AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 3 Octubre  2004

Don Quijote en Barcelona
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 3 Octubre 2004

El peligro del revisionismo
Jaime Mayor Oreja La Razón 3 Octubre 2004

MORISMOS
Jon JUARISTI ABC 3 Octubre 2004

Matrículas autonómicas
Editorial El Correo 3 Octubre 2004

EL CENTRO O LA NADA
Ignacio CAMACHO ABC 3 Octubre 2004

Los «cómplices» de ETA
Matías Antolín La Razón 3 Octubre 2004

Bush-Kerry, comienza la campaña
EDITORIAL Libertad Digital 3 Octubre 2004

El otoño de Elkarri
Editorial El Correo  3 Octubre 2004

¿Nuestra lengua
Cartas al Director El Correo  3 Octubre 2004

Lenguas minoritarias
Cartas al Director ABC 3 Octubre 2004

Alderdi Eguna
Cartas al Director El Correo  3 Octubre 2004

Detenido Mikel Antza, máximo dirigente de ETA
Libertad Digital 3 Octubre 2004

El interlocutor de Carod-Rovira
ABC 3 Octubre 2004

España, la ilusión que nos une
CARMELO BARRIO BAROJA El Correo 3 Octubre 2004

 


Don Quijote en Barcelona
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 3 Octubre 2004

BARCELONA va a homenajear al Quijote con motivo de su cuarto centenario. No es para menos, pues la ciudad mediterránea es especialmente glosada por Cervantes en varias de sus obras: «archivo de la cortesía», «en sitio y en belleza única», «honra de España», «ejemplo de lealtad»... Y no estaría de más que tales elogios del mayor escritor español se grabaran en las puertas de la ciudad como uno de sus mayores timbres de gloria.

Allí, don Quijote visita una imprenta y teoriza sobre las dificultades de las traducciones, a las que compara con tapices vistos al revés; en consecuencia, esperemos que las lecturas se hagan en lengua española, sin ceder a los chantajes nacionalistas. Y aunque aún no se habían rebelado contra la política ilustrada del Conde Duque, ya don Quijote explica cuando se admira Sancho de los árboles llenos de pies y piernas: «Sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia, cuando lo coge de veinte en veinte y de treinta en treinta, por donde doy a entender que debo estar cerca de Barcelona. Y así era la verdad». Claro que el entonces jefe de los bandoleros era realmente honorable: Roque Guinart nada tiene que ver ni en lo noble ni en lo moral con otros no tan honorables cabecillas de ahora.

Pero más allá de lo concreto, Barcelona se identifica simbólicamente con el espacio y tiempo más sagrados: el Oriente geográfico y el solsticio donde tiene su cenit un héroe solar como don Quijote. Es en su playa, como Iseo, donde el iniciado miembro de la Caballería espiritual prefiere morir antes que renunciar a su Ideal. El verdadero testamento moral de don Quijote y de Cervantes se enmarca en Barcelona. Ni ella, ni Cataluña, deberían renunciar nunca a los valores caballerescos de su pasado español.

El peligro del revisionismo
Jaime Mayor Oreja La Razón 3 Octubre 2004

Para poder definir el papel que debe tener el Partido Popular en la nueva etapa que se ha abierto en España, desde nuestra nueva tarea de partido de oposición, lo primero es ser conscientes de lo que pretenden nuestros adversarios políticos. Ya sabemos que PSOE no tiene un proyecto nacional para España. Ni lo tenía en la oposición, ni lo tiene ya en el Gobierno. Ahora, hemos visto cómo en los pocos meses transcurridos su único proyecto es enterrar, en el menor tiempo posible, todos los valores, todos los principios y todos los proyectos que han sido la referencia de Gobierno del PP de los últimos ocho años y que siguen siendo una referencia para muchas familias españolas. Lo urgente para los socialistas es que en el comienzo de esta nueva etapa política, los miembros del Partido Popular nos diluyamos y, a poder ser, que nos dividamos. Que perdamos nuestras referencias y la confianza en nosotros mismos, hasta el punto de que pongamos en duda lo que hemos impulsado en nuestros años de Gobierno.

La opción radical-socialista no se contenta con reabrir la Constitución Española, con derogar el PHN o la Ley de Calidad de la Educación, con romper el Pacto de Estabilidad del euro; sino que busca, además, el linchamiento político de José María Aznar, en una de las estrategias más repugnantes que yo recuerdo en estos 25 años de democracia. La estrategia socialista está clara. Primero caricaturizar lo que hizo el Gobierno popular. Segundo, hacer lo fácil, hacer lo contrario de lo que hizo el PP, porque su aliado principal ha sido siempre la comodidad oportunista.

Por eso la tarea más urgente de este XV Congreso es, precisamente, robustecer las convicciones y las referencias, los valores y los principios que siempre nos han guiado. Lo que esta en juego es el mantenimiento de los principios que han inspirado nuestras políticas y no las tácticas. Por eso ahora, en el inicio de esta nueva etapa, es más importante que nunca para España que nuestra tarea de oposición no caiga en esa estrategia diseñada por los socialistas.

Esta nueva etapa exige nuevos líderes, nuevas personas, pero siempre desde la suma. No nos engañemos, la actualización de nuestro Partido no puede desembocar en la política revisionista que entierre la mayoría de nuestras convicciones y referencias. Creo que si al centro-derecha español le costó 14 años volver a ganar la confianza de los españoles fue precisamente porque no pudo rescatar todo lo que hubiera debido de la etapa de la UCD. Aquél fue el primer gran proyecto político del centro derecha español, la transición a la democracia. No cometamos, en esta ocasión, el error de hacer lo mismo con el segundo gran proyecto del centro derecha español que ha protagonizado el PP.

El excesivo pragmatismo y la obsesión por las tácticas, son pésimos consejeros y, desde luego, no son la solución a nuestras dificultades. Busquemos la actualización de nuestro proyecto, pero en la profundidad de nuestro análisis y de nuestro diagnóstico ante los nuevos retos y problemas que se vislumbran ya en la sociedad española y no en la política revisionista a la que nuestros adversarios nos impulsan.

No nos dejemos contagiar por «la nada», por la inexistencia de un proyecto como el que hoy no tienen los socialistas. Porque ellos no tengan un proyecto político de España, nosotros no tenemos que cambiar el nuestro, que tiene en la estabilidad constitucional una referencia obligada. Porque ellos estén en un «desfile de modelos» territoriales, de forma permanente, nosotros no tenemos que sumarnos al desfile presentando uno nuevo con el que con seguridad nos colocaríamos en la cola del mismo. Porque a ellos no les interese hoy traer el gran debate europeo y sí utilizar el discurso europeo para llevar las reivindicaciones nacionalistas, nosotros no nos contagiemos por esa desorientación y desenfoque.

