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Recortes de Prensa     Viernes 27 Agosto 2004

El pastel presupuestario
Editorial La Razón 27 Agosto 2004

LA CULPA ES DEL CHACHACHÁ
Valentí PUIG ABC 27 Agosto 2004

¿Pero es que nadie se acuerda
Juan Carlos Girauta  Libertad Digital27 Agosto 2004

Confusión autonómica
Aleix Vidal-Quadras La Razón 27 Agosto 2004

María Zambrano: España y los nacionalismos
Andrés Sorel La Razón 27 Agosto 2004

Escoltas y escoltados
Juan BRAVO La Razón 27 Agosto 2004

Una doctrina para Aragón
Editorial Heraldo de Aragón  27 Agosto 2004

Confusio al revés
Cristina Losada  Libertad Digital27 Agosto 2004

PECES-BARBA, EN CERVERA
Jaime CAMPMANY ABC 27 Agosto 2004

La vuelta de la «kale borroka» al País Vasco
La Razón 27 Agosto 2004

Zapatero retira el recurso contra las embajadas catalanas que presentó el Gobierno del PP en el TC
EFE   Libertad Digital 27 Agosto 2004

Oreja critica la irresponsabilidad de plantear una reducción de escoltas cuando ETA sigue atentando

Agencias  Libertad Digital 27 Agosto 2004


 


El pastel presupuestario
Editorial La Razón 27 Agosto 2004

Es en el momento de elaborar los Presupuestos Generales del Estado, cuando un Gobierno que no goza de la mayoría absoluta en el Parlamento, como es el caso, tiene que dar la medida de su capacidad de diálogo y concertación. Y, por las trazas, parece que a José Luis Rodríguez Zapatero sus socios catalanes no se lo van a poner precisamente fácil.

Es así, porque lo que plantean, tal y como hoy recoge LA RAZÓN, los representantes de ERC supondría, de aceptarse, un agravio comparativo para el resto de las comunidades autónomas con lengua propia y una perversión en suma del sistema presupuestario español, al establecer privilegios exclusivos para el fomento y potenciación de un idioma, con unas partidas específicas no computables a la financiación de la Generalitat. Porque corresponde a Cataluña, que tiene la competencia plena en materia de educación y asuntos sociales, dotar de los fondos correspondientes a sus programas de extensión del idioma vernáculo, tanto en el territorio de la autonomía como en el resto de España o del mundo. De lo contrario, nos encontraríamos con la paradoja de que otras comunidades, en las que nunca se ha hablado catalán, tendrían que financiar de sus presupuestos educativos la enseñanza, optativa, de una tercera, o cuarta, lengua si contamos con el imprescindible inglés.

Otra cuestión muy distinta es que el Ejecutivo de Zapatero decidiera financiar en toda la Enseñanza Secundaria Obligatoria y para todas las comunidades autónomas el aprendizaje de las distintas lenguas regionales españolas y no sólo el catalán. Sin duda, supondría un enriquecimiento cultural nada despreciable para las futuras generaciones, pero implicaría un esfuerzo económico y técnico difícilmente asumible en la actual situación de la Hacienda pública. En cualquier caso, la batalla por el reparto del pastel presupuestario no ha hecho más que empezar.

LA CULPA ES DEL CHACHACHÁ
Por Valentí PUIG ABC 27 Agosto 2004

TENDRÁN que quedar expresados en platino el día y la hora en que el PSOE decida que no puede proseguir aparentando que gobernar consiste en pasarle las culpas al partido que gobernó previamente. Políticamente, la estrategia es válida, sobre todo si el electorado se la cree, pero no se puede confiar en que todo el conjunto de la sociedad lo acepte sin más, con carácter de prórroga indefinida. Por eso, como las medidas clásicas, ese día habrá de quedar cifrado en metal noble. Para Rajoy, el oro, la plata o el bronce pueden estar para tal ocasión en el debate sobre los presupuestos generales del Estado. Si el presupuesto es la concreción en materia viva de lo que hará y no hará un gobierno, estos presupuestos tienen a su vez otro qué: con quién se gasta el dinero público un Gobierno que existe gracias a los votos de los escaños eco-comunistas y del independentismo republicano. Desde ERC ya se ha recordado al presidente del Gobierno que fue investido con sus votos y que son parte del tripartito que sostiene a Pasqual Maragall en la presidencia de la Generalitat. ERC también deja caer que un nuevo sentido en el voto de sus senadores haría que el PSOE dejase de tener la precaria mayoría que hoy tiene en el Senado.

