AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 23 Septiembre 2004

Desprecio al poder judicial
Editorial La Razón 23 Septiembre 2004

La filosofía barata de ZP
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Septiembre 2004

De paces, guerras, siervos
Gabriel ALBIAC La Razón 23 Septiembre 2004

Sólo faltó el “Haz el amor y no la guerra”
EDITORIAL Libertad Digital 23 Septiembre 2004

EL ASALTO A LA RAZÓN
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 23 Septiembre 2004

DE AZNAR A ZAPATERO
Jaime CAMPMANY ABC 23 Septiembre 2004

PERSEGUIDOS
Maite PAGAZAURTUNDÚA RUIZ ABC 23 Septiembre 2004

Terrorismo y feminismo
José María CARRASCAL La Razón 23 Septiembre 2004

Carta abierta a Rodríguez Zapatero
Pío MOA La Razón 23 Septiembre 2004

El feminista
Pío Moa Libertad Digital 23 Septiembre 2004

SIN MODELO DE ESTADO
Editorial ABC 23 Septiembre 2004

El discurso simplón de ZP
Francisco MARHUENDA La Razón 23 Septiembre 2004

Los presos terroristas islamistas y los etarras celebraron juntos los atentados del 11-M
Libertad Digital  23 Septiembre 2004

Uriarte critica las alianzas propuestas por ZP y le recomienda más dureza
Patricia Arriaga La Razón 23 Septiembre 2004

Inspectores especializados velarán por que se cumpla la enseñanza en gallego
Luis Villamor  santiago) La Voz 23 Septiembre 2004

La inquisición del decrépito fotocopiador
Nota del Editor 23 Septiembre 2004

 


Desprecio al poder judicial
Editorial La Razón 23 Septiembre 2004

Era sólo cuestión de tiempo que estallase el conflicto en el seno del Consejo General del Poder Judicial, donde los representantes del llamado «progresismo» están en minoría y ven cómo muchas de sus propuestas acaban derrotadas. Con el PSOE en el poder, el sector minoritario da la impresión de querer reclamar un mayor peso específico, estableciendo un paralelismo imposible con la actual representación política en el Congreso que tiene mucho de desprecio hacia lo que significa la división de poderes básica en el Estado de Derecho. Para dar la vuelta a esta situación, y cercenar el dominio de una mayoría «conservadora», democrática y avalada por el Parlamento, el Gobierno ha llevado a la Cámara una reforma del CGPJ que establecerá que los nombramientos de jueces y magistrados deban acordarse por mayoría cualificada.

La idea no parece inadecuada para el máximo órgano de gobierno de los jueces, en el sentido de agrupar los mayores apoyos ante cada nombramiento, como se hace en el Parlamento cuando se trata de elegir a magistrados del Tribunal Constitucional. Lo malo es que huele de lejos a tongo, a pura intromisión en casa ajena y una declaración de beligerancia entre el Gobierno y el Consejo.

El Ejecutivo no debe inmiscuirse en las competencias de los jueces, ni tomar parte en las querellas internas entre los representantes de las distintas asociaciones. Por eso cabe sospechar de las intenciones del PSOE cuando, sin negociación previa alguna con los partidos o representantes de la carrera judicial, y por la via de la sorpresa y la urgencia, el Ejecutivo lleva a la Cámara una norma que altera el equilibrio del sistema de mayorías. La sospecha es más que evidente por cuanto no se explica en modo alguno la urgencia por cambiar un criterio que lleva vigente un cuarto de siglo, y que no molestó en absoluto al PSOE cuando eran sus próximos quienes disponían de más apoyos en la casa de los jueces. Así, la decisión del partido en el Gobierno más parece un castigo a la osadía de unos representantes de los magistrados que se han atrevido a criticar, como poder independiente y desde el punto de vista jurídico, alguno de los proyectos legislativos del Ejecutivo socialista y advertir de posibles conflictos a la hora de su aplicación en los tribunales.

La precipitación del Gobierno supone un grave error y la confirmación de que nos encontramos, antes que frente a una reforma con talante democrático, a una maniobra y un puro atropello del que se hace víctima a un CGPJ nombrado para un concreto plazo de tiempo por un Parlamento legítimo y democrático. La modificación de una norma importante y que lleva tanto tiempo en vigor, requiere de serenidad y de consenso para su reforma, de un Pacto de Estado y no del mero cálculo de cuántas plazas en los Tribunales se llevan los progresistas o los conservadores, al margen de sus respectivas capacidades como juristas.

La filosofía barata de ZP
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Septiembre 2004

El asombro y la estupefacción va en aumento. Cada nuevo vistazo al discurso de Zapatero no hace más que provocar una mayor incredulidad. ¿Es posible que el presidente del Gobierno de España haya leído este texto en Naciones Unidas? ¿Es posible decir, en menos tiempo, tantas boberías? ¿Es posible tanto ridículo en algo más de un cuarto de hora? Sinceramente, la intervención de Zapatero en Nueva York pasará a la historia por su carácter marcadamente infantil .

Hay de todas formas una cuestión clave en esta historia. ¿Vive ZP en otro mundo, en un mundo feliz, o es que se refugia en las "utopías hippies" para esconder su incapacidad de afrontar y gestionar la política y la economía española? Zapatero ha tardado muy poco tiempo en apalancarse en las tribunas internacionales para no enfrentarse a las grandes cuestiones a las que tiene que hacer frente su Gobierno.

"Seamos todos buenos" dice el presidente del Gobierno, mientras, los astilleros están en la calle, el déficit del Estado sube, la política de inmigración es un desastre, la reforma constitucional está abierta y su crédito internacional es inexistente. Zapatero rehuye sus responsabilidades escudándose en viejas ideas más propias de una sociedad marginal que de una sociedad del siglo XXI en pleno desarrollo y con muchos retos por delante.

Es preocupante que el Jefe del Ejecutivo se atrinchere en una filosofía barata y de medio pelo, trasnochada y caduca en un intento de dar contenido a un recipiente que rebosa banalidad. Pero –¡ojo!– que está actitud es "altamente peligrosa". Detrás de la "foto pacifista" hay una clara imposibilidad de gobernar. Y en muy poco tiempo pagaremos todos los españoles esa irresponsabilidad. Estamos en pleno proceso: del talante al iluminismo. ¡La que se nos viene encima!

De paces, guerras, siervos
Gabriel ALBIAC La Razón 23 Septiembre 2004

«De la sociedad cuyos ciudadanos, paralizados por el terror, son incapaces de tomar las armas, debe decirse que logra ausencia de guerra, mas no paz. Porque la paz no es, en efecto, la carencia de guerra; paz es una virtud que nace de la fortaleza del ánimo».

