AGLI

Recortes de Prensa     Martes 24 Agosto 2004

A UN AÑO DE SANTILLANA
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Agosto 2004

¿CENTRARSE
EDURNE URIARTE ABC 24 Agosto 2004

La muerte de la estrategia nacional
GEES  Libertad Digital24 Agosto 2004

LA ESPAÑA PURA
Ignacio CAMACHO ABC 24 Agosto 2004

La debilidad
Cristina Losada  Libertad Digital24 Agosto 2004

Peligra la cumbre de presidentes autonómicos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 24 Agosto 2004

El agujero negro del gobierno
Ignacio Villa  Libertad Digital24 Agosto 2004

La tranquilidad de Rouco
Iñaki Ezkerra La Razón 24 Agosto 2004

Apocalipsis según ZP
Bruno Aguilera La Razón 24 Agosto 2004

Suspiro de alivio
A. Pérez Henares La Razón 24 Agosto 2004

Pujol: el mestizaje entre inmigrantes y catalanes sería «el final de Cataluña»
Redacción La Razón 24 Agosto 2004

Nuevas pruebas señalan al argelino Lamari como el séptimo terrorista que se suicidó en Leganés
D. M. / J. P./MADRID ABC 24 Agosto 2004

María San Gil insta a Ibarreche a abandonar sus mensajes «turbios y engañosos»
Redacción La Razón 24 Agosto 2004

Un juzgado anula la subvención del Ayuntamiento de Elorrio a Udalbiltza
EFE/ELORRIO  El Correo 24 Agosto 2004




 


A UN AÑO DE SANTILLANA
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Agosto 2004

MARIANO Rajoy le ha pedido a Zapatero que explique, de una vez por todas, cuál es su modelo de Estado, cuáles los cambios de los Estatutos de los que es partidario y si estas propuestas pueden suponer una reforma de la Constitución.

En verdad es surrealista que los españoles aún no sepamos qué piensa «realmente» la dirección del PSOE sobre una cuestión de tanta trascendencia. El texto programático de los socialistas sigue siendo el que redactaron hace un año en Santillana del Mar. Al margen de los abrazos entre Ibarra y Maragall, el PSOE lanzó un documento que se abría a los nacionalistas al tiempo que sorteaba el pantano de los privilegios de algunas regiones. Era el típico producto poliédrico, ambiguo, confuso... propio de la mala fe intelectual y política, hecho a la medida de esta carcasa mediática que es Zapatero. No soñaban por entonces aquellos accidentales visitantes de Santillana del Mar que un terrible atentado les iba a colocar en el poder unos meses más tarde y que aquel texto concebido para crear un frente con los nacionalistas, asediar al Gobierno del PP y romper el modelo autonomista del 78... se iba a convertir en su programa de gobierno.

AQUEL texto de Santillana del Mar que disimulaba de forma torpe las contradicciones de los socialistas dio paso a hechos ominosos como las excursiones de Carod-Rovira a Perpiñán para aconsejar a ETA dónde y cómo debía extorsionar a los españolistas o las bravatas de Ibarretxe. Después de las elecciones catalanas todo parecía preparado para conseguir el acorralamiento del Gobierno «popular». Hasta Chaves debería aprovechar la ocasión para elevar la categoría nacional de Andalucía. Detrás vendrían Beiras y todos los criptonacionalistas aragoneses, canarios...

Así que el discurso pensado como estrategia de oposición se convirtió, después del 14 de marzo, en plan de Gobierno. Con una diferencia: el ritmo debería ser distinto. Los socios del tripartito y el PNV deberían atemperarse. Los objetivos seguían siendo los mismos pero había que modificar los plazos. Era preciso negociar una ficción de «retirada» del Plan de Ibarretxe. El Partido Socialista había subido a costa del PP, se demostraba que estaba en baja el espíritu resistencial de Jaime Mayor y por fin era posible una colaboración definitiva con el PNV. ¿Acaso no era un signo de los nuevos tiempos la incorporación de Joseba Arregui, como lo había sido antes la sustitución de Arzalluz por Imaz? Por su parte, el Parlamento catalán tendría que contener sus prisas. Porque, en estos meses, el PP debería cocerse en su propia salsa. Es decir, tendría que elegir entre el centrismo dialogante y pactista o el radicalismo y los tópicos españolistas. Con Piqué en la oposición, con Jaime Mayor en Europa, una vez eliminado -y desprestigiado- el bastión Aznar, ¿cómo podría resistir el PP ante una estrategia tranquila, dialogante, hecha de propuestas pluralistas, plurinacionalistas, modernas, progresistas? Y, además, había que consultar a los partidos, a todos, cosa que nunca había hecho Aznar.

MIENTRAS tanto Zapatero/ carcasa seguiría repitiendo las mismas vaciedades poliédricas de siempre, sólo que ahora no desde Santillana del Mar sino desde La Moncloa y con la perspectiva del nuevo curso parlamentario. Por eso no es de extrañar que Rajoy, un tanto inquieto, le haya pedido a Zapatero que explique definitivamente su modelo de España antes de que se nos eche encima la amenaza del otoño «territorial».

¿CENTRARSE?
EDURNE URIARTE ABC 24 Agosto 2004

Resurge la idea de que el PP debe centrarse, pero no se sabe muy bien si por iniciativa de dirigentes como Alberto Ruiz Gallardón y Josep Piqué o por el impulso de la izquierda. Porque llama la atención, en primer lugar, que esta recomendación ideológica encuentra una gran acogida en los medios periodísticos e intelectuales progresistas. La explicación es sencilla: la necesidad de centrarse sostiene una tesis de fondo que le es muy querida a la izquierda, ésa de que el Partido Popular representa la derecha dura y tiene, incluso, tintes de extrema derecha.