Tenemos que saber explicar a los españoles que vivimos una etapa en la que la cultura política del esfuerzo que hemos protagonizado trata de ser sustituida por la cultura de la comodidad oportunista que nunca resuelve problema alguno. La convicción, los valores, los principios propios conllevan riesgos. Cuanto más importante es el proyecto más riesgos se asumen y a veces, por unas razones o por otras, el ritmo de nuestras convicciones no es el mismo que el de una buena parte de la sociedad. No tenemos derecho a la descalificación o a crítica alguna de nuestra sociedad. Pero nadie tiene el derecho a pedirnos que nosotros renunciemos a nuestros principios y a nuestras convicciones. Y esos principios y esas convicciones de este Partido tienen que seguir siendo nuestra principal aportación. Portavoz del Grupo Popular Europeo

MORISMOS
Por Jon JUARISTI ABC 3 Octubre 2004

LA resistencia está derivando hacia el terrorismo: ésta era la luminosa conclusión de un analista televisivo tras conocerse el jueves la enésima matanza de la resistencia iraquí. Treinta y siete niños asesinados constituyen un monto de horror que ni la mejor conciencia progresista -o sea, antiamericana- puede digerir. Pero obsérvese el matiz que introduce el gerundio: el proceso no ha llegado aún a su término criminal. La resistencia no se ha trocado todavía en terrorismo. Es la orientación lo censurable, no la resistencia en sí misma.

Natural. Si llevamos más de un año hablando de resistencia, ¿cómo vamos a hablar ahora de terrorismo sin asumir que nos equivocamos desde el principio? Sería tanto como admitir que los soldados americanos y británicos luchan en Irak contra terroristas y no contra el sufrido y orgulloso pueblo iraquí. Hemos decidido que los cabecillas de los insurgentes son trasuntos árabes de Espoz y Mina, del Empecinado y del alcalde de Móstoles (y no importa que haya más de un imam en danza: acordémonos del Cura Merino). Si el terrorista es Bush, quienes se enfrentan a los Estados Unidos son santos guerrilleros. Unos héroes. Aunque decapiten rehenes y lo filmen, como en una película de Amenábar. Las dos Simonas llegan a Italia con el síndrome de Estocolmo asomando bajo el chador y declaran que han sido tratadas con dignidad y respeto. Lo del secuestro en sí o para sí debió de ser un intrascendente defecto de forma, porque, lo que es la correctísima prensa europea, no comment. Un resistente, por definición, nunca es un terrorista. Un marine lo es siempre, por más caramelos que reparta. En rigor, los imperialistas yanquis reparten caramelos para obligar a los resistentes a que maten niños. Ensayaron estas tácticas en Vietnam. Allí vacunaban a los campesinos y, claro, cuando los comunistas llegaban a una aldea inmunizada contra la polio no les quedaba otro remedio que fusilar hasta a las gallinas.

LA estupidez se ha desmadrado, pero no es grave. Tiempo habrá de cantar la palinodia cuando ya no haya remedio. A caballo de la ética de las buenas intenciones, el antiamericanismo ha devastado la memoria de Europa en general y de España, muy en particular. Se nos han olvidado cosas tan elementales como que la resistencia es una posición ante el orden vigente (que puede ir desde la oposición pacífica a la impugnación violenta) y que el terrorismo, en cambio, es un método que consiste en asesinar deliberadamente y con preferencia a civiles desarmados para alcanzar determinados objetivos políticos. La relación de la resistencia con el terrorismo es meramente potestativa: puede o no hacer uso de éste; en cualquier caso no dejará de ser resistencia. El terrorismo siempre es adjetival. Lo que ocurre es que, desde la Segunda Guerra Mundial, no ha existido -ni siquiera en la India de Ghandi- movimiento alguno de resistencia libre de excrecencias terroristas. Sobra decir que el recurso de la resistencia al terrorismo se ha hecho cada vez más frecuente y que en Irak, hoy día, es general. La aportación privativa de la izquierda a la presente confusión consiste en una dicotomía maniquea: el Mal se identifica con el orden establecido; la resistencia cae, según principio irrefutable, del lado del Bien. La desaparición de los Estados socialistas ha convertido en inconcebible cualquier defensa progresista del Estado. Más aún: la misión histórica de la izquierda, disfrazada ahora de imperativo categórico, vuelve a ser la que fue antes de 1917: destruir el Estado disolviéndolo en lo social. En ello estamos.

Y atención a un palabro que acaba de nacer esta semana, porque seguro que va a dar bastante juego: morismos. Sustantivo y en plural. Al menos, sobre el papel, aparece así, tal cual. No nos viene de Estambul, de Bagdad ni de Kabul. Este engendro lexical no ha salido del baúl en las tierras del infiel, sino en nuestra capital. No lo ha inventado Fanjul. Tampoco César Vidal. Su padre ha sido Tusell (y no me parece mal).

El falso interés del PNV
Editorial El Ideal Gallego 3 Octubre 2004

La salida de la cárcel del ex general Rodríguez Galindo ha soliviantado a los dirigentes del PNV más de lo que suele ser habitual en todas las cuestiones en las que por medio está la Guardia Civil, hasta el punto de que los nacionalistas vascos han exigido la inmediata comparecencia del ministro del Interior para que explique cuáles son las razones que le llevaron a ordenar que el antiguo jefe de Intxaurrondo abandonase la prisión. La reclamación se basa en las dudas que los herederos de Arzalluz albergan sobre la supuesta enfermedad cardiaca que padece Rodríguez Galindo, ya que consideran que su puesta en libertad no es más que el pago de una de las deudas contraídas por el felipismo.

Pocas veces quedará más claro que al PNV sólo le preocupa su interés partidista, ya que mucho más importante que la posible dolencia del ex alto mando del instituto armado es que el Gobierno explique qué hacían Barrionuevo y Corcuera con él la misma tarde del 11-M. Pero quizá sobre esa explicación revolotee la palabra ETA y a los nacionalistas no les interesa que se establezca la más mínima relación entre la banda terrorista y los fanáticos islamistas, como ya demostró su diputado Olabarria, quien ante la comisión parlamentaria tuvo la desfachatez de afirmar que una y otros no sólo no van de la mano, sino que son antagonistas.

