AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 11 Agosto 2004

EL ATÚN Y EL BETÚN
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 11 Agosto 2004

Eta lo intenta, pero no le salen las cosas
Luis María ANSON La Razón  11 Agosto 2004

El derribo
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 11 Agosto 2004

Todas naciones
José María Carrascal La Razón 11 Agosto 2004

Contra el terror, ¿uno o dos pactos
Editorial Heraldo de Aragón  11 Agosto 2004

Naranjas de la China
Cristina Losada Libertad Digital 11 Agosto 2004

Aznar mató a Prim
José García Domínguez Libertad Digital 11 Agosto 2004

El jardín de la obviedad
TONIA ETXARRI El Correo 11 Agosto 2004

El lendakari no ve las boyas
RAMÓN BALTAR La Voz 11 Agosto 2004

Consenso antiterrorista
Editorial El Correo  11 Agosto 2004

La alianza se fortalece
Editorial El Ideal Gallego 11 Agosto 2004

Doctrinas de Zapatero
José Cavero El Ideal Gallego 11 Agosto 2004

Las bombas de ETA
Esther Esteban El Ideal Gallego 11 Agosto 2004

Fórmulas tramposas
Aleix Vidal-Quadras La Razón 11 Agosto 2004

Rodríguez, políglota
Fray Josepho Libertad Digital 11 Agosto 2004

Y otra vez ETA
Cartas al Director ABC 11 Agosto 2004

Jean Frédéric Schaub: La desaparición del concepto España es absolutamente interesada
EFE Libertad Digital 11 Agosto 2004

Basta Ya» cree que «la mayoría de la sociedad vasca es hostil» con las víctimas de ETA
Redacción La Razón 11 Agosto 2004

Rajoy pide a Zapatero que explique si respalda las pretensiones nacionalistas de Maragall
EFE Libertad Digital 11 Agosto 2004


 


EL ATÚN Y EL BETÚN
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 11 Agosto 2004

EL Gobierno autónomo vasco ha criticado al de Cantabria por mezclar el plan Ibarretxe con las bombas de ETA. Ambos persiguen la autodeterminación y la independencia del País Vasco pero, sin embargo, no tienen nada que ver. El presidente del Ejecutivo cántabro, Miguel Ángel Revilla, después de los atentados terroristas en San Vicente de la Barquera y Ribadesella, había instado al lendakari a aparcar su plan y a ayudar a enviar a ETA al abismo. En un alarde de ingenio negro, fuentes próximas a Ibarretxe instaban a la clase política «a no confundir el atún con el betún» y a buscar soluciones entre todos. Mientras tanto, sedes del Partido Socialista en el País Vasco continúan siendo atacadas. La verdad es que no es fácil encontrar soluciones conjuntas entre los terroristas, los beneficiarios del terror y sus víctimas. Tal vez sea sólo cuestión de diálogo.

El plan soberanista de Ibarretxe no deja lugar a dudas sobre su imposible encaje en la Constitución. Su pretensión de que decidan los vascos (y las vascas, faltaría más) choca con el principio constitucional que confiere la soberanía al pueblo español. Así que quienes tienen que decidir son los españoles (y, por supuesto, las españolas). El problema para él, y para su partido y su gobierno, de coalición y con mayoría minoritaria, es que ya no resiste ni siquiera la prueba de la coherencia. Uno está ya cansado de escuchar al lendakari que su plan soberanista (por tanto, inconstitucional, por tanto ilegal), requeriría, por supuesto, el cese de la «violencia». En realidad, quiere decir el cese de la actividad terrorista de ETA. Ahora bien, si ETA comete atentados terroristas, como ha sido el caso en Asturias y Cantabria, está claro que no se dan las condiciones que el propio Ibarretxe estableció para consultar, inconstitucional e ilegalmente, al pueblo vasco. A menos que se trate de que los vascos (y las vascas) decidan con la pistola en la sien. Pero esto debe de ser confundir el atún con el betún. Por lo tanto, la única posibilidad compatible con la veracidad y la coherencia consistiría en retirar el citado plan hasta que ETA no deje de existir. Porque, estamos seguros de que no hay nadie tan miserable como para pretender que baste con que ETA no actúe, es decir, no asesine, durante las horas en las que se consulte a los vascos (y las vascas). El lendakari exhibe poco apego a la Constitución por la que es lendakari. Al menos, debería exhibir un poco hacia su propia palabra. Y también un poco de autocrítica porque de la persecución política que padecen en la región que gobierna el PP y el PSOE le incumbe una buena parte de responsabilidad. No hay mejor plan para el País Vasco que la erradicación del terrorismo. Lo demás, puede esperar. Incluso el plan.

Por lo tanto, no sólo es que el Gobierno regional cántabro mezcle, con toda razón, el plan Ibarretxe con las bombas de ETA. Es que lo hizo el propio Gobierno regional vasco que preside Ibarretxe. Sólo cabe esperar que un demócrata cabal y un hombre de palabra cumpla la que dio y retire su plan, si no por fidelidad a la Constitución en la que se asienta su magistratura, sí al menos a la palabra dada. Es decir, que tiene toda la razón Miguel Ángel Revilla al mezclar las bombas de ETA con el plan Ibarretxe. Si el PNV rechaza los medios violentos para obtener objetivos políticos, tiene una manera muy fácil de demostrarlo: dejar de proponer objetivos políticos que se persiguen mediante procedimientos criminales. Desde luego, no es nada difícil distinguir entre el atún y el betún.

Eta lo intenta, pero no le salen las cosas
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón  11 Agosto 2004

«Eta pone fin a siete meses sin atentados», han titulado algunos periódicos al referirse a las bombas que estallaron en Cantabria y Asturias. Y no es verdad. Eta ha puesto fin a siete meses en que fracasaron los atentados que pusieron en marcha.

Al menos en media docena de ocasiones, Eta trató de atentar en los últimos meses. Poco antes del 11-M, perpetró la introducción en Madrid de una furgoneta con quinientos kilos de explosivos, que muy probablemente hubieran explosionado en el entorno de este periódico. Tres o cuatro edificios habrían volado con centenares de muertos. Las Fuerzas de Seguridad impidieron la atrocidad.

