AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 2 Septiembre 2004

Batallas de una misma guerra
Editorial La Razón  2 Septiembre 2004

Terror global
Editorial El Correo  2 Septiembre 2004

La Internacional Islámica del Terror
EDITORIAL Libertad Digital 2 Septiembre 2004

Obscenidades
Lucrecio Libertad Digital 2 Septiembre 2004

No todas las víctimas
Cristina Losada Libertad Digital 2 Septiembre 2004

Teoría de la claudicación
GEES Libertad Digital 2 Septiembre 2004

El velo de Chirac
Luis Racionero Estrella Digital  2 Septiembre 2004

Parar la ley del talión
Editorial Heraldo de Aragón 2 Septiembre 2004

LA EUROPA FANÉ Y DESCANGALLADA
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 2 Septiembre 2004

Plan-ETA
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ JOSÉ IBARROLA El Correo  2 Septiembre 2004

El fraude del siglo
Carlos Ball Libertad Digital 2 Septiembre 2004

El modelo de la improvisación
Ignacio Villa Libertad Digital 2 Septiembre 2004

Dice Regàs
David Gistau La Razón 2 Septiembre 2004

REPARTO A DOS BANDAS
Editorial ABC 2 Septiembre 2004

Neciamente ante el peligro
Lorenzo Contreras La Razón 2 Septiembre 2004

EL FINAL DEL HECHIZO
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 2 Septiembre 2004

Mea culpa
Tomás Cuesta La Razón 2 Septiembre 2004

EL ESPAÑOL EN BRASIL: CONJETURAS
Darío VALCÁRCEL ABC 2 Septiembre 2004

Jon Juaristi asegura en la UIMP que «los nacionalistas son insaciables»
MARÍA DE LAS CUEVAS ABC 2 Septiembre 2004

El PP reclamará que se retiren las subvenciones a familias de presos etarras para visitar cárceles
Agencias Libertad Digital 2 Septiembre 2004
 


Batallas de una misma guerra
Editorial La Razón  2 Septiembre 2004

El fundador y primer ideólogo de Al Qaida, Abdalá Azzan, muerto durante el conficto afgano, estableció el principio de que cuando un país musulmán está ocupado, la ley islámica impone a todos los creyentes en el mundo la obligación de trabajar para liberarlo. Este sencillo axioma, que tuvo su estreno y su prueba de fuego en el Afganistán ocupado por los soviéticos, explica la persistencia de algunos conflictos como el de Chechenia, una república del Cáucaso rica en petróleo, habitada mayoritariamente por musulmanes y que intentó independizarse de la Federación Rusa tras la desintegración de la URSS. La resistencia chechena, encabezada ahora por Shamil Basayev, integrista islámico a quien se atribuyen estrechas vinculaciones con el grupo de Ben Laden, ha mantenido una guerrilla de carácter clásico en el interior del territorio que ha alternado con el terrorismo indiscriminado contra la población civil rusa en un intento de hacer desistir al Kremlin.

Las filas de Basayev, diezmadas desde el recrudecimiento del conflicto en 1999, cuando el sector más integrista checheno intentó hacerse con el poder y establecer una República Islámica, han sido reforzadas durante todos estos años por voluntarios musulmanes procedentes de todo el mundo, siguiendo el mismo patrón de Afganistán y Bosnia. Aun así, la situación sobre el terreno se ha ido decantando a favor del Ejército ruso y de sus aliados locales, que se han empleado con una dureza y crueldad extremas, convirtiendo el conflicto en una tragedia terrible para la población civil.

Ante los reveses militares y la celebración de elecciones, los chechenos han intensificado los ataques terroristas para los que cuentan con el apoyo económico y logístico de esa «franquicia» llamada Al Qaida. La toma de la escuela rusa de Berlán, en Osetia del Norte, con más de un centenar de niños como rehenes, es el último eslabón de la cadena que comenzó en 1999 con la voladura de varios edificios de viviendas en Moscú.

Para el integrismo islámico, Chechenia, como Iraq, se considera territorio ocupado por los infieles y, por lo tanto, no pueden ser objeto de negociación política o pacto alguno. Son dos batallas de una misma guerra que no parece tener un final próximo. Sólo el establecimiento de una alianza firme de Occidente con los regímenes moderados musulmanes, que están también amenazados por la doctrina de Al Qaida, puede evitar la prolongación indefinida del conflicto. Alianza que, necesariamente, debe pasar por la solución del problema palestino.

Terror global
Editorial El Correo  2 Septiembre 2004

Durante los últimos días se han sucedido actos terroristas que han causado la muerte de ciento cuarenta personas en distintas partes del mundo y que tuvieron ayer su dramática expresión en el secuestro a mano armada de toda una escuela en una localidad de Osetia del Norte. Rusia, Israel e Irak han vuelto a ser escenarios del recuento de víctimas que en demasiadas ocasiones la Humanidad informada percibe como un peligro remoto. Tras el 11-S y el 11-M, los países occidentales tomaron conciencia de la amenaza que se cernía sobre su seguridad a manos del terrorismo global. Pero sus ciudadanos no acaban de percatarse del todo del peligro que el terrorismo entraña para el mundo entero cuando busca sus víctimas en países y regiones distantes de América del Norte o de la Europa unida. Es lo que hace que las cancillerías y la opinión pública reaccionen de forma desigual en unos y otros casos.

Sería una torpe ingenuidad pensar que el terrorismo es el reflejo inevitable de las condiciones de desesperación en que viven millones de personas en el planeta. Pero es cierto que la existencia de regímenes y gobiernos poco escrupulosos en el respeto a los derechos humanos en nada favorece a la firme respuesta que el terrorismo requiere por parte de las sociedades democráticas y de la cooperación internacional. No hay un único fenómeno terrorista. Pero cada vez resulta más palpable que los efectos causados por todos ellos provocan no sólo pérdidas igualmente irreparables en vidas humanas, sino que concurren en la generación de una inseguridad común a toda la Humanidad. Eso es el terrorismo global. Además, cada ataque representa un intento del grupo que lo ejecuta de destruir a quienes ha señalado como víctimas pero también de imponerse sobre los otros componentes de su misma comunidad.

No conviene confundir el compromiso y la decisión que la lucha contra el terrorismo global exigen por parte de las sociedades democráticas y de sus gobiernos con la formulación simplista de soluciones únicas o convencionales, por contundentes que parezcan éstas. El mundo carece de un gobierno global capaz de enfrentarse al terrorismo global. Pero la experiencia acumulada hasta la fecha permite reconocer que las soluciones efectivas se encuentran en la cooperación leal y comprometida entre los gobiernos, en aislar a los terroristas respecto a las comunidades y creencias en las que tratan de arraigarse, en fomentar los derechos humanos frente a la brutalidad y en impedir que se constituyan focos territoriales e incluso Estados cómplices que alberguen nuevos gérmenes de inestabilidad terrorista para el mundo.

La Internacional Islámica del Terror
EDITORIAL Libertad Digital 2 Septiembre 2004

Un día después de la jornada negra de terrorismo islamista en la que han sido asesinados alrededor de 40 personas en Rusia, Israel e Irak, los terroristas chechenos han ocupado este miércoles una escuela de la ciudad de Beslán, donde mantienen como rehenes al menos a 172 personas, 132 de ellas menores de edad. Los atacantes exigen la retirada de las tropas rusas de Chechenia, el fin de las acciones militares en esa república y la liberación de la veintena de terroristas detenidos tras la incursión perpetrada el pasado 21 de junio en Ingushetia.

