AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 20 Septiembre 2004

Soledad, trampas e incomprensión
Agapito Maestre Libertad Digital 20 Septiembre 2004

Las lenguas de España
Antonio Pérez Henares El Ideal Gallego 20 Septiembre 2004

La huída perpetua
GEES Libertad Digital  20 Septiembre 2004

Una gran oportunidad para Rajoy
EDITORIAL  Libertad Digital 20 Septiembre 2004

Aún de campaña
José María Carrascal La Razón 20 Septiembre 2004

El PP se traga la mentira del PSOE
Carlos DÁVILA La Razón 20 Septiembre 2004

Plural interpretación del atentado de Irún
Lorenzo Contreras Estrella Digital 20 Septiembre 2004

Historia e histeria
PABLO MOSQUERA La Voz 20 Septiembre 2004

La unidad de España
Cartas al Director ABC 20 Septiembre 2004

Pluralismo para todos
Cartas al Director ABC 20 Septiembre 2004

María Eugenia Alegret dice que Cataluña no tendrá jueces si se les exige el dominio del catalán
EFE Libertad Digital  20 Septiembre 2004

 


Soledad, trampas e incomprensión
Agapito Maestre Libertad Digital 20 Septiembre 2004

la propia Comisión del 11-M no puede analizarse sin esa gran coalición entre socialistas y nacionalistas que tienden a la desnacionalización de España Ruido, mucho ruido, olvido, trabajo de desmemoria, y silencio mediocre, casi de conspiración con el poder, son las notas dominantes de unos medios de comunicación que se muestran incapaces de denunciar uno de los peligros más graves que corre nuestra democracia, a saber, su ruina por una aritmética parlamentaria que ha abandonado el primer objetivo de la democracia: el desarrollo de España como nación. Sin una nación fuerte, hoy, más que en el pasado, España no será nada en el mundo y su escaso peso en la UE pronto lo perderá. Las fuerzas dominantes del parlamento español, sin embargo, tiende a empequeñecer la nación a través de la construcción de una España asimétrica, es decir, donde los ciudadanos de unas comunidades tenga más derechos y privilegios que los de otra por el hecho de tener ciertas peculiaridades étnicas o lingüísticas. Éste es el gran engaño, la falsa creencia, que hay detrás de la deseada reforma de la Constitución o "debate" sobre el "modelo territorial".

El peligro es obvio, pero los medios de comunicación, y éste es el otro gran problema político de la nación española, parecen ajenos al atropello. Nadie quiere cuestionar a los agentes políticos e intelectuales que han contribuido a exaltar esas peculiaridades regionales que son las bases para tener derecho a constituir "Estados". Quienes han conspirado a la desnacionalización de España, del Estado democrático, son los que están hoy en el poder con el acompañamiento acrítico, seguramente, de unos medios de comunicación tan descerebrados como dependientes de las lógicas del poder. Éste es el hecho relevante, el acontecimiento, que no están dispuestos a analizar por miedo, o por no ser acusados de traición por los perpetradores del antiespañolismo, la mayoría de los llamados analistas políticos de nuestros correctos medios de comunicación. Desde esta circunstancia, si quieren a partir de este "hecho", que puede expresarse como una coalición entre nacionalistas y socialistas, entre partidarios de Maragall y de Carod Rovira, entre los socialistas de Zapatero y los nacionalistas de Maragall, hay que analizar todas (sic) las actuaciones políticas.

Para empezar la propia Comisión del 11-M no puede analizarse sin esa gran coalición entre socialistas y nacionalistas que tienden a la desnacionalización de España. Sólo si tenemos presentes esta coalición desnacionalizadora y, por tanto, antidemocrática, comprenderemos las tropelías de la Comisión del 11-M. Espectáculo inaudito el ofrecido por unos parlamentarios que excluyen a otros por querer saber quien ha atentado contra la nación española el 11-M. Cuando una periodista fina e inteligente, como Carmen Martínez Castro, tiene que recurrir a las palabras soledad, trampas e incomprensión, más propias del lenguaje de la patología que de la normalidad, para describir el acoso y derribo al que está siendo sometido el PP, la Oposición, por parte del socialismo "español" y sus socios nacionalistas en la Comisión parlamentaria del 11-M, es que algo muy grave está sucediendo en la política española. Tan grave es que podría hablarse del inicio de la desaparición de la genuina política, del espíritu democrático necesario que debe reinar en las instituciones, y especialmente en el Parlamento, para que los ciudadanos podamos hablar de política y de políticos sin sentir vergüenza de su pésima representación y peor hacer. Sin entrar ahora en partidismos ridículos y dejando al margen a militantes incapaces de comprender el significado de la palabra ciudadano, quien no sienta vergüenza de una Comisión que no ha acepta ni una sola de las peticiones del Partido de la Oposición, es que ha perdido algo más que el juicio, la decencia del ciudadano que quiere lo mejor para su nación.

