AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 1 Septiembre 2004

El español en Brasil
Opinión El País  1 Septiembre 2004

Terroristas «respetables»
Editorial La Razón 1 Septiembre 2004

TERROR SIN LÍMITES
Editorial ABC 1 Septiembre 2004

Colaboracionistas
José María Marco Libertad Digital 1 Septiembre 2004

El islam se la juega en Francia
Lorenzo Contreras Estrella Digital 1 Septiembre 2004

Terrorismo palestino
Editorial El Correo  1 Septiembre 2004

¿QUÉ LITERATURA ENSEÑAMOS
JOSÉ MARÍA POZUELO YVANCOS ABC 1 Septiembre 2004

Terrorista profesional
Andrés MONTERO GÓMEZ La Razón 1 Septiembre 2004

PREGUNTAS A ZAPATERO
Jaime CAMPMANY ABC 1 Septiembre 2004

Ni socialista ni Charnego
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Septiembre 2004

LA DIFÍCIL MINORÍA DE ZAPATERO
M. MARTÍN FERRAND ABC 1 Septiembre 2004

ERC y los presupuestos
Editorial La Razón 1 Septiembre 2004

PRESUPUESTO GENERAL PARA INTERÉS PARTICULAR
Editorial ABC 1 Septiembre 2004

La hora de ZP
Francisco Marhuenda La Razón 1 Septiembre 2004

El penetra
Alfonso Ussía La Razón 1 Septiembre 2004

El coste de los apoyos
IGNACIO MARCO-GARDOQUI El Correo 1 Septiembre 2004

Los Presupuestos: el verdadero debate
Carmen Tomás El Ideal Gallego 1 Septiembre 2004

Y si a Bono se le escapara Ben Laden
EDITORIAL Libertad Digital 1 Septiembre 2004

Bonosewitz o la guerra según la Señorita Pepis
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Septiembre 2004

Ni media palabra
TONIA ETXARRI El Correo  1 Septiembre 2004

Amenazados
Cartas al Director EL Correo  1 Septiembre 2004

Terroristas chechenos asaltan una escuela en una localidad fronteriza de Osetia del Norte
Agencias  Libertad Digital 1 Septiembre 2004
 


El español en Brasil
Opinión El País  1 Septiembre 2004

La reciente aprobación, por la Comisión de Educación y Cultura del Parlamento de Brasil del proyecto de ley que establece la obligación de ofrecer la asignatura de lengua española a todos los colegios del país que imparten la enseñanza secundaria, desbloquea un proyecto de enorme trascendencia. Dio sus primeros pasos en 1991, con Itamar Franco en la presidencia brasileña; estuvo a punto de ser aprobado en 1999, en la etapa de Fernando Henrique Cardoso, y lleva camino de llegar a buen puerto con Luiz Inácio Lula da Silva. El Parlamento prevé aprobar la ley en el pleno antes de fin de año para que el próximo curso entre en vigor y se aplique progresivamente hasta 2010.

De la magnitud del esfuerzo que supondrá la aplicación de la ley da idea un dato: las secretarías de Educación de los 26 Estados del país van a tener que convocar plazas para contratar alrededor de 200.000 profesores de español. La enseñanza secundaria, que en Brasil no es obligatoria y se imparte entre los 14 y los 17 años, la cursan nueve millones de alumnos. La oferta del idioma español será obligatoria por parte de las escuelas dentro del horario escolar, pero los alumnos no estarán obligados a cursarla. Se ha elegido esta fórmula para evitar que la obligatoriedad para los alumnos pudiera ser considerada inconstitucional.

El Parlamento y el Gobierno brasileños responden así a una demanda de la población -en la enseñanza privada, un 80% de los alumnos estudian español- y al tiempo refuerzan las posibilidades del país de ejercer el liderazgo económico y cultural en toda la zona. Brasil es la potencia emergente en América del Sur y la nación más poblada del subcontinente, pero sólo en ese país se habla portugués, mientras en la inmensa mayoría de sus vecinos la lengua oficial es el español.

Para corresponder al singular apoyo que va a brindar a la lengua castellana, el Gobierno brasileño ha pedido reciprocidad al español para que potencie el portugués. Parece justo. Tanto como aportar medios para que Lula logre el objetivo de que todos los alumnos de secundaria brasileños tengan un profesor de español y materiales para estudiarlo.

Terroristas «respetables»
Editorial La Razón 1 Septiembre 2004

El Comité de Ulemas, la máxima institución suní de Iraq, hizo ayer un llamamiento público a los secuestradores de los dos periodistas franceses instándoles a su liberación. Contrasta, dolorosamente, esta intervención pública con el silencio mantenido por el mismo comité religioso ante el asesinato a sangre fría de un periodista italiano y de doce trabajadores de la construcción nepalíes contratados por una empresa jordana. Del mismo modo, Hamas y otras organizaciones extremistas islámicas, responsables de atentados contra la población civil de Israel, como el que ayer mismo costó la vida a quince personas que viajaban en dos autobuses, se han movilizado en apoyo de Francia, nación europea que consideran la mejor aliada y amiga de la causa árabe. Es decir, al menos una parte importante del mundo islámico demuestra haber interiorizado el terrorismo, el asesinato a sangre fría de inocentes, como medio legítimo en la lucha contra Occidente.

Y así, convierten en «respetables» a unos fanáticos que, en definitiva, con el secuestro de los dos periodistas y su chantaje no han hecho otra cosa que llevar hasta su propia contradicción la política exterior de Francia, que, como recordaba el director del diario «Le Monde», Jean-Maríe Colombani, se ha resumido demasiado a menudo en el simple antiamericanismo. No hay, pues, muros de defensa posible, «líneas Maginot», en esa guerra terrorista, con el islam como excusa, que tuvo su punto de inflexión con los atentados de Nueva York y Washington el 11 de septiembre. Es posible, así lo deseamos con todas nuestras fuerzas, que los dos informadores franceses sean liberados, pero, ocurra lo que ocurra, el terrorismo se habrá apuntado un nuevo tanto a su favor, al escenificar una vez más la maniquea dicotomía de buenos y malos.

La escalada de asesinatos, coches bomba, secuestros y sabotajes en los oleoductos, se produce, además, cuando por primera vez hay un atisbo de esperanza en Iraq. A la declaración solemne de los líderes religiosos chiíes reprobando la resistencia armada contra las fuerzas de ocupación norteamericana, se había unido la decisión de algunos dirigentes de la comunidad sunita, como los notables de la ciudad de Samarra, reclamando una vía de negociación con el gobierno provisional de Alaui. Iraq, como antes Afganistán, Bosnia o, ahora mismo Chechenia, se ha convertido, ciertamente por errores también propios, en campo de batalla entre dos concepciones del mundo completamente diferentes, donde el velo es mucho más que un símbolo.

TERROR SIN LÍMITES
Editorial ABC 1 Septiembre 2004

LOS atentados de ayer en Israel han sido no solamente el ataque terrorista más grave en lo que va de año, sino que constituyen además una siniestra contribución de los palestinos al empeoramiento del clima político en Oriente Próximo. En un momento en el que se entreveían ciertas esperanzas de que el proceso de paz pudiera recuperar el pulso perdido, los criminales no desperdician una ocasión para reiterar con todas sus fuerzas que no tienen más objetivo que la destrucción, ni más ánimo que el de causar dolor.

Tal como se nos tiene acostumbrados, la respuesta de Israel no se hará esperar y se producirá en términos que no sorprenderán a nadie. Cuando el primer ministro, Ariel Sharón, dice que «la lucha contra el terrorismo va a continuar con todas nuestras fuerzas», todo el mundo sabe perfectamente a qué se refiere y, desde luego, tampoco será el género de acciones que allanarán la vía a la negociación. La dinámica acción-respuesta está demasiado enraizada en los usos políticos de Oriente Próximo como para que nadie pueda ignorar qué es lo que va a suceder ahora.

En las actuales circunstancias, la retirada unilateral de Israel de la franja de Gaza y sus esperadas consecuencias benéficas para el proceso de paz se quedan por el momento en el alero, porque a pesar de las tajantes declaraciones de Sharón diciendo que sus planes siguen adelante, los atentados de ayer y la imagen de los 16 muertos y decenas de heridos pueden contribuir a hacerle más difícil llevar a cabo esta operación y a encrespar a la opinión pública en contra de una medida que sus aliados ultraortodoxos y nacionalistas consideran que representaría una recompensa para los terroristas.

Lo ideal sería que Israel midiese su respuesta y la mantuviese dentro de los límites de lo que generalmente se considera como derecho de autodefensa y aplicación rigurosa de la ley y los principios del Derecho Internacional, y que la Autoridad Nacional Palestina, a su vez, erradicase con medidas concretas el fenómeno del terrorismo entre la población bajo su administración. Los líderes palestinos, con Arafat como primer responsable de este estrepitoso fracaso, no han demostrado ser capaces de poner fin a la actividad de los grupos que han hecho del ataque suicida su razón de ser.