Ahora bien, lo cierto es que Gallardón y Piqué coinciden con la izquierda en el objetivo: centrarse. Y es aquí donde se encuentra el otro aspecto relevante de este debate, el significado de centrarse. Porque más allá de que el centrismo es un concepto que suena muy bien, como el diálogo o la tolerancia, la sugerencia de centrarse requiere que se precise el ámbito y el contenido de ese recorrido político. Y ni Gallardón ni Piqué han definido cuáles son los objetivos políticos contenidos en la profundización del centrismo y en la moderación.

No creo que cuando estos dirigentes aluden al centro estén pensando en la política económica, o en la medioambiental, o en la educativa, ni siquiera en la relativa a los temas morales. Tampoco creo que su obsesión sean las formas y al talante; para eso, no merece la pena el debate. El asunto central está, sobre todo, en otro lugar, en la política autonómica y en la Constitución. Y es que una parte del PP se siente incómoda y culpable ante la acusación de que una defensa del actual modelo del Estado de las autonomías o una posición de firmeza respecto a las exigencias del nacionalismo independentista representa posturas derechistas y retrógradas. Centrarse, sugiere la izquierda, es flexibilizarse, estar dispuesto a negociar con los nacionalistas el modelo autonómico apoyado por la mayoría de los españoles. Centrarse es caer en la trampa perversa e inteligente de Pérez Rubalcaba: «¿Es qué se niegan ustedes a aceptar que las autonomías tengan más competencias?».

Y después está la política exterior, la idea de que la moderación significa neutralidad y alejamiento de los conflictos peligrosos, la fantasía de que el concepto de lo militar está asociado con la paz pero no con la guerra, o la aceptación de que la cercanía a los republicanos norteamericanos, el aliado natural de un partido de derechas europeo, es sinónimo de radicalismo.

Si precisamos el contenido, en la España de hoy, centrarse no parece significar otra cosa que debilitar el proyecto alternativo al Gobierno en el gran debate nacional, el autonómico, dar un giro en política exterior, asumir que es el centro derecha el que debe parecerse al centro izquierda, y, claro está, aceptar que la política de los gobiernos del PP no era ya una política de centro derecha. Lo demás son confusos juegos semánticos.

Política exterior
La muerte de la estrategia nacional
GEES  Libertad Digital24 Agosto 2004

Tal vez porque para construir y promover una política nacional primero haya que creer en la nación y en ese punto, el tándem Maragal-Zapatero arrojan más que dudas sobre sus creencias últimas. "La nación que no tiene estrategia se ve obligada a seguir la de otros". La máxima se atribuye equivocadamente a Napoleón, aunque con toda probabilidad es tan anterior a su persona como inmutable es la verdad que encierra. España, recluida sobre sí misma durante décadas, si no siglos, nunca ha tenido una estrategia que pusiera en relación sus ambiciones internacionales con los medios apropiados para realizarlas. Sólo a finales de los 90, cuando una economía abierta y decididamente internacionalizada trajeron nuevos horizontes geo-empresariales, España pareció gozar de una política exterior articulada y cuyo fin no era sino colocar a nuestro país entre los grandes y poder estar presentes y activos en las decisiones más importantes sobre el nuevo escenario estratégico. Hay que reconocer –por mucho que ahora el gobierno Zapatero y el PSOE intenten ocultarlo con malas artes- que la visión de España como un país entre los grandes se debe en toda su medida a la propia visión de José María Aznar. Lo cual quiere decir que fue, en buena parte, producto del empeño de una persona excepcional. Hoy, desde luego, el PP da la impresión de ser un partido débil y preocupado por los flecos de una sucesión que se ha debido hacer en el peor de los escenarios posibles, perdiendo las elecciones generales. Tal vez se deba a la resaca, pero debería salir del estupor –o lo que sea- y comenzar a dar pruebas de coherencia y, sobre todo, de defender la visión de una España como la de Aznar, bien contraria a la de Zapatero.

El actual gobierno socialista, a su vez, está dando todo tipo de pruebas de carecer de visión, ambición y política internacional para España. Tal vez porque para construir y promover una política nacional primero haya que creer en la nación y en ese punto, el tándem Maragal-Zapatero arrojan más que dudas sobre sus creencias últimas. El escándalo de la cuota femenina del ejecutivo posando para la revista Vogue lo es no tanto porque sean ellas las engalanadas o por frívolas (mucho peor hubiera sido un posado para una gacetilla de chismorreos), sino porque pone cruelmente de relieve la esencia del actual gobierno socialista: un gobierno de pose. Pose en sus decisiones, pose en sus acciones, pose cara a nuestros aliados, pose cara al electorado de izquierdas y pose cara a los votantes a humillar de la derecha, doblemente castigados por añadirse un PP que sólo cree en un centro que se la ha esfumado sin saber por qué.

La resultante es catastrófica y deja un panorama más que sombrío para nuestra nación. En el plano interno, de creciente debilidad e "inexorable empobrecimiento" a medida que el vicepresidente económico suelta carrete, encaja la política de déficit y cede ante sus ávidos compañeros de gobierno, siempre bien dispuestos a gastar en lo que les de más rédito político; en el plano externo, porque nos han convertido en un barco sin rumbo alguno: se ha molestado a nuestros principales aliados, EE.UU. y Reino Unido, se ha querido volver a un mantel donde no nos dejan sentarnos ni franceses ni alemanes y se ha asumido como culpabilidad propia los males que aquejan a una monarquía corrupta como es la marroquí. Y todo sin saber por qué o para qué.

