradición civil y lo arraigado que allí anda el asociacionismo. Son los foros, las plataformas, los movimientos, unas veces progresistas y otras reaccionarios, los que permiten que esa ciudadanía pueda respirar y abrir fisuras en el corsé demócrata-republicano. Son los grupos antirracistas, feministas, gays o pacifistas, los colectivos de amigos del rifle, del consumidor o del oso panda los que hacen que en EE UU se pueda hablar de democracia.

El asociacionismo tiene en Euskadi -y en toda España- una gran labor por delante y no voy a caer en la tentación de decir que "por desgracia". Porque tal labor la tiene, sí, frente a ETA, frente al nacionalismo totalitario y los vicios que uno y otro han generado en la convivencia. Pero, cuando todo eso haya pasado, seguirá disponiendo todavía de un buen campo para defender los valores democráticos y constitucionales, los derechos humanos y ciudadanos, no ya la vida sino la calidad de vida. El asociacionismo tendría sentido aunque todo funcionara a las mil maravillas y para que siga funcionando. Que sepan los nacionalistas -como ciertos "aparateros" del PSOE que han recogido el afán controlador, o sea la peor herencia del viejo PCE estalinista- que, si no son éstos de hoy, serán otros los colectivos, pero van a tener asociacionismo para rato.       Iñaki Ezkerra es escritor y miembro de Foro Ermua

Y ahora a meter bolas económicas
Julián Lago La Razón 24 Julio 2004

Anda que resulta que los populares dejaron la economía hecha unos zorros, tiene bemoles la cosa, lo cual, además de pasarse siete pueblos, supone negar que es de día cuando es de día y de noche cuando es de noche. O sea, que mal, que no se puede estar inventándose, como Zapatero se ha inventado, que el último gobierno de Aznar había escamoteado un «déficit oculto» en las cuentas públicas, y no.

Así de eso nada, monada, que cuadradas, y bien cuadradas, entregó Aznar a Zapatero las cuentas del Estado. Más aún, con superávit, un billón de euros en la caja creemos recordar, y no los socialistas, los cuales, como creen que los Presupuestos Generales son de chicle, han anunciado ya para 2004 un déficit de un 0,8 por ciento, y eso que llevan dos días gobernando como quien dice. Vamos, que menos jugar al monopoly, que todavía nos acordamos cómo estaba aquí el patio en vísperas de lo de Maastricht. ¿O acaso nos hemos olvidado de la situación del paro, que era galopante, la quiebra, o casi, de las cuentas de la Seguridad Social o el ritmo de crecimiento de nuestra economía en relación con el resto de los países de la Unión Europea?

Vale tíos, que para cuentas desmadradas y un déficit del carajo la vela, de un 6,6 por ciento para ser concretos, el que recibió Aznar de manos de González, quien dejó las arcas del Estado temblando, con más deudas que Alemania después de la II Guerra Mundial... Eso sí, no sin antes, cuando llegó al poder mismamente, practicar la demagogia con las famosas «auditorías de infarto» aquellas con que González tenía acojonados a los ucedeos, y de las que nunca más supimos, por cierto.

O lo que es lo mismo, para agujeros negros los que se encontró Rato cuando se hizo con la cosa económica, y eso que Solbes, ministro entonces de González, estuvo dedicado a desfacer los entuertos de sus colegas sociatas a base de receta liberal a tope, es decir de más sociedad y menos Estado. De modo que, tras lo del 11-M y lo del Yakolev-42, sólo ha faltado ahora que Zapatero vaya y suelte desde La Haya la parida ésa del «déficit oculto» sin que se le mueva una pestaña al pollo.

Dicho lo dicho, que sí, que ha habido «milagro español», desde 1996 hasta el 2004 casualmente, como «dixit» en su día el canciller Schröder, que además de alemán es socialista. Bueno, pues eso, que Zapatero intoxicará a la peña con bolas económicas y el vicepresidente Solbes, que no es ningún loco carioco, seguirá viéndose en el trance de desmentir a su propio baranda, como ha sido el caso. O sea, que con un canto en los dientes se daría Zapatero, si al final de esta legislatura pudiera presentar un plan de estabilidad similar al último presentado ante el Consejo Europeo por el último gobierno de Aznar, a quien aquí mismo le pondríamos a parir, que eso está súper, súper de moda, si no fuera porque se nos ha acabado la columna.