En este clima de violencia ciega, el mapamundi del terrorismo progresa de forma altamente inquietante. La última masacre de los fanáticos palestinos coincidía con un nuevo atentado que dejaba ocho muertos en el Metro de Moscú y con el cobarde fusilamiento de doce nepalíes secuestrados en Irak. La batalla contra el terrorismo promete ser larga. Pero es una tarea irrenunciable para toda la comunidad internacional.

Francia
Colaboracionistas
José María Marco Libertad Digital 1 Septiembre 2004

La crisis de los dos rehenes franceses está teniendo efectos curiosos. Uno es que los franceses se han visto metidos de lleno en el conflicto iraquí. Como les ha recordado el primer ministro Ayad Allawi, los franceses no iban a salvarse del terror islámico por su neutralidad activa a favor de Sadam Hussein y en contra de la construcción de un Irak democrático. Las amistades peligrosas lo son siempre, y la más peligrosa de todas es ahora el islamismo.

Otro efecto es que los terroristas han conseguido reunir en torno a las autoridades franceses, es decir en torno al presidente Chirac, a los musulmanes franceses reticentes ante la legislación laicista de la République. Chirac consigue así otra vez el plebiscito nacional que le llevó al poder en las elecciones de 2000.

Pero ese plebiscito no saldrá gratis, como no lo fue el de las últimas elecciones presidenciales. Entonces determinó en muy buena medida la política francesa, que se reafirmó en sus posiciones intervencionistas y estatalistas. Ahora tendrá consecuencias en la cuestión de la integración de los musulmanes y en la actitud de Francia ante los países árabes.

Los primeros efectos ya se han empezado a notar. Las autoridades francesas han desplegado todo su arsenal diplomático para lograr la liberación de los rehenes. Y los países musulmanes, y los propios musulmanes franceses, se han volcado en el apoyo a Francia. Han tomado partido quienes en todos estos meses no han abierto nunca la boca ante atrocidades parecidas. Al Jazeera emite comunicados de condena y Tarik Ramadan, el delirante portavoz islamista y escritor en francés, habla de un "horrendo chantaje".

Las autoridades francesas condenan el atentado, pero lo hacen en tono menor. Lo que se escucha muy bien, en cambio, es la afirmación machaconamente repetida de que el Islam es una religión de paz y de tolerancia. Es el mantra de los representantes del Gobierno francés en su peregrinaje por las capitales árabes. Las autoridades francesas siguen el guión marcado por Ramadán: los problemas de los musulmanes franceses sólo se solucionarán mediante un diálogo abierto y democrático.

En apariencia, el Gobierno francés defiende el laicismo republicano. En la práctica, los franceses se han rendido al islamismo. Dan la derrota por descontada y aceptan ya las condiciones que se les están imponiendo. Todo en nombre de la salvación de los valores republicanos.

Hay un precedente egregio para este doble juego. Fue la actitud de la sociedad francesa durante la ocupación alemana. También entonces la clase política y la inmensa mayoría de los franceses se dieron por derrotados. Aceptaron lo que les impusieron los alemanes con alivio y en más de un caso con esperanza. Lo hicieron para salvar la República. Y esperaban que su derrota significaría la derrota de los demás, en particular de Inglaterra.

Sabemos cómo acabó aquello. Gran Bretaña tuvo el mal gusto de no rendirse y Francia acabó siendo liberada por los ingleses y los norteamericanos (los soldados y los contribuyentes). Por la actitud actual de los ingleses y los norteamericanos, no parece que esta vez a los franceses vaya a ir a liberarlos nadie. O sí: las huestes de Zapatero, con Bono de abanderado. Claro que entonces se trataba de echar a Pétain, y ahora ZP y los suyos irían al rescate de quien se ha prestado al mismo juego que el viejo Mariscal: Chirac.

El islam se la juega en Francia
Lorenzo Contreras Estrella Digital 1 Septiembre 2004

El chantaje islámico a Francia, manejando la amenaza contra la vida de dos periodistas caídos como rehenes en poder de alguna de las organizaciones que pululan por Iraq, añade un dato de especial gravedad a las relaciones de ese mundo con Occidente. Al asesinato de un reportero italiano se agrega, pues, este nuevo aspecto del problema que esas pésimas relaciones entrañan.

El hecho de que un núcleo de fanáticos haya decidido no ya luchar contra un invasor extranjero, sino contra la política interior de un país soberano que aprobó la intervención militar angloamericana en Iraq, es la mayor insolvencia criminal y fanática que podía esperarse.

La diplomacia gala se he movilizado para salvar la vida de los dos rehenes sin tener que modificar ni derogar la famosa ley del velo en las escuelas públicas de Francia.

Este país tiene derecho a su laicismo escolar, a la aconfesionalidad de su enseñanza estatal, y nadie tendría que vetar esa libre y soberana determinación. Menos aún un sector del islam que jamás toleraría en sus escuelas ninguna manifestación religiosa o expresión exterior de confesionalidad no coránica.

Es verdad que la umma o comunidad de pueblos islámicos, no todos árabes, dista de albergar una unidad monolítica en su variedad de etnias, culturas y modalidades políticas, pero la religión es siempre el factor determinante. En el Corán hay reflejos de generosidad y lealtad, pero la venganza forma parte esencial de su doctrina. Y ahora resulta que era imperativo para ese sector islámico que ha secuestrado a los periodistas franceses vengarse de Francia porque prohíbe en sus escuelas para las mujeres el velo islámico y también cualquier otra expresión de culto o creencia religiosa explícita. ¿Por qué razón tenía que ser el islam una excepción en esta regla? ¿Hasta dónde puede conducir este chantaje intimidatorio como arma política de variadísimas aplicaciones?

Mucho ha venido ponderándose la prudencia y autoridad moral del ayatolá Sistani, capaz de ahuyentar a los americanos de Nayaf, la ciudad santa chiita, donde se encuentra el sagrado mausoleo del imán Alí, duodécimo sucesor de Mahoma y el único reconocido como legítimo, hasta el punto de que a su muerte pasó a convertirse en el imán oculto o mahdi. Se supone que la autoridad de Sistani, cuyo carisma doblegó la actitud beligerante de Muqtada al Sadr en Nayaf hace escasos días, podría ofrecer una nueva manifestación en favor de los dos periodistas franceses. En el momento de redactar estas impresiones va cumpliéndose el plazo prorrogado del ultimátum dirigido por los secuestradores al Gobierno francés.

Los islámicos residentes en Francia se han percatado de la gravedad de su propia situación en la sociedad que les ha acogido, para el caso de que los rehenes fuesen ejecutados, es decir, lisa y llanamente asesinados. Este sentimiento de inspiración pragmática y política ha alcanzado también a Muqtada al Sadr, que se ha sumado a las peticiones de aquellos correligionarios en favor de la liberación de los periodistas. El cumplimiento de las amenazas y la consumación de los crímenes podría dar un giro cualitativo a las relaciones de Francia con el mundo islámico, entendiendo por Francia no sólo su Gobierno, sino también, y sobre todo, su sociedad.

Terrorismo palestino
Editorial El Correo  1 Septiembre 2004

Dieciocho personas (dieciséis ciudadanos israelíes y los dos terroristas palestinos) murieron en el atroz atentado perpetrado ayer en Beersheva cuando dos autobuses llenos de padres y escolares que regresaban de hacer sus compras en víspera del inicio del curso saltaron por los aires.

La organización terrorista palestina Hamas se responsabilizó de inmediato del mismo. La matanza indiscriminada de civiles llegó después de cinco meses largos de calma que habían dado confianza a la población urbana israelí, blanco de una ola de sangrientas acciones terroristas a lo largo del año pasado. Y lo hizo en una localidad exenta del muro construido por el Gobierno Sharon.

El grupo que se hizo responsable intentó encontrar justificación a la barbarie con el argumento de que respondía a la venganza por el asesinato por el Ejército israelí de su fundador y líder moral, el jeque Ahmed Yasin y su sucesor designado, Abdelaziz al-Rantisi, la primavera pasada. De acuerdo con la irracional 'lógica' del terrorismo suicida que ha encontrado sentido a su existencia en la matanza de civiles israelíes había que esperar que tarde o temprano se produciría la masacre en un mercado, un autobús o un restaurante. La Autoridad Palestina lo ha condenado, como todo atentado que toma por objetivo a civiles, sean israelíes o palestinos, según dijo el ministro Saeb Erakat en aplicación de la fórmula acuñada hace tiempo. Pero es poco probable que nadie crea que existan grandes diferencias de fondo entre los restos de la Autoridad Palestina y el más activo de los componentes del terrorismo, verdadero dueño de la situación en Gaza.

El terrorismo suscita hoy una repulsa de índole moral y su descrédito es mayor que nunca como medio de defender intereses políticos. La resistencia palestina no abona su causa volando autobuses llenos de padres con sus hijos. Ni siquiera en un contexto de respuesta a acciones poco edificantes del Gobierno que ocupa su territorio. Por pura pedagogía política práctica debía dar una larga oportunidad a la protesta pacífica.