PARA sumar los doce votos que el PSOE necesita para que se aprueben sus presupuestos no faltará en los aledaños de Zapatero quien piense que sería una buena jugada contar con Convergencia i Unió. Ahí Solbes ya tiene una cierta experiencia, aunque sin Jordi Pujol en activo las cosas ya no sean iguales. Más aún: a los socialistas catalanes -ese águila a veces bicéfala que es el PSC-PSOE- no les ha de complacer que CiU saque pecho en Madrid cuando de lo que se trata es de que el tripartito se perpetúe en Cataluña. En el PSC se considera que las circunstancias son las más oportunas para dejar a CiU a pan y agua, sin horizonte previsible y sin capital simbólico. Por si acaso hubiese que poner las cosas en la balanza, parece que los eco-comunistas retiran su exigencia de un encontronazo parlamentario a cargo de la emigración. Así están las cosas en el parqué. Con o sin antifaz, el tripartito catalán intervendrá con mucho peso en los próximos presupuestos generales del Estado.

PARA el vicepresidente Solbes la presión del tripartito de Pasqual Maragall puede turbar la armonía de sus cálculos en el mejor de los mundos posibles. De una parte, si gastar y subir los impuestos son acciones de causa y efecto que pertenecen a la tradición del socialismo, no es menos cierto que no en vano ha velado armas por el equilibrio presupuestario. Las cuentas no están por la heterodoxia pero aliados como IU-ICV o ERC, al igual que la fuerza oscura del tripartito catalán, son sinónimo de gasto público desquiciado y rebosante. Sagaces fumadores y partidarios del buen beber ya dan por descontado que, como de costumbre, serán las primeras víctimas de la política presupuestaria de Zapatero, porque por lo menos van a incrementarse los impuestos sobre el alcohol y el tabaco. Fumadores y bebedores, el grupo más sufrido de entre todos los contribuyentes españoles, ya han echado cuentas y saben que les tocará pagar a los grandes buscadores de renta. Por el instante, «¿Piove? ¡Porco governo!», pero en este caso la culpa todavía es del gobierno anterior, como lo fue del chachachá, según dice la canción. A primera vista, alguien tiene que ganar la trifulca presupuestaria. De antemano la tenemos perdida bebedores y fumadores.     vpuig@abc.es

Cataluña
¿Pero es que nadie se acuerda?
Juan Carlos Girauta  Libertad Digital27 Agosto 2004

Fueron inteligentes y eficaces, pues adivinaron que resulta mucho más rentable ofrecer un pasado virtual a los muchos que no movieron un dedo –hacerles partícipes de la biografía de los pocos que sí lo movieron– que abundar en Petronila y Ramon Berenguer Ahora se lleva mucho decir que España es una invención, una construcción de los liberales decimonónicos (así Álvarez Junco, Fox, Josep Fontana en El Mundo). Claro está que el actual concepto de nación es tributario del romanticismo, de la realidad europea del sigo XIX y de las Historias Generales que entonces se escribieron. Las categorías que manejamos precisan matizaciones cuando saltamos hacia atrás en los siglos. Lo que no parece constituir un problema para la mayoría de historiadores nacionalistas y autores de libros de texto, que llaman Confederación Catalano-Aragonesa a la Corona de Aragón, echando mano de un vocablo y de un concepto que no existía en la época estudiada.

Bien, el estado-nación es reciente en la historia. Pero los que le niegan a España hasta el nombre, como hacen desde siempre los medios de comunicación de la Generalitat, y prefieren "Estado español", tampoco deberían referirse a "Francia", "Alemania" o "Italia". A fin de cuentas, a finales del siglo XVIII la mitad de los franceses no hablaba francés y una inmensa mayoría de italianos no hablaba italiano a finales del XIX (Hobsbawm). Y los supuestos cuentos ancestrales alemanes que habría rescatado el filólogo Grimm se los había inventado con su hermano.