¡Pío, pío que yo no he sido!
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Julio 2004

La primera vez pudo colar, pero ahora cien días después ya no se lo cree nadie. El Partido Socialista ha vuelto a poner en marcha su peculiar maquinaria destructiva. Una maquinaria que tiene tres pasos obligados. Primero: uno de los medios de comunicación del grupo PRISA saca a la luz una filtración previa del propio Ejecutivo. Ahí empieza la repetición a hora y deshora, en portada y en páginas interiores de la filtración de turno. Segundo: una vez que la noticia está convenientemente difundida aparecen los leones rugientes socialistas para valorar esa información que siempre tiene como objetivo demoler todo lo que tenga la huella del PP y del propio Aznar. Tercero: aparece en escena el presidente Zapatero. Lo hace con cara de bueno, como sí él no supiera nada de nada y entonces dice que con él eso no volverá a pasar y que el lugar del debate es el Congreso de los Diputados. Este ciclo con tres pasos bien delimitados se repite una y otra vez como única estrategia política.

La última entrega de esta orquestación, la hemos visto con la polémica surgida por la medalla del Congreso de los Estados Unidos para José María Aznar. Una polémica basada en una historia que nada tiene que ver con la realidad, pero que anunciada a los cuatro vientos y aliñada con declaraciones termina pareciendo verdad lo que es rigurosamente falso. Pero en fin, lo que se repite siempre como el refrendo y el certificado de que estas operaciones de acoso y derribo están perfectamente diseñadas es la intervención final de Zapatero. El presidente del Gobierno siempre aparece en escena con un mensaje subliminal: "¡Pío, pío que yo no he sido!. Pero
-¡lo siento!- ya vamos conociendo el percal y esa cara de no haber roto un plato no nos vale. No tiene credibilidad.

Esto no es serio. Esto no es de recibo. El Gobierno Zapatero deberá ponerse ya las pilas. Dejar de hacer política de odio y rencor, mirando al pasado y fabricando historias de la nada, y dedicarse a solucionar los problemas de verdad. Hay que empezar a pensar que el Partido Socialista y el presidente del Gobierno viven bajo el síndrome del complejo de inferioridad. Y están dispuestos a seguir quemando todo lo que se encuentren por su camino. Una auténtica mezquindad, una capacidad de gestión muy pobre y un nivel político muy bajo. ¡Ya esta bien!. ¡Qué se pongan a gobernar!. Desde luego estamos empezando a dudar que sepan hacerlo. Y lo hechos

Secuestro de la democracia
Isabel Durán Libertad Digital 24 Julio 2004

La comisión de investigación del 11-M se ha desenmascarado. Como los buitres acechan desde el cielo los cadáveres dando vueltas hasta que se lanzan sobre su presa, quienes ostentan la soberanía popular en nombre del partido socialista y sus satélites minoritarios nacionalistas y de izquierdas no pueden ocultar ya cual es su única pieza a cobrar. No quieren saber quién o quienes fueron los autores intelectuales del asesinato de 192 personas en Madrid y de la mutilación de otros mil ochocientos heridos, e impiden que se conozcan sus ramificaciones y sus tramas ocultas. Les basta con remover su odio lacerante al PP. Pero al intentar cobrarse la pieza echándole la culpa a los populares de una supuesta manipulación gubernamental para ganar las elecciones generales a costa de los muertos creando una comisión de investigación predeterminada, les ha salido el tiro por la culata.

El PSOE –arropado, con la abierta connivencia de Convergencia y Unión, Esquerra Republicana, Partido Nacionalista Vasco, Izquierda Unida y Grupo Mixto– ha impedido que acuda a declarar el anterior secretario de Estado de Interior, Ignacio Astarloa, persona clave para el esclarecimiento de lo ocurrido tras los atentados ya que su puesto era el epicentro informativo del Gobierno. Veta además la comparecencia del jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Asturias, en manos de quien se dejó la investigación de la trama de los traficantes de dinamita asturianos según declaró el propio coronel Hernando, jefe de la UCO, y quien debería aclarar por qué no se persiguió a quienes tenían en su poder nada menos que 300 kilos de explosivos. Hurta también a los ciudadanos la posibilidad de escuchar a los confidentes de la policía y de la guardia civil y sus posibles pactos secretos para mantener la boca cerrada.

