AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 7 Agosto 2004

NO SON LIBERADORES
Editorial ABC 7 Agosto 2004

No hay causas objetivas

Daniel Rodríguez Herrera Libertad Digital  7 Agosto 2004

ETA aún están ahí
Editorial La Razón 7 Agosto 2004

Otro golpe a ETA
Editorial El Ideal Gallego 7 Agosto 2004

Ni la guerra fue por el petróleo ni el PP es miembro de la OPEP
EDITORIAL Libertad Digital 7 Agosto 2004

Irak: las buenas noticias no son noticia
Pablo Molina Libertad Digital 7 Agosto 2004

¿Ha fracasado
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Agosto 2004

La pesadilla del PSOE
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 7 Agosto 2004

Las dificultades de un clérigo radical
GEES Libertad Digital 7 Agosto 2004

POLÍTICA OLIGOFRÉNICA
I
gnacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 7 Agosto 2004

Detrás de la sonrisa
TONIA ETXARRI El Correo 7 Agosto 2004

El partido de los cobardes
José García Domínguez Libertad Digital 7 Agosto 2004

Como el agua
Alfonso Ussía La Razón 7 Agosto 2004

LAS NACIONALIDADES
Jaime CAMPMANY ABC 7 Agosto 2004

Siguen pedaleando
Lorenzo Contreras La Razón 7 Agosto 2004

MARAGALL REPARTE PUESTOS
Editorial ABC 7 Agosto 2004

LA SONRISA DEL MATARIFE
Juan Manuel DE PRADA ABC 7 Agosto 2004

Psicología de la respuesta al terrorismo
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo  7 Agosto 2004

Maragall e Ibarretxe
José Cavero El Ideal Gallego 7 Agosto 2004

Lenguas españolas
Cartas al Director El Correo 7 Agosto 2004

Estallan dos bombas en San Vicente de la Barquera y Ribadesella tras un aviso de ETA
Santander. Agencias ABC 7 Agosto 2004

Una relatora de la ONU responsabiliza a la dictadura islamista sudanesa de las matanzas de Darfur
EFE Libertad Digital  7 Agosto 2004

La AVT rechaza «dar pasos atrás» en la dispersión de los presos etarras
EFE/MADRID El Correo 7 Agosto 2004

Rechazo general a Pasqual Maragall por sus exigencias sobre las comunidades históricas
David Herrera La Razón 7 Agosto 2004

Cada dos semanas muere en el mundo una lengua minoritaria
Victoria García-Lastra | redacción La Voz 7 Agosto 2004






 


NO SON LIBERADORES
Editorial ABC 7 Agosto 2004

NO son liberadores. Los hombres que siguen la revuelta armada del líder chií Moktar al Sadr o las bandas suníes que incendian el resto del país, no quieren la libertad de Irak, ni la concordia entre las distintas religiones del mundo. No se oponen a las fuerzas de ocupación por estimar que los iraquíes quieren ser dueños de su propio destino o porque ellos representen una opción sociopolítica más democrática. Sencillamente son terroristas que tratan de causar el máximo dolor posible, para que llegue un momento en el que los iraquíes libres se rindan y abandonen toda voluntad de resistir, como los desgraciados rehenes que deben anunciar su propio asesinato ante las cámaras. Sin líderes reconocidos y sin más objetivo que destruir y causar dolor, los insurgentes han logrado encadenar un círculo vicioso en el que sus acciones impiden la reconstrucción, y la ausencia de reconstrucción les suministra argumentos para el reclutamiento de exaltados. Ahora dicen que luchan contra la presencia militar norteamericana y de otros países de la coalición. Si los extranjeros se fueran, el mismo pretexto sería utilizado contra el vecino, contra la otra comunidad musulmana, contra los cristianos -lo que desgraciadamente ya se ha cumplido- o contra los kurdos. Y siempre para imponer el propio criterio absolutista, para acabar con las esperanzas de libertad e imponer una dictadura teológica bien conocida en países que no están lejos de Irak. De que lo consigan o no depende en mucho la estabilidad de toda la región y de los suministros energéticos de Occidente. Por ello sería un error gravísimo considerar a los insurgentes cualquier cosa salvo terroristas.

No hay causas objetivas
Daniel Rodríguez Herrera Libertad Digital  7 Agosto 2004

Zapatero parece compartir con la izquierda más radical de España y del mundo la idea de que el terrorismo islamista tiene sus causas y que éstas deben ser resueltas para acabar con él. No se atreve a decir lo mismo del terrorismo etarra, porque la mayoría de la sociedad española rechaza esa idea con ira. Puede que incluso no lo piense, porque lo cierto es que la lucha contra ETA empezó a ganarse cuando ese modo de pensar abandonó el gobierno y, del mismo modo, la lucha contra el terrorismo islamista se empezará a ganar cuando se desacredite la ignominiosa excusa de que la culpa la tiene la pobreza del mundo árabe, el imperialismo yanqui o el inadmisible empeño de los judíos por sobrevivir.

Todos los terrorismos tienen un objetivo claro; en unos es lograr hacerse con un territorio y convertirlo en una dictadura comunista, en otros convertir el mundo en un califato donde la ley sea la sharia. Comparten el método de atacar a civiles para lograr debilitar al oponente hasta que éste les conceda sus pretensiones para que le dejen en paz de una vez. En ello no hay nada de irracional: simplemente consideran que el objetivo merece suficientemente la pena como para justificar el crimen y las posibles consecuencias que éste pueda tener para ellos.

Y el modo de vencerlos consiste en destruir su capacidad de hacer daño, hacerles más costosa la violencia y desacreditar sus objetivos con argumentos, información, propaganda y destrucción de su capacidad de hacer proselitismo. En España, dado que es un problema doméstico, esto se ha podido solucionar con métodos policiales, endurecimiento de las leyes, desacreditación del nacionalismo vasco y las ilegalizaciones de medios y partidos afines; el "frente amplio" según la doctrina leninista.

Sin embargo, dado que el terrorismo islamista se sitúa fuera de nuestras fronteras, los métodos particulares han de ser otros. Se debe destruir sus bases –con bombardeos si no hay otro modo mejor– secar sus fuentes de financiación, derrocar gobiernos que los apoyen, financiar interpretaciones del Islam contrarias a la fundamentalista, dificultar que ésta última pueda expresarse y difundirse por el mundo.

La izquierda no quiere que se haga nada de esto. Lo que hay que hacer es "dialogar" para solucionar la causa que provoca el terrorismo. Esto es debido a que en su visión del mundo el hombre es un "buen salvaje" al que sólo la sociedad y las "causas objetivas" le impiden ser perfecto. Por tanto, si comete atrocidades la razón ha de estar en dichas causas objetivas. La pobreza en el ladrón. La intransigencia de Madrid en el "conflicto vasco". Las injusticias para con el pueblo palestino en el terrorismo "internacional".

Si se les deja operar en base a esas premisas, los problemas se enquistan, se gangrenan y se hacen asfixiantes. Pero se persiste en ello, porque resulta tremendamente gratificante. El creyente de esta teoría se cree superior a los demás, más comprensivo, más solidario, más cercano a la verdad. Los ateos, en cambio, son unos vengativos sin corazón que no comprenden las verdaderas razones por las que funciona el mundo. Esa autosatisfacción es la raíz del voto de izquierda. Es una lástima que no sirva para resolver los problemas.

ETA aún están ahí
Editorial La Razón 7 Agosto 2004

Los buenos resultados de la política antiterrorista seguida por el Partido Popular en sus dos legislaturas, con el inapreciable Pacto por las Libertades suscrito también por el PSOE, han llevado a la banda terrorista etarra a uno de sus momentos de mayor debilidad. Ha sido el fruto de una doble estrategia, policial y política, de largo alcance que no se ha centrado sólo en los llamados «comandos», sino, especialmente, en la neutralización del entorno batasuno y de los medios de financiación.

Sin embargo, ETA aún sigue ahí, ciertamente más debilitada y con el menor grado de apoyo social de toda su historia, pero con capacidad, e intención declarada, de seguir matando. Esto es lo que nos ha venido a recordar el comunicado del Ministerio del Interior en el que se solicita la colaboración ciudadana para localizar a seis terroristas, todos ellos con varias reclamaciones judiciales y, en tres casos, con delitos de sangre a sus espaldas, a los que se supone preparando atentados en zonas turísticas del Levante español, al igual que ha venido ocurriendo en los últimos años.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado, que han conseguido frustrar la mayoría de los últimos atentados ordenados por la banda, algunos de una gran brutalidad contra trenes de pasajeros, se mantienen en alerta y con el mismo nivel de eficacia, como demuestran las últimas detenciones de terroristas practicadas tanto en España como fuera de nuestras fronteras, y no parece que la situación vaya a cambiar lo más mínimo con el nuevo Gobierno.

Pero si de la actuación policial no debemos tener ninguna duda, podría no ocurrir lo mismo con lo que puede denominarse el «frente político» de la lucha contra el terror. El hecho de que el actual Ejecutivo socialista dependa de los votos de otras formaciones parlamentarias, en su mayoría de corte nacionalista, supone un ingrediente de incertidumbre que hay que despejar de la manera más eficaz y rápida posible. Cuando desde algunos sectores se aboga por paralizar las demandas judiciales por desobediencia contra la Mesa de la Cámara autonómica vasca, que se negó a disolver el grupo parlamentario batasuno, o se apela a un cambio en el tratamiento penitenciario de los presos etarras, se hace precisa una respuesta contundente por parte de la Presidencia del Gobierno.

Respuesta que, también, compete al principal partido de la Oposición. En la sesión de investidura de José Luis Rodríguez Zapatero, el secretario general del Partido Popular, Mariano Rajoy, afirmó que en la lucha contra el terrorismo no habría lugar para cuestiones partidistas o de oportunismo político. Nosotros así lo creemos, pese al espectáculo que, por ambas partes, se ha dado en la Comisión del 11-M. Es, pues, necesario que populares y socialistas, que representan a la inmensa mayoría de los ciudadanos de España, reafirmen su compromiso por las libertades.