El oportunismo de Zapatero se disipa en el plano internacional simplemente porque no aspira a nada. O mejor, aspira a la nada. Zapatero quería sacar a España de la foto de las Azores y ha conseguido, es verdad, sacarnos de todo el carrete. El problema es que las empresas como Telefónica, Repsol y tantas otras se ven obligadas a moverse en el tablero global. La frase de la responsable de exteriores del PSOE de que la diplomacia no está para ayudar a las empresas no puede presagiar nada bueno para ellas. Pero lo peor de todo es que al país parece importarle muy poco la deriva nacional. Aznar ha triunfado: España va bien, aunque se esté hundiendo aceleradamente gracias a su sucesor.          GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

LA ESPAÑA PURA
Por Ignacio CAMACHO ABC 24 Agosto 2004

LO mejor de Iñaki Anasagasti es que se trata de un nacionalista al que, a diferencia de otros correligionarios, maestros de la ambigüedad, se le suele entender casi todo. Va por derecho, y se le ve venir; quizá por eso anda ya en vías de prejubilación, en ese Senado al que los partidos mandan a sus viejas glorias para irlas apartando poco a poco de la escena. En el PNV soplan vientos más versátiles, y los discursos de Anasagasti acostumbran a enseñar el cartón con demasiada transparencia.

Así, el veterano parlamentario vasco acaba de situar el debate sobre el diseño territorial del Estado en los términos más clarificadores posibles, que Maragall y otros nacionalistas intentan camuflar con superestructuras semánticas y artificios dialécticos. En declaraciones al «Diario Vasco», Anasagasti ha dejado sentados dos criterios muy útiles. Uno, que Ibarretxe no debe acudir a la cumbre de presidentes autonómicos que Zapatero proyecta convocar en otoño, porque eso supondría aceptar que Euskadi es una Comunidad «a la misma altura que Murcia». Y dos, que de lo que se trata es «de volver al 78 (sic): Cataluña, Euskadi y Galicia son naciones, y el resto es la España pura». Se puede decir más alto, pero no más claro.

Para quienes, por edad o desmemoria, carezcan de información histórica precisa, conviene recordar que ese modelo de 1978 quedó roto porque el pueblo andaluz se levantó en indignación ante el proyecto de un Estado de dos velocidades, y quebró en el referéndum del 28 de febrero de 1980 el modelo prediseñado al gusto de los nacionalismos periféricos. A partir de ese instante, con la autonomía de Andalucía en la misma vía rápida que las tres «históricas», el desarrollo estatutario quedó marcado por los mecanismos de solidaridad que han mantenido, a través de transferencias de renta, una cierta cohesión territorial.

Tras el fracaso de la Loapa felipista, un intento fallido de reconducción del proceso mediante una ley orgánica con freno y marcha atrás, el pacto autonómico del 92 cerró las transferencias con un criterio unificador que, efectivamente, ha convertido a Murcia o Cantabria en pequeñas Comunidades cuasifederales, con cotas de autogobierno que envidiarían los nacionalistas del Ulster. Un modelo que ahora los nacionalismos quieren subvertir para establecer a su favor las diferencias no consumadas. A un lado la vieja «Galeuska», y en el escalón de abajo el resto de Comunidades. El carro del pescado, el furgón de cola, la clase turista. La «España pura», como dice Anasagasti con inevitables connotaciones de desdén.

Al frente de ese proyecto está Pasqual Maragall, porque Ibarretxe permanece testimonialmente agarrado al mástil cada vez más quebrado de su plan soberanista, que sólo soltará cuando esté listo el Plan B de la reforma constitucional. Y en frente, desarticulada la resistencia andaluza mediante la hegemonía clientelar de un Chaves que mira para otro lado, y neutralizado Bono mediante su sillón ministerial y su gorra de plato, sólo quedarán los exabruptos de Ibarra y la resistencia del PP y sus nueve millones de votos, que le convierten en fuerza de bloqueo pero le acabarán configurando como una especie de Don Pelayo orgánico y españolista. La España pura tiene mala prensa, y los ciudadanos beneficiarios de las transferencias de renta de los últimos 25 años están anestesiados por el clima del talante y no perciben que alguien anda a punto de birlarles la cartera.

Con este modelo que Anasagasti ha tenido el detalle de explicitar, lo único que falta es que ZP dé con la tecla nominal para definir a ese conglomerado de regiones que no va a gozar del privilegio de ser consideradas nacionalidades, naciones o comunidades nacionales. La España pura. Visto lo visto, habrá que recurrir para la revisión constitucional a la chuscada de Romanones en la República: son españoles aquellos que no pueden ser otra cosa.      icamacho@abc.es

Atentados de ETA
La debilidad
Cristina Losada  Libertad Digital24 Agosto 2004

Para ello cuentan con el ejemplo y el respaldo de Maragall, el hombre que pescó la "nacionalidad histórica" catalana en el Mediterráneo para aumentarse la autoestima, y va del brazo de Carod, el gran dialogante de Perpiñán. Como ya es habitual cuando ocurre un atentado terrorista, y en especial, si es "de baja intensidad", tras las dos bombas de la ETA en Galicia las autoridades de todo tipo instaron a los ciudadanos a volver "a la normalidad" y se felicitaron por que así lo hicieran. Como siempre también, me enfada esa frase hecha, aunque entienda lo que con ella se quiere decir: que los terroristas no deben alterar nuestras vidas. Por lo general, se trata de un llamamiento innecesario. Aun conscientes de la amenaza, la mayoría seguimos con nuestros hábitos y quehaceres. Yo no voy a dejar de pasar junto a las decenas de contenedores que jalonan una de las más concurridas playas gallegas después de estos atentados. Y, como yo, miles de personas.

