AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 2 Octubre  2004

Discriminación
Cartas al Director El Correo 2 Octubre 2004

Primero, los votantes; luego, los militantes; y después, los dirigentes
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Octubre 2004

El vis a vis del 11-M
EDITORIAL Libertad Digital 2 Octubre 2004

El imperialismo moral de la izquierda
José García Domínguez Libertad Digital 2 Octubre 2004

El newspeak de la rendición
Cristina Losada Libertad Digital 2 Octubre 2004

Correspondencia secreta
GEES Libertad Digital 2 Octubre 2004

Internet, Irak y Zapatero
Pablo Molina Libertad Digital 2 Octubre 2004

A la contra
Juan Pablo COLMENAREJO La Razón 2 Octubre 2004

SE EQUIVOCÓ LA GAVIOTA
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 2 Octubre 2004

La estafa
David GISTAU La Razón 2 Octubre 2004

De Estella a Perpiñán
JOSÉ MARÍA MUGURUZA VELILLA El Correo  2 Octubre 2004

Diálogo del 30 de septiembre con Florentino Portero
Libertad Digital 2 Octubre 2004

Matrículas/chapas
JORGE DEL CORRAL La Voz 2 Octubre 2004

«No nos hagamos trampas a nosotros mismos»
M. S. G. La Razón 2 Octubre 2004
 


Discriminación
J. Luis Imaz Corres / Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 2 Octubre 2004

Como en las guarderías municipales, también hay un colectivo de unos cincuenta profesores de Enseñanza Primaria y Secundaria de la red pública que no van a continuar con su actividad académica. ¿El motivo? Que no cumplen un perfil porque no han podido alcanzar un nivel de una lengua que se les ha obligado a aprender a partir de los cuarenta años. Una lengua que no es de uso cotidiano. Resulta indigno defender el 'trilingüismo' y prescindir de excelentes profesionales de la enseñanza con dilatada experiencia educativa.

Aquí, colectivos de ciudadanos, alguna institución e incluso partidos políticos han levantado su voz contra el decreto municipal de las guarderías amenazando, incluso, con bloquear proyectos para la ciudad. Pero, los mismos sindicatos que ahora defienden a los trabajadores de las guarderías de Vitoria permiten que compañeros con quince y veinte años de experiencia pierdan su puesto, sin indemnización, quedando sus familias desamparadas, y, lo que es aún más lamentable, con gravísimos problemas para el día de su jubilación.

Todo esto deriva de un decreto dictado con estivalidad y alevosía. Sólo CC OO ha hecho movi- mientos a favor de este colectivo. ¿Es justo que a la opinión pública se le venda sólo el conflicto de las guarderías como un atropello y se silencie este otro, idéntico al anterior pero con consecuencias y perjuicios irreparables?

Primero, los votantes; luego, los militantes; y después, los dirigentes
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Octubre 2004

Para hacer una valoración responsable del XV Congreso del PP, en un momento especialmente grave para España y, por tanto, para la única fuerza realmente nacional que tenemos, hay que esperar a que termine, a que se perfile el discurso político de la nueva dirección, y, lo más importante, a ver la sensación que cala en la ciudadanía, las impresiones que toman cuerpo en la opinión pública y que, al final, se convierten en el hecho político en sí, porque vivimos o queremos vivir en una democracia y nada se debe hacer de espaldas a la ciudadanía.

Desde el comienzo mismo del Congreso se han perfilado dos discursos políticos de letra similar pero de música muy distinta. Gallardón y Esperanza Aguirre, e incluso Gallardón y Zaplana, han escenificado dos formas de entender el futuro de España y, por ende, del PP. En principio, no deberían ser excluyentes, ya que aparentemente los rasgos esenciales de su propuesta política son mucho más parecidos de los que tienen las distintas facciones de Izquierda Unida o los dos partidos socialistas, el PSC y el PSOE, en torno a los que se articula hoy la mayoría gobernante de izquierdas. Sin embargo, las dramáticas circunstancias en que el PP perdió las pasadas elecciones, por la torpeza propia y la abyección ajena, obligan a una claridad por parte de Rajoy y el nuevo equipo dirigente que ni es costumbre en el PP ni resultará fácil de entender por todos.

Cualquiera que haya vivido la crisis de los 80 en la derecha española, en UCD, AP y el CDS, que son los tres ríos que confluyeron en el PP, reconocerá muchos síntomas en la situación actual. Y probablemente reconocerá más en el futuro inmediato, porque la naturaleza humana no varía desde Atapuerca, porque la naturaleza del Poder suscita siempre las mismas apetencias y comportamientos, casi nunca buenos, y porque dentro del PP ni se ha producido una mutación genética ni puede producirse una inversión de las conductas. Los liberales, que desconfiamos por principio del Poder y de la tendencia a abusar de él que tienen los humanos, por buenos que sean o parezcan, no podemos caer en el angelismo, porque en política no hay ángeles, salvo quizás las víctimas del terrorismo como Miguel Ángel Blanco, que deberían ser los ángeles de la guarda del PP pero a los que no se encomiendan las ambiciones naturales del político y de la política.

Personalmente, si algo tengo claro a la luz de la terrible experiencia de los 80 y de los 90, incluso hasta marzo de este 2004, es que hay que preservar lo que más vale de la derecha española, que es su base social en un sentido amplio, ese formidable bloque que se ha ido forjando lentamente y que mantiene unidas a tres generaciones en torno a unos valores muy claros: España y la libertad individual, que es inseparable de la propiedad privada, la libre empresa y la defensa de la igualdad de los ciudadanos ante la ley, que constituye la base de nuestra nación y es el único norte de la civilización occidental, a la que pertenecemos y nos pertenece. Ahí, en la tradición respetable y la innovación deseable, en el respeto a nuestro mejor ayer como base del mañana está la fuerza del PP, expresión política de media España, pero, cuidado, expresión no imperecedera ni indestructible.

Lo primero para encauzar el futuro inmediato del PP es, pues, respetar a sus votantes, algo que no es costumbre en los políticos de la Derecha, más acomplejados y oportunistas que los de la Izquierda, más predispuestos a avergonzarse de su base social que a valorarla, protegerla, comprenderla y mejorarla. Lo segundo, respetar a los militantes, esas 700.000 personas, ciudadanos españoles por propia voluntad, que forman la mayor fuerza política democrática que haya existido nunca en España, pero que están clamorosamente desaprovechados por sus líderes, incapaces de hacer valer en la calle la inmensa fuerza que atesora. Sí, en la calle, porque mientras la Derecha no sea capaz de salir a la calle a defender lo que cree y piensa, a demostrar que es tan fuerte como pueda serlo la Izquierda e incluso más, vivirá instalada en ese estúpido complejo de legitimidad que envalentona a la peor izquierda y a todos los enemigos de España.

