AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 7 Octubre  2004

La Justicia obliga a la Generalitat a ofrecer el castellano en las primeras etapas escolares
J. Ruiz-Cabrero La Razón 7 Octubre 2004

El golpe a ETA desnuda al PNV
Editorial ABC 7 Octubre 2004

El fin de ETA
GEES Libertad Digital 7 Octubre 2004

ETA Y AL QAEDA
EDURNE URIARTE ABC 7 Octubre 2004

Demasiado armamento para tan poca ETA
Lorenzo Contreras Estrella Digital 7 Octubre 2004

«Anboto» y el maltrato
Iñaki Ezkerra La Razón 7 Octubre 2004

Mundo al revés
Lucrecio Libertad Digital 7 Octubre 2004

Integrismo en las cárceles
Editorial La Razón 7 Octubre 2004

La «complicidad» francesa
Carmen Gurruchaga La Razón 7 Octubre 2004

Retrato de familia
José María Carrascal La Razón 7 Octubre 2004

Mohamed el parlanchín
José García Domínguez Libertad Digital 7 Octubre 2004

Los planes rotos de ETA
Editorial El Ideal Gallego  7 Octubre 2004

Matrículas
María José Navarro La Razón 7 Octubre 2004

La trampa de la paz
Cartas al Director ABC 7 Octubre 2004

Los imanes obligan a los presos árabes a quemar libros y aparatos de televisión y radio en las cárceles
Juan C. Serrano La Razón 7 Octubre 2004

«Antza» tenía una lista de empresarios que pagan de forma voluntaria a ETA
J. PAGOLA / D. MARTÍNEZ/MADRID ABC 7 Octubre 2004

 


La Justicia obliga a la Generalitat a ofrecer el castellano en las primeras etapas escolares
J. Ruiz-Cabrero La Razón 7 Octubre 2004

Barcelona- El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha obligado a la Consejería de Educación de la Generalitat de Cataluña a consultar la lengua habitual de la familia o tutores de los menores en la preinscripción escolar y tenerla en cuenta en la enseñanza de Infantil y Primaria, tal y como establece la ley de Política Lingüística aprobada en el año 1999. Esta ley apunta en su artículo 21.2 que «los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea esta el catalán o el castellano», algo que en las escuelas de Infantil y Primaria de Cataluña sostenidas con dinero público no siempre se produce.

La sentencia estima parcialmente un recurso presentado en el año 2000 por Convivència Cívica Catalana (CCC), fundada por el ex dirigente del PP Aleix Vidal-Quadras, que reivindicaba el derecho de los alumnos a recibir la enseñanza en castellano si los padres así lo deseaban. La asociación entiende que se ha dado un «primer paso» para que los padres puedan ejercer su derecho de elegir libremente la lengua en la que son educados sus hijos, lo que supone un avance en la vieja guerra que mantienen con la política lingüística de la Generalitat.

Las hojas de las preinscripciones escolares incluían hasta el curso 1998/1999 una casilla en que la Generalitat daba la opción a las familias a informar sobre su lengua de uso habitual y en la que querían que estudiaran sus hijos. Sin embargo, el anterior gobierno de CiU la eliminó, por lo que la opción para saber en qué lengua querían los padres que se educara a los hijos simplemente desaparecía y se interpretaba directamente que era el catalán.

Según el fallo, la Generalitat tiene la obligación de «adoptar las medidas necesarias para que en el modelo oficial se pregunte por su lengua habitual a los padres o tutores de los niños preinscritos en los cursos escolares en centros sostenidos con fondos públicos por su lengua habitual, antes del inicio de la matriculación». La sentencia censura, además, la actuación de la Consejería porque impedía «hacer efectivo» el derecho de los alumnos a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, informa Ep.

Aunque la situación venía de la etapa del anterior ejecutivo de CiU, el departamento de Educación, que ahora dirige Marta Cid (ERC), anunció que presentará un recurso de casación contra dicha sentencia, a pesar de que el fallo no permite, en principio, ser recurrido ante el Tribunal Supremo. En opinión de la Generalitat, la sentencia «no cuestiona el modelo de inmersión lingüística en las escuelas catalanas», cuestión que considera avalada por el Tribunal Constitucional. Además, considera que la cuestión planteada por Convivencia Cívica «no responde a la realidad que se vive en los centros de Cataluña y basa su discurso en la búsqueda de un conflicto lingüístico que no existe ni preocupa a las familias». Sin embargo, el portavoz de la Asociación de Profesores por el Bilingüismo, Rafael Ávila, señaló que «hay muchos casos en los que el catalán realmente se convierte en un freno al avance educativo». Denunció que el castellano ha desaparecido como lengua vehicular, lo que quiere decir que las clases se dan sólo en catalán y que el castellano queda relegado a una asignatura que, esencialmente, se imparte también en catalán.

El golpe a ETA desnuda al PNV
Editorial ABC 7 Octubre 2004

GRACIAS a la operación antiterrorista que permitió la detención, entre otros, de los dos máximos responsables de ETA, Mikel Albisu, «Antza», y Soledad Iparraguirre, «Anboto», la Guardia Civil detuvo ayer a cinco presuntos etarras en San Sebastián e Irún. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, confirmó que se trataba de un «comando» a la espera de recibir instrucciones para cometer atentados. El desmantelamiento de la cúpula etarra ha empezado pronto a producir daños en cadena en la estructura de la banda terrorista y es probable que la ingente documentación incautada permita nuevas detenciones y un cerco más estrecho. Sin duda, el ministro Alonso tiene razones suficientes para calificar estos golpes a ETA como «muy buenas noticias», porque consolidan el camino hacia la derrota incondicional de la banda terrorista. Por lo pronto, ya se ha alcanzado una importante victoria frente a la propaganda etarra, porque el Estado ha demostrado que es posible vencer a los terroristas con la ley en la mano, sin concesiones ni desistimientos. La teoría del «empate infinito» con los criminales sólo beneficiaba a ETA.

Lo que sigue resultando lamentable, pero revelador de sus intenciones y prioridades, es la actitud del nacionalismo vasco ante las últimas detenciones. Su indisimulada falta de entusiasmo por los golpes dados a ETA se ha traducido en una contracampaña de intoxicación, con dos objetivos claros: disminuir la importancia de la desarticulación de la dirección etarra y propalar la idea de que Mikel «Antza» era el terrorista bueno y dispuesto a soluciones «políticas» para el cese de la violencia. Sería algo así como un sabotaje a un «escenario sin violencia», como el que el lendakari, con sospechosa seguridad, lleva anunciando desde hace años para la consulta popular sobre su plan soberanista.

