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Recortes de Prensa     Lunes 27 Septiembre 2004

Los nacionalistas y su insaciable trastorno de identidad
EDITORIAL Libertad Digital 27 Septiembre 2004

Otra capitulación del talante
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Septiembre 2004

Jugar a la secesión
Editorial El Ideal Gallego 27 Septiembre 2004

La gaita, la sardana y la jota
Antonio Pérez Henares El Ideal Gallego 27 Septiembre 2004

Las cancillerías ignoraron a ZP en la ONU
Carlos DÁVILA La Razón 27 Septiembre 2004

O cómo ganarse a los niños
Cristina Losada Libertad Digital 27 Septiembre 2004

LA MAQUINARIA DEL DESCRÉDITO
HORACIO VÁZQUEZ-RIAL ABC 27 Septiembre 2004

Terroristas y privilegios
Editorial La Razón 27 Septiembre 2004

¿Ciudadanía como la del 13-M No, gracias
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 27 Septiembre 2004

El despilfarro público
Luis María ANSON La Razón 27 Septiembre 2004

Irán juega con fuego
Opinión El País  27 Septiembre 2004

Las opciones
GEES Libertad Digital 27 Septiembre 2004

Alianza de barbarismo
GEES Libertad Digital 27 Septiembre 2004

ETA se comunica de nuevo por vídeo
Lorenzo Contreras Estrella Digital 27 Septiembre 2004

Telecampa e historia
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo  27 Septiembre 2004

Cómo abortar la civilización

José García Domínguez Libertad Digital 27 Septiembre 2004

Lenguas
Tomás CUESTA La Razón 27 Septiembre 2004

El Discurso del Siglo
Pablo Molina Libertad Digital 27 Septiembre 2004

DIVISIÓN Y DICTADURA
GERMAN YANKE ABC  27 Septiembre 2004

Tradicional amistad
Luis GONZÁLEZ SEARA LR  27 Septiembre 2004

La palabra contra la piedra (y 2)
IÑAKI UNZUETA El Correo  27 Septiembre 2004

El lendakari
Cartas al Director ABC  27 Septiembre 2004

Islamistas en prisión
Cartas al Director ABC  27 Septiembre 2004

Los presos etarras gozan de celdas dobles, psicólogos en euskera, horas de patio extras y ordenadores propios
Marcos S. González La Razón 27 Septiembre 2004

La Policía grabó las órdenes de El Chino para trasladar a Madrid la dinamita de Asturias
Libertad Digital 27 Septiembre 2004

El Foro de Ermua compara el vídeo de ETA con los de Zarkaui y las decapitaciones
Agencias Libertad Digital  27 Septiembre 2004

«El ataque a Aznar es un claro intento de acabar con un proyecto político que conviene a España»
Carmen Gurruchaga La Razón 27 Septiembre 2004

La defensora del lector de El País considera una imprudencia la comparación de Aznar con Ben Laden
Libertad Digital   27 Septiembre 2004
 


Los nacionalistas y su insaciable trastorno de identidad
EDITORIAL Libertad Digital 27 Septiembre 2004

En su primer discurso como presidente del PNV en el “Día del partido”, celebrado en la localidad alavesa de Foronda, Josu Jon Imaz ha hecho un llamamiento a la movilización de las bases de su partido para que en las próximas elecciones autonómicas, previstas para mayo, los nacionalistas logren la mayoría absoluta que permita aprobar el plan Ibarretxe en el Parlamento vasco.

Se constata una vez más, pues, la determinación de los nacionalistas en subvertir lo que es una consulta para que los ciudadanos vascos elijan a sus representantes autonómicos de los próximos cuatro años, y convertirla en coartada para violar el Estado de Derecho y decidir a su antojo el entramado político y constitucional del Pais Vasco y del resto de España. Una especie de pretensión golpista con la excusa de las urnas, pero a la que tampoco se renunciará en ningún caso.

En este sentido, Imaz se ha dirigido al jefe de Gobierno, Rodríguez Zapatero, "ahora que se abre una reforma constitucional", para advertirle, con esa forma característicamente totalitaria del nacionalismo identitario, de que "los vascos sólo aceptaremos participar en un proyecto de Estado en el que podamos participar desde nuestra libre decisión; nunca aceptaremos una Constitución española que no nos reconozca este derecho".

Se olvida Imaz de que los vascos ya votaron mayoritariamente a favor de la Constitución española y que, desde entonces, tienen la misma “libertad de decisión” política que el resto de los españoles. Aunque nunca se debe renunciar a hacer pedagogía frente al contradictorio y falso derecho de autdeterminación, la verdad es que poca novedad hay en el discurso de Imaz: Los “trastornos de identidad” de los nacionalistas serán siempre incurables mientras se apropien en exclusiva de los vascos y mientras hablen siempre de ellos en primera persona del plural.

Lo único que cabe constatar es que el famoso “talante ZP” —que, frente a la “crispación” e “inmovilismo” de Aznar, tanto se nos prometía como pócima para aplacar a los nacionalistas— lo único que logra es hacerlos más insaciables. No era poco el delirio que les inculcó el padre fundador Sabino Arana, como para que ahora vengan a darles cuerda el Zapatero de la fija sonrisa, de la mano de Maragall-Rovira y de la identidad de los pueblos de España...

Otra capitulación del talante
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Septiembre 2004

Como quien no quiere la cosa, como si aquí no pasara nada este lunes, hemos asistido a una nueva capitulación del Gobierno Zapatero. El anuncio realizado por la Consejera de Interior del Gobierno catalán pone encima de la mesa la verdadera realidad política de este Ejecutivo. No pueden dar un paso adelante sin consultar a sus socios; son incapaces de decir que no –una sola vez– a las ocurrencias de sus amigos catalanes. Zapatero está atado de pies y de manos en cuestiones importantes, en asuntos secundarios y casi hasta en las anécdotas cotidianas. Hoy son las matrículas, pero mañana será otra cosa. Así, cediendo y cediendo, tenemos el peligro de llegar a los cimientos del Estado. Eso sí, con mucha sonrisita y con mucho abrazo.

Pero esta nueva cesión del Gobierno Zapatero es una renuncia que tiene más calado del que parece. El Ejecutivo socialista se encuentra al pairo del último capricho del "tripartito". No estamos asistiendo a un escenario de diálogo. Lo que tenemos delante de nosotros es la operación permanente del chantaje político, de la advertencia y de la amenaza. Es la forma de gobernar con la que se han acostumbrado los del "tripartito" y que ha permitido –en una actitud que deja mucho que desear– el propio Zapatero. ¿Es importante que aparezcan las iniciales de las Comunidades Autónomas en las matriculas? Esas siglas o abreviaturas pueden tener más o menos importancia, pero lo que es ciertamente sobrecogedor es la imposibilidad de Zapatero de marcar una línea de actuación en su Ejecutivo.

Siempre pasa lo mismo. el Gobierno del PSOE cede y cede, luego pone cara de circunstancia para concluir recordando la cantinela de siempre: la falta de diálogo del Partido Popular. Lo que ocurre esta vez es que una estrategia repetida hasta la saciedad ya no cuela. Aquí la única verdad contante y sonante es que Zapatero no sabe decir "NO". A todo asiente, todo le parece correcto y todo lo encaja. Esto no es diálogo, esto se llama falta de voluntad, ausencia de fortaleza y debilidad institucional. Y lo demás son pamplinas.

Jugar a la secesión
Editorial El Ideal Gallego 27 Septiembre 2004

Algo tiene que tener el cargo de presidente del PNV que cada vez que llega el Alberdi Eguna -el día de su partido- hasta los seres más grises y anodinos, como Josu Jon Imaz, se transforman en una especie de endemoniados, poseídos por el diablo de la independencia, y arremeten contra todo aquellos que les huela a España, aunque sea el jamón serrano o la tortilla. Ayer, Imaz decidió que la Constitución les queda pequeña y optó por asegurar que nunca la aceptarán. Sin entrar en sus excesos demagógicos, como el que le llevó a afirmar que si el gobierno vasco hubiera tenido poder de representación en Bruselas la naval de Sestao no estaría en crisis, sus excesos verborreícos buscaron en todo momento lo que siempre buscan los políticos, aunque se disfracen de patriotas: el voto. Según Imaz, sólo con una mayoría absoluta del PNV se conseguirá la independencia. Eso sí, de nuevo se olvida del resto de los españoles, que algo tendrán que decir en un proceso en el que los nacionalistas vascos pretenden decir la misa y repicar las campanas ellos solitos. Y mientras eso sucedía en Vitoria, en Huesca la Guardia Civil localizaba y desactivaba una bomba colocada en una torreta de alta tensión perdida en un monte. ETA y su modo de comprender la lucha por la independencia, que ahora, en su última oleada, consiste en intentar impedir que “España” tenga electricidad, tal vez para llevarla a las cavernas de las que proceden los propios terroristas. Y lo peor es que aún hay quien se entretiene en juegos secesionistas.

La gaita, la sardana y la jota
Antonio Pérez Henares El Ideal Gallego 27 Septiembre 2004

Uno entiende y quiere a España en su diversidad. Pero de lo que se diferencia de los nacionalistas es de que, con el pretexto de que tienen un sentimiento identidad, lo enfrentarlo con el resto. Eso es, primero, una canallada por lo que significa de azuzar el enfrentamiento y en segundo lugar una postura de auténticos paletos.

Los nacionalismos radicales tienen su esencial punto de partida en la confrontación y exclusión del otro como elemento previo de autoafirmación. Un nacionalismo centralista, mal llamado españolista , pretendería así la imposición de unas señas de identidad determinadas como la comunes y el arrinconamiento de aquello que es diferente y plural. Eso fue la esencia del franquismo. Los nacionalismos periféricos que ahora estamos sufriendo pretenden exactamente lo mismo pero en sentido inverso. Extirpar aquello que no consideran autóctono, utilizar la lengua y la cultura y si es necesario falsificar la historia para crear al enemigo y reafirmar la seña de identidad precisamente en esa enemistad.

Quizá para que mejor lo comprendamos los unos pretenderían convertir, por ejemplo, al cante y baile andaluz en la esencia exclusiva de España y al castellano no ya en idioma hegemónico, que lo es por implantación en todo el Estado y en el mundo, sino exclusivo y excluyente de los otros. Los nacionalismo periféricos pretenden ahora exactamente lo contrario: extirpar el castellano y convertir a sus señas de identidad en excluyentes y confrontadas a las otras.

Eso es lo que la guerra de banderas en Cataluña lleva en las tripas. Y lo que hay que tener claro, aunque algunos les traiga por mal traer es que tan españolas son la sardana como el fandango, la gaita celta como la jota.

Las cancillerías ignoraron a ZP en la ONU
Carlos DÁVILA La Razón 27 Septiembre 2004

Con una implacable campaña contra Aznar y un dieciochesco o guerracivilista ataque a la Iglesia Católica, el peor Gobierno que haya tenido nunca la España democrática, intenta tapar su inepcia en la dirección del Estado. En el exterior, las cancillerías serias –incluidas la francesa y la alemana– han reaccionado silenciosamente al discurso de colegio menor que Zapatero perpetró en la ONU.

Los periódicos extranjeros no han dedicado una línea–él debe agradecerlo– a glosar a ese cuento de novena y huerfanitos con el que asombró a la concurrencia. En el interior, las acostumbradas pifias semanales han llevado o la rechifla general o la petición de los avisados defensores de ZP a pedir, por favor, un cambio urgente en el Ejecutivo. La encuesta de LA RAZÓN ha mostrado ya cómo el país empieza caer en la cuenta de en quién ha depositado sus favores electorales. Esta mezcla de torpeza, de progresismo con telarañas, y de ataque sin consciencia a una gran parte de la sociedad española, son los signos de una Administración cuyo primer jefe ha logrado en poco tiempo que un oficio, el de zapatero, y un apellido, el de ZP, pasen a ser sustituidos por un denuesto: «Ese, ese… es un zapatero», decía hace unos días displicentemente un oyente de una cadena de emisoras.
Una periodista, Isabel Durán, ha recogido ya literalmente de la calle, la extensión «americana» que se hace de Zapatero: llamarlo el «Chávez de Europa» no es un buen parangón para nuestro democrático presidente. La pregunta es si los ciudadanos están asumiendo, metabolizando como se escribe ahora, qué clase de gobierno tenemos, hasta qué punto de pazgüatismo llega su presidente.