Y en tercer y último lugar, merecen un respeto los dirigentes, sobre todo los que lo merezcan. Pero como las crisis de dirección afectan a todo el partido y repercuten en los votantes, los medios que tenemos más influencia en el ámbito político de la derecha deberemos abordar el futuro inmediato con humildad, con sentido nacional y con el escarmiento de la experiencia. Al día siguiente del Congreso empieza realmente un proceso de transición interno dentro del PP cuyo fin podemos desear pero no adivinar. Y en él, los valores y las ideas son o deben ser más importantes que las tácticas electorales y las estrategias políticas, no digamos ya que los dirigentes, por naturaleza fungibles y perecederos (salvo la posible excepción mutante de Don Manuel Fraga). En los próximos meses, acaso años, los medios liberales y conservadores vamos a tener la tentación de jugar a aprendices de brujo, a electores de los elegibles, a fabricantes de líderes. Esperemos resistir esas tentaciones que, con toda seguridad, se producirán. Será más fácil si tenemos en cuenta los valores que nos forman, las ideas que nos mueven y la nación a la que servimos. Y que, insisto, primero son los votantes; luego, los militantes; y después, sólo después, los dirigentes. La Derecha, esta derecha democrática, liberal y conservadora que no hay que inventar porque ya existe, es más importante que sus líderes, que todos ellos, sin excepción. No podemos destruir un instrumento hoy por hoy imprescindible para la acción política como es el PP. Pero se anuncian tiempos de dificultad y, por ende, de responsabilidad. Debemos estar preparados para afrontarlos

El vis a vis del 11-M
EDITORIAL Libertad Digital 2 Octubre 2004

Por ahora lo único que se puede tener por cierto es que ayer Enrique Rodríguez Galindo salió de la cárcel poco más de cuatro años después de haber ingresado en ella El día 11 de marzo de este año, a la misma hora en que España entera se encontraba sobrecogida delante del televisor siguiendo la información del mayor atentado de nuestra Historia, dos ex ministros de Interior entraban en el penal de Ocaña para rendir visita a un criminal convicto por dos asesinatos.

Lo que bien podría ser el comienzo de una apasionante novela de espionaje, misterio y traición no es más que un fragmento, una de las pequeñas historias que aletearon sobre la tragedia de aquel día de infamia. El diario El Mundo, en la enésima entrega de sus exclusivas sobre el 11-M, ofreció ayer a sus lectores un magnífico reportaje de investigación, una pieza más en el complicado puzzle en que se ha convertido la investigación sobre lo ocurrido antes, durante y después de la trágica mañana de jueves en que la Nación se estremeció ante la barbarie.

Según asegura el rotativo madrileño José Barrionuevo y José Luis Corcuera, ambos socialistas, ambos ex ministros de Interior, ambos, en definitiva, condenados por la trama terrorista del GAL, efectuaron una visita al ex general de la Guardia Civil, Enrique Rodríguez Galindo, la misma tarde del 11-M en la prisión donde el antiguo jefe del cuartel de Inchaurrondo cumple una pena de 75 años por el secuestro y asesinato de los etarras Lasa y Zabala.

Tanto Corcuera y Barrionuevo como el ex secretario de Estado Rafael Vera, es decir, la "banda de Interior" al completo, suelen efectuar visitas de cortesía a Rodríguez Galindo con cierta frecuencia, al menos, según han confirmado fuentes de la penitenciaría, una vez al mes. Los permisos de visita no los piden con días de anticipación sino horas antes. Esto nos lleva a suponer que, en el día de autos, los dos ex capitostes de la época más negra del ministerio de Interior solicitaron ver a Galindo cuando ya habían estallado las bombas de Atocha. No se quedaron en Madrid. No esperaron a que su partido o el Gobierno les requiriese para el seguimiento de los hechos. Viajaron hasta Ocaña, en la provincia de Toledo, para mantener una enigmática reunión con uno los miembros de la Guardia Civil que más ha manchado el nombre del Instituto Armado, de la Constitución y de todos los ciudadanos de bien que creemos en el imperio de la Ley.

No existe, por el momento, conexión conocida entre los que organizaron la mayor banda de terrorismo desde el Estado y la mayor tragedia terrorista de nuestra historia. No existe, pero da que pensar. A fin de cuentas, Félix Hernando, cuya unidad de la Guardia Civil, la UCO, estuvo en contacto permanente con el confidente Rafá Zouhier, fue durante muchos años el hombre de confianza de Rafael Vera, el tercero de la tripleta de Interior, que, como los otros dos, viajaba una vez al mes a Ocaña para ver a Galindo.

Por ahora lo único que se puede tener por cierto es que ayer Enrique Rodríguez Galindo salió de la cárcel poco más de cuatro años después de haber ingresado en ella. ¿Ha tenido que ver en su inesperada excarcelación las constantes visitas de la antigua cúpula de Interior? Imposible de afirmar a ciencia cierta pero, como a buen entendedor pocas palabras bastan, un dato quizá despeje muchas dudas: hace tres semanas los tres de Interior y Andrés Casinello, general de la Benemérita, compartieron una mariscada en un restaurante de Madrid. ¿A la salud de quién brindaron?

Política e imaginario colectivo
El imperialismo moral de la izquierda
José García Domínguez Libertad Digital 2 Octubre 2004

El drama de los políticos de la derecha es que han estudiado más que nadie y fueron los números uno en todas las oposiciones, pero ni saben quién fue Gramsci ni ven Crónicas marcianas Sangre, cafelitos, sudor, cal viva, lágrimas, Rumasa p´al pueblo, Galindo, ni Flik ni Flok, Vera, de entrada no, Corcuera, el mejor país para hacerse rico en media hora, mi henmamo, los cuñados, bolsas de deportes llenas a reventar, Montesquieu rematado en un callejón, gratis total, una foto amarilla en la que nadie se mueve, ahora les toca a los nuestros, fiesta en el reservado con tricornio y en calzoncillos, veintitrés por ciento de paro. No hay que archivarlo. Y seguían ganando elecciones. También conviene recordarlo. Una tras otra. Durante trece años. Jamás pidieron perdón. Hoy es tarde: ya han vuelto. Están ahí, en el Poder. Y son los mismos. Tampoco eso debemos olvidarlo. Nunca.

La miopía crónica de la derecha española reside en su incapacidad absoluta para aprehender la única capacidad de la izquierda. Llevan cuatro años caminando por el siglo XXI, y aún no se han dado cuenta de que en todas partes, la política ha degenerado en una guerra de guerrillas por el dominio del imaginario colectivo. Maquiavelo, hoy, no pasaría de friqui intelectual si no se pagara un master en segmentación, posicionamiento y marketing estratégico aplicado a la Administración. Tampoco él. Porque la batalla por la hegemonía cultural –y la política no es otra cosa– se libra en las mentes de los individuos, no apelando a vísceras tangibles. Pero no hay manera de que lo interioricen.

Un cuarto de la población desocupada o cinco millones de empleos creados en dos legislaturas. Únicamente son estadísticas, apenas rémoras de la gestión. Y la gestión es secundaria, accesoria, casi residual. Como también lo es que el gato sea negro o blanco; lo único básico, fundamental, crítico, es que los que estén mirando acaben persuadidos de que caza ratones.

El drama de los políticos de la derecha es que han estudiado más que nadie y fueron los números uno en todas las oposiciones, pero ni saben quién fue Gramsci ni ven Crónicas marcianas. Y así les va. La alianza de las fuerzas del poco trabajar y de la culturilla mediática, ésa que el PSOE copió de los comunistas, demuestra que ellos sí son conscientes de qué es lo verdaderamente importante en la sociedad del espectáculo. El imperialismo moral de la izquierda y la desesperante impunidad que le provee su hiperlegitimación. He ahí las dos catástrofes que ha provocado la renuncia suicida de la derecha a combatir en el frente de los valores y las ideas. He ahí la gran paradoja de nuestro tiempo: triunfar en la realidad y, al tiempo, ser derrotado por los que dominan el arte de mediatizar la percepción social de esa misma realidad. Ni Naranjito ni los viajes astrales al karma del centro van a remediar eso. Por el contrario, sólo se evitará cuando el PP empiece a obsesionarse por lo que debe pensar, y no por lo que vayan a pensar de él. O sea, nunca.

