AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 13 Agosto 2004

Lengua propia
JUAN J. MORALEJO La Voz 13 Agosto 2004

Camacho: ocho años por la borda
EDITORIAL Libertad Digital 13 Agosto 2004

ETA moviliza a la kale borroka
Lorenzo Contreras Estrella Digital 13 Agosto 2004

Puño de hierro
HERALDO DE ARAGÓN Editorial 13 Agosto 2004

Rebrote terrorista
Editorial El Correo  13 Agosto 2004

Esa forma de divertirse
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital 13 Agosto 2004

Mala convivencia entre vascos
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo  13 Agosto 2004

El verano de ETA
Editorial El Ideal Gallego 13 Agosto 2004

Contra el autogobierno
Miguel Ángel Quintanilla Navarro Libertad Digital 13 Agosto 2004

LA PESCA Y EL ANZUELO
Ignacio CAMACHO ABC 13 Agosto 2004

Jugar con la Historia
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Agosto 2004

Las verdaderas causas
GEES Libertad Digital 13 Agosto 2004

ESTADO TOP MODEL
Jaime CAMPMANY ABC 13 Agosto 2004

ETA NEGOCIA EL PLAN
Editorial ABC 13 Agosto 2004

El atún y el betún
Iñaki Ezkerra La Razón 13 Agosto 2004

El Gobierno iraquí se implica
Editorial La Razón 13 Agosto 2004

Ministra de Inteligencia (I)
Andrés MONTERO GÓMEZ La Razón 13 Agosto 2004

El PP acusa a ZP de arriesgar el modelo de Estado y le reta a decir si va a cambiarlo
D. Mazón La Razón 13 Agosto 2004

La Ertzaintza asegura que el ataque de San Sebastián fue una emboscada planificada
O. B. DE O. BILBAO  El Correo 13 Agosto 2004

Azurmendi descalifica a Sabino Arana y asegura que ETA «busca el exterminio»
Marta Borcha La Razón 13 Agosto 2004

El CGPJ criticará la pretensión de Benach de obligar a los jueces a dominar el catalán
F. Velasco La Razón 13 Agosto 2004

AVT y Covite denuncian la actuación de Fermín Muguruza en San Sebastián
Chelo Sanza La Razón 13 Agosto 2004

Iturgaiz pide al número dos de Interior que dimita tras reafirmarse en sus declaraciones
EFE Libertad Digital  13 Agosto 2004


 


Lengua propia
JUAN J. MORALEJO La Voz 13 Agosto 2004

MARAGALL invita a Andalucía a sumarse a las comunidades autónomas con tratamiento diferenciado «puesto que posee, si no lengua propia, sí una cultura robusta y singular». En efecto, Andalucía no tiene lengua propia, y todos cuantos bajan por la N-IV hacia tierras andaluzas conocen bien las caravanas de camiones que desde Castilla les llevan a los andaluces los sustantivos, adjetivos, verbos, preposiciones, etcétera, que necesitan para hablar.

Hace unos años ya dediqué un folio a extrañarme ¡y mucho! de que Andalucía, aunque tenga la cultura que Maragall le reconoce «robusta y singular», no dé la talla de nacionalidad histórica . Entonces los andaluces mismos me sacaron de dudas, pues Juan de Mena, Fernando de Herrera, Cetina, Rodrigo Caro, Góngora, Cadalso, Blanco White, García Lorca, Cernuda, los Machado, Juan Ramón Jiménez, Alberti, y algunos otros me hicieron ver que ellos no tienen lengua propia , pero que pueden hablar y escribir gracias al suministro generoso que les baja por Despeñaperros.

Y lo de la lengua propia para carnet de primera es cosa mucho más seria de lo que parece. Es lástima que George III no haya podido contar con Maragall en 1776 para convencer a George Washington de que no tenía lengua propia y, por ende, mejor haría en mantenerse leal a Su Majestad. Sin entrar en Europa y otros continentes y limitándonos a América, todos sus Estados carecen de lengua propia y estoy por asegurar que ha sido cuestión que no se les planteó ni para acelerar ni para retrasar un minuto su voluntad de independencia.

Está requetebién que la lengua propia se tenga por razón terminante para declararse independientes, aunque mejor me parece mi opinión y experiencia de que la lengua propia no es razón tan terminante como nos la pintan. Pero lo que ahora importa es que ni la lengua propia ni otras virguerías histórico-culturales pueden ser base para reclamar tratos de preferencia o de discriminación en comunidad de ciudadanos libres e iguales, pues la lengua propia no tiene otro derecho que el de sus hablantes a usarla plena y libremente a todas horas y en todos los campos. Ahí se acaba la historia de la lengua propia y pasarse de rosca con ella no pasa hoy de subproducto de nacionalismos e idealismos románticos de María Castaña cruzados con automonsergas de superioridades raciales, culturales, etcétera. Además, lo de andar a todas horas con la lengua propia tiene otras lecturas de no fácil encaje en ciertas actitudes y mentalidades de la lengua propia : hay cientos y cientos de miles de ciudadanos gallegos, catalanes y vascos cuya lengua propia es la española y seguiría siéndolo y exigiendo respeto máximo aunque Galicia, Cataluña y Euskadi ejerciesen su muy legítimo derecho a ser independientes.

Camacho: ocho años por la borda
EDITORIAL Libertad Digital 13 Agosto 2004

Ocho años por la borda en apenas unos minutos, los que ha empleado el Secretario Camacho, fiscal progresista, en redefinir el terrorismo callejero. El Gobierno de la Nación no deja de facilitar a los medios vergonzantes titulares ni en pleno mes de agosto. Las torpezas encadenadas de la concejala Jiménez han recibido esta semana el relevo de otro miembro subalterno del Gobierno que, cosas de ganar las elecciones sin esperarlo, ha vuelto a patinar poniéndose la toga de fiscal progre para explicar al país de veraneo los ataques de hace dos días en San Sebastián.

Los hechos acaecidos en la tarde del miércoles en el casco viejo donostiarra son la confirmación de que en el monstruo etarra está empezando a mover sus músculos tras el apagón temporal ocasionado por la masacre del 11-M. Todos los analistas coincidieron en lo mismo. Los aledaños de la banda asesina está dando señales de vida al señor de la Moncloa para que les tenga en cuenta en eso de la España plural, mercancía vaporosa e indefinida que mueve a cualquier tipo de interpretación.

Entretanto, en lo que ETA palpa el terreno, el que dio señales de vida fue el ministerio del Interior a través del secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho. Y para lo que dijo bien podría haberse callado y haber reservado su infame comentario para su tertulia habitual de juristas comprometidos con el progreso. Camacho afirmó que lo de San Sebastián fue un suceso habitual “coincidiendo con las fiestas de determinadas ciudades”. Naturalmente no determinó esas localidades porque es imposible. Sucesos como el de San Sebastián estaban hasta hace dos días felizmente erradicados de la geografía festiva española. Ni en Fuenterrabía ni en Barbate, ni en El Grove ni en Roquetas, se han dado este verano, que tengamos constancia en este medio, sucesos como los registrados en San Sebastián el pasado miércoles.

La pugna contra la mal llamada “Lucha Callejera” o Kale Borroka, que de lucha tiene poco y mucho de devastación, ha sido un trabajo sostenido de muchos años de dedicación y esfuerzo por parte de las administraciones públicas. De las tristemente célebres Semanas Grandes vascas de los noventa a las pacíficas fiestas de los últimos dos o tres años hay un trecho considerable. Las medidas tomadas por el Gobierno de entonces consiguieron, por ejemplo, que de 2002 a 2001 la violencia callejera en el País Vasco se redujese en un 52%, y de 2003 a 2002 un 86%.

Cifras aparte lo más insultante en las declaraciones de Camacho no fue tanto su achatada observación sobre la violencia de nuestras fiestas populares sino la valoración que hizo de la violencia misma. Para Camacho, quemar contenedores y cruzarlos en un bulevar es “una forma muy desagradable de divertirse”. Así de simple. Asaltar la parte vieja de una ciudad en fiestas bien pertrechados de artefactos incendiarios y arrojárselos a la policía es una forma de divertirse, desagradable pero a lo que parece legítima. Esta vez, a pesar de estar calentando motores, el abanico de víctimas inocentes que esos jóvenes divirtiéndose dejaron a su paso ha sido notable.

El departamento de Interior del Gobierno vasco dijo que no se habían registrado víctimas, sin embargo tanto el Hospital Donostia como el Cuarto de Socorro atendieron a más de una decena de personas. Entre ellas se encontraba una niña de seis años que fue tratada de quemaduras producidas por los cócteles molotov de los terroristas. Quizá Camacho debería preguntar a esa pobre niña cual es su opinión de los jóvenes que quemaron su cuerpecito, o, mejor aún, podría Camacho preguntárselo a los padres de la niña y debatir con ellos su peculiar concepto de la diversión.

El hecho innegable es que con personajes como Camacho gobernando el país episodios como este van a ser, a lo largo de la legislatura, más habituales de lo que gustaría a la gente de bien. Antes de ocupar su despacho actual Antonio Camacho fue portavoz y presidente de la Unión Progresista de Fiscales desde donde se opuso, hace poco más de un año, al endurecimiento de penas por delitos de terrorismo junto al hoy ministro José Antonio Alonso. Éste último, tras votar contra el informe previo, abandonó la sala para manifestarse contra la intervención aliada en Irak. El endurecimiento de penas no consistía, como se ha quiso hacer ver entonces, en enviar a los terroristas a remar en una galera, sino en que cumpliesen íntegramente las penas impuestas por los tribunales. Algo ampliamente demandado por toda la sociedad española. De aquellos polvos vienen estos lodos. De aquella demagogia vienen las declaraciones de ayer.

