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Recortes de Prensa     Jueves 16 Septiembre 2004

¿Retoma Rajoy la buena dirección
EDITORIAL Libertad Digital 16 Septiembre 2004

ESCUCHA, RAJOY
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 16 Septiembre 2004

TERRORISMO: GRUPOS Y ESTADOS
Darío VALCÁRCEL ABC 16 Septiembre 2004

La chusca televisión del régimen
Ignacio Villa Libertad Digital 16 Septiembre 2004

Nueva irrupción terrorista
Editorial El Correo  16 Septiembre 2004

El Valenciá o la duda de Plá
Julián Lago La Razón 16 Septiembre 2004

Moratinos no comunicó a Acebes que sus contactos árabes ya acusaban a Al-Qaeda el 11 de marzo
Agencias Libertad Digital  16 Septiembre 2004

ETA hace estallar cuatro bombas en una torre que suministra electricidad a Irún
J. J. SALDAÑA ABC 16 Septiembre 2004

¿Era legítimo el Gobierno del Frente Popular
Pío Moa La Razón 16 Septiembre 2004
 


¿Retoma Rajoy la buena dirección?
EDITORIAL Libertad Digital 16 Septiembre 2004

El Partido Popular ha aprovechado este miércoles la reapertura de la comisión del 11-M para enderezar algunos de los errores de su actuación que habíamos denunciado en estas mismas páginas. Algunos ya no tienen arreglo, pero otros, como el no haber subrayado y amplificado ante la opinión pública el vergonzoso obstruccionismo a las labores de investigación por parte del PSOE y sus socios de gobierno, han recibido este miércoles su merecido acento en sede popular.

La denuncia de Zaplana y de Rajoy contra la vergonzosa negativa del PSOE y de sus aliados a comparecencias tan importantes como las referidas a los confidentes, responsables de medios de comunicación, fiscales o políticos no ha podido ser más oportuna y contundente. Si por la mañana Zaplana alertaba de que “estamos ante un escándalo sin precedentes” o que “no se quiere investigar nada, ni saber la verdad”, Rajoy, por la tarde, acusaba en sede parlamentaria a Zapatero de permanecer “mudo” y de "esconderse", instándole a acudir a la comisión a dar una explicación "clara y contundente" del comportamiento del PSOE entre los días 11 y 14 de marzo.

Y es que el PP a primera hora de la mañana también había rectificado su negativa a pedir la comparecencia del actual presidente del Gobierno, como ya hizo en su día respecto a la de algunos responsables de medios de comunicación. Finalmente, se reclamó desde el PP la comparecencia de Zapatero mediante una solicitud “in voce” que no tuvo tiempo a ser traslada formalmente por escrito, por lo que no se llegó a votar.

No entraremos a analizar las excusas por no haberla solicitado antes... junto a la comparecencia de Aznar. Lo importante ahora es celebrar el cambio de rumbo emprendido y esperar que se consolide. El PP debe escenificar y subrayar de forma constante e infatigable ante la opinión pública su compromiso con la verdad y con el deber de denuncia del infame comportamiento del PSOE y de sus aliados entorno a aquella masacre. En esa tarea, Rajoy no sólo debe empujar a sus segundos, sino también bajar él mucho más a menudo a pie de obra. Y eso por varias razones, al margen del hecho de que él sea el nuevo líder del PP. En primer lugar, por su buena oratoria, talento que, con tanta frecuencia, desperdicia por pautas de tibieza y de perfil bajo. En segundo lugar, por el mayor eco en los medios que tienen las criticas del PP cuando las lanza su lider a cuando los hace un subalterno. Hay que tener en cuenta que si la mayoría de los medios de comunicación ponen sordina a lo que se dice desde el PP, eso es una razón más para elevar el tono y para solicitar la voz que más se oye. Más aun en un asunto que, como aquellos días de infamia, merece ya de por si todos los acentos.

ESCUCHA, RAJOY
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 16 Septiembre 2004

¿CUÁL es el modelo de Estado en el que cree la dirección del PP? ¿En el vigente? Pues que lo diga. Me pareció necesario pedirle esto a Mariano Rajoy hace una semana y hoy se me hace urgente después del anuncio de la reforma constitucional que hizo antes de ayer Fernández de la Vega. La dirección del PP debe dejar bien claro a la ciudadanía -y de forma especial a sus nueve millones y medio de votantes- que no está agotado el modelo autonómico; que la Constitución no fue concebida con voluntad de provisionalidad; que, en todo caso, se ha ido demasiado lejos en el espíritu autonomista, y que, puestos a rectificar, habría que repensar algunas demasías.