Matrículas autonómicas
Editorial El Correo 3 Octubre 2004

El ministro de Interior José Antonio Alonso se comprometió recientemente, tras una entrevista con su homóloga de la Generalitat, Montserrat Tura, a que el Gobierno aceptará la reivindicación nacionalista de que el símbolo de la comunidad autónoma figure en las matrículas de los automóviles. En días posteriores, el ministro ha puesto en cuarentena la decisión precisando que la medida está sólo «en estudio». Con una falta de coordinación que no es nueva en el equipo de Rodríguez Zapatero, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, terminó dándola por segura, anunciando que durante un período de tiempo el distintivo regional será 'voluntario' para «evitar trastornos»a los ciudadanos.

Es difícil de entender tanto la irredentista afición nacionalista a los símbolos, por banales que éstos sean, como la falta de criterio de un responsable político que accede a pretensiones localistas perfectamente prescindibles. Porque, como es conocido, el actual sistema de matriculación, homogéneo en toda la UE, ha servido asimismo en España para unificar el mercado de coches de segunda mano, que estaba fragmentado a causa de la identificación provincial que antes tenían los automóviles. El sector de automoción ya ha anunciado que, de aplicarse tal medida, ese mercado reducirá su actividad en un 20%, dada la resistencia de muchos potenciales compradores a adquirir vehículos matriculados en regiones distintas de la suya.

Quizá fuera posible superar los inconvenientes técnicos de la medida, pero lo que tiene más difícil solución es la obstinación identitaria de sectores políticos que tienden a cuestionar los símbolos comunes en la misma medida que no pierden oportunidad de marcar su diferencia, aunque sea en un lugar tan prosaico como una placa de matrícula.

EL CENTRO O LA NADA
Por Ignacio CAMACHO ABC 3 Octubre 2004

Cualquier experto en sociología electoral, e incluso cualquier simple aficionado a la política, sabe que las elecciones en España se deciden merced a un número de votos que oscila entre el millón y medio y los dos millones, según la participación, pertenecientes a un segmento de ciudadanos situados entre el centro derecha y el centro izquierda, y capaces de cambiar su apoyo en virtud de la oferta programática de los partidos, del comportamiento del Gobierno y de la temperatura política general del país. Ese núcleo de electores no dogmáticos, un colectivo templado y sensible a los cambios sociales, es la clave del poder, y en la medida en que se inclinen por un partido o por otro pueden volcar las mayorías que descansan en sólidas bases de voto «biográfico».

Alrededor de ocho millones de personas votan desde hace años al PSOE pase lo que pase, y un número más o menos similar respalda al PP ocurra lo que ocurra. El suelo electoral de las dos fuerzas mayoritarias se asienta en amplias masas ciudadanas impermeables por razones ideológicas o vitales a cualquier modificación de su perspectiva política. Pero con ese apoyo fijo -si acaso, más estable en el lado socialista- no alcanza a nadie para configurar una mayoría de gobierno, que sólo puede obtenerse mediante la convicción de los sectores más centrados de la sociedad española, aquellos que consideran la política como un instrumento para mejorar sus condiciones de vida y esperan del Gobierno unas reglas decentes sobre las que establecer un marco de desarrollo económico y progreso social.

Esos ciudadanos fueron los que sostuvieron en 1996 el proyecto de regeneración elaborado por José María Aznar frente a la degradación del felipismo, y los que lo alzaron en el 2000 a la mayoría absoluta, alejándose poco a poco después a medida que el ya ex presidente endurecía su perfil con decisiones y rasgos que mezclaban la firmeza con una creciente tendencia cesárea y autista. Probablemente, como manifestó el viernes Alberto Ruiz-Gallardón en el discurso de apertura del XV Congreso del Partido Popular, esos errores de concepto no habrían bastado para un vuelco electoral de no haber mediado el atentado del 11 de marzo, pero las cosas ocurren como ocurren, y no como se desean: la factura del «Prestige», de la tensión autonómica y de la guerra de Irak no fue servida en las municipales de 2003, sino un año más tarde, y con el siniestro postre de las bombas de los trenes de la muerte.

Puede que la valiente autocrítica del alcalde de Madrid, más pendiente de la sociedad en general que de su propio partido, haya causado escozor en algunos militantes que preferían haber dedicado este congreso de transición a lamerse un poco las aún recientes heridas de la ingrata derrota de marzo. Puede que Gallardón haya cedido a su eterna tentación de la urgencia y el protagonismo en vez de medir los tiempos como aconseja la prudencia y hasta la cortesía con sus compañeros. Pero la realidad de su alegato es inapelable, y la brillante propuesta de un nuevo «contrato social» entre el PP y los ciudadanos de las capas más dinámicas de la sociedad española constituye una necesidad histórica de la que el nuevo líder del centro derecha, Mariano Rajoy, es -y así me consta de su propia boca- perfectamente consciente.

Enredarse en la discusión sobre las irregularidades que rodearon las vísperas del 14-M puede satisfacer a dos o tres millones de votantes legítimamente rabiosos por lo que consideran un expolio político ventajista, olvidando en parte que no se trató tanto de una evidente manipulación del atentado -que la hubo, aunque quizá por ambas partes- como de una reacción emocional, injusta pero incuestionable, del propio pueblo. Sobre ese sentimiento, empero, no es posible asentar un proyecto político como el que Rajoy necesita para recuperar el poder arrebatado en medio de la convulsión de marzo. Es necesario, como señaló el ex vicepresidente Rato en su mensaje desde el confortable retiro washingtoniano, dejar de mirar atrás de una vez, y levantar la vista hacia delante, hacia el futuro que muchos españoles ven incierto de la mano de las titubeantes medidas de un Zapatero decidido a reabrir debates sociales y políticos cuyo resultado final está muy lejos de controlar.

Ese proyecto está en el centro o no está en ninguna parte. El Partido Popular, primera fuerza política nacional por número de militantes, reúne las condiciones necesarias para modular su discurso desde una firmeza que no haga concesiones en materia de modelo territorial ni lucha antiterrorista hasta una flexibilidad económica y social que le permita atraer el apoyo de esos millones de ciudadanos que se sienten plenamente modernos, liberales y europeos, capaces de decidir por sí mismos con plena autonomía en cuestiones morales y deseosos de un clima colectivo que garantice el desarrollo en igualdad de oportunidades para todos, independientemente de su origen social, de su filiación política y de su localización geográfica en el mapa de España.

Esos españoles de progreso ya encontraron en el PP un proyecto que reflejaba sus anhelos, y de buena gana volverán a suscribir con sus votos una nueva frontera adaptada al signo de los tiempos. El PP tiene en Mariano Rajoy a un líder desacomplejado con amplia experiencia de gobierno, rodeado de un equipo que ha mostrado, en las Autonomías y en el propio Estado, solvencia suficiente para conducir los destinos del país.