Para la estrategia del PNV sería un fracaso que la paz llegara de la mano de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. No deberle al nacionalismo el cese de la violencia supondría, para el PNV, perder de golpe la coartada histórica de su hegemonía y hurtarle la contrapartida al reconocimiento de la autodeterminación. El lendakari Ibarretxe ha repetido demasiadas veces que su plan traerá la paz como para aceptar ahora que la paz está más cerca gracias a la eficacia y la firmeza del Estado de Derecho. A medida que ETA se debilita, el PNV se muestra más auténtico en sus intenciones, asentadas sobre la necesidad de que perviva un «conflicto» que quedará extinguido en cuanto la banda terrorista sea desmantelada. Sin la angustia de ETA, las soluciones nacionalistas al «conflicto» pierden su fuerza chantajista. El plan de libre asociación propuesto por el lendakari dejaría de ser el salvoconducto que el nacionalismo vasco agita como un señuelo para empujar a la sociedad vasca en su conjunto a una mayor adhesión al régimen nacionalista a cambio de que la banda no mate. La expectativa, cada vez más real, cada vez más cercana, de una ETA derrotada, frustra la base estratégica del plan Ibarretxe, pensado para una sociedad mutilada por el terror y dispuesta a aceptar más hegemonía nacionalista si cesa la violencia. Las sinergias entre ETA y el nacionalismo son más evidentes que nunca. No han sido el Estado ni los Gobiernos del PP y ahora del PSOE los que han puesto a ETA en el centro del proyecto nacionalista que ahora se discute en el Parlamento, sino el PNV con Ibarretxe a la cabeza.

Detención de Antza y Anboto
El fin de ETA
GEES Libertad Digital 7 Octubre 2004

El golpe asestado por la Guardia Civil, en colaboración con el servicio de información de la Policía Francesa, es algo más que un nuevo varapalo a la banda terrorista. Supone una oportunidad histórica para lograr el anhelado fin de ETA tras tres décadas de actividad terrorista. No obstante, una gestión política errónea de este éxito policial por parte del Gobierno socialista puede frustrar una vez más una victoria definitiva de la democracia española sobre el terrorismo.

La operación, gestada durante los últimos cuatro años, constituye el último gran éxito de los Gobiernos de Aznar en su persistente lucha contra ETA. Se suma a otros muchos golpes asestados por la Guardia Civil en los últimos años a esta banda. En este sentido, los libros de historia reconocerán, en mayor medida de lo que han hecho los respectivos gobiernos, el papel decisivo de este Cuerpo en la victoria de la democracia española sobre el terrorismo etarra.

La operación tiene al menos tres dimensiones que sumadas tendrán un efecto devastador sobre la capacidad de la banda para continuar sus actividad criminal en los próximos años. En primer lugar, supone un golpe tremendo a su cadena logística, una de las principales vulnerabilidades de la banda. En segundo término, descabeza políticamente la organización en un momento en el que la falta de liderazgo interno es patente. Finalmente, la operación ha permitido también socavar la nueva estructura operativa que la banda estaba tratando de recomponer tras los últimos golpes recibidos.

Sin embargo, como ya hizo un Gobierno del PSOE en una situación similar, tras el tremendo golpe asestado también por la Guardia Civil en Bidart en 1992, todo este éxito puede ser malogrado por una errónea gestión política del éxito. Para ello lo esencial es que el Gobierno no se ciegue por la avaricia y se abalance sobre el botín político que supone la operación olvidándose de explotar el éxito para lograr la victoria final. Por otro lado, a mayor debilidad de ETA, mayor debe ser también la presión de los partidos democráticos sobre el PNV para que abandone toda ambigüedad calculada y se comprometa a fondo en la derrota definitiva de ETA.      GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

ETA Y AL QAEDA
Por EDURNE URIARTE Catedrática de Ciencia Política Universidad Rey Juan Carlos ABC 7 Octubre 2004

TRAS el último golpe a ETA, estamos en la fase final de este grupo terrorista. Pero, sin embargo, estamos en la etapa inicial de Al Qaeda. Y la experiencia de los meses transcurridos desde el 11-M muestra que hemos empezado a cometer los mismos errores que tanto nos costó superar en la lucha contra ETA. Porque me temo que aquella furia dirigida hacia el Gobierno más que hacia los terroristas tras el 11-M no fue únicamente producto del impacto emocional del atentado, sino de algunas valoraciones de fondo sobre el terrorismo islamista que nos devuelven a los lejanos tiempos de la confusión respecto a ETA. Hemos recuperado la teoría de las causas y su consecuencia inevitable que es esa defensa de las medidas sociales y políticas para combatir el terrorismo.

Los defensores de la teoría de las causas del terrorismo islamista son los que se escandalizan cuando alguien afirma que todos los terrorismos son iguales y que las democracias deben combatirlos con la misma firmeza. Porque no se indignan porque les parezca que sea analíticamente simplificador destacar la afinidad entre ETA y Al Qaeda, sino porque consideran que no se puede hablar de causas políticas y sociales en el primer caso, pero sí en el segundo. O, en otras palabras, porque no hay más responsables que los propios terroristas en los asesinatos de ETA, pero sí los hay, aunque sea indirectos, en los asesinatos de Al Qaeda.

Tardamos veinte años en entender y aceptar que la causa fundamental de ETA era el fanatismo, que ETA asesinaba aún más con democracia y con instituciones autonómicas, y temo que puedan pasar otros veinte hasta que comprendamos que, en este punto, en el origen y en el motor de su acción, Al Qaeda es totalmente equiparable a ETA. Hay diferencias, desde luego, y me referiré más adelante a ellas, aunque éstas ni siquiera interesan a quienes defienden la teoría de las causas.

Dado que a estas alturas se da por supuesto un mínimo de conocimiento sobre Al Qaeda, la teoría de las causas es sorprendente por lo que tiene de ignorante. Porque se refiere a la pobreza y a la opresión y sugiere que Al Qaeda es el producto de sociedades pobres y de gobiernos opresores. Pasa por alto que dos países centrales en la creación de Al Qaeda, Egipto y Arabia Saudí, ponen en cuestión la tesis de la pobreza, y que el problema de los gobiernos dictatoriales de los países árabes y musulmanes es que, en opinión de Al Qaeda, son demasiado liberales.

Los defensores de la teoría de las causas parecen desconocer por completo los discursos y textos de los líderes del terrorismo fundamentalista. Porque éstos no se construyen alrededor del concepto de desigualdad o de opresión política, ni mucho menos reivindican la democracia y la libertad. Al Qaeda nació y emprendió lo que considera la guerra santa porque desea construir sociedades basadas en estrictos principios islámicos en los que la influencia occidental haya sido completamente erradicada. Por eso sus enemigos son los propios sectores aperturistas y liberales de las sociedades musulmanas y los países occidentales que tienen alguna presencia, política, económica o cultural, en esos países.

