AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 10 Octubre  2004

El ejemplo australiano
EDITORIAL Libertad Digital 10 Octubre 2004

EL MIEDO A LA VERDAD
Jaime CAMPMANY ABC 10 Octubre 2004

EL SÍMBOLO FRENTE A LA TRINCHERA
Editorial ABC  10 Octubre 2004

Por el tubito
Alfonso USSÍA La Razón 10 Octubre 2004

EL SÍNDROME REPUBLICANO
M. MARTÍN FERRAND ABC 10 Octubre 2004

¿Rumbo: hacia la libertad
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 10 Octubre 2004

El Ayuntamiento de Escoriatza
Cartas al Director ABC 10 Octubre 2004

El jefe de ETA «Antza» culpa a los cabecillas de «logística» de la compra de los misiles
D. MARTÍNEZ, J. PAGOLA ABC 10 Octubre 2004

Optimismo en alza, escoltas en tensión
MARÍA LUISA FRANCO / BILBAO ABC 10 Octubre 2004

Portero a Ibarreche: «Le pido que acerque a mi padre»
M. S. G. La Razón 10 Octubre 2004

La clase de música en catalán levanta ampollas en Benabarre
Benabarre Heraldo de Aragón  10 Octubre 2004

Las dos ciudades
JOSÉ RAMÓN RECALDE El Correo 10 Octubre 2004


 


El ejemplo australiano
EDITORIAL Libertad Digital 10 Octubre 2004

Por cuarta vez consecutiva John Howard, el candidato de la Coalición Liberal, ha conseguido el favor de los votantes australianos. El partido de centro-derecha, que lleva más de una década al frente del Gobierno, no ha apreciado el desgaste propio del poder y ha ensanchado su diferencia con los socialdemócratas del Partido Laborista. En total, 76 escaños de los liberales frente a 47 de los socialistas. Un varapalo de tal calibre que el líder laborista, Mark Latham, tras felicitar por teléfono a su oponente, se ha despedido de sus votantes con un lacónico, “muchas gracias y hasta pronto”.

Premiar de este modo a un Gobierno después de tres legislaturas de poltrona desafía todos los manuales de ciencia política. ¿Cuál es el secreto de esa coalición formada por conservadores y liberales? La sensatez. Ni más ni menos. De ella se desprende el auge económico australiano de los últimos años y la prosperidad que el gran país del sur ha creado a pesar del entorno económicamente hostil de la región del Pacífico. El Gobierno presidido por Howard ha desarrollado un modelo equilibrado, fundamentado en la libre empresa, el respeto a la Ley y el compromiso firme con los valores occidentales.

De lo primero el australiano medio se ha beneficiado ampliamente. Australia ha mantenido cifras de crecimiento espectaculares en el último lustro. En 2003 la economía australiana creció un 4,1%, y para este ejercicio los especialistas auguran que mantenga la tendencia creciendo muy por encima de otros países de la OCDE, y a años luz de las grandes economías de la Europa continental, borrachas de estatalismo y ahítas de regulaciones a la francesa. Otros índices, como el de desempleo, son asimismo un modelo de referencia. De cada 100 australianos en edad de trabajar sólo 5 están en paro. Un paraíso para los esclerotizados mercados laborales de la vieja Europa que, cada vez con más frecuencia, miden la tasa de paro con cifras de dos dígitos.

El otro pilar sobre el que se ha basado el exitoso Gobierno de Howard es la acertada política internacional que ha diseñado desde su Foreign Office. El Gobierno australiano se ha alineado sin fisuras con la defensa de occidente y la guerra sin cuartel contra el terrorismo y los países que lo alientan. Ya en el pasado los australianos dieron muestra de su empeño a favor de la causa de la libertad luchando en la guerra mundial contra las potencias del eje. La tradición se ha mantenido y el relevo lo han cogido los nietos de aquellos que se dejaron la piel combatiendo a los japoneses en las islas del Pacífico. El premier australiano ha remarcado con motivo de la jornada electoral que las elecciones australianas coincidían con las que se estaban celebrando en Afganistán, un lejano país del centro de Asia que hasta hace tres años vivía bajo el yugo medieval e infrahumano de los talibanes.

"Estos comicios han sido posibles gracias a que muchos países, entre ellos Australia, estuvieron dispuestos a alzarse en favor de la democracia y en contra del terrorismo", ha asegurado Howard estableciendo un vínculo entre ambas convocatorias. Sólo desde la creencia firme pueden ser defendidas las ideas de democracia y libertad. Australia no ha regateado ni un soldado, ni un argumento en la lucha contra el terror que occidente libra a tumba abierta desde el 11 de septiembre de 2001. Los australianos lo han entendido a la perfección y han votado en consecuencia, de hecho, una de las promesas estrella de la oposición era retirar las tropas de Irak antes de Navidad. Pusilanimidad que al candidato laborista le ha costado un batacazo considerable e inesperado.

Los soldados australianos seguirán batiéndose por la libertad de los iraquíes y de los afganos. Su Gobierno entretanto podrá seguir recordando al nuestro el inmenso error de ceder al chantaje terrorista. Hace unos meses el ministro de Exteriores, Alexander Downer, reprobó la nueva estrategia de Zapatero ofreciendo la única receta válida contra el terrorismo: “Tienes que hacer frente a esta gente; si no les harás más fuertes”. Nuestro Gobierno se ha decantado por no hacer frente a nadie, ni siquiera a los que inundaron Madrid de muerte y oprobio el 11 de marzo.

Australia, el gigante del sur cuyas costas fueron oteadas por vez primera por el español Vaez de Torres hace 400 años, ha dado un ejemplo reafirmándose por la defensa de unos valores que compartimos y de los que nos sentimos orgullosos. Se ha merecido el título, aunque sea por un día, de ser la tierra de los hombres libres y el hogar de los valientes.

