AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 28 Agosto 2004

LA ZONA GRIS EN EL PAÍS VASCO
MIKEL BUESA ABC 28 Agosto 2004

NO DESPISTARSE CON LA ETA DEL EXTERIOR
Editorial ABC 28 Agosto 2004

Ningún vasco sin plan
TONIA ETXARRI El Correo 28 Agosto 2004

LA LECCIÓN DE NAYAF
Editorial ABC 28 Agosto 2004

Nayaf: salvar las apariencias
Editorial La Razón 28 Agosto 2004

El reproche olímpico al Gobierno de Irak
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital28 Agosto 2004

Inexorable ineptitud
Ignacio Villa  Libertad Digital28 Agosto 2004

De la memoria y el olvido
José García Domínguez  Libertad Digital28 Agosto 2004

Calvario catalán de Marcelo González
Lorenzo Contreras La Razón  28 Agosto 2004

Regàs prefiere a Franco
EDITORIAL  Libertad Digital28 Agosto 2004

El odio a la libertad
Juan Ramón Rallo  Libertad Digital28 Agosto 2004

La cultura de la horca
Pablo Molina  Libertad Digital28 Agosto 2004

Hallan una cárcel clandestina de Al Sader con al menos 25 cadáveres torturados
Miguel F. Rovira La Razón 28 Agosto 2004

Zapatero permite a Cataluña tener su Código Civil para «rebajar» la tensión
M. S. G. / J. R. La Razón 28 Agosto 2004

Zaplana: «El Gobierno pagará un precio por los pactos ocultos en Presupuestos»
Efe La Razón 28 Agosto 2004

ATRIBUYE A LA GENERALIDAD COMPETENCIAS EN POLÍTICA EXTERIOR
EFE  Libertad Digital 28 Agosto 2004
 


LA ZONA GRIS EN EL PAÍS VASCO
por MIKEL BUESA. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ABC 28 Agosto 2004

EN el letargo del mes de agosto, pese a referirse a algo ya conocido o al menos largamente intuido, la noticia que transcriben las páginas de ABC estremece: «no se apoya a las víctimas en el País Vasco». La crónica alude, como no podía ser menos, a quienes han sufrido las consecuencias del terrorismo nacionalista, y recoge los resultados de una encuesta realizada por el equipo del Euskobarómetro, según los cuales aproximadamente la mitad de los españoles son de esa opinión. No es este un dictamen fruto de la ignorancia o del tópico, ni tampoco de la pasión emocional, sino que más bien refleja una tozuda realidad avalada por la experiencia de muchas de las personas golpeadas por aquella violencia, e impasiblemente cuantificada por la sociología: en Euskadi hay un menor rechazo a ETA que en el conjunto de España y supera un tercio la proporción de ciudadanos que muestran un apoyo próximo o remoto a la banda terrorista; casi tres cuartas partes de la población creen que el gobierno debe negociar con ésta, aunque la mayoría condiciona tal política al abandono de las armas; y dos tercios se muestran proclives a excarcelar a los convictos por delitos de terrorismo. Diríase que en la sociedad vasca ha penetrado profundamente una cultura empapada de los valores reaccionarios del nacionalismo y entreverada por el terror; una cultura que refleja la existencia de una extensa zona gris.

Debemos este concepto -el de zona gris- a la penetrante capacidad analítica de Primo Levi. Él lo definió como «el espacio que separa a las víctimas de los perseguidores», un lugar «constelado de figuras torpes o patéticas», en todo caso seres humanos que sirven al poder totalitario con una disposición más o menos vigorosa, «teñida de infinitos matices y motivaciones: terror, seducción ideológica, imitación servil, miope deseo de poder, vileza e, incluso, cálculo lúcido». Los habitantes de la zona gris en el País Vasco también reflejan esta variedad de tonos. Están entre ellos quienes simplemente tienen miedo a expresarse públicamente, como aquella propietaria de un restaurante en Neguri que, después del estallido de un coche bomba en la proximidad de su establecimiento -el hecho tuvo lugar el 20 de abril de 2002-, al ser interrogada por un periodista radiofónico, a medida que las preguntas se deslizaban hacia el detalle de los acontecimientos, iba entrando progresivamente en los monosílabos, hasta que, no pudiendo más y trasluciendo su temor, con esa amabilidad de la que hacen gala los restauradores vascos, sólo era capaz de contestar con un «le voy a tener que dejar». O también la universitaria que le escribe a Gotzone Mora, su profesora que le «infunde esperanza y es un ejemplo de pundonor», para decirle: «he llorado por usted y me he sentido terriblemente frustrada por quedarme callada; ...estamos llenos de miedo y eso nos duele mucho por dentro».

En la zona gris se expresan también los sentimientos encontrados de los que observan a las víctimas con espanto y compasión, y se alejan de ellas porque no pueden aceptar la sinrazón de su martirio. Tienen entumecida su conciencia hasta el punto en el que los acontecimientos se escurren sobre ella sin dejar ningún rastro, pues no saben afrontar el hecho de que alguien, siendo inocente, pueda recibir un castigo tan cruel como la muerte. Esta gente se autoengaña sobre las raíces y las consecuencias de la violencia terrorista, y trata de olvidarlo todo porque el olvido es también una estrategia para sobrevivir sin perder el juicio.

Hay asimismo habitantes de la zona gris que creen ciegamente en la culpabilidad intrínseca de los que no se sienten nacionalistas, justificando así su victimación. Fieles al dogma difundido por los seguidores del aranismo, violentos o no, consideran que esa culpabilidad se deriva de que aquellos no aceptan la existencia de un problema político entre el País Vasco y España. Y la prueba de la verdad de este axioma no es otra que la falsa creencia en que si no fuera de ese modo, si los que rechazan el nacionalismo lo reconocieran como válido, entonces el propio problema desaparecería porque se les daría la razón y, de paso, la independencia.

En fin, en el borde de la zona gris, con un pie en el lado de los asesinos, se encuentra una amplia variedad de individuos dispuestos a colaborar en la materialización del terror: delatores, chivatos, vigilantes, informadores. Y también los gestores del régimen de la violencia: los que le deben su puesto -naturalmente bien retribuido- o sus pingües negocios, surgidos al amparo de un extenso sistema burocrático que, como cualquier parásito, se aprovecha de las instituciones del autogobierno. Son los que, como ha acertado a describir José María Calleja, han descubierto lo lucrativa que puede llegar a ser «la síntesis del pistolón y el chuletón».