La causa de Al Qaeda es la creencia religiosa fanatizada. El origen, el motor y el objetivo son el islam, o una determinada concepción del islam. Y el fanatismo tiene autonomía respecto a las condiciones económicas y políticas. Recuerdo un revelador ejemplo de un reportaje reciente de la periodista Ángeles Espinosa sobre Arabia Saudí, en El País: un profesor universitario le relataba con preocupación que cuando en septiembre de 2001 pidió a sus alumnos, universitarios de 20 y 21 años, su opinión sobre el 11-S, la mayoría lo justificaron porque «las víctimas pagaban impuestos». Ese es el camino entre la lectura fanatizada del Corán y el crimen, y es el camino que explica Al Qaeda.

Pero el problema de la teoría de las causas va mucho más allá del desconocimiento porque se relaciona, además, con una arraigada concepción sobre los fenómenos políticos, incluida la violencia, según la cual las explicaciones tan sólo pueden ser económicas y sociales y los valores son siempre dependientes. Y a ello se suma lo que es algo peor que un grave error analítico, que es la persistencia de una parte de la izquierda en entender el terrorismo, o algunos terrorismos, como una reacción de sectores oprimidos contra la tiranía y la desigualdad.

El elemento central de la comparación entre terrorismos, entre ETA y Al Qaeda, es el anterior. Y casi nadie se interesa por las diferencias que sí son, sin embargo, importantes para diseñar las acciones antiterroristas adecuadas. En otro lugar he analizado más detenidamente esas diferencias (Terrorismo y democracia tras el 11-M, 2004) y he destacado cinco: 1) las dimensiones, 2) los objetivos, 3) la estrategia, 4) la organización, y 5) el grado de apoyo social. Respecto a las dimensiones, si los miembros de ETA no pasan de mil y la mayoría están en la cárcel, algunos cálculos sobre Al Qaeda hablan de más de 100.000. Sobre los objetivos, los etarras son muy limitados, pues pretenden la independencia de lo que llaman Euskal Herria e incluso podrían aceptar la exclusión del territorio francés, mientras que Al Qaeda persigue el control total de las sociedades musulmanas. Sobre la estrategia, la de ETA se basa en acciones calculadas de presión sobre el Estado español, mientras que Al Qaeda despliega una estrategia de guerra, y, además, mientras que ETA practica un terrorismo «discriminado», Al Qaeda opta por las acciones «indiscriminadas» y por un amplio uso de los ataques suicidas. Sobre la organización, la de ETA es piramidal y unitaria, mientras que la de Al Qaeda es dispersa y en forma de red, y, sobre todo, apenas se conoce aún. Y sobre el grado de apoyo social, el de ETA es muy limitado, alrededor del 15 por ciento en sus mejores tiempos, y tan sólo en el País Vasco, mientras que el apoyo a Al Qaeda alcanza, según las encuestas, porcentajes escalofriantes del 30 y del 40 por ciento en algunos países musulmanes.

Ya antes del último y decisivo descabezamiento de ETA, estas diferencias permitían apreciar que la amenaza de Al Qaeda es inmensamente superior a la de ETA u otros terrorismos europeos. Nuestro problema futuro es Al Qaeda y no ETA. Pero, además, sus características obligan a pensar en la necesidad de unas acciones antiterroristas diferentes de las aplicadas contra ETA. El problema es que sólo es posible debatir y decidir sobre esta segunda cuestión, fundamental, una vez que la primera haya quedado clara, es decir, una vez que hayamos consensuado que la naturaleza de ambos terrorismos es la misma y se basa en el fanatismo, y no en factores sociales y políticos de los que son responsables otros. Y cuanto más tardemos en entenderlo, más tiempo habremos perdido en combatir adecuadamente el nuevo terrorismo fundamentalista.

Demasiado armamento para tan poca ETA
Lorenzo Contreras Estrella Digital 7 Octubre 2004

Sigue vigente la impresión, más o menos triunfal, de que ETA ha quedado bajo mínimos de posibilidad activista. Y todavía hay una pregunta que hacerse: ¿qué ha sido de aquella ETA que a mediados de febrero pasado declaró una tregua a Cataluña, excluyéndola a ella sola de cualquier atentado terrorista, tras una entrevista de la dirección etarra con Carod-Rovira, que a su vez puso políticamente contra las cuerdas al recién triunfante Pasqual Maragall y determinó que Carod dejara de poder seguir siendo conseller en cap del flamante y naciente Gobierno catalán? Pues de aquella ETA, si nos atenemos a lo que acaba de suceder tras las detenciones de Mikel “Antza” y de su sanguinaria compañera sentimental Soledad Iparraguirre, ya sólo hay restos, fragmentos de organización dispersos, y propaganda, mucha propaganda de un Gobierno socialista recién estrenado, al que Francia, con la colaboración nada desdeñable de la Guardia Civil, le ha hecho un favor político de extraordinaria magnitud. Un ministro del Interior como José Antonio Alonso, maravillosamente impreparado y no menos portentosamente tocado por la suerte, puede en este momento alardear de que, en el preciso instante de su llegada al cargo, se han abierto las puertas de la gran solución por la vía de una derrota sin precedentes de la organización terrorista vasca. ¿Nos lo creemos?

Antza”, es decir, Mikel Albizu, estuvo en el origen de las negociaciones que condujeron en 1998 a la famosa tregua luego traducida en los pactos de Lizarra. El hoy dirigente capturado fue quien mantuvo en aquel tiempo contactos con Josu Jon Imaz, a la sazón eurodiputado vasco y posteriormente sucesor de Arzalluz en la presidencia del PNV. Meses más tarde, en mayo de 1999, mantuvo, acompañado por Belén González Peñalva, otro angelito de la organización, una importante, pero inútil entrevista en Suiza con los representantes del Gobierno español, entonces presidido por Aznar, que respondían a los significativos nombres de Javier Zarzalejos, Ricardo Martí Fluxá y Pedro Arriola. Excepcional circunstancia de la que no volvió a hablarse ni ahora tampoco se recuerda. Pero era Mikel “Antza”, nada menos que él, quien negoció con los enviados de Aznar, del mismo modo, como queda reseñado, que en febrero pasado prometió a Carod-Rovira que Cataluña quedaba exenta de cualquier acción terrorista protagonizada por ETA.

