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Recortes de Prensa     Lunes 23 Agosto 2004

LA GYMKHANA ETARRA
Juan Manuel DE PRADA ABC 23 Agosto 2004

Unos derechos a desiguales derechos
AURELIO ARTETA  El Correo  23 Agosto 2004

Que gobiernen ellos
José María Carrascal LR 23 Agosto 2004

OTRA VERSIÓN DEL 11-M
GERMÁN YANKE ABC 23 Agosto 2004

ALICIA EN EL PAÍS DEL TALANTE
ARLOS RODRÍGUEZ BRAUN  ABC 23 Agosto 2004

Repicando y en la oposición
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo  23 Agosto 2004

Los etarras avisan
Curri Valenzuela El Ideal Gallego 23 Agosto 2004

Gotzone Mora critica la falta de sensibilidad de Mercedes Gallizo con las víctimas de ETA
Agencias  LD  23 Agosto 2004

ETA ordenó reactivar la «kale borroka» para suplir temporalmente su debilidad operativa
J. PAGOLA MADRID ABC  23 Agosto 2004

«LLegaremos hasta donde quieran los vascos desde el acuerdo y la legalidad»
J. J. CORCUERA BILBAO El Correo 23 Agosto 2004

Zapatero empieza a usar el término nacionalidad ante las presiones de Maragall
EFE LD  23 Agosto 2004

El espejo
Nota del Editor 23 Agosto 2004
 






 


LA GYMKHANA ETARRA
Por Juan Manuel DE PRADA ABC 23 Agosto 2004

EN las excursiones escolares de antaño siempre se organizaba una gymkhana, un juego a mitad de camino entre la caza del gamusino y la búsqueda del tesoro que ganaba el equipo que primero conseguía averiguar el paradero de un regalo casi siempre insignificante, tras superar mil pruebas rocambolescas y descifrar el barullo de pistas confundidoras que los profes nos tendían, a modo de señuelos. En aquellas gymkhanas campestres había que trepar árboles, vadear riachuelos y remover peñascos, hasta hallar el mensaje -garrapateado en un pedazo de papel y propenso al galimatías- que nos conduciría hasta la siguiente estación del juego. A la postre, la consecución del trofeo resultaba decepcionante, comparada con la pesquisa misma; pero, mientras la pesquisa duraba, el niño que uno era sentía crecer dentro de sí un entusiasmo similar al que lo acometía leyendo los relatos de Sherlock Holmes. Con la ventaja de que, en la gymkhana, uno se convertía en protagonista activo de la búsqueda, pudiendo aplicar los métodos deductivos que había aprendido en Conan Doyle. No hace falta añadir que aquellos métodos se revelaban inútiles o, al menos, dilatorios en un juego que exigía más picardía que dotes detectivescas; con lo cual, uno siempre era relegado al equipo de los torpes.

La campaña veraniega etarra comienza a parecerse demasiado a una gymkhana urdida por profesores guasones en la que compiten los equipos más torpones de los alrededores. Comprendo que la comparación no haga maldita la gracia, pero uno no acaba de entender cómo es posible tanta burla y recochineo. Parece como si aquella festiva ocurrencia del secretario de Estado que definió el vandalismo etarra como «una forma muy desagradable de diversión» hubiese hecho mella entre las Fuerzas de Seguridad encargadas de perseguir a estos terroristas itinerantes, contagiándoles su espíritu blandengue. Por un lado, se nos vende la muy tranquilizadora idea (demasiado tranquilizadora e irresponsable, quizá) de que ETA se ha convertido en una organización agónica y desarticulada, carente de recursos financieros y condenada a la extinción; por otro, se permite que un comando saltimbanqui y seguramente diezmado mantenga en jaque a la Policía, haciéndola bailar como un trompo y llegar siempre tarde a la cita. En este contexto tan divertido (aunque, desde luego, se trate de una «forma muy desagradable de diversión»), los etarras se permiten el lujo de emplear en sus comunicados ese mismo lenguaje esotérico que nuestros profes utilizaban en sus mensajes de la gymkhana, jugando a la adivinanza y el despiste. Incluso, cuando reivindican la autoría de sus trastadas, los etarras disfrazan el timbre de su voz... ¡tapándose la nariz! ¿No era éste el subterfugio al que recurríamos de niños, cuando queríamos proteger nuestro anonimato, para decirle por teléfono a nuestra compañera de pupitre que estaba buenísima?

Los etarras, tan majos y retozones, han interpretado a la perfección el mensaje de nuestro secretario de Estado y cambiado su estrategia torva por otra más lúdica y desenfadada. El cambio de talante que preside nuestra época exige este aggiornamento, también entre los etarras; después de todo, aunque traviesos y revoltosillos, «dicen la verdad», como nos recordó hace unas semanas el ministro Bono. Desde luego, su gymkhana veraniega resulta un tanto desagradable, casi tanto como esas tracas de petardos que los gamberros encienden en Nochevieja; pero mientras no pase a mayores, tampoco conviene dramatizar.

El camino que lleva al relajo y la apatía concluye en un precipicio. En la impunidad con que los etarras juegan a la gymkhana empiezo a vislumbrar avisos de derrumbe.

Unos derechos a desiguales derechos
AURELIO ARTETA /CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE LA UPV/EHU El Correo  23 Agosto 2004

Visto lo visto, ¿no habría que desechar la expresión misma 'derechos históricos'? En un sentido, suena a solemne redundancia. Y es que todo derecho siempre es histórico, dado que se demanda o se concede, se reconoce, se modifica o extingue... en un momento dado de la historia. Sólo los creyentes en derechos naturales (una afición de los idólatras de la Nación) postulan derechos que están ahí desde siempre, tan «inmutables e inalterables» por naturaleza como los franquistas Principios del Movimiento. Ya se ha dicho que el enunciado de marras suele revelar asimismo un abuso antropomórfico, por el que una historia o una comunidad se erige en Sujeto abstracto y se arroga o engendra derechos. Se estaría consagrando así la antigüedad como credencial indiscutible, esto es, la pura y simple legitimidad de la tradición (y de una tradición inventada). A todas éstas, se habrá notado también el afán unilateral y sectario que guía la selección de la historia particular. Pues, díganme, ¿por qué considerar 'aquella' etapa del pasado, y no otra?; ¿por qué 'este particular' acontecimiento, o institución, o parte del territorio, en lugar de otros tan significados o más que los escogidos? ¿Habrá que excluir del recorrido histórico la actual mirada revisora de nuestra historia?

