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Recortes de Prensa     Viernes 8 Octubre  2004

¿Ingenuidad
Pío Moa La Razón 8 Octubre 2004

Infames
Alfonso USSÍA La Razón 8 Octubre 2004

¿Otro GAL en el PSOE
Cristina López Schlichting La Razón 8 Octubre 2004

Confiesa el confidente
José Cavero La Voz 8 Octubre 2004

La alegría de los demócratas
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 8 Octubre 2004

Los años perdidos
José Clemente La Razón 8 Octubre 2004

El camionero de ETA ideó la técnica de las mochilas en Baqueira y propuso el atentado en el Bernabéu
EFE Libertad Digital  8 Octubre 2004
 


¿Ingenuidad?
Pío Moa es escritor La Razón 8 Octubre 2004

Según Tucídides, la ingenuidad es la base de las cualidades morales, y también se ha dicho que hay ingenuidades peores que crímenes. En realidad una frase no contradice a la otra, depende de lo que se quiera entender por ingenuidad. Ésta se opone a la falsa sabiduría del «piensa mal y acertarás», que sólo puede destruir la moral y por ello la convivencia humana. Y hay, por otra parte, una falsa ingenuidad, forma de hipocresía, que pretende no darse por enterada de la maldad, y que esconde la colaboración con ella. Pues bien, con motivo del discurso del Rodríguez Zapatero ante la ONU, han abundado los comentarios, en general con sorna, sobre su «ingenua» exhibición de intenciones angelicales, propia de un alumno de la ESO estragado por profesores logseanos. Sin embargo, esa crítica tiene muy poco peso. Si no pasara de ahí la cosa sólo habría que lamentar en el jefe del Gobierno español una falta de realismo que normalmente se cura pronto en el ejercicio del poder. La cuestión radica en saber qué tipo de ingenuidad corresponde a Rodríguez.

Es frecuente, sobre todo en países con poca experiencia democrática, que los políticos se dediquen a tales exhibiciones de buenos deseos, que suelen tener gran eficacia sobre poblaciones políticamente atrasadas. En una democracia asentada a los políticos se les supone la mejor intención de servir al bien común, a la paz, la libertad, la igualdad y todas las virtudes que quieran ustedes poner en la lista; pero sobra hacer ostentación de esas intenciones, porque lo que los ciudadanos desean es saber cómo van a afrontar los problemas. Lo demás casi nunca pasa de demagogia, que es la degeneración de la democracia. Lo que persiguen los demagogos al actuar así es tanto descalificar moralmente a sus adversarios y enturbiar la percepción ciudadana sobre el carácter de las medidas propuestas, o sobre la ausencia de otra política que la mera detentación del poder. Rodríguez domina bien esa demagogia, y no debe confundirse su vacuidad intelectual con su habilidad política, que la tiene. No es lo mismo la inteligencia que la listeza o la listillería, pero nadie con dos dedos de frente dejará de reconocer que los listillos derrotan no pocas veces a los inteligentes, como también constataba Tucídides. Se ha acusado a Rodríguez de carecer de política, de caer en vaguedades por falta de medidas prácticas para afrontar los problemas, pero eso es falso. Las tiene, y lo está demostrando.

No voy a ocuparme ahora de sus iniciativas en política interior, cada vez más inmorales y provocadoras, sino de su percepción y respuesta al principal reto histórico que tiene planteado ahora España, es decir, la doble tensión de los nacionalismos periféricos y de la agresión islámica. De la respuesta que se dé a esos retos va a depender la consolidación de la democracia española o su ruina. Y Rodríguez tiene, para empezar, la misma percepción global que los propios terroristas. Cuando parlotea de la pobreza, las «injusticias»y las desigualdades como explicaciones de esos movimientos, está repitiendo casi exactamente lo que dicen ellos mismos para justificar sus salvajes atentados. Para todos ellos las democracias tendrían la culpa, serían imperialistas e injustas, como afirmaba la propaganda staliniana. Evidentemente, en esa concepción la libertad y la democracia pasan a un segundo o tercer plano, cuando no son lisa y llanamente desdeñadas. Esa percepción de la realidad se concreta en la práctica en el completo desinterés de Rodríguez por la democratización de Iraq, empresa ardua, pero que si fracasa seremos los europeos, más que los useños, quienes salgamos perdiendo. ¿Desinterés? Mucho peor. Rodríguez se alinea abiertamente con el terrorismo y las dictaduras cuando, no contento con haber retirado a las tropas españolas de Iraq, propone que los demás países sigan su ejemplo y abandonen al pueblo iraquí. Que lo abandonen en manos del mismo tipo de tiranos y terroristas que mataron en Madrid a casi doscientas personas. De ningún modo hay aquí una ausencia de política, es una política concreta y clara. Una política criminal, para decirlo sin ambages, por muchas declaraciones «ingenuas» sobre la paz en que quiera envolverse.