Terrorismo y lenguaje
El newspeak de la rendición
Cristina Losada Libertad Digital 2 Octubre 2004

Los secuestradores de extranjeros en Irak tratan bien a sus cautivos. Hasta que no los degüellan ante las cámaras, no les hacen ningún mal Hay que acostumbrarse al Newspeak de la rendición. La mayoría nunca se equivoca.

Los secuestradores de extranjeros en Irak tratan bien a sus cautivos. Hasta que no los degüellan ante las cámaras, no les hacen ningún mal. Tan sólo los privan de libertad. A diario, en los países civilizados, también se detiene a gente y se la encierra. Por lo que cuentan los rehenes liberados, esos secuestradores son más benévolos que muchos policías de naciones democráticas. Y ello a pesar de que soportan una terrible presión: el país está ocupado por potencias extranjeras, cuyos ejércitos los atacan con armas infinitamente más letales que las que ellos tienen. Por eso se ven obligados a poner bombas y a secuestrar a personas indefensas.

Los grupos que secuestran forman parte de la "resistencia" popular a la ocupación, al igual que los que matan a iraquíes "colaboracionistas" y a soldados de las fuerzas invasoras. Se trata de grupos "armados", "militantes", "activistas" o "insurgentes". Cualquier cosa menos terroristas. La agencia Reuters se ha puesto a la vanguardia del Newspeak, al eliminar el término "terrorista" de su vocabulario. Ya fue pionera cuando los famosos atentados del 11-S. Calificar a sus autores de "terroristas", adujo, no añadía nada. Además, colgarles esa etiqueta a grupos como las Brigadas de Al Aqsa, que sólo matan a judíos y a palestinos colaboracionistas, pone en peligro a sus reporteros. Ha habido ya casos desagradables.

Otros no aplican la regla a rajatabla. Así, motejan de terroristas a los soldados norteamericanos que mataron al cámara, José Couso. Lo cierto es que pertenecían a un ejército que invadió ilegalmente Irak y cuyos bombardeos causaron la muerte de muchos iraquíes. No viene al caso hacer comparaciones con las víctimas de Sadam o de la Guerra del Golfo. Además, quienes llaman terrorista al ejército norteamericano no corren peligro al hacerlo. Eso zanja la cuestión. Si no supone riesgo, se puede emplear el término "terrorista". O, en su defecto, asesino.

El Newspeak ha sido muy bien acogido en los medios del mundo democrático. España se ha distinguido. En las televisiones, ya es habla corriente. Y en muchos periódicos. Los dirigentes más sensatos tratan de que la población no demonice a los rebeldes armados y explican que deben entenderse las causas de sus actos. No está mal que se difunda que los gobiernos pagan rescates por los secuestrados. Las democracias indican así que se avienen a compartir su riqueza con los resistentes, que no dejarán de apreciar la generosidad.

Sólo un puñado de medios, y aún demasiados individuos, se resisten a aplicar el Newspeak. No tardarán en recapacitar. Más preocupante es que en los países musulmanes algunos periodistas y profesores hayan empezado a saltarse las normas y a llamar terroristas islámicos a los terroristas islámicos, pese al riesgo que corren. Pero el Newspeak forjará la alianza de civilizaciones y la paz universal, eso que en Oldspeak llamaban apaciguamiento y rendición. El nuevo lenguaje cumple una función esencial, que ya vislumbró Orwell, para el éxito de esos planes redentores: reduce la capacidad de pensar.

Bush-Zapatero
Correspondencia secreta
GEES Libertad Digital 2 Octubre 2004

Si las relaciones estados Unidos-España no iban bien desde hace unos pocos días van fatal. La prueba, que el propio Presidente Bush, saltándose todos los canales diplomáticos, enviara el pasado día 13 de septiembre una misiva al presidente español donde expresaba no sólo su malestar por las declaraciones de Zapatero en Túnez, sino la imposibilidad de mantener una relación normalizada con el ejecutivo socialista si éste no cambiaba de filosofía y actitud.

En la carta Bush decía comprender la decisión de Zapatero de retirarse Irak, a pesar de que eso suponía rendirle homenaje a Bin Laden –frase, por lo demás que ya se la había dicho durante la conversación telefónica que ambos mantuvieron el 21 de abril, dos días después del anuncio de Zapatero– pero que no podía justificar el llamamiento a los aliados realizado en Túnez. Aún peor, no podía admitir en ningún caso la frase de que quienes estaban en Irak por las armas no estaban legitimados para esparcir la democracia en la zona. Deslegitimar la política más ambiciosa de los Estados Unidos, la Iniciativa del Amplio Oriente Medio, le resultaba intolerable.

En otro acto tan extraordinario como este primero de Bush, Zapatero contestó a la misiva en la misma fecha, sin dejar pasar ni un solo día. En su contestación, Zapatero repetía la letanía que ya todos conocemos: que España sí que sabe de terrorismo por nuestra lucha contra ETA, que nunca abandonará a los aliados en la lucha contra el terror (que se lo digan a Uribe) y que, en cualquier caso, la amistad con Washington es tan inquebrantable que podemos permitirnos discrepar en algún asuntillo como el futuro de Irak. Zapatero ignoraba, así, la última frase del presidente Bush en su carta. "así no se trata a los amigos".

La tercera curiosidad es que esta correspondencia se ha mantenido secreta. Bush por prudencia y procedimientos diplomáticos habituales. Zapatero por algo más. No es ya que el ejecutivo español no haya querido que se supiera de este rifirrafe escrito, sino que ha mantenido totalmente desinformado al respecto a buena parte de sus cuadros. Así, la embajada en Washington, incluyendo el recién estrenado embajador socialista, Carlos Westendorp, supo de ambas misivas no por Moratinos, sino por la administración americana; el director general para América del Norte en Exteriores, tampoco hubiera sabido nada si no se lo cuentan desde Washington. ¿Tanta era la vergüenza de nuestro presidente de Gobierno?

La realidad es que la teoría oficial de Zapatero-Moratinos es que nada pasa entre estados Unidos y España y que las relaciones bilaterales van viento en popa. La carta de Bush muestra todo lo contrario. Para la administración americana los socialista españoles pasarían una etapa de aprendizaje en la cual se les podría perdonar ciertos errores. Pasados seis meses de gobierno, la curva de aprendizaje debería haberse acabado. Como no dan prueba de ello, no quieren saber más de España.

A pesar de todo, Zapatero buscó por todos los medios una entrevista, por breve que fuera con Bush. Encuentro que la Casa Blanca se encargó de evitar. Ni siquiera obtuvo el presidente español la chance de una foto robada (como la que hizo su jefe de protocolo en la cumbre de Estambul de la OTAN, donde cada personaje, incluido un Bono al fondo, mira para lugares distintos). Ya se encargaron los responsables de evitar la proximidad fotogénica. Zapatero, simple y llanamente, ha desaparecido del mapa de la Casa Blanca.

Lo que si obtuvo Zapatero, tras mucho insistir, es otro encuentro secreto en Manhattan, motivado por sus deseo de conocer de primera mano la política de privatizaciones de los medios audiovisuales, con un importante magnate del sector. Tan importante que el mismísimo presidente español, en lugar de recibirle él mismo en algún lugar oficial, se fue contento a platicar con el susodicho en el despacho de su compañía. Zapatero debería ser más zorro, pero eso es ya otra historia.