Por encima de cualquier otro criterio legitimador, se dicta como válida para hoy alguna prerrogativa que se tuvo antaño. Es decir, lo que casi siempre se impuso como producto de la ignorancia, de la arbitrariedad o sencillamente de las condiciones sociales e ideológicas de un tiempo pre y antidemocrático.

¿Un derecho al privilegio?
Todo aboca a poner en solfa la pretendida validez normativa del concepto que nos ocupa. Digámoslo cuanto antes: el pasado no tiene derecho alguno que pueda esgrimir ante el presente, salvo que tal pasado se mantenga idéntico en lo esencial y esté lo bastante presente en nuestra conciencia... y entonces no será ya en puridad pasado. Los muertos, aunque estuvieran unánimes, no extienden su dominio sobre los vivos. Sólo el presente da o quita valor al pasado y la antigüedad no siempre es un grado.

Por tanto, es un momento posterior de la historia -ahora mismo, el nuestro- el que decide que lo anterior perdure o se esfume. Como fueran injustos, los llamados derechos adquiridos no son derechos legítimos; si no están bien fundados, no hay precedentes que valgan. Las normas vigentes no pertenecen a las personas pretéritas sino a las contemporáneas, pues sin su libre consentimiento perderían toda vigencia y, sin su consentimiento razonado, toda legitimidad. Reponer en parte el pasado sólo supone que los ciudadanos se lo reapropian desde sus proyectos presentes. Y, a decir verdad, si ya sería llamativo que una mayoría de ciudadanos pudiera preferir hoy disfrutar de parecidos derechos que sus antepasados, mucho más que lo quisiera por razones y con vistas a metas comparables a las de aquellos antepasados.

El problema crucial estriba en cómo compaginar los derechos históricos y los derechos constitucionales. Es decir, cómo hacer compatibles la particularidad, carácter colectivo y su fundamento tradicional de los primeros con la universalidad, carácter individual y sostén ciudadano de los segundos. O antiguo o nuevo régimen, o reacción o progreso: ésa es la alternativa. Conforme a sus premisas y efectos necesarios, no resulta fácil aunar la desigualdad civil que suponen e instauran los unos con la igualdad que requieren y ordenan los otros.

El citado Herrero de Miñón sostiene que los derechos históricos expresan «una plurinacionalidad heterogénea del resto del territorio estatal y, en consecuencia, constitutiva de una asimetría política que como tal debe ser reconocida». Ahora bien, por qué unas diferencias históricas o culturales exigen diferencias de autogobierno, por qué las presuntas diferencias políticas en el pasado justifican otras diferencias políticas en el presente, etcétera, son cuestiones que aguardan respuesta. Lo único patente es que los derechos históricos son por definición derechos arraigados en historias dispares y, por ello, derechos dispares o asimétricos; en suma, derechos a la asimetría. Y nadie se sorprenderá de que la desigualdad de poder político se traduzca en un poder económico desigual; o sea, que lo que más interese del fuero sea el huevo.

La cuestión brota inevitable: ¿Pueden los privilegios convertirse en derechos? O también: ¿Cuál es el derecho de un privilegio a seguir siéndolo? Ninguno, pero se diría que aquí sólo cuentan la fuerza, el engaño o el chantaje. Por venir a un tiempo nada lejano, recuérdese el motivo aducido para mantener o denegar los derechos forales según voluntad de nuestro invicto Caudillo. En función de su comportamiento en el Glorioso Alzamiento, eliminó los derechos de que gozaban las «provincias traidoras» vascas precisamente por su traición, en tanto que corroboró la vigencia de los navarros por su decisivo apoyo a la rebelión militar...

Fueros y desafueros
En definitiva, la idea de «derechos históricos» contará con potencia normativa si se invocan no ya por haber sido derechos en el pasado o por razones pasadas, sino tan sólo porque pueden hoy ser asimismo derechos. Es decir, por razones universalizables y mediante procedimientos democráticos. Supuestos sus sujetos titulares, lo que importa es reunir las condiciones de legitimidad que hoy podrían actualizarlos.

Así que serán auténticos derechos siempre que el fundamento de su vigencia pasada se mantuviera en el presente, lo que parece del todo improbable, o si en la actualidad exhiben renovadas razones que los avalan. Y la primera de esas razones -necesaria, no suficiente- sería que los ciudadanos de la comunidad agraciada con tales derechos (los «territorios forales») cultiven hoy una conciencia mayoritaria acerca de su singularidad histórica y la reivindicaran como fuente de derechos exclusivos. Dicho sea de paso, no es lo que ocurre en las comunidades autónomas de España. Pero la segunda y más definitiva condición sería que esos derechos diferenciales fueran compatibles con los derechos comunes del resto de la ciudadanía.

Tal es la principal piedra de toque de su validez, la barrera legitimadora con la que los derechos históricos suelen tropezar: la 'igualdad de los ciudadanos ante la ley'. El respeto de los derechos a la diferencia no puede trocarse falta de respeto a la igualdad de derechos. Se pongan el nacionalista y el jurista como se pongan, en una sociedad democrática los 'derechos asimétricos' (o a la asimetría) denotan algo peor que un absurdo: consagran el atropello de otorgar más derechos que deberes a unos y más deberes que derechos a otros. Por ensanchar el fuero, se está dispuesto a cometer los mayores desafueros.