Alguna gente cree que quienes señalamos estas cosas exageramos la peligrosidad de Al Qaeda o la presentamos como representante de todos los musulmanes, en su mayoría pacíficos. Pero ¿quién representa a los musulmanes? Uno de los problemas de ese mundo enorme y efervescente es que carece de representantes a la manera como aquí los concebimos, porque carece de democracias. Todos sus regímenes son dictaduras de un tipo u otro, con la única y parcial excepción de Turquía. Frente a esa realidad de nada valen invocaciones abstractas sobre el pacifismo de la mayoría de los islámicos. Podemos dar por descontado ese carácter pacífico, como podemos darlo por descontado entre los alemanes en vísperas de la guerra mundial, pero, en tales condiciones, invocar esas cosas no pasa de charlatanería. Además contamos con otros datos, como encuestas recientes realizadas en Marruecos, reveladoras de un grado muy alto de simpatía popular hacia Al Qaeda.

Nadie en su sano juicio debería infravalorar el peligro de unos movimientos que aspiran entre otras cosas a reconvertir España en Al Andalus, aspiración nunca olvidada y que hoy bastantes musulmanes vuelven a creer posible. Para entender su optimismo, nada mejor que leer sus teorizaciones sobre las guerras de cuarta generación: «En este tipo de guerras las informaciones aparecidas en los medios de comunicación se convertirían en un arma mucho más poderosa que las divisiones militares. La línea entre la guerra y la paz resultará cada vez más confusa. Las guerras de cuarta generación se desarrollarán tácticamente a pequeña escala, surgirán en distintas regiones del planeta y en ellas se atacará al enemigo de manera fantasmal, apareciendo y desapareciendo. Su enfoque será político, social, económico y militar. Este nuevo tipo de guerra presenta enormes dificultades para la maquinaria occidental». Según los textos de Al Qaeda, ya han conseguido así importantes éxitos: «En Afganistán los Combatientes del islam triunfaron sobre el segundo mejor ejército de la época (el soviético). De manera similar, una tribu somalí humilló a los EE UU, forzándoles a retirar sus fuerzas de Somalia en el mundo islámico. Poco después los Combatientes del islam de Chechenia humillaron y vencieron a las fuerzas rusas. Posteriormente Hizbolá expulsó al ejército sionista del sur del Líbano».

¿Está justificado ese optimismo? Por lo que se refiere a España, sí. Con un solo golpe mucho menos costoso que cualquiera de los anteriores, los terroristas han conseguido un éxito casi inimaginable: influir de manera decisiva en la política interna española, torciendo quizá su rumbo histórico. Han conseguido sustituir en Madrid a un Gobierno que les hacía frente por otro que comparte muchos de sus presupuestos básicos e intenta propagarlos a otros países occidentales. Las felicitaciones de «El Egipcio», como las de Castro y otros enemigos de la democracia, al Gobierno de Rodríguez son mucho más que una anécdota. Son la revelación de una realidad que, de tan clara, mucha gente prefiere no mirar. ¿Dónde está, pues, la ingenuidad? Sólo en el campo de los que la achacan a Rodríguez. Una ingenuidad muy peligrosa.

Infames
Alfonso USSÍA La Razón 8 Octubre 2004

Aquellos que ven las cosas a través de la niebla de la necedad comprenderán mejor ahora por qué tres personas decentes abandonaron el Auditorio de Madrid al distinguir a Llamazares entre los invitados a un concierto en beneficio de las víctimas del terrorismo presidido por los Príncipes de Asturias. Ignoro quién fue el responsable de la invitación a Llamazares, y, desde mi ignorancia, le aseguro que, como poco, es tonto del culo, que es de entre los tontos, el menos estético.

