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Recortes de Prensa     Lunes 2 Agosto 2004

Reforma del Senado
Editorial La Razón 2 Agosto 2004

Maccarthismo y movimiento cívico
Iñaki Ezkerra La Razón 2 Agosto 2004

EL EJEMPLO MEXICANO
Editorial ABC 2 Agosto 2004

Una comisión en la niebla
Luis González Seara La Razón 2 Agosto 2004

Ibarretxe sale por sus fueros
Lorenzo Contreras Estrella Digital 2 Agosto 2004

Manipular
PABLO MOSQUERA La Voz 2 Agosto 2004

RODRÍGUEZ ZAPATERO Y LA ESDRUJULIZACIÓN
CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN ABC 2 Agosto 2004

El PSOE y los nacionalistas planean una reforma del Senado que dará más poder al País Vasco y Cataluña
Javier Aguilar La Razón 2 Agosto 2004

Hechos diferenciales y uso de todas las lenguas
Nota del Editor 2 Agosto 2004

«El PSOE ha demostrado que no le interesa saber la verdad del 11-M»
Carmen GURRUCHAGA La Razón 2 Agosto 2004
 




 


Reforma del Senado
Editorial La Razón 2 Agosto 2004

Es cierto que el programa electoral socialista incluía una reforma del Senado, y que Rodríguez Zapatero está en su derecho de intentar realizarla. Pero la debilidad de su apoyo parlamentario debería aconsejarle prudencia y no emprender un camino que estaría sin duda dominado por los grupos nacionalistas. Porque de ellos depende hoy que un nuevo Senado se convierta en una cámara sometida de hecho a sus poderes, cuando la reforma es, por el contrario, una oportunidad para hacer de la Cámara Alta un escenario plural de representación territorial, lo que no significa una tribuna exclusiva para las comunidades autónomas.

Si el PSOE pretende que los futuros senadores sean designados en un número mucho mayor por los parlamentos autonómicos, e incluso que la elección directa de representantes por parte de los ciudadanos se haga en elecciones autonómicas y por circunscripción única en cada comunidad, el nuevo Senado perderá capacidad real y, ante todo, el concepto de representación territorial de España para pasar a ser exclusivamente de representación autonómica, como si los municipios, las provincias o las comarcas hubieran dejado de existir sólo por necesidad política de un socialismo sin mayoría absoluta.

La reforma deberá, en todo caso, tener en cuenta la opinión del PP, que es precisamente el partido que mayor número de senadores tiene en la Cámara y sin el cual difícilmente podrá Zapatero sacar adelante proyectos pactados con los pequeños partidos que le apoyan, y que requieran de amplias mayorías para su aprobación.

Maccarthismo y movimiento cívico
Iñaki Ezkerra La Razón 2 Agosto 2004

El portavoz parlamentario del PNV Josu Erkoreka anda estos días exigiendo al Gobierno de la Nación que le brinde información detallada y desglosada de las ayudas públicas que se han concedido a determinadas asociaciones y fundaciones compuestas por víctimas del terrorismo o surgidas en memoria de éstas.

Como se puede observar, la inquina del nacionalismo vasco contra las víctimas y los amenazados de ETA es de un entusiasmo tan sangrante que llega al regodeo sádico. En lugar de avergonzarse por no haber prestado ayuda a las víctimas, por haberse negado sistemáticamente a cualquier iniciativa de homenajearlas, reconocerlas o recordarlas, por subvencionar toda la trama política, social y cultural de los terroristas y por contribuir a crear una sociedad como la vasca en la que oponerse a los objetivos nacionalistas equivale a convertirse en objetivo de ETA –es decir, en candidato a víctima–, se ponen a pedir cuentas a los demás por no actuar de la misma forma que ellos. La ocurrencia de Erkoreka llueve sobre mojado y es sólo una parte de una calculada estrategia para intimidar y silenciar todo el movimiento cívico nacido en respuesta a ETA y al nacionalismo totalitario, para arrojar sombras de sospecha sobre él sino calumnias corrientes y molientes que lo desprestigien, deslegitimen, neutralicen e invaliden.

Hace unas semanas se reclamaron desde determinados sectores del PNV y del propio PSOE auditorías que investigaran cómo se han gestionado las subvenciones a esos mismos colectivos. Basta observar cómo ahora se interpretan, se tergiversan, se ignoran o se utilizan los claros resultados de la Comisión del 11-M para percatarse de la clase de «rigor» que podría rodear una investigación semejante así como de las angelicales intenciones que animan esa extraña reclamación. Reclamación que no se basa en ningún indicio delictivo que pudiera justificarla (el PNV y algunos del PSOE creen, al parecer, que se puede andar pidiendo auditorías de cualquiera y a la buena de Dios como el niño que pide helados o churros). Reclamación cuyo carácter insidioso queda escandalosamente demostrado por su extraña y unánime coincidencia en señalar –tanto desde el PNV como desde el PSOE– las subvenciones al Foro de El Salvador, un grupo que no ha podido acceder jamás a subvención alguna porque, curiosamente, no tenía entidad legal y acaba de ser en estos días registrado como asociación, ¡mira tú por dónde!

Para percatarse de la naturaleza maccar- thista de esta sucia campaña contra el movimiento cívico basta, sí, con recordar las palabras de Anasagasti contra los grupos cívicos del País Vasco en «el día después» de las autonómicas del 13 de mayo de 2001. Con una rabia que no parecía propia de quien había ganado unas elecciones se entregó a la difamación asegurando que esos grupos se nutrían de «fondos reservados» mientras del lado constitucionalista había quien animaba a su vez a esos mismos colectivos a la urgente disolución, lo cual demuestra que a menudo, tristemente, el reconocimiento que merecen esas arriesgadas y precarias asociaciones viene más de los enemigos que de los amigos. Con sus calumnias Anasagasti reconocía la gran labor del movimiento cívico durante aquella campaña de un modo que no lo hizo ese sector del PSOE que impondría a Patxi López como secretario general en Euskadi.