Aquel viejo pacto de comunidades con la Corona, así como otros ritos medievales, han dejado paso a un pacto entre ciudadanos iguales de un Estado que rechaza por impensable un derecho público desigualitario. A estas alturas de nuestra historia, pues, no hay derechos históricos a diversos grados de soberanía política. Antes aún de ser derechos contra un Estado, son pretensiones que quebrantan todo Estado de Derecho.

Que gobiernen ellos
José María Carrascal LR 23 Agosto 2004

No paran de ofrecernos nuevas ideas sobre España. Ayer proponían que cada Comunidad decidiese libremente su nombre y estatus. Hoy, que Zapatero se reúna con los presidentes de las Autonomías para resolver el rompecabezas territorial. ¿Qué nos espera mañana? ¿La convocatoria de un concurso internacional bajo el lema «¿Qué es España?», con una semana gratis en un Parador como premio? Han hecho promesas que no pueden cumplir, se han metido en tal berenjenal que no saben por dónde salir y como el que se hunde en arenas movedizas, cuanto más se mueven, más se entierran. Pues no me dirán ustedes que esa idea de dejar a cada Autonomía autoclasificarse no está llena de dinamita. Sí, resuelve el problema de Maragall y Montilla, que quieren que Cataluña figure oficialmente como nación. Pero ¿qué pasa con las demás si exigen ser lo mismo? ¿ O con Ibarretxe si decide que el País Vasco es un «Estado libre asociado con España», como ya propone? ¿Cómo va a negársele, una vez establecido que cada uno puede denominarse como le da la gana? A tales desatinos puede llevar la falta de una idea clara, de un plan concreto, de un proyecto firme sobre algo tan importante como es el país en que vivimos.

En cuanto a la conferencia de presidentes de Autonomías que se prepara en La Moncloa, huele a coartada a mil leguas. Zapatero quiere escudarse en ellos para dar los pasos que él solo no se atreve a dar. Que le saquen las castañas del fuego, vamos. El problema va a ser cómo poner de acuerdo a 17 señores que seguro tienen ideas distintas sobre ese ente cada vez más metafísico que físico llamado España. Incluso dentro del propio partido socialista no existe unanimidad al respecto. Y entonces, ¿qué hacemos? ¿Se pone a votación entre los 17 qué es España, para que decida la mayoría? ¿Quiénes son ellos para decidirlo sin el resto de los españoles? ¿Quién les ha dado autoridad para tal cosa? En la Constitución, desde luego, no figura. En la calle, menos.

Lo que figura en la Constitución es que el Presidente del Gobierno es el encargado de gobernar y, caso de ser necesario, de tomar las iniciativas para aquellas reformas que puedan ser oportunas. Pero José Luis Rodríguez Zapatero no está haciendo esto. Se limita a decir que hay que reformar el actual modelo de Estado, pero dejando a otros, especialmente a los que no les gusta nuestro actual Estado, que lleven la iniciativa de los cambios, El resultado es fácilmente imaginable y puede compararse al de Aladino tras abrir la botella que contenía el genio. ¿Lo recuerdan? El genio se convirtió en gigante y todos los esfuerzos para devolverle a la botella resultaron inútiles. Los españoles tenemos derecho a exigir a nuestro presidente que gobierne él, no que deje a los demás que lo hagan. Cómo lo hacen Maragall, Ibarretxe, Chaves y compañía lo sabemos de sobra.

OTRA VERSIÓN DEL 11-M
GERMÁN YANKE ABC 23 Agosto 2004

Quien quisiera averiguar algo sobre los peligros presentes y futuros que supone para los españoles el atentado del 11 de marzo se podía dar por defraudado desde el mismo comienzo de las tareas de la comisión de investigación constituida en el Congreso, como los que pretendieran analizar si, ante el riesgo del terrorismo islamista, precisamos una nueva política. Reconozcamos, sin embargo, que el espectáculo parlamentario -incluso el de los diputados que no quisieron ni estudiar con algún detalle lo que había ocurrido- nos puede dar algunas pistas acerca de la vida política española en la actualidad.

Parece haberse centrado todo en acusar al antiguo gobierno del PP de mentir, de insistir -sabiendo que no era cierto- en que ETA era sospechosa de haber cometido el atentado. Y de hacerlo, naturalmente, porque le convenía, sobre todo a las puertas de unas elecciones generales. Eso afirman las conclusiones de Izquierda Unida y eso han venido señalando las preguntas y las declaraciones del PSOE y de sus ocasionales socios de gobierno. Y el PP, la verdad, tampoco ha pretendido otra cosa que demostrar que no mentía, que comunicaba a la opinión pública, puntualmente, lo que los especialistas en la lucha antiterrorista le indicaban en cada momento.

De lo que se ocupan los políticos no es poca información, la verdad, y, por el momento, la política española sigue enfocada en el PP. No porque nadie piense que sigue gobernando, ni tampoco por un abuso de la herencia popular como argumento (aunque también se utiliza), sino porque el PSOE, para explicar y explicarse a si mismo los acuerdos con grupos heterogéneos (entre ellos nacionalistas, maximalistas de izquierda, derechas disfrazadas, etc.) precisa seguir mostrando al PP como la suma de todos los males. Con pieles o con sonrisas, el Gobierno todavía no se ha desquitado de la sensación de ser, ¿cómo decirlo?, un mal menor.

Y tampoco estaría de más preguntarse porque el Gobierno, su partido y algunos de sus ocasionales socios, piensan, como manifiestan con oportunidad o sin ella, queriéndolo o no, que si los atentados del 11-M hubieran sido obra de ETA, el PP se habría visto beneficiado. Hay que reconocer que, al menos formalmente, el PP lo ha negado, pero muchos otros insisten en ello. En el caso de las preguntas de algunos grupos nacionalistas era, además, evidente. ¿Creen que los españoles identifican la lucha contra ETA con el PP?