La musculatura terrorista de Eta se ha debilitado gracias a la certera política del Gobierno Aznar y su ministros de Interior, que contaron con la colaboración constructiva del PSOE de Zapatero. Pero los propósitos de la banda terrorista no ofrecen lugar a dudas. Los etarras no son los buenos y los islamistas los malos. El terrorismo islámico acertó en su salvajada del 11-M. Eta, no. Lo intentó unos días antes, lo ha intentado varias veces en los últimos meses pero fracasó. Sería absurdo bajar la guardia cuando, entre todos, se lo hemos puesto muy difícil a los etarras.

Reforma Constitucional
El derribo
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 11 Agosto 2004

“Pronto empezarán las operaciones de derribo del edificio institucional cuya consolidación propició el milagro español. Quieren obra nueva, la España plural; será que aún no lo es.”Desde que todas las formaciones políticas catalanas, con excepción del PP, decidieron que el estatuto de autonomía vigente ya no servía, algunas voces empezaron a advertir de los peligros de alterar el marco jurídico-político y la estabilidad institucional que permitieron, bajo la gestión de los gobiernos de Aznar, el período más largo de diferencial de crecimiento positivo respecto a Europa en la historia económica española.

La España estable del PP se benefició del equilibrio presupuestario, de la bajada de los tipos de interés (por encima del 11 % en 1995) y de una constante generación de empleo. La tasa de paro se redujo a la mitad y el sistema de Seguridad Social, en quiebra técnica en 1995, conoció el superávit y la constitución de un fondo de reserva. El gasto en pensiones aumentó un 50 % y las familias españolas ahorraron tres billones y medio de pesetas sólo en los primeros cuatro años de vigencia de la primera reforma fiscal. Y casi dos millones y medio de autónomos dejaron de pagar el IAE. Eso sí que eran círculos virtuosos y no los que Moratinos dibuja en el aire con el dedo.

Es importante comprender que todo lo anterior fue posible gracias a la estabilidad institucional y la seguridad jurídico-política. Es decir, gracias a lo que los triunfos de Maragall y Zapatero –con Ibarretxe al fondo- han venido a poner en entredicho con urgentes planes de reformas estatutarias y constitucionales que la mayoría de los ciudadanos no consideran en absoluto prioritarios y que la vasta coalición de adversarios y enemigos del PP decidió utilizar convirtiendo lo que podía ser una justa alternancia en un indeseado cambio de régimen.

La economía no es un sistema lineal. Causas y efectos interactúan en una compleja red de intereses y decisiones. Es por eso, entre otras cosas, que las administraciones públicas no deben asumir ningún protagonismo, más allá de la creación y el mantenimiento de las condiciones que favorecen los libres intercambios y la defensa de la seguridad jurídica, el derecho de propiedad, el cumplimiento de los contratos y de la ley. La multiplicación de regímenes jurídicos, fiscales y de interlocución pública es un coste que la sociedad ya pagó en un proceso autonómico que parecía cerrado. Y lo pagó con la generosidad de los sectores de la sociedad española que no creían en él, lo que permitió diseñar un Estado cuya descentralización no encuentra parangón en el mundo. Al arraigar, esa nueva España alcanzó los logros que asombraron a Europa, cumplió las condiciones de convergencia que Francia y Alemania pusieron como cepo (para acabar atrapadas en él), entró en el euro y se expandió por el planeta a través de empresas con un empuje y unas dimensiones desconocidos. Nuestro nuevo peso en los foros políticos internacionales afianzaba el conjunto.

Ese peso, esa autoridad, es lo primero que tiró Zapatero a la basura al llegar a la Moncloa. Pronto empezarán las operaciones de derribo del edificio institucional cuya consolidación propició el milagro español. Quieren obra nueva, la España plural; será que aún no lo es. Pero la demolición puede hacer trizas el consenso constitucional, quizás irrepetible.

Todas naciones
José María Carrascal La Razón 11 Agosto 2004

«¡Bienvenido al club!», podría decir Pasqual Maragall a José Montilla, tras oír las declaraciones que el ministro de Industria acaba de hacer – «Para mí Cataluña es una nación, que forma parte de una nación de naciones que es España»–, alineándose plenamente con sus tesis. O sea que ya no se contentan con ser «nacionalidades», término espurio introducido de contrabando en la Constitución para ver de satisfacer las ansias nacionalistas, ni siquiera con «nacionalidades históricas» que ahora quieren detallar con nombres y apellidos. No, exigen el título de nación. Y metidos ya en gastos, no les extrañe que, cuando lo consigan, pidan ser nación-Estado. A fin de cuentas, ¿qué más da una palabra más, sobre todo cuando de hecho ya se comportan como tales? Ahí tienen a Maragall preparando su viaje a Argelia tras las vacaciones, a los que seguirán, antes de navidades, otros a China y Japón, «para mantener contactos al más alto nivel», según su propia oficina de prensa.

Ya que el término nación es tan elástico que significa por lo menos media docena de cosas, no vamos a ponernos a discutir con el Sr. Montilla. De acuerdo, Cataluña es una nación. Pero si, según su propio razonamiento, España es una nación de naciones, debe haber otras. ¿Cuáles? Sin duda, todas las demás. Pues supongo que no querrá restringir ese título a Cataluña, el País Vasco y Galicia. El propio Maragall ha dicho que Andalucía puede también aspirar al mismo, siempre, eso sí, que apoye en sus reivindicaciones. Pero ¿es que va a negársele a Navarra, a Valencia, a Aragón, a Asturias, a Murcia, a Baleares, a Canarias, a las dos Castillas, al resto de la Comunidades Autonómicas? Y puestos ya a la faena, ¿con qué cara puede negársele a León, patria del señor Zapatero, donde los nacionalistas locales vienen exigiéndolo desde hace tiempo, a Jaén, a Huelva, a Granada, y a tantas otras que fueron reinos durante la Edad Media? Lo que traería, entre otras muchas cosas, que el señor Montilla, natural de Iznájar, Córdoba, tendría tres nacionalidades, la catalana, por adopción, la andaluza, por nacimiento y la española por ministro, siempre que no abjurase de ella, siguiendo la moda nacionalista.

Estoy bromeando, naturalmente. Hay situaciones tan tristes y disparatadas que el único escape civilizado es el humor. Ésta es una de ellas. Los españoles, ¿tengo permiso todavía para usar esa palabra?, nos hemos puesto con tal furia a buscar distinciones, singularidades, hechos diferenciales, que no me extrañaría Camuñas se declarase independiente, como hizo en la Primera República. A esto lleva el tratar de desandar la historia, en vez de llevarla hacia adelante como parece lógico. Pero nosotros queremos nuestra nacioncita. Justo cuando la globalización se impone, llevándose fábricas, poderes, personas de un lado para otro. Welcome to the club, Mr. Montilla.