Bien estaría recordar la historia de Chechenia, pero que nadie apele al pasado ni a los efectos de la pretérita y brutal sovietización del Cáucaso para pretender “explicar” la infame cobardía de estos asesinos. Ni son aceptables sus medios, ni lo son tampoco sus fines. El objetivo de estos terroristas —no nos engañemos— no es otro que la misma retroutopía integrista de todas esas organizaciones islámicas que siguen derramando sangre en su cada vez más extenso mapamundi de operaciones. Los mismos que en Irak, los mismos que en Israel, los mismos que en Afganistán. El terrorismo islámico se ha constituido en una verdadera Internacional del Terror, algo muy acorde con la umma o comunidad de creyentes-combatientes contra el infiel que proclama el Corán, pero muy distinto, por cierto, de ese “terrorismo internacional” con el que lo adjetiva nuestro actual gobierno para ocultar el componente nuclear islámico que comparten y mueven a todas esas organizaciones criminales. Eso, por no hablar de los calificativos de “resistentes” o “insurgentes” con los que buena parte de la prensa occidental embellece a estos fanáticos criminales...

Para acabar con esta amenaza de la que todos podemos ser víctimas, el mundo libre debe rearmarse, sobretodo moralmente, empezando por entender que hay que combatir, no dialogar con los terroristas. Es inadmisible y suicida desdibujar su criminal naturaleza, como lo es negarse a ver el componente integrista islámico que entrelazan y mueven a todos estos fanáticos. Partir de la realidad exige reconocer los rasgos liberticidas y violentos que anida en el Islam y que, si no se denuncian y censuran, jamás sus fieles renunciarán a ellos. Ni en Chechenia, ni aquí.

Europa y el islamismo
Obscenidades
Lucrecio Libertad Digital 2 Septiembre 2004

Una profunda obscenidad marca el estilo europeo de afrontar las matanzas con que el islamismo ha abierto el horror que, en el inicio de este siglo, ha desplazado al horror, que creíamos terminal, del precedente. Cabe, esa obscenidad, en una como evidencia ante los ojos de los políticos europeos: los muertos no son iguales; no son iguales las víctimas. Dos periodistas franceses en trance de ser asesinados son una tragedia; doce harapientos trabajadores nepalíes asesinados y arrojados en una cuneta por trabajar para ganarse la vida y por ser, además, budistas, eso no pasa, ante los ojos europeos más que por un desagradable accidente meteorológico.

Europa se ha vuelto loca. Niega la realidad que la golpea. Pretende ocultar la cabeza, cuando ya la catástrofe que se cierne sobre ella es irreversible. La guerra santa del islamismo contra lo que los ulemas llaman la "conspiración cristiano-judía" no es un conflicto contra Estados Unidos e Israel, como los europeos parecen tanto desearlo. Los islamistas, al menos, no se engañan. Saben que la yihad es la respuesta armada que la doctrina coránica prescribe frente al riesgo de destrucción de la umma, de la comunidad de los creyentes. Y esa destrucción es identificada hoy, por los creyentes islamicos en su conjunto, con la descomposición social y económica de las actuales sociedades musulmanas. Si una doctrina dictada por Dios, en vez de llevar a la sociedad perfecta ha acabado en este marasmo de ruina y atraso, sólo una explicación parece posible o, al menos, no blasfematoria: la conspiración universal de lo demoníaco frente a los devotos. Y eso demoníaco tiene una cristalización casi escénica: las prósperas sociedades capitalistas, a las cuales se da, genéricamente, el epíteto de cristiano-judías. Ese es el diablo que devora a la umma; frente a él no queda más que la yihad, el exterminio sin límite del enemigo de Dios.

Nadie, en el mundo no musulmán –y no todos en él– está a salvo de esa oleada de locura exterminadora. Nadie. Ni los pobres desdichados trabajadores nepalíes, ni los anónimos transeúntes de Beersheva, ni los viajeros del metro madrileño, ni los críos de las escuelas primarias rusas. Tampoco, los tan elegantes diplomáticos franceses.

Secuestros en Irak
No todas las víctimas
Cristina Losada Libertad Digital 2 Septiembre 2004

No todos los secuestros son iguales.
Cuando secuestraron en Irak al italiano Fabrizio Quatrocchi, cuando secuestraron al norteamericano Nicholas Berg, cuando secuestraron al también norteamericano Paul Johnson, conductor de camiones, cuando secuestraron al surcoreano Kim Sun-il, traductor, cuando secuestraron al camionero turco, Murat Yuce, cuando secuestraron al italiano Enzo Baldoni, periodista y cooperante, cuando secuestraron a doce trabajadores nepalíes, cuando secuestraron a todas las demás personas que fueron asesinadas por esos "resistentes" iraquíes que son disculpados a diario por intelectuales, artistas, comentaristas e informadores de estos pagos, ningún gobierno árabe, salvo el iraquí, y ninguna organización relevante de los musulmanes, salvo algunos clérigos iraquíes, levantaron su voz con energía para condenar a los criminales y pedir la liberación de los rehenes.

Más de cien personas han sido secuestradas en Irak en los últimos meses. Sólo la captura de dos periodistas franceses ha merecido otra reacción que el silencio o la declaración de circunstancias. Los gobiernos árabes, las autoridades musulmanes francesas y otras, la banda de Al Sadr, los matarifes de Hamas, Yasir Arafat, Gadafi y las señoras que en Francia llevan con alegría el símbolo de su sumisión absoluta al varón, han clamado alto y fuerte contra la vil acción. Porque este secuestro tiene dos peculiaridades: las víctimas son francesas y los criminales no exigen la retirada de tropas de Irak. Habiendo sido Francia ferozmente contraria a derrocar a Sadam, parece injusto que los terroristas la tomen con sus ciudadanos. No nos lo merecemos, han dicho Chirac y su tropa. Los groupies que el presidente galo ha reunido dan fe de ello y han convenido en la impropiedad de reclamaciones terroristas que excedan el ámbito de Irak. Cada uno a lo suyo. Hay chantajes razonables y chantajes imposibles. Y hay cuellos y cuellos. Por eso callaban antes los amigos de Chirac.

No todos los muertos merecen recordatorios.
En Nueva York, se recuerdan las vidas truncadas por la guerra de Irak. Uno a uno se nombra a los muertos, porque han dejado, dice Teatro Contra la Guerra, "un vacío inmenso". En otra parte de la ciudad, zapatos y botas militares representan a los muertos civiles y militares, iraquíes y estadounidenses. El acto se celebra bajo el lema: "Los ojos bien abiertos". Ni un recuerdo, ni un zapato, ni una sandalia, ni siquiera una centésima parte del campo de visión del ojo humano se les ofrece a los cientos de miles de muertos que causó el régimen de Sadam. No han dejado hueco ni huella. No en ellos. Podían haber salvado, al menos, las apariencias. Pero sólo tienen ojos para un objetivo: que Bush pierda las elecciones. Ese es el texto. Los muertos, el pretexto.

