AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 11 Octubre 2004
Idioma y fallo básico
Cartas al Director El Correo 11 Octubre 2004

Pumpido y Del Olmo se retratan
Federico Jiménez Losantos LD 11 Octubre 2004

Hasta el final
Editorial El Correo  11 Octubre 2004

Errores del pasado
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 11 Octubre 2004

La «derechorra» se pelea en el PP
Carlos DÁVILA LR 11 Octubre 2004

RAUDALES DEL TERROR
Valentí PUIG ABC 11 Octubre 2004

Spain is different
Rubén Osuna LD 11 Octubre 2004

Mentiras contra la guerra
GEES LD 11 Octubre 2004

Simplificación
Luis GONZÁLEZ SEARA LR 11 Octubre 2004

La chacha
David GISTAU LR 11 Octubre 2004

Comparar lo incomparable
Agapito Maestre LD 11 Octubre 2004

Ignacio Astarloa: «Los terroristas saben hoy que con un atentado muy grave pueden incidir en el ciclo político de una nación»
ÁNGEL COLLADO / MADRID ABC 11 Octubre 2004
 

Idioma y fallo básico
Mª José Crucelegui Solozábal/Bilbao Cartas al Director El Correo 11 Octubre 2004
 
Parece ser que lograr una vivienda se está complicando tanto que es necesario que algunos trabajadores se queden sin empleo para que la obtengan a un precio muy asequible. Ésta, intuyo, es la premisa de la que parten los partidos del tripartito del Gobierno vasco. Si no, no se entiende que, desde la llegada al poder de IU -y tras obtener Vivienda-, trabajadores de Educación, entre los que me incluyo, estamos predestinados a perder nuestra estabilidad laboral -si no nuestro empleo-, sin que nadie -y esto es lo más grave- nos defienda.

¿Cuál es nuestra culpa? Muy sencillo, no saber euskera. Es comprensible que desde las filas nacionalistas la exigencia de saber este idioma sea un hecho importante; pero no lo es tanto que lo sea para un partido que se declara, supongo, ante todo defensor de los trabajadores. Desde luego, la postura de los partidos nacionalistas tampoco está libre de críticas. Esto es así porque, dejando de lado, marginando en definitiva a una parte de la sociedad, difícilmente se va a conseguir que esa entelequia llamada Euskadi tome cuerpo. Menos aún cuando es el euskera el causante de este desaguisado. Es seguro que en el programa lingüístico del tripartito está la intención de euskaldunizar a toda la sociedad vasca. Pero si el programa falla en sus primeros pasos -por ejemplo en el área de Educación-, ¿cómo se puede pretender extenderlo a otras actividades como la Justicia o la Sanidad? Y, en definitiva, ¿cómo pueden pretender que este programa llegue a buen puerto? La respuesta es sencilla: no se puede.
Comisión 11-M

Pumpido y Del Olmo se retratan
Federico Jiménez Losantos LD 11 Octubre 2004

El Fiscal Particular del Gobierno de su amigo ZP, don Cándido Conde Pumpido, no ha vacilado en arremeter contra el diputado Jaime Ignacio del Burgo por atreverse a seguir investigando quién provocó realmente la masacre del 11-M para condicionar el voto de los españoles. Pumpido no movió un dedo cuando al vicepresidente de la Comisión, el socialista Martínez Sanjuán, se le sorprendió amañando la comparecencia del ya célebre “Portero Automático de Rubalcaba”. Tampoco le ha parecido mal a Conde Pumpido que se preparen las comparecencias de los más altos funcionarios de la Policía y la Guardia Civil en una de las sedes del PSOE, no sabemos si porque es costumbre en los zapateristas prepararlo todo allí, dejando el hogar para la familia y la oficina para asuntos de trámite, o porque la prevaricación y el perjurio no figuran entre sus figuras delictivas más aborrecidas. Pero si el nombrado Fiscal General del Estado (otra cosa es de lo que ejerce) calló con los de la UCO, la UDYCO, el Portero Automático y el Vicepresidente que lo aleccionaba, ¿qué vamos a decir? Que ha perdido una ocasión de oro para callarse.

Claro que, después de decir también muy campanudamente que no hay ni puede haber autor intelectual de la masacre del 11-M, porque cincuenta participaron en ella, todo lo que diga y haga Pumpido no puede sorprender demasiado. Lo que todavía llama la atención es que el PP no pida públicamente su cabeza por lo menos tres veces al día.