La geografía de la zona gris no tiene límites precisos; su extensión, dependiendo de la intensidad de la marea de violencia que la engendra, es variable, pues, como destaca Levi, a los individuos que se adscriben a ella les «ha pesado una situación límite» y «en realidad su comportamiento les ha sido férreamente impuesto». Por ello, según muestra la sociología empírica en nuestro caso, cuando el terrorismo cede en su presión como consecuencia de la lucha que tanto en el orden policial, como en el jurídico o el ideológico, desarrolla el Estado en su contra, esa geografía se minimiza, los islotes irreductibles en los que ETA encuentra apoyo se hacen cada vez más estrechos y la sensación de miedo se atempera, alargándose el sentimiento de libertad. Los que alguna vez habitaron la zona gris son así capaces de redimirse a sí mismos; en la permanente duda que, como seres humanos, sostienen entre el bien y el mal, deciden no rebasar la embocadura que conduce a la perversión, retroceden hacia nosotros y, como en una ocasión dijo Alexsandr Solzhenitsyn, quedan «al alcance de nuestra esperanza». No frustrar esa esperanza, ahora que el terrorismo se encuentra constreñido a un espacio muy angosto, es el condicionante principal que, a mi modo de ver, debe impregnar la acción política democrática en el momento actual. Quienes, en la inmediata contienda electoral, no importa si son populares o socialistas, aspiran a ser una alternativa al nacionalismo en el gobierno del País Vasco, no pueden olvidar, por ello, la sencilla lección que, en medio del dolor y de la tragedia, ante los cadáveres de nuestros familiares o amigos, rodeados de llanto, hemos aprendido en estos último años: la que nos dice que sólo la intransigencia con respecto a cualquier justificación o manifestación del terrorismo es una política válida; que tratar de contentar con paliativos a los nacionalistas de todo signo, sea forzando el ejercicio de unas competencias o admitiendo que los delincuentes etarras se inscriban en la universidad vasca o dilatando los procesos judiciales contra los insurrectos que, desde el Parlamento Vasco, niegan el poder del Estado, sólo sirve para retroceder; y que el respeto a las personas, a sus derechos individuales, a su libertad, ha de anteponerse, de manera radical, a cualquier supuesta aspiración colectiva fruto de los monstruosos sueños de quienes han hecho de la nación un tótem ante el que postrarse.

NO DESPISTARSE CON LA ETA DEL EXTERIOR
Editorial ABC 28 Agosto 2004

LA posibilidad de que los tribunales de un Estado extranjero paralicen o retrasen la extradición de unos etarras entra dentro de la disputa legal que siempre se produce en este tipo de procesos, en los que las decisiones políticas conviven con los juicios legales. En este sentido, que una juez mexicana haya suspendido la extradición de seis etarras detenidos el pasado año como integrantes de la estructura financiera, logística y de falsificación de documentos de ETA en México no trascendería en principio el ámbito de lo judicial. El Gobierno de Vicente Fox había acordado su entrega a España y lo que ha decidido la juez encargada del caso es que no se ejecute la extradición hasta que se resuelva el recurso interpuesto por las defensas de los etarras. Nada hay, desde luego, de favorable en el retraso que provocarán los trámites judiciales -entre seis meses y un año-, pero también en extradiciones solicitadas a otros países -más sensibles incluso a la cooperación española- se han producido dilaciones y contrariedades, felizmente resueltas al final, como sucedió con los etarras Diego Ugarte y Jon López Gómez, contra los que la Justicia belga, después de decisiones desfavorables dictadas por tribunales inferiores, autorizó la euroorden instada por España.

Sin embargo, hay que recordar que la cooperación judicial internacional contra ETA no ha sido gratis. Tras ella existe una labor diplomática que los Gobiernos del PP supieron ejecutar con acierto innegable. Ya nadie en Europa, y en su sensato juicio, reconoce en el terrorismo de ETA un delito político justificado por «las condiciones del pueblo vasco», tal y como ha sucedido hasta hace no muchos años. ETA ya no es más que una banda criminal que encabeza, sin discusión, la lista europea de organizaciones terroristas. Los avances de la legislación antiterrorista en Europa no se habrían ejecutado en los términos conocidos si el Ejecutivo español no hubiera hecho una campaña constante de deslegitimación de ETA, campaña que cruzó el Atlántico para reclutar el apoyo de Estados tan significativos para la retaguardia etarra como Venezuela o Uruguay. Esta tensión diplomática es lo que ha fallado en México -el caso de Lariz Iriondo en Argentina es similar-, donde el éxito de la banda terrorista no ha sido la decisión judicial de suspender la extradición de los seis etarras sino el apoyo de la Comisión Permanente del Congreso, que ha pedido a Fox que evite la entrega de los terroristas por la «ausencia de sustento» jurídico y el «riesgo de sufrir violaciones graves a sus derechos humanos». El Gobierno de Rodríguez Zapatero, aparte de expresar confianzas de manual en que los etarras sean entregados, como hizo ayer la vicepresidenta primera del Ejecutivo, tendría que explicar qué concretas gestiones ha realizado ante las instituciones políticas mexicanas para evitar este infame apoyo parlamentario a los etarras reclamados por España.

Contra ETA no hay nada ganado definitivamente y cada día exige su esfuerzo en la lucha antiterrorista. El Gobierno no puede dar muestras de desorientación ni de relajación, ni aun sabiendo que, por principio, cuenta con el respaldo de la sociedad y del principal partido de la oposición. Hay que seguir haciendo bien las cosas, aunque los actuales responsables de Interior no inviten al optimismo, y replicar en condiciones a la campaña política proetarra en México, identificar y detener al «comando» que ha sembrado de bombas el Norte de España y confirmar el Pacto Antiterrorista en todos sus extremos, incluido el preámbulo político referido al nacionalismo vasco. ETA siempre aprovechará cada despiste del Gobierno.

Ningún vasco sin plan
TONIA ETXARRI El Correo 28 Agosto 2004

Quien no tiene un plan (político, se entiende) no es nadie en Euskadi. Al lehendakari Ibarretxe que se creía que él y sólo él aportaba soluciones para el entendimiento con España (pasando por alto que, para llegar a ese 'estado nirvana' primero habría que lograr una convivencia entre vascos) le están saliendo competidores. Primero, el PP. Pero como lo suyo tiene que ver con el estatuto conocido, que con tanto tesón se empeñó en enterrar Egibar, no le hace ni caso. Seguir reivindicando las bases que dieron estabilidad institucional a este país, está pasado de moda a ojos de un PNV que planta la estatua de Sabino Arana a unos metros del Guggenheim creyendo que así supera la prueba de la modernidad. Luego los socialistas, que hartos de que les encuadraran en el 'club del no' tienen su propio proyecto de reforma estatutaria que no tiene por qué estar sometido al ritmo de tramitación parlamentaria que pretende imponer el lehendakari. ¿Vaya contrariedad! Y aparte de EA que huye de la 'uniformidad' y del 'federalismo de libre adhesión' de Madrazo que no tiene desperdicio, Batasuna también tiene lo suyo.