Terrorismo
Teoría de la claudicación
GEES Libertad Digital 2 Septiembre 2004

En los últimos días los ataques terroristas se han sucedido cruelmente en Rusia, Israel e Irak. Hay quien piensa que esta sucesión macabra de atentados demuestra el fracaso de la guerra contra el terrorismo que está liderando Estados Unidos. Son aquellos que piensan que sólo la claudicación puede acabar con el terror y que hacerle frente sólo conduce a provocar nuevos atentados. Según este pensamiento, somos nosotros, en última instancia, los que provocamos a los terroristas con nuestras acciones para combatirlos y, por tanto, de algún modo merecemos el castigo que se nos inflinge.

Esta teoría de la claudicación es un profundo error moral y estratégico. No fuimos nosotros los que declaramos la guerra a nadie, sino que son los fanáticos islamistas los que se han conjurado para acabar con nuestra civilización occidental cimentada sobre el principio de la libertad. Nuestro derecho es defender con todos los medios legítimos a nuestras sociedades de este azote y expandir la democracia como mejor antídoto contra toda forma de intolerancia, de fanatismo y de violencia.

Francia y Rusia fueron las dos potencias que con mayor determinación se opusieron a la invasión de Irak. Al margen de sus oscuros intereses con el anterior régimen de Bagdad, ambas compartían una misma visión sobre un mundo multipolar en el que se pusiera límite a la hegemonía norteamericana. A pesar de ello, ambas naciones sufren hoy conmocionadas el azote del terror. Francia por no derogar la Ley que prohíbe los signos religiosos, léase el velo femenino, en las escuelas. Rusia por no ceder ante los independentistas chechenios.

Habrá también quién piense que la desgracia de Francia y de Rusia es culpa de los norteamericanos por invadir Irak. Pero eso es no entender nada. No entender ni la gravedad ni la globalidad de una amenaza que nos acecha a todos los que no compartimos una visión fanática y radical del Islam.

Tiene toda la razón el ex alcalde de Nueva York, Giuliani, cuando acusa a los europeos de su falta de determinación para hacer frente al terrorismo. Tiene razón el primer ministro iraquí, Alawi, cuando recrimina al Gobierno francés su falta de compromiso con su país. Putin y Chirac pueden seguir instalados en el juego de la multipolaridad en sus cumbres, pero lo cierto es que eso no pone a sus sociedades a salvo de la amenaza terrorista y debilita en gran medida el frente de la libertad contra al terror.

El velo de Chirac
Luis Racionero Estrella Digital  2 Septiembre 2004

Chirac se puso una venda en los ojos para no ver los crímenes de Sadam y, a cambio, obtener petróleo barato. También creyó que su actitud le ponía al margen del terrorismo islámico, hasta que la cruda realidad le ha puesto en su sitio. Claro que Francia tiene razón al prohibir el velo en las escuelas, como prohíbe el crucifijo o cualquier otro símbolo religioso, porque es un estado laico.

Tengo para mí que quien emigra está sujeto al antiguo adagio: “donde fueres, haz lo que vieres” o “en Roma, haz como los romanos”. El emigrante se debe integrar en el país donde va a trabajar, del mismo modo que el país que le acoge debe respetar y reconocer la identidad de los que llegan. Como todo en la vida, es un toma y daca, donde cada cual debe guardar sus límites. Los moros pueden hacer lo que quieran en casa, pero en una escuela pública deben cumplir las normas que observan todos los demás.

A favor de los musulmanes aduciré que muchos franceses o españoles llevan blue-jeans o tejanos, que son un símbolo del american way of life, sin que nadie se lo prohíba o que un MacDonald’s es tan exógeno a Europa como una mezquita, si no más. Pero con la iglesia hemos topado: Francia es un estado laico y basa en ello gran parte de su nueva identidad desde la Revolución Francesa y no puede transigir en este campo. Lo cual resulta alarmante para las vidas de los dos rehenes, que quiera Dios, Alá y Jehová que no sean ejecutados.

El famoso “mal francés”, después de inventada la penicilina, ha pasado a consistir en creerse la excepción cultural francesa, algo que no se sabe bien qué es, pero que en política consiste en perder las guerras, o no lucharlas, y luego hacer como si se hubiesen ganado. La idea empezó con Talleyraud en el congreso de Viena y culminó con De Gaulle en el desembarco de Normandía, donde hubo poquísimos franceses. De Gaulle ganó su guerra hablando por la radio.

Ahora los franceses, que creían alejado el peligro integrista, lo sufren como cualquier otro país, y deben tomar la penosísima decisión de persuadir a los fanáticos o dejar morir a sus compatriotas. Los musulmanes luchan por conservar su identidad frente a la potencia occidental y en esa lucha parece que sienten que les va la vida, porque usan medios extremos, en que las vidas de los otros no son nada. ¿Por qué ellos aprecian tan poco la vida y los europeos tanto? ¿Por qué creen en el paraíso y nosotros no? Algún precio hay que pagar por tener un estado laico, y que conste que yo creo que hoy día el estado ha de ser abierto e imparcial con todas la religiones, o sea, laico.

Parar la ley del talión
Editorial Heraldo de Aragón 2 Septiembre 2004

LA SUERTE de los dos periodistas franceses secuestrados en Iraq ha concitado la atención y la repulsa generales; pero asimismo es obligado que se reaccione con similar indignación ante esa otra atrocidad del islamismo fanático iraquí: el asesinato de doce anónimos trabajadores nepalíes. Las fotografías de su matanza por el grupo Ansar Al Sunna han sido puestas en Internet, en un insoportable alarde de sus autores. En Nepal, tan distinto y lejano de Francia, una multitud airada ha quemado, aunque sin víctimas, la mayor mezquita del país. Esa violenta reacción se acerca a la ley del talión que el terrorismo islamista impone por doquier y no debe cundir. Los musulmanes pacíficos y sus líderes deben ser la vanguardia en la lucha frente a quienes ejecutan estas "sentencias de Dios" contra las que no se sabe que se haya pronunciado ninguna "fatwa" condenatoria. Un simple libro -como el de Salman Rushdie- no puede ser considerado oficialmente por los ayatolás sunníes mayor enemigo que estas mortíferas bandas.

LA EUROPA FANÉ Y DESCANGALLADA
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 2 Septiembre 2004

LA creencia de Zapatero en la política como una secuencia de gestos le lleva ahora a hacerse una foto con Chirac y Schröder. Trata de demostrar que no es un mero seguidista de los dos líderes europeos, sino que es capaz de ser, por un día, el anfitrión. No ha elegido el buen momento, si es que habría podido encontrar alguno. Chirac se encuentra al chantaje del fundamentalismo islamista que pensaba haber conjurado con su política de no intervención en Irak (y de apoyo indirecto a los seguidores de Sadam Husein), mientras Schröder no sólo pierde pie ante la oposición al tener que aceptar una política más liberal para salvar una economía enferma, sino la confianza de su propio partido. Realmente para que la foto hubiera sido representativa del eje europeo, Zapatero tendría que haber invitado al tercer hombre, a Putin. Pero, con la presencia de éste -y de la tragedia chechena- el gesto zapateril habría quedado demasiado macabro.

