AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 24 Septiembre 2004

Desactivar la propaganda terrorista
Andrés Montero Gómez La Razón 24 Septiembre 2004

ZAPATERO AÑORA NO-ALINEARSE
Valentí PUIG ABC 24 Septiembre 2004

Zapatero y Gloria Fuertes
Alfonso Ussía La Razón 24 Septiembre 2004

EL DISCURSO DE FLIPPER
Carlos HERRERA ABC 24 Septiembre 2004

LA ALIANZA
Jaime CAMPMANY ABC 24 Septiembre 2004

Aznar = Bin Laden
Cristina López Schlichting La Razón 24 Septiembre 2004

Cándido
David Gistau La Razón 24 Septiembre 2004

De qué se ríe Maragall
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Septiembre 2004

Irak, sin Sadam, mejor
EDITORIAL Libertad Digital 24 Septiembre 2004

Bomba atómica iraní
GEES Libertad Digital 24 Septiembre 2004

ETA, los islamistas y los agitadores
JOSÉ Mª CALLEJA La Voz 24 Septiembre 2004

A Zapatero le gustaba más Sadam
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 24 Septiembre 2004

¿Los Estados Islámicos de América
Daniel Pipes Libertad Digital 24 Septiembre 2004

El Discurso del Siglo
Pablo Molina Libertad Digital 24 Septiembre 2004

Perversos contra herejes
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Septiembre 2004

Bazofia impresa
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Septiembre 2004

El burro catalán
José García Domínguez Libertad Digital 24 Septiembre 2004

Cosas del tripartito
Cartas al Director ABC 24 Septiembre 2004

Occidente contra el terrorismo
Cartas al Director ABC 24 Septiembre 2004

Manuel Clavero Arévalo: «El Gobierno débil de Madrid les ha dado alas a los nacionalismos excluyentes»
BENITO FERNÁNDEZ ABC  24 Septiembre 2004

La periodista Carmen Gurruchaga publica el libro «Los cómplices de ETA»
ABC 24 Septiembre 2004

Gotzone Mora y la AVT abandonan el concierto homenaje a las víctimas por la presencia de Llamazares
Libertad Digital 24 Septiembre 2004
 


Desactivar la propaganda terrorista
Andrés Montero Gómez es presidente de la Asociación Nacional de Sicología de la Violencia La Razón 24 Septiembre 2004

Ayman al-Zawahiri es un médico egipcio en la cincuentena. En algún momento extravió su juramento de Hipócrates. Aproximadamente desde 1998 se dedica a planificar asesinatos para Al-Qaida. Antes, apenas siendo ya un adolescente, inició su militancia en la Yihad Islámica egipcia, el grupo terrorista que acabó aportando como dote criminal a su asociación con Bin Laden. Diversos análisis consideran que al-Zawahiri es el estratega principal de Al-Qaida.

El terrorismo es un procedimiento, un medio para obtener un fin. El medio es asesinar, mutilar y aterrorizar. El fin puede ser cualquiera que se le ocurra a un grupo de asesinos. Aquello que todos los terrorismos tienen en común es que la violencia se utiliza para transmitir un mensaje. El mensaje terrorista está habitualmente relacionado con la causa, con el fin de la banda criminal. En todos los casos conocidos, la causa tiene que ver con el poder, con la imposición totalitaria. Unos individuos se asocian en una agrupación terrorista para obtener algo asesinando a quien se interponga en su camino. Ese algo, ya digo, puede tener connotaciones tan peregrinas como la pretensión de implantar una comunidad islámica salafista en el planeta humano. Sin mensaje y sin la transmisión del mensaje, el terrorismo es inviable para el propio terrorista.

Para transmitir su mensaje, el terrorista instrumenta a las personas que asesina. Una de las claves más execrables del terrorismo es que cosifica a las víctimas. El terrorista desconsidera de modo absoluto a las personas a las que despoja de vida. Las supone blancos de oportunidad para transmitir, con su muerte, un mensaje a un auditorio que está más allá de las personas asesinadas. El mensaje del terrorismo es, así, doble. Por un lado, difundir terror a través de la muerte. Y por otro, el contenido de la causa que cada terrorista haya abrazado como excusa para asesinar. Por ello para el terrorista es tremendamente importante el modo y la forma en que distribuyen sus interpretaciones de la situación.

Un video distribuido por la cadena de televisión Al-Jazeera a mediados de septiembre muestra a al-Zawahiri junto a un fusil de asalto Kalashnikov. Escenografía y vestuario están perfectamente cuidados para la ocasión. La grabación no es un documental informativo, sino un producto de propaganda de Al-Qaida. Al-Zawahiri amenaza con muerte a los ciudadanos estadounidenses y invoca al terrorismo islamista internacional a que continúe asesinando. Habría sido un video más de los que la propaganda criminal difunde desde el 11-S si no fuera por un detalle que ha sido apenas analizado. La cadena de televisión en lengua árabe demandaba una cantidad desorbitada de dinero a las agencias internacionales que pretendían comprar el vídeo para distribuirlo a los medios de comunicación del mundo. Al-Jazeera emitió un avance, pero incrementó considerablemente respecto a los estándares el precio del video completo con fines, en principio, comerciales. Ignoramos, desde luego, si Al-Qaida cobrará alguna parte de los ingresos que ha obtenido Al-Jazeera por el video de exaltación del terrorismo.

Ya debería ser inquietante que ese tipo de imágenes se publiquen en las portadas de periódicos y emitan en los primeros planos de telediarios. La invasión de Iraq nos está obligando, incluso habituando, a procesar infinidad de videos con decapitaciones en directo. Sin embargo, que una cadena de televisión valorice comercialmente lo que no es sino un instrumento destinado a la propaganda por un grupo criminal que ha asesinado a miles de ciudadanos en todo el mundo, debería haber activado alertas, reflexiones, autocríticas que de momento no hemos visto por ninguna parte.

Es un error culpabilizar a los medios de comunicación. Al igual que el resto de actores sociales, incluyendo gobiernos y sus servicios de inteligencia, los medios de comunicación también están atravesando un forzoso período de adaptación ante el terrorismo global. Ha de ser complejísimo calibrar qué informaciones y qué contenidos estabilizan mejor una noticia para hacer compatible el derecho a la información con la preservación del muro que hay que levantar ante el terrorismo. Les confieso que se me hace muy difícil pensar en una fórmula satisfactoria.

Los medios de comunicación son esenciales para crear conciencia social, para configurar opinión crítica. Ha sido así, por ejemplo, con la violencia contra la mujer y lo será con el terrorismo. Disponer de medios de comunicación globales es la manera más eficiente para moldear un compromiso global ante una amenaza global. Los atentados del 11-S teníamos que verlos, así como fueron, retransmitidos en directo. Con los videos de decapitaciones y con las soflamas propagandísticas, con montaje escénico incluido, de los asesinos de Al-Qaida no estoy tan seguro. Por ahí habría que comenzar. Y es un trabajo de los medios de comunicación, sin injerencias e interferencias de gobiernos.
En los primeros compases del terrorismo global, que es donde nos encontramos, las organizaciones criminales están intentando instrumentalizar a los medios de comunicación. De igual modo que aprovechan la libre circulación de capitales y personas para su asentamiento en el corazón de nuestras democracias y la financiación de sus crímenes. O los avances en tecnologías de la información para comunicarse las consignas de asesinar. La solución no pasa, o no debería pasar, en ningún caso por recortar nuestras libertades, un objetivo más del terrorismo. Aunque sí por aprender a modular nuestras respuestas a fin de conseguir que continuemos disfrutando de ellas sin favorecer los intereses de la criminalidad organizada. Es un reto.

Repito que podríamos iniciarnos reflexionando, por ejemplo, acerca del modo en que difundimos las proclamas de propaganda pura y dura del terrorismo. La subasta del video de al-Zawahiri es un ejemplo dramático. De alguna manera los propios medios de comunicación tendrían que repensar una alternativa para continuar informando, continuar haciendo que logremos basar nuestras decisiones en la mejor opción informada posible, dificultando aunque fuera un poco la intención que alberga un al-Zawahiri cuando produce un video, con puesta en escena, sabiendo de antemano que su mensaje llegará al último rincón del planeta. Presiento que parte de nuestra respuesta como sociedad ante el terrorismo debería incluir que al-Zawahiri no diera esa capacidad suya por sentada. Que le preocupara un poco pensar que su video doméstico no va a distribuirse.

ZAPATERO AÑORA NO-ALINEARSE
Por Valentí PUIG ABC 24 Septiembre 2004

LA desconexión seráfica entre política exterior e intereses nacionales permite transitar entre sonrisas por esos infiernos a fuego lento que las retóricas del idealismo han empedrado de buenas intenciones. Incluso así, ahí nadie mueve ficha gratis ni sirve de nada querer olvidarse de lo hecho si es que alguien -sobre todo de más potencia- insiste en recordarlo. La intervención de Rodríguez Zapatero ante la Asamblea de las Naciones Unidas transpira ese afán moralizador que las buenas gentes acogen con gusto después de haberse peleado con el vecino por unas macetas en el vestíbulo. Es decir: el toque Zapatero reconforta e incluso asume posibilidades terapeúticas, al modo de un nuevo ungüento para cerrar heridas y calmar fases postraumáticas.

Por descontado, el presidente del Gobierno no ignora que en el mundo ya no existen dos grandes bloques y que el terrorismo islamista nos tiene a todos en vilo. No puede ignorarlo, pero sí intenta que todo sea más benigno, más llevadero, más positivo. En algo se asemeja al talante de aquellos líderes que se reunieron en Bandung en los años cincuenta para marcar un territorio neutralista y no-alineado entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Por ahí andaban Tito, Nasser, Nehru y Sukarno, al final poco más o menos inscritos en la órbita soviética. Esa fue la generación de Bandung: hoy podemos ver dónde fue a parar aquella Yugoslavia y cuáles han sido los motores del crecimiento económico de la India. En todo caso, Nehru fue uno de los grandes fraseólogos de la armonía internacional. En el discurso inaugural de Bandung, Sukarno habló de una nueva fraternidad multirracial y religiosa. Zapatero ha asumido tal proclama al pedir una alianza entre Occidente y el Islam. «Todas las religiones tienen el mismo mensaje de tolerancia», dijo Sukarno, menos de medio siglo antes del 11-S.