El blogoscopio
Internet, Irak y Zapatero
Pablo Molina Libertad Digital 2 Octubre 2004

La creciente relevancia del fenómeno de las bitácoras en internet —páginas de opinión con anotaciones ordenadas en sentido cronológico—, tiene uno de sus reflejos más interesantes en la actualidad de Irak, contada a diario por varias decenas de autores aficionados, que tienen en común su presencia física en la vida cotidiana de aquel país, lo que otorga un plus de credibilidad a sus relatos, que en la mayoría de los casos contradicen a las crónicas más o menos sesgadas a las que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación tradicionales.

Esta semana, por cierto, una página web, aprovechando las múltiples ventajas de internet —que, como es bien sabido, permite la comunicación sin que haya presencia física—, ha realizado una mesa redonda virtual con algunos de los autores más populares de este tipo de publicaciones electrónicas. Se trata de tres militares norteamericanos destinados en Irak ("Milibloggers" en el argot de internet), que invierten parte de su tiempo libre en realizar anotaciones periódicas en sus bitácoras y los dos iraquíes más famosos de la blogosfera desde que empezó la guerra de Irak.

«Yo solía ver las noticias sobre Irak —cuenta uno de los contertulios iraquíes—, y quedaba frustrado con la cantidad de mentiras y la decepción que ofrecían la mayoría de reportajes. Lo peor de todo es que todo el mundo parecía hablar en nuestro nombre, algo que teníamos que tragarnos durante el amargo tiempo de silencio bajo el régimen de Sadam. Pero ahora nadie puede evitar que digamos lo que creemos que es la verdad. Yo creo que es una gran oportunidad para contar a la gente de todos los lugares del mundo la parte de verdad que nadie les dice». «Por lo que respecta a los medios de comunicación —añade un colega Miliblogger—, está claro que eluden muchos aspectos de la guerra real y se centran en su agenda política. La idea de que los medios son imparciales es ridícula. La inclinación del mensaje que divulgan es generalmente negativo hacia cualquier acción que los Estados Unidos llevan a cabo. Muchas historias de ayuda humanitaria pasan inadvertidas entre otras historias alrededor de este país».

Sobre las cosas más sorprendentes que los militares han encontrado en el trato con el pueblo iraquí, uno de ellos se refiere a «la diversidad en la población, que fue lo que más nos impresionó. Entre kurdos, árabes, asirios y caldeos, este país tiene muchos más problemas relacionados con las etnias que los Estados Unidos. Los Kurdos siguen siendo los más odiados en este país. Me sorprendió descubrir que no les estaba permitido viajar al sur de la provincia de Bagdad. Si les descubrían allí eran inmediatamente detenidos por los militares. Yo personalmente encuentro que la gente es muy amistosa, ofreciéndonos té y sonrisas en casi todos los vecindarios en los que nos detenemos regularmente».

Realmente curioso. Pero no podemos cerrar nuestro vistazo semanal a la blogosfera, sin dejar constancia del hallazgo de una bitácora internacional que, ¡por fin!, comenta El Discurso, aunque lo haga en términos escasamente encomiásticos hacia el padre del nuevo orden mundial.

En primer lugar se critica la ignorancia de nuestro presidente acerca del funcionamiento de las instituciones internacionales: «Desgraciadamente para Zapatero, o quizás afortunadamente —depende de la perspectiva de cada uno—, parece que el estimado Primer Ministro español no ha visitado nunca antes la ONU. Si lo hubiera hecho habría aprendido que ya hay un dispositivo burocrático para mejorar el entendimiento entre las naciones del mundo a través de las relaciones culturales. Se llama UNESCO, y era uno de los más corruptos e ineficientes de entre los corruptos e ineficientes órganos de la ONU, hasta el punto de que los EEUU y Gran Bretaña finalmente dejaron la organización en protesta por tanta putrefacción. Pero ¿desde cuando la corrupción y la ineptitud ha sido un problema para la gran ambición de un izquierdista europeo?».

Pero es que el autor, no contento con esa observación ayuna de talante, continúa reprochando a ZP su alegre despreocupación por los problemas migratorios, cuando por ejemplo «afirmó que le gustaría convertir a su país ‘en un puente entre Europa y el norte de Africa’. Bueno, España es ciertamente un puente; el que utilizan numerosos inmigrantes africanos para entrar ilegalmente en Europa».

Y finalmente, parece que la frase estrella del Discurso tampoco ha tenido el éxito esperado: «Zapatero hizo el comentario de que se necesita más determinación y heroísmo para la paz que para hacer la guerra. Gracias por el espectáculo freak, España».

Espectáculo freak, dice. Cómo se nota que aún no ha visto en acción al tridente Trujillo-Calvo-San Segundo.

A la contra
Juan Pablo COLMENAREJO La Razón 2 Octubre 2004

Cuando una moda se transforma en pensamiento no hay nada que hacer. Bien es cierto que el filtro mental de cada uno debe ejercer la máxima resistencia para no caer en las tentaciones de las ideas generales. Ahora que se acercan las elecciones en Estados Unidos, lo normal es que en una conversación entre españoles haya unanimidad a favor de Kerry. Pero además los argumentos se adornan con lecciones de democracia sin ningún tipo de rubor. Nosotros no votamos, pero parece que estamos en el censo a la vista de las ganas que tienen algunos de quitarse de la vista a Bush. La idea predominante es que el mundo es más inseguro desde hace cuatro años. Si te sales del guión te pueden llamar de todo. Horas después del 11S más de uno puso por escrito que el mundo temblaba ante la respuesta del presidente norteamericano. Y ahí empezó todo. Bien es cierto que el actual presidente de los Estados Unidos no es un talento de primer orden. Tampoco pasará a la historia como uno de los mejores en su puesto. Pero al que se le ocurre analizar sin color el problema que tiene este planeta con lo del terrorismo y no cargar todas las culpas, sin faltar ninguna, en el debe de Bush, es un ser despreciable.

El pensamiento único llega hasta un punto según el cual se echa de menos un contrapoder al de Washington. Es decir que los norteamericanos se portaban bien gracias a la existencia de un telón que al otro lado escondía el horror y la miseria. Mientras existió esa situación la Europa libre se dedicó a crecer en su bienestar, y eso está muy bien, mientras los Estados Unidos se gastaban el dinero en incrementar su máquina militar pasar disuadir al contrario. Caído el muro emerge la superpotencia y no hay sombra a su alrededor. El gigante tiene ahora a Bush como cabeza y en noviembre le pueden cambiar. Con el trauma vivido el 11S, con cientos de soldados contando en sus casas el horror pasado en Irak y con la mitad de la población muy enfadada, parece que el relevo se puede producir.

Lo que no resulta tan seguro, como auguran algunos, es que la llegada de Kerry vaya a darle una vuelta de campana a la política mundial. Todo tiene muchos matices y unas cuantas dudas. Desde España es difícil saber cómo están las tripas de los norteamericanos, pero ya lo tenemos decidido gracias en nuestra especialidad en dar clases de maniqueismo. El punto intermedio te pone a la contra del pensamiento único. Qué le vamos a hacer.