Contra el terror, ¿uno o dos pactos?
Editorial Heraldo de Aragón  11 Agosto 2004

EL PACTO por las Libertades y contra el Terrorismo fue firmado por PP y PSOE, a petición de éste, pero sin el concurso de otros partidos, por una buena razón: la urgente necesidad de contar con un documento consensuado de inmediata aplicación. Ni uno ni otro negaron la posibilidad de adherirse a terceros, pero sin modificarlo. Hay nacionalistas que se oponen al mismo (ahora, por considerarlo "superado"; antes, por considerarlo un ataque directo). En el caso del nacionalismo vasco, la objeción nace, con toda evidencia, de su propia actitud en el Pacto independentista de Lizarra de 1998, que dio alas a Batasuna y un valioso respiro a ETA, fuera tal o no la intención de Arzalluz.

El PNV reclama la eliminación del preámbulo doctrinal, en el que se critican expresamente esa conducta y la de su hijuela desgajada, EA. En principio, PSOE y PP se niegan a cambiar algo que representa la opinión de, al menos, ocho de cada diez electores. Ayer, el secretario general del PP, Mariano Rajoy, mantuvo la "invitación permanente" a suscribir el Pacto sin alterarlo, pues "ha sido útil". Así es. Pero, visto que a los diez puntos de su parte dispositiva no se hacen, en apariencia, objeciones, más valdría cargarse de razón. Porque la condición básica para la ampliación -deseable, aunque difícil- del Pacto es que el nuevo acuerdo fuera tal que PSOE y PP siguieran en condiciones de suscribirlo en plenitud.

Los socialistas, conscientes de la dificultad de modificar la posición del PP y de la necesidad imperativa de contar con él, han ofrecido a todos los partidos un acuerdo específico contra el terrorismo islamista. Sería un avance y es posible, incluso, que cupieran en él contenidos del anterior. Pero las dificultades de la política autonómica, la insistencia del PNV en no renunciar formalmente al "espíritu de Lizarra" y el deseo general de hacer sentir a Zapatero su debilidad parlamentaria son escollos enormes. Por desgracia, ponen de manifiesto las limitaciones de los partidos, pues una abrumadora mayoría de ciudadanos, de toda condición, apoyaría sin vacilar un texto único contra la práctica del terror. No lograrlo será un penoso traspiés de la política española.

Alerta antiterrorista
Naranjas de la China
Cristina Losada Libertad Digital 11 Agosto 2004

“En pocas palabras: si Bush declara la alerta, se le condena, y si hubiera atentado, se le condenaría porque no alertó.”Es sabido que en España la simpatía que suscita Bush se mide en los grados Fahrenheit de Michael Moore. Nada más lógico, dentro de lo absurdo de todo ello, que cualquier cosa que haga el gobierno norteamericano se considere no ya mala, sino pésima. Incluso, y ahí es donde está lo bueno, cuando se le condenaría si no la hiciera.

La semana pasada, los USA elevaron su nivel de alerta antiterrorista del amarillo al naranja. No era la primera vez. Pero en esta ocasión, el New York Times y el Washington Post afirmaron que la decisión se había basado en informaciones apolilladas. En tal tesitura, ¿a quién dar más crédito? Obviamente, aquí, a Bush y compañía, ninguno. Los grandes fabricantes de opinión en España nos aseguraron que la alerta era un camelo para contrarrestar el positivo efecto de Kerry y su Convención. Que la naranja estaba putrefacta, vamos, que si era naranja, era de la China.

Al poco se supo que había otras pistas, además de las antiguas, que indicaban que el peligro no era una invención de la pandilla tejana. La prensa norteamericana viró o reculó. Pero en España, ninguna realidad nos estropea la visión de la noticia que mejor se ajusta al gusto del fabricante y, en este caso, también del consumidor. Ahí quedaron los titulares y los comentarios sobre la indecente manipulación de la amenaza terrorista por parte de Bush. Nadie se desdijo.

Ahora bien, imaginemos que en USA no se hubieran tomado medidas especiales y se hubiera producido un atentado. De aquí a Lima se hubiera oído a quienes clamarían contra la ineptitud de Bush, como se les oyó a propósito del 11-S. Habría sido una colosal falta de competencia de los servicios de seguridad e inteligencia y, por extensión, del gobierno. Habrían tenido, como antes del 11-S, toda una serie de datos que les hubieran debido prevenir del desastre, pero los echaron en saco roto.

En pocas palabras: si Bush declara la alerta, se le condena, y si hubiera atentado, se le condenaría porque no alertó. La razón de tal actitud desconcertada y desconcertante no radica sólo en la antipatía que suscita el inquilino de la Casa Blanca. Y eso es lo grave. En el fondo, los amigos españoles de Moore no creen que exista una amenaza. No lo quieren creer. Les va mejor así.

Para ellos, todo este lío del terrorismo islamista está muy claro: a Bush y su cohorte les interesaba meterse en guerras y la excusa del terrorismo islamista les vino al pelo, cuando no la fabricaron. Después de ver Fahrenheit 9/11 todo quisque sabe que las familias Bush y Ben Laden estaban a partir un piñón petrolífero. Y ahora sólo tratan de mantener vivo el espectro de la amenaza terrorista.

Es una visión reconfortante: el peligro no existe. Todo es una conspiración del famoso complejo militar industrial y los imperialistas norteamericanos. Tan arraigada debe de estar por aquí, que el gobierno español no se ha sentido presionado, tras el 11-M, ni a abrir una investigación sobre los fallos de los servicios de seguridad e inteligencia. Al contrario: en ningún caso debe ponerse en duda su buen hacer. Con la retirada de Irak, ya nos consideramos a salvo.