EL MIEDO A LA VERDAD
Por Jaime CAMPMANY ABC 10 Octubre 2004

TODO ese guirigay jurídico-político que se ha armado en torno a Jaime Ignacio del Burgo y la publicación del cuestionario respondido por el confidente Rafa Zouhier me tiene tan admirado como divertido. El juez Del Olmo coge con pinzas las declaraciones de Zouhier enviadas por Del Burgo como si estuviesen impregnadas de veneno, las mete en un sobre sin leerlas ni echarles un vistazo y pregunta a la fiscal del caso, Olga Sánchez, qué se hace con aquella castaña caliente.

La fiscal opina que lo que hay que hacer es coger el sobre con la máxima precaución y devolverlo a quien lo envió, o sea, a Jaime Ignacio del Burgo, puesto que no tiene ningún valor jurídico. Interviene, ¿cómo no? y qué boda sin la tía Juana, el fiscal general, Cándido (¿) Conde Pumpido y mete en liza al presidente del Congreso, Manuel Marín, al que exhorta a que evite estas actuaciones particulares, y los comisionados rojelios de la «investigación» del 11-M cubren de descalificaciones e insultos a su compañero por preguntar al confidente cuya comparecencia rechazaron evitando así conocer lo que Zouhier sabía del atentado, que al parecer es bastante.

Válgame el sabio juez Salomón. Hay en este caso jueces y fiscales que se niegan a saber lo que un imputado responde a unas preguntas interesantes para la investigación, sólo por el hecho de que no las han hecho ellos. Pues que le pregunten a Zouhier si las ratifica, hombre. Y unos comisionados para investigar la verdad, primero vetan la comparecencia de un testigo importante y después insultan a quien lo interroga sin presión alguna y publica las respuestas. No parece sino que a todos, comisionados, jueces, fiscales, políticos de la izquierda y fiscal general del Estado les haya entrado un miedo insuperable ante la posibilidad de que aparezca un rayo de verdad que no sea el que ellos buscaban.

Vamos, que si los comisionados del 11-M pertenecientes al rojerío deciden que no les interesan las declaraciones de un testigo, nadie puede preguntar a ese testigo por su cuenta. La boca del testigo rechazado debe quedar sellada. Pues, una de dos: o lo que dice el testigo Zouhier tiene importancia para la investigación, y bienvenido sea venga de donde venga y lo traiga quien lo traiga, siempre que lo haya obtenido de modo legal, o es cosa baladí y sin utilidad en la investigación, y entonces que lo condenen al desprecio y el desinterés que merece. Bueno, pues aquí, en esta Comisión tan chusca, o pregunta el rojerío a quien el rojerío permita responder, o no pregunta ni el Tato, y como en el cuartel, el que pregunta se queda de cuadra.

Lo que tiene perendengues es la encomienda del fiscal general, Cándido (¿) Conde Pumpido, a Manuel Marín, presidente del Congreso. Porque a ver cómo y de qué manera va a evitar el señor presidente que los diputados hagan las preguntas que deseen hacer a los ciudadanos que se presten a responderlas. Y a ver cómo y de qué manera puede evitar que el diputado las envíe a un periódico, y que el director del periódico las publique. Lo mejor es que los socialistas y el tripartito promulguen una ley que prohíba buscar la verdad. A lo mejor, la verdad es sólo de ellos.

EL SÍMBOLO FRENTE A LA TRINCHERA
Editorial ABC  10 Octubre 2004

LA presencia en los actos de la Fiesta Nacional de una representación de los españoles que combatieron en frentes opuestos durante la II Guerra Mundial tiene, sin duda, un alto valor simbólico. Hay muchas y buenas razones a estas alturas de la historia para superar viejos rencores y practicar una política de reconciliación. Para las nuevas generaciones, los sucesos acaecidos hace más de medio siglo tienen su lugar natural en los libros de texto y no despiertan -por fortuna- ni pasiones ni deseos de venganza. Es muy notable que la conmemoración hace unos meses del Desembarco en Normandía haya reunido a gentes de diferente origen y opinión, situando los hechos en una perspectiva razonable y sensata. En este sentido, acierta el ministro Bono al convocar conjuntamente a los combatientes de uno y otro bando. La iniciativa es positiva, aunque también puede ser leída como una nueva rectificación del Gobierno socialista, referida a su anacrónica intención de revisar los sucesos de la Guerra Civil, cuyas heridas políticas se cerraron con la Transición al inaugurar un tiempo nuevo de libertad y democracia. Es interesante que la izquierda dé pasos en el sentido que conlleva la prioridad del patriotismo basado en la Constitución sobre posturas sectarias.

La reacción virulenta de ERC e IU demuestra cumplidamente quiénes siguen instalados en el pasado. Que éstos sean los dos sostenes del Gobierno en las Cortes es, sin duda, una mala noticia que renueva la inconveniente elección de estos compañeros de viaje. Cada uno tiene sus motivos. El independentismo, minoritario en las urnas, busca siempre deslegitimar la idea de una España constitucional moderna y pluralista. A su vez, la izquierda más rancia está atrapada en sus conflictos internos, en la búsqueda de trincheras póstumas y de un enemigo común que le permita respirar ante su propio electorado, que no encuentra razones suficientes para la fidelidad. Al parecer, no les basta el gesto poco afortunado de Rodríguez Zapatero al eliminar del desfile la presencia de la bandera estadounidense, a pesar de las protestas retóricas del Gobierno en el sentido de que la salida de las tropas españolas de Irak no implica ruptura de la alianza con la única superpotencia contemporánea. Tal vez así, dando una de cal y otra de arena, pretende reflejarse el célebre buen talante, aunque se trata en este caso de un asunto de notable valor simbólico. El enfado de CiU ante la decisión del ministro de Defensa tiene también una explicación interna en un partido que se recupera como puede de las heridas de sus fracasos recientes. Más en concreto -y a esto también se une ERC- parece ser una retorsión contra el PSOE, por la postura de éste en las recientes iniciativas para rehabilitar la figura de Lluís Companys. Además de los argumentos generales sobre la superación del pasado, debe añadirse aquí que estamos en presencia de una figura controvertida, que se alzó contra el Gobierno legítimo de la República creando una grave situación de inestabilidad y debilitando la posición del régimen democrático en aquellos años dramáticos de la vida española.