Mucho más preocupada por su subsistencia política que por las concentraciones de oposición a las izada de la bandera española, por ejemplo, se pasea con un plan «que se sustente en la voluntad popular». Lo dijo ayer Otegi y parecía el lehendakari. Suena igualito que el plan Ibarretxe cuando dice que todo el mundo debe aceptar «lo que los vascos decidamos». Con una salvedad: que la consulta se extienda a la Euskadi virtual de los siete territorios. Tranquilo, Maragall, que Andorra se queda como está. El pulso va dirigido hacia el PNV porque les necesita en el Parlamento. O Batasuna da un empujoncito, o esa mayoría absoluta a la que se comprometió el lehendakari va a brillar por su ausencia.

¿Plan para todos! clamaba ayer Otegi mientras exigía que se le devolviera el rosario de su madre: osea: la legalidad perdida. Se lo pide a Zapatero, pero como en el entorno de Batasuna se tiene la convicción de que el PP hizo el trabajo sucio de ilegalizarlos mientras el PNV miraba para otro lado, y se beneficiaba del reparto de cargos en los ayuntamientos, el llamamiento va hacia el PNV. En el fondo, lo de Otegi no es un plan sino una «oferta de resolución de conflicto». ¿Les suena la canción de los últimos treinta veranos?

Todo el mundo se renueva, pero esta formación de nominación mutante sigue inmóvil. A medida que se anuncia este curso como clave en el debate político vasco y al lehendakari no se le aparecen nuevos apoyos a su plan ni en sueños, la inercia de la matemática parlamentaria le conduce a Batasuna. Otegi lo sabe. Y combinan sus exigencias de cara a la galería, con un discurso genérico calcadito del lehendakari.¿No suena a vacile que ahora se descuelgue preguntando a Zapatero si va a respetar lo que decidamos los vascos? A Ibarretxe, de repente, le ha salido eco. Vaya panorama.

LA LECCIÓN DE NAYAF
Editorial ABC 28 Agosto 2004

LAS mazmorras del horror halladas ayer en Nayaf tras el cese de los combates (según la denuncia de la Policía iraquí), el modo en que esta tregua ha sido negociada y la amenaza intacta de las milicias chiíes del aprendiz de ayatolá Moqtada al Sadr proyectan oscuras sombras sobre la atropellada transición en Irak. George W. Bush ha admitido «errores de cálculo» en el conflicto de Irak en una entrevista con el diario «The New York Times». La bomba de relojería chiíta es uno de esos errores de cálculo y de gestión. Y grueso. Hace poco más de un año, Al Sadr era un actor menor en la tragedia iraquí y en la propia jerarquía chií, dominada por venerables ancianos como el ayatolá Alí al Sistani, que ha logrado aplacar, por el momento, el desmedido ardor del joven religioso. Desde junio del año pasado, este hijo de un imán asesinado por el régimen de Sadam no ha cesado de incrementar su poder entre la población chií, que representa el 60 por ciento del país y que ha estado tradicionalmente oprimida por las elites suníes. A través de organizaciones caritativas, un periódico y una milicia de fanáticos ha sabido catalizar la desesperación de los más pobres y convertirla en una revuelta.

Desde ayer, además, el clérigo radical chií tiene -según el testimonio de la Policía iraquí- su «Abu Ghraib» personal. La veintena de cuerpos de civiles y policías mutilados y quemados hallados en la mazmorra del particular «tribunal» que instaló en Nayaf borran toda duda sobre el talante del personaje. Sus portavoces niegan las ejecuciones, pero su visceralidad y las evidencias halladas le hacen sospechoso y capaz de estas brutalidades. A este capítulo hay que sumar, una vez más, la de un periodista, el italiano Enzo Baldoni, que, al lado de sus labores informativas, colaboró con la Cruz Roja y la Media Luna Roja para aliviar el sufrimiento de la población.

En Nayaf, Bush optó por la prudencia a menos de tres meses de una elección presidencial muy reñida y en la que el debate sobre Irak tiene un peso considerable. Las botas de los marines no pisaron el suelo sagrado del mausoleo del imán Alí. Impotentes las frágiles fuerzas de seguridad del Gobierno de transición, tuvo que ser el anciano ayatolá Sistani, recién salido de un hospital londinense, el que convenció al joven clérigo radical. Éste, sin embargo, conserva intacto su poder de destrucción, ha incrementado su aura de resistente iluminado ante sus seguidores y mantiene contactos fluidos con Teherán, que visitó tras la caída de Sadam. Aunque todavía minoritario respecto a los dos grandes partidos chiítas del país, su nacionalismo exacerbado y su radicalismo religioso encuentran un eco creciente en un terreno abonado.

Nayaf: salvar las apariencias
Editorial La Razón 28 Agosto 2004

El acuerdo entre el gran ayatolá de los chiitas iraquíes, Alí Sistani, y el clérigo radical, Al Sader, tiene la virtud, de enorme trascendencia en el ámbito cultural islámico, de haber permitido salvar la cara, la «dignidad», a los principales protagonistas de una tragedia que se ha cobrado cientos de vidas.

Y así, ayer, el primer ministro interino iraquí, Alaui, podía vanagloriarse de que su política de firmeza frente al clérigo rebelde había dado los resultados apetecidos, mientras que los milicianos del llamado «ejército del Madhi» se aferraban a la tesis de que sin su revuelta y resistencia, el sagrado recinto de la mezquita de Alí habría sido profanado por infieles. Y ciertamente, no han salido demasiado mal parados; deben abandonar el control del mausoleo y entregar las armas, aunque no a las autoridades de Bagdad, y les alcanza una anmistía que les evitará responder de los delitos de sedición y de los numerosos crímenes cometidos contra la población de Nayaf y Kufa. El descubrimiento de las mazmorras donde los tribunales religiosos impartían su espantosa «justicia» debe alertarnos sobre la concepción del futuro iraquí que pretendían imponer Al Sader y sus radicales

También Washington se da por satisfecho. Por primera vez ha supeditado la intervención de sus tropas en el sangriento episodio a la consecución de un objetivo de carácter político y ha tenido éxito. Aún más, su diplomacia se ha movido con discreción para camuflar el urgente regreso inducido del convaleciente Alí Sistani en una decisión espontánea.

Queda, ahora, por ver si la evolución de los acontecimientos se mantiene en la misma dirección. De momento, el gobierno provisional de Bagdad ha ganado autoridad y, sobre todo, ha recuperado a un interlocutor clave en el proceso de transición: a un líder religioso respetado por la inmensa mayoría de la comunidad chií, partidario de la celebración de elecciones y muy alejado de los planteamientos integristas de sus colegas iraníes, que no conciben más Estado que el que se rige por la «sharia». Es de desear que su quebrantada salud no le traicione en un momento tan delicado.