O, para decirlo menos crudamente, ¿piensan que, dada la hipotética autoría de ETA, se habrían tenido que tomar medidas políticas -políticas, subrayo- que ahora, en otras circunstancias, se pueden evitar? La referencia quejosa de Izquierda Unida a la inclusión de la defensa de la Constitución en el lema de la manifestación del pasado 12 de marzo es todo un símbolo, como si el atentado islamista no pretendiera quebrar radicalmente los valores y las libertades que la Constitución reconoce.

El PSOE, a la hora de establecer sus propias conclusiones en la comisión, debería recapacitar sobre ello. Es decir, debería pensar si alguna medida, alguna actitud política, alguna versión del «diálogo» y las sonrisas, que se habría tomado o adquirido, han quedado postergadas en el contexto de unos resultados electorales en los que, según se cree, el hecho de que el Gobierno anterior no pudo mantener que era ETA ha sido fundamental. Si es así, y lo es, la política de convertir al PP en la suma de todos los males, deja de ser un mal menor y se convierte, desgraciadamente, en un peligro cierto.

ALICIA EN EL PAÍS DEL TALANTE
por CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN. Catedrático de la Universidad Complutense ABC 23 Agosto 2004

CUANDO Alicia despertó, el dinosaurio crispador no estaba allí, y en su lugar vio a Rodríguez Zapatero. El sonriente líder ordenó:

-¡Que le corten la cabeza!
-No puede usted hacer eso- replicó la niña.

-¿Por qué?
-Porque mi cabeza es mía.
-¡Que no se la corten!- decidió Zapatero.

Alicia percibió que el talante estribaba en el despotismo ambivalente, y en afirmar tajantemente una cosa y la contraria. No obstante, como era una chica de principios, los mantuvo.

-Tampoco puede usted hacer eso.
-¿Y por qué?
-Por la misma razón. Mi cabeza es mía y no está sujeta a arbitrio alguno, ni sobre cortarla ni sobre no cortarla. La libertad es de las personas, no de los gobernantes. Tengo mis derechos, y sobre ellos usted no manda. ¿O al final voy a tener que agradecerle porque, abnegado, no me corta la cabeza?

-¡Pues entonces que se la corten!- tronó Zapatero; le puso y le quitó varias medallas al ministro Benissimo, y prosiguió-. Tendremos una rigurosa política antiterrorista, que consistirá en retirar nuestras tropas de los lugares donde hay terroristas. Bajaremos los impuestos y subiremos los gastos.
-Tampoco me parece...- empezó a musitar Alicia.

-No lo entiendes -interrumpió la profesora Caffasciarel- Al PSOE lo han votado los ciudadanos, y por tanto cuenta con legitimidad para hacer lo que quiera y lo que no quiera.
-Eso es totalitarismo- concluyó Alicia.

De inmediato fue rodeada por un grupo amenazador e insultante:

-¡Golpista!- gritó el cineasta que cobraba la subvención.
-¡Ultraliberal!- diagnosticó la tertuliana, rebuscando en el baúl de las etiquetas.
-¡Mentirosa!- acusó el manifestante espontáneo y organizado.
-¡Otro mundo es posible!- proclamó el pacifista blandiendo un cascote.
-¡La cultura no es una mercancía!- sentenció la ministra Cantante mientras obligaba a los demás a pagar.
-¡Agua para todos!- anunció la ministra Sifona secando a algunos.
-¡Viviendas baratas aquí!- prometió la ministra Truquillo encareciéndolas allí.

Aterrada, Alicia escapó al bosque y se topó con un pastel.
-Buenos días- saludó, educada -¿Quién es usted?
-Soy Centroide, el liberal.
--Qué bien, vengo precisamente de discutir con...

-Un momento- advirtió Centroide -Soy liberal pero de talante, que es lo que se lleva. Me alegro de que me saludes sólo con un «Buenos días», y no añadas eso de «a pesar del Gobierno», que escucho a veces por la radio.
-Pero siendo usted liberal, defenderá la libertad, supongo- arriesgó Alicia.
-Sí, claro- convino el pastel-, pero hay que ser liberal moderado, sensato, progresista, centrorreformista, social, dialogante y consensuador.

Algo desconcertada en un país donde los adjetivos contaban y los sustantivos no, Alicia procedió a relatar sus recientes contratiempos con Rodríguez Zapatero y sus amables iracundos.
-Como ve, hoy sí que me apetecería saludarlo con esa coletilla de «a pesar del Gobierno».
-Es que tenemos un problema- se lamentó Centroide.
-Sí, señor- lo secundó ella, animada -Son los enemigos de la libertad.

-No- corrigió Centroide-. Son los liberales. Nos hemos pasado de liberalismo, que es una ideología extremista, como el comunismo. Debemos dejar atrás la Sociedad Mont Pèlerin y buscar un nuevo equilibrio recuperando la política, porque la virtud está en el centro.

-Esto sí que es raro- protestó Alicia-. Comparar a los liberales con los comunistas, que son esencialmente totalitarios, me suena disparatado. Si mira usted la política de verdad, no la de las consignas del pensamiento único, comprobará que la exageración liberal es pura ficción; los Estados siguen siendo grandes y proliferan impuestos y regulaciones en todo el mundo. No hay que «recuperar» ninguna política porque nunca se perdió. La Mont Pèlerin no ha visto sus ideales liberales concretados, con lo que se entiende bien por qué hay que dejarlos atrás. Y la virtud está en el centro, pero sólo si los extremos son igualmente viciosos: ¿seriamente está usted recomendando un equilibrio entre la libertad y la coacción?

-Lo sospechaba- se quejó Centroide-. Eres una de esas ácratas puras que pretenden erigirse en aduanas liberales.
-No diga tonterías- se enfadó la niña -Ni ácrata liberal ni nada. Y en cuanto a las aduanas, es usted el que se ha puesto calificativos. Yo sólo pregunté por la libertad.
-Pero la libertad no se alcanza sola, hay que buscar un equilibrio democrático.
-Vale- intentó consensuar Alicia-, ¿Y qué papel le queda a la libertad?
-Dependerá de lo que decidan los ciudadanos.

