AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 28 Julio 2004

¿Un pacto contra la “resistencia vasca e islámica”
EDITORIAL Libertad Digital 28 Julio 2004

Cada vida es importante

Cristina Losada Libertad Digital 28 Julio 2004

EL SURF DE LA AMBIGÜEDAD
Ignacio CAMACHO ABC 28 Julio 2004

EL MAL TALANTE

Jaime CAMPMANY ABC 28 Julio 2004

Cien días de desatinos

GEES Libertad Digital 28 Julio 2004

Zapatero e Ibarretxe
Fermín Bocos El Ideal Gallego 28 Julio 2004

El negativo
José María Carrascal La Razón 28 Julio 2004

Destruir al adversario

Lucrecio Libertad Digital 28 Julio 2004

Cohabitación entre antagónicos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 28 Julio 2004

Entre dos modos
José Cavero El Ideal Gallego 28 Julio 2004

El apetito voraz de Ibarretxe
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 28 Julio 2004

¿Necesidad de agencias tributarias regionales
José Manuel CANSINO MUÑOZ- REPISO La Razón 28 Julio 2004

Imagen mundial de la cultura vasca

Cartas al Director ABC 28 Julio 2004

Televisiones endeudadas
El Correo  28 Julio 2004

«Me voy del PNV porque el plan Ibarretxe sigue mandando en su agenda»

OLATZ BARRIUSO BILBAO El Correo  28 Julio 2004

La Rioja acogerá un centro internacional de investigación de la lengua española
C. ORTEGA ABC 28 Julio 2004

La enseñanza del español reúne en Segovia a profesores de toda Europa

Santos Montoro La Razón 28 Julio 2004
 


¿Un pacto contra la “resistencia vasca e islámica”?
EDITORIAL Libertad Digital 28 Julio 2004

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, ha planteado esta semana la necesidad de pensar "muy seriamente" en la posibilidad de adecuar el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo para combatir también la amenaza que supone el terrorismo islámico.

Al margen de la poca seriedad que ha demostrado Alonso al hacer públicas este tipo de ofertas en un curso de verano y sin que se hayan producido comunicaciones previas con el otro firmante del Pacto, que además es el principal partido de la oposición, en principio parecería sensato que, puesto que el terrorismo nacionalista no es la única amenaza para la vida y libertad de los españoles, los firmantes de ese acuerdo también se comprometieran a combatir juntos la violenta amenaza del delirio islamista. Pero esa sensatez es sólo una apariencia que encubre un engaño.

El problema está en que si el PSOE ha demostrado ser poco fiable en su firmeza como aliado del PP frente a los objetivos secesionistas que los terroristas de ETA comparten con no pocos partidos nacionalistas, menos fiabilidad, claridad y firmeza cabe esperar del PSOE contra los chantajes del terrorismo islámico.

En primer lugar, resulta bastante hipócrita que desde el Gobierno socialista se pida ahora unidad y consenso contra el terrorismo islámico, cuando los socialistas han llegado al poder tras desviar contra el PP —y no contra los terroristas que querían desalojar a este partido del Gobierno— la lógica ira ciudadana provocada por la masacre del 11-M. ¿Cómo tienen la desfachatez los socialistas de reclamar firmeza y consenso ahora también contra el terrorismo islámico, si del 11 al 14-M –en realidad, desde mucho antes– elevaron la distinción de la autoría de la masacre a categoría moral y política por la que cabría imputar responsabilidades al Gobierno?

Puestos a abordar el caldo de cultivo del que se nutren los terroristas islámicos, ¿cómo piensa el Gobierno de ZP combatir políticamente el antisemitismo? ¿Financiando al islam? ¿Cómo piensa ZP denigrar el antiamericanismo de los terroristas y su odio a la civilización occidental? ¿Recurriendo a Llamazares? ¿Van a dejar los socialistas y sus medios de comunicación de llamar a los terroristas "resistentes", cuando asesinan en Irak? Cuando los terroristas “internacionales” —como eufemísticamente llama Alonso a los islámicos— amenazan de muerte ante las cámaras a ciudadanos occidentales exigiendo un objetivo que para Zapatero es deseable, como la prematura retirada de tropas aliadas de Irak, ¿qué tipo de reacción cabe esperar del nuevo Gobierno?

Si el Ejecutivo socialista ha satisfecho uno de los objetivos de los terroristas, como era esa retirada de Irak, amparándose en una promesa electoral, ¿cómo no explicarse y comprender la lógica indignación de Gobiernos que, como ahora el australiano, no señalan precisamente a ZP como un modelo a seguir en la lucha contra el terrorismo? ¿Cómo no explicarse la satisfacción con el nuevo gobierno español que hicieron pública todas las organizaciones terroristas al conocerse la prematura retirada? ¿Cómo no temer nuevos atentados en España con nuevas exigencias, viendo, como han visto los terroristas, que es posible cambiar un gobierno y una política derramando sangre pocos días antes de unas elecciones?

Sin una retractación pública y previa de los postulados que ha defendido el PSOE con tal de dañar a Aznar y a su partido, la firma de Rajoy en una ampliación del Pacto sólo contribuiría a la farsa. A eso, y a hacerse cómplice de una política antiterrorista mal planteada.

Por otra parte, no menos falta de honestidad y seriedad demuestra Alonso invocando el Pacto, si lo vemos por el lado de la amenaza del terrorismo etarra. Uno de los ejes de ese pacto era el compromiso de no pactar con los nacionalistas vascos mientras no se comprometieran con las reglas de juego constitucionales. ¿Ha dado esa impresión Zapatero en su reciente encuentro con Ibarretxe? Eso, por no recordar los innumerables y anteriores incumplimientos por parte del PSOE, que han dejado a ese Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo en papel mojado.

El 11-M e Irak
Cada vida es importante
Cristina Losada Libertad Digital 28 Julio 2004

Eso dice el personaje que interpreta George Sanders en la película “Esta tierra es mía”, de Jean Renoir, antes de soplarles a los nazis el nombre del autor de un atentado so pretexto de evitar el fusilamiento de diez rehenes. Es una frase a la que nada se puede objetar, como “no a la guerra”. Ambas flotan en el limbo de las frases justas y cualquiera puede agarrarlas para justificar cualquier cosa. Incluso lo contrario de lo que manifiestan: en un caso de rehenes y chantajes, salvar una vida puede significar la condena de otras muchas, como sabían tantos hombres y mujeres que dieron las suyas en la guerra contra los nazis.