Las lenguas de España
Antonio Pérez Henares El Ideal Gallego 20 Septiembre 2004

Uno que considera al catalán, al gallego y al euskara lenguas tan españolas como el castellano, no vería con recelo sino que aplaudiría que hubiera en nuestro país, en Madrid sin ir mas lejos, centros públicos de enseñanza de lenguas hispánicas. El respeto, apoyo y cariño a nuestras lenguas es tan sólo defensa de nuestro patrimonio, es cosa de todos y sería estúpido reducir nuestra riqueza cultural. Cada lengua, eso sí, tiene la dimensión que tiene y su alcance es el que es. Que se promocione y se intente que mejore me parece de perlas. Que el Instituto Cervantes sirva en el mundo no sólo de vehículo de promoción del castellano sino también del resto de las lenguas sólo merece aplausos.

Pero cada lengua tiene la dimensión que tiene y eso cuenta. El castellano es hablado en toda España y es, por tanto, lógico que sea la lengua oficial del Estado. Y así está constitucionalmente reflejado. El catalán, el gallego, el euskara y, según su estatuto el valenciano, son lenguas cooficiales también, ¡pero no en el conjunto del Estado!, sólo en sus respectivas comunidades. Lo otro sería un disparate por mucho que lo repitan los de ERC en el Parlamento, donde lo racional es entenderse en la lengua hablada por todos. Mas todavía en el despropósito está la pretensión de que sean oficiales en la Unión Europea, utilizando el latiguillo de su oficialidad en España, lo que es una falsedad de inicio que contamina el argumento. En Europa están representadas las lenguas estatales y la pretensión actual, que tiene que hacer suya Zapatero al que llevan del ronzal, sería consagrar Babel.

Pero todavía hay en este “merecumbé” quien da más. En busca de no sé qué lanas se ha metido en el fregado el presidente aragonés con su intento de cooficializar el catalán como lengua de Aragón, aunque sólo lo hable una minúscula parte de su población. Ello sólo trae de positivo lo que les está haciendo reír a los aragoneses. Me cuentan que ya tienen preparado un recital de jotas en catalán y que será el acto estrella el próximo día 12 de octubre en la plaza del Pilar. Los hay que ya están ensayando. El otro día, las gentes del Campo de Borja (Zaragoza) y algunos amigos de Teruel, con sede en bodega de Ainzón y a base de tientos a los caldos de los unos y al jamón de los otros se arrancaron ya con las primeras. Quedó muy bien, de muchísma risa. Quizá hasta valga para Eurovisión.

PP e Irak
La huída perpetua
GEES Libertad Digital  20 Septiembre 2004

El gran pecado de Aznar es que no convenció a la mayoría de sus electores, ni siquiera a los miembros de su partido, ni tan siquiera a los de su gobierno de las razones de la guerra de Irak. Cabe incluso preguntarse si las conocía a fondo, más allá de dos sumamente poderosas: Su papel central en la guerra global contra el terrorismo en la que por encima de todo estaba dispuesto a participar, y la importancia vital para los intereses españoles de conseguir una posición privilegiada en relación con los Estados Unidos.

A pesar de un electorado mayoritariamente en contra de la guerra, el PP ganó las elecciones regionales y locales, luego la guerra, en la que no participamos, sólo apoyamos diplomáticamente, no fue un obstáculo, no fue causa de ningún desastre electoral, como parece que privadamente había anunciado Rato.