Ocho años de lucha sostenida contra la pesadilla etarra. Ocho años que han puesto a esa oscura banda de asesinos de niños contra las cuerdas. Ocho años por la borda en apenas unos minutos, los que ha empleado el Secretario Camacho, fiscal progresista, en redefinir el terrorismo callejero.

ETA moviliza a la 'kale borroka'
Lorenzo Contreras Estrella Digital 13 Agosto 2004

En plena expansión de las estimaciones sobre la debilidad de ETA, de cuyo estado agónico incluso se habla, estalla de repente con renovado vigor el fenómeno de la 'kale borroka', se convulsiona la Semana Grande de San Sebastián, se multiplican los incendios, los cócteles molotov llegan a prender en las personas, un edil casi es alcanzado por uno de los artefactos y hasta los bomberos tienen que batirse en retirada o apenas pueden realizar medianamente bien su tarea. La Ertzaintza se persona, utiliza material antidisturbios y no detiene a nadie. ¿Para qué?.

¿Han errado quienes pensaban que la banda terrorista está ya en las últimas o la movilización de los aprendices de la violencia, con su llamado terrorismo "de baja intensidad", es más bien una prueba de todo lo contrario y un anticipo de lo que puede avecinarse con palabras mayores?.

Hace pocos días Javier Balza, consejero de Interior del Gobierno vasco, abundaba en la versión optimista, hablaba en la Prensa de la debilidad de ETA, pero no descartaba "ataques selectivos" de sus comandos -los que queden- "contra un militar o un ertzaina". La alternancia de estos atentados individualizados con comunicados creadores de confusión, como la declaración de "tregua" en Cataluña por ejemplo, no agotarían, sin embargo, las posibilidades operativas de la banda, como demostró en San Vicente de la Barquera o en Ribadesella mediante cargas explosivas de poca entidad.

Si de lo que se trata ahora, por parte de la ertzaina del sindicato ERNE llamado Joseba Bilbao ha declarado en los cursos veraniegos de la Universidad Menéndez Pelayo que, pese a sus "fracturas internas", la Policía Autónoma vasca es eficaz en la lucha anti-ETA, pero ha vaticinado que la banda cometerá en los próximos años "atentados indiscriminados" (nada selectivos, pues) e intentará "la limpia ideológica del País Vasco". De lo cual deduce el policía vasco que el objetivo sería, o será, desmoralizar a la población, provocar sentimientos de frustración o cansancio entre la opinión pública española, fomentar su hastío y facilitar así el deseo de que "los vascos" hagan lo que quieran y dejen tranquilos a los demás. La "limpieza ideológica consistiría en concentrar ataques cotidiano sobre miembros de partidos y sobre empresarios.

En cualquier caso, con la resurrección de la 'kale borroka', lo que ETA demuestra es que todavía conserva capacidad convocatoria y de reclamo en la militancia no encuadrada, pero sí dispuesta a obedecer consignas. Es probable que se reserve para fechas no lejanas alguna acción de especial resonancia que le ayude a reconquistar el crédito que, por desgracia, siempre proporcionan las actividades criminales. No hay nada como la sangre para recuperar terreno. Mientras tanto, quien descarte la renovación de la infraestructura etarra se arriesga a pasar por temerario en la formulación de tan reconfortantes opiniones. La verdad es que el realismo no debe perderse de vista como elemento cardinal de una auténtica estrategia contra el terror. El ertzaina que habló en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander ha mostrado preocupación por la impunidad de quienes amenazan a tantas personas en el País Vasco, donde hay más de tres mil que tienen o necesitan escolta, según dijo.

Puño de hierro
HERALDO DE ARAGÓN Editorial 13 Agosto 2004

FUERON cincuenta jaques enmascarados. Recorrieron San Sebastián, lleno de familias y de visitantes, a los que atemorizaron como una banda de matones. Daban vivas a ETA y pintaban dianas de tiro sobre las siglas de los partidos democráticos. Rompieron cristaleras de bancos y cajas, quemaron contenedores de basura, echaron gasolina ardiendo y cohetes a policías y bomberos con la intención de abrasarlos, quisieron prender fuego a una vivienda particular e hirieron a una docena de personas, incluido un niño. La Policía vasca, que envió efectivos para ponerles coto, no detuvo a ninguno. El domingo intentaron ya quemar una sede socialista de barrio. Ayer, Gijón y Santander recibieron el regalo de los indeseables, sendas bombas como las que el día 7 pusieron en San Vicente y Ribadesella. La debilidad de ETA es aún mayor que la de Batasuna, pero ni una ni otra de-sistirán. Quieren forzar a Ibarretxe a ir más lejos, porque su famoso plan sólo recibirá sus votos en el Parlamento vasco si cumple con sus condiciones. Otegi, tan amparado por Juan Mari Atutxa en su escaño, ya dijo en la Cámara a ese propósito que "la izquierda abertzale tiene un puño de hierro". La dialéctica del puño y la pistola. Eso tiene nombre hace ya muchos años: se llama fascismo.

Rebrote terrorista
Editorial El Correo  13 Agosto 2004

La explosión en la tarde de ayer de sendos artefactos en el Paseo Pereda de Santander y en el Paseo Marítimo de Gijón volvió a conmocionar a los ciudadanos de Cantabria y Asturias, y con ellos al resto de los españoles, que ven cómo ETA persiste en su intento de involucrarlos en la espiral de violencia que desde hace décadas alimenta en el País Vasco. Cuando la banda terrorista atraviesa el momento de mayor debilidad de su historia, sus desconcertados activistas tratan de recuperar el aliento actuando, amedrentando a personas indefensas y avisando de la próxima deflagración de las bombas sin precisar el nombre de una de las ciudades donde la banda terrorista las había colocado. Es la manera en la que los violentos tratan de hacerse notar frente a una sociedad vasca que hace mucho tiempo que les dio la espalda y frente a una ciudadanía española que tampoco esta vez se dejará amedrentar por los artificieros de la barbarie.

El delirio fascista de quienes creen poder alcanzar sus objetivos extendiendo el miedo por la costa cantábrica meses después de haber concedido un periodo de gracia a Cataluña sigue siendo tal que nadie, ni en la sociedad ni en las instituciones, debe desatender la gravedad de su amenaza. Sin embargo, la certeza de que nos encontramos ante la irreversible decadencia de ETA ha de prevalecer a la hora de reafirmar con la seguridad del éxito el compromiso que vincula a todos los demócratas en la lucha contra el terrorismo.

Los artefactos que han estallado esta última semana en las comunidades de Cantabria y Asturias se convierten en una andanada de advertencia respecto a quienes en el seno del nacionalismo gobernante en Euskadi tuvieran la tentación de aproximarse a la izquierda abertzale en busca de un apoyo de urgencia a las tesis defendidas por Ibarretxe. Pero al mismo tiempo demandan de las dos grandes formaciones que en su día suscribieron el Pacto por las libertades -PSOE y PP- un renovado esfuerzo común para lograr que el final de ETA se haga realidad cuanto antes. Porque quizá el mayor peligro que pueda correr en estos momentos la lucha contra el terrorismo etarra es que quienes tienen la responsabilidad de orientarla y llevarla a la práctica se acomoden en el conformismo de creer que la batalla está ya ganada por el hecho de que la tienen perdida los asesinos.

En una coincidencia preocupante con la semana de los atentados de Cantabria y Asturias, anteayer se produjeron los violentos incidentes de San Sebastián protagonizados por un grupo de extremistas al término de una manifestación ilegal convocada «en respuesta a la política represiva del PSOE». La opinión pública fue testigo de cómo de pronto las calles de la capital guipuzcoana regresaban a tiempos que parecían superados. Las catorce personas heridas a causa de tan bárbara actuación y las escenas de pavor y angustia vividas en el espacio festivo de la Semana Grande por centenares de ciudadanos, convertidos en víctimas de la violenta emboscada, constituyen el testimonio directo de un acto de terrorismo ejecutado con saña.

Durante los años noventa e incluso en el período de tregua que ETA dijo iniciar en septiembre de 1998, la denominada 'kale borroka' se convirtió en un mecanismo que puntualmente compensaba la inactividad o las carencias de los comandos de la banda armada, y también en un cauce de reclutamiento e instrucción de nuevos etarras y en el instrumento mediante el que la trama terrorista mantenía la presión sobre el conjunto de la sociedad y la persecución de los no nacionalistas.

Es deseable que el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, lleve razón al descartar que lo sucedido pueda considerarse como «repunte de la kale borroka». Pero resulta más que sorprendente que desde su alta responsabilidad haya negado que la actuación de los violentos en el centro de San Sebastián se debiera a «una actitud previamente organizada y ejecutada con un plan previo». Para describir una secuencia ya conocida en la práctica de los aprendices del terror, basta constatar la convocatoria de la manifestación que abonó los incidentes, el número de participantes en la misma, el hecho de que en su transcurso se profirieran vivas a favor de ETA y se procediera a realizar pintadas amenazadoras contra partidos democráticos y a volcar contenedores hasta acabar incendiándolos, con el fin de atraer la atención de la Ertzaintza. La utilización de cócteles molotov y de material pirotécnico y el hecho de que los activistas escondieran su identidad encapuchados demuestra que la brutal algarada no fue precisamente fruto de la improvisación.

Kale borroka
Esa forma de divertirse
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital 13 Agosto 2004

los criterios del gobierno Aznar, que sin talante, eso sí, cosechó grandes éxitos, con la utilización tanto de la presión policial como de las reformas legislativas Para decir que el terrorismo callejero, como el de este miércoles en San Sebastián en plenas fiestas, es una forma desagradable de divertirse, hay que tener mucho talante. Pues es lo que ha dicho el Secretario de Estado de Seguridad. Vale. En épocas anteriores a esto se le llamaba colaboración con banda armada y en la actualidad, salvo que decidan modificar el Código Penal, el artículo 577 sigue sancionado estas formas de diversión.