Pero los dirigentes políticos no están sólo para pedir y garantizar la normalidad de nuestros movimientos. Deben asegurar también que se mantiene otra normalidad de mayor alcance: la de la sociedad libre que se niega a inclinarse ante los criminales que tratan de chantajearla. Porque de esa firmeza depende su supervivencia como tal. Y en ese punto, las declaraciones menguan o se tiñen de ambigüedad. El ministro del Interior manifestó esa voluntad, pero, al mismo tiempo, los dirigentes de su partido de Cataluña y el País Vasco avanzan, sin que se les pongan barreras, hacia una línea de encuentro con quienes comparten objetivos con la banda terrorista. De hecho, los socialistas catalanes gobiernan con los que han pactado con la ETA y este verano pueden mostrar, si se atreven, el vergonzoso triunfo: las bombas no las ponen allí.

Que los atentados perpetrados en tres fines de semana consecutivos en Cantabria, Asturias y Galicia, hayan sido con bombas de escasa potencia no debe conducir a una minimización del riesgo, como sugerían algunos titulares de leve redacción. Esa es la táctica que ahora les ha convenido a los terroristas. Puede cambiar. Sin olvidar que en el País Vasco ha rebrotado con fuerza el terrorismo callejero y, como ha denunciado la profesora Gotzone Mora, las presiones y amenazas en la Universidad. La declaración del secretario de Estado de Seguridad calificando unos graves incidentes de "forma desagradable de divertirse" y la decisión de la directora de Instituciones Penitenciarias de permitir que los presos de ETA vuelvan a estudiar en la UPV, señalan un debilitamiento de la voluntad del gobierno de combatir a ETA y sus seudópodos.

Una de las razones de esa flaccidez está demasiado clara. Como dijo Mora, los socialistas vascos quieren contentar a los nacionalistas a fin de llegar al poder. Para ello cuentan con el ejemplo y el respaldo de Maragall, el hombre que pescó la "nacionalidad histórica" catalana en el Mediterráneo para aumentarse la autoestima, y va del brazo de Carod, el gran dialogante de Perpiñán. De momento, el secretario del PSE cree que ya no es válido el preámbulo del Pacto Antiterrorista y se apunta a una "consulta popular" a modo de acercamiento al Plan Ibarretxe. Y cuando se requiere la reafirmación contundente de que no se dará a los terroristas y sus aliados, ningún beneficio, el PSOE sigue navegando entre dos aguas y se envuelve en la ambigua retórica del diálogo, su "única bandera".

Peligra la cumbre de presidentes autonómicos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 24 Agosto 2004

Sobran motivos para sospechar que la conferencia cumbre de presidentes de comunidades autónomas, prevista para noviembre bajo convocatoria y organización del presidente Zapatero, será un fracaso más o menos ruidoso, más o menos disimulado. Los nacionalistas vascos, sobre todo los del PNV, han empezado a repartirse los papeles que determinarán el boicot. La voz cantante, la que marca el ritmo o la cadencia de ese fracaso, ha sido asumida por el senador y antiguo portavoz parlamentario del PNV Iñaki Ansasagasti. Mientras él dice y clama que no procede acudir a una cita para debatir entre todos el modelo de Estado, el lehendakari Ibarretxe guarda silencio, y en torno a su presencia en esa cumbre no confirma ni niega, sino todo lo contrario. Anasagasti, cuyas vinculaciones con Arzalluz fueron profundas y tal vez continúan siéndolo, rechaza y pide que se rechace la idea de una reunión multilateral de presidentes de comunidades, ya que lo idóneo, a su entender y seguramente a criterio de la mayoría de los dirigentes nacionalistas, sería una toma de contacto "bilateral", es decir, un mano a mano Gobierno de Madrid-Gobierno de Vitoria para establecer la reforma del modelo de Estado. Otra fórmula sería, según sus propias palabras, "arroz con pollo" y poner a Euskadi al mismo nivel competencial que Murcia. Claro que quien dice Murcia, en línea con tal estimación, puede decir también Andalucía o Aragón o Valencia. No así Cataluña, Galicia y, por supuesto, el País Vasco, que fueron los puntos cardinales de 1978, el año de la Constitución antes de los posteriores desarrollos estatutarios. O sea, con más o menos adherencias de afines, la llamada Galeusca, ese acrónimo acuñado en 1933 como preludio de los delirios nacionalistas inmediatamente anteriores a la respuesta españolista de 1934, antesala a su vez de la guerra civil.

Aunque los papeles estén repartidos y a Ibarretxe le convenga encontrar en Anasagasti una voz delegada "sin delegación expresa", también conviene no descartar la profundidad o importancia de las desavenencias que se aprecian en el PNV. El propio Anasagasti, desplazado del Congreso de los Diputados tras la "caida" de Arzalluz y reemplazado por Erkoreka bajo el signo de una nueva confianza que administra Josu Jon Imaz, ha hablado estos días de "heridas personales difíciles de curar".

La portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, se ha metido también en su nebulosa, pero ha llegado a señalar que el Ejecutivo de Vitoria, o sea el propio lehendakari, se encuentra a la espera de conocer los objetivos, finalidades y orden del día de la citada cumbre. Lo cual significa que aquel Ibarretxe que proclamaba la necesidad de hablar sin papeles, bolígrafo en mano, abiertamente, ahora quiere papeles. Tras las tremendas conmociones del 11-M y el cambio de Gobierno, con la derrota del aznarismo, ya se le ha olvidado su excelente disposición al diálogo. No es que los dirigentes nacionalistas se cierren en banda para aplazar no sólo cualquier tipo de tratamiento multilateral del modelelo de Estado, sino que, como suele ser su costumbre, se atrincheran en la ambigüedad, que ha sido siempre la táctica por no decir la estrategia de sus grandes proyectos. Ahora demandan "otro tipo de foros". ¿Y por qué no éste? ¿Porque más de dos son multitud y los murciano de turno pueden preguntar "qué hay de lo mío"?.