La presidenta de Filipinas pronunció esa misma frase para avalar la retirada de tropas de Irak: había que salvar a Ángelo de la Cruz, secuestrado por un grupo islamista. No hay modo de medir cuánto le importaba al gobierno filipino la vida del pobre chofer, y cuánto su propio futuro: el de un gobierno débil, al que una movilización callejera podría, tal vez, derribar. Es un hecho, en cambio, que a los gobiernos filipinos les ha preocupado menos la suerte de los habitantes del sur del archipiélago, donde los islamistas de Abu Sayyaf han degollado a 76 personas en los últimos años, sin que Manila tomara resoluciones de la envergadura de ésta.

El ministro de Exteriores de Australia ha dicho, al respecto, la verdad desagradable: España y Filipinas “han animado a los terroristas a llevar a cabo las amenazas de las que ahora somos objeto nosotros”. Los gobiernos de los dos países han practicado en el tablero de Irak un juego peligroso: el de “pasar” el atentado y el secuestro. O: que maten a otros. El “pásalo” de los móviles era premonitorio. Refrendado por la mayoría, el juego se ha convertido en política de estado bajo cualquier frase del limbo: convivencia, diálogo, paz, amistad hispano-árabe.

Pero duele que le acusen a uno de pasarle al prójimo la tarjeta de visita de la muerte. El gobierno español, le contestó Trinidad Jiménez al ministro, “jamás hubiera aceptado un chantaje de un grupo terrorista”. ¿Y qué fue entonces el 11-M? Para terroristas como El Egipcio no hay duda de que lo fue, y de que funcionó. Los socialistas se escudan en que la retirada era una promesa. Repiten que los actos terroristas no deben condicionar las decisiones políticas. Y afirman que “el 14-M fue el pueblo español quien decidió en las urnas la retirada de nuestros soldados”. Pues, señores, no parece que el pueblo tomara la decisión borrando de su espíritu el impacto de la masacre y de su mente la ecuación: presencia en Irak igual a 11-M.

Por haberse aplicado a reforzar el impacto del atentado terrorista sobre los votantes, el PSOE paga ahora una penitencia: la legitimidad moral de su victoria depende de la absoluta confirmación de la autoría islamista. No puede permitirse ni una sombra de duda sobre ello. Por eso, impide la investigación de la posible relación entre los autores del 11-M y la ETA. Por eso un jefe de policía tiene que deslucir su profesionalidad negándose a explorar una hipótesis cuando no se han despejado todas las incógnitas. Por eso no les importa dar la impresión de que, para ellos, averiguar cómo, por qué y por quiénes fueron asesinadas 192 personas ya no es importante.

EL SURF DE LA AMBIGÜEDAD
Por Ignacio CAMACHO ABC 28 Julio 2004

ES cosa buena que un lendakari pueda visitar Moncloa sin que suenen portazos ni haya que llamar a la Guardia Civil para que se lo lleve preso, pero en la retórica de lo que queda de Estado aún chirría un poco que el lenguaje oficial de la cita hable de «imposiciones unilaterales», aunque sea en medio de grandes sonrisas. Las sonrisas forman parte del atrezzo monclovita como las banderas autonómicas que Zapatero manda poner en el porche para recibir a las visitas , y la imposición unilateral parece una expresión discordante en ese marco de buenas avenencias. Sobre todo, si dicha imposición se refiere a la Constitución española.

La ambigüedad es un recurso político que permite a los dirigentes públicos refugiarse bajo mantos de equívoca amplitud, de tal manera que los susodichos términos pueden significar cosas distintas según quién los pronuncie y con qué intenciones. Así, parece claro que cuando Ibarretxe habla de imposiciones alude a la mentada Constitución que a todos nos cobija y a él le permite ser presidente de la Comunidad vasca, pero cuando lo hace el ministro de Administración Territorial, en nombre del presidente del Gobierno, cabe pensar que lo que está nombrando es el plan secesionista alumbrado por el propio lendakari.

De este modo, ambos podrían haber expresado ideas bien distintas, incluso opuestas, con el mismo envoltorio verbal, lo que dejaría las sonrisas y el buen talante como único balance del encuentro. No faltará quien aprecie que esto ya es por sí mismo un avance, habida cuenta de cómo estaban las cosas con Aznar en palacio, aunque dada la delicadeza del asunto de fondo, que es el encaje constitucional de Euskadi en la estructura política de España, parece poca cosa. Mientras el nacionalismo vasco no considere una «imposición unilateral» la existencia de la coacción terrorista y sus secuelas de miles de personas amenazadas, las sonrisas no pasarán de ser una muestra de buena educación y crianza.

El énfasis hierático de Aznar en la defensa cerrada del modelo constitucional ha provocado en algunos ciudadanos, no sólo vascos, la equivocada sensación de que la Constitución es una especie de martillo con el que España golpea la cabeza oprimida de los nacionalistas, y no la herramienta legal que cubre con los mismos derechos a los nacionalistas y a los que no lo son. En el País Vasco sucede, además, que mientras unos protestan por su supuesta falta de soberanía, otros no pueden siquiera reclamar la anulación por la fuerza de sus más elementales facultades civiles e incluso vitales. Hasta que este malentendido no se encauce con un lenguaje común, que implica un reconocimiento del problema real, va a ser difícil salir de la ambigüedad de las expresiones vacías para no topar con la evidencia de una sinrazón mal diagnosticada. Y el problema real es que, mientras la Constitución acepta el nacionalismo, los nacionalistas no aceptan la Constitución. A ver dónde está, pues, la imposición unilateral.

Ocurre que el presidente Zapatero está cómodo en la ambigüedad porque le permite ganar tiempo. Al menos, hasta la primavera, fecha en la que confía que el PSE-PSOE se erija en árbitro de las elecciones vascas, para obligar al PNV a un nuevo pacto transversal. Eso supondría acabar con el actual bloque constitucionalista, pero con una coalición con los nacionalistas vascos en Vitoria y otra con los socialistas catalanes en Barcelona, Zapatero pretende poner en la misma mesa una carambola a tres bandas para rediseñar el mapa político de España. Y entretanto, a hacer surf sobre las olas de la ambigüedad. Ahora bien, como Ibarretxe saque mayoría absoluta, a ver quién mantiene el equilibrio sobre la tabla.    icamacho@abc.es

EL MAL TALANTE
Por Jaime CAMPMANY ABC 28 Julio 2004

EL talante. Oh, el talante. Anunciaron que iban a cambiar el talante de hacer política que tenía el PP, y ya lo creo que lo han cambiado. Han demostrado nuestros socialistas tener muy mal talante hacia el vencido, hacia el antecesor en el Gobierno. Entraron en el poder, no ya con un espíritu destructivo para derribar todo lo que habían edificado los populares, sino con un injustificado afán de revancha personal. Especialmente, con Aznar han desarrollado y siguen desarrollando una maniobra de descrédito y de injustas acusaciones sin precedente en la democracia española. Una maniobra así sólo se explica en quien tiene que ocultar la manera con que ha alcanzado el poder y teme que quede de manifiesto. Es la estrategia de arrojar la piedra antes que llegue la pedrada.