Si a Rajoy le parece innecesario que el PP tenga que reafirmar públicamente cuál es su idea de España, es porque quizá no sepa hasta qué punto está desfondada buena parte de la ciudadanía a causa de las experiencias bochornosas por las que han pasado la dignidad nacional y el Estado de Derecho durante estos últimos años, desde las violaciones de la Constitución a las rebeliones de algunas partes del Estado contra el Estado mismo... En ciertas ocasiones algunos españoles pudimos llegar a pensar que una vez más el pulso de la nación era imperceptible... Después de todo esto ¿por qué habría que dar por sabido nada en relación con la dirección del PP y la creencia en el actual modelo de Estado? Por el contrario, se puede temer con razón que quien ha aceptado como normales las deslealtades y las rebeliones institucionales del pasado considere aceptables propuestas que a otros pueden parecernos más que aventureras.

LA dirección del PP cree que es suficiente con denunciar la confusión que tienen los socialistas respecto a la idea de España. ¡Qué ingenuidad! Aún no se ha enterado de que Maragall e Ibarra pueden pelearse sin que eso tenga consecuencias en el PSOE y que, incluso, José Bono no se violenta cuando confiesa que está de acuerdo, a la vez, con los dos. Es también muy probable que Fernández de la Vega no sepa de qué estaba realmente hablando al anunciar la reforma constitucional. Y no me paso si digo que Zapatero ha abierto un proceso extraordinariamente peligroso como quien va a pescar. Para él, que no soñó con llegar a La Moncloa el 14 de marzo, lo único que le importó el 15 fue aplazar el asalto al Estado que tenían planeado los socialistas con ese correveidile de ETA que es Carod-Rovira, con el compañero de viaje de Batasuna que es Llamazares y con los nacionalistas vascos que nunca aceptarán la derrota policial de ETA.

EN la dirección del PP deberían saber ya que la confusión de los socialistas en relación con la idea de España no sólo es un «handicap», sino que es un valor (lo demás sería sospechoso de uniformidad partidaria), ya que para ellos lo definitivo es el partido, es decir, el PSOE en el poder. Y la «confusión» respecto a la cuestión nacional es una condición óptima en cuanto les permite su plena instrumentalización: les coloca en una posición ventajosa respecto a los que entienden España de forma «dogmática». En una palabra, para los socialistas la confusión es un arma ya que permite el pacto, el cambalache, el oportunismo, la manipulación de la Historia, la traición a los principios, el diálogo, el talante liberal, la reducción de la nación a cuestión territorial y del Estado a escueta organización de la convivencia...

Cuando los socialistas anuncian los tiempos augurales de un nuevo Estado, la dirección del PP debería saber que muchos millones de españoles esperan de ella una defensa clara y decidida de España, sin concesión alguna en la unidad y en la igualdad de derechos de ciudadanos y regiones. ¿O quizás es pedir demasiado o a destiempo?

TERRORISMO: GRUPOS Y ESTADOS
Por Darío VALCÁRCEL ABC 16 Septiembre 2004

IRAK ha entrado en una de sus peores etapas, desde que terminaron las operaciones militares (anuncio del presidente Bush, 1 mayo 2003, cubierta del portaaviones Abraham Lincoln). En el centro de Bagdad se vive y se muere en una batalla campal. Anteayer estallaron tres coches bomba, 70 muertos, centenares de heridos. Los muertos norteamericanos han rebasado el millar, sin olvidar a los 30.000 iraquíes. El descontrol del gobierno provisional se extiende. Entre tanto el presidente Bush, con su extraordinaria simpatía, sonríe en los actos electorales. Y entre tanto la resistencia iraquí avanza despacio mientras la delincuencia prolifera a gran velocidad. Resistentes son los que luchan. Delincuentes, los que vuelan comisarias, secuestran, chantajean, matan (no en acciones de combate). Quien espere que en este clima puedan celebrarse elecciones a la vuelta de tres meses simplemente delira. ¿Por qué atrevernos a resumir, en una columna, un problema de tal complejidad, consustancial al terrorismo? Porque los lectores saben de quién pueden fiarse.