Otro golpe a ETA
Editorial El Ideal Gallego 7 Agosto 2004

Resulta casi indignante que haya políticos que todavía se atrevan a plantear reformas constitucionales o la creación de nuevos vínculos entre el Estado y las comunidades autónomas mientras las Fuerzas de Seguridad siguen trabajando a destajo para impedir que ETA vuelva a teñir, una vez más, de sangre el verano. En concreto, ayer fueron identificados seis terroristas que estaban preparando su campaña de extorsión con la colocación de bombas en las zonas más turísticas de España. Algunos son históricos, o lo que es lo mismo: ya tienen sus manos manchadas de sangre; otros son jóvenes recientemente reclutados. Sin embargo, lo más importante es que, con su intervención, la Policía ha conseguido evitar, al menos en principio, una masacre y, al mismo tiempo, ha demostrado lo equivocados que están quienes se empeñan en hablar de posibles treguas. No se puede seguir confundiendo a la opinión pública. Si ETA no ha actuado más es porque no ha podido. No hay que buscar otras razones. Los constantes golpes que las actuaciones de los agentes están asestando a su cúpula, que ha pasado de vivir en una especie de paraíso en Francia a tener que volver a la clandestinidad y las detenciones de algunos de los miembros más destacados, han terminado por debilitar su estructura. Pero esta debilidad tampoco puede llevar al engaño de pensar que ETA es un problema del pasado. Ahora mismo, la banda terrorista es un animal herido y es precisamente eso lo que hace que aumente su peligrosidad. Habrá que esperar que la acción policial siga desmantelando su estructura y que los balones de oxígeno que les lanzan quienes hablan de soluciones políticas no les den un respiro.

Ni la guerra fue por el petróleo ni el PP es miembro de la OPEP
EDITORIAL Libertad Digital 7 Agosto 2004

Hay un secretario de corto recorrido en el PSOE que hoy se ha metido a analista de largo alcance. Se llama Alfonso Perales, y del mismo modo que la concejala Jiménez oficia de ministra de Exteriores, al señor Perales le ha dado por dedicar el verano a la observación, estudio y cotejo del mercado de futuros de petróleo. Naturalmente, no sabe de lo que está hablando, y si se aventura por un camino donde no va a recibir más que pescozones es para que no decaiga la campaña propagandística que desde el Gobierno se ha desatado con la llegada del calor.

Dice Perales, que también fue concejal, que existe una relación directa entre el alza en el precio del petróleo y la intervención aliada en Irak. No sabemos dónde está esa relación, y más cuando tras la primera Guerra del Golfo, la de los soldados de reemplazo, el precio del barril bajó paulatinamente hasta registrar mínimos históricos. En aquel entonces, hace diez años, no sólo es que Irak produjese menos, sino que casi dejó de producir. En 1994 el Irak sadamita exportó 78 millones de barriles. Una miseria que, curiosamente, no afectó un ápice a la cotización del oro negro en Londres o Nueva York.

Pero don Alfonso no se limita, en su infinita ignorancia, a establecer conexiones entre la intervención y los avatares del Brent. Lo analiza como uno de esos linces del mercado que pululan por los parqués de medio mundo. El origen de la carestía es, siguiendo su guión, la prima de riesgo por la inestabilidad política en Oriente medio. ¿Prima de riesgo?, ¿Inestabilidad política? Perales, que fue estudiante de Filosofía y Letras, quizá desconozca que la situación en Oriente Medio es volátil desde hace por lo menos cincuenta años, los mismos que tiene él. Y, a pesar ser una región de gobiernos cambiantes, guerras, guerrillas y revoluciones, el precio de su principal materia prima ha fluctuado en estos diez lustros de manera natural, subiendo, bajando y estabilizándose. Esa prima de riesgo nunca ha encarecido artificialmente el petróleo. ¿Por qué ha de hacerlo ahora?, ¿por qué sí?, ¿por qué lo dice Perales?

La intención de Perales esta mañana no era, obviamente, darnos una clase magistral sobre el porque y el cómo del alza de precios del crudo. Primero porque no sabe, y segundo porque su objetivo era muy otro. El propósito que perseguía hoy el secretario socialista era pescar en río revuelto y propinar una nueva patada en el trasero del partido que perdió las elecciones a medio camino entre las estaciones de Atocha y Santa Eugenia. La consigna es sencilla: el PP tiene la culpa de todo, ya sea pasado, presente o futuro. Como los votantes están de vacaciones y lo que les preocupa es la subida de la súper, lo suyo es que desde Ferraz se las hayan ingeniado para cargar el muerto sobre lomos de un Gobierno que ya no lo es. Gibraltar obliga.

A las andanadas de Perales se ha sumado al poco Diego López Garrido, representante del PSOE en la inexplicablemente interrumpida Comisión del 11-M. A juicio de López Garrido, perito en mercado de futuros, la causa casi única del alza de precios es la “ilegal y totalmente disparatada” guerra de Irak. Bueno es recordarle que lo único ilegal y no totalmente sino moralmente disparatado que ha padecido Irak en las últimas décadas ha sido el régimen bárbaro de Sadam Hussein. De todos es sabido que el genocida de Bagdad no se conformó con gasear a placer a niños inocentes en el Kurdistán sino que años después patrimonializó el petróleo iraquí gracias a un programa de la ONU que le hizo aun más rico, a él y a toda su camarilla. Tanto una cosa como la otra a López Garrido le resbalan, y es lógico; los réditos del No a la Guerra fueron tan sustanciosos que es difícil sustraerse a la tentación de revivir el leit motiv.

López Garrido no se ha quedado ahí, enfundado en el cuello blanco de los analistas de bolsa, ha asegurado que el incremento en la extracción que la OPEP está estudiando para septiembre no funciona porque “los mercados no se lo creen”. Los mercados se creen lo que tienen que creerse. Y si la demanda de petróleo supera a la oferta el precio del producto sube, y más cuando ese producto está fuertemente cartelizado como es el caso del petróleo. El hecho es que, por lo que parece, la demanda mundial de petróleo está disparada, tanto que los productores se las están viendo negras para atenderla a un precio razonable, en la famosa horquilla de los 25-30 dólares por barril. Si a esto le sumamos los problemas que está teniendo la Yukos en Rusia, donde el Gobierno de Putin ha cerrado el grifo de los yacimientos, pues tenemos servido el problema del verano.

El alza no es sin embargo tan calamitosa como los socialistas quieren hacernos ver. Por un lado las economías occidentales no son tan dependientes del petróleo como lo eran en los setenta. En Estados Unidos, por ejemplo, la proporción del ingreso que se gasta en petróleo es hoy menos de la mitad que en 1973. Por otro, poniéndose en el peor de los escenarios, que el barril llegase a los simbólicos 50 dólares sería dramático, indudablemente, pero no provocaría una recesión como la de los años setenta. Entonces el incremento fue del 300%, en esta ocasión, tomando como punto de partida los 35 dólares que costaba el barril en enero, sería del 40%. Occidente podría soportarlo, y no por mucho tiempo ya que con ese precio la oferta tendería a aumentar con celeridad.

Lo que Perales y López Garrido han dicho hoy no pasa de pura floritura propagandística sin base económica alguna. Lo que quizá se esconda detrás de esta excusatio non petita es una accussatio manifesta, es decir, que vienen malos tiempos para la economía y andan ya buscando a quien culpar de su propia ineptitud. Lo han encontrado, se llama José María Aznar, un ciudadano particular que no es siquiera diputado.

Blogoscopio
Irak: las buenas noticias no son noticia
Pablo Molina Libertad Digital 7 Agosto 2004

Irak. El nuevo Vietnam. La ciénaga en la que iban a acabar fatalmente empantanados la principal superpotencia mundial y sus aliados, desestabilizando políticamente para siempre una zona tan sensible del planeta, desmiente los oscuros vaticinios de la intelectualidad orgánica occidental y continúa su camino hacia la instauración de un régimen de libertades, tras 24 años de sufrir una de las tiranías más siniestras del planeta.

Los medios de comunicación occidentales, no hay más que hojear la prensa o ver los noticiarios televisivos, continúan ajenos a los esfuerzos de un pueblo empeñado en comenzar una era de paz, libertad y progreso, y siguen ocupándose de Irak únicamente cuando ocurre alguna masacre terrorista. Sin embargo, en internet hay sitios donde se constata que bajo esa imagen prefabricada de un infierno de resistentes a la invasión extranjera, hay un país que comienza a funcionar.

«Después de un mes de soberanía, Irak sigue generando un flujo de malas noticias, al menos en cuanto a los principales medios se refiere. Trabajadores extranjeros continúan siendo secuestrados y eventualmente ejecutados, las bombas terroristas continúan explotando a través de Bagdad y otras ciudades, aunque las víctimas son ahora mayoritariamente civiles iraquíes. Mientras tanto, en el otro extremo del mundo, comisiones de investigación muestran sus informes, proporcionando a los medios oportunidades frescas para hablar sobre fallos de inteligencia y meteduras de pata estratégicas.

Y todavía, por cada extranjero cogido como rehén hay historias de cientos de iraquíes que disfrutan de su recién adquirida libertad de muchas maneras. Por cada ataque terrorista con todo su terror y sangre, hay incontables historias de coraje, determinación y recursos ingeniosos por parte del pueblo iraquí. Y por cada fallo de inteligencia de las agencias de gobierno, hay ahora un error de inteligencia de los medios de comunicación. Es por lo que probablemente ustedes se hayan perdido algunas de las historias siguientes:

Deambulando por un sucio pasillo de la Corte de Justicia, Shaka Khudaya espera para saber si será uno de los 1.000 iraquíes elegidos para tomar parte en un ensayo democrático sin precedentes a finales de este mes. Pequeños equipos de selección recorren las 18 provincias de Irak y se sumergen en montañas de nominaciones manuscritas de gente que quiere participar en una conferencia nacional, que elegirá una especie de parlamento interino iraquí. La conferencia de Bagdad llevará juntos a 1.000 personas semielectas de entre toda la rica mezcla de etnias y religiones para elegir a los 100 miembros del Consejo Nacional interino, que ejercerá sus funciones hasta las elecciones del próximo mes de enero.

La bolsa iraquí ha empezado a funcionar con regularidad, un consorcio privado de empresas iraquíes y kuwaitíes ha empezado a dar servicio a los casi 50.000 usuarios de telefonía móvil del país, la ayuda internacional llega a los sitios donde es necesaria y los integrantes de la selección nacional de fútbol iraquí ya no temen las sesiones de tortura del vástago psicópata del déspota, Uday, cuando pierden un partido —último resultado Irak 3, Turkmenistán 2—. Esta son algunas noticias que no veremos en los medios occidentales, pero que demuestran que la intervención militar era necesaria.