Tampoco deja de escandalizarnos la reacción del discreto juez del Olmo contra Del Burgo, aunque nos sorprenda menos, si cabe. En las declaraciones de Zouhier a Del Burgo sobre el papel esencial de Toro Castro en la venta de dinamita tanto a etarras como a marroquíes quedaba en evidencia el juez, por mantener en libertad con cargos (¡con cargos y en un caso de doscientos muertos y mil quinientos heridos!) a un sujeto que tiene sobre su conciencia, caso de conservar algún pequeño fragmento de ella, y si no huye responderá ante la Justicia de delitos infinitamente más graves que el noventa y nueve por ciento de todos los reclusos que hay en España en prisión preventiva. Nunca lo hemos entendido y ahora lo entendemos menos. Porque al juez no lo puso ZP. Aunque, eso sí, Pumpido le apoyó públicamente para hacerse con el caso de los suicidas de Leganés que pretendía la jueza Teresa Palacios. Por supuesto, el paralelismo en el enfado contra Del Burgo no tendrá nada que ver con ese detalle. A cambio, el heroico diputado navarro se ha convertido en un pequeño héroe entre los muchos villanos de la Comisión del 11-M, que ni quieren saber ni quieren que les cuenten. Vaya pájaros.

Hasta el final
Editorial El Correo  11 Octubre 2004

El descabezamiento de la cúpula de ETA, el descubrimiento de su base operativa en suelo francés y la incautación de gran parte de su arsenal se convirtieron hace una semana en la definitiva confirmación del irrefrenable debilitamiento de la banda terrorista. La alegría y el alivio que la noticia suscitó, en particular entre quienes se ven directamente amenazados por el acecho etarra, han dado paso a la necesidad socialmente sentida de acabar cuanto antes y para siempre con ETA. Es la ciudadanía la que remite a los poderes públicos el mandato ineludible de que, ocurra lo que ocurra, no cejen en el empeño. La actitud mostrada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, la vigencia del pacto que compromete a socialistas y populares en la lucha contra el terrorismo y la coincidencia manifestada por el consejero de Interior del Gobierno vasco permiten pensar que el esfuerzo de las instituciones competentes se verá estimulado por la convicción de que el final de ETA está próximo. Ésa es también la certeza que anima la colaboración de los gobiernos aliados y en especial la indispensable cooperación del Ejecutivo francés.

Es probable que el terrorismo trate de zafarse del acoso democrático, reactivando su bárbaro operativo o intentando suscitar confusión y dudas en la opinión pública mediante anuncios equívocos propicios para la especulación y la controversia. Por eso, la seguridad del triunfo sobre el terror en breve plazo no debería decaer ni siquiera en la eventualidad de que ETA consiga de nuevo perpetrar sus horrendos crímenes. De igual forma, los señuelos que -también eventualmente- pudiera disponer ETA para salir del atolladero no deberían ya provocar fisura alguna en el comportamiento unitario de las fuerzas democráticas. Porque, en definitiva, de ello depende que el Estado de Derecho logre acortar el tiempo de inquietud y temor que la sociedad y los amenazados están condenados a soportar mientras exista ETA.

Ningún movimiento táctico por parte de la organización terrorista, ningún gesto de supuesta generosidad por parte del terrorismo puede embaucar a estas alturas a partido o institución alguna. Desde la firmeza democrática no sólo ha de quedar claro que no cabe concesión política alguna bajo el chantaje del terror. Es también necesario que los terroristas pierdan toda esperanza de someter a la sociedad y a sus instituciones al macabro juego de otra 'tregua trampa'. En tanto que ETA persista en su amenaza, se resista a anunciar su propia desaparición o trate de eludir con engañosas evasivas el requerimiento de la sociedad, la incesante acción policial y la actuación de la Justicia deberán seguir siendo las únicas respuestas que el terrorismo encuentre por parte del Estado de Derecho. La intensidad de esas respuestas constituye la garantía última de que, en lo venidero, la banda terrorista no encuentre margen ni oportunidad para reponerse como lo hizo en el pasado.

Errores del pasado
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 11 Octubre 2004

Cada vez que la Policía lleva a cabo una operación relevante contra ETA, no tarda en aparecer el portavoz de guardia de la izquierda abertzale -a veces también el de la derecha abertzale- para decir que actuaciones represivas como esas las ha habido con anterioridad y la banda ha continuado adelante. Añaden que al frente del Gobierno han estado Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar y ahora Zapatero, que se ha ido pasando el tiempo de cada uno de ellos y ETA sigue ahí. No perciben que al argumento se le puede dar la vuelta: el Estado sigue, pero ETA ha perdido a 'Txikierdi', a 'Txomin', a 'Ternera', a 'Txelis', a 'Pakito', a 'Txapote', a 'Antza' y a muchos nombres más que se pueden añadir. La banda sigue, pero la ETA de 'Txapote' y 'Antza' era la mitad de lo que fue la de 'Pakito' y 'Txelis' y ésta una sombra de lo que había sido con Iturbe y Lasa Mitxelena.