Grandes exitos del verano de ZP y Los Desatinos (3)
El reproche olímpico al Gobierno de Irak
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital28 Agosto 2004

Es difícil encontrar, incluso en la época de Fernando Morán, un episodio que muestre de forma tan dramática la íntima relación entre ideología izquierdista y memez diplomática como el del reproche de Moratinos al Gobierno de Irak por no respetar la "tregua olímpica". Hay que ser muy olvidadizo y un poquito majadero, porque Moratinos es amigo de Arafat, y sin duda conoce el respeto que el terrorismo islámico observa siempre y en todo lugar, pero especialmente cuando hay Olimpiadas. No hay más que recordar el atentado de las de Munich contra el equipo israelí en la Villa Olímpica. Aunque sólo fuera para que no lo recordáramos los demás, Moratinos tendría que haberse callado.

Pero es que, además, lo que esta haciendo el Gobierno de Irak, es decir, la entelequia legal sostenida a sangre y fuego por la coalición internacional de la que ha desertado España, es precisamente luchar contra el terrorismo chií, una de las variantes del fundamentalismo islámico, que, cuando llegan las olimpiadas, se caracteriza por no dejar competir a las mujeres, semidesnudas y pecadoras, algunas incluso depiladas. Horror.

Contra esos terroristas fundamentalistas islámicos que tratan de impedir las elecciones en Irak lucha la coalición internacional y el gobierno iraquí que la sostiene, pero claro, Moratinos, progre al fin, tenía que censurar a los occidentales que es la forma hipocritona y miserable que tiene la Izquierda de defender la basura totalitaria en todo tiempo y lugar.

Para colmo de incongruencias, acabamos de mandar soldados a Afganistán para proteger la posibilidad de que se celebren elecciones, pese a que la propia ONU dice que la situación es intransitable. Peor, si cabe que la de Irak. O sea, que a morir en Kabul y a huir de Bagdad. ¡Ah, Desatinos!

Inexorable ineptitud
Ignacio Villa  Libertad Digital28 Agosto 2004

En fin, entre tanto político rastrero y oportunista, el vicepresidente económico del Gobierno ha tenido que parar el golpe Ya lo hemos venido diciendo, ¡estos chicos no ganan para sustos! Ahora resulta que después de los informes y teorías con los que el PSOE ha intoxicado durante semanas sobre la crisis del petróleo y el crecimiento de la economía, todo era mentira. Supongo que Alfonso Perales y Diego López Garrido se habrán escondido en el desierto a la espera de que pase la tormenta que se debería desatar en el Partido Socialista sí todavía queda algo de vergüenza torera. No es de recibo que después de la aparición del vicepresidente Pedro Solbes en el primer Consejo de Ministros del curso desmintiendo las declaraciones de estos dos señores no pase nada. No es de recibo, entre otros motivos, porque Perales y López Garrido han jugado con algo tan importante para todos como es la economía española.

Con todo, Solbes ha tenido que salir apagando fuegos y tranquilizando a todos. El crecimiento –dice el vicepresidente– no va a ir hacia atrás, estamos en una situación que tiene unas connotaciones determinadas y temporales. Solbes ha puesto mirando a la pared a estos "portavoces veraniegos" del PSOE, que en la dinámica habitual a la que nos tienen acostumbrados, intentaron seguir con el chip anti PP. Perales y López Garrido, en un gesto de absoluta inmadurez política, no les ha importado abrir la puerta a la posibilidad de la duda sobre el futuro del economía española. Ellos –no nos puede sorprender– prefieren apostar por la demagogia y la insensatez antes que por el equilibrio. Lo importante es ¡zumbar! al PP y de paso a José María Aznar. Con un sencillo, pero definitivo matiz: de los ocho años del Gobierno de los populares poco se puede criticar en el terreno económico. Sí quieren llevar el agua a ese molino poco tendrán que hacer.

En fin, entre tanto político rastrero y oportunista, el vicepresidente económico del Gobierno ha tenido que parar el golpe. Y eso en economía nunca es bueno. Solbes ha tenido que intentar arreglar el desaguisado de dos personajes que por el bien de todos sería bueno aconsejarles una retirada temporal de la política y una retirada definitiva de las declaraciones públicas. Perales y López Garrido son un peligro para el Gobierno, para el PSOE y para la tranquilidad de todos los ciudadanos. Ellos hablaban en ese informe veraniego de las desgracias que iban a llegar a España después de la guerra de Irak. Hablaban de " inexorable empobrecimiento". Visto lo visto habrá que decir: "inexorable ineptitud".

Cataluña
De la memoria y el olvido
José García Domínguez  Libertad Digital28 Agosto 2004

De hecho, la del olvido es la única empresa pública bien gestionada que ha existido en Cataluña durante el último cuarto de siglo. Releo a Kundera y vuelvo a tropezarme con una frase que subrayé hace veinte años: “La lucha del individuo contra el Estado es el combate de la memoria frente al olvido”. Por alguna razón, esas palabras me llevan a pensar en el pintor Nazario, un juguete roto de aquella Barcelona libertaria de los setenta. Sigue en la Plaza Real. Hace poco lo vi, estaba sentado en la terraza del Glaciar. Ya nadie sabe quién es. La ciudad no lo tiene ni por mestizo, ni por charnego desagradecido, ni por nada. Simplemente, lo ha borrado de sus registros. No existe.

Ayer, Girauta, hablando del franquismo catalán, se preguntaba si nadie se acuerda de lo que fue. La respuesta es no, nadie lo recuerda. La razón es que por ley se estableció la amnesia selectiva. El decretó con el que se suprimía el pasado lo firmó Pujol el día que tomó posesión del Gobierno de la Generalidad. Justo en aquel instante, ni un minuto antes, nació la resistencia nacionalista contra Franco y, de paso, Nazario y su mundo dejaban de pertenecer a la realidad. Hasta hay una fórmula sarcástica, institucional y canónica para referirse a eso; lo llaman recuperar la memoria histórica.

Con Maragall, la norma sigue en vigor y se continúa aplicando cada día. Por ejemplo, si un viejo cura chiflado se declara amigo de ETA, en veinticuatro horas ese fragmento será borrado de los anales, y luego podrá recibir un homenaje público de las autoridades. O si el propio Pujol vuelve a hacer unas declaraciones racistas, todo el mundo se sorprende. Ocurre porque nadie consigue recordar que lleva cuarenta años diciendo y escribiendo lo mismo que manifestó hace unas horas. Y es que el decreto funciona con eficacia; tanta que, ahora mismo, en Barcelona ya no queda el más mínimo rastro público de lo que acaba de decir el ex presidente. Así, quien intente atribuirle esas ideas dentro de tres meses, naturalmente no será creído. La máquina nunca falla. De hecho, la del olvido es la única empresa pública bien gestionada que ha existido en Cataluña durante el último cuarto de siglo.