El gobierno de Zapatero prefirió eludir nuestra responsabilidad en aquél país. Así, para liderar un Nuevo Orden Mundial —terminología que acusa la grandilocuencia vana de los segundones—, ordenó huir a los soldados españoles. Curiosamente, las líneas maestras de ese Nuevo Orden planetario zapateril consisten en revolver los intereses diplomáticos de España, manteniendo una relación ancilar con nuestro enemigo del sur —¿no es un estrambote la misión hispano-marroquí en Haití?—. Por otro lado, no deja de sorprender que el partido que abrió una verja que siempre debió quedar clausurada, haya protagonizando ahora episodios grotescos como el de la penúltima crisis de Gibraltar... En cuanto a los conjuros de la concejala Jiménez, no es su sitio la historia de la Realpolitik, sino la Historia de la diplomacia bufonesca. Si algo ha demostrado la doctrina Moratinos es que el PSOE ignora cuales son los intereses permanentes de España. Mas Irak, finalmente, conocerá un cambio de régimen y la libertad; aunque como ha ocurrido siempre a lo largo de la Historia del mundo, no le deberá nada al socialismo. Más bien todo lo contrario.

Comisión 11-M
¿Ha fracasado?
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Agosto 2004

Nadie puede negar legalidad al actual Gobierno que salió de las urnas el día 14 de Marzo. Su legitimidad, sin embargo, está siendo amenazada constantemente por quienes consideran que los españoles votaron por temor, miedo y cobardía ante los actos terroristas del 11-M. El gobierno del PSOE no podrá quitarse fácilmente de encima tal valoración, especialmente si sigue empeñado en negar las evidencias. Cuando Rodríguez Zapatero llama cobarde a quienes mantienen que el “pueblo votó impresionado, manipulado o con temor”, no da razones a su favor sino motivos para seguir cuestionando la legitimidad de un Gobierno que satisface las demandas del terrorismo islamista... El problema, sin embargo, no acaba en el Gobierno, pues todo parece indicar que se extienden a todas las instituciones de la democracia, empezando por el Parlamento, cuya Comisión está cuestionada por todos los ciudadanos y medios de comunicación. El 11-M, a pesar del PSOE y todos sus socios, seguirá persiguiendo a la democracia española. Naturalmente, los asaltos y asedios a las sedes del Partido Popular, junto con los gritos de “asesinos” dirigidos al Gobierno, de los días 12, 13 y 14 de Marzo serán acontecimientos que seguirán pesando en la victoria electoral del PSOE.

Por eso, comenten un grave atentado a la democracia quienes tratan de ocultar, olvidar o minusvalorar esos sucesos. Los primeros interesados en aclarar tales circunstancias deberían ser los socialistas, que han sido los beneficiados indirectamente de la masacre, sin embargo tienden a obviar tales hechos para que no se vinculen con su llegada al poder. Hacen mal, porque la ideología tropieza con la realidad. A pesar de sus esfuerzos por mostrar que el 11-M no tenía nada que ver con su victoria, hay datos por todas partes que dicen lo contrario. He aquí tres de otros muchos que podríamos esgrimir. Primero, el estudio postelectoral del CIS, llevado a cabo entre el 23 de marzo y el 3 de abril, mostraba que más de 15´7 % de los electores se arrepentía de su decisión, y casi dos millones votaron a IU y PP para que no ganara el PP. Segundo, porque no querían recordar las circunstancias que los llevaron al poder, los socialistas fueron reticentes a crear una Comisión parlamentaria qué averiguase lo sucedido el 11-M. Tercero, por el mismo motivo, quieren darle carpetazo a una Comisión débil, incapaz, ciega y muda para dar alguna explicación sobre el golpe más duro que ha recibido la democracia española.

En cualquier caso, la Comisión del 11-M han contribuido a mantener en vilo la conciencia democrática de los españoles. Más aún, la Comisión del 11-M, sin pretenderlo, ha convertido la necesidad en virtud, o sea, la consigna partidaria de “queremos saber” la ha hecho “grito democrático”. En efecto, quizá la Comisión del 11-M haya sido ciega para darnos luz sobre quién movió, y aún controla, los hilos de la trama criminal de la masacre del 11-M, quizá la Comisión es impotente para alumbrar quién pudo diseñar con tanta perfección un atentado que ha cambiado no sólo el sentido del voto de más de 2´5 millones de votantes, según diferentes encuestas, sino que también ha cambiado los equilibrios europeos con respecto a la política exterior de EEUU, y quizá la Comisión del 11-M ha sido muda para dar alguna explicación de “consuelo” a las víctimas y su familiares sobre el “significado” de tanta muerte, pero, sin duda alguna, esta Comisión es, y seguirá siendo, un recordatorio para que el PSOE sepa por qué está en el poder.
El fracaso de la Comisión del 11-M es ya un símbolo del fracaso del Gobierno por ocultar la vinculación entre los atentados y su elección. En fin, el fracaso de la Comisión del 11-M ha servido para recor los votos de desesperación contra el PP, pero sobre todo ha servido para que los ciudadanos critiquen a sus políticos. Pocos, hoy, son los que no dejan de criticar a una Comisión por haber cerrado por vacaciones. Pocos son los que no exigen más comparecientes. Y menos son los demócratas que renuncien a saber quién ha ordenado la masacre del 11-M. Ahora, más que el 12 y el 13 de Marzo, todos los ciudadanos, los demócratas de verdad, queremos saber quién fue el asesino que rompió los fundamentos de nuestra democracia .

Pasqual Maragall
La pesadilla del PSOE
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 7 Agosto 2004

Llegó Maragall hablando de dramas y en ello sigue. Drama previó en su investidura si el Estado no se avenía a sus pretensiones, plasmadas por los socialistas catalanes en unas bases para el nuevo estatuto que incluyen la ruptura de la unidad del poder judicial y la representación exterior de Cataluña.

Desalojado del poder el PP, partido en torno a cuya exclusión se cimentó la alianza entre socialistas e independentistas, ese Estado al que hay que doblegar lo gestionan los conmilitones de Maragall. Por eso ahora, al volver a la carga con el drama, su arma favorita, apunta al presidente del PSOE, y le envía el amistoso consejo de que no caiga en “la tentación fácil de rechazar la existencia de diferencias”. El error sería... ya lo saben, “dramático”.

Desde el principio de su mandato anunció la irreversibilidad del proceso que ponía en marcha; lo llamó “camino sin retorno”, acaso sin reparar en lo que esa imagen significaba: que consideraba a su gobierno más legítimo que los que pudieran venir detrás; que se arrogaba un papel que desborda las competencias de un presidente autonómico, pues sus planes exigen una reforma constitucional que es imposible sin consenso nacional (nacional en el sentido auténtico, no en el que él le da).

Maragall se ha convertido en una pesadilla para su propio partido, que estaría mucho más a gusto sin sobresaltos periféricos, inhalando indolentemente el humo del republicanismo de Pettit y exprimiendo los frutos demagógicos del huerto sectorial, anticlerical y diverso. Los socialistas no creyeron que fueran a ganar las elecciones generales hasta la tarde del 14 de marzo. El nuevo escenario político les pone en la tesitura de frenar a su compañero, trabajo para el que estaba destinado Rajoy. Comprenden ahora que alimentaron demasiado al agorero incontinente y que no fue una buena idea usarlo como un elemento más de marketing político en la reconfección de su maltrecha identidad.

Ellos, no el PP, arbitrarán el proceso que sus compañeros catalanes y sus socios independentistas encaran como un cambio de régimen en toda regla. Cuando la presión de Maragall resulte insoportable y sus dramáticas amenazas no sean para pasado mañana sino para hoy, saldrá Zapatero en plan gibraltareño y le pedirá más tiempo y más diálogo. Ya verá lo que se encuentra. Aunque el problema con Maragall lo tengamos todos, es a los suyos a quienes les ha tocado desactivarlo. Si no saben o no quieren hacerlo, la voluntad de un solo partido –en la oposición- no detendrá el embate del nacionalismo disgregador, que jamás ha retrocedido un solo paso en el último cuarto de siglo.

Irak
Las dificultades de un clérigo radical
GEES Libertad Digital 7 Agosto 2004

El incremento de las acciones de fuerza por parte de los seguidores del clérigo radical chiíta Moqtada al-Sadr y la evolución durante las últimas horas permite apuntar algunas consideraciones sobre la evolución política iraquí y su complejo proceso de reconstrucción.

A diferencia de lo que ocurre con las células de Al Qaeda o los comandos procedentes del baasismo, las milicias del Mehdi, nombre con el que se conoce a los seguidores de al-Sadr, carecen de la estrategia y de la capacidad operativa para mantener enfrentamientos con las fuerzas de la coalición. Los choques se saldan con cuantiosas bajas para los rebeldes, en contraste con las muy limitadas de los aliados. De ser ciertas, como cabe suponer, las declaraciones del teniente coronel Gary Johnston, de la 11 Fuerza Expedicionaria de la Infantería de Marina norteamericana, el número de muertos entre los milicianos del Mehdi como resultado de los últimos choques ascendería a trescientos, frente a dos norteamericanos. Esto nos ayuda a comprender la periódica búsqueda de altos el fuego, que permita a los radicales seguir existiendo en el mapa político iraquí, pero conteniendo la riada de bajas y evitando su destrucción.

No hay pruebas de que el gobierno iraní haya optado por un apoyo decidido por el Mehdi. Aunque parece evidente que han recibido ayudas de este país y que los vínculos de inteligencia se mantienen firmes, la preocupación fundamental de los ayatollahs iraníes es la estabilización de Iraq y el triunfo electoral de las formaciones políticas que representan a la comunidad chiíta.

Las últimas encuestas, a las que ya hemos hecho referencia en anteriores artículos, confirman las tendencias presentes en anteriores sondeos a favor del proceso de reconstrucción. Los iraquíes, y en concretos los chiítas, creen que el proceso puede completarse y que su vida mejorará cuando tengan un gobierno libremente elegido. Esta actitud coincide con la posición mantenida por la máxima autoridad religiosa, el gran ayatollah Ali al-Sistani. La opción mayoritaria por la moderación aísla a los radicales del Mehdi, que no consiguen levantar a las masas en contra de Estados Unidos y del Gobierno Provisional. La presencia de un chiíta a su frente es una garantía para un sector de la población que tiene muy presentes las atroces persecuciones que sufrió, a lo largo de los años, por parte de los árabe-sunitas.

La situación continúa siendo volátil y peligrosa. La constitución de la Asamblea Consultiva ha tenido que ser pospuesta, no tenemos información reciente sobre la evolución de los trabajos para recomponer el censo nacional y, sobre todo, para desarrollar un proceso electoral es necesario un clima de tranquilidad y seguridad que haga posible la constitución de partidos políticos, la convocatoria de actos públicos y, finalmente, el que la gente pueda acercarse a su colegio para depositar su voto. Hoy por hoy ése es un reto mayúsculo.