Con la fracasada entrevista de 1999, en plena tregua etarra, se confirmó la imposibilidad de llegar al menor acuerdo. Imposibilidad por una razón fundamental: a la banda terrorista no podía interesarle un acuerdo verdadero cuando en realidad ya tenía decidido reemprender la “lucha armada”, es decir, la actividad terrorista. La tregua, en la que algunos creyeron como si se tratase de un sincero gesto de pacificación, había servido para reorganizar la infraestructura etarra y potenciar los arsenales con vistas a nuevas ofensivas. Es algo que, a la vista de lo que se ha descubierto tras las redadas del sur de Francia, ofrece plena demostración. El armamento incautado, que incluye dos misiles tierra-aire localizados en los zulos de Urruña y Beskoitze, significa mucho más que un refuerzo mortífero. En realidad, las autoridades españolas y francesas han quedado impresionadas. Ese material, capaz de derribar aviones y aeronaves en baja cota de vuelo, no está al alcance de cualquier organización. Pero, sobre todo, no tiene por qué ser el único que ETA controla actualmente.

«Anboto» y el maltrato
Iñaki Ezkerra La Razón 7 Octubre 2004

Los concejales del partido de Gaspar Llamazares (el amigo «desconcertante» de las víctimas) y del partido de Ibarretxe (el homo bonus de Euskal Herria) han firmado en el Ayuntamiento de Eskoriatza un comunicado en el que «se solidarizan» con la familia de la asesina Soledad Iparragirre («Anboto») y muestran su preocupación por el «trato» que está recibiendo en comisaría. No ha habido –que se sepa– el menor indicio de maltrato a la detenida ni es tampoco fácil que tal cosa ocurra porque tanto en Francia como en España la tortura en las dependencias policiales está legalmente perseguida y penada, pero los concejales de IU y del PNV ya han tenido que empezar a preocuparse de un futuro e hipotético maltrato que pudiera sufrir la terrorista que ha pasado más de veinte años en ETA y a la que se atribuyen catorce asesinatos. No se sabe tampoco de ninguna declaración que haya hecho la familia de «Anboto» contra el crimen organizado y a favor de la democracia. No han lamentado públicamente los asesinatos ni han mostrado la menor piedad hacia las víctimas, pero los concejales de IU y el PNV ya han mostrado su solidaridad con el clan de la verdugo.

Parece, no sé, da la impresión de que ni a los concejales ni a los altos cargos de IU o del PNV les preocupa gran cosa que se maltrate psicológica y moralmente a las víctimas del terrorismo con comunicados como ése o permitiendo en su día que Josu Ternera, el tipo que puede sustituir a «Antza» en la dirección de ETA, entrara en la comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco, hecho sólo grotescamente comparable a nombrar al conde Drácula jefe de la unidad de transfusiones del Ramón y Cajal. Sí. Para nuestra vergüenza colectiva, no supimos hacer leyes que evitaran que un asesino se sentara sonriente en la institución representativa por excelencia de la voluntad de los vascos y en la comisión que debía velar por nuestros derechos más elementales. Ya no hay modo de borrar esa infamia y ese esperpento que nos define a los españoles como sociedad. Porque quien sí impidió, sin embargo, que a Josu Ternera se le sacara de esa comisión no fue sólo Batasuna ni el PNV ni EA sino también IU y el propio PSE-EE antes de que llegara Patxi López (lo digo para recordárselo a algunos que se otorgan una coherencia política que no siempre tuvieron y que nunca se ven en la obligación de dar cuentas de nada). Queda en las hemerotecas para que los españoles de mañana conozcan el alcance de la miseria moral de esta turbulenta época ese fantástico episodio del jefe de ETA que tuvo que dejar de «velar» por nuestros derechos humanos no porque le echáramos de ese Parlamento a patadas sino porque se terminó dictando contra él una orden de busca y captura. Queda para nuestro ridículo el sueño cursi de la matarife Iparragirre de ser general de la Ertzaintza. Digo «nuestro ridículo» porque yo aún no descarto que ese sueño se haga realidad.

Prisión de Topas
Mundo al revés
Lucrecio Libertad Digital 7 Octubre 2004

No es fácil entender la lógica. ¿O lo es quizá demasiado?

La Directora General de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, ha recibido el informe sobre lo que está pasando en la salmantina cárcel de Topas. Organizados paramilitarmente, los presos islamistas han tomado el control de la prisión. La biblioteca ha dejado de serlo, para transformarse en mezquita: ¿qué más lógico, al fin, para el fiel musulmán, quien sabe que no hay más libro que el Libro, y que todas las demás simulaciones no son sino cosa de sacrilegio y objeto sólo digno para el fuego? Un imán perturba impunemente el silencio nocturno de los reclusos con los alaridos de ritual, esos que recuerdan al buen siervo del Misericordioso que el tal Alá es la repera de grande. El control del patio es ejercido por un jefe de policía islamista, que cuida de que la normas coránicas no sean infringidas. El entrenamiento militar es practicado, en esas horas de patio, bajo las narices de los funcionarios, sin que nadie parezca tener ya potestad para ponerle freno.

La Directora General de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, tiene a su disposición un instrumento específicamente elaborado para abortar el supuesto que parece haberse consumado en el establecimiento bajo su tutela. No lo inventó el PP. Fue legislado por su propio partido, en los años en que Enrique Múgica era ministro de justicia. Se llama dispersión carcelaria. El PSOE lo concibió para desarticular la resistencia, en los centros de prisión, de un grupo terrorista de corte revolucionario clásico: ETA. Y a ETA se aplicó sin restricciones. Lo que ahora amenaza la seguridad física de los funcionarios es de dimensión bastante más mortífera que ETA: en unos pocos minutos en Madrid, conviene no olvidarlo, los yihadistas produjeron más víctimas que ETA en tres décadas. Si había razón para aplicar el criterio de dispersión en el caso de los terroristas vascos, esa razón se multiplica exponencialmente ante sujetos ligados al terrorismo más masivamente exterminista que ha producido el último medio siglo; y el más política y moralmente reaccionario de la historia moderna.

Es una evidencia. Supongo que lo era para los funcionarios que denunciaron el punto insostenible al cual la situación había llegado. La evidencia se invirtió en los ojos de la Directora General de Instituciones Penitenciarias. Los funcionarios denunciantes fueron fulminantemente depurados. Y, con el explícito apoyo del ministro de Interior, Gallizo anunció la puesta en práctica de un trato de privilegio que permitirá a los islamistas en prisión obtener cómodamente su visado de ciudadanía española.

Mundo al revés. No es fácil entender su lógica. ¿O lo es quizá demasiado? Pregunten a Moratinos. O a Mohamed.

Integrismo en las cárceles
Editorial La Razón 7 Octubre 2004

Los funcionarios de las prisiones españolas tienen que hacer frente, sin ayuda alguna, a la nueva amenaza que supone el extremismo islamista que comienza a extenderse entre el colectivo, cada vez más numeroso, de presos de origen musulmán. La situación no parece perturbar a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias que dirige Mercedes Gallizo, que se refugia en la negativa de los hechos denunciados y atribuye las quejas efectuadas por representantes sindicales de los funcionarios a simples «exageraciones». Pero no parece que los sindicatos mientan cuando dan la voz de alerta acerca del poder que los imanes adquieren entre los internos y sus éxitos a la hora de incumplir el reglamento penitenciario.