Quiero entender que estas declaraciones sólo implican que, en la opinión del Ministerio del Interior, los alevines de ETA todavía no están organizados, pero desde luego esto no puede significar que el surgimiento de un nuevo brote del terrorismo callejero, que hace años existía todos los fines de semana en el País Vasco, no deba tenerse en cuenta. No vaya a ser que ETA y su entorno estén tomando el pulso al gobierno Zapatero. Si esto es así, como parece, la mejor medida sería tomarse en serio el renacimiento del terrorismo callejero, de la kale borroka, y empezar a dar signos claros de que en la lucha contra ETA el Gobierno Zapatero va a mantener los criterios del gobierno Aznar, que sin talante, eso sí, cosechó grandes éxitos, con la utilización tanto de la presión policial como de las reformas legislativas –Código Penal y Ley de Partidos son los mejores ejemplos de ello-, unos éxitos que no pueden ser desaprovechados ahora.

En cualquier caso lo más aconsejable hubiera sido no despreciar los intentos de reaparición de una organización terrorista que este verano está intentando demostrar que, aunque maltrecha, sigue existiendo, sea con la colocación de bombas en lugares turísticos –Asturias y Cantabria ya lo han sufrido, Santander este mismo jueves- o mediante el resurgimiento del terrorismo callejero. Pero no, ahora que este mismo jueves ETA ha vuelto a actuar, desde el Ministerio de Interior se nos informa que no hay que preocuparse, que todavía no están organizados.

Mala convivencia entre vascos
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo  13 Agosto 2004

La imagen del concejal socialista del Ayuntamiento de San Sebastián Alberto Rodríguez tratando de ponerse a salvo de los cócteles incendiarios lanzados por vascos encapuchados contra transeúntes vascos y contra la Policía vasca, la Ertzaintza; el pánico retratado en las caras de vascos mayores, adultos y niños, que paseaban apaciblemente un día de fiestas por su ciudad y que fueron heridos por los mismos cócteles lanzados por vascos que daban vivas a la organización terrorista nacionalista vasca que ustedes conocen, nos ponen al borde del pleonasmo: en la Comunidad Autónoma Vasca tenemos un severo problema de convivencia entre los vascos.

Hay vascos terroristas que se consideran con derecho a asesinar a otros vascos que no piensan como ellos y que, por negarse a tragar con su proyecto totalitario, son tildados, de forma despectiva, reaccionaria y xenófoba como 'españoles'. Hay terroristas nacionalistas vascos que cuando no pueden asesinar a sus vecinos se dedican a lanzarles cócteles molotov, y se deleitan tratando de quemarles vivos a ellos, a la Policía vasca e, incluso, a los bomberos vascos que acuden a apagar el incendio que alfombra el Boulevard donostiarra. Hay terroristas vascos, en fin, que queman sedes de socialistas vascos, con saña y reiteración, con el obsesivo objetivo de hacerles desistir de sus ideas, estas sí criminalizadas y perseguidas.

Sabido es que Ibarretxe no suele estar dispuesto a que la realidad le saque de la ensoñación en la que levita desde que tuvo la brillante idea de concebir un plan que no resuelve ninguno de los problemas planteados, crea otros nuevos y divide y enfrenta aún más a los vascos; un disparate que pretende que la mitad de la población pase a la situación de invisibilidad política y se clausure como colectivo ciudadano. Pero quizá la foto del miedo reeditado en Donostia pueda servir para dejar claro, al que quiera verlo, que en la CAV tenemos un severo problema de convivencia entre los que emplean la violencia terrorista como forma natural de relación con los que consideran sus enemigos acérrimos y, por otra parte, quienes quieren aspiran a vivir en libertad y en paz, sin tener que pedir perdón porque les maten. Un problema de convivencia entre quienes aspiran a socializar el sufrimiento y matan, luego existen, y quienes quieren vivir su identidad compartida -ser vascos y españoles- de forma razonable, sin que les cueste la vida, sin que se les impida decir lo que piensan en voz alta, o tengan que poner en riesgo su integridad por pasear por según qué zonas consideradas como 'nacionales' por los aspirantes a asesinos. Un problema de convivencia entre quienes están imbuidos de que les sobran los seres odiados y quienes no quieren que haya odio y piensan que aquí no sobra nadie.

Éste es el problema, el sangrante problema, el obvio problema que tenemos en la CAV; un problema creado por los que asesinan y lanzan cócteles incendiarios y no, desde luego, por los que ponen los muertos, por los que, como los socialistas y los populares vascos, han tenido que enterrar a quince de sus concejales en los últimos años.

De manera que antes de plantear cuál es el tipo de relación que podamos tener los vascos con los andaluces, cosa que a los andaluces les trae el pairo, deberíamos resolver aquí, y de forma urgente, cómo acabar con aquellos vascos que han hecho del terror su forma de vida. Afortunadamente, la paciencia del resto de los españoles con el terrorismo nacionalista vasco es infinita. Prácticamente no hay una sola comunidad autónoma de España que no tenga uno o varios asesinados por el terrorismo nacionalista vasco entre sus paisanos: después de crímenes como el de Hipercor, el de la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, los de tantas plazas de Madrid; las bombas con muertos en Cantabria, en Aragón, en Valencia; los muertos en Sevilla, Málaga; los policías nacionales y guardias civiles asesinados la lista es interminable y hace aún más meritoria la paciencia democrática con que las víctimas han encajado tanta muerte: sin pagar con la misma moneda.

Por eso resulta disparatado y tramposo plantear que hay que resolver un problema de convivencia con el resto de España. Con el resto de España no hay otros problemas que los que crean los que asesinan y ponen bombas. Es más que probable que una buena parte del resto de los españoles estuvieran dispuestos a votar a favor de la eventual independencia de la CAV -hartos ya de estar hartos de tanto terror y tanta política de permanente insatisfacción- en mayor medida que en esta comunidad.

Las decenas de miles de vascos que ahora veranean en Cantabria, en Marbella, en Benidorm, en la Costa Brava, en Andalucia, en Aragón, no tienen problemas con el resto de los españoles, incluso cuando unos pocos de ellos hacen ostentación patosa de algún símbolo con ánimo de provocar. Mientras, en la CAV, la jerigonza nacionalista tiene prohibida la palabra España, los medios de comunicación adictos al régimen hacen verdaderas contorsiones para evitarla y durante muchos veranos se quemaban coches por tener matricula de Madrid o de Zaragoza. El único problema que tienen los vascos que han hecho de Cantabria su segunda residencia es la bomba que ponen otros vascos en San Vicente de la Barquera, Ribadesella, Santander o Gijón.

Aunque resulte paradójico, lo obvio es lo más difícil de explicar, mientras que algunas estupideces se propagan a la velocidad de la luz y se convierten en inmutables lugares comunes. Ojalá la foto del terror en San Sebastián sirva para que algunos se pongan a resolver lo urgente; el resto vendrá por añadidura.

El verano de ETA
Editorial El Ideal Gallego 13 Agosto 2004

Los etarras han preparado al detalle su plan de vacaciones y para no perder sus malas costumbres han decidido hacer parada en los principales destinos turísticos, esta vez en el norte de España. El primer aviso a la sociedad de que permanecen en activo pese a la eficacia de las operaciones policiales lo dieron en Ribadesella, el mismo día en que miles de personas asistían al tradicional descenso del río, y en San Vicente de la Barquera. La siguiente misión en su itinerario la cumplieron ayer en el paseo marítimo de la playa de San Lorenzo de Gijón, y en el centro de Santander. Cientos de personas han sido testigos de que ETA no ha perdido su capacidad de intimidar y causar el pánico. De hecho, aunque los terroristas no han materializado sus deseos de matar, una persona resultó herida leve tras la explosión en la ciudad asturiana.

Las fuerzas de seguridad están buscando a los miembros de la banda, probablemente un comando itinerante, que se están dedicando a sembrar de artefactos explosivos el litoral cantábrico. Las medidas preventivas han llegado ya a Galicia, donde la Policía rastrea la capital compostelana desde hace días con las fotos de seis presuntos etarras. La labor y especialmente la coordinación entre los distintos cuerpos policiales volverá a dejar inoperativa la ya débil estrategia de la organización, y eso a pesar de los obstáculos que ponen jóvenes como el que ha confesado ser el autor de las falsas amenazas de bomba que obligaron a desalojar en Tarragona cinco playas y a cientos de asustados bañistas. Para él también habrá castigo.

PSOE
Contra el autogobierno
Miguel Ángel Quintanilla Navarro Libertad Digital 13 Agosto 2004

Rubalcaba y el PSOE no promueven el pleno desarrollo del Estado autonómico, ni están preocupados por perfeccionar el autogobierno de los españoles. Alfredo Pérez Rubalcaba ha manifestado la intención de su partido de “ir más allá” en el desarrollo del Estado autonómico aun sin el acuerdo del PP, para avanzar en el autogobierno y que así los ciudadanos se sientan más cómodos. Sus palabras deben ser entendidas en el contexto del psicodrama autonómico con el que la dirección socialista nos está entreteniendo este verano, y se producen después de que Mariano Rajoy haya manifestado su intención de pedir a Zapatero información sobre las reformas a las que el PP fue convocado durante la sesión de investidura del Presidente del Gobierno, petición que a juicio del PSOE constituye una impertinencia intolerable.