Más importante es que las elecciones generales se iban a ganar a pesar de que entonces ya sí estábamos participando en la guerra y además la impresión generalizada era que ésta iba mal, diferencia importante respecto a las elecciones anteriores que se celebraron en un clima de espectacular e inesperada victoria.
No fue la guerra sino el atentado el que torció las cosas, más la desafortunada gestión del mismo y su hábil e inescrupulosa explotación por parte del PSOE. Y sin embargo, tres meses después, en las europeas, el PP casi iguala al PSOE, a pesar de una campaña de autohumillación y humillante para sus electores, que rabiaban por una defensa gallarda y explicaciones claras.

Hay bastantes indicios de que el atentado buscaba los efectos que obtuvo, pero no está suficientemente probado y cabe algún margen de duda. En todo caso su relación con la guerra es meramente circunstancial. España es Al Andalus, antigua tierra islámica a reconquistar y en todo caso es parte de Occidente, a lo que se supone que no vamos a renunciar, y luego está Ceuta y Melilla. Ni entonces ni ahora estamos al abrigo de la ira yihadista. Turquía, que negándole su territorio al aliado americano causó un perjuicio estratégico cierto a la invasión y que además tiene un gobierno islámico excepcional desde la caída del sultanato, no se ha librado del tributo de sangre. El haber encabezado la coalición anteguerra no ha librado a Francia del secuestro de sus periodistas. Ni a Rusia.

Toda la política del PP se basa en tratar de soslayar incesantemente estas realidades insoslayables. Toda la directiva parece estar profundamente convencida de que la guerra es la causante de todos sus males y no queda el más mínimo resquicio de orgullo por haber defendido una causa justa y valiosa aunque fuera impopular y les pudiera costar el poder, en el fondo porque nunca se preocuparon de enterarse de cual era la causa y ahora menos que nunca les importa saber si era justa o no. Con ello renuncian al propio honor y atentan contra el de sus votantes.

De esa manera ofrecen una yugular desprotegida en la que el PSOE inca el diente una vez tras otra. Frente a ese acoso, la denuncia de la ilegal manifestación ante la sede del partido el día anterior a los comicios resulta manifiestamente patética. En comparación a todo lo que está en juego es como haberse saltado un semáforo.

Mientras el PP no aprenda a defenderse y reúna el coraje para hacerlo seguirá huyendo con el PSOE pisándole los talones y dejándolo en ridículo un día sí y otro también. Porque no se trata de algo del pasado. Irak está ahí y va a seguir siendo por mucho tiempo el acontecimiento más importante de la política mundial. No hay programa exterior posible sin encararlo. "La legalidad internacional" es un vergonzante refugio que no engaña a nadie y que le va a ser tan útil al Partido Popular como a Sadam. El PP está dilapidando de antemano los beneficios que le podría reportar una victoria de Bush y finalmente de la causa liberadora y democrática en Irak. Porque es una causa justa que finalmente triunfará y el PP prefiere contarse entre los perdedores.         GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

Una gran oportunidad para Rajoy
EDITORIAL  LD 20 Septiembre 2004

Durante su discurso en la IV Fiesta de los socialistas gallegos celebrada este domingo en Caldas de Reis, el secretario de Organización del PSOE ha criticado que Rajoy pidiera la comparecencia de Zapatero ante la Comisión por los atentados de Madrid, mientras él "se esconde detrás de Aznar". Blanco ha advertido al líder del PP que "también tendrá algo que decir" ante la comisión porque fue ministro del Interior cuando ocurrieron los atentados del 11-S en Nueva York y porque "habló como candidato" el 13-M, durante la jornada de reflexión previa a las pasadas elecciones generales.

La verdad es que al líder del PP se le presenta en bandeja una nueva oportunidad de oro para dejar al PSOE a la altura que merece su comportamiento ante esta comisión de investigación. Es evidente que lo que Blanco pretende es disuadir a los populares a la hora de exigir la comparecencia de Zapatero, lo que prueba hasta que punto les ha sentado mal a los socialistas dicha solicitud. Rajoy, sin embargo, debería saber a estas alturas que no se encuentra en “dilema de prisionero” alguno. Basta con que adjudique acertadamente el valor moral y la utilidad política que tienen las comparecencias, tanto las procedentes de las filas del PSOE como las del PP.