No, no es un belicista exabrupto de los perversos enemigos de Zapatero, de Ben Laden y de la congregación universal de almas piadosas. Ni siquiera aserto de algún maestro antiguo en ese refinadísimo arte de la guerra que es el Zen, disciplina samurai a la cual la panda de no muy letrados zascandiles que barnizan la imagen del señor presidente confunden con lindas técnicas de ornamentación floral y muy finas decoraciones de interior sobre fondo angélico de sonrisas aleladas. En su admirable fusión de sentido común y precisión teórica, el texto entrecomillado procede del punto de arranque de la teoría política moderna: el «Tractatus Politicus» que un judío español en el exilio andaba aún escribiendo cuando lo alcanzó la muerte, allá por los albores del año 1677.

Yo entiendo que al señor presidente le resulte un tostón el latín grave de Spinoza y sus colegas, empeñados, pobrecitos, en hablar con lenguaje riguroso. Pero algún chico listo de Moncloa –alguno, digo yo que habrá– hubiera, por lo menos, podido pasarle la ficha. O alguna que otra cosa, con la misma música, de un tal Thomas Hobbes. O, si es más de su gusto irse más lejos, de Maquiavelo tal vez (o bien del Tito Livio suyo, ese que determina como «justa aquella guerra que es, para quienes la hacen, necesaria» y como «pías las armas que son su última esperanza»), o, tal vez, del tan sutil Francesco Guicciardini («En las guerras, quien quiere ahorrar despilfarra»), con no poca frecuencia más fulgurante aún que su compadre Maquiavelo…

Me da que Campoamor sea más acorde con los presidenciales gustos de lectura; pero cambiar, de vez en cuando, no hace daño. Nos hubiéramos todos ahorrado el bochorno de verle hacer su papelón de hippie marchito ante la ONU, con aquello tan mono –por lo menos tanto como las blusitas que dice su ministra de Cultura que le encanta enfundarse para ir a comprar el periódico por las mañanas– de que «la paz es una tarea que exige más valentía, más determinación y más heroísmo que la guerra», y que «por eso las tropas españolas regresaron de Iraq». Regresaron no. Huyeron. Llamemos a las cosas por su nombre. Y, puestos a usar las palabras como el diccionario manda, tampoco vendrá mal que el chico listo –que lo hay, insisto, seguro, y, a lo mejor, hasta tiene biblioteca en casa y todo– le soplase esta otra más que evidencia política: que «una sociedad en la cual la paz depende de la inercia de súbditos a los cuales se conduce como un rebaño habituado tan sólo a ser siervo, debería ser más bien llamada soledad que sociedad».

Tuvo un hallazgo, no obstante, el querubín que cuelga de su sonrisa insoluble –digo yo que él sabrá qué diablos es lo que lo regocija tanto en todo lugar y tiempo que se tercie– ante la ONU el martes: fue fantástico escucharle proponer, con tono servicial y serio, aquello de «una alianza de civilizaciones entre el mundo occidental y el mundo árabe y musulmán».

Pase lo de «árabe y musulmán», aunque no sé la gracia que hará a los interfectos superponer ubicación geográfica con confesión religiosa. A mí, me suena a racismo, pero tal vez sea yo muy puntilloso en esas naderías; eso sí, me temo que iraníes y afganos –extremadamente musulmanes ellos, y aún más extremadamente arabófobos– puedan ser, en este tipo de matices, bastante más puntillosos que yo mismo. Ahora bien, que musulmán sea una «civilización» no será, para el creyente, más que blasfemia e insulto. Musulmán –en literalidad, el que se somete a Dios– es el sujeto de una fe religiosa: ni civilización ni cultura; religión, un respeto; con la religión no se juega, asimilándola a mundanas naderías. Y esa fe la codifica el Libro –el, porque no hay otro, porque todo otro es nada frente al objeto por el Dios manufacturado–, que prescribe lindezas como las siguientes a aquel al que se le pudiera pasar por el magín tipo alguno de componenda con los no creyentes:

«Matad a los paganos allí donde los encontréis». «Combatid a aquellos que no crean en Alá y en el día final; a aquellos que no declaren ilícito lo que Alá y su Profeta declaran ilícito; a aquellos que, entre las gentes del Libro, no practiquen la verdadera religión. Combatidlos hasta que paguen directamente tributo, tras ser humillados». «Matad a los descreídos allá donde los halléis».

Alíese usted con eso, señor pesidente. Si es que puede, y hasta si le resulta, sin más, placentero o divertido. Y tenga usted un sonriente crucero por el paraíso. Conmigo, claro está, no cuente. Soy asiduo lector del Corán, es cierto, pero, ¿qué quiere que le diga?, me siento más a gusto con los perversos politeístas griegos y con sus deslenguados seguidores en el Renacimento florentino. Mejor que haga usted ese viaje solo. Bueno, usted y su sonrisa; así se aburre menos. Porque no tiene retorno ese viaje, ¿sabe? Disfrute de él. Y dele recuerdos míos a Caronte. Que yo me quedo en casa.

Sólo faltó el “Haz el amor y no la guerra”
EDITORIAL Libertad Digital 23 Septiembre 2004

Que si “alianza de civilizaciones”, que si “la igualdad de sexos como alternativa a la guerra contra el terrorismo islámico”... ZP, desde luego, se ha superado. Fíjense que hasta el mismísimo Llamazares ha resaltado su “carácter utópico” y ha pedido “mayor concreción”...

Si Acebes ha recomendado a Zapatero que empiece por coordinar a su gobierno antes de proponer “acuerdos planetarios”, Zaplana también ha estado acertadamente mordaz al equiparar el discurso presidencial con un “texto escolar”. Con todo, nos cuesta creer que los textos escolares pequen de tanta cursilería vacua como la que ha hecho gala nuestro presidente ante la ONU, solo superada por lo de la “bocanada de aire fresco” con el que algunos han dado la bienvenida a ese, en realidad, viejo y falso idealismo con el que ZP camufla su absoluta irresponsabilidad.

En defensa de la infancia, diremos que los niños, además, suelen tener un sentido, a veces incluso exacerbado, de la coherencia y de la lógica que, ciertamente, en el discurso de ZP ha brillado por su ausencia. Pocos niños entenderían eso de que se requiere más "heroísmo" en retirarse que en combatir al terrorismo, ese mismo que trata de abortar la transición iraquí o que acaba de masacrar a dos centenares de personas en Madrid. Si lo llegaran a aceptar, preguntarían a renglón seguido a ZP por qué, entonces, ha firmado una resolución de la ONU que entre otras cosas reclama a la comunidad internacional el envío de tropas a Irak.

Nuestros escolares también cuestionarían lo “heroico” que es enviar tropas en apoyo a la transición afgana cuando no lo es hacerlo en apoyo a la transición iraquí. Creemos que hasta un niño podría entender que la “igualdad de los sexos” no es una alternativa sino, por el contrario, una razón más para combatir con la fuerza a quienes por la fuerza quieren imponer un sistema totalitario que incluye de manera destacadísima la total subyugación de la mujer.