SE EQUIVOCÓ LA GAVIOTA
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 2 Octubre 2004

TENGO la impresión de que la dirección del PP no conoce bien al Partido Socialista y por tanto no sabe cuál debería ser su papel en la oposición. Más aún: creo que en el PP hay miedo a enfrentarse con la verdad sobre el socialismo, ya que ésta les obligaría a radicalizar sus posiciones. Saben que la política del buen talante es una fachada, pero se resisten a reconocer qué es lo que verdaderamente hay detrás de ésta. De lo contrario, ¿cómo podrían contentarse con la fórmula del centrismo?

En primer lugar está la naturaleza del Partido Socialista. Yo comprendo que desde posiciones liberales resulte difícil imaginar que estamos ante una militancia que pone al partido por encima de todo. Por encima de España, quiero decir. Y para la que ni siquiera son dignas de consideración la bonanza económica del país, el papel internacional o la vitalidad cultural de nuestra sociedad... si no está el Partido Socialista al frente del proceso. Más aún: para los socialistas no hay nada presidido por la derecha que no deba ser condenado. En una palabra, ésta no llega a imaginar hasta qué punto es despreciada y odiada por las gentes de la izquierda.

Los populares no han acabado de entender que la persecución implacable a la que los socialistas están sometiendo a Aznar forma parte del resentimiento de un colectivo tan trágicamente derrotado que ni siquiera le quedan los sueños. Desconocedores de esta realidad, todavía hay personas en el PP que quieren encontrar «razones» para esa persecución. ¿La antipatía?, ¿la altanería?, ¿el bigote? Ni siquiera han caído en la cuenta de que Aznar se retiró porque pensó que debía liberarle al PP del obstáculo que él mismo suponía, es decir, del obstáculo en que le había convertido el PSOE. Aznar tuvo una enorme generosidad al decidir que debía retirarse de la política. Hoy vemos que se equivocó, porque si algo no podía soportar la izquierda -ni personalmente González- era una salida que aún los humillaba más.

IGNORANTES del resentimiento que ha provocado en los socialistas el fracaso de su modelo de sociedad, las gentes de derecha no acaban de entender su comportamiento. Así que aún hay ingenuos en el PP que quieren explicar la cacería de Aznar por razones objetivas. Por supuesto, al resentimiento histórico de los socialistas se ha añadido el producido por el atlantismo de Aznar, por las convicciones patrióticas de éste, por su neoliberalismo... Esto lo intuyen de algún modo ciertos dirigentes del PP y por eso llegan a pensar que quizá no habría que hacer gala de creencias, de convicciones, de principios. En el fondo piensan que los socialistas podrían ser más tolerantes con ellos que con Aznar si se comportaran de una forma más descreída, si fueran relativistas en su moral, en su españolismo... Si fueran centristas.

ÉSTE es el peligro que acecha al PP. Hacerse un traje a la medida de un PSOE que desconocen. Este Congreso del PP no valdrá para nada si los populares no salen el lunes dispuestos a luchar frente a las últimas formas de totalitarismo que quedan en Occidente y que consisten en buscar todos los apoyos imaginables aunque ello sea a costa de ceder en todas las creencias -incluidas las nacionales, las morales y las religiosas- con tal de hacerse con el poder y mantenerse en él.

El PP está frente a un partido que no se ha arrepentido de haber practicado el terrorismo de Estado y que, sin embargo, es capaz de colgar a Aznar las 190 víctimas de la masacre del 11-M: «el presidente del horror», ha dicho Rodríguez Ibarra. Si Zapatero propone la alianza con los que hoy representan, junto a ETA, la mayor amenaza para nuestra seguridad, ¿qué reglas de juego respetará desde el Gobierno? ¿Saben los dirigentes del PP que la estrategia «territorial» del PSOE no es algo distinto a la destrucción de esa España que tanto «ilusiona» a ellos?

La estafa
David GISTAU La Razón 2 Octubre 2004

En vísperas de su congreso, el PP redecora su vida. Y se pinta el logo de naranja para hacer olvidar las oscuridades escoralienses de la gárgola Aznar mediante la alegría banal en el mobiliario, pensado para no durar, que propugna Ikea. El naranja, según Michavila, transmite vitalidad, ebullición moderna. O sea que pretende el PP, metido a nueva naranja mecánica, robarle el simbolismo a aquella Holanda de Cruyff que, con la invención del «fútbol total» y la irrupción en el escenario de unos cuantos patilludos que lo mismo podrían haber tocado la guitarra en una banda de rock, declaró la extinción de una época y el advenimiento de un tiempo diferente. No sé yo si no debieran empezar a desanudarse la corbata, ya puestos, que de naranja pero formal –corbata y bombín– sólo visten, en sus marchas pirotécnicas, los «orangistas» irlandeses.

Anda el PP intentando emanciparse de Aznar, ese no-muerto que de vez en cuando monta un «poltergeist» que le mueve todos los jarrones a Rajoy. Quien ahora se tiñe el pelo de naranja como esos adolescentes necesitados de una identidad propia con la que «matar al padre» o como esas divorciadas que después de un largo matrimonio se pasan por la peluquería a que les hagan algo extravagante para recuperar la juventud que sale a ser piropeada. Sólo que a Aznar, metido a pitufo gruñón de la aldea, no acaba de hacerle mucha gracia dejarle las llaves del coche a Rajoy, y menos con esos pelos chillones con los que acaba de volver de la peluquería para ver si así por fin se hace notar y se le reconoce una identidad propia. Lo malo, y que esto nadie se lo diga a Michavila, que tiene cara de haberse dejado olvidado el bombín en el taxi, es que el naranja es también el color del chaleco de los náufragos necesitados de que les vea quien ha de acudir al rescate. Así las cosas, y con el partido todavía pasmado después del naufragio, el congreso va a ser un intento de arrojar al mar una botella con un mensaje de socorro, vestidos todos de naranja para que pueda verlos ese votante que el 14-M, como era costumbre entre los piratas, dejó al PP abandonado en una isla ajena a las cartas de navegación. Para salir de ahí, nada como dejar atado a una palmera a Aznar, que no pega con Ikea. El presidente extremo y duro, Rodríguez Ibarra, suele arrojar frases desde el campanario como si fueran cabras. En la última, que casi le da a una vieja que pasaba por ahí, propone que Aznar sea nombrado «presidente de horror» –nótese el ingenio botijero: cualquier día le dan un micrófono en el club de la comedia– como culpable de los doscientos muertos de Atocha.

De entrada, semejante difamación suena cínica cuando la pronuncia uno de esos veteranos socialistas, anteriores a los mundos de Yupi de Zetapé, que no dejó de sentirse cómodo en su propio partido ni siquiera cuando éste organizó una banda de asesinos a sueldo reclutados entre lo más chungo del mercenariado internacional, pásalo. O sea, una credencial moral desde la cual no sé yo si cabe dar lecciones ni señalar horrores.

Por otra parte, y más allá del rencor patológico que Aznar inspira en el Psoe incluso cuando ya ha recibido castigo por sus megalomanías de pies sobre la mesa, a uno empieza a preocuparle en serio la escasa apetencia que tiene el socialismo de determinar quiénes fueron los culpables del 11-M. Quienes nos hicieron eso, nuestro Pearl Harbour sin respuesta, pues no somos cagones ni ná y nos basta como catarsis haber linchado a Aznar mientras terroristas vascos e islámicos festejaban con té la sangre española derramada. La investigación de «El Mundo» ha probado que la hipótesis de la participación etarra como mínimo ha de ser considerada, explorada. A pesar de ello, Rubalcaba va a la Comisión a explicarnos que la brutalidad de Eta apenas supera la de las animadoras de los Lakers y «El País» intenta, mediante «contra-exclusivas», exculpar a la banda cuanto antes para que no se siga buscando recuerdos en ese baúl. Más que por la búsqueda de la verdad, el socialismo se mueve por la defensa de un interés político: no alterar las convenciones ya asumidas del 11-M para no dar a entender que el castigo a «las mentiras» de Aznar fue injusto y para no deslegitimar a Zetapé, que con tal de tocar pelo hasta se inventó desde sus medios el hallazgo del cadáver de un suicida del que nunca más se supo. Que el partido en el gobierno prefiera protegerse a sí mismo –y solapar sus propias mentiras– antes que averiguar quién nos hizo eso es una estafa al pueblo como para ponerse a enviar mensajes de móvil.