Las declaraciones del portavoz socialista merecen dos comentarios:

1º. En la vida en general, y en la vida política en particular, hay cosas que no se pueden “llevar más allá” sin que dejen de ser lo que son. Una letra “b” no es una letra “a” llevada más allá; el concepto “tercero” no es como “segundo” pero “en su máxima expresión”; y el mes de “octubre” no es “septiembre” reinterpretado para que dé “todo lo que lleva dentro”. Son cosas diferentes, y por eso tienen su propio nombre. El Estado autonómico puede ser mejorable –lo que, desde luego, no ocurrirá si se excluye de antemano a quienes solicitan que se aclare cuál es la propuesta sobre la que se ha de discutir-, pero llevarlo más allá de sí mismo es imposible. Pasa a ser otra cosa. Liquidar el Estado autonómico es una propuesta legítima –igual que oponerse a su liquidación-, pero debe exponerse claramente. Es el PSOE el que ha decidido salirse del consenso constitucional y de los pactos autonómicos, y lo ha hecho por una razón: cree que si el PP pudo ganar dos elecciones no fue porque la gente lo votó libremente, sino porque el sistema, la Constitución de 1978, está sesgado a su favor, y ese sesgo debe ser corregido; para empezar, desapoderando al gobierno central y dando más poder a las Comunidades Autónomas que previsiblemente no serán gobernadas por el PP.

2º. La manera en que Rubalcaba ha planteado el debate es, obviamente, una trampa del lenguaje. Al enunciarlo como una pugna entre quienes desean más autogobierno y quienes se niegan a él, imputa al adversario un deseo de violentar la voluntad de la gente, puesto que lo contrario del autogobierno es el gobierno despótico. Pero no es eso lo que está en discusión. Todos los españoles se están autogobernando desde 1978; con o sin autonomías, y mediante sus representantes en el Parlamento nacional, en las instituciones de la UE y en sus ayuntamientos.

Quien niega el autogobierno es quien asume como propio el concepto de “Estado asimétrico”, mediante el cual no sólo se pretende el gobierno de la propia Comunidad Autónoma, sino el gobierno de las demás y del conjunto de España, incluso exigiendo que el Parlamento nacional renuncie a sus competencias y asuma sin debate lo que se decida en alguno de los parlamentos autonómicos. Tampoco ha sido ejemplar el trato que algunas autonomías han dispensado al autogobierno municipal, y ya sabemos que tienen intención de tomar parte en el autogobierno europeo, aunque no como representantes del conjunto de España.

Rubalcaba y el PSOE no promueven el pleno desarrollo del Estado autonómico, ni están preocupados por perfeccionar el autogobierno de los españoles. Por el contrario, las propuestas que parecen inspirarles dificultarían y erosionarían nuestro autogobierno, los procedimientos por los que nuestra voluntad política colectiva se convierte en nuestra ley.

LA PESCA Y EL ANZUELO
Por Ignacio CAMACHO ABC 13 Agosto 2004

RODRÍGUEZ Zapatero se ha ido en Menorca a por atún (rojo, por supuesto), y a ver a Maragall, que todavía no es duque pero ejerce de príncipe del socialnacionalismo, que no es el nacionalsocialismo, ojo, aunque le pueda acabar dando cobijo y comprensión a algún delirio excluyente que no hace mucho los mismos militantes del PSOE vasco calificaban de «euskonazis»; lástima que parece que se les haya olvidado. Maragall es un príncipe de prosodia espesa y designios de apariencia algo errática pero constante en el fondo; quiere ser «primus inter pares» de un Estado autonómico diseñado con asimetría, como los cuadros de Picasso; una España cubista en la que él se reserva el papel simultáneo de pintor y de modelo, de tal modo que siempre saldrá retratado de forma reconocible mientras los demás quedan de aquella manera: los ojos por aquí, los pies por allá. Desestructurados, que se dice. O deconstruidos, como los platos de Ferran Adriá.

En ese barco atunero en el que se ha hecho a la mar acompañado de Maragall, quizá haya aprendido el presidente algunas artes de pesca, como González con el palangre cuando veraneaba en Mallorca, antes de dedicarse al diseño de joyas -los pendientes los cuelga con pinzas de rencor-, pero seguro que el catalán ha aprovechado la coyuntura para tender además las redes de su influencia. Entre Maragall y Zapatero se está produciendo un proceso introspectivo parecido al que describió Joseph Losey en aquella película inmortal, «El sirviente», urdida por el gran Harold Pinter, en la que el criado teóricamente subordinado ejercía un progresivo dominio intelectual sobre su señor, hasta tal punto que desembocaba en verdadera transferencia psicológica. Claro que tal proceso era posible porque el teórico superior se dejaba comer el terreno, sumido en un estado de desidia que le llevaba a ceder por completo la iniciativa.

Así, mientras el primer ministro extiende por doquier una sonrisa complaciente que parece suplantar cualquier programa de gobierno, el honorable inquilino de la Generalitat se está apoderando del timón que marca el rumbo de la política territorial española, a base de ejercer sobre su jefe nominal una ascendencia progresiva que acabará haciéndole pensar que el diseño es suyo. De momento, lo tiene plenamente convencido de que con el «modelo catalán» se pueden apaciguar las tensiones autonómicas para otros veinticinco años, como cuando el pacto constituyente, y el presidente quizá se empiece a ver a sí mismo como el hombre llamado a levantar la arquitectura constitucional del primer cuarto del siglo XXI.

Maragall no pierde puntada, ni siquiera en vacaciones. Agita los cursos de verano, enviando mensajes explícitos a los demás virreyes de las Autonomías, en especial a un Chaves que ni siquiera se ha atrevido a salir de su escondrijo en Lugo para comparecer en el homenaje anual a Blas Infante, el protomártir de la autonomía andaluza. Tiende puentes incluso a Francisco Camps, el presidente valenciano del PP, con un proyecto interregional teñido de vago pancatalanismo, y merodea en Baleares para tejer la malla de su ascendiente transmediterráneo. Allí ha embarcado a Zapatero en busca de unos atunes en cuya pesca, según los expertos, hay un momento crucial que es el enganche de la pieza, que debe efectuarse con suma delicadeza y tino. Nada que ver con el procedimiento almadrabero, usual en el Estrecho, donde los barcos levantan redes de cerco y capturan los peces al por mayor, para que sean después muertos a palos en escenas de poco edificante valor ecológico.

En el Mediterráneo las cosas se hacen de otra manera, más deportiva: con temple, fineza y manejo. Lo que está por ver es si, mientras perseguían juntos atunes por aguas menorquinas, el anfitrión Maragall estaba cebando para Zapatero otra clase de anzuelo con el que se cobran piezas más valiosas. Lo primordial en estas artes es acertar con el enganche.      icamacho@abc.es

Nacionalismo
Jugar con la Historia
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Agosto 2004

Nos quedaríamos boquiabiertos si supiéramos cómo se explica Lepanto en un colegio turco... o cómo se cuenta (cómo no se cuenta) la historia de España en los colegios vascos y catalanes. Hace tiempo que la historiografía admite, si no alienta, la exhibición de las posiciones ideológicas del historiador. Los hechos que escoge, los que decide abordar con mayor detenimiento, las fuentes y sucesos que considera más significativos y el modo de relacionarlos tienen su necesario negativo, sólo accesible a quienes leen más de un libro sobre una etapa histórica, o a más de un autor, o a autores de diferentes posiciones ideológicas. En el negativo aparecerá de forma diáfana lo que cada autor no ha recogido, lo que ha recorrido superficialmente sin permitir que el lector fije su atención, lo que ha infravalorado, las fuentes que ha ignorado y las relaciones que no ha querido establecer. Todo esto es normal, pero las distorsiones no tienen límite en manos de los nacionalistas de cualquier tipo, y siempre acaban sorprendiéndonos. Nos quedaríamos boquiabiertos si supiéramos cómo se explica Lepanto en un colegio turco... o cómo se cuenta (cómo no se cuenta) la historia de España en los colegios vascos y catalanes.

Es lógico que un asturiano se enoje cuando Maragall basa sus pretensiones de reforma constitucional -que son lícitas, aunque inoportunas- en la existencia de una serie de personalidades históricas diferenciadas, la gallega, la catalana, la vasca o incluso la andaluza. ¿Diferenciadas de qué? De todo lo demás, que incluye nada menos que Castilla. O Aragón. O Asturias. Y así el asturiano recuerda lo que todos deberían saber: cómo empezó la reconquista y qué era la Marca Hispánica.

Es triste sin embargo que acabemos entregados al juego de Maragall, al juego de las diferencias. La cuestión es hasta dónde se retrotrae cada cual para avalar sus pretensiones, que no tienen nada que ver con la historia o la cultura y sí con los intereses materiales y con el poder. Obviamente. En realidad, Maragall et altri viajan poco en el tiempo; se van hasta la Segunda República. Antes de ayer. El salto del consejero asturiano ha sido de doce siglos. No está mal. Pero Pelayo era un godo; hubo una España unida antes de los reinos peninsulares, que son precisamente la reacción a la pérdida de la nación en manos de los musulmanes. La España visigótica fue una nación independiente que está en el pasado consciente y en la memoria afectiva, por ejemplo, de cualquier barcelonés culto dado el papel de Barcino en la génesis del reino, como está en su memoria el nombre de la asombrosa Gala Placidia.

Pero qué tontería. Ya está dicho; todo lo que está sucediendo en esta España de principios del siglo XXI no tiene absolutamente nada que ver con la historia ni con el mejor conocimiento de nosotros mismos. Se trata del poder. Obviamente. Que jueguen ellos, que inventen ellos.

Terrorismo
Las verdaderas causas
GEES Libertad Digital 13 Agosto 2004

La causa última del terrorismo es su éxito. No es la pobreza, como compasivamente suele argumentarse. Cuando alguien dice que para entender el terrorismo uno debe comprender primero sus causas, se está dando, consciente o inconscientemente, un gran paso para justificar un supuesto “terrorismo bueno” y diferenciarlo del “terrorismo malo”. Las causas explican y justifican muchas cosas, incluso aquello de que lo que para uno es un terrorista, para otro es un luchador por la libertad. El presidente Rodríguez Zapatero ha hecho unas referencias a las causas últimas del terrorismo que aconsejarían que alguno de sus asesores le refrescara el curso básico de lo que es y no es el terrorismo.