Escribo –son ya muchos los años y más las pruebas, evidencias y demostraciones– convencido de que el PNV y EA están más cerca de la ETA que de la ciudadanía pacífica y democrática. No me sorprenden en absoluto sus posiciones en defensa de los terroristas y sus continuas humillaciones al recuerdo de los asesinados y al dolor de sus familiares. Arzallus reconoció en su día que una derrota de la ETA sería siempre una mala noticia «para los vascos», porque el nacionalista sólo considera vasco a quien comulga con sus delirios. Por ello, no puede constituir sorpresa que los concejales nacionalistas del PNV y EA del ayuntamiento guipuzcoano de Escoriaza, localidad natal de la criminal Soledad Iparraguirre «Anboto», se hayan solidarizado con los familiares de la asesina y manifestado su preocupación por los posibles malos tratos que podría recibir la detenida en las comisarías francesa y española. Sucede que también la Izquierda Unida de Llamazares y Madrazo se ha sumado a las solidaridades y suspicacias nacionalistas.

Tampoco puede constituir sorpresa alguna que el Ayuntamiento de Amurrio, gobernado por Eusko Alkartasuna con el apoyo del PNV, haya denegado sistemáticamente la celebración de un homenaje a una víctima de la terrorista recientemente capturada. Un ciudadano de Amurrio, cartero durante cuarenta años, y que fue asesinado por la zorra de la Iparraguirre por decir «que estaba orgulloso de ser español y vasco». El cartero de Amurrio sacrificado por la ETA, Estanislao Galíndez, tuvo un hermano, Félix, también vecino de Amurrio y también asesinado por la ETA. Los ediles de estos partidos que se olvidan de las víctimas y de sus familiares y se vuelcan con las familias de los criminales pertenecen al PNV, a Eusko Alkartasuna y a la Izquierda Unida de Madrazo y Llamazares, el invitado al concierto en beneficio de las víctimas del terrorismo.

Hablar o escribir con claridad en España entraña riesgos indiscutibles. Además del riesgo vital y físico, el de la pérdida del trabajo o la marginación calculada. El nacionalismo vasco manda mucho más en Madrid de lo que algunos creen. Empresarios vascos de reconocido poder negocian con «Ajuria Enea» y deciden desde Madrid. Los intereses económicos ante todo. El dinero impera sobre los ideales, la trayectoria y la decencia. El que ayuda a abrir los ojos a los que ven entre nieblas no entra en los planes del negocio. Y se siguen esquivando calificativos y conceptos para no molestar a los que han convertido el País Vasco en el único territorio sin libertad de España. Pero son tantas las pruebas, las evidencias y los hechos acumulados, que no hablar o escribir con claridad equivale a estafar con cobardía a los lectores. Nadie se escandalice con la actitud del PNV y EA con las víctimas del terrorismo. Jamás han estado junto a ellas. Nadie se escandalice con la actitud y la postura del PNV y EA con los familiares de las víctimas. Jamás han sentido su tragedia. Nadie se escandalice con la actitud y la postura del PNV y EA con los terroristas etarras. Los consideran suyos, en el futuro suyos, en los fines, absolutamente suyos. Nadie se escandalice con la actitud y postura del PNV y EA con los familiares de los asesinos. Son sus familiares preferidos, y a ellos dedican su comprensión, apoyo y ayuda económica. A los nacionalistas se han unido ahora los comunistas de Llamazares y Madrazo. También se sabía, pero el velo de la comodidad social ha cubierto durante demasiado tiempo sus desvergüenzas. No se engañen. Llamazares y su formación buscan mantenerse en el poder del tripartito vasco. Y para ello humillan a la víctima y lloran por el verdugo. Ahora comprenderán mejor algunos por qué tres personas decentes abandonaron un auditorio de música para no coincidir con una presencia infame.

¿Otro GAL en el PSOE?
Cristina López Schlichting La Razón 8 Octubre 2004

En los oscuros 80 ciertos sectores podridos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a las órdenes de Rafael Vera y José Barrionuevo –y seguramente de Felipe González– desataron la guerra sucia contra el terrorismo. Por otra parte, las revelaciones periodísticas están desvelando ahora lo que ni la comisión del 11-M ni las investigaciones policiales habían mostrado sobre el atentado que se llevó la vida de 192 personas en Madrid. Y resulta que hay cierto olor a putrefacción que nos resulta familiar del pasado. Me refiero al hecho de que los explosivos usados por los marroquíes fuesen comprados a los confidentes de la Guardia Civil de Avilés Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras, que parecen cada vez más relacionados también con ciertos «servicios» a ETA.