De Estella a Perpiñán
JOSÉ MARÍA MUGURUZA VELILLA / ABOGADO El Correo  2 Octubre 2004

El pasado día 24 tuve ocasión de seguir el debate de política general que tuvo lugar en el Parlamento vasco, en el curso del cual no pude detectar ninguna novedad importante, aunque sí me llamó la atención un inciso que, a mi juicio, merece alguna reflexión. Trataré de resumir algunas conclusiones para comentar después el contenido de este inciso.

En primer lugar, se pudo constatar la firme determinación del Partido Nacionalista Vasco en apoyo del plan Ibarretxe, lo que supongo extinguirá las esperanzas que algunos concibieron con motivo de la desginación de Josu Jon Imaz para presidir el Euzkadi buru batzar.

En segundo lugar, el anacrónico llamamiento del Partido Socialista a los nacionalistas a un consenso sobre un proyecto político para el País Vasco. Esto me recordó mucho a la necesidad de un proyecto común y compartido que Jaime Mayor propugnaba hace una década, y que se vio obligado a sustituir por la defensa de una alternativa al nacionalismo, a partir de la toma de posición en la radicalidad que el Partido Nacionalista Vasco adoptó en el año 1998.

Y, en tercer lugar, la firmeza del Partido Popular en la defensa de la Constitución española y del actual modelo de Estado, que tendrá sin duda continuidad apoyada en la fortaleza de convicciones y en la atractiva personalidad de María San Gil.

Pero lo que más me llamó la atención fue una afirmación que hizo Arnaldo Otegi en el curso de su primera intervención y la contestación del señor Ibarretxe. Dijo el primero que, después de veinticinco años de vigencia de la Constitución española y el Estatuto de Gernika, el pueblo vasco y la izquierda abertzale habían conseguido ponerlos en cuestión y reabrir un debate sobre el modelo de Estado y la relación del País Vasco con el mismo, a lo que contestó el segundo diciendo que estaba de acuerdo al cincuenta por ciento, ya que si se había conseguido llegar a una situación de convulsión política como supone la reapertura de debates de tanta profundidad, el mérito debía atribuirse exclusivamente al pueblo vasco.

Era evidente que ambos compartían un tono triunfal al hacer esta constatación, puesto que ambos comparten la idea de que el debilitamiento del Estado es bueno para la construcción nacional de Euskal Herria, sin que profundizaran más sobre su protagonismo, y éste es el aspecto sobre el que yo creo que conviene reflexionar.

A mi juicio, el impulso de una situación política tan peligrosa como la que vivimos hay que atribuirlo fundamentalmente a la organización terrorista ETA, y aprovecho la ocasión para decir que no comparto esa sensación que se está generalizando sobre la situación actual de ETA, de la que se dijo en el debate que está en el peor momento de su historia y de la que el ministro de Interior ha dicho que está política y socialmente derrotada. Creo que es cierto que la acción de los tres poderes del Estado sobre su aparato político, sus comandos operativos y su estructura financiera ha disminuido su capacidad operativa, pero creo también que su influencia en la vida política es mayor que nunca. Me explico.

El año 1998 fue un momento determinante en la vida política vasca y, por derivación, en la española. La reacción de horror e indignación que produjo el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco pudo haberse convertido en el principio del fin de la organización terrorista si el Partido Nacionalista Vasco se hubiera sumado a ella y aportado todas sus capacidades a un combate definitivo contra ETA. Pero esto no fue así y, después de cien años de ambigüedad, tomó una decisión de gran alcance en la vida del partido, optando por fortalecer una conjunción nacionalista en la línea más radical, que tuvo su primera expresión en el Pacto de Estella y se traduce ahora en el plan Ibarretxe.

Éste fue el primer gran triunfo político de ETA, que nació en el curso de los años cincuenta precisamente por discrepar de la falta de ambición política que sus fundadores imputaban a la dirección del Partido Nacionalista Vasco, consiguiendo en el año 1998 abrir un proceso de convergencia en todo el mundo político nacionalista sobre sus planteamientos más radicales de autodeterminación y territorialidad.

Este proceso de radicalización del nacionalismo vasco continúa su desarrollo, y así lo hemos podido constatar tanto en el debate del pasado día 24 como en la celebración del Alderdi Eguna, pero yo creo que se ha producido además un nuevo avance impulsado por ETA en su estrategia de debilitamiento del Estado para favorecer así la construcción nacional de Euskal Herria. Y este avance no es otro que la situación creada en Cataluña a raíz de las conversaciones de Perpiñán.

Todos sabemos que Cataluña disfruta hoy de una tregua otorgada por ETA, que en sí misma es una infamia, pero que tiene además una evidente significación política. Supongo que nadie pensará que esta tregua es gratuita, producto de una ataque de generosidad o benevolencia en la dirección de la organización terrorista, por lo que habremos de pensar que tiene alguna contraprestación de carácter político. Así, no sorprende que en Cataluña se produzca una radicalización de sus reivindicaciones políticas o, por ejemplo, que hayamos visto reproducida la guerra de las banderas, ya conocida en el País Vasco, con motivo de la celebración de la Diada.

A mi juicio, estamos ante una operación política similar a la del año 1998 en el País Vasco, tregua a cambio de radicalización nacionalista, con las limitaciones que indudablemente acarrea para ETA el actuar fuera de su territorio natural.

¿Intentarán algo similar en Galicia? Es imposible saberlo puesto que la acción política de ETA es impredecible, pero lo que sí se observa es que la radicalización nacionalista del País Vasco y Cataluña ha generado reacciones diferentes en toda España, en un sentido o en otro, pero que en su conjunto nos han llevado a la situación que Otegi e Ibarretxe celebraban en el debate del pasado día 24 y que no es sino la puesta en cuestión de la Constitución española y el modelo de Estado con los que una gran mayoría de los ciudadanos españoles nos sentimos satisfechos.

Puede pensarse que este análisis está excesivamente polarizado en la organización terrorista ETA. Soy consciente de que en la política española están pasando muchas más cosas, pero creo que la vigencia de esa tregua en Cataluña requiere la búsqueda de una explicación y a mí no se me ocurre otra que la que he dejado expuesta. Y creo, sobre todo, que existe una peligrosa corriente en el sentido de considerar a ETA en fase terminal cuando esto, a mi juicio, no es así. En este momento ETA está en la política y, sin desconocer ni, mucho menos, dejar de agradecer el impacto que la acción de los poderes del Estado ha producido en su capacidad operativa, hay que ser consciente de que ETA modula su actividad terrorista en función de la situación política. Desde su nacimiento, ETA se autoasignó una doble función: la de vanguardia en forma de actividad terrorista, cuando la evolución política lo requiriera en su opinión, o la de reserva, en función de garantía recordando siempre su presencia, cuando no le resultara conveniente perturbar excesivamente la marcha de los acontecimientos.