La respuesta es que caminamos a pasos agigantados a ese punto de claridad. Lo que ocurre es que, antes de culminar este proceso, se va causar un daño enorme a la sociedad española. ZP aún debe creer que la violencia dialéctica –la otra, la protagonizaron otros– con que encaró las empresas del «Prestige» o la guerra de Iraq, son la falsilla sobre la que debe escribir su Gobierno; debe pensar, además, que su estrategia suicida de concesiones al independentismo no tiene gasto; debe estimar que su indefinición permanente ante cualquier asunto de trascendencia, puede valerle para pasar por el poder, eternizarse en él, sin romperse, ni mancharse. Aún, debe considerar que el acoso a, lo menos, una mitad de España que se siente agredida por los propósitos del Gobierno contra sus convicciones y sus ideas religiosas, es el pago obligado a los radicales que le auparon, con muertos del 11-M o sin ellos, al pretil de Moncloa. Pero España, la que dejó el PP, no es una cacharrería en la que pueda irrumpir un jamelgo airado pero con sonrisa de Netol; esta es una comunidad con quinientos años de historia común, en el más corto de los cálculos, que ya no quiere experimentos ni con gaseosa.

Los más generosos analistas siguen, artificial, hipócritamente, confiando –dicen– en las buenas intenciones de ZP. Los más pérfidos y desahogados la emprenden como perros rabiosos contra Aznar, para copiar lo que hacen las comadres: hablar de los defectos de las demás para no escarbar en sus miserias. Esa es la treta. Y el PP mientras tanto se apresta esta semana a abandonar su estupor, a no seguir llorando sobre la leche derramada de marzo, y ofrecer –esperemos– a sus diez millones de votantes un proyecto razonable ante tanto descrédito, ante tantísima estupidez. Rajoy parece que ha abandonado su mutismo (hasta hace días sus seguidores se sorprendían de que no hablaba una palabra), está feliz con sus frases ingeniosas, y promete renovación y alternativa.

Su fin de semana puede ser de gloria, pero también de pasión porque el Gobierno ha dispuesto en contra una «operación disfraz» para disimular el probable éxito de Rajoy y de su partido. Para la ocasión tienen que estrenar Rajoy y el PP un equipo nuevo, novísimo, de comunicación que deseche, para siempre, la pésima imagen que, gracias a los anteriores responsables, ha tenido el PP. O hace esto y construye una opción que se ocupe de una vez de denunciar los desastres socialistas, o ZP Netol seguirá yéndose de rositas. Y el país no lo perdonará: ni a uno, Zapatero, ni a otros, el PP.

Grandes mensajes de ZP
O cómo ganarse a los niños
Cristina Losada Libertad Digital 27 Septiembre 2004

Y la que vende esta temporada en España es la infinita bondad de ZP y sus muchachos, angelitos blancos que se oponen a los negros demonios de la guerra que dejan morir de hambre a los pobres Los maestros de zen les hubieran dado de bastonazos. A ZP, sus ministros y sus propagandistas. Si les atizaban a sus discípulos para que les sobreviniera la iluminación, cuanto más descargarían el golpe sobre quienes, posando de idealistas, falsean la realidad. Lo hacen con el catálogo de dualidades que nos endilgan: cumbre de las Azores versus Quinteto contra el Hambre, alianza de civilizaciones frente a choque de civilizaciones, combate contra el terrorismo frente a la erradicación de sus causas, fotos de la guerra en Irak contra fotos de la señora Calvo en Vogue.

Según los grandes mensajes de ZP, médium de esta propaganda de Kindergarten goebbelsiano, Bush, Blair, Aznar y Durao Barroso se negaban a acabar con el hambre en el mundo; los que emplean la fuerza contra el terrorismo son belicistas que se pirran por lanzar bombas contra los pobres; y quienes identifican al fundamentalismo islámico como la ideología que nutre al terrorismo que amenaza a las sociedades abiertas, quieren armar una cruzada contra los musulmanes. En cuanto a los que criticaron el posado de las ministras, no hay palabras. Calvo se indigna y se ofusca. Y eso que no ha visto las fotos de los asesinados por orden de Sadam.

ZP ni es misionero ni monje zen, para lo que hace falta dureza de cuerpo y grandeza de espíritu, pero el hambre y la pobreza le están dando mucho juego. Antaño, la izquierda sólo conocía un remedio para ambas: la revolución, gracias a la cual millones de personas pasaron –y algunas aún pasan– hambre. Ahora, propugna lo que más despreciaba: la limosna, aunque no la quiere sacar de su propio bolsillo. Y establece una vinculación entre terrorismo y pobreza que es tan falaz como la idea de que la ayuda exterior es lo único que hace prosperar a los países pobres, y no sólo a sus corruptos dirigentes. El libre comercio y el libre mercado resultan mucho más eficaces, no hay terrorismo en los países más pobres, de los Estados Unidos sale el mayor flujo de dinero hacia las zonas más desfavorecidas, Chirac, el solista del quinteto, apoya al régimen sudanés en su genocida actuación en Darfur. Pero a la izquierda vestida de pieles, esa que compra sin rebozo, no le interesan las soluciones ni le molestan sus contradicciones: sólo vende imagen.

Y la que vende esta temporada en España es la infinita bondad de ZP y sus muchachos, angelitos blancos que se oponen a los negros demonios de la guerra que dejan morir de hambre a los pobres. Dispuestos están a pasar por pueriles. Cuentan con que hay un público infantil, deseoso de creer toda esta ñoñería y niñería. De disculpar la ingenuidad. De dejarse endulzar la realidad. Se lo dijo ZP al periodista del Time que no sabía del zen más que el nombre: yo, lo que diga la gente. Los socialistas le han tomado la medida a una parte de la sociedad española, oyeron sus asustados latidos entre el 11 y el 14, su furioso clamor: la culpa la tiene Aznar, y van a hacerse con el jardín de infancia repartiendo caramelos.

LA MAQUINARIA DEL DESCRÉDITO
Por HORACIO VÁZQUEZ-RIAL ABC 27 Septiembre 2004

LA siembra del desprestigio se ha hecho hábito en las sociedades abiertas. En cierto momento, Bertolt Brecht dejó de ser un gran dramaturgo con ideas políticas más que discutibles, y que debían ser discutidas, para convertirse en un plagiario inveterado. Arthur Koestler dejó de ser un gran novelista y ensayista para convertirse en un mujeriego, alcohólico y violento, y con toda probabilidad en un violador múltiple. Los autores de esas biografías escandalosas, que no lo eran por lo que hubiese de escándalo en las vidas de los biografiados, sino por el hecho mismo de su escritura y su publicación, han entrado en el feliz olvido, pero habiendo dejado abierta una puerta. Y por ella entraron no pocos artífices de la peor política, la que se hace para ganar elecciones y no para contribuir al bien general. Ideólogos pragmáticos, comprobaron que se podía perfeccionar la vieja consigna del «calumnia que algo queda», aún más allá del punto al que la había llevado Goebbels al aseverar que las mentiras repetidas acaban por convertirse en verdades. Si cabía reducir la figura de Winston Churchill hasta instalarlo en la memoria general como un alcohólico, y cabía publicar artículos sobre Adolfo Hitler encomiando su talento de acuarelista y su amor por los perros, todo era posible. Lo hicieron tanto y tan bien, con la ayuda de unos medios de comunicación enormemente desarrollados, que dieron lugar a la destrucción sistemática de referentes sociales, referentes que cada nueva generación necesita como el aire que respira. Porque, si los individuos no representan nada, y siempre se los puede sacar en un programa de cuentos de alcoba o en una página de sucesos, menos representan los símbolos que cada figura política tiene la misión de validar con su acción, desde la bandera de un país hasta el Estado mismo.

José María Aznar ha sido doblemente víctima de esa maquinaria deletérea, y del rescate de su buen nombre y honor depende una parte significativa del futuro español.

Es un hombre valiente en términos materiales, como demostró en ocasión del atentado de 1995, y en términos morales, asumiendo personalmente las decisiones que llevaron a una renovación sin precedentes de las relaciones exteriores españolas, y las consecuencias políticas de esas decisiones. La maquinaria funcionó a la perfección a la hora de esparcir sospechas en relación con el atentado, y también a la hora de descalificar la política exterior del gobierno popular, sin proporcionar ninguna razón real de oposición, es decir, movilizando a miles de ciudadanos contra la participación española en la guerra de Irak, sin reconocer en ningún momento que la actitud seudopacifista frente a esa guerra estaba ligada a los intereses políticos del eje franco-alemán.

José María Aznar no mintió el 11 de marzo, como no había mentido en ningún momento en relación con su proyecto, exitoso, por cierto, de dar a España un papel relevante en la escena internacional. En las Azores, y antes de las Azores, al establecer las políticas que le llevaron hasta allí, era consciente de los riesgos que se asumían al desempeñar un papel de potencia en la defensa de Occidente frente al terrorismo islámico. Que los partidos de la oposición no quisieran correr esos riesgos y prefirieran disfrazar a España de lo que no es, renegando de su occidentalidad, es harina de otro costal. Sin embargo, la maquinaria del infundio ha funcionado de tal modo que lo único que se deduce del ruido político de los medios es que Aznar mintió, cosa que no ha demostrado ni demostrará la penosa comisión parlamentaria a la que se encargó el asunto.

José María Aznar, además de ser un hombre valiente y que dice la verdad hasta el punto de cumplir con la más difícil de sus promesas, el retiro de la política, hizo una política exterior ejemplar. Por primera vez desde 1898, España ocupó el lugar que le correspondía en el mundo, los inversores españoles pudieron pensar en la América hispana en términos de colaboración con los Estados Unidos, y los vínculos con Marruecos se establecieron como se deben establecer los vínculos con países con los cuales hay conflictos de soberanía, a corto o largo plazo.

Y aquí la maquinaria muestra su rostro más perverso, el del descrédito del lenguaje, que se ha venido a sumar al de las personas y los símbolos. Quienes intentamos reivindicar la figura de José María Aznar, encontramos difícil dar con las palabras adecuadas, palabras que no estén desvalorizadas. Nadie puede decir que es un orgullo para España que Aznar haya sido merecedor de la medalla del Congreso de los Estados Unidos, porque Estados Unidos es un nombre maldito. Nadie puede decir que Aznar no ha sido invitado a enseñar en Georgetown por el presidente Bush, sino por quienes gobiernan esa universidad privada, los jesuitas; porque, finalmente, Georgetown está en los Estados Unidos, y no importa si allí vive el mismísimo San Ignacio -después de todo, la palabra «católico» tampoco es lo que era- y a ese país de nombre maldito sólo se puede ir de cuando en cuando a recoger un Oscar.

Tampoco se puede plantear la defensa de Aznar en los términos en que vengo haciéndolo,diciendo que sus políticas fueron las más correctas desde el punto de vista de los intereses de España. ¿España? Es una palabra sin contenido, algo del pasado, políticamente incorrecto: hay que decir Estado español. La gran maniobra de descrédito contra Aznar incluye, a partes iguales, la descalificación de los Estados Unidos y de España. ¿En nombre de qué soberanía, bajo qué bandera, vamos a retener Ceuta y Melilla, si por este camino no podemos retener ni una selección deportiva?

Se podrían sumar otros méritos a la persona de José María Aznar: además de ser valiente, de decir la verdad, de actuar guiado por los intereses de España, tiene el respaldo de cerca de diez millones de españoles que no cedieron al bombardeo de los medios a lo largo de dos años de campaña y que para la maquinaria, no cuentan.

Por si algo faltara, ahora ha aparecido quien no vacila en comparar a Aznar con Ben Laden. Alguien que, por otra parte, estará de acuerdo y hasta fomentará la tontería de la alianza de civilizaciones, consigna no por hueca menos peligrosa cuando se la lanza junto con la del laicismo del Estado y la declaración de guerra a la Iglesia: recortes a la enseñanza católica y financiación de la del islam en las escuelas públicas. Y que no vaya Aznar por ahí, diciendo que en 711 pasó algo en la Península.

No nos engañemos: al PSOE no le interesa la alternancia en el poder, no le preocupa que el régimen real sea bipartidista o pluripartidista, y preferiría representar durante las próximas décadas el papel del PRI en México, con los nacionalistas de cómplices, si es que los pactos actuales con ellos no acaban con España. Por lo tanto, lo que cabe esperar es que hagan todo lo posible por borrar al PP del mapa. Y el descrédito de Aznar es el primer paso en ese camino, porque su prestigio es también el prestigio del PP. Ese PP cuyo congreso nacional se inicia en unos días, y en el que nadie está haciendo una defensa consecuente de sus ocho años de gobierno: es de esperar que la designación de Aznar como presidente del partido no sea un premio de consuelo ni un anuncio de jubilación ideológica, porque en ello se juega el futuro del liberalismo conservador español.

Terroristas y privilegios
Editorial La Razón 27 Septiembre 2004

Uno de los mayores éxitos de los gobiernos del Partido Popular durante sus ocho años de gestión fue el de la lucha contra el terror. Desde 1996, la batalla contra ETA y otros grupos ha sido tan intensa como eficaz y hoy ya se sabe en todo el mundo, y especialmente en la Unión Europea, que los etarras son puros y simples deliencuentes y el nombre de ETA y el de sus redes de apoyo están inscritos en la lista del terrorismo internacional.