No hay mayor reconocimiento del fracaso etarra que las declaraciones clónicas que acostumbran a hacer muchos reclusos que, después de pasar 15 o 20 años en la cárcel, salen a la calle y dicen que las cosas están igual o peor que cuando entraron en prisión. Ellos pretenden legitimar la continuidad del terrorismo, pero lo único que reflejan es que su sacrificio y el de todos sus compañeros fue en vano y no ha servido para nada. Las cosas -dicen- no han cambiado nada. ¿Y para eso han matado tanto? ¿Y para eso han envejecido en prisión?

El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, decía ayer en estas páginas que ETA no tiene ahora la posibilidad de recuperarse como en 1992 tras la operación de Bidart. En sus manos está una parte de la responsabilidad para que su pronóstico se cumpla. En 1992, la banda quedó descabezada, desmoralizada y quebrada. Los mismos etarras llamaron 'síndrome de Bidart' a aquel escalofrío que recorrió la médula de todos los miembros y simpatizantes de la organización terrorista cuando vieron que la Policía y la Guardia Civil podían acabar con ellos.

ETA se recuperó parcialmente pero no volvió a lograr el nivel de actividad previo a Bidart. Por varios factores. El primero, porque KAS se hizo con el control político de la descabezada ETA para restablecer la confianza en la acción terrorista y contener el abatimiento que se extendía en sus filas. El segundo, porque el PNV, con la aquiescencia del ministro de Interior, inició un proceso de conversaciones con HB que no sirvió para nada, salvo para devolverles la moral y permitir que los interlocutores de la izquierda radical se divirtieran dejando en evidencia al burukide Juan María Ollora por no hablar euskera en las reuniones. El tercero, porque el Estado se relajó en la persecución de los terroristas y puso todos los huevos en la cesta de los experimentos negociadores que tampoco condujeron a ninguna parte, salvo a permitir que ETA ganara tiempo. Si sabemos los errores del pasado, podemos evitarlos.

La «derechorra» se pelea en el PP
Carlos DÁVILA LR 11 Octubre 2004

Durante años, Aznar, con sus éxitos, con su jerarquía, mantuvo cerrada la olla a presión. De vez en vez, soplaba el pitorro, pero el caldero no explotaba. Ahora se ha agujereado como un «petit gruyere». Los medios antipopulares, enorme mayoría en España, bucean, región a región, provincia a provincia, pueblo a pueblo, para hallar una nueva grieta en el todavía resistente edificio del Partido Popular. Decía un diputado: «De repente, hemos sacado a relucir nuestras vergüenzas».

Es cierto: Baltar, el cacique gallego que con José María Aznar no se atrevía contra Manuel Fraga, ha estado a punto de volar el artificio urbanorural de Galicia, y Ruiz-Gallardón, que respetaba a regañadientes al presidente, le ha propinado un patadón a Mariano Rajoy en el tafanario, perdón, de Esperanza Aguirre. Por otros pagos, Valencia, Extremadura, Andalucía, los más inquietos, han tocado a rebato y no le han dado al nuevo jefe ni un solo minuto de asueto. Todo muy instructivo.

Los viejos males de la derecha o el centro, para qué perderse en terminologías anticuadas, han reaparecido como los lobos, nunca mejor escrito, con la nieve. La «derechorra» vuelve por sus contrafueros. Nada le puede agradar más a este socialismo procaz que nos malgobierna, que este espectáculo de casino de pueblo que protagoniza el Partido Popular, al grito estúpido de «¡Se acabó el pensamiento único!», o más idiota aún de «¡La democracia es confrontación!».

Por más que le moleste a Ruiz Gallardón, su comportamiento es más propio de la «derechorra» telarañosa que él tan bien conoció en la desaparecida Alianza Popular, que del centro liberal que él ha descubierto bien entrado ya en la madurez. En la pelea de la «derechorra» ocupan asientos de postín los socialistas, acompañados del inefable Gaspar Llamazares, se lo están pasando en grande con estas digresiones sobre el reformismo que se han sacado, como coartada, los púgiles del PP.