En definitiva, con sus luces y sus sombras, el desfile del próximo día 12 en Madrid ofrece algunas novedades positivas que apuntan en la línea de responsabilidad y sentido común hacia un pasado que no puede seguir operando como un lastre para la sociedad española. Precisamente porque esta sociedad ha mostrado desde hace un cuarto de siglo un generoso esfuerzo de responsabilidad moral que nadie está legitimado para poner en peligro.

Por el tubito
Alfonso USSÍA La Razón 10 Octubre 2004

El terror de los conductores es la prueba de la alcoholemia. Cuando un feliz, despreocupado e irresponsable automovilista, de vuelta de una boda o una comida de empresa o de un agasajo particular es detenido por la Guardia Civil en la carretera, su futuro se ensombrece. El porvenir se tinta de negro cuando uno de los agentes de la Benemérita le ruega amablemente que proceda a soplar por un tubito que se conecta con suma facilidad a un aparato bastante impertinente. Los resultados acostumbran a ser desastrosos para los conductores, y más lo serán a partir de ahora con penas de cárcel volando expectantes sobre sus imprudencias.

Pero el conductor que se bebe un par de cervezas y no metaboliza bien el alcohol no resulta tan peligroso para la sociedad como el político que suelta una estupidez y no está obligado a soplar por el tubito. La Guardia Civil, siempre que fuera dotada de más personal y medios, tendría que hacer la prueba de la alcoholemia a los políticos reincidentes en proclamar necedades. De ellos, Maragall es probablemente el que tendría que ser examinado con más asiduidad.

Ahora ha dicho que la operación que ha terminado con la libertad de «Antza» y «Anboto» no la podría haber llevado a cabo el Partido Popular. Menos mal que sus propios compañeros de partido, con Solbes a la cabeza, han desautorizado su supina imbecilidad. Precisamente, además de su brillante gestión económica y administrativa, si de algo pueden presumir los gobiernos del Partido Popular es de su extraordinaria eficacia en la lucha contra la ETA, a la que acorralaron policial, judicial e institucionalmente. De los socios de Maragall no se puede decir lo mismo. Que le pregunte a Pérez-Rovira, alias Carod.

Pero no contento con esta mamarrachada, propone otra, aún mayor. Que en el acto militar del 12 de octubre, presidido por los Reyes, junto a la Bandera de España ondee la tricolor de la efímera República. Hasta sus socios de «Izquierda Republicana» han despreciado su insólita propuesta. «Son cosas de Maragall». Estoy convencido de que Maragall no pretende herir susceptibilidades ni hacerse el original con sus bobadas. Algo hay oculto detrás de sus proposiciones. Si no quiere que sea la Guardia Civil, por motivos de transferencias autonómicas ya realizadas, que se lo encarguen a los «Mossos de Esquadra». Que antes de hablar Maragall le hagan soplar por el tubito. Y si en el aparato aparece una cifra que delate una cierta acumulación de alcohol en la sangre, que se le impida hablar hasta que la ventanilla del chisme marque el deseado «cero». Entonces, el jefe de los «Mossos» le podría decir con orgullo no exento de solemnidad. «El Muy Honorable está autorizado a hablar».

Porque intuyo que algo hay de eso. Y es una lástima, porque amigos míos que lo conocen y han tratado me aseguran que, además de cordial, es inteligente.

EL SÍNDROME REPUBLICANO
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 10 Octubre 2004

NO hay nada tan eficaz para provocar la lluvia, mejor que rogativas y procesiones, como la organización de algún acto público al aire libre. Ha bastado una sencilla prueba de megafonía en el Paseo de la Castellana de Madrid, con vistas al desfile de las Fuerzas Armadas con el que celebraremos el 12 de Octubre, para que caigan las primeras gotas del otoño. De la misma manera, con igual rapidez en la respuesta, ha sido suficiente que José Bono anuncie la presencia de dos soldados veteranos en la ocasión de la Fiesta Nacional, uno integrante de la División Azul y otro de la División Leclerc, para que un portavoz de ERC considere el gesto como «una falta de respeto a quienes dieron su vida por la democracia y las libertades». A los seguidores de Josep Lluís Carod-Rovira no les gusta que, ¡tres cuartos de siglo después!, «se ponga al mismo nivel a los defensores de la República y a los golpistas fascistas».

El mejor entre todos los frutos que trajo la Transición fue el encerrar bajo siete llaves la memoria de la Guerra Civil; pero, de un tiempo a esta parte, en un gran brote de frentismo nacional, la pasión guerracivilista reverdece con una fuerza inquietante, especialmente por la izquierda. ¿Sólo como excipiente para resaltar el principio activo de la República? Algo de eso debe de haber porque, aparte de la mala y fea costumbre de impedir que los muertos descansen en paz, son muchas las voces teóricamente responsables que se esfuerzan en calentar la memoria de la confrontación. Ahí tenemos, en un alarde de irresponsabilidad, al presidente de la Generalitat y gran protector del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Pasqual Maragall, que, además de emocionarse con el anuncio de la presencia de un viejo combatiente republicano en el desfile de pasado mañana, dice que el acto alcanzaría su máxima grandeza si «estuviera también presente la bandera republicana y pudiéramos decir que monarquía y república, en este país, se dan la mano en el reinado de Juan Carlos».

Conviene recordarle a Maragall -máximo representante del Estado en Cataluña-, y con él a sus socios y mentores, que de parecido modo con que «los golpistas fascistas» acabaron con la II República, ésta había puesto fin a la tradicional monarquía española y empujado el exilio a Alfonso XIII. La idea republicana es dignísima y merecedora de respeto, qué duda cabe; pero la bandera republicana española está fuera de lugar, emocional y legalmente, en cualquier acto público oficial. No es la constitucional, la que los españoles nos hemos dado, como final de una larga y dolorosa peripecia histórica, en un gran ejercicio de reconciliación que ahora -ellos sabrán por qué- se empeñan en romper cuatro nostálgicos respetables y tres caciques despreciables que, sólo en el calor de la confusión, pueden encontrar el caldo para el cultivo de su inmensa pequeñez política, ideológica y cívica. El esperpento como género literario es fantástico y tremendamente español; pero como práctica política ya empieza a resultar cansado e irritante por mucho que en él se sostenga la mayoría que le da el Gobierno a Zapatero.