Y, en segundo lugar, que otro confidente, Rafá Zouhier, ha declarado estar siendo objeto de presiones por parte de la Unidad Central de Operaciones de la Guardia Civil, para la que trabajaba, para que no cuente a los jueces cuanto sabe. Se da la circunstancia de que Rafá Zouhier se relacionaba con un agente llamado Víctor que dependía directamente de Félix Hernando, coronel jefe de la UCO, procesado por los GAL y relacionado con Vera. He aquí la siniestra conexión. ¿Cómo supo el PSOE antes que el Gobierno de la nación del origen islámico del atentado del 11-M? Pues a través de toda una serie de agentes que dieron prioridad a sus conexiones con el Gobierno González sobre la fidelidad debida a la democracia. No es difícil entender por qué Rafael Vera o José Barrionuevo desempeñaron esos días papeles importantes, ni por qué ambos visitaron el mismo 11-M al general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo en la cárcel: los tres sabían de ETA, del tráfico de explosivos y que la misma infraestructura había sido utilizada por los marroquíes.

Las conclusiones pueden ir tan lejos como la imaginación se lo permita al lector, pero alguna cosa está clara: de los sectores de la vieja guardia del PSOE, cercanos a los GAL, obtuvo José Luis Rodríguez Zapatero noticias que no tuvo el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar. Ahora es preso de la deuda y tiene que pagarla. Por eso no quiere que salga a la luz el «sector podrido» de la Benemérita , al que tanto debe, y por eso el PSOE veta la comparecencia de Zouhier ante la comisión del 11-M y tolera que Antonio Toro no sólo no declare, sino que ni siquiera esté en la cárcel. Tampoco deja en absoluto de ser reveladora la salida del general Enrique Rodríguez Galindo de la cárcel (todos los Gobiernos han intentado sacarle de prisión debido a su impresionante hoja de servicios y ninguno se ha atrevido por la contestación popular). Zapatero está pagando con rapidez y lógica los servicios sucios de ciertas mafias, que tan lejos le han llevado, por otra parte. Lo que pasa es que esta vez hay 192 muertos sobre la mesa.

Confiesa el confidente
José Cavero La Voz 8 Octubre 2004

Se empeña el PSOE en negar que los dos confidentes del caso 11-M, en concreto, Zouhier, se persone ante la comisión y diga lo que viene diciendo en los medios informativos. Y como ese procedimiento no termina de ser válido para ese testimonio, el testigo marroquí y el diario “El Mundo” hallan otro procedimiento. Uno de los miembros de la comisión, Jaime Ignacio del Burgo, elabora un cuestionario y Zouhier lo contesta. El resultado es espectacular: El 12-M, el capitán Paco, de la Guardia Civil, me dijo: La que habéis liado, al referirse a los atentados de la víspera. Ese mando de la Guardia Civil conocía ya en las horas siguientes al atentado quiénes eran sus autores y de dónde procedía la dinamita. Zouhier describe con detalle sus relaciones con el otro confidente, el minero asturiano Trashorras y su cuñado Toro. Y también conocían las hazañas de éstos, según Zouhier, los guardias civiles a quienes informaba.

De manera que los asturianos de la dinamita y los moritos que la colocan en los trenes son los protagonistas de esta novela por entregas que, contestando al cuestionario, proporciona el confidente. Finalmente, la comisión de investigación tendrá acceso a estas declaraciones, remitidas al juez del caso y al presidente de la comisión. ¿Terminarán enterándose de que habría valido la pena llamarlo a declarar? O, dicho de otro modo, ¿quién teme a los confidentes?, ¿por qué estas declaraciones es preciso conocerlas en un diario y sólo mediante este procedimiento llegarán a la comisión? Es difícil de entender, por más que se insista en que la comparecencia de los confidentes rebajaría el nivel de una comisión del Parlamento.

La tentación que tendrá cada lector de estas declaraciones de Zouhier será parecida: alguien prefiere no enterarse. Algún mando policial o de la Guardia Civil queda en posición incómoda y obligado a dar explicaciones. Qué duda cabe de que este individuo puede disfrutar de unos niveles de credibilidad escasos, como probablemente sucede. Pero parece que sabe bastante de las interioridades del atentado que investigan el juez Del Olmo y los comisionados. La inconmensurable incompetencia de algunos responsables de la Seguridad del Estado queda patente y resulta insoportable. Pero no se sabe de nadie que haya sido llamado al orden por sus superiores por esa razón de demostrada ineficacia.