Al acceder al poder un nacionalista visionario y tenaz como Pujol, no es extraño que las nuevas autoridades pusieran en marcha un programa urgente de construcción nacional en toda regla. Tuvieron pronto en sus manos el presupuesto suficiente y las competencias legales para usar la principal herramienta de esa estrategia, la educación. Algunos, equivocadamente, pensamos que la precipitación con que se reexplicaba el franquismo, tan reciente, haría fracasar el proyecto porque todos los que no estuvieran en edad infantil podrían advertir las distorsiones. Y la principal distorsión se resume en una frase: Cataluña fue antifranquista.
En esa simpleza, en esa mendaz generalización, en ese cuento chino han apoyado principalmente su rediseño de la historia. Fueron inteligentes y eficaces, pues adivinaron que resulta mucho más rentable ofrecer un pasado virtual a los muchos que no movieron un dedo –hacerles partícipes de la biografía de los pocos que sí lo movieron– que abundar en Petronila y Ramon Berenguer. Supieron que interpretar la afición al Barça o al montañismo como formas del antifranquismo era infinitamente más útil que crear un país de hermeneutas de Espriu, Foix o Palau i Fabra.

Quedó pues pendiente la introspección, y el tiempo corrió, y hoy nadie con menos de cuarenta y tantos años puede siquiera sospechar que aquí hubo un grupo activo y reducido de antifranquistas, los comunistas del PSUC, rodeado de minúsculos colectivos que exhibían otras siglas. Eso es todo. Ah, y algunos franquistas que luego han contado que hacían antifranquismo desde dentro. Dos botones de muestra: uno dirigía La Vanguardia, un medio que fue muy combativo con Franco, como todo el mundo sabe; otro era Rector de la Universidad de Barcelona (del 64 al 76) y mano derecha de López Rodó. A este último héroe lo hemos visto muchas tardes junto a Julia Otero en TV3 vertiendo ácidas ocurrencias contra Aznar, que a él le parece, claro, un franquista.

Confusión autonómica
Aleix Vidal-Quadras La Razón 27 Agosto 2004

El globo sonda lanzado por el Gobierno sobre la posible inclusión en la reforma de la Constitución del derecho de veto para las comunidades autónomas en leyes que afecten a los hechos diferenciales o al principio de solidaridad ha añadido otro elemento de incertidumbre a la polémica generada desde que José Luis Rodríguez Zapatero anunciara sus intenciones de abrir el melón de la Carta Magna. El actual equipo dirigente del PSOE sigue una táctica en relación a los eventuales cambios en nuestra Ley fundamental que consiste en mantener al personal entretenido con propuestas esporádicas de detalle y observar la reacción de su propio partido y de las demás fuerzas políticas calibrando el nivel de aprobación obtenido. Cuando se apagan los ruidos mediáticos provocados por una ocurrencia, se lanza la siguiente y vuelta a empezar. La sensación de falta de visión de conjunto, de improvisación y de frivolidad que transmite semejante forma de proceder degrada el debate sobre uno de los asuntos más serios que la sociedad española debe resolver si desea mantener el nivel de calidad democrática y de solidez institucional que introdujo por primera vez en nuestra historia contemporánea el gran pacto civil de la transición.

La reforma constitucional, suponiendo que tal cosa resulte conveniente, no puede ser fruto de tanteos vacilantes sobre puntos dispersos. Algo tan serio como la introducción de cambios en nuestro derecho primario requiere un debate global de carácter político, jurídico y social enormemente riguroso y que tenga como premisa básica un acuerdo de principio de los dos grandes partidos nacionales sobre los contenidos y el alcance de la operación. Los jugueteos en torno a una cuestión tan seria como el derecho de veto para entes subestatales, fórmula que por cierto ya está desacreditada en los sistemas federales en los que existe, o la extraña invención de un Senado fragmentado en grupos territoriales en los que se integren en heterogéneo tropel parlamentarios y miembros del ejecutivo correspondiente, demuestran que el Gobierno no entiende lo que se trae entre manos y es incapaz de calibrar la gravedad de un tema en el que nos jugamos nada menos que la estabilidad y la viabilidad de nuestra convivencia.

Además, mientras determinados partidos insistan en proclamar sus intenciones disgregadoras exhibiendo sin disimulo alguno proyectos independentistas liquidadores de la unidad nacional, el poner a su disposición elementos normativos adicionales para que su tarea de demolición sea más fácil equivale a una mezcla de suicidio e imbecilidad en la que ningún gobierno responsable debería incurrir. Afortunadamente, la propia Constitución establece unas mayorías parlamentarias para emprender cualquier reforma de su articulado que pone en manos del Partido Popular la protección de un patrimonio de paz, orden y prosperidad que hay que preservar a toda costa.