Pío Cabanillas padre guardaba frases para todo, pero es oportuno rememorar en este momento un parangón que establecía sobre el matrimonio y los partidos: «Del mismo modo que cuando un tipo afirma que quiere separarse por incompatibilidad de de caracteres, hay que preguntarse: ¿quién es ella?, en los partidos, cuando alguien habla de diferencias ideológicas, hay que preguntarse: ¿y que puesto quieres?». Porque esta multibatalla de la «derechorra» más antigua y atufante es, sobre todo, un combate por el poder.

Por el «estar» más que por el «ser». Mírese por donde se mire, el meneo en la casa del Partido Popular, el factor común es el ansia de ocupar el poder en un instante, además, en el que pintan bastos en La Moncloa.
El Partido Socialista soportó, bien que mal, su alboroto interior (corrupción, crímenes de Estado, jaleo de comisarías) porque su clientela le perdona todo.

La supuesta izquierda tiene un electorado manso que la apoya incluso en los episodios de mayor bochorno, y eso no sucede en la derecha: ni ocurrió con la malograda UCD, ni pasará con el Partido Popular si continúa inflándose a guantazos, como si el partido fuera un remedo de los empalados de Goya. El votante de centroderecha abomina de las quiebras y el grito en la Prensa, y no está hecho, ni lo estará, para confiar en sujetos que se pegan como si fueran mocetes de suburbio. Esto es lo que hay.

La «derechorra» que hace dos años no apoyó a Esperanza Aguirre porque «es una cursi» o a Ruiz-Gallardón porque «es un rojo», no hace más que repetir ahora, en su extremada idiotez, frases como ésta: «¿Lo veis?, ¿lo veis?». Y sí se está viendo; lo están viendo los socialistas que nos llevan a la bancarrota de España con la complicidad silenciosa de un país que, de nuevo, prefiere la inanidad y la inepcia a los tortazos domésticos.
Así la «derechorra» puede arruinar el enésimo intento histórico de asentar en España una alternativa moderada y seria. Está al caer.

RAUDALES DEL TERROR
Por Valentí PUIG ABC 11 Octubre 2004

EL recrudecimiento de los conflictos existentes en el mundo es una constante -casi una ley física- en los últimos tramos de cada campaña presidencial norteamericana. Lo hemos visto una y otra vez, aunque los idealistas del multilateralismo miren para otro lado porque les cuesta reconocer que quien mantiene una cierta apariencia de orden mundial es Estados Unidos y no, como se desearía en los jardines de infancia, las Naciones Unidas. Cuando Washington parece semiparalizado por el proceso democrático presidencial, Irán va y anuncia una nueva generación de misiles. Los recientes raudales del terror contrastan con pocas noticias de naturaleza positiva, como por ejemplo el retroceso del radicalismo islamista en las elecciones de Indonesia -país con la mayor población musulmana del mundo- o la votación presidencial en Afganistán, por incidentada que sea.

A media luz queda la posibilidad de que el líder chiíta Moqtada al-Sadr esté a punto de oficiar la entrega del armamento de sus milicias a tres meses de las elecciones en Irak. Se constata que los iraquíes no están forcejeando para que Estados Unidos se vaya sino para optar a la mejor porción en el reparto de poder mientras el terrorismo mata civiles para que nunca llegue la estabilidad elemental. Por eso es fundamental que las milicias dejen las armas y se dediquen a la política. Para que eso no ocurra, el terrorismo baasista, Al Qaida y toda mafia internacional que se precie, secuestran y matan en Irak. Al frente del Gobierno interino iraquí la figura de Allawi es capital: su valor y tenacidad todavía pudieran culminar la excepcional empresa de una institucionalización democrática de Irak.

EL atentado en Sinaí viene a ser un calco del ataque terrorista contra un hotel de Mombasa -Kenia- que alojaba a turistas israelíes. Eso fue en 2002. Ahí en Sinaí, en territorio egipcio, la operación terrorista -según explicaba ayer el periódico israelí «Haaretz»- fue de no poca complejidad. Se descarta que Al Qaida -o uno de sus clones en proliferación- contase con la ayuda logística de Hamás y se cree que los explosivos procedían de Arabia Saudí, Yemen o Sudán, lugar del mayor genocidio de la temporada, con escasa reacción de las Naciones Unidas. Ariel Sharón prosigue con su draconiana ofensiva contra el terrorismo palestino, también en esa especie de armisticio negro que generan las últimas semanas de una campaña presidencial en Estados Unidos.