La llegada del gran ayatollah Ali al-Sistani a Londres para ser tratado de una dolencia cardiaca añade un elemento de incertidumbre. Su presencia en la ciudad santa de Nayaf supone en todo momento un referente de autoridad y moderación, frente a los radicales del Mehdi.

El incremento del número de muertos y heridos entre la población civil es una buena muestra del cariz que el proceso de reconstrucción está tomando. Cada vez es menos un problema con las fuerzas norteamericanas y más un conflicto interno árabe. En Iraq, como resultado de la Guerra, se ha establecido el frente principal en la lucha entre los programas de modernización y reacción del Islam. Para los enemigos de Occidente es esencial impedir el éxito del proceso de reconstrucción, por lo que tenemos que esperar lo peor para los próximos meses.     GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

POLÍTICA OLIGOFRÉNICA
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 7 Agosto 2004

TENGO para mí como la mejor de las formas políticas conocidas y realizables a la democracia liberal. Y como la peor, inmediatamente después de los totalitarismos, a la democracia demagógica. Si los primeros conducen al crimen de Estado como forma de gobierno, ésta provoca una política deficiente mental, populista, oligofrénica. Urge evitar que las democracias se deslicen desde sus formas liberales a las corrupciones demagógicas.

El prototipo del político demagógico manifiesta tanto su simpatía y su afán de no molestar a nadie y agradar a todos como una evidente propensión a la indigencia intelectual. Acaso las dos cosas vayan siempre de la mano. Si los intelectuales aspiraron en mala hora a mandar, los políticos les han replicado con su correspondiente determinación de convertirse en intelectuales sin inteligencia. Y así, nadie manda ni casi nadie busca la verdad. Se les puede conocer por su tendencia a ocultar los problemas bajo palabras tan biensonantes como carentes de significado genuino, más allá de su buena melodía popular. Aspiran a derretir los cañones y las bombas con sonrisas y con el calor melifluo del diálogo. También se les puede identificar por su apelación a los pobres y marginados, aunque cobijados bajo las expresiones menos ofensivas de minorías y desfavorecidos. No les importa que un poder duradero de los desheredados sea una contradicción en los términos. No se puede ostentar el poder en nombre de los sin poder. Quien tiene el poder es poderoso. Por estos pagos hay regiones en las que se diría que llevan décadas gobernando los parias. No sabemos si los parias de la tierra o si los desheredados de la inteligencia.

OTRA característica de la política oligofrénica y de sus artífices es la carencia de proyectos políticos y un resignarse a ir resolviendo los conflictos conforme van apareciendo. Gobernar no es prever y decidir, sino sobrevivir. El político se convierte en un bombero que avizora atento el lugar donde se declarará el próximo incendio. Y es natural. Para tener proyectos deberían tener ideas. Y para tener ideas, es preciso pensarlas. Y para pensarlas, es imprescindible el uso de las facultades mentales superiores. Justo las que tiene deterioradas el buen oligofrénico. Es verdad que la política no nace de la voluntad de ver las cosas claras, pero tampoco es imprescindible que nazca de la confusión mental y del aborrecimiento de la inteligencia. La política del «buen rollito» es la preferida de los Ejecutivos de la señorita Pepis. Y Cantinflas es su maestro de retórica: un discurso que suena bien pero que no significa nada. Al menos, la política deja de ser el imperio de la mentira, pues es imposible mentir cuando no se dice nada.

LAS causas no están ocultas. Los políticos renuncian a dirigir y gobernar a las masas para convertirse en los artífices de sus deseos, reales o aparentes. Y no es lo peor que la política democrática halague a las masas, pues apenas es evitable. Lo peor es que los intelectuales, o la mayoría de ellos, hayan imitado a los políticos para convertirse en aduladores de un pueblo convertido en depositario de la razón y de la verdad. El espectáculo de unos políticos oligofrénicos es decepcionante. Pero el de unos intelectuales oligofrénicos es insoportable. ¿Cómo será posible que las sociedades mejoren si la mayoría de sus ciudadanos encarnan ya la sabiduría y la virtud? Una última pregunta: ¿cabe decir de un político demagógico que gobierna verdaderamente, o más bien que es gobernado por las masas?

Detrás de la sonrisa
TONIA ETXARRI El Correo 7 Agosto 2004

No hay que fiarse de las apariencias, que engañan. Los nacionalistas del Gobierno vasco, y su socio Madrazo, se empiezan a despertar del sueño del buen talante de Zapatero, porque empiezan a estar hasta la coronilla de los buenos modales del nuevo Ejecutivo socialista. Un Gobierno que le dice al lehendakari que retire su plan, por fa, y que revisa los recursos contra los acuerdos del gabinete vasco en una iniciativa que va encaminada, sobre todo, a demostrar que los socialistas son más condescendientes que los populares con el nacionalismo. En la lucha contra el terrorismo, sin novedad en el frente. Se mantiene, de momento, el pacto antiterrorista a pesar de las presiones de los nacionalistas, que repiten hasta la saciedad que, si no retiran la Ley de Partidos, no hay nada que negociar con ellos para la formación del nuevo gobierno de Ajuria Enea. Ya veremos en qué queda todo.

Desde el PP, Barrio y San Gil están de guardia. Tampoco se fían. La frivolidad con que se pronunció Patxi López en relación al polémico preámbulo del Pacto Antiterrorista les hace pensar que el PNV, les volverá a colar todos los goles que quiera. O casi todos. Y la propuesta de crear otro pacto contra el terrorismo islamista les hace ponerse en guardia. Hasta aquí, parece, que hemos llegado con la sonrisa de Zapatero. Vaya, hombre. Ahora que la afición ya se estaba acostumbrando a ese rictus de simpatía, una vez constatado que no se trata de un gesto amable sino de un 'tic', el Gobierno vasco empieza a pedir hechos contundentes.

El presidente ya ha demostrado, sobradamente, que puede ser contundente, cuando quiere. O cuando puede. Con Maragall, a quien tanto le debe, se torna escurridizo cuando le pone en un aprieto, cada vez que sale a la palestra tensando la cuerda de las diferencias territoriales en el España. Con los nacionalistas vascos es distinto. ¿Qué tiene Cataluña que no tengamos nosotros? le preguntaba el lehendakari a Zapatero. Y el turista novato en Menorca intentaba evitar la confrontación, pero sus compañeros socialistas tenían la respuesta: «la pregunta debe ser al revés: lo que no tiene Cataluña es la amenaza terrorista y la falta de consenso en el Parlamento». Total, que el diálogo de Zapatero ha terminado por irritarles tanto a los gobernantes de Ajuria Enea que no le aguantan ni una sonrisa más. Ven que el 'buen rollito' del Gobierno socialista que tanto les gustaba, en un principio, se les ha vuelto en contra. Que se ha sustituido, simplemente, el «no hay nada de qué hablar» de Aznar por una frase tan amable de Zapatero como dura: «le invito a la rectificación». Ni Madrazo lo soporta. El socio minoritario del Gobierno vasco, que además de perder siglas no logra una representación electoral importante, dice que ve al PSOE «muy acomplejado». Su alternativa al plan del lehendakari habla del «federalismo de libre adhesión». La imaginación al poder. ¿Alguien, aparte de Otegi, da más?

Reflexión
El partido de los cobardes
José García Domínguez Libertad Digital 7 Agosto 2004

Era un genio, razón de que lo intuyera antes que nadie. Así nos lo advirtió a quienes habríamos de nacer ciento cincuenta años después: “No dejéis que las doctrinas afeminadas de los modernos fabricantes de cultura os enternezcan demasiado”. Si los organizadores del Forum de Barcelona supiesen quién fue, lo declararían persona non grata y quemarían su efigie en aquelarre nocturno, con salvoconducto municipal para colar en el evento botellines de agua y bocadillos de mortadela. Pero Goethe les suena a suplente comunitario de la plantilla del Barça B, de ahí que se haya salvado.

Ahora es un lugar común, pero él fue el primero en darse cuenta de que otro mundo era posible. Por ejemplo, que la cultura podría ser Ray Loriga presumiendo de no haber pisado un aula en su vida; y demostrándolo orgulloso cada vez que abre la boca. Aunque sólo sea por eso, es inexcusable escuchar a uno de los pocos discípulos que le quedan a aquel alemán entre los vivos: Paul Johnson. Porque ese viejo inglés es el último europeo. El único entre los nuestros que todavía nos recuerda lo que fuimos; que una vez nosotros creamos la Civilización; y que hubo un tiempo en el que nuestras universidades ignoraban a Ferran Adrià y rendían culto al tal Goethe. Pero, sobre todo, hay que prestarle atención porque ha alcanzado esa edad en la que un hombre ya puede decir la verdad impunemente.

Ayer, habló de España para un periódico argentino, La Nación. Su explicación de lo que ocurrió aquí es simple: ganó el partido de los cobardes después de que unos árabes colocaran las bombas de Madrid. El análisis no es del todo acertado: los que colocaron los explosivos eran marroquíes, no árabes. Por lo demás, Johnson no ha querido extenderse sobre el asunto. Seguramente, porque cree que no hay nada más que añadir.

Las grandes aportaciones de Ferran Adriá a la cultura española: Lazo de remolacha con polvo de vinagre, Empanadilla transparente de eucalipto y grosella, Huevo de espárragos con falso tartufo. La gran receta de Rodríguez Zapatero para la Nación española: diálogo y afán infinito de paz, amor, justicia y petróleo a veinte dólares por la gracia de Alá. La gran verdad de Paul Johnson para quien la quiera escuchar: ganó el partido de los cobardes. Al fin, disponemos de una filosofía política de té y pastitas en mesa-camilla con brasero. Y de nuestro propio lugar en el mundo: la cocina. Tiene razón Johnson, no hay nada más que decir.

Como el agua
Alfonso Ussía La Razón 7 Agosto 2004

Como el agua de claro ha hablado el historiador inglés Paul Johnson. La verdad hiere y duele. Sólo un matiz. Cuando dice «España me ha decepcionado; se comportaron como cobardes en Iraq», nos mete a todos en un mismo saco. En Iraq ningún español fue cobarde. Los militares cumplieron admirablemente su misión, y una decena de ellos dieron su vida en el cumplimiento de su deber. Los militares españoles no abandonaron Iraq. Fueron obligados por una orden precipitada y cobarde. Los cobardes fueron los gobernantes, no los militares. Volvieron avergonzados, disciplinados y heridos. En cambio, Johnson acierta cuando resume la cobardía de la mayoría ciudadana. «Después de que unos árabes les pusieron bombas, se olvidaron de los compromisos y tuvieron elecciones, en las cuales ganó el partido de los cobardes». Durísimo, pero cierto.