Es triste –tanto como siniestro– que gentes del PSOE estén dispuestas a colaborar en esta caza de brujas contra la base social, intelectual y teórica del constitucionalismo vasco que comienza con la neutralización del movimiento cívico pero continúa con el regreso de los presos de ETA a la universidad vasca. El común denominador que tienen ambas iniciativas es precisamente la eliminación de toda persona o grupo, de toda referencia civil que cuestione el nacionalismo. Por esa razón quienes ponen el dedo en la llaga lanzando el aviso dramático de que «nos quieren echar a los constitucionalistas de la universidad y del propio País Vasco» a menudo tropiezan con ciertos interlocutores a los que no les embarga el sentimiento de alarma ante esa posibilidad sino a los que sencillamente se les alegra el ojillo. Lo triste, lo siniestro, lo estúpido, no es que esa posibilidad le alegre el ojillo a alguien del PNV –eso no es más que lo previsible– sino a alguien del PSOE y que ese partido considere esos favores al PNV como la factura más barata que puede pagarle por pillar alfombra en Ajuria Enea sin percatarse de que es tanto o más cara que las demás facturas y de que en menos de un año va a ser el PSOE el que necesite apoyarse en ese movimiento cívico –que ahora le molesta– para responder al nacionalismo insatisfecho con las bondades del talante.
No. No seré yo quien se oponga a ninguna investigación ni auditoría a determinado colectivo que presentase indicios de delito. Si los hubiera, señálense cuáles son. Si existen personas concretas que han hecho mal uso del dinero público díganse sus nombres, pónganse las debidas denuncias en los juzgados y váyase hasta las últimas consecuencias. Pero una cosa es la justicia y otra, la inmundicia maccarthista. Aunque, después de todo, quizá sea eso lo que necesitemos los constitucionalistas, una buena caza de brujas para reaccionar de una santa vez, para movilizarnos de verdad y echar a los nacionalistas del poder en las urnas y revisar por fin todas sus cuentas; las de Arzalluz, que tiene una casa en cada pueblo de Euskadi, las de esa red clientelar que se teje en los batzokis y que ya es un topico admitido por ellos mismos, las de Elkarri, que tiene miembros liberados sin oficio pero con beneficio (el de la lotería que les regaló Ramón Jáuregui cuando era consejero de Justicia en el Gobierno vasco). ¿De qué vive Jonan Fernández si se puede saber? ¿En qué trabaja? Los demás ya se sabe de qué vivimos. Unos de dar clases, otros de escribir libros y artículos como éste que ahora termino en una sofocante tarde de agosto.

EL EJEMPLO MEXICANO
Editorial ABC 2 Agosto 2004

DESDE que el entonces presidente Ernesto Zedillo decidiese romper el tabú de las extradiciones a España de miembros de ETA, México ha dejado definitivamente de ser un refugio para los terroristas. La reciente decisión del actual Gobierno del presidente Vicente Fox de entregar a España a seis detenidos no ha hecho sino confirmarlo. El ministro de Asuntos Exteriores, Ernesto Derbez, ha dejado clara su determinación de no ceder a las presiones de los extraditados que se habían declarado en huelga de hambre, ni a las insinuaciones de los partidos en el poder en el Gobierno vasco apoyándoles, lo que demuestra que en la lucha contra el terrorismo, México camina claramente en la dirección correcta.

Los recovecos e imperfecciones del sistema judicial mexicano son lo bastante enrevesados como para no excluir que a última hora esos seis miembros de ETA u otros que en el futuro sean detenidos encuentren algún resquicio para retrasar su extradición. Pero la voluntad política de las autoridades mexicanas es un hecho y su ratificación significa que los terroristas no volverán a encontrar en México ni descanso ni impunidad.

El ejemplo de la República Mexicana contrasta claramente con la actitud de otros países de la zona, concretamente Venezuela y Cuba, donde todavía no se ha visto una actitud lo bastante clara sobre el tema. Es posible que el comportamiento reticente de dos dirigentes tan peculiares como Hugo Chávez o Fidel Castro se debiera a la abierta animadversión que ambos sentían por José María Aznar. Si así fuera, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero tiene una ocasión de oro para sacar a relucir su famoso «talante» y acabar con esta situación que lamentablemente permite que los terroristas piensen que todavía existen lugares donde pueden ser acogidos a pesar de sus crímenes.

Una comisión en la niebla
Luis González Seara La Razón 2 Agosto 2004

La Comisión parlamentaria que investiga los atentados del 11-M ha concluido la fase de comparecencias, echando el cierre hasta septiembre, para debatir entonces las conclusiones. Si bien es cierto que no existe ningún elemento cósmico que impida solicitar más testimonios –el de los confidentes, parece inexcusable– todo indica, sin embargo, que la Comisión entrará en una fase acelerada para elaborar unas conclusiones, sin oír a nadie más. Conclusiones que no servirán para aclarar nada importante en relación con los tremendos hechos acaecidos, perdidos en un magma nebuloso de contradicciones, mentiras y silencios altamente sospechosos. «A través de una niebla no llega cosa alguna», dice el verso de Fernando Pessoa. Es lo que está pasando en la Comisión del 11-M, que jamás se fijó unos objetivos claros para la investigación, ni un modo racional y coherente de actuación, sin prisas extemporáneas, que ya no pueden evitar lo ocurrido y, sobre todo, sin lacaya sumisión a los intereses inmediatos de los distintos partidos presentes en la investigación.