EN paralelo, sectores de la opinión pública europea prosiguen acariciando un espejismo: gana Kerry y todo cambia, desaparece la crisis del atlantismo, el eje París-Berlín retoma el mando y un nuevo multilateralismo reordena el mundo, convirtiéndolo en el mejor de los mundos posibles. En el «Cándido» de Voltaire, una hipótesis similar acarrea las mayores penalidades al filósofo Pangloss -teórico de un mundo de bondad sin límites- y a la pobre Cunegunda, quien acaba siendo violada y mutilada por piratas. Esa es una ilusión que no impulsaría una política exterior articulada por los demócratas de John Kerry, salvo para que Jimmy Carter pudiera seguir con sus viajes beneméritos. Lo más factible es la tesis de un tablero de ajedrez tridimensional, según la formula el profesor Joseph S. Nye: en el nivel superior, el poder militar es bastante unipolar; el poder económico, en segundo nivel, es multipolar, con Estados Unidos, Unión Europea, Japón y, ya, China. Luego en el tercer nivel del tablero, están las relaciones transnacionales que van de los flujos financieros por internet a la privatización del terrorismo. Es un escenario distinto a la exclusión recíproca entre unilateralismo y multilateralismo. Con una complementariedad eficaz saldría ganando la estrategia contra el terror.     vpuig@abc.es

Izquierda y nacionalismo
Spain is different
Rubén Osuna LD 11 Octubre 2004

Spain is different, incluso en su izquierda política. Si se compara la izquierda española con la de otros países europeos percibimos algunas características comunes, pero también otras muchas muy específicas de aquí, y ha sido así siempre, como comprobamos no sin sorpresa al leer nada menos que a Carlos Marx y Federico Engels.

Marx y Engels escribían en 1873 un artículo titulado La República en España, publicado en el diario Der Volksstaat (obviamente sobre la Primera República Española). En él descalifican a las pequeñas repúblicas de tipo cantonal, como la Suiza o las de Hamburgo o Bremen (de la época), señalando que "como herencia de la edad media, han adoptado formas más o menos democráticas, y, en el mejor de los casos, han sustituido el dominio de los patricios por el dominio –no mucho mejor– de los campesinos (...)". Más adelante califican la posible destrucción de la unidad nacional de España como "reaccionaria", pues reproduciría "una Suiza mayor". Critican también la compartimentación de la fiscalidad en la España de entonces, por "absurda de punta a cabo".

En el mismo periódico y en el mismo año se publicaron tres artículos bajo el título general de Los Bakuninistas en acción, de los que es autor Engels. Éste se explaya en él contra las locuras cantonales de la Primera República, en la que participó la izquierda revolucionaria española. Engels señala: "lo que interesaba a los señores intransigentes [separatistas] por encima de todo era la instauración de la república federal lo más rápidamente posible, con el fin de ocupar el poder y los numerosos cargos de nueva creación en el gobierno en cada uno de los cantones". Ese era el verdadero propósito de "despedazar a España". Por otro lado, la izquierda apoyaba el pillaje y el saqueo de los separatistas para, de esa manera, destruir el Estado fraccionándolo, y hacer así la revolución "desde abajo".

En España, la izquierda y los nacionalismos han actuado siempre coordinados. Uno se pregunta cómo es posible que esa alianza no se haya interrumpido en ningún momento durante más de un siglo: desde la locura de la Primera República, pasando por la alianza de sangre durante la Segunda República, hasta la voladura controlada de la Constitución de 1978, los que en cualquier país de Europa no habrían sido sino antagonistas en España han compartido siempre el lecho.

Informe Deulfer
Mentiras contra la guerra
GEES LD 11 Octubre 2004

Uno de los resultados más novedosos reside en la gran cantidad de pruebas que aporta el informe sobre el fraude de 11.000 millones de dólares realizado con el programa de petróleo por alimentos El informe del Irak Survey Group presentado recientemente por su director Charles Deulfer con el título de “Informe Global del Asesor Especial del Director Central de Inteligencia sobre las Armas de Destrucción Masiva de Irak”, con una extensión de 1500 páginas, es el fruto de un ingente trabajo durante más de un año, por parte de un equipo de 1200 profesionales.

Ha hecho avanzar nuestro conocimiento, ha añadido matices y detalles importantes a lo que se creía saber y ha llegado a conclusiones que pueden considerarse como seguras, aunque no ha sido capaz de responder a todas las preguntas que 17 resoluciones de Consejo de Seguridad de Naciones Unidas habían formulado al régimen de Sadam, y cuya dilucidación habían encomendado a dos comisiones especiales de inspectores de Naciones Unidas entre 1991 y 2003.