La alegría de los demócratas
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 8 Octubre 2004

NO HAN TARDADO ni un minuto los nacionalistas vascos, y su apéndice de IU, en mostrar su irritación por el excelente golpe dado al grupo terrorista ETA por las policías española y francesa. Frente a la alegría que muestran la inmensa mayoría de los demócratas, por la certeza de que han caído los dirigentes, las mortíferas armas, los explosivos, parte del dinero y un arsenal precioso de información, los nacionalistas vascos se han apresurado a mostrar su apoyo a Soledad Iparraguirre, alias Anboto , acusada de haber cometido, al menos, catorce asesinatos. El escenario del horror ha sido el pleno extraordinario convocado por los nacionalistas en el Ayuntamiento de Eskoritza (Guipúzcoa) en el que el PNV, EA e IU han mostrado su solidaridad con la asesina y su familia y han expresado su preocupación por lo que le pueda pasar a esta sanguinaria individua. Hace unos meses, en febrero de este año, el PNV y EA se negaron en Andoain (Guipúzcoa) a promover un homenaje a Joseba Pagazaurtundua, asesinado por los conmilitones de Anboto y de Antza. Los nacionalistas vascos no sólo no quisieron homenajear al asesinado, es que insultaron a su familia. Es decir, que si se insulta a la familia de los asesinados por ETA y se muestra cariño a los asesinos de ETA, la conclusión es evidente: el PNV está más cerca de los criminales que de las víctimas y no puede quejarse luego de que se le hagan estas acusaciones. Deberían tener en cuenta este dato los miembros del batzoki mediático, siempre dispuestos a sacar la cara por este partido tan progresista y tan de izquierdas.

Lo cierto es que ETA ha sufrido el golpe más duro de su historia y que esta operación contra la banda terrorista demuestra de forma empírica que el final de la banda vendrá de la mano de la policía. No se agradecerá nunca lo bastante a la Guardia Civil y a la Policía Nacional el impagable servicio que han hecho a la democracia. Conviene subrayarlo, máxime después de que el coro de promotores de ideas brillantes vuelva con la murga del necesario diálogo con los asesinos, el acercamiento y las tomas de temperatura .

No es causal que Ibarretxe no haya dicho una palabra sobre el extraordinario golpe policial, que miembros del Gobierno vasco, o nacionalistas catalanes, repitan la martingala del acercamiento a esta fiera mortalmente herida que ya es ETA. Ibarretxe quiere llevarse todos los votos posibles del mundo etarra y no quiere ni pensar en que gracias a la eficacia policial, registrada en gobiernos del PSOE y del PP, se acaba con el delirio sectario con el que tanto le une.

Los años perdidos
José Clemente La Razón 8 Octubre 2004

La pretendida y aireada influencia del tripartito catalán sobre el Gobierno «amigo» de la nación se ha visto obligada a realizar un aterrizaje de emergencia ante las cifras que llegaban de los Presupuestos Generales del Estado. Las primeras cuentas del gobierno socialista de Zapatero no sólo han caido como un jarro de agua fría entre los socios de gobierno de Maragall, sino que amenazan con desatar la primera tormenta en el seno de la Generalitat. Esas cifras, conocidas al concluir el debate sobre Cataluña que tuvo lugar la pasada semana en el Parlamento del Parque de la Ciudadela, no han gustado a nadie y, especialmente menos, a Carod-Rovira, que trasladaba a Maragall su inquietud por una promesa que no llegaba. Y no era ni la única, ni la primera. El enfado de Maragall se hizo visible incluso en los pasillos del Parlament, pues sus propuestas a Zapatero no habían sido tenidas en cuenta y Cataluña dejaba de percibir cerca de tres puntos menos respecto al año anterior al pasar del 17 por ciento al 14,7.

Si esas cifras se mantienen, vino a decir Maragall, «será un año perdido para Cataluña». ERC respiraba ante las declaraciones del presidente de la Generalitat, pero el dolor persistía, ya que desde Madrid se afirmaba que ese presupuesto era bueno y por nada del mundo se modificaría. La preocupación de Maragall tiene su lógica explicación. El tripartito está a punto de cumplir su primer con un balance francamente negativo. Ha sido un año de gestos, de desencuentros en el seno del propio tripartito. Un año perdido en escaramuzas, polémicas como la del encuentro entre Josu Ternera y Carod-Rovira, o las listas negras de periodistas, pero donde las acciones políticas no han existido más que para los diseñadores de eventos como el Fórum y la parada militar del 11 de septiembre. Nada más. La Generalitat, eso sí, ha gastado verdaderas fortunas en medios amigos para airear las primeras cien acciones del tripartito, que en realidad no es más que un listado de buenas intenciones. Acción de gobierno, lo que se dice acción de gobierno, cero, pero cero patatero. Y en eso que llegan los presupuestos que apuntan al continuismo, a más de lo mismo. Tan claro es que el propio Pascual Maragall espetaba al final del debate: «Será un año perdido para Cataluña». O mejor, dos, si contamos que en breve celebrarán su primer año. En blanco, claro.