La política penitenciaria ha sido una de las estrategias que han favorecido la lucha del Estado democrático contra la banda. A la dispersión de presos, iniciada por el Gobierno de Felipe González, se sumaron otras actuaciones de firmeza hacia los etarras condenados, que vieron anulados muchos de sus privilegios. Era el caso de la posibilidad de estudiar a distancia carreras superiores en la Universidad del País Vasco, donde incluso en plena fuga, huidos de la Justicia, encontraban la «comprensión» de sus encargados de curso para poder obtener un título universitario. La denuncia de un grupo de valerosos profesores, sobre todo Goztone Mora, situados desde ese momento en el punto de mira de la banda asesina, acabó con esta puerta abierta al privilegio universitario. La estrategia penitenciaria también fue acertada al reducir el control de ETA en las propias cárceles y dejar aislados de la banda a sus terroristas presos. Sin esa presión, la visión de la realidad llevó a muchos a la reflexión, a ver las cosas de otra manera y a poner en duda las posibilidades de éxito de los planes de la banda.

Si ahora esta parte de la lucha contra el terrorismo se tuerce, por criterios no aclarados, y los etarras disfrutan de nuevo entre las rejas de privilegios escandalosos, como se denuncia desde sindicatos de funcionarios de prisiones, se habrá dado un paso atrás en la lucha contra ETA. Si algo hemos aprendido en tantos años de sufrimiento por causa de estos asesinos es que sólo la firmeza del Estado de Derecho en el acoso a la banda en todos sus frentes, desde el político al penitenciario, y desde el judicial al internacional, ha logrado pararles los pies. No se ha acabado con ETA, pero sus últimos dos años han evidenciado el fin de la «kale borroka» o que, afortunadamente, el número de detenidos en España y Francia es mucho más numeroso e importante que el de los atentados perpetrados.
Hasta ayer mismo ETA estaba sometida a un estrecho cerco, que si no le impedía actuar sí ha limitado enormemente su estrategia y frustrado decenas de planes de nuevos crímenes. No hay motivo confesable alguno que pueda aconsejar una política que reduzca la presión sobre ETA y deje que sus presos, por el mero hecho de ser etarras, disfruten de privilegios pues son, ante todo, delincuentes condenados por sus crímenes. Diferenciar en prisión a un asesino de otro sólo puede favorecer a ETA y a quienes la apoyan.

¿Ciudadanía como la del 13-M? No, gracias
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 27 Septiembre 2004

Sólo hay una cosa comparable al afán legiferante de los socialistas, y es su empeño en convertirse en sacerdotes de un nuevo culto entre masónico, satánico y ridículo. Como los proyectos de los ministros duran poco y los de la feministras todavía menos, no es posible saber si su nueva fórmula para arrinconar la asignatura de religión católica va en serio o se cancelará como tantas otras "reflexiones" de tantos y tantas ministros de ZP. Lo que sí podemos comentar ya es esa anunciada "Educación para la ciudadanía", que proponen precisamente los que han acreditado desde su fundación un desprecio absoluto por todos los ciudadanos que no sean ellos. E incluso entre ellos, sólo los que en ese momento dominen políticamente en el Partido y el Gobierno. A los disidentes, ni agua.

Pero por lo visto a estos vanidosos, sectarios, cursis y maleducados prebostes del PSOE se les ha olvidado el recital antidemocrático y anticiudadano que les ha llevado al Poder. Se les ha olvidado cómo se echaron a la calle manipulando el desastre del Prestige y como se instalaron en ella durante la guerra de Irak, parapetados detrás de la pancarta con lo más radical y menos recomendable de la política española y anti española. Se les ha olvidado como se escondieron tras los titiriteros pseudopacifistas (esos que ahora callan ante el despliegue de tropas en Afganistán y Haití, porque ya mandan los suyos) para deslegitimar al Parlamento y afrentar la propia sede de la soberanía nacional. Y sobre todo se les ha olvidado su repugnante comportamiento delictivo y delictuoso, genuinamente golpista, el 13-M y el 14-M, violentando la Jornada de Reflexión, dando mítines en la tele sobre las supuestas mentiras del PP (hoy ya sabemos quién mentía más) o cercando las sedes del PP en toda España, en un comportamiento entre nazi y del Ku-Kux-Klan. Ah, y además hemos visto cómo en la Comisión del 11-M han hecho del perjurio una táctica y de la mentira una técnica, burlándose de las víctimas de la masacre y ocultando hechos tan graves como la conexión etarra con los dinamiteros de Avilés. Lo sabían en Julio y callaban. Y seguían injuriando al PP y a Aznar. Hasta hoy.

Si la señora Sansegundo, por lo visto en pugna con su apellido, además de atacar la religión que quiere el 80% de los padres (las mayorías sólo sirven para desertar de Irak) quiere darnos clase de ciudadanía según la escuela del 13-M, los padres tenemos derecho a la objeción de conciencia. Precisamente por la demostrada falta de conciencia y de civismo acreditada por los autores de la nueva asignatura. Civismo como el del 13-M, no, gracias.

El despilfarro público
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 27 Septiembre 2004

Pagan, pagan los españoles mientras los políticos se entregan al despilfarro y la suntuosidad, lo mismo en las autonomías que en los ayuntamientos o en la Administración Central. El escandaloso derroche de palacios, edificios lujosos, despachos de película, automóviles, chóferes, escoltas, secretarias, asesores, enchufados, gabinetes, viajes, banquetes, vertebran la vida de nuestros políticos voraces. Se multiplican además los funcionarios como las estrellas del cielo, mientras unos impuestos confiscadores agobian a los ciudadanos que pagan con su trabajo la vida muelle de quienes debían servirles y no hacen otra cosa que entorpecerlo todo con trabas burocráticas.

El despilfarro en la mayoría de comunidades y ayuntamientos asusta. En la Administración Central, el aumento anual del gasto público había sido reducido por el Gobierno Aznar para situarlo entre el 4 y el 5 por ciento, por encima, en todo caso, del crecimiento medio del país. Llegan los socialistas y ya se sabe, a vivir que son dos días. Aquellos que en la empresa privada no alcanzarían puestos de tercera fila se instalan, gracias a la política, en cargos de decisión y despilfarro a costa de los que trabajan y pagan impuestos. El Gobierno Zapatero ya ha anunciado que incrementará el gasto público en 2005 en un 6,4 porcentual, lo que significa un 50 por ciento más que el Partido Popular. En lugar de reducir el derroche público que es lo que de verdad sangra a la economía española, los socialistas se lanzan como en sus mejores tiempos al despilfarro. Luego vendrá la corrupción, después la derrota electoral y, cuando el país se quede económicamente arrasado, el paro amenazante, la seguridad social en quiebra y deudas y déficits fracturándolo todo, como ocurrió en 1996.

Irán juega con fuego
Opinión El País  27 Septiembre 2004

El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) ha advertido contundentemente a Irán para que suspenda el enriquecimiento de uranio y facilite el detalle de su programa nuclear antes de la reunión del órgano de vigilancia de la ONU el próximo noviembre. La desafiante respuesta de los ayatolás ha llegado esta misma semana anunciando la conversión de 37 toneladas de óxido de uranio en el gas necesario para su enriquecimiento tras un proceso de centrifugación. El presidente Jatamí afirma que la comunidad internacional debe reconocer el derecho de Irán a disponer de combustible atómico para usos pacíficos.

La huida hacia adelante iraní apunta a un enfrentamiento potencialmente desastroso con EE UU. Hace dos años que Irán y el OIEA mantienen un peligroso tira y afloja en el que ha quedado probado que el régimen teocrático ha violado el Tratado de No Proliferación Nuclear y mentido sistemáticamente sobre la marcha de su programa pretendidamente civil. Las afirmaciones de Jatamí son en este contexto papel mojado. Y así se lo valora incluso la tripleta europea -Reino Unido, Alemania, Francia-, que hace poco más de un año alcanzó con Teherán, tras un gran esfuerzo diplomático, un acuerdo de buena fe por el que el régimen iraní se comprometía a suspender temporalmente cualquier actividad relacionada con el enriquecimiento de uranio.

Teherán, que amenaza con abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear, pretende usar en su provecho las discrepancias entre la UE y EE UU. Pero los mediadores europeos que han servido como escudo frente a la impaciencia estadounidense han hecho notar privadamente al régimen iraní que debe cumplir inexcusablemente las exigencias del OIEA. Incluso Putin, que coopera con Irán en la construcción de un reactor, acaba de ser explícito en el mismo sentido. A nadie le interesa el surgimiento de un nuevo poder atómico en una zona crítica dominada por el polvorín iraquí y en cuya vecindad, además de Israel, tienen el arma nuclear Rusia, India o Pakistán.

Irán, en manos de los clérigos más radicales desde la farsa electoral de febrero, y sin auténtica oposición interna, juega una partida arriesgada que podría acabar en la imposición de sanciones económicas por el Consejo de Seguridad. Pero más allá de esta grave posibilidad está el nerviosismo de la actual Administración estadounidense, en cuyo seno hay decididos partidarios de las soluciones drásticas. Y sería iluso por parte de los ayatolás esperar que un cambio en la Casa Blanca el próximo noviembre afectara favorablemente a sus peligrosas ambiciones nucleares.

Bomba atómica iraní
Las opciones
GEES Libertad Digital 27 Septiembre 2004

Con el rechazo de los planes de la Agencia de la Energía Atómica y el anuncio por parte de Teherán de que proseguirán con la centrifugación gaseosa a fin de producir material fisible apto de ser empleado para la fabricación de una bomba nuclear, los ayatolás del régimen iraní parecen haberse convencido de que si de verdad quieren llegar a contar con un mínimo arsenal nuclear, tienen que acelerar su proceso de adquisición en estos meses, antes de que haya una nueva administración en Washington, particularmente, si como todo parece indicar, George W. Bush sale reelegido. Necesitan la ventaja del tiempo electoral, donde ningún candidato puede prestarles demasiada atención.

¿Cuáles son las opciones ante esta política? La primera: no hacer nada y dejar que Irán se convierta en una potencia nuclear. Esta es la opción preferida por muchos europeos en la secreta esperanza de que una vez que tengan la bomba los teócratas iraníes tenderán a moderarse. Sin embargo, y aunque así fuera, un Irán nuclear es una amenaza para la estabilidad y la proliferación en la zona. Los saudíes se verían en la necesidad de tomar algunas medidas, por no hablar de Israel, bajo la amenaza directa de obliteración lanzada insistentemente por los lideres espirituales de Teherán. Las conexiones con el terrorismo internacional hace esta opción igualmente inaceptable para la actual administración americana. Por lo tanto, no parece que lo que quieren los europeos se pueda sostener en el medio plazo.

La segunda, incrementar las presiones políticas e incluso avanzar sanciones económicas que desincentiven a los líderes de Irán y le haga ver que su curso de acción no les lleva a ningún sitio, en la esperanza de que así abandonen sus ambiciones nucleares. Esta opción requiere una estrecha coordinación entre Estados Unidos y la UE, así como la voluntad conjunta de aumentar progresivamente la firmeza y las presiones sobre Teherán. La perspectiva de este entendimiento son, hoy por hoy, sombrías habida cuenta de la disparidad en la evaluación del problema en uno y otro lado del Atlántico. Es más, está por ver si esta opción puede llegar a dar sus frutos, habida cuenta de los tiempos. Lo más lógico es suponer que no y entonces los europeos tenderían a aceptar la situación primera, esto es, un Irán nuclear, mientras que los americanos preferirían pensar en una tercera alternativa.

La tercera opción: el recurso a una acción militar destinada a destruir las infraestructuras nucleares iraníes. Problemática porque los iraníes ya aprendieron de la incursión aérea de los israelíes sobre el reactor nuclear iraquí de Osirak , pero no imposible. La verdadera cuestión es más quién sería el encargado de realizarla: ¿los israelíes o los americanos?

Una intervención sobre Irán plantea numerosas incógnitas. Pero si los europeos aspiran a evitar un escenario así, más les valdría que se pusieran desde ya a reforzar la segunda opción, la presión diplomática y las sanciones económicas y cooperen de verdad con los Estados Unidos. Todo lo demás les va a gustar aún menos.

Zapatero
Alianza de barbarismo
GEES Libertad Digital 27 Septiembre 2004

Por mucho que le duela al permanentemente feliz presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no existe nada que se le parezca a una alianza de civilizaciones. Cuando Jatamí avanzó la idea, hará ahora un par de años, nada se pudo concretar, ni siquiera un diálogo entre los posibles integrantes de una tal alianza; ahora que la propone Zapatero, el anti líder internacional, seguro que tampoco saldrá nada más allá de la expresión vacía y sin contenido.

