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Recortes de Prensa     Martes 14 Septiembre 2004

Las apariencias engañan
www.minutodigital.com 14 Septiembre 2004

VASQUISMO Y CATALANISMO
EDURNE URIARTE ABC 14 Septiembre 2004

EL NEOPOPULISMO DE ZP
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 14 Septiembre 2004

Estados Unidos abofetea a Zapatero
Luis María ANSON  La Razón 14 Septiembre 2004

Talante sin talento
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 14 Septiembre 2004

La soberanía nacional
Jorge Vilches Libertad Digital 14 Septiembre 2004

La lengua de Cervantes
Cartas al Director ABC 14 Septiembre 2004

El Gobierno pide oficialmente catalán, euskera, gallego y valenciano en la UE
Javier Jiménez La Razón 14 Septiembre 2004

 


Las apariencias engañan
www.minutodigital.com 14 Septiembre 2004

La Xunta de Galicia ha anunciado su intención de impulsar el gallego frente al español en las escuelas públicas. El continuo descenso del uso de la lengua de Castelao se quiere frenar artificialmente imponiendo el gallego en la mitad de las asignaturas que se imparten en los colegios. Esta medida irá acompañada de un reforzamiento de las inspecciones en colegios para vigilar que las clases se impartan en gallego. Actualmente existe una asignatura de gallego obligatoria, impartiéndose el resto de materias en castellano.

Con esta política lingüística, el PP gallego, se apunta a los malos modos catalanes, que pretenden arrinconar el español en el sistema educativo. La lengua como manifestación cultural ha de ser protegida, pero en modo alguno impuesta, y menos aún ser utilizada con finalidades políticas. El derecho a expresarse en gallego o catalán ha de ser respetado, pero en modo alguno se puede conculcar el derecho a expresarse en español y a recibir una enseñanza en español. Nunca se debe olvidar que la Constitución en su art. 3 establece que “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”, y en su art. 27 establece como derecho fundamental la libertad de enseñanza, de forma que cuando se obliga a los alumnos a recibir su educación en una lengua que no sea el castellano, se está vulnerando la libertad de los padres, que siempre deberían tener el derecho a elegir que sus hijos recibiesen su formación exclusivamente en español, sin perjuicio de mantener la opción voluntaria de recibir las clases en la lengua de la CC.AA. en cuestión.

Esta polémica, naturalmente va más allá de lo cultural, detrás se encuentra nada más y nada menos que la concepción de España. La lengua se viene usando como uno de los hechos diferenciales que sirve de fundamento a las aspiraciones secesionistas de las autollamadas comunidades históricas.

Por tanto con la medida anunciada, el PP demuestra que, ya sea por convicción, oportunismo o complejo, no es el bastión que pretende aparentar frente a los separatistas.

VASQUISMO Y CATALANISMO
Por EDURNE URIARTE ABC 14 Septiembre 2004

Algunos han defendido durante mucho tiempo que, más allá de ETA, había importantes diferencias entre la cuestión nacionalista catalana y la vasca. Pero se trataba de una ilusión óptica provocada por el terrorismo porque el debilitamiento de ETA ha puesto en evidencia que los elementos sustanciales del debate nacionalismo-españolismo son los mismos en uno y otro lugar; sobre todo su elemento central que es la marginalidad de todo lo definido como español y la contribución a esa marginalidad de una buena parte de la propia élite política e intelectual no nacionalista.

Diversos actos de este fin de semana han mostrado que el catalanismo de Pascual Maragall y el nuevo vasquismo de Patxi López son dos propuestas teóricamente dirigidas a la síntesis de las dos identidades de cada uno de los territorios que, en la práctica, interiorizan la concepción nacionalista de que la identidad auténticamente propia, la de aquí, es la diferenciada de la española. Así lo han transmitido el PSC en la celebración de la Diada y Patxi López en su proclamación de candidatura a la Lehendakaritza. El juego de las banderas resumía el mensaje: los socialistas catalanes retiraban la bandera española de una buena parte de sus ayuntamientos y Patxi López presentaba su candidatura rodeado de ikurriñas, sin una sola bandera nacional.

Es sorprendente que vasquistas y catalanistas, defensores de la convivencia de las dos identidades, hagan desaparecer los símbolos de una de ellas. Y aún es más sorprendente si contrastamos esta actitud con el perfil sociológico de vascos y catalanes. Porque las encuestas indican que alrededor del 75% de los ciudadanos de Cataluña y el País Vasco tiene una identidad dual. Hay graduaciones en esa identidad dual, es verdad, pero lo relevante es que incorpora, también en una parte de los nacionalistas, una identidad española que los líderes políticos se esfuerzan en ocultar.