Pocas declaraciones, en este sentido, podrían ser tan útiles para dejar en evidencia el compromiso del PP con la verdad y la renuencia del PSOE, como las que ha efectuado Blanco. Bastaría algo tan básico, tal elemental, tan fácil, tan de cajón y, al mismo tiempo, tan catártico frente a las intoxicaciones y maniobras del PSOE y de sus medios de comunicación, como que Rajoy saliera al paso y admitiera, no ya tener “algo”, sino mucho, muchísimo que decir. Y que estaría encantado de poder hacerlo, como lo estarían —o deberían estar— cualquiera de los miembros del anterior Gobierno. Y eso, no porque Rajoy haya sido ministro del Interior —nada menos que dos años y medio antes de que se produjera la matanza— sino porque fue un testigo de excepción de cómo el PSOE, en lugar de participar en un frente democrático común, se dedicaba en aquellas jornadas de infamia a intentar que la lógica ira popular contra los terroristas se desviara contra ese gobierno que los propios terroristas trataban de hundir electoralmente a través de la masacre.

Rajoy podría contar su impresión al ver como sus supuestos “socios” en el Pacto Antiterrorista, no ya favorecían, sino que hacían suyo y lideraban el discurso batasuno que afirmaba que si el Gobierno apuntaba a la autoría de ETA no era por el hecho de que en esos momentos todo apuntara abrumadoramente a ello, sino porque desde el PP se quería engañar a los ciudadanos y se mentía deliberadamente.

Rajoy podría relatar de primera mano —o simplemente recordar a la opinión pública— cómo Zapatero pasó de aquella inicial reclamación suya a los ciudadanos de ir a votar "como lo hubieran hecho sin que los atentados hubieran irrumpido en escena" a tratar de instrumentalizar políticamente esa masacre para alcanzar una victoria que todos los sondeos le venían negando. El líder del PP podría describir también como se llegó a la indigna y antidemocrática situación de ver las sedes de su partido acosadas el mismo día de la reflexión y al mismísimo portavoz del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, violando él mismo ante las cámaras la legislación electoral acusando de mentir al Gobierno pocas horas antes de que se abrieran los colegios electorales.

Si cualquier ocasión es buena para recordar cómo el PSOE no dejó pasar la oportunidad que los terroristas le ofrecíeron para acabar con el Gobierno del PP, también Rajoy puede interrogar sobre las muchas incógnitas y descubrimientos que van saliendo sobre la organización y la autoría intelectual de la masacre, y que los socialistas y sus medios de comunicación tratan de ningunear. Rajoy, en este sentido, tiene una magnifica ocasión para subrayar de nuevo ante la opinión pública que el PSOE no quiere que vayan a testificar los confidentes, así como la negativa socialista a otras muchas y relevantes comparecencias.

En fin, que en manos de Rajoy queda la posibilidad de que las declaraciones de Blanco sean una amanaza para el PP o un boomerang contra el PSOE.

Aún de campaña
José María Carrascal La Razón 20 Septiembre 2004

¿Pero cómo se le ocurrió a este hombre pedir la retirada de todas las tropas de Iraq, sabiendo que sólo aumentaría el caos en aquel país? ¿Cómo se le ocurrió aceptar las reformas que los catalanes hagan de su Estatuto, sabiendo que los vascos pedirían inmediatamente lo mismo? ¿Cómo se le ocurrió prometer más dinero para las pensiones, para la vivienda, para la seguridad ciudadana, para la educación, para estructuras, para la ayuda al desarrollo y para tantas otras cosas, sin asegurarse primero si hay dinero para ello? ¿Cómo se le ocurrió prometer a los trabajadores de Izar que «salvaría los astilleros» –todos se lo oímos– si hasta los tontos saben que los astilleros españoles sólo pueden salvarse como al que tiene engangrenada una pierna: cortándosela?