La causa última del terrorismo es su éxito. No es la pobreza, como compasivamente suele argumentarse. Hay muchos indicios de ello. Comenzando porque los países más pobres no suelen ser los principales productores de terroristas, por ejemplo. Ni en sus orígenes, ni en su historia (¿cómo explicar ETA o la Baader-meinhoff?) ni en su actualidad (Arabia Saudí. Irán y el Oriente Medio). Tampoco puede defenderse que los terroristas, tomados individualmente, son reflejo de las capas más pobres de la sociedad. Desde sus comienzos eran pequeño burgueses quienes arrojaban bombas en pos de un anarquismo nihilista; profesionales liberales quienes se refugiaban en los grupúsculos izquierdistas europeos; e hijos de ricas familias, educadas, quienes estuvieron, por ejemplo, tras el 11-S. Ahí está el claro ejemplo de Bin Laden. No fue la pobreza la que le llevó a convertirse en el cerebro de Al Qaeda desde luego.

Es cierto que no se debe mezclar el fenómeno terrorista ligado a los grupos marxistas revolucionarios de los años 60 y 70, con grupos armados que buscan un cambio de gobierno por la fuerza, con el terrorismo independentista. Cada caso refleja una problemática distinta y, por tanto, una razón de ser diferente. Pero también es cierto es que no por dar satisfacción a sus demandas más profundas se acaba con el fenómeno terrorista. Para acabar con el terror hay que vencerlo. Su supervivencia es su éxito. Cada vez que asestan un golpe y se crea la opinión de que se han salido con la suya, esto es, que han sido exitosos, se les alimenta en su ambición, se les refuerza en su fascinación y se les abre las puertas a un mayor reclutamiento. Por el contrario, cuando a través de medidas policiales, una buena inteligencia, acciones encubiertas y operaciones militares, no sólo se hace más difícil ser terrorista, acceder a sus redes, recibir entrenamiento y adoctrinamiento, sino que se presenta una clara falta de perspectiva para sus acciones violentas, es decir, cuando no pueden gozar de la imagen de que tienen éxito, ese el verdadero momento cuando su derrota se ha alcanzado. Cuando integrarse en un grupo terrorista es percibido como un enorme sacrificio que no conduce a nada.

Y para lograr eso, no hay que tener en cuenta las causas últimas del terror. Hay que olvidarlas y aplicar todas las medidas que tiene una democracia a su disposición para luchar contra todos los terroristas y terrorismos. Sin distinción. Si Zapatero todavía no se ha dado cuenta de eso nos augura un porvenir más que negro. Con ETA y con todo lo demás.

ESTADO TOP MODEL
Por Jaime CAMPMANY ABC 13 Agosto 2004

TODOS los modistas políticos están buscándole traje al Estado para dejárnoslo como una top model. La Constitución de 1978 le hizo un vestido autonómico a medio camino entre el centralismo riguroso y el federalismo solidario, con algunos jaretones un tanto desiguales, alguna jareta más ancha o de color más fuerte. Las exigencias de vascos y catalanes durante el período constituyente le amargaron la vida a Adolfo Suárez, pero al final, entre los platos de angulas que se zamparon Fernando Abril Martorell y Alfonso Guerra, y las pacientes concesiones a los vascos, siempre pedigüeños y rebeldes, se encontró una componenda que resultó aceptable con algunos retoques. Y esa componenda ha llegado hasta nuestros días, veinticinco años más tarde.

Ahora, hasta los socialistas pretenden cambiarle el traje constitucional a esa maniquí de alto nivel que es el Estado. Mariano Rajoy ha tenido que preguntar a Zapatero cuál es el modelo de Estado que pretende el PSOE. Y Pepiño Blanco, tan ingenioso, responde por Bambi que «el modelo que quieren los socialistas es el de la Constitución». Pues entonces, ¿por qué pretende cambiarla? Algunos quieren cambiar el tamaño de las jaretas, o enriquecer el color de las gayaduras, o ampliar la falda de las competencias o tener un modelito exclusivo que no coincida con ningún otro en los saraos institucionales. Los vascos, por ejemplo, quieren tener un modelo para ellos solos, vestido por ellos solos y cortado, plegado y cosido por ellos solos. Lo malo de los vascos es que no se ponen de acuerdo entre ellos para saber lo que piden y cómo lo piden. Lo único que sabemos es que unos quieren agitar el árbol y otros quieren recoger las nueces, aunque éstos condenen a los que agitan cuando en vez de nueces caen cabezas.

Y ahora, se arranca con fuerza Cataluña para pedir también que le hagan un traje al Estado a medida de sus deseos de preeminencia y privilegio. Nada de café para todos. Me parece que fue Ortega el autor de la idea de que con café para todos desaparecerían las veleidades nacionalistas y separatistas, pero eso no salió del todo bien, porque ha supuesto que Vasconia y Cataluña siempre quieran más y más y mucho más. A facilitar ese exagerado encampanamiento comunitario de Cataluña han sobrevenido dos sucesos políticos muy significativos, que si no se tienen en consideración terminaremos por no entender nada de lo que pasa aquí.

Uno, que el gobierno socialista de Maragall en la Generalitat depende de los votos de Esquerra Republicana y de los comunistas, y eso condiciona visiblemente la posición política del socialismo catalán, que siempre estuvo enfrentado al nacionalismo mayoritario. Otro, que esos mismos socorros parlamentarios son los que sostienen en España al Gobierno de los socialistas de Zapatero, y se produce un doble efecto. Carod-Rovira y sus delirantes compañeros de partido presionan sobre Maragall para alcanzar lo inalcanzable. Y Maragall forcejea con Zapatero para arrancarle concesiones que el socialismo, hasta ahora, consideraba «innegociables». Y entretanto, el futuro modelo de Estado, el Estado top model, hecho un adefesio.

ETA NEGOCIA EL PLAN
Editorial ABC 13 Agosto 2004

LOS dos artefactos explosivos que ETA hizo estallar en la tarde de ayer, casi simultáneamente, en el paseo de Pereda de Santander y en las inmediaciones de la playa de Gijón (este último saldado con un herido leve) y los graves incidentes causados por la izquierda proetarra en San Sebastián, durante su Semana Grande, constituyen una evidente activación de todos los frentes de la banda terrorista. Hace unos días, el portavoz de la disuelta Batasuna, Arnaldo Otegi, con el acierto premonitorio que le confiere su condición de peón del entramado, declaró que «sigue abierta la lucha armada del pueblo vasco», tesis que ha repetido después para pedir «una mayor movilización» de la izquierda abertzale ante la discusión del Plan Ibarretxe.

Con los atentados en Asturias y Cantabria, los incidentes en el Casco Viejo donostiarra y las declaraciones de Otegi, ETA parece que ha puesto a funcionar sus frentes. El terrorismo, la «kale borroka» -controlada hasta su reducción a mínimos históricos-, y la agitación política, es decir, su estrategia habitual, orientada en este caso no sólo a entorpecer cualquier aproximación al PSOE, sino también a lanzar un mensaje específico al PNV de cara al tramo final del debate sobre el plan soberanista del lendakari Ibarretxe. La experiencia le sirve a ETA para saber que la presión sobre el PNV siempre le resulta rentable, más aún cuando el nacionalismo gobernante sólo alcanzará la mayoría absoluta en el Parlamento de Vitoria si suma los votos de Socialista Aberzaleak.

La sincronización de los frentes etarras merece una respuesta políticamente coherente y policialmente firme. No, desde luego, la demostración de ignorancia que ha protagonizado el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, con una interpretación de los actos vandálicos de San Sebastián («desagradable manera de divertirse») que hace discutible su idoneidad para el cargo si no hay una urgente rectificación.

ETA ve en el Plan Ibarretxe un premio político a su historial terrorista. Después de más de tres décadas de terrorismo, un Gobierno elegido democráticamente ha metido en el Parlamento vasco sus principales reclamaciones: autodeterminación, territorialidad y ámbito vasco de decisión. La unidad política de PP y PSOE frente al terrorismo no puede ignorar esta convergencia de objetivos en la valoración de la propuesta soberanista del lendakari. No será el Plan Ibarretxe la causa por la que ETA abandone definitivamente las armas. Por ahora, y siguiendo el vaticinio de Otegi, su «lucha armada» parece que va a más, como ayer se pudo apreciar en Santander y Gijón y anteayer en las calles de San Sebastián.

El atún y el betún
Iñaki Ezkerra La Razón 13 Agosto 2004

El Gobierno vasco acusa a Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria, de «confundir el atún con el betún» por pedirle a Ibarretxe, tras los últimos atentados de ETA, que aparque su plan. La verdad es que es el propio Ibarretxe el que confunde el atún político con el betún terrorista al asociar una vez más su plan al final de ETA durante su mitin de la Complutense. Como políticamente su plan ha fracasado Ibarretxe vuelve a sustraerlo del debate político para presentarlo como la totémica y supersticiosa, oscurantista e indiscutible solución al terror. En realidad si algo caracteriza esencialmente al nacionalismo vasco es la práctica calculada de esa misma confusión que denuncia en los otros. Es el PNV el que no pierde ocasión de asociar paz a autogobierno para seguir formulando un chantaje que dura ya lo que toda la etapa democrática. No hay transferencia vasca que no se halle envuelta en sangre. Y a ello hay que añadir que el propio plan Ibarretxe es intrínsecamente violento desde el mismo momento en que contempla divisiones delirantes entre ciudadanos de primera y segunda haciendo valer un concepto etnicista y tradicionalmente totalitario de identidad nacional.