Lo que sí deben recordar todos es que nunca hubo franquistas catalanes. Por eso, aquel joven supo que el tema de su tesis doctoral le podría abrir muchas puertas en el futuro. Corrían los ochentas, y él acababa de licenciarse en Historia por la Universidad de Bellaterra. Durante los seis meses que permaneció encerrado allí, los empleados de la Filmoteca de la Generalidad no entendían qué pretendía averiguar con aquellos aparatos; ni por qué quería ver una y otra vez todas las películas de las visitas del dictador a Cataluña. El misterio se desveló cuando se despidió. Les dijo que no volvería más porque había renunciado a continuar su investigación. ¿La causa? No había conseguido descubrir ningún trucaje técnico. No lograba comprenderlo, pero todas las escenas de masas del No-Do eran auténticas.

Calvario catalán de Marcelo González
Lorenzo Contreras La Razón  28 Agosto 2004

La muerte del cardenal Marcelo González, que en su día ocupó la sede arzobispal de Barcelona sustituyendo a Modrego y provocando con su nombramiento una de las tormentas político-eclesiales más ruidosas que jamás se hayan conocido en España, invita a una pequeña incursión por los senderos de la memoria. Vivía Franco y el prelado castellano, que pasaba por ser ferviente admirador del general, recibió una acogida mural sin precedentes.

Agriamente mural y no de balconadas alegres porque las paredes de la capital catalana se cubrieron con letreros que repetían la leyenda «volem bisbes catalans». Querían, por tanto, los nacionalistas, obispos catalanes. Vivía yo entonces en Barcelona y desde el primer momento tuve la impresión de que monseñor González era más detestado por español que por sus simpatías políticas. Ya entonces el nacionalismo catalán mostraba las uñas a través de comentarios más o menos sesgados en publicaciones concretas. Eran los tiempos del Concilio Vaticano II o perduraban todavía sus influencias innovadoras. Los más dinámicos representantes del clero joven se hicieron notar como nunca. El padre Dalmau, el padre Montserrat Torrens eran, sin posibilidades parlamentarias, como es lógico, los Xirinacs de entonces.

La reivindicación en favor de los «bisbes» autóctonos convulsionó el tiempo de Marcelo González y determinó en la sociedad barcelonesa una polémica que también tenía sus reflejos murales. Quienes en Barcelona se sentían lo bastante españoles como para percibir algún tipo de agravio en aquella reclamación, escribieron en las paredes: «Como somos mayoría, los queremos de Almería». Era, de todos modos, una causa perdida, como también la tenía perdida el nuevo arzobispo, que no habitaba, tal vez por sencillez y modestia, el palacio que le correspondía, sino una residencia teresiana de la calle Ganduxer. Resultaba ser lo que se dice un huésped intruso, fuese o no franquista. Su obra social, que la realizó meritoriamente, no fue muy reconocida. En aquella Barcelona –hoy ya ni se intentaría repetir la experiencia– ser arzobispo y de Valladolid era demasiado indigesto.

A los cuatro años de su subida al calvario catalán, monseñor González fue desclavado de su cruz y trasladado a Toledo, como cardenal arzobispo y sucesor de Vicente Enrique y Tarancón, transformado luego en presidente de la Conferencia Episcopal Española, la institución que desplazaba la sede primada de Toledo a la categoría de pieza histórica de museo. Tarancón había percibido el signo de los tiempos y, olvidando su pasado, tan conservador o reaccionario, si no más, que el de Marcelo González, era la viva expresión mitrada de la Iglesia «aggiornata». Entre el ser y no ser hamletiano, Don Marcelo eligió lo segundo.

Regàs prefiere a Franco
EDITORIAL  Libertad Digital28 Agosto 2004

Entre un dictador como el General Franco y un presidente democráticamente electo y respetuoso en grado extremo con la Constitución, Regàs se queda con el primero. La derrota del PP fue "espectacular y milagrosa", una suerte de "alegría política...más grande incluso que la muerte de Francisco Franco". Si el injustamente denostado Jon Juaristi hubiera salido, a los tres meses de ser nombrado director de la Biblioteca Nacional, con unas declaraciones semejantes el país hubiera sido objeto de una conmoción sin precedentes y desde Ferraz no se hubiese tardado ni tres minutos en pedir su cese fulminante. No ha sido el caso. La que se ha despachado a gusto, desde Buenos Aires, ha sido la escritora y empresaria Rosa Regàs, directora de la Biblioteca Nacional e Intelectual antiimperialista. Y claro, no ha pasado nada.

Manifestaciones como esta nos remiten directamente a las que, hace poco más de un año, hizo la periodista Maruja Torres respecto a los votantes del PP. En aquel entonces, al hilo del éxito electoral popular en las elecciones municipales, la escriba de Polanco calificó a los que no se habían manifestado contra la guerra como "hijos de puta" que, bien calladitos eso sí, habían ido en masa a votar a Aznar. No contenta con manchar el nombre de la madre de casi diez millones de españoles, Torres fue más lejos asegurando que lo que quería era afiliarse a "la Asociación Nacional del Rifle ahora que ha dimitido Charlton Heston". Las intenciones últimas de esta conversión repentina preferimos no imaginarlas.

Regàs, más pacífica que su correligionaria Torres, todo lo que tenía pensado en caso de que el PP ganase las elecciones era emigrar a Francia aunque, examinando de cerca su biografía, lo lógico es que se hubiese decidido por la Cuba de Castro, tiranía bananera por la que la escritora catalana siempre ha mostrado una especial debilidad. Hace no mucho tiempo Víctor Llano, colaborador de Libertad Digital, publicó un artículo en el que rebautizaba a Regàs como la "Bibliotecaria de Castro". Y razón no le faltaba. A cuento del pogromo de disidentes del año pasado Regàs contestó algo airada a un periodista "¿por qué se escandalizan de lo que pasa en Cuba?". Quizá porque su admirado Fidel tiene a 100.000 cubanos entre rejas, 100.000 cubanos entre los que se encuentra una nutrida selección de intelectuales, escritores y bibliotecarios. Si, bibliotecarios como los que trabajan en la institución que ella, desde su espacioso despacho madrileño, dirige.

Lo mejor sin embargo de la entrevista que concedió ayer a EFE no es el habitual muestrario de tópicos progres a los que ya nos tiene acostumbrados, lo mejor fueron las lisonjas hacia los intelectuales que, según su peculiar lectura de la jugada, han llevado en volandas a ZP a La Moncloa. Todo "empezó con una manifestación de artistas e intelectuales y luego se fue extendiendo". Inconfundible aroma totalitario. Rosa Regàs se tiene bien aprendido el catecismo comunista según el cuál los intelectuales son la fuerza motriz de la sociedad. La manifestación a la que hace referencia Regàs no fue tal sino un simple manifiesto en el que estampó su rúbrica junto a un generoso grupo de abajofirmantes entre los que se encontraban filobatasunos de postín como Carlo Frabetti o Eva Forest. Esto acaeció mediado Febrero de 2003. Para entonces, para aquella fecha mágica en la que Regàs cree ver el nacimiento de una conciencia, las organizaciones de extrema izquierda llevaban varios meses agitando. Sin demasiados resultados prácticos dicho sea de paso.