A diferencia de lo que sucede en muchos de los países de origen de los reclusos musulmanes, los centros penitenciarios españoles no son simples cárceles donde los detenidos carecen de los derechos esenciales y viven sometidos a un régimen disciplinario de extraordinaria dureza, en el que la ley depende en demasiadas ocasiones de la discrecionalidad de los guardianes. A estos endurecidos delincuentes no les debe causar excesivo respeto nuestro sistema penitenciario cuando son detenidos por delitos perpetrados en España. Se han organizado en grupos dirigidos por sus propios imanes y la autoridad que les proporciona su gran número –son ya más de cinco mil– les permite imponer sus propias normas y, lo que es más grave, rechazar las que debe imponer el régimen penitenciario. Así, los imanes o quienes dicen ser tales sin aportar más título que su propia palabra pueden ordenar que «sus» presos hagan plantes, rompan o quemen los televisores, radios y otros medios de comunicación y que no lean otra cosa que el Corán. Y amenazar a los funcionarios para que, cuando se producen los registros en las celdas, no osen tocar el libro sagrado con sus «manos impuras».

La libertad religiosa de cualquier recluso debe respetarse y todos tienen derecho a profesar la suya, incluso entre rejas. Pero ello no puede amparar a quienes buscan que el integrismo se expanda por las cárceles e imponen al resto su radicalismo, especialmente sobre los reclusos de origen magrebí o árabe, que son quienes primero sufren la dictadura de los imanes y acuden a los funcionarios en busca de apoyo y protección.

El Gobierno, y en este caso el Departamento que dirige Merecedes Gallizo, está obligado a proteger a los reclusos y en modo alguno puede permitirse que sufran presiones de otros o que caigan en poder de mafias carceleras.

Bastante tenemos ya con el selecto club de los etarras presos, con sus inadmisibles privilegios para una cuadrilla de asesinos, como para que los radicales de origen islámico que apoyan o practican el terrorismo, o aplauden cada acción de Al Qaida, tengan su organización interna propia y un código de conducta a la medida en las prisiones españolas, al margen de las normas que emanan de nuestro ordenamiento constitucional.

La «complicidad» francesa
Carmen Gurruchaga La Razón 7 Octubre 2004

Las recientes detenciones en Francia de «Mikel Antza» y de Soledad Iparagirre, «Anboto» han supuesto un evidente e innegable golpe a la organización terrorista vasca del que tardará en recuperarse más tiempo que del recibido en 1992, cuando cayó la cúpula de Bidart. Es más, ojalá no pueda sobrevivir a este mazazo y se limite a ser una banda de delincuentes sin estructuras. Pero la acción policial del domingo ha puesto una vez más en evidencia la laxitud de las autoridades francesas respecto a la situación de los etarras en suelo galo.

Francia ha prestado a la organización terrorista durante 40 años, en mayor o menor grado, inmunidad, impunidad, cobijo, bases operativas, tranquilidad y Estatuto de Refugiado Político. Sin esta gran «complicidad», la organización terrorista habría desaparecido tras la muerte de Franco. Sin embargo, desde 1976 hasta 1997, el vecino del norte ha sido aliado de ETA bajo ambiguos subterfugios. Y todo para evitar acciones violentas en su país.

El Eliseo sabía perfectamente que, desde la muerte de Franco, España era una democracia a la que había que prestar ayuda en su lucha contra quienes vivían y preparaban sus asesinatos en el territorio bajo su jurisdicción. Acciones que, invariablemente, cometían en España unos individuos que volvían a esconderse a su santuario francés. Estas evidencias no propiciaron la colaboración hasta que las Fuerzas de Seguridad del Estado español se instalaron en suelo francés y hasta que París no sintió la presión de la Unión Europea. Tras el atentado de las Torres Gemelas parecía que se había producido el punto de no retorno y que los terroristas vascos no iban a tener otro remedio que vivir en la más absoluta clandestinidad. Esta palabra, para el común de los mortales, significa, más o menos, verse obligado a vivir escondido en una cueva, sin ver la luz del día, por expresarlo de forma gráfica.

Pero el domingo pudimos comprobar que dos de los cuatro etarras más buscados vivían tranquilamente con su hija en una preciosa casa ubicada en el sur de Francia, que la niña iba al colegio y al pediatra con total normalidad y que el matrimonio «Antza» «Anboto» se haría sus revisiones médicas y odontológicas como cualquier hijo de vecino. Igual que Urrusolo Sistiaga, considerado por los vecinos como un padre ejemplar, vivía en una granja con su mujer y su hija pequeña cerca de Burdeos y era el animador de la asociación de padres de alumnos. O de la misma manera que Arrieta Zubimendi, «Azkoiti», murió en un hospital del Toulouse como cualquier otro ciudadano.

No es políticamente correcto afirmar que quizás gracias a esa postura tan excesivamente amable con los etarras, en el País Vasco francés el terrorismo ha sido prácticamente inexistente. Hasta hace unos meses, ETA se ha preocupado de que en territorio galo reinara la tranquilidad. Ha sido ETA y no la policía francesa quien ha frenado a Iparretarrak, los terroristas del Norte, a cambio de impunidad. En cambio, una simple información en el «Zutabe» anunciando el inicio de la actividad etarra en Francia ha generado una severa respuesta. Ojalá sigan por este camino.

Retrato de familia
José María Carrascal La Razón 7 Octubre 2004

Dan ganas de decirles «Bienvenidos al club», pero mejor tenderles la mano, y olvidémoslo. Me refiero a todos esos, socialistas especialmente, que decían que el problema de Eta no se resolvía policialmente, que por ser político requería diálogo, pactos, tiempo y demás. Ya hemos visto para qué emplean los etarras las treguas. Para comprar misiles capaces de derribar aviones. Lo suyo de siempre: causar el mayor número posible de víctimas, sin arriesgarse ellos. En eso, en su cobardía, sí, se diferencian de los bestias de Al Qaeda. En el resto, son idénticos.
Pero a lo que íbamos, los que venían defendiendo la «solución política» para Eta empiezan a pensar, tras un año sin mayores atentados, con la kale borroka en mínimos y las detenciones de sus dirigentes al máximo, que a lo mejor hay una solución policial. ¡Claro que la hay! ¡Cómo que es la única! La otra, la política, no es una solución. Es un balón de oxígeno a Eta, al considerarla una formación política, cuando se trata de una banda de asesinos, de una asociación de malhechores. Y a las asociaciones de malhechores se las trata como a tales, con toda la fuerza de la ley que pisotean. Esta noticia, que los socialistas, esperemos que en su inmensa mayoría, aceptan que con Eta no hay otra solución que la policial, es tan importante o más que la otra, la del descabezamiento de la banda. Puede incluso que, animados por el éxito, sean ellos quienes la reduzcan al grupúsculo de delincuentes que debería ser en un Estado de derecho como el nuestro. Nada nos alegraría tanto. Aquí no se trata de quién lo hace, sino de que se haga.