No cabe plantear la disyuntiva del plan de Ibarretxe «con violencia o sin violencia» –con betún o sin betún– por la sencilla razón de que dicho plan es violento en sí y posee la genuina e inesquivable negrura del tinte para el calzado, que destaca más cuanto más brillo quiere sacársele. Se ha dicho que el PNV ha heredado el proyecto secesionista de ETA, pero eso es callarse la mitad de la historia porque ese proyecto ha sido siempre el del PNV y fue ETA la que antes lo heredó de éste. De este modo, lo que ha dicho el presidente de Cantabria es lo menos que se puede decir. Incluso se ha quedado bastante corto. Hay que hacer un verdadero esfuerzo de generosidad para «no dudar de que Ibarretxe está contra ETA». ¿Está contra ETA alguien que pertenece al partido que legó el proyecto ideológico a ETA y que ahora retoma y hace suyo ese proyecto? ¿Está contra ETA alguien que no se conforma con intentar absorber al electorado de ETA sino que absorbe y reabsorbe todos sus valores, o sea el atún y el betún de nuevo mezclados para hacer pasar a uno por el otro? ¿Está contra ETA quien se convierte en un delincuente político amenazando con un referéndum ilegal y validando la presencia de la ilegalizada Bastasuna en el Parlamento vasco, poniendo todas las dificultades que puede a la persecución de la trama económica y social de la banda, desacreditando a la Justicia y presidiendo un Ejecutivo que recibe como a un héroe a un procesado de «Egunkaria» que sale del trullo bajo fianza? Si Ibarretxe está contra ETA lo disimula muy bien. Como lo disimulaba Anjeles Iztueta, la consejera vasca de Educación, el otro día mostrándole a Iñaki Uría aquella sonrisa repugnante e inolvidable. Sí, es al PNV al que el betún del terror le parece bonito. Bonito del norte.

El Gobierno iraquí se implica
Editorial La Razón 13 Agosto 2004

La decisión del Gobierno provisional iraquí de respaldar institucionalmente la ofensiva norteamericana contra las milicias del clérigo rebelde Al Sader va a suponer, sin duda, un cambio importante en la percepción internacional del conflicto de Iraq. Ya no se trata de las fuerzas de ocupación, actuando en solitario y bajo mando de un general extranjero, sino de una operación conjunta, a petición de la autoridad local reconocida, y contra unos ciudadanos iraquíes a quienes se considera fuera de la ley.

La trascendencia de estos hechos para el futuro de Iraq no puede desdeñarse. El Ejército de Estados Unidos, con la colaboración simbólica de dos millares de soldados y policías iraquíes, se está empeñando en el combate con su contundencia habitual, pero, en esta ocasión, con el aval político que le dan las inequívocas declaraciones del primer ministro interino, Iyad Alaui, quien ha declarado como rebeldes a los seguidores del líder extremista chií. La batalla no se limita a la ciudad de Nayaf, donde resisten los milicianos y se busca activamente a Al Sader, sino que se ha extendido a otras ciudades sureñas de mayoría chií, que se encontraban bajo la influencia de las milicias, como Kut y Diwaniya. La ofensiva de los marines, con apoyo de carros de combate pesados, artillería y aviación, ha logrado arrinconar en el mausoleo del imán Ali, uno de los máximos referentes de esta rama del islam, a varios centenares de milicianos que, al cierre de esta edición, se negaban a rendirse pese a las demandas de varios representantes del Gobierno interino.

La cuestión que se plantea es si el primer ministro Alaui conseguirá mantener su política de firmeza o, por el contrario, tendrá que ceder a la inevitable reacción de protesta de una parte de la población que no considera que las fuerzas estadounidenses estén legitimadas para llevar a cabo operación alguna en el país. El vicegobernador de Nayaf ha dimitido y, asimismo, se han escuchado opiniones divergentes en el seno del propio Gobierno interino. Mucho va a depender del número de bajas que produzcan los enfrentamientos, del cuidado que pongan los soldados estadounidenses en evitar «daños colaterales» y del trato correcto a la población civil y a los prisioneros.
De momento, la situación parece favorable a Alaui. La mayoría chií no ha respaldado las manifestaciones convocadas por los partidarios de Al Sader y su principal dirigente, Sistani, se ha limitado a pedir desde Londres respeto para los lugares santos. Habrá que seguir la evolución de los acontecimientos, pero todo indica que la pervivencia de un «estado de hecho» como el que había organizado el clérigo rebelde tiene los días contados.

Ministra de Inteligencia (I)
Andrés MONTERO GÓMEZ La Razón 13 Agosto 2004

El informe final de la comisión parlamentaria encargada de investigar los sucesos previos al 11-S en EEUU recomienda la institución de un director Nacional de Inteligencia, una especie de ministro especializado. También la creación de un centro nacional contraterrorista (NCTC). Tras los atentados, que no sólo conmovieron al mundo sino que situaron al terrorismo como dossier omnipresente en las relaciones internacionales, el presidente Bush ya estableció un superministerio para coordinar la inteligencia de seguridad interior. Así, el Departamento de Seguridad de la Patria, en traducción literal, a cargo del ultraconservador Thomas Ridge, tendría por objeto servir de vértice planificador y evaluador de las actividades de las agencias de inteligencia encargadas de evitar la incidencia de amenazas sobre los EEUU. Aparentemente, no es suficiente.

Una de las peculiaridades intrínsecas al terrorismo es su naturaleza darwinista, su sentido de la adaptabilidad. Establezcan ustedes un sistema de seguridad que no sea dinámico ni flexible ni anticipatorio ni preventivo y observarán cómo un cronómetro simbólico se pone en marcha en una cuenta atrás para que un grupo terrorista, motivado, con recursos necesarios y oportunidad suficiente, encuentre las vulnerabilidades precisas para violarlo. El terrorista aprovechará cada una de las lagunas estructurales que expongamos. El terrorismo es un fenómeno adaptativo y nuestros sistemas de seguridad, si nos descuidamos, una sofisticada sucesión de parches. La invitación a crear un director nacional de Inteligencia en los EEUU es algo pueril, pues ya existe, con toda una herencia de groserías estructurales de las agencias que tiene por potestad coordinar. Obviando de algún modo el papel del departamento de Seguridad de la patria, que sería otra agencia más a coordinarse, el encargo de llevar la coherencia a la inteligencia norteamericana recaía, y continúa haciéndolo, en el denominado director central de Inteligencia quien, a su vez, es el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Así es, el DCI debería haber estado realizando este trabajo. Sin embargo, de nuevo, la personalidad de cada una de las instituciones, en modelos de seguridad como el de EEUU pero también como el español basados en la competencia entre agencias, obstaculiza gravemente la construcción de una cultura de trabajo en equipo.

Los comisionistas consideran que la tarea de organizar al grueso de la comunidad de inteligencia norteamericana ha superado al DCI, pero aun así recapitulan que debería pasar a denominarse director nacional de Inteligencia (el tal «ministerio»), aunque reteniendo el papel de DCI. Realmente, esta recomendación del informe es tendente a ser ineficaz y confusa. En lo que sí parecen atinar mejor es en plantear que tanto el ministro de Inteligencia como el centro nacional contraterrorista se inscriban orgánicamente en la oficina ejecutiva del presidente de los EEUU.
Cuando en 2002 culmina la evolución de nuestro extinto CESID hacia el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), una de las atribuciones que se confirieron a su director fue la de coordinar la inteligencia de todos los órganos especializados del Estado, servicios de información policiales incluidos. Igual que los EEUU, ese atributo aglutinador que se supone al director del CNI refleja idénticas lagunas e inoperancias que aquéllas en su homónimo de la CIA. A partir de tales paralelismos no tan sorprendentes entre los procesos que desembocaron hacia el 11-S y el 11-M, fíjense como las soluciones planeadas están guardando miméticas similitudes. En España, tras nuestro doloroso 11-M, también hemos tenido la tentación de introducir mejoras en nuestra comunidad de inteligencia contraterrorista. La concepción del Centro Nacional de Coordinación Contraterrorista (CNCA) se gestó con la brillantez propia de la ingenuidad y el idealismo, pero probablemente y si Zapatero no lo remedia con una decisión valiente, acabará pegándose a la suela de todos nuestros zapatos como otro parche caliente y molesto.

Dejémonos de experimentos. En una realidad ideal, el esquema con más eficiencia y, por tanto, con mayor aprovechamiento de recursos humanos, informativos y materiales, sería la unificación de las unidades antiterroristas. Que no se desea que los funcionarios de uno u otro cuerpo se desprendan de sus uniformes e identidades corporativas, no importa: puede realizarse una agregación funcional. En Italia, por ejemplo, tres cuerpos de seguridad distintos con competencia en lucha contra la droga (Guardia di Finanza, Polizia di Stato y Carabinieri) están agrupados en una dirección antidroga única, con mando rotatorio y estructuras mixtas, no sólo de análisis sino sobre todo operativas. Les funciona mejor que cuando cada uno iba por su lado.