El agujero negro del gobierno
Ignacio Villa  Libertad Digital24 Agosto 2004

Una cosa es desde la oposición hablar de los "sin papeles"; y otra muy diferente es decir, sin decir, para luego ejecutar desde el Gobierno. No se lo que es peor. Un Gobierno atrincherado en sus despachos descolocando al ciudadano cada dos por tres, o un Ejecutivo de vacaciones haciendo declaraciones desde la terraza del apartamento o del chalecito a los medios oficiales o a los amigos, pero sin mover un dedo por los problemas que van surgiendo y afectando a cada uno de los departamentos. La verdad es que este primer verano del Gobierno Zapatero está siendo de aupa. No han levantado cabeza, medio Ejecutivo está desaparecido en sus funciones y el otro medio se dedica a los ya conocidos reportajes en revistas de moda. En fin, un desastre que no hay por donde cogerlo. Eso sí, sólo tienen una cosa en común: mantener el proceso de linchamiento del Partido Popular. Un proceso para el que no descansan y para el que siempre tienen un momento. Al Gobierno ZP se lo han comido las vacaciones y cuando se hacen oír desde algún punto de España es sólo para arremeter contra los populares.

El ejemplo más claro y a la vez más esperpéntico es el lamentable espectáculo al que estamos asistiendo con la ¿política de inmigración? del Gobierno. La secretaria de Estado, Consuelo Rumí, está haciendo un buen papelón con lo que es, desde luego, uno de los más importantes agujeros negros del Ejecutivo socialista. La demagogia utilizada desde la oposición durante los últimos cuatro años le está pasando factura. Un rápido trabajo de hemeroteca saca los colores inmediatamente al actual Gobierno y muy especialmente al ministro del ramo. No es fácil olvidarse de Jesús Caldera cuando desde la tribuna parlamentaria utilizaba demagógicamente la cuestión de la inmigración. La demagogia de entonces por lo que estamos viendo la siguen utilizando, con un pequeño matiz: antes no gobernaban y ahora sus decisiones afectan a todos los españoles. Una cosa es desde la oposición hablar de los "sin papeles"; y otra muy diferente es decir, sin decir, para luego ejecutar desde el Gobierno.

Y es que es evidente que el Gobierno del PSOE no se ha quitado de encima las sombras del pasado reciente. Siguen obsesionados en legitimar su mayoría con una sola fórmula: el ataque sistemático a todo lo que huela a Partido Popular. Y eso puede ser más o menos efectista unas semanas, incluso unos meses; pero las cosas han cambiado y a la vuelta del verano ese argumento ya no valdrá. El PSOE sigue sin gobernar, e ir a la contra ya no es suficiente. Y la inmigración ha sido el último botón de muestra, en unos días tendremos muchos más. Y es que este Gobierno por lo que vemos vive inmerso en un permanente agujero negro en el que está desaparecido. No está y lo que es peor no se le encuentra.

La tranquilidad de Rouco
Iñaki Ezkerra La Razón 24 Agosto 2004

El cardenal Rouco anda tranquilo estos días porque tiene la promesa del PSOE de que no se van a revisar las ayudas a la Iglesia durante esta legislatura. Esto quiere decir que otra de las pancartas que Zapatero abrazó cuando estaba en la oposición acaba de caer y lo lamento porque ésa es una de las grandes asignaturas que tiene España pendientes: si no retirar del todo esa ayudas (no me voy a poner en plan anticlerical entre otras cosas porque soy realista y conozco el poder de la Iglesia) sí al menos hacer una revisión por la cual no acabe siendo inútil que los españoles nos neguemos a poner la crucecita en la casilla destinada a esa santa institución cuando hacemos la declaración de la renta (ya que el Estado tiene el compromiso de compensar económicamente el declive del fervor religioso) y por la cual los colegios de curas del País Vasco y Cataluña que más se destacan por su adoctrinamiento nacionalista y su sistemática negación de España no sigan recibiendo doblemente subvenciones del Gobierno de la Nación y de los autonómicos a cambio de nada.

Esto quiere decir que seguiremos manteniendo con nuestro dinero –seamos o no creyentes, seamos o no nacionalistas– a los Setienes, los Uriartes y los quinientos curas vascos-catalanes (entre ellos Xirinacs, el amigo de ETA) que firman cada seis meses un manifiesto independentista.

Aún estamos por ver un manifiesto de sacerdotes en defensa de sus colegas de oficio amenazados por el terrorismo en Euskadi o sólo unas líneas de apoyo en las publicaciones del Arzobispado de Madrid y la Conferencia Epicospal (contra mis libros «volterianos» sí llenará páginas esa piadosa gente pero no contra el meapilas de Arana o a favor de los curas con escolta).

Esto quiere decir, sí, que el PSOE no va a topar con la Iglesia ni va a llegar la sangre al río por más que legalice el matrimonio gay o mantenga la legalidad del aborto, hechos de las cuales me congratulo y que a Rouco no le quitan el sueño porque el asunto grave es el dinero. Quiere decir, en fin, que Rouco hacía teatro cuando le cuestionaba al PSOE hace unas semanas esa permisividad abortiva de nuestras leyes que en ocho años no le cuestionó al PP. Lo que Rouco estaba haciendo era ayudar a Zapatero presentándolo con unos diabólicos tintes rojos que ya quisiera; ayudarle a traicionar a su electorado y a renunciar a esa revisión de las ayudas que ahora –sabemos– no tendrá lugar.