Hemos visto y leído en los medios de comunicación numerosas referencias a la distancia abismal que se da entre la inanidad de la Comisión del 11-M y el funcionamiento e independencia de la Comisión del Congreso americano sobre el 11-S. La comparación resulta, sin duda, bochornosa para el hispánico apaño. Pero la razón básica de tal diferencia no está en ningún gen racial, sino en que allí, en el denostado modelo estadounidense, hay un parlamento realmente democrático, con los congresistas más independientes y soberanos que existen en el mundo. En cambio, aquí, tenemos una democracia de grupos parlamentarios disciplinados, con unos diputados sin independencia alguna, elegidos en una lista cerrada y bloqueada, sin cremallera orgánica o con ella, circunstancia esta que se puede considerar como la perfección negativa de un sistema electoral apropiado para un Estado de partidos. Es bien sabido que, entre las reformas que se anuncian para «profundizar» en la democracia hispánica, nadie quiere que se hable de un cambio de la actual ley electoral a un sistema uninominal, o en todo caso mixto, donde los ciudadanos elijan directamente a quienes deben representarles en el Parlamento o en la Alcaldía.

Lo cual significa que seguimos en la niebla, metidos en la profundidad de un pozo, con el cabreo creciente de los ciudadanos, ante las parodias que deben soportar una y otra vez, como en el caso de la Comisión del 11-M. En el romance famoso, «con la mucha polvareda, perdimos a Don Beltrán». Aquí con la mucha niebla que cubre a los comisionados, perdimos al organizador del tumulto. ¿Por qué se produjo un atentado en Madrid, precisamente el 11 de marzo, tres días antes de las elecciones generales? ¿Quién está detrás de la turbia trama de terroristas islámicos y traficantes de droga que perpetró la masacre? Si no se sale de la niebla, no hay sol ni transparencia posible.

Ibarretxe sale por sus fueros
Lorenzo Contreras Estrella Digital 2 Agosto 2004

La semana recién concluida ha sido políticamente presentada como muy positiva para el futuro de convivencia entre las distintas fuerzas y territorios que se reparten lo que ha dado en llamarse “el Estado español”. Desde el punto de vista de los denominados “nacionalismos periféricos”, nada tan importante como las entrevistas de Zapatero con Maragall, primero, y después con Ibarretxe. Maragall ha soltado ya su mensaje confederal, su visión asimétrica de la reforma estatutaria y su concepción de Cataluña como Estado, sin que haya quedado claro, ni mucho menos, si la idea lanzada en este sentido se refiere a una Cataluña como parte del Estado o, ya se sabe, algo mucho más profundo y, desde luego, polémico y peligroso.

En cuanto a Ibarretxe, un optimismo excesivo en algunos centros de opinión ha difundido la creencia de que todo ha empezado a cambiar sin demasiado trauma. Pero cualquier ciudadano que se echara a la vista la primera página del diario nacionalista vasco Deia del día 31 de julio tal vez podría llegar a conclusiones diferentes. Veamos lo que el citado periódico destaca en titulares a propósito de las referencias del lehendakari a su famoso plan: “Si no ganamos en el Parlamento, la sociedad vasca será quien decida”. “No basta con sonreír, es la hora de la valentía”. “Euskadi no es una parte subordinada del Estado español”. ¿Queda claro?

Ahora, como es obvio, ya no gobierna el PP, sino el PSOE. Cabe preguntar si la confianza del Gobierno vasco en el partido de Zapatero ha ganado grados en cuanto a la solución del problema. No hace falta precisar cuál es el problema. Ibarretxe, preguntado por Deia sobre ese punto, ha manifestado: “Pues no se sabe muy bien, porque en el PSOE lo mismo se dice una cosa que la contraria. Tan pronto sale Patxi López diciendo que la propuesta del lehendakari es un impedimento absoluto para avanzar, como sale el presidente del Senado, Javier Rojo, diciendo que las ideas del lehendakari son perfectamente legítimas. Uno tiene una cierta duda porque su comportamiento es un tanto errático”.

Errático o no el comportamiento socialista, lo que no ofrece duda es que el señor Ibarretxe podrá ser obstinado, equivocado o intratable, pero de errático nada. Según él, lo que Zapatero necesita es “valentía política” para afrontar el debate de fondo, reconocerlo y procurar solucionarlo, porque, según Ibarretxe, “no basta con exhibir una amplia sonrisa o decir que se respetan las ideas del lehendakari”. O sea, que más allá de talantes, cordialidades y apretones de manos, lo que Zaptero debe hacer, siempre según su reciente interlocutor nacionalista, es "implicarse hasta las cachas para darle solución al contencioso vasco”.

Implicarse hasta las cachas es una expresión que está a diez mil años luz de las medias tintas y, por supuesto, de una verdadera negociación flexible. Encierra un concepto de capitulación total, un todo o nada envuelto en el celofán del diálogo leal y sincero. Porque, ¿qué entiende Ibarretxe por avanzar? Para empezar, no descarta recurrir a los votos de Batasuna llegado el caso, aunque se remita a la necesidad de que ETA desaparezca. Una ETA que, por otra parte, en su último zutabe, advierte al PSOE contra la persistencia en “la política de opresión”, garantía de la prolongación del conflicto.

Manipular
PABLO MOSQUERA La Voz 2 Agosto 2004

VEREMOS a las conclusiones que llegan sus señorías del Congreso, tras el espectáculo mediático de la comisión del 11-M.

No sabremos nunca toda la verdad. No sabremos nunca el efecto comisión de investigación sobre el grado de credibilidad y prestigio que se han ganado las instituciones, partidos y gobiernos, entrante y saliente, tras una matanza que seguimos sin saber si se habría podido evitar.

Pero hay una mala noticia, justo en el aniversario de los sucesos de Ermua. De aquel espíritu paisano en estado puro que empujó a los dirigentes políticos contra ETA y su mundo fundamentalista no queda nada; incluso, la próxima vez que ETA haga de las suyas será difícil convencer a quienes hasta el 11-M creían a pies juntillas lo que decía la tele sobre los malos y los buenos.

Curiosamente, en la declaración en comisión del juez Garzón, uno de sus argumentos para sospechar que no había sido ETA fue la declaración del Arnaldo Otegi, que «no suele mentir». Ahora resulta que los malos no mienten, y los buenos sí.