En la obsesión del Gobierno socialista por hacer todo lo contrario del PP, la foto con el alemán y el francés pretende ser el negativo de la escena de Bush, Blair y Aznar en las Azores. ¡Pobre país, pobre Gobierno y pobre partido cuando la guía de la acción política es distinguirse por gestos con los que se quiere dar la sensación de que se lleva a cabo un modelo distinto al de la derecha! Incapaces de «cambiar el mundo y cambiar la vida», incapaces de responder a un modelo alternativo al capitalista, se entregan a esta farsa gestual, a esta apariencia de crítica al sistema. Y lo más dramático es que Zapatero puede llegar a creérselo. Tanta es la inanidad del personaje.

SI con la visita de Chirac y Schröder los asesores del Gobierno pretendían dar, ante los españoles, la imagen de la fortuna que acompaña a aquellos políticos y a aquellos países que astutamente se zafan de sus compromisos (en nombre de causas tan nobles como la paz) el fracaso va a ser total. Por mucho que se insista en que el Irak de Sadam Husein no tenía nada que ver con el fundamentalismo islamista (como era el caso de Afganistán), día a día se irá demostrando que ambos problemas estaban vinculados al conflicto árabe-israelí, y que de resolver ambos llevaba inevitablemente a la intervención. Que la Administración Bush se haya equivocado en sus previsiones post Husein no altera la realidad que acabo de señalar. Por esa razón Kerry no ha podido definir una política alternativa a la de Bush y por esa razón también los intelectuales de la izquierda americana se quedan en la expresión de la mala conciencia a causa del papel que representa su país en el mundo. No les gusta la pancarta contra «el asesino» Powel a los pies del Partenón, pero ¿acaso es posible que con un repliegue de EE.UU. ante la ofensiva islamista se podría impedir un nuevo 11 de Septiembre? Aquel chico que criticó la política norteamericana después de luchar en Vietnam posiblemente pierda las elecciones frente a Bush. Eso dan, al menos, los sondeos. Y sin Kerry ganador, ¿qué será de la pareja franco-alemana invitada por Zapatero? Y, sobre todo, ¿qué márgenes tendrá Moratinos para cambiar nuestras relaciones con Estados Unidos?

ERA demasiado bonito defender la paz sin coste alguno. Más aún con la calle a favor. El entreguismo como solución genial. Un invento del TBO. Y para demostrar que tiene razón nos trae a sus modelos, a los representantes del eje europeo (sin Putin, claro), un tanto descangallados, es cierto. Al alemán le han retirado los americanos treinta mil hombres (indirectamente setenta mil puestos de trabajo), y ¿qué decir de Chirac, que llegó a creer que se podía defender el laicismo republicano sin coste alguno?

Pero lo más terrible es que posiblemente Zapatero no se entere de nada de esto.

Plan-ETA
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ JOSÉ IBARROLA/PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo  2 Septiembre 2004

ETA sigue estando. Agazapada pero atenta para procesar cada acontecimiento desde su especial modo de distorsionar la realidad para que encaje en la justificación de sus asesinatos. Es sabida la historia de pugnas por el poder entre las diversas facciones del MLNV, el invento de ETA para infiltrar la sociedad vasca. Caracterizado como un conciliábulo al servicio de la violencia y el exterminio, para dotar el Movimiento de Liberación Nacional Vasco, ETA engendró toda una serie de oficinas destinadas a infectar la vida vasca, en sus expresiones social, económica, educativa y política, incluso empresarial, mientras los comandos asesinos sembraban el terror mutilando. Entre estas oficinas del terrorismo estaba Batasuna y, sobre todas ellas, ETA.

Las históricas disensiones en el seno de ETA siempre han tenido que ver con la intensidad que ponían en aplicar la violencia. Porque en la izquierda abertzale, salvando actualmente Aralar, las discusiones siempre han girado en torno a la elección del punto del termostato del asesinato que mantuviera la escala de intensidad del terrorismo a gusto de unas facciones u otras. Decidir sobre matar dos o matar siete, pero en todo caso matar y en todo caso ETA.

Una de las virtudes del Pacto por las Libertades fue descabezar la sucursal política de ETA en el Parlamento vasco. Antes, el poder judicial y las fuerzas de seguridad habían debilitado profundamente la pantalla empresarial, la trama de nutrimento financiero del terrorismo etarra, y diversas ramificaciones víricas como las Gestoras. Otro de los avances significativos ha sido tipificar la kale borroka en el capítulo penal de terrorismos. Planeada por el extinto colectivo Artapalo para servir de círculo concéntrico a la violencia de ETA, la kale borroka está estratégicamente diseñada para plantar a ETA en cada calle, estableciendo una continuidad de terror entre el asesinato de un pistolero de la banda y el cóctel molotov contra un vehículo de la Ertzaintza. Los ritmos y frecuencias de expresión entre cada uno de los actores de los distintos taldes de ETA, callejeros o más tradicionales, han venido dependiendo del pulso táctico de ETA en cada momento. Todo lo que ocurre en los arrabales del MLNV está planeado por ETA.

ETA tiene su propio plan. El proyecto de Ibarretxe no es, desde luego, el plan de ETA. A la agrupación de asesinos etarras primero le disgustó profundamente la iniciativa jeltzale, posteriormente la matizó entre conminaciones, para al final recuperar la posición que no ha variado desde aquella alternativa KAS de los años ochenta. Es decir, que cualquier plan ha de ser un mero retoque instrumental dedicado por entero a la autodeterminación. ETA siempre ha puesto su plan encima de la mesa, junto a bomba y pistola. O autodeterminación o asesinato.

A ETA le interesa uno de los escenarios derivables del plan Ibarretxe, y no su contenido expreso. Tal escenario sería que el proyecto saliera adelante en el Parlamento vasco, que se convocara la consulta popular que promete el lehendakari y que, ante la congelación del proceso soberanista en el Parlamento nacional de Madrid, el PNV se declarara en rebeldía. Suponiendo, con la estrechez de la suposición, que la consulta popular arrojara un voto favorable al plan Ibarretxe. ETA ni siquiera contempla entre sus conjeturas que la población vasca rechazara el plan. Temo que el PNV tampoco.

El baile seductor que los diputados ilícitos de Batasuna en el Parlamento vasco están coreografiando frente al PNV acerca de sumar escaños es más una distracción que un posicionamiento. En tanto los estrategas del PNV calibran si conviene adelantar o no las elecciones para quedarse o no nuevamente en minoría, ETA a través de los diputados que hace tiempo logró infiltrar en el sistema está poniendo su empeño en lograr ese escenario de ruptura, que es realmente el objetivo. El plan de ETA es lo que se esconde tras la cortina de humo que supone para ellos el plan Ibarretxe. Tal vez tras la afirmación de Imaz de que los batasunos votarán junto a PSE y PP en la 'investidura' del plan subyazca nada más que una preparación a la opinión pública para el adelanto electoral.

Esto de la ETA de los estertores se asemeja a un movimiento de judo o de sumo, ese deporte japonés de grandes gordos, con el PNV. Aprovechar el movimiento del nacionalismo para lograr atraérselo fuera de los límites del tatami constitucional. Entiendo que el PNV es consciente de la maniobra y espero que su facción pragmática predomine al final sobre su facción independentista. Sin embargo, la apuesta rupturista de ETA es tan real como lo será su presencia vírica en el proceso Ibarretxe.