Lo de la “alianza de las civilizaciones” es, simplemente, una pomposa estupidez de tal calibre que sólo la diría un niño como algo inculcado por la estupidez de lo políticamente correcto —esa sí, frecuente— en muchos de sus docentes. Porque sencillamente la civilización del respeto a la libertad individual y que aspira a la libre cooperación de todos los hombres podrá, como mucho, coexistir pero no “aliarse” con un mundo que disuelve al individuo en su umma o comunidad de creyentes y que proscribe al infiel junto a la libertad política y económica. La tolerancia se desvanece si tolera la intolerancia. Es el mundo musulmán el que tiene que demostrar que es compatible con la libertad religiosa; es esa “civilización” la que se tiene que democratizar y la que debe albergar en su seno la libertad y la igualdad entre los sexos. Y en esa tarea podemos y demos ayudarles con todos los medios necesarios.

Aunque algo también tenga de pueril, el discurso de Zp se asemeja, más bien, al pasotismo juvenil pretenciosamente idealista del “Haz el amor y no la guerra” o al “All you need is Love” de Lenon, solo que aquí el “amor”, en lugar de entre personas, lo sería entre “civilizaciones”...

Zapatero, con todo, se consuela diciendo que el suyo es un mensaje que “conecta con los jóvenes”. Será con los que reciben su formación de política exterior en “Crónicas marcianas”. Desgraciadamente, son legión.

EL ASALTO A LA RAZÓN
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 23 Septiembre 2004

CUANDO el político entra en un discurso disparatado, aparta del juego a la razón, hace imposible el debate, mata la política. Es lo que está sucediendo con Zapatero. ¿Cómo utilizar frente a él la lógica cuando previamente la ha desterrado porque ha decidido elegir como terreno de juego el de la arbitrariedad y el populismo? Pero si resulta poco divertido que el presidente del Gobierno se entregue a construcciones caprichosas en el mundo de la economía, ¿no habría que calificar de trágicas las que hace a propósito de la lucha antiterrorista, como está sucediendo en los últimos días?

La escalada de ocurrencias de Zapatero en esta cuestión comenzó cuando dijo que la solución del terrorismo depende de la averiguación de sus causas (en Chechenia, en Bangladesh, en Pakistán, en Palestina, en el País Vasco...). Posteriormente añadió que la razón de ser del terrorismo reside en la situación de injusticia a la que en su día fueron condenados los terroristas, lo cual debe llevar a la corrección de ese daño si es que se pretende eliminar el terrorismo. Así que, una vez asentada la idea de que los responsables últimos de esa «peste» han sido los países capitalistas al llevar a la miseria al «tercer mundo» o el Estado español al oprimir a los vascos, el señor Zapatero dio un paso grandioso en Naciones Unidas al proponer, frente al «choque de civilizaciones», un acuerdo entre el mundo occidental y el árabe y musulmán. (Olvidémonos del arreglo del terrorismo global mediante la igualación de los sexos).

¿CÓMO responder políticamente a esta sarta de insensateces? En todo caso sería interesante saber de antemano si todo esto es fruto de la mera ignorancia o lo es de un calculado cinismo, léase inmoralidad... Y mi pesimismo crece cuando caigo en la cuenta de que no sería justo atribuir toda la responsabilidad de este discurso a Zapatero, porque algo tendrán que ver los asesores de Moncloa, la Ejecutiva del partido, el equipo de intelectuales y periodistas que le jalea. Así que para cerciorarme de que no estamos en un mundo de locos miro al exterior, a Europa, a los países que tenemos como referentes, a la vecina Francia, por si advierto en ellos algo parecido a lo «nuestro»... y no lo encuentro. A pesar de que Francia está viviendo los tiempos amargos de la decadencia histórica («la Francia qui tombe») y a pesar de que la izquierda está desbaratada y es cómplice de esa caricatura de De Gaulle que es Chirac, se puede hablar de un Partido Socialista capaz de plantearse debates tan importantes como el que ha levantado Fabius a propósito de la Constitución europea. Sus posiciones están replanteando la compatibilidad entre una idea de Europa y el socialismo. Mientras, Rocard intenta justificar la socialdemocracia en estos tiempos de consagración y triunfo del capitalismo y el liberalismo...

¡QUÉ diferencia con el socialismo español, qué abismo entre los Hollande, Jospin, Fabius, Rocard y los Zapatero, Blanco, Rubalcaba, Maragall...! Se podrá estar en desacuerdo con aquéllos, pero ¿dónde están las ideas de éstos? Si el pensamiento de los primeros es deudor del utopismo socialista y sigue buscando una alternativa imposible a la economía de mercado, ¿de qué socialismo hablan los «nuestros»? Se puede criticar la tercera vía de Blair como una adaptación excesivamente razonable al sistema, pero ¿cómo situarse ante lo que representa Zapatero y que únicamente podríamos definir por su glotonería de Estado, su rechazo visceral a la Nación, pero, sobre todo, por su aversión a la Razón?

Podríamos impedir el asalto al Estado que nos amenaza, pero ¿cómo oponernos al asalto a la Razón en que parece especialista Zapatero?

DE AZNAR A ZAPATERO
Por Jaime CAMPMANY ABC 23 Septiembre 2004

DE la A de Aznar a la Z de Zapatero discurre completo todo un alfabeto político, sobre todo en la forma de enfrentar el fenómeno del terrorismo. Existen dos conceptos diversos de entender y definir el terrorismo, dos maneras diferentes de concebir esa terrorífica novedad de nuestro tiempo. Del concepto que se tenga del terrorismo, uno u otro, dependerá la preferencia por el remedio para tratarlo, para combatirlo y para preservar a la sociedad del imprevisible daño que le ocasiona.

Hay quien cree que el terrorismo nace y crece en las sociedades marginadas, que es un producto del hambre, de la miseria, de la ignorancia, de la desigualdad, de todas esas injusticias que son castigo de los pueblos atrasados y pobres. Ese es un terrorismo con causa, cuya existencia parece lógica o casi lógica, justa o casi justa, y cuyas culpas habrá que cargar en cierto modo a las sociedades desarrolladas y ricas que no hacen todo lo que debieran por ayudar a esos pueblos a salir de su lastimosa situación. Una riqueza mejor distribuida, una posibilidad de vida más digna, unas leyes más justas y una cultura más extendida, harían innecesario el recurso al terrorismo como medio de defensa y reivindicación. Esa es la solución utópica, poética y angelical de Zapatero.

Hay, por el contrario, quien entiende el terrorismo como un medio para lograr vindicaciones políticas, territoriales o de cambio de régimen o sistema. Ese terrorismo puede estar fundamentado en luchas raciales, viejas rencillas étnicas o históricas, dominio de zonas o regiones, predominio en la sociedad de unas tribus u otras, reliquias de antiguas guerras y enfrentamientos. En el mundo de hoy, hay un terrorismo que incita a ser considerado como la lucha contra una concepción religiosa enemiga de la propia. Y al amparo de la concepción religiosa, pelean conceptos filosóficos, jurídicos, sociales, laborales, incluso científicos, o de costumbres. Claro está que si se erradicaran de la sociedad esos conceptos múltiples y fueran sustituidos por sus contrarios, habríamos acabado con la pelea.