¿Rumbo?: hacia la libertad
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 10 Octubre 2004

DIEZ: ESE fue el número de asesinatos cometidos por ETA en 1977, año en que se celebraron en España las primeras elecciones democráticas. Al siguiente se aprobó la Constitución, y ETA lo celebró elevando su cifra de víctimas de un modo aterrador: los diez muertos de 1977 se convirtieron en 66, que pasaron a ser 76 en 1979, cuando se aprobó el Estatuto de Guernica, y 92 en 1980, cuando el País Vasco eligió el primer parlamento de su historia.

Ya entonces hubiera sido fácil constatar que la teoría dominante en la lucha contra ETA -la de que sólo podría acabarse con ella resolviendo el supuesto conflicto del que pretendidamente ETA era expresión- constituía en realidad una dramática engañifa, llamada a producir rendimientos nada despreciables para el nacionalismo vasco en su conjunto: era la teoría del árbol y las nueces, que el desvergonzado Arzalluz expresó en su día como nadie.

La prueba evidente de que aquella teoría suponía en realidad una impostura de proporciones gigantescas se produjo cuando, pese a haber alcanzado el País Vasco un estatus de libertad del que jamás había disfrutado, ETA siguió matando con una increíble saña criminal.

Ello no impidió, de todos modos, que, contra viento y marea, la mayoría de los partidos aceptasen la tesis peneuvista de que acabar con ETA exigía negociar: lo hizo UCD, y lo hicieron el PSOE y el PP. Pero esas negociaciones tuvieron el efecto previsible: convencieron a la banda de que únicamente con sus crímenes reforzaría su posición negociadora. Sólo el paso de los años y la sobrecogedora acumulación de sufrimientos llevaron a nuestros gobernantes a abandonar la impostura que el PNV había logrado imponer, pro domo sua , y a aceptar lo que la historia de la lucha antiterrorista lleva enseñando desde siempre: que la única forma de lograr que los terroristas desistan y lo dejen es persuadirlos con los hechos de que sus crímenes no sirven para nada.

El Pacto Antiterrorista fue la directa expresión de esa convicción, compartida por el PSOE y el PP. Y toda la política legislativa y judicial que lo siguió, empezando por la ilegalización de Batasuna y el acoso a su entorno, la consecuencia ineluctable del abandono definitivo de la teoría de que para acabar con ETA había que hablar, antes o después, con los matones.

La caída de la cúpula etarra, hoy hace una semana, confirma plenamente el acierto de una política antiterrorista que ya sólo quieren cambiar los que con el fin de ETA, lo digan o no lo digan, tienen mucho que perder. Por eso sus cantos de sirena demuestran, ahora más que nunca, que vamos en la buena dirección: la de la libertad del País Vasco, es decir, la de todos los vascos que lo habitan.

El Ayuntamiento de Escoriatza
Cartas al Director ABC 10 Octubre 2004

El 21 de junio de 1993, en la calle de Joaquín Costa de Madrid, Soledad Iparraguirre y Javier Arizcuren Ruiz, todavía no me explico por qué absurdos motivos, decidieron dejar a mi madre sin marido, a mi abuela sin hijo, a mis tíos sin hermano y a mi hermana y a mí sin padre.

Llevo todo el día buscando y rebuscando entre las cartas que llegaron en aquellas fatídicas fechas a nuestro domicilio, y «no logro» encontrar la moción de apoyo a mi familia del Ayuntamiento de Escoriatza, al cual sin duda le sobra la «tza» final.

Me ha costado mucho tiempo el poder hacerlo con una sonrisa y no con mis ojos bañados en lágrimas, pero yo, cuando miro al cielo veo a mi padre con orgullo, cosa que los hijos de sus asesinos nunca podrán hacer. A partir de ahora, los vástagos de los ediles de semejante Ayuntamiento tampoco.    Javier Baró Mayoral, hijo del teniente coronel Javier Baró Díaz de Figueroa. Madrid.

El jefe de ETA «Antza» culpa a los cabecillas de «logística» de la compra de los misiles
Un agente de la Policía francesa se hizo pasar por empleado de un supermercado donde «Mikel Antza» y Soledad Iparraguirre hacían la compra casi a diario
D. MARTÍNEZ, J. PAGOLA ABC 10 Octubre 2004

MADRID. El máximo jefe de ETA, Mikel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», que en un momento del interrogatorio al que fue sometido en la Comisaría de Bayona se vino abajo dando muestras de derrotismo, intentó desentenderse de los dos misiles incautados en la última operación y trasladar cualquier responsabilidad a otros dirigentes de la banda, subordinados suyos.

La práctica totalidad de los cabecillas de ETA detenidos en Francia se niegan por sistema a prestar declaración ante la Policía gala, de tal forma que los datos valiosos que se obtienen para la investigación son por la documentación incautada o por otras pistas. El máximo jefe de ETA, Miguel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», ha roto esta norma sólo para exculparse de los misiles hallados en los «zulos» de Urruñe y Briscous y trasladar la responsabilidad a dirigentes del «aparato logístico».

En este sentido, «Mikel Antza» ha explicado en la Comisaría de Bayona que él no participó en la compra de los misiles, ni en su almacenamiento. Asimismo, ha asegurado que desconoce su funcionamiento, los supuestos objetivos contra los que iban a ir dirigidos y que a nadie ha dado instrucciones para que los utilicen. Por último, ha declarado a los agentes franceses que cuando fue a vivir a la casa de Salies de Bearn, junto a Soledad Iparragirre, «Anboto», ya estaban colocadas las armas y el explosivo en los diferentes «zulos» ahora desmantelados. Dicho esto, se ha negado a hacer más declaraciones ante la Policía francesa. En un momento de los interrogatorios, el máximo jefe de ETA se vino abajo y, según fuentes próximas a la investigación, dio muestras de derrotismo.

Medios de la lucha antiterrorista consultados por ABC señalan que la actitud de Albizu Iriarte es reflejo de la situación en la que se encuentra ETA, «una banda a la deriva».