El terrorismo es una lacra capaz de desvertebrar la convivencia, pero es también un instrumento para cambiar el mundo, para hacer negocios de inconfesable calado, para doblegar al rebelde y neutralizar al disidente.

Podría contar algunas historias personales. Me viene a la memoria como el comando que quería asesinar a Rabanera, diputado general de Álava, también me tenía en sus objetivos; pero a la hora de hacerlo público, lo del diputado era noticia, lo mío no era conveniente que se tratara como noticia. Lo mismo le sucedió a Enriqueta Benito, y tuvo una imponente bronca radiofónica con el entonces delegado del Gobierno en el País Vasco. Era como si los amenazados de ETA fueran noticias administrables para inventario electoral. Al mítico dirigente del socialismo vizcaíno, García Damborenea, tras un congreso muy conflictivo, que fue el primer episodio de una grave crisis interna en el partido, se le «administró» después la escolta, obligándolo a marcharse lejos de Euskadi.

Ermua fue un levantamiento popular contra ETA y el nacionalismo radical que daba ideología al terrorismo; pero alguien descubrió que podía ser utilizado para ganar las elecciones.

Y en eso estaban, cuando se cruzó el terrorismo islámico en la estación de Atocha, y alguien decidió ganar setenta y dos horas con el viejo protocolo al uso para atentados de ETA.

RODRÍGUEZ ZAPATERO Y LA ESDRUJULIZACIÓN
por CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN. Catedrático de la Universidad Complutense ABC 2 Agosto 2004

EN las últimas semanas hemos podido apreciar mejor el grado en el que el presidente del Gobierno adolece de una deficiencia propia de la parla política: la esdrujulización. Más aún, no solamente convierte en esdrújulas o sobreesdrújulas palabras que son graves o agudas, sino que riza el rizo y potencia la esdrujulización siempre al máximo. Así, esdrujuliza «constitucional» pero no pronuncia «consti-tú-cional» ni «cons-tí-tucional», sino «cóns-titucional». Sin que sea menester remontarnos a extravagantes raíces finesas, cabe predecir que José Luis Rodríguez Zapatero tenderá a acentuar en la primera sílaba casi cualquier palabra que utilice.

No se trata, por supuesto, de algo circunscrito al actual inquilino de la Moncloa. El lector podrá fácilmente entretener su ocio reparando no sólo en el mejorable lenguaje de nuestros políticos de todos los partidos sino particularmente en su propensión esdrujulizadora. Rodríguez Zapatero es ahora más notorio simplemente porque está hablando mucho, y eso siempre tiene costes. Mi amigo y flamante académico de la Historia, Manuel Jesús González, gusta de ironizar señalando que conocer idiomas tiene ventajas pero también un gran inconveniente: aumenta el número de personas capaces de detectar que uno no es un genio. De todas maneras, el presidente del Gobierno está al margen de dicho riesgo porque, como es sabido, apenas maltrata el castellano.

¿A qué se debe la esdrujulización de la política? Creo que no puede ser intencional, sino más bien algo parecido a un acto fallido, que descubre lo que se habría preferido ocultar. Lo sospecho porque la esdrujulización denota características de las que la política se esmera en alejarse: ausencia de autoridad fundada, o de erudición y méritos genuinos; y asimismo falsa solemnidad, rigidez, autoritarismo.

Los políticos pretenden ser otra cosa y, en verdad, otra cosa distinta de lo que son. Por ejemplo, pretenden ser cultos. Debió familiarizarse el pueblo soberano con la afición de José María Aznar a la poesía. El supuestamente nutrido bagaje cultural de Felipe González fue también muy comentado por los medios, e igualmente la ilustración de Alfonso Guerra, que, como todo el mundo tuvo que enterarse, frecuentaba a Machado y a Mahler. Es como si en realidad ellos sólo hubieran pasado por ahí. No es que asignaron todas sus energías a conseguir y ejercer el poder político. No, señor. Ellos se dedicaban primordialmente a las belles lettres y sólo el ímpetu avasallador de elevados principios los apartó de sus vidas retiradas.

En fin, puro camelo. Para que fuera cierto, la política debería ser sustancialmente menos importante, de modo de permitir que sus agentes contaran con tiempo. Pero desde hace décadas la política no es así. A finales del siglo XIX Lord Salisbury era primer ministro de Gran Bretaña. No tenía un ministro de Asuntos Exteriores, cartera que llevaba él mismo, personalmente. Pues bien, se ocupaba de la política dos días por semana, que pasaba en Londres; y el resto del tiempo atendía a sus asuntos particulares, en el campo. ¡Y manejaba el imperio británico!

Un personaje así es hoy inconcebible, porque las Administraciones Públicas son demasiado grandes e intrusas, con lo que convocan y exigen más intereses y mucho más tiempo. Las autoridades lo disimulan disfrazándose de seres normales, sin apegos políticos a excepción del puro interés general. Pero no hay forma de satisfacer dicho interés cuando la política es esencialmente intervencionista y redistributiva, cuando es dúctil ante grupos de presión con intereses incompatibles entre sí o con el común, y ante la opinión pública y publicada, en un contexto donde ganar o perder el poder significa mucho para mucha gente que sin la política se precipitaría hacia una existencia económicamente modesta y socialmente anónima. Esta cruda realidad se enmascara, por ejemplo, a través de las preocupaciones «sociales» (o sea, políticas con el dinero de la sociedad), o de la simple simpatía, como sucede con el famoso «talante».