Obstaculizar y vetar cualquier vía de esclarecimiento supone un desprecio flagrante a la verdad con las agravantes de premeditación y alevosía políticas. A diferencia de cualquier otra comisión de investigación parlamentaria habida en la historia de la democracia –Roldán, Banesto, o Gescartera–, esta se produce a costa de la sangre derramada de inocentes para defender sus intereses personales han convertido la política en un estercolero. No se trata del saqueo de dinero más o menos público, sino de la mayor masacre producida jamás en Europa. Mofarse de las víctimas y de sus familiares impidiendo deliberadamente el esclarecimiento de los hechos supone la mayor burla a la ciudadanía de la historia de la democracia española y hará que quizás las heridas producidas no se cierren nunca. Sólo la no retransmisión por la televisión pública de las sesiones les salva del descrédito definitivo ante la ciudadanía si esta asistiera en directo a la patética patraña parlamentaria.

¿Qué es lo que con tanto miedo no quieren que se sepa los actuales titulares del Gobierno? Pese a todo, ahora sabemos más. Algunas cosas que antes de constituirse la comisión de investigación eran meras especulaciones ahora han quedado meridianamente claras: Sabemos que el PSOE tiene algo que ocultar. Sabemos que ese algo es tenebroso. Sabemos que en su rencor y su ansia de revanchismo hacia los populares, el resto de las formaciones políticas, CiU incluida, prefieren una ocultación cómplice al esclarecimiento de la verdad. El desprestigio cernido estos días sobre sus señorías, atrincheradas en la bajeza política y moral tiene una conclusión inapelable: La obstrucción deliberada para que no se conozca la verdad sobre quién planeó, financió y ayudó –deliberada o negligentemente– a cometer la mayor masacre de la historia de España supone el secuestro de la democracia.

Zapatero y Maragall
Otro tajo a España
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Julio 2004

Ha comenzado el ocaso de la agricultura competitiva, no subvencionada y de excelente calidad, del Levante español. El principal responsable de este ocaso es Maragall y Zapatero que han impedido la ejecución del Plan Hidrológico Nacional. Otras muchas consecuencias se derivan de la suspensión del este Plan Hidrológico por parte del Gobierno del PSOE. He aquí dos fatales para el desarrollo de la nación española: la primera es la puesta en práctica de unas políticas insolidarias del gobierno del PSOE, que tienden a premiar la Comunidad Autónoma Catalana frente a las de Valencia, Murcia y la provincia de Almería. Y, en segundo lugar, da un tajo más a la idea de España nación diversa, plural y solidaria, pues este plan era, sin duda alguna, el último proyecto genuinamente nacional, porque estaban implicadas varias comunidades y provincias.

Después de la suspensión de este Plan Nacional, cualquier Comunidad Autónoma está “legitimada” para asestarle otro tajo a España. Un ejemplo basta: hace un par de días el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, le ha pedido a Zapatero, presidente del Gobierno de España, que suspenda inmediatamente el trasvase del Tajo al Segura, porque sin el agua de este río es imposible el desarrollo de su región. Siguiendo las pautas de insolidaridad que Maragall le ha impuesto a Zapatero para “gobernar” una España plurinacional y asimétrica, o sea, un conjunto de “reinos” con intereses inconciliables, Barreda le ha dicho a Zapatero que él no quiere reformar el Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, pero a cambio tiene que paralizar, primero, las obras de infraestructuras hidráulicas proyectadas para ampliar el trasvase Tajo-Segura y, después, terminar con los trasvases de la cabecera del Tajo al Levante español.

El argumento utilizado por Barreda está copiado de su jefe político, Zapatero, a saber, no debe salir agua del Ebro, en este caso del Tajo, para regadíos u otros usos que no sean prioritarios según la Ley del Agua, que establece claramente que la prioridad es el consumo humano y el abastecimiento. De acuerdo con esta política hidrológica, ha dicho Barreda, reflejada en la derogación del trasvase del Ebro, la hipoteca del trasvase Tajo-Segura tiene que cancelarse rápidamente. El razonamiento de Barreda es impecable dentro de la lógica insolidaria impuesta por Maragall-Zapatero contra el Levante español. Barreda ha dado un genuino corte, o sea un tajo, a Zapatero con el instrumento criminal de Maragall: nacionalismo e insolidaridad.