Desde que se ilegalizó la sucursal etarra de Batasuna, el PNV ha buscado descaradamente su bolsa de votos. Tal desplazamiento de votantes, que para ser efectivo requiere ir acompañado de unas consignas políticas que sirvan de anzuelo ante el elector abertzale, se ha presentado como inconveniente para ETA. Desde luego lo es, estructuralmente, para Batasuna y sus cuadros, mermados y desfondados. Sin embargo, tal vez no tanto para la dirección etarra. En ese movimiento de aprovechamiento de la fuerza en contra, ETA muy bien puede estar razonando que una ruptura soberanista posterior a una consulta popular favorable, con un PNV escorado parcialmente hacia posiciones autodeterministas, es más beneficioso a largo término que una Batasuna legal ocupando espacio político. Es un trazado retorcido. Igual que los asesinatos de ETA.

El plan de ETA es continuar accionando resortes en pos de la radicalización del PNV. Otegi se esmera en transmitir la importancia de fondo del proceso Ibarretxe, dejando al margen la letra del proyecto del PNV como una mera excusa instrumental para avanzar en la autodeterminación. Por ello, el peor temor etarra es, en el lapso de un par de años, un acuerdo autonomista entre nacionalistas y socialistas, mimetizando el trasunto catalán.

Algunos proponen que ETA será sangrienta en el acompañamiento burocrático del plan. Desde análisis distintos, se dice que el nivel de amenaza decaerá. Los colectivos de escoltas profesionales, por ejemplo, han previsto un descenso en la ocupación de sus asociados. Entre ambos extremos, tenemos la naturaleza terrorista de ETA. Si de algún modo pretende hacerse visible, será con violencia, con extorsión. Y no conviene perder de vista que ETA desea aparecer como un verdadero agente causal del soberanismo, aquél encargado del trabajo sucio. Otra eventualidad restaría sentido a su entrega al asesinato durante décadas. Si se buscan intenciones de ETA, van por ahí.

Petróleo por alimentos
El fraude del siglo
Carlos Ball Libertad Digital 2 Septiembre 2004

Mi colega y amiga Claudia Rosett lleva meses investigando y revelando los espantosos detalles del gran fraude de nuestros tiempos, el Programa Petróleo por Alimentos de las Naciones Unidas (PPA) en Irak. Cuando leí sus primeros reportajes, le dije que se merecía el premio Pulitzer.

El PPA fue diseñado en 1995 y operó desde 1996 a 2003, convirtiéndose no sólo en el proyecto de ayuda más grande en la historia de la ONU sino en el mayor fraude internacional conocido hasta ahora, con la manipulación de unos 129 mil millones de dólares, de los cuales unos 10 mil millones de dólares terminaron en los bolsillos de Saddam Hussein y sus secuaces. Ese dinero fue utilizado en armamentos, en construir palacios, financiar terrorismo y comprar conciencias de funcionarios "multilaterales". No es casualidad que las empresas más beneficiadas por los contratos resultaron ser francesas y rusas.

Las preguntas que ha estado contestando Claudia Rosett son ¿quién ayudó a Saddam a robar esos miles de millones de dólares provenientes de programas manejados por la ONU y a dónde fue a parar todo ese dinero?

El propósito del PPA fue establecer en Irak un plan económico centralizado, el remedio prescrito por los socialistas que dominan la ONU, de manera que los funcionarios de los organismos multilaterales y Saddam Hussein manejaran conjuntamente toda la economía de Irak. Buena práctica en el camino hacia el gobierno mundial que muchos de ellos aspiran establecer algún día y cuyo principal obstáculo sigue siendo la profunda creencia en la libertad individual de la mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos, aunque no necesariamente de sus políticos.

Claro que la interpretación de los funcionarios de la ONU es muy diferente. Una nota de prensa fechada 19 de noviembre de 2003 mantenía que el PPA "ha beneficiado a decenas de millones de iraquíes… con unos 46 mil millones de dólares en asistencia humanitaria… Virtualmente todos los iraquíes recibieron alimentos a través de su red en todo el país; 60% dependía totalmente de las raciones de alimentos".

Aunque las ideas que engendraron el PPA comenzaron a surgir bajo Javier Pérez de Cuellar en 1991 y su sucesor Boutros Boutros-Ghali hizo el acuerdo con Saddam, ayudado por Kofi Annan, quien llevaba adelante las negociaciones en Bagdad, fue este último y actual secretario general quien le dio los toques finales al monstruoso acuerdo con el dictador, el cual siguió vigente por siete meses después de la caída de Saddam.

Bajo el manto benigno de un programa humanitario de la ONU, Saddam desplegó su red de gansterismo internacional. La ONU publicaba miles de páginas sobre las calorías ingeridas por los iraquíes bajo su protección, mientras escondía las contrataciones fraudulentas con los secuaces del dictador y sus planificadores determinaban cuánto y qué los iraquíes podían comer, en una versión real y contemporánea del Gran Hermano. Saddam distribuía tarjetas de racionamiento y, como sucede en Cuba, estas se las negaban a los opositores del régimen, quienes en castigo tampoco recibían medicinas.

Saddam escogió al banco francés BNP Paribas para canalizar el flujo de dinero sucio y el pago de comisiones a funcionarios "multilaterales" que aprobaban todo lo que deseaba hacer. La ONU, por su parte, contrató a 3.000 iraquíes y 800 extranjeros, todos previamente aprobados por Saddam, para administrar el PPA en Irak.

El negocio era el siguiente: Irak vendía su petróleo por debajo del precio internacional y la diferencia llenaba los bolsillos de funcionarios y amigos, multiplicándose las cuentas bancarias secretas. Cuando se entiende que el PPA era un plan económico centralizado y corrompido similar al que operaba en la Unión Soviética en beneficio de los jerarcas del Partido Comunista, comprendemos lo que sucedía en Irak y por qué Francia, Rusia, Alemania y tantos funcionarios de la ONU se opusieron a la invasión norteamericana: se les acabaría el negocio.     

© AIPE    Carlos Ball es director de la agencia AIPE y académico asociado del Cato Institute

El modelo de la improvisación
Ignacio Villa Libertad Digital 2 Septiembre 2004

El presidente Zapatero ha utilizado este martes al ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, para responder a la petición de Mariano Rajoy. El jefe del Ejecutivo recibirá al líder de la oposición para abordar una cuestión básica para todos como es el modelo de Estado. Desde luego, para empezar no ha escogido Zapatero al mejor emisario para la respuesta, puesto que Sevilla ha sido el promotor directo de una de las polémicas del verano: la inaudita iniciativa que facilitaría el veto en el Senado de las Comunidades Autónomas. Pero en fin, ¡cómo quién oye llover!, Sevilla ha montado una buena con sus filtraciones, pero aquí no pasa nada. Un par de risas, un ataque al Partido Popular, una mención al talante y todo sigue igual.

En fin, lo cierto es que Zapatero ha respondido con rapidez a la petición de Rajoy, pero todavía no hay calendario para ese encuentro. Sabemos que la entrevista se celebrará en unas semanas, un tiempo que suponemos necesita el presidente del Gobierno para intentar rehacer el proyecto sobre el modelo de Estado que hace aguas por todos lados. Entre las hipotecas catalanas, las ensoñaciones del socialismo vasco, las ocurrencias de sus ministros y la falta de definición del propio Zapatero el panorama que se presenta es desolador.