¿QUÉ LITERATURA ENSEÑAMOS?
Por JOSÉ MARÍA POZUELO YVANCOS Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Murcia ABC 1 Septiembre 2004

AVATARES de la lucha electoral y estrategias políticas (más podría decirse que guerrillas de corto alcance) no permitieron en su día llevar a puerto el necesario intercambio de ideas sobre el papel de los estudios de Humanidades en el currículum de la Enseñanza Secundaria. Al final entre sindicatos, partidos y Gobierno hubo refriega pero el debate de fondo todavía no se ha producido. La reforma de Humanidades ha sido el parto de los montes, y ha dado un ratoncillo como resultado. No puede calificarse de otro modo el que toda conclusión práctica haya sido el refuerzo de una hora lectiva semanal aquí para Filosofía, allá para Lengua y el recordatorio de que la cultura clásica es precisa. Poco viaje (tampoco fueron muchas las alforjas) y sobre todo una oportunidad perdida para la reflexión sobre qué ciudadanos va a formar el sistema educativo español, en un contexto europeo y qué horizonte dar a la Historia común que como españoles podemos compartir. En un artículo de Blanco y Negro Cultural Fernando García de Cortázar llamó hace ahora un año la atención sobre un hecho grave: por la vía de los hechos, por ese sistema de planes de estudios administrados por las autonomías, que la legislación educativa ha consagrado, se está imponiendo la idea de que carecemos de una realidad histórica común. Y lo que Fernando García de Cortázar convirtió en motivo de reflexión es algo que conoce en su práctica diaria cualquier docente español en las áreas de Humanidades.

Por la vía del olvido, por la dejadez y casi siempre por interesados y cicateros dictámenes de ideología local-autonomista (que afecta ya a todas las Autonomías, incluso a las gobernadas por no nacionalistas) España está liquidando el esfuerzo intelectual de los siglos XVIII y XIX, en el que fueron principales abanderados los liberales y los Institucionistas, por reconocer una realidad histórica de milenios de cultura e instituciones compartidas por todos los españoles. Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz compartían, desde sus tesis contrapuestas para responderla, una idéntica pregunta, que hoy no se hace de ninguna forma el sistema educativo español.

Es el momento de decir que esto no está ocurriendo sólo en los estudios de Geografía e Historia. También afecta a los estudios literarios y como contribución a ese debate, hoy más necesario que nunca, diré algo sobre los déficits que afectan de modo perentorio a la enseñanza de la Literatura en las aulas de toda España. Por supuesto el problema mayor no es de número de horas lectivas dedicadas a Literatura o a Lengua. Intentar reducirlo a eso es como mirar hacia otra parte. El primer problema sigue siendo el que plantearon los ilustrados del siglo XVIII y que curiosamente ha puesto de moda el debate actual sobre el canon: qué literatura enseñar y para qué. Y en España, sencillamente, ningún gobierno se lo ha planteado o ha dejado la cuestión para que la administre cada consejero en su sitio, y dentro de un marco o iderario implícito especialmente estrecho y caduco. Ha ideado la Literatura al modo como la resolvieron escuelas filológicas hoy en declive para las que la Literatura era fundamentalmente el registro culto de la Lengua respectiva. Con el poco inocente título de «Lengua castellana (o catalana, gallega, euskera) y su Literatura» ha concebido la Literatura como un uso de lengua, entre otros posibles usos, despreciando las funciones principales que el hecho literario tiene en sí mismo y que le obliga, debería obligarnos, a sobrepasar el escenario formal de su caudal retórico-lingüístico.

La Literatura ha sido siempre un factor de cohesión cultural e histórica entre los pueblos. Y goza en su propio seno de una dialéctica de fuerza a la vez centrípeta y centrífuga. A favor de la primera, la Literatura es un factor de primer orden por el que una comunidad de hombres se identifica en un conjunto de valores compartidos. Es la literatura como tradición cultural común. Tullio De Mauro ha historiado para el caso de la Italia del XIX la creación de un programa consciente, por parte de Cavour, para dar solidez por la vía literaria a la historia común de Italia, necesitada de una salida al dialectalismo en que se hallaba sumida. Por ese factor de unidad centrípeta podemos sentir que Cervantes, Rosalía de Castro, Josep Plá se vinculan más allá del canal idiomático que usan. Son depositarios de una cultura que sintieron en parte común, comunicada entre sí. Al concebir el estudio literario en el restrictivo campo de una lengua, limitando los textos a ejemplos de su uso culto, estamos obligando a nuestros estudiantes a desaprovechar las virtualidades mayores del texto literario de ser depositario de esos factores culturales supralingüísticos que pueden ayudarles a entender quiénes son y de dónde vienen, si es que se quiere que vayamos juntos a alguna parte.

Pero la Literatura vive en su interior también la enriquecedora fuerza centrífuga, por la que todo gran texto literario nos invita a salir fuera de nosotros mismos, incluso de nuestra cultura de origen y nos ayuda a entender al otro, en su diferencia. El premiado Príncipe de Asturias de la Concordia, Edward Said, recordaba en uno de sus últimos escritos un texto de Hugo de San Víctor, monje del siglo XII, que habría que traer al debate de las Humanidades. «Quien encuentre dulce sólo su patria es un tierno aprendiz; quien encuentre que todo suelo es como el nativo, es ya fuerte... El alma tierna fija su amor en un solo lugar en el mundo, la fuerte extiende su amor a todos los sitios». Cualquier lector sabrá reconocer en estas palabras la sabiduría que nutre la cultura literaria, que le da sentido, puesto que la cultura sólo es verdadera si además de la propia siente como suya la extraña, la que no le pertenece por nacimiento o por lengua. Sentir como propios a Camus, a Dostoievsky, a Kafka, a W. Soyinka, ha sido una condición que la Literatura, los creadores lo saben los primeros, cumple desde sus orígenes como ámbito común de ciudadanos unidos más allá de los vehículos de lenguaje, o de los registros idiomáticos. A fortiori debería ocurrir esto para con los autores españoles en sus diferentes lenguas, uniendo así las dos fuerzas, centrípeta y centrífuga y enseñando a los españoles que Carles Riba o Unamuno son suyos, de todos, de las dos formas posibles.

Y aquí reside la paradoja de nuestro sistema educativo. La enseñanza de internet y el empeño de nuestras autoridades en que nuestros estudiantes, que son además ciudadanos de una Europa unida, sean diestros en su uso, está coincidiendo con un predominio localista y un uso mezquinamente político-ideológico de la Historia y de la Literatura como predios reductores en beneficio de una imagen de identidad que se quiere hacer coincidir con la administrativa-autonómica. La literatura está colaborando en ese miope «estudio del entorno» que simplemente quiere poner orejeras a lo que las Humanidades son por su propia naturaleza: estudio de una historia común (fuerza centrípeta) más allá de la lengua, pero también estudio de las diferencias en las que todos nos hemos reconocido sin embargo ciudadanos del mundo (fuerza centrífuga). Los planes de estudio vigentes para la Literatura, en las diferentes lenguas del Estado, caen en el solipsismo de un mero reconocimiento retórico, de un uso idiomático que ignora la medida en que la Literatura puede continuar siendo un gran proyecto del Humanismo, para ciudadanos de una Europa que ha encontrado precisamente en la Literatura un ámbito privilegiado de conocimiento mutuo entre las lenguas y naciones que la pueblan.

Terrorista profesional
Andrés MONTERO GÓMEZ Andrés Montero Gómez es presidente de la Sociedad Española de Psicología de la Violencia La Razón 1 Septiembre 2004

Existe un aspecto que no se ha destacado en el análisis del terrorismo. Es relevante en el mantenimiento del terrorismo a largo plazo y, tal vez porque es evidente, no lo estamos mencionando. El terrorista global es un profesional. No denota necesariamente esta cualidad una pericia o calidad en sus dedicaciones. Es decir, no es que por profesional pueda o deba entenderse que asesina cumpliendo escrupulosamente los planes de exterminio previamente diseñados en su banda. O que es certero en la conexión de los temporizadores para que la bomba explosione exactamente cuando más ciudadanos puedan ser aniquilados. Por profesional vamos a entender aquel que ha hecho del terrorismo su oficio. Es una conclusión tremenda.

El secuestro de dos periodistas franceses en Iraq supone un salto cualitativo en el terrorismo global. No tanto porque, tal cual se ha señalado ya, signifique que un grupo criminal lleva a cabo una acción de terror en Iraq asociándola a una reivindicación sobre circunstancias de política exterior de otro país. Eso es cierto, destacando además paradójica o no tan paradójicamente la circunstancia de que Francia fue una de las barreras de oposición política internacional más contundentes ante EE UU y el Reino Unido en la invasión de Iraq.

Lo cualitativamente significativo de este nuevo esquema del terrorismo, aquello que subyace, es la recurrencia al instrumento del chantaje criminal para, aprovechando el escenario de extorsión que el terrorismo ha encontrado en Iraq, desvirtuar fronteras geopolíticas y cualquier compartimentación de dossieres para poner de manifiesto que, en realidad, se trata de grupos fanatizados en torno a un dogma y con vocación de permanencia. El mensaje que tratan de transmitir es que su «sharia», su fundamentalista ley islamista, será observada no importa las fronteras donde existan musulmanes obligados a acatarla. Éste, desde luego, es el mensaje superficial, aquel que el grupo terrorista difunde para entablar con su auditorio una comunicación de terror. Sin embargo, en el fondo, el terrorista está afirmando que va a dedicarse a secuestrar y asesinar, que ha hecho de la aniquilación de otros su oficio. Que ya tiene interiorizado su lenguaje de programación, compuesto por la radical interpretación de una doctrina, y que ese adoctrinamiento va a marcar su protocolo de trabajo. El terrorista islamista se ha convertido en un profesional.