Pero el vasquismo de las ikurriñas y el catalanismo de las senyeras han renunciado al liderazgo de esa identidad dual. Porque son obra de élites políticas e intelectuales incapaces de modernizar su visión antigua y acomplejada de lo español, que viven con un acusado miedo simbólico y escénico a la defensa y representación de una de sus dos identidades y que refuerzan el mensaje nacionalista de la identidad preferente.

Se trata de un problema irresuelto de relación con la españolidad que, por otra parte, no es sólo vasco o catalán. Cuando José Luis Rodríguez Zapatero proclamaba en Bilbao que en el proyecto de España «cabe el sentimiento de profunda identidad de los vascos», creo que ni siquiera era consciente del elemento de españolidad de esa identidad. Pensaba en la definición nacionalista. Y es probable que cuando en el mismo discurso acusaba de posiciones extremistas al PP lo hiciera con una imagen de fondo de los símbolos de la identidad española y del españolismo.

EL NEOPOPULISMO DE ZP
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 14 Septiembre 2004

CADA día estoy más convencido del carácter populista de la política de Zapatero, y cada día estoy más preocupado por ello. ¿Podría sucedernos algo peor?

Desde su nombramiento como líder socialista hasta el 14 de marzo, Zapatero fue dando muestras constantes de demagogia que no se querían ver como tales por dos razones: porque se hacían desde la oposición y porque la figura y el tono y el talante de Zapatero disimulaban su verdadera naturaleza. Gracias a esto Zapatero pudo montar una auténtica kale borroka con motivo del «Prestige» y la guerra de Irak, que culminó en la asonada antidemocrática del 13 de marzo. Pero dejando aquellos tiempos y viniendo a éstos del poder socialista, hay que reconocer que no hay campo -económico, político o moral- en el que Zapatero no tome las formas que podría recomendar un experto del populismo: un buen día anuncia una subida de pensiones porque debe satisfacer al ugetista Fernández Villa envuelto en su gran pañuelo rojo; otro promete salvar los astilleros sin la más mínima reserva; al siguiente se entrega a los nacionalistas catalanes y mañana defenderá la eutanasia y la clonación de seres humanos... En una palabra, Zapatero ha decidido colmar los sentimientos más irracionales del español de izquierdas. Por ejemplo, en Túnez hace unos días hizo un llamamiento a los países que están luchando por instaurar un régimen democrático en Irak para que retiren sus tropas. ¿Acaso llegó a creer en la eficacia de su mensaje? Habló desde un país árabe para los que odian a Estados Unidos. Naturalmente a los dos días los chicos de Exteriores tuvieron que pedir perdón en la Embajada de Estados Unidos. Tarde porque el mal ya había hecho su efecto. A los jefes de la Sexta Flota no se les ocurrirá llevar a reparar sus barcos a nuestros astilleros en quiebra. El populismo se paga muy caro. La adhesión «popular» es costosa.

TODA la política exterior del PSOE está concebida a partir de afinidades y odios, pero, sobre todo, lo decisivo es el menor costo, el esfuerzo menor. Zapatero ha invitado a Schröder y Chirac para fortalecer la idea de un eje que no nos cueste soldados ni atentados. La pantalla para engañar a la opinión pública es la necesidad de recuperar el papel de España en Europa. La verdad es que no tiene que ver con que Francia y Alemania nos ayuden a conseguir una rebaja gradual de los fondos de cohesión. Por el contrario, vienen a Madrid porque nuestra diplomacia en Europa está entregada a los intereses de estos dos países. ¿Acaso no se ha dedicado Almunia, esta semana pasada, a disculpar las violaciones de los dos países al Pacto de Estabilidad? Zapatero hace europeísmo falso y antiamericanismo real y, de este modo, compromete nuestra economía. Con él iremos perdiendo, a la vez, la dignidad nacional y los buenos aliados.

PERO un populista funciona cuando tiene interlocutores que quieran creérselo, y Zapatero los tiene. Por ejemplo, la izquierda necesita que sea un partido como el PSOE el que le venda la traición al pueblo saharaui. Se pacta la seguridad con el Islam en el sur, como se pacta con HB en el norte y con ERC en el este. El populismo no se reduce al campo de lo social. Perón cohesionó al pueblo con el odio a Estados Unidos. Por supuesto, Zapatero va a recurrir a lo «social» constantemente, aunque no como esa enferma crónica que es Francia y que, aun en plena decadencia, sigue obsesa con el estatismo; ni como los socialdemócratas alemanes, sin conseguir, por ello, impedir la derrota de un modelo. En la política social del PSOE no hay filosofía alguna. Tan sólo un puro y duro populismo, sobre cuya peligrosidad quiero, hoy, advertir.