En definitiva, tanto en un caso como en otro, se trata de que una sociedad rica, adelantada, desarrollada y moderna atraiga hacia sus modos de vida a las sociedades pobres, atrasadas, ignorantes y muchas veces fanáticas. Pero eso es tarea de años, de décadas, en algunos casos, quizá de siglos. Y ahí nos encontramos con el choque de civilizaciones entre el mundo occidental y algunos países musulmanes.

¿Y no es el terrorismo una nueva manera de guerra sin grandes ejércitos, sin divisiones acorazadas, y donde el enemigo es invisible, que es lo que afirma Aznar? Y hasta que las civilizaciones se alíen y se abracen, ¿qué se hace con los que organizan y subvencionan la destrucción de las Torres Gemelas o la masacre de Atocha? ¿Leerles con buena entonación la Declaración de los Derechos Humanos? ¿Predicamos la igualdad de los sexos? ¿Ayudamos a salir de la pobreza a los países productores de petróleo? ¿Socorremos a los pobrecitos de la Arabia Saudí o de los Emiratos Árabes? ¿Acaso no son ricos, cultos y refinados los dueños de los cerebros que organizan los actos terroristas?

PERSEGUIDOS
Por Maite PAGAZAURTUNDÚA RUIZ ABC 23 Septiembre 2004

Elías Querejeta no mira hacia otro lado cuando los amenazados -jardineros, amas de casa, abuelas, concejales, jueces, periodistas- pasan con sus escoltas por las calles de cualquier ciudad vasca. No ha mirado hacia otro lado, ni es equidistante entre las víctimas y el entorno de los victimarios que los jalean y los apoyan. Elías Querejeta, productor y guionista de la película «Perseguidos», y Teri Ortega, su director, miran a los ciudadanos acosados por la banda terrorista ETA más allá de los lugares comunes y se adentran en los meandros de la vida íntima de dos familias vascas bajo amenaza.

No es casualidad que Elías Querejeta y Teri Ortega realizaran antes de este trabajo la película «Asesinato en febrero» acerca de dos hombres que fueron asesinados por ETA, Fernando Buesa, portavoz socialista en el Parlamento Vasco hasta el día 23 de febrero de 2000, y su joven escolta, Jorge Díez Elorza. Aunque no hay demasiadas aproximaciones cinematográficas a los efectos del terror continuado en el País Vasco durante décadas -entre otras cosas por el temor a las consecuencias- algunas de ellas se han vendido como profundas y son humo, puro humo, pura banalidad. Estos trabajos de Elías Querejeta y Teri Ortega aparentan sencillez y, sin embargo, buscan llegar a los insensibles desde la adhesión emocional con la vida, con el derecho a la vida.

Las esposas y los hijos de los perseguidos tienen voz, seguramente por primera vez, en esta hermosa y delicada película que poco a poco va introduciendo al espectador en lo más recóndito y desconocido de la resistencia ciudadana en Euskadi. La épica es en realidad minimalista, es la propia resistencia, minúscula en su cotidianeidad, la que va configurando el coraje que los protagonistas sintetizan en su brindis final. No puedo ser objetiva al escribir estas palabras porque aprecio profundamente a los hombres que la han hecho posible, pero sé, como unas mil familias más en el País Vasco, que es de verdad, que es honesta, que es necesaria, que hay que verla. Y que verla es rebelarse un poco contra la barbarie, la sinrazón y el afán totalitario. Mila Esker bihotzez, Elías (Gracias de corazón, Elías).

Terrorismo y feminismo
José María CARRASCAL La Razón 23 Septiembre 2004

De cuantas gilipolleces ha dicho José Luis Rodríguez Zapatero en los últimos tiempos, y miren ustedes que ha dicho, ninguna alcanza la categoría de la desgranada a la revista «Time»: «La igualdad de sexos es más efectiva contra el terrorismo que la fuerza militar». O sea, pongamos a la mujer al mismo nivel que el hombre y acabaremos con el terrorismo. Responde a la idea de mujer como ser tierno, delicado, sensible, o sea el «sexo débil», que tienen de ella los machistas confesos y los falsos feministas. Mire usted, Sr. Zapatero, a su edad debería saber que la mujer es más fuerte, más dura, más sólida, más resistente al dolor y más valiente ante el peligro que los hombres.

¿Por qué se cree que la naturaleza la ha elegido para tener hijos, en vez de a nosotros, que acabaríamos con la especie humana en una generación? Para saber esto, no hacen falta estudios. Basta mirar a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestras hermanas, a nuestras amigas, que no tienen nada de blandengues. Si usted no se ha enterado todavía de eso, es que no se ha enterado de nada. Y si, encima, quiere llevar el asunto a la lucha contra el terrorismo, hable con cualquier experto en la materia, que le dirá que las terroristas dan sopas con honda a los terroristas.

Ahí tiene el ejemplo de «la Tigresa» o de las chicas palestinas que se ponen por ropa interior un chaleco con dinamita para volar israelíes, no importa si niños, mujeres o viejos. Y no hablemos ya de política. Hubo un tiempo, sí, en el que se creía que de gobernarnos las mujeres, tendríamos un mundo más pacífico, más armonioso, más sosegado, sin guerras ni agresiones. Pero eso ya no puede decirse una vez que han alcanzado el poder. Golda Meir, Indira Gandhi y Margaret Thatcher han demostrado tener menos reparos en usar las armas y la fuerza que sus colegas masculinos. Que se lo pregunten a los palestinos, a los paquistaníes y a los argentinos.

Con su última pancarta, Zapatero se ha puesto al nivel de aquellas películas de los años 30, que presentaban a las mujeres como seres emocionales, puro sentimiento, nada reflexión, listas siempre a meterse en situaciones comprometidas, de las que luego tendrían que sacarlas los protagonistas, mucho más serenos y racionales. A lo mejor él se ve en ese papel, cuando dice cosas tan peregrinas como las que ha dicho a «Time». Aunque ahora comprendemos la foto de la Moncloa, con las ministras posando como heroínas de Proust, entre flores y pieles, mirada lánguida y soñadora. Si nuestro presidente quiere promover esta imagen suave y tierna de la mujer es algo que tendrá que acordar con las organizaciones feministas. Lo que ya dudo es que acabe con el terrorismo. Al menos yo no veo que Eta deje de matar porque en el País Vasco haya una lehendakari en vez de un lehendakari. Aunque celebraría equivocarme.

Carta abierta a Rodríguez Zapatero
Pío MOA La Razón 23 Septiembre 2004

Ha dicho usted a «Time» que no desea ser un gran líder, sino un buen demócrata. No nos vamos a engañar con su falsa modestia: excusatio non petita… Usted se considera un gran dirigente, sólo hay que ver las lecciones que va dando por el mundo. Pero estas cuestiones de vanidad tienen aquí poca importancia. Lo que llama la atención es la incoherencia, la falta de lógica de la frase, como si un director de cine nos dijera que no aspiraba a hacer grandes películas, sino a portarse bien con los actores. No tiene que ver una cosa con la otra. Ser buen demócrata está al alcance de cualquier ciudadano, de un taxista, de un ama de casa y hasta de un intelectual. Dirigir el país exige más, mucho más. Y como jefe del gobierno español todos desearíamos que usted aspirase, si no a un gran liderazgo, al menos a un buen liderazgo.