EL «LOBBY» FEROZ
Por Jaime CAMPMANY ABC 24 Julio 2004

SI lograr la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos costase solamente dos millones de dólares, estoy seguro de que Jesús Polanco tendría ya varias. Otra cosa distinta es la obtención del doctorado honoris causa por la Universidad de Brown, que le fue otorgado al poco de salir a la luz las obras más representativas de todas las escritas y publicadas por el eximio pensador. Naturalmente, me refiero al «Discurso del método» y a la «Crítica de la razón pura». Con méritos así, no hace falta ningún «lobby», y las distinciones y los honores llegan sin que nadie las empuje. Y además el prestigio y la fama de la Universidad de Brown no admiten la influencia de ningún «lobby».

Hay que reconocer que la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos sale barata. Si repartimos los dos millones de dólares entre los 450 miembros del Congreso, miembro arriba o miembro abajo (y no tomen ustedes esta aproximación por el lado de la procacidad), porque no recuerdo el número exacto de ellos, el precio de la Medalla se queda en una miseria para cada ilustre representante del pueblo en el Congreso americano. Con eso no tenía Rafael Vera ni para comprar dos melocotoneros en el regadío de mi tierra, y en todo caso dan para un par de docenas de calzoncillos de lunares a lucir en aquellas orgías de Luis Roldán, donde las matronas iban en bikini casero.

Esa Medalla sale incluso más barata que la Medalla de Oro del Senado español le salió a Fidel Castro. Se la llevó José Federico de Carvajal pagándoles el Senado los gastos de viaje a él y a su séquito, pero Castro tuvo que invitar a Felipe González a varios mojitos en Tropicana con vistas al culo glorioso de las mulatas. Estoy seguro de que el descubrimiento del «lobby» lo ha hecho Rubalcaba Fouché y Colón de Alfarache, y rápidamente lo ha convertido en un «lobby» feroz. En cuanto Polanco ha dado el queo, se han encrespado el Gobierno y el socialismo andante y se han lanzado a destrozar a Aznar con su Medalla puesta.

Este Rubalcaba es algo así como el confidente Zouhier, que todo lo que toca lo convierte en dinamita, dinamita política, se entiende, y organiza cada castillo de fuegos artificiales que arde el monario. Por cierto, ¿sabe alguien lo que es el monario? A lo mejor quiere explicármelo el académico Nebrija. Pero en esta ocasión, Rubalcaba se ha precipitado tanto en la explotación o en la explosión del artefacto americano que ni siquiera se ha percatado de la fecha del primer contrato del «lobby», que a lo mejor se hizo para ver si Alfonso Guerra se cargaba la candidatura de Ronald Reagan, y es muy anterior al salto atlántico de Chencho Arias. Incluso es posible que el «lobby» sirviera para encontrar la llama que le regaló Chencho a Felipe, y que siempre les escupía a Luis Yáñez y a Baltasar Garzón cuando aparecían por la Moncloa. Hombre, si de verdad con dos millones de dólares se lograra la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos, además de poseerla Jesús Polanco, me apuesto el bigote a que se la habrían concedido, por ejemplo, a Mónica Lewinsky, que además estaría plenamente justificada por sus especiales servicios a la presidencia de la Nación.

Cataluña
Pal de paller
José García Domínguez Libertad Digital 24 Julio 2004

Toda la caspa de la utopía corporativa, identitaria y medievalizante que Pujol soñaba para Cataluña se sintetiza en una metáfora que acuñó al principio de su mandato: CiU debería convertirse en el pal de paller, el palo del pajar, de una sociedad estamental y ordenada, como Dios y Pompeu Fabra mandaban. Por eso, no resulta baladí que Joan Clos haya inaugurado el congreso del PSC prometiendo a los delegados más de lo mismo. “Tenemos que ser el pal de paller”, ha gritado el carismático alcalde de Barcelona a la tropa de a pie, por si todavía quedaba alguno no se hubiera enterado de lo que hay.

Con esa alusión, el Gran Consejo de Ancianos, la nomenklatura de los apellidos patricios que controla el partido desde su fundación, ha querido enviar un guiño de complicidad al electorado de Artur Mas, un advenedizo falto del necesario pedigrí. Porque Maragall se sabe el verdadero y legítimo heredero de la obra de Pujol. Y el Congreso le servirá para confirmarlo. Ahí quiere escenificar el penúltimo capítulo de ese Gatopardo por entregas, y en fascículos coleccionables, que empezara a escribir la elite nacionalista ya desde antes de la Transición.