Estados Unidos abofetea a Zapatero
Luis María ANSON  La Razón 14 Septiembre 2004
de la Real Academia Española

Las guerras se sabe cómo empiezan, no cómo terminan. El Papa se opuso a la contienda de Iraq por razones doctrinales, también porque previó lo que iba a ocurrir en la posguerra. Hice siete veces Vietnam para «ABC» y para la televisión. Desde mi experiencia, advertí reiteradamente en esta canela fina contra la conflagración en Iraq. Aznar discrepaba porque tenía sus propias convicciones e informaciones para apoyar la guerra. Pero no participó en ella. Esa es la verdad, deformada por los vociferantes de las manifestaciones y los medios adictos. Enviamos un buque sanitario que llegó tarde. Después España, con el acuerdo unánime del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, desplazó, junto a otras 32 naciones, tropas a Iraq para la pacificación y reconstrucción del país.

Por lamentables razones demagógicas, como un muchacho de preuniversitario, Zapatero retiró, en una decisión de cobardía moral que constituye una vergüenza para la historia de España, a nuestros soldados de Iraq y además ha invitado solemnemente a las demás naciones a que hagan lo mismo, a la de-serción para aislar a Estados Unidos. Como se sabe, al requerimiento del gran líder español y occidental, los 32 países han respondido retirando en tropel a sus soldados. No faltaba más. Nadie discute la autoridad de Zapatero, el cual se ha callado, por cierto, al igual que su caravana de actores y actrices apesebrados, que, en el intento de que no se sigan cachondeando de su cobardía en la OTAN, ha enviado a un millar de soldados a Afganistán en donde están con el mismo mandato de la ONU con que patrullaban en Iraq.

La política internacional es un difícil tablero de ajedrez en el que nadie mueve una pieza sin encontrar respuesta. Estados Unidos ha contestado cortesmente a la invitación a la deserción de Zapatero con una sonora bofetada, despojando a España del contrato milmillonario para la reparación de la VI Flota en Izar. Ha tendido, además, la mano a Marruecos, después del apoyo que nos dio en Perejil, dejándonos en el regazo del «amigo francés», ayer por cierto en Madrid, que es mucho más amigo de Marruecos que de España. La demagogia pueril de Zapatero nos va costar un dídimo y, si nos descuidamos, la yema del otro. ¡Qué torpeza Zapatero, qué desatino Moratinos!

Talante sin talento
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 14 Septiembre 2004

NO ME DOY por satisfecho. A pesar de que la prensa de Madrid se ha ocupado ampliamente de los apocados silencios de Zapatero frente a los nacionalistas, en contraste con las sonoras y desubicadas exhortaciones pidiendo la retirada de todas las tropas de la coalición occidental que intentan estabilizar Irak, no me doy por satisfecho. Porque el presidente del Gobierno, con una falta de profesionalidad que espanta, perora cuando debe callar y cuando debe hablar hace mutis por el foro. Tan grave es la cosa que incluso el buque insignia del grupo mediático que actúa como portavoz oficioso del PSOE se ha visto obligado a editorializar el descontento (10 y 11 de septiembre) respecto a dos cuestiones fundamentales de la política española como son el reparto territorial del poder y la política internacional. Ya no se trata de una simple gota que desborda del vaso sino que el río gubernamental se ha salido de madre y amenaza con llevarse por delante a España al privarla de cohesión interior y de aliados exteriores.

Zapatero, al proclamar urbi et orbi , en su reciente visita a Túnez, que para restablecer la paz todas las tropas occidentales deberían abandonar Irak, no sólo estaba dando alas y justificando a los asesinos y raptores de ciudadanos de paises aliados sino que también contradecía las resoluciones 1511 y 1546 de la ONU, votadas por España. Cada cual opinará lo que la información solvente y el entendimiento le permitan alcanzar pero yo creo que semejante desatino sólo es concebible en un iluminado que se cree lo del «ansia infinita de paz» o en un indocumentado que no sopesa las consecuencias de su propuesta. Paradójicamente, tanta logorrea en el extranjero se torna aquí acobardado silencio toda vez que en lugar de hacer frente con palabras claras y posturas firmes a las reivindicaciones nacionalistas el mutismo presidencial las estimula incitando a los separatistas a sacar pecho en una competición de demandas disgregadoras que Maragall asume como propias, no obstante la calculada escenificación que montó en la Diada haciéndose tratar de español -¡qué insulto, monseñor!- para avalar ante el resto del Estado el papel, ya demasiado visto, de policía bueno. Lo que quedará de esta fecha es que, después de haber sido recibido en la Moncloa con la bandera de Cataluña, nunca tantos ayuntamientos socialistas del Principado retiraron la de España.

