AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 8 Agosto 2004

La amenaza del terror
Editorial La Razón 8 Agosto 2004

ETA SE HACE NOTAR
Editorial ABC 8 Agosto 2004

EMPAPELAR LA IRONÍA
Jaime CAMPMANY ABC 8 Agosto 2004

La reaparición de ETA
Editorial El Ideal Gallego 8 Agosto 2004

Lo piden o no los ciudadanos
José Cavero El Ideal Gallego 8 Agosto 2004

EL POLÍTICO EN SU ESCENARIO
ÁLVARO DELGADO- GAL ABC 8 Agosto 2004

OTEGI, EL «ADIVINO»
ALBERTO PÉREZ GIMÉNEZ ABC 8 Agosto 2004

Terror impotente
Editorial El Correo 8 Agosto 2004

Cuarto y mitad de nacionalidad histórica
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 8 Agosto 2004

Maragall lo lleva claro
Albert Cano La Opinión 8 Agosto 2004

ETA y Asturias
Luis Arias Argüelles-Meres La Opinión 8 Agosto 2004

Plan Ibarretxe: negación foral
CARMELO BARRIO El Correo 8 Agosto 2004

Nacionalidades «históricas»
Cartas al Director ABC 8 Agosto 2004

Desacuerdo y plan
Cartas al Director El Correo  8 Agosto 2004

San Gil recuerda que con el PP el que convocara un referéndum por su cuenta pagaba con la cárcel
EFE Libertad Digital  8 Agosto 2004

ETA pone fin a siete meses sin atentados con dos bombas en zonas turísticas de Cantabria y Asturias
B. BENEITEZ ABC 8 Agosto 2004


La amenaza del terror
Editorial La Razón 8 Agosto 2004

El aviso de urgencia emitido el viernes pasado por el Ministerio del Interior no ha podido impedir que los terroristas de ETA colocaran e hicieran estallar dos bombas en la localidad cántabra de San Vicente de la Barquera y en la asturiana de Ribadesella. Han demostrado, ciertamente, que siguen aferrados a la violencia y que si no se han mostrado más activos en los últimos meses ha sido, exclusivamente, por la eficacia de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

El hecho de que los artefactos explosivos fueran de escasa potencia no debe restar gravedad a la agresión etarra. Al contrario, preocupa imaginar lo que podría haber ocurrido en esas dos localidades españolas, en especial en Ribadesella, que ayer estaba atestada de visitantes con motivo de la celebración del tradicional Descenso Internacional del río Sella, de haberse producido un fallo en el temporizador de las bombas o en el aviso telefónico hecho por los terroristas.

Aunque después de tantos años, y tanto sufrimiento, hay muy poco que analizar de ETA que sea novedoso, sí cabe hacer algunas consideraciones sobre estos dos últimos atentados. La primera, y más evidente, es que desmiente por la fuerza de los hechos los rumores, ciertamente interesados, sobre la supuesta tregua que habían circulado con fuerza en algunos sectores del nacionalismo vasco. La banda, aunque golpeada y cada vez más aislada de la sociedad, se mantiene sorda a cualquier tipo de oferta o consideración, aunque vengan de grupos que han formado parte de su estructura «política» y que coinciden en los mismos objetivos.

La segunda conclusión es, también, evidente. Los terroristas intentan demostrar al PNV que no es posible otra solución para el futuro del País Vasco que no sea la secesión revolucionaria. Si el nacionalismo moderado creía que iba a poder gestionar tranquilamente los votos de la izquierda abertzale, se equivoca. El terror está ahí y no tiene voluntad de desaparecer.

Por lo tanto, nada ha cambiado. Es la presión de la Policía y de la Guardia Civil, la colaboración internacional y el acoso al entorno etarra en todos los ámbitos sociales y políticos lo que está derrotando a la banda.

ETA SE HACE NOTAR
Editorial ABC 8 Agosto 2004

POR las características de los explosivos empleados y el preaviso a diversos medios de comunicación, que permitió el desalojo de las zonas amenazadas, es evidente que ETA buscaba principalmente un efecto propagandístico con los atentados cometidos en San Vicente de la Barquera y Ribadesella. Se trata de localidades veraniegas, atestadas de turistas y visitantes. Los terroristas tenían tomada buena nota de que en estos días se celebra el descenso del Sella, que congrega a decenas de miles de personas en la localidad asturiana y en poblaciones de la zona. En todo caso, la interpretación de estos actos criminales debe ser serena y cautelosa, porque en sí mismos no representan una reorganización de la banda terrorista ni una superación de la larga serie de golpes policiales que la han mantenido en silencio forzoso durante siete meses.

La dimensión de estos atentados es más coherente con la escasa capacidad operativa de la banda terrorista que con un ejercicio deliberado de contención de su impulso criminal. La valoración policial sobre la situación de ETA descarta, en estos momentos, que pueda planificar actos terroristas de mayor envergadura. No obstante, y aunque la trayectoria de los dos últimos años pone a ETA en sus mínimos históricos, tampoco sería prudente minusvalorar el significado que pudieran tener estos atentados como inicio de una ofensiva terrorista. Se ha hablado mucho de la debilidad de ETA, se ha especulado sobre una posible tregua y se va agotando el calendario político del Plan Ibarretxe. En los próximos meses, la izquierda proetarra tendrá que solventar la encrucijada en que se encuentra, por un lado, necesitada de salidas para la crisis a la que le han llevado los Tribunales de Justicia por su vinculación con ETA, y por otro, reticente a dar un apoyo demasiado barato al PNV, lo que implicaría entregar a este partido el liderazgo del frente soberanista. ETA no es ajena, sino todo lo contrario, a estas variables y su único discurso posible para ganar posiciones es la comisión de atentados. También es un mensaje para el PNV y el lendakari Ibarretxe.

En estas circunstancias, la responsabilidad de PP y PSOE es superar su enfrentamiento por el 11-M y demostrar a la sociedad española que la unidad política frente al terrorismo es una realidad inmune a las discrepancias partidistas. ETA fuerza a la reagrupación de los demócratas en torno al Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, en el que no están aquellos que interfieren la derrota incondicional de ETA con actitudes de solidaridad con el nacionalismo vasco, en el mejor de los casos, cuando no con posturas claramente favorables a la negociación política con los terroristas. Los próximos meses, hasta las elecciones autonómicas en el País Vasco, serán decisivos para medir la firmeza de los compromisos reflejados en el Acuerdo Antiterrorista. No es momento de andar con disquisiciones sobre si está o no vigente su preámbulo o si hay que abrir el Pacto a otras formaciones. El Plan Ibarretxe entraña hoy el mismo desafío al Estado que hace un año y ETA, a pesar de sus declaraciones «oficiales», se sigue sintiendo identificada con los fines de ese Plan.