Estos esfuerzos incoherentes debilitan la inteligencia. A raíz, entre otros desmanes, del bochornoso decreto de concesión a José Bono de la medalla oficial castellano-manchega, Soledad Gallego-Díaz escribió un excelente artículo en El País sobre la tontería como desenlace de la política. Tiene razón, pero es el intervencionismo el que entontece la política porque la obliga a pretender la imposible conciliación activa de todos los intereses, y uno no puede decir una cosa y la contraria todo el rato impunemente. Así ocurre que personas sensatas saltan a la política y pierden todo criterio. Hace poco la ministra Elena Salgado nos avisó muy seria que en verano ¡hay que beber agua y usar cremas de protección solar! Es posible que ella misma se haya unido en su día al coro que rió el populismo de su antecesora Celia Villalobos y sus recetas sobre los caldos antisépticos, pero no veo que haya mucha diferencia de talentos y talantes entre ambos ridículos.

Otros aspectos del intervencionismo predominante, que podrían subyacer en la conjeturada esdrujulización como acto fallido, son el narcisismo, porque resulta arduo ser intervencionista y modesto, y la regresión cronológica: mientras que el pensamiento único presenta al intervencionismo democrático como el último paso del progreso, las autoridades reales tienen a menudo más aspecto de feudales o incluso tribales que de otra cosa. Esto se observa no sólo en el paternalismo a la hora del reparto de prebendas conforme a la más o menos oportunista adhesión (y en el sectarismo a la hora de las «limpiezas étnicas» de los adversarios), sino también en el soberbio trato que los políticos se dan a sí mismos. En momentos cruciales de su carrera, Rodríguez Zapatero se ocupó de anunciarnos que «el poder no me va a cambiar», como si no fuera evidente que sí lo va a cambiar, porque no puede no cambiar a quien cree que el poder (y por tanto la libertad) es un instrumento.

A Lord Salisbury no lo cambió el poder porque en su época aún quedaban rastros de las ideas liberales, conforme a las cuales la libertad no es un medio sino un fin, y por eso el poder debe estar limitado. A Rodríguez Zapatero no sólo lo puede cambiar sino que ya lo ha cambiado, porque antes no podía utilizarlo y ahora sí. Aunque, como dijo Stuart Mill, somos dueños de nuestros actos, no de sus consecuencias. El presidente actúa y manda, pero los demás podemos preguntarnos, por ejemplo, a través de qué extraña deducción Zapatero ha llegado a la conclusión de que «los humildes» en España van a ver su suerte mejorada porque un Gobierno muy progresista decida ¡facilitar el aborto pero dificultar que se haga la compra los domingos!

José Luis Rodríguez Zapatero y los demás políticos podrán esforzarse en distraernos con su generosa labia -es sugestivo que en el lenguaje político «incumplir» una promesa es apenas «aparcarla»- mas esa misma retórica muestra lo que son: ejercientes de la coacción legal. Esta realidad no suele dominar el primer plano, y más bien lo domina el mensaje opuesto, y se habla de «presupuestos participativos» y otros abusos de la palabra «participación» que suenan casi, casi, como si pagar impuestos fuera a ser a partir de ahora optativo. Sin embargo, algunos irredentos seguiremos pensando que la libertad no depende de la forma del poder sino de sus límites, y que el riesgo de que éstos sean sobrepasados se revela inopinadamente cuando nuestras autoridades sonríen amablemente pero esdrujulizan. Tal vicio elocutivo abre la inquietante perspectiva de que nuestras vidas y haciendas sean más contreñidas y usurpadas en un proceso de artificial y liberticida armonización. O, como diría Rodríguez Zapatero, «ármonizacion».

El PSOE y los nacionalistas planean una reforma del Senado que dará más poder al País Vasco y Cataluña
La medida, que se adoptaría en el cambio constitucional de la Cámara, favorecería a las comunidades históricas y a algunas uniprovinciales El PP se opone y prefiere mantener el sistema que combina elección por provincias y designación de los parlamentos
Uno de los elementos de la reforma constitucional del Senado donde más distancia existe entre el PP y el resto de grupos de la Cámara Alta es la modificación del sistema de elección de senadores, con el objetivo de aumentar el porcentaje de designados por las autonomías. La Entesa, CiU, PNV, BNG y CC quieren que todos los senadores sean autonómicos, y deje de primarse a las provincias. El PSOE, que no tiene propuesta al respecto, sí tiene claro que debe haber más senadores por cuenta de los parlamentos regionales. La mayoría defiende que los senadores sean elegidos coincidiendo con las elecciones autonómicas. Para el PP, el sistema actual funciona, y teme las consecuencias negativas que el cambio tendría para algunas comunidades autónomas.
Javier Aguilar La Razón 2 Agosto 2004

Madrid- Los trabajos para la reforma del Senado, una de las tres modificaciones constitucionales planteadas por el Gobierno socialista, comenzarán en noviembre, según ha anunciado en la Cámara Alta el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla. Se iniciará entonces un arduo trabajo para la comisión encargada a tal efecto. Todos los grupos parlamentarios de la Cámara, excepto el popular, defienden la reforma constitucional.

El PP lo planteó en 1996 en tres ámbitos, recuerda el portavoz, Pío García Escudero: «las nuevas funciones del Senado como Cámara de primera lectura para temas autonómicos y las posibles reformas de los estatutos, el sistema de elección de los senadores y los hechos diferenciales». En el segundo asunto no hubo acuerdo y en el último, «desde el principio fue difícil alcanzar un acuerdo con los nacionalistas», rememora el portavoz popular, que asegura que «las declaraciones de Joan Rigoll, al pedir comunidades de primera y de segunda, hicieron saltar todo por los aires».

Sobre el sistema de elección de los senadores, García Escudero está convencido de que «el Gobierno no sabe qué quiere o cómo hacerlo y por eso ha pedido un informe al Consejo de Estado». Cree que el actual sistema –208 parlamentarios por elección directa provincial en las generales y 51 por designación autonómica– funciona y es «el más democrático». «Díle a Castilla y León y a Andalucía que van a perder senadores..., díle a Madrid –con población alta– que va a tener los mismos senadores que Murcia –población baja–», reflexiona. Lo cierto es que todos los grupos parlamentarios del Senado, excepto el PP, quieren que se modifique el sistema de elección por provincias –cuatro senadores por cada una–, con el objetivo de que sean autonómicos. Pero existen varias fórmulas.