-¿Y si sus preferencias son contradictorias?-, planteó Alicia, familiarizada con la literatura de la elección colectiva desde Condorcet.
-Habrá diálogo social- dijo Centroide -bueno, diálogo político y corporativo en representación social.

-Y mi cabeza, entonces, ¿de quién es?
-Es tuya, pero sometida a su función social.
-¿Mi cabeza tiene una función social?- preguntó Alicia, alarmadísima.

Pero Centroide no contestó, y Alicia observó que no se había quedado quieto. Buscando siempre el diálogo y el equilibrio, sin asidero ni principio alguno, se había desplazado. Como el capitán Hatteras siempre iba hacia el Norte, Centroide no cesaba de moverse hacia el centro.

Alicia lo siguió y ambos marcharon hacia donde Rodríguez Zapatero y los suyos festejaban el triunfo, cortando y no cortando cabezas. Se les fueron uniendo muchas otras personas, que animadamente charlaban y coincidían en que la alternancia era importante, y tampoco estaban tan mal las cosas. Un grupo, cruzando los dedos, entonó el viejo bolero: «Cuando calienta el Solbes». Centroide alabó el diálogo social y todos se arrancaron por el baile característico del país del talante, el Rock and Rawls.

En la garita seleccionadora del progresismo, montaba guardia la vicepresidenta Fernández de la Verja, que señaló malévolamente a Alicia y le gritó:

-Tú, sí, tú, la que tienes pinta de periodista peligrosa. Veamos tu talante. ¿A que desde que gobernamos los genuinos demócratas el aire es más puro y se respira mejor?

Alicia tosió.

Repicando y en la oposición
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo  23 Agosto 2004

El Gobierno vasco y los partidos que lo sustentan quieren salvar a La Naval integrando los astilleros de Sestao en la empresa militar que saldrá de la segregación de Izar, la única que parece viable y con futuro, ya que se teme que la división civil se vaya a pique. El tripartito quiere asegurar los empleos y el negocio fabricando fragatas, destructores, dragaminas o cualquier otro buque de guerra o de paz que asegure la continuidad de La Naval.

El tripartito se abraza a la opción militar, pero cuando el Rey visita la base de Araca, en Vitoria, el lehendakari se abstiene de acompañarle dentro del recinto del Ejército. El tripartito quiere barcos de guerra 'made in' Euskadi, pero pone el grito en el cielo cada vez que aparecen los paracaidistas y los helicópteros por los montes vascos para realizar sus maniobras anuales.

Los miembros del tripartito se han opuesto a la exhibición durante las fiestas de Vitoria de la escuadrilla acrobática del Ejército del Aire, pero el Gobierno integrado por esas tres formaciones políticas ha invertido este mismo año 13,2 millones de euros (casi 2.200 millones de las antiguas pesetas) para convertirse en accionista de una importante empresa vasca que fabrica los motores que se utilizan no ya para hacer las cabriolas de la Patrulla Águila, sino para otros aparatos de combate. Se alienta el antimilitarismo con una mano, mientras se extiende la otra para cobrar los dividendos de la industria de guerra.

Esta situación refleja una forma de hacer política que se da a menudo en el País Vasco basada en la incoherencia entre unas acciones y otras, incoherencia conscientemente provocada para cobrar los réditos de ambas situaciones. Se envía a la Ertzaintza, por ejemplo, a disolver una manifestación no autorizada, pero luego se pide disculpas por haberla disuelto.

Otro caso: el nacionalismo da por acabado el Estatuto y, de paso, durante los últimos años lleva a cabo un esfuerzo deslegitimador de esta norma con efectos retroactivos, desde su origen. En paralelo, los mismos que presentan el Estatuto como un pesado lastre para la autorealización de los vascos presumen del desarrollo económico logrado, de los niveles de bienestar, de las políticas sociales aplicadas y de otros logros de la gestión pública que han sido posibles gracias a los instrumentos de autogobierno y a los recursos económicos que ese Estatuto ha puesto en manos de sus gestores.

Los gobernantes asumen los argumentos y a veces las pautas de comportamiento de los antisistema sin que, aparentemente, tal falta de coherencia tenga coste alguno ante una ciudadanía que contempla indiferente cómo hay quien pretende estar al mismo tiempo repicando las campanas del poder y en la oposición.

Los etarras avisan
Curri Valenzuela El Ideal Gallego 23 Agosto 2004

Un par de bombas cada fin de semana, sin víctimas, hasta ahora sin intención de matar pero sí de asustar. La últimas las del sábado en las localidades pontevedresas de Sanxenxo y Baiona

La banda terrorista ETA está avisando de que continúa viva y de que todavía tiene la fuerza necesaria para sembrar el terror si quiere y, por lo tanto, para mantener su peso en la política vasca del futuro inmediato.

¿A quién avisa ETA? Aunque resulte extraño a primera vista, avisa al Partido Nacionalista Vasco. Aseguran los expertos que ETA está recordando con sus bombas al lehendakari Juan José Ibarretxe que necesita de la rama política de los terroristas y que mejor le irá si reedita el Pacto de Estella y consolida el poder en manos exclusivamente de los nacionalistas que si continúa coqueteando con los socialistas como, entienden los terroristas, que el lehendakari ha venido haciendo desde que José Luis Rodríguez Zapatero ocupa el palacio de La Moncloa.

A situación política nueva como la que existe en Madrid, amenaza nueva de la banda terrorista. Por el bien de los veraneantes en la costa norte, esperamos que termine este mes de agosto sin que se produzca ningún muerto en atentado. Por el bien de todos, que el Partido Nacionalista Vasco no escuche el ruido de las explosiones de las bombas colocadas por los etarras y de lo que éstas significan.