Esparza Luri, hombre clave
Las investigaciones que han supuesto el descabezamiento de la banda terrorista prosiguen y quienes en ellas participan se muestran muy optimistas acerca de nuevos resultados. El optimismo lo basan en que se trata de una investigación muy sólida. «Es un puzle en el que, sin precipitaciones, pero sin pausas, van encajando una a una las piezas».

Las fuentes consultadas por ABC subrayan que se están recogiendo los frutos de un plan antiterrorista bien diseñado. Así, dentro de la implacable lucha contra ETA que se desarrolla en territorio francés, el Cuerpo Nacional de Policía se ha venido centrando en el «aparato militar», mientras que la Guardia Civil se ha «especializado» en «logística». Se trata de acumular pistas y no disiparlas. Una buena estrategia si se tienen en cuenta los resultados.

Así, volcada en el «aparato logístico», la Benemérita había ido cercando en los últimos años a Félix Esparza Luri, un etarra que desde que llegó de Iberoamérica, hace unos tres años, ha ido dejando rastros allí por donde se ha movido. Durante ese tiempo, este «aparato», clave en la actividad terrorista, ha sido el más golpeado en Francia.

Esparza, finalmente, fue capturado el pasado 2 de abril en la ciudad de Dax y arrastró en su caída a Félix Alberto López de Lacalle, «Mobutu», y a Mercedes Chivite Berango. «Mikel Antza», que se disponía a mantener una reunión con los tres, escapó «in extremis», aunque no pudo evitar dejar tras sí pistas que después, junto a las dejadas por Esparza Luri, han resultado claves.

En aquella operación antiterrorista, la Policía francesa y la Guardia Civil no sólo consiguieron el arresto de tres cabecillas, sino que confirmaron datos que apuntaban a que en la casa de Saint Pierre D´ Irube ETA ocultaba un almacén de armas. Los responsables de la investigación, en lugar de intervenir, optaron por establecer un servicio permanente de vigilancia en torno a ese objetivo. Se trataba de rematar el golpe al «aparato logístico» e incluso neutralizar a los etarras encargados de sustituir a Esparza y a sus «lugartenientes». Empezaba la «Operación Santuario».

Los agentes franceses comprobaron que el propietario de la casa de Saint Pierre D´ Irube era Mikel Negrete, de 55 años, natural de la localidad vizcaína de Baracaldo, y empleado en la empresa Acería del Atlántico, con sede en Bayona. La vigilancia, paciente, en torno a este punto fue conduciendo al resto de los «zulos» que conformaban la estructura de logística.

La localización de la casa de Salies de Bearn provocó que las investigaciones dieran un giro de 180 grados. Un agente de la Guardia Civil que colaboraba con la Policía francesa fue el primero que creyó reconocer a «Mikel Antza» como el morador de la vivienda. Las pesquisas llevaron pronto a considerar que la mujer con la que vivía era «Anboto». Se intensificaron los seguimientos hasta el punto de que algún agente galo incluso se hizo pasar por empleado de un supermercado donde los etarras hacían la compra casi a diario. En un alarde de exceso de confianza, se permitían llevar a su hijo a la escuela e incluso participar en las reuniones de padres de alumnos. Las fuentes consultadas por ABC subrayan que cuando se irrumpió en la casa de Salies de Bearn, los agentes estaban convencidos -«al 97 por ciento»- de que sus moradores eran «Mikel Antza» y «Anboto».

Elogios a Gómez Arruche
En medios de la Guardia Civil no ocultan su satisfacción por el éxito de esta operación contra ETA y aseguran que en gran parte se debe a su director general, Carlos Gómez Arruche, que ha sabido sintonizar con sus agentes. Destacan que el máximo responsable de la Benemérita ha creado un clima que anima a sus subordinados a intensificar el trabajo, en especial, para luchar contra el terrorismo. «Este buen ambiente traerá nuevos resultados», aseguran.

Optimismo en alza, escoltas en tensión
POR MARÍA LUISA FRANCO / BILBAO ABC 10 Octubre 2004

El miedo a ETA está perdiendo fuerza en la sociedad vasca, aunque se dé la paradoja de que en estos momentos los escoltas, los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la Ertzaintza están especialmente en alerta por los datos sobre objetivos que han conocido a raíz de las actuaciones policiales previas al descabezamiento de la banda en Francia.

La detención del jefe de ETA, Mikel Albizu, «Antza», ha destapado un incipiente cambio de fondo en la sociedad vasca que el ex dirigente del PNV Joseba Arregui define, a preguntas de ABC, como «el fin del mito de la imbatibilidad» de la banda. En su opinión, la sociedad vasca está convencida ahora de que se puede acabar con ETA, aunque desde el nacionalismo se sigan mandando mensajes de que sólo a través de la negociación y el diálogo se encontrará una salida al «problema vasco».

Un ejemplo curioso de lo que está ocurriendo en estos momentos en la sociedad vasca lo expone la concejal socialista Maite Pagazaurtundua, quien considera que era impensable hace unos años que un programa de Euskal Telebista se atreviera a tratar en clave de humor al entorno etarra, algo que, según explica, se hace ahora en «¡Vaya mañanita¡».

La complejidad de la sociedad vasca impide generalizar sobre la forma en la que se ha percibido el descabezamiento de ETA en un momento clave de debilidad de todo su entramado. Hay quienes, como el profesor Ernesto Ladrón de Guevara, consideran que es una oportunidad para que los ciudadanos recuperen su libertad, mientras que otros, como Mari Luz Bellido, la mujer de Agustín Ibarrola, no esperan ningún cambio, porque dicen que «hay mucha gente interesada en el mantenimiento del terrorismo». «Es maravilloso una «cazada» de este calibre; es importantísimo, no cabe duda, y nos ha dado una gran alegría, pero yo creo que tienen que cambiar muchas cosas para que digamos que por fin vamos a poder respirar, que por fin vamos a poder ir por la calle sin escolta, sin temor a que alguien nos de un tiro por la espalda», comenta Mari Luz Bellido. La mujer de Agustín Ibarrola explica que hace tiempo que su caserío de Aiz no es atacado, pero que «la espada de Damocles sigue encima» y que a ella sigue pareciéndole algo «fuera de este mundo» e «inmoral» que su marido tenga que ir con escolta en un país democrático. «Cuando vea que el nacionalismo está realmente interesado en que esto acabe, estaré más optimista», dice Mari Luz Bellido. Respirar en libertad Hay quienes perciben que, a pesar de todo, el conjunto de la sociedad vasca empieza a respirar.