Sólo se me ocurre una explicación a tal cúmulo de alegres promesas, de brindis al sol, por parte de nuestro presidente en los pocos meses que lleva en el cargo. Y es que José Luis Rodríguez Zapatero cree que todavía está en campaña electoral, en pleno mitineo por España, diciendo en cada plaza lo que quieren oír. Sin mayores consecuencias pues, ya saben, las promesas electorales están hechas para no cumplirlas, según dijo el viejo profesor en la más cínica lección política que dio en su vida. De lo que algunos colegirán que Zapatero todavía no ha asumido que es presidente de Gobierno, que sigue creyéndose un candidato, que aún no se lo ha creído, vamos. Lo que cambia bastante las cosas, pues en campaña electoral pueden decirse las mayores extravagancias sin que se asuste nadie y un candidato puede prometer el oro y el moro, sobre todo si piensa que no va a ser elegido. ¿Quién le va a pedir cuentas de ello?

Lo malo es si resulta elegido. La diferencia entre la campaña electoral y la política real es la misma que existe entre jugar con garbanzos y jugar con dinero contante y sonante. Con garbanzos, hoy uno puede tirarse todos los faroles que le dé la gana, sin causar mayor perjuicio, no como en la posguerra, cuando contábamos los garbanzos que le tocaban a cada uno. Con dinero contante y sonante, en cambio, hay que andarse con mucho cuidado, no vaya a ser que, antes de que nos demos cuenta, nos quedemos sin euros y sin garbanzos. Que es lo que puede pasarnos si nuestro presidente cumple todas sus promesas. Sí, ya sé, siempre hay la excusa de echar la culpa al PP. Pero las excusas no quitan el hambre, ni crean puestos de trabajo, ni aumentan la productividad, ni la inversión, ni la confianza interior y exterior. Al revés, las merman. Hay más días que longanizas, dice el refrán. Pero nuestro presidente piensa que ésas son ideas reaccionarias, más propias del liberalismo mercantilista que del socialismo humanitario. Longanizas, dudo que alcancen, pero tomate, todo el que se quiera. En astilleros los lanzan incluso con tirachinas. Los muy brutos aún no se han enterado de que las promesas electorales no se cumplen.

El PP se traga la mentira del PSOE
Carlos DÁVILA La Razón 20 Septiembre 2004

¡Todavía esta semana, un dirigente veterano del Partido Popular presumía públicamente de su buena relación con Pérez Rubalcaba. Este hombre es un portento: tiene una maestría sin igual para hacer que todos sus interlocutores se confíen con él. A cada cual le habla de lo que le puede interesar.

Hace pocos años, Guerra hizo famoso un pareado, irreproducible por su zafiedad, pero atinado por su definición del personaje, que hacía referencia a la doble cara del portavoz socialista. Pues bien, tiempo después, Rubalcaba sigue engañando, más a diestro que a siniestro claro. El caso de la Comisión 11-M es paradigmático: ha mantenido durante meses una estrategia, dibujada por el mejor de los trileros, consistente en que el Partido Popular creyera que el Partido Socialista trocaba la comparecencia de Aznar por la de Zapatero. O los dos o ninguno, pregonaba, de rondón, el falsario.

El Partido Popular ha caído en la trampa como un cadete de la política, y éste es el día en que únicamente hay algo seguro: que Jose María Aznar tendrá que ir a la Comisión para sufrir, sin duda alguna, un interrogatorio similar a los que hizo célebres la Brigada Político- Social en los momentos más agrios del franquismo.

Lo de Zapatero es harina de otro costal. Su palabra, como la de Rubalcaba, vale lo mismo que una peseta de las antiguas: nada. Zapatero, con la mejor de sus sonrisas, ¡faltaría más!, se ha pasado el verano transmitiendo su disposición a declarar en la Comisión, si alguien lo pedía. Pues bien, ese «alguien» ya lo ha solicitado y, ¿qué sucede ahora?, pues que el dúo Zapatero-Rubalcaba afirma que el presidente acudirá «si lo quiere la Cámara», una martingala de bachillerato elemental tras la que ambos ocultan su decisión absentista. Para el engaño, el PSOE y su Gobierno– el peor de todos los tiempos– cuenta con colaboraciones determinantes.