Johnson es un enamorado de España, y el amor no puede entenderse alejado de la sinceridad. Ahora, en esa tediosa e insufrible parodia de comisión investigadora de los sucesos del 11 de marzo, se han abierto las grietas de los mentirosos. A Johnson, como a nueve millones de españoles como mínimo, le decepcionó «que un pueblo no sólo valiente, sino de una enorme dignidad y sentido del honor» se comportara de forma tan blanda y gallinácea. Johnson emplea términos que los cobardes odian. Valentía, dignidad y sentido del honor. ¡Qué antiguo todo! No acusen ni señalen a Johnson. Antes que él hemos dicho y escrito muchos. Entre otros, el terrorista de «Al Qaeda» detenido en Italia y tenido como uno de los principales responsables de la matanza. El «Egipcio» ha reconocido que eligieron la fecha adecuada para tumbar al Gobierno de Aznar y facilitar la victoria de Zapatero. Tiene que resultarle molesta esta afirmación al Presidente del Gobierno, pero sabe muy bien que sólo el estupor producido por aquel atentado terrible le llevó a la presidencia del Gobierno. Y fue el miedo, la cobardía de millones de españoles el factor dominante de la votación. La cobardía también es democrática.

Al final de la entrevista, el historiador inglés nos concede su esperanza. «Los españoles pueden revertir el rumbo porque son gente maravillosa». No tanta gente y no tan maravillosa. Una nación cuya mayoría se deja manipular tan humillantemente deja mucho que desear. Hasta el Vaticano, firme opositor a la guerra de Iraq, ha criticado la puesta en cuclillas del Gobierno de España. Sucede que muchos españoles que votaron desde el miedo, empiezan a reconocer su error. Y que un Gobierno no puede mantenerse con pactos esquizofrénicos o la secuela de una tragedia. Ahora, hasta Rubalcaba distingue un terrorismo de otro, y no se le cae la cara de vergüenza. Como el agua de claro. No todos los españoles son unos cobardes, pero en España ha ganado la cobardía. Molestísimo, pero cierto.

LAS NACIONALIDADES
Por Jaime CAMPMANY ABC 7 Agosto 2004

PASQUAL Maragall, que es una estatua socialista empinada sobre el Tripartito, ha cogido una perra. Está emperrado en que la Constitución reconozca para Cataluña la condición de «nacionalidad histórica». Ya sé lo que buscas, titi. No se trata de que la Constitución distribuya títulos honoríficos, históricos, lingüísticos, culturales o artísticos, sino que debajo de la denominación alienta el deseo de obtener privilegios jurídicos, políticos y, naturalmente, económicos para Cataluña. Privilegios en el sentido exacto del vocablo: ventajas, gracias o prerrogativas que otros no gozan. Sobre todo, que otros no gozan.

Pero existe una dificultad gruesa para que Cataluña reciba de la Constitución española el privilegio de ser considerada nacionalidad histórica, quizá junto a alguna otra que Pasqual Maragall ya ha concedido, pero excluyendo a las demás Comunidades Autónomas, regiones e incluso algunas comarcas y territorios. Porque aquí, nacionalidades históricas las hay a manta de Dios, y de alguna manera, por un lado o por otro, todos somos nacionalidad. Para que cada reinico dejara de pelear con su vecino, era preciso que vinieran los moros arrasando los campos de ambos o que se casara el hijo o el hermano de un rey con la hija o la hermana del otro. Por entonces, no se vislumbraba la posibilidad de que se casaran rey con rey y reina con reina. Y menos mal porque no habrían tenido principitos comunes para ambos reinos, que de eso se trataba.

Parece ser que no existen muchas dudas de que Galicia sea una nacionalidad histórica. Fue reino independiente en varias ocasiones, el idioma gallego nació al mismo tiempo, si no antes, que el castellano, conquistó medio Portugal, teje famosos manteles, tiene al Apóstol, la muñeira, las ostras y el lacón con grelos. ¿Qué más se le puede pedir? Asturias fue la primera monarquía de la España cristiana. Sube a Covadonga y posee la gaita, el bable, les fabes con almejas, la sidra y el arroz con leche de Prendes. Se unió con Cantabria, que tenía gente brava en las montañas y bisontes en Altamira, y así siguió durante toda la Reconquista. ¿Hay quién dé más nacionalidad?

Vizcaya era un Señorío donde estaban los Haro. Hay un Haro que es el Rayo de la Guerra, la órdiga, qué tío. Lo que hay de País Vasco entre el Señorío y el reino de Navarra, unas veces caía de un lado y otras de otro. Navarra. Navarra tenía una nacionalidad que se pasaba los Pirineos por el arco del triunfo. Sancho III de Navarra fue rey de toda la España cristiana. Aragón es una nacionalidad múltiple, porque bajo su corona se agrupaban el propio Aragón, Cataluña, Valencia, Mallorca y además Sicilia y Nápoles, más los dominios de Cerdeña y Córcega. Bajo los naranjales de Murcia vivieron los últimos moros que se volvieron al África. Y Granada, ¿qué, don Pasqual? ¿Le damos nacionalidad a Granada, con toda la historia y la cultura nazarí, palacios y zéjeles? Y a Castilla, ¿la dejamos en un barrio de Cataluña? Y todavía quedan por explicar Córdoba y Toledo, y el León de Zapatero, toma nísperos, y Valladolid, Mérida y Zamora. Aquí, nacionalidades, como hongos. O todas o ninguna.

Siguen pedaleando
Lorenzo Contreras La Razón 7 Agosto 2004

Sostuve el pasado día 3 de agosto, en este mismo espacio, que Maragall e Ibarreche «pedalean juntos» en pro de una reforma constitucional y estatutaria que consagre lo que ellos llaman «singularidad de las nacionalidades históricas». En dos días sucesivos, ambos presidentes de autonomía han defendido posiciones perfectamente análogas en cuanto a la reivindicación no ya de lo distinto, sino de lo segregado, aunque por ahora embosquen en un determinado lenguaje la verdadera intención que les anima. El concepto de Estado propio late en sus pretensiones para Cataluña y el País Vasco. Creen llegado ahora el momento o la coyuntura para extraer del huerto permisivo que acaba de abrir Zapatero los mejores frutos para sus ambiciones. En esta huída hacia adelante (huída de España, se entiende), Maragall, supuestamente socialista, aunque de un socialismo en el que la «C» sustituye a la «E», se muestra como el más combativo. Parece un agitador. Su última escaramuza consiste en el intento de ganar para su causa, y para la de Ibarreche (que por cierto no necesita ayudas), a Manuel Chaves, presidente de la Junta de Andalucía y del propio Partido Socialista Obrero Español. Quiere a Chaves para el «club», pero Chaves tiene –ya veremos por cuanto tiempo– el problema de su partido, de su historia.

Maragall, que es bastante más peligroso que Pujol, asoma algo más que la oreja federal, asoma toda la cabeza. Pero de un federalismo sui géneris de corte confederal. Y ambos, Maragall e Ibarreche, jalean a Zapatero pidiéndole valentía. El mismo concepto en ambos «autonomistas». Requieren al presidente del Gobierno para que tenga eso, lo que proporciona machistamente a los hombres «carácter diferencial». Que sea valiente, por no decir otra cosa, y que se deje de sonrisas. Este último matiz despectivo lleva la acuñación del lehendakari. Concretamente, menos sonrisas y más hechos. Si Zapatero fuese alopécico se podría decir que para quienes rondan en torno a su madriguera «la ocasión la pintan calva». Pero nadie puede dudar de la frondosidad de la cabellera del actual acupante de la Moncloa.

El presunto federalista Maragall no suscita la misma confianza que inspiraba su antepasado Joan Maragall, el poeta de la «Oda a España», cuando formulaba en su obra «El Ideal Ibérico», la pretensión de que «las variedades naturales se integren espontáneamente en aquella fecunda unidad que es fondo natural también de todas». Aquí estamos en otra operación. Ya lo previó o lo anticipó en 1979 el catedrático de la Universidad de Barcelona J. R. Parada cuando escribió en «Constitución, burocracia y Comunidades Autónomas» que «la forma de Estado que impone la Constitución, y a la que parece se va, es una estructura mucho más descentralizada que la propia de un Estado Federal». Y así sucesivamente.

MARAGALL REPARTE PUESTOS
Editorial ABC 7 Agosto 2004

EN el complejo entramado de argumentos y tácticas que está manejando para defender su proyecto federalizante, Pasqual Maragall se ha permitido la licencia de apuntarle a Andalucía la disyuntiva que le espera ante la que parece ser inevitable reforma constitucional. O los andaluces hacen valer su hecho diferencial o, según Maragall, se quedarán como portavoces del rechazo al reconocimiento de las nacionalidades. Trascendiendo la referencia específica a Andalucía, y sin restar importancia al asunto, en general se trata de una muestra más de la actitud dominante que Maragall está tomando en el socialismo español sobre un debate que, por naturaleza, debería estar guiado por el Gobierno central y el Parlamento nacional. Por eso, lo anómalo no es tanto que Maragall se dedique a reclutar seguidores para su proyecto, aunque lo haga con términos disgregadores y un tanto maniqueos, sino que el PSOE se haya declarado en rebeldía en un proceso político, por ahora sólo en el plano polémico, que fue solemnemente inaugurado por Rodríguez Zapatero en su discurso de investidura. Maragall está aprovechando el campo exento que le deja el PSOE y cada vez afina más los perfiles de un modelo territorial pensado para dar a Cataluña un estatuto político específico, cuyo designio es superar el actual concepto constitucional de autonomía.