EN estas cuestiones, la razón acostumbra a ordenar cosas distintas a las que reclama el corazón. Lo curioso es que Zapatero pretenda demostrar que las dos cosas son lo mismo. Si el no-alineamiento ya es hoy difícil porque ni el mundo es bipolar ni sabemos ya muy bien lo que es el tercer mundo, Zapatero quizás esté optando por alguna forma de neutralismo: positivo, por supuesto. Cierto es que el triunfo de la democracia y el libre mercado ante el totalitarismo ha reducido en mucho el margen posible del no-alineamiento, pero siempre quedan posos de sentimiento y candor, inasequibles a las contundencias de la realidad.

EN estos casos, lo habitual es acurrucarse en el seno de la Asamblea de las Naciones Unidas. Ocurrió con ocasión de la crisis de Suez, cuando Londres y París quisieron parar los pies a un Nasser que había nacionalizado el canal. Washington dejaba de tener el mayor peso en las Naciones Unidas y, en Corea, había perdido la oportunidad de dar más fuerza a una OTAN constituida por naciones libres frente a una ONU que pronto iba a vivir el constante chantaje soviético. La ONU, en fin, gravitó hacia los países no-alineados. Moscú metió mano en Hungría de forma que las Naciones Unidas miraron para otro lado. Son otros los tiempos. Ahora el neutralismo se define por contraste con la respuesta de los Estados Unidos al 11-S y por un efecto de sentimentalidad que mantiene las expectativas de Zapatero y le alumbra por el camino de una política exterior que de ser simpatiquísima puede pasar a ser notablemente cara. Desde luego, quien más quien menos quisiera no tener que alinearse, ser neutral entre males mayores y menores, y estar siempre con los justos frente a los injustos. Pero es que incluso la nostalgia ya no es lo que era.    vpuig@abc.es

Zapatero y Gloria Fuertes
Alfonso Ussía La Razón 24 Septiembre 2004

Gloria Fuertes era una mujer encantadora y una poetisa ingenua, graciosa, sorprendente e infantil. Escribía deliciosos poemas para los niños, cuentos rimados, fábulas de oro. Y trataba las tragedias de la humanidad con transparente sencillez. «¿Dónde vas, carpintero/ tan de mañana?/ ¡Yo me marcho a la guerra/ para pararla!». Para mí, que el Presidente Rodríguez es como Gloria Fuertes pero sin versos. Sus palabras en la sede de las Naciones Unidas merecen ingresar en la interesante enciclopedia «De Bebé a Niño». Con el fascículo primero regalan la reproducción de un precioso chupete de principios del siglo XX. Pero el poeta más ingenuo y con menos preceptiva literaria que han dado las Letras españolas era el bendito de don Pedro Boluda, murciano y practicante, a quien conociera en persona el niño Jaime Campmany –es citado en su primera novela «Jinojito el Lila»–, y al que Juan Manuel de Prada incluye en su estupendo ensayo sobre los escritores desgarrados y excéntricos.

Don Pedro Boluda reunió sus espantosas composiciones en un libro titulado «La Paz Mundial», en el que nos regala sus recomendaciones a la humanidad, tan interesantes o más que las de Zapatero, «¡Por Dios, naciones, esto es horrible! / No permitid padezcan lo insufrible/ andar y prestarles vuestra atención./ Pues por algo somos seres humanos./ ¿No véis su sangre, que son nuestros hermanos/ y que tenemos estrecha obligación?» (Un inciso. Con el voto de España, la OTAN ha aprobado el envío de una misión militar a Iraq, y Moratinos ya ha adelantado la posibilidad de mandar para Bagdad a quinientos soldados y guardias civiles. Me pinchan y no sangro).

La intervención del presidente Rodríguez en Nueva York no puede ser comentada en serio. El «animus iocandi» se impone. Es el Gloria Fuertes de la política. Estoy seguro de que sus hijas han influido en su discurso, e incluso, que han metido mano en la redacción. Todo hogareño y feliz, pero no dotado de la suficiente seriedad como para trasladarlo a los dirigentes y representantes del poder político del mundo. A los españoles presentes les atacó el alipori de manera cruel mientras oían las chochadas infantiles del presidente del Gobierno. Los árabes se hacían sus necesidades de risa en los escaños, amparados en sus chilabas. En el bonito cuento «El niño y la rana» de Michael Edwin, dice el niño a la simpática traviesa ranita. «Me gustaría que los hombres fueran buenos y no se pelearan entre sí». Le ha faltado esa reflexión a Rodríguez en su discurso neoyorquino. Frase honda, espontánea e impactante. Responde la ranita: «Eres tonto, niño. Los hombres no se llevarán bien jamás, porque son muy diferentes». Creo que las conclusiones de la ranita tendría que asumirlas con entusiasmo nuestro benéfico Presidente. La ranita sabía mucho más de política internacional que Zapatero, y la sabiduría ajena enriquece la ignorancia propia. Infantil pasión por la hermandad de los pueblos y las civilizaciones. (Mientras Zapatero redacta con sus niñas el texto que va a pronunciar en la sede de las Naciones Unidas, algunos de los queridos hermanos de la civilización a hermanar preparan su próximo atentado terrorista contra la civilización promotora de la hermandad).

En su poema «Pacifista de verdad», Gloria Fuertes escribe con estremecimiento. «No matemos al vecino,/ invitémosle a tocino./ No levantad barricadas,/ besad a vuestras amadas./ No pensad en los difuntos,/ ¡Dormid juntos!». También estos versos se le han escapado a Zapatero. Ese «No matemos al vecino/ invitémosle a tocino», es la clave de la política internacional del Gobierno socialista. Lo malo es que los musulmanes no comen tocino, porque lo tienen prohibido. Vamos a ayudar al Presidente para que quede de dulce con su próximo discurso. «No matemos al vecino/ invitémosle a un buen vino». Tampoco sirve. Los musulmanes también tienen prohibido el alcohol. Segunda opción. «No matemos al vecino/ invitémosle a pepino». Esta vez hemos acertado. Lo puede decir en la ONU divinamente. Se humanizará el mundo. Y todo gracias a la bondad de Zapatero que prepara sus intervenciones institucionales mientras ayuda a hacer los deberes a sus niñas. Adorables, pero no del todo preparadas para llevar el peso de nuestra política internacional.

EL DISCURSO DE FLIPPER
Por Carlos HERRERA ABC 24 Septiembre 2004

PUES que a mí tampoco me esperen para asociarme ni íntima ni colectivamente con la civilización del otro lado. ¿Del otro lado? Del otro lado, porque hay otro lado más allá de un muro que no se quiere ver. Y con esa parte no quiero aliarme, a pesar de que un coro de sílfides bizcas acabe de celebrar con alborozo ese discurso de delfín flipper que nuestro líder ha pronunciado en la ONU. No tengo ningún interés de aliarme con quienes manejan una ley totémica que sobrevuela todos los derechos civiles y libertades elementales. No lo tengo, qué le voy a hacer: por regla general, con los que quieren eliminarme no acostumbro a sentarme a tomar café. Dicho esto paso a afirmar que, efectivamente, algo más que las guerras, las escaramuzas y las ocupaciones debe ocupar nuestra acción, ya que de lo contrario nos quedaremos con cara de fusil y ese regusto a derrota que se plasma en quien usa la fuerza democrática ante quien abusa del crimen miserable.

Pero no está la solución en ir a Naciones Unidas y ponerse flores en el pelo y ropa estampada comprada en mercadillos solidarios y alternativos: gobernar no es sólo escribir cuentos infantiles llenos de sueños y de nuevas fronteras propias de seminarios universitarios de los setenta. Gobernar es olvidar las utopías que redactan las hijas progresistas de políticos adormilados y pisar el duro territorio de la realidad. Y llamar a las cosas por su nombre, claro. Acercarse a la tribuna de la ONU con la guitarra de Peter, Paul and Mary a cantar eso de que la respuesta está en que todos los humanos nos demos la mano hace creer al espectador que se encuentra ante un iluso que maneja un presupuesto de varios billones -cosa que inquieta un tanto, la verdad- y, lo que es peor, le da al enemigo la tranquilidad de sentirse ante un buenazo dispuesto a poner todas las mejillas.

Por no hablar de las declaraciones planetarias a la edición europea de la revista «Time», en la que nuestro Rodríguez Zapatero, en estado puro, ha declarado que la máxima efectividad en la lucha contra el terrorismo reside en el combate contra la desigualdad de sexos. No le acabo de encontrar la relación, pero si debo esperar a que el Corán y otros textos sagrados equiparen en derechos y deberes a hombres y mujeres al objeto de que desaparezca el terror que llega del moro, mucho me temo que no viviré suficientes años para verlo hecho realidad. Lo cual genera una melancolía descorazonadora, claro. Pero a lo que íbamos: ¿no hay nadie en el entorno de ZetaZen que le advierta de que determinadas ideas descontextualizadas tienen el peligro de parecer memeces? El peligro de los titulares es altísimo, crees haber expuesto una idea sublime, con exposición, nudo y desenlace, y cuando se entrecomilla para abrir una página se reduce a una simpleza sin precedentes. Dicho como se lee, a lo de la igualdad de sexos para combatir a los matarifes sólo le falta el grupo ABBA tocando el violín por detrás como símbolo supremo y angelical del «buenísmo» y un público entregado en pie con los mecheros prendidos. Faltaba Joan Baez cantando que no la van a mover.