La erradicación del terrorismo por medio de la acción policial necesita el complemento de la unidad del Gobierno y la oposición, con la que se cierre a ETA cualquier expectativa de negociación o beneficio político a cambio del cese de su violencia. Y no sólo a ETA, también a quienes pretenden recoger a distancia y desde la manipulación de las instituciones democráticas, con el disfraz de reforma estatutaria, el gran dividendo del terrorismo, que es la hegemonía nacionalista.

EMPAPELAR LA IRONÍA
Por Jaime CAMPMANY ABC 8 Agosto 2004

YO creo que una bonita manera de enriquecer las conclusiones de la pintoresca Comisión parlamentaria del 11-M sería la de empapelar al fiscal Eduardo Fungairiño. La más histérica izquierda de Celtiberia Show -el tripartido, los separatistas vascos, todo eso- ha enviado las declaraciones del Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, al Fiscal General del Reino, Conde Pumpido, para ver si éste lo empapela. O sea, «el fiscal fiscalizado», que todo lo que pasa en estos páramos ya está dicho en Quevedo.

Las respuestas de Fungairiño a los frenéticos comisionados eran realmente insoportables porque dejaban en ridículo las preguntas, estúpidas unas y arteras otras, de los comisionados del rojerío. Lo que menos perdonan los preciosos ridículos es eso, que los dejen en cueros, vestidos sólo de su propio ridículo. Dice el refrán que al tonto se le conoce pronto, pero una manera de conocer enseguida al tonto con piscina y balcones al parque es irle con ironías. Se ponen a temblar como si fuesen perléticos. ¿Irónico Fungairiño? A ver, que lo empapelen.

Eduardo Fungairiño, que es un caballero, se apresuró a pedir perdón a la Comisión por el tono de sus declaraciones. Pedir perdón por haber gastado una ironía es un gustazo que podemos darnos los irónicos, porque es una prueba de que los tontos no han entendido ni papa de esa divertida figura retórica. Que Eduardo Fungairiño pida públicamente perdón a Gaspar Llamazares y demás compañeros de interrogatorio parece una última ironía del fiscal, que generalmente es el que pregunta, con los comisionados que no saben no responden. También el fraile le pedía perdón al asno porque sólo le entendía el «so» y el «arre», y en cuanto se metía en dibujos lingüísticos de «a la derecha», «a la izquierda», «al frente» o «atrás», ya no comprendía nada.

Por otra parte, a esa Comisión no le queda más cosa que hacer que la de empapelar a Fungairiño. Ya nos ha explicado el vidente López Garrido que no hacen falta conclusiones ningunas de la Comisión porque ya la «gente» sabe perfectamente que quien mintió en las fechas del atentado fue el PP, y no es necesario que la Comisión lo declare. La «gente». Tendría López Garrido (lo de garrido es un decir) que explicarnos antes de entenderle qué entiende él por «gente». Porque hay muchas clases de gente, y sin irnos por las ramas, ahí tenemos gentío, gentecilla, gentualla y gentuza, además de las muchas clases de gentes, como la de sotana, la de armas, la de ropón o la de capa parda. Y así hasta treinta o cuarenta.

Para López Garrido (insisto en que lo de garrido es un decir), los votantes del PP, por ejemplo, no son gente, no forman parte de la gente. Si para López Garrido los votantes del PP no son gente, podría decir muy bien Mariano Rajoy que la gente a que se refiere LG son, por ejemplo percebes, libélulas, petirrojos, viboreznos o cardos borriqueros. Como Mariano Rajoy no va a decirlo, lo digo yo, y que el Tripartito o el Tetrapartito me denuncie ante el Fiscal General del Reino y me empapelen. Yo, cualquier papel, lo aprovecho enseguida para escribir.

La reaparición de ETA
Editorial El Ideal Gallego 8 Agosto 2004

Justo un día después de que las Fuerzas de Seguridad del Estado alertaran de la existencia de seis etarras que podrían estar preparando una campaña veraniega de atentados en zonas turísticas, la banda terrorista ha aparecido. Lo ha hecho con la colocación de dos pequeños artefactos explosivos en San Vicente de la Barquera, en Cantabria, y en la localidad asturiana de Ribadesella, coincidiendo con la fiesta del descenso en piragua del Sella, por lo que en la localidad había unas trescientas mil personas, además, de diversas autoridades políticas. Quienes habían augurado que el brutal atentado integrista del 11-M supondría, de rebote, el fin de ETA, se equivocaron.

La banda criminal no está dispuesta a dejar su carrera de sangre, ni tan siquiera a decretar la tregua que mil veces anunciaron desde las filas del PNV. La realidad es que a los nacionalistas vascos asesinos poco les importa el daño que pudiera haber provocado la masacre de Madrid. En realidad, no deja de ser una perversión pensar que sus crímenes son menos sanguinarios que los cometidos por los integristas. El dolor es siempre el mismo independientemente de quien sea el malnacido que lo provoca y del número de víctimas que su sinrazón desencadena. La intención de ETA fue llamar la atención. Espantar a los turistas y perjudicar, de ese modo, a uno de los motores económicos de España. Sin embargo, indirectamente, a quien más daño hace la colocación de las dos bombas es a quienes les apoyan desde el gobierno vasco. La violencia, esa que el lehendakari consideraba fundamental que desapareciera para llevar su plan al parlamento sigue existiendo. Sólo falta saber si ahora, Ibarretxe seguirá manteniendo su postura secesionista.