María Zambrano: España y los nacionalismos
Andrés Sorel es escritor La Razón 27 Agosto 2004

Sobre el tema de la idea de España, del o de los nacionalismos, han corrido ríos de tinta. Y lo que es peor, demasiada sangre. Y continúa enquistado. Es como si en un paisaje desolado, que cruza un riachuelo seco y pedregoso, se hubieran situado a sus orillas dos animales feroces disputándose el terreno, observándose, amenazándose, dispuestos a matar o morir por lo que no tiene una gota de agua. Porque en los momentos que vivimos también ese concepto del nacionalismo, los nacionalismos, se nos asemeja situado en un decorado limitado por el absurdo.

Cuando no parece existir otro nacionalismo que el dimanado del Gran Imperio, los monopolios transnacionales, los centros de poder cada vez más nucleados en torno a ese clan de las cien familias que se reparten el Planeta. Y que imponen su idioma, sus formas de vida, hasta definen sus fronteras y estrategias económicas en función de sus intereses. Respetamos, es más, defendemos la necesidad de la libertad cultural de cada pueblo, de su independencia organizativa, del respeto a sus costumbres y necesidades. Y el diáologo entre todos ellos para precisamente oponerse a que sean definitivamente subsumidos, fagocitados.

Por eso nos parecen irreales determinadas posturas enquistadas en viejas razones históricas que también debieran ser revisadas a la luz de la razón crítica. Es bueno recordar, y no vale la excusa de que se hable más de ella por celebrarse el centenario de su nacimiento, sino porque pienso que se trata de una de las mentes más lúcidas que ha dado en su historia el pensamiento de España, a María Zambrano, que también abordó el presente tema, que podría además enmarcarse en sus trabajos sobre la agonía de Europa y del presente histórico. Lo hacemos con unos fragmentos de su análisis, sin duda el más exhaustivo que se ha realizado, sobre la novela «Misericordia» de Pérez Galdós. Escribe:

«Desde el comienzo del siglo XIX hasta la tragedia actual, la unidad del pueblo español ha sufrido tremendas crisis. Mas ya es aventurarse en exceso decir ‘‘unidad del pueblo español’’».

Aquí María Zambrano incide en uno de los aspectos menos desarrollados que sobre el tema de la cuestión nacional se realizan, fundamentales para explicar no sólo las diferencias entre los pueblos de España, sino también entre sus culturas y problemas irresueltos de comprensión entre ellos. La España de los Reyes Católicos cercenó profundas libertades, cerró en falso la fragmentación de España y encima produjo profundos traumas económicos y culturales con la persecución y expulsión de árabes y judíos.

El Estado centralista sólo se imponía por la rigidez militar y eclesiástica, y alumbraba unas características integristas nefastas desde los puntos de vista económicos, ideológicos, políticos y culturales. Zambrano ahondará en esta situación al hablar del Estado de Cisneros, que es el que se prolonga en el tiempo consolidándose con Felipe II pero sin terminar de definir esa unidad española que no quiere mirar hacia el pasado como no sea a través de ojos inquisitoriales, y que echa por la borda varios siglos de mestizajes, fusiones, intercambios de culturas de Oriente y Occidente, y de costumbres y fusiones físicas y étnicas. Guetos para determinadas gentes, como los gitanos, suburbios para quines no expulsados quedan subsumidos en bolsas de pobreza, sin integrarse plenamente con los «limpios de sangre», pueblos como el de Euskadi encerrados en sí mismos, sin apenas comunicación con el resto de los habitantes peninsulares, otros como los del Mediterráneo abiertos a gentes y formaciones políticas y culturales situadas más allá de los Pirineos, forman un mosaico que dará lugar a enfrentamientos internos por fueros y leyes y hasta a cruentas guerras civiles. Mas volvamos a dejar la palabra a María Zambrano:

«La revolución anhelada en España por los españoles mejores ha sido una revolución frente al pasado... Revolución querida y ansiada por muchos de aquellos que han sentido la tragedia de la unidad española como su propia tragedia –así don Miguel de Unamuno–. El peligro ha estado en el rencoroso malentender de los torcedores de toda clara voluntad, que han querido hacerlo confundir con su contrario, con su enemigo peor: el cadavérico, falso tradicionalismo».