Y lo que ha hecho Zapatero a su vez es dejarse ayudar por esas mediáticas y providenciales regañinas de Rouco y el Papa en cuestiones «secundarias» que por un oído le entran y por el otro le salen. Dicho de otro modo, ya sólo faltaba que lo que fue normal en la era de Aznar se nos quiera vender como un logro de Zapatero. Zapatero lo que va a dar es un paso atrás. No sólo no va a revisar las ayudas a la Iglesia católica sino que las va a extender a la musulmana digamos lo que digamos en nuestra declaración a Hacienda.

Apocalipsis según ZP
Bruno Aguilera La Razón 24 Agosto 2004

De toda la vida hacer el agosto ha sido sinónimo de enriquecimiento. Al menos hasta que PRZ se puso a los mandos, pues desde entonces ni siquiera este mes vacacional es lo que era en una España que cada vez pinta menos por estar a la merced del insensato de Maragall, que ése sí que está hecho un pinta de cuidado aprovechando que el presidente de la nación se pasa el día sonriendo a diestro y sobre todo a siniestro, por aquello de que es de izquierdas.

Lo difícil es saber hasta qué punto la sempiterna sonrisa de José Luis ha degenerado en risa floja porque a pesar de los ímprobos esfuerzos de ese discípulo aventajado de Goebbels que es el padre Rubalcaba (no me digan que no tiene aspecto de fraile franciscano de la época de los Borgia) es cada vez más general la sensación de que antes del 11-M España estaba cerca de la cumbre y que en pocos meses esto se está viniendo abajo de forma manifiesta, por más que el honroso y esforzado Solbes esté haciendo lo que puede para que el ánimo del personal se mantenga incólume. Tarea más que difícil porque los síntomas del declinar son cada vez más evidentes.

Basta con pasearse por cualquiera de nuestras ciudades para darnos cuenta de que no hay portal en el que no aparezcan uno o varios cartelitos de se vende o alquila. Aunque lo más inquietante es que en pleno verano la Administración empiece a darnos la matraca con la lotería de Navidad, casi seis meses antes de que nos comamos el turrón. Lo cual da muy mal fario. Y no menciono Atenas.

Al final va a resultar que PRZ es gafe y se ha encaramado a la poltrona monclovita en el peor de los momentos posibles. Cuando la economía mundial se enfrenta a una crisis que eufemísticamente los técnicos llaman «estructural» para no tener que decir lisa y llanamente que hemos iniciado una larga carrera cuesta abajo y sin frenos y que sólo queda apretarse el cinturón, es decir: malvender el BMW y el apartamento en la playa.
Al final Rajoy, que sigue pareciéndome lo mejor que hay en la política nacional, va a tener suerte de estar en la oposición, porque los de Ferraz no van a poder echarle la culpa de que nuestras empresas se marchen a la Europa del Este, nos hayan quitado los fondos de cohesión, el petróleo y la inflación estén por las nubes y las bolsas por los suelos. Aunque es seguro que fray Alfredo (Rubalcaba) tratará de vendernos la burra de que todo es en aras del desarrollo sostenible, de la ecología y de las parejas de hecho, y que gracias a ellos el terrorismo islámico está a punto de convertirse en terrorismo etarra que es el bueno. Vamos que a Don Mariano sólo le queda sentarse a esperar que los mismos que gritaron «guerra no» y «pásalo» canten la coplilla: «Fue llegar a la Moncloa Rodríguez Zapatero, quedarnos en pelota y marcharse el dinero». Con ritmo de rap.

Suspiro de alivio
A. Pérez Henares La Razón 24 Agosto 2004

Suspiro de alivio de los pensantes monclovitas: Menos mal que se acaban las vacaciones. Menudo veranito les han dado. Se ha hecho eterno este primer agosto del regreso socialista al poder, de los neo-ministros en bañador, de las neo-ministras en pasarela y de Sonsoles en Benarroch. Nunca han deseado tanto la vuelta a la normalidad aunque ésa sea de bronca diaria en el Parlamento, aunque las batallas con la oposición sean a mordicos o aunque suba el déficit y el petróleo y hasta la inflación. Para eso están Rubalcaba y su mítico comando móvil. Cualquier cosa menos estas que les han ido cayendo encima, que no es que te maten pero que te dejan clavado. Con cara de gilipollas, vamos. Primero fue lo del «yes», de Míster Yes, que a ver que dices luego y como salvas la cosa, luego los peces de Maragall y de remate los modelitos. Y si al menos en Atenas hubiéramos empezado a ganar medallas como locos. Alguna va cayendo, pero así la gente no sale de la pasarela.

El panorama otoñal que le aguarda al gobierno del PSOE es de los que nadie quiere ver salir por chiqueros. La economía tendrá que toser más pronto que tarde con lo del petróleo, lo de la inmigración se desborda y las «progrerías» pueden acabar estallando bajo los pies, Ibarretxe sigue en sus trece y ETA y sus cachorros intentan coger aire, Maragall y sus «panacas» pueden reventar las costuras del partido y las de España. A ZP ya no le van a valer ni sonrisas ni frases monas. Llega la hora de la verdad. Ojalá acierte. Nos va mucho. Pero estoy seguro de que por muy mal que se ponga la cosa mejor será que parezca que el liderazgo del PSOE lo ejerce la Benarroch.