No seré yo quien dude de las buenas intenciones de Rodríguez, la verdad, pero algo me dice que entre la obcecación de la Administración Bush y la candidez de nuestro líder debe existir una vía medianamente severa y firme que no juegue a las guerras preventivas pero que tampoco crea que las ofensivas contra los infieles se combaten con discos de Quilapayún. Conmigo que no cuente -que ya me imagino que no cuenta- para aliarme con aquellos que consideran que el mundo será mejor cuando todos recemos en pompa.    www.carlosherrera.com

LA ALIANZA
Por Jaime CAMPMANY ABC 24 Septiembre 2004

EL apostolado de Zapatero avanza. Al poco de nacer ya ha cosechado varios buenos éxitos. Un editorial de «El País» compara a José María Aznar con Ben Laden. Se conoce que Jesús Polanco ha querido ser el primero en proclamar que ya está sellada la alianza entre las dos civilizaciones. Hay que reconocer que la comparación está bien traída, porque el editorialista la fundamenta en la circunstancia de que ambos personajes se han inventado el pasado, función que hasta ahora en Prisa tenían reservada para Javier Tusell.

No sólo Polanco ha ofrecido muestras inequívocas de la alianza entre la civilización occidental y la musulmana. La ministra Carmen Calvo ha emprendido ese camino del brazo del rey de los empresarios españoles, o sea, Jesús del Gran Poder. Carmen Calvo, la que pone la cultura a salvo, ha dicho que si ella tuvo que tragarse las fotos de la guerra de Iraq, que Rajoy se fastidie y se trague las suyas del «Vogue». La salvadora egabrense de la cultura (el latín la indulta, como le dijo Muñoz Alonso al ministro José Solís, que también era de Cabra) compara los carros armados americanos avanzando por los campos del Iraq con el despliegue de las ministras en el «Vogue», que parece una escena de huríes en el salón celestial a la espera de la llegada de kamikazes musulmanes para sumergirlos en las delicias del Edén. Es justo llamar kamikazes, que es uso japonés, a los suicidas del Profeta, porque al fin y al cabo «kamikaze» significa «aliento de los dioses». He ahí otro ejemplo del abrazo de las dos civilizaciones.

Llegará un momento en que el imán del califato marbellí rinda culto al Quijote, a imitación de Zapatero, al mismo tiempo que María Teresa Fernández de la Vega se envuelva la cabeza en el velo islámico para acudir a los consejos de ministros. Hay que intensificar el intercambio entre las dos culturas. Cuando consigamos la extradición de «El Egipcio» habrá que dejarlo enseguida en las manos de Rubalcaba para que lo adoctrine en maneras democráticas y le explique que las mochilas son para que lleve los libros al colegio y no para dejarlas en los trenes llenas de dinamita, cloratita o cualquier otra cosa que haga pum.

Tendríamos que exigir ¡ya! a don Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española, que encargue al Nebrija de entresacar del Diccionario Histórico todas las palabras castellanas de origen árabe, que suelen comenzar en «al», como «alacrán», que es un bicho ponzoñoso, y de ahí en Argentina han derivado «alacranear», que significa «criticar venenosamente». O sea, que allí encontraría el Nebrija palabras que le van al pelo y le sientan como un guante, que es otra muestra de la alianza entre civilizaciones preconizada tan oportunamente por Zapatero. Eso de la alianza tardará más o menos, pero cuando llegue, ya podrán estar seguros los oyentes de Bambi en Nueva York de que nadie va a volver a derribarles las Torres Gemelas. Mucho más si, además de la gran alianza de civilizaciones, logramos encontrarnos en la adopción conjunta del talante, la educación y las buenas maneras. Con eso, el «yihad» queda desactivado y el terrorismo va al desván de los cachivaches.

Aznar = Bin Laden
Cristina López Schlichting La Razón 24 Septiembre 2004

«Hay una inquietante similitud entre Aznar y Bin Laden» sentenciaba ayer el editorial de «El País». La frase ha noqueado a mucha gente por su crueldad, pero me temo que no es un error de gacetillero principiante. Lo digo porque a mí me ha recordado esa otra del Gran Wyoming, tras las elecciones del 14-M: «Cómo estaríamos de hartos, que hemos preferido Al Qaeda a Aznar». Hay más de uno en la izquierda que compara el enemigo real al contrincante político, e incluso lo prefiere.

Con esto concluyo dos cosas. Primera, que cierta España sigue en el guerracivilismo, en el odio cainita, en sacar los muertos y tirárselos al otro a la cara. Segunda, que hay quien no se entera de lo que está pasando en el mundo. Encenagado en el follón de Irak, que trajo a Zapatero al poder, «El País» no se da cuenta de que hay una guerra mundial.

Un conflicto sin fronteras y con táctica de guerrilla que lo mismo mata en Afganistán que en Indonesia, Yemen, New York o España. Yo no niego que haber participado en el conflicto iraquí haya contribuido al 11-M; tampoco justifico la invasión de Irak; lo que digo es que nuestros 192 muertos y 1.500 heridos no se deben sólo ni principalmente a eso, como repite el PSOE.

Hay una guerra del Islam integrista contra Occidente, y España es uno de los principales objetivos porque fue musulmana y se perdió para la causa. En la primera gran expansión islámica, las huestes de Mahoma se extendieron rapidísimamente de Damasco hasta los Pirineos.

Hasta tal punto este dato histórico está grabado en el subconsciente del mundo árabe, que hace tres años, como motivo de un reportaje para «El Mundo» que me llevó al Yemen, descubrí que los yemeníes tiene a gala haber participado en la conquista de Al-Andalus (así llaman a España) y lo repiten a todo español que llega a su remoto país. Por eso José María Aznar ha dicho en Georgetown lo que «El País» le criticaba ayer, que «el problema de España con Al Qaeda empieza en el siglo VIII» (con la invasión árabe del 711) y que «España rechazó ser un trozo más del mundo islámico», pues «cuando fue conquistada por los moros, rehusó perder su identidad».

Para la izquierda que sigue creyendo en el falso mito medieval de las tres culturas judeo-cristiana-árabe que convivían felices y en paz, es lógico que estas afirmaciones resulten un escándalo. Prefiere pensar que el terrorismo internacional no es más que la reacción del Tercer Mundo a la explotación, la pobreza y la injusticia. Y que las cosas se arreglan compartiendo.

Yo soy partidaria de compartir, pero ¿por qué nos atacan sólo musulmanes y no hispanoamericanos y asiáticos? ¿Y por qué el núcleo duro de Al Qaeda no son pobres, sino riquísimos jóvenes saudíes y egipcios, de la mejor burguesía, educados en colegios británicos? No, el problema es más complejo. Se llama fanatismo ideológico. Se llama guerra santa. Aznar no se inventa el pasado.

Cándido
David Gistau La Razón 24 Septiembre 2004

De cristalizar como noticia otro terrible rumor, el del asesinato de las dos cooperantes italianas, resultará que la igualdad de sexos reclamada por la misión evangélica de la actual progresía –ese mejor de los mundos posibles de Zetapé que coincide con el de la abeja Maya– ha sido asumida por fin por el terrorismo islámico: lo mismo decapitan a mujeres que a hombres. Lo cual que el feminismo, entendido por Zarqawi, que no acaba de pillar lo del buen rollito por mucho que Zetapé metido a misionero del buenismo le lleve la palabra verdadera, alcanza otra modalidad de la paridad que no contribuye a atemperar el terrorismo, sino que amplía sus objetivos y los hace, si cabe, todavía más indiscriminados.

Tampoco las bombas de Atocha, ese gol que Eta, o dio el pase, o festejó desde la grada –y eso que Rubalcaba no les cree capaces de semejante brutalidad: qué han de hacer todavía–, venían cargadas de prejuicios machistas y reventaron a nuestra gente desde un escrupuloso respeto a la paridad. Como Cándido, otro mongolín, ante el incendio de Lisboa, Zetapé prefiere esperar a que el mundo termine adaptándose a sus convenciones colegiales, de guitarra en autobús de excursionistas, antes que modificarlas para que sean ellas las que se adapten al mundo. Que pertenecer a un tiempo con intención de gobernarlo exige, antes que nada, ser capaz de comprenderlo. Aunque sólo sea para saber a qué se le está diciendo que «yes», lo cual es una forma de encontrarse la picha al ir a mear en vez de aparecer en la Onu con un cerco húmedo en la bragueta.

El terrorismo islámico, ése que invita a Eta a la hora del té para mojar como si fueran pastas los cadáveres de doscientos españoles, biológicos o de adopción, tiene un cuchillo puesto en su mano por Alá para acercarlo al cuello de cada uno de los habitantes de Occidente. No por ello Zetapé se resiste a la tentación de educar al «buen salvaje» en vez de combatirlo, pues está convencido de que con un poquito de diálogo y un par de abrazos con carantoña se puede convencer a Zarqawi de que a las mujeres no se las decapita, sino que se les viste monísimo para que salgan en «Vogue». Como Cándido, otro mongolín, ante el incendio de Lisboa, el pobre Zetapé no se encuentra la picha.

De qué se ríe Maragall
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Septiembre 2004

No es una buena noticia para el funcionamiento correcto de la democracia y de sus instituciones. No nos podemos sentir muy satisfechos si la justicia española –con pacto incluido– es incapaz de diagnosticar como un delito la actitud de Carod Rovira con la banda terrorista ETA. Parece como si no hubiera pasado nada, parece como si su gesto hacia los etarras hubiera que entenderlo y comprenderlo. Pero lo siento. Esto no es posible.

El líder de los republicanos e independentistas catalanes se entrevistó en el sur de Francia a escondidas con los terroristas de ETA. En ese momento formaba parte del Gobierno catalán, es más, era el máximo responsable puesto que Pascual Maragall estaba de viaje en el extranjero. Carod Rovira, sin consultar nada a nadie, concertó una entrevista con los etarras para pactar una tregua sólo para Cataluña. ¿Cómo se puede calificar una actitud de estas características? Estarán conmigo que una iniciativa así muestra el talante rastrero y miserable a la hora de hacer política. Y no sólo eso. Además, y esta es la cuestión clave que no puede caer en el olvido, Carod Rovira es socio de Gobierno del PSOE en Madrid y en Barcelona.

Qué raro. Los medios del entorno socialista han ocultado la noticia. ¿Por qué será? ¿Será por lo de la llave del poder o por la "foto del balcón" con Maragall, Carod y ZP? Ahora va a resultar que lo que hizo Carod Rovira es muy saludable y beneficioso para la democracia. Lo cierto es que esta estrategia es vergonzosa y vergonzante. Ante la imposibilidad de cambiar la realidad con la mentira, se cambia con la omisión. Y de esta forma si algo ha pasado se entierra con eficacia.