Que las armas prohibidas, que fueron una de las razones más importantes que condujeron a la guerra y la exhibida con mayor insistencia, no habían aparecido, era de sobra sabido. El qué había pasado con ellas sólo ahora lo sabemos y no en todos sus aspectos. Los programas nucleares fueron paralizados por Sadam en el 91, y lo relacionado con ellos destruido por los inspectores. Lo mismo sucedió con lo químico y lo biológico a partir del 96. Las inspecciones siguieron hasta finales del 98, cuando Sadam las bloqueó de manera absoluta, y se reanudaron a fines del 92 hasta comienzos de Marzo del 93, en vísperas de la guerra.

Los inspectores, por tanto, estuvieron tan confundidos como los servicios de inteligencia más sofisticados del mundo y sus respectivos gobiernos, y buscaron durante años lo que ya no existía. Pero ni los de la ONU contra Sadam ni los americanos en el post-Sadam han sido capaces de responder todas las preguntas: qué pasó exactamente con las toneladas de materiales prohibidos que habían sido identificados a través del control de las importaciones y por otros métodos, pero que nunca llegaron a ser localizados.

El informe ha ratificado con abundancia de pruebas e indicios que Sadam trató siempre de preservar la base científica, tecnológica e industrial con la intención manifiesta de reanudar los programas armamentísticos en cuanto le hubieran sido levantadas las sanciones y que en todo caso, como ya se sabía, siguió hasta el último momento con programas misilísticos, buscando siempre lograr un mayor alcance y violando las restricciones impuestas por la comunidad internacional.

Uno de los resultados más novedosos reside en la gran cantidad de pruebas que aporta el informe sobre el fraude de 11.000 millones de dólares realizado con el programa de petróleo por alimentos, llevado a cabo entre el régimen baasista, algunos elementos de la ONU que lo gestionaban e individuos de países con derecho de veto en el Consejo de Seguridad, comprando voluntades con vistas a la sistemática violación de las sanciones y a su levantamiento definitivo, que como ya hemos visto, conduciría a la reanudación de los programas de armamento.

El informe ha desvelado también, aunque cabe dudar que de manera completa, por qué y cómo Sadam engañó al mundo y a sus propios colaboradores civiles y militares, haciendo creer a todos que seguía poseyendo y desarrollando las armas más letales que existen. Pero los que añoran el orden de Sadam o anhelan que los cortadores de cabezas de Zarqawi señoreen en Bagdad, acabando con el deplorable caos iraquí, repartiendo felicidad entre kurdos y chiíes, que si no los aman es sólo porque todavía no los conocen bien, esos no hacen más que preguntar incansablemente por las armas, pregunta que ha de suponer el desnudamiento masivo de los que creen que derrocar a Sadam fue un imperativo moral y estratégico, pero en realidad sólo consiguen dar prueba de mala fe, mala voluntad y mala inteligencia.     GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

Simplificación
Luis GONZÁLEZ SEARA LR 11 Octubre 2004

La banalidad del discurso políticamente correcto sigue su escalada imparable. La Feria del libro de Francfort se ha inagurado con un «rechazo radical» de la lucha de culturas, si bien todas las referencias se reducen al islam y a «Occidente». La obsesión desatada en Europa por combatir el diagnóstico del libro de Huntington sobre el choque de civilizaciones está conduciendo a refutaciones peregrinas y a desvaríos intelectuales notorios. Simplificar el análisis de Huntington –que estudia las civilizaciones contemporáneas de China, India, Japón, Latinoamérica, África, Occidente y el islam– mediante una negación del choque cultural entre las dos últimamente citadas, tal vez sea una disculpable argucia política opuesta a la argucia del reino del mal mantenida por Bush, pero es un misérrimo fraude intelectual que hace poco honor a quien lo sigue o promueve.

Es obvio que la lucha contra el terrorismo internacional no es una lucha entre culturas, como dijo Schröder en su discurso inagural de la feria. Pero lo que añadió a continuación muestra una confusión notable, en línea de emulación con la angélica «alianza de civilizaciones» propuesta por Zapatero. «El mundo no está formado por culturas como unidades separadas unas de otras, sino por sociedades, estados y alianzas entre estados, y las personas son siempre responsables de sus propias acciones», afirmó Schröder.

Es difícil averiguar lo que quiere decir con esa mezcla de culturas, estados, sociedades y personas responsables, salvo que prefiere utilizar la expresión alemana de cultura a la francesa de civilización. Pero si el mundo no está formado por culturas –o civilizaciones– como unidades separadas unas de otras, ¿qué sentido tiene hablar de Oriente y Occidente, de cultura islámica y cultura europea? Si lo único que existe son estados y alianzas de estados, para qué vamos a seguir dándole vueltas a la alianza o el choque de civilizaciones, y para qué perder el tiempo evocando la «armoniosa» convivencia de las tres culturas en el Al-andalus medieval, como hicieron otros oradores de la Feria. Si no hay más que estados y sus alianzas, a ¿qué viene tanto llamamiento apasionado al diálogo entre Oriente y Occidente?