VUELTA DE LOS PRESOS DE ETA A LA UPV
Gotzone Mora critica la falta de sensibilidad de Mercedes Gallizo con las víctimas de ETA
La portavoz de la Plataforma de Profesores por la Libertad, Gotzone Mora, ha manifestado su “honda preocupación” respecto al “camino negativo” que ha tomado la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, al favorecer que los reclusos de la banda terrorista ETA puedan volver a estudiar a la Universidad del País Vasco (UPV).
Agencias  LD  23 Agosto 2004

Gotzone Mora ha criticado, en declaraciones a Europa Press, la “falta de sensibilidad” de Mercedes Gallizo al intentar contentar a las víctimas y a los victimarios.

La también catedrática de la UPV y concejal del PSE-EE ha denunciado que “Gallizo quiere ubicarse al lado de lo políticamente correcto” en vez de hablar “con toda claridad” y “buscar una posición coherente”. “Nos gustaría que el PSE-EE no intentase quedar bien con todos”, insistió.

Según Mora, “llama la atención que cuando los nacionalismos siempre han estado posicionados a favor del colectivo terrorista, un partido como el socialista –que parece que se opone a temas nacionalistas en otros campos–, sea tan laxo a la hora de entender las peticiones de los requisitos por parte de dicho colectivo para volver a estudiar en la UPV “.

Mora dijo que la Plataforma Profesores por la Libertad tiene “una gran desazón y malestar, porque “todos sabemos que en la UPV no hay condiciones para volver a traer a los presos a estudiar”. Además, la catedrática de la UPV indicó que espera que en el próximo Consejo de Rectores –que se celebrará el próximo mes de septiembre– los representantes del resto de Universidades españolas se posicionen en este tema, y “no le den la espalda” a una cuestión tan relevante para los profesores de la UPV.

Mora ha recalcado que antes de verano solicitó una entrevista con la directora general de Instituciones Penitenciarias, pero que aún no ha recibido respuesta alguna.

ETA ordenó reactivar la «kale borroka» para suplir temporalmente su debilidad operativa
Con la intensificación de la violencia callejera, la organización criminal pretende mantener la tensión y ganar tiempo a la espera de organizar nuevos «comandos»
J. PAGOLA MADRID ABC  23 Agosto 2004

El «aparato político» de ETA, encabezado por Miguel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», y José Antonio Urruticoechea Bengoechea, «Josu Ternera», dio órdenes, a principios de verano, para que las tramas proetarras reactivaran la estrategia de «kale borroka», con el fin de mantener la máxima presión y suplir provisionalmente la práctica inactividad de sus «comandos», golpeados por la eficacia policial. Sin embargo, la banda criminal está encontrando serias dificultades para movilizar a sus terroristas callejeros, huérfanos de dirección tras el desmantelamiento de organizaciones como Ekin y Segi.

A mediados de junio, los cabecillas «Mikel Antza» y «Josu Ternera» trazaron un plan para reeditar la violencia callejera en el País Vasco y Navarra, y así se lo hicieron saber a responsables de sus tramas políticas, en una reunión mantenida en algún punto fronterizo entre Francia y Bélgica. El objetivo prioritario era compensar, provisionalmente, la escasa operatividad de ETA, provocada por los importantes golpes recibidos, y a la espera de ultimar la reorganización de los «comandos» «Vizcaya», «Donosti» y «Nafarroa». Los cabecillas de la banda pretendían, en este sentido, mantener la máxima presión y la intimidación en los pueblos del País Vasco y Navarra contra los sectores no nacionalistas.

Mantener el reclamo
Pero, además, ETA tenía otros motivos para reeditar los episodios de terrorismo callejero. Así, necesita, para su estrategia, conservar todo ese potencial de jóvenes simpatizantes que, hoy por hoy, no puede absorber en sus «comandos» o «taldes de reserva», porque su debilitada infraestructura, sin apenas organización, se lo impide. Al mismo tiempo, quiere mantener el reclamo de la «kale borroka» para enganchar a la nueva generación, ya que, en caso contrario, corre el riesgo de que ese potencial acabe por desmovilizarse.

Sin embargo, ETA ha encontrado en los últimos meses muy serias dificultades para conseguir estos objetivos. Uno de los motivos fundamentales es que no ha logrado suplantar, pese a que lo está intentando, las tramas que como Ekin y Segi se dedicaban, antes de su ilegalización, a reclutar, seleccionar y adiestrar a los jóvenes encargados de llevar a cabo la estrategia de terrorismo callejero.

Además, el endurecimiento de la ley ha hecho que muchos jóvenes sean más reacios a practicar la «kale borroka». Expuestos a condenas por delitos de terrorismo, los que dan el paso prefieren pasar directamente a la ETA de los «comandos».

El caso es que en las últimas semanas se ha detectado un incremento de la violencia callejera, que hasta la fecha ha tenido su episodio más virulento en la Semana Grande de San Sebastián, lo que demuestra esas consignas de ETA para reactivarla. Pero también es cierto que, al menos de momento, se trata de hechos aislados y que, aunque en algunos casos sean muy violentos, no alcanzan la planificación y coordinación de los registrados apenas hace dos años, lo que confirmaría esas trabas que encuentra la banda para reeditar en toda su magnitud la «kale borroka».

Indicios de pistoleros en Andalucía
Pero los expertos en la lucha antiterrorista consultados por ABC advierten de que, mientras, ETA se está reorganizando y, aunque atraviesa el peor momento de su historia, podría haber llegado a introducir en España hasta cinco «comandos», después de unos meses de relativo repliegue.

Tras la reciente desarticulación del «Vizcaya», se cree que la banda mantiene en esta provincia, al menos, un «talde» de «legales», posible autor de los recientes atentados en Cantabria, Asturias y Galicia. Dispondría de otros dos en Guipúzcoa y Navarra. En este sentido, se recuerda que los autores de los asesinatos de Joseba Pagaza, en la localidad guipuzcoana de Andoain, y de dos policías, en el municipio navarro de Sangüesa, están intactos. Existen indicios, además, de que la banda está intentando poner en marcha un grupo de pistoleros para actuar en Andalucía. Las Fuerzas de Seguridad del Estado han mostrado en hoteles y establecimientos de esa Comunidad Autónoma fotos de etarras que se cree están en España.