Lo piden o no los ciudadanos
José Cavero El Ideal Gallego 8 Agosto 2004

Rodríguez Ibarra, “lehendakari” extremeño, como a menudo ha sido descrito, decía recientemente a mí nadie me ha pedido por la calle que reformemos el Estatuto, o la Constitución, ni si quiere incorporar alguna nueva competencia. Cabe imaginar que Ibarra, como Chaves, como Bono, como el propio Zapatero, son en este instante socialistas escasamente felices con el protagonismo alcanzado por Maragall en el calentamiento de la cuestión autonómica. Pero habrá que agradecerle al “molt honorable” que, a su modo, esté cooperando de manera importante a concienciar y mentalizar a los ciudadanos de las restantes comunidades autónomas acerca de los niveles de autonomías que aspiran a tener en los nuevos esquemas que será preciso determinar en la próxima temporada legislativa. Maragall llegaba recientemente a la conclusión de que los restantes españoles no quieren que los catalanes les gobernemos. Posiblemente sea fruto de una actitud prepotente de algunos dirigentes catalanes que siguen teniendo la tentación de mirar al resto del país por encima del hombro. Siempre ha habido ministros catalanes y nunca fueron desestimados . En cambio, los dirigentes catalanes se han venido trabajando la idea de unas singularidades que nadie discute, pero que llegan a ser fatigosas para los restantes ciudadanos. Entre otras razones, porque la Cataluña de nuestros días se ha valido, en muy buena medida, de los charnegos andaluces y extremeños, y más recientemente de los inmigrantes marroquíes o ecuatorianos, rumanos o polacos, para conseguir el grado de prosperidad del que disfruta. ¿De verdad podrá creerse alguien que Cataluña tiene más historia a sus espaldas que Aragón, Valencia, ambas Castillas, Andalucía, los dos archipiélagos o cualquier otra región española? Vaya sandez.

No es improbable que, después de sus controvertidas declaraciones de la semana pasada, Maragall se imponga un tiempo de silencio, una vez que ha comprobado lo contraproducente que ha resultado. Apenas habrán resultado satisfechos Carod-Rovira, y acaso Mas y Durán, pero en su propio grupo de los socialistas catalanes, y entre los socialistas españoles globalmente considerados, parece que han sido poco sordas las críticas que ha merecido esta vez don Pascual. Como se atreve a reprocharle un correligionario, a lo mejor no es tan listo como él mismo se cree.

EL POLÍTICO EN SU ESCENARIO
ÁLVARO DELGADO- GAL ABC 8 Agosto 2004

Las frecuencias estadísticas sirven para medirlo casi todo. También las ganas de ofender. Entra dentro de lo probable que un vecino nos haya vuelto las espaldas porque estaba sumido en sus propios pensamientos y no ha reparado en nuestra presencia. Pero si persiste en su actitud más adelante, así en el ascensor como en el solitario rellano de la escalera común, no habrá más remedio que llegar a la conclusión de que nos ha retirado la palabra. Lo mismo Gran Bretaña a raíz de los fastos centenarios con que acaba de conmemorarse la toma del Peñón. El séquito de autoridades ilustres que ha desplazado hasta Gibraltar, el despliegue de chismes de guerra en el Estrecho, y otros gestos por el estilo, delatan un deseo poco amable de tocarnos las narices, por no señalar otra parte de nuestra anatomía.

¿La causa del desplante? Es clara: nuestra salida de Irak, o mejor, el carácter intempestivo, descortés, con que se llevó a cabo. Cabe defender la tesis de que Zapatero, tras su campaña, estaba obligado a evacuar la tropa. Pero éste no es el punto. Lo grave ha residido en los modos, en el procedimiento. No era necesario irse tan deprisa. Y sobre todo, no era necesario liquidar los compromisos adquiridos por la Administración anterior con una política de hechos consumados. La resulta, ha sido una descolocación radical de España en el tablero internacional. Nos hemos convertido en unos apestados para los USA y Gran Bretaña, y en un satélite no requerido del eje francoalemán. No entramos en las combinaciones de franceses y alemanes, aunque sí, por defecto, en las de americanos e ingleses. Los últimos no perderán la oportunidad de recordarnos que las defecciones no salen gratis. E iremos dando tumbos, como un cangrejo ermitaño que ha dejado su concha y no acierta con otra que esté sin ocupar. El estropicio autoinfligido ha sido tan gratuito, tan absurdo, que exige una explicación.

Yo especulo con dos, complementarias. La primera apela a la bisoñez de Zapatero. Zapatero afrontó la campaña a lomos de una serie de consignas, que no de un programa de gobierno. Los dados, sin embargo, rodaron como rodaron, y el que se había puesto a correr con el objetivo de acortar distancias, pisó la línea de meta tras haber dejado atrás al favorito. Por efecto de este desenlace no previsto, Zapatero hubo de enfrentarse a una disyuntiva incómoda: o adoptar decisiones complicadas, sobre datos a su vez complicados, o tirar por lo derecho y hacer lo que había prometido que haría. Lo último no le constreñía a irse de Irak con la premura y falta de maneras con que se fue. Pero hagan un esfuerzo de proyección empática e imaginen al triunfador flamante agobiado por expertos en relaciones internacionales y sus razonamientos esotéricos sobre equilibrios diplomáticos o la relación entre el conflicto palestino y las rutas petrolíferas del Índico. Es natural que el gobernante bisoño, a quien el cuerpo le pide traer la tropa a casa, dé un papirotazo, limpie la mesa de papeles indescifrables, y se pronuncie por lo que está más a mano y es más sencillo: traer la tropa a casa. Traerla ya. Traerla antes de que sus asesores, el Foreign Office, o el Departamento de Estado, enturbien su claridad de sentimientos y le hagan vacilar. De ahí las prisas. De ahí la imprudente celeridad.

La segunda explicación gira alrededor de una pregunta. ¿A quién tenía presente Zapatero cuando se precipitó a romper la baraja? La pregunta añade un matiz nuevo en la medida en que nadie decide nada a partir sólo de convicciones y certidumbres interiores. Al otro lado de la decisión, ocupando, por así decirlo, una platea virtual, hay siempre un público. Un público cuyo aplauso se busca. La conjetura vale también para Aznar. Estoy persuadido de que Aznar apostó a fondo en la aventura irakí, no sólo porque se le antojaba lo mejor para España, que también, sino, a la vez, porque se había erigido en actor frente a un público determinado: Bush, Blair, los grandes del mundo. Aznar fijó en ellos la mirada y perdió de vista al electorado. Pues bien, otro tanto Zapatero, sólo que al contrario. Zapatero ha escenificado su auto sacramental tomando sólo en consideración al electorado, o siendo más precisos, los rostros, los ademanes, las espontáneas reacciones, de quienes abarrotaban los polideportivos en que era popular, era una receta de éxito seguro, decir cosas contundentes, virtuosas y no muy meditadas, sobre la guerra. Zapatero ha mirado a ese público, exclusivamente. Y lo demás se ha ausentado de su mente, como sorbido por un agujero negro.