Tal vez sería necesario que alguien, entre los detractores a ultranza de cualquier referencia al conflicto de civilizaciones, diera respuesta al premio Nobel egipcio Nagib Mahfouz, que envió un discurso a la feria con esta pregunta: «¿Tuvo Occidente que sentirse amenazado en su seguridad por el Oriente para dedicarse de nuevo a redescubrir la civilización islámica y la cultura árabe?» Después de esta matización entre la «civilización» islámica y la «cultura» árabe, Mahfouz se refirió cortésmente a los escritores y filósofos alemanes que influyeron en la cultura árabe, como Goethe, Thomas Mann, Nietzsche o Schopenhauer. Los problemas de las civilizaciones, las culturas y las sociedades son complejos. No se prestan a simplificaciones y ocurrencias, ya sean de políticos apresurados o de organizadores de ferias. Pero es inútil rogarles silencio.

La chacha
David GISTAU LR 11 Octubre 2004

Voces socialistas vinculan la captura de la cúpula etarra con ese «buen rollito» diplomático según el cual cuando Francia necesita que alguien le enjabone la espalda llama a España haciendo sonar una campanilla, como era costumbre entre las marquesas de Serrano cuando llamaban al servicio. O a la «bonne espagnole», por rescatar este término, procedente de cuando la inmigración llenó París de chachas españolas, que Zetapé ha actualizado. El caso es que, según Maragall, quien, por cierto, a poco que se le deje decidir impondrá que el 12 de octubre las tropas españolas desfilen con la bandera del Barsa, la reciente operación policial contra ETA, que tantas vidas españolas ha salvado, no sería sino una especie de regalo que nos ha hecho Francia por la nueva servidumbre. Un poco como el albornoz o la tostadora que te regalan en los bancos cuando abres una cuenta.

De ser así, resultaría que Francia no salva vidas españolas mediante la desarticulación de cúpulas etarras cuando puede, sino cuando quiere. Porque lo que los propios socialistas nos están diciendo es que esta misma operación anti-terrorista podría haberla ejecutado Francia en tiempos de Aznar, sólo que éste no merecía la tostadora porque tenía elegida otra servidumbre y tan sólo atendía a la campanilla de Bush. El santuario francés, donde los etarras ni estaban metidos en madrigueras, sino que iban a buscar a sus hijos al colegio y hacían saber a los carniceros cuál era su corte favorito, sería por tanto un refugio tolerado para usarlo como arma política dentro de la estrategia de confrontación con España durante los tiempos de Aznar: si quieres que te regalemos a «Antza», sométete, ponte una cofia y acude cuando suene la campanilla. Lo de menos es ser chacha en París, porque lo único que puede permitirse la España actual es elegir la servidumbre. Lo grave es reparar en las vidas españolas que podrían haberse salvado de no obstruir un interés político. Más que agradecerle a Francia la desarticulación, lo que cabe es preguntarle por qué no lo hizo antes. Ya que, según Maragall, podía, pero no nos lo merecíamos porque no estábamos ahí, cuando sonaba la campanilla, para enjabonarles la espalda.

Aguirre - Gallardón
Comparar lo incomparable
Agapito Maestre LD 11 Octubre 2004

Si alguna vez tuviera que llegar a la presidencia del Gobierno de España una mujer, espero que ésta no sea otra que Esperanza Aguirre. Ha superado brillantemente todas las pruebas. A las "tratantes" en feminismos hace años que las puso en su sitio mostrándoles que la mujer no es una queja, sino una inmensa cultura. A los machos de su partido les demostró que el Estado español es liberal o no es. A los pedagogos totalitarios los zarandeó para retornar a la educación y a las humanidades como camino de liberación de una nación que corre el peligro de hundirse en 17 reinos de taifas.

Esperanza Aguirre ha tenido que soportar lo que no está en los escritos en su carrera política por ser mujer, liberal e inteligente, pero las progres de salón, los izquierdistas de pacotilla y los zarrapastrosos de su partido jamás le han pasado ni una. Y, ahora, viene el famoso "verso suelto", "el hombre bien preparado", "moderno", "centrista" y entregado a las fanfarrias totalitarias de los sacamantecas de la cultureta izquierdista, con las malas intenciones de siempre y las peores artes de sus mayores para ponérselo, una vez más, difícil a Esperanza Aguirre.