En cuanto al resto, a los que siguen pensando que lo de Eta requiere una solución política, nuestro más absoluto desprecio. Si los etarras son cobardes, ellos son, además, miserables. Ese Joseba Álvarez, que se lamenta de que la detención de Antza y Anboto «entorpece la solución del conflicto», ese Otegui, que la califica de «sabotaje a los cambios políticos en Euskadi», no hacen más que mostrar su catadura moral y su hermanamiento ideológico. ¿Y qué decir del silencio clamoroso, espectacular, vergonzante, del PNV, empezando por el del lehendakari, tan dado a hablar a la menor ocasión que se le presenta? ¿No deberían estar dando saltos de alegría por la detención de quienes manchan de sangre su nombre y su tierra? ¿O es que están preocupados por que ya no haya quien sacuda el árbol del que ellos recogerían luego las nueces? Aunque la palma en este escaparate de ignominias, en este auténtico retrato de familia, se la lleva Izquierda Unida, apoyando en el ayuntamiento de Eskoriatza la moción de solidaridad con la familia de Anboto y preocupación por cómo va a ser tratada la acusada de 14 asesinatos. ¡Y todavía tiene Llamazares la cara dura de presentarse en un concierto por las víctimas del terrorismo!

11-M
Mohamed el parlanchín
José García Domínguez Libertad Digital 7 Octubre 2004

Presume Mohamed el Egipcio de que Rodríguez fue un regalo de Alá a su tocayo, Mohamed el Moro: "Zapatero ha sido muy listo porque ha entendido el valor de los árabes y nada más ser investido ha iniciado el diálogo con los marroquíes". Por lo leído en El Mundo, la gran preocupación del Mohamed de las pirámides era que Aznar no se dejaba dialogar por el Mohamed del mapa con las Canarias. De ahí que ahora confiese aliviado: "Estoy inmensamente feliz de que el Gobierno del perro Aznar haya caído". Muerto el perro se acabó la rabia, barrunta Mohamed el Otro. Y a lo peor, no va errado.

Nadie escuchó jamás en labios de Al Capone que lo embargara un inmenso gozo porque hubiesen elegido a Eliot Ness para liderar la lucha contra la Mafia. De haber sucedido, sería para empezar a simpatizar con los secesionistas de Lee. Igual ocurriría si Ben Laden declarase que Kerry es adorable y muy despejado: significaría la muerte civil del candidato de los demócratas. Mas si Mohamed el Parlanchín se muestra encantado con Zetapé, no debemos pensar nada y procede callar, no vaya a enojarse Mohamed el Fetén.

Antes de lo de Atocha, los pelanas de Lavapiés, los de Lizarra y los de Perpiñán andaban muy acongojados con los idus de marzo. Para esa tropa heterogénea, aquello no se reducía a optar rutinariamente entre PSOE y PP. Por el contrario, desde su punto de vista se trataba de elegir entre Gemma Nierga y el Estado de Derecho. Entre el "dialoguen, dialoguen", por un lado, y la Constitución y los compromisos internacionales de España, por el otro. Aunque luego descansaron tranquilos: para goce infinito de todos los Mohameds, venció la Ser con su chica. Así, tras el 14-M se han puesto en papel timbrado todos y cada uno de los diálogos imaginables: el de las civilizaciones, el de las pateras para todos, el del plan que tenía Ibarretxe guardado en un cajoncito, y el más importante: el llamado a dinamitar el edificio institucional de 1978. Dios los cría y la baraka los junta. Se entiende que ahora mismo sobren motivos de euforia a todos los Mohameds, a más de un Mikel y a algún Miquel.

Mientras tanto, "España no se arrodilla". Lo dice el ministro de Defensa y de las JONS. Sí, Bono, el hijo de Pepe el de la tienda. Porque Zetapé y el chico de Pepe no van a inclinar la cerviz ante la bandera de las barras y las estrellas en el desfile. Eso nunca. Al contrario, lo suyo será pasar revista muy orgullosamente a la Guardia Mora, que hay que conservar felices a los Mohameds.

Los planes rotos de ETA
Editorial El Ideal Gallego  7 Octubre 2004

ETA ha sufrido en cuatro días un duro golpe sólo enturbiado por la decisión de los nacionalistas y “abertzales” de Eskoriatza (Guipúzcoa) de apoyar una moción en solidaridad con la familia de la sanguinaria “Anboto”. A la operación en Francia, que ha permitido, no sólo descabezar la cúpula terrorista sino también el hallazgo y eliminación de uno de los mayores arsenales de la banda, se sumó ayer la desarticulación de un comando que esperaba instrucciones para cometer su primera acción criminal. Al igual que ocurrió con los papeles de “Susper”, los datos de la fotocopiadora de “Antza” podrían ser la clave para impedir la reorganización de la dirección etarra y para incriminarle en asesinatos. Además, el descubrimiento de dos misiles tierra-aire con capacidad para derribar un avión demuestra el poder económico de ETA, que habría destinado la mayor parte de sus fondos en los últimos años a comprar armas, y la conexión de los radicales vascos con otras organizaciones como el IRA. Prueba de ello es que la Guardia Civil investigaba desde 2001 la adquisición de estos proyectiles a traficantes irlandeses. El trabajo de los cuerpos policiales adquiere más valor dado el resultado de sus actuaciones. Y es que las consecuencias de un atentado con este tipo de armamento, que estaba perfeccionado y listo para ser utilizado, podrían ser devastadoras.

Matrículas
María José Navarro La Razón 7 Octubre 2004

Llevo días mirando a Felipe y yo, qué quieren que les diga, no le encuentro hueco para el famoso escudito en la matrícula. Mister Macho le puso a su «Felipe»; porque se lo compró el mismo día en el que nació Froilán. Los dos naranjas, regordetes, dando una tabarra considerable. Y además fue un gesto de buena voluntad hacia la Corona, por la que jamás en la vida habíamos movido un dedo. El caso es que por más que le miro los cuartos traseros a ese potrillo de la Renault, no hallo lugar, ni sitio, ni ganas ningunas si me miro a los adentros, de estamparle cosas raras al buga.

Teniendo en cuenta que Mister Macho es de Valladolid y servidora de Albacete, no sería un distintivo, sino dos los que habríamos de ponerle, porque yo en estas chorradas me pongo muy militante, y me conozco, y no cedo, y pido igualdad de sexos y monto un pollo que se entera todo mi bloque, más que nada para que así piensen que lo tengo dominado y que es un absoluto calzonazos.