Y hoy seguimos igual. Poco enseña, al parecer, la historia, porque la memoria es abolida por los interesados en mantener sus políticas partidistas. Lejos de dialogar, encontrar fórmulas de convivencia que respeten todos los derechos, no sólo los históricos, sino los dimanados de la nueva situación mundial, de las necesidades y voluntades de los pueblos, seguimos alimentando las hogueras de falsos tradicionalismos. Y enfrentando a pueblos contra pueblos en vez de crear espacios de libertades dentro de las características de cada uno, garantizando y ampliando una convivencia pacífica y diferenciadora.     Andrés Sorel es escritor

Escoltas y escoltados
Juan BRAVO La Razón 27 Agosto 2004

Los expertos saben mejor que nadie que no se debe bajar la guardia en ninguna circunstancia frente a la amenaza terrorista. Existe una coincidencia generalizada en que ETA atraviesa uno de los peores momentos de su historia, y que el Estado de Derecho tiene arrinconada a la serpiente. Pero también se debe ser consciente de que los terroristas aún tienen capacidad para causar daño, como han querido dejar claro con su campaña de verano en el norte de España. Por eso, es lógico que cundiera la incertidumbre y cierto desasosiego cuando el Ministerio del Interior anunció su intención de «racionalizar» los servicios de escoltas de los amenazados para que los turnos de los agentes sean más adecuados. El secretario de Estado, Antonio Camacho, analizó caso por caso y llegó a unas conclusiones. Se trasladó además que no se contemplaba una reducción importante de efectivos, aunque sí ajustes de acuerdo a las necesidades presupuestarias. Cuando lo que está en juego es la vida de gentes que luchan por la libertad y la democracia, se debería ser generoso con los presupuestos. Lejos de plantearse «racionalizaciones» y «ajustes», la prudencia y la experiencia aconsejan mantener o reforzar la seguridad, con más y mejores condiciones para escoltados y escoltas. ETA siempre está ahí. Interior está obligado a actuar con prudencia.

Una doctrina para Aragón
Editorial Heraldo de Aragón  27 Agosto 2004

EL PRESIDENTE de la Generalitat, tan criticado hace un año por lanzar su proyecto de eurorregión en vísperas electorales, avanzó el miércoles en la concreción de la propuesta, que fomentaría las relaciones económicas y de desarrollo de seis regiones de la Unión y el Principado de Andorra: las cuatro españolas que conformaron la Corona de Aragón -Aragón, Baleares, Cataluña y Comunidad Valenciana- y las francesas Midi-Pyrénées y Languedoc-Rosellón. Pasqual Maragall ha invitado a sus responsables para octubre y, en la Universidad Catalana de Verano, incluso sugirió un nombre para esta área pirenaico-meditérranea: "Comunidad Canigó", por la cumbre que inspiró la poética leyenda de Jacinto Verdaguer en 1886, evocadora de la unidad medieval catalana a ambos lados del Pirineo. Propuesta acogida con abucheos por unos jóvenes que no toleran nada que no sean los "Països Catalans". La anécdota muestra cómo la deseable eurorregión -que tendría, de modo natural, a Barcelona por centro principal-, puede ser frustrada precisamente por los excesos nacionalistas del catalanismo intemperante y anexionista.

Cuando, hace unos meses, se formuló la propuesta, señalamos que Aragón debe establecer sus prioridades con claridad y rigor en este empeño sin resignarse a funciones miméticas. Aragón tiene vínculos objetivos, de variada naturaleza, con casi toda la Francia meridional y con la pujante Toulouse; una vasta -aunque opaca- frontera internacional; y relaciones de privilegio con Cataluña y Valencia que, además, necesita potenciar vía Teruel. Iglesias debe dejar clara su postura en los contenciosos con Cataluña, contribuir a equilibrar el conjunto evitando neocentralismos y no renunciar a una misión fundamental: operar en el dinámico Eje del Ebro, donde Aragón debe ser bisagra estratégica de integración y pieza de seguridad y cohesión. La eurorregión propuesta es atractiva. Pero no debe ser el único objetivo aragonés. Asunto de relevancia sobre el que Marcelino Iglesias, que ya expresó el jueves su desacuerdo con la denominación Canigó por sus connotaciones, debe construir y exponer su propia doctrina, con ánimo cooperativo y sin espíritu de seguidismo.