Maragall es consciente de que necesita socios para su proyecto, pero no unos socios cualquiera, sino aquellos que sean más útiles para hacer masa crítica sobre el modelo de financiación autonómica -pagar por renta y recibir por población- y el propio modelo de Estado. Su oferta no está abierta a todos, sino sólo a la elite autonómica que se formará con los hechos diferenciales y las nacionalidades históricas, y que debería reflejarse en la enumeración de las Comunidades en el texto constitucional. Por eso Maragall reparte puestos en la futurible Constitución, apela a Andalucía y marca diferencias de forma con Ibarretxe, pero envolviéndolo todo en un mismo objetivo. Al final, el mensaje a Andalucía es aplicable al resto de Autonomías y endurece de forma radical el lenguaje de Maragall al dar por hecho que el futuro de España se decantará en una partición de territorios, unos con rango privilegiado y otros, del montón. El punto crítico del planteamiento de Maragall -y se hará más crítico con el tiempo- es que sólo es viable sobre una derogación del principio de igualdad de los españoles, consecuencia directa de que su proyecto ignora la existencia de la Nación española como sujeto soberano. La ventaja de Maragall es que juega con la ignorancia ajena, porque mientras él está proponiendo un cambio del sistema político, muchos -dentro y fuera de su partido- creen que sólo aspira a un incremento de competencias para Cataluña.

El Gobierno andaluz se apresuró a responder a Maragall que las reformas estatutarias y constitucionales no deben basarse en privilegios ni en discriminaciones. Chaves no puede decir otra cosa, porque acabaría comprometiendo al PSOE más de lo que ya está. Pero reincidir en obviedades sobre la igualdad y la solidaridad no resuelve el problema de fondo que provoca la ausencia de una definición del Gobierno central sobre lo que está planteando Maragall. Una definición necesaria, sobre todo para saber si sirvieron de algo el último congreso del PSOE o la Declaración de Santillana sobre el modelo territorial de Estado. Para saber, en definitiva, si el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero está dispuesto a asumir la iniciativa del debate que él mismo ha propiciado o va a dejar que sea Maragall el que dirija el proceso de reforma constitucional y estatutaria.

LA SONRISA DEL MATARIFE
Por Juan Manuel DE PRADA ABC 7 Agosto 2004

LEO en estos días Koba el Temible (Anagrama), un libro de Martín Amis, airado y extrañamente conmovedor, que glosa la figura de Stalin y execra la connivencia de los intelectuales europeos con el comunismo. Una connivencia que, vergonzante y como en sordina, se prolonga hasta hoy, actuando sobre el subconsciente colectivo de un modo tan sibilino como pernicioso. Como el propio Amis señala en algún pasaje de su libro, «todo el mundo ha oído hablar de Auschwitz y Belsen; nadie sabe nada, en cambio, de Vorkutá ni de Solovetski». Pecaríamos de ingenuidad, sin embargo, si atribuyéramos dicho desconocimiento a la ignorancia selectiva de las masas; si hoy la mortandad desatada por el nazismo ocupa un capítulo medular en el libro de la memoria colectiva, mientras la mortandad mucho más abultada del comunismo apenas representa una nota a pie de página, es porque las élites dirigentes, representantes del progresismo rampante y hegemónico, así lo han querido. No en vano, en su juventud seudorrevolucionaria, dichas élites se amamantaron en las ubres del legado estalinista.

En Koba el Temible, Amis cuenta una anécdota de apariencia banal, pero de significación sobrecogedora. En el curso de un reciente mitin electoral celebrado en la sede de New Statesman, una publicación laborista, uno de los oradores recuerda su juventud, cuando en compañía de «antiguos camaradas» redactaba aquella revista, tan contemporizadora con el comunismo. El público responde entonces con una unánime carcajada afectuosa. Amis se pregunta qué ocurriría si un orador recordase con nostalgia en el curso de un mitin a sus fraternales camisas negras. «¿Es esa la diferencia -escribe Amis- entre el bigote pequeño y el bigote grande, entre Satanás y Belcebú? ¿Qué uno suscita espontáneamente la furia y el otro la risa?». Juguemos a trasladar la anécdota al ámbito autóctono. ¿Qué ocurriría si un político español rememorase festivamente su juventud falangista? Habría firmado su acta de defunción. En cambio, se contempla con admiración que haya militado en las filas comunistas. Y, por supuesto, a los combatientes estalinistas que perecieron en la Guerra Civil se les asigna el calificativo extravagante de «defensores de la democracia»; mientras a los combatientes que militaron en el bando de Franco se les despacha como chusma fascista.

El libro de Martín Amis, feroz y cáustico como sus novelas, transita por los pasadizos pavorosos que ya nos iluminara Solzhenitsyn en El archipiélago Gulag. Entre el desfile de horrores desatado por el comunismo (hasta completar un catastro fúnebre de veinte millones) merecen reproducirse algunas frases sentenciosas de Stalin: «La muerte soluciona todos los problemas; no hay hombre, no hay problema»; y también: «Una muerte es una tragedia; un millón de muertes, simple estadística». Sobre esta burocracia de la muerte se fundó la ideología que aún abastece de mitologías el llamado pensamiento progresista. El terror nazi se esforzaba por ser exacto, calculador, dirigido contra una parte de la población en razón de su etnia; el terror comunista, en cambio, era deliberadamente aleatorio e indiscriminado, pues su enemigo era el hombre. «El comunismo -afirma Amis- es una guerra contra la naturaleza humana».

En algún lugar del infierno, Stalin, el Gran Matarife, sonreirá complacido al contemplar la supervivencia de su legado. Con sarcasmo y algo de fatiga, Martín Amis recuerda que cuando su padre, el también escritor Kingsley Amis, abjuró públicamente de su pasado comunista, fue de inmediato tildado de «fascista» por los intelectuales británicos. Cincuenta años después, motejar de «fascista» al que piensa distinto sigue siendo el pasatiempo predilecto de nuestra progresía; el que lo probó lo sabe. El Gran Matarife sonríe, orgulloso de mantener su predicamento.

Psicología de la respuesta al terrorismo
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ /PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo  7 Agosto 2004

Algunos comentan que George W. Bush está administrando el miedo en la población estadounidense con propósitos electorales. La escala de alerta sobre atentados terroristas que dosifica el miedo de los ciudadanos americanos sería un símbolo de esa tesis. La señalización de esa escala está coronada, incluso, por una bandera de color idéntico a aquél del estado de la amenaza. Como en las playas. El rojo, por supuesto, indicaría máxima probabilidad de atentado terrorista; el verde, atención activa o tensa calma. Ya nunca jamás relax. Esto es importante. Ya nunca jamás ustedes estarán seguros.

En épocas de inseguridad el voto de las poblaciones se torna conservador. Hablamos de sociedades civiles con clases medias bien estructuradas, claro. Ante la incertidumbre, el ser humano, de por sí refractario a las modificaciones de su entorno, reduce al mínimo los cambios. Alguna interpretación, probablemente interesada, consideraría que los continuos mensajes sobre el terrorismo que el Gobierno de EE UU inocula a sus ciudadanos persiguen que sus miedos voten por ellos. Frente al terrorismo, instinto de conservación.

En esto de la gestión de las nuevas amenazas globales, del terrorismo en particular, hemos reaccionado tan torpemente como lo habría hecho cualquier ser humano. Es tarde para remediarlo. Nos hemos metido literalmente en el agujero negro que el terrorismo ha abierto para nosotros. El terrorismo nunca jamás desaparecerá. Con nuestra respuesta ante el 11-S, hemos contribuido decididamente a construir el escenario internacional más favorable para que los grupos terroristas activen sus operaciones y se adapten a la perfección.

Al terrorista islamista que se considera un soldado de Dios le hemos otorgado la guerra contra el terrorismo. Le damos guerra para que desarrolle su imaginaria batalla. A la red Al-Qaida le hemos conferido la propiedad de presencia global, al relacionarla directa o indirectamente con cada atentado, y de imaginario grupal para la identidad de cada terrorista. También la naturaleza de contrapoder global, que puede desestabilizar desde mercados energéticos hasta procesos electorales. A todo el fenómeno terrorista le garantizamos cobertura informativa mundial, al instante, en primer plano, en difusión multimedia de imágenes y mensajes. Al terrorista potencial le ofrecemos posibilidades creando escenarios de confrontación como Irak o Afganistán, con multitud de variables colaterales utilizables en el argumentario fanático de un grupo terrorista. Escenarios propicios, recursos financieros y logísticos, cobertura mediática global. Igualmente facilidades ideológicas, iluminando, por si no lo habían apreciado lo suficiente, un espacio de interpretación de la realidad, como el Islam, que nos encargamos continuamente con nuestras valoraciones emocionales de empujar hacia las antípodas de la cultura occidental, moderna y aceptable.

El terrorismo es la aplicación instrumental de violencia en una estrategia netamente psicológica. Siempre espera una respuesta y sus efectos siempre dependen de la respuesta del auditorio al que dirige el mensaje transmitido con la violencia. De hecho, sus efectos sólo están en la respuesta, en la reacción de ese auditorio. Cuando Bin Laden promovió el 11-S esperaba una reacción de fuerza de EE UU. La obtuvo. Cuando una trama incierta de islamistas radicales desencadenó el 11-M pretendía un cambio de gobierno en España y la retirada de tropas de Irak. Consiguieron ambos. La única responsabilidad de la violencia terrorista reside en sus autores intelectuales, logísticos y materiales. Aunque como bien se desprende de principios que impregnan desde la física clásica hasta la filosofía oriental, un movimiento siempre puede ser facilitado, neutralizado o condicionado por otro. Todavía no hemos aprendido los movimientos adecuados para evolucionar con éxito en el tablero de ajedrez del terrorismo. No anticipamos jugadas de un contrincante que siempre está aguardando el destino de nuestra siguiente pieza. Desconocemos el pensamiento a largo plazo.

El impacto del terrorismo no es debido a las tragedias de vidas individuales que desencadena con su violencia. El balance anual de víctimas mortales y lesiones por accidentes de tráfico supera exponencialmente al terrorismo en un escenario de erosión social no por manido menos significativo. El terrorismo no nos afecta por las muertes, sino por cómo nos son presentadas y cómo construimos el complejo significado de atribuciones, futuribles, miedos y riesgos. Toda esa maquinaria social de construcción de una realidad está, en el caso del terrorismo, sobredimensionada. ¿Por qué? Entre las muchas variables implicadas, a mi modo de ver subyace la circunstancia de que el terrorismo es un dossier político. Detrás de la estrategia de cada terrorismo subyace una variable de reivindicación de poder. Esa propiedad marca la diferencia en la calidad de la amenaza terrorista y, sobre todo, en la naturaleza de nuestra respuesta.

No son los muertos ocasionados, sino la peculiaridad de nuestra respuesta lo que convierte al terrorismo en la amenaza, actualmente, permanente de modo inexorable en el pensamiento social. Ni el sida, ni el cambio climático, ni catástrofes bíblicas lo habían conseguido. Potencialmente, sin asomo de duda, son más perjudiciales para el ser humano los riesgos medioambientales derivados de las políticas que tratan infructuosamente de impugnar los acuerdos de Kioto que cualquier terrorismo de agentes no estatales. Sin embargo, las banderas rojas de alerta en Nueva York no aluden a los vertidos de monóxido de carbono, sino al terrorismo.