Los momentos más feroces de la campaña fueron aquellos de la víspera electoral. Las manifestaciones callejeras, el asalto a las sedes del partido, las acusaciones de pancarta y el coro multiplicado de los insultos ofreció el resultado deseado. A José María Aznar ni siquiera le dejaron votar en paz la mañana del 14-M. Hasta en el momento mismo de depositar la papeleta de voto tuvo que escuchar la acusación de «asesino». Pero eso no era suficiente y ahora, a más de tres meses de las elecciones, continúan las muestras del mal talante. El buen talante lo guardan para soportar con buena cara los desplantes, los descaros y las insolencias de Maragall, de Ibarreche o de Carod-Rovira. Pero con Aznar, los socialistas aprovechan cualquier pretexto, los papeles del CNI o el «lobby» americano para convertir una pequeña peripecia en un meteorito.

El embajador Inocencio Arias ha explicado con la sencillez y claridad de la verdad consabida el tema del «lobby». Sólo los desavisados o los malintencionados ignoran a esta altura lo que es un «lobby» en Estados Unidos, y Aznar ha dicho algo que deja las cosas en su sitio: «El contrato estaba donde debía estar». Nada había oculto y nada había que ocultar. Sobre los papeles del CNI ha hecho una afirmación rotunda: los papeles no están en su poder. Ah, pero el comando Rubalcaba se arrojaba cada mañana sobre uno u otro suceso para tratar de desprestigiar a un ex presidente del Gobierno honrado, laborioso y acertado en muy buena parte de su gobernación. Un ex presidente de Gobierno que recogió de manos de los socialistas un país en ruinas, empobrecido y corrupto, lo devuelve en buena salud económica y política.

Mariano Rajoy ha tenido que hacer un llamamiento a Zapatero para que cese ya esa campaña miserable que los socialistas han desatado contra un político que voluntariamente se retiró de la aspiración a continuar en el cargo y que ha visto cómo su partido era vencido en las elecciones más irregulares y sospechosas de todas cuantas se han celebrado en la democracia. Y todo eso sucede al mismo tiempo que el PSOE debe acudir a tapar con vetos, prohibiciones y declaraciones amañadas de testigos las revelaciones a medias de la Comisión del 11-M y cuando el Gobierno debe soportar las acusaciones, no precisamente descaminadas, que nos ha dirigido Australia. Caramba, con el talante. Que lo escondan cuanto antes.

Política exterior
Cien días de desatinos
GEES Libertad Digital 28 Julio 2004

La España de Zapatero está a punto de desaparecer. En cien días de gobierno ha logrado hacer añicos la credibilidad internacional que tantos años y esfuerzos le había costado a nuestro país conseguir y es altamente probable que en otros tantos acabe con la estabilidad institucional que ha hecho de España una nación con una identidad y acción exterior unitaria y coherente. Un país es fuera la proyección de lo que es dentro y el actual gobierno sólo proyecta debilidad y retraimiento.

Por mucho que diga el ministro de exteriores, Miguel Ángel Moratinos, la retirada unilateral de Irak, hizo añicos la credibilidad y la fiabilidad de España en la arena internacional. No sólo nos enfrentó a la potencia que, guste o no, va a dar forma al nuevo sistema internacional, los Estados Unidos, sino que ha llevado a que nos pierdan el respeto nuestros socios europeos, particularmente Francia, líder de esa Europa a la que Zapatero quería volver. La alineación sumisa a París no le ha reportado nada positivo a España en este tiempo y sí ha forzado giros inexplicables como el avanzado por el gobierno socialista hacia Marruecos, con el subsiguiente abandono del Polisario y el rechazo del plan auspiciado por la ONU, o Cuba, donde se está dispuesto a olvidarse de la presión sobre el régimen de Fidel.

Aún peor, la salida apresurada de Irak, se diga lo que se diga, ha reforzado la visión del terrorismo islámico de que puede chantajear a la comunidad internacional y conseguir sus frutos. No es que nos lo recuerde el ministro de defensa australiano, que su derecho tiene, sino que lo afirma rotundamente el supuesto cerebro del 11-M, el famoso “egipcio” quien entendió muy bien las implicaciones de la decisión de Zapatero.

España ha cambiado de aliados, pero no sólo de Estados Unidos ha pasado a los brazos de Chirac, ahora buscamos la solidaridad marroquí y solicitamos su apoyo material y humano para la misión a desarrollar en Haití. ¿Estará Zapatero volviendo a la guardia mora?

Zapatero e Ibarretxe
Fermín Bocos El Ideal Gallego 28 Julio 2004

Hacía tres años que el presidente vasco no era recibido en La Moncloa. Aznar decidió que el mundo autóctono se le había quedado pequeño y optó por dedicarse a organizar el planeta en compañía de Bush, así que pasó de Ibarretxe, aunque nunca dejó de hablar del problema vasco.

Tres años después, el presidente del Gobierno ha enmendado la terquedad de su predecesor y al recibir al lehendakari ha cancelado una situación anómala. Quiere pues decirse que el simple gesto de la entrevista ya es en sí mismo una buena noticia. Pero, como estamos ante un hecho complejo, convendría que ampliáramos el foco para ver en qué punto del recorrido nos encontramos.

Antes del encuentro con Zapatero, el lehendakari apadrinaba un proyecto secesionista que se sitúa fuera de la Constitución y cuyo eje gira sobre un referéndum también al margen de las leyes. Concluida la reunión, sabemos que Ibarretxe va a participar en el proyecto de reformas constitucionales que impulsa el Gobierno. Es un paso, pero no supone un cambio de rumbo en la deriva segregacionista hacia la que apunta el plan Ibarretxe. Lo cual quiere decir que seguimos dónde estábamos.

En el mismo callejón sin salida, porque Ibarretxe no está dispuesto a modificar su hoja de ruta hacia la ucronía vasca y sigue creyendo que la unidad de España es el resultado de una imposición que no respeta la voluntad de los vascos. Poco importa la historia común de los últimos 500 años y aún la de los 500 anteriores si nos remontamos al Reino de León o al de Castilla después. Por no hablar del de Navarra.