El PSOE y la era Aznar
Confusio al revés
Cristina Losada  Libertad Digital27 Agosto 2004

No han dejado un país con las arcas vacías y las filas del paro llenas, ni una montaña de corrupción, ni un reguero de crímenes de Estado. El otro día nos enteramos de que habíamos vivido, los últimos ocho años, en un país regido por leyes carcas y religiosas, y sometido a intolerables imposiciones morales. Fue una nueva sorpresa, pese a que ya se conocían, entonces, otros datos preocupantes sobre ese período: el estado era beligerantemente centralista; el gobierno, además de un déficit oculto, dejó déficit democrático; era ineficaz, mentiroso, autoritario y no dialogante; no defendió a las mujeres de la violencia machista; alentó el encarecimiento de la vivienda, causó la subida del precio del petróleo en el mercado mundial y provocó el mayor y más vil atentado terrorista de nuestra historia. Ahí es nada, pero aún no será todo sobre la España de Aznar –el hombre que sólo hablaba con su entrenador personal– según los revisionistas históricos del Partido Socialista.

Don Benito Pérez Galdós se inventó para sus Episodios Nacionales un personaje al que su mecenas apodó Confusio y que tenía como tarea, mejor dicho, como misión, enmendar la Historia de España para que fuera menos accidentada y sangrienta de lo que fue. Con visión genial, el hombre arregló el asunto haciendo fusilar a Fernando VII antes de que pudiera cargarse la Constitución de Cádiz. Eliminado Tigrekán pensó que nos ahorrábamos la mayor parte de las desdichas posteriores. Era, el del buen Confusio, un afán por mejorar una historia desgraciada. Al revés que el PSOE, que está haciendo la contrario.

Los socialistas quieren que la historia reciente sea lo más tenebrosa posible, y no desean borrar a Aznar del libreto de Clío, sino ponerlo de ogro que espante a los niños, es decir, a los ciudadanos, que son los destinatarios del cuento. Si ha habido un malvado feroz al frente del gobierno, todo lo bueno que ocurra después de él, se habrá conseguido en esforzada pugna con las tinieblas que dejó, mientras que todo lo malo que acaezca, tendrá en él su origen. Simple es el cuento, pero en la era de los mensajes por móvil, no hace falta mucho más. Y la verdad es que antes de los móviles tampoco. Y si el PP hace como que no tiene nada que ver con el "ogro", peor para él. Pues eso significa que da por ciertas la maldad del personaje y la fábula entera.

Aznar y su gobierno han cometido errores y han incumplido promesas, pero lo más terrible que le han dejado en herencia al PSOE es lo que no le han dejado. No han dejado un país con las arcas vacías y las filas del paro llenas, ni una montaña de corrupción, ni un reguero de crímenes de Estado. Tal agravio no lo pueden dejar pasar los dirigentes socialistas. No quisieron rendir cuentas por todo aquello y trataron de que se fueran olvidando los desmanes que cometieron. Por si acaso no lo consiguieron, ahora están fabricando el personaje que debe eclipsar, al fin, a su propio Tigrekán. Cabe lamentar que en estos trabajos revisionistas no les acompañen el espíritu lírico y la imaginación que derrochaba Confusio. Ello nos condena a escuchar siempre la misma pobretona narración.

PECES-BARBA, EN CERVERA
Por Jaime CAMPMANY ABC 27 Agosto 2004

ESTOS pequeños estremecimientos intelectuales me acaecen por caer en lecturas poco recomendables. Lo sufro con paciencia porque ésa es servidumbre de periodista, que se compensa con otras satisfacciones. Vamos al grano. Acabo de leer un artículo de Gregorio Peces-Barba, rector magnífico de la Universidad Carlos III, en el que se lee lo siguiente, en frase que copio íntegra y literal: «Esa idea de España, zaragatera y triste, como decía Antonio Machado, es una de las causas de que otras culturas con hechos diferenciales propios como la catalana se alejaran de la idea de España, del indigno «que inventen ellos» y del horrible «lejos de nosotros la funesta manía de pensar»».

Vamos a ver, rector magnífico. Dejemos aparte el sentido auténtico del «que inventen ellos» de don Miguel de Unamuno, que en esa frase y en todas las que escribió y pronunció a lo largo de su fecunda vida el rector de Salamanca se mostró más excelente, perínclito y universal que el rector de la Carlos III. Por otra parte, los inventos que debemos a las gentes que con usted militan en el partido que ahora gobierna, mejor habría sido que los dejaran inéditos. Fíjese usted en el pobre Zapatero, que acaba de inventar el «talante» mientras Rubalcaba inventaba el hacha de sílex.