Revelaciones
Aznar mató a Prim
José García Domínguez Libertad Digital 11 Agosto 2004

“También, que otro comité de técnicos llevaría muy avanzado el expediente que inculpa a Ángel Acebes como organizador y máximo jefe de los GAL.”Me cuentan que en Moncloa ya está prácticamente listo un dossier en el que se demuestra que el asesinato del general Prim fue ordenado personalmente por José María Aznar. También, que otro comité de técnicos llevaría muy avanzado el expediente que inculpa a Ángel Acebes como organizador y máximo jefe de los GAL. La misma fuente asegura que un tercer equipo ha iniciado otra investigación para establecer la responsabilidad de Mariano Rajoy en los crímenes de Paracuellos. Y por la prensa, me entero de que Risitas Rodríguez ha encargado un cuarto informe. Éste, para demostrar que la culpa de la subida del crudo en el planeta se debe atribuir a un particular de Valladolid. López no sé qué, un superdotado del PSOE que es experto mundial en precios petrolíferos, ha adelantado que el Brend debería cotizar a treinta dólares. Pero que la OPEP lo vende más caro gracias al presidente de la FAES.

Ben Laden y las milicias de Al Sáder no tendrían nada que ver con ese asunto. Ellos se limitarían a ejercer su legítimo derecho de realizar atentados terroristas contra los pozos del sur de Irak, con el razonable objetivo de estabilizar la economía de Occidente. Tampoco cabría atribuir responsabilidad alguna a la valiente retirada de nuestras tropas de la zona. Porque los cortadores de cabezas atacan las instalaciones para instaurar la democracia y los derechos humanos, como todo el mundo sabe. Por tanto, su actuación debe ser digna de aplauso para nuestro gobierno, que decidió huir de allí y no entorpecer su trabajo. Ni Sadam Husein albergó jamás la menor relación con las subidas de los precios. Porque a invadir Kuwait, lo empujó el anhelo de hundir las tarifas del barril, y así favorecer a las empresas y los consumidores españoles. No, el único culpable, antes y ahora, es ése que veranea en Quintanilla de Onésimo. Y los expertos del PSOE lo van a desenmascarar ya; durante el fin de semana, ha anunciado un colaborador de Risitas.

Según mi confidente, en los despachos monclovitas la actividad es febril estos días. Me reveló que los técnicos comerciales del Estado no tendrán vacaciones; que trabajan día y noche en un documento sobre las coles de Bruselas. Por lo visto, a instancias del Presidente, van a demostrar que se venderían a la mitad de su precio actual si Churchill se hubiese rendido ante Hitler en su momento. Al tiempo, relató que les han encargado un libro blanco, éste sobre los mantecados de Astorga. Porque Rodríguez quiere transmitir a la opinión pública que el futuro del rico dulce leonés depende de que Hugo Chávez gane su referéndum. Bajando aún más la voz, el informante me hizo partícipe de que el CNI ha entregado ya el Expediente Aguirre al jefe. Y que en él se lee que el navegante vasco traicionó al Emperador por orden directa de Jaime Mayor Oreja. “¡Yes!”, confiesa que exclamó Risitas al enterarse.

El jardín de la obviedad
TONIA ETXARRI El Correo 11 Agosto 2004

Será que las bruscas oscilaciones del termómetro agosteño bloquean las ideas, pero el caso es que los últimos mensajes políticos (con la excepción del individualista Maragall, él sí que es original) campan por el jardín de la obviedad, como si tal cosa. Que el presidente Zapatero advierta a ETA que si persiste en la violencia «los gobiernos perseverarán en la firmeza de la ley» provoca la siguiente duda: y si ETA no persistiera, ¿la ley se aplicaría de forma 'blandita'? También resulta ocioso que cada presidente, a medida que va estrenando cargo, tenga que decir que los terroristas deben saber que «nada van a lograr con la violencia». Por supuesto que lo saben. ETA no ha oído otra cosa en los últimos treinta años y sigue instalada en su maquinaria, aunque algo manirrota, eso sí, gracias a la persecución judicial y policial de su entramado, propiciada por el Pacto Antiterrorista. Ya se sabe que el terrorismo no tiene causas sino excusas. Así es que no será ese tipo de mensajes los que incidan en el desestimiento de ETA sino la unidad de los demócratas comprometidos en acabar con la banda.

Tampoco descubren nada nuevo los nacionalistas al insistir en que no se les mezcle con los terroristas (tiene guasa, por cierto, que a la portavoz no se le viniera a la cabeza otro símil que el empleado por el propio lehendakari hace más de un año, en la campaña de las elecciones municipales) . Y puestos a ser originales, la aportación de, secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, no tiene desperdicio. Ojo al dato: ETA, con las bombas en Asturias y Cantabria «quiere hacerse presente». Como lo están leyendo.

Tal como está el panorama, mejor que nos atengamos a la acción política, que es la que cuenta. Y en los hechos, ocurre que, a veces, vale la pena repetirse, especialmente cuando las tentaciones de dejar «el contador a cero» pueda ser interpretado como una intención de anular la validez de todo el camino recorrido hasta ahora en nuestras instituciones. Por eso, cuando Zapatero le dice al lehendakari que caben todas las propuestas que respeten el marco constitucional, le está diciendo que su plan no cumple con los requisitos. Vamos, que no pasará. Y cuando dice que el pacto por las libertades se mantiene, con su preámbulo y su espíritu, está anunciando un próximo caballo de batalla. Porque los nacionalistas están incómodos con el pacto que propició la ilegalización de Batasuna.

Y la vanidad política es tan ciega que conduce a los portavoces de EA , por ejemplo, a decir que la política del PP «fue rechazada» por los ciudadanos en las urnas. ¿Los nueve millones y medio de votos obtenidos por el PP carecen de importancia? Si ese resultado es insignificante para EA ¿qué importancia le dará a ese 0,32% de electores que votó a su formación en las últimas elecciones? La intención de dar al contrario para ocultar las crisis internas de cada partido suele formar parte también del juego de la obviedad. La maniobra de distracción de Larreina es de manual.

El lendakari no ve las boyas
RAMÓN BALTAR La Voz 11 Agosto 2004

EN UN CURSO de verano, el señor Ibarretxe ha repetido que el plan al que dio nombre sólo busca «la convivencia amable entre España y Euskadi». El celofán no disimula el regalito.

El proyecto lo califica de «legal, legítimo, democrático y oportuno». Pocos dudarán de que sea políticamente legítimo que el PNV intente ampliar el actual horizonte autonómico del País Vasco hasta incluso la independencia. Pero en su empeño no está observando ninguno de los tres requisitos que marca la razón democrática: no violar el marco legal que lo permite, apoyarse en mayorías muy amplias y fijar de antemano las condiciones de un eventual cambio de rasante político.