Hace unos meses, en un encuentro con el lehendakari, llegué a la conclusión de que Ibarretxe daba por buenas algunas de las deformaciones que tergiversando partes de la Historia de Navarra y episodios de la del Reino de León, han llevado a algunas gentes del País Vasco a creer que existió alguna vez algo parecido a un reino de los vascos. Cuando las leyendas pueden llegar a ser tomadas por crónicas del pasado remoto, está claro que estamos ante un problema de gran calado. Un problema frente al que el presidente del Gobierno debería decirnos qué piensa y qué va a hacer para afrontarlo. Que salga al paso haciéndonos saber que no le pidió al lehendakari que retirara su plan soberanista, porque ya conocemos la posición del Gobierno sobre el proyecto de referéndum, no es respuesta.

El negativo
José María Carrascal La Razón 28 Julio 2004

Se equivocan Rajoy, Zaplana y cuantos en el PP dicen que Zapatero no tiene un proyecto de gobierno. Lo tiene, ¿vaya si lo tiene! ¿Si se lo han dado ellos mismos! El plan del nuevo Gobierno consiste en demoler cuanto hizo el anterior. Al menos es a lo que se ha dedicado concienzuda y laboriosamente en sus primeros cien días. Retirar las tropas de Iraq, alejarse de Estados Unidos, acercarse a Francia y Alemania, cargarse el Plan Hidrológico Nacional, paralizar la Ley de Calidad Educativa, cambiar la cúpula militar, la de Televisión Española y la de cuantos organismos estaban a su alcance, dar la vuelta a los planes de infraestructura, de forma que donde iba a invertir el PP, dejará de invertirse y viceversa, apoyar la vivienda de alquiler en vez de la compra de ella, aceptar la reforma de los estatutos de Autonomía e incluso de la Constitución, autorizar el matrimonio homosexual y así sucesivamente. La única iniciativa que podría llamarse propia, la Ley de Violencia de Género, presenta tantos agujeros legales que incluso sus defensores advierten que debe ser reformada a fondo. El resto, como ven, es el simple negativo de lo hecho por el PP. Esperemos que no se extienda al terreno económico y que, en vez de superávit, tengamos déficit, en vez de disminución del paro, aumento, en vez de crecimiento, recesión. Aunque, por lo pronto, ya anuncian más déficit.

Uno de los mensajes que más repitió Rodríguez Zapatero en su campaña electoral fue que gobernaría pensando en los que no eran de su partido. Esa promesa es la primera y la que con más contumacia ha violado. ZP está gobernando con todo el talante que ustedes quieran, pero con tal ardor partidista, con tanta devoción ideológica que incluso deja pálido a Felipe González, cuya entrada en el gobierno fue, sí, muy aparatosa en las formas, pero bastante moderada en contenidos. Más que socialista, su programa era socialdemócrata, y aún así, procuró tender puentes hacia la Iglesia y el Ejército. Rodríguez Zapatero, en cambio, parece salido del socialismo más puro y duro, que por cierto ya no se lleva en ninguna parte, incluidos los países donde gobierna la izquierda. En ninguna parte del primer mundo, claro. En el resto, sigue de moda, y así le va.

¿A qué se debe? Hay dos teorías al respecto. La primera dice que ZP no contaba con ganar, ha tenido por tanto que improvisar un programa de gobierno y no se le ha ocurrido mejor cosa que poner en práctica el del rival al revés. La otra, que estamos ante un socialista convencido, ante alguien que cree en la bondad del socialismo y en la perversidad del capitalismo, y ahora que tiene la ocasión va a ponerlo en práctica. Cuál de las dos teorías es la verdadera lo sabremos los españoles dentro de unos años. Puede que meses, pues a este hombre parece correrle prisa desmontar lo que hizo su antecesor.

Cien días de Gobierno
Destruir al adversario
Lucrecio Libertad Digital 28 Julio 2004

Acierta en la diagnosis. Yerra en su valoración. Y ese juego de diagnosis acertada y valoración ilusoria es, en política, síntoma de vacío estratégico. Y preludio de desastre.

Acierta Rajoy en la fría exposición de los hechos. En los cien primeros días del Gobierno de Rodríguez y Rubalcaba, sólo ha habido un vector inequívoco: la destrucción total de Aznar. A cualquier precio. Mediante cualquier recurso.

Yerra Rajoy al lamentarse de ello. Ni se me pasa siquiera por la cabeza que un político culto – y Rajoy lo es muy por encima de la media – ignore la tesis con la cual, en un artículo de 1932 que es hoy un clásico de la teoría política, Carl Schmitt acote la peculiaridad de la política moderna. Variación muy refinada del arte de la guerra, la política es, ante todo, el conjunto de dispositivos mediante los cuales la invención minuciosa de un enemigo demonizable se constituya en coartada mediante la cual fortalecer mi propia identidad. “La distinción política específica, aquella a la que pueden reconducirse todas las acciones y motivos políticos, es la distinción de amigo y enemigo”. Da igual cual sea la realidad de los sujetos sobre los cuales se hace recaer ese papel. El enemigo sirve, no en función de lo que él mismo sea, sino de lo que yo puedo hacer parecer que es (una aterradora amenaza) ante aquellos a los que pretendo soldar bajo mi mando. Schmitt lo analiza con la cruel frialdad con la que un bisturí fija sus geometrías: “El enemigo político no necesita ser moralmente malo, ni estéticamente feo; no hace falta que se erija en competidor económico, e incluso puede tener sus ventajas hacer negocios con él. Simplemente es el otro, el extraño, y para determinar su esencia basta con que sea existencialmente distinto y extraño en un sentido particularmente intensivo”.

Es lo que, con toda exactitud y no poca inteligencia, está haciendo el PSOE con Aznar. Claro que todos en el PSOE saben – y González el primero – que, a diferencia de lo que ellos hicieron, Aznar no ha robado ni asesinado. Que no ha tenido en su Gobierno delincuentes como Barrionuevo o Vera o Roldán o los amiguetes de Borrell. Razón de más para aniquilarlo: porque ése (el no haber robado, ni secuestrado, ni torturado, ni asesinado) es el verdadero capital político del PP. Y porque, para borrar al PP del horizonte político es preciso erigir el sucedáneo demoníaco que permita invisibilizar el abismal contraste entre los aburridos años Aznar y los criminales años González.