Las sugerencias e iniciativas en las que hasta ahora se ha escuchado el Gobierno son altamente preocupantes. Pero lo realmente llamativo no es eso. Lo tremendo es la actitud de un Ejecutivo vacilante, que mantiene la estrategia de la nada y cuyo proyecto es la improvisación permanente. No es casualidad que este Gobierno haya tardado menos de cuatro meses en radiografiarse públicamente en tres cuestiones clave tales como el modelo de Estado, la política económica y las políticas de inmigración. Zapatero vive de la improvisación en materias importantes para cualquier Gobierno. Y en lo que hace referencia al modelo de Estado no sabe lo que quiere, no sabe lo que puede hacer y no sabe cuáles son sus márgenes de maniobra. Desde luego antes de ese encuentro entre Zapatero y Rajoy, habrá varias conversaciones telefónicas entre el presidente del Gobierno y Pascual Maragall. Y es que el que manda, manda.

Dice Regàs
David Gistau La Razón 2 Septiembre 2004

Para Rosa Regàs, la derrota electoral del PP supuso un alivio todavía mayor que la muerte de Franco. Tan liberada se sintió, y tan tentada por la oferta del nuevo gobierno de tener pesebre propio en la Biblioteca Nacional, que sólo entonces postergó un proyecto de auto-exilio en Francia. Abrumada, según confesó en entrevista concedida al panfleto de la Juventud Rebelde castrista (septiembre de 2003), por la falta de libertad de opinión que nos amordazaba a todos durante el aznarismo. Cuando en realidad Aznar tenía tan poco amordazada la libertad de opinión que su derrota –esa bofetada popular que el electorado le soltó en la cara de Rajoy– fue posible gracias a las opiniones emitidas con toda libertad por los mulás de la progresía desde sus minaretes del grupo Prisa. E incluso por este columnista, que pudo poner a parir a Aznar –Ansar, ¿se acuerdan?– aun no perteneciendo a uno de los medios del otro bloque. Tal vez de ahí le provenga a la Regàs su preferencia de Franco: de que, bajo el franquismo, sí existía el delito de opinión y sí había casos de exilio obligado, por lo que le habría resultado más fácil conseguir ese prestigio de «intelectual represaliada» con el que intentaba maquillarse mediante su amenaza de auto-exilio. Y digo amenaza porque la Regás, cuando está de rabieta, amenaza con exiliarse como el niño hispano de Astérix amenazaba con dejar de respirar si no se le concedía el capricho.

En cualquier caso, y habida cuenta del medio que escogió para manifestar su enojo de represaliada de la señorita Pepis, esta centinela de la libertad de opinión perdió una oportunidad evidente. Porque, leñe, si a uno le preocupa la libertad de opinión, y tiene como interlocutor a la Juventud Rebelde del castrismo, nada como reprocharles que un régimen en el que sí existe el delito de opinión haya condenado a veinte años de reclusión, por expresar las suyas, a Raúl Rivero. Ése sí que es un represaliado de veras, y no uno de salón. Claro que la Regàs firmó el manifiesto ¿intelectual? que prestaba coartada moral a esas detenciones y además considera que cualquier protesta contra el totalitarismo castrista hay que atribuirla a la «obsesión enfermiza de los imperialistas».

REPARTO A DOS BANDAS
Editorial ABC 2 Septiembre 2004

LA pretensión del tripartito catalán de negociar directamente los Presupuestos del Estado con el Gobierno central es una insensatez. La de los socialistas catalanes de actuar como si estuvieran en un Gobierno de coalición, un exceso que merecería una respuesta contundente del Ejecutivo. No la habrá, porque el ministro Montilla ya se ha encargado de recordar que antes de nada es el secretario general de un partido distinto del PSOE. Rodríguez Zapatero bien podría haberse asegurado una mayoría parlamentaria para toda la legislatura, aunque ello le habría obligado a definirse y a comprometerse con un programa de actuación.

El griterío político está impidiendo una discusión seria sobre la política económica que necesita España para dar continuidad a la prosperidad del Gobierno Aznar. Tres fueron los ejes de su éxito: estabilidad presupuestaria, rebajas fiscales y reformas estructurales. Y los tres son más necesarios hoy si cabe en una coyuntura económica marcada por una suave pero evidente desaceleración, como acaban de reflejar los datos del INE sobre el crecimiento del segundo trimestre, y una contribución negativa del sector exterior que sólo puede agravarse con la ampliación europea.

La economía exige medidas claras y directas, no apaños políticos, corsés intervencionistas o clichés ideológicos. Un sector del Gobierno así lo entiende y necesita todo el apoyo posible para sacar adelante unos presupuestos continuistas en los tres ejes esenciales, pero con un énfasis mayor, como requieren los tiempos, en educación, tecnología y productividad. Su adversario político no está en el PP, sino en sectores del propio Ejecutivo, y en los partidos coligados que crean falsos problemas de competencias y amenazan con utilizar con deslealtad los votos, siempre con la vista puesta en la reforma de los estatutos. Toda discusión presupuestaria genera una brigada del gasto, ministerios sectoriales que reclaman más dinero para conseguir sus ilimitados objetivos. Y el ministro de Hacienda tiene que decir que no, por coherencia y por supervivencia política. El que cede firma su propia sentencia, como nos demuestra la propia experiencia socialista reciente. Estos presupuestos tienen enfrente, además, a quienes, como parte de una estrategia perfectamente definida, pretenden desarmar económicamente al Estado para evadir la disciplina fiscal y la solidaridad regional. Alegan permanentes deudas históricas -la de la sanidad catalana no será la última- hechos diferenciales y construcciones nacionales. Pedro Solbes tiene que imponer su voz y el presidente Rodríguez Zapatero elegir: o su vicepresidente económico o quienes, precisamente, encuentran en el vicepresidente económico el mayor problema para alcanzar sus objetivos.

Neciamente ante el peligro
Lorenzo Contreras La Razón 2 Septiembre 2004

Precisamente cuando más convulso se muestra el radicalismo islámico, más peligrosidad revela y más profundo es el doloroso recuerdo de los atentados de Madrid, que se cebaron en una población inocente en la que no pocos habían condenado la guerra de Iraq, el Gobierno del señor Zapatero, que tanto porcentaje de su triunfo electoral extrajo de esa sintonía con una opinión ciudadana sensibilizada en dicha dirección, ha decidido incrementar nuestra presencia militar donde menos nos conviene estar y donde ninguna democracia verdadera se puede impulsar, aunque ZP utilice el pretexto de contribuir a la pureza y garantía de un proceso electoral de pacotilla.

Pero es lo que ha ocurrido con nuestros militares en Afganistán, cuando ya existía allí un contingente suficientemente simbólico. Las apariencias estaban cubiertas, si era eso lo que se pretendía, ya que otro menester resultaba imposible entre tantos señores de la guerra, tanto interés geopolítico «made in USA» y sólo un reducto territorial, el que ocupa la ciudad de Kabul, en teóricas condiciones de usar las urnas.

Médicos sin fronteras consideró imposible su misión humanitaria y evacuó su personal después de sufrir algunas bajas. En aquel territorio hemos tenido también los españoles dolorosas experiencias periodísticas, lo cual no deja de constituir otro factor capaz de reforzar la consideración razonable de lo que allí dista de habérsenos perdido. Zapatero nos sacó de Iraq entre aplausos más o menos generales y nos ha metido en Afganistán entre murmuraciones más o menos computables.