¿Otro achaque de bisoñez? ¿O quizá un achaque de carácter? Vaya usted a saber. Una cosa parece clara: y es que Zapatero tendrá que aprender a cambiar de público. Ya no es un candidato a la Presidencia sino el Presidente de los españoles. La platea, en fin, se ha hecho mucho más capaz.

OTEGI, EL «ADIVINO»
ALBERTO PÉREZ GIMÉNEZ ABC 8 Agosto 2004

Cuando Arnaldo Otegi lanzó el pasado martes su peculiar aviso para navegantes en una rueda de prensa en San Sebastián en plena canícula, las alertas se avivaron en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Que el portavoz batasuno «recuerde» que la «confrontación armada» sigue «abierta en este país» sonaba a anuncio más que a recordatorio. Que además presentara una serie de «movilizaciones» coincidentes con las fiestas en San Sebastián y Bilbao para incidir en que la consulta popular que prevé el plan Ibarretxe es «desde donde se puede empezar a edificar un proceso de superación del conflicto», indicaba la estrategia de la banda y de la formación abertzale para el corto plazo.

Una estrategia que pasa por recordar al lendakari, en vísperas de que su plan encare la recta final en septiembre, que no puede obviar a ETA y Batasuna como pretende hacer, por ejemplo, con una EA comida por los conflictos internos. En la dirección de la banda, superada la catarsis del 11-M, se ha impuesto la «línea dura» -no hay «línea blanda», pero el lenguaje es traicionero- y -como publicó ABC hace meses- se decidió seguir con «acciones de repercusión» pero «sin víctimas no deseadas» -aquí el lenguaje es criminal-. Es decir: intentar seguir por la senda de los atentados, pero distinguiéndose de «la firma» del 11-M, como si los casi mil muertos de la historia etarra en tres décadas fueran una especie de pedigrí que sirviera para distinguir entre «terrorismo bueno» y «terrorismo malo».

El tiempo, apenas cuatro días, le ha dado la «razón» al «adivino Otegi», lo cual no tiene mucho mérito cuando se juega con las cartas marcadas. ETA ha cumplido el objetivo adelantado por quien ha ejercido una especie de portavocía de los etarras: «refrescar la memoria» de los que piensan que la banda no es más que un triste recuerdo. Una percepción que ha calado tras los atentados del 11-M y la pugna mediático-electoral por la autoría de la infamia pero, sobre todo, por el declive que la banda ha sufrido a raíz de la ilegalización de su brazo político, los cambios legislativos con la mal llamada lucha callejera y los aciertos de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de los Ministerios del Interior y de Justicia.

Que la lucha continúa no es nada nuevo para los hombres y mujeres que siguen día a día en su lucha contra la banda ajenos a las disquisiciones políticas y comisiones de investigación que tan recientemente han puesto en entredicho su trabajo. Ellos no echaron en saco roto la advertencia de Otegi y sólo veinticuatro horas antes de las bombas de Ribadesella y San Vicente de la Barquera, el Ministerio del Interior difundía las imágenes de seis presuntos etarras que podrían estar preparando su particular «campaña de verano». Es seguro que ETA busca oxígeno, que asistimos a los últimos coletazos, que las bombas eran pequeñas -pero bombas- y que la mejor consecuencia de lo sucedido ayer es que no se rompió la normalidad ni en Ribadesella ni en San Vicente de la Barquera. Pero también debe servir para que nadie olvide que ahora, tan cerca del final, es cuando hay que arrimar el hombro para poder cerrar más de treinta años de la otra infamia.

El portavoz batasuno se erigió el pasado martes en oráculo de la banda asesina ETA cuando advertía que la «lucha armada» se mantenía. Ayer, le daban la razón. Jugaba sobre seguro

Terror impotente
Editorial El Correo 8 Agosto 2004

El terrorismo de ETA volvió ayer a Cantabria y Asturias con la intención de perturbar la tranquilidad de miles de personas en su descanso estival. Es su manera de coartar la libertad, de provocar inquietud y de violentar la vida cotidiana al tiempo que dirige a sus seguidores el presuntuoso mensaje de hallarse desarrollando una campaña contra los intereses turísticos españoles. Pero sobre todo es su forma de exportar violencia desde el País Vasco hacia otros lugares con el delirante propósito de obligar a sus habitantes a sentirse partícipes del conflicto que el fanatismo quiere recrear permanentemente en contra de los deseos de concordia y solidaridad que vinculan a la inmensa mayoría de los españoles. Los terroristas quieren hacer patente su presencia. Pero los artefactos que ayer explotaron en Ribadesella y San Vicente de la Barquera no fueron expresión de un poder amedrentador capaz de atenazar a la sociedad -como lo pudiera hacer ETA en el pasado- sino más bien el reflejo de la debilidad extrema en la que se encuentra la banda terrorista.

Hace unos días fue Arnaldo Otegi quien, haciendo gala de una desfachatez propia del matonismo extremista, advirtió de que no podía hablarse de tregua encubierta; de que persistía el «conflicto armado» protagonizado por ETA. Las explosiones de ayer vinieron a confirmar que la aparente inactividad de la banda durante el último año no constituye razón suficiente para que la sociedad y las instituciones bajen la guardia frente a su bárbara amenaza. ETA y la izquierda abertzale que la secunda necesitan de la violencia física para hacerse valer ante sí mismas; para confirmarse a sí mismas que existen. Entre otras causas, porque son incapaces de concebir la ideas que dicen defender sin avalarlas mediante la coacción y la persecución de quienes no piensan de igual forma. No se puede esperar otra cosa de un colectivo sectarizado, en el que el recurso a la violencia constituye su rasgo distintivo más incuestionable. Pero al mismo tiempo la sociedad, tanto en Euskadi como en el conjunto de España, es cada día más consciente de su propia fortaleza democrática frente al terrorismo etarra.

Aunque ETA y sus apologetas se empeñen en describir un futuro glorioso para sus pretensiones de ruptura y sometimiento de la sociedad vasca al dictado del terror independentista, cada día resulta más evidente que la banda sólo será capaz de librar una última batalla consigo misma: la forma definitiva que adopte su desaparición. Mientras tanto el catálogo de los combates perdidos por el terrorismo es ya tan abultado e irreversible que cabe afirmar con certeza que ETA ya no cuenta ni siquiera con ese último asidero al que sus voceros se agarraban para justificar su existencia: que no podía ser derrotada ni desaparecería más que con concesiones políticas. Los atentados de ayer fueron la acción de una ETA derrotada incapaz de admitir su final.