El secuestro en Iraq de dos periodistas franceses por un grupo criminal revela que la eventual resistencia que legítimamente pudiera emerger ante la ocupación de un país por un ejército invasor está infectada por el terrorismo islamista, desdibujando cualquier posibilidad de distinción. También demuestra con terquedad meridiana que las razones esgrimidas por el terrorismo responden a su propia lógica criminal. No puede establecerse que el secuestro sea una respuesta del terrorismo islamista a la actitud de Francia ante la guerra de Iraq. La diplomacia francesa lideró, con Alemania, la oposición a EE UU en el Consejo de Seguridad de la ONU y en la opinión pública mundial. De esta manera, se invalida cualquier razonamiento que, con una simpleza e irresponsabilidad infantiles, se haya dirigido a justificar de algún modo la criminalidad de agrupaciones terroristas islamistas que atentan contra países más involucrados en el apoyo a la invasión del país árabe. No es sensato considerar que el 11-M está relacionado con el respaldo de España a EE UU y luego pretender que los terroristas «se han equivocado» en esta ocasión porque Francia no participó en la coalición. Porque los terroristas que perpetraron una y otra pertenezcan, probablemente, a la misma red de intereses. El terrorista islamista asesinará debido a su propia comprensión de la realidad, y no tomando como referencia la nuestra.

Que el terrorista islamista llegue a considerar su oficio, su modo de vida, asesinar y aterrorizar en virtud del código fundamentalista del islamismo radical, despeja una de las claves psicosociales más pertinentes a tener en cuenta en nuestras políticas de enfrentamiento de la amenaza. El informe de la comisión del congreso de los EE UU sobre los atentados del 11-S relata cómo alguno de los terroristas enlistados en grupos próximos a Al-Qaida en la época en que Ben Laden residía entre Sudán y Afganistán abandonaba la causa islamista del asesinato debido a que no percibía suficientes haberes. En concreto, algunos terroristas «dimitían» porque en vez de cerca de los 1.200 dólares mensuales que venían percibiendo por su servicios otros criminales, la organización de Ben Laden había rebajado los sueldos a prácticamente la mitad.

Hay que comprender que el terrorista islamista está viviendo en su propia atmósfera excavada en el interior de la nuestra. El significado que las penas por trasgresión o la cárcel pudieran tener para un ciudadano adaptado de cualquiera de nuestras democracias son totalmente inaplicables al terrorista islamista. Sencillamente, funciona con otros códigos. La cárcel para un terrorista profesional no es más que otra etapa en sus operaciones, otro destino en su trabajo. Le supone dedicarse a mantener contactos en prisión, a divulgar consignas, a hacer proselitismo entre otros presos y a proseguir su adoctrinamiento.

Tenemos que recomponer por completo nuestra comprensión de la amenaza terrorista. Los viejos códigos no funcionan. Ni nuestras leyes debilitadas, ni nuestros razonamientos anclados en tópicos, ni nuestra aproximación belicista ante terroristas que se creen soldados profesionales, ni nuestros análisis simplistas. El terrorismo profesional es ajeno a todos nuestros planteamientos. Aunque evidentemente no tengo la respuesta, sí presiento cuál es el camino. Hay que repensar el terrorismo islamista de otro modo.

PREGUNTAS A ZAPATERO
Por Jaime CAMPMANY ABC 1 Septiembre 2004

ANTES de empezar a preguntar, hay que hacer memoria de aquel estruendoso «No a la guerra» que los socialistas organizaron contra Aznar. Utilizaron las tribunas políticas, la calle, los escaños del Parlamento y hasta los palcos del público con aquella representación de actores movilizados. Parecía que hubiese sido Aznar quien decidió la guerra, quien invadió Iraq, quien lanzó las bombas «inteligentes», quien llevó allí soldaditos españoles a hacer la guerra. Ni Bush ni Blair habrían osado empezar el fregado de Iraq sin el apoyo decisivo de Aznar en la famosa reunión de las Azores. «Guerra no» igual a «Aznar no».

Y después del atentado terrible del 11-M, no digamos. Los muertos los había provocado Aznar con su política beligerante. El Gobierno no sólo era culpable, sino también mentiroso. Ante las sedes del PP se alzaban pancartas con una acusación que en aquellos momentos era peligrosa y terrible: «Asesinos». Los terroristas que organizaron la masacre vieron con satisfacción cómo aquella matanza que estremeció al mundo lograba derrocar un Gobierno y que el siguiente hiciera regresar precipitadamente las tropas españolas destacadas en Iraq en misión de paz. Los socialistas hicieron una utilización miserable de aquel atentado con doscientos muertos y mil heridos. Por lo visto, el botín de aquella macabra estrategia les mereció la pena.

En definitiva, España había aceptado el chantaje. Antes del plazo que los propios socialistas se habían fijado, las tropas españolas regresaron. Su ejemplo fue seguido sólo por Filipinas, que retiró sus tropas (tal vez no pasaban de un pequeño destacamento) para que liberaran a un secuestrado de aquella nación. Desde la apresurada decisión de Zapatero, con la ejecución fría del italiano Enzo Baldoni, al estilo del asesinato de Miguel Ángel Blanco por los etarras, son doce los occidentales muertos por las guerrillas terroristas iraquíes. Más de cincuenta rehenes han sido liberados, algunos de ellos por las fuerzas especiales de los países occidentales.

Al mismo tiempo han llovido las amenazas sobre Norteamérica y Europa. Desde Los Ángeles a Nueva York, los islamistas han distribuido anuncios de nuevos atentados por esa Norteamérica todavía sensibilizada por la gran catástrofe de las Torres Gemelas. El primer ministro de Iraq ha declarado que Londres, Milán, Berlín, Roma, Madrid y París se encuentran hoy bajo la amenaza terrorista, y añade que es ridícula la promesa de Al Qaeda de respetar el Vaticano, «si pudieran, matarían al Papa». Iyad Allawi concluye: «Ningún país civilizado debe echarse atrás en la lucha contra el terrorismo».

Y ahora, las preguntas. ¿No habrá sido la decisión atolondrada de Zapatero una muestra de vileza? ¿No habrá sido España la que ha dado un funesto ejemplo al aceptar el chantaje terrorista? Qué lección acaba de darnos Francia. ¿No será la conducta de Zapatero una continuación de la de Carod-Rovira: matad en todas partes menos en España? ¿No habrá empujado Zapatero a los terroristas a usar el atentado, la ejecución y la amenaza como medio de conseguir objetivos? Son preguntas incómodas. Seguramente Zapatero No sabe/No contesta.

Montilla
Ni socialista ni Charnego
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Septiembre 2004

Este charnego de boquilla dice que los Presupuestos Generales del Estado tienen que negociarse al margen del Parlamento español Montilla es ya una pesadilla. Montilla es un azote para lo poco que queda de nación española en el PSOE, o sea, de defensa de la igualdad entre los ciudadanos de una nación. Montilla no engaña a nadie. Es el último eslabón en el proceso de desnacionalización de España, que iniciara el PSOE en los años ochenta. Resulta penoso que los fines "sociales" de un partido centenario como es el PSOE, un partido de la Nación española, vengan dictados por un pequeño político al servicio de los intereses más groseros del nacionalismo ventajista y chusquero catalán. Durante mucho tiempo, demasiado para quien se dedica a la política, hubo socialistas serios y sensatos que fueron engañados por este habilidoso "comerciante" del mercado electoral catalán. Tengo amigos que ponían las manos en candela por él, porque sería el educador de los malos modos del "nacionalista" Maragall cuando éste alcanzase el poder. Pobrecillos. Ignoraban que el primer traidor de la nación española, o sea, del socialismo español era este político profesional del municipalismo.

Hubo un engaño de este señor aún más doloroso. Jugó con los sentimientos de quienes estaban más bajo en la escala social. Jugó con el proletario peor preparado cultura e ideológicamente de Cataluña. Jugó con los más desfavorecidos del antiguo régimen, con los emigrantes. Durante mucho tiempo, más de veinte años, este señor de mirada tan indefinida como torva engañó a cientos de miles de emigrantes andaluces, extremeños, murcianos, manchegos... para que votasen las candidaturas socialistas, porque el nacionalismo distinguía entre ciudadanos de primera, catalanes, y ciudadanos de segunda, los charnegos. "Él sólo quería un tipo de ciudadano en condiciones de igualdad", decía el muy falso, para terminar pervirtiendo al "ciudadano" residente en Cataluña en un nacionalista de segunda.