Pero lo que quizá es más deleznable es la actitud despectiva y burlona de Pascual Maragall. El presidente catalán ha ironizado sobre esta decisión judicial, como si todo fuera una anécdota simplona del pasado. Y no es así. Carod Rovira, que pone los escaños suficientes para gobernar con los socialistas, ha roto las mínimas reglas democráticas al sentarse con los terroristas por libre y fuera de todo circuito. Ahora según el Tribunal Supremo todo lo ocurrido es normal. ¡Para echarse a temblar!

Irak, sin Sadam, mejor
EDITORIAL Libertad Digital 24 Septiembre 2004

Más de diez años les costó a los alemanes empezar a entender que los ejércitos aliados no eran fuerzas de ocupación sino de liberación. Alemania había sido secuestrada por Hitler y su abyecta camarilla, y eran aquellos soldados británicos, franceses y norteamericanos los que la habían liberado. Los alemanes, una vez convencidos de la bondad de este ejército multinacional que les había devuelto la dignidad, enfilaron el camino que lleva al futuro y, en apenas una década, transformaron un país en ruinas en el más próspero y libre de Europa. Nunca mejor momento que el que vivimos para traer la comparación a la actualidad.

Durante más de veinte años, más de treinta si nos remontamos al ascenso de Sadam a la cúpula de poder, la nación iraquí ha estado secuestrada por una familia cuya única y exclusiva ocupación ha sido vivir a expensas de los iraquíes y de las riquezas naturales del país. Junto a esta cleptocracia institucionalizada, Sadam y su camada de monstruos han sostenido una agenda bélica de auténtico infarto y han desatado una represión sin tasa. Sadam Hussein, efectivamente, no es Adolf Hitler, pero se le parece bastante.

La intervención aliada del año pasado vino a poner fin a una situación límite, y a borrar del mapa a uno de los peores tiranos que ha conocido el mundo desde que el führer acabó con su vida en el búnker berlinés. La decisión de enviar las tropas, como ha remarcado hoy el presidente Iyad Alaui, no fue fácil, pero fue la decisión correcta. Desembarcar en Normandía no fue cosa sencilla, pero al mundo libre no le quedaba otra opción si quería derrotar y aniquilar la barbarie nazi.

La democracia tiene sin embargo enemigos despiadados, dentro y fuera de casa. Dentro, una parte grande, demasiado grande, de la izquierda, ha hecho de la liberación de Irak bandera electoral, pero no para defenderla sino para todo lo contrario, para ponerla en cuestión y convertir un acto de guerra necesario en algo parecido al genocidio. Fuera, el terrorismo internacional se ha hecho fuerte aprovechándose de una posguerra difícil en un país devastado.

Todo el mundo opina sobre la situación de Irak, los medios lo tratan a diario, sin embargo nadie se había preocupado hasta ahora de preguntar a los protagonistas de la historia, a los iraquíes. Hace unos meses la BBC realizó una encuesta a escala nacional en el Irak post Sadam. Los resultados de la misma, a pesar de ser escandalosamente silenciados por casi toda la prensa española, no dejaban lugar a interpretaciones. Casi un 60% de los entrevistados consideraba entonces que su vida había mejorado desde el destronamiento del autócrata. La mitad de ellos opinaba que la intervención aliada fue correcta, y cuatro de cada diez creía que los norteamericanos y británicos habían liberado el país. Casi como en la Alemania de los años cuarenta.

Entonces, en la arrasada Europa de posguerra, no existían ni la prensa dedicada en exclusiva a la propaganda antiyanqui ni los Gobiernos miserables afectados de tercermundismo y bastardía. ¿Conseguirá Irak llegar a ser una Nación democrática con un Estado moderno cuyo ejemplo marque la senda de otras dictaduras islámicas? Si la cordura se impone apostamos por ello. Si triunfan los apóstoles de la ruina, los pacifistas de saldo y los mezquinos intereses de la vieja y caduca Europa, Irak, una vez más, estará perdido.

Bomba atómica iraní
GEES Libertad Digital 24 Septiembre 2004

Con el rechazo de los planes de la Agencia de la Energía Atómica y el anuncio por parte de Teherán de que proseguirán con la centrifugación gaseosa a fin de producir material fisible apto de ser empleado para la fabricación de una bomba nuclear, los ayatolás del régimen iraní parecen haberse convencido de que si de verdad quieren llegar a contar con un mínimo arsenal nuclear, tienen que acelerar su proceso de adquisición en estos meses, antes de que haya una nueva administración en Washington, particularmente, si como todo parece indicar, George W. Bush sale reelegido. Necesitan la ventaja del tiempo electoral, donde ningún candidato puede prestarles demasiada atención.

¿Cuáles son las opciones ante esta política? La primera: no hacer nada y dejar que Irán se convierta en una potencia nuclear. Esta es la opción preferida por muchos europeos en la secreta esperanza de que una vez que tengan la bomba los teócratas iraníes tenderán a moderarse. Sin embargo, y aunque así fuera, un Irán nuclear es una amenaza para la estabilidad y la proliferación en la zona. Los saudíes se verían en la necesidad de tomar algunas medidas, por no hablar de Israel, bajo la amenaza directa de obliteración lanzada insistentemente por los lideres espirituales de Teherán. Las conexiones con el terrorismo internacional hace esta opción igualmente inaceptable para la actual administración americana. Por lo tanto, no parece que lo que quieren los europeos se pueda sostener en el medio plazo.

La segunda, incrementar las presiones políticas e incluso avanzar sanciones económicas que desincentiven a los líderes de Irán y le haga ver que su curso de acción no les lleva a ningún sitio, en la esperanza de que así abandonen sus ambiciones nucleares. Esta opción requiere una estrecha coordinación entre Estados Unidos y la UE, así como la voluntad conjunta de aumentar progresivamente la firmeza y las presiones sobre Teherán. La perspectiva de este entendimiento son, hoy por hoy, sombrías habida cuenta de la disparidad en la evaluación del problema en uno y otro lado del Atlántico. Es más, está por ver si esta opción puede llegar a dar sus frutos, habida cuenta de los tiempos. Lo más lógico es suponer que no y entonces los europeos tenderían a aceptar la situación primera, esto es, un Irán nuclear, mientras que los americanos preferirían pensar en una tercera alternativa.

La tercera opción: el recurso a una acción militar destinada a destruir las infraestructuras nucleares iraníes. Problemática porque los iraníes ya aprendieron de la incursión aérea de los israelíes sobre el reactor nuclear iraquí de Osirak , pero no imposible. La verdadera cuestión es más quién sería el encargado de realizarla: ¿los israelíes o los americanos?

Una intervención sobre Irán plantea numerosas incógnitas. Pero si los europeos aspiran a evitar un escenario así, más les valdría que se pusieran desde ya a reforzar la segunda opción, la presión diplomática y las sanciones económicas y cooperen de verdad con los Estados Unidos. Todo lo demás les va a gustar aún menos.

ETA, los islamistas y los agitadores
JOSÉ Mª CALLEJA La Voz 24 Septiembre 2004

ANDA un grupo de periodistas empeñado en demostrar, por tierra, mar y aire, que el grupo terrorista ETA está detrás de la matanza del 11 de marzo en Madrid. Como estuve desde el primer momento convencido de que el terrorismo nacionalista vasco era el autor de la masacre, creo que estoy en condiciones de decir un par de cosas.
Sostuve que ETA era la que había perpetrado el atentado por la sencilla razón de que su larga actividad criminal anterior le hacía sospechosa de haber cometido algo semejante. Como ya saben, en febrero del 2004 la policía había detenido en Cañaveras (Cuenca) una furgoneta cargada con quinientos kilos de explosivos, enclaustrados en un búnker de hierro, para que éste actuara de metralla, y preparada por ETA para hacerla explotar en Madrid. El 24 de diciembre fue detenido en San Sebastián otro etarra, con una maleta cargada de explosivos, que se subía a un tren que debería llegar a término en la estación de Chamartín, en Madrid. Por otra parte, el nivel de abyección alcanzado por la banda en sus casi mil asesinatos con niños, mujeres embarazadas, jóvenes, viejos, adultos... no hacía suponer ninguna bondad en una organización nacida parta matar y alimentada por el odio.

Cuando las evidencias me demostraron que el grupo terrorista ETA no era el autor de la matanza, rectifiqué y pedí disculpas públicas por mi error. Por eso, cuando veo ahora cómo un grupo de periodistas nos anuncia cada mañana el comienzo de la tercera guerra mundial, hablan de golpe de Estado y sostienen que ETA está detrás de estos asesinatos, o que incluso los socialistas tienen algún tipo de responsabilidad en el crimen y tratan de emparentar esta supuesta responsabilidad socialista con los GAL, no puedo por menos que sentirme agredido. Esta maniobra que hacen algunos periodistas, de El Mundo y de la COPE, es una barbaridad, no responde a la verdad y no sé si se explica por el afán de crear el necesario clima de crispación que facilite la venta del periódico aun a riesgo de deteriorar el clima de convivencia, siempre complicado de mantener en nuestro país.

He escrito mil veces que el brutal terrorismo islamista no hace bueno al terrorismo nacionalista vasco, no sólo por la cuestión numérica, sino porque en cuarenta años de crímenes ETA nos ha demostrado, hasta la náusea, que es capaz de todo y más. Pero de ahí a establecer, con meras conjeturas o con hechos retorcidos en la interpretación, que ETA y el terrorismo islamista son primos en la organización del crimen de Atocha, me parece que media un abismo que algunos están tratando de cubrir con bastante mala fe.

ETA es capaz de hacer barbaridades como la del 11 de marzo en Madrid; pero, por los datos que tenemos hasta hora, no parece que haya sido la responsable, en coalición con los islamistas, del atentado más grave ocurrido en España desde el final de la Guerra Civil. Hacer conjeturas en este sentido hace un flaco favor a la democracia en España y enturbia también la lucha contra el terrorismo nacionalista vasco.