Pero, en fin, usted quiere ser un buen demócrata, cosa alarmante porque esa cualidad debiera ser tan obvia como el valor en la milicia. Y, sin embargo, a poco que hagamos memoria, no resulta tan obvio. En el pasado, desde luego, no ha sido usted un buen demócrata. Nadie le recuerda levantando la voz contra los tremendos episodios de corrupción de su partido, o contra su política hacia el terrorismo etarra, mezcla de claudicación y de crímenes de estado, o contra los intentos de «enterrar a Montesquieu». Cabe deducir que o bien estaba usted de acuerdo con todo ello o le faltaba el valor de protestar, cosa igualmente poco recomendable. Pero ahora quiere usted mejorar en ese sentido. La pregunta es: ¿lo consigue? Hay más de una razón para dudarlo.

Observe que quienes más le han felicitado y se han felicitado hasta ahora por su acceso a la Presidencia de España han sido gente como «El Egipcio» (el organizador, o uno de los organizadores, de la brutal matanza de casi doscientos españoles en Madrid), o como Fidel Castro, Mohamed VI y otros personajes a quienes, es de esperar, usted mismo nunca llamaría demócratas. La satisfacción de los inspiradores de la matanza de Madrid y diversos tiranos podría ser gratuita, nacer de una interpretación errada de su política, señor Rodríguez Zapatero. Pero por desgracia no parece ése el caso. Usted mismo acaba de reafirmar en visita oficial a Túnez (otra dictadura) esa política que tanto complace a esos señores.

Y la ha repetido a «Time»: «¿Está Iraq mejor después de un año y medio de ocupación? La respuesta es no. Hay una espiral de violencia y muerte. Tenemos dos opciones: cerrar los ojos o afrontar la realidad. Iraq necesita recobrar su libertad, estabilidad y soberanía cuanto antes». Me parece que nuevamente estamos ante esa desconcertante falta de lógica tan observable en sus discursos. ¿Cuándo tuvo Iraq esa libertad, estabilidad y soberanía que ahora debe recobrar? ¿Con Sadam Husein, otro tirano genocida por cuyos logros muestra usted aquí, implícita pero claramente, una admiración tan asombrosa? ¿Es verdad que las cosas estén peor ahora en Iraq que con un dictador corrupto que gaseaba, torturaba y fusilaba por decenas de miles a sus súbditos? ¿Va a conseguir Iraq libertad, estabilidad y soberanía si se abandona a su población al poder de unos terroristas especialmente desalmados, a los mismos, en suma, que asesinaron en Madrid? Pues eso, abandonarlo y proponer que hagan lo mismo las demás democracias es exactamente lo que usted ha hecho.

Arguye usted que tras un año y medio la violencia sigue, y por ello conviene «afrontar la realidad» cediendo el terreno, precisamente, a los autores de la violencia. Sus frases no tienen otra lectura posible. Ahora bien, ¿no llevamos en España treinta años de violencia terrorista? ¿Propone usted que cedamos a ella de una vez? Me temo que eso es, precisamente, lo que usted propone, aunque de modo confuso quizá para usted mismo: sus últimas maniobras y globos sonda en relación con la ETA así lo indican. Tal manera de «afrontar la realidad» no constituye un servicio a la democracia, sino, propiamente, un pacto con los terroristas y contra ella. En Iraq y en España. No puede extrañar a nadie la alegría de «El Egipcio», de Castro y de otros.

Calibre usted, además, los intereses occidentales en su conjunto. Iraq está en el corazón de una zona de vital interés para las democracias, tanto por el petróleo como por el problema de Israel. Abandonar Iraq a los peores enemigos de la democracia y de Occidente –que, puede usted estar seguro, no traerán libertad a Iraq ni estabilidad a la región, por mucho que usted intente creerlo o hacerlo creer– sería una catástrofe para todos los iraquíes, los demás países de la zona y los europeos.

Opondrá usted que no sólo se han alegrado de su victoria electoral los terroristas y los dictadores, también lo han hecho Chirac y Schröder. Cierto, lo cual no deja de llamar la atención, sobre todo en el caso de Chirac. El presidente francés apoyó a Marruecos contra España en el conflicto de Perejil y en el del Sahara. Esto seguramente no le dirá nada a usted, que también fue a Marruecos a respaldar moral y políticamente a Mohamed VI y a dejarse fotografiar bajo el mapa famoso. Usted es ajeno al patriotismo, al menos al patriotismo español, como usted mismo ha indicado y ha vuelto a demostrar renunciando, en beneficio de Francia y Alemania, a las cuotas de poder para España alcanzadas por Aznar en Europa, y dejando de paso en la estacada a Polonia. Pero prescindiendo del patriotismo y los intereses españoles, tan secundarios para usted, no cabe duda de que usted y Chirac han defendido a la tiranía marroquí contra un país democrático como España.

La política de Chirac en relación con Marruecos tiene lógica, pero no tanto la de usted, si reprocha a USA actuar contra la legalidad internacional. Francia defiende en Marruecos y en buena parte de África unos intereses que rondan, y a menudo caen, en el neocolonialismo, sin excluir intervenciones armadas perfectamente ilegales ante las cuales usted ha callado siempre. Chirac mantenía excelentes relaciones con Sadam Husein, y en general las mantiene con cualquier dictadura si de ella puede extraer beneficios. El episodio del tirano caníbal Bokassa –protegido por Giscard d’Estaing, otro político contento con el triunfo de usted y protector también de la ETA contra España durante largos años– no es una excepción, sino más bien la regla. Difícilmente creeremos, por tanto, que sea la supuesta ilegalidad de la intervención de USA la razón real de su anterior oposición al derrocamiento de Sadam Husein y de su actual propuesta de devolver Iraq a alguna dictadura parecida. Como ciudadano, y teniendo en cuenta su pasado, no puedo menos de alegrarme de su aspiración a ser un buen demócrata, tanto como entristecerme por su continuo fracaso ante ese objetivo. Y no menos me entristece la falta de coherencia lógica en su discurso, cada vez más cercano a la extravagancia. Esos extraños razonamientos que usted suelta sobre el feminismo como remedio al terrorismo, o sobre la unidad y diversidad de España, merecen comentario aparte. Pero de entrada, créame, adolecen del mismo carácter antidemocrático y absurdo visible en sus declaraciones sobre Iraq. No es usted todavía un buen demócrata, tampoco es un buen líder, y tengo la impresión de que si no revisa usted sus ideas y no percibe algo al menos de la vacuidad e incoherencia de ellas, todos vamos a pagarlo muy caro.        Pío Moa es historiador y escritor

Rodríguez Zapatero
El feminista
Pío Moa Libertad Digital 23 Septiembre 2004

Rodríguez ha explicado a Time: "Lo que despierta mi vena rebelde son 20 siglos de un sexo dominando a otro. Hablamos de esclavitud, feudalismo, explotación, pero la dominación más injusta es la de una mitad de la raza humana sobre la otra mitad". Se comprende que el buen Rodríguez esté afligido y furioso por tanta injusticia de las generaciones anteriores durante veinte siglos. ¿Y quién no? Así que vamos a darle una mala noticia primero, y una buena noticia final que quizá calmen su atribulado ánimo, tan rebelde que da miedo.