Es por ello por lo que pienso que alimentar movimientos centrífugos, poner en cuestión el modelo constitucional o cualquier otra clase de operaciones políticas que lleven consigo un debilitamiento del Estado es entrar en el juego de los nacionalismos radicales impulsados por ETA, y que la forma más eficaz de combatirlos es precisamente la contraria, es decir, fortalecer la idea de España y el modelo constitucional del Estado, que es el ente que en definitiva nos va a representar a todos los españoles en la Unión Europea.

Diálogo del 30 de septiembre con Florentino Portero
Libertad Digital 2 Octubre 2004

Desde el 4 de noviembre hasta enero veremos la entrada de la Infantería de Marina en estos enclaves, en operaciones muy duras. La situación militar no está tan mal. Este Diálogo con Florentino Portero tuvo lugar el jueves 30 de septiembre entre las 18:00 y las 19:00 horas.

Pregunta: Mi primera pregunta es sobre la pertinencia de la revelación de la anticipación de elecciones. ¿No parece a demasiado largo plazo? Normalmente, se procura coger a los otros partidos por sorpresa. La segunda es: ¿Cómo se puede colaborar con el GEES?
Respuesta: No estoy muy seguro de que haya sido una revelación. Más bien parecen tensiones dentro del Partido para lograr la mayoría parlamentaria que necesitan y no tienen. En cuanto a la colaboración con el GEES hay distintas formas, desde labores de documentación hasta la redacción de textos o la ayuda económica. Ponte en contacto con nosotros y buscaremos una forma de trabajo conjunto que satisfaga tus intereses.

P: ¿Cómo cree que evolucionará la situación de Irán?
R: Es extremadamente difícil saberlo. Por una parte somos conscientes de que la mayoría de los iraníes están en contra del régimen de los ayatolá y que es posible, como vienen sugiriendo los servicios de inteligencia norteamericanos, que se produzca una crisis interna que dé paso a un nuevo régimen mucho más democrático. Pero, por otra parte, el sector más duro del clero chiíta, que es el que controla el poder, parece firme en el gobierno y tiene decisión y voluntad de resistir. Si consiguen mantenerse y desarrollar su programa nuclear la zona de inestabilidad crecerá. Como ves la situación no será fácil y el escenario, Oriente Medio, cada vez más complejo.

P: ¿No cree que en Cataluña la cuestión de la unidad a España ya está perdida y ahora sólo caben los matices de si nos gobiernan las izquierdas o la derecha nacionalista? ¿Ve usted el final del túnel?
R: En estos momentos no veo el final del túnel, porque las fuerzas políticas supuestamente moderadas se han dejado llevar por la demagogia radical. Hay que mantener una posición firme y esperar a que la opinión pública catalana comprenda los riesgos, cuando no los desastres, de encomendar el gobierno a formaciones radicales.

P: ¿Cuál cree que es la solución para arreglar esta sangría que está siendo la profesionalización del ejercito?
R: En primer lugar el Ministerio tiene que comprender que actúa en un mercado donde el número de jóvenes disponibles es limitado y la competencia –Guardia Civil, Prosegur...– mucho mejor preparada. En segundo lugar, tiene que utilizar sus propias armas, atrayendo a la gente por lo que las Fuerzas Armadas son. Jugar a que se van a tener ordenadores o se va a actuar como si fuera una ONG es un error. Las FAS nunca van a poder competir en ese terreno. Tienen que dignificar la labor específica de las FAS para atraer jóvenes de calidad, capaces de llevar a cabo misiones complejas. En el corto plazo no se puede ser optimista.

P: ¿Podría decir cuáles fueron los motivos que según usted, llevaron a los Estados Unidos a atacar a Irak? ¿El petróleo? ¿El control de la zona de Oriente Medio? ¿Inyectar recursos a la industria armamentística estadounidense?
R: Intervinieron muchas razones. Por una parte la Guerra de Irak es una cuestión anterior al 11/9 y tiene una lógica propia. Puesto que Sadam no dio garantías de haber cumplido las condiciones que se le impusieron en 1991, se puso fin al alto el fuego y se reabrieron las hostilidades. Por otra parte, el 11/9 llevó a una revisión general de la política norteamericana y la cuestión de Irak tomó un nuevo cariz. El miedo a que Sadam proporcionara a Osama ben Laden armas de destrucción masiva animó a resolver este viejo tema lo antes posible. Por último está la visión americana de que el islamismo crece como consecuencia del fracaso del nacionalismo socialista árabe y de las viejas monarquías. Por lo tanto, el fin de esta amenaza pasaría por un cambio en profundidad del Mundo Árabe, el establecimiento de estados de derecho o el reconocimiento de libertades individuales. En ese sentido, la intervención militar en Irak es el primer paso en una estrategia mucho mayor de remodelación regional. El petróleo es importante, pero no es el objetivo. La clave es la seguridad, Estados Unidos actuó por motivos de seguridad.

P: ¿Tienen armas de destrucción masiva algunos grupos terroristas? Si es así, ¿sabe de qué tipo son? ¿Y si no las tiene, sabe si las están intentando conseguir? ¿Las pueden lograr en un futuro próximo?
R: El entorno de Al Qaeda ha intentado tener armas químicas, biológicas y nucleares. Esto está bien documentado y no hay debate al respecto. Estas armas son muy difíciles de fabricar por un grupo terrorista, de ahí el miedo a que algún estado se las proporcione. El gran riesgo es la bomba radiológica o "sucia", un elemento radioactivo adosado a una carga convencional. Son fáciles de obtener en ciudades -universidades, hospitales- y puede provocar desastres.

P: ¿Cree que se está diciendo toda la verdad sobre el secuestro y liberación de las dos cooperantes italianas en Irak? ¿Por qué Abdalá de Jordania sabía exactamente cuándo iban a ser liberadas?
R: Berlusconi afirma que no ha pagado nada a cambio de su liberación, pero eso es poco verosímil. Para el gobierno italiano la muerte de las dos cooperantes era un riesgo político muy alto. Creo que ha negociado con los secuestradores y que ha pagado un rescate.

P: ¿Qué se sabe del intento de atentado en Jordania con toneladas de armas químicas hace unos meses? ¿No sería ese intento una prueba de que Irak tenía ADM y que estás no fueron solo sacadas del país sino además entregadas a Al Qaeda?
R: Hay dos casos recientes de intentos fallidos de Al Qaeda con armamento químico, en Jordania y en Inglaterra. Sabemos poco. En el caso inglés la célula estaba elaborando el propio producto. En el caso jordano yo no tengo información de calidad. Desde antes de la guerra fuentes israelíes denunciaron que parte del arsenal se estaba enviando a Siria. No tenemos pruebas para corroborar esta afirmación.

P: ¿Cuál cree usted que ha sido el fallo del PP a la hora de "vender" la guerra contra Irak?
R: Que no se molestó en "venderla". Mientras Bush y Blair emplearon meses antes del inicio de las hostilidades, España vivió convencida de que habría acuerdo en el Consejo de Seguridad. Cuando esto no ocurrió el tiempo ya estaba encima y el Partido Popular no creía ni entendía la política que Aznar estaba siguiendo. El resultado es que la población no comprendió nada, aunque dejó hacer mientras el problema no les afectara directamente.