El manifiesto de marras, encabezado por un pomposo Alianza de Intelectuales Antiimperialistas, fue titulado "No a la guerra imperialista. Manifiesto contra la barbarie". Se entiende que otras guerras, como la de clases o la de Castro en Angola, son válidas y perfectamente promocionables. Y en lo relativo a la barbarie, los gulags de Corea del Norte o las granjas de reeducación cubanas, no son tal sino una variante refinada de justicia popular altamente recomendable para los que no traguen con la colección de majaderías contenidas en un manifiesto que, a los ojos de la directora de la Biblioteca Nacional, supuso el inicio de una rebelión popular. De ilusión, definitivamente, también se vive.

Sea como fuere, el hecho es que Rosa Regàs ha dejado bien clara su escala de preferencias. Entre un dictador como el General Franco y un presidente democráticamente electo y respetuoso en grado extremo con la Constitución, Regàs se queda con el primero. Cuando murió Franco no se alegró tanto, quizá porque a los tres meses de morir el dictador no le dieron la dirección de una de las principales bibliotecas nacionales del mundo, quizá porque entre la democracia liberal y la dictadura militar, aunque no sea de su cuerda, prefiere la segunda. De casta le viene al galgo.

El Partido Popular, que todavía no ha sintonizado el canal de Oposición, no debería tomarse a chiste las declaraciones de Regàs. El partido que ha gobernado España durante ocho años con más aciertos que errores y que ha sido exquisito con la ley en todo momento, no debería consentir que, desde una instancia estatal, se le tomase como una cuadrilla de bandidos. Si Jon Juaristi hubiese merecido el cese, Rosa Regàs no ha de ser menos. Quid pro quo.

Rosa Regàs
El odio a la libertad
Juan Ramón Rallo  Libertad Digital28 Agosto 2004

Sin embargo, uno puede preguntarse de donde proviene, aparte de su ya mentado desprecio a la democracia y a la libertad, el odio cartaginés que toda esta plétora de titiriteros del nuevo régimen sienten contra Aznar. Dice Rosa Regàs que la derrota de Aznar fue la mayor alegría política de su vida, mayor incluso que la muerte de Franco.

Poco me sorprenden semejantes declaraciones. Regàs, como su repetido apoyo a la tiranía castrista demuestra, no cree en la democracia y mucho menos en la libertad, en cuya defensa Aznar sacaba a Franco varias cabezas. Desde luego, Regàs tiene más puntos de contacto con Franco que con el ex presidente del gobierno, de ahí que la tirria y la posterior satisfacción sean mayores.

Regàs también califica la victoria de "milagrosa y espectacular". A buen seguro que la providencia de Alá tuvo bastante que ver en la debacle del PP. No en vano los terroristas planificaron el atentado tres días antes de las elecciones. Pero, sin duda, el principal ariete fue la "espectacular" manipulación de las noticias que los autodenominados intelectuales, como Regàs, divulgaron desde un poder fáctico perfectamente reconocible y de reconocida solvencia para derribar gobiernos.

Todo esto ya lo sabíamos. No era necesario que Regàs lo aireara de nuevo con contumaz soberbia. Sin embargo, uno puede preguntarse de donde proviene, aparte de su ya mentado desprecio a la democracia y a la libertad, el odio cartaginés que toda esta plétora de titiriteros del nuevo régimen sienten contra Aznar. ¿Por qué casi medio año después aún insisten en hacer leña del supuesto árbol caído?

La explicación más congruente podemos encontrarla en una acusada estatolatría, esto es, en el culto al Estado. Sus orígenes se remontan a la dictadura platónica de los filósofos (actualizándolo a la jerga común: intelectuales) y alcanza su máximo esplendor en la filosofía hegeliana (Toda persona debe por entero su existencia al Estado) del culto al funcionario público, al Staatsbeamte. No es casualidad que Hegel resulte un referente tanto para el marxismo y como para el nazismo.

Rosa Regàs, y el resto de la comparsa "intelectual", se criaron en este caldo filosófico. Por ello, creen que los mejores deben ocupar los más altos cargos públicos, con entera capacidad para dominar a las masas ciudadanas.

Aznar, por un lado, purgó a toda esta patulea de totalitarios de las instituciones públicas, optando por otra gente que, a su juicio, estaban más capacitados y, por otro, cerró parcialmente (o no lo abrió tanto) el grifo de la subvención oficial (es decir, de la exacción coactiva de dinero de los ciudadanos para dárselo a los amigos del gobierno). Este hecho, aparte de atacar frontalmente su modus vivendi –el parasitismo de los fondos públicos- significó un golpe bajo para su soberbia.

Si los mejores debían ocupar los puestos más elevados y Aznar no los entregó a los intelectuales de izquierdas, ello significaba que Aznar no consideraba que los intelectuales de izquierdas eran los mejores. La guerra total estaba servida; su honor había sido mancillado y debía ser reparado.

Y una vez más, Regàs sitúa a los artistas como el génesis de la sociedad, el principio de todo: Empezó con una manifestación de artistas e intelectuales y luego se fue extendiendo: surgieron plataformas, asociaciones, todo el mundo luchando contra la guerra.

Derrotado Aznar, los intelectuales vuelven al sitio del que nunca debieron haber salido. Por lo pronto, Regàs es directora de la Biblioteca Nacional, los cineastas vuelven a estar enchufados al grifo de la subvención, y Wyoming tiene su programa en la Primera. ¡Cómo debe ser!

El Blogoscopio
La cultura de la horca
Pablo Molina  Libertad Digital28 Agosto 2004

El multiculturalismo, elevado a doctrina oficial por los intelectuales sedicentemente progresistas, presupone que cualquier costumbre arraigada en una sociedad, por bárbara que sea, ha de ser respetada en su singularidad como parte de la riqueza cultural del género humano. Se trata de la típica producción del pensamiento débil característico de la izquierda, basado en el relativismo ético -todo y todos somos respetables; no existe la verdad absoluta- que hace tiempo dejó de ser una fase temporal del desarrollo mental adolescente, para elevarse a la categoría de actitud permanente entre los intelectuales adultos y sus estudiantes.

En este contexto, el ahorcamiento de una niña musulmana acusada de cometer «actos incompatibles con la castidad», debería hacer reflexionar a nuestros bellos espíritus progresistas, plañideras de postín cuando la pena capital la aplica un país democrático a criminales juzgados con todas las garantías procesales de un estado de derecho, y alegres multiculturalistas cuando se trata de regímenes totalitarios actuando contra ciudadanos que buscan la libertad —caso de Cuba—, o de mujeres acusadas de inobservancia de una norma religiosa como ocurre en las repúblicas islámicas.