La segunda opción, tras descartar la utopía de un ideal, podría venir de la mano de una dirección contraterrorista única con unidades separadas. Imagínense ustedes que alguien, en un momento en que están más descuidados, les propina un golpe en la boca del estómago. La sintomatología asociada es una suspensión brusca de la respiración, acompañada de dolor, que se prolonga por interminables segundos. Pues bien, ese estado de estupor es hacia el que parece ir basculando el, por otra parte excelente en lo teórico, propósito socialista del mando único para las fuerzas de seguridad, en general, y de sus órganos contraterroristas, en particular. De nuevo, las resistencias identitarias de las agencias de seguridad implicadas han introducido la suficiente tensión como para condicionar el proceso político de toma de decisiones. Los cuatro años de un mandato suelen aparecerse como un precipicio cuando se ponen sobre la mesa decisiones en materia de seguridad, pues quienes aspiran a la reelección encuentran estos compromisos, como si dijéramos, demasiado arriesgados. Finalmente, la alternativa que se impondrá, en EEUU y aquí, pasará por combinar la actual ordenación de la comunidad de inteligencia con una serie de nuevos procedimientos y estructuras que resulten en un verdadero «fluir en red» de la información. La naturaleza flexible y global del terrorismo requiere que exista, al menos, una ventana nacional desde donde «alguien» pueda vislumbrar todo el campo de la información contraterrorista. El reto está en encontrar la ecuación que combine todos los elementos, haciendo mínimas las resistencias de los actores implicados. Hasta aquí queda relatado el «qué». El artículo siguiente explorará el «cómo».      Andrés Montero Gómez es presidente de la Asociación Española de Psicología de la Violencia

El PP acusa a ZP de arriesgar el modelo de Estado y le reta a decir si va a cambiarlo
Acebes aboga por no tocar el pacto antiterrorista, pero se muestra dispuesto a hablar de nuevas medidas
Repaso del PP a los dimes y diretes que mantienen dentro del PSOE sobre el modelo de Estado. Ayer, el secretario general adjunto de los populares, Ángel Acebes, acusó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de poner en riesgo el modelo de Estado fijado en la Constitución por las posturas «contradictorias e incompatibles» dentro del Gobierno y del PSOE. Dada la situación y las constantes declaraciones de miembros de su partido a este respecto, Acebes retó a Rodríguez Zapatero a decir claramente si tiene intención de cambiar el modelo que fija la Constitución.
D. Mazón La Razón 13 Agosto 2004

Madrid- Mientras Zapatero se relaja pescando atunes rojos en Menorca, en su partido no hay quien no tenga algo que decir acerca del modelo de Estado, de las reformas en los estatutos de autonomía, de la solidaridad entre autonomías, de las que son o no son nación y otra vez del modelo de Estado. Habla Maragall, habla Montilla, y habla Sevilla (ayer dijo que el Gobierno aceptaría definir Cataluña como nación si hubiera consenso). Pero el presidente no dice nada. Así que ayer el PP entró en escena con toda la artillería para retar al líder socialista a que diga claramente si quiere cambiar el modelo de Estado porque «el PSOE es el partido del Gobierno y no puede estar todos los días introduciendo debates sobre el modelo de Estado y creando tensiones, inestabilidad e incertidumbre». Y esto, según Ángel Acebes, se debe a las posturas «contradictorias e incompatibles» que existen dentro del Gobierno y del PSOE.

Con rotundidad, el número dos del PP, Ángel Acebes, acusó al presidente del Gobierno de estar poniendo en riesgo el modelo de Estado consagrado en la Constitución y le pidió que «tenga claro lo que quiere» y lo diga a los ciudadanos. Y es que, aseguró Acebes, el presidente parece «no tener criterio» y no es capaz siquiera de «poner orden» dentro de su partido y de su propio Gabinete. Con todo esto encima de la mesa, Acebes se preguntó cómo puede confiar en él la ciudadanía. Además de repasar la «tormenta de ideas» socialista acerca del modelo de Estado, Acebes también habló del pacto por las libertades y contra el terrorismo, otro tema que a raíz de los atentados del once de marzo está en boca de todos.

Ante la posible ampliación de este acuerdo entre PP y PSOE al terrorismo radical islamista, el número dos del PP se mostró dispuesto a debatir con los socialistas nuevas medidas para combatirlo, pero se inclinó por mantener «íntegramente» el Pacto Antiterrorista contra ETA. Eso sí, abrió la posibilidad de de debatir la creación de un nuevo pacto contra el terrorismo internacional entre todas las fuerzas políticas a partir de la comisión parlamentaria sobre los atentados del 11-M. En cuanto a las conclusiones de la comisión parlamentaria y su posible influencia sobre el futuro de Acebes en el Partido Popular, éste respondió que su preocupación no pasa por ese punto sino que lo principal, lo que le importa, «son las víctimas y el interés general de España». Además, el otro polo que le preocupa, según dijo ayer, es conocer las piezas que faltan sobre lo ocurrido entre el once y el catorce de marzo. Por último, el secretario general adjunto popular, afirmó que «el PSOE está pensando en poner a su gente en los cargos independientemente de su cualificación», en referencia al posible nombramiento de Manuel Conthe al frente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). A pesar de que evitó valorar concretamente el relevo en la CNMV, sí que consideró que el mensaje que ha dado el Gobierno es que «lo que le preocupa son los nombramientos» ante la ausencia de «propuestas y medidas sobre lo que le importa a los españoles».

La Ertzaintza asegura que el ataque de San Sebastián fue una emboscada planificada
Dadas de alta las catorce personas que sufrieron lesiones, contusiones y quemaduras durante el ataque registrado en el Boulevard donostiarra
O. B. DE O. BILBAO  El Correo 13 Agosto 2004

«La gente intentaba apagar las llamas con los pies»
Los máximos responsables de la Ertzaintza consideran que los ataques registrados el miércoles en San Sebastián, en los que un grupo de encapuchados hirió a catorce personas con 'cócteles molotov', formaban parte de una emboscada tendida a las patrullas de la Ertzaintza, idéntica a las que sufrieron los agentes durante la década pasada, en los años más duros de la violencia radical contra la Policía autónoma.

Según la primera reconstrucción de los hechos que realizan los expertos, los radicales comenzaron a quemar contenedores para atraer a la Ertzaintza. Los mandos policiales movilizaron al instante a los efectivos disponibles en la zona, situados tanto en la comisaría como en la plaza de toros. Según las primeras hipótesis, la llegada de las furgonetas antidisturbios fue más rápida de lo que esperaban los radicales, por lo que tuvieron que atacar a los ertzainas cuando cientos de paseantes permanecían aún en el Boulevard donostiarra.

Como en otras emboscadas realizadas por los violentos en el Boulevard, la agresión fue fulgurante. Los encapuchados arrojaron los artefactos incendiarios a los vehículos policiales, así como cohetes pirotécnicos y botellas, y de inmediato desaparecieron en las proximidades del Casco Viejo de San Sebastián. Los miembros de la Policía vasca identificaron a varias personas en las calles de la parte antigua, pero sin llegar a practicar detenciones. La celada se ajustó al manual de los terroristas urbanos. En el año 2000, en un ataque similar planificado por los radicales en el mismo escenario, esta vez con éxito, ocho agentes resultaron heridos.

En las algaradas del jueves resultaron heridas catorce personas que ayer ya habían sido dadas de alta. Media docena de personas fueron atendidas en el Hospital Donosti, entre ellas un niño de seis años, y el resto en la casa de socorro. El menor hospitalizado presentaba quemaduras en la cara y en la mano izquierda. De los cinco adultos atendidos, cuatro presentaban quemaduras y otro sufría policontusiones. Los seis fueron ayer mismo dados de alta, sin que ninguno tuviera que ser ingresado en la planta de hospitalización

La casa de socorro, por su parte, que recibió en un primer momento a todos los heridos, atendió allí mismo a ocho personas. Dos presentaban quemaduras y otras seis, contusiones y traumatismos. Todas ellos fueron dadas de alta tras ser curadas de sus dolencias.

Uno de los factores que llamó la atención de los responsables de la Policía autónoma fue el elevado número de heridos que se produjo durante los incidentes. Según las fuentes consultadas, los responsables de la 'kale borroka' siempre habían intentado minimizar los daños a civiles, ya que generaban una fuerte contradicción en el seno de la izquierda abertzale. En el caso del último ataque, sin embargo, esta cuestión parece no haber pesado en absoluto, ya que a los autores actuaron pese a que era evidente que iban a afectar a vecinos y a turistas, e incluso llegaron a atacar a los bomberos que intentaban apagar las llamas.

Fiestas de Bilbao
Interior teme que este cambio en la forma de proceder pueda deberse a la incorporación de una nueva generación a la práctica de la 'kale borroka', mucho más inexperta y sin el entrenamiento de la que sí disponían sus antecesoras. En este sentido, los responsables del departamento dirigido por Javier Balza han reiterado a lo largo de los últimos meses que la desaparición de la violencia callejera se debía a la detención de más de un centenar de sus responsables gracias a investigaciones de la Ertzaintza. Si se produce ahora una nueva oleada de ataques, la interpretación evidente sería que el núcleo duro que fue desmantelado ya ha sido sustituido.

Sin embargo, los expertos consideran que aún es pronto para valorar si se va a producir un repunte de la 'kale borroka' o si se trata de un hecho aislado. Según las fuentes consultadas, una de las claves en este dilema son las inminentes fiestas de la capital vizcaína, que comienzan mañana.

Azurmendi descalifica a Sabino Arana y asegura que ETA «busca el exterminio»
Marta Borcha La Razón 13 Agosto 2004

Santander- La limpieza étnica en el País Vasco es un hecho palpable para Mikel Azurmendi. Para el actual director del Instituto Cervantes en Tánger, ETA es sólo un «vasto movimiento nacionalista que busca el exterminio de los vascos no-nacionalistas».

Militante de ETA desde 1966 hasta 1967, año en el que se opuso a su transformación terrorista, Azurmendi hizo esta reflexión en su intervención en el curso «Terrorismo, democracia y globalización», que estos días se desarrolla en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, y en la que incidió en los dos momentos del proceso de la limpieza étnica: en la creación de la imaginación de discriminación y limpieza, y en la gestión política de la pureza étnica.

El «Libe. Melodrama» (1903) de Sabino Arana recoge, en su opinión, la génesis de esta pureza étnica: «En esta obra aparecen los primeros pasos de una imaginación que luego se aplica». Ésta y otras obras constituyen para Azurmendi los «hitos principales entre lo que es la historia falsa, la ideación antropológica, el argumentario construido ad hoc y luego una plástica, una poética y hasta la invención de esta gastronomía que hace la televisión a diario de lo que es lo vasco».