En efecto, según nuestra Constitución, «la soberanía nacional reside en el pueblo español». Se comprende que a los nacionalistas no les guste, pero la cosa no tiene vuelta de hoja: los vascos no disfrutan del privilegio de ejercer la soberanía cuando les convenga y por separado. Y no vale el señuelo de que, si hacemos la vista gorda y les dejamos usar un derecho que no tienen, entonces aceptarían de mil amores seguir formando parte de un Estado en el que ahora se sienten tan incómodos.

Lo de respaldos cualificados, cae de cajón: una decisión política de tanto alcance y con traza de irreversible no es para tomar contra una minoría casi tan nutrida como la mayoría. Hay que recordarle al lendakari y a sus amigos que no querer dejar de ser español para sentirse vasco es un hecho diferencial que merece protección legal.

Tampoco parece justo que se pretenda someter a refrendo popular una propuesta sin aclarar los costes previsibles. El que solicita una separación no puede quedarse con todo el patrimonio ganado en común.

Consenso antiterrorista
Editorial El Correo  11 Agosto 2004

La intención del Gobierno socialista de articular un amplio consenso entre las fuerzas parlamentarias contra el terrorismo islamista y su propósito de mantener el Pacto por las libertades suscrito en su día con los populares ofrecen unos trazos todavía incompletos de lo que puede ser su política en la materia. El presidente del Ejecutivo hace gala de una forma en exceso indirecta de responder a las cuestiones más delicadas. Pero, a pesar de ello, al término de su encuentro con el Rey dejó entrever dos indicaciones: que Rodríguez Zapatero trata de diferenciar entre ambas amenazas, y que confía más en los frutos que continúe dando el mantenimiento del acuerdo PSOE-PP frente a ETA que en los hipotéticos beneficios de su ampliación al concurso de los demás partidos.

Rodríguez Zapatero recordó que su posición siempre fue partidaria de la extensión del Pacto por las libertades a la coincidencia con las restantes fuerzas parlamentarias. Pero sería un grave error tratar de realizar tal deseo descomponiendo el acuerdo alcanzado, hará pronto cuatro años, con el PP para situar la discusión sobre la estrategia democrática frente al terrorismo etarra de nuevo en un punto cero. Es cierto que una parte del contenido del texto suscrito ha podido quedar como rémora de un tiempo en el que la complicidad política entre el nacionalismo gobernante y la izquierda abertzale resultaba hiriente para quienes de forma más directa soportaban el acoso asesino de ETA. Pero el logro más importante del entendimiento entre populares y socialistas ha sido precisamente acabar con la impunidad política y legal en la que se movían los portavoces de la trama terrorista. No se podría apreciar la importancia del Pacto por las libertades prescindiendo de la lectura de la Ley de Partidos, que trata de impedir la utilización del foro público para justificar y dar cobertura a la barbarie terrorista. El texto de dicha ley plasma con precisión el sentido del Pacto por las libertades, por lo que sería una verdadera ingenuidad pretender ampliar los apoyos de éste tratando de atraer a fuerzas que se han opuesto frontalmente a la Ley de Partidos, llegando a tacharla de involucionista.

Por otra parte, la implícita existencia de un consenso genérico frente al terrorismo de origen islamista resulta insuficiente a la hora de sostener una actuación gubernamental que adquiera la consideración de política de Estado. El propio hecho de que el presidente denomine con insistencia «terrorismo internacional» a lo que otros miembros de su Gobierno identifican como terrorismo islamista denota una carencia significativa en la delimitación de la verdadera naturaleza de la amenaza que se cierne sobre la libertad en el mundo. La condena unánime de los atentados perpetrados por las distintas franquicias de Al-Qaida no constituye una base suficiente como para articular un consenso activo frente a dicha amenaza. Y es en este punto donde el propósito del Ejecutivo socialista se encuentra con la mayor dificultad: formalizar un acuerdo con contenido que integre al mismo tiempo al PP y a los grupos que votaron favorablemente la investidura de Rodríguez Zapatero. Para ello resulta imprescindible que el propio Gobierno clarifique su postura de partida, más allá de enunciar su rechazo a la 'guerra preventiva' o de remitirse a la legalidad nacional e internacional en la respuesta al terrorismo, tal como ha hecho el propio Rodríguez Zapatero.

De forma análoga a lo que ocurre en la lucha contra el terrorismo etarra, es la discusión sobre los medios a emplear la que da la verdadera medida del consenso existente frente al terrorismo islamista. El terrorismo etarra ha llegado a poner a prueba los fundamentos del Estado de Derecho. Pero el carácter global e imprevisible del terrorismo islámico amenaza con desbordar los mecanismos de que se ha dotado el Estado de Derecho frente a la criminalidad organizada de carácter terrorista. El nuevo terrorismo plantea un desafío que exige un compromiso estable, duradero y de un calado tal que sólo podrá ser asumido por quienes admitan sin ambages que ninguna disquisición sobre las causas de la barbarie islamista podrá soslayar la responsabilidad que las instituciones nacionales e internacionales tienen para con la seguridad de los ciudadanos en las sociedades libres. Ello dependerá de que se estreche la colaboración entre los países en materia de inteligencia, prevención y persecución del delito terrorista; de que tanto el derecho internacional como el nacional se adecúen a una amenaza que, en ocasiones, adopta formas bélicas no convencionales; de que se impida la constitución de Estados cómplices o de regímenes que se sirvan indirectamente del terrorismo global, y de que la libertad religiosa no acabe siendo violentada para la promoción de credos fundamentalistas e intolerantes que justifiquen la persecución de los infieles.

La alianza se fortalece
Editorial El Ideal Gallego 11 Agosto 2004

Los dos grandes partidos ratificaron ayer su compromiso con el pacto contra ETA en el mismo día en que los radicales islamistas volvían a amenazar a Europa. Tras la matanza del 11-M las voces que reclamaban una modificación del acuerdo bilateral crecieron hasta tal punto que el Gobierno se ha visto en la disyuntiva de hacer gala de su talante y ampliar el diálogo al resto de partidos o dar un nuevo impulso a su relación con los populares. El presidente del Ejecutivo disipó ya todas las dudas y lanzó un contundente mensaje a los nacionalistas. La alianza entre PP y PSOE no sólo no se romperá, sino que se ha fortalecido.