Cuando él habla de 20 siglos se refiere, claro está, al cristianismo. En el catecismo progre, el cristianismo tiene la culpa casi todos los males. Pues he aquí la mala noticia: lo que él considera desigualdad y opresión de la mujer por el hombre no ha durado veinte siglos, sino, probablemente, toda la historia humana. Incluso cabría decir sin injusticia que el cristianismo ha ayudado poderosamente a suavizar las relaciones entre ambos sexos: desde el "todos (y todas, claro) somos hijos de Dios" al "compañera te doy y no sierva", pasando, en el catolicismo, por la relevancia de la Virgen y de una multitud de santas, puede decirse que, en cuanto a esas opresiones, el cristianismo ha sido mucho más positivo que, por ejemplo, el islamismo, cuyas virtudes y necesidad de ser comprendido y apreciado por los malos cristianos no cesa Rodríguez de encomiar. Y sólo tiene que consultar Rodríguez los más antiguos documentos históricos (puede empezar por La Ilíada en relación con nuestra civilización) para ver que en las relaciones humanas, comprendidas las existentes entre mujeres y varones, siempre ha existido una veta muy dura y dolorosa.

En este sentido puede Rodríguez revolverse, y quizá deprimirse todavía más: "¡Progreso mío!, así que ahora resulta que la opresión de la mujer dura ya mucho más de veinte siglos. ¡Oh, no sé si tendré fuerzas para corregir tan extendido y duradero mal! ¡Acude a mí, Progreso, confórtame y ayúdame!". Pero puede también experimentar un cierto alivio: "Por lo menos algo se ha progresado en veinte siglos. ¿Y gracias al cristianismo, por lo menos en parte? Increíble, realmente. Tendré que consultar de nuevo el manual. Bueno, eso permite albergar alguna esperanza, de todas formas".

Y la buena noticia. A pesar de esa veta dura y dolorosa, veta inmensamente ancha y profunda en ocasiones, en general han predominado en la historia aspectos más soportables, incluso agradables, pues de otro modo la humanidad habría desaparecido mucho tiempo ha. Es más, y aquí viene la gran noticia que liberará a Rodríguez de sus cuitas y rebeldías, tan perturbadoras para la serenidad que siempre buscan las personas equilibradas: ¡nunca ha existido esa opresión de la mujer por el hombre! Asombroso, ¿verdad? Pero indudable. A lo largo de los siglos, y ahora mismo, muchas mujeres (y muchos hombres) han sufrido y sufren opresión. Hasta podemos afirmar que todos sufrimos opresión de algún tipo, en mayor o menor grado y en unos u otros momentos. La vida de la inmensa mayoría de los hombres y mujeres ha sido muy similar: oscura (muy pocas personas han "pasado a la historia", y así será siempre, por lógica, aunque, para un cristiano, todas estén presentes ante Dios), trabajosa, sometida a ignorancias y aciertos, a costumbres mejores o peores, a mil azares… y, dentro de ello, todos y todas han experimentado alegrías y sinsabores en mezcla muy desigual según las personas. Esto es importante: según las personas, no según las clases ni según los sexos.

Naturalmente, entre varones y mujeres siempre ha habido y siempre habrá diferencias físicas y anímicas muy considerables. Esto puede parecer muy triste a personajes de mentalidad mesiánica y estereotipada, pero la vida resultaría invivible sin esas diferencias. En todas las sociedades ha existido una especie de división del trabajo basada en esas diferencias naturales. Por ejemplo, el cuidado del hogar y la educación de los niños suele ser tarea fundamental, aunque no exclusivamente, femenina (la raíz del feminismo está en la aversión a esa tarea, tan opresiva en comparación con las divertidas y gratificantes actividades de que, según parece, siempre ha disfrutado el varón). Otras diferencias tienen rasgos más crudamente naturales. Otro ejemplo: mientras se ignoraron algunas normas de higiene y la existencia de los microbios, el parto fue un riesgo muy grave, además de doloroso, y el tiempo medio de vida era menor en las mujeres. Los avances en el conocimiento y la técnica, debidos a la actividad del varón –no siempre ha sido éste tan malvado con sus pobres compañeras–, ha cambiado bastante las cosas, y hoy en casi todas partes las mujeres viven más que los hombres.

La mesiánica ideología feminista no cesa de ponderar la superioridad de la mujer actual sobre sus humilladas predecesoras, tanto más despreciables cuanto que no solían mostrar descontento con su intolerable posición; ni cesa de ensalzar la "conquista de actividades y puestos sociales antes reservados al varón" y otros logros parecidos. Con ello pasan por alto dos cosas: en primer lugar, que en la historia real esas actividades y puestos sociales han sido el fruto, no siempre agradable, de la actividad masculina dentro del reparto tradicional de papeles. Es decir, han sido creaciones masculinas, y no, como sobreentiende la ideología, acaparamiento masculino de algo previamente existente (ocurre lo que con ciertas teorías de la explotación tercermundista: dan por supuesto que la riqueza cae del cielo, pero que unos cuantos sinvergüenzas se la apropian, despojando a los demás). La entrada masiva de la mujer en ese mundo masculino ha tenido muchas causas, entre ellas las propia exigencias del desarrollo económico; o las guerras mundiales que obligaron a una movilización masiva de los hombres y a su sustitución por mujeres en el aparato productivo.

Y la otra cosa que ignoran alegremente esas ideologías es el precio de esa "conquista". La parte femenina aunque menos ostentosa que la masculina, daba estabilidad y continuidad cultural a la sociedad, y permitía encajar los conflictos creados por la mayor agresividad del macho. Todo eso peligra ahora. La incorporación de las mujeres a ese mundo creado por el varón tiene aspectos atractivos, pero sólo los tontos creen que todo el monte es orégano. Los mesiánicos siempre creen haber descubierto la fuente del mal (la opresión de la mujer, viene a decir Rodríguez) y, queriendo secarla, han provocado, por lo común, inundaciones.

Así que si nuestro buen presidente repasa la historia en general y la de las ideologías mesiánicas en particular, acaso termine viendo las cosas de otra manera. En resumen: las mujeres no tienen la menor necesidad de la hiperactividad salvífica de nuestro presidente. Esto quizá desilusione un poco a Rodríguez, dada su natural tendencia a las misiones esforzadas, pero tiene la ventaja de que le permitirá descansar. Y, algo casi tan importante, también dejará descansar un poco a la atribulada sociedad española.