El cambio podría beneficiar a las comunidades que no tengan muchas provincias: País Vasco, Cataluña, Galicia y Valencia. El portavoz del PSOE, Joan Lerma, defiende que haya más representación autonómica que en la actualidad y que los senadores elegidos directamente lo sean en las elecciones autonómicas y no en las generales. Al tiempo, matiza que su partido «no ha contemplado como una posición suya el cambio de las circunscripciones provinciales por las autonómicas».

Con una visión parecida, el portavoz de Coalición Canaria, José Mendoza, va más allá, al plantear que «el conjunto de los senadores deben ser elegidos en las elecciones autonómicas», ya sea en una lista diferente a la del Parlamento o en la misma. Para el portavoz de la Entesa Catalana de Progrés –PSC, ERC e ICV–, hay que modificar la Carta Magna «para que no haya obligación de que salgan de las provincias, sino de las comunidades autónomas». Propone un pacto de Estado, porque si no sería un «follón», y añade que «no importa tanto el número si hay una representación y se tienen en cuenta los hechos diferenciales». La idea de CiU va en el mismo sentido. Su portavoz, Pere Macias, cree que «hay que reforzar a las autonomías más que a las provincias», sin olvidar que «las nacionalidades históricas no tengan el mismo sistema de representación que el resto». Y asevera: «Si a Cataluña le corresponden 25 senadores, ya el Estatuto dirá cómo se eligen».

La forma de elección y los hechos diferenciales son básicos para el portavoz del PNV, Joseba Zubía, quien tiene «una posición abierta a un debate leal» para ir «pasito a pasito y ver hasta dónde podemos llegar». Propone que a los senadores «los elijan los parlamentos, o que los designen los diferentes gobiernos, como se hace en el Bundesrat» alemán. «El tema no es tener mayor representación, sino cómo ponderar los votos», matiza. Añade que no se puede hacer la reforma de espalda al PP; «si el PSOE lo consigue, bendito sea Dios».

El portavoz del Bloque Nacionalista Galego, Anxo Manuel Quintana, opina que «una Cámara de representación territorial tiene que basar la elección de senadores en las autonomías y no en las provincias», en la que se podría combinar las elecciones directas y los parlamentos. Quintana apuesta por una Cámara territorial «que diera satisfacción al Estado plurinacional». «Yo lanzo desde el BNG un mensaje de tranquilidad, porque no se pretende romper nada, sino tener un Estado moderno; pedimos un Estado unitario y no varios». - No lleva en su programa la reforma electoral. Apuesta por sacar más partido a la Comisión General de las Comunidades Autónomas, al Debate sobre el Estado de las Autonomías, a la Conferencia sectorial de la UE y a la Conferencia de Presidentes Autonómicos. En 1996 negociaron la reforma constitucional, pero no hubo consenso. - El sistema de elección actual es la única lista abierta en los comicios que hay en España y, por ello, el sistema más democrático. Ese sistema funciona y cambiarlo podría crear desigualdades en comunidades con muchas provincias, como Andalucía y Castilla y León. - Reforma para una Cámara de primera lectura. - No propone el cambio de circunscripciones, pero se podría consensuar, ya que defiende un mayor peso para las autonomías. - Corregir la imperfección del bicameralismo. Plantea incluso la desaparición del Senado. La clave es para qué sirve el Senado - Los parlamentos o los gobiernos elegirían a los senadores. - Cámara de primera lectura. - Los senadores pueden ser elegidos o no en la lista del Parlamento, pero siempre al mismo tiempo que los comicios autonómicos. - Reforma para una Cámara de primera lectura, reconocimiento de lenguas y traspasos pendientes. - Los senadores serán autonómicos. Cada Parlamento deberá elegir el sistema de elección. - Cámara de primera lectura, de las naciones y que pueda elegir miembros de instituciones. Permitir el uso de todas las lenguas. - El nuevo Estatuto de Autonomía dirá cómo elegir a los senadores - Reforma funcional y orgánica, pero también valentía para reconocer el Estado plurinacional y unitario, «sin romper nada». - Elección de los senadores en las autonomías.

Hechos diferenciales y uso de todas las lenguas
Nota del Editor 2 Agosto 2004

Que a estas alturas de la película haya gente que crea que puede camelar al personal con el cuento de los hechos diferenciales indica el enorme grado de estulticia de los políticos nazionalistas. Para tener hechos diferenciales no hay que ir muy lejos, sólo basta mirarse las manos derecha e izquierda, ambas necesarias, comunes y distintas.

En cuanto al uso de todas las lenguas, pues nada, como siempre yo propongo unificar al silbo gomero y encima se ahorrarían la megafonía. Que manía tienen algunos nazionalistas que quieren poder vivir en su mundo virtual en el que sólo se utiliza su lengua "propia" y las demás no existen. ¿ Cuándo se darán cuenta de que las lenguas son para comunicarse y en caso alguno herramientas políticas para crear seres incomunicantes con el resto de los mortales que les sustenten en el poder ?

«El PSOE ha demostrado que no le interesa saber la verdad del 11-M»
ANA Pastor Coordinadora de Acción Sectorial del PP
Ex ministra de Sanidad en el último Gobierno de Aznar, en la actualidad es coordinadora del área de Acción Sectorial. Tiene una gran capacidad de trabajo y bajo su responsabilidad recaen, entre otros, asuntos como Educación, Sanidad, Mujer. Hace unos meses, se barajó la posibilidad de que regresara a la política gallega. Habrá que ver qué sucede tras el Congreso de su partido.
por Carmen GURRUCHAGA La Razón 2 Agosto 2004

Madrid. –Después de tres años de incomunicación entre los gobiernos central y vasco, Zapatero e Ibarreche han reanudado las relaciones. ¿Le parece bien esta decisión?
–Lo que debe hacer Zapatero como presidente del Gobierno es explicar a los ciudadanos lo que ha negociado con el señor Ibarreche, si el PSE está dispuesto a negociar el Plan. Lo que debería preocuparle es que en el País Vasco todavía hay miles de ciudadanos que llevan escolta. También nos gustaría saber si trataron cuestiones como un cambio en la política de dispersión de presos etarras.