Además, argumentó cómo los nacionalistas han ido «borrando insidiosamente» el nombre que ellos mismos «inventaron» e «impusieron» al resto de la sociedad vasca: «Ningún nacionalista habla ya de Euskadi», subrayó.

El CGPJ criticará la pretensión de Benach de obligar a los jueces a dominar el catalán
Rechazará de plano que el conocimiento de la lengua sea requisito para acceder a vacantes judiciales
No se puede, bajo ningún concepto, obligar a que quienes opten a cubrir las vacantes de las plazas judiciales en Cataluña tengan, de forma obligatoria y necesaria, que dominar el uso del catalán, hablado y escrito. Ésta será una de las conclusiones del informe que está preparando el Consejo General del Poder Judicial sobre la Proposición de Ley del Parlamento de Cataluña, admitida a trámite por el Congreso –con los votos del PSOE–, en la que, en la práctica, se pretende eliminar el castellano como idioma principal de la Administración de Justicia en esa comunidad autónoma.
El CGPJ es contrario a la postura que sostiene el Parlament sobre el catalán en la administración de Justicia
F. Velasco La Razón 13 Agosto 2004

Madrid- La Proposición de Ley del Parlamento catalán se encontrará con un rechazo absoluto por parte del Consejo General del Poder Judicial. La Comisión de Estudios advertirá en un informe que se está elaborando que, en ningún caso, puede obligarse a los jueces destinados en esa comunidad autónoma a dominar el catalán, y que, por tanto, el conocimiento de esa lengua no debe considerarse como «requisito» para acceder a las plazas judiciales existentes en Cataluña. Una vez aprobado por el Pleno, el informe se remitirá al Congreso.

En este sentido, fuentes del CGPJ indicaron a LA RAZÓN que el informe no encontrará «ninguna justificación» para que el conocimiento de una lengua vernácula «sea una exigencia sine qua nom para poder ejercer en determinadas comunidades». Y ello, añadieron al respecto, «sin perjuicio de que insistamos en la política que desde el CGPJ venimos realizando los últimos años, política de promoción y conocimiento de esas lenguas, invirtiendo muchos recursos en el aprendizaje de las mismas, tanto en Cataluña como en el País Vasco, Galicia o las comunidades valenciana y balear». Por ello, desde el CGPJ se espera que, tras el debate correspondiente de la Proposición de Ley del Parlamento catalán en el Congreso de los Diputados, Cataluña acomode su legislación «a esta situación actual, donde en Cataluña el uso del idioma no ha planteado ni plantea en la actualidad ningún tipo de problema, con carácter general».

Incluso, desde el órgano de gobierno de los jueces y magistrados se recuerda cómo las encuestas del propio CGPJ demuestran que es un porcentaje muy bajo de la población, «menos del nueve por ciento», el que contesta que ha tenido algún tipo de problemas «por el uso o no uso de la lengua vernácula ante la Administración de Justicia». Por contra, «la inmensa mayoría, más del 90 por ciento, dice sentirse bien tratado en lo que se refiere al uso de la lengua en esas comunidades».

Por tanto, desde el CGPJ se insistirá en el citado informe en que el conocimiento de esas lenguas debe continuar valorádose como mérito, pero nunca como requisito ocupar determinadas plazas judiciales. Sobre esta cuestión, el vocal del CGPJ José Luis Requero, miembro de la Comisión de Estudios, considera que, en realidad, lo que algunos poderes regionales pretenden es utilizar la lengua «para logar un Poder Judicial propio de la comunidad autónoma, utilizando el idioma como elemento excluyente». En realidad, añadió al respecto el citado consejero, lo que algunos poderes regionales quieren es «utilizar el conocimiento de la lengua como un elemento de desmembración del Poder Judicial».

Por ello, entiende que, al final, a esos políticos lo que les interesa no es una Justicia de más calidad, «sino tener jueces que hablen en su idioma, y lo que prevalece es el deseo de conocer el idioma frente al tener buenos jueces». Junto a ello, sostiene que la pretensión de establecer el conocimiento de las lenguas vernáculas como «requisito» es una «lealtad constitucional manifiesta», ya que desde el CGPJ, asegura al respecto, se ha dado muestras de impulsar el uso de las lenguas, pero como «mérito».

AVT y Covite denuncian la actuación de Fermín Muguruza en San Sebastián
Chelo Sanza La Razón 13 Agosto 2004

Madrid- Una vez más, aquellos que se sitúan del lado de quienes apoyan el entorno de ETA se salen con la suya. Esta vez se ha aprovechado la fiesta de la Semana Grande de San Sebastián para que tenga lugar la actuación del cantante y militante de la deslegalizada Batasuna, Fermín Muguruza. La reacción ante este hecho ha sido numerosa entre varias Asociaciones de víctimas del terrorismo que consideraron una «irresponsabilidad política» que se haya contratado y se haya mantenido el concierto, que mañana tendrá lugar en la ciudad donostiarra.

En declaraciones a LA RAZÓN, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, aseguró que «no se puede utilizar el terrorismo como propaganda electoral y tampoco consentir que se pague con el dinero público a señores que hacen una defensa de la lucha armada como Muguruza». El presidente de la AVT se mostró «indignado» al saber que el Ayuntamiento de San Sebastián no ha puesto pegas a que tenga lugar el concierto. «No tenemos por qué consentir la doble moral de los políticos. Primero se fotografían con las víctimas del terrorismo y les dan su apoyo y más tarde permiten dar voz a quienes hacen actos proetarras».
Por su parte, el ayuntamiento donostiarra aseguró ayer, en declaraciones a este diario, que «no existe ninguna notificación que indique que el concierto de Fermín Muguruza vaya a ser suspendido». Los responsables de la organización de la Semana Grande aseguraron que seguirá adelante.

CAMACHO CONTRADICE EL INFORME DE LA ERTZAINTZA
Iturgaiz pide al número dos de Interior que dimita tras reafirmarse en sus declaraciones
El PP, por boca de Acebes, ha exigido al número dos de Interior una rectificación por referirse al terrorismo callejero como una “forma muy desagradable de divertirse”. Desde el País Vasco, Carlos Iturgaiz ha reclamado la dimisión del secretario de Estado de Seguridad por su desconocimiento. Pese a que la Ertzaintza insiste en que el ataque en San Sebastián estaba planeado, Camacho se reafirma en sus declaraciones.
EFE Libertad Digital  13 Agosto 2004

Pese a la polémica que han provocado las declaraciones de Antonio Camacho, el secretario de Estado de Seguridad se reafirma este viernes en El País en que los incidentes del miércoles en San Sebastián no son terrorismo callejero sino “una forma muy desagradable de divertirse”. Explica en el diario de Polanco que tras haber hablado con los responsables policiales en el País Vasco y el viceconsejero de Interior “todos me dicen lo mismo: en estos momentos sólo se puede hablar de gente burra, bestia, vándala, pero no de kale borroka, en tanto que movimiento organizado, predeterminado. Yo no me invento cosas. Lo que tenemos hasta ahora es un acto vandálico”.

Este mismo viernes, en la UIMP, Camacho ha reiterado que los incidentes "se tratan de un hecho aislado" de cariz "vandálico, execrable y desagradable" que se produce "en una ciudad concreta" durante una semana de fiestas, con lo que "es peligroso minimizar este tipo de acontecimientos, pero también maximizarlos".

El presidente del PP del País Vasco ya le ha pedido que dimita de su cargo porque "desconoce lo que pasa en las calles del País Vasco y lo que es el mundo del terrorismo callejero o kale borroka". Carlos iturgaiz cree que las declaraciones de Camacho son "una verdadera vergüenza y una ofensa a las víctimas del terrorismo y contradicen, además, la versión de la Ertzaintza, que estaba allí", y lo consideró una emboscada contra sus efectivos perfectamente planificada y ejecutada.

Un secretario de Estado crítico con el cerco judicial a los alevines de ETA
"Yo no sé si las declaraciones de Antonio Camacho vienen motivadas porque en su anterior etapa como magistrado fue contrario a la legislación actual contra la violencia callejera o por otras circunstancias, pero lo que no podemos es tener un secretario de Estado que confunde violencia callejera con formas gamberras de diversión", explicó Iturgaiz en declaraciones a la Agencia EFE.

En el mismo sentido se expresó la candidata del PP a lehendakari en sus críticas a la actitud de Camacho, que enmarca en su absoluto desconocimiento de lo que está ocurriendo en el País Vasco. Además, María San Gil también explicó en Radio Euskadi que la Policía autonómica ha reconocido que lo que ocurrió el miércoles en San Sebastián “fue algo absolutamente organizado, premeditado y definido, ya que empezaron quemando contenedores para así atraer a la Ertzaintza”. Todo lo contrario de lo que sostiene este mismo viernes Camacho.

Ante esta contradicción, San Gil instó al número dos de Alonso a que se "enterase de lo que ha pasado y cómo han ocurrido los acontecimientos" y a "no hacer declaraciones tan desafortunadas". Según dijo, "a los que padecieron en las calles de San Sebastián esa kale borroka no les parece en absoluto una diversión y hay 14 heridos y hay un niño pequeño herido, lo que nos lleva a una gran preocupación porque la kale borroka pueda volver a resurgir, porque sería una desgracia para todos".

La candidata a lehendakari del PP y presidenta de esta formación en Guipúzcoa mostró su confianza en que por parte de las fuerzas policiales "haya firmeza y contundencia", así como que se realicen detenciones y que el secretario de estado de Seguridad "esté más encima del problema que aquí tenemos". El objetivo, insistió San Gil, es que los autores de los incidentes no se crean "impunes".

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