El camino que conduce al poder no pasa por la vuelta atrás, aunque Aznar merezca el reconocimiento a su formidable tarea de estabilización y cohesión nacionales. Mientras el debate político permanezca anclado en Irak y en el 11-M -por muchas dudas que queden por aclarar-, estará en el sitio que desea el PSOE para asentarse en un poder conquistado por sorpresa que, sin embargo, los socialistas saben manejar perfectamente en todos sus resortes. Rajoy lo sabe. Y sabe que no hay en política sentimiento más paralizante que la melancolía. Las sociedades modernas no viven ancladas en los recuerdos del pasado, sino pendientes de los desafíos complejos del futuro.     director@abc.es

Los «cómplices» de ETA
Matías Antolín es periodista La Razón 3 Octubre 2004

Euskadi, libertad prohibida. Existe un ambiente social ominoso hacia las personas críticas con el nacionalismo. Hasta aquí, la pancarta y el programa de ETA fue matar. Para terminar con el terror urge deslegitimar el discurso político del PNV.

Mario Onaindia sostenía que hace falta una Euskadi donde quepan todas las personas, no todas las ideas, porque hay algunas que son perversas. Nunca entendí esa cobardía colectiva que les hace cómplices del nacionalismo sabinoaraniano.

La palabra autodeterminación es un tótem para los vascos, aunque no saben cómo llevarla a cabo. ETA está decidida, pero no sabe a qué. El nacionalismo étnico ha conducido a la sociedad vasca a un callejón cuya única salida es acabar en las urnas con la dictadura del miedo. Recuerdo a un personaje con chapela dibujado en una viñeta que exclamaba: «¡Qué ganas tengo de que consigamos la independencia para poder exiliarme en España!».

Carmen Gurruchaga lleva muchos años, desde un compromiso ético, siendo notaria del terror. La sangre derramada por esa cuadrilla de asesinos no ahogó su nítida y potente voz. No tiene miedo. Es honesta antes que objetiva. Son ETA y sus «cómplices» quienes tienen miedo a su libertad. «Mamen», militante de la libertad y la verdad, acosada por la banda etarra, ha escrito un libro libre donde deja claro que la sociedad nacionalista ha sido cómplice silente del progreso terrorista. También muchos empresarios cedieron al chantaje del mal llamado impuesto revolucionario.

Este caldo de cultivo para ETA está cambiando. La autora, impregnada de conocimiento sobre lo que cuenta, ha narrado con un verbo coraje el grado de complicidad que por distintos y distantes motivos han tenido con ETA: la sociedad vasca, Francia, el empresariado y la Iglesia. La injerencia de esta institución es analizada con rigor en este imprescindible libro. Admito que me hace gracia ese chiste vasco que dice: «¡Mira si fue humilde Jesucristo que nació en Belén pudiendo haber nacido en Bilbao!», pero maldita la gracia que me hace el tibio compromiso para acabar con ETA que mantiene el clero vasco, capitaneado por sus obispos.

Algunos no pueden poner cara de inocencia a su culpabilidad. No se puede ser neutral con ETA. No sé sin son cobardes o tienen miedo, mas una actitud más beligerante de la Iglesia contra ETA sería fundamental para terminar con el terrorismo en ese rincón de España (que no de ETAña). Sus medias tintas, su ambigüedad les hace maquiavélicos.

El manifiesto político (pues eso fue más que pastoral) donde se solidarizaban con las tesis del nacionalismo vasco contra la Ley de Partidos provocó indignación. El ciudadano católico quedó estupefacto. Lo cierto es que los obispos vascos y cientos de sacerdotes dieron oxígeno a Batasuna y a su brazo armado, ETA, reclamando la sumisión y el silencio de las víctimas frente a sus verdugos. Oremus. ETA pro nobis (estupendo título, amigo Iñaki Ezkerra).

Creo que lo que más molestó a la sociedad no nacionalista de aquel trístemente célebre pronunciamiento del clero vasco fue el pronunciamiento en sí mismo, al recordar cómo un año antes, con motivo de la firma del pacto antiterrorista, eludió pronunciarse porque eso era «hacer política». Aunque tal vez la Iglesia vasca ha hecho política siempre, como demuestra Carmen Gurruchaga. No puedo olvidar jamás que es la Iglesia vasca quien mejor conoce a la sociedad de esa comunidad autónoma; tiene más información que el CNI y la CIA juntos. Sus tentáculos llegan a todo el espectro de la sociedad de Euskadi. No basta con que la Iglesia condene los crímenes de ETA, era preciso que fuera a su raíz y que dejara clara su ideología anticristiana y antidemocrática. Aunque para acabar con ETA no basta con rezar. Leyendo «Los cómplices de ETA», pienso que urge el rearme moral de la sociedad vasca. Leo de reojo este pensamiento de otro vasco, Unamuno, escrito en 1908 y que dice así: «Infantilismo, puerilidad es lo que caracteriza al movimiento nacionalista y al que me gustaría más llamar con su antiguo nombre, el de bizkaitarra. Este movimiento, que en rigor no es político, se vacía de puerilidades, de liturgia, en batzokis, en aurreskus, en misas cantadas, en banderas: infantilismo puro, que delata o lleva consigo una depresión mental». La Iglesia ha cometido pecado de omisión, ha sido demasiado tibia. He escuchado a varios religiosos vascos decir que a los católicos no nacionalistas les marginan y a veces son perseguidos. La proximidad del clero vasco al nacionalismo quizá obedezca al instinto de supervivencia más que a la convicción. Dice Iñaki Ezkerra que lo extraordinario no es que ETA naciera en un seminario, sino que el paso por el seminario ha inmunizado a ETA. A pesar de todo, ETA se burla de la Iglesia ya que sigue colocando el hacha y la serpiente en las tumbas de sus muertos. Carmen Gurruchaga «Mamen», como buena vasca, sabe que el conflicto vasco no existe, que ese conflicto se reduce a luchar contra el terrorismo. Esta luchadora por la libertad, a pesar de las tristezas personales que le acompañan desde que está en las listas negras de ETA, tiene más sentimiento que resentimiento.

Bush-Kerry, comienza la campaña
EDITORIAL Libertad Digital 3 Octubre 2004

Cuando una política se demuestra que funciona, como es el caso de la que ha realizado Bush más allá de sus fronteras, hasta los rivales políticos han de rendirse a la evidencia Apenas recuperado del debate televisivo que se ha celebrado esta semana en Miami, el candidato republicano George W. Bush, enfila el último y decisivo tramo que, si los norteamericanos así lo desean, le permitirá disfrutar durante otros cuatro años de la presidencia de la nación más poderosa del mundo.