Pero sobre todo no me doy por satisfecho respecto a las explicaciones de esos silencios y esas logomaquias porque nadie se ha preocupado de conectar ambas cosas. Esto es, si Zapatero considera que para pacificar Irak lo mejor es retirar todas las fuerzas extranjeras de ocupación, para pacificar el País Vasco habrá que retirar asimismo, por transitividad lógica, las fuerzas de ocupación españolas. ¿Debemos entender que la sustitución recientemente anunciada de policías nacionales y guardias civiles por erchañas es el primer paso en esa dirección?

Desgraciadamente, no pasa día sin que se confirmen los rasgos de la caricatura con la que Guerra cubría despectivamente a Zapatero, Bambi , en su época de parlamentario en agraz. Pocas dudas quedan de que su prolongado silencio en las Cortes, junto con un perfil político sin brillo ni carácter, no fue la actitud calculadora de un estadista al acecho que esperaba su momento sino la de alguien con talante pero sin talento.

Rodríguez Ibarra
La soberanía nacional
Jorge Vilches Libertad Digital 14 Septiembre 2004

Ibarra lo soltó en la entrevista que se publicó este domingo en ABC. La reforma del Senado debe ir acompañada de una reforma de la ley electoral que asegure la representación real de las fuerzas políticas estatales. Sólo así el Congreso de los diputados sería la voz de la nación, mientras que la Cámara Alta se constituiría en la reunión de las voluntades autonómicas.

La sobre representación que los partidos nacionalistas obtienen con la actual ley electoral es exagerada, poco respetuosa con los principios democráticos e injusta para partidos estatales minoritarios, como IU. Por esto, la formación de un Senado como cámara de representación de los intereses territoriales, con poderes decisivos, deberá ir acompañada de los mecanismos que aseguren, al menos, dos elementos básicos de las democracias de consenso. Sin ellos, el sistema estará desequilibrado y serán falsos sus principios.

El primero de ellos es la existencia de otra Cámara de igual importancia que represente la generalidad de los intereses, la voluntad general. Esta Cámara Baja debe poseer poderes de la misma magnitud que la Alta. El segundo de los elementos es el establecimiento de mecanismos para el fortalecimiento de los Gobiernos.

En el marco de nuestra Monarquía parlamentaria serían necesarias dos condiciones para lograrlo. Una de ellas es la adopción de una fórmula electoral más proporcional para el Congreso, con el límite del 5% nacional para entrar en el reparto de escaños. La otra es que el Ejecutivo nacional sólo necesitase la investidura del Congreso, sin excluir la confianza simbólica del Rey; esto es, que no requiriera de un voto senatorial. Con esto, posiblemente, pasaríamos a un bipartidismo perfecto en la Cámara Baja. Esto permitiría una mayor gobernabilidad, que contrapesaría un Senado distinto y poderoso.

El cambio afectaría al Título III de la Constitución, el relativo a las Cortes Generales, además de las inclusiones de talante psicosomático que, para el Título VIII, reclaman los nacionalistas en cuanto a territorios "históricos" o "ahistóricos".

Esta reforma constitucional no puede ser tratada por el Gobierno de Zapatero a través de globos sonda como el "derecho a veto" de las Comunidades Autónomas, o con la evidente descoordinación ministerial de la que ha hecho gala hasta el momento. Es decir, no se trata de la privatización de TVE, de soluciones habitacionales o del precio de los libros de texto. Ni se puede tratar con la torpeza gubernamental que demostró en Túnez el presidente Zapatero, cuando invitó a todos los aliados de EEUU a abandonar Irak, en pleno chantaje a Italia por el secuestro de dos de sus ciudadanas.

La transformación de la Carta Magna ha de tener un largo y público debate que sea coherente con lo que es obvio y preexistente a la propia Constitución, la soberanía nacional, esa de la que Ibarra habla a veces sin tapujos, y otras echando balones a sus colegas presidenciales del PP. No es difícil de entender que el principio de la soberanía del pueblo, como escribió Tocqueville, se debe reconocer "en las costumbres, y se la proclama en las leyes, se extiende con libertad y llega sin obstáculos a sus últimas consecuencias". Claro que, aquel francés hablaba de América.