SIN MODELO DE ESTADO
Editorial ABC 23 Septiembre 2004

LOS nacionalistas del Congreso -con el apoyo de ese «todos a una» fraguado entre los grupos minoritarios- plantaron ayer al secretario de Estado para el Deporte cuando iba a rendir cuentas de la última cita olímpica. Varios socios del PSOE entre los absentistas. Protestaban por la falta de «voluntad política» del PSOE a la hora de promover la participación de selecciones autonómicas en competiciones internacionales. Y quizá también porque en esta cuestión no ha seguido aún el Ejecutivo de Zapatero el consejo de Maragall cuando se mostró favorable al asunto con la única salvedad de que «habría que buscar un nombre para llamar a la selección española cuando se enfrentase a la catalana». Pero no conviene considerar este primer boicot parlamentario como un asunto menor, pues aporta pistas sólidas sobre el calvario que le espera al Ejecutivo tras abrir, precipitada y gratuitamente, el melón del modelo territorial.

Hace tres días se asistió al fracaso de la reunión preparatoria de una hipotética «conferencia de presidentes autonómicos», fiasco que refleja la distancia que separa los buenos deseos de las realidades políticas. He aquí una prueba evidente de que no basta el talante cuando faltan ideas claras sobre la vertebración territorial de España. Asunto muy serio, como es notorio, porque el Estado de las Autonomías, con sus virtudes y sus defectos, ha funcionado durante un cuarto de siglo y no es razonable dar un salto en el vacío sin saber adónde se quiere llegar. La reunión convocada por el ministro Sevilla terminó igual que empezó: sin acuerdo y sin perspectiva de alcanzarlo. De ahí los reproches mutuos entre populares (que hablan de «diálogo sobre la nada») y socialistas (que acusan a sus adversarios de obstruccionismo). Por su parte, los nacionalistas muestran desde siempre su rechazo a este tipo de órganos «federalizantes», en los que todas las Comunidades se sitúan más o menos en pie de igualdad ante el poder central: enviar al consejero de Agricultura como representante del Gobierno vasco refleja el desprecio de Ibarretxe tanto a la Administración del Estado como a las demás Autonomías.

Todo ello confirma que, por desgracia, el Gobierno socialista carece de modelo de Estado ante la exigencia cada vez más intensa de sus propios aliados. Busca inspiración a estas alturas en Alemania, mediante fórmulas como el Senado Federal, el confuso derecho de veto -que no puede ser ejercido individualmente por una sola entidad territorial-, el observador ante la UE, o esta conferencia de presidentes. Pero ni el federalismo alemán pasa por su mejor momento ni los mecanismos de cooperación que allí se articulan pueden ser trasplantados sin más a nuestro sistema. Por otra parte, la eventual reunión del presidente del Gobierno y de los líderes autonómicos sólo servirá en su caso como pretexto para una foto de familia, mejor o peor avenida. Nadie espera soluciones mágicas para un problema que PP y PSOE deberían afrontar de forma coordinada, previo un compromiso político al más alto nivel. De lo contrario, es seguro el bloqueo de la reforma constitucional y, lo que es peor, es probable la apertura de una subasta al alza de reformas estatutarias, en beneficio de quienes han demostrado su escasa lealtad y de algunos otros oportunistas.

En materia tan sensible como es la organización territorial del Estado, la opinión pública exige a los dos grandes partidos nacionales el máximo rigor y altura de miras en defensa del modelo reflejado en la norma constitucional. Si no, la reforma puede terminar peor que la comparecencia de Lissavetzky en el Congreso sobre los Juegos de Atenas; y el Gobierno y el PSOE tan exhaustos como aquel soldado de Maratón que murió en el intento de contar una victoria que ya no era suya.

El discurso simplón de ZP
Francisco MARHUENDA La Razón 23 Septiembre 2004

Le ha correspondido a Zapatero la oportunidad de abrir los ojos a la Humanidad y explicarnos que la solución para acabar con el terrorismo pasa por una alianza entre el Islam, una religión, y Occidente, un conjunto variopinto de países con intereses igualmente diversos. No sabemos a qué Islam se refiere. Dudo que ese discurso simplón y bien intencionado sea algo más que las desordenadas e improvisadas ideas con las que nos deleita con cansina insistencia. La experiencia internacional de Zapatero es inexistente. Ni siquiera es capaz de expresarse en inglés.

No se puede acudir a la ONU pertrechado con cuatro obviedades, algún recorte de Prensa y un discurso más propio de los años hippies. El presidente del Gobierno debería aprender algún idioma y mejorar su formación, ya que no puede inscribirse, por ejemplo, en el master de Relaciones Internacionales de la Unversidad de Georgetown.
La intervención de Zapatero fue intrascendente, aunque reciba aquí el aplauso de los «progres» de los setenta que se han reconvertido en profesionales liberales o ejecutivos que todavía recuerdan con añoranza aquellas utopías del amor libre y la paz en el mundo. Mientras los terroristas islámicos degüellan a inocentes, el presidente se pasea por los foros internacionales con un lirio en la mano y el habitual discurso antiamericano, porque no le han explicado que su discurso contra Bush no gusta ni a Kerry.

Es pintoresco que pida que el combate al terrorismo se haga desde la legalidad, porque no dijo nada cuando el Gobierno de Felipe González creo los GAL para combatir a ETA. No parece que le preocupara mucho los derechos humanos y la legalidad. A la que nos descuidemos, Zapatero descubrirá que durante la Guerra Fría había los «no alineados» y nos deja fuera del mapa internacional. Más allá de las palmadas de un Chirac en declive y un Schröder que camina hacía el fracaso electoral, España ha dejado de contar en la política internacional. Cada vez estamos más lejos del acertado objetivo de Aznar de situarnos en el G-7 y en el Consejo de Seguridad. Nada podemos esperar en este sentido de Estados Unidos. Por tanto, poco se puede esperar de un presidente sin experiencia que, además, no puede leer los periódicos y revistas estadounidenses, británicos o franceses.

EN LA CÁRCEL PONTEVEDRESA DE A LAMA
Los presos terroristas islamistas y los etarras celebraron juntos los atentados del 11-M
Mientras la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, le resta importancia, en algunas cárceles los terroristas islamistas se hacen con el control. Este jueves El Mundo informa de que los presos islamistas de la cárcel de A Lama (Pontevedra) celebraron con los presos etarras los atentados del 11-M. Un emir invitó a café y té a internos del módulo V, entre los que se encontraban dos etarras. Funcionarios de esta cárcel denuncian la buena sintonía entre ambos grupos de presos.
Libertad Digital  23 Septiembre 2004

Tras las declaraciones de la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, en las que restaba este miércoles importancia a las denuncias de funcionarios de prisiones de Topas, Salamanca, diversos funcionarios de prisiones han denunciado que los presos islamistas se están haciendo con el control en algunas cárceles.