Valiéndose de esas trapacerías, entre un "nacionalismo" segundón y un socialismo tristón del XIX, este hijo de la emigración ha llegado a ministro de España para dinamitar, desde tan privilegiada posición, cualquier idea de igualdad entre ciudadanos españoles. Una cosa hemos ganado y es que ya nadie puede llamarse a engaño con sus peligrosos juegos. Todas las declaraciones, aprobación de medidas, e incluso presentación y aprobación de proyectos de Ley desde su ministerio tiende a eliminar el viejo tópico sobre el poder de este hombre para limitar al nacionalismo. Ha demostrado con creces que no sólo era una falsedad su capacidad para eliminar las desigualdades que crea el nacionalismo, sino que ha sido uno de su principales impulsores. Por lo tanto, la clientela socialista que siga engañándose con Montilla es peor que ingenua, estúpida.
Las dos últimas hazañas del charnego Montilla, curioso ejemplar del nacionalismo de probeta catalán, son para salir corriendo. Primero, propone, y gana frente a Solbes, unos horarios de apertura comercial a la carta de los intereses nacionalistas catalanes, que dejan insatisfechos a consumidores, patronal y pequeño comercio. Y, segundo y más horrible, este charnego de boquilla dice que los Presupuestos Generales del Estado tienen que negociarse al margen del Parlamento español: primero, se negocia con el Ejecutivo catalán y después, y si ha lugar, se discuten con los grupos parlamentarios que apoyan, ojo, no al PSOE sino al PSC en Cataluña. ¡Parece que la "democracia" parlamentaria para este nacionalista disfrazado de socialista es una cosa para los días de fiesta!

LA DIFÍCIL MINORÍA DE ZAPATERO
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 1 Septiembre 2004

ASEGURA José Montilla, el oráculo de Cornellá reconvertido en ministro de Industria, Comercio y Turismo, que «los Presupuestos (Generales del Estado) han de ser el resultado del diálogo entre los Gobiernos y la negociación entre los partidos». No se atrevió a decir cosa parecida, mutatis mutandi, durante los diecinueve años en que, con la vara municipal en la mano, tuvo que sacar adelante los presupuestos del populoso Ayuntamiento de la rivera izquierda del Llobregat. También en política, por lo que parece, hay un vértigo de las alturas que genera desvaríos y nubla la visión y el buen sentido de los escaladores.

Los Presupuestos, cuyo debate ya está próximo, son la máxima expresión política de un partido en el Gobierno del Estado. Un poco porque lo que no figura en ellos, y no se concreta en capítulos y partidas, es como si no existiera y un mucho porque su conjunto es el trazado solemne y concreto, numérico, del más auténtico programa que regirá la vida nacional durante todo un año. Es la falsilla que le permite al gobernante cabal la mejor caligrafía en la comisión de su tarea. Desde la mayoría parlamentaria la cuestión no tiene duda y, como es el caso del Gobierno de Rodríguez Zapatero, desde la minoría se imponen el pacto y el acuerdo con otras fuerzas políticas; pero, ¿qué pintan en todo eso «los Gobiernos» -autonómicos- a los que se refiere el ministro emboscado por el tripartito que gobierna en Cataluña en el Gobierno del Estado?

Carod-Rovira, que nunca da puntada sin hilo y que, a diferencia de sus socios en la Generalitat, siempre sabe adonde va, se ha apresurado a recordar que su partido, ERC, es el único del tripartito «que tiene grupo parlamentario en Madrid». El aviso no puede estar más claro en su formulación ni aportarle más confusión al inquilino de La Moncloa que, una de dos, o se pliega a la demanda catalana -infraestructuras para Cataluña, mayor gasto social e inversiones en lengua y cultura- o tendrá en el alero el buen fin de sus primeros Presupuestos, los que definirán su verdadera capacidad de gobernante.

La actitud de Carod-Rovira, guste o no guste, es comprensible. Concuerda con su línea tradicional y no podría ser muy distinta desde los supuestos separatistas que le alimentan; pero lo de Montilla, ministro del Gobierno y veterano militante socialista, resulta esperpéntico si Zapatero pretende seguir instalado en la idea, a la que le debe diez millones de votos, de que el PSOE es «el otro» gran partido de ámbito español. ¿Cómo puede el Gobierno del todo negociar con el de una de sus porciones en claro desafío y perjuicio para los dieciséis restantes? En un tiempo en el que, felizmente, los acuerdos bilaterales entre Estados, como ocurre en la UE, empieza a perder sentido, Montilla propone el diálogo, de igual a igual, entre Cataluña y España. Este hombre desafina en la orquesta socialista.

ERC y los presupuestos
Editorial La Razón 1 Septiembre 2004

La negociación en política es buena, pero no es una panacea o un fin en sí mismo. No puede ser una excusa que conduzca a renuncias en asuntos sustanciales. La cuestión es saber hasta dónde está dispuesto Zapatero a ceder para conseguir los votos de ERC. Los líderes de la formación independentista han disociado la negociación presupuestaria a lo que dentro de unos meses será el principal envite, la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Su objetivo es convertirse en el principal aliado político del Gobierno y, por tanto, ejercer su poder en la estrategia de avanzar por la senda soberanista. No hay que perder de vista que cada avance persigue un único fin. En el terreno de la negociación del proyecto de Presupuestos para el próximo ejercicio, la cifra que exige ERC es muy importante y obligará, necesariamente, a detraerla de lo que percibirían otros territorios o incrementar el déficit público. No hay milagros en este terreno y la coyuntura económica internacional no permite demasiadas alegrías.

Con la modificación del sistema de financiación autonómica en el horizonte, donde ERC quiere un modelo de concierto similar al vasco o navarro, plantea ahora que el Estado asuma el déficit sanitario, que calcula en unos 1.000 millones de euros. Otro elemento clave está en las infraestructuras, ya que se quiere un incremento sustancial que visualice el poder de ERC a la hora de negociar. El potenciar la lengua catalana es un caballo de batalla clave en la negociación, ya que quiere, entre otros aspectos, lograr una mayor proyección internacional, fomentar su utilización en las nuevas tecnologías y conseguir un uso pleno en la administración periférica del Estado. A esto hay que añadir que se implante el catalán en la Justicia, más cátedras de catalán en las universidades españolas, que sea una asignatura opcional en la ESO en toda España y que lo aprendan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Por tanto, unas reclamaciones concretas con cifras multimillonarias, tanto en la asunción de deudas como en infraestructuras de todo tipo, con reivindicaciones simbólicas de gran calado. El problema es que Zapatero tiene que hacer concesiones para complacer a sus socios en el tripartito catalán.

PRESUPUESTO GENERAL PARA INTERÉS PARTICULAR
Editorial ABC 1 Septiembre 2004

LA aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2005 se presenta como un banco de pruebas para las estrategias políticas y económicas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El PSOE empezó ayer la ronda de conversaciones con los grupos parlamentarios, visiblemente condicionado por el cruce de compromisos con sus aliados y las exigencias presupuestarias de una economía en continuo crecimiento. Es perfectamente legítimo que un Ejecutivo sin mayoría parlamentaria negocie el respaldo a los Presupuestos. Lo importante es que en la confección de los ingresos y los gastos del Estado no se confundan las prioridades ni los intereses que representan tanto el Gobierno central como el Parlamento nacional, sobre todo cuando las Comunidades Autónomas disponen de sus propios presupuestos anuales, con los que deben atender las competencias asumidas.

En este sentido, habrá que concluir que no es irrelevante el dato de que el primer interlocutor del PSOE haya sido Esquerra Republicana. El tripartito catalán ha dejado clara su voluntad de trasladar a la negociación presupuestaria la misma posición de superioridad que ha demostrado con su influencia decisiva en la acción política del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Otra cosa es la disputa interna entre ERC y el PSC por exhibir ante la sociedad catalana la pieza cobrada. En lo que no hay duda es en la determinación del tripartito para hacer visible en los Presupuestos Generales del Estado el modelo político que lidera Maragall. Deuda sanitaria, Justicia, infraestructuras y otras cuestiones similares están en la relación de partidas que ERC quiere cargar en las cuentas del Estado, con un planteamiento estratégico orientado a sufragar el pacto fundacional del tripartito, a dar mayor dimensión política al autogobierno catalán y, por tanto, a reforzar su capacidad de control a distancia sobre el Ejecutivo central.

Los Presupuestos Generales del Estado nunca han sido sólo una cuestión de números. Sirven como ninguna otra ley para definir y ejecutar políticas unitarias, visiones vertebradoras del país, criterios comunes para una igualdad efectiva de los ciudadanos, en definitiva, para establecer estrategias de cohesión y solidaridad nacional a través de las últimas competencias que se reserva la Administración central del Estado. No hay nada reprochable en atender las necesidades de las Autonomías cuando respondan a causas justificadas, pero los Presupuestos del Estado no constituyen una línea de crédito para financiar programas políticos o sufragar intereses netamente sectoriales cuando sólo respondan a una política particularista y orientada, precisamente, a acentuar en términos políticos la diferencia de un territorio frente a otros.