Lo que sí se está produciendo, y a pasos bien raudos, es la alianza de los bárbaros. Precisamente esos con los que Zapatero quiere sentarse a la mesa. Zapatero cree que las horribles decapitaciones que se suceden sin compasión en Irak sobre víctimas inocentes, son un mensaje de terror y miedo, destinado a hacer recapacitar a los países de la coalición internacional y forzar su abandono del Irak post-Saddam. Es normal que intente justificar por todos los medios lo que él hizo al respecto. Pero se equivoca.

Como ha puesto de relieve el experto en terrorismo islámico Michael Ledeen, lo importante de las decapitaciones no tiene nada que ver con el macabro ritual ni con el supuesto mensaje a nuestras sociedades. Bien al contrario, se decapita a occidentales para que las grabaciones de esos crímenes sean retransmitidas esencialmente en el mundo árabe y musulmán gracias a la ayuda de televisiones como Al Jazeera. El público no somos nosotros, sino aquellos que son potencialmente fuente de captación del terrorismo islámico. Baste recordar la ingente cantidad de vídeos de miembros del GIA argelino, por citar un ejemplo, incautados en España y resto de Europa mostrando inmisericordes ejecuciones de militares y civiles argelinos. Esos vídeos se utilizaban en cónclaves clandestinos como material de identificación y para formar cultura de grupo. Ahora, el terrorismo islámico se ha vuelto más capaz y, además del mano a mano, cuanta con las parabólicas de todo el mundo para sus propósitos.

Pero esa es la realidad subyacente a buena parte de una de esas supuestas civilizaciones a las que quiere encadenarse Zapatero. El actual Gobierno español, en su obsesión de sólo hacer lo contrario de Aznar, ha desdeñado la única esperanza para un diálogo futuro entre culturas, religiones y civilizaciones, la llamada Iniciativa por el Gran Oriente Medio, auspiciada por el presidente americano George W. Bush. ¿En qué interlocutores estaría pensando el presidente español? ¿En los ayatolás de Teherán? ¿En los líderes del partido Baaz sirio? ¿En la corrupta familia real saudí? Lo más seguro es que no pensara en nadie, simplemente porque este gobierno parece carecer de pensamiento.

ETA se comunica de nuevo por vídeo
Lorenzo Contreras Estrella Digital 27 Septiembre 2004

ETA puede considerarse acabada, según las estimaciones de los propios nacionalistas, que no han dudado, por ahora, en descartar cualquier negociación sobre el Plan Ibarretxe con SA (Socialistas Abertzales), pero aun así la organización armada mantiene sus postulados pragmáticos y, en un vídeo remitido con ocasión del Gudari Eguna, ha manifestado que “la clave para resolver el conflicto pasa por el reconocimiento del derecho de autodeterminación”. La verdad es que no hay, en el terreno de los principios, demasiada diferencia entre este planteamiento y el del propio Ibarretxe cuando sostiene que no se aceptará ninguna línea de actuación política general del Estado que no pase por el reconocimiento del derecho de Euskadi a la autodeterminación de su destino. La diferencia tal vez estribe en que el Plan del lehendakari pasa por la formulación que se establezca a través de un Estatuto previo aprobado por el Parlamento vasco, con referéndum en caso de desaprobación de las Cortes Generales, y en cambio ETA y sus adeptos consideran que eso significaría volver a las formulaciones de hace veinticinco años.

Conviene retener la siguiente postulación de ETA contenida en el vídeo antes mencionado: “El meollo del conflicto reside en que los ciudadanos vascos no somos libres para organizar todos los ámbitos de nuestra vida y que nos obliguen a cumplir leyes de estados extranjeros. Ésa es la razón de nuestra lucha. Queremos la libertad. La clave para resolver el conflicto pasa por el reconocimiento del derecho de autodeterminación de Euskal Herria. Cuando los derechos de nuestro pueblo y de sus ciudadanos sean reconocidos y respetados, se habrá acabado el conflicto”.

La grabación facilitada por ETA presenta previamente el “sonido de la Txalaparta” seguida o acompañada por la presencia de tres militantes etarras en una “zona boscosa”. El lenguaje va expresado íntegramente en euskera y dura unos quince minutos. Los etarras aparecen con diferentes armas y con munición en mano, y las imágenes incluyen escenas parlamentarias de Vitoria, operaciones policiales contra manifestantes abertzales, reproducciones de atentados, nombres de etarras fallecidos y, por supuesto, acordes del Eusko Gudariak.

La alocución etarra comienza con estas palabras: “La nuestra es la historia de un pueblo al que no dejan vivir. Euskal Herria es un pueblo oprimido”. En consecuencia, “utilizamos la lucha armada para recuperar los derechos de nuestro pueblo”. Argumenta ETA que “no tendríamos que defender Euskal Herria por medio de las armas si estuviese asegurada la capacidad de decisión de los vascos”. Y añaden los autores del comunicado: “Sin respeto a nuestros derechos no habrá paz”.

Significa toda esta literatura, que ETA, cuyos atentados en la cornisa cantábrica se han dirigido contra instalaciones preferentemente eléctricas, avisa de una intensificación ofensiva? Considera la banda que “el fracaso de las estrategias diseñadas por España y Francia” es un hecho. De manera que
—literalmente— “no aceptamos ningún plan basado en la reforma del Estaturo de la Moncloa (sic).

El comunicado del vídeo termina con una referencia esperanzada a la existencia de “una nueva oportunidad” de solución del llamado “conflicto” si surge la “voluntad necesaria” entre todos. Pero ¿quiénes son todos?

Telecampa e historia
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo  27 Septiembre 2004

Ayer fue día de campa en el PNV y eso se nota en los discursos, plagados de referencias a la historia y a sus mayores. Además, por vez primera, el Alderdi Eguna se podía seguir cómodamente desde casa a través de Internet. Algunos debieron cambiar Foronda por la telecampa de la red. Quizás a eso se deba la impresión de que había algo menos público que otras veces. En todo caso sigue siendo mucha gente la que asiste a esta celebración.

La tradición de los últimos años requiere que en las campas las palabras de los líderes del PNV suenen más recias que de costumbre y, a ser posible, que se refieran a la Constitución. Arzalluz sentó doctrina en el Alderdi Eguna de 1998 cuando dijo aquello de que Euskadi «no cabe en la Constitución», ni en la actual ni en las anteriores, empezando por la de 1812. Donde cabía bien era en el sistema feudal pre-liberal. Esa era la visión del carlismo tan arraigado en esta tierra y que tantos herederos ha tenido. Por cierto, que en 1998 Arzalluz tuvo elogios para Aznar, de quien dijo que la víspera había acudido a San Sebastián con «palabras de paz». Eran otros tiempos.

Josu Jon Imaz cumplió con la tradición de hablar de la Constitución siguiendo la doctrina Arzalluz: los vascos no aceptaron la Constitución de Cádiz, ni la de la República, ni la de 1978. Olvidó que las Juntas Generales de Vizcaya, por ejemplo, juraron fidelidad a la Constitución de 1812. Y a propósito de la República, no estaría de más que los líderes del PNV estudiaran el comportamiento de José Antonio Aguirre, el personaje más citado ayer en las campas de Foronda. Aguirre fue quien modificó el montaraz proyecto de Estatuto de Estella para ajustarlo a la legalidad republicana y hacer posible su aprobación.

El PNV no acepta la Constitución actual, pero administra y disfruta como nadie del autogobierno que permite la Carta Magna a través del Estatuto. Imaz habló ayer del Estatuto como pacto entre dos, el Estado y el País Vasco, pero se olvidó también de otra dimensión no menos importante: el carácter de pacto interno entre los propios vascos. Esa visión parcial ha sido trasladada por el PNV a su proyecto de nuevo estatuto, olvidándose de los vascos no nacionalistas.

La explicación a esa perspectiva unilateral y sesgada se encuentra en las palabras que ayer pronunció el lehendakari: «Nosotros no tenemos que mirar a los demás. Nosotros somos líderes y los líderes no miran a los demás». Ese es, precisamente, el problema. Nadie encontrará mejores palabras para describirlo.

Fórum de las Culturas
Cómo abortar la civilización
José García Domínguez Libertad Digital 27 Septiembre 2004

Así, a ritmo de Samba, se han propuesto demoler todos los andamios y contrafuertes morales que esta sociedad ha izado a lo largo de siglos para evitar autodestruirse. Hace treinta años, en 1974, el presidente de Argelia, Bumedián, lo anunció ante la Asamblea General de las Naciones Unidas: “Un día millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos de la victoria”. Ese día ha llegado. Ahora mismo, en toda la Unión Europea, el diez por ciento de los recién nacidos ya está condenado a ser siervo del Islam para el resto de su vida. De todos modos, aún son pocos. Por eso, en la oración de los viernes, unánimemente los muecines instalados en este Occidente demoníaco incitan a las musulmanas a “parir al menos cinco hijos cada una”. Sólo en Francia, han sido erigidas trescientas mil mezquitas. Y no son suficientes, se antoja urgente construir más.

Por esa vía, cuando todo parecía perdido, Alá se ha aparecido a nuestra izquierda. Porque tiene razón la Fallaci: “El Corán es el nuevo Das Kapital, Mahoma el nuevo Karl Marx, Ben Laden el nuevo Lenin, y el Once de Septiembre la nueva toma de la Bastilla”. El maldito proletariado traicionó la sagrada causa a cambio de un adosado y quince días al año con Curro en el Caribe. Mas no importa, ha dejado de ser necesario; de ahí que den gracias al Profeta por obsequiarlos con otras condiciones objetivas y un renovado sujeto revolucionario. Al fin, el Hombre Nuevo por el que tanto han porfiado está a la vuelta de la esquina. Aunque la única contradicción que presentará no será dialéctica, como estaba previsto, sino estética: llegará embutido en una chilaba.

Mientras Marx entretenía el ocio embarazando a las criadas, su yerno, Paul Lafargue, predicaba que al día siguiente de la revolución, habría que pensar en divertirse. Aquí, los socialistas discrepan: ellos creen que hay que empezar la fiesta el día antes. Y ahí estaba, para demostrarlo, Carlinhos Brown en el Fórum de Barcelona, del bracete de Maragall, Rodríguez y Felipe González. Así, a ritmo de Samba, se han propuesto demoler todos los andamios y contrafuertes morales que esta sociedad ha izado a lo largo de siglos para evitar autodestruirse. Han sido cinco meses de verbena anti-occidental. Veinte semanas amontonando mochilas retóricas cargadas de multiculturalismo. Ciento cuarenta días de claudicación ideológica subvencionada y nihilismo ético pastando en el erario público.

Y no concluyó el domingo, como engañosamente parecían augurar los fuegos artificiales del trifásico municipal. Al contrario, la juerga únicamente acaba de empezar. Con Carlinhos a los bongos y Rodríguez a la trompeta, van a seguir bailando hasta convertir en opciones todos los imperativos de conducta en los que hasta ahora nos reconocíamos como civilizados. Como muestra, el aborto a la carta y sin cortapisas que no será aprobado hoy en el Congreso. Para regocijo de ulemas y yihadistas, el Gobierno prefiere retrasarlo unos meses. Encuentra más lucido convertirlo en el plato estrella de la anunciada reforma del Código Penal.

Ruere in servitium –cayeron en el servilismo– observaba Tácito, con tristeza, refiriéndose a los romanos en la época de Tiberio. Poco después, llegaron los bárbaros. Aún habría de transcurrir otro milenio hasta que alguien inventase la Samba que ahora nos baila Carlinhos en Barcelona.

Lenguas
Tomás CUESTA La Razón 27 Septiembre 2004

Resulta paradójico que Josep Lluis Carod-Rovira («née» Pérez) se preocupe tanto porque el idioma catalán esté representado en la Unión Europea y tan poco por la degradación vertiginosa que la cultura catalana padece de un tiempo a esta parte y lo que te rondaré morena. Al margen de la polémica dichosa sobre si el catalán y el valenciano son una misma cosa o dos realidades diferentes (filólogos tiene la Iglesia), basta echar un vistazo a la lista de libros más vendidos que publica «La Vanguardia» cada miércoles para que se te pongan los adjetivos de corbata y se te caiga el verbo al suelo. La semana pasada, por ejemplo, el apartado de «No Ficción» en catalán lo encabezaba «Cuina x solters», un recetario «de disseny», y lo cerraba «Els 100 millors crucigrames» («last but not least», naturalmente). «Té pebrots la cosa»; o sea, manda huevos. En cuanto a la categoría de «Ficción», sólo tres libros, de los diez, han sido escritos en la lengua de Carner, de Foix, de Ruyra, de Manent, de Ferrater y de un etcétera tan largo como añejo. Dejémoslo en añejo por no decir lejano y, tras lejano, ajeno.