Pujol: el mestizaje entre inmigrantes y catalanes sería «el final de Cataluña»
Asegura que llega un momento en que «al agua se le tira sal y no la disuelve»
Redacción La Razón 24 Agosto 2004

Girona- «Ser o no ser», esa es la cuestión que según el ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, los catalanes nos jugamos en el proceso de reforma del Estatut de Autonomía. Pujol alertó ayer que el mestizaje sería «el final para Cataluña», pero para que tal día no llegue, señaló que es imprescindible que el nuevo Estatut recoja las competencias relativas a inmigración.

Las palabras de Pujol cayeron como una bomba de relojería sobre la localidad francesa de Prada de Conflent, donde el ex presidente de la Generalitat, pronunció una conferencia en el marco de la XXVI edición de la Universitat Catalana d’Estiu. Sin embargo, antes de que la bomba tuviera tiempo de estallar, Pujol argumentó su declaración. En primer lugar el presidente de CiU defendió la convivencia entre catalanes e inmigrantes y la integración de los recién llegados a Cataluña, aunque «sin necesidad de llegar al mestizaje», pues a su entender, ello «sería el final de Cataluña». Y es que a lo largo de su historia, Cataluña «ha hecho un gran esfuerzo de convivencia e integración» con los inmigrantes, pero «podría llegar el momento en el que no podamos hacer este esfuerzo» y se corra el riesgo de que «se nos rompa el país».

Para evitar malos entendidos, Pujol hizo gala de sus conocimientos de botánica y explicó con símbolos qué quiere decir con que el mestizaje sería «el final de Cataluña». Explicó que Cataluña es un árbol al que se le injertan «constantemente» gentes e ideas desde hace siglos. Para que este árbol no pierda su esencia, hay que fortalecer el tronco, que es la Cataluña original, porque así se garantiza el éxito de «los constantes injertos» que recibe, que hacen del árbol «algo distinto», pero sin poner en riesgo su vida». Pujol añadió otro ejemplo por si no había quedado clara su teoría del árbol: «A un vaso se le tira sal y la disuelve; se le tira un poco más y también la disuelve, pero llega un momento en el que no la disuelve» En esta misma línea, Pujol llamó a los catalanes a «conservar nuestras virtudes», entre las que citó «el sentimiento de pertenencia» y «la voluntad de ser», que a su juicio, cojean entre los catalanes. Pujol reclamó «autocrítica», que no es lo mismo que «menosprecio», una actitud «que algunos sectores tienen y son suicidas e injustas». Dice el refrán que para gustos, los colores y en Cataluña, no todos ven el mestizaje con los ojos de Pujol.

El portavoz del grupo Izquierda Verde-IU-ICV en el Congreso, Joan Herrera, recordó al ex presidente que, precisamente, «lo que define a la sociedad catalana actual es el mestizaje». Para Herrera las afirmaciones de Pujol suenan antiguas aunque no cree que «sea una persona racista». El debate está servido. . Pujol comentó que «sería bueno que no nos dejáramos arrastrar por discusiones nominalistas, porque ayudan a crear confusión y no nos dan prestigio fuera de Cataluña». En esta línea, ha afirmado que fue gracias a él y a Miquel Roca, «ante una gran indiferencia del resto de políticos catalanes», que se introdujo la distinción entre nacionalidades y regiones en la Constitución actual.

Nuevas pruebas señalan al argelino Lamari como el séptimo terrorista que se suicidó en Leganés
El juez deja en libertad al imán de Torrent, quien reconoce que el libro de rezos hallado en el piso en el que se quitaron la vida los islamistas se lo envió a Lamari
D. M. / J. P./MADRID ABC 24 Agosto 2004

Las declaraciones ante el juez del sirio Safwan Sabagh y del argelino Abdelkrim Beghadali, detenidos el pasado viernes en Valencia, refuerzan las pruebas que apuntan a Allekema Lamari como el séptimo de los terroristas del 11-M que se suicidaron en el piso de Leganés. Los dos elementos que llevaron al arresto de ambos -dos números de teléfono y un libro de rezos- tenían como destinatario al fundamentalista argelino. El magistrado Juan del Olmo acordó ayer prorrogar durante 72 horas la detención incomunicada de Sabagh para que se practiquen una serie de diligencias solicitadas por la fiscal Olga Sánchez, mientras dejó en libertad a Abdelkrim Beghadali, imán de Torrent.

La última operación antiterrorista lleva camino de despejar una de las incógnitas que aún se mantienen sobre la trama del 11-M: la identificación del séptimo suicida. Así, en su declaración ante el juez, Sabagh reconoció que había facilitado a Lamari sus números de teléfono, el móvil que utiliza habitualmente y el de un comercio que regenta en Valencia. Ello explicaría que estos números de teléfono se hallaran escritos a mano en una nota encontrada en el turismo Skoda Fabia localizado el pasado 15 de junio en Alcalá de Henares. En el interior del vehículo también se descubrieron restos de los perfiles genéticos del marroquí Mohamed Afalah, uno de los islamistas huidos sobre el que pesa una orden internacional de busca y captura, y del séptimo suicida que podría ser el citado Lamari. Hace unas semanas la juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios cursó una comisión rogatoria a Argelia con el fin de comprobar si los restos aún no identificados del piso de Leganés corresponden a Allekema Lamari.

«Suficiente fanatismo»
Tal y como adelantó ABC, un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) elaborado cinco días después de la terrible matanza de Madrid consideraba a este argelino fundamentalista, ex jefe de una célula del GIA, «como posible planificador y/o ejecutor de los atentados». Justificaba estas sospechas porque Lamari «tiene el suficiente liderazgo y grado de fanatismo». Según el resultado de las nuevas diligencias, el magistrado decidirá la prisión o la puesta en libertad de Safwan Sabagh.