Dejemos el «que inventen ellos» de don Miguel y vamos a la otra frase, que es una frase de marras. Son muchos los que citan con ese texto la recomendación del claustro de la Universidad de Cervera ante Fernando VII: «lejos de nosotros la funesta manía de pensar». Pero le ruego, magnífico rector, que repase sus fuentes, porque tengo para mí que la auténtica frase, citada por autores que merecen crédito no dudoso, es de otro tenor literal, concretamente este: «lejos de nosotros la peligrosa novedad de discurrir». De una manera u otra, el error no sería importante, porque no va mucho trecho de significado de una expresión a la otra, aunque algunos matices podríamos encontrar. También es posible que la equivocación sea mía, y yo esté «pez» en ese asunto. Pero si fuese usted, yo, pobre periodista, no estaría «pez» donde usted estaría «peces».

Por lo que desde luego no paso, porque sería pasar por carros y carretas, es porque la conocida frase de la Universidad de Cervera haya apartado -como usted dice- a Cataluña de la idea de esa España que aleja de ella la «funesta manía de pensar» o la «peligrosa novedad de discurrir». Pero coño, señor rector, que esa frase se acuñó, se pronunció y se escribió en una Universidad catalana. No es esa España «zaragatera y triste, devota de Frascuelo y de María» la que aleja de sí el «hecho diferencial» catalán, sino que está inventada y pronunciada por catalanes, no sólo en una Universidad de Cataluña, sino en la única Universidad que tuvo Cataluña durante más de un siglo, toma nísperos.

Según su doctrina, tendría que haber sido Cataluña la que se alejara de sí misma. Lo de escribir en los periódicos sin pensar, sin discurrir y sin comprobar sus citas déjelo para los periodistas, tan ignaros y, por oficio, tan precipitados.

La vuelta de la «kale borroka» al País Vasco
La Razón 27 Agosto 2004

El Gobierno no debe cejar en su empeño de acabar con todo el entramado que rodea a ETA, según reconocen los expertos consultados por LA RAZÓN. Esta advertencia hace referencia, entre otras cosas, a los actos de «kale borroka» acontecidos en el País Vasco durante este verano. Algunos de éstos fueron calificados por el secretario de Estado para la Seguridad, Antonio Camacho, como «una forma desagradable de divertirse».

En un época en la que se estaba expandiendo la idea de que ETA se encuentra en su momento más débil, volvió a estallar de repente el fenómeno de la «kale borroka». Y ésta, además, convulsionó la Semana Grande de San Sebastián.

A pesar de ello, los actos de «kale borroka» o terrorismo callejero que tienen lugar en el País Vasco y Navarra han experimentado hasta julio de este año un ligero repunte, ya que durante este ejercicio se han dado 111 actos de violencia frente a 105 que se cometieron hasta julio del pasado año.

Durante estos primeros siete meses del año se han producido un total de 16 detenciones por participación en este tipo de actos vandálicos, de las que cuatro tuvieron lugar el pasado mes de julio.

En el conjunto del pasado año, los violentos llevaron a cabo un total de 150 actos de «kale borroka» en el País Vasco y Navarra. Fue el ejercicio con menos terrorismo callejero de los últimos cinco años, ya que en 1999 se registraron 390 ataques; en 2000, el más violento, se produjeron un total de 581; en 2001 fueron 552, y en 2002 se registraron 448.

ATRIBUYE A LA GENERALIDAD COMPETENCIAS EN POLÍTICA EXTERIOR
Zapatero retira el recurso contra las "embajadas" catalanas que presentó el Gobierno del PP en el TC
El peso político de Maragall en el Gobierno de Zapatero se ha vuelto a notar en la reunión de este viernes del Consejo de Ministros. El gabinete, que volvía al trabajo tras el parón estival, ha acordado retirar cinco recursos de inconstitucionalidad contra normas de la Generalidad. Habían sido presentados por el Ejecutivo del PP ante las maniobras para atribuirse una política exterior, competencia exclusiva del Estado. De la Vega dice que se ha hecho "para rebajar tensiones de la anterior legislatura".
EFE   Libertad Digital 27 Agosto 2004

El más destacado es el referido a la regulación de las oficinas de la Generalidad en el exterior, una especie de “embajadas autonómicas paralelas” a las que atribuye la posibilidad de fomentar las relaciones con las instituciones y órganos del país donde se establezcan. Ante el conflicto planteado por el Estado en el Tribunal Constitucional, la Generalidad decidió modificar el decreto para matizar que sólo actúa en el extranjero "en aquellas materias en que tiene la competencia atribuida" y se desvinculó de cualquier intención de "regular flujos migratorias".