La lucha contra el terror ha de organizarse contra grupos, no contra estados. Es muy excepcional que haya un estado delincuente, los talibanes, o del todo irregular, Corea del Norte. Bush se vio empujado a entrar en Irak: nunca ha explicado por qué ni por quiénes. Una vez invadido el país (fíjense) ha empezado a entender las dimensiones del avispero. Gane quien gane el 2 de noviembre, el problema es descomunal. Los grupos terroristas callan: son difusos, movedizos. Sólo puede hacerse frente a la nueva-vieja amenaza con continuidad, silencio y paciencia. Con análisis constantemente adaptados, actualizados, rectificados (perdonen los calificativos). ¿Por qué se metió Estados Unidos en Irak donde todo ha salido al revés? Por la división de la administración Bush y las indecisiones del presidente. Repetimos, Bush podrá ganar o perder: pero ha metido a Estados Unidos y a sus aliados occidentales en un atolladero para diez o veinte años. Este es el problema. Cuando se salga de él quizá no existan siquiera físicamente, Dick Cheney, Donald Rumsfeld ni incluso George W. Bush. El error tiene un fuerte componente de cortoplacismo, también de cinismo (como en el déficit presupuestario: el que venga detrás que cargue con él, nosotros vamos a lo nuestro. Dick Cheney).

Irak, Palestina o Chechenia son pueblos atacados como tales pueblos. Los sirios, egipcios, jordanos huelen la amenaza. Esta es la raíz del antiamericanismo actual, de los sentimientos contra Occidente. ¿Cómo pretender que un beduino, a lomos de su camello, distinga entre un bostoniano y un londinense? Al beduino no le ha metido en este lío su jefe de tribu sino un señor lejano, decidido y sonriente, George W. Bush. El presidente apenas parece interesado en Al Qaeda: ha invadido Irak con el resultado que conocemos.

No sabemos si estamos en la cuarta, quinta o sexta guerra mundial, pero está claro que estamos en una guerra imposible de ganar. Decenas de millares de páginas lo explican, desde hace años: se trata de neutralizar a redes, no a estados. El informe de la comisión del 11-S es terminante, como lo es el estudio de Richard Clarke. De hecho, la captura de Sadam Husein ha reforzado la resistencia y la delincuencia. No volvamos sobre las Armas de Destrucción Masiva ni sobre la inexistente relación Sadam-Al Qaeda. Las fantasías o las simples mentiras tratan de ocultar lo que hay: la invasión de Irak fue el resultado de un choque entre dos bandos, no conocido hasta hoy, con muchos elementos oscuros. La historia entera difícilmente se sabrá.

La chusca televisión del régimen
Ignacio Villa Libertad Digital 16 Septiembre 2004

Se veía venir. En el Partido Socialista se percibe nerviosismo y esos nervios han derivado en lo que es costumbre de la casa. Los socialistas han encendido el ventilador y lo han hecho desde los medios de comunicación públicos. La televisión "independiente" de Caffarel, de Llorente y de Milá está haciendo ya su servicio al poder, sin pudor y con descaro, en esta nueva temporada. El ventilador está encendido dispuestos a arramblar con todo.

El primer amago lo tuvimos esta misma semana. Fue coincidiendo con la cumbre de Madrid del presidente Zapatero con el presidente Chirac y el Canciller Schröeder. En el telediario de Milá realizaron una cuidada labor de "viodioteca" de la etapa Aznar con un amplio reportaje de las Azores, del rancho de Bush o de la amistad con el presidente de los Estados Unidos. Pero en fin, ese era un simple aperitivo de lo que tiene que llegar.

La primera entrega completa de este nuevo estilo de la información ha sido la encerrona preparada en los Desayunos de TVE al ex-ministro del Interior Angel Acebes. A la nueva directora del programa le ha faltado tiempo para justificar los motivos de esa elección, que visto lo visto han dejado de ser motivos profesionales para pasar a ser políticos. Pepa Bueno, que así se llama, ha intentado acorralar dialécticamente a Acebes. Lo ha hecho de mala manera, con un descaro impropio de la televisión y con una falta de educación llamativa. Eso sí, ha sido todo un simple intento puesto que Angel Acebes le ha dado un considerable repaso a la presentadora del programa.