Maite Pagazaurtundua, hermana del militante socialista y jefe de la Policía municipal de Andoain Joseba Pagazaurtundua, opina que operaciones policiales como la del pasado domingo contribuyen a que el conjunto de la sociedad vasca pueda sentir «un mayor grado de libertad. Cuando quienes coaccionan las libertades públicas y políticas están débiles, la sociedad se siente menos presionada», afirma. La concejal socialista dice que la actual situación de declive de ETA parece irreversible, pero también advierte que el final de la banda terrorista dependerá «de los fallos que podamos cometer los agentes políticos, institucionales, judiciales y sociales, que les proporcionen oxígeno».

Algunos profesionales de la seguridad, como un ertzaina militante del sindicato UGT con el que habló nuestro periódico, piensan que «todo depende de ETA. Aunque el golpe del domingo fuera importante, lo único que nos aliviaría sería un comunicado en el que ETA diga que se disuelve», dice, asegurándose de que su nombre no va a aparecer en letra impresa. «Es de justicia que los terroristas estén en la cárcel, pero para que haya un cambio ETA tendría que apostar por la democracia, porque, de lo contrario, la historia nos dice que se reorganiza», señala escéptico este ertzaina que, como todos sus compañeros de cuerpo, es un objetivo para la banda.

Un cambio cualitativo
El ex dirigente del PNV Joseba Arregi no es tan escéptico respecto al final del terrorismo etarra. En su opinión, hace meses que en la sociedad vasca ha desaparecido «el mito de la imbatibilidad» de ETA, en el que residía su fuerza, y el descabezamiento de la banda en ese contexto supone «un cambio cualitativo muy importante de cara al futuro». «La mayoría de la sociedad vasca ha interiorizado que con ETA se puede acabar, que no hace falta ningún tipo de negociación, ni de pago de precio político, sino que simplemente el Estado puede terminar con ETA», dice. La desaparición de la banda importa fundamentalmente a quienes tienen que vivir escoltados, a quienes han llorado a sus muertos y a quienes pagan su chantaje. Esta parte de la sociedad vasca denuncia, sin embargo, que hay otros vascos que viven como si no existiera y otros que incluso se benefician de la presión que ejerce el terrorismo sobre quienes no sienten en clave nacionalista.

Para Teresa Díaz Bada, hija del teniente coronel Carlos Díaz Arcocha, superintendente de la Ertzaintza asesinado por ETA en 1985, la operación policial del pasado domingo tiene un significado especial, porque Soledad Iparraguirre pertenecía al «comando Araba» que puso una bomba en el coche de su padre. «Creo que la detención de los máximos dirigentes de ETA supone o debería suponer una gran alegría para la sociedad vasca, porque podrán rearmarse, pero están muy cercados policialmente», comenta Teresa Díaz, convencida de que «con ETA se puede acabar policial y judicialmente, como se está demostrando».

Confianza en el futuro
La hija de Díaz Arcocha vive en San Sebastián y confía en que su hijo Carlos, de dos años de edad, pueda desenvolverse el día de mañana tranquilamente en las calles de la capital guipuzcoana, de las que no piensa marcharse, y que «cuando le contemos lo que fue su abuelo y lo que le hicieron, eso pertenezca al pasado y que las nuevas generaciones no tengan que vivir con ese temor y con esa opresión». Pero Teresa no sólo quiere que ETA desaparezca, sino también que se haga justicia, y desconfía de que una parte importante de la sociedad vasca comparta sus sentimientos. «Muchos se alegran de que la banda terrorista ETA no siga matando, pero si les preguntas si dejarían en la calle a los asesinos con tal de que no maten más, seguro que dirían que sí y eso no es lo que queremos las víctimas», dice. «A mí me gustaría poder morirme sabiendo que se ha hecho justicia y, en ese sentido, desconfío de los políticos nacionalistas, que desearían un borrón y cuenta nueva para sus hijos descarriados», añade. Teresa Díaz no vive cómoda entre quienes, según explica, la dan «una palmadita en la espalda», «apenados» porque ETA matara a su padre, pero, añade, «sin hacer un examen de conciencia sobre su complicidad con el terrorismo durante más de treinta años, durante los cuales han mirado hacia otro lado».

Descarte de verdugos
También Consuelo Ordóñez, la hermana del dirigente del PP Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA hace ocho años, vive en San Sebastián. Como Teresa, cree que no sería exacto decir que la sociedad vasca se alegra en general de un golpe policial que pudiera haber herido mortalmente a ETA. En opinión de Consuelo, «eso es entendido como un avance importante para una parte de la sociedad que está amenazada, porque al resto les da igual, es más, algunos estarán muy tristes». Consuelo Ordóñez sintió alivio tras la detención de la cúpula etarra en Francia, «aunque eso no nos garantiza que ETA no nos vaya a matar, pero hay menos probabilidades, porque al menos ya éstos no lo van a hacer». Cree la hermana de Gregorio Ordóñez que se está luchando eficazmente contra ETA en el frente policial, judicial y de cooperación internacional y eso la hace estar «esperanzada en que podamos acabar con ETA. Son hechos probados, como también lo son que el PNV nunca ha estado a favor de ninguna medida que contribuya a acabar con ETA», puntualiza. En la sociedad vasca hay otras víctimas además de quienes han sufrido directamente la muerte de sus familiares o han resultado heridos en atentados. Son las personas amenazadas por ser cargos públicos de partidos no nacionalistas, pertenecer a la judicatura o haberse alineado con organizaciones ciudadanas que impulsan el rechazo social al terrorismo.