No se trata, no obstante, de meter en el horno los libros de recetas. Y menos que en ningún sitio en Cataluña, donde existe una tradición arraigadísima, amén de suculenta. Dos páginas de Josep Pla sobre el sofrito (ese humilde milagro de la sabiduría y la paciencia) valen por toda la producción de la Regàs encuadernada en pellejo de serpiente. Ocurre que el «hereu» de Llofriu se retiró del «whisky» y del tabaco hace ya mucho tiempo y nadie ha sido capaz, hasta la fecha, de rellenar su hueco. No por falta de ganas, claro está, sino porque el talento no se compra en la «botiga», por muy «botiguer» que seas. La coartada lingüística ha hundido a los mejores y ha sacado a flote a los más ineptos. Sólo Valentí Puig atraviesa el abismo entre la modernidad cenutria y los viejos maestros.
Afirma el señor Puig que el elitismo es un deber. Y que el orgullo, el carácter, la ambición (aquello, justamente, que los subvencionistas no contemplan) son el tridente que hace que una cultura pueda sobrevivir o, al menos, defenderse. Claro que todo eso implica esfuerzo. Y es menos gravoso reivindicar la lengua dándole un lengüetazo a Zapatero.

El blogoscopio
El Discurso del Siglo
Pablo Molina Libertad Digital 27 Septiembre 2004

Si en algo estamos de acuerdo la inmensa mayoría de los medios de comunicación, es en el carácter trascendental de la alocución de nuestro Presidente del Gobierno en el pleno de las naciones unidas del pasado martes —para ser justos quizás debiéramos empezar a referirnos a ella como "El Discurso"—, que sin duda marcará un antes y un después en la historia de las relaciones internacionales. La belleza formal de la homilía de Zapatero enmarca, además, de forma excelsa, la nutricia sustancia intelectual de un texto en el que hay insistencias, pero apenas paradojas, porque cada pensamiento responde a una interpretación coherente de la moral y, en definitiva, a una cosmovisión vocada al sistematismo, como es habitual en la producción intelectual de Rodríguez Zapatero. Lo que aparenta ser un batiburrillo de lugares comunes, revolucionario ma non troppo, típico del pensamiento adolescente, encierra en su interior ricas enseñanzas sobre cómo afrontar los grandes retos de la humanidad, especialmente en cuestiones del terrorismo internacional islámico, valga la redundancia.

Siendo esto así, resulta difícil encontrar explicación a la conspiración de silencio con la que la blogosfera internacional ha acogido la disertación platonizante de nuestro presidente, pues, por extraño que parezca, ha resultado imposible encontrar referencias al «Discurso» en los weblogs internacionales de cierta relevancia. O bien los autores se encuentran bajo los efectos del impacto emocional de las propuestas de Zapatero, o José María Aznar, después de cornear mortalmente a Manolete y chantajear a los patronos de la prensa democrática española, ha deslizado su negra mano por las zahurdas de internet boicoteando el gozoso recibimiento que el verbo zapateril sin duda merece.

La necesidad de profundizar en la igualdad entre los sexos como medio de acabar con el terrorismo internacional, es el primer hallazgo conceptual que encontramos en El Discurso. Zapatero se refiere, sin duda, a nuestro sistema occidental, aherrojado por veinte siglos de cultura judeocristiana, que mantiene a más de la mitad de nuestra sociedad marginada en razón de su sexo, pues la cultura islámica, si por algo se distingue es por su rigurosa observancia de la igualdad de género: los devotos islamistas degüellan a los infieles exactamente igual tanto si se trata de hombres como de mujeres. ¿Cabe mayor ejemplo de igualitarismo?.

La alianza entre civilizaciones —Zapatero se refiere sin duda a la Civilización y el mundo islámico—, se nos antoja un escollo más difícil de superar, en tanto las enseñanzas coránicas, que ordenan la vida social de los países que adoptan la Sharia como código civil y penal, no admiten, hasta el momento, más consenso con los infieles occidentales que el sometimiento o la destrucción. Pero Zapatero cuenta en su empeño con la herramienta diplomática más poderosa que ha visto la vieja Europa desde Metternich, nuestro canciller Moratinos, de cuyos buenos oficios cabe esperar el éxito de este empeño en favor de la paz mundial y del entendimiento entre los pueblos del orbe.

Pero nuestra capacidad exegética se revela insuficiente para enfrentarnos al apotegma que en rigor vertebra todo El Discurso. Dice Zapatero que «la paz es la tarea. Una tarea que exige más valentía, más determinación y más heroísmo que la guerra. Por eso las tropas españolas regresaron de Irak». Después de consultar las fuentes más solventes, desde Clausewitz a Sun Tzu, pasando por Javier Solana, seguimos sin poder ofrecer una interpretación satisfactoria de este asombroso principio. Y es que ese es precisamente el principal atractivo de la teoría política elaborada por Zapatero; nunca hasta ahora se le había ocurrido a nadie decir cosas así. Al menos en público.

DIVISIÓN Y DICTADURA
Por GERMAN YANKE ABC  27 Septiembre 2004

Tras el discurso de Juan José Ibarretxe en el Parlamento de Vitoria, el secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, señaló que el plan del lendakari divide a los ciudadanos de esa Comunidad autónoma y no resuelve nada. El secretario general del grupo socialista en el Congreso, Diego López Garrido, definió por su lado el proyecto del PNV con el curioso adjetivo de «divisionista», después de que el PSOE viniera subrayando, según doctrina del presidente Rodríguez Zapatero de que se trata de algo ya superado por los acontecimientos, es decir, inútil en las actuales circunstancias. Circunstancias en las que, según esta reiterada doctrina socialista, el camino válido y útil sería la revisión del Estatuto de Guernica y la ampliación pactada de la autonomía.

Es cierto que el plan Ibarretxe divide, no hay duda de ello. Basta con contemplar someramente el debate desde que se anunció por vez primera. Pero no es ese, a mi juicio, su principal defecto, porque, ciertamente, no trata de dividir, sino, lo que es aún más lamentable, subsumir la ciudadanía -que puede estar legítima y democráticamente dividida- en el concepto de «pueblo», tan vaporoso como inquietante elemento para una dictadura étnica que el nacionalismo quiere administrar.

Por ello no resuelve lo que sin duda López, Rodríguez Zapatero y el PSOE quieren, que no puede ser otra cosa que adentrar definitivamente el País Vasco en las líneas generales de la democracia reconocida por la Constitución española. Pero si sirve para resolver algunas de las cuitas del nacionalismo vasco, porque el carácter totalitario de este no le convierte en mentecato. La pervivencia del nacionalismo, como doctrina indefendible intelectualmente y contraria al concepto de ciudadanía libre, es un misterio que ya asombró a Berlín, pero es un hecho. Hay una pulsión a anestesiar los riesgos de la libertad en un comunitarismo étnico que, mediante el hábil juego de mostrarse agredidos disfrazando así el absurdo y el fracaso, es aprovechada por los nacionalismos una y otra vez. El PNV maneja este escenario como nadie y se ha aprovechado una y otra vez de los complejos de quienes deberían defender con más firmeza el Estado de derecho y las libertades individuales.

El plan Ibarretxe plantea, bajo la careta de la reconciliación, la existencia de un «conflicto» y busca, bajo la promesa de congelarlo, que los no nacionalistas cedan sus más elementales convicciones a favor del verdadero objetivo práctico: la unidad de los nacionalistas, el ensamblaje del viejo PNV con las organizaciones del entorno de ETA. Para el PNV es útil, resuelve su problema, porque otro tipo de alianzas, como la que mantuvo durante años con el PSOE, sostienen el poder pero dificultan la «gran Euskadi» totalitaria.

Se habla una y otra vez de discrepantes en el PNV, de sectores que «preferirían» que se retirase el proyecto y se reiniciaran nuevas vías. Estoy por ver realmente y activo en el escenario ese supuesto espacio crítico del nacionalismo vasco más allá de personales deserciones. En todo caso, observo un cierto e interesado miedo al peligro de que la apuesta no salga bien y se pierda el poder. Nada más. El sector disidente se sostiene en el cálculo, no en la defensa de la ciudadanía y la libertad. Ibarretxe lo sabe mejor que el PSOE y trata de convencer a sus correligionarios dudosos de que su proyecto asegura, con la ilegalizada Batasuna a un lado, con los violentos convertidos en policía vigilante, como sea, el mantenimiento de los recursos del poder.

El PSOE debería darse cuenta de ello. Las circunstancias actuales del PNV no son hoy distintas que antes de las elecciones porque se mantienen sus pulsiones y sus objetivos. La alternativa al Plan no es otro Estatuto, sino la democracia. La alternativa a Ibarretxe no es pactar el poder con los disidentes del nacionalismo, sino, junto al PP, desplazar de aquel al PNV.

Tradicional amistad
Luis GONZÁLEZ SEARA LR  27 Septiembre 2004

La política es un lugar aún menos indicado que la filosofía para predicar el optimismo del doctor Pangloss. Voltaire, en Cándido, no sólo critica la teoría leibniziana de vivir en el mejor de los mundos, sino que hace befa de los doctores que se empeñan en no ver el mal cotidiano, por mucho que violen a Cunegunda o le manden a ellos mismos a remar en galeras. No sirve de nada cerrar los ojos o desviar la mirada ante el hecho palmario de que las civilizaciones, además de ser mortales, que decía Valéry, viven en continuo choque. Los dioses son celosos, no se llevan bien y se combaten entre sí.

Sólo el temor a la muerte o a las represalias les llevan a pactar paces, equilibrios y modos de convivencia, que en muchas ocasiones penden de un hilo, a punto de romperse al menor descuido. Y tanto la ceguera como la demagogia sólo sirven para agravar las cosas. Pese a la continua retórica pacifista de las Naciones Unidas, no sólo no se evitó el temor permanente de la guerra fría, con su estrategia de la destrucción mutua asegurada, sino que, desde la constitución de la ONU, no dejó de haber guerra ni un solo día en algún lugar del mundo. Está muy bien luchar por una sociedad pacífica, pero sabiendo de qué realidad se parte y teniendo en cuanta la historia y la condición de las civilizaciones, que a su vez son inseparables de la condición humana, en cuya virtud Maquiavelo le decía al príncipe que «es mejor ser temido que amado» y que los profetas desarmados acaban siempre fracasando.

Con esas coordenadas a la vista, es muy loable esforzarse para conseguir la paz y para anudar entre los pueblos y los Estados unas relaciones amistosas, abiertas al intercambio pacífico y el «dulce comercio», que diría Montesquieu. En este sentido, cabe elogiar una política de amistad entre España y los países árabes y musulmanes, empezando por nuestro vecino del sur. Pero debe hacerse sin tergiversar la historia común. La incorrecta frase que habla de la «tradicional amistad» entre España y los países árabes e islámicos, es una cantinela del franquismo, que «el invicto» repetía en medio de su condición de apestado sobreviviente de la lucha contra el fascismo, que sólo dejaba ver por aquí algún miembro de las dinastías islámicas o algún jeque árabe.

La historia tradicional tuvo muy poco de amistosa. Sin duda, aquí ocurrió la mayor confrontación de la cristiandad occidental con el mundo siríaco de los árabes, como cuenta Arnold Toybee. Lo cual no termina con la toma de Granada. Al contrario, continúa con Carlos V y Felipe II, desde Túnez a Lepanto, y se mantiene una tensión interior con los moriscos hasta su expulsión. La confrontación se prolonga con la piratería turca y berberisca contra el comercio y las plazas del Mediterráneo peninsular, guardadas en el imaginario popular como combate lúdico de moros y cristianos. Después vinieron las guerras con Marruecos, Prim, el Barranco del Lobo, los militares africanistas, el desastre de Annual y «los moros que trajo Franco» para consagrar la «·tradicional amistad». Solo faltaba que una ministra de cultura situara, en esa «larga amistad», el cautiverio de Cervantes en Argel. Ya lo ha hecho. Con tal desinformación de nuestra propia historia, no se irá muy lejos.

La palabra contra la piedra (y 2)
IÑAKI UNZUETA /PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UPV/EHU El Correo  27 Septiembre 2004

Cuanto más dogmáticamente se impone en una sociedad el peso de las imágenes míticas y de la tradición, menos espacio queda para el trato reflexivo consigo misma y para una potencial revisión crítica de la misma. En estas circunstancias, las personas capaces de lenguaje y acción se ven exoneradas de la interpretación de la realidad, cayendo el peso de la integración en la tradición y en las imágenes mítico-religiosas del mundo. De ese mantillo sagrado nutre el nacionalismo sus raíces conservadoras y absorbe dosis variables de savia reaccionaria, pues confiere un rango de sacralidad a determinados elementos que se vuelven incuestionables porque 'están ahí' desde tiempo inmemorial, son prelingüísticos y predemocráticos y no están sujetos ni a deliberación ni a votación.