Aunque existiera una banda terrorista en cada país del mundo, con armas como las que el terrorismo utiliza hoy en día, no podría afectarse a la paz social sin contar con la calidad y cantidad de nuestra propia respuesta. Son cuatro mil muertos al año en accidentes de tráfico en cada país del mundo los que se registran, pongamos por caso, y el único impacto social tangible derivado afecta a las condiciones de los seguros para conductores. El sida ha conseguido modificar nuestros hábitos sexuales, si acaso, pero nada más. En cambio, nos han introducido el terrorismo hasta en los sueños. Algo pasa.

Lo que pasa es que el terrorismo es una práctica que se alimenta de nuestra respuesta. Y no sabemos responder de modo distinto a como somos. Los agentes primarios de la respuesta son los gobiernos, precisamente el auditorio destinatario del mensaje terrorista. Ésa es parte difícil del problema. Los gobiernos responden en ecuaciones de decisión sometidas a un torbellino de condicionantes entre los cuales, entre los más incidentes, tenemos los intereses de grupo o partido. El poder. Si pudiéramos modelizar, con todas sus variables, la ecuación de la decisión que llevó a EE UU a invadir Irak, quizás nos llevaríamos una sorpresa respecto al peso del factor 'lucha contra el terrorismo' en la elección de la alternativa final. O tal vez no nos sorprenderíamos en absoluto.

La cuestión es de compleja resolución, si es que la tiene, y en realidad a lo que asistimos no es más que a la consolidación de un fenómeno inherente a nuestro modelo de estructura social. Si EE UU no hubiera atacado Irak también tendría que haber respondido de otro buen modo de maneras distintas a como lo hizo para que el terrorismo no aprovechara la inoperancia de nuestras respuestas. El problema añadido al hecho de que sea un gobierno el actor central de la respuesta es que existen toda una serie de variables que no puede controlar con sus decisiones. Por ejemplo, el ritmo y contenidos difundidos por los medios de comunicación, hábilmente aprovechados por los estrategas de grupos terroristas. O las decisiones libres de las corporaciones privadas que trabajan en la reconstrucción de Irak y que ven a sus trabajadores secuestrados cada jornada.

Adicionalmente, nos hemos contagiado todos de un modo unidireccional de responder a la amenaza terrorista. Es el esquema estadounidense de guerra al terrorismo. No se plantea una alternativa. Europa no existe. Salvando las legitimidades en torno a la guerra iraquí, la mayoría de los analistas nos cuestionamos tímidamente si es adecuado lo que nuestros gobiernos están haciendo. También influye el miedo a contradecir el pensamiento único dominante, tremendamente cargado de emociones en el caso del terrorismo. Es necesario repensar la manera de hacer frente al terrorismo global, ahora que estamos en sus comienzos.

Maragall e Ibarretxe
José Cavero El Ideal Gallego 7 Agosto 2004

Estos días de relativa paz política, un curso de verano ha venido a agitar las aguas en materia tan sensible y a reforzar la tesis de quienes sostienen que Ibarretxe y Maragall caminan juntos. Ibarretxe ha reclamado valentía a Zapatero para que no ponga obstáculos a su plan soberanista. El segundo ha advertido que, se quiera o no, prosperará una euroregión catalana. Ha reclamado el apoyo clave de su correligionario Chaves con su gran comunidad andaluza. Y sobre su propia comunidad, ha insistido en su estribillo de que Cataluña es nacionalidad histórica, pero ha ido algo más lejos: él y otros catalanes no aceptarían de buen grado que la Constitución no asuma y proclame en su texto esa reclamación de nacionalidad histórica .

Es decir, que un cuarto de siglo de autonomías o de Estado autonómico, no solamente ha servido para incrementar la conciencia regional. Además, ese largo tiempo tampoco ha aplacado los deseos intolerantes de algunos dirigentes políticos. Maragall menciona a Euskadi, Cataluña y Galicia, e incluso lanza esa sorprendente advertencia a Chaves para que no utilice su amplísima influencia, desde la región andaluza, para enfrentarse a esos deseos.

Maragall empieza a resultar una pesadez incluso para sus correligionarios, que vuelven a advertir que el president de la Generalitat,, se comporta como un nacionalista. Porque nadie supone que Maragall vea plenamente satisfechas sus apetencias con esa reclamada evocación de Cataluña nacionalidad histórica.

Por su parte, Ibarretxe insiste también en la condición de región histórica que debe reconocerse a Euskadi. Llega a proclamar que tiene unos derechos históricos que vienen a ser su propia Constitución, y por ello no ve sentido que se pretenda incorporar a Euskadi en la Constitución española como una región más.

De manera que el debate autonómico o territorial vuelve a ser, como tantas veces en los últimos años, una insoportable rutina.

Pudo pensarse que la generalización de los autogobiernos regionales y que la ampliación de las competencias autonómicas, de una parte, y la integración de España en la Europa de nueve, doce, quince, veinticinco Naciones Estado, disolvería esa preocupación constante de los catecismos nacionalistas. Pero resulta evidente que no es así, por más que aburran severamente al personal.

Lenguas españolas
Angel Argüelles Lpz. de Maturana/Bilbao Cartas al Director El Correo 7 Agosto 2004

Ahora que la tiranía de los dictadores afónicos amenaza ruina, se ha puesto de moda discutir sobre las lenguas españolas oficiales, y parece oportuna una reseña de nuestra dogmática democrática jurisprudencial. Los debates constituyentes de 1978 dejaron consensuado que del artículo 3 de la Constitución sólo se deriva el deber constitucional de conocer una lengua española, el castellano. La interpretación suprema de la Constitución ejercida en la sentencia del Tribunal Constitucional de 5 de agosto de 1983 (caso LOAPA) señaló que el deber de garantizar el derecho al uso de las lenguas autonómicas por parte de los ciudadanos es labor de la Administración autonómica en su conjunto, no de todos y cada uno de sus funcionarios. Finalmente, el Tribunal Supremo, en su sentencia de 8 de julio de 1994, concluyó que el conocimiento de una lengua autonómica puede ser un mérito, pero en ningún caso un requisito excluyente en el acceso a la función pública y que resulta discriminatorio aplicado a servicios no directamente encaminados a garantizar el uso de las lenguas autonómicas por los ciudadanos.

Estallan dos bombas en San Vicente de la Barquera y Ribadesella tras un aviso de ETA
Santander. Agencias ABC 7 Agosto 2004

Dos bombas han estallado sin causar heridos pasadas las 13:00 horas en la localidad cántabra de San Vicente de la Barquera y en la asturiana de Ribadesella tras recibirse avisos de ETA.

En San Vicente de la Barquera, el artefacto estaba colocado en una bolsa depositada junto a un seto de un parque del centro de la villa y no en un coche, como inicialmente se había pensado, informaron fuentes de la Delegación del Gobierno.

Las mismas fuentes indicaron que el artefacto explotó después de que la Guardia Civil desalojara la zona, tras haber conocido que un comunicante anónimo había llamado sobre las 12.20 horas al diario "Gara" para avisar en nombre de ETA de que se habían colocado una bomba en San Vicente de la Barquera. Ese comunicante indicó que la bomba había sido colocada en la avenida de Miramar de la villa cántabra. El artefacto explotó pasadas las 13.00 horas en un seto del parque del centro de la localidad, en una zona cercana al lugar donde cada sábado se celebra el mercadillo semanal.

En Ribadesella, la bomba ha estallado minutos después de que el diario asturiano La Nueva España recibiera un aviso de su colocación en nombre de ETA, informaron fuentes del servicio de emergencias 112 Asturias. Las mismas fuentes indicaron que la deflagración no ha causado ningún herido y que el artefacto, de escasa potencia, estaba situado a la altura del número 3 de la calle Ricardo Cangas en las inmediaciones del hotel La Playa, uno de cuyos tabiques resultó afectado por la explosión.

La llamada al diario asturiano se produjo en torno a las 12.10 horas y el comunicante anunció la colocación del explosivo en Ribadesella y del artefacto colocado en la localidad cántabra de San Vicente de la Barquera. Asimismo se advertía de la colocación de un tercer artefacto explosivo en otra localidad, que no pudo ser identificada por la persona que atendió la llamada debido a la rapidez con la que hablaba. Fuentes del periódico indicaron además que el comunicante interrumpió la llamada cuando se le requirió que repitiera el nombre de esta tercera localidad.

El estallido se produjo durante la celebración de la 68 edición del Descenso Internacional del Sella que congrega a decenas de miles de personas para seguir el recorrido de las piraguas a lo largo de los 19,5 kilómetros de recorrido que separan Arriondas de Ribadesella. Entre las personalidades asistentes a la denominada "Fiesta de las Piraguas" se encuentran la ministra de Agricultura, Elena Espinosa; el presidente del Principado, Vicente Alvarez Areces, y el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky.

Y DE LAS REGISTRADAS EN EL ALTO NILO
Una relatora de la ONU responsabiliza a la dictadura islamista sudanesa de las matanzas de Darfur
Una relatora de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que viajó recientemente a Darfur (oeste de Sudán) ha responsabilizado al régimen de Jartum de las matanzas perpetradas contra la población negra de dicha región. "Sin lugar a dudas, el Gobierno es responsable de las multitudinarias ejecuciones sumarias y extrajudiciales", dice Asma Jahangir en un informe que deberá estudiar ahora Naciones Unidas.
EFE Libertad Digital  7 Agosto 2004

Asma Jahangir, relatora de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, ha redactado un informe donde se acusa al régimen islamista de Jartum de estar implicado en graves violaciones a los derechos humanos. “Sin lugar a dudas, el Gobierno de Sudán es responsable de las multitudinarias ejecuciones sumarias y extrajudiciales cometidas en Darfur en los últimos meses”, puede leerse en el escrito, de cuyo contenido se hace eco la agencia EFE.

La dictadura sudanesa también estaría detrás de las matanzas perpetradas, “aunque en menor escala”, en el reino de Shilook, situado en la provincia del Alto Nilo.

"Millones de civiles en situación de riesgo"
"El actual desastre humanitario en Darfur, del que el Gobierno es ampliamente responsable, ha dejado a millones de civiles en situación de riesgo, y es muy probable que muchos mueran en los próximos meses como resultado de la hambruna y de las enfermedades", prosigue el texto de Jahangir.