El debate, que versó exclusivamente de política internacional, terminó técnicamente en tablas. Tanto Bush como su contrincante del Partido Demócrata, John F. Kerry, desplegaron su artillería pesada, y nunca mejor traída la comparación, para defender sus –no siempre divergentes– puntos de vista sobre la intervención aliada en Irak. Kerry aseguró que, de ganar las elecciones, concertará una sólida alianza en torno a Washington para resolver el problema de Oriente Medio. Buena intención sin duda pero condenada al fracaso. El actual inquilino de la Casa Blanca lleva dos años tratando de hacer lo mismo y no lo consigue. Y no por falta de voluntad precisamente. La poca disposición al diálogo y las posiciones maximalistas provienen más de las cancillerías de este lado del Atlántico que del Departamento de Estado que dirige Colin Powell.

Con aliados o sin ellos ambos candidatos mostraron su acuerdo en emprender "ataques preventivos" cuando la seguridad nacional así lo exigiese. A los estrategas del Partido Demócrata nos les ha quedado más remedio que transigir en este aspecto si no quieren perder definitivamente las esperanzas de convertir a John Kerry en el próximo presidente del país. Buena señal. Cuando una política se demuestra que funciona, como es el caso de la que ha realizado Bush más allá de sus fronteras, hasta los rivales políticos han de rendirse a la evidencia. Bastante daño ha hecho ya Michael Moore y la plétora de militantes antisistema que hace un mes se manifestaron en Nueva York contra la Convención Republicana, como para tentar a la fortuna poniéndose en contra del deseo del ciudadano medio que, en Norteamérica y a pesar de la prensa europea, sigue sintiendo cierto orgullo de pertenecer a una nación libre. Y, lo que es más importante, a defenderla.

Los medios de comunicación de aquí, de este continente nuestro devastado moralmente, se han alineado sin fisuras con Kerry –aun sin hacerles demasiada ilusión– y ya ayer cantaban victoria o, mejor dicho, derrota del Satán encarnado en George Bush. Una vez más el fanatismo antiyanqui les pierde y corren el riesgo de equivocarse. Los asesores de Bush, conocedores de la modesta cintura de su candidato en los cara a cara, han inaugurado un nuevo frente, el fiscal. Este sábado el candidato conservador anunció un recorte de impuestos de unos 150.000 millones de dólares que beneficiará a 94 millones de estadounidenses, esto es, a un tercio de la población. Como en los Estados Unidos no hay cien millones de multimillonarios al estilo del izquierdista George Soros, es de suponer que la rebaja fiscal afectará a todas las clases sociales.

Bajar los impuestos es sinónimo –y de esto Zapatero aún no se ha enterado– de crecimiento y prosperidad. A los tres grandes recortes fiscales del siglo XX (el de Hardin, el de Kennedy y el de Reagan) le sucedieron años expansivos y de grato recuerdo para los norteamericanos. La apuesta de Bush es, sin embargo, arriesgada. Su propuesta de bajar impuestos coincide con un aumento en el gasto que pretende suplir con el previsible boom del sector privado. Las cuentas probablemente cuadren pero lo harían mejor si, en lugar de abrir la espita del gasto público –como es su intención– la cerrase a cal y canto. Una sociedad que paga pocos impuestos es más rica, una en la que, además, el Estado gasta poco, es considerablemente más libre.

El otoño de Elkarri
Editorial El Correo  3 Octubre 2004

Las miles de personas que en la tarde de ayer secundaron el llamamiento de Elkarri en Donostia expresaron su genérica coincidencia en pro de un 'diálogo real' en un gesto colectivo de buena voluntad. Pero en una sociedad tan politizada como la vasca resulta lógico pensar que la actitud de dichos manifestantes no estuvo del todo al margen de la disputa partidista, situándose más del lado de las tesis nacionalistas que de las posturas constitucionalistas. La nota paradójica la volvieron a ofrecer los representantes oficiales y oficiosos de instituciones y partidos que, al manifestarse por el entendimiento, se remitían a sí mismos un mensaje que continúan desoyendo. Por otra parte no deja de ser peculiar y en cierto sentido anómalo que un movimiento que se dice social como Elkarri, más que a activar la conciencia cívica de la sociedad, invierta sus esfuerzos en el diseño de la alta política.

Pronto se cumplirán doce años del nacimiento de Elkarri como movimiento social por la paz. En este tiempo la organización liderada por Jonan Fernández ha contribuido a animar a personas que podían sentirse próximas a ETA a desligarse de su tutela moral o simbólica para defender cauces de no violencia en la resolución de los conflictos. Pero al mismo tiempo ha situado los factores de la pacificación en un orden determinado, dando en demasiadas ocasiones la sensación de que colocaba del lado de las instituciones y de la sociedad democrática la responsabilidad de ofrecer a los violentos razones convincentes para que renuncien a su bárbara impostura y no al revés.

Algo semejante ocurre cuando Elkarri insiste en que «octubre y noviembre deben ser meses decisivos para el diálogo en el Parlamento y entre los partidos» orientando su crítica hacia quienes a su entender no parecen conscientes o evitan reconocer el «momento decisivo e histórico» que estaría atravesando la política vasca. Formalmente Elkarri aboga por «soluciones compartidas». Pero al enunciar como principios para alcanzar una salida «la no violencia y los derechos humanos», «el pluralismo y la no exclusión» y «el diálogo y el acuerdo», incurre en un más que elocuente olvido del marco de convivencia vigente. Como si éste fuese parte del problema y no el único cauce constituido para hallar precisamente esas soluciones compartidas. O como si el futuro de la convivencia en Euskadi pudiera y debiera alzarse sobre el vacío cuando las posturas en liza son la expresión de poderes democráticamente establecidos. En su esquema para la resolución de conflictos Elkarri apela habitualmente a la desconfianza entre las partes como situación a superar previamente al diálogo. Pero sería conveniente que la organización de Fernández tuviera en cuenta la desconfianza que suscita el paralelismo de posiciones y agenda que Elkarri viene ofreciendo en los dos últimos años respecto al inalterable calendario trazado por Ibarretxe. Porque frente a los 'puentes' que dice querer construir hay fundadas razones para pensar que en realidad Elkarri está anclada en la orilla nacionalista.