La lengua de Cervantes
Cartas al Director ABC 14 Septiembre 2004

Leo en los medios de comunicación que el español, la lengua de Cervantes, se estudia cada vez más en los países escandinavos e islandeses. Lo mismo ocurre en Japón y en EE.UU. En la Universidad de Yale, la lengua de Cervantes, el español, será mayoría en el año 2020, por encima del inglés. En Brasil, más de 200 millones de habitantes estudian español y es obligatorio en la escuela. Nuestra lengua es el primer idioma en veintidós países. Todas estas noticias me llenan de orgullo y de satisfacción como maestro de escuela que he sido durante casi cuarenta años. Pero, me pregunto: ¿cómo es posible que en nuestra madre patria suceda todo lo contrario? En España la lengua de Cervantes está siendo pisoteada y defenestrada, sobre todo en Cataluña. De todo esto deduzco que al IV Centenario de la edición Príncipe de El Quijote el PSOE no le está dando la importancia que se merece. ¿Por qué? Porque a lo mejor puede herir a sus socios. Éste es el precio que el pueblo español está pagando por los pactos ocultos del Gobierno. Dice Sábato: «Me entristece que la esencia de la España que amo esté desapareciendo».     A. Ramírez Díaz.     La Granja de Torrehermosa (Badajoz).

El Gobierno pide oficialmente catalán, euskera, gallego y valenciano en la UE
Javier Jiménez La Razón 14 Septiembre 2004

Bruselas- El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha pedido por carta a la presidencia de la Unión Europea (UE), que ahora ejerce Holanda, que el catalán, el gallego, el euskera y el valenciano sean reconocidas como lenguas oficiales europeas. En su escrito, que lleva la fecha de ayer, Moratinos se refiere a la intención del Gobierno irlandés de abrir un debate sobre las lenguas para obtener un mayor reconocimiento del gaélico y a continuación expresa «el deseo» del Gobierno de que «se reconozca el estatuto de lenguas oficiales en la Unión» para las cuatro lenguas autonómicas. En la carta enviada al ministro de Exteriores holandés, Bernard Bot, en su condición de presidente europeo de turno, Moratinos recuerda que las cuatro son «lenguas oficiales en España y ampliamente utilizadas por una parte importante de su población».

El ministro español también ha enviado una carta similar al presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, en la que además de informarle de la intención del Gobierno español se muestra interesado en «conocer las ideas de la Comisión».

Sin embargo, y durante una rueda de prensa celebrada ayer en Bruselas, Moratinos no precisó el alcance del reconocimiento que solicitará de las cuatro lenguas a la UE y se limitó a señalar que la petición de oficialidad –el mismo estatus que tiene ahora el castellano– es «una posibilidad». El ministro anunció que el Gobierno concretará próximamente «ideas» y «sugerencias» sobre el reconocimiento de las lenguas y que trabajará junto al Gobierno irlandés.

Moratinos admitió que la discusión para lograr un mayor reconocimiento de esas lenguas por parte de la UE será «una batalla muy difícil», pero también dijo que la Constitución europea aprobada en junio pasado avala esa aspiración: «si no hubiera (Constitución), hubiera sido mucho más difícil, por no decir imposible, el que hoy pretenda reabrir el régimen lingüístico en la UE», aseguró.

Durante la negociación sobre la Constitución, la UE aceptó la petición española de que ese texto se traduzca a las lenguas cooficiales.

En cambio, la UE rechazó otra petición española que consistía en que los ciudadanos pudiesen dirigirse a las instituciones comunitarias en esas lenguas. Las formaciones políticas ICV y ERC calificaron de positiva la petición del Gobierno, pero lamentaron que el Ejecutivo «separe» una misma lengua, en alusión al catalán y al valenciano. En declaraciones a Ep, el eurodiputado ecosocialista Raúl Romeva, mostró su «sorpresa» por la decisión del Gobierno de incluir el valenciano, actitud que calificó de «zaplanista». Romeva pidió «una rectificación» al ministro de Asuntos Exteriores. Por su parte, la portavoz de ERC Marina Llansana, consideró «absurdo» que «una misma lengua» tenga «dos reconocimientos oficiales» de la UE. Se mostró esperanzada en que eso «no pasará» porque «seguro que en Europa serán más inteligentes». Mientras, el conseller de Relaciones Institucionales y Comunicación de la Generalitat valenciana, Esteban González Pons, manifestó ayer la satisfacción del Consell ante la petición del ministro de Asuntos Exteriores porque supone «el reconocimiento del valenciano como lengua oficial en la UE, lo que significa que estamos por el buen camino en la promoción y en la defensa de nuestro idioma».

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