Demasiado torpe ha sido todo como para no percibir con nítidez las directrices políticas de Ferraz. En el PSOE hay muchos nervios; se está viniendo abajo, por días, la defensa que habían armado en torno a Zapatero. Y es que ya no es sólo Pérez Rubalcaba el que rompió el día de reflexión, el actual presidente del Gobierno estuvo en toda aquella movida y, por lo tanto, tiene la obligación de comparecer en la Comisión de Investigación. La trama montada desde la dirección socialista se está desmoronando. Y ante la desesperación han vuelto a echar mano de la prensa del régimen. ¡Muy chusco!

Nueva irrupción terrorista
Editorial El Correo  16 Septiembre 2004

El ataque contra la sede socialista de Iruña de Oca, la quema de los vehículos particulares de dos ertzainas en Elorrio y en Ventas de Armentia y el atentado perpetrado contra una torre de alta tensión en Irún parecen dar la razón al consejero de Interior, Javier Balza, que hace tan sólo unos días interpretaba la campaña de bombas desplegada por ETA en las comunidades de Cantabria, Asturias y Galicia como «calentamiento» previo a la reanudación de su actividad terrorista. Cada nuevo acto de coacción representa no sólo un intento de amedrentamiento, que la barbarie etarra trata de extender hacia cuantas personas se saben perseguidas por ella. Constituye también una afrenta hacia la memoria de las víctimas y de sus allegados por parte de quienes, lejos de mostrar arrepentimiento alguno por el terrible mal causado hasta ahora, están dispuestos a continuar en su afán de destrucción y de persecución de quienes no piensan como ellos o cumplen con su deber profesional en defensa de la libertad y la seguridad de los ciudadanos.

Resulta inútil especular sobre si estas puntuales irrupciones del terrorismo son el preludio de otros atentados de similares características o el anuncio de una escalada de más graves consecuencias. Basta con que la sociedad recuerde que aún no ha acabado con el terrorismo y que las instituciones redoblen su celo para evitar que los logros alcanzados hasta ahora en la lucha contra ETA puedan verse ensombrecidos por el desánimo que causa cada nueva aparición de la banda terrorista. También por eso sería aconsejable que el nacionalismo gobernante dejara de dar por supuesto que «la mayoría de la izquierda abertzale está en contra de la violencia». Si el terrorismo etarra ha aflorado de nuevo es porque encuentra a su alrededor ese mínimo de comprensión y cobertura política que le brinda Batasuna, aun fuera de la ley.

El Valenciá o la duda de Plá
Julián Lago La Razón 16 Septiembre 2004

Así que para Joan Tardá, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso de los Diputados, el que no piensa como él es un fascista, o un fascistoide, que nos perdemos en tales matices. Recurrente este, el de llamar fascista, al que se acude por lo general cuando sobran adjetivos y se carecen de argumentos. Vamos, que para Tardá, al que sólo le falta la bocina del mudito Harpo Marx para hacerse notar en Madrid, el ministro Moratinos se ha manifestado con los mismos tics fascistas de la derecha de toda la vida, la españolista por supuesto.

Todo ello porque Moratinos ha anunciado (por cierto en medio del reconocimiento del presidente Camps, o sea de la sociedad valenciana, dicho sea entre paréntesis) que el gobierno de Zapatero solicitará la incorporación del valenciano como lengua oficial de la Unión Europea, amén de hacerlo también con el vasco, el gallego y por supuesto con el catalán, no fotis més. Es decir, que todo muy bien, dentro del bilingüismo constitucional, pero lo del valenciá ni de coña, pese a que esté prevista su utilización cooficial en la Copa de América, por ejemplo.

Ahora bien, aquí no vamos a discutir si son galgos o podencos. O lo que es lo mismo, si estamos ante una única lengua y varios dialectos o ante varias lenguas con un mismo origen troncal, sino sobre la utilización instrumental de la lengua, lo cual responde a la estrategia expansionista de todo soberanismo. Por lo pronto, Maragall se ha callado como un muerto no sea que se le vea demasiado el plumero con la que ya ha liado el pollo, pero no así sus socios del tripartito. Ora los republicanos de Carod, que están siempre para la bulla contra lo español, ora los neocomunistas de IU, que en política exterior siguen en Belén con los pastores, o lo parece.

De ahí que el problema no sea de formas sino de fondo, habida cuenta de que el reconocimiento del valenciano en la UE rompe la estrategia del soberanismo catalán en su reivindicación territorial de la antigua Corona de Aragón. O dicho de otra manera, en su afán desagregador de lo que fuere la Corona de Castilla, clave histórica en la que no entra Maragall, aunque lo piense, cosa en que también pensó Fernando de Trastamara para la Corona de la Aragón a la muerte de su esposa Isabel de Castilla, de la que acabó hasta el moño, tal cual nos relató Manuel Ayllón en su historia novelada sobre el rey católico.