La relatora de la ONU lamenta que el régimen de Jartum haya tardado en facilitar “el acceso total y sin restricciones a la asistencia humanitaria"; y denuncia que se ha mostrado "todavía más reticente a permitir el acceso a observadores sobre la situación de los derechos humanos".

Jahangir, que visitó Darfur en junio, dice que las autoridades que detentan el poder en el país deberían haber atendido a la población desplazada, que según estimaciones de la ONU asciende a más de un millón de personas. A éstas habría que sumar los 150.000 refugiados que han abandonado Sudán, y que se han asentado principalmente en el vecino Chad.

Aunque se desconoce el número de muertos, varias ONG calculan que podrían ser varias decenas de miles, principalmente de las etnias negras maasalit, zaghawa y fur. Los victimarios son miembros de las milicias árabes janjaweed, respaldadas por el Ejército.

Jahangir, "perturbada y alarmada" por la magnitud de las matanzas

En el informe de Jahangir se dice que el régimen de Jartum es "en última instancia el responsable de las muertes", y que "cierto número de personas han sido sentenciadas a muerte por crímenes cometidos cuando tenían menos de 18 años", lo que constituye "una clara violación de los estándares internacionales, como también de la legislación nacional".

Jahangir ya declaró a su regreso de Darfur sentirse "perturbada y alarmada por la gravedad de las violaciones de los derechos humanos" que se han perpetrado allí. Su infome debe ser examinado ahora por la ONU.

La AVT rechaza «dar pasos atrás» en la dispersión de los presos etarras
Alcaraz advierte al Gobierno de que «sería como volver a matar a Miguel Ángel Blanco»
EFE/MADRID El Correo 7 Agosto 2004

El nuevo presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, considera que «si el Gobierno da un paso atrás en la dispersión de los presos etarras sería volver a matar de nuevo, por segunda vez, a Miguel Ángel Blanco», asesinado por ETA en 1997. Alcaraz, elegido el pasado mes de junio, opina que el anuncio de Instituciones Penitenciarias de que firmará convenios con todas las universidades para que los reclusos de ETA puedan cursar carreras que no oferta la UNED «significa un cambio muy importante». Su intención es transmitir la preocupación de la AVT en este punto al ministro del Interior, José Antonio Alonso, en una entrevista prevista para septiembre.

El presidente de la AVT demandará entonces al ministro «que no se modifique la política penitenciaria y que no se permita a los presos volver a estudiar en la UPV. No queremos que les quiten sus derechos, pero sí que no tengan más que otros presos», añade.

La AVT estudia realizar una campaña a nivel nacional para informar del «peligro que supone que los presos etarras puedan estudiar en cualquier universidad española» y advierte de que «si el Gobierno da un paso atrás en la dispersión de los presos etarras, ésta será una campaña muy activa». Alcaraz explica que «en 1997 España no sucumbió al terrorismo, no se puso de rodillas cuando de esas mismas peticiones dependía la vida de Miguel Ángel Blanco; y si por una vida fuimos capaces de soportar esa presión y no sucumbir a este chantaje, por intereses políticos tampoco lo vamos a hacer ahora».

Otra petición que la AVT hará al ministro será «que se mantenga» el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo suscrito por PP y PSOE, un acuerdo que, a juicio de la asociación de víctimas, se puede ampliar «no solamente al terrorismo islamista, sino a cualquier tipo de terrorismo, pero respetando el texto del pacto íntegramente».

Dar a conocer a ETA
Otro objetivo inmediato de la AVT, además de apoyar a las víctimas del 11-M, es realizar una campaña a nivel internacional «para dar a conocer en el mundo lo que es el terrorismo de ETA, una banda de asesinos que extorsiona, roba, amenaza y mata», y que «para nada es un problema político como ellos proyectan», dice.

La asociación se ha dirigido ya a autoridades de Bélgica y Argentina para que les apoyen en esta campaña, ya que aunque «estos gobiernos tienen muy claro quién es ETA, hay un sector de la sociedad en la que la propaganda del entorno proetarra puede estar calando. La campaña comenzará a principios del próximo año y consistirá en un vídeo con testimonios de víctimas, acompañado de conferencias de distintos juristas de la AVT.

Alcaraz insiste en que ahora la prioridad son las víctimas de los atentados de Madrid, que se sienten «totalmente decepcionadas» con la comisión de investigación del Congreso, planteada a su juicio desde un punto de vista político. El pasado miércoles un autobús con niños afectados por el 11-M partió hacía un campamento de vacaciones donde tratarán de olvidar la tragedia.

Rechazo general a Pasqual Maragall por sus exigencias sobre las comunidades históricas
El PP lo califica de «dinamitador» de la Constitución y «ariete de las ideas de la violencia»
La conferencia que pronunció antes de ayer el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, ha calado hondo entre las diferentes fuerzas políticas del país. Desde la mayoría de las Comunidades Autónomas han llovido declaraciones en contra de las afirmaciones que realizó el dirigente socialista en los Cursos de Verano de San Lorenzo de El Escorial, especialmente desde Andalucía. Maragall le recordó al presidente del gobierno andaluz, Manuel Chaves, que «o busca y obtiene el reconocimiento de su singularidad o se convierte en portavoz del rechazo a cualquier diferencia».
David Herrera La Razón 7 Agosto 2004

Madrid- Las palabras de Maragall han caído como una bomba en la clase política del país. Representantes de los diferentes partidos mostraron ayer su malestar ante las declaraciones que éste realizó antes de ayer en los Cursos de El Escorial. El presidente de la Generalitat pronunció una conferencia en la que repasó cuáles deberían ser, en su opinión, las bases del proceso de reforma de los Estatutos de Autonomías.

Las primeras reacciones tuvieron lugar el mismo día de sus polémicas declaraciones. Fueron entonces el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, y el secretario general de Esquerra Republicana, Joan Puigcercós, los que mostraron su malestar ante sus afirmaciones. Un día después, más de veinte representantes políticos del país han dejado caer su malestar ante la conferencia que pronunció el dirigente socialista. El más contundente en sus declaraciones ha sido el diputado por UPN-PP, Jaime Ignacio del Burgo. Además de tacharle como «dinamitero de la Constitución», aseguró que «el modelo de Maragall es Yugoslavia», lo cual sería, en su opinión, «algo trágico para España».

Un «sopapo» a Chaves. En sus declaraciones, Maragall hizo especial hincapié en la actitud que debería adoptar Andalucía ante la reforma estatuaria. «Andalucía, que posee una cultura robusta y singular, está ante una disyuntiva; o busca y obtiene el reconocimiento de su singularidad o se convierte en portavoz del rechazo de cualquier diferencia», afirmó. Ante esta llamada de atención al presidente del Gobierno andaluz, su compañero de partido Manuel Chaves, las reacciones de los diferentes grupos políticos en esta Comunidad Autónoma no se han hecho esperar, incluso desde dentro del Partido Socialista. Así, el consejero de la Presidencia andaluza, Gaspar Zarrías, además de hacer un llamamiento al sentido común, recordó a Maragall que «es muy fácil herir sentimientos». Por su parte, la vicepresidenta segunda del Partido Popular andaluz, Teófila Martínez, se mostró contundente con Maragall. «Le ha dado un sopapo a Chaves, que con su servilismo habitual ha quedado en ridículo», aseguró. Desde Izquierda Unida, el diputado en el Parlamento andaluz, Antonio Romero, incluso ironizó con la profesión que desempeña el dirigente socialista. «No es quién para decir si Andalucía es una nación. √l no es profesor de historia», afirmó.

Desde la mayoría de las Comunidades Autónomas han llovido las críticas. Incluso desde Cataluña. Y es que el Secretario General de Convergencia y Unión, Artur Mas, recordó la actitud hostil que está consiguiendo el presidente de la Generalitat desde diferentes puntos de la geografía española. «Primero ofendió a los vascos, después a los valencianos y ahora a los andaluces», declaró.

IDIOMAS
Cada dos semanas muere en el mundo una lengua minoritaria
Un congreso internacional trata de impedir que se extingan los idiomas menos hablados
Más del 60% de todos los idiomas están en peligro de desaparecer
Victoria García-Lastra | redacción La Voz 7 Agosto 2004

El deterioro del idioma hiere a la cultura por lo que supone de pérdida de identidad, de la misma manera que el deterioro de las costumbres, de los rasgos típicos que hacen a un pueblo ser el que es. El congreso internacional Syntax of the World's Language , de la Universidad alemana de Leipzig, asegura que más del 60% de todos los idiomas del mundo corren el peligro de desaparecer, un hecho que los expertos atribuyen a «un cambio de idioma». Y es que los habitantes de un determinado lugar se adaptan a la lengua predominante en su región, lastimando por olvido a los idiomas tradicionales.

Baltasar Bickel, organizador del congreso germano que trata de impedir que se extingan los idiomas menos hablados y que procura establecerlos nuevamente en sus correspondientes regiones, apunta que «hay lenguas en el mundo que solamente son habladas por dos o tres personas ancianas», algo avalado por un dato alarmante de la Unesco, que asegura que el 96% de las lenguas del mundo son habladas por tan sólo un 4% de la población mundial.

Cuando el Consejo de Europa y la Unión Europea denominaron al 2001 como el Año Europeo de las Lenguas, se proponían convencer sobre la necesidad de dominar al menos dos lenguas modernas además de la materna, diversificar los lenguajes aprendidos y favorecer la movilidad. Ahora, al este de Alemania, investigadores internacionales tratan de insuflar aire a los idiomas que se ahogan, en un auténtico intento de salvaguardar el patrimonio cultural.

Europa parlante
Casi la mitad de la población comunitaria es multilingüe, según un estudio realizado por el Consejo de Europa sobre las lenguas en los estados miembros de la Unión. Además, casi la mitad de los ciudadanos europeos puede participar en una conversación en un idioma ajeno a su lengua materna. Parece que la tendencia globalizadora, que arrastra a las poblaciones a un mundo cada vez más específico, técnico e individualizado, impulsa a los pueblos a aprender lenguas mayoritarias que sumen puntos en el carné de la sabiduría de cada uno, en detrimento de las lenguas minoritarias que se dejan atrás por su peso excesivo y su utilidad cuestionada. Así, es el inglés la primera lengua extranjera en los sistemas educativos de todos los países miembros de la Unión, y el francés es casi siempre la segunda. En el extremo contrario, el gallego figura en el Atlas de lenguas del mundo en peligro que la Unesco publicó en el 2002, proponiendo la tolerancia como solución.

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