No sería precisamente inoportuna alguna encuesta de opinión sobre la naturaleza o amplitud de este sentimiento. Lo único que ha existido es la retórica de José Bono deshaciéndose en explicaciones sobre la importancia del papel que el destino nos reserva junto a la madriguera de Ben Laden, con unos soldados instruidos en tareas humanitarias que apenas podrán desempeñar mientras tienen las armas prestas por si acaso. Eso sí, con recomendaciones pueriles de no utilizarlas salvo en situaciones límite, que con alta probabilidad surgirán si es que hay lógica en esos escenarios.

Alguna palabra convincente deberían pronunciar las fuerzas parlamentarias de los partidos que tanto se batieron contra Aznar y sus afinidades con el señor Bush. Ahora, aferradas a determinados aspectos convencionales, esas representaciones se muestran enormemente discretas. Pero el riesgo, el elevado riesgo, existe para ese contingente militar estérilmente destacado. El propio ministro de Defensa español así tuvo que reconocerlo. O sea, neciamente ante el peligro después de la campanada que suspuso la retirada de Iraq. El gesto convertido en contragesto, como si a Washington le importara.

EL FINAL DEL HECHIZO
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 2 Septiembre 2004

Como a Cenicienta a las doce, al gobierno se le acaba con el debate presupuestario el hechizo del que ha venido disfrutando desde su elección. Porque llegada la hora, hay que tomar decisiones y decir que no. Para cuadrar las cuentas del Reino, e incluso para descuadrarlas creativamente sin pasarse como parece haber aceptado Solbes, no basta con sonreír y echar la culpa a Aznar. Por cierto, ¿quién nos iba a decir que nos tenía tan engañados que su obsesión antiterrorista era mera apariencia y propaganda y ahora resulta que su gobierno es también responsable de esa nueva forma de terrorismo ecológico que son los incendios forestales? Pero volvamos a las cuentas públicas. Este verano se ha producido una novedad científica de primer orden en esta España plural nuestra. El gobierno, tan preocupado por el atraso científico y tecnológico, se ha propuesto corregirlo, empezando como buen cristiano por uno mismo. Y ha descubierto nuevas leyes de la Hacienda Pública y la Teoría Parlamentaria.

Resulta que los presupuestos ya no son la expresión soberana de las prioridades de un gobierno con mayoría parlamentaria, sino que se negocian de tú a tú entre distintos gobiernos. En nuestro caso, por ahora dos, pero en cuanto se enteren los demás volvemos al café a diecisiete. Eso sí que es innovación y desarrollo. Porque ni siquiera en la UE, un espacio político plural y atípico como pocos, el presupuesto se negocia entre la Comisión y los gobiernos de los veinticinco. Pero este gobierno, tan aficionado al cine y a la excepción cultural, parece haberse educado en el Cuéntame de la Transición y ha recuperado orgulloso el Spain is different. No me extraña que Fraga no se quiera jubilar. Anunciar que se va a votar como catalanes antes que como socialistas sí que es votar en conciencia y no las tonterías al uso en cuestiones retrógradas y casposas como el laicismo, el aborto o la adopción por parejas homosexuales.

Puestos a sacar conclusiones, a ser científico, he decidido ser asturiano antes que economista. Y como esto de los presupuestos va de reparto de dineros, invito a los cinco diputados asturianos a que hagan lo mismo y sólo voten a favor de los presupuestos si incluyen la terminación de la autovía del Cantábrico en este ejercicio fiscal. Porque ése es nuestro hecho diferencial, tener las comunicaciones de Cuéntame y tardar tres horas en hacer cien kilómetros de carretera nacional, disfrutando del paisano que baja del autobús en mitad del pueblo y saluda a sus vecinos mientras el municipal detiene el tráfico para evitar accidentes y congraciarse con sus votantes. Eso sí que es talante y no el mal genio de Pelayo en Covadonga. Pero ahora sabemos cómo corregirlo, siendo modernos y progresistas, siendo asturianos antes que socialistas, populares o comunistas. Claro que como cunda el ejemplo, el Chicago del alcalde Dealey padre, la política de mafiosos y truhanes, se va a quedar pequeña al lado de nuestra moderna España plural.

Mea culpa
Tomás Cuesta La Razón 2 Septiembre 2004

Pues sí señor, qué quieren que les diga sino que tiene razón Pepiño Blanco. El Pepé es culpable de todo cuanto ocurre. Y más aún desde la perspectiva de que todo cuanto ocurre empieza a agriarse. Culpable de que nos coman las pateras, de que el petróleo suba y de que el turismo baje. Culpable de que Bargalló diga memeces y de que los incendios dialécticos hagan causa común con los incendios forestales. Culpable de que Ibarreche tenga un plan y de que el vicepresidente Solbes, como un repetidor, se haya pasado todas las vacaciones sacando punta al lápiz.

Culpable de que al muy pío José Bono le dé por empollarse el «Flos sanctorum» y nos endilgue unos artículos ridículos en menos de lo que tarda un cura loco en persignarse. Y culpable, en fin, de no haber obtenido una presea en tiro de trabuco posición a gatas. Que esa, reconozcámoslo con gallardía, es la única medalla que nos falta.
Pecadillos veniales; nada que no se arregle con tres Avemarías y una Salve.

Lo que no tiene perdón de Dios y, desde luego, ni puñetera gracia (ni «gratia habitualis», ni «gratia actualis», ni antecedente, ni concomitante; como diría nuestro ministro de Defensa que, a fuer de teólogo, es dogmático), lo que no tiene redención, subrayo, es que el hecho de no ganar las elecciones haya hecho que Rosa Regàs reconsidere su decisión de exiliarse. Un país sin Rosa Regàs es más amable, más humano, menos raro; tal cual lo canta Lichis, el genial ideólogo de «La cabra mecánica». Si el Pepé no hubiese desalojado La Moncloa, Rosita la Pastelera, según ha confesado, se habría marchado a Francia. Eso es lo que los franceses llamarían «faire d'une pierre deux coups»; o sea, matar dos pájaros de un tiro, en esta tierra nuestra de garbanzos. Nos libramos del muermo y se lo endilgamos al gabacho.

Quienes no se repondrían de la pérdida son esas ministras tan divinas merced a las cuales hemos descubierto que el señor Zapatero no sólo tiene uno, sino media docena de modelos de Estado. Sin Rosita la Pastelera haciendo bollos se habrían quedado «a poil» sobre las pieles, lo que no deja de ser una tortura suave. Rajoy es culpable a todas luces de que la Regàs se haya enquistado. Que entone, de una vez, el «mea culpa», porque, la verdad, es para mearse.

EL ESPAÑOL EN BRASIL: CONJETURAS
Por Darío VALCÁRCEL ABC 2 Septiembre 2004

LA lengua española ha conseguido en Brasil un avance que podrá ser enorme. Pero todavía no lo es. La comisión de Educación y Cultura del Parlamento ha aprobado por unanimidad el proyecto que introducirá el español en la segunda enseñanza, cuatro años. Los alumnos afectados, hoy 9,3 millones, podrán elegir el español u otra lengua. Se espera que la nueva ley sea aprobada por el pleno del Parlamento en Brasilia antes de 2005. El proyecto ha costado 12 años de brega. Pero finalmente Brasil decide dar un gran paso hacia la lengua común de Suramérica, donde los brasileños eran una voluminosa excepción. Brasil vive rodeado de países que hablan, escriben y piensan en español. Con 180 millones de habitantes, Brasil es ya líder en Suramérica, no sólo en Mercosur. Aspira a equilibrar en el continente, al menos demográficamente, a Estados Unidos. Pero España, Chile, Cuba, Colombia son, con los dos grandes, Brasil y México, claves en la cohesión del idioma.