Pues eso, que hasta ahí todo normal, dentro de la anormalidad babeliana, sobre la cual ha escrito con lucidez ayer en estas mismas páginas José María Mohedano, aparte de que las manifestaciones de Moratinos hayan dejado sin partitura a los socialistas valencianos, que miran hacia otro lado, para no desdecirse de la herencia oficial pancatalanista. O sea, de Joan Fuster, que era lo progre en los años sesenta, ché, y sobre el que ahora Josep Ignasi Plá no sabe qué hacer, si enterrarle o sacarle a pasear un rato.

INFORMÓ A ZAPATERO Y A DEZCALLAR
Moratinos no comunicó a Acebes que sus "contactos árabes" ya acusaban a Al-Qaeda el 11 de marzo
No lo había dicho hasta ahora. El ministro de Asuntos Exteriores fue informado el mismo día de los atentados que detrás de la masacre se encontraba Ben Laden. Así se lo dijeron sus "conexiones y contactos con el mundo árabe". Miguel Ángel Moratinos trasladó esta información a Zapatero y el responsable del CNI, Jorge Dezcallar. No vio necesario llamar al Ministerio del Interior.
Agencias Libertad Digital  16 Septiembre 2004

En declaraciones a la cadena Punto Radio recogidas por Europa Press, el ministro de Asuntos exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha asegurado que a las pocas horas de que se cometieran los atentados de Madrid el 11 de marzo ya fue informado por sus contactos en el mundo árabe de que la autoría de la matanza apuntaba al terrorismo islámico.

Curiosamente, Moratinos trasladó dicha información al entonces secretario general del PSOE y actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y al que entonces era responsable del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Jorge Dezcallar. Conviene recordar que Dezcallar, ahora agraciado con la Embajada de España en el Vaticano, defendió la línea de investigación de ETA hasta la tarde del sábado 13 de marzo.

Según precisó Moratinos, "el día en que se produjo el atentado, por mis conexiones y contactos con el mundo árabe, tuve una serie de informaciones que trasladé, tanto al actual presidente del Gobierno como al Director del CNI, que daban las pistas de que era más la rama islamista y de Ben Laden la que se mostraba como posible y eventual autora de ese atentado".

Moratinos no explicó por qué no ofreció la información que le habían filtrado sus contactos a algún responsable del Ministerio del Interior o del partido que entonces estaba en el Gobierno.

ETA hace estallar cuatro bombas en una torre que suministra electricidad a Irún
Los terroristas fracasaron en su pretensión de dejar sin luz a los vecinos de la localidad fronteriza, aunque los daños materiales han sido importantes
J. J. SALDAÑA ABC 16 Septiembre 2004

BILBAO. La banda terrorista ETA reapareció ayer en el País Vasco, tras casi un año de inactividad, con la colocación de cuatro artefactos que explosionaron en una torreta de Red Eléctrica Española (RED) en la localidad guipuzcoana de Irún. Aunque ocasionaron importantes daños en su base, los terroristas no lograron su desplome, ni la interrupción del suministro eléctrico. La composición de los artefactos es similar a los que ETA hizo estallar en Asturias, Cantabria y Galicia este verano.

Sobre las siete de la mañana, vecinos del barrio de Behobia de Irún, situado a varios kilómetros del lugar del atentado, escucharon la fuerte explosión producida por la deflagración de los artefactos colocados por los terrorista. El Departamento vasco del Interior informó que las cuatro bombas, compuestas de entre medio y un kilo de explosivo amosal, fueron colocadas en cada uno de los poste de sujeción de la torreta de electricidad, ubicada en la carretera N-121 que une Irún con la localidad navarra de Vera de Bidasoa. La Ertzaintza tardó dos horas en encontrar el lugar del atentado, y la empresa propietaria de la instalación tampoco se percató de las explosiones al no verse afectado el suministro eléctrico. La compañía informó que la torre afectada, situada en una línea de 400.000 voltios que une la localidad guipuzcoana de Hernani con Francia, no corre riesgo de derrumbarse.