Irak
A Zapatero le gustaba más Sadam
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 24 Septiembre 2004

Nadie en su sano juicio o con las más elementales nociones de Historia Universal puede creer que la izquierda tiene algún afecto, querencia o simpatía por la libertad. Una parte de la socialdemocracia se desarrolló en abierta oposición al leninismo, pero la simpatía de fondo con la URSS y sus satélites, desde Cuba a Vietnam, sigue presente e incluso en aumento tras la caída del Muro y la inocultable demostración del carácter ruinoso y criminal del socialismo real. Tan real como el Gulag.

No obstante, la llegada de Zapatero al Gobierno de España a través de la lamentable manipulación de la guerra de Irak y de la masacre del 11-M está suponiendo un verdadero baño en las peores aguas liberticidas de la Vieja Izquierda. Y en pocos casos se ha visto con mayor nitidez que en los discursos del Presidente socialista ante la ONU y del Presidente interino de Irak, Alaui, ante el Congreso de los USA. Zapatero no vaciló en retirar a nuestras tropas de Irak por cálculo electoral y por irresponsabilidad nacional, porque con ello cedía públicamente ante el terrorismo y rompía nuestra necesaria alianza con los USA y frente a Marruecos. Luego, para compensar o disimular esa deserción ha enviado más tropas a Afganistán, cuya única diferencia con Irak es que padece la presencia de menos terroristas islámicos. Sin embargo, entre toneladas de almíbar retórico, ha seguido reivindicando la traición de España a la Coalición que liquidó el régimen de Sadam como si fuera un timbre de gloria y no un oprobio.

Por eso, cuando, dos días después de la alocución zapateril, El Alaui dice que los iraquíes y todo el mundo están mejor sin Sadam, es triste constatar que no, que no es así. A juzgar por los hechos –y no hay mejor elemento de juicio en política– Zapatero, Chirac y Schroeder estaban mejor con Sadam, puesto que no cejan en su encono contra los que intentan erigir sobre las ruinas del régimen genocida un Estado constitucional y aproximadamente civilizado. Es evidente que a ZP le gusta menos Alaui que Sadam. Y en su caso no es sólo por viles intereses económicos o ridículas ambiciones políticas, como en el caso francés, sino porque el odio a Occidente y a la libertad sigue siendo uno de los elementos de identificación y prosperidad electoral de la Izquierda. En eso también vamos para atrás. Como en casi todo.

¿Los Estados Islámicos de América?
Daniel Pipes Libertad Digital 24 Septiembre 2004

La cosa más difícil de entender para los occidentales no es que haya una guerra contra el Islam militante en curso, sino la naturaleza de la meta última del enemigo. Esa meta es aplicar la ley islámica (la Shari`a) globalmente. En términos norteamericanos, se proponen sustituir la Constitución por el Corán.

Esta aspiración es tan remota y trasnochada para muchos no musulmanes, que provoca más carcajadas que aprensión. Por supuesto, esa era la misma reacción en Europa, y ahora se ha aceptado ampliamente que, en palabras de Bernard Lewis, "Europa será islámica antes de fin de siglo".

Debido al escepticismo norteamericano ante las metas islamistas, pospuse la publicación de un artículo sobre la materia hasta inmediatamente después del 11 de Septiembre, cuando esperaba que la receptividad al tema sería mayor (fue publicado en noviembre del 2001 como "El peligro interior: el Islam militante en América").

Argumenté entonces que "La población musulmana de este país no es como los demás grupos, dado que incluye un cuerpo sustancial de personas - muchas veces más numeroso que los agentes de Osama bin Laden - que comparten con los secuestradores suicida un odio a Estados Unidos y el deseo, en última instancia, de transformarlos en una nación que vive bajo las restricciones del Islam militante."
La receptividad fue de hecho mayor, pero la idea de una toma islamista permanece aún sin reconocerse en círculos de la clase dirigente - el gobierno norteamericano, los viejos medios, las universidades, las iglesias principales.

Por lo tanto, leer "Un vistazo poco común a la Hermandad secreta de América", en el Chicago Tribune el 19 de septiembre me asustó. Es un largo análisis que contiene en exclusiva una entrevista con Ahmed Elkadi, el líder de la Hermandad Musulmana en Estados Unidos durante 1984-94, mas otras entrevistas y documentación. En él, los autores (Noreen S. Ahmed-Ulah, Sam Roe, y Laurie Cohen) cautelosa pero enfáticamente reconocen la meta islamista de convertir Estados Unidos en un estado islámico.

"Durante los últimos 40 años, grupos pequeños de musulmanes devotos se han reunido en casas de Estados Unidos para rezar, memorizar el Corán y para debatir los sucesos del día. Pero también trataban su meta última, una tan polémica que es la razón principal por la que han operado en secreto: crear estados musulmanes a ultramar y, esperan, algún día, que en América también…"

"Los miembros de la Hermandad acentúan que siguen las leyes de las naciones en las que operan. Destacan que no creen en derrocar al gobierno norteamericano, pero que quieren que tanta gente como sea posible se convierta al Islam para que un día - quizá a generaciones de hoy - una mayoría de norteamericanos apoye una sociedad gobernada por la ley islámica."

Este enfoque de la Hermandad está en línea con mi observación de que la amenaza islamista mayor para Occidente no es la violencia - derrumbando edificios, volando terminales de tren o clubes nocturnos, capturando escuelas y teatros - sino el crecimiento legal y pacífico del poder a través de la educación, la ley, los medios, y el sistema político.

El artículo del Tribune explica cómo, cuando reclutan nuevos miembros, la organización no revela su identidad sino que invita a los candidatos a reuniones pequeñas de oración en donde los oradores líderes se centran en el objetivo primario de la Hermandad, léase "montar el gobierno de Alá en la tierra" (es decir, alcanzar la hegemonía islámica). Elkadi describe el enfoque estratégico a largo plazo de la organización: "Primero cambias a la persona, después a la familia, después a la comunidad, entonces al país".

Su esposa Imán no es menos explícita; todos los asociados a la Hermandad, dice, tienen el mismo objetivo, que es "educar a todos acerca del Islam y seguir las enseñanzas del Islam con la esperanza de establecer un estado islámico".

Además de Elkadi, el artículo ofrece información de Mustafá Saied (a cuyas experiencias en la Hermandad Musulmana el Wall Street Journal dedicó un especial en diciembre del 2003, sin mencionar las metas islamistas de la organización). De Saied, el Tribune nos informa de que "descubrió que la Hermandad norteamericana tenía un plan para lograr el gobierno islámico en América: convertiría a los norteamericanos al Islam y elegiría para puestos políticos a musulmanes de ideas afines. "Son muy inteligentes. Los demás son crédulos", dice Saied. "Si la Hermandad presenta a alguien a unas elecciones, los musulmanes le votarían sin saber que es de la Hermandad"."
Citando documentos y entrevistas, el equipo del Tribune destaca que la hermética Hermandad, en un esfuerzo por adquirir más influencia, emergió en Illinois en 1993, incorporándose como la Sociedad Musulmana Norteamericana. La MAS, con cuartel general en Alejandría, Virginia, y afirmando tener 53 sucursales por todo Estados Unidos, se implica en un abanico de actividades. Éstas incluyen campamentos de verano, una gran conferencia anual, página web, y la Universidad Islámica Norteamericana, principalmente una escuela a distancia en el Detroit suburbano que entrena a profesores e imanes.

Por supuesto, MAS niega cualquier intención de asumir el control del país. Uno de sus funcionarios superiores, Shaker Elsayed, insiste en que "MAS no cree en crear un estado islámico en Norteamérica sino que apoya el establecimiento de gobiernos islámicos en tierras musulmanas. El objetivo del grupo en Estados Unidos, dice, "es servir y desarrollar la comunidad musulmana y ayudar a los musulmanes a ser los mejores ciudadanos de este país que puedan". Eso incluye preservar la identidad musulmana, particularmente entre los jóvenes. "

A pesar de esta negativa, el Tribune concluye que las metas de MAS están bastante claras:
"Parte de la página web de la sucursal de Chicago está dedicada a adolescentes. Incluye materiales de lectura que dicen que los musulmanes tienen el deber de ayudar a crear gobiernos islámicos por todo el mundo y que deben estar preparados para tomar las armas para hacerlo. Un pasaje afirma que "hasta que las naciones del mundo tengan gobiernos islámicos funcionales, cada individuo descuidado o perezoso al trabajar para el Islam es pecado". Otro dice que el carácter secular y el materialismo occidentales son diabólicos y que los musulmanes deberían "perseguir esta fuerza malvada hasta sus propios territorios" e "invadir su corazón occidental".

En el Rosemont suburbano, Illinois, varios miles de personas asistieron a la conferencia anual de MAS en el 2002, en el centro de convenciones de la zona. Un orador dijo, "que todos nos sintamos emocionalmente ligados al objetivo de un estado islámico" en Norteamérica, pero que tendría que esperar debido a la modesta población musulmana. "No debemos cruzar obstáculos que no podamos saltar aún".

Estas revelaciones son particularmente sorprendentes, viniendo de donde vienen sólo días después de que un artículo del Washington Post titulado "En busca de amigos entre los enemigos", informe de cómo algunos diplomáticos y funcionarios norteamericanos de inteligencia creen que la influencia de la Hermandad Musulmana "ofrece una oportunidad para el compromiso político que podría ayudar a aislar a los jihadistas violentos". Graham Fuller es citado diciendo que "es el movimiento por excelencia del mundo musulmán. Es algo con lo que podemos trabajar". Demonizar a la Hermandad, advierte, "sería temerario hasta el extremo". Otros analistas, como Reuel Gerecht, Edward Djerejian, y Leslie Campbell, son citados estando deacuerdo con esta perspectiva.

Pero es un enfoque profundamente erróneo y peligroso. Incluso si la Hermandad Musulmana no se asocia específicamente a la violencia en Estados Unidos (como lleva asociándose en otros países, incluyendo Egipto y Siria), es profundamente hostil a Estados Unidos y debe de ser tratada como un componente vital de la fuerza de asalto del enemigo.