¿Nuestra lengua?
Catalina Pérez de San Román/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo  3 Octubre 2004

Debo agradecer a los políticos que se preocupan en aclararme cuál es mi lengua. En mi DNI figura que nací en Vitoria, al igual que en el de mis padres y abuelos. Mis recuerdos, mis sueños y mi vida cotidiana se desarrollan en castellano. Pero no. Mi lengua es el euskera. Eso me dicen. Ahora presentan un estudio que indica que uno de cada tres vitorianos habla o comprende euskera. Es decir, que dos de cada tres no lo sabe. Y a eso habría que sumar a algunos que aseguran comprenderlo porque entienden, supuestamente, una película de la ETB o el fútbol, pero que no obtendrían ni siquiera el perfil 1. Si de ese cómputo restamos también a los menores de edad -los padres no deseamos que nuestros hijos emigren por una discriminación lingüística- y a los vizcaínos y guipuzcoanos residentes en Vitoria -¿quién, si no, puede acceder a los puestos de la Administración con perfiles preceptivos?-, quizá la conclusión sería incluso más desastrosa. ¿Nuestra lengua? Definamos nosotros.

Lenguas minoritarias
Cartas al Director ABC 3 Octubre 2004

Todos los ciudadanos que poseen y usan lenguas minoritarias o dialectos locales tienen, o tendrían que tener, según defiende la Declaración de Derechos Humanos, los mismos derechos y libertades sobre su facultad de hablar que los que poseen y usan lenguas universales; es decir, que la misma libertad y derecho tiene que tener una persona para aprender y usar un modo de hablar, si quiere, que otra para no aprenderlo ni hablarlo, si no quiere, porque para eso son dos libertades iguales con los mismos derechos.

Entonces, ante esta situación, lo que salta a la vista es que cuando en la vida cotidiana los intereses particulares, las ambiciones políticas o los egoísmos personales enfrentan a los idiomas minoritarios entre sí y a éstos contra los idiomas universales, la confusión, el desorden y el retraso en el progreso de los pueblos son enormes.

De manera que si el continente europeo no se pone a salvo de tal cuestión, el avance político, social y económico de nuestra nueva Europa va para largo.     Mª Concepción Pérez Benitez.   Barcelona.

Alderdi Eguna
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo  3 Octubre 2004

Estaba y no faltó Arzalluz. La puesta en escena en Foronda, con las arengas al caso y al uso de los oponentes, a pesar de persistir en la radicalización, en la apropiación de representación, en la imposición del plan, la exclusión y el victimismo, la manipulación y la tergiversación, en el exterior no han causado ninguna novedad. Hace 25 años, tal día 'Bai estatuori' era el canto de satisfacción, hoy en Foronda, más cerca del monte que en Saburua, apostillando que la Constitución no cabe en Euskadi, de Arzalluz, el PNV dice que nunca la aceptará. Dijo Imaz en la fiesta arrogándose la representación y los sentimientos de todos los vascos y vascas, que sólo aceptarán la Constitución que recoja el derecho a la autodeterminación. ¿Por el compromiso de Estella y como exigencia de momentos mínimos como demanda la presidenta de EA? Siguiendo arrogándose la representatividad, continuó Imaz que sólo aceptaremos participar en un proyecto de Estado en el que podamos hacerlo voluntariamente desde nuestra libre decisión.

Desgraciadamente ni en un proyecto de Estado ni en la pretendida consulta podemos anticipar libremente en el País Vasco por falta de libertad. Como solución para participar, para la paz y el entendimiento, continuó diciendo la aceptación del plan Ibarretxe. Nosotros, dijo el lehendakari en el Aderdi Eguna, no tenemos que mirar a nadie. ¿Ni admitir y ser consecuentes con la pluralidad? No tienen propuestas. Aludió al victimismo, que sensibiliza y moviliza, por acusarles de complicidad con ETA (¿?). Denunció que los oponentes hubieran entrado en su huerto e iniciado una carrera electoral y acto seguido el presidente del EBB llama a la movilización general de su gente par conseguir la mayoría absoluta. Chiste del día que se prolonga hasta hoy, que Miren Azkarate también denuncia que PP y PSOE pretenden desplazar al nacionalismo de las instituciones. ¿Alguna pega? En el día del partido, Imaz reconoció que amenazar a concejales, atacar a ertzainas, llevar la angustia a sus familiares o extorsionar a empresarios es fascismo. Se olvidó de los asesinados, amedrentados y exiliados. Como hay fascismo, ¿no será prioritario el combatirlo al plan Ibarretxe? Parece que el otoño se presenta con tormentas intermitentes.

OPERACIÓN POLICIAL EN EL SUR DE FRANCIA
Detenido "Mikel Antza", máximo dirigente de ETA
Según ha informado la Cadena COPE, Mikel Albizu, “Mikel Antza”, ha sido detenido en el sur de Francia. Es el máximo dirigente de ETA junto a José Antonio Urruticoechea, “Josu Ternera”, que sigue en paradero desconocido. Antza ha sido detenido en el curso de una gran operación para desmantelar escondites de armamento de la banda. Hay 20 detenidos, entre ellos la compañera del dirigente y también perteneciente a la cúpula de la banda, María Soledad Iparraguirre, "Amboto".
Libertad Digital 3 Octubre 2004

La cadena COPE ha adelantado la noticia a las 11.45 de la mañana de este sábado. La operación, ejecutada por la policía gala y la Guardia Civil, comenzó con la detención de una veintena de personas relacionadas con escondites de armamento de ETA. Uno de los detenidos es el jefe máximo de la banda, Mikel Albizu, alias "Mikel Antza". La otra es su compañera, también dirigente de la banda, Soledad Iparraguirre, alias "Amboto". Desde la caída de la cúpula etarra en Bidart, Antza se ocupaba de la dirección.

Quince de los arrestados, de nacionalidad española o francesa, son residentes legales en Francia y no están fichados por la policía, dijeron a EFE fuentes próximas a la investigación. La operación, que sigue abierta, se desarrolla en varias localidades situadas en un triángulo que abarca desde Bayona y Hendaya hasta Pau y Salis-de-Béarn. Dentro ya de España, la Guardia Civil ha detenido en Burgos a un camionero que podría estar relacionado con las explosiones del pasado 25 de septiembre en sendas torres de alta tensión en el barrio de Behobia de Irún (Guipúzcoa) y en el valle de Bujaruelo (Huesca).

Los registros de los escondites continúan. Más de un centenar de policías de varios cuerpos, incluidas la División Nacional Antiterrorista (DNAT) y la Brigada de Investigación e Intervención (BRI) de Bayona, participan en la operación.