En total, que acabaríamos con la matrícula del coche como la capa de un tuno y así, cuando circuláramos por la M-30, podrían llamarnos paletos por partida doble, que era lo que ha pasado siempre en la M-30 cuando venías de fuera con tu placa del pueblo, que te acojonaba el tráfico y frenabas un poquitillo. Tú oías un bocinazo y seguidamente «¡cateto!»; y pensabas «ea, pues ya hemos llegado a Madrid». Antes de la moda europea te retrataba la matrícula. Estabas vendido. A la mínima pirula circulatoria que montaras, el conductor de al lado te sacaba inmediatamente la tierra a colación, mayormente de manera peyorativa. Y cuando ya nos habíamos librado de aquella cruz gracias al logotipo comunitario, viene el ministro Alonso, que parece que no tiene más faena el hombre con la que está cayendo, y con la excusa de los derechos territoriales, nos pone otra vez a los pies de los caballos.
Puestos a llevar el coche como una chiva colombiana yo, en mi parte, voy a colocar, además, el escudo de Albacete, con su morceguillo, su torre y su navaja, el del Atleti, para que me puedan romper los cristales con argumentos, un gato Isidoro con ventosas en el cristal y una pegatina con mi nombre y su significado en hebreo. Para que me puedan llamar gilipollas de toda confianza.

La trampa de la paz
Cartas al Director ABC 7 Octubre 2004

Una vez más, a raíz de la detención de los últimos integrantes de ETA, desde el nacionalismo vasco se tiende la trampa de la paz. Me explico. Ibarretxe, como antes lo hiciera Arzalluz, quiere hacernos creer que la solución en el País Vasco pasa por elaborar un plan de paz. Lo cual implica que habría declarada una guerra entre dos contendientes, a saber: el propio País Vasco, por un lado, y el Estado español, por otro. Lo cual, claramente, es falso. Entre otras cosas porque ningún Estado puede estar en guerra consigo mismo («Todo reino dividido contra sí mismo, será desolado», leemos en el Evangelio). Si aceptamos que hay que construir la paz tendremos que aceptar que estamos en guerra y, por lo tanto, que existen dos estados distintos. El problema del País Vasco no es de paz o de guerra, sino de libertad. Se puede estar en guerra y gozar de libertad. Es difícil, pero los ingleses lo consiguieron a principios de los años cuarenta. Y se puede estar en paz y sin libertad, como estuvieron, por ejemplo, los ciudadanos de la Unión Soviética durante más de setenta años. Más que construir la paz en el País Vasco, habría que dejar espacio a la libertad.     Juan López Martínez.    Madrid.

Los imanes obligan a los presos árabes a quemar libros y aparatos de televisión y radio en las cárceles
Bajo amenazas y coacciones, tampoco les dejan leer prensa, ni cualquier otro texto que no sea el Corán Les impiden, además, ser atendidos por personal sanitario femenino También gozan de media hora más de patio para terminar su rezo
Han impuesto en las prisiones una disciplina de corte islamista. Los imanes se han hecho dueños del colectivo de presos árabes en las cárceles hasta el punto de que una señal suya es suficiente para que ninguno acuda a la revisión médica si es una mujer la que les va a poner las manos encima. Les obligan a romper los aparatos de televisión, los de radio y les prohíben leer prensa o libros que no sean el Corán. En los cacheos, a los funcionarios no les dejan tocar el libro sagrado «con sus manos impuras». La oración es sagrada. Si por motivos de reglamento ésta es interrumpida, al día siguiente hay plante. En la cárcel de Almería, los internos árabes gozan del privilegio de media hora más «de patio» que el resto para que así puedan terminar su rezo.
Juan C. Serrano La Razón 7 Octubre 2004

Madrid- Las condiciones de hacinamiento que soporta actualmente el sistema penitenciaro español, con un 160% de ocupación por encima de su capacidad y más de 180 nacionalidades distintas, es el caldo de cultivo donde se agita este incipiente cóctel integrista.

Mientras en 1990 los internos árabes ascendían a poco más de un millar, ahora su número rebasa los 5.500, casi la mitad de los 13.748 presos extranjeros censados a 1 de junio de 2004. La gran mayoría procede de Marruecos y Argelia.

Los funcionarios de prisiones han sido testigos del proceso de transformación radical que ha sufrido este colectivo de presos en las cárceles españolas.

«En los años 90, los que rezaban lo hacían en la celda y nadie ponía problemas a la hora de comer. Ahora exigen su tiempo íntegro de oración en común y garantías de que sus alimentos no sean tocados por las mismas manos que han servido al resto de reclusos», explica José Manuel Salvador, delegado de ACAIP (Agrupación del Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias).

Tras los barrotes de prisiones como las de Dueñas (Palencia), Topas (Salamanca), Alhama (Pontevedra), León, El Acebuche (Almería) o Algeciras y Melilla, donde el porcentaje de presos musulmanes llega en algunos casos al 71%, comienzan a estallar focos de integrismo creados por imanes radicales al frente de los módulos donde se concentran musulmanes, según denuncian los funcionarios. «Son internos extremistas con una enorme capacidad de influencia sobre el resto, capaces de crear un núcleo de presión perfectamente jerarquizado a sus órdenes», explica José Ramón López, presidente de ACAIP.

En centros penitenciarios como el de Alhama, donde de los 700 reclusos existentes 400 son árabes, o Topas, donde hay 806 de una población reclusa de 1512, se han llegado a detectar estructuras perfectamente organizadas. Según López, un imán mayor es quien manda sobre el resto de reclusos musulmanes junto a un pequeño grupo de «imanes menores», destinados a sustituirlo en cualquier momento. Éstos imponen la práctica religiosa diaria «con un marcado sentido fundamentalista» y van aumentando su número de adeptos a través del adoctrinamiento.

Paralelamente, actúan, también a sus órdenes, los llamados «coroneles», un grupo dedicado e ejecutar bajo amenazas y coacciones las directrices del imán. Obligan a los demás a denunciar a los internos que no cumplen con la tradición islámica y son los encargados de imponer los castigos físicos y psíquicos correspondientes, desde palizas hasta prohibirles entrar al comedor.

De esta forma, los imanes impiden que lean prensa ni libros que no sean el Corán y tampoco les dejan escuchar la radio ni ver la televisión, hasta el punto de que en varias ocasiones estos aparatos han sido destruidos a golpes.
El fundamentalismo se lleva hasta las últimas consecuencias cuando una mujer médico acude al módulo para que los internos reciban asistencia sanitaria. «El imán se coloca en la puerta y ese día no sale ningún preso para recibir atención médica», explica José Manuel Salvador.