P: Hablando con un experto en política internacional no puedo evitar lanzar una pregunta sobre el 11-M. ¿En qué medida podría hablarse de una implicación de Marruecos?
R: Se está especulando mucho y los indicios están ahí, en las páginas de los periódicos. A fecha de hoy sólo podemos afirmar con seguridad que era una célula vinculada a la red Al Qaeda. La investigación oficial no ha avanzado casi nada.

P: ¿Por qué la derecha no baja a la arena en el debate ideológico? ¿Cree que acabará por formarse un partido de extrema-derecha en España?
R: La tradición liberal española se quebró con la Guerra Civil. En la Transición los jóvenes del Régimen sentían vergüenza de su pasado y, en gran medida, comulgaban con el intervencionismo y antiliberalismo de los socialistas. De ahí que cedieran tan fácilmente el liderazgo intelectual a la izquierda. Sorprende que treinta años después el bloque liberal-conservador haya sido incapaz de establecer una base ideológica y se refugie en fórmulas como el "centro", que no son otra cosa que una renuncia vergonzante a ser algo, en este caso a asumir la filosofía liberal.

P: ¿Cómo un país tan pequeño como Suiza se implica en programas de defensa tan costosos como el carro de combate Leopard II o el cazabombardero F-18 ?
R: Sé muy poco de la política de defensa suiza. En cualquier caso esos programas tienen un componente tecnológico muy importante.

P: ¿Cuál es el impacto interno que puede tener la sostenida balanza comercial deficitaria de EEUU con China? ¿Cómo puede esto afectar a España?
R: No soy economista y no me gusta adentrarme por terrenos que no controlo. Las empresas norteamericanas tienen que competir con productos extranjeros fabricados en condiciones laborales muy diferentes. En ese sentido son un reto, un incentivo para mejorar su productividad y ganar competitividad. En la medida en que la economía china se desarrolle supondrá un mayor y mejor mercado para las pocas empresas españolas que ya se han situado.

P: ¿Qué opinión tiene usted de los servicios de inteligencia españoles?
R: Creo que han tenido muy mala suerte. Cuando se reorganizaron en los años de la Transición, se cometieron algunos errores. El diseño era inadecuado. Frente a la división clásica entre servicios –interior, exterior y militar– se fue hacia uno sólo. El reclutamiento de personal fue inadecuado. Luego llegaron gobiernos que o utilizaron a los servicios con fines partidistas o no hicieron la reforma necesaria. A fecha de hoy soy pesimista.

P: A su entender, ¿cuáles son los diarios que tienen la mejor información internacional en España? ¿Sigue siendo uno de ellos La Vanguardia?
R: Hace algún tiempo que no he leído La Vanguardia, pero durante muchos años ha tenido los mejores corresponsales. Era mi favorito.

P: ¿Está tan mal Irak como propagan los periodistas izquierdistas? Yo la verdad no me lo creo.
R: Irak es un país muy grande, con zonas muy diferenciadas. Las generalizaciones son peligrosas. La zona kurda está bien, con la salvedad de algunos enclaves en el sur, donde la presencia árabe se hace notar. En el área chiíta la situación está controlada, tras el fracaso de Al-Sader. La zona sunita ha evolucionado negativamente. Los baasistas se están disolviendo y los islamistas están asumiendo el control de las operaciones y están tratando de hacerse con más ciudades. Hay tres de ellas, en el triángulo sunita, que están claramente controladas por ellos. Eso no significa que EEUU esté retrocediendo. Hay consigna de evitar grandes batallas hasta las presidenciales de noviembre. Desde el 4 de noviembre hasta enero veremos la entrada de la Infantería de Marina en estos enclaves, en operaciones muy duras. La situación militar no está tan mal. Hay problemas, pero sólo afectan a una zona pequeña. Si el bloque chiíta se desestabilizara entonces sí podríamos hablar francamente de una situación crítica.

Matrículas/chapas
JORGE DEL CORRAL La Voz 2 Octubre 2004

CONTRA LA OPINIÓN de todo el sector profesional; es decir, contra el criterio claro y sin fisuras de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac); la Asociación Nacional de Importadores de Automóviles y Camiones (Aniacam), la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam), la Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas (Anesdor), la Asociación Nacional de Importadores de Automóviles (Aniacam), la Federación de Asociaciones de Concesionarios (Faconauto), la Federación Catalana de Vendedores de Vehículos a Motor (Fecavem), la Asociación de Automovilistas Europeos (Aae), la Asociación Española de Fabricantes de Equipos y Componentes (Sernauto) y el Real Automóvil Club de España (Race), y el silencio político de Real Automóvil Club de Cataluña (Racc), el otro gran club de usuarios del automóvil, el Gobierno se dispone a plegarse a las exigencias políticas de sus sostenedores parlamentarios catalanes, los independentistas de ERC y los federalistas de ICeV y PSC, e introducir en las matrículas el distintivo de la comunidad autónoma entre las letras y los números.

Según el soliviantado colectivo industrial, la introducción del distintivo autonómico convertirá en casi mercados cerrados a cada una de las 17 autonomías, provocará el descenso del precio de los vehículos de segunda mano, que en España supone la nada despreciable cifra de dos millones de turismos al año (más que los nuevos), que creció un 22,7% cuando en septiembre de 2000 se suprimió el distintivo provincial; dificultará la venta fuera del País Vasco, Cataluña y Madrid de los vehículos matriculados en estas comunidades, y la posibilidad de que en los dos primeros territorios algunos energúmenos practiquen el gamberrismo contra los coches de Madrid y en ésta contra los de aquéllas, algo que con las matrículas actuales es imposible porque no se puede distinguir su procedencia.

Con esta infausta manía de reabrir viejos conflictos cerrados y rectificar, anular o suprimir lo aprobado por el Gobierno del PP, el Ejecutivo actual vuelve a llevar la contraria a José María Aznar, que tras decidir que las matrículas llevasen sólo el distintivo estatal, zanjó el asunto diciendo, bien es verdad que con la soberbia que le caracterizó en su última etapa, que «yo no voy a participar en debates sobre las chapas de los coches, porque los debates políticos también tienen que tener su nivel, y este tema no lo tiene». A la vuelta de cuatro años, estas chapas pueden tornarse lanzas por una perra de los independentistas que es una pura contradicción, porque su imposición supone supeditar las siglas autonómicas, en tamaño y colocación, a la del Estado que dicen odiar y al que no quieren pertenecer. Haría bien el Gobierno en no modificar lo que la ciudadanía ha aceptado con naturalidad y, en todo caso, en hacer la norma voluntaria y no obligatoria. Así todos contentos y un problema menos, porque sarna con gusto no pica.

«No nos hagamos trampas a nosotros mismos»
M. S. G. La Razón 2 Octubre 2004

Madrid- El portavoz del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, reconoció ayer, durante la presentación de su informe de gestión ante el XV Congreso, la necesidad de nuevas caras en la dirección del partido, pero sin caer en el «revisionismo» de lo hecho en los últimos años. «Una nueva etapa necesita nuevos líderes, pero no nos hagamos trampas a nosotros mismos renunciando a lo hecho hasta ahora porque los adversarios del PP pretenden que este proceso de renovación desemboque en una política revisionista».

Mayor denunció el «enterramiento del patriotismo constitucional» por parte del PSOE, maniatado por unas «hipotecas nacionalistas» que «alejan» a España de la UE y que convierten al Gobierno de Rodríguez Zapatero en el único de Europa que, mientras se debate sobre la Constitución comunitaria, «abre el melón de su propia Constitución».
 

Recortes de Prensa   Página Inicial