Hasta ahora, el Gobierno socialista sólo ha acumulado motivos para desconfiar de que adoptará una posición de firmeza frente a exigencias desproporcionadas o insolidarias. Su debilidad ante el tripartito está acreditada. No se trata de un asalto que enfrente a la autoridad de Solbes con el poder de Montilla (ayer, por cierto, desautorizado por su compañero de Gabinete Jordi Sevilla), o viceversa, sino de comprobar si el Gobierno de Zapatero está dispuesto a fijar líneas rojas -reales y concretas- a las demandas de ese federalismo asimétrico tan pujante y que se ha convertido en la brújula de La Moncloa.

La hora de ZP
Francisco Marhuenda La Razón 1 Septiembre 2004

Al presidente del Gobierno todavía le dura el período de gracia, pero ahora llega la hora de la verdad. El otro día repasaba los periódicos de los primeros tiempos de Aznar y había el mismo talante que se le otorga a Zapatero como si fuera el inventor de una nueva pócima mágica. El primer viaje oficial que hizo al extranjero fue a Marruecos, donde se reunió con Hassan II. Las relaciones fueron buenas durante un tiempo hasta que al sátrapa le interesó que dejaran de serlo. ZP eligió también nuestro vecino del sur para su primera salida oficial al exterior. Los dos se reunieron con los presidentes de comunidades autónomas y hablaron de una nueva etapa, en caso del PP se habló de una segunda transición.

Las relaciones con el PNV eran excelentes, aunque las actuales son más bien frías a pesar de los hagiógrafos que siempre rodean al poder. Por tanto, está bien que se encumbre a ZP como el nuevo profeta que nos tiene que conducir a la tierra prometida, pero lleva muy poco tiempo y el clima político en nada se diferencia al que existía en los primeros días de septiembre de 1996. Una diferencia es que Aznar le ha dejado las arcas llenas y una situación económica muy buena gracias a ocho años de una gestión tan brillante como impecable. El problema es que acabaran cometiendo los errores de siempre. No en vano la cabra siempre tira al monte, pero tienen margen para actuar.

El primer envite estará en la negociación de Presupuestos para 2005, porque veremos qué apoyos consigue y, sobre todo, a qué coste. De momento sabemos que le gusta complacer y no tomar decisiones complicadas, pero sus interlocutores son formaciones soberanistas cuyo objetivo último es acabar con la unidad de España. ERC y PNV son claramente independentistas y sus planteamientos son meras escalas en el proceso para conseguir la ruptura. CiU, aunque algo más alejada, anda por esa senda. Por tanto, éstos son los votos que necesita para aprobar los Presupuestos y, sobre todo, para no sufrir una derrota en el Senado que retrase el proceso. ERC no se conformará con unas migajas y necesita demostrar que es decisiva con hechos.

El penetra
Alfonso Ussía La Razón 1 Septiembre 2004

En la sociedad adinerada brasileña se le llama «penetra» al que se cuela en las fiestas y saraos. Hay «penetras» aborrecidos, que son inmediatamente expulsados, y «penetras» distinguidos, a los que se recibe con hospitalidad, e incluso con gratitud. Porque las celebraciones sin «penetra» elegante carecen de relevancia. En España, no alcanzan esa importancia, y más que «penetras» hay colones, gorrones y croqueteros, estos últimos reunidos en la conocida e internacional banda de los «Croquétez». Me contaba el inolvidable Luis Sánchez-Polack «Tip», que en su juventud se coló en una boda de un tal Senén, y que fue muy bien tratado por los anfitriones, lo que les hizo merecedores de una ráfaga de su talento. «En la boda de Senén/ hubo pastas, dulces, frutas/ maricones y hasta putas./ ¡En fin, que estuvo muy bien!»

No obstante, existe en España un personaje que reúne todas las condiciones para ser elevado a la categoría carioca de «penetra». No se puede decir de él que sea un colón, ni un gorrón –aunque apunta a ello–, ni un croquetero. Su labor de infiltrado y de acoplado es alta, y por ende, preocupante. Ha penetrado, nada más y nada menos, que en el Gobierno de España con la categoría de ministro de Industria, Turismo y Comercio, y España le importa un pimiento. Es el «penetra» que le han endilgado el Partido Socialista de Cataluña y el tripartito instalado en la Generalidad a «Mister Yes». Ahora propone que los Presupuestos del Estado, antes de ser aprobados por el Congreso de los Diputados, se tienen que negociar con la Generalidad de Cataluña. Es decir, que la soberanía popular y su representación parlamentaria, a freir gárgaras.

El «penetra» ingresó en el Gobierno de España con el solo objetivo de servir y beneficiar a una importantísima parte de España, que no a toda. Y está cumpliendo con su papel a rajatabla, con eficacia y constancia admirables. No es un «penetra» faltón y estridente, sino educado y aparentemente medido. Su desmedida previa a las elecciones generales está en las hemerotecas. Allí se pueden leer manifestaciones soberanistas y escisionistas del ministro José Montilla más que alarmantes. Hay otra «penetra», pero a ésa se le nota en exceso, y está en el Ayuntamiento de Madrid. Para mí, que la concejala de las Artes de Gallardón más que «penetra» es gorrona, pero esto corresponde a otro artículo que muy en breve tendré el placer de escribir. La peligrosidad de Montilla es infinitamente mayor que la de Alicia Moreno, que al fin y al cabo es una acoplada local. Lo de Montilla es más grave porque su innegable capacidad se la ha entregado, desde el Gobierno de la Nación, a una sola de sus autonomías, que es en realidad a la que representa, a la que defiende y por la que trabaja. Él mismo se ha encargado de recordar que no pertenece al PSOE sino al PSC. Catalán antes que español. Partidista antes que ministro. Y «Mister Yes» sonriente, que «yes», que «yes» y que «yes».

El coste de los apoyos
IGNACIO MARCO-GARDOQUI El Correo 1 Septiembre 2004

En principio, el anuncio efectuado por el Gobierno de Zapatero de que dispone ya de los apoyos parlamentarios suficientes para sacar adelante los presupuestos correspondientes al ejercicio de 2005 supone una excelente noticia. Un trámite presupuestario corto en duración y sin traumas en el debate es una buena fórmula. Lo malo aparece cuando conocemos la identidad de tales apoyos -ERC, IU y CC en el Congreso y puede que se sume el PNV en el Senado-, ya que no resulta aventurado suponer que van a ser extremadamente caros. En Cataluña ya ha comenzado la lucha entre ERC y el PSC para conseguir el puesto central en la foto de la 'pesca' -sosteniendo el atún más grande-, mientras que CiU se desespera por no haber sido invitado a la partida y el PNV se inquieta, ante la eventualidad de que el tiempo deprecie el valor de su voto.

Lo normal -en una situación política consolidada y con los objetivos básicos bien definidos y claramente aceptados por los partidos con opciones de gobernar- sería que los apoyos al Ejecutivo se estableciesen en base a afinidades ideológicas y criterios de actuación y no a meros repartos geográficos. Cuando sucede esto último, el apoyo se convierte en sinónimo de factura a pagar por el Gobierno central. Puede ser en más y mejores infraestructuras, puede ser en financiación de la Sanidad o en la mejora de la Educación y puede llegar a ser en materia de nuevas competencias a ejercer por las autonomías concernidas; pero resultará inevitable pagar los apoyos y hacerlo con extrema generosidad.

Es posible también que este extra de esfuerzo presupuestario efectuado por el Gobierno central, a favor de las regiones cuyos ejecutivos le apoyan, sea justo e incluso puede ocurrir que sirva para reparar antiguas situaciones de desequilibrio inversor, pero lo que es seguro es que hoy resultará discriminador y un foco de enfrentamientos interterritoriales. Las facturas, de momento catalana y canaria, se pagarán desde los presupuestos y eso nos llevará inexorablemente a uno de estos tres supuestos: 1) Se incrementa el gasto, manteniendo constante el ingreso para no subir la presión fiscal, aunque eso provoque un incremento del déficit público. 2) Se incrementa el gasto, sin afectar al déficit, lo que se puede conseguir olvidando ingenuas promesas electorales y aumentando la presión fiscal. 3) No se incrementa el gasto total, al reducirse las aportaciones a otras comunidades si se dejan, claro.

Y aquí aparece el problema clave que conlleva el amable voluntarismo de Zapatero. Quiere modificar la Constitución, reformar los estatutos, cambiar el sistema de financiación autonómica y, con carácter más inmediato, recabar apoyos para sacar adelante los Presupuestos. Toda esta ingente tarea se puede hacer de dos maneras. Se puede intentar la negociación bilateral con cada autonomía, lo que dará satisfacción a catalanes y vascos, pero nos conducirá a una situación de asimetría inaceptable. Todas ellas querrán negociar en último lugar, para obtener lo máximo cedido en cada una de las 16 negociaciones anteriores. ¿Alguien supone que van a ser numerosos los presidentes de comunidad que acepten ser tratados con desigualdad, es decir, ser considerados como inferiores, en base a supuestos e ininteligibles derechos históricos? Y, si para evitar este despropósito, se opta por la negociación colectiva, con las 17 a la vez, el acuerdo será un imposible metafísico, considerando las diferentes adscripciones políticas de cada una, su asimétrica situación de partida y sus desiguales intereses.