–¿Por qué?
–Zapatero ha demostrado su debilidad como presidente del Gobierno porque no ha pedido a Ibarreche que retire su Plan; un Plan secesionista y también excluyente, con el que una buena parte de la sociedad vasca no está de acuerdo. –Dice que hay una sumisión de Zapatero al Plan Ibarreche.

¿Cree que el Plan terminará convirtiéndose en una reforma estatutaria que confluya con la reforma del Estatuto Catalán y que el PSE terminará pactando con el PNV?
–Lo que yo sé es que el PSOE tiene una posición de mayoría minoritaria en el Congreso, lo que implica, necesariamente, pactos para gobernar y para aprobar leyes. Los acuerdos que requieren esa necesidad nos están llevando a demasiadas incógnitas, y están creando en los ciudadanos un sentimiento de incertidumbre política muy arriesgada. Más aún, la incertidumbre sobre el futuro de la estabilidad institucional de España. Yo espero y deseo que no sea así.

–El PP pone el grito en el cielo cada vez que se habla de reforma de la Constitución. En cambio, Fraga dijo la semana pasada que no había que escandalizarse y que quizá sea necesario afrontarlo. También es partidario de que las Comunidades Autónomas estén representadas en Europa. ¿Supone una contradicción con la política oficial del partido?
–El debate sobre la reforma de la Constitución lo ha abierto el PSOE, pese a lo cual, el señor Rodríguez Zapatero aún no ha presentado ninguna propuesta, ni ningún contenido concreto sobre ella. Nosotros desde el PP decimos que este proceso sólo se debe abrir formalmente cuando haya un acuerdo muy mayoritario sobre qué se va a reformar, en qué sentido y qué es lo que no se va a reformar. Es muy importante tener las cosas claras desde el principio y hemos dicho que estamos dispuestos a dialogar, en cualquier caso también defendemos que habría que pactar los plazos, el procedimiento de la reforma y que, en todo caso, como no, su contenido. ¿

Se va a cambiar el Título VIII?
–En el País Vasco es imposible ganar democráticamente al nacionalismo si los constitucionalistas no se unen.

¿Ve usted otra salida para desalojar al PNV del Gobierno vasco?
–Cómo no voy a ver otra salida. Creo que son los ciudadanos del País Vasco los que democráticamente decidirán quiénes quieren que sean sus representantes. El PNV no puede pensar en un escenario en el que siempre gane. En democracia se gana o se pierde. No es bueno identificar a un país con un partido. El PP es una fuerza consolidada en el País Vasco, que cuenta hoy con una magnífica candidata como es María San Gil. Pero todavía hay mucho por hacer.

–La historia nos dice que siempre más de un 50 por ciento de los votos van a parar a los nacionalistas y el resto a los constitucionalistas, pero éstos, separados, no alcanzan el 30 por ciento.
–Creo que desde los partidos tenemos que transmitir a los ciudadanos cuál es el modelo que defendemos y lograr su apoyo. Luego, aceptar lo que democráticamente se decida por parte de los ciudadanos.

–Usted como ministra de Sanidad dio un vuelco al Ministerio. Su sucesora, Elena Salgado, ¿está un poco desaparecida?
– El Sistema Nacional de Salud español ha sido valorado como uno de los mejores del mundo. Es un sistema que es público, que su principio fundamental, aprobado por todos los partidos, es que sea equitativo, que no genere desigualdades en el acceso a los servicios sanitarios, que destine sus recursos priorizando a las patologías prevalentes, cáncer, enfermedades cardiovasculares, patologías degenerativas como el alzheimer, que son las que más afectan a los ciudadanos, y además que tenga un enfoque o abordaje integral de las enfermedades, que se destinen cada vez más recursos a la prevención de enfermedades; lograr que todos los profesionales sanitarios puedan desarrollar su carrera profesional. En fin, que los ciudadanos vean cubiertas sus demandas. Para que estos principios no se rompan habrá que trabajar mucho. Hay todavía mucho por hacer, y parece que algunos quieren que este principio tan importante deje de serlo.

–¿A qué se refiere?
–El estar enfermo no se elige, por eso no se pueden poner trabas para acceder al servicio sanitario dependiendo de dónde uno viva. La sanidad es uno de los pilares básicos del Estado del Bienestar. Para nosotros, el balance en materia sanitaria de estos cien primeros días no es positivo porque, en vez de abordar los problemas que realmente importan, se ha creado incertidumbre.

–¿Qué le parece la propuesta de la consejera catalana consistente en cobrar un euro por visita médica?
–Nosotros dotamos al sistema sanitario de un modelo de financiación en el que los ciudadanos no pagan los servicios y que creció en un 65 por ciento en los años de gobierno del PP. Queremos que siga habiendo un sistema sanitario público para todos los ciudadanos, que no haya diferencias y que tenga una financiación sostenible.