Se han sentado las bases para un gran avance. ¿Llegará? Los resultados se verán a la vuelta de una generación, 25 años, lapso histórico breve, un minuto geológico. Pero hay que empezar esta misma mañana, no la semana que viene (esto, que escribíamos a propósito del petróleo, es útil para el español en Brasil. La especie se divide desde hace 300.000 años en aplazadores y no aplazadores).

La lengua española no podrá avanzar en Brasil si las decisiones políticas no son apoyadas al menos por tres clases de, digamos, plataformas: editoriales, empresariales y de enseñanza electrónica. El potencial del español en Brasil es inmenso y en esa batalla España tendrá algunas cosas que proponer. A diferencia de Estados Unidos, donde las editoriales y empresas norteamericanas dirigirán (y de hecho monopolizarán) la difusión del español entre los 40 millones de hispanohablantes, en Brasil puede ser distinto: España, sus empresas, sus editoriales y su gobierno, por este orden, apoyarán a fondo, con toda probabilidad, la enseñanza del español. ¿Acertarán? Los 26 estados de Brasil se disponen a convocar 200.000 plazas de profesores de español.

Una lengua sólo puede mantener su cohesión si dispone al menos de cuatro instrumentos que la protejan, diccionario, gramática, ortografía y aplicabilidad a la red. De otro modo, vuelve una vez y otra el riesgo de disolución que transformó al latín en lengua muerta. Queremos decir, el esfuerzo podría quedar en poco si en España empresas y gobierno no decidieran rápida y certeramente un proyecto conjunto, sea cual fuere el color del partido en el poder.

Hay por el momento tres grandes grupos editoriales de origen español en Brasil: Santillana, bien conocido; SM, de la congregación marianista; y Anaya, una entidad hoy francesa, de procedencia española, Vivendi la compró, Vivendi se hundió. Esas empresas y otras menores, Edelsa, han hecho fuertes inversiones (Santillana, 100 millones de dólares en los dos últimos años). Editora Moderna es una casa brasileña especializada en idiomas recientemente adquirida por quienes comprendían el error de exportar lisa y llanamente a Brasil. Otras editoriales y empresas mediáticas españolas se disponen a asumir riesgos más que grandes. Están detrás Telefónica, Endesa, Santander, Iberdrola, Gamesa, Repsol, Cepsa... todas en Brasil desde hace años. Ese conjunto de intereses hace que España, segundo país por inversión en Brasil, aparezca allí como una especie de Alemania. Cuando Unamuno acuñó su sentencia -la lengua es la sangre del espíritu- no hizo una frase retórica sino una descripción metafórica de la realidad. Y Barthes: sólo la lengua hace que el espíritu circule y cambie sin cesar, fiel a su origen.

Jon Juaristi asegura en la UIMP que «los nacionalistas son insaciables»
El director del curso «Ideas políticas para el siglo XXI», Benigno Pendás, reunió de nuevo ayer en Santander a destacados pensadores para examinar la salud política
MARÍA DE LAS CUEVAS ABC 2 Septiembre 2004

SANTANDER.Jon Juaristi lanzó una cuestión: «Me sorprende que se entienda retrógrada la defensa de la idea Estado- Nación cuando es el único marco donde la democracia se ha consolidado. Y, sin embargo, se considera progresismo y de izquierdas apoyar las ideas nacionalistas». El catedrático y colaborador de ABC añadió que «los nacionalistas son insaciables y mientras se les concedan competencias seguirán planteando demandas. Cada concesión del Estado es un mayor alejamiento por su parte».

José María Beneyto, profesor de Ciencias Políticas, expresó su preocupación por «la situación de los partidos políticos sin ideas políticas que sólo crean cápsulas propagandísticas». Habló de la realidad de Europa, que está causando no pocas divergencias dentro de los partidos europeos: «El referéndum sobre la Constitución provocará sorpresas notables en algunos partidos». Beneyto observó una novedad en las relaciones internacionales: «La UE no puede vivir al margen de EE.UU., pero EE.UU., tampoco puede dejar de lado a Europa».

Cerró la jornada Fernando Rodríguez Lafuente, director de Blanco y Negro Cultural, quien tituló su ponencia «Del Maoismo a Internet»: «En 1979 se produjo la primera apertura del régimen chino y comenzó así la ruptura del comunismo -señaló-. Hoy China no puede levantar otra muralla y, además, con internet no hay murallas posibles». Examinó cómo China se ha quedado al margen de la guerra de Irak consecuencia de «los 20 millones de musulmanes que conviven en el país constituyendo la segunda fe después del budismo».

«La clausura de Atenas, donde ha logrado el segundo medallero mundial, es significativo del lugar de China en el orden internacional, y las Olimpiadas en Pekín en 2008 serán determinantes», aseguró Fernando R. Lafuente. En un análisis de la situación del país, explicó que China «gobierna no con leyes, sino con eslóganes, y es hoy «la fábrica del mundo» al combinar la mano de obra barata con la tecnología. Y se le permite esta práctica de políticas indeseables por el miedo de EE.UU. a las represalias y amenazas con el comercio. Es un mercado inagotable con continua violación de los derechos humanos».

SON 194.000 EUROS
El PP reclamará que se retiren las subvenciones a familias de presos etarras para visitar cárceles
Santiago Abascal, parlamentario vasco del PP, considera una “burla” a las víctimas de ETA que "a su particular tragedia, se suma ahora la decisión de un gobierno que decide utilizar sus impuestos para subvencionar las visitas a los terroristas". Por ello, anunció este miércoles la presentación de una proposición no de ley en la que se pedirá la retirada de las ayudas que ascienden a 194.000 euros y que parten de la consejería de Justicia que dirige Joseba Azkarraga.
Agencias Libertad Digital 2 Septiembre 2004

Según Santiago Abascal, en unas declaraciones recogidas por la agencia Europa Press, el decreto de la consejería de Justicia que dirige Joseba Azkarraga es "un nuevo intento del Gobierno vasco por satisfacer al entorno de ETA, algo que se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios del Ejecutivo en los últimos años". Dice el diputado popular que "vuelve a quedar claro que las políticas de atención a las víctimas de este Ejecutivo son sólo una operación de maquillaje carente de contenido".

Además, la denuncia del PP no se reduce a las medidas adoptadas por el Gobierno de Ibarretxe sino también al hecho de que el portavoz parlamentario del PNV, Josu Erkoreka, haya pedido que se haga público cuánto dinero se destina desde el Gobierno central a las víctimas del terrorismo.

En su opinión, es "un claro intento por desacreditar las actuaciones, que, además, son claramente insuficientes y cuantitativamente menores que las aprobadas por el Gobierno vasco para ayudar a las familias de los presos de ETA".

Finalmente, Abascal insistió en que las víctimas del terrorismo "merecen mayor atención y respeto que el que, con este decreto, está demostrando el Gobierno vasco". Por ello, el PP solicitará la retirada de estas ayudas, que, según lamentó, "son una ofensa al conjunto de las víctimas".
 

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