La banda tiene «los días contados»
A través de un comunicado, el Gobierno vasco condenó este acto terrorista y se felicitó porque la banda no haya conseguido su objetivo de dejar sin luz eléctrica «a miles de personas y a cientos de empresas, alterando de esta forma la vida normalizada». El Ejecutivo de Vitoria insistió en que ETA tiene «los días contados» y mostró su convencimiento de que hay una inmensa mayoría de personas dentro de la izquierda abertzale que ha dejado de comprender estas acciones. «Por más barbaridades que cometa, ETA tiene sus días contados y no va a lograr impedir que este país decida democráticamente cómo desea que sea su futuro», indicó en alusión al plan Ibarretxe.

Mientras, varios desconocidos quemaron, en la madrugada del miércoles, la furgoneta propiedad de un ertzaina en la localidad de Ventas de Armentia, en el enclave burgalés de Treviño. Los hechos ocurrieron a las 4.45 de la madrugada, cuando, tras romper el cristal del vehículo, los proetarras introdujeron en su interior un artefacto incendiario. Fue el propio ertzaina, titular del Ford Transit, el que alertó a los bomberos del incendio sin que pudieran evitar que la furgoneta quedara prácticamente calcinada.

El secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, afirmó que este ataque -el segundo contra el coche de un agente de la Policía vasca en lo que va de semana- es «una muestra más de las auténticas intenciones de ETA y Batasuna, por mucho que haya quien se empeñe en querer pintar realidades distintas en el entorno terrorista».

Alonso rectifica a Camacho
Por otra parte, el ministro del Interior, José Antonio Alonso, reconoció ayer que el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, «no se expresó adecuadamente» cuando calificó los incidentes protagonizados durante la Semana Grande de San Sebastián como «una forma desagradable de divertirse». Sin embargo, elogió la labor de Camacho en el Ministerio.

¿Era legítimo el Gobierno del Frente Popular?
Pío Moa es historiador La Razón 16 Septiembre 2004

El profesor Moradiellos ha sacado un libro con un título casi calcado del mío, «Los mitos de la guerra civil», acompañado de una faja que dice: «Contra las mentiras de Pío Moa». Son trucos publicitarios bastante feos en una obra con pretensiones académicas, pero aun así resultarían disculpables si el contenido del libro fuera, efectivamente, un intento de refutación de mis pretendidas mentiras. Pero Moradiellos ni lo intenta siquiera. Él prefiere irse por los cerros de Úbeda con disquisiciones generales, un tanto confusas y a ratos metafísicas, de cuyo carácter ya informa la contraportada. La contienda, dice, «fue algo más complejo y, a la par, más prosaico: una Guerra Civil, un profundo cisma de extrema violencia en la convivencia de una sociedad atravesada por múltiples líneas de fractura interna». Verdaderamente, el autor no se ha fatigado las neuronas para llegar a estas vulgaridades.

Ya empieza muy mal Moradiellos cuando afirma que «la detonación inicial se produjo el 17 de julio de 1936 con una extensa sublevación militar contra el Gobierno de la República», que él declara legítimo. La detonación inicial fue, evidentemente, la insurrección de las izquierdas en octubre de 1934 con la intención deliberada y textual de organizar una guerra civil y contra un gobierno, éste sí, indiscutiblemente legítimo. Por contra, el Gobierno de Frente Popular salido de las elecciones de febrero de 1936 tenía una dudosa legitimidad inicial y la perdió por completo durante los meses siguientes. Y ello por varias razones decisivas:

a) Los partidos ganadores de las elecciones eran los mismos que se habían sublevado en 1934 contra la República, o que habían apoyado política y moralmente la sublevación, y no habían cambiado su actitud de manera significativa.

b) La campaña electoral, desarrollada en un clima de gran violencia, culminó en unas votaciones anómalas, marcadas por la inmediata toma de la calle por las izquierdas y la deserción de numerosas autoridades que debían velar por la pureza del escrutinio, como recuerda el mismo Azaña.

c) La segunda vuelta electoral no se llevó a cabo bajo el Gobierno que organizó las elecciones, el cual dimitió asustado por las violencias, sino bajo el de uno de los bandos furiosamente enfrentados, el del Frente Popular.

d) Dentro de estas anomalías todo indica que se produjo un empate práctico en votos entre izquierdas y derechas, aunque la ley electoral favoreció a las primeras con más diputados. Esto era legal, en principio, pero ya fue ilegal que las izquierdas, erigiéndose en juez y parte desde las Cortes, y en un ambiente revolucionario, arrebataran numerosos escaños más a las derechas mediante una arbitraria revisión de actas.