–En las nueve comunidades en las que gobierna el PP, ¿hay una coordinación de la política sanitaria?
–Mis funciones en el PP son llevar a cabo las políticas sectoriales, y una de ellas es la sanitaria. En los tres meses que llevo en esta responsabilidad, he tenido oportunidad de reunirme con asociaciones de pacientes, con colectivos profesionales y también con los responsables de la política sanitaria de las comunidades. Le puedo asegurar, desde la convicción de que sólo se pueden llevar a cabo políticas cuando se dialoga y se escucha a la gente que tiene algo que decir, que estamos a disposición de que el Ministerio de Sanidad nos llame para tratar las cuestiones que entienda que son relevantes para los ciudadanos. Yo desde aquí les ofrezco mi diálogo y mi apoyo para que avance el sistema sanitario. –Su responsabilidad abarca muchas áreas, ¿puede atender las demás con la misma intensidad que la Sanidad? –Estamos intentado llevar a cabo una agenda muy intensa en todas las políticas sectoriales; políticas educativas, políticas de mujer, políticas medioambientales, políticas en materia de inmigración, sanitaria... Para llevarla a cabo cuento con un buen equipo y con el apoyo de toda la organización de mi partido.

–Hay voces externas que hablan de problemas dentro del PP. ¿Qué hay de cierto?
–Creo que somos un partido con ganas y que hemos sabido mantener la tensión en estos meses. Y no lo digo porque me pueda venir bien. Fíjese en los resultados de las europeas –su resultado causó a algunos más sorpresas que los resultados de las generales–: seguimos siendo la referencia para más de 10.000.000 de ciudadanos, se han afiliado a nuestro partido más de 25.000 personas, entre ellos muchos jóvenes y tenemos un líder que es Mariano Rajoy. La respuesta es no, pero, aun así, yo creo que cualquier organización política y aún más si, como la nuestra, acaba de perder el gobierno de nuestro país, tiene que estar muy atenta, hacer evaluación permanente de cómo está llevando a cabo sus políticas, cómo impactan éstas en los ciudadanos, en los medios de comunicación, e ir haciendo mejoras continuas y permanentes de cómo está llevando a cabo sus tareas como partido en la oposición y como partido allá donde gobierne.

–En octubre se celebra el congreso del PP, ¿prevé algún cambio?
–En este momento estamos trabajando en las distintas ponencias, entre ellas la de estatutos. La estructura de una organización política debe estar al servicio de los fines de la misma, y nunca al revés. Por eso nuestras propuestas siempre irán encaminadas a que nuestro partido sea una organización dinámica, participativa, con una adecuada representación territorial, pero sobre todo que sea idónea para cumplir sus objetivos, sus metas, sus fines.

–En la Comisión del 11-M, el miércoles declararon Acebes, Ana Palacio y Zaplana, ¿cree que consiguieron demostrar que el PP no había mentido?
–El objetivo del PSOE era demostrar que habíamos mentido y, a mi juicio, lo único que se ha demostrado en esta Comisión es que no hemos mentido y que el PP no mintió. Que el señor Acebes no mintió nunca. No se ha dedicado ni un minuto a saber qué pasó delante de nuestras sedes el día 13. Ahora bien, alguien parece que ha mentido, pero no fue el PP. A lo que sí tienen que contestar es a esa pregunta que aún sigue sin respuesta: ¿quién ha sido?

–¿Cree que alguien va a quedar satisfecho al final?
–Mire usted, lo que no produce por cierto satisfacción o, si me lo permite, genera una gran desconfianza, es que el PSOE haya vetado en la Comisión a personas que pueden aportar datos relevantes, y le pongo un ejemplo muy significativo: se ha vetado la presencia del secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa, lo cual demuestra una vez más que al PSOE no le interesa saber la verdad.

¿Usted cree que se ha avanzado algo parar saber quién organizó las manifestaciones delante de las sedes del PP? ¿Dónde están los que acusaron de golpe de Estado?
¿Dónde están los que inventaron terroristas suicidas? Todo esto demuestra una gran desvergüenza.

–¿Está de acuerdo con el retraso electoral propuesto por Mayor Oreja en el caso de que si sucede algo similar al 11-M los ciudadanos no voten con las vísceras?
– Una decisión así se debe producir en el marco europeo, porque no podemos olvidar que el peligro del terrorismo acecha a toda Europa y a todo el mundo. Ningún país puede ser ajeno a la barbarie terrorista y por tanto cualquier debate en este sentido se debería abrir entre todos los países europeos.

– ¿La educación es el factor que más incide en la violencia de género?
–Hay una parte importante en la violencia que es un problema cultural y otra parte, que está asociada a trastornos psíquicos y al consumo de alcohol o de drogas. Pero hay una parte consustancial a los modelos culturales que están muy enraizados en la sociedad. Hay gente que puede incluso llegar a pensar que no pasa nada si se pega a una mujer y esto es una barbaridad.

–¿Por qué una postura en contra de la Ley Contra la Violencia de Género?
–Nosotros no estamos en contra, estamos trabajando por mejorar y ampliar el contenido de esta proposición de ley, por cierto, nos gustaría que esta ley contemplase una protección específica hacia los menores y también hacia las personas que tienen algún tipo de discapacidad, sobre todo psíquica. La sociedad debe protegerlos también a ellos. Que no exista discriminación en las penas por razón de sexo, pues creemos que es inconstitucional. Y también me gustaría que se incluyera la proposición de ley del PP que contempla una atención específica a cada una de las mujeres.

–¿Puede poner ejemplos?
–Cada mujer presenta un perfil distinto. Proponemos un plan de seguridad personal que necesariamente contendrá una evaluación previa del riesgo de la víctima, de su entorno, de los antecedentes policiales del agresor, de su perfil psicosocial o de alguna causa que suponga mayor peligrosidad, como por ejemplo el alcoholismo, también su lugar de residencia, su trabajo.

–¿No tendría más credibilidad que desde el PP hablara una mujer en vez de un hombre?
–La credibilidad no la da el ser hombre o mujer, la da el trabajar por las personas que son víctimas de la violencia doméstica. Muchas personas desde la sociedad civil, desde las instituciones llevan trabajando mucho tiempo en ello, pero todavía queda mucho por hacer.

–¿Desde que era ministra?
–Pusimos ya en marcha un Observatorio de Salud de la Mujer, y junto con la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, un protocolo de prevención en el ámbito de la violencia doméstica.

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