Cuarto y mitad de nacionalidad histórica
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 8 Agosto 2004

CORRÍA enero o febrero de 1977 y los militantes comunistas de La Estrada (lo de A Estrada vendría luego) vendíamos en plena calle diversas chucherías: Mundo Obrero , insignias del PC y pegatinas reivindicando el Estatuto de Autonomía de 1936. En esto apareció por allí el bueno de Susiño y pidió algo que nos dejó patidifusos, haciéndonos olvidar por un momento la aprensión de que llegara la Guardia Civil y nos levantase el estalache. Mirando al improvisado mostrador, dijo Susiño convencido: «Poñédeme medio kilo desas pejatinas ». Fue la primera vez en mi vida que vi a alguien medir al peso las reivindicaciones autonómicas.

Pero Susiño, en su simplicidad, demostró entonces ser un visionario. Porque aquí estamos, veintisiete años y diecisiete Estatutos después de aquella fecha memorable, con la carnicería autonómica abierta en plenas vacaciones de verano, saldando historia a conveniencia, como si la historia fuera, como parece serlo en este caso, paleta de borrego.

Maragall, que no descansa, pues tiene su puesto de venta abierto todo el día, acaba de hacer a los andaluces una de esas ofertas que, según él, no pueden rechazarse: aunque andéis mal de historia -ha venido a decir el president - apuntárseme con urgencia al equipo de las nacionalidades, que ya tenéis los andaluces una cultura robusta y singular. ¡Toma castaña! A este Maragall jacarandoso, que reparte nacionalidades como quien distribuye bulas pontificias, debían dedicarle los andaluces un sonoro pasodoble: «Pasqual, tú eres el más grande» se acomodaría bien, sin ir más lejos, a su carácter dicharachero y a su petulancia proverbial.

Una petulancia que ha llevado a Maragall, portavoz de una procesión dos caladiños que piensan como él pero carecen de su cara para decir mamarrachadas, a definir a pura conveniencia quien es nacionalidad y quien región; y quien tiene historia y quien carece de la misma. El president declaró, ¡hale hop!, nacionalidad histórica a Navarra hace tan sólo unas semanas. Y ahora acaba de invitar a ese selecto club a Andalucía, aunque flojeen los andaluces a su juicio en la cosa de la historia. ¡Qué generoso!

¿Tocará este nacionalizador profesional con su varita mágica algún otro territorio en lo que nos queda de verano? ¿O cerrará ya su puesto hasta septiembre? ¡ Chi lo sa ! Pues los Dioses son, ya se sabe, caprichosos. Tanto que ninguno de nuestros nacionalidadistas parece estar dispuesto a dar la más mínima explicación sobre qué oscuro arcano convierte en nacionalidad histórica a la patria chica de Sabino Arana o de Cambó y priva de esa condición, digamos, a las de Padilla, Bravo y Maldonado, Fernando de Aragón o Hernán Cortés.

Maragall lo lleva claro
Albert Cano La Opinión 8 Agosto 2004

Pasqual Maragall no ceja en su empeño: en El Escorial ha insistido en que Cataluña debe ser reconocida como nacionalidad histórica. Nada nuevo. El cambio está en atribuir un papel esencial a otra comunidad para que surja su España plural: Andalucía.
El guiño a los andaluces demuestra su estrategia. Por un lado, revela lo que sucedió el 14 de marzo: la victoria socialista se sustentó en la enorme cosecha del PSOE en Cataluña y en Andalucía (las comunidades donde el PP es débil). Y apela a esa complicidad para lograr sus objetivos: no debe olvidarse que gran parte de los votos del PSC en la generales procede del área metropolitana de Barcelona (donde se concentra la población que emigró a Cataluña en los 50-70, mayoritariamente andaluza).

Por otro, pretende algo más difícil: abrir una cuña en el discurso igualitario del PSOE. Al dar un trato diferenciado a Chaves sobre Bono y Rodríguez Ibarra (los otros barones unitario-socialistas durante el aznarato), pretende arrastrar a Andalucía a la causa del reconocimiento de la singularidad.

Finalmente, lanza un mensaje a los electores catalanes que quiere conquistar en tres años: veis, les dice, defiendo la diferencia catalana sin caer en el radicalismo soberanista de ERC ni en el confederalismo de Convergència. Como me atacarán los del otro extremo (la prensa de derecha de Madrid, al servicio del PP), me sitúo en el medio, por lo que podéis confiar en mi.

Parece más fácil que le salga bien esto último a que consiga complicidades fuera de Cataluña. Es difícil que te acepten tratamientos asimétricos si el CIS concluye que la mitad de los españoles prefiere la igualdad a la libertad (y sólo un 25% apoya lo contrario). Como dirían castizamente: Maragall, lo llevas claro.

ETA y Asturias
Luis Arias Argüelles-Meres La Opinión 8 Agosto 2004

Agonizante, acaso también herida, ETA decide hacer de las suyas en la capital riosellana precisamente en el día más señalado del año en toda esa comarca. Baja intensidad la explosión, alto voltaje el sobresalto ciudadano y mediático. Ribadesella engalanada recibe la dentellada del terror. Un día en que toda Asturias es la fiesta del Sella. Un poco más allá, ya en Cantabria, San Vicente de la Barquera también sufrió el zarpazo. ETA y Asturias. ETA en Asturias. Un día resplandeciente en nuestra tierra. Un día que la belleza de nuestros ríos, costas y montañas se vestía de largo, llega ETA y decide extorsionar a un pueblo y a una tierra que tienen todo el derecho a la vida, a la diversión y al descanso. No es que no haya justificación para ello que, por supuesto, no la hay; es que además alguien tendría que preguntarse en qué medida Asturias es culpable de la opresión de ese pueblo del que para algunos Arana es su profeta y ETA, el carro de fuego de Elías, el justiciero brazo de su Dios. ¿Por qué no nos dejan con nuestra paz y se refocilan ellos, si así les place, en su guerra?

No es difícil adelantarse al periodismo declarativo que irá goteando. La más enérgica repulsa de un lado. La flaqueza de la banda del otro. Y el llamado problema vasco al fondo, metido en un túnel, más bien boca del lobo, del que tanto se habla y del que tanto se huye a la hora de abordarlo con valentía. Tiempo hace ya que se ha ido más allá del crimen y del error, también del horror. Tiempo hace ya que la indignación ciudadana queda tapiada por la atonía y por la perplejidad, toda vez que nadie puede explicarse a santo de qué liberación una ciudadanía que celebra sus fiestas tiene que sentir el trallazo del terror, aunque afortunadamente no haya ido más allá en este caso del susto.