El PSOE hace lo que debe hacer. Ni tiene programa ni le importa. Lo importante para gobernar es aniquilar a cualquier enemigo antes de que llegue a ser peligroso. Y el objetivo estratégico del PSOE fue siempre – así lo formuló inequívocamente González siempre que tuvo ocasión de ello, así lo han vuelto a practicar el dúo Rodríguez-Rubalcaba – aniquilar toda oposición que pusiera en peligro un poder sin límite en el tiempo, cuyo modelo era explícitamente – y sigue siendo – el del hipercorrupto (e hipercriminal) PRI mexicano.

No se hace frente a una declaración de guerra, quejándose de que el enemigo te dispare a dar. Las guerras son así. Y la política. Si Rajoy y el PP no están dispuestos a entrar en combate, más vale que disuelvan su partido ahora. Antes de que los aniquilen. A todos. Porque es la guerra. A ver si de una maldita vez se enteran.

Cohabitación entre antagónicos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 28 Julio 2004

Lo que más llama la atención del encuentro de tres horas entre Zapatero e Ibarretxe, en la Moncloa, con la ikurriña campeando en paridad con la bandera española para seguir la tónica de las otras banderas autonómicas, empezando por la senyera catalana el día de la visita de Maragall, es la sensación de paridad que se ha establecido entre las posiciones de los dos políticos, el presidente y el lehendakari; una paridad trasladable a las dos principales aspiraciones de ambos, es decir, la preservación de la Constitución como “partitura” para la orquestación de la convivencia dentro del Estado y el Plan Ibarretxe como pauta excluyente y exclusiva para vascos soberanistas e independentistas. Cómo pueda ser factible la cohabitación política con proyectos tan antagónicos es lo que resulta difícil de imaginar.

De la entrevista sólo se desprende, en principio, una conclusión: que nada se ha iniciado con visos de llegar a conclusión alguna. El propio lehendakafi ha dicho que se trata de un paso para un recorrido de un millón de pasos. Demasiados pasos, parece. Y para el parvo resultado que ciertos observadores aprecian, si es que aprecian alguno, cabría pensar que tres horas de conversación fueron demasiadas horas. De lo que colige que, salvo necedad mutua y pérdida de tiempo absurda, algún tipo de logro práctico ha tenido que haber. Todo no puede ser cuestión de cortesía y talante, de educación y ronrisas. El problema es saber si la consecución de algún objetivo, en el supuesto de que se alcanzase, fue consecuencia de la rendición de Zapatero o hubo correspondencia en una especie de to ut des. El “paso” aludido por Ibarretxe tiene el aspecto de haberse quedado en la pura foto, como concesión nacionalista. Y no sería descabellado creer que el servicial y dadivoso Zapatero, aparte de no exigir de manera tajante la retirada del plan soberanista, haya doblado alguna rodilla para beneficio del cupo vasco y para la ampliación de la Ertzaintza a cargo del Presupuesto español como capítulo inconfesado.

Naturalmente, la reforma del Estado estaría por medio. Y si es así, con las correspondientes mejoras para vascos y vascas (nacionalistas, claro), Ibarretxe juzgaría con dos barajas: lo que pueda conseguir por esa vía hasta ver qué pasa y hasta dónde se llega, y, según su propio anuncio, mantener el propósito de hacer aprobar su famoso plan en el Parlamento de Vitoria.

La reforma del Estatuto de Guernica sería impensable sin una reforma de la Constitución, contaminada necesariamente por los cambios de aquél; pero el mantenimiento del plan y la continuidad de su trámite, sin perjuicio de preservar el diálogo, tiene cierto aspecto de presión, por no decir de chantaje. Es decir, sería como poner precio a la retirada del Plan Ibarretxe. Un precio cuya concreción dependería del grado de las conquistas o dividendos políticos obtenidos a través de la otra fórmula. Ni que decir tiene que los nacionalistas, representados en el Parlamento español, harían valer su exigencias en materia constitucional sin conceder nada sustancial mientras tanto en lo que atañe al proyecto soberanista diseñado por el Gobierno de Vitoria.

Esperemos que ése no sea el procedimiento para compartir un proyecto común llamado España, según ha declarado el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, porque menuda España iba a alumbrarse.

Entre dos modos
José Cavero El Ideal Gallego 28 Julio 2004

El humorista pinta a Zapatero y Sonsoles en un salón desprovisto de muebles. Se los ve pintados sobre cajas de refrescos, el presidente y señora fríen un pescado en una bombona de butano. Sólo les queda un botijo, y una bombilla que cuelga del techo, como únicos lujos. Y el humorista hace decir a la presidenta: Lo del talante dialogante es muy bonito, José Luis, pero creo que te has pasado con todo lo que les has transferido a Maragall e Ibarretxe .

Tal vez sean muchos los ciudadanos que piensan con parecidos recelos sobre estos dos encuentros que Zapatero ha mantenido con los presidentes de los gobiernos de dos importantes regiones que pelean entre sí y con el Estado por conseguir más consideración. ¿Los vascos y los catalanes son más que los restantes españoles? La Constitución dice que todos los españoles somos iguales ante la ley. Y resulta que ya ni siquiera es así y que los políticos de esas dos comunidades aspiran a ser más diferentes aún en prerrogativas y hasta en el modo de ser considerados. Maragall habla de un quasi Estado catalán, mientras Ibarretxe insiste en la voluntaria libre asociación de los vascos a España.

¿Eso cómo se entiende, qué tratamiento debe dársele en la letra a renovar de Estatutos y Constitución? Hemos visto varios modelos: el de la elaboración de la Constitución fue tratamiento de diálogo. No fue la panacea, en realidad, han sido 25 años de reclamaciones. Un período en el que Suárez, González y Aznar tuvieron que resistir las aspiraciones excesivas de las regiones históricas. ¿Es menos histórica Aragón, León, Andalucía o Murcia? Pero ésa viene siendo una de las reclamaciones de partida: una denominación singular más específica y no compartida por los restantes españoles. Zapatero aspira a cerrar esa actitud que los otros españoles no observamos con tanta meticulosidad. Claro que a todos los gustaría que cada ciudadano esté lo más cómodo posible en la casa de todos, pero también desearíamos que deje de quejarse de una vez, como si los demás tuviéramos una deuda histórica con él.

El apetito voraz de Ibarretxe
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 28 Julio 2004

NI AUN sus críticos más agrios negarán al lendakari habilidad para presentarse como el campeón de los hombres comprensivos. Es así, con su tonillo de beato, como consigue Ibarretxe descolocar a sus diversos adversarios, forzados todos a hacer un esfuerzo colosal para no parecer intransigentes frente a esa imagen viva de bondad. Por tener, tiene el lendakari de monacal incluso una tonsura, no se sabe si forzosa o de propósito.