Por ahora, si tenemos en cuenta cómo están las cosas en el país y si consideramos los condicionantes de la matemática parlamentaria, es muy posible que la decisión de apoyarse en ERC y CC para aprobar los Presupuestos de 2005 tenga una gran coherencia política y es seguro que Alfredo Pérez Rubalcaba será capaz de presentarla como algo no ya inevitable sino incluso deseable. Pero da la impresión de que iniciamos un camino que nos conduce directamente desde el desorden actual al caos.

Los Presupuestos: el verdadero debate
Carmen Tomás El Ideal Gallego 1 Septiembre 2004

La negociación para los Presupuestos del Estado de 2005 va a poner a prueba la paciencia y la coherencia de Solbes y dejará a la vista de todos las hipotecas de Zapatero. Ya antes de empezar Montilla, ministro de Industria ha dejado claro que antes que ministro es secretario del PSC, que éste cuenta con 21 diputados y que van a actuar en consecuencia. Es decir, que un miembro del gobierno amenaza a su gobierno con hacer valer el peso que su grupo tiene en el Congreso para sacar todo lo que pueda para su comunidad autónoma. Qué se puede esperar de otros grupos parlamentarios o de otras agrupaciones más que van a tirar de la cuerda todo lo que puedan sin tener en cuenta, por supuesto, al conjunto. Se ha repetido mucho estos días de verano que el modelo territorial va a ser el gran debate de los próximos meses. Y será así, pero ese gran debate empieza por el dinero y su asignación. Si los catalanes tiran del presupuesto con la amenaza de no votar a favor ya habrán ganado la muy decisiva batalla frente a otras autonomías con menos poder de chantaje.

Menos importancia cualitativa y cuantitativa tiene IU, cuyo secretario general ya ha dicho que en estas negociaciones se va a poner a prueba la cicatería del “padre Solbes”. Desde luego lo va a tener crudo el vicepresidente económico para poner orden y que le cuadren las cuentas, si quiere quedar como un ministro que organiza bien el dinero de los españoles, que es lo que son los presupuestos. Solbes va a poner a prueba la solvencia que desde siempre se le ha atribuido. Ya ha tenido que enmendar la plana al grupo parlamentario socialista responsable de ese tan inútil como ridículo informe sobre las causas y efectos del aumento del precio del crudo. En la primera oportunidad que tuvo ratificó sus cifras de crecimiento e inflación para este año, dejando claro el escaso impacto que tendrá sobre la economía el petróleo y negando el empobrecimiento de nuestro país.

El espectáculo está a punto de comenzar y, al margen de cómo se vayan a llamar o que competencias vayan a tener las autonomías en la revisión constitucional, la hora de la verdad para Zapatero es la asignación de los recursos, el destino del dinero público y el efecto que esas decisiones de gasto puedan tener sobre la economía. Este es el verdadero debate y el que sacará a la luz las hipotecas firmadas por Zapatero para gobernar.

Y si a Bono se le escapara Ben Laden
EDITORIAL Libertad Digital 1 Septiembre 2004

Si nuestra fuerza en Afganistán se encuentra con el asesino más buscado del mundo le dejaría marchar sin dudarlo. Órdenes son órdenes. Cuentan que el General Patton dijo en cierta ocasión que prefería tener enfrente a un soldado alemán que a uno francés en la retaguardia. Quizá por cuestión de agallas. Si hoy viviese, tras escuchar el manojo de lugares comunes aducido por el ministro Bono, al célebre militar norteamericano no le quedaría más remedio que trocar la nacionalidad del último por la del ministro timorato.

Ayer José Bono compareció ante la prensa, es decir, ante la cadena SER, para puntualizar los pormenores de la misión española en Afganistán. El ministro de Defensa quitó hierro a los potenciales riesgos que los soldados pueden encontrarse en Kabul, asegurando que era consciente que existía peligro pero de otra naturaleza, una naturaleza que no se ha tomado el trabajo de precisar. Lo que si quiso dejar bien claro el ministro es que el contingente español acudirá a Afganistán a "garantizar el derecho al voto" en las elecciones que este mes van a celebrarse en el antiguo taifa medieval de los talibanes.

No sabemos si Bono desconoce los apuros a los que va a enfrentarse, le guste o no, nuestro batallón en Afganistán o si, por el contrario, está jugando a que controla una situación que bien podría írsele de las manos. Las instrucciones que los militares españoles se llevan consigo a Afganistán están condensadas en el abstracto principio de usar la mínima fuerza posible. Disparar sólo cuando al soldado le vaya la vida en ello y no importunar, bajo ningún concepto, a los afganos. Para ese viaje no hacía falta entrevista alguna, ni en la SER, ni en El País ni en ninguno de los muchos medios del arco iris polanquista.

Cualquier ejército de cualquier nación civilizada del mundo –y la nuestra es por fortuna una de ellas– procura administrar el uso de la fuerza a los casos en que éste sea imprescindible. En ciertos rincones del planeta -desgraciadamente- a los soldados no les queda otra elección que estar alerta las veinticuatro horas para mantenerse a salvo. Afganistán es uno de esos rincones. El "país de Bin Laden", tal y como ha remarcado Bono, no es un paraíso democrático donde los ciudadanos acuden a las urnas pacíficamente y sin que nadie les incomode. En Afganistán siguen activas milicias perfectamente armadas cuyos objetivos predilectos son los soldados occidentales. En la capital, Kabul, muchas son las mujeres que no se registran para votar por miedo a que un salvaje siegue su vida sin contemplaciones. Y esto último lo ha reconocido hasta el mismísimo Bono.

Nuestros soldados van a encontrarse en medio de ese huracán y tienen que estar preparados para lo peor. Decirles que sólo aprieten el gatillo en legítima defensa es como firmar la sentencia de muerte de muchos de ellos, recordarles que no detengan a nadie es una simpleza propia de un aficionado y no de todo un ministro de Defensa. Si, Dios nos oiga, nuestro destacamento da por casualidad con Osama ben Laden, tendría que dejarle marchar a no ser que el terrorista disparase antes. Parece de chiste pero es así. Si nuestra fuerza en Afganistán se encuentra con el asesino más buscado del mundo le dejaría marchar sin dudarlo. Órdenes son órdenes.

En un día en el que el terror ha golpeado con fuerza en Israel y Rusia, ningunear a sus artífices de esta manera es, cuando menos, una temeridad. Los matarifes de Hamas y la suicida de Moscú han matado al menos a 22 personas en una misma jornada en la que los periodistas franceses siguen secuestrados en Irak, a pesar de la trompetería que Chirac ha hecho sonar desde El Elíseo.

El batallón español en Afganistán se las va a ver cara a cara con los primos hermanos que hoy han teñido de rojo Beersheva y Moscú. Eso lo deberían saber ellos, lo deberíamos saber nosotros y lo debería saber el ministro. Si Afganistán no fuese un país peligroso, inestable y resbaladizo en grado sumo para los ejércitos extranjeros, en lugar de enviar soldados enviaríamos observadores electorales o al ex presidente Carter. Éstos nunca utilizarían la fuerza, ni siquiera en legítima defensa. Quizá Bono debería replantearse la misión antes de enviar a 500 soldados a una ratonera.

Grandes éxitos veraniegos de ZP y Los Desatinos (y 5)
Bonosewitz o la guerra según la Señorita Pepis
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Septiembre 2004

Si no fuera porque el sustituto sustituido de Mourinho se parece más al Presidente del Gobierno, ya que ambos parecen llevar la percha bajo el abrigo, podríamos decir que Bono es el Queiroz de nuestros Ejércitos. El Ministro de Defensa de ZP es como la defensa del Real Madrid al final de la liga 2003-2004: una síntesis difícilmente superable entre la incompetencia y el ridículo, un extravagante compromiso entre la aspiración a todo y la incapacidad de hacer prácticamente nada, un bochorno para los actores y una afrenta al espectador. Si no fuera porque el sustituto sustituido de Mourinho se parece más al Presidente del Gobierno, ya que ambos parecen llevar la percha bajo el abrigo, podríamos decir que Bono es el Queiroz de nuestros Ejércitos. Lástima que Florentino no pueda cederle al Gobierno a Valdano en calidad de algo, porque incluso el desastre mejoraría. Claro que, ¿quién nos dice que no es el filósofo rioplatense el apuntador de Bono en la SER?

El caso es que Bono, el John Kerry del medallero militar español, ha sentado en la Cadena Amiga las bases para una doctrina militar completamente nueva. Tanto, que Clausewitz ni siquiera la reconocería como doctrina, y mucho menos, militar. Pero qué se va a esperar de un rígido teutón, cómo puede comprender los matices, la rica inventiva trasmediterránea, es decir, manchega, del nuestro Ministro de Defensa. Cuando Bono dice que ha dado órdenes para que nuestros soldados usen la fuerza “lo menos posible”, renuncien a “perseguir a los huídos” y hasta apresar a los que no tengan más remedio que detener, “porque no hemos venido a encarcelar afganos, sino a garantizar un proceso electoral”, es seguro que el autor de “Sobre la Guerra” diría, tras un respingo, que está sentando plaza de suicida. Anunciar que se va a emplear la menor violencia posible para reducir al enemigo es tanto como invitarle a atacar. En la vida civil, como saltar de un décimo piso.