«El pasado domingo, 15 de agosto, una joven de 16 años fue ejecutada en la ciudad de Neka, al norte de Irán. Ateqeh Sahaleh fue ahorcada en público en el centro de la ciudad. La sentencia fue dictada por el Jefe del Departamento de Justicia, posteriormente confirmada por la Corte Suprema de Mulás y ejecutada con la aprobación del Jefe Judicial Mahmoud Shahroudi», reza la noticia ofrecida por la web Irán Focus y recogida en multitud de bitácoras.

El juez encargado del caso, que haría carrera entre nosotros por el celo demostrado en el respeto del pluralismo cultural, «pidió personalmente para Ateqeh la sentencia de muerte, más allá de los procedimientos normales y finalmente obtuvo la aprobación de la Corte Suprema. Después de su ejecución, Rezai (que así se llama el juez multicultural) dijo que lo que había motivado el castigo de la joven había sido su "lengua afilada"».

«Hay que hacer hincapié en que, a pesar de que las leyes penales de la República Islámica de Irán exigen la presencia de un abogado defensor, sin tener en cuenta la capacidad del acusado para permitirse uno propio, la chica permaneció todo el tiempo sin defensa legal. Su infortunado padre, llorando a lágrima viva, recorrió la ciudad pidiendo dinero a la gente para contratar un abogado que, al menos, proporcionara a su hija una línea de defensa». Finalmente, la joven tuvo que defenderse a sí misma ante el tribunal, lo que probablemente no hizo más que agravar su situación dado que las autoridades islámicas, como es sabido, son refractarias a las mujeres de "lengua afilada".

El hombre con el que Ateqeh realizó «prácticas contrarias a la castidad», en cambio, recibió en castigo 100 latigazos y a continuación fue puesto en libertad. Una cuestión también interesante para que nuestras ministras de Vogue, feministas y luchadoras por la igualdad entre los sexos, aporten su reflexión al respecto en el Consejo de Ministros, cuando estudien la aprobación de la enseñanza del Islam en la escuela pública española y la cesión gratuita de espacios televisivos para promocionar entre nosotros "la religión de la paz" y el respeto a la mujer. Si sus obligaciones con las revistas de moda se lo permiten, claro.

Hallan una cárcel clandestina de Al Sader con al menos 25 cadáveres torturados
Los cuerpos se encontraban en un sótano cercano a la mezquita utilizado como tribunal religioso
Al menos 25 cadáveres con la piel quemada y signos de haber sido torturados fueron hallados ayer en un sótano cercano al mausoleo del imán Alí, utilizado por las milicias de Al Sader como tribunal religioso. Entre los cuerpos se encuentra el de una mujer de edad avanzada. La Policía iraquí aseguró que pertenecen a «civiles ejecutados por el Ejército del Mahdi». Este hallazgo se produce el mismo día en que los milicianos del clérigo radical entregaban la custodia y las llaves de la mezquita al ayatolá Ali Sistani, líder espiritual chií, tras el acuerdo de paz alcanzado el pasado jueves.
Los combates entre los milicianos del clérigo radical Muqtada Al Sader y las tropas norteamericanas han dejado devastada la ciudad santa chií de Nayaf
Miguel F. Rovira La Razón 28 Agosto 2004

Bagdad- La Policía iraquí descubrió ayer al menos 25 cadáveres en el sótano de un viejo edificio de Nayaf en el que los leales al clérigo radical chií Muqtada Al Sader tenían un tribunal religioso. El sótano, situado en las proximidades de la venerada mezquita del imán Ali Ben Taleb, fue inspeccionado por los agentes después de que los vecinos les alertaran de que del edificio provenía un intenso hedor, explicó el general de la Policía, Amer Al Daami. Entre las víctimas, cuyos cuerpos fueron expuestos por la Policía en un patio del edificio, figuraba el de una mujer de edad avanzada.

Según el general Al Daami en todas las víctimas se apreciaban señales de que fueron ejecutadas. La Policía aseguró que los cadáveres corresponden a «civiles torturados y ejecutados» por las milicias fieles al radical Muqtada al Sader. Estos milicianos dijeron, en cambio, que los cuerpos pertenecen a miembros del Ejército del Mahdhi que fallecieron durante los combates contra EE UU y que fueron almacenados en las mazmorras. El macabro hallazgo se produjo después de que Rahri Hussein, un testigo, denunciara a la policía que él había sido torturado en esas mazmorras y que estaba convencido de que todavía había prisioneros en su interior». Hasta allí se desplazaron varios agentes. «Hemos entrado en el edificio que servía de tribunal a Muqtada Al Sader y hemos descubierto en las mazmorras un gran número de cuerpos de policías y civiles», afirmó el jefe adjunto de la Policía, el general Amer Al Daami. «Algunos habían sido ejecutados, otros mutilados y otros incluso habían sido quemados», añadió.

Mientras, Al Sader entregó ayer a las autoridades religiosas chiíes la custodia de la Gran Mezquita de Nayaf después de que sus combatientes del Ejército del Mahdi acataran la orden de abandonar el templo. «El recinto del santuario ha sido evacuado, y sus llaves entregadas a la autoridad religiosa», declaró el clérigo Ahmed Jaffar, portavoz del gran ayatolá Ali Sistani. La responsabilidad sobre la custodia de la mezquita fue formalizada mediante el documento que firmaron el comandante del Ejército de Mahdi y el propio Jaffar. Efe, Afp, Ap

Zapatero permite a Cataluña tener su Código Civil para «rebajar» la tensión
El PP habla de «disgregación» y afirma que la decisión profundizará las diferencias
El Gobierno acordó ayer en el Consejo de Ministros retirar cinco de los conflictos que tiene con la Generalitat catalana en un gesto destinado a «rebajar» la tensión entre el Gobierno central y el autonómico, curiosamente ambos del mismo partido, el socialista. De la Vega defendió ayer la retirada de esos cinco recursos, que hacen referencia a la Ley del Código Civil de Cataluña, argumentando que desarrollan derechos recogidos por la Constitución. El PP hablaba ayer de «disgregación» del ordenamiento jurídico.
M. S. G. / J. R. La Razón 28 Agosto 2004

Madrid- El Consejo de Ministros aprobó ayer retirar cinco de los conflictos que había planteado el anterior Ejecutivo del PP contra la Generalitat de Cataluña. En concreto, se trata de tres recursos de inconstitucionalidad, y dos conflictos de competencia, sobre los que el Gobierno entiende que no «suponen sino «la conservación, modificación o desarrollo» de los derechos que existen allí desde la firma de la Constitución.