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, que asiste a los actos de la Patrona de la Guardia Civil en Zaragoza, ha manifestado a su homólogo francés, Dominique de Villepin, su agradecimiento por la exitosa operación policial contra la banda terrorista ETA. En declaraciones a los periodistas no ha ofrecido detalles por lo que los informadores le han pedido una segunda comparecencia en la que explique cómo se ha llegado a las detenciones. Falta por hacer el cotejo de huellas para confirmar las identidades pero fuentes de la lucha antiterrorista han dicho que son dos dirigentes de sobra conocidos. Desde el Congreso Nacional del PP, Ángel Acebes ha felicitado a las Fuerzas de Seguridad de España y Francia por la brillante operación.

operación contra eta
El interlocutor de Carod-Rovira
ABC 3 Octubre 2004

El jefe del 'aparato político' de ETA, Mikel 'Antza', ha sido, durante los más de doce años que lleva en la cúpula de la banda,interlocutor del Gobierno español en 1999 y del líder independentista catalán, Josep Lluis Carod-Rovira, a principios de este año. 'Antza' ha sido también el protagonista del cambio de estrategia de ETA y la izquierda abertzale a mediados de los años noventa y del pacto con el PNV y EA en 1998. Se dice, además, que era uno de los dirigentes etarras más enfrentados al Plan Ibarretxe, algo en lo que coincidiría con 'Josu Ternera'.

La llegada de 'Antza' a la cúpula etarra en marzo de 1992 se produjo en medio de la peor crisis que había vivido hasta entonces la banda debido a la captura de la dirección entera, en Bidart. Entre los arrestados se encontraba José Luis Alvarez Santacristina, 'Txelis', jefe directo de Albizu, con quien Mikel 'Antza' tuvo que protagonizar pocos meses después una dura polémica interna ya que Alvarez proponía abandonar las armas.

'Antza' y sus compañeros de dirección le conminaron a estar callado para evitar que sus opiniones se extendieran dentro de ETA. Durante cinco años, 'Txelis' obedeció las órdenes, pero al final terminó expresando sus discrepancias, por lo que sus antiguos subordinados le expulsaron de la organización.

Al mismo tiempo, 'Antza' y sus compañeros de dirección tuvieron que enzarzarse en otra polémica interna que les enfrentó a los que habían sido representantes de ETA en las conversaciones de Argel, Eugenio Etxebeste, Ignacio Arakama y Belén González.

La llegada de Mikel 'Antza' al frente del 'aparato político' tuvo un reflejo en las publicaciones internas de la banda en las que desapareció de forma radical la expresión Euskadi y fue sustituida por la de Euskal Herria. Esta pauta se extendió pocos años después al conjunto de la izquierda abertzale y más tarde a otros sectores del nacionalismo vasco.

Cambio de estrategia Para hacer frente a la crisis interna provocada por la caída de Bidart, que acabó con el mito de que ETA no podía ser derrotada policialmente, 'Antza' impulsó desde el 'aparato político' de la banda una sucesión de debates que se dieron a mediados de los años noventa tanto dentro de KAS como de Herri Batasuna. Las ponencias 'Txinaurriak', 'Karramarro' y 'Oldartzen' fueron el reflejo de estas discusiones que condujeron al abandono de la estrategia de la negociación con el Estado y a la adopción de otra línea de 'construcción nacional', que pasaba por la creación de un frente nacionalista.
También resultado de esos debates fue la puesta en marcha de una estrategia de desestabilización y de enfrentamiento civil en el País Vasco que incluyó el empleo intensivo de actos de violencia callejera y de acoso a los adversarios políticos.

El abandono de la estrategia de negociación con el Estado se materializó en 1995 en lo que ETA denominó "Alternativa Democrática", que suponía la revisión de la 'Alternativa KAS', el referente de la banda desde 1978.

Siguiendo la lógica del nuevo documento estratégico etarra, la banda puso en marcha una campaña de atentados contra dirigentes populares y socialistas, al tiempo que buscaba un entendimiento con las formaciones nacionalistas. El momento de gloria de la estrategia de Mikel 'Antza' se produjo en agosto de 1998, cuando el PNV y EA sellaron un acuerdo con ETA a cambio de una tregua que inicialmente era de cuatro meses, pero que se prolongó hasta diciembre del año siguiente.

La tregua del 98 El primer paso del proceso que culminó con ese pacto fue una entrevista celebrada en Bruselas en enero de 1998 entre el entonces eurodiputado del PNV Josu Jon Imaz y dos miembros de ETA, uno de los cuales se cree que era Mikel 'Antza'. Los dirigentes etarras transmitieron el mensaje de que la banda quería hablar con la formación nacionalista. El mensaje puso en marcha el proceso que culminó en el verano de ese año con el pacto sellado por ETA, el PNV y EA para declarar una tregua a cambio de poner en marcha una política de unidad nacionalista.

Fue en plena tregua, en mayo de 1999, cuando Mikel Albizu, acompañado de Belén González, celebró una reunión en Zurich con tres representantes del presidente del Gobierno, José María Aznar. En la reunión no se alcanzó ningún acuerdo ya que los dirigentes etarras reclamaban el reconocimiento de la autodeterminación.

Ante la negativa de PNV y EA a secundar nuevas iniciativas de ETA, la banda terrorista rompió la tregua y comenzó una campaña de atentados encaminada a agudizar las tensiones y conflictos entre nacionalistas y no nacionalistas en el País Vasco, intentando buscar el acuerdo con los primeros y asesinando a los dirigentes políticos de los segundos.

Algunas fuentes indicaron que, a finales de 1999, Mikel 'Antza' no era partidario de romper la tregua, pero se quedó en minoría dentro de la dirección de la banda terrorista. ETA continúa Del periodo posterior a la tregua, aparte de los reiterados intentos de volver a alcanzar un acuerdo con PNV y EA, lo más destacado en el seno de ETA es la puesta en marcha de un debate interno en los meses finales de 2002 y en los primeros del año siguiente, un debate que los etarras calificaron de asamblea, a pesar de no haberse celebrado ningunareunión por razones de seguridad. El resultado de esta discusión fue la decisión de continuar con la actividad terrorista en los mismos términos que hasta entonces, aunque se reveló que algunos sectores abogaban por el fin de las armas y otros por aumentar el nivel terrorista.

En paralelo a esta discusión, ETA ha tenido que abrir otro debate interno sobre el plan Ibarretxe. Al parecer, en el seno de la organización existían dos posturas en torno a la propuesta del lehendakari, una partidaria de marcar distancias y otra más proclive a tener algún tipo acercamiento o de gesto, evitando una ruptura clara. La primera de ellas, según algunas fuentes, estaba encabezada por el jefe del 'aparato político', Mikel Albizu.

Las últimas iniciativas conocidas de 'Antza' fueron la reunión con el líder de ERC Josep Lluis Carod-Rovira, a principios de enero. A ese encuentro, el jefe del 'aparato político' acudió acompañado de quien ocupara el mismo puesto hasta 1989, José Antonio Urrutikoetxea, 'Josu Ternera'. Semanas más tarde, ETA anunció una suspensión de actividades en Cataluña que algunos medios políticos interpretaron como resultado del encuentro con el líder de ERC.