El Discurso del Siglo
Pablo Molina Libertad Digital 24 Septiembre 2004

Si en algo estamos de acuerdo la inmensa mayoría de los medios de comunicación, es en el carácter trascendental de la alocución de nuestro Presidente del Gobierno en el pleno de las naciones unidas del pasado martes —para ser justos quizás debiéramos empezar a referirnos a ella como "El Discurso"—, que sin duda marcará un antes y un después en la historia de las relaciones internacionales. La belleza formal de la homilía de Zapatero enmarca, además, de forma excelsa, la nutricia sustancia intelectual de un texto en el que hay insistencias, pero apenas paradojas, porque cada pensamiento responde a una interpretación coherente de la moral y, en definitiva, a una cosmovisión vocada al sistematismo, como es habitual en la producción intelectual de Rodríguez Zapatero. Lo que aparenta ser un batiburrillo de lugares comunes, revolucionario ma non troppo, típico del pensamiento adolescente, encierra en su interior ricas enseñanzas sobre cómo afrontar los grandes retos de la humanidad, especialmente en cuestiones del terrorismo internacional islámico, valga la redundancia.

Siendo esto así, resulta difícil encontrar explicación a la conspiración de silencio con la que la blogosfera internacional ha acogido la disertación platonizante de nuestro presidente, pues, por extraño que parezca, ha resultado imposible encontrar referencias al «Discurso» en los weblogs internacionales de cierta relevancia. O bien los autores se encuentran bajo los efectos del impacto emocional de las propuestas de Zapatero, o José María Aznar, después de cornear mortalmente a Manolete y chantajear a los patronos de la prensa democrática española, ha deslizado su negra mano por las zahurdas de internet boicoteando el gozoso recibimiento que el verbo zapateril sin duda merece.

La necesidad de profundizar en la igualdad entre los sexos como medio de acabar con el terrorismo internacional, es el primer hallazgo conceptual que encontramos en El Discurso. Zapatero se refiere, sin duda, a nuestro sistema occidental, aherrojado por veinte siglos de cultura judeocristiana, que mantiene a más de la mitad de nuestra sociedad marginada en razón de su sexo, pues la cultura islámica, si por algo se distingue es por su rigurosa observancia de la igualdad de género: los devotos islamistas degüellan a los infieles exactamente igual tanto si se trata de hombres como de mujeres. ¿Cabe mayor ejemplo de igualitarismo?.

La alianza entre civilizaciones —Zapatero se refiere sin duda a la Civilización y el mundo islámico—, se nos antoja un escollo más difícil de superar, en tanto las enseñanzas coránicas, que ordenan la vida social de los países que adoptan la Sharia como código civil y penal, no admiten, hasta el momento, más consenso con los infieles occidentales que el sometimiento o la destrucción. Pero Zapatero cuenta en su empeño con la herramienta diplomática más poderosa que ha visto la vieja Europa desde Metternich, nuestro canciller Moratinos, de cuyos buenos oficios cabe esperar el éxito de este empeño en favor de la paz mundial y del entendimiento entre los pueblos del orbe.

Pero nuestra capacidad exegética se revela insuficiente para enfrentarnos al apotegma que en rigor vertebra todo El Discurso. Dice Zapatero que «la paz es la tarea. Una tarea que exige más valentía, más determinación y más heroísmo que la guerra. Por eso las tropas españolas regresaron de Irak». Después de consultar las fuentes más solventes, desde Clausewitz a Sun Tzu, pasando por Javier Solana, seguimos sin poder ofrecer una interpretación satisfactoria de este asombroso principio. Y es que ese es precisamente el principal atractivo de la teoría política elaborada por Zapatero; nunca hasta ahora se le había ocurrido a nadie decir cosas así. Al menos en público.

Islam
Perversos contra herejes
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Septiembre 2004

La civilización occidental está en guerra contra el terrorismo islamista, pero no será vencido mientras no conozcamos sus principales claves "religiosas" que, dicho sea de paso, son más difíciles de comprender de lo que cree una parte de la opinión occidental deformada por los tópicos del hombre masa. Entre esos tópicos hay uno que prevalece al hablar de religión: todas son más o menos iguales y todas tienen su fanatismo. Falso. De ahí la importancia que este cronista le da a pensamientos forjados a contracorriente, o sea a pensamientos, que consiguen traer luz donde reina la oscuridad. Por ejemplo, el lunes, Gabriel Albiac recordaba, en una magnífica columna publicada en La Razón, la diferencia esencial entre el Islam y las otras religiones reveladas, que pone sobre la mesa el obstáculo más difícil de superar para nuestra civilización de raíces judeocristianas, a saber, los criminales islamistas ni siquiera se consideran inhumanos.

Esa perversión, contra lo que defienden algunos "bienpensantes" occidentales, tiene un soporte seguro en el Corán. Es imposible explicar la bestialidad de los crímenes cometidos en nombre de Alá por el terrorismo islamista, si alguien acepta, como dice el Corán, que "no sois vosotros quienes los matasteis; Dios los mató". La cita de Albiac no puede ser más oportuna. Los islamistas pueden seguir matando indefinidamente sin alcanzar jamás la conciencia de su inhumanidad, porque tampoco tienen conciencia de su humanidad, de su diferencia entre Dios y los hombres. Dios es lo único inhumano. Mientras que en la religión islámica parece que no hay opción a la intervención humana, en las otras reveladas cabría hablar de una "libertad religiosa" que nos hace responsables ante Dios y ante nuestros semejantes.

Porque el Islam no da opción alguna a la humanidad, o mejor, al desarrollo de la libertad, puede fácilmente comprenderse la imposibilidad de llamar inhumanos a los crímenes del terrorismo islamista. He ahí la principal clave del fanatismo integrista en esta guerra mundial contra Occidente. El Corán es contundente a la hora marginar al hombre en la búsqueda de la verdad. En efecto, aunque todas las religiones reveladas tienden a buscar una autoridad externa absoluta y una garantía oracular de la verdad, es el Islam la única que no deja margen alguno a la intervención de los hombres en la búsqueda de la verdad. Islam significa "sumisión" a la voluntad soberana de Alá. El musulmán es el "que se somete" a Alá y obedece sus designios inescrutables, según fueron revelados a Mahoma en el Corán y sin posibilidad de interpretación alguna. Jamás triunfaron en esta religión quienes sostuvieron, como la escuela mutazilí, que el Corán era susceptible de interpretación porque estaba escrito en árabe, por lo tanto, con palabras humanas.

Si el islámico es, sobre todo, quien está sometido, entonces la libertad de los hombres es para el Islam quimera, porque todo depende del libro, de un único libro, que ha sido dictado en árabe directamente por Alá a su profeta Mahoma. Si no fuera, pues, por esa revelación directa, el Islam podría ser considerado una herejía del judaísmo o del cristianismo, de hecho así ha sido presentada durante siglos esta religión, que tomó la mayor parte de sus contenidos del judaísmo y el cristianismo, casi siempre de forma manipulada y desfigurada. Pero esa nueva revelación directa de carácter prescriptivo no sólo hace al Islam diferente de las otras religiones reveladas, sino que la convierte en una fuerza terriblemente "conservadora". En suma, si el Islam es la religión del Libro, del Corán, transcrito de una tabla conservada en el cielo y revelada a Mahoma como Palabra literal de Alá, nadie puede llamarse a engaño al leer "no sois vosotros quien matasteis; sino Dios" (Corán, VIII, 17). El islamista que mata no tiene responsabilidad. Coste cero, dice con toda la razón Albiac, porque el único inhumano es Alá... Y, encima, hay gente en Occidente que ve en todo esto un camino de liberación.

Bazofia impresa
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Septiembre 2004

“ La afirmación realizada desde el Grupo Prisa envía un claro mensaje: Contra Aznar vale todo ”
El ventilador, definitivamente, está encendido. El Grupo Prisa se ha encargado, desde un editorial del diario El País, de abrir la puerta al odio, al rencor y a la bazofia política. Con esta posición impresa en las páginas del diario de Polanco se da un paso desconocido en la democracia española.

La dialéctica política, el enfrentamiento parlamentario o incluso la crispación entre distintos partidos, no justifica nunca traspasar la línea del respeto democrático. Parece que no les importa en exceso la estabilidad y la normalidad. Para ellos, por encima de todo, están las fobias personales. Han decidido demoler todo lo que huela a José María Aznar, y parece que para ello van a utilizar todos los medios a su alcance. Con un estilo más propio del gangsterismo que de las reglas democráticas, quieren vapulear todo lo que se mueva y no esté con ellos.

¿En qué cabeza cabe una comparación entre un presidente del Gobierno de España, elegido democráticamente con mayoría absoluta, con el "terrorista de terroristas"? ¿Dónde se quiere llegar? ¿Cuánto nerviosismo esconde esta actitud hacia Aznar desde unos medios que tienen mucho de lo que responder por lo ocurrido el 13 de marzo? ¿Con qué derecho el Grupo PrIsa realiza esta comparación, cuando ellos alentaron desde su radio el asalto de las sedes del PP en la jornada de reflexión?

El editorial del diario El País no ha sido un simple desliz, o una frase descuidada perdida en las páginas de un periódico. La afirmación realizada desde el Grupo Prisa envía un claro mensaje: contra Aznar vale todo. Un mensaje para los populares, pero también para los propios socialistas. El objetivo es Aznar, laminar toda huella del ex presidente del Gobierno. Con esa intención, están dispuestos a lo que sea. Y es que cuanto más enredados están en la manipulación, más quieren enredarnos a todos. Pero esta vez han tocado fondo, se han delatado de tal manera que ahora veremos lo que pasa. Están actuando como dueños de una situación de la que no son propietarios. Y lo siento pero no. No queremos comer de su bazofia.