Mas, tras esa apariencia santurrona, se agazapa la dureza berroqueña de quien cree que acabará obteniendo lo que exige a base de no dar nunca un paso atrás. He ahí la esencia del asunto. Ibarretxe dice aceptar todas las discrepancias y entender todas las sensibilidades, pero nada de eso le lleva a bajarse de la burra. Y ello pese a que el partido que lo apoya no ha logrado obtener nunca más que el voto de uno de cada tres vascos inscritos en el censo.

Tal cosa es para el lendakari una minucia, pues su legitimidad -piensan él y su partido- no deriva sólo de los votos sino del hecho, que ningún buen vasco negará, de que el PNV es el partido de los vascos , de modo tal que todos los que no lo votan son en realidad vascos errados, cuando no vascos renegados.

Es esa conciencia de encarnar las esencias de un pueblo que renace la que lleva al PNV a aceptar que su plan puede discutirse... siempre que se asuma que al final deberá ser aceptado, porque así lo decidirán los vascos que el PNV representa. Por eso insiste el lendakari en que «si no se respeta la voluntad de la sociedad vasca es difícil encontrar soluciones»: porque él y los que votan como él son, supuestamente, la sociedad vasca de verdad. Y porque es esa voluntad la que, de un modo u otro, trata de imponerse.

Quizá ayer no era el día para que el presidente del Gobierno insistiese en la insolencia antidemocrática que trufa ese inadmisible planteamiento. Pero, antes o después, deberá Zapatero dejar claro al lendakari que las cosas no son como él se cree. Y que no hay en todo el mundo ni un solo Estado federal donde la secesión (o el cambio de vinculación territorial) de una de sus partes puede ser decidida por la misma unilateralmente, sin contar con la voluntad conjunta del Estado.

Tras la visita de antes de ayer a la Moncloa, dijo el lendakari que «el apetito viene comiendo», para significar que el diálogo crea más diálogo. Es verdad, aunque la metáfora podría servir también para explicar la ejecutoria de quienes, tras casi un cuarto de siglo en el Gobierno, han demostrado, contra toda lógica sensata, que su voraz apetito de poder es insaciable. No estará de más tenerlo en cuenta para cuando haya que empezar a hablar en serio de las cosas de comer.

¿Necesidad de agencias tributarias regionales?
José Manuel CANSINO MUÑOZ- REPISO La Razón 28 Julio 2004

El buen gobierno exige que las reformas de la administración que ejecuta sus políticas estén orientadas a mejorar el servicio público. Los ciudadanos somos ocasionalmente votantes, periódicamente contribuyentes, pero casi diariamente clientes (no meros usuarios) de los servicios que presta la administración. Clientes, además, cada vez más y mejor informados de unos derechos que nos asisten frente a esa administración.

De vivir bajo el paternalismo estatal hemos pasado a exigir unas estructuras administrativas ágiles, transparentes y eficaces. Por tanto, si las administraciones regionales deben dotarse de una agencia tributaria o de una policía propias, es cuestión a resolver desde su contribución efectiva a la mejora del servicio público.

En España se ha impuesto un argumento falaz en el ámbito de la gestión pública. Se atribuye a las CCAA un carácter infalible en el cumplimiento de sus funciones. El profesor González Páramo escribía en estas mismas páginas y en la revista «Altar Mayor» de esa pretendida infalibilidad. Como consecuencia de este apriorismo, cualquier competencia cedida desde la Administración Central a la Regional se desempeñaría siempre más eficazmente. Hablando en términos rigurosos, la gestión pública, como disciplina científica no respalda esa bondad intrínseca.

Por otra parte, se argumenta también la necesidad de las agencias tributarias regionales como prolongación lógica de una mayor autonomía fiscal de la que las CCAA disfrutan desde enero de 2002. Actualmente y como media, dos tercios de la financiación de las regiones de régimen común (todas menos las tres provincias vascas y Navarra) proceden de los distintos tributos cedidos, mientras que el tercio restante procede de las transferencias.

Tampoco aquí el razonamiento conduce necesariamente a la reforma de la Administración Tributaria, pues una única Agencia Tributaria puede gestionar la totalidad de los impuestos tanto propios como cedidos a las administraciones regionales, incluyendo la gestión de aquellos tributos cedidos sobre los que aquéllas gozan de capacidad normativa. Todo ello sin que la autonomía fiscal regional se vea resentida.

Por esta segunda razón, si lo que las CCAA buscan es hacer un ejercicio efectivo de su autonomía fiscal para dotarse de recursos adicionales con los que mejorar la calidad de los servicios en los que son competentes, o ampliar la cobertura de los mismos, han de utilizar su muy notable capacidad normativa en impuestos de máxima relevancia con una tendencia diferente de la que hasta ahora han mostrado. Tendencia, en último término, conducente a la rebaja de la presión fiscal mediante el establecimiento de beneficios fiscales (deducciones principalmente) a los ciudadanos con residencia fiscal en su territorio.

Por ejemplo, para 2004, los ingresos de la Junta de Andalucía procedentes de los tributos que ella misma gestiona han crecido menos que los procedentes de los tributos gestionados por el Estado. La explicación de tal comportamiento radica en el uso de la autonomía fiscal del gobierno regional para reducir la imposición.

Paralelamente, el recurso al establecimiento de tributos propios es muy limitado. También para 2004, los ingresos procedentes de tributos propios apenas representan el 1,6 por ciento del total, teniendo en cuenta que para este año se incorporaban los ingresos procedentes de la recién implantada fiscalidad ecológica (cuatro nuevos impuestos más una tasa). En el resto de CC.AA. la situación es muy similar, bien es cierto que la Administración Central ha venido recurriendo ante el Tribunal Constitucional los tributos establecidos por las regiones. Los ciudadanos no necesariamente están interesados en las reformas administrativas que, finalmente, se llevan a cabo. En ocasiones, la clase política induce una demanda social previamente inexistente para justificar su papel institucional. Creemos que éste es un ejemplo claro de demanda inducida.

La Administración Regional dispone de instrumentos financieros suficientes para mejorar la calidad de los servicios que presta a los ciudadanos que residen en su territorio. Además, el uso de su autonomía sólo para introducir beneficios fiscales supone un planteamiento de escaso recorrido ante un eventual recorte en los ingresos procedentes de los fondos estructurales. Téngase en cuenta que la cuantía de estos fondos sólo está garantizada hasta 2006.