Los expertos son conscientes de que, a pesar de las sucesivas desarticulaciones del «comando Madrid», la banda dispone de una infraestructura intacta en la capital de España y de algún grupo que recaba información de posibles víctimas, que ahora podría aprovechar enviando nuevos pistoleros.

JESÚS EGUIGUREN, PRESIDENTE DEL PSE-EE
«LLegaremos hasta donde quieran los vascos desde el acuerdo y la legalidad»
El líder socialista sigue convencido de que Ibarretxe adelantará las elecciones, porque «no le perdonarían que su plan sea aprobado con el apoyo de Batasuna»
J. J. CORCUERA/BILBAO El Correo 23 Agosto 2004

«López va en serio y en condiciones de conseguir la Lehendakaritza»
Jesús Eguiguren sostiene que el objetivo del plan Ibarretxe no es la integración en el Estado, «sino la independencia», y que está «intencionadamente pensado» para que no lo apoyen los socialistas ni el PP. El presidente de los socialistas vascos mantiene su convicción de que el lehendakari convocará las autonómicas este año porque la sociedad «no le perdonaría» que un «supuesto proyecto de convivencia» se apruebe con el respaldo de Batasuna y en contra del 50% de la población. Muy seguro de que los tiempos de la alternancia se encuentran a la vuelta de la esquina, asegura que el PSE de Patxi López está «dispuesto a llegar a donde decidan los vascos, desde el consenso y la legalidad».

-El PSE propone ahora el modelo catalán como alternativa al plan Ibarretxe. ¿Faltan ideas propias?
-En absoluto. No hay un seguidismo de lo que se hace en Cataluña, sino que es lo que hemos defendido aquí desde el principio, más Estatuto.

-¿Y cree que los nacionalistas se van a conformar con su propuesta de más Estatuto, cuando el plan de Ibarretxe va mucho más allá?
-Nunca se conforman con nada. El nacionalismo tiene un problema interno, ideológico y político, y no ha sabido adaptar su doctrina a las circunstancias actuales. Es el único que no ha hecho su 'Vaticano II'. Hay que obligarles, no es cuestión de que se conformen con esto o con lo otro. Si los socialistas conseguimos ser alternativa en las próximas elecciones autonómicas, bien pronto entrará el PNV en la escuela del realismo.

-¿Ve algún margen para que el PSE entre en el debate parlamentario del plan Ibarretxe?
-No, porque se está jugando con la mentira desde el Gobierno vasco. El PSE presentó sus propuestas, que fueron rechazadas por el PNV con el apoyo de Batasuna, y después planteó también sus enmiendas a la totalidad del plan. No hay más debate que valga. Defenderemos nuestras enmiendas a la totalidad, porque estamos en desacuerdo con la propuesta. Lo otro sería obligarnos a entrar donde quiere el PNV, y eso no lo vamos a hacer nunca.

-¿Miente el Gobierno vasco?
-Lo hace cuando dice que el PSE no quiere entrar en el debate y que no ha presentado su propuesta. O cuando pregunta por qué se acepta lo de Cataluña y no lo de aquí... En Cataluña lo aceptamos porque siguen la vía del consenso y las vías legales, cosa que aquí no ocurre. Juegan con unos argumentos falsos y vacíos que saben que no conducen a ninguna parte y que le podrán valer para mantener viva su estrategia, pero no para llegar a acuerdos.

-¿Cuándo va a decir el PSE hasta dónde está dispuesto a llegar con la reforma estatutaria?
-Ya lo hemos dicho. Estamos dispuestos a llegar hasta donde la sociedad vasca lo desee por consenso y desde la legalidad. No hacemos de ello una cuestión de límites. Creemos que el Estatuto ya contiene unas realidades y capacidades autonómicas tremendas que el nacionalismo vasco está tratando de desvirtuar para justificar su paso hacia la independencia. Quienes les conocemos ya sabemos que su objetivo no es la integración en el Estado, sino la independencia.

Un dilema falso
-En su último libro propone impulsar un pacto intermedio entre el Estatuto y el plan del lehendakari, sin que sea necesario el fin de ETA.
-Es una trampa política que Ibarretxe diga que someterá su plan a referéndum cuando cese la violencia. Supone decir que todo el proceso te lo tienes que tragar con terrorismo y que, en el punto final, para que tenga legitimidad de cara al nacionalismo, no lo habrá. No es un planteamiento serio. Una reforma estatutaria hecha desde el acuerdo y la legalidad no puede estar condicionada a lo que decida ETA, como ocurrió con el actual Estatuto. Se plantea un dilema falso: os voy a hacer tragar un proyecto que me gusta a mí pero la consulta la haré cuando no exista ETA.

-Ustedes dicen que las reformas deben caber en la Constitución y los nacionalistas insisten en que los límites los fijará la sociedad vasca. ¿Es un punto sin salida?
-Creo que la salida es relativamente sencilla: que el plan Ibarretxe se reconvierta en el proyecto del PNV. El resultado del debate no sería el proyecto de ese partido, sino algo intermedio. Decir que los límites los fijará la sociedad vasca y no la Constitución es un debate de pensamiento débil al que nos ha llevado el Gobierno vasco. Ya sabemos que los límites los fija la sociedad vasca, pero lo mismo ocurre en cualquier país democrático. También en España, los límites los fija la sociedad española.

-Hay quienes piensan que los socialistas terminarán pasando por el aro.
-Qué va... Dijimos que no hace más de dos años y lo seguimos haciendo ahora. El plan Ibarretxe está intencionadamente pensado para que no lo apoyen los socialistas ni el PP, sino para que lo respalde Batasuna, porque su única virtualidad consiste en unificar a los nacionalistas. Lo hemos dicho mil veces: nunca vamos a pasar por el núcleo duro del plan Ibarretxe, porque conduce a la división de la sociedad vasca y a la instauración de ciudadanos de primera y de segunda.