EL ARMERO DE LA BANDA DETENIDO EN BURGOS
El camionero de ETA ideó la técnica de las mochilas en Baqueira y propuso el atentado en el Bernabéu
El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu ordenó este jueves el ingreso en prisión del camionero Pedro María Alcantarilla, detenido el domingo en Burgos, por su presunta integración en ETA. Parece que su papel no era sólo el de facilitar infraestructura. También se permitía idear y aconsejar atentados. Además, custodiaba el arsenal de la banda con misiles incluidos.
EFE Libertad Digital  8 Octubre 2004

Según informaron fuentes jurídicas, aunque Alcantarilla se negó a prestar declaración, el juez, a instancias de la fiscal Blanca Rodríguez, adoptó esta decisión tras estudiar el atestado elaborado por la Guardia Civil a raíz de su detención en el marco de la operación en la que fue desarticulada la cúpula de ETA.

La Guardia Civil, que sitúa el ingreso de Alcantarilla en ETA como pistolero a sueldo en 1998, considera que el camionero supuestamente pidió intensificar la "campaña de verano" de ETA diciendo que "si no se consigue disminuir el turismo en un 20%, será un fracaso".

Además se le atribuye haber propuesto los atentados del estadio Santiago Bernabéu, en mayo de 2002, que pidió coincidiera con un partido internacional, como así ocurrió, y la colocación de artefactos explosivos en la estación de esquí de Baqueira Beret, en diciembre de 2003, aunque esta última acción no llegó a perpetrase.

También propuso los recientes atentados contra torres de alta tensión en Irún (Guipúzcoa) y Bujaruelo (Huesca) y la comisión de una acción armada en relación con lo que éste denomina "el conflicto (de la presa) de Etoiz" (Navarra). Alcantarilla pudo además proporcionar información sobre personas contra las que atentar y así se cree que en una ocasión acompañó al etarra Asier Oyarzabal, detenido en Francia en 2001, a la casa de un militar, al que apuntó como objetivo, para que supiera dónde vivía.

El juez imputa a Alcantarilla los delitos de pertenencia a banda armada y depósito de armas y explosivos, éste último en relación con el zulo de 40 metros cuadrados descubierto en la vivienda de Urrugne (Francia) en la que residía el camionero junto a su mujer, quien resultó detenida en este domicilio. El camionero presuntamente recibió por parte de la dirección de ETA 76.000 euros para habilitar el zulo, cuyo acceso constaba de un sofisticado sistema hidráulico y en el que fue encontrado uno de los dos misiles tierra-aire de fabricación rusa incautados en esta operación.

En el habitáculo, Alcantarilla almacenaba además 250 kilos de clorato, 70 gramos de azufre, 4 kilos de polvo de aluminio, 1 cápsula antimovimiento de mercurio, cordón detonador, 30 granadas, 31 lanzagranadas y 12 granadas de fabricación artesanal Jotake, y constaba además, según las fuentes jurídicas, de un espacio habilitado como galería de tiro. Al ingresar en ETA, Alcantarilla, según la Guardia Civil, se prestó a ocultar armamento, munición y explosivos para atentados y en diferentes ocasiones se encargó del trasladado y entrega del material que con anterioridad había guardado en su domicilio.

De este modo, en marzo de 2001, el camionero entregó a Oyarzabal cuatro tubos lanzagranadas y varias placas de matrícula vírgenes y a principios de 2002 le proporcionó a la etarra Lorentza Guimon cuatro cajas de dinamita de 30 kilos.

Alcantarilla, del que también se sospecha que facilitaba a ETA nombres de personas a las que captar, fue conducido a las 15.05 horas al despacho del juez tras serle levantada la incomunicación y, en el momento en que Andreu se prestaba a tomarle declaración, sufrió una crisis nerviosa y rompió a llorar, por lo que su abogado de confianza Zigor Reyzabal solicitó la suspensión del interrogatorio.

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