Iñaki Ezkerra, escritor y fundador del Foro Ermua, es muy escéptico respecto a que un golpe policial como el atestado el pasado domingo a ETA en Francia pueda ser un paso decisivo para la desaparición de la banda. «En el momento actual me temo que esto sirva para relajar más al Partido Socialista, para que los nacionalistas exijan más concesiones a ETA y para que la sociedad vasca se despreocupe», afirma Ezkerra. Considera además que el año sin atentados mortales no ha servido para «movilizar a la sociedad para dar el último empujón a ETA, sino para que se borre la memoria de las víctimas».

Una vida normal
Otro miembro del Foro Ermua, el profesor Ernesto Ladrón de Guevara, se queda con lo positivo que es que el golpe policial es un alivio para las personas amenazadas. «Los que estamos amenazados haríamos mal si bajáramos la guardia, porque pueden dar un zarpazo, porque es muy fácil que peguen un tiro por la espalda, pero sin duda estamos reconfortados, animados y esperanzados de que por fin tengamos libertad y vivamos con normalidad», afirma.

Los empresarios vascos, que han sufrido, incluso en periodos de tregua, el chantaje de la banda, son parte interesada en su desaparición. El presidente de Confebask, Román Knörr, esperaba que el descabezamiento de ETA pudiera ser la «antesala de esta gran noticia que todo el mundo estamos deseando que llegue: la desaparición definitiva de ETA de nuestras vidas y de nuestra comunidad».

Detrás de muchos de estos testimonios hay escoltas a los que no les gusta opinar, pero que están alerta y hasta nerviosos en estos momentos, porque saben que los terroristas detenidos en Vizcaya días antes del golpe contra la cúpula de ETA en Francia tenían extensas listas de objetivos.

Portero a Ibarreche: «Le pido que acerque a mi padre»
M. S. G. La Razón 10 Octubre 2004

Madrid- El ex portavoz de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Daniel Portero, dirigirá una carta al lendakari, Juan José Ibarreche, con motivo del aniversario del asesinato de su padre, el fiscal jefe del TSJA Luis Portero, en la expone que lleva «cuatro años sin ver a mi padre, que el día 9 de octubre de 2000 fue condenado por ETA con un tiro de Parabellum a vivir en el más allá».

«Sé que usted (...) es tan bueno y misericordioso que utiliza el dinero público para que los asesinos de mi padre y de otras 855 personas asesinadas por ETA puedan ver a su familia para que reciban ánimos llamándoles héroes, e incluso pide el acercamiento de estos criminales convictos a sus domicilios», afirma el anterior portavoz de la asociación de víctimas. Por ello, le solicita que «se encargue del acercamiento de mi padre –que no hizo daño a nadie y sólo trabajó por y para la justicia– a nuestro hogar de Granada, donde le echamos mucho de menos». Además, le insta a que «ponga todos los medios que sean precisos ya sean económicos, políticos y metafísicos, dejando a su buen criterio la estimación del coste de dicho traslado que está fuera de nuestro alcance».

HUESCA
La clase de música en catalán levanta ampollas en Benabarre
Un grupo de padres de alumnos denuncia que una profesora imparte su materia exclusivamente en esta lengua, algo que niega la directora del colegio público.
Benabarre Heraldo de Aragón  10 Octubre 2004

El "Correllengua 2004" -un polémico acto de reafirmación de la lengua catalana en Aragón que recorre las comarcas orientales- ha llegado a Benabarre en un momento en que un grupo de padres de alumnos del colegio público ha denunciado públicamente lo que considera una discriminación lingüística hacia sus hijos.

"Cuando todavía en Aragón no se ha aprobado ninguna Ley de Lenguas -explican-, queremos entender que de manera totalmente independiente de la política del centro, la nueva profesora de música del colegio está impartiendo las clases desde comienzo del curso exclusivamente en catalán, sin avisarnos previamente, sin justificar esta decisión, simplemente porque sí". Los denunciantes consideran que esta actitud forma parte de una campaña de asimilación cultural cada vez menos encubierta hacia los aragoneses que habitan en la parte oriental de Aragón "en pro de un pancatalanismo excluyente".

"Cuando nuestros hijos nos contaron lo que pasaba en las clases de música -recuerdan los afectados- nos quejamos ante la profesora interesada, que nos ignoró, y ante la dirección del centro, desde donde recibimos como respuesta a nuestras quejas un extraño "a la profesora se le escapa el uso del catalán" y así se sigue solfeando y cantando en catalán".

La directora del centro escolar, Mª Jesús Otal, confirmó ayer que ha recibido a los padres en dos ocasiones por esta queja, que incluso se ha tratado en el Consejo Escolar, pero negó ayer que la profesora, que procede de Alicante, imparta sus clases exclusivamente en catalán. "En el colegio las clases se dan en castellano, pero a veces a esta profesora se le escapa alguna expresión en catalán, como le puede pasar a cualquier profesor del centro", explicó. Y añadió que los alumnos que forman parte del Consejo Escolar han confirmado este extremo.

Los padres consideran que esta situación en el colegio coincide con la polémica que se está sustanciando en Benabarre en los últimos meses sobre la necesidad de fomentar el uso de un catalán estándar o de apostar por la defensa de la variante dialectal que históricamente se ha hablado en la localidad.

Los afectados apuntan el dato de que la práctica totalidad de los alumnos ya asiste a las clases de catalán que se imparten en el centro como asignatura voluntaria, "algo que es utilizado como argumento a favor por los defensores de introducir "a saco" el catalán en la escuela pero que en muchos casos se produce porque no hay más remedio, ya que la alternativa es que los niños se dediquen a hacer fotocopias en esa hora o se queden en la biblioteca".

Así mismo, este colectivo recalca que casi el 50% del alumnado no tiene el catalán -o el benabarrense- como lengua materna ya que sus padres han ido llegando a la localidad por diversos motivos en los últimos años. "Resulta curioso que a nuestros hijos aragoneses se les esté inculcando un folclore que no es aragonés porque una profesora que ha hecho sus oposiciones en castellano les enseñe a cantar canciones que ni siquiera son las tonadas típicas del folclore de la Ribagorza", afirman.