-El PNV está convencido de que Batasuna no tendrá más remedio que votar a favor del plan.
-Sí, yo también lo creo. En un momento en el que Batasuna está ilegalizada, el PNV quiere hacerse con ese electorado. Si se diera el caso, es posible que la izquierda abertzale votara a favor, porque si no el PNV le va a pasar factura electoral.

-Otegi dijo recientemente que la creciente aceptación social de la consulta abre una «oportunidad» para la resolución del conflicto vasco.
-Batasuna puede votar a favor del plan en el Parlamento, pero al día siguiente seguirá diciendo que no le vale, con lo que el problema seguirá sin resolverse. Si se abre el melón estatutario debe ser para integrar a todo el mundo.

Buscar una salida
-Otegi llegó a decir que sintonizaba mejor con sus tesis que con el plan Ibarretxe.
-Es que para ellos el plan Ibarretxe tiene un problema, que es el proyecto del PNV. Aunque partamos de posiciones totalmente distintas, todo el mundo comparte y cree elemental que un Estatuto surgido desde el pacto y el consenso es superior a uno partidista.

-¿Se equivocó en su previsión de que Ibarretxe disolvería el Parlamento a finales de agosto para convocar elecciones en octubre?
-No estoy muy convencido de haberme equivocado. Creo que Ibarretxe convocará elecciones este año, no sé si será a finales de agosto o en el debate de política general. La política española está abierta a un proceso reformista, donde todo se puede discutir y se puede hablar, mientras que Ibarretxe permanece atado a un plan concebido en tiempos de confrontación y de ruptura. A medida que pasa el tiempo, las contradicciones se hacen más evidentes. Si no disuelve el Parlamento, tendrá que pagar ante la sociedad el coste de haberlo aprobado con Batasuna y en contra del PSE y del PP. Eso la sociedad vasca no lo perdonaría, porque valora el pacto y el consenso. Una ruptura de esas dimensiones, en el que un supuesto proyecto de convivencia se aprueba con el apoyo de Batasuna y en contra del 50% de la sociedad, no le saldría gratis al lehendakari. Es un error de tales dimensiones que el PNV intentará buscar una salida.

-¿Cuál es su postura sobre la consulta popular?
-Se está convirtiendo en una especie de ideal nacionalista: no sabes si están hablando de autodeterminación o de otra cosa. El Estatuto se aprobó por consulta y cualquier reforma tendría que seguir el mismo trámite. La consulta es es algo previsto, y el nacionalismo la está vendiendo como una especie de sucedáneo de la autodeterminación.

-¿Se producirá un choque de legitimidades si las Cortes rechazan lo que se apruebe en el Parlamento?
-No exactamente, porque la legitimidad en la política vasca y española está absolutamente clara. Lo único legítimo es lo que sigue los procedimientos estatutarios y constitucionales. Habría un desacuerdo político y si surgiera esa divergencia está claramente establecido lo que habría que hacer: se devuelve esa reforma al Parlamento vasco para que lo adecúe a las normas vigentes.

INSINÚA QUE ACEPTARÁ SUS PRETENSIONES NACIONALISTAS
Zapatero empieza a usar el término "nacionalidad" ante las presiones de Maragall
El presidente del Gobierno aprovechó su discurso ante los militantes socialistas de Menorca para adelantar los planes del Ejecutivo en el nuevo curso político. Explicó que sus propuestas, que no llegó a concretar, pretenden la “modernización” del país para acabar “con tanta imposición de moral y actitudes carcas”. En medio de su discurso, recurrió al lenguaje de Maragall y el ministro Montilla al referirse a “cada pueblo, territorio, comunidad y nacionalidad”.
EFE LD  23 Agosto 2004

En una cena con militantes socialistas de Menorca, y como cierre de sus vacaciones antes de reunirse con el Rey, Zapatero explicó que los planes del Ejecutivo socialista para lograr la "cohesión territorial" en España "tienen que respetar la diversidad", y en especial todas las lenguas que se hablan en las comunidades históricas, que "tienen que ser defendidas".

En este sentido, abogó por que los ciudadanos puedan sentirse a gusto en cada "pueblo, territorio, comunidad y nacionalidad". Aunque sin citar a Maragall o al ministro Montilla, el presidente del Gobierno utilizó el término nacionalidad en un claro mensaje a los dos líderes catalanes, que presionan para que Cataluña sea reconocida como nacionalidad histórica en la Constitución. "La única bandera en la que se va a envolver el Gobierno de España es en la bandera de la cooperación y el diálogo, del respeto a la diversidad", subrayó Zapatero.

El presidente del Gobierno anunció también que la partida presupuestaria destinada a mejorar el acceso de los ciudadanos a la vivienda subirá más de un 30 por ciento el próximo año y que los fondos dedicados a investigación y desarrollo subirán también el 25 por ciento. Además, subrayó que se cumplirán todas las reformas legales comprometidas por los socialistas con "leyes modernas y presupuestos sociales".

En el único acto público que ha celebrado durante sus vacaciones menorquinas, Zapatero aprovechó para atacar el proceso de renovación en el PP y recuperó la guerra de Irak como argumento contra Aznar.

El espejo
Nota del Editor 23 Agosto 2004

Cohesión territorial, todas las lenguas, comunidades históricas, en tres líneas,  Rodríguez el antiguo mudito, suelta tres barbaridades: cohesión territorial, si no hay terremotos que rompan el terreno no hay que hacer nada; todas las lenguas que se hablan: europeas, subsaharianas, prácticamente todas las del mundo, sólo tiene que darse una vuelta para comprobarlo; comunidades históricas, todas, hasta la del Palmar de Troya.

Esto pone de manifiesto que hay muchos de los políticos estúpidos y muchos votantes que creen todo y lo contrario, como un espejo.

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