De todos modos, es digna de estudio la fascinación gárrula que ese montón de paja despierta en tantos políticos mesetarios. Para comprobarlo, bastaba ver la cara de susto de José Blanco mientras se dirigía a los delegados. Idéntica a la que se le queda a ZP cuando tiene delante al Honorable. Sin duda, el poder demiúrgico de los mitos encierra la explicación a tanto pasmo alelado. Debe ser que se arrugan ante el espectro de la fantasmal burguesía catalana, ésa de la que supieron por la tele gracias a La saga de los Rius.

Es muy probable que Blanco lo ignore, pero acaba de hacerse público que el valor anual de la producción textil de su Galicia supera ya a la catalana. Y es que Blanco no se ha enterado, pero los Rius hace muchos años que vendieron la fábrica familiar. Ahora, viven de recortar cupones por Internet, y a los hijos los han enchufado de funcionarios en la Diputación. Aquella sociedad civil poderosa que era capaz de meter a Primo de Rivera en un tren y enviarlo a dar un golpe de Estado para implantar un arancel, desapareció hace décadas. La última excrescencia que los lugareños recordamos de algo parecido se llamaba Josep Lluis Núñez, y nació en Álava.

Si se fijase un poco, bajo el pal de paller del PSC el secretario de Organización del PSOE descubriría un paisaje que le sería familiar: los pactos de sangre, el espíritu de secta, el pánico a la meritocracia, la exaltación de la obediencia desprendida de su estigma como virtud perruna, y el desdén desconfiado y hosco por los que son capaces de capitalizar su actividad fuera, en el mercado. Pepiño no lo sabe, pero este fin de semana lo está pasando en casa.

CULTURA EN ESPAÑOL
Editorial ABC 24 Julio 2004

EN las recientes entrevistas publicadas en las páginas de ABC y Blanco y Negro Cultural a Ryszard Kapuscinski y George Steiner, dos de los intelectuales europeos de mayor autoridad y prestigio, ambos coincidían en destacar, como inevitable, a la cultura en español como una de las más influyentes del mundo, tal vez sólo superada por la cultura en habla inglesa. Era algo más que una casualidad. Ambos son dos intelectuales rigurosos, nada dados a la complacencia. Su coincidencia venía a recoger un hecho que aún desde la propia España a determinados sectores, a menudo públicos, les cuesta entender: se vive un momento muy especial de la cultura en español. La emergencia del idioma en los EE.UU., Brasil y Extremo Oriente abre unas posibilidades que deben tratarse con cautelas, pero también con la ambición suficiente para dar cumplida cuenta, juntas España y las naciones iberoamericanas.

Todo ello ha sido puesto de relieve durante el XV Congreso de Hispanistas celebrado en la ciudad mexicana de Monterrey, inaugurado el pasado lunes por los Príncipes de Asturias, al lado de las autoridades de la nación americana. No es casualidad que la cita fuera en México. Hoy la lengua española es una lengua americana. Nueve de cada diez hablantes están al otro lado del Atlántico, el formidable aumento de los estudios ocurrido en las dos últimas décadas tiene en la literatura hispanoamericana una de sus más poderosas razones. Como señaló Steiner, América le ha dado a España un nuevo brío, una nueva energía cultural. La historia del hispanismo se remonta a poco menos de doscientos años; un ámbito, por cierto, que surgió fuera de España. A él se han dedicado, y se dedican, todos aquellos que han convertido la lengua y la cultura en español, así como el resto de las lenguas de España (catalán, vasco y gallego), en el centro de su vida profesional. Merezcan, por tanto, un mayor reconocimiento del que, a menudo, se les dispensa desde las instituciones públicas.

Pero es en estos últimos años, cuando la dimensión de la cultura en español, una vez rotas las fronteras del anómalo exotismo con el que se quería enviar a toda una cultura a los márgenes del conocimiento, ha comenzado a adquirir las proporciones presentes cuando el Hispanismo puede llevar a cabo una labor decisiva. Ya no se trata de un añadido pintoresco en la cultura occidental, sino de una realidad tangible y en extensión; una realidad plural, dilatada y compleja que exige una profunda redefinición del objeto de estudio y de su proyección. Y ese es el valor de las jornadas celebradas en Monterrey.

La boina de ABC.
Nota del Editor 24 Julio 2004

Hablar de cultura en español, y tratar de colar de paso como "las lenguas de España" el catalán, gallego y vasco, obviando las otras muchas que tiene y las múltiples que tambien tienen los demás países cuya lengua de comunicación es el español, no deja de ser una pretendida tomadura de pelo a los lectores, y un posicionamiento en el lado de lo políticamente correcto de las autonosuyas, pero constitucionalmente aberrante.

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