La aporía que agujerea el Proyecto

Empero, un nacionalismo encajado en el centro de Europa y que se considera portador de unas reivindicaciones modernas y progresistas, esto no lo puede fácilmente aceptar y tratará de enmascararlo. No puede renegar de sus fuentes sagradas de legitimación, que son las que alimentan su alma nacionalista, pero tampoco puede exhibirlas sin pudor, porque entonces dejaría al descubierto su naturaleza regresiva. La verdad es que la solución es difícil, o mejor si decimos que no existe solución, pues no puede construirse un modelo teórico que, sin chirriar, acoja simultáneamente fuentes sagradas y profanas de legitimación. No pueden articularse teóricamente una racionalidad sagrada y mítica con una racionalidad postmetafísica y comunicativa que la critica. Esto es lo que le sucede a la Ponencia Política de EAJ-PNV, que para su fundamentación tiene que apelar con insistencia a fuentes sagradas, pero al mismo tiempo tiene que presentarse como un partido democrático que no puede dejar a un lado los inputs de legitimación que insufla la ciudadanía y que brotan de ese suelo profano que se encuentra más allá de los lindes metafísicos. En esta sociedad abierta y multicultural, en la que no existe unanimidad en torno a lo que fue y quiere ser, tiene lugar una colisión de racionalidades: una racionalidad metafísica que toma su fuerza de un pasado reinventado, frente a una racionalidad comunicativa que filtra críticamente el pasado y lo ancla en el presente.

La lectura de la Ponencia Política de EAJ-PNV de 2004, y sobre todo la de 2000, cuyas bases y principios ideológicos este partido considera vigentes, constituye una excelsa muestra del darwinismo y organicismo conservador que la alimenta. Lo importante es la totalidad, el ser nacional, el sujeto colectivo, real y con existencia propia independiente de los individuos. La relevancia la tiene el todo sobre las partes, acentuándose la naturaleza orgánica de los vínculos que las integran (Consejo de partidos nacionalistas, Udalbiltza, etcétera) y que garantizan la supervivencia del todo social, manteniendo de este modo una idea sustantiva de la sociedad. Así, el capítulo I comienza diciendo sin tapujos que «la capacidad de previsión del cambio o de adaptación a él es causa de la perduración, del fortalecimiento o, sensu contrario, del debilitamiento de las especies, de los grupos o de las personas» (Cap. I, 2000, p.2). Y luego todo el cuerpo del texto está parcheado de citas y referencias a ámbitos y tiempos sagrados, a mitos y a costumbres, a la patria, al ser colectivo y a la nación. Una muestra de ello es este pasaje que sigue a una cita de Barandiarán que hace referencia a la persistencia de un mismo grupo étnico en el país, y que afirma sin recato que «los vascos somos supervivientes de la historia, y es nuestra voluntad colectiva la que nos hace continuar siéndolo en el futuro. Para ello hay tareas que los vascos de hoy hemos de priorizar en el mantenimiento y profundización de nuestro ser como pueblo» (Cap. II, 2000, p. 12).

Obviamente, no pueden mostrar sin pudor esta orfandad teórica y desnudez conservadora, y tratan de cubrirla con conceptos como libertad, solidaridad, autonomía personal, igualdad de oportunidades o responsabilidad, que son como hongos podridos que se deshacen en sus bocas. Como estos valores son concebidos de una manera instrumental y subsidiaria respecto al núcleo teórico y al fin primordial, que es el mantenimiento y conservación de la nación, todo el conjunto queda abocado al desmoronamiento. Así, en la citada Ponencia, señalan que «la solidaridad sólo es posible cuando existe un sentido de identidad común y pierde sentido y contenido cuando (...) se desdibuja el papel protagonista de la nación. La capacidad de sacrificio y la solidaridad desaparecen, y la nación declina» (Cap. III, 2004, p. 49). Por ello, aunque en la citada Ponencia Política se afirma que «tan real es la afirmación nacional como la diversidad del entramado institucional y la pluralidad de identidades. Nuestro proyecto político se sustenta en el conjunto de estos principios, sin primar unos sobre otros», creo, sin embargo, que se trata de una afirmación hueca y retórica, ya que el marco teórico está construido desde dos principios de racionalización que dan lugar a fuentes excluyentes de legitimación. Ello da lugar a una construcción aporética que mistifica y arruina el conjunto. Esta aporía se manifiesta, y la contradicción se hace más explícita, cuando al aumentar el nivel de concreción tienen que plasmar los contenidos teóricos en un proyecto político concreto. Así, en el llamado plan Ibarretxe, sus mentores, rehenes de esta ambigüedad, no pueden dejar de establecer la distinción conceptual entre ciudadanía y nacionalidad. Y aunque en un principio se reconocen todos los derechos y deberes al poseedor de la ciudadanía vasca, y se afirma que nadie podrá ser discriminado en razón de su nacionalidad, no hay garantías de que en una nueva vuelta de tuerca nacionalista no acaben segregados los infieles. Más regresiva todavía, pero también más clarificadora, es la propuesta de Eusko Alkartasuna, que, sin anfibologías, establece la misma distinción conceptual, pero sólo concede plenos derechos al poseedor de la nacionalidad vasca. De una vez y para siempre debería quedar claro y firmemente asentado que la validez democrática de un proyecto político no se asienta sólo en la mayoría que pudiera respaldarlo, sino también en el test democrático de un Estado de Derecho que lo criba y que salvaguarda el derecho a iguales libertades y el derecho a iguales derechos.

Coda
Alcanzado este punto, las preguntas que nos tenemos que hacer son las siguientes: ¿El llamado plan Ibarretxe es una apuesta intermedia y estratégica? ¿Es posible la autocontención del nacionalismo? ¿Cabe la posibilidad de que, fruto de un racional autoentendimiento, tenga lugar una evolución laica del nacionalismo? ¿Ha desarrollado la sociedad vasca fuerzas críticas suficientes como para agostar las raíces sagradas del nacionalismo? Las respuestas no son sencillas y quiero ser prudente, pero en las actuales circunstancias y si exploramos sus textos me inclino por el no, sobre todo cuando en la susodicha Ponencia se afirma que «EAJ-PNV apuesta inequívocamente por el desarrollo de un ámbito jurídico-político que abarque a todos los vascos y contenga el respeto efectivo a su ser nacional y a la realidad histórica, cultural y lingüística, así como el derecho a definir su propio futuro, su articulación interna y su relación externa» (Cap. III, 2004, p. 18).

En Euskadi no se ha alcanzado todavía ese umbral de pensamiento postmetafísico que libera a las instituciones de seguir nutriéndose de sustancias sacras. Aquí, se encuentra firmemente asentado un complejo de convicciones que pretende un tipo de validez que viene dotado de la fuerza de lo fáctico y de la autoridad que proporciona lo sagrado. Y es esta facticidad de las convicciones sacras la que limita la posibilidad de posicionarse ante las pretensiones de validez que entabla un prójimo y la que cercena la libertad comunicativa.

El nacionalismo se construye con los materiales que recoge en el hontanar de la religión, fosiliza la tradición y la historia y transforma su corazón en piedra: mármol negro de Markina, caliza gris de Mañaria. El nacionalismo reafirma la fe en los viejos fundamentos trascendentes y recorta el campo de la palabra. Gabriel Aresti se fue joven y nos regaló un puñado de diamantes verbales que han ido perdiendo brillo y belleza: «La casa en donde vivo / es ya tan vieja.../ Fue labrada / con la primera piedra / de las montañas vascas». Aresti intentó capturar el alma vasca con la explosividad de la palabra, pero el tiempo ha engullido su obra y ha embotado su filo crítico, transformando sus poemas en piedras. ¿Seremos ahora capaces de traspasar el umbral de expansión crítica de la palabra o sucumbiremos de nuevo a la facticidad de los altares sagrados de piedra?

El lendakari
Cartas al Director ABC  27 Septiembre 2004

El lendakari Ibarretxe ha vuelto ha desafiar al Estado de Derecho al afirmar que, con o sin autorización de las Cortes, convocará una consulta soberanista, y que nada ni nadie podrá evitarlo.

Todo hace suponer que para el lendakari no hay más vascos ni vascas (por emplear la machacona coletilla del interfecto) que los de su cuerda, olvidando a todos los demás (también vascos y vascas) que no sintonizan con planteamientos tan descabellados. Tal grado de necedad define al lendakari, una vez más, como un personaje de talla moral y política que no va mas allá de la irresponsabilidad como pauta de conducta permanente para asegurarse un hueco político en el que quepa la pequeñez de sus ambiciones.

Cada vez está más claro que ni los vascos ni las vascas se merecen la desdicha de tener a este señor con la batuta de su Gobierno entre las manos porque su propuesta soberanista, además de ilegal, es lo más indeseable que podría ocurrirles a todos los vascos, que es desgajarles de su verdadera historia, su auténtica identidad y la proyección de su legítimo futuro. En el País Vasco han ocurrido demasiadas cosas terribles en los últimos 40 años para que el actual lendakari, tras esa suerte de jadeo que caracteriza a su verbo, abra un frente más en la suerte de la ciudadanía vasca, apartándola de su camino.

Suponemos que ETA y sus «simpatizantes» habrán saltado de gozo al conocer el reto de «su» lendakari, y eso es más que suficiente para calificar la «altura» sociológica y moral de tan monumental despropósito.    José Suárez.  
Madrid.

Islamistas en prisión
Cartas al Director ABC  27 Septiembre 2004

Hemos sabido, a través de los medios de comunicación, que el sindicato mayoritario de funcionarios de prisiones, ACAIP, ha ratificado ante los medios de comunicación su denuncia sobre los graves incidentes que en varias cárceles están provocando los presos musulmanes. Los radicales islámicos están formando una especie de mafia penitenciaria, se han apoderado de módulos, bibliotecas, escuelas, pasillos y otros espacios para sus prácticas religiosas, llegando incluso a practicar instrucción paramilitar en el patio de la cárcel.

Ante esta situación, la directora general de Instituciones Penitenciarias ha calificado de «exageraciones las denuncias de los funcionarios», calificando los incidentes de «algo normal en el entorno penitenciario».

No sabemos si la responsable socialista de las cárceles considera también normal, por si fuera poco lo anterior, la noticia de que presos islamistas y etarras de la cárcel de A Lama celebraron la matanza del 11-M.

No deja de sorprender esta pasividad del Gobierno ante la formación de focos de activistas islámicos en las propias cárceles y la beligerancia mostrada contra la Iglesia Católica y su jerarquía, contra la enseñanza de la religión en la escuela, con la retirada de ayudas a entes relacionados con el cristianismo. En todos los casos, entidades promotoras de la convivencia, del civismo y de la paz social.

Parece que el «buen talante» es sólo para practicarlo con los enemigos del Estado y no con los súbditos leales. ¿No será que unos principios partidistas están haciendo perder al Gobierno el que habría de ser el verdadero objetivo?  
Pedro José Piqueras Ibáñez. Gerona.

Los presos etarras gozan de celdas dobles, psicólogos en euskera, horas de patio extras y ordenadores propios
La directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, rechaza actuar contra los responsables que permiten los privilegios de los pistoleros Entre los tratos de favor destaca la prioridad frente al resto de tener asistencia médica inmediata cuando la piden
Disfrutar del patio exterior más tiempo que los presos comunes, recibir asistencia médica los primeros cuando la solicitan, psicólogos especiales que les atienden en euskera, expedientes sancionadores que se pierden en el camino o disponer de dos celdas para uso personal. Son algunos de los ejemplos de los privilegios que tienen determinados presos etarras en cárceles como la de Alhaurín de la Torre (Málaga) o Valdemoro (Madrid), donde los responsables de estos centros penitenciarios permiten esta situación. A diferencia de lo que hizo en el caso de Mario Conde, la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, no ha hecho nada para hacer frente a estos comportamientos. Es la discriminación positiva hacia los etarras.
Marcos S. González La Razón 27 Septiembre 2004

Madrid- Son varias las cárceles españolas donde los presos de la banda terrorista ETA han gozado de privilegios de los que están exentos el resto de presos comunes. Las de Alhaurín y Valdemoro son sólo dos ejemplos de las condiciones favorables que disfrutan los pistoleros que están en prisión. A diferencia del caso de Mario Conde, la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, no ha tomado ninguna medida contra los responsables de que se permitan esos privilegios. En el caso del ex banquero, Gallizo ordenó la destitución fulminante del director de la prisión en la que éste había tenido algún privilegio en el momento en el que se enteró, mientras que sigue sin saberse qué medidas va a tomar la responsable de las cárceles contra las personas que proporcionaron determinados privilegios a los etarras.