Una, la última, es la de los atolondrados de Convergencia i Unió que, por no se sabe qué prebendas, están apoyando las iniciativas más turbias del monclovismo zapatista. Los demás son paniguados del poder: desde el inefable Gaspar Llamazares al que algunos miembros reputados de Izquierda Unida llaman con crueldad sin límites, el «pobre hombre», hasta Esquerra Republicana que ha recibido en Cataluña, en la Comisión que estudia el nuevo Estatuto, la entusiasta ayuda de Pasqual Maragall, para convertir a la autonomía en un «estado libre asociado». O sea, como Juan José Ibarreche, pero encima más: sin referéndum ni otras guindas.

Por todo, Rodríguez Zapatero sólo comparecerá si el escándalo por su actitud obstrucionista crece a raudales. Si el Partido Popular emplea toda su fuerza, que tiene mucha, en impedir la espantada. De paso, el Partido Popular podría urgir también la presencia del nuevo director de Comunicación del Real Madrid, verdadero artífice desde la radio amiga del acoso y derribo miserable que padeció el partido de Jose María Aznar el día 13 de marzo, la víspera de las elecciones. Florentino Pérez, que preside un club de centroderecha, le ha entregado el poder a Polanco. ¡Gran decisión! En el fondo, su postura es tan simple como la que el PP ha mantenido durante todo el debate de la Comisión: compadreo con los socialistas «porque éstos no son tan malos como parece». Luego, llega Rubalcaba, se mofa de ellos, montan en cólera los lidiados, pero el triunfo es del torero. La enorme mentira de la Comisión está servida.

De nuevo, los del PP, henchido de buena fe y de caballerosidad de raza, se han precipitado en la trampa como pardillos. Parecía que Mariano Rajoy y su equipo, a pocos días de su Congreso, se habían recuperado de su seismesino estupor.

Pero han tenido una recaída: el doctor Alfredo Rubalcaba les ha administrado la peor pócima que puede tragarse un partido político: la de la fullería, la de la mentira, la del fraude. Únicamente le queda una alternativa al Partido Popular: convencer a la sociedad de que el Partido Socialista es una máquina de engañar. Incluso cuando rectifica, engaña.

Plural interpretación del atentado de Irún
Lorenzo Contreras Estrella Digital 20 Septiembre 2004

La Policía francesa sigue mostrando mano dura con los etarras residentes en su ámbito territorial. Las últimas detenciones en Toulouse así lo atestiguan. La colaboración París-Madrid funciona, y esto puede determinar, en plena lucha internacional contra el terrorismo, un debilitamiento terminal de la banda. Pero en este sentido, no todos los pronósticos son coincidentes. Se ha evidenciado disparidad de criterios entre la Fiscalía General del Estado y la vicepresidencia primera del Gobierno. Ha sido entregado a las autoridades españolas el dirigente “Pototo”, uno de los inspiradores del cruel secuestro y cautiverio del antiguo funcionario de prisiones Ortega Lara, y han caído en Toulouse dos activistas de la kale borroka muy distinguidos por su acciones callejeras en Euskadi. Ahora bien, estas circunstancias no coinciden con idénticas valoraciones de las autoridades españolas. Para el fiscal general del Estado, ETA se encuentra en una situación de “desaparición inminente”, pero María Teresa Fernández de la Vega es menos optimista, es más cauta en su apreciación del momento y aboga por una línea de “máxima alerta y máxima presión” antes de llegar a conclusiones firmes sobre el futuro de la organización terrorista. Mientras tanto, el terrorismo de relativa intensidad destructiva continúa manifestándose con el estudiado nivel explosivo aplicado durante casi todo el verano; últimamente, por ejemplo, en Irún, donde ETA hizo estallar cuatro bombas en una torreta de suministro eléctrico, lo justo para que la población no tuviera problemas eléctricos serios.

De manera que el informe de la Fiscalía General del Estado y la estimación de la vicepresidencia primera del Gobierno no sopesan por igual la peligrosidad de la situación ni las perspectivas que esa situación ofrece. Pero es digno de atenta consideración el hecho de que la Fiscalía es casi tan optimista como la jefatura del Gobierno vasco, la Lehendakaritza de Lakua, según la cual ETA “tiene los días contados”. Así como suena. No un tiempo tasado por delante, que permitiría una cierta ambigüedad del pronóstico, sino un plazo de extinción mucho más breve y apremiante. El Gobierno vasco, a propósito del atentado de Irún, que incluye a Euskadi en la lista de objetivos veraniegos en este fin de temporada estival, entiende que “la ceguera de ETA para comprender que no tiene más camino que abandonar la violencia no va a producir otro efecto que no pase porque hoy hay más ciudadanos que ayer que repudian su actividad”. Enrevesada manera de decir que los atentados y las actividades etarras son cada día más impopulares.