A este respecto, la directora del centro reconoció que se enseña a los alumnos canciones en catalán, pero que es algo "que siempre ha sido así, en todas las funciones navideñas ha habido canciones en catalán".

Las dos ciudades
EL CORREO publica un capítulo y dos 'pinceladas' del libro del ex consejero José Ramón Recalde 'Fe de vida', en el que relata sus memorias y el atentado que casi le costó la vida
JOSÉ RAMÓN RECALDE El Correo 10 Octubre 2004

José María Setién es una persona a quien conozco desde niño, desde el colegio del Sagrado Corazón, en San Sebastián. Era alumno en una clase dos o tres cursos superior a la mía y, por consiguiente, yo le recordaba más a él que él a mí. Le recordaba como uno de los alumnos destacados de su clase, por estudios -entonces, la jerarquía escolar se manifestaba más expresamente que ahora- y por deporte. Era un buen jugador de fútbol del equipo del colegio. Un líder.

Más tarde se fue al seminario y se ordenó sacerdote. De entonces procede mi nuevo encuentro. Era un cura social, abierto y moderno, o esa es la idea que de él conservo en aquella época en la que, junto con otros, se comprometieron en la renovación del pensamiento social de la Iglesia y en discusiones más concretas en las que yo participé. Una de ellas fue, en los años cincuenta, sobre la fórmula jurídica que había de darse a ese movimiento que luego ha sido el cooperativismo empresarial de Mondragón. Los recuerdos pierden precisión y, junto a los líderes empresariales de ese movimiento que, en su conjunto, ha constituido el grupo industrial más importante de Guipúzcoa y uno de los más importantes de España -Gorroñogoitia, Ormazábal, Larrañaga- estaban también los líderes religiosos: el padre Arizmendiarrieta, en posición central, pero también, en algún momento, Suquía (más tarde, cardenal Suquía), Ricardo Alberdi (cercano al FLP y más tarde arrinconado por Setién) o el mismo Setién. Si bien la decisión que adoptaron fue la acertada, un cooperativimo con una importante dinámica de reformas y de protagonismo, al principio buscaron, sin encontrarlas, fórmulas mercantiles más tradicionales. Puedo testificar que, en sus primeros momentos, la cooperativa no fue una convicción ideológica, sino una adaptación a las posibilidades de la realidad.

Luego Setién fue nombrado obispo y, por último, obispo de San Sebastián. Hoy me ha quedado de él la imagen de un clérigo que ha invadido desconsideradamente el campo de la política, con una ideología nacionalista expresa. Mi reproche fundamental no se lo dirijo tanto por su militancia política cuanto por haber construido su edificio mental sobre la preeminencia de la Ciudad de Dios por encima de la de los hombres. Una apuesta altiva, incluso soberbia.

Yo pienso que en su actitud se da un error teórico y ético profundo que, a su vez, es la racionalización de su idea nacionalista del País Vasco. El error es el del agustinismo y me refiero, con esta calificación, a algo que ha sido una corriente constante, en el pensamiento de la Iglesia, por lo menos desde que San Agustín, librando su ambigua batalla contra los maniqueos -¿tantos años luchando contra los maniqueos y sin poder librarse del maniqueísmo!-, enuncia su tesis sobre la Ciudad de Dios. Sé que estoy simplificando y que no es lo mismo Agustín que los agustinistas. Pero esa idea central de que, como portavoz de la Ciudad de Dios se tiene derecho a juzgar, desde una posición de superioridad, las construcciones políticas de los hombres, es algo que introduce un factor de inseguridad en la política, como construcción autónoma.

Hay una tendencia a una especie de comprensión de la ética como terreno que, aunque en su ejercicio concierne a todos, sólo puede ser enunciada, en última y definitiva instancia, desde la Ciudad de Dios. Y no se trata de un reproche histórico sino de una línea constante -evidentemente, no exclusiva- en el pensamiento clerical. Esto ha tenido efectos perniciosos para la construcción de la sociedad política, puesto que ha menospreciado lo específico y lo necesario de la ética consecuencialista negada en la práctica cuando la ejercen los laicos -desde una ética de los principios, ejercida en monopolio por la Iglesia-.

Lo hemos visto en la historia de nuestro pueblo, cuando el clero vasco se rompe en dos bandos, en la guerra, lo que da fuerzas a uno de los dos bandos, el vencedor, para participar en una actuación feroz; lo vemos de forma cotidiana en nuestra realidad actual, y este modo de pensar sigue presente incluso cuando, al hacerse laico el pensamiento clerical, su radicalismo y su fundamentalismo sirven de aparato ideológico a los violentos.

Se considera que toda ciudad de los hombres es algo relativo, en el que tienen igual valor el poder constituido y el que se alza contra dicho poder. Por el contrario, la democracia no es algo éticamente relativo, que pueda ser definido desde la Ciudad de Dios. La conciencia del obispo de San Sebastián le ha impedido, ante un pueblo dividido, tomar partido, no contra la violencia, pero sí contra el bando de los violentos. Uno tiende a sentirse más próximo del sentido ético de Kant y del valor que otorga al Estado. Mucho más todavía cuando ese Estado es la expresión democrática de una sociedad de ciudadanos y tiene su propio procedimiento de afirmación y de modificación.

Se me ocurre pensar si, tras esas tomas de posición, que desmovilizan la lucha por la paz, no está oculta, como decía, una de las ideologías propias de la Ciudad de los Hombres, el nacionalismo, opción perfectamente legítima, salvo cuando se presenta acorazada desde la condición de Ciudad de Dios. La autocrítica exigida tendría que ser, en tal caso, también individual: ¿no habrá algo de hipocresía o, si no, de soberbia?

No será fácil que desaparezca de la memoria de los vascos esa imagen de monseñor Setién, pasando por delante de los concentrados ante el Ayuntamiento de San Sebastián, que pedían la libertad de un secuestrado por ETA, sin dignarse dirigirles, ya no una palabra, sino ni siquiera una mirada. Este acto sin piedad -¿despiadado o impío?- quedará ligado a nuestro recuerdo de su Ciudad de Dios.

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