El primer ejemplo lo encontramos en la cárcel de Málaga, donde el módulo de aislamiento es el número 7, que es en el que deberían estar todos los presos calificados con el primer grado, es decir, los de ETA. El resto de módulos de la prisión debería ser solamente para los presos clasificados en segundo grado y, por tanto, con la consideración de «no aislamiento». Hasta finales de 2003 la situación de los etarras en dicha penitenciaría era la siguiente: dos etarras en el módulo 6, dos en el 10, dos en el 8, uno en el 13 y dos en el módulo 4. Con esta medida, los pistoleros de ETA obtienen, entre otros privilegios, el de salir al patio exterior cuatro horas más que los presos que cumplen su condena en el módulo de aislamiento.

Así, mientras que Tony Alexander King, presunto asesino de Sonia Carabantes y Rocío Waninkof, sí que cumplía condena en el módulo siete y sólo puede disfrutar de una hora de patio al día, hasta que le trasladaron, los condenados por su pertenencia o colaboración con ETA se solazan cinco horas diarias en el exterior. Por otro lado, cuando los presos de ETA en la cárcel de Alhaurín solicitan asistencia médica, siempre son los primeros en recibirla, sin necesidad de esperar el turno habitual que se produce en condiciones normales. Una situación que no ocurre con los demás presos, que se ven obligados a esperar su turno.

Asimismo, los etarras tienen psicólogos especiales, que les atienden en vascuence sin que un traductor de euskera-español esté presente, con el consiguiente riesgo para la seguridad y la posibilidad de contactos entre los etarras que parece obvia. Mientras, los presos «comunes», es decir, los que no han sido condenados por terrorismo, tienen que esperar de nuevo su turno para acudir al psicólogo del centro.

También se da la circunstancia de que muchos de los condenados de ETA han proferido amenazas de muerte contra numerosos funcionarios de prisiones, sin que se les juzgue de nuevo por ello y sin que se les abra ningún tipo de expediente sancionador. Los funcionarios elevan una denuncia a sus superiores jerárquicos y ésta «se pierde» por el camino. Además, se da el caso de varios internos terroristas que «coinciden» en el mismo módulo con sus compañeros de la banda.

Pero la penitenciaría de Málaga no es la única que en la que los etarras gozan de privilegios. En la madrileña cárcel de Valdemoro se encuentra cumpliendo condena uno de los miembros más sanguinarios de la banda, Harriet Iragui, miembro del comando Andalucía al que se encontró culpable, entre otros asesinatos, del de Luis Portero García. Pues bien, a Iragui las autoridades llegaron a concederle el lujo de habitar en una celda unipersonal y mantener otra contigua vacía para poder estudiar filología inglesa y vasca.

Además, el centro le instaló un ordenador personal para que lo pudiese utilizar él solo, mientras que los demás presos, de nuevo, tenían que solicitar su turno para acceder al aula de ordenadores de la penitenciaría. Para mayor escarnio, en este caso se da el agravante de la saturación que padecen las penitenciarías españolas y de la que ha informado este periódico en numerosas ocasiones. Los privilegios tampoco terminan con los propios presos, sino que el Gobierno vasco arropa también a sus familiares y es la propia Ertzaintza la que les escolta todos los viernes hasta un autobús que parte de Bilbao para llevarles y traerles por España para que visiten a sus familiares.

EN LOS DÍAS EN QUE SE PUSO EN MARCHA LA CARAVANA DEL 11-M
La Policía grabó las órdenes de "El Chino" para trasladar a Madrid la dinamita de Asturias
El último auto del juez del Olmo remitido a la comisión desvela que la Policía grabó las conversaciones que mantuvo “El Chino” con otro terrorista el mismo día que la caravana del 11-M salió de Avilés. Jamal Ahmidan dio órdenes a Otman el Gnaoui para reunirse en Burgos y trasladar a la furgoneta Kangoo los explosivos escondidos en dos coches procedentes de Asturias. El Mundo explica que este dato del auto pasó inadvertido por el alud informativo que provocó, un día después, la comparecencia del jefe de la UCO.
Libertad Digital 27 Septiembre 2004

En el auto, remitido a la comisión el 19 de julio, el magistrado Juan del Olmo explica por primera vez, según El Mundo, que en las investigaciones autorizadas por dos juzgados de las localidades madrileñas de Parla y Alcalá de Henares sobre un caso de tráfico de drogas “no sólo se intervino el teléfono de Rafa Zouhier”. Además de las conversaciones del confidente, también fueron grabadas las de Otman el Gnaoui, detenido el 31 de marzo por colaboración o pertenencia a organización terrorista.

Desde su número de teléfono 606547560, El Gnaoui mantuvo varias conversaciones con Jamal Ahmidan, “El Chino”, los mismos días en los que se producía el traslado de la dinamita desde Asturias a Madrid. En una de ellas, “El Chino” explica a su interlocutor que tiene que usar una furgoneta y recoger a otro terrorista en la casa de Morata de Tajuña para dirigirse hasta Burgos. Allí se encontrarían con los ocupantes de otros dos vehículos, un Volkswagen Golf y un Toyota Corolla, que viajaban con la dinamita desde Avilés. Cargarían los explosivos y regresarían a Morata con la Kangoo. Desde allí, una vez preparadas las mochilas-bomba se trasladaron a las inmediaciones de la estación de tren de Alcalá de Henares.

En otra conversación entre “El Chino” y El Gnaoui hablan de un pasaporte falso y de la utilización de una fotografía para ese documento. El juez sostiene en su auto que El Gnaoui viajó a Burgos junto a Rachid Oulad Akcha y Asir Rifaat Anouar, dos de los terroristas que se suicidaron en Leganés. Allí se reunieron con el propio Jamal Ahmidan, Mohamed Oulad y Abdenabi Kounjaa.

“CHANTAJE Y AMENAZA” EN 15 MINUTOS
El Foro de Ermua compara el vídeo de ETA con los de Zarkaui y las decapitaciones
Las apariciones propagandísticas de ETA han sido comparadas por el Foro de Ermua con "los vídeos de Zarkaui” porque “reflejan el crimen, la brutalidad y nos muestran la necesidad de que el terrorismo ha de ser destruido hasta sus últimas consecuencias". En el vídeo, anunciado en el diario Gara, no hay novedad alguna. La banda dice que tiene intención de seguir atentando.
Agencias Libertad Digital  27 Septiembre 2004

El portavoz del Foro de Ermua, Rubén Múgica, considera que la cinta de la banda etarra "es lo más parecido a los vídeos de Zarkaui; reflejan el crimen, la brutalidad y nos muestran la necesidad de que el terrorismo ha de ser destruido hasta sus últimas consecuencias".

Múgica relaciona la aparición de este video con la intervención del lehendakari Ibarretxe durante la celebración del "Alderdi Eguna" (día del PNV) y, en su opinión, muestra "el momento de zozobra en el que vive el nacionalismo vasco, consciente de que el terrorismo se acaba desde la fuerza y la razón del Estado de derecho".

Rubén Múgica destacó la coincidencia de que la banda terrorista critique el "plan Ibarretxe" después de que Ibarretxe y Josu Jon Imaz, defendiesen la iniciativa soberanista y hablasen de la necesidad de lograr mayoría absoluta en el Parlamento vasco para ponerla en práctica. A su juicio, la difícil situación de ETA pone de manifiesto ante la sociedad vasca "el fraude al que hemos estado sometidos durante más de veinticinco años".

«El ataque a Aznar es un claro intento de acabar con un proyecto político que conviene a España»
Carmen Gurruchaga La Razón 27 Septiembre 2004

Madrid. Ha sido sucesivamente ministro de Administraciones Públicas, de Justicia y de Interior en los gobiernos de José María Aznar. En este último ministerio le tocó vivir la tragedia del 11 de marzo. Está previsto que en el Congreso del PP que se celebra este próximo fin de semana resulte elegido secretario general de ese partido.

- ¿Habrá finalmente vicesecretarios?
- Ésta es una decisión que los estatutos reservan al futuro presidente del partido y que lo comunicará durante la celebración del Congreso. Es el momento en el que dará a conocer a su equipo.

- El PP no está viviendo sus mejores momentos desde la pérdida inesperada de las elecciones, ¿el Congreso servirá para superar ese momento y contribuir a la reunificación interna?
- Yo no creo que estemos pasando por ningún problema grave en términos de unidad interna. Éste es el Congreso con el que el PP va a comenzar a ganar las elecciones y en el que va a demostrar la fortaleza tanto como proyecto político como de personas y equipos.

- Después vienen los congresos territoriales, locales, regionales, provinciales, ¿se prevén conflictivos?
- Igual que ocurre en todo proceso electoral, son momentos sensibles. Hay gente que legítimamente aspira a representar al partido y a ocupar un cargo en la dirección, pero esto ha ocurrido siempre. Lo importante es que una vez que se celebran los congresos y se elija a la dirección, todo el partido se reúna en torno a la dirección regional o provincial y estoy seguro de que va a ser así.

Apoyo total a Fraga .
- ¿Qué está sucediendo en Galicia que Fraga no consigue mantener la unidad interna pese a anunciar que ese es el motivo de que se presente de nuevo?
- Me parece un gran acierto que Manuel Fraga se presente a las elecciones. Todo el mundo sabe que los gobiernos presididos por él son los que han llevado los mayores progresos a Galicia y que han resuelto los problemas históricos que tenía esa comunidad y que el Partido Socialista, que ahora le critica, consideraba irresolubles. Por eso Fraga cuenta con todo el apoyo del PP.

- ¿Del Partido Popular de Madrid o del de Galicia?
- Estoy seguro de que cuenta con el apoyo del partido en Galicia y que los problemas que tenga los resolverá Fraga, con toda seguridad.

- Volvamos al Congreso del PP. ¿Va a marcar alguna diferencia en la línea política con respecto a la anterior?
- Hay muchas personas, sobre todo nuestros adversarios, en permanente espera de nuestra renuncia a nuestro proyecto político y no lo vamos a hacer porque nuestro proyecto político es nuestro gran patrimonio. Nuestras convicciones sobre España, el modelo constitucional y de las autonomías, nuestro modelo económico, que ha dado empleo, prosperidad y crecimiento; nuestro modelo de política internacional, que nos ha convertido en un país importante y de peso. Por cierto, en cuanto ha llegado Rodríguez Zapatero y ha negociado la Constitución Europea, ha conseguido que España pierda peso en Europa.

- ¿Eso significa que se van a reafirmar en su modelo?
- Sí, porque es el modelo correcto, acertado y el que necesita España. Además, vamos a abordar nuevos retos, problemas que tiene España, como la inmigración. Contribuimos a fijar la política europea de inmigración, pero es una cuestión que cada vez preocupa más y hay que abordarla desde todos los ámbitos: social, de integración, de repercusiones económicas... Y todo eso lo vamos a tratar en el Congreso. Más inmigración ilegal.

- Además de los temas de la mujer...
- Sí, porque la conciliación de la vida familiar y laboral, en especial para la mujer, es algo que todavía no está resuelto y hay que seguir hasta que lo consigamos. También trabajaremos para lograr el pleno empleo para la mujer... Son problemas reales a los que hay que dar solución.

- Zapatero ha cuantificado en 800.000 la cifra de inmigrantes ilegales que hay en España...
- Tendría que explicar cómo los ha contado. Zapatero siempre dice lo primero que se le ocurre y da lo mismo que esté en el Parlamento, en Naciones Unidas o en un acto en el que promete resolver el problema de los astilleros y al día siguiente hace todo lo contrario. En este caso, es igual, ha dicho 800.000 y no lo sabe, porque son clandestinos y por propia definición no lo puede saber. Pero, además, como no se estudia los temas, como no los trabaja, lo que no sabe es que esas cifras cambian a diario. Y más desde que él gobierna, porque, tal y como han denunciado los sindicatos de Policía, ha desaparecido un número importantísimo de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que tenían entre sus trabajos la protección de la frontera norte, por donde entra muchísima inmigración ilegal.

- ¿Considera que entran más ahora que hace diez meses?
- Sí, muchos más desde la puesta en marcha de su política de «papeles para todos», de regularizar los que se encuentren de manera ilegal. Por lo tanto, esa cifra varía. Suponiendo que sean 800.000, con una política tan irresponsable y el cambio de normativa para que tengan derecho a la reagrupación familiar, habrá que multiplicar esa cifra por cinco o seis. Estaremos produciendo un efecto llamada con consecuencias negativas desde el punto de vista de la integración y con un gran perjuicio para los propios ilegales.