La importancia del asunto requería claridad y así lo han demostrado Zapatero y Rajoy, dejando a un lado las ideologías que esgrime el PNV en sus pretensiones. Es más, el líder de los populares ha hecho una invitación permanente y sin condiciones al resto de las fuerzas democráticas para que rubriquen el documento, pero sin cambiar sus términos. Las diferencias entre ambos partidos parecen haber desaparecido cuando el secretario general del PP coincide con Pérez Rubalcaba en que el pacto por las libertades es útil y ha contribuido a debilitar a la banda. Sin embargo, lo positivo de la unidad expresada en España contrasta con los ataques de Estambul, y cuyos presuntos autores se atribuyeron también los atentados de Madrid. El acuerdo en materia antiterrorista seguirá vigente, abierto o no a otras formaciones, pero la realidad exige que la clase política afronte con unanimidad el terror que empezó a sacudir el país hace hoy cinco meses.

Doctrinas de Zapatero
José Cavero El Ideal Gallego 11 Agosto 2004

Zapatero anunció que sería escueto en las declaraciones efectuadas tras su encuentro con el Rey. Pero estaba claro que debería prestar atención a algunas cuestiones políticas de notable actualidad: Una de ellas, el pacto antiterrorista y su posible ampliación para que pueda ser firmado por los nacionalistas del PNV, de CiU y hasta de ERC. La otra, la puntualización a las muy controvertidas declaraciones de Maragall sobre nacionalidades y reformas constitucionales.

La eventualidad de que la comisión del 11-M sea ocasión propicia para ampliar el pacto, parece ser idea que complace a Zapatero. Pero en modo alguno quisiera sustituir el actual por otro que firmaran el PSOE y los nacionalistas, y que ampliaría la colaboración de los partidos democráticos a cualquier clase de terrorismo, incluido el de los fanáticos islamistas. Zapatero está satisfecho del pacto con el PP y lo que desea es ampliarlo en contenidos y en firmantes, pero no sustituirlo. La dificultad viene dada por la exigencia del PNV de que se suavice la exposición de motivos, en la que el nacionalismo, por imperativo del PP, casi pasa a ser tan abominable como el terrorismo.

En cuanto a Maragall, Zapatero se ve en la necesidad de aportar doctrina general indiscutible, pero digna de ser recordada: España es un proyecto común en el que debe estar garantizada la igualdad de derechos de todos los ciudadanos y el respeto a las identidades territoriales. A partir de ese punto elemental, y sin inclinarse por Maragall o por Chaves, Zapatero insiste en que cualquier reforma de estatutos o de la Constitución deberá conseguir el mayor consenso posible, como garantía del respecto a la diversidad de pueblos, nacionalidades y comunidades. Y para dar respuesta también a los planteamientos de Ibarretxe, Zapatero invocó otra doctrina general no discutible: en el sistema constitucional caben todas las propuestas siempre que respeten el marco constitucional. El plan Ibarretxe roza o lesiona ambas cosas.

Otra cuestión política ha de ser la consulta sobre la Constitución Europea. Y Zapatero tampoco tiene la menor duda: cualquier europeísta debe dar un sí. De esta manera situaba ante su propia contradicción a los europeístas de toda la vida, europeístas contra Franco y la dictadura, que en este instante no terminan de despejar sus recelos o escaso entusiasmo hacia el texto elaborado para los casi quinientos millones de europeos de los países de la Unión.

Las bombas de ETA
Esther Esteban El Ideal Gallego 11 Agosto 2004

La reaparición de ETA es un aviso, un ¡aquí estoy yo! Una llamada de atención, más o menos testimonial, para que salgamos del espejismo. La organización quería recordarnos que está dispuesta a matar y que tiene capacidad para poder hacerlo en cualquier momento, desvaneciéndose una vez más. ¿Cuántas serán necesarias para los bien pensantes? La idea de una tregua. Para la banda las campañas de verano son una prioridad. Quieren atacar al turismo porque éste es uno de los pilares de la economía y piensan, equivocadamente, que el estado de derecho cederá a sus absurdas pretensiones si se ve debilitado en la economía.

Nada mas lejos de la realidad. La firmeza de los gobiernos y la unidad democrática han sido la principales armas en la lucha contra al terrorismo y deben seguir siéndolo. Algunos expertos en la materia han abundado que los atentados del 11-M han provocado tales heridas en la sociedad que es imposible hablar del mínimo margen de comprensión hacia el terrorismo, sea del color o del tipo que sea. Los terroristas no tienen ideología -aunque se mueven en ella- ni tiene ideales -aunque enarbolen esa bandera- ni tienen argumento alguno salvo sembrar la calles de sangre y dolor. Los etarras quieren socializar del sufrimiento, ¡qué barbaridad!, mostrándose como los defensores de un pueblo oprimido que lucha por su independencia. El problema es que ese pueblo, al que dicen defender, no quiere esa defensa del tiro en la nunca, ni se siente oprimido, ni desea una solución anada al margen de las urnas.

ETA lleva mucho tiempo sin estrategia y está más débil que nunca, aunque sigue teniendo capacidad para matar, porque eso muy fácil. Sólo necesita un matón dispuesto a apretar el gatillo y una víctima fácil y ésta somos todos nosotros. Si tuvieran una mínima visión de futuro deberían poner punto final a su locura. Sabemos que están ahí, pero no les tenemos miedo, por que sabemos que está acorralados. Seguirán sembrando el terror, pero ni han conseguido ni conseguirán arrodillarnos. Esta es su debilidad... ni más ni menos que nuestra fortaleza.

Fórmulas tramposas
Aleix Vidal-Quadras La Razón 11 Agosto 2004

Pascual Maragall parece haber encontrado la panacea para resolver el problema de la financiación autonómica y en su reciente y polémica conferencia en los cursos de verano de El Escorial la ha reiterado con fruición: «Pagar por renta y cobrar por población». A primera vista, la receta suena bien, las Comunidades ricas pagan más y las que tienen más gente a la que suministrar servicios públicos, sanidad, educación, transporte, protección medioambiental…, reciben en función del número de ciudadanos a los que deben atender. Su apelación a Andalucía, en este contexto, no es mera retórica. La gran Autonomía meridional reúne dos condiciones para salir beneficiada por la fórmula maragalliana, tiene un PIB per cápita netamente inferior a la media nacional y su territorio alberga la mayor población de todas las Comunidades españolas. Por consiguiente, las arcas andaluzas quedarían colmadas por partida doble, por la modestia de su economía y por su abultado peso demográfico. En cuanto a Cataluña, y en eso los asesores del Presidente de la Generalitat han calculado con cuidadosa precisión, hecho el balance de los dos factores, el resultado final es que su situación mejoraría respecto a la actual.