De la Vega quiso dejar claro que el «sentido político» de esta medida está en «rebajar y relajar las tensiones» y abrir una etapa «nueva» en las relaciones del Gobierno central con los de las comunidades autónomas. Por ello, la vicepresidenta anunció que esta es la primera de una serie de decisiones encaminadas a «reconducir políticamente» todo conflicto con el que se pueda hacer. Según dijo, «hay muchos temas pendientes» y hay que «estudiarlos uno a uno». Entre ellos, además de dejar la vía libre a la creación de un Código Civil catalán, está el reconocimiento de las oficinas exteriores de la Generalitat, con el compromiso de ésta de no excederse en sus atribuciones.

La decisión del Gobierno despeja el camino a la elaboración del Código Civil catalán, una vez que ha dejado de ponerse en cuestión la constitucionalidad de su primera ley, la que avanzaba los criterios de técnica legislativa que se van a emplear para su elaboración, mediante el sistema de «código abierto», al que se irán incorporando una sucesión de leyes. Cuando el Código esté concluido estará, según esa primera ley, Cataluña dispondrá de su propia regulación en las materias de familia, sucesiones, asociaciones y fundaciones, derechos reales y obligaciones y contratos, incluidos los especiales y los que afectan a los consumidores. Según explica esa primera ley, las disposiciones del derecho civil de Cataluña se aplicarán «con preferencia a cualesquiera otras» a los residentes en esa comunidad, incluso a los extranjeros que obtengan la nacionalidad española si no manifiestan su voluntad en contra.

El coordinador de Estudios y Formación del PP, Gabriel Elorriaga, criticó ayer la decisión del Gobierno, que calificó de «paso grave» y de la que dijo que supone «hurtar» al TC el conocimiento de esa cuestión. Elorriaga advirtió de que permitir el desarrollo de un Código Civil propio para Cataluña provocará la «disgregación» del ordenamiento jurídico privado español. Añadió que a partir de hoy Cataluña podrá desarrollar sus propios derechos reales, civiles o de contratos «distintos a los del resto del territorio español» y que, además, «no han existido históricamente», según señaló.

Zaplana: «El Gobierno pagará un precio por los pactos ocultos en Presupuestos»
Efe La Razón 28 Agosto 2004

Madrid- El portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, afirmó que es previsible que el Gobierno consiga un amplio respaldo en la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para 2005 con la que, en su opinión, pagará el precio de los «pactos ocultos» que mantiene con los partidos nacionalistas e Izquierda Unida.
Añadió que el Ejecutivo está demostrando una «debilidad de forma reiterada» que le llevará a «ceder» ante las pretensiones de las formaciones nacionalistas ya que, a su juicio, «es imposible» que el apoyo de estas fuerzas sea «gratis».

«Ese sonrojo al que se someten a veces algunas formaciones políticas, vetando la comparecencia del presidente del Gobierno o no votando a favor de medidas de control y fiscalización de la gestión del Gobierno, tiene un precio», aseguró el dirigente popular, quien añadió que la contrapartida se verá en la negociación de los Presupuestos.

Aunque consideró que estas cesiones se transformarán en unos apoyos que pueden dar imagen de estabilidad al Gobierno, Zaplana recalcó que entre los partidos que votarán a favor de los Presupuestos no estará el PP, si no se apuesta por un marco de estabilidad que permita a la economía española seguir creciendo y creando empleo y por una política social eficaz y avanzada. Añadió que el PP siempre estará dispuesto a dialogar sobre las materias que el PSOE le proponga, pero precisó que el problema radica en que los socialistas no han puesto «ninguna propuesta concreta encima de la mesa» y se han dedicado a lanzar «globos sonda» y «disparar al aire a ver qué efectos producen en la sociedad y qué piensan las formaciones de las que precisa su apoyo».

ATRIBUYE A LA GENERALIDAD COMPETENCIAS EN POLÍTICA EXTERIOR
Zapatero retira el recurso contra las "embajadas" catalanas que presentó el Gobierno del PP en el TC
El peso político de Maragall en el Gobierno de Zapatero se ha vuelto a notar en la reunión de este viernes del Consejo de Ministros. El gabinete, que volvía al trabajo tras el parón estival, ha acordado retirar cinco recursos de inconstitucionalidad contra normas de la Generalidad. Habían sido presentados por el Ejecutivo del PP ante las maniobras para atribuirse una política exterior, competencia exclusiva del Estado. De la Vega dice que se ha hecho "para rebajar tensiones de la anterior legislatura".
EFE  Libertad Digital 28 Agosto 2004

El más destacado es el referido a la regulación de las oficinas de la Generalidad en el exterior, una especie de “embajadas autonómicas paralelas” a las que atribuye la posibilidad de fomentar las relaciones con las instituciones y órganos del país donde se establezcan. Ante el conflicto planteado por el Estado en el Tribunal Constitucional, la Generalidad decidió modificar el decreto para matizar que sólo actúa en el extranjero "en aquellas materias en que tiene la competencia atribuida" y se desvinculó de cualquier intención de "regular flujos migratorias".

Además, el Gobierno central retira los recursos sobre el nombramiento de los secretarios como miembros de las comisiones de secretarios judiciales de Cataluña, la ocupación, los derechos reales de garantía y la primera Ley del Código Civil de Cataluña.

Esta decisión ahora aprobada ya fue acordada por la Comisión Bilateral de Cooperación Estado-Generalidad el pasado 22 de julio. En ese encuentro, Maragall se comprometió a retirar otros siete recursos que tenía pendientes con el Ejecutivo central.

El TC lo había admitido a trámite
El pasado uno de noviembre, el Boletín Oficial del Estado publicó la admisión a trámite del conflicto positivo de competencia del Ejecutivo del PP frente al Gobierno catalán en relación con los artículos 3.1.c y 5.3 del decreto de la administración autonómica de 10 de junio de 2003 sobre regulación de las oficinas de la Generalidad en el exterior.

La publicación en el BOE recogía que el Gobierno central invocó el artículo 161.2 de la Constitución, "lo que produce la suspensión de la vigencia y aplicación de los preceptos impugnados, desde la fecha de interposición del conflicto", el 25 de septiembre de 2003.

Actualmente, la Generalidad tiene ya dos oficinas abiertas en Polonia y Marruecos, esta última con rango de delegación exterior de la Generalitat, y aspira a abrir una tercera en Colombia. La oficina de Casablanca provocó un enfrentamiento entre la Generalitat y el Gobierno anterior hace un año porque la administración central la veía como una injerencia a sus competencias exclusivas sobre relaciones exteriores.

Las "tensiones de la anterior legislatura"
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dice que el "sentido político" por el que el Gobierno acordó retirar cinco conflictos contra normas de Cataluña responde al "propósito del Ejecutivo de rebajar la tensión que se había producido durante la anterior legislatura".

En la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros, Fernández de la De la Vega insistió en que se trata de "rebajar y relajar" tensiones así como de "abrir una etapa de colaboración entre el Gobierno y las distintas instituciones del Estado, que son el Gobierno y las comunidades autónomas".
 

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