El burro catalán
José García Domínguez Libertad Digital 24 Septiembre 2004

Si vienes a Cataluña, ni se te ocurra pensar que ya eres de Cataluña. Eso lo decidirá el president Maragall en su momento, si llega. De todos modos, te confesaré que la condición necesaria, aunque no suficiente, para que nos predispongamos a concederte la gracia exige que coloques un asno justo al lado de la matrícula del coche. Sí, has leído bien, un burro, y cuanto más grande mejor. ¿Recuerdas aquello de que "si ellos tienen ONU, nosotros dos"? Pues es lo mismo. Porque si allí hay toros, aquí sobran rucios. Aunque no creas que podrás recurrir a cualquier pollino en ese rito de acceso a la tribu. Has de saber que la liturgia exige el concurso de un auténtico garañón patrio, del genuino pollino del país. Así, tu blasón hará honor a ese glorioso rucho, milagrosamente preservado a través de los siglos de la promiscuidad con los genes de la coz ajena. Sólo él te ungirá en la esencia de la burricie autóctona, incontaminada; la de la casa, la que algún día podrás afirmar como propia.

Tal vez hayas oído del fondo exquisitamente cultural de nuestro nacionalismo; en ese caso no irías equivocado. Mas ten en cuenta que por empatía, vivimos impregnados hasta el tuétano de todo lo francés. Quiero decirte con eso que Baudrillard y Lacan nos son tan familiares como próximos te resulten a ti Concha Velasco o Tony Leblanc. Y no te digo nada de Levy Strauss, que es como de la familia. Con decirte que Mayor Zaragoza convenció a la Asamblea de la UNESCO de que lo suyo, que es lo nuestro, se adoptara como definición universal de cultura. Porque lo suyo, que ya te digo que viene a ser lo nuestro, ahora es lo canónico. Lo dicen los papeles de la ONU: la cultura está constituida por todos aquellos hábitos, tradiciones, normas y conductas que conoce hasta el más burro de los miembros de una sociedad. Porque la integran los saberes que cualquiera adquiere únicamente con nacer ahí, vivir ahí y jamás, bajo ningún concepto, ir más allá de ahí.

¿Lo comprendes? El zopenco que te escoltará por las calles y carreteras será tu certificado de universalidad. El zote acreditará tu condición de ilustrado. Serás un cosmopolita autentificado por el rudo puro, la nueva Minerva de nuestra postmodernidad. Él te elevará a doctor en la academia del adoquín enciclopédico. Te transmutará en un nuevo Sócrates de los zoquetes. Ahora ya lo sabes. Como tampoco debes ignorar lo que sigue. Si te negaras a honrar a nuestro borrico, nunca preguntes por quién rebuzna. Lo hará por ti.

Cosas del tripartito
Cartas al Director ABC 24 Septiembre 2004
El tripartito ha sancionado a Correos y a ocho empresas más con 30.000 euros «por no rotular en catalán». El pasado día 9, mi esposo fue a la delegación del Ministerio de Trabajo para solicitar un impreso. No hubo manera de que el impreso fuese en castellano y, después de esperar un buen rato, tuvo que aceptar el catalán.    Ángeles Torre-Marín de Carrera.   Barcelona.

Occidente contra el terrorismo
Cartas al Director ABC 24 Septiembre 2004

¿David contra Goliat, o al contrario? Los tirachinas como el viejo canuto del colegio no sirven más que para cabrear al que recibe la pedrada o la bola de papel endurecida a base de saliva. Algo así le ocurre a Occidente con el terrorismo, sea de la clase que sea. Y no estamos comparando aquí armas en el sentido estricto del término, sino las posibilidades de reacción, de desgastar, de convencer y de castigar al enemigo.

El terrorismo secuestra, asesina, masacra, hace la guerra sucia, se ríe de los derechos humanos y no participa de ninguna convención internacional de derecho humanitario, como tampoco tiene entre sus filas a Human Rights Watch o a Amnistía Internacional haciéndole una oposición voraz que desmonte sus estructuras (más bien diríamos lo contrario). Ni que decir tiene que el terrorismo carece igualmente de leyes y de principios morales propios de nuestra civilización cristiana -no se habla aquí de religión, sino de tradición política-, y que su diálogo es la extorsión y su talante, la muerte.

Todo eso lo sabemos ya, pero ¿realmente somos conscientes de que Occidente, por sus propias estructuras, carece actualmente de los medios morales y políticos para hacerle frente?
Algo oscuro y contradictorio deja entrever esta cuestión: si no somos capaces de defendernos, ¿cómo podremos defender los principios morales y políticos que actualmente nos impiden actuar? Desde luego, con las frivolidades y sinsentidos de nuestro presidente Zapatero es de presumir que no.    Rafael A. Martín Rivera.     Madrid.

ex ministro de ucd e impulsor del actual estado de las autonomías
Manuel Clavero Arévalo: «El Gobierno débil de Madrid les ha dado alas a los nacionalismos excluyentes»
Diputado en las Cortes constituyentes, ministro para las Regiones con UCD, impulsor del Estado autonómico, dimitió del cargo cuando el Gobierno se opuso a que Andalucía accediese a la autonomía por el artículo 151. El tiempo le ha dado la razón
BENITO FERNÁNDEZ ABC  24 Septiembre 2004

«El pueblo andaluz se echará a la calle si se siente agredido»
-Usted fue uno de los primeros impulsores del Estado de las Autonomías, ¿cree que la evolución del mismo en estos 25 años ha perjudicado a la unidad de España?
-Hay que tener en cuenta que la Constitución de 1978 era realmente asimétrica. A Cataluña, País Vasco y Galicia se les daba una prima por haber obtenido en plebiscito su Estatuto durante la República y se les garantizaba Poder Legislativo, Consejo de Gobierno y Tribunal Superior de Justicia. A mí no me gustaba aquello porque era una asimetría gradualista y conseguí que se introdujera en la Constitución la posibilidad de que alguna Comunidad llegara a una autonomía tan plena como éstas siempre que se sometiera a un rigurosísimo sistema de acceso. Me lo admitieron y quién me iba a decir entonces que iba a ser Andalucía la única que ha ido por ese procedimiento, aunque teniendo que hacer dos referendos...

-Pero ese modelo inicial, ¿no se ha visto totalmente superado?
-El modelo autonómico que hemos tenido ha sido el que estaba diseñado en la Constitución, con la particularidad de que Andalucía rompió en parte esta asimetría y, al lograrlo, forzó a que las Comunidades del \ 143 también lo consiguieran.

-Un modelo que ha funcionado...
-Este modelo ha funcionado bien en estos 25 años y así ha sido reconocido por todos. Lo que ocurre es que, a la vez que conmemorábamos el XXV aniversario de la Constitución, se puso en marcha el Plan Ibarretxe y el tripartito catalán...

-Que lo han puesto en cuestión...
-El Gobierno débil existente en Madrid le ha dado alas a los nacionalismos. El PSC en Cataluña depende de Carod y el Gobierno en Madrid depende del tripartito catalán. Por un lado, el plan Ibarretxe y, por otro, las declaraciones de Maragall diciendo lo de la modificación del Estatuto y lo de Cataluña como nación, nos llevan a este momento que, en cierto modo, es preconstituyente, sobre todo, cuando el PSOE ha dicho que se va a modificar la Constitución en cuatro puntos, que va a apoyar la modificación de los Estatutos y que se va a modificar, a petición del tripartito catalán, el sistema de financiación autonómica. Con todo ello estamos en un momento delicado sobre una cuestión que fue la más difícil de consensuar en la Constitución de 1978.

-Ciertos nacionalismos ponen en cuestión la Constitución de 1978. Bajo esa perspectiva, ¿los nacionalismos son buenos o malos?
-Los nacionalismos no son malos si son moderados y si son demócratas.Ahora; si consisten en ir pidiendo cada vez más para llegar a una cosoberanía o a la independencia, naturalmente eso no cabe dentro de la Constitución.

-¿Cree que vamos encaminados irremisiblemente hacia un Estado federal?
-Para ello tendría que modificarse el artículo 2º de la Constitución y eso requeriría un referéndum, unas mayorías muy cualificadas, la disolución de las Cortes, elecciones generales... La Constitución habla en su artículo segundo de la unidad de la nación española. Cualquier fenómeno de cosoberanía, de Comunidad libremente asociada, de Comunidad Nacional o de Nación serían palabras mayores. Y, por supuesto, pasar de la definición de España del artículo segundo a un Estado federal, además de no responder a la realidad española, supone la modificación del núcleo duro de la Constitución. Es problemático que todo ello pasara por un referéndum.

-¿Qué le parece el plan Ibarretxe?
-Es un plan inviable porque no es la reforma de un Estatuto, sino la reforma de la Constitución. Propone una Comunidad libremente asociada al Estado, por lo tanto, si es «libremente» significa que cuando quiera deja de serlo. Por otro lado, tiene preceptos que no encajan en la Constitución, por ejemplo, el que haya en el Tribunal Constitucional una Sala de conflictos entre el País Vasco y el Estado con un número igual de miembros designados por los vascos y por el Gobierno. Eso rompe la Constitución. Yo creo que el plan Ibarretxe es inviable e inconstitucional tanto en en su contenido como en el procedimiento, porque han anunciado algo que es un reto al Estado. Si las Cortes no aprueban el proyecto que envíe el Parlamento Vasco, someterán su proyecto a una consulta popular. Eso es manifiestamente anticonstitucional.

-Hablando de la reforma constitucional propuesta por el PSOE, ¿no supone abrir un melón que podría traer consecuencias imprevisibles?
-La propuesta de que haya una lista de Comunidades autónomas que han luchado por la autonomía y que su nombre figure en la Constitución, en sí no tendría mayor trascendencia, pero tanto Carod como Maragall han planteado otra cosa y es que cada una lleve no sólo el nombre, sino el apellido, es decir, qué es constitucionalmente una Nacionalidad, una Comunidad libremente asociada, una región, una Nación, una Nacionalidad histórica... Eso es enormemente delicado. Si empezamos a ponerle calificaciones políticas a las Comunidades que impliquen que en el futuro el legislador les dé a unas un régimen y a otras otro, eso desborda lo que en principio fue la reforma de la Constitución.

-Maragall también ha planteado que Cataluña negocie los Presupuestos Generales del Estado con el Gobierno...
-Eso no se puede ni contemplar. La negociación de los Presupuestos se hace con los grupos parlamentarios y lo que es verdaderamente insólito es que un grupo parlamentario, que no lo es porque forma parte del Grupo Socialista, pueda unirse a Esquerra Republicana y a Iniciativa por Cataluña para negociar junto a ellos con un Gobierno al que le están dando su apoyo.