Doctores hay en las macabras andanzas y visiones de la banda que, imagino, tendrán sus claves para analizar los hechos. Pero estaría bien que de una vez por todas se fuese más allá de los tópicos y se dilucidase la trayectoria etarra desde la perspectiva de la repercusión ciudadana. A estas alturas parece estar muy claro ya que no se resuelve el problema en el ámbito político, caiga el tal del lado vasco, se incline el susodicho en la órbita estatal. Es decir, la ciudadanía está indefensa y amenazada, porque cualquier día como hoy, aprovechando que el Sella pasa por Asturias, deciden que la dialéctica de las bombas y explosivos se exprese con su ronquido matón, y que luego el respetable se encuentre con declaraciones retóricas siempre previsibles y con la impotencia de que esto no se va resolver, ni va a cesar.

Acaso no sirva de mucho, pero tampoco esté de más que se pida alto y claro un respeto para un pueblo y para una ciudadanía que no es en modo alguno responsable de los problemas que asolan al pueblo vasco. ¿Alguien puede creer que los deportistas y los ciudadanos que disfrutaban de este día de agosto son verdugos de la opresión de un pueblo al que un grupo de iluminados pretenden liberar con dinamita y con tiros en la nuca? ¿Es ésta su forma de celebrar un fin de fiesta, caso de que sea cierto que ETA esté ya en su recta final? ¿Qué les pueden decir las autoridades democráticas vascas a la ciudadanía asturiana y cántabra, más allá de lamentaciones de manual?

A un líder político catalán muy vilipendiado desde que se descubrió su entrevista con ETA se le atribuye una escalofriante frase en virtud de la cual los etarras antes de atentar deberían mirar el mapa, como si la muerte fuese más o menos lícita según lo marcase algo tan discutible como un indicador de carretera. Bien pensado, acaso no estaría de más que, en lugar de geografías, el punto de mira estuviera en la historia, empezando por la suya propia y continuando por la que tienen a su alrededor. Así, habría que preguntarse en qué momento de la historia Asturias coadyuvó a algún tipo de tiranía con respecto al País Vasco. Así, habría que preguntarse si les parece que el pueblo asturiano se merece ser utilizado en su día de fiesta para llamar la atención de todo el mundo depositando en él maquinaria que mata y destruye. ¿Tanto respeto se pide a la cultura de un pueblo al que se juramentan para salvar y resulta que los medios utilizados son aterrorizar a otros pueblos que se limitan a disfrutar de su geografía y de su historia, con los brazos abiertos a todos aquellos que decidan participar de nuestra alegría? Líbrenos Dios de redentores y salvadores así, para quienes hay un pueblo escogido, y el resto no son más que potenciales víctimas de su terror.

Plan Ibarretxe: negación foral
CARMELO BARRIO/SECRETARIO GENERAL DEL PP DEL PAÍS VASCO El Correo 8 Agosto 2004

El plan Ibarretxe, aparte de su carácter contrario al texto constitucional, constituye una pretensión de disminuir de forma sustancial las competencias de las diputaciones forales al tratar de reducir su transcendencia en el entramado tradicional institucional vasco.

Es un obús en la línea de flotación de la foralidad, de los derechos históricos y de la articulación institucional de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. Además de que, como elementos importantes de la propuesta de Ibarretxe, no existe procedimiento para su tramitación y tampoco éste ha sido descrito en el texto, el Gobierno vasco no hace mención a que este texto sea sometido a referéndum en cada uno de los territorios históricos y tampoco existe ningún compromiso explícito en el procedimiento de que ese referéndum se produzca «en ausencia de violencia», cuestión sólo aludida en discursos.

Es necesario hacer un análisis de las competencias y capacidades de los Territorios Históricos que quedarían anuladas, disminuidas o gravemente alteradas por este verdadero atentado a la autonomía foral vasca que significa la denominada 'Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi'.

Hay una vulneración del origen foral en la constitución de la Comunidad del País Vasco tal y como dispone la Disposición Adicional Primera de la Constitución española.

Se anula el nombre de Álava, en castellano, para el territorio histórico, sustituyéndolo únicamente por el vocablo en euskera 'Araba'. Desaparece el Concierto Económico como sistema de relación en competencias tributarias con la Administración del Estado. Desaparecen las competencias exclusivas de los Territorios Históricos, pasando a ser materias a conservar y actualizar, «atendiendo a criterios de mejora y modernización de su funcionalidad para las políticas públicas».

No se garantiza el mantenimiento del actual régimen foral competencial que podrá ser modificado por Ley del Parlamento vasco. El Parlamento vasco podrá retirar a las diputaciones, unilateralmente, una competencia anteriormente transferida. Desaparece la competencia exclusiva de los Territorios Históricos de elaborar y aprobar sus presupuestos. Ya que se estará a lo que fije el Parlamento vasco y no al régimen jurídico privativo de aquellos. No se garantizan, y por tanto podrán desaparecer, los Miñones. Se modifica el concepto de Cupo, que indudablemente afecta al T.H., para financiar sólo las políticas del Estado en este ámbito territorial.

El patrimonio de las diputaciones forales se ve afectado gravemente, ya que queda integrado en el de la Comunidad de Euskadi. Y se produce una merma competencial en la regulación de los bienes provinciales y municipales.

Se excluye a los Territorios Históricos de la negociación de fondos europeos y de relaciones con la Unión Europea, no se consideran a los T.H. regiones propias. Se excluye permanentemente a los Territorios Históricos de las relaciones Euskadi-Estado, excepto para la fijación del Cupo. Desaparece el derecho de consulta a las Juntas Generales para reformas estatutarias de orden menor, previsto en el 47, b del Estatuto de Gernika. Se elimina la posibilidad de mantener que la competencia para regular el sistema de elecciones a Juntas Generales corresponda a éstas. La competencia sobre carreteras y caminos queda seriamente perjudicada.

Se inmiscuye lamentablemente en el régimen foral de Navarra y sur de Francia en la consideración de su situación institucional.