Otro elemento que se maneja es el de las Comunidades forales y su régimen fiscal especial. Es un hecho conocido que tanto Navarra como el País Vasco, zonas ya prósperas de por sí y no demasiado pobladas, en virtud de su sistema específico de financiación, que se rige por pautas distintas al general de las otras quince Autonomías, disponen en la práctica de mayores recursos que las demás, circunstancia que se advierte inmediatamente cuando se visitan sus hospitales, se viaja por sus carreteras, se examinan sus centros escolares o se comprueba el magnífico equipamiento de sus policías autonómicas. Por tanto, la pretensión del tripartito catalán de que progresivamente se obtenga una igualación de todas las Comunidades hasta situarlas al mismo nivel que las dos forales, salvo que el presupuesto del Estado central se adelgace hasta límites de inoperancia, equivale a solicitar el milagro de los panes y de los peces.

O sea, que el diseño del imaginativo Maragall, combinado por cierto con su osada propuesta de fragmentar la caja única de la Seguridad Social, nos llevaría a una fractura de España en dos partes, una boyante, en la que destacarían Cataluña, Navarra y el País Vasco, y en la que Andalucía chuparía rueda, y otra de inferior categoría en la que lucharían por la supervivencia Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura. En este esquema, completado con una Administración central reducida a la nada, el principio socialista de la solidaridad y el europeo de la convergencia brillarían por su ausencia, con lo que al ex-alcalde de Barcelona, al que no se le puede negar su capacidad aritmética, no se le puede alabar en cambio la coherencia ideológica.

La sátira
Rodríguez, políglota
Fray Josepho Libertad Digital 11 Agosto 2004

“Aznarín, tipo intratable, siempre, por facha y arisco, estaba hecho un basilisco con Pasqual, el Honorable.”(A su llegada a Menorca, en rueda de prensa improvisada, una periodista preguntó en inglés a Rodríguez Zapatero por qué había escogido la isla para sus vacaciones. Con su habitual sonrisa y sin inmutarse, ZP respondió: “Yes”)

No eres como José Mari,
que, enclaustrado en la Moncloa,
ponía, adusto, la proa
al ínclito lendakari.
Tú —ikurriña y chistulari—
lo recibes en plan guay,
y no te sale un “nanay”,
sino que, en correcto euskera,
dices con voz placentera:
Bai.

El cenizo del bigote,
a partir de lo de Irak,
con el pulido Chirac
se agarró un fuerte rebote.
Tú, más sociable y noblote,
lo tratas de monamí
—como al sultán marroquí—
y le dices en gabacho
sin vergüenza y sin empacho:
Oui.

A Schröeder, líder germano,
no lo podía tragar
el intolerante Aznar.
Tú, risueño y campechano,
lo tratas como a un hermano,
pues su talante te va.
Y casi siempre te da,
entre risa y entre broma,
por responderle en su idioma:
Ja.

Aznarín, tipo intratable,
siempre, por facha y arisco,
estaba hecho un basilisco
con Pasqual, el Honorable.
Tú, en cambio, le echas un cable,
porque es que tú eres así;
y en cabal catalaní
(sin traductor simultáneo)
le sueltas un espontáneo:
Sí.

Y ante la prensa extranjera
muestras tu densenvoltura,
tu prudencia y tu soltura.
Sabes que de ti se espera
respuesta firme y sincera;
y si en el idioma inglés
quieren que la opinión des,
sobre no importa qué tema,
respondes, con mucha flema:
Yes.

Y otra vez ETA
Cartas al Director ABC 11 Agosto 2004

Soy un madrileño que vivió con mucha pena, sin haber tenido que lamentar ninguna pérdida familiar ni de amistades, los atentados del 11-M y me da muchísima rabia ver que no están encarcelados gente como Arnaldo Otegui y compañía que, por su forma de hacer política y por su forma de hacer apología del terrorismo, para mí son como los terroristas que ponen una pistola en la nuca, un coche bomba o una tartera con 200 gramos de dinamita en las playas de Cantabria. Es igual de terrorista el musulmán que mata a 192 personas que el etarra que mata a una. La diferencia es el número, pero el delito es el mismo.

La familia que llora a un muerto por ETA sufre igual que cualquiera de las 192 familias del 11-M. Tengo ganas de ver encarcelados a los cerebros del 11-M y, según se ve, los políticos también. Pero también tengo ganas de ver encarcelados a los cerebros de ETA, y, según se ve, los políticos no. Parecen irónicas las declaraciones de Otegui tras los dos últimos atentados. Dijo lo siguiente: «Hay que felicitarse porque no ha habido víctimas». Si hubiera habido alguna víctima, yo me imagino que hubiera dicho: «Hay que felicitarse porque las víctimas no han llegado a 192». Yo creo que el terrorismo de ETA no se acabará encarcelando a chavalillos de veinte años si siguen en libertad los responsables que envenenan sus ideas.      Lorenzo Martín.    Madrid.

LA PALABRA ESPAÑA SE HA CONVERTIDO EN “TABÚ”
Jean Frédéric Schaub: "La desaparición del concepto España es absolutamente interesada"
En los cursos de la Universidad Menéndez Pelayo, el hispanista Jean Frédéric Schaub ha confesado que "la sorpresa para un historiador extranjero como yo es descubrir cómo en España el concepto España se ha convertido en algo de tan difícil manejo", con ese término "de estado español que se ha inventado para sustituirlo" y así, "no poder suscitar algún tipo de adhesión sentimental".
EFE Libertad Digital 11 Agosto 2004

El hispanista Jean Frédéric Schaub, profesor de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París, dijo este martes que la palabra España se ha convertido en este país en un concepto "tabú de difícil manejo", caso que no se da, en su opinión, en Francia ni en la Gran Bretaña descentralizada.

Durante el curso "Reinos, Monarquía hispánica e Imperio español: las raíces del pluralismo" que se desarrolla en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y dirige el catedrático Carlos Martínez Shaw, Schaub afirmó que "la sorpresa para un historiador extranjero como yo es descubrir cómo en España el concepto España se ha convertido en algo de tan difícil manejo", con ese término "de estado español que se ha inventado para sustituirlo".

El invento del concepto “Estado español”
El hispanista francés consideró, en conferencia de prensa, que la noción “estado español” es algo que se ha inventado para "no poder suscitar algún tipo de adhesión sentimental", por lo que, a su juicio, la "desaparición" del concepto 'España' es "absolutamente interesada".