Pero ni Clausewitz, ni Sun Tze, ni Liddell Hart deben revolverse en sus tumbas. Sucede que la guerra de Bono es una guerra de mentirijillas servida por una estrategia de trolas, que todo lo que dice sobre Afganistán es falso para que pueda pasar por verdadero lo que dice sobre Irak, que la doctrina militar de Bonosewitz se resume en seguir engañando a la opinión pública acerca de los riesgos de nuestras tropas en Afganistán para no reconocer que son los mismos de los que han desertado en Irak. En rigor, tal vez porque aún le queda algo de conciencia y se le escapa por las rendijas del embuste o porque no hay forma de tapar el sol con el dedo, cada cosa que dice Bono para defender nuestra presencia en Afganistán es una acusación por nuestra ausencia de Irak.

Si es por el enemigo, el mismo es. Si es por el peligro, no es menor. Si es por los aliados, los mismos son, con los USA a la cabeza. Si es por proteger un proceso electoral, eso es lo que hacían las tropas españolas en Irak, con más riesgo y mérito. Si es por el fútil mandato de la ONU, las dos misiones lo tienen, porque Zapatero y Bono mintieron al decir que tenían informes que aseguraban que el Consejo de Seguridad no iba a respaldar la presencia de tropas extranjeras en Irak, cuando lo hizo incluso antes del plazo que ZP había anunciado en las Cortes para retirar las nuestras. Todo mentira, todo trola, todo engañifa. Salvo cuando Bono dice que “si no nos hubiéramos retirado de Irak, estaríamos ante una situación grave”. No peor que Francia, nuestro espejo y aliado, nuestro modelo de traición a Occidente, pero sí que la situación sería grave. Para España, no; para el Gobierno del PSOE, sí. Porque se lo jugó todo, hasta la vergüenza, a la carta electoral del pacifismo demagógico, aunque no fue capaz más que de empatar las europeas. Y porque ahora se ve obligado a reinventar el arte de la guerra, afrentando a Clausewitz pero con la inspiración permanente de Gila y la Señorita Pepis. A cada cual, sus clásicos. En fin, que este verano del 2004, el primero de ZP en el Gobierno, termina como empezó: entre desatinos.

Ni media palabra
TONIA ETXARRI El Correo  1 Septiembre 2004

Tiene gracia que el lehendakari les diga a los socialistas que presenten su propuesta de reforma estatutaria en el Parlamento y, si no, «ni media palabra», cuando él se ha pasado media legislatura haciendo propaganda de su plan, al margen de la Cámara vasca. ¿Qué otra cosa podía hacer, por otra parte, teniendo en cuenta que el Parlamento está bloqueado y sólo determinadas 'triquiñuelas' hacen posible que se aprueben las iniciativas más importantes del Gobierno?

Mientras los amigos de Mario Onaindia recordaban su primer año de ausencia, los socialistas decían ayer que el principal problema es que «el lehendakari se cree que está en posesión de la verdad y no se da cuenta de que él es el principal responsable de esta situación». Cierto es que, durante estos tres años, Ibarretxe ha convocado rondas para propagar su plan elaborado de forma unilateral (Guevara, recuérdele una vez más cómo se negoció el Estatuto vasco, por fa) pero no ha dialogado. Él a lo suyo.

Y así le va en el Parlamento. Incapaz de desbloquear la división en el hemiciclo. Es tarea del Gobierno, garantizarse la mayoría suficiente para legislar. Pero aquí, si el gobierno fracasa, le echa la culpa a la oposición cuando la llave de Otegi da media vuelta hacia los votos del PP y PSE. «¿Cuando Batasuna vota con el Gobierno es que ha habido negociación. Si lo hace con la oposición, entonces se trata de una coincidencia!». Es la aparente contradicción en la que suele incidir ,sobre todo Imaz, con afán de desconcertar. El lehendakari también. Pero el juego ya no vale.

En esta legislatura se ha podido ver y medir la actuación de los parlamentarios. Es sabido que el PP ha ignorado la presencia de Batasuna (SA) hasta protagonizar sus conocidos desplantes abandonando el hemiciclo. Que el persistente Barreda le llamaba la atención, constantemente, al presidente Atutxa cada vez que daba la palabra «a un grupo que no existe según el Alto Tribunal». Es conocido, también, que los socialistas de Ares no participan en las votaciones sobre iniciativas del grupo de Otegi. Si les interesara, únicamente, derribar al Gobierno vasco en el Parlamento, bastaría con que les cortejaran como ha hecho Atutxa o el jelkide Juaristi, en las tórridas tardes de agosto. Pero nos olvidamos de un pequeño detalle: que la oposición, a parte de los prejuicios éticos frente a un grupo que ha justificado que el terrorismo se cebara con sus cargos públicos , tiene principios democráticos. ¿Y si no sale el plan? Dice IU que no hay que dramatizar. Total, significaría que «las cosas siguen como antes». Le parecerá poco.

Convendrá el lehendakari que si, después de tanto ruido su plan no sale, ese resultado nada tendrá que ver con el escenario que nos dibujó él mismo, en Vitoria, hace un año. Y habrá sido un fracaso. ¿Qué tiene el Parlamento catalán que no tenga el vasco? suele preguntarse el inquilino de Ajuria Enea: consenso, lehendakari; consenso.

Amenazados
Telmo Aguirre Zabala/Abadiño. Vizcaya  Cartas al Director EL Correo  1 Septiembre 2004

Con relación al artículo 'El club de los amenazados', publicado por el señor Alcántara el pasado 27 de agosto, tan sólo se me ocurre aquello que decía un portero de una conocida serie de televisión: «Un poquito de por favor...» Parece mentira que se pueda ridiculizar la terrible situación que hemos de padecer muchos ciudadanos y que estas burlas tengan cabida en el periódico. Si soy sincero, no le deseo llevar escolta ni a mi peor enemigo. Se trata de una prisión donde estamos obligados a vivir cientos de ciudadanos vascos todos los días. La intimidad es nula y no somos libres de movernos. Estamos obligados a programar todo con un día de antelación para informar a nuestros 'guardianes' y no hay hueco para la improvisación en nuestras vidas.

Lo más cachondo de todo es que esto ocurre por pensar 'diferente'. Para más inri, esto pasa en la que se supone es una de las sociedades más avanzadas de Europa. Una vergüenza. Señor Alcántara, le invito a que me acompañe un día a mi pueblo y sepa lo que supone vivir así; es más, si quiere le presto un fin de semana a mis 'gorilas' para que usted y los suyos sepan lo que se siente. También le presto la constante preocupación que se sufre en el ámbito personal, laboral y familiar. Le prestamos los insultos que nos profieren y la indignación de una parte de la sociedad vasca. Si quiere criticar algún club le invito a que se cierna sobre el club de los que viven del cuento gracias al Gobierno o al club de los adscritos por conveniencia al régimen nacionalista entre otros. No nos mente más señor Alcántara, ya tenemos bastante con nuestra desdicha y su verborrea agota.

UNOS DOSCIENTOS MENORES PERMANECEN COMO REHENES
Terroristas chechenos asaltan una escuela en una localidad fronteriza de Osetia del Norte
Unos 17 terroristas enmascarados que la Policía considera de origen checheno mantienen como rehenes a unos doscientos menores tras ocupar una escuela de la ciudad fronteriza de Beslán, en la república rusa de Osetia del Norte. Antes de entrar en el edificio se ha registrado un violento tiroteo. Versiones difundidas por los medios de comunicación señalan que los criminales portan cinturones con explosivos.
Agencias  Libertad Digital 1 Septiembre 2004

La agencia rusa Interfax ha informado de que un grupo de 17 terroristas chechenos, según la Policía, se apoderó de una escuela y tomó como rehenes a unos doscientos escolares. El secuestro masivo ha tenido lugar en la ciudad de Beslán, república rusa de Osetia del Norte que tiene frontera con Chechenia. Antes de que los criminales tomaran el edificio se registró un intenso tiroteo con las fuerzas del orden.

En la zona se han concentrado destacamentos de la Policía y tropas del Ministerio del Interior. La televisión rusa Rossia ha informado de que los terroristas, vestidos de negro y con máscaras, tienen como rehenes a unos doscientos niños y cuarenta adultos, entre maestros y padres de familia.

Los secuestradores irrumpieron en el patio del centro, donde se estaba inaugurando el año escolar, y obligaron a los menores y adultos a entrar en el gimnasio del centro, de tres plantas, y que cuenta con unos cuatrocientos alumnos. En ese momento se registró un tiroteo con la Policía en que algunos maestros resultaron heridos.

Un portavoz de los terroristas chechenos declaró que se "trata de una venganza" porque "si las madres chechenas lloran, también lo harán las madres rusas". La escuela asaltada tiene inscritos alumnos de primaria y secundaria cuyas edades oscilan entre siete y 17 años. Este primero de septiembre es el inicio de vuelta al colegio en Rusia tras las vacaciones de verano. Beslán, situada a unos veinte kilómetros al norte de Vladikavkaz, la capital de la región, es una pequeña ciudad de unos 40.000 habitantes.
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