Le envió el libro de rezos a la cárcel
Por otra parte, el juez decidió dejar en libertad a Abdelkrim Beghadali. El imán de la localidad valenciana de Torrent declaró que el libro de rezos con versículos del Corán hallado en la vivienda de Leganés, en el que se encontraron sus huellas, se lo había enviado a Allekema Lamari a la cárcel en 1998, cuando el argelino se encontraba en prisión provisional tras haber sido detenido un año antes en Valencia por pertenencia al Grupo Islámico Armado (GIA).

Se da la circunstancia de que tanto Abdelkrim Beghadali como Safwan Sabagh fueron detenidos durante unas horas el pasado mes de marzo acusados de estar relacionados, precisamente, con aquella célula de Lamari. Este salió de prisión en 2002, después de que el Tribunal Supremo rebajara la condena que le había impuesto la Audiencia Nacional. Tras afincarse en la localidad de Tudela, se le perdió el rastro.

Por otra parte, Beghadali declaró al juez que los 15. 000 euros que se encontraron en el registro de su domicilio era dinero que iba a utilizar para realizar una serie de pagos relacionados con su profesión, ya que es contratista de obras. Del Olmo puso al imán de Torrent la condición de fijar domicilio y teléfono, y le solicitó que justificara esos pagos que debía realizar o dicho dinero quedaría depositado en el juzgado.

María San Gil insta a Ibarreche a abandonar sus mensajes «turbios y engañosos»
Redacción La Razón 24 Agosto 2004

Madrid- «Es perverso en el fondo y en la forma». Esa fue la calificación que recibió ayer el Plan Ibarreche por parte de la presidenta del PP en Guipúzcoa, María San Gil. Además, criticó al lendakari de «seguir con sus mensajes turbios y engañosos y de desestabilizar y generar incertidumbres, malestares y, sobre todo, vascos de primera y vascos de segunda».

La futura candidata popular a la presidencia del Gobierno vasco criticó duramente las actitudes del PNV y del Partido Socialista vasco. Con respecto a los primeros, declaró que «deben pasar a través de las urnas a la oposición por no haber sido capaces en 25 años de gobierno de resolver los viejos problemas que tiene este país y añadir otros nuevos», en referencia a la propuesta del lendakari. En cuanto a los socialistas vascos, mostró su malestar ante unas políticas dirigidas a «agradar al PNV» y les reprochó que «hayan abandonado la voluntad de ser alternativa al nacionalismo».

Respecto a los atentados cometidos por ETA en las últimas semanas en localidades de Cantabria, Asturias y Galicia, la dirigente popular destacó también la reaparición de la banda «en la vida política» e indicó que «eso debería obligar al Ejecutivo vasco a coger el toro por los cuernos y, de una vez por todas, darse cuenta de que el mayor y peor problema que tenemos en España es la existencia de ETA». Así, instó a los nacionalistas, «como partido gobernante», a buscar de manera «decidida» la forma de acabar con ETA, «que no hace más que crear dolor, miedo y angustia».

Asimismo, preguntada sobre los altercados callejeros ocurridos durante las fiestas de Bilbao y San Sebastián, la dirigente popular destacó un «resurgimiento» de la «kale borroka» e instó al Gobierno socialista a «no bajar la guardia porque algo está cambiando». En esta misma línea declaró que «lo que se había conseguido con políticas de firmeza del PP, muchas de ellas apoyadas con el PSOE en la oposición, era poner coto y terminar con la impunidad de estos terroristas callejeros con medidas policiales y legales», detalló San Gil. Finalmente destacó quien subrayó que los incidentes registrados en la capital donostiarra estaban «perfectamente organizados».

Un juzgado anula la subvención del Ayuntamiento de Elorrio a Udalbiltza
EFE/ELORRIO  El Correo 24 Agosto 2004

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Bilbao ha declarado nula la ayuda de 7.500 euros concedida por el Ayuntamiento de Elorrio a Udalbiltza «por no ser conforme con el ordenamiento jurídico», según recoge la sentencia.

En el fallo, el juez estima el recurso interpuesto por la Administración del Estado contra el acuerdo adoptado en diciembre de 2003 por la comisión de gobierno del Ayuntamiento de Elorrio -regida por la coalición PNV-EA- que aprobó esta subvención.

La sentencia, de carácter firme, considera probado que Udalbiltza es una asociación de «concejales y alcaldes electos, agrupados con el propósito de afirmar la existencia de Euskal Herria como nación, impulsando la construcción nacional de Euskadi y su proyección internacional como nación con personalidad propia».

El juez dictamina que la Ley de Bases de Régimen Local no justifica «la conversión de los ayuntamientos en organizaciones de difusión o defensa de proyectos políticos supramunicipales, en los que el referente deja de ser el sustrato colectivo del municipio, para desplazarse a una colectividad más amplia e indefinida». Estas ayudas favorecen, según la sentencia, «a un ente creado ex profeso para la reivindicación de un programa de transformación política partidista».

En el recurso, que el juez acepta en su integridad, el Estado recalca que Udalbiltza no existe en el ordenamiento jurídico por lo que la financiación de Udalbide -creada para dar cobertura jurídica a Udalbiltza- supone un «fraude de ley».

Tras conocer la sentencia, el PSE-EE de Elorrio ha presentado, para su debate en el próximo pleno municipal, una moción que propone destinar al consorcio de guarderías públicas Haurrekolak los 7.500 euros que el Ayuntamiento había reservado para subvencionar a Udalbiltza.

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