En su opinión, el rechazo al concepto “España” es "fruto de las tensiones" constitucionales y políticas entre el Gobierno central y las Autonomías. Explicó que, frente a la situación que se vive en España, en Francia existe en gran parte un "olvido cultural" en relación con la "extraordinaria diversidad" que compone este país, en el que, incluso, se hablan idiomas de raíces no latinas.

Schaub participa en el curso que dirige el catedrático de Historia Moderna de la Universidad Nacional de Educación a Distancia Carlos Martínez Shaw. El director del curso defendió el papel de la Monarquía española, que ha prestado últimamente, aseguró, unos servicios tales al mantenimiento de un estado moderno y de la democracia "que han permitido rescatar unos sentimientos monárquicos que proceden del pasado".

En su opinión, "es una pieza básica dentro del funcionamiento institucional y constitucional de España y un preventivo del cainismo que se ha dado en este país". Para Shaw, a la Monarquía hay que quitarle "el valor sacro", pero hay que darle "el valor de clave de bóveda de un sistema que permite la mejor convivencia entre los españoles".

"Basta Ya» cree que «la mayoría de la sociedad vasca es hostil» con las víctimas de ETA
Redacción La Razón 11 Agosto 2004

Bilbao- El portavoz del colectivo «Basta Ya», Carlos Martínez Gorriarán, manifestó que hay una parte «mayoritaria» de la sociedad vasca que es «indiferente o, incluso, directamente hostil» con las víctimas de ETA, refiriéndose a las conclusiones del sondeo elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS),
El portavoz afirmó que «es cierto que en el País Vasco es donde más problemas tiene la gente que es víctima del terrorismo, tanto con las instituciones y como con parte de la sociedad». En su opinión, la sociedad vasca está «muy dividida», porque, según dijo, «mientras hay una parte que si que digamos tienen en cuenta la persecución de ETA, hay otra parte, que es mayoritaria, indiferente o incluso directamente hostil».

Gorriarán aseguró que el problema del País Vasco «es más la indiferencia de una parte importante de la sociedad y de otra parte pequeña, que sería el núcleo duro del nacionalismo, no solamente con la gente que es víctima en sentido tradicional, sino con los miles de personas que tienen que ir escoltadas, que no tienen libertad y que tienen problemas laborales por sus ideas». Para el miembro de «Basta Ya», en el País Vasco «todavía falta mucho por hacer» en el terreno de las víctimas.

Asimismo, el miembro de «Foro de Ermua», Mikel Buesa, aseguró que la mayoría de los vascos no apoya adecuadamente a las víctimas del terrorismo de ETA y consideró que esta postura es consecuencia de «la presión que ha ejercido ETA sobre los vascos durante mucho tiempo» y del «cierto desconcierto que produce el terrorismo a aquel al que no le afecta directamente».

Por otro lado, Leopoldo Barreda, portavoz del PP vasco, pidió a las instituciones vascas y al lendakari más apoyo y reflexión en este asunto. «No se puede estar todo el día buscando el encuentro con Batasuna y defendiéndola», declaró el portavoz del PP vasco.

DICE QUE EL PRESIDENTE ES "EL ÚNICO QUE NO TIENE CRITERIO"
Rajoy pide a Zapatero que explique si respalda las pretensiones nacionalistas de Maragall
El secretario general del PP solicitará una entrevista con el presidente del Gobierno para que aclare su postura sobre la reforma de los estatutos y la Constitución. Rajoy entiende que ese encuentro es “necesario” una vez conocida la postura de Maragall, que pretende que la Constitución reconozca expresamente las “nacionalidades históricas”. Si no recibe explicaciones, solicitará la comparecencia de Zapatero en el Congreso para que diga hasta dónde quiere llegar con las reformas.
EFE Libertad Digital 11 Agosto 2004

Al término de la Diputación Permanente, y en declaraciones a los periodistas, el secretario general del PP pidió explicaciones al presidente del Gobierno ante las reivindicaciones nacionalistas de Maragall. Rajoy cree que es necesario que Zapatero aclare de una vez la postura del Ejecutivo ante la reforma estatutaria y constitucional y su partido "deje de dar problemas".

Hacía referencia así a las últimas declaraciones del presidente de la Generalidad, en las que exigió que se reconociera en la Constitución la nacionaldiad de Cataluña. Días después, el ministro de Industria, José Montilla, secundó a su compañero de partido al alegar que Cataluña es "una nación dentro de una nación de naciones que es España".

Rajoy cree que mientras Zapatero no fija su criterio, otros dirigentes del PSOE como el presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, o el ministro de Industria y primer secretario del PSC, José Montilla, no han cesado de "crear confusión" sobre este asunto. "Da la impresión de unos tienen más capacidad para fijar criterios que otros", dijo el líder del PP, que cree que es necesario volver a hablar con el presidente del Gobierno, "el único que no tiene criterio".

La actitud de Zapatero es, a su juicio, de "sorprendente indefinición", lo que demuestra una "responsabilidad muy limitada". Además, insistió Rajoy, ya avisó al presidente de que si iba a "abrir el melón" de las reformas debía tener claro cómo afrontarlas y le preguntó si "el que fija el criterio del Gobierno es el señor Montilla".

Dispuesto a ampliar el Pacto Antiterrorista sin cambiarlo
Rajoy también aludió a la posibilidad de ampliar al terrorismo internacional el Pacto Antiterrorista. El jefe de la oposición se mostró "encantado" de que otros partidos se sumasen al acuerdo pero insistió en que este pacto no debe cambiarse porque ha sido "útil" en la lucha contra el terrorismo de ETA, como demuestra el hecho de que la banda terrorista "está peor que antes".

Aunque admitió que los puntos del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo que hacen referencia a aspectos "operativos" podrían servir para combatir el terrorismo internacional, Rajoy desvinculó el consenso que mantiene PP y PSOE contra ETA del nuevo pacto contra el terrorismo islamista que los socialistas han ofrecido al resto del arco parlamentario. "El terrorismo islámico es otro asunto", subrayó.

En cualquier caso, el líder del PP se mostró dispuesto a hablar con el Gobierno de Zapatero sobre cualquier iniciativa que plantee sobre esta cuestión aunque recalcó que ante la amenaza que supone este nuevo tipo de terrorismo lo más importante es incrementar la coordinación internacional.
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