La cuestión foral no ha estado de moda más que al principio del periodo democrático que vivimos, pero es un buen momento para, en el marco de las amenazas y retos institucionales que plantea el nacionalismo, reivindicarla y hacer bandera política y modernizadora de esta realidad que nos distingue y une a la vez a los vascos y que nos complementa desde la singularidad en la realidad española.

Nacionalidades «históricas»
Cartas al Director ABC 8 Agosto 2004

Después de leer las declaraciones de Pascual Maragall en las que recomienda al presidente de la Junta de Andalucía que encabece junto a él las reivindicaciones federalistas o estatutarias, creo llegado el momento de que otras Comunidades Autónomas reclamen sus derechos verdaderamente históricos.

En este sentido, yo propondría de entrada la revisión de los artículos de la Constitución que adjudican el carácter de «nacionalidad» a las Comunidades Autónomas cuyas reivindicaciones estatutarias florecieron durante la II República. Me refiero, claro está, a Cataluña, País Vasco y Galicia. El régimen político republicano fue sumamente breve y estuvo completamente alejado de una verdadera voluntad de convivencia, por lo que nunca debió tomarse tan en cuenta a la hora de establecer privilegios en 1978 hacia ninguna región española. Por ello, creo que lo más justo sería revisar el carácter de «nacionalidad» de ciertas regiones y estudiar si Comunidades Autónomas como Castilla, Aragón, Navarra o Asturias, por citar alguna, no son CC.AA. tan «históricas» como las que ahora parecen atribuirse la exclusividad de la Historia desde El Génesis. Compárense, por ejemplo, la cantidad de siglos en los que Navarra constituyó un reino independiente frente a la vigencia del Estatuto de Cataluña.     Miguel Moreno Ibáñez.     Logroño.

Desacuerdo y plan
Niño Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo  8 Agosto 2004

Tres años le ha costado a Ibarretxe llegar a la Moncloa. El anterior inquilino, dice, que no le ofreció ni agua. Con el actual, desde casi ya tan perverso, rieron mucho frente se mostraron simpáticos y dieron el pego, pero de diálogo y de acuerdos, nada de nada. A la vuelta, el lehendakari dijo «los vascos y las vascas estamos dispuestos a participar en un proyecto de Estado, si lógicamente, nosotros así lo decidimos» (sic). Por los medios de comunicación, sigue incidiendo en que el Gobierno de Madrid «no puede aplicar unilateralmente la unidad del Estado». Acaso el nacionalismo ¿no ha utilizado con todos los medios la unilateralidad y el plan Ibarretxe no es el paradigma de esta actitud? Unilateralmetne ¿no se eligió y se ha hecho actuar a la Ertzaintza, se ha dirigido la enseñanza, valorado el euskera, el perfil lingüístico y la destitución de profesores?

En Azpeitia, Ibarretxe, en procesión hacia la basílica de Loyola, sin el palio que habitualmente le ofrece el obispo Uriarte, volvió a decir que su plan depende «sólo y exclusivamente» de la voluntad de los vascos». ¿De la voluntad de los vascos nacionalistas o de la conculcada durante tantos años a los no nacionalistas? Siguió diciendo que para una sociedad lo más importante es «debatir y decidir su futuro», pero deberá ser cuando parte de esa sociedad no tenga miedo, cuando ciudadanos y representantes de esa sociedad no tengan que seguir escoltados, cuando más de 40.000 ciudadanos no vivan perseguidos, cuando desaparezca no sólo ETA, sino también el régimen nacionalista, todos tengamos los mismos derechos y obligaciones y podamos vivir en libertad.

No, no pudo haber diálogo y menos acuerdo en la entrevista entre Zapatero e Ibarretxe, ni tampoco se podrá humanizar la situación de los presos ni darse la reconociliación entre vascos, como dijo el equiparatista prelado Uriarte, mientras no haya arrepentimiento por parte de los reclusos y rectificación por quienes dividieron y enfrentaron a la sociedad vasca. Tampoco acuerdos, mientras no se juegue limpio y se respeten las reglas de juego. No puede haber diálogo ignorando a las víctimas, o equiparándolas a los victimarios, ni tampoco sin aparcar el plan de Estella, ilegal, anticonstitucional, antiestatutario y sobre todo, inmoral.

Sobran las risas y el plan de Ibarretxe y son necesarios el diálogo y los acuerdos para lograr el entendimiento y la convivencia deteriorada «hasta la bandera», la seguridad, la vida y la libertad para todos.

LAMENTA LOS "EQUILIBRIOS" DE ZP ANTE EL PLAN IBARRETXE
San Gil recuerda que con el PP el que convocara un referéndum por su cuenta pagaba con la cárcel
La candidata del PP a lehendakari reprocha al Gobierno de ZP que haga “equilibrios” ante la cada vez más cercana amenaza rupturista de Ibarretxe. Recuerda María San Gil que la realidad es que “ni la mitad de los votantes nacionalistas se siente incómoda dentro de España aunque el PNV le quiere hacer creer lo contrario”. Añade que la posibilidad de cárcel para el que convocara por su cuenta un referéndum era “una medida que estaba tomada, no la tenía que tomar Zapatero".
EFE Libertad Digital  8 Agosto 2004

En una entrevista concedida a la agencia EFE, la primera mujer candidata a lehendakari, repasa al política del Gobierno respecto a lo que en el nuevo curso se convertirá en un pulso a juzgar por las últimas declaraciones del presidente vasco: el plan separatista de Ibarretxe.

María San Gil comienza por analizar la realidad del País vasco que, en su opinión, el PNV quiere ocultar: "ni la mitad de los que votan al nacionalismo vasco se siente incómoda" dentro de España, pese a que el PNV "le quiere hacer creer" lo contrario.

La candidata popular explica que sus principales retos como líder del PP vasco consistirán en consolidar una alternativa real al nacionalismo y plantear una oposición al plan Ibarretxe, con la "firmeza" que a su juicio no practica el PSOE. De hecho, expresó su oposición a que se debata cualquier modificación estatutaria, aún en el caso de que el PNV retire el plan Ibarretxe, como piden los socialistas. Por todo ello, recordó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que "tiene la responsabilidad de que un presidente autonómico no se desmadre", tras lo que se preguntó qué hará el Gobierno para "parar los pies" a Ibarretxe e impedir que convoque una consulta popular sobre su proyecto.