Peor para él, pues, excepto los trincones, pocos han puesto en duda que Esperanza Aguirre será la presidenta del PP de Madrid. Y, al contrario, pocos son los que no cuestionan el proceder cobarde de Ruiz-Gallardón para dinamitar la candidatura de Esperanza Aguirre. En cualquier caso, nadie discute que esta batalla la perderá el alcalde de Madrid. Y es que eso demuestra que, a veces, hay asuntos, vidas y personas que resultan incomparables. Además, comparar lo que no admite comparación puede llevarnos fácilmente a la demagogia. Sin embargo, en este caso no podemos eludir la comparación entre una persona con sentido común, o sea político, como Esperanza Aguirre y un personaje con sentido "oportunista", o sea "aristófobo", como Ruiz-Gallardón.

Una crea, cohesiona y enriquece el discurso de su partido, como demostró en la autocrítica que hizo en su intervención en el XV Congreso del PP. El otro, enfrenta, crispa y elude el conflicto de pareceres sin concretar qué es exactamente lo que hizo mal el PP. Concreto y pegado a la realidad es el discurso de Esperanza Aguirre. Abstracto y pamplinero el de Ruiz-Gallardón. La primera es inteligente, trabajadora, fiel a sus ideas y a su partido. El segundo es listillo, hiperactivo, pragmático y con complejo de inferioridad por no saber qué es la izquierda y la derecha. La primera tiene una idea de España. El segundo confunde popular con populista. La primera tiene corazón y el segundo vísceras. Entre uno y otro, reitero, no hay comparación.

Ignacio Astarloa: «Los terroristas saben hoy que con un atentado muy grave pueden incidir en el ciclo político de una nación»
Comparecerá ante la comisión del 11-M para explicar «la verdad de los hechos que conozco y las preocupaciones que tengo sobre la seguridad del Estado a raíz de lo que vivimos esos días»
ÁNGEL COLLADO/MADRID ABC 11 Octubre 2004

Ignacio Astarloa, letrado de las Cortes -llegó a secretario general-, ex subsecretario de Justicia y ex secretario de Estado de Seguridad con Ángel Acebes, es el responsable del área de Seguridad y Justicia de la nueva dirección del PP. Supone renovación porque es su primer cargo en el partido, y continuidad por haber estado siempre, desde que entró el política,con el secretario general. Guarda silencios significativos sobre la comisión del 11-M, pero también porque quiere mirar hacia adelante. Toca hacer oposición.

-¿Por qué ha estado en segundo plano durante la comisión del 11-M?
-He sido todo lo discreto que he podido por varios motivos además de por mi carácter. He tenido el cargo que he tenido y, en consecuencia, conozco muy bien el aparato de la seguridad del Estado y tengo la responsabilidad de llevarme conmigo mis secretos y mis planteamientos institucionales y sólo en sede institucional tengo que rendir cuentas a los españoles y no haciendo especulaciones. Dije desde el primer día que me parecía razonable que el secretario de Estado de Seguridad compareciera y hablaré allí de todo lo que estimen oportuno. Tendré ocasión de explicar, por un lado, lo que es la verdad de los hechos que conozco y, por otro, las preocupaciones que tengo sobre la seguridad del Estado a raíz de lo que vivimos esos días.

-¿Comparte la línea que ha seguido su partido y su grupo parlamentario en el asunto de la comisión?
-Mi grupo ha pedido una comisión para que los ciudadanos conozcan hasta donde sea posible lo que pasó para que se produjese ese atentado tan horrible -y también en las horas subsiguientes-, y el resultado es que el PP tiene muchas dificultades para avanzar por ese camino, para que se conozca la verdad. He estado a disposición de mi grupo, pero deben ser ellos, los comisionados, los que lleven la iniciativa.

-¿Le consultaron sobre la marcha?
-He hablado mil veces con ellos, pero cada cual tiene sus responsabilidades y están haciendo un magnífico trabajo pese a las dificultades. El PP no tiene la mayoría y las decisiones se toman por mayoría. De todas formas se desarrolla una actividad en la que aparecen elementos importantes para saber quién, de verdad, organizó el 11-M.

-¿La comisión se ha convertido en un campo de batalla entre PSOE y PP por encima de sus obligaciones indagatorias?
-Quienes tienen la mayoría en la comisión la han encaminado en la dirección de demostrar que el Gobierno de entonces engañó a la opinión pública. Ese esfuerzo ha sido baldío, el resultado ha sido el contrario. Desde los miembros de las Fuerzas de Seguridad que están más a pie de obra a los mandos intermedios y los principales responsables policiales, hasta la comparecencia de Ángel Acebes han puesto de manifiesto que