El mundo nacionalista vasco parece cada día más alejado, en efecto, del sentido de la lucha etarra. El rechazo es progresivo. Eusko Alkartasuna reprocha a ETA “hacer oídos sordos a la voluntad de la sociedad” y le insta a dejar las armas. Como se ve, EA utiliza un lenguaje en el que la banda aparece como una organización simplemente equivocada en esta etapa, pero no un conjunto de criminales. Patriotas desorientados en la estrategia, pero dignos de figurar algún día en el callejero del Euskadi gloriosamente independiente. Aralar, rama desgajada de ETA y derivada hacia el pacifismo, calificó el atentado de Irún como “perjudicial para Euskal Herria y la izquiera abertzale”. O sea, error, perjuicio, cosa de patriotas descarriados.

Historia e histeria
PABLO MOSQUERA La Voz 20 Septiembre 2004

EMPIEZA el curso. Los estudiantes vuelven a las aulas; los parlamentarios a los plenos de las cámaras; los dirigentes políticos a lo suyo¿

Hace unos días, el catedrático vasco Aurelio Arteta volvía a indagar sobre los derechos históricos del pueblo vasco. Demostraba que tales derechos han adquirido la condición indiscutible de «derechos naturales», por tanto, suprahistóricos y originarios a ser. Son derechos que confirman más que unas facultades (competencias para el autogobierno), son derechos al privilegio.

Sobre este fondo ideológico se construye el Plan Ibarretxe, y con toda seguridad, el discurso que abrirá el curso político en el Parlamento vasco el próximo día 24.

Su contenido volverá a dividir a la sociedad. Si no fuera por una cuestión previa. ¿A quién va dirigido tal discurso? Al pueblo vasco, a Euskal Herría; ni siquiera a Euskadi, que es una comunidad de ciudadanos, por tanto, la mezcla de quienes tienen carta de naturaleza como pueblo vasco y quienes no la tienen, por no ser vascos (descendientes de la costilla de Aitor).

Esos estudiantes universitarios deberían indagar sobre los conceptos que utilizan, según conviene, los dirigentes de la sociedad en la que la Universidad sigue teniendo un papel formativo-educativo, casi revolucionario (cambiar el mundo).

En otro lugar de este país, Rodríguez Ibarra, ante el Rey, advierte de los efectos del nacionalismo como barrera para desarrollar un país en el que quepamos todos y avancemos en pos de una ciudadanía digna en la que el Estado organice la solidaridad y promueva la igualdad de oportunidades.

Este profesor universitario, que lleva seis mandatos como presidente de la Junta de Extremadura, advierte sobre la existencia de un feudalismo en determinados territorios, que puede extenderse al resto del país.

El socialismo español tiene ante sí una cuestión ideológica profunda, de análisis científico, mas allá del pragmatismo político que trata de adaptarse para alcanzar el poder. Está en la encrucijada para romper los principios de ciudadanía como sujetos de derechos a la igualdad de oportunidades y del Estado como instrumento que organiza la solidaridad entre gentes y territorios.

Si al final la política del nuevo curso es el arte de hacer posible lo imposible, como en Casablanca , siempre nos quedará la Extremadura de Rodríguez Ibarra.