En este punto, San Gil lamenta que se hayan tumbado las medidas del anterior Gobierno que podían constituir un dique a las pretensiones separatistas. Lo explica así: "Antes por lo menos existía una posibilidad: presidente autonómico que proponga un referéndum sin el visto bueno de las Cortes, a la cárcel". Además, puntualizó que "ésta es una medida que estaba tomada, no la tenía que tomar Zapatero".

No oculta su pesimismo ante el próximo pulso: "Yo espero de mi Gobierno una respuesta para parar los pies a Ibarretxe y no me la estoy encontrando, estoy encontrando más bien debilidad, intentar hacer equilibrios con temas con los que no se puede hacer". La candidata del PP señaló que al PNV "no le importa" que las Cortes Generales veten la propuesta del lehendakari, tal y como anunció el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, porque "éste es el antepenúltimo plan que hacen, éste no es rupturista del todo".

María San Gil, que acudió junto con Carlos Iturgaiz a la sede central del PNV para reunirse con el presidente de esta formación, Josu Jon Imaz, advirtió de que "no se puede engañar" a los ciudadanos con "falsos diálogos", por lo que consideró "imposible" en este momento lograr puntos de encuentro con el PNV, ya que existen "escollos insalvables".

San Gil relató que ésta no ha sido la primera vez que visita Sabin Etxea, la sede central del PNV en Bilbao, porque hace algunos años pidió una cita a Xabier Arzalluz, quien la recibió junto a la secretaria general de Guipúzcoa, María José Usandizaga, con la intención de explicarle "de primera mano cómo viven en este país algunos", en alusión a las personas amenazadas por ETA. "Confirmé que conocía perfectamente cómo vivíamos, pero que hacía la política a sabiendas de que algunos vivíamos fatal y no le importaba", añadió.

María San Gil reconoció que el PSE/EE parte con mejores perspectivas electorales que el PP, pero criticó a los socialistas por haber perdido "la vocación de ser alternativa" y expresó su temor de que tras los comicios autonómicos se reedite el pacto entre socialistas y nacionalistas, lo que consideró que "no es bueno" porque la "sociedad necesita" que el PNV pase a la oposición.

ETA pone fin a siete meses sin atentados con dos bombas en zonas turísticas de Cantabria y Asturias
La rápida actuación de las Fuerzas de Seguridad permitió que las zonas fueran desalojadas después de que uno de los terroristas avisara a «Gara»
B. BENEITEZ ABC 8 Agosto 2004

SAN VICENTE DE LA BARQUERA / RIBADESELLA. Después de siete meses sin poder cometer un atentado, ETA consiguió que dos bombas, una en San Vicente de la Barquera (Cantabria) y otra en Ribadesella (Asturias), estallaran. Lo hicieron casi a la misma hora, sobre la una de tarde, y ninguna de ellas causó heridos, aunque sí escasos daños materiales. La rápida actuación de las Fuerzas de Seguridad permitió que las zonas fueran desalojadas cuarenta y cinco minutos después de que un comunicante que, dijo hablar en nombre de ETA, avisara de la colocación de los artefactos al diario abertzale «Gara» y al periódico «La Nueva España». El doble atentado se registró veinticuatro horas después de que el Ministerio del Interior hubiera alertado sobre la posible presencia en España de seis etarras enviados por la dirección de la banda para realizar atentados durante el mes de agosto dentro de su campaña de atacar los intereses turísticos.

En esta ocasión, ETA, una vez más, se sirvió del periódico «Gara» para avisar de la inminencia de un atentado. A las doce y cuarto de la mañana de ayer un individuo llamó al periódico abertzale para anunciar la colocación de una bomba en el paseo Marítimo de San Vicente de la Barquera y otra en Ribadesella, sin aportar más datos sobre esta última. El diario, tras recibir la llamada del comunicante que dijo hablar en nombre de ETA, alertó a la Ertzaintza, que, de inmediato, lo transmitió a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Casi a la misma hora, otro individuo llamó al diario asturiano «La Nueva España» para avisar también de la colocación de las dos bombas, así como de una tercera en una localidad cuyo nombre no pudo entender la persona que cogió la llamada. Ante ello, pidió al comunicante que repitiera el mensaje pero en ese momento se cortó la línea.

Tras recibir el aviso, la Guardia Civil de San Vicente de la Barquera se movilizó de inmediato. Los agentes acordonaron la avenida de Miramar, desalojaron a las personas que se encontraban en el parque municipal El Rellano y a los varios cientos de visitantes que tranquilamente recorrían el mercadillo artesanal que ayer, como todos los sábados, estaba instalado en los alrededores del paseo Marítimo. El dispositivo de seguridad se completó con el desalojo de varias viviendas y con el corte del tráfico de la nacional 634 que atraviesa a San Vicente de la Barquera.

El aviso de los criminales se materializó a la una de la tarde. A esa hora estalló un artefacto -contenía en un «tapper» unos 200 gramos de titadyne- que estaba oculto en el interior de una bolsa plástico colocada en un seto del parque municipal, zona en la que encuentran numerosos bares y restaurante y que suele estar, por tanto, muy concurrida. La explosión no alcanzó a ninguna persona y tan sólo provocó escasos daños materiales.

Aunque en un momento se llegó a pensar que la carga explosiva no había llegado a estallar y que la deflagración había sido fruto de la explosión del multiplicador, finalmente se comprobó que la escasa intensidad del estallido se debió a la baja cantidad de explosivo que formaba el artefacto.

Durante casi dos horas, la Guardia Civil mantuvo el cordón de seguridad, mientras perros especializados en la detección de explosivos inspeccionaban la zona y, en especial, los automóviles estacionados en el paseo Marítimo para asegurarse de que no existía ninguna otra bomba oculta.

Si en San Vicente de la Barquera los terroristas eligieron para colocar la bomba una zona muy concurrida, también ayer Ribadesella contó con miles de visitantes que acudieron a presenciar la celebración del Descenso Internacional del Sella. En esta localidad asturiana el artefacto también estalló sobre la una de la tarde.

Compuesto por unos 300 gramos de Tytadine, la bomba explosionó junto a uno de los muros exteriores del hotel Ribadesella Playa. Según los primeros datos de la investigación, el explosivo estaba colocado en una bolsa de plástico dentro de una fiambrera conectada a un temporizador, y provocó escasos daños materiales en el hotel.

Expertos en la lucha antiterrorista mantienen las sospechas de que los atentados fueron cometidos por los mismos terroristas, ya que la composición de los artefactos es similar y a que a las dos localidades sólo las distancian sesenta kilómetros.
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