Más preocupante resulta saber que la estrategia de los beneficios fiscales es incompatible con una nueva reforma de la financiación autonómica, complaciente con las demandas del influyente nacionalismo periférico (esencialmente insolidario) que amenaza directamente al funcionamiento del Fondo de Suficiencia y al Fondo de Compensación Interterritorial. Ambos fondos garantizan actualmente, las transferencias niveladoras entre las regiones de diferente renta per cápita.

Las CCAA no pueden fijar su agenda de reformas, por ejemplo en materia tributaria, exigiendo organismos cuya contribución al mejor servicio público es un interrogante y que, paradójicamente, nacen a rebufo de la imitación nacionalista, en mitad de una sociedad que no los demanda y de espaldas a la verdadera amenaza que viene impuesta por el egoísmo nacionalista.         José Manuel Cansino Muñoz-Repiso es profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla

Imagen mundial de la cultura vasca
Cartas al Director ABC 28 Julio 2004

Como canadiense y como vasco, lamento el espectáculo de los aprendices de gudaris que una vez más y sospechosamente acudieron en masa con sus banderas de apoyo a los presos para salir en las televisiones de todo el mundo, dando todo un ejemplo del talante democrático de la izquierda abertzale a base de escupitajos en la cara de Armstrong, insultos, patadas y palos a los coches. Una imagen vale más que mil palabras y con espectáculos como éste el nacionalismo vasco se ha hecho otra foto en la que demuestra una vez más que no sabe jugar limpio ni en el deporte ni en la política. Ah, y que no me cuenten que es mentira, que yo estaba allí para verlo y para avergonzarme de ellos.

Vengo todos los años a visitar mi patria chica y, cuando vuelvo a Canadá, mis amigos me dicen siempre lo mismo: no hay duda de que los vascos venís del Paleolítico, y muchos siguen allí. Lo malo es que tienen razón.     Andoni Pearl Goiri.    New Scotia (Canadá).

Televisiones endeudadas
El Correo  28 Julio 2004

Según un informe elaborado por la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), el coste global de las televisiones públicas para los españoles se situaría ya entre 1.500 y 1.800 millones de euros. Una cifra, además, que supera casi en un 50% los ingresos que las cadenas públicas obtienen de la publicidad, lo cual se traduce a su vez tanto en abultados déficits como en notables endeudamientos. En este último sentido, al finalizar 2004 RTVE registrará una deuda acumulada cercana a los 6.800 millones de euros, mientras que el volumen de endeudamiento de las autonómicas se situará en torno a los 2.000 millones en el mismo periodo.

Con todo, lo peor de estas cifras negativas es que no se vinculan a la realidad de unas programaciones de nivel aceptable o a un objetivo de servicio público, sino a un concepto en el que se margina la calidad en detrimento de los fines comerciales y además se utiliza la televisión pública como un instrumento más del poder político de turno.

Incluso, al requerir cuantiosos fondos para su financiación, las cadenas públicas detraen recursos de otras demandas presupuestarias que podrían tener un mayor sentido social. Y por no olvidar, finalmente, el enorme perjuicio que esa filosofía de la doble financiación pública y comercial produce en unas empresas privadas obligadas siempre a competir con alguien que tiene en última instancia el recurso a la respiración asistida del presupuesto público. Así las cosas, se hace necesario que esa Comisión de sabios creada por el Gobierno de Zapatero para la reforma del modelo público de televisión establezca una nueva filosofía válida para el conjunto del Estado, con un sistema de subvención pública suficiente y vinculada exclusivamente al cumplimiento de un objetivo público, con limitaciones a la captación y la emisión publicitaria y, por supuesto, con una plena independencia de los poderes políticos.

JOSEBA ARREGI, EX CONSEJERO DE CULTURA Y EX PORTAVOZ DEL GOBIERNO VASCO
«Me voy del PNV porque el plan Ibarretxe sigue mandando en su agenda»
Dice que seguirá «comprometido como ciudadano» con la política y apoyará las iniciativas «que comparta»
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo  28 Julio 2004

«Ha sido un pequeño acto de libertad». Así resume Joseba Arregi su decisión de abandonar el PNV, un paso que culmina la trayectoria personal que el ex consejero y ex portavoz del Gobierno vasco ha mantenido en los «largos años» transcurridos desde que su partido decidiera suscribir el Pacto de Lizarra y «dar por muerto el Estatuto». Desde entonces, no ha renunciado a criticar públicamente la deriva del PNV del autonomismo al soberanismo. Sus divergencias con la línea oficial le valieron el calificativo de 'michelín', compartido con otros 'críticos' por cortesía de Xabier Arzalluz. Tras la retirada del anterior líder del EBB, Arregi entiende que los «planteamientos de fondo están donde estaban», con el plan Ibarretxe como bandera. Y por eso, explica, su decisión «cae por su propio peso, como fruta madura».

-¿Por qué decide darse de baja justo ahora?
-No es una decisión repentina, sino meditada. Es una consecuencia lógica de las discrepancias de fondo que he mantenido con las decisiones adoptadas por la dirección del PNV en estos últimos largos años. Obedece a la necesidad de clarificar definitivamente mi postura. Es un pequeño acto de libertad.

-¿Acaso se sentía atado por su militancia?
-Lo que está claro es que a partir de ahora podré seguir defendiendo lo que defiendo desde la libertad de un ciudadano comprometido únicamente con sus ideas, desde mi pertenencia a eso que se denomina 'sociedad civil' y que hace posible que en un momento dado puedas criticar al nacionalismo, al PP o al PSE, pero también decir lo que hacen bien. Mi salida del PNV no significa que me vaya a distanciar de la política. Seguiré comprometido con la sociedad vasca como un simple ciudadano.

-Su nombre suena como integrante de la plataforma de apoyo a la candidatura de Patxi López.
-Eso tendrá que preguntárselo a los responsables de esos rumores. Yo me reservo mi libertad de ciudadano, pero tengo claro que no voy a pertenecer a ningún partido, no me interesan las estructuras orgánicas. Trabajaré por aquello en lo que creo, con ideas a largo plazo y no con movimientos tácticos a corto plazo. Tengo muy claros mis criterios y apoyaré todo aquello que se ajuste a esos criterios, todo aquello que comparta.