La unidad de España
Cartas al Director ABC 20 Septiembre 2004

Quienes se empeñan en romper la unidad de España hacen el juego al «terrorismo» que busca nuestra debilidad. Son Maragall, Carod-Rovira y quienes les secundan y apoyan la negación de España. Un Gobierno al que preside la sonrisa de la indecisión, del decir y no hacer, del prometer y no cumplir, deja que corran por nuestro suelo español las aguas de la «anti España». Los siete siglos de dominación musulmana dejaron lo mejor del auge de su civilización y quizá forjaron esta «unidad española» que ahora se empeñan algunos en romper. Desde la tribuna del «terrorismo islámico» se observa con gesto alegre esta posible división que ellos incentivaron con el golpe terrorista del 11 de marzo. Dentro del partido de la sonrisa y la indecisión, se oye una voz potente, la de Rodríguez Ibarra, uno de sus más firmes representantes, que no tolera que se roce esta unidad de España. España en Europa y en su relación con EE.UU., desempeña uno de los papeles más importantes de su historia. El idioma español es, después del inglés, el más importante por el número de quienes lo hablan; en EE.UU. llegan a treinta millones. «La Comunidad Iberoamericana de Naciones» habla español. Parece increíble que Cataluña ponga trabas al español en favor del catalán. La «sonrisa» de quien nos gobierna favorece esta postura por el apoyo que para su mayoría significa el 6 por ciento de Rovira.      Rafael Gómez-Jordana Prats.      Madrid.

Pluralismo para todos
Cartas al Director ABC 20 Septiembre 2004

La izquierda y el Gobierno, que ahora es presidido por ella, se llenan la boca con lo de la España plural. Hacen un uso partidista de un término evidente. No creo que nadie esté en contra o que niegue la realidad plural de la nación española. Está claro que España tiene muchas lenguas, muchas gastronomías, muchos trajes típicos y muchas fiestas. Es algo de lo que sentirse orgulloso.

Lo que no está tan claro es si las regiones permiten en su seno el grado de pluralidad que la nación española permite en su conjunto. Está claro que en Vascongadas y en la Cataluña gobernada por los socialistas, no. En esas regiones, pluralidad, no; uniformismo. Lo último es que además se impida a terceros vivir su pluralidad como ellos quieran. Parece que al PSC y a ERC no les gusta que los valencianos ejerzan sus derechos lingüísticos y de autonomía. Catalán, sí; valenciano, no. El PP, que es tachado de franquista, centralista y antiplural, ejerce y defiende la pluralidad de la nación y también en las regiones.

Me sorprendió gratamente cómo en Valencia se emplean el valenciano y el castellano sin imposiciones ni en la televisión pública ni en las señalizaciones ni en la educación, y cómo los símbolos de la nación y de la Comunidad valenciana campean conjuntamente.

Ojalá el Partido Socialista deje la propaganda vacía y en efecto respete la España plural, pero plural para todos.    
Juan Lucas Llorente Aguado. Madrid.

PRESIDENTA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE CATALUÑA
María Eugenia Alegret dice que Cataluña "no tendrá jueces" si se les exige el dominio del catalán
La presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), Maria Eugenia Alegret, considera que si se exige el catalán como requisito para ejercer de juez en Cataluña, "no tendremos jueces". Alegret dijo que “por ahora no se puede exigir, porqué si no, no tendremos jueces y yo no quiero que Cataluña tenga una justicia de segunda".
EFE Libertad Digital  20 Septiembre 2004

En una entrevista que publica este lunes el diario en lengua catalana Avui, Maria Eugenia Alegret, presidenta del TSJC, dijo que si se exige el catalán como requisito para ejercer de juez en Cataluña, en esta comunidad “no tendremos jueces”. Alegret señaló que "hay que tener una justicia de primera, como en cualquier parte, y mientras tanto "poner los medios para avanzar en el tema lingüístico".

Partidaria de mejorar el catalán en la justicia, la nueva presidenta del TSJC, anunció que dentro de la oficina judicial "ahora se fijarán puestos de trabajo, con la obligación de tener un perfil lingüístico para que se pueda atender a una persona en catalán si quiere que el proceso se lleve en esa lengua". Alegret señaló como cuestión principal en este sentido la de "promover los derechos lingüísticos de la ciudadanía, informando y a la vez conciliando este hecho con la realidad de que en Cataluña aún no disponemos de todos los jueces catalanes".

Sobre la disputa entre jueces conservadores y progresistas que ha levantado su elección ha rechazado el término de "imposición de la mayoría" y ha apuntado que su elección "fue fruto de la mayoría y en democracia esto hay que aceptarlo". Alegret ´manifestó que "en otras épocas las mayorías tenían otras sensibilidades, y en los nombramientos que se hicieron no recuerdo que se organizara tanto lío".
 

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