España, la ilusión que nos une
CARMELO BARRIO BAROJA/SECRETARIO GENERAL DEL PP DEL PAÍS VASCO El Correo 3 Octubre 2004

Puede que para algunos, y sobre todo en nuestra querida tierra, el eslogan del XV Congreso Nacional del Partido Popular que se celebra en Madrid no signifique gran cosa o incluso constituya un motivo de injustificado agravio y colérico enfurecimiento. Pero para mucha gente, y para muchos vascos en particular, sigue adquiriendo, no el eslogan sino esa simple expresión, un motivo de orgullo , de tranquilidad y de confianza en el futuro.

Desde luego para quienes formamos la familia popular vasca España es el elemento clave de nuestra identidad política, de nuestras referencias históricas y culturales y de nuestras ilusiones y esperanzas ciudadanas. Hoy esta clave, unida a las demás, es decir a Euskadi, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa y Europa, hace que muchos vascos tengamos en toda esta dimensión territorial e histórico-cultural más motivos de satisfacción y de fortalecimiento moral que de desaliento o renuncia.

Foralidad, pacto, Concierto económico, euskera, castellano, Gernika, Ermua, carlismo, liberalismo, catolicismo, revolución industrial, América, Filipinas..., son piezas y ejes de unas referencias definidoras que sin ningún genero de dudas hacen que muchos vascos las veamos desde la unión y la cercanía con el resto de los pueblos de España y en ningún caso motivo de desafecto o desemejanza, como la moda sabiniana y las reinterpretaciones (o mejor ficciones) históricas más sobrevenidas e interesadas pretenden.

Y en la actualidad, al abrigo de la democracia española, de su sistema constitucional y de gobiernos que han sacado al conjunto de España de la penuria y el declive, se van superando las más oscuras y abyectas expresiones de dictaduras y crisis. Gracias a la historia común y al esfuerzo de tantos vivimos en un País Vasco con el mayor grado de autogobierno de Europa, con unos elevados índices económicos y sociales anclados en el esfuerzo conjunto de quienes han trabajado duro desde dentro o a partir de la emigración y con una esperanza en el mayor reto que la España del XXI aborda ahora: Europa, esa otra ilusión.

Por eso el Partido Popular tiene claro que nada ni nadie puede someter de nuevo al País Vasco ni al conjunto de España. No lo hará el terrorismo nacionalista que constituye la expresión residual de la dictadura y que hace que no se perfeccione el valor de la libertad en nuestra sociedad y tampoco lo hará la injustificable imposición de ambiciones partidistas que a partir de la falaz consideración privativa del esfuerzo general, de la ingratitud más palpable y del liderazgo iluminado pretende hacer saltar por los aires foralidad, pactos, conciertos...y romper los vínculos más íntimos y recios sobre los que se han ido cimentando tantas realidades compartidas y de común enriquecimiento.

España, la ilusión que nos une, no es sólo el eslogan de un Congreso del Partido Popular, es lo que seguirá marcando los códigos y las bases de la actuación política en los próximos meses y siguientes años de tantas mujeres y hombres que defendemos en Euskadi proyectos para compartir los vascos desde nuestra singularidad y solidaria autoafirmación y desde la necesidad de seguir trabajando por una mejor y más potente autonomía.

Hoy son miles las personas que en Euskadi se esfuerzan por ello y desde el convencimiento en que esta ilusión nos une y nos refuerza, pero dos son las que quiero destacar a la sombra del entusiasmo que despliega un Congreso tan importante. María San Gil, que identifica y traslada los valores de lo que todo esto tiene de humano y de vital a la arena política de nuestra convulsa sociedad. En el anterior congreso nacional fue junto con Josep Piqué quien, en la ponencia Patriotismo constitucional, apuntaba directamente a la esencia del importante proyecto que significa España y por el que merece la pena trabajar, incluso en las condiciones más adversas y humillantes.

Y la otra, sin duda, es Ramón Rabanera , el paradigma en Euskadi de lo que ha sido saber conjugar las ilusiones de sentirse alavés, vasco, español y europeo en una suma de ilusiones. De trasmitir desde la responsabilidad de un gobierno foral que el modelo alavés no es una frase hecha sino el esfuerzo por construir, a pesar de las fingidas desconfianzas y los tácticos rechazos ese proyecto común que los vascos tenemos pendiente de compartir y que algún día deberemos alcanzar.

Ellos y todos los demás con las pilas bien cargadas y abordando un futuro inmediato de congresos provinciales y vasco, referéndum constitucional europeo, elecciones autonómicas, vamos a seguir presentándonos ante los vascos como el mejor y más decidido antídoto a un plan que quiere sacar a los vascos de España y de Europa.Tenemos muy claro, y esta va a ser bandera de actuación, que el trabajo por la mejor autonomía hoy no esta por la reforma del marco jurídico-político, sino por la defensa de la descentralización política hacia diputaciones forales y ayuntamientos, olvidados, y cuando no invadidos, en sus capacidades , en favor de la mayor gloria de la Lehendakaritza, a través del reforzamiento de sus competencias,

Generar confianza al ciudadano abordando sus problemas más cercanos, entre los que no se encuentra el soberanismo, tiene que ser una nueva dimensión en la que se instale la sociedad vasca huyendo de la confusión y el 'totum revolutum' en la que la ha aposentado el espíritu del nacionalismo.

El acelerador irracional que han pisado en esta comunidad quienes detentan el poder con el objetivo de dividirla más hace que las cinco claves del nacionalismo no constituyan hoy más que un factor de desesperanza para incrementar y azuzar los riesgos y el desconcierto, es decir, los problemas. Las cinco 'c' , unas más patentes y otras latentes pero igualmente presentes, que constituyen la construcción nacional, la comunión nacionalista, el conflicto vasco, el contencioso con España y la confluencia y confusión de procesos (políticos y de fin de ETA) .

Es por esta lamentable situación, por buscar salida al laberinto en que nos coloca la política del órdago y de la boina a rosca, por no abandonar la estrategia del sentido común y de la evolución histórica coherente y veraz, por querer a la tierra vasca como a España, como lo que aquella es, por buscar en Navarra, La Rioja, Castilla o Cantabria y el resto no nuestras fronteras, no nuestros rivales sino nuestros vecinos y el objeto de nuestra solidaridad, por lo que en un eslogan, aquí en Euskadi, desde luego que hay más que una frase de impacto o una bonita imagen escénica. Felicidades Mariano.


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