Además, el Gobierno central retira los recursos sobre el nombramiento de los secretarios como miembros de las comisiones de secretarios judiciales de Cataluña, la ocupación, los derechos reales de garantía y la primera Ley del Código Civil de Cataluña.

Esta decisión ahora aprobada ya fue acordada por la Comisión Bilateral de Cooperación Estado-Generalidad el pasado 22 de julio. En ese encuentro, Maragall se comprometió a retirar otros siete recursos que tenía pendientes con el Ejecutivo central.

El TC lo había admitido a trámite
El pasado uno de noviembre, el Boletín Oficial del Estado publicó la admisión a trámite del conflicto positivo de competencia del Ejecutivo del PP frente al Gobierno catalán en relación con los artículos 3.1.c y 5.3 del decreto de la administración autonómica de 10 de junio de 2003 sobre regulación de las oficinas de la Generalidad en el exterior.

La publicación en el BOE recogía que el Gobierno central invocó el artículo 161.2 de la Constitución, "lo que produce la suspensión de la vigencia y aplicación de los preceptos impugnados, desde la fecha de interposición del conflicto", el 25 de septiembre de 2003.

Actualmente, la Generalidad tiene ya dos oficinas abiertas en Polonia y Marruecos, esta última con rango de delegación exterior de la Generalitat, y aspira a abrir una tercera en Colombia. La oficina de Casablanca provocó un enfrentamiento entre la Generalitat y el Gobierno anterior hace un año porque la administración central la veía como una injerencia a sus competencias exclusivas sobre relaciones exteriores.

Las "tensiones de la anterior legislatura"
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dice que el "sentido político" por el que el Gobierno acordó retirar cinco conflictos contra normas de Cataluña responde al "propósito del Ejecutivo de rebajar la tensión que se había producido durante la anterior legislatura".

En la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros, Fernández de la De la Vega insistió en que se trata de "rebajar y relajar" tensiones así como de "abrir una etapa de colaboración entre el Gobierno y las distintas instituciones del Estado, que son el Gobierno y las comunidades autónomas".

DICE QUE NO ES OPORTUNO ABRIR AHORA EL DEBATE
Oreja critica la irresponsabilidad de plantear una reducción de escoltas cuando ETA sigue atentando
El vicesecretario general del PP ha advertido de que si ETA atenta contra alguien a quien Interior le retire la escolta, el responsable político que adopte esa decisión “debería dimitir de inmediato”. Mayor Oreja, que también fue ministro de Interior, cree que el Gobierno se equivoca al afrontar una revisión de la seguridad de los amenazados como si ETA hubiera desaparecido: "ETA no ha desaparecido, y si alguien tenía alguna duda, desde luego no debería tenerla después de lo que ha sucedido este verano".
Agencias  Libertad Digital 27 Agosto 2004

Tras la oleada de atentados de los etarras este verano, el dirigente popular considera que no es el momento oportuno para "abrir la discusión de cómo debe ser el modelo de seguridad para los escoltados en España hoy, como si ETA hubiese desaparecido".

Aunque, en declaraciones a Europa Press, que esos debates "siempre han podido estar encima de la mesa", ha matizado que "si algunos no los hemos llevado adelante es porque es muy difícil hacerlo mientras ETA esté ahí, porque es muy fácil quitar escoltas, muy fácil tomar decisiones en ese terreno, pero luego es muy difícil asumir las consecuencias políticas de lo que significa una decisión tan grave como es quitar una escolta".

En el caso del concejal del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián y presidente del PP de Guipúzcoa, Gregorio Ordóñez, el político vasco ha recordado "es verdad que no le quitaron la escolta, pero no se la pusieron, pese a que algunos la solicitamos en reiteradas ocasiones".

Pese a las críticas, ha insistido en que quien tiene que tomar la decisión es el Ministerio del Interior. "Nosotros acataremos las decisiones que adopte, no hay otro remedio", dentro del Pacto Antiterrorista.

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