- Hay quien dice que los mensajes que emite el PSOE son contradictorios, ¿pueden crear desorientación entre los ciudadanos?
- No sólo desorientación sino inestabilidad y riesgos graves. Estamos hablando de España y del modelo de Estado y se producen declaraciones contradictorias todos los días. Existe la percepción generalizada de que el Gobierno ha abierto un proceso de reforma de estatutos y de reforma constitucional y no sabe dónde quiere ir y, sin embargo, sus socios más radicales, los independentistas, sí tienen muy claro dónde quieren. Si esto continúa así, va a ser muy fácil saber quién va a llevarse el gato al agua. Regresión económica.

- Tampoco le están acompañando los resultados económicos...
- Cuando no se sabe qué hacer con la política económica, cuando se dice que se quiere la estabilidad presupuestaria y, en cambio, se toman todas las decisiones necesarias para incrementar el gasto público, parece que no hay rigor en el control del dinero... Todos los días los ministros anuncian incremento de gastos y en una negociación para obtener unos votos en el Senado se rompe el equilibrio presupuestario y el déficit cero. Eso genera inestabilidad, desconfianza y va a tener consecuencias negativas en el empleo y, lo que es peor, en la Seguridad Social. Volveremos a tener los resultados económicos de la anterior etapa socialista.

- En ese sentido, Aznar hasta el 10 de marzo era para muchos el mejor presidente que ha tenido España y ahora no se le reconoce lo que se conoció como el milagro económico, ¿le parece normal?
- Ese ataque a Aznar es el intento de acabar con su proyecto político. El proyecto político que representa Aznar es claro, conviene a España y ha dado resultados eficaces en todos los términos. Cualquier análisis comparativo en resultados económicos, en estabilidad en España o en peso internacional - los tres pilares fundamentales
- demuestra que, por ser reales, los ciudadanos han percibido nuestra etapa como más positiva y eficaz.

Reforma constitucional.
- Decía usted que los socios radicales del PSOE lo tenían muy claro. Sin embargo, el proceso exige que esa probable reforma estatutaria aprobada en los parlamentos autonómicos tenga que ser refrendada en las Cortes Generales...
- Para una reforma constitucional sí, y nosotros ya hemos fijado cuál es la posición del PP y, además, a diferencia de lo que ocurre en el PSOE, ha sido muy clara y unánime por parte de todos los presidentes de partidos y autonómicos. Nos hemos reunido en San Millán hace muy pocos días y hemos dicho por escrito cuál es nuestra posición: la defensa del modelo constitucional y autonómico.

- También dejaron claro qué no están dispuestos a tolerar...
- Sí. Por ejemplo, que haya autonomías de primera y de segunda como proponen destacados líderes socialistas, que haya desigualdad entre los españoles por el lugar donde vivan, o acabar con la definición de España como nación que está en nuestra Constitución. Tampoco apoyaremos que haya el derecho de veto en el Senado que acabe con la soberanía popular que representa el Congreso.

- Por decirlo de una manera gráfica, ¿la España estatutaria que defiende el PP es la del café para todos?
- Los estatutos de autonomía deben garantizar que no haya diferencias de derechos entre los españoles, porque hay veces que con la terminología parece que se pretende desacreditar un modelo, y no. El modelo es que todas las comunidades puedan aspirar a tener los mismos derechos, las mismas competencias y la misma posición. Es decir, que no haya privilegios de unas comunidades respecto a otras.

- El PSOE se propone cambiar el funcionamiento del CGPJ y ustedes se oponen. ¿Por qué?
- Es un propósito que no es nuevo en un gobierno del Partido Socialista, que lo cumplieron cuando gobernaron en la anterior etapa y que consiste en ocupar toda la sociedad y también la Justicia. En este caso, quieren ocupar las decisiones que toma la Justicia. No les gustó nada un informe elaborado por los jueces, contrario a la Ley Contra la Violencia de Género, que remitieron con tantos fallos técnicos que los efectos jurídicos impiden la eficacia de la propia ley.

- ¿No cree que la medida en sí no es mala?
- Lo hacen porque no les gustan determinados nombramientos que no son afines a sus pretensiones, cambian las reglas de juego. Es como si a mitad de un partido de fútbol uno de los equipos pidiera cambiar las reglas de juego y pretende que sea lícito meter los goles con la mano. Pues bien, el PSOE quiere meter los goles con la mano.

- ¿Qué sucederá en el trámite parlamentario?
- El PP ya ha anunciado que se opondrá a esta medida, porque afecta a la raíz de la propia democracia. Y una advertencia: si hacen eso, que no cuenten con nosotros para ningún tipo de acuerdo en Justicia.

- ¿Cree que el apoyo de algunos grupos a los Presupuestos Generales ha tenido algún precio para el PSOE?
- Ahora lo vamos a ver. El Gobierno no puede decir «sí» a todo el mundo, a todas las pretensiones, porque, al final, esa actitud «generosa» repercutirá en la economía española. Cuando se pierda un puesto de trabajo habrá que recordar los Presupuestos, qué se ha negociado y a cambio de qué. El Gobierno no mintió en el 11¨M.

- Antes del período vacacional usted declaró en la Comisión del 11¨M durante más de diez horas, ¿le resultó muy duro?
- No. Comparecer en una comisión es una obligación y una responsabilidad. Fui a aportar todo lo que podía y sabía y también a dar mis opiniones y eso es lo que hice.

- ¿Cuál es su conclusión de esa declaración interminable?
- Que quienes pretendían encontrar una contradicción o una rectificación no lo consiguieron, porque siempre se ha dicho la verdad y se ha tenido un comportamiento noble y honesto desde el 11 de marzo en adelante. Quedó claramente demostrado que no existía la mentira de la que nos había acusado Pérez Rubalcaba el día anterior a que los españoles fueran a las urnas. Sin embargo, la Comisión ha conseguido acreditar que no hubo mentiras por parte del Gobierno.

- ¿Qué se ha investigado sobre lo sucedido el 11 de marzo desde que ustedes dejaron Interior?
- A mí, siendo titular de ese Ministerio, se me pidió que en 24 o 48 horas diera una respuesta. Como ministro en funciones pude contarles a los españoles quiénes habían sido los autores materiales, pero como dijo uno de los policías que más sabe de estos asuntos, todavía quedaba mucho por investigar por arriba y por abajo, y hacerlo y explicarlo a los españoles es responsabilidad de otros.

- ¿Cree que se está investigando?
- Seis meses después del mayor atentado de la Historia de España, quienes ahora tienen la responsabilidad de investigar tienen que explicar quiénes han sido los autores intelectuales de la masacre, quiénes lo diseñaron y fueron capaces de matar a 191 personas, herir a más de 1.500 y derribar un Gobierno, con una gran precisión en la elección de los tiempos y en la aparición de las pistas.

- El socialista López Garrido consideró innecesaria la comparecencia de Aznar porque, según opinó, «iba a contar las mismas mentiras que usted», ¿por qué no reaccionó ante una acusación tan grave?
- Porque ha habido tantos comportamientos infames durante esos días y en los posteriores. Creo que ni el propio Grupo Socialista pudo mantener durante mi comparecencia que mentía y a la vista de cualquier observador objetivo quedó claro que fuimos a contar la verdad y por eso ni en diez horas ni en diez días de comparecencia mía ni de Aznar podrán acreditar ninguna mentira ni comportamiento deshonesto. Nos dedicamos a trabajar para detener a los responsables, en ayudar a las víctimas y en comunicar la información de la que disponíamos, tan compleja y complicada que hoy, seis meses después, falta mucha información y mucha comparecencia.

- ¿Esas comparecencias aclararán algo de lo que falta por saber?
- El PSOE cometió un hecho gravísimo: acusar al Gobierno legítimo de que estaba mintiendo a los españoles pocas horas antes de que se decidiera qué partido tenía que gobernar los próximos cuatro años. Nos acusaron de mentir en un momento clave y ahora tienen que sostener esa falsedad porque, de lo contrario, su posición será muy delicada.

- ¿Usted es de los que defiende que la fecha del atentado fue elegida para cambiar el rumbo electoral?
- Mi opinión es que era un atentado diseñado con las fechas elegidas y no sólo en la comisión del atentado, sino en la aparición de indicios y pruebas. De lo contrario, la prueba que evidenciaba la participación del terrorismo islámico en la masacre no hubiera aparecido la tarde anterior a las elecciones. ¿Por qué no el mismo día del atentado?

Explicaciones de Zapatero.
- ¿Considera que Zapatero debe comparecer ante la Comisión?
- Deben acudir todos los que tengan algo que aportar y creo que Zapatero tiene muchas explicaciones que dar.

- ¿Cuáles?
- El comportamiento del Partido Socialista en esos días y si ese partido tuvo algo que ver en las coacciones que sufrieron las sedes del PP y en los insultos y en las calumnias del día de la jornada de reflexión. También tiene que aclarar si tuvo algo que ver con la difusión de la calumnia según la cual el Gobierno estaba preparando un golpe de Estado, o si contribuyó a que algún medio de comunicación hablara, falsamente, de la existencia de terroristas suicidas...

- ¿Qué le inclina a pensar que el PSOE tuvo algo que ver en la difusión de esa falsedad?
- La certeza de que para que un medio de comunicación dé esa versión, tuvo que transmitírsela alguien con mucha credibilidad y autoridad. No sé si tuvo algo que ver el PSOE, pero su máximo responsable debería dar esas explicaciones. Todos los datos apuntan a que será elegido secretario general del Partido Popular en el Congreso del próximo fin de semana. Adelanta que su formación no atraviesa por problemas graves de unidad ni cambiará de proyecto político, «porque es nuestro gran patrimonio». Sobre el PSOE, sostiene que sus mensajes contradictorios provocan en la sociedad «desorientación, inestabilidad y riesgos graves».

EL DIRECTOR DE OPINIÓN ADMITE QUE "EN ALGO HEMOS FALLADO"
La defensora del lector de "El País" considera una imprudencia la comparación de Aznar con Ben Laden
El diario de Polanco ha esperado hasta este domingo para reconocer que se equivocó al comparar en su editorial del jueves a Aznar con Ben Laden. La defensora del lector ha sido la encargada de asumir el error, junto con el director del opinión, que ese día era el responsable de la edición porque Jesús Ceberio estaba ausente. Malen Aznárez explica en su artículo dominical que el editorial "ha provocado numerosas quejas de lectores, plasmadas en medio centenar de cartas" y concluye que "esa frase fue un error, una imprudencia".
Libertad Digital   27 Septiembre 2004

Aznárez no pierde la ocasión de sembrar dudas sobre el origen de las cartas recibidas en El País para quejarse por comparar a Aznar con el mayor terrorista del mundo. Al inicio del artículo, tras reconocer que han sido medio centenar las misivas que ha recibido, aclara que muchas de ellas tienen “una sospechosa coincidencia en algunos párrafos”. Todas las cartas critican que El País “hacía en el último párrafo del editorial una comparación inadmisible”. Y explica que esa similitud ha sido rechazada por los lectores “enérgicamente” y la consideran “impropia de este periódico”.

A continuación, tras aclarar que también han llegado al diario de Polanco cartas de signo contrario, “aunque en menor cantidad”, recoge algunas de las opiniones recibidas. La primera que cita es la Eugenio Nasarre, y especifica que se trata de un diputado del PP en las Cortes Generales. También incluye una referencia de la carta de un votante del PP. Pero quizá una de las más rotundas es la de un lector, que aclara que ha dado orden de cancelar su suscripción: “Les animo a reflexionar sobre si, su supuesto progresismo, no les acabará por llevar a situaciones desagradables”.

“La comparación es una solemne barbaridad”
Aznárez consulta con Lluís Basset, director adjunto de El País y responsable de Opinión (ese día hacía las funciones de Jesús Ceberio por encontrarse éste ausente), que expone que “comparar a José María Aznar con Ben Laden es una solemne barbaridad. No es extraño que se indigne quien haya interpretado el editorial en estos términos”. A continuación explica que “la similitud o paralelismo se limita” a que Aznar “recurra al uso de su propio imaginario sobre la Historia para explicar el presente”. Y matiza que “no existe equivalencia ni relación entre las actividades, valores y personalidad de un terrorista internacional y de un ex presidente que fue elegido democráticamente en unas elecciones y se opone a toda forma de terrorismo”.

Pero admite que “si nos vemos obligados a explicar un artículo editorial esto quiere decir que en algo hemos fallado... La expresión polémica, en todo caso, y atendiendo principalmente a su recepción por parte de un segmento de nuestros lectores, sin ser inexacta, no es afortunada, ni sobre todo prudente”.

Tras las explicaciones del director adjunto, Malen Aznárez concluye que “a esta defensora del lector le hubiera gustado que muchas de estas cartas hubieran sido menos ofensivas e insultantes, y más respetuosas, en consonancia con el respeto que solicitan esos lectores. Pero, preferencias al margen, considera que Lluís Bassets tiene razón: cuando un editorial necesita explicación es que algo ha fallado. Y, sin entrar en análisis históricos, cree simplemente que esa frase fue un error, una imprudencia”.

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