Sin embargo, este jueves el diario El Mundo va más allá e informa de que los presos terroristas islámicos y los etarras celebraron el atentado del 11-M juntos en la cárcel de A Lama, Pontevedra. Según explica este diario, a los funcionarios de prisiones de la cárcel pontevedresa les ha llamado la atención la relación demasiado cordial entre los reclusos islamistas y los etarras, ya que no se suelen relacionar con el resto de internos. “Se comunican y son afines. Tienen la misma ideología. El etarra no se comunica con los presos comunes”, cuenta en la noticia Rafael Moral, delegado de la Confederación Intersindical Gallega (CIGA) en A Lama. En concreto, se destaca la buena sintonía existente entre los 11 reclusos de ETA, los dos del GIA argelino y uno del 11-M.

Entre los terroristas de ETA, se encuentran Javier Ugarte Villar, condenado a 32 años de cárcel por el secuestro de Ortega Lara y Luis Mariñelarena Garciandía, sentenciado a 100 años de prisión por el asesinato de Fernando Buesa. En cuanto a los terroristas islamistas, en A Lama se encuentran Osama Darra, detenido por el 11-M, y Sohbi Khouni, arrestado en 1997 por su vinculación con los terroristas argelinos del GIA junto a Allekema Lamari, presunto séptimo suicida de Leganés, y Abdelkrim Benesmail, que coincidió en la cárcel de Villabona con Antonio Toro Castro.

Pero esto no es todo. La organización dentro de la prisión de estos terroristas se compone de un interno que ejerce de imam mayor y otros dos presos que hacen de “coroneles”. El núcleo duro está formado por otros 10 terroristas, que tienen sometidos a otros 120 internos musulmanes. Tras el suicidio colectivo de los terroristas en Leganés, los funcionarios evitaron altercados entre los presos musulmanes y los presos comunes españoles y lograron evitar el secuestro de un funcionario por parte de los islamistas gracias a un chivatazado.

Uriarte critica las alianzas propuestas por ZP y le recomienda más dureza
Patricia Arriaga La Razón 23 Septiembre 2004

Madrid- Edurne Uriarte, catedrática de Ciencias Políticas en la Universidad Juan Carlos I, manifestó, en la presentación de su último libro, «Terrorismo y Democracia tras el 11-M», que «Zapatero se está equivocando en su análisis del terrorismo». Según la catedrática, el presidente del Gobierno tan sólo está realizando una «diplomacia ingenua» que sólo se explica como una «persistencia de las medidas de diálogo» que no solucionan ningún tipo de terrorismo. «Me parece bien la propuesta de Zapatero de la alianza de las civilizaciones, pero creo que es una medida secundaria», afirmó la docente. La escritora explicó que se necesitan mediadas de seguridad y que en el caso de Al Qaida se «requieren medidas militares, aunque en España no se tiene conciencia de esto».

Asimismo, Uriarte también endureció su diálogo cuando se refirió a la «manipulación del miedo» tras el 11-M. Uriarte afirmó que «nadie tenía conciencia del peligro del fanatismo islámico en España» y que no se puede responsabilizar al Gobierno de Aznar de mentir, porque «conociendo a ETA, todos pensamos de su autoría». Además, criticó a determinados sectores de la izquierda española porque defienden la teoría de que todo terrorismo tiene una causa. Para Uriarte, ETA no nació por la represión franquista, como afirman algunos políticos, pues, aseguró, actualmente, en democracia, aún asesina.

Inspectores especializados velarán por que se cumpla la enseñanza en gallego
El nuevo plan de normalización lingüística fue aprobado por unanimidad en O Hórreo
La Xunta instará a instituciones y empresas a corregir y oficializar los topónimos
(Luis Villamor | santiago) La Voz 23 Septiembre 2004

El nuevo plan de normalización de la lengua gallega contempla encargar a inspectores especialistas en el idioma propio de Galicia (para los que hay una oferta pública de empleo) que atiendan las funciones de inspección educativa en el ámbito de la enseñanza. Esta propuesta de resolución del PP fue incorporada ayer en la votación del Plan, aprobado con el apoyo unánime de todos los grupos. El texto incorporó otras cinco propuestas del BNG y otras dos del PSOE.

El Parlamento gallego, como resultado de estas aportaciones, instará a la Xunta a adoptar todas las medidas oportunas para corregir, restituir y oficializar definitivamente todos los topónimos, como obligación legal de instituciones, empresas y organismos públicos actuantes en Galicia.

El plan encomienda a la Xunta a que, en el ámbito de sus competencias, propicie que sus cargos públicos, los de organismos y entes autonómicos, sociedades e instituciones dependientes hagan uso público , tanto oral como escrito, de la lengua gallega. Los nacionalistas presentaron esta propuesta, apelando al carácter «exemplarizador» y no coercitivo. A propuesta del BNG, el Parlamento decidió instar a la Xunta a que «procure promover» la lengua propia de Galicia, en los casos de ayudas o subvenciones procedentes de fondos públicos.

La cámara aprobó también dos propuestas de resolución en las que se pide una evaluación y control del nuevo plan de normalización. Habrá además dotaciones presupuestarias para el desarrollo de esta iniciativa en los distintos ámbitos. Los socialistas incorporaron la petición de que se presente una programación anual para el desarrollo de las 445 medidas que comprenden el plan.

Libros de texto
Por otra parte, el conselleiro de Educación, Celso Currás, informó ayer que su departamento ampliará el programa de gartuidad de los libros de texto a toda la enseñanza obligatoria, en los próximos cursos, por el sistema de préstamo. La fase experimental la consideró todo un éxito.

El próximo curso, la Consellería de Educación dedicará cinco millones de euros para ampliar este programa a segundo de la ESO. Hasta ahora se ha aplicado en sexto de primaria. En el 2003, el 97,5% de los centros gallegos aceptaron este sistema, que a veces no admiten algunos centros, porque los padres se muestran partidarios de que sus hijos subrayen y escriban sobre los libros, extremo que no admite la Consellería de Educación. Hubo 21 centros que no se acogieron al programa.

En el curso que se inicia ahora tan sólo dos escuelas quedarán fuera del sistema de la Consellería de Educación, por decisión propia.

La inquisición del decrépito fotocopiador
Nota del Editor 23 Septiembre 2004

Si, aquí en Galicia, todo el afán de los políticos es dilapidar los dineros públicos de estos años de bonanza económica (dineros por cierto IRPFeados, IVAtados, TASAeados y ETCados sólo a unos pocos) para instaurar otra nazional-inquisición para intentar hacer cumplir a rajatabla una de las mayores norma-estupidez del primer incumplidor de la Constitución española, íntimo amigo del sátrapa dictador cubano, engatusador marisquero de medios de comunicación incompetentes que tienen que subsistir con sus dádivas y encargos de publicidad innecesaria institucional propagandística lavadora de cerebro de mentes embaucadas por la telegaita y sus partidos de football. Menos mal que la paleontología nos demuestra que los dinosaurios no regresarán, y que de la multitud de lenguas que había en eras pretéritas, ya sólo quedan 8.500, contando más de cien en la des-UniónEuropea y sin contar el giFraligapo dellas Sangitiliapogollas.

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