El mismo desaire muestran con las asistentes sociales. «Cuando se entrevistan con ellas, se sientan de lado sin mirarla a la cara en ningún momento en un gesto de desprecio», añade Salvador.

La oración es sagrada. En unos centros penitenciarios se adueñan del lugar de rezo existente para todas las religiones y en otros solicitan la creación de una mezquita, que por lo general les es concedida. En Topas, donde existe un grupo denominado «los talibanes», tienen la misión de «velar» por que todos los internos árabes acudan a los oficios religiosos y guarden celosamente los ritos musulmanes. Si por motivos de horario, los funcionarios interrumpen la oración porque ha llegado la hora de subir a las celdas, al día siguiente todo los internos del módulo se plantan y se niegan a hacer las tareas encomendadas, como ocurrió en Topas el 13 de septiembre.

En la cárcel de El Acebuche (Almería), donde los reclusos árabes también disponen de una mezquita, la situación es distinta. Aquí disponen del privilegio de «media hora de patio» más que el resto de reclusos para que puedan finalizar sus rezos. «Sus horarios son distintos, por lo que se altera el orden regimental», admite un funcionario. Por supuesto, nadie controla el contenido de los sermones del imán, porque ni siquiera se entienden en el trato diario.
En esta cárcel se han llegado a producir conflictos cuando algún interno se ha negado en redondo a que en un cacheo el funcionario tocara el libro del Corán, porque «sus manos eran impuras». «La libertad de culto es un derecho que hay que respetar, pero se debe encardinar dentro del respeto a los demás y al régimen de la prisión.

Para ellos, sin embargo, la religión está por encima de todo y esto va a generar un problema serio en las cárceles», advierte José Ramón López.

En este tiempo, los trabajadores de prisiones han visto asombrados cómo musulmanes no practicantes han variado radicalmente sus hábitos religiosos y su forma de vestir.

Pero la presión es tal que con frecuencia se suceden los casos de magrebíes que se autolesionan o provocan deliberadamente altercados para salir del módulo. «Te piden que se les confine en una celda de aislamiento para salir de ese estado de continua coacción. Llega un momento en que no lo soportan y para evitar represalias utilizan esas tretas».

Los funcionarios llevan plasmando estas circunstancias en partes de incidencias, sobre todo, desde que se produjeran los atentados contra las Torres Gemelas. Pese a todo, la directora general de Instituciones Penitenciarias ha restado importancia reiteradamente a todas estas denuncias.

«Antza» tenía una lista de empresarios que pagan de forma voluntaria a ETA
Los datos pueden ser esenciales para descubrir el censo verdadero de los etarras que permanecen en la «retaguardia» iberoamericana, que se cree que son unos 300
J. PAGOLA / D. MARTÍNEZ/MADRID ABC 7 Octubre 2004

La Policía francesa y la Guardia Civil han tenido que destinar un gran número de agentes para que se dediquen a investigar en exclusiva la enorme cantidad de documentación incautada a los dirigentes de ETA, Miguel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», y Soledad Iparragirre Genetxea, «Anboto», que se refieren a las finanzas de la banda. Según ha podido saber ABC, entre lo intervenido se encuentra una relación de empresarios que realizan «aportaciones voluntarias» a la banda. Además, están detalladas partidas económicas destinadas a los etarras que están en la retaguardia de Iberoamérica, un listado de empresarios que iban a ser objeto de la última campaña del «impuesto revolucionario» o los presupuestos para hacerse con una red de pisos de máxima seguridad en Francia.

Las fuentes consultadas por ABC explicaron ayer que el máximo responsable de las finanzas de ETA era «Mikel Antza», aunque compartía este cometido con «Anboto», que sí era la encargada de las campañas para cobrar el «impuesto revolucionario».

Entre los papeles de «Antza», según los primeros análisis, hay anotaciones sobre partidas destinadas a alrededor de un centenar de etarras que se encuentran replegados en Iberoamérica. En los últimos años la banda ha prestado una mayor atención a estos terroristas, cuando con anterioridad los tenía olvidados, ya que se ve obligada a recurrir a muchos de ellos con carácter de urgencia para suplir los huecos que dejan en la dirección las sucesivas caídas de los cabecillas. Hay incluso indicaciones de partidas destinadas a pagos para billetes de avión.

Las Fuerzas de Seguridad creen que esta documentación puede arrojar datos trascendentales para poner al descubierto el «censo» de etarras en países de Iberoamérica, cuyo número podría ascender a más de 300. Los expertos en la lucha antiterrorista consideran vital llevar el combate contra ETA hasta Iberoamérica, ya que significa actuar contra la reserva de posibles nuevos cabecillas.

Entre la documentación también figura una lista de empresarios a los que la banda terrorista pretendía chantajear en una nueva campaña del «impuesto revolucionario». Fuentes próximas a la investigación califican este apartado de la documentación como de «enorme trascendencia».

«Aportaciones voluntarias»
Podrían abrirse nuevas vías para investigar las «aportaciones voluntarias» de ciudadanos vascos a ETA puesto que de un primer análisis se desprende que la banda dispone de un listado de individuos que han pagado de manera voluntaria, bien porque se declaran simpatizantes o, simplemente, para estar tranquilos. Contra ellos se podría actuar como autores de delitos de colaboración con banda armada. Al parecer, se han encontrado justificantes y recibos que podrían servir como prueba. Por otra parte, también habría indicaciones de empresarios y profesionales liberales que han pagado a la banda, aunque tras haber sido sometidos a la extorsión. De los datos, según las primeras impresiones, se desprende que aún cede a la extorsión un considerable número de personas.

Las mismas fuentes se muestran optimistas, en el sentido de que los datos incautados pueden abrir nuevas vías de investigación para confirmar si, efectivamente, ETA ha perpetrado los denominados «secuestros express» y cuáles han sido sus víctimas. Asimismo, la Policía francesa investiga si una partida que figura en los papeles se refiere a la financiación de una red de pisos de máxima seguridad destinada a los cabecillas, que ETA habría diseñado hace un año para blindar a los jefes de posibles infiltrados.

Esta obsesión contrasta, sin embargo, con la falta de medidas de seguridad en que habían incurrido «Mikel Antza» y «Anboto». Los expertos antiterroristas no comprenden cómo los dos jefes de ETA residían juntos, llevaban a su hijo a la escuela y recibían el correo a nombre de Iriarte, su segundo apellido, y, por si fuera poco, estaban en compañía de los cuatro ordenadores con la radiografía de la actual ETA.

Los documentos también incluyen anotaciones sobre partidas destinadas a los «comandos». En este sentido, las fuentes consultadas subrayan el contraste entre el poco dinero asignado a los terroristas encargados de perpetrar atentados en España, con el «aceptable nivel de vida de los dirigentes que se ocultan en Francia».

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