-¿Podría concretar cuáles son las decisiones estratégicas a las que alude y que han acabado por distanciarle definitivamente del PNV?
-El Pacto de Lizarra, la idea de que con ETA sólo se puede acabar a través de una negociación política, la firma de documentos con la banda aunque no estuviera en tregua y, ahora, el plan Ibarretxe.

-La llegada de Imaz y su defensa del nacionalismo cívico, ¿no le hicieron reconsiderar su decisión?
-No, porque en lo que afecta a la estrategia política nada ha cambiado. El plan Ibarretxe sigue ahí, es lo que manda ahora en la agenda política del PNV. Puede que las formas sean otras, pero los planteamientos están donde estaban y los nuevos dirigentes consideran que la propuesta de Ibarretxe es lo que une a todo el partido. Ojalá el PNV recupere el equilibrio que ha perdido, ojalá vuelva a una posición centrada, pero cada uno tiene sus ritmos y mi ritmo vital es el que es. Mi decisión ha caído por su propio peso, como fruta madura.

-El lehendakari ya ha dejado claro que no piensa retirar su plan.
-Y lo que es peor, ahora ya dice que no está en sus manos, sino en las del Parlamento soberano. Lo acompaña de una especie de sino de inevitabilidad. No hay que olvidar que todo se enmarca en un planteamiento que hace el PNV y que sostiene que el Estatuto ha muerto. Y se olvida así que la primera pregunta que debemos formularnos no atañe a la convivencia hacia fuera -la convivencia entre Euskadi y España que plantea Ibarretxe-, sino a cómo convivimos los vascos que pensamos de forma distinta.

Por mayoría simple
-O sea, el Estatuto.
-Efectivamente. La sociedad vasca o se construye como pacto entre los vascos o deja de existir. El Estatuto se puede completar y renovar, tiene capacidades para su puesta a punto permanente, pero siempre respetando su espíritu de pacto y no admitiendo, como hace el PNV, que Euskadi se puede construir como sociedad por mayoría simple.

-¿Y no le suena novedoso que Ibarretxe diga que no se puede dar ningún paso unilateral ni desde Madrid ni desde Vitoria?
-Es muy importante distinguir las palabras bonitas de las realidades. ¿Es que no es una decisión unilateral dar por bueno que el Estatuto ya no sirve? ¿Es que no es unilateral mantener un plan que divide a los vascos?

-¿Y cómo le suena su disposición a participar en un proyecto común de Estado si los vascos así lo deciden?
-Eso equivale a pedir, con formulismos y retruécanos para que parezca más suave, que se acepte el derecho de autodeterminación. Es el planteamiento de siempre.

-¿Qué papel ha desempeñado en su decisión su defensa de las víctimas del terrorismo?
-Un papel importantísimo, es algo que me aprieta en la conciencia. Todo esto me lo planteo en el contexto de la memoria de las víctimas, que tienen un significado político, ya que ETA las ha instituido como víctimas porque son un estorbo para sus pretensiones. Precisamente por eso, la sociedad vasca no puede parecerse ni de lejos a lo que ETA pretende: una sociedad homogénea en el sentimiento nacionalista.

La Rioja acogerá un centro internacional de investigación de la lengua española
C. ORTEGA ABC 28 Julio 2004

LOGROÑO. El presidente del Ejecutivo central, José Luis Rodríguez Zapatero, ofreció ayer su respaldo al proyecto de creación en San Millán de la Cogolla de un centro internacional de investigación de la lengua española. Ésta fue una de las reivindicaciones que llevó a La Moncloa el presidente riojano, Pedro Sanz, quien se comprometió a remitir al Ministerio de Cultura el proyecto concreto de la iniciativa, a demanda de Rodríguez Zapatero.

Sanz aseguró haber logrado el «pleno apoyo» para la financiación económica de esta iniciativa, que serviría de reconocimiento a San Millán de la Cogolla como «cuna del castellano», un idioma defendido y estudiado por la Fundación que lleva el nombre de los cenobios emilianenses en los que surgieron las primeras palabras en romance.

La enseñanza del español reúne en Segovia a profesores de toda Europa
Álvarez Guisasola destacó la riqueza que genera el español en Castilla y León
Santos Montoro La Razón 28 Julio 2004

Segovia- Cerca de un centenar de profesores se da cita esta semana en la Universidad SEK de Segovia para participar en el XXXIX Congreso Internacional de la Asociación Europea de Profesores de Español (Aepe).
En la apertura de este encuentro, que se cerrará el próximo viernes, estuvo presente el consejero de Educación de la Junta de Castilla y León, Francisco Javier Álvarez Guisasola, quien destacó la generación de riqueza que para Castilla y León tienen la enseñanza del idioma español.

En este contexto, el responsable regional de Educación ahondó en el empeño que el Gobierno de Juan Vicente Herrera está poniendo en potenciar la fórmula del turismo idiomático. «El origen del español está aquí, siendo éste un idioma muy rico y de gran calidad», reconoció.

Y es que, a juicio de Javier Álvarez Guisasola, «queremos convertir nuestra Comunidad en destino potencial para enseñar y aprender el español, como ocurre en el Reino Unido en la enseñanza del inglés».

Recordó la tradición de Castilla y León en la enseñanza idiomática y apuntó la futura celebración de un congreso sobre el español y las posibilidades económicas derivadas de su docencia.

La Junta también actúa junto con las instituciones académicas, según reconoció el consejero, quien destacó que el idioma español tiene gran atracción en las universidades de nuestra Comunidad, más aún durante los meses de verano, un periodo en el que miles de personas de toda Europa y América se desplazan a Castilla y León para perfeccionar su conocimiento lingüístico.

Asimismo, Álvarez Guisasola tuvo palabras para referirse a las escuelas oficiales de idiomas, puntos docentes en los que, dijo, el Gobierno regional pretende ampliar la presencia del español, ya que hasta la fecha se impartía en sólo tres de estos centros. «El objetivo para el próximo curso dijo es que se enseñe español para extranjeros en todas las escuelas».

También incidió en la importancia de ampliar los estudios de filología hispana dirigidos a extranjeros, así como de la promoción de encuentros de estudio entre las industrias de la lengua y por la extensión del español en Europa y América.

El consejero de Educación se refirió de nuevo a la paralización de la Ley de Calidad de la Enseñanza aprobada por el Gobierno del PSOE. A su entender, «independientemente de que creemos que es un error este procedimiento, como es un decreto que emana del Gobierno central y, por tanto, nos obliga, nosotros lo tenemos que cumplir».
En este sentido, Álvarez Guisasola no quiso dejar resquicios de duda y aseguró que «vamos a ser rigurosos y cumpliremos ese decreto».

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