-Otro de los puntos de reforma constitucional planteados por el PSOE es el de convertir al Senado en Cámara territorial.

-Sería una consolidación que hubiera una Cámara de las Comunidades autónomas, una manera de que las Comunidades participaran en la formación de la voluntad del Estado, aunque hay que decir que el Senado sería un órgano del Estado y no de las Comunidades.

-Pero, ¿no podría eso crear problemas de competencias?
-Hasta ahora el Senado no ha creado problemas, habrá sido más o menos útil, pero no ha creado problemas porque casi siempre el partido que ha tenido mayoría en el Congreso también la ha tenido en el Senado. Puede que eso cambie cuando haya senadores de las Comunidades autónomas y el Senado pueda bloquear si se le dan competencias.

-¿Cuál sería, entonces, la composición de este nuevo Senado?
-Hay tres fórmulas posibles. Que los representantes de las Comunidades autónomas sean los propios gobernantes de éstas; que sean designados por el Consejo de Gobierno, aunque no sean miembros de éste; que sean designados por el Parlamento autonómico, o que haya una lista de representantes que se vote en las elecciones autonómicas.

-¿Cree necesaria la reforma del Estatuto andaluz?
-Cuando se anunció, hace ya dos años, creo que no era necesaria porque muchas de las cosas que se querían poner en el Estatuto podían hacerse por leyes del Parlamento autonómico. Pero en estos momentos, en los que el Estado y las Comunidades plantean reformar los distintos Estatutos, la cosa cambia. Lo que hay que ver ahora es el tiempo, el calendario. ¿Espera Andalucía a que termine el debate del Estatuto catalán y vasco o, por el contrario, nos adelantamos para decirle a todos «he aquí una reforma que respeta la Constitución»? Lo más prudente es esperar y ver cómo el Gobierno trata a Cataluña y al País Vasco y, a partir de ahí, ver lo que le puede corresponder a Andalucía.

-¿Cree usted que Zapatero está condicionado por Maragall?
-No podemos olvidar que el presidente del Gobierno fue designado secretario general del PSOE por nueve votos contra las tesis de la cúpula y salió gracias al PSC y a Maragall. En las elecciones catalanas, Zapatero se comprometió a apoyar el Estatuto que aprobara el Parlamento catalán, aunque espero que ese compromiso no sea absoluto, sino que sea siempre que esté dentro de la Constitución.

-Un compromiso asimétrico...

-Hay una manera de asimetría en la Constitución que consiste en que el Estado pueda delegar por Ley Orgánica en determinadas Comunidades autónomas competencias de titularidad estatal que sean susceptibles de delegación. Por ahí puede Cataluña acceder a ciertas competencias. Y Andalucía no puede renunciar a estar en esta primera línea. Creo que esta asimetría es la que muchos tienen actualmente en la cabeza.

«El pueblo andaluz se echará a la calle si se siente agredido»
-Son muchos los que hablan de la deuda histórica, ¿se puede cuantificar?
-La llamada deuda histórica es la disposición adicional segunda del Estatuto. En Andalucía, el nivel medio de los servicios básicos es muy inferior a la media española. Por lo tanto, el Estado tenía que poner cantidades en los Presupuestos Generales para igualar ese nivel. Es difícil cuantificarla.

-¿Qué pretende la plataforma «Andaluces levantaos»?
-Pretende defender Andalucía en un momento en el que se va a modificar la Constitución y los Estatutos y lo que algunos quieren puede afectar a lo que se consiguió el 28-F. La finalidad es que si se producen estas reformas, Andalucía no pierda el rango de primera categoría que tiene actualmente.

-¿Cree que el pueblo andaluz está dormido?
-El sentimiento autonomista en Cataluña y el País Vasco es muy fuerte y eso se traduce en las urnas. En Andalucía el hecho de que haya habido un Gobierno del mismo color durante veinte años implica que sean muchos los que, con la política de subvenciones o con el funcionariado de la Junta, haya muchos intereses que pretenden el mantenimiento de la actual situación.

-¿Pero existe en Andalucía ese sentimiento autonómico?
-Hay un sentimiento andaluz, pero ese sentimiento no nos lleva a ser antiespañoles, que es la gran tragedia de otros pueblos cuando el sentimiento autonómico choca con el sentimiento del Estado. Lo malo es que ese sentimiento no se traduce en las urnas y sólo aflora cuando existe un agravio comparativo, como en el 28-F. Nosotros queremos que ahora renazca ese sentimiento y, por eso, nos llamamos «Andaluces levantaos». -¿Es la plataforma el germen de un futuro partido?
-No es ni será un partido político. La plataforma no nace contra nadie, ni contra la Junta ni contra los partidos. A los partidos les interesa que haya una sociedad civil detrás que les apoye o les critique si no defienden a Andalucía.

-¿Quiénes pueden formar parte de «Andaluces levantaos»?
-Hemos tenido una acogida impresionante. Estamos abiertos a incorporaciones pero, sobre todo, nos interesan personas capacitadas que aporten estudios serios y que no ocupen cargos en los partidos.

-Usted, Escudero, Rojas-Marcos, Pimentel. Andalucía hace extraños compañeros de viaje...
-Eso es lo bueno que tiene esta plataforma, aunque haya diferentes ideologías, la finalidad es común. Tenemos los mismos sentimientos, los mismos objetivos, las mismas finalidades y sabremos estar por encima de discrepancias, porque por Andalucía bien vale la pena unirse.

-¿Se levantarán los andaluces si resultan agraviados?
-Si perdemos lo que ganamos el 28-F, si nuestros derechos fueran agredidos, naturalmente que el pueblo tendría que salir a la calle. Aquello se ganó para siempre y no para que 25 años después vengan ahora con reformas que nos priven de lo que entonces se consiguió.

La periodista Carmen Gurruchaga publica el libro «Los cómplices de ETA»
ABC 24 Septiembre 2004

MADRID. La periodista Carmen Gurruchaga presentó ayer su libro «Los «cómplices» de ETA», un texto que, según lo definió su autora, «está hecho desde la honestidad». Gurruchaga estuvo acompañada en el acto por Carlos Herrera y por la coordinadora de Participación y Acción Sectorial del PP, Ana Pastor. La ex ministra indicó que «la lucha contra el terrorismo es sobre todo contra el entorno de ETA» y añadió que «existe un sistema que permite la pervivencia» de la banda terrorista y que «ha protegido su entorno y su ecosistema psicológico, social, económico y político, lo que es una vergüenza para nuestro país».

Gurruchaga, por su parte, mantuvo que Francia «se ha portado mal, ya que han tenido más miedo que vergüenza de que ETA atentara en su territorio. Por eso los etarras han vivido mejor allí que en el País Vasco».

PORQUE “CAMINA EN DIRECCIÓN CONTRARIA”
Gotzone Mora y la AVT abandonan el concierto homenaje a las víctimas por la presencia de Llamazares
Este miércoles se celebró en el Auditorio Nacional de Madrid un concierto en homenaje a las víctimas del terrorismo organizado por la Fundación Víctimas del Terrorismo y la Fundación para la Libertad. Los Príncipes de Asturias presidieron el acto que contó con la presencia de la ministra de Cultura, Carmen Calvo; el presidente del Congreso, Manuel Marín, y el secretario general adjunto del PP, Ángel Acebes, entre otros. Pero la presencia de Gaspar Llamazares indignó los organizadores del concierto, que decidieron abandonar el auditorio. En el caso de la AVT, no llegaron ni a entrar.
Libertad Digital 24 Septiembre 2004

En declaraciones a Libertad Digital, la edil socialista de Gecho y miembro del Foro de Ermua Gotzone Mora, manifestó su indignación por el hecho de que el coordinador general de IU acuda a un acto de apoyo a las víctimas cuando su partido en el País Vasco hace lo contrario.

Gotzone recordó que este jueves, en el Pleno municipal de Gecho, los dos ediles de IU-EB, Iñaki Urkiza Arana y Aitor Lafuente Calderón, apoyaron las ayudas al colectivo de familiares de presos etarras y rechazó los solicitados por las víctimas. Además, según explica Gotzone Mora, el alcalde, Iñaki Zarraoa (PNV), pidió al secretario que constaran en acta sus declaraciones “por si había que tomar medidas legales”.

Por estas razones, Mora justificó el haber abandonado el concierto homenaje por “no estar en el mismo lugar que un señor que pudiendo tomar decisiones a favor de las víctimas, camina en dirección contraria”. La también profesora de la Universidad pública del País Vasco insistió en que las decisiones del Gobierno para volver a permitir que los presos etarras estudien en la UPV tuvo recientemente un nuevo episodio cuando varios miembros del colectivo Etxerat (familiares de presos etarras) entregaron una carta al rector para insistirle en la necesidad de que vuelvan a matricularse.

Al abandono del concierto tras la indignación por la presencia de Llamazares se sumaron muchas personas, entre ellas, el presidente de la AVT, José Alcaraz. En declaraciones a Libertad Digital, Alcaraz dijo que decisión no entrar al recinto “cuando vi la presencia de Llamares”. En su opinión, “hay que velar por la memoria de las víctimas y eso no se puede hacer con un señor que viene a hacerse la foto cuando el resto del año su formación esta del lado de los terroristas y no de las victimas”. Para el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, “es el momento de un paso más delante de las victimas después de tanta humillación”.

El concierto comenzó a las 19.30 horas de este viernes. Los organizadores fueron recibidos por la ministra de Cultura, Carmen Calvo, el presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín, la presidenta de la Fundación para la Libertad, Edurne Uriarte, y Ana María Vidal, vicepresidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, que preside Adolfo Suárez.

Durante el concierto, dirigido por Inma Shara, la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española interpretó obras de Sergei Rachmaninov, Antonín Dvorák y Jesús Guridi. Esta es la segunda edición de estos homenajes. En junio de 2003 tuvieron lugar otros dos conciertos. El primero en Bilbao y el segundo en Madrid, presidido por la Reina.

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