e) A continuación, el Frente Popular (con la colaboración del PNV), actuando de nuevo como juez y parte, expulsó ilegalmente de la Presidencia a Alcalá-Zamora, aduciendo, de modo surrealista, que su anterior disolución de las Cortes estaba injustificada: como de esa disolución derivaba el poder, las izquierdas, ello significaba que el propio poder izquierdista estaba injustificado. La destitución de Alcalá-Zamora constituyó un auténtico golpe de estado, y su sucesor interino, Martínez Barrio, señala en sus memorias la fechoría, tramada por Azaña y Prieto, los supuestos moderados del Frente Popular.

f) Se impuso un doble poder desde la calle, acompañado de una marea de asesinatos y atentados, asaltos a centros políticos, periódicos y domicilios particulares de la derecha, incendios de iglesias, huelgas salvajes, etc. Esto, de por sí, no deslegitimaba al Gobierno. Lo que acabó de deslegitimarlo fue su complicidad con tal situación, su negativa a cumplir y hacer cumplir la ley. Contra lo pretendido por esa propaganda que ha pasado por historia durante tantos años, la derecha, en general, apoyó a Azaña y le pidió reiteradamente que cumpliera con su deber más elemental de imponer la Constitución. Sus peticiones fueron recibidas con insultos y amenazas de muerte en el Parlamento, amenazas cumplidas en Calvo Sotelo y, casi, en Gil-Robles. Era evidente e inminente la amenaza revolucionaria, y ante ella la derecha terminó por rebelarse, prácticamente a la desesperada.

Importa mucho señalar estas cosas porque cuando escritores como Moradiellos insisten en que el Gobierno del Frente Popular era legítimo, están demostrando ellos mismos carecer de una idea mínimamente clara o aceptable de la democracia. Ha sido común en España -lo estamos viendo ahora mismo con el Gobierno de Rodríguez- la creencia de que la democracia consiste en que quien tenga más votos haga lo que le dé la gana, desfigurando o incumpliendo a su antojo las leyes (o robando a mansalva). Esta idea nefasta está muy extendida también en Latinoamérica y en ella radica su convulsa inestabilidad. La legitimidad democrática no proviene sólo de los votos en unas elecciones normales (las del 36 no lo fueron en ningún sentido), sino también, y ante todo, del cumplimiento de la Constitución. Pues lo que hace la democracia es regular la lucha por el poder, permitiendo la alternancia pacífica y evitando que esa lucha se desarrolle mediante la violencia. A tal fin se acuerdan unas normas que los partidos no deben vulnerar porque, si lo hacen, legitiman al contrario a defenderse vulnerándolas a su vez, y la violencia vuelve a hacerse inevitable. Por supuesto, en la política real ningún partido cumple estrictamente las leyes, pero hay una gran diferencia entre las faltas menores, por lo demás denunciables y corregibles, y el sistemático arrasamiento de las normas y reglas del juego abusando del poder. Moradiellos, como tantos otros, no entiende estas cuestiones elementales, y por eso insiste en la legitimidad de un Gobierno que no cumplía ni hacía cumplir la ley, y en la ilegitimidad de rebelarse contra él. En el fondo son apóstoles de la tiranía (siempre que esa tiranía se declare de izquierdas, ya se entiende).

Las derechas -el grueso de ellas- demostraron en los años 30 un respeto a la Constitución incomparablemente superior a las izquierdas Y ello a pesar de que dicha Constitución les disgustaba por su carácter no laico, sino antirreligioso, y por haber sido impuesta por rodillo y no por consenso. En 1934, cuando las izquierdas asaltaron la legalidad republicana, las derechas y Franco la defendieron, y gracias a eso no cayó entonces por tierra la República. Por el contrario, en 1936 las izquierdas arrasaron desde el primer momento las leyes que ellas mismas habían establecido cinco años antes: la ruptura de las reglas del juego fue completa y la amenaza revolucionaria se volvió clarísima.

Porque el problema clave del fracaso de la República, que Moradiellos y tantos historiadores más o menos izquierdistas eluden como pueden, es éste: ¿Se debió la guerra a una amenaza revolucionaria o a una amenaza fascista? Hoy ninguna persona informada puede dudar de la fuerza e inminencia del peligro revolucionario en España desde, al menos, 1934, y de que el fascismo, un fascismo muy relativo, surgió en la derecha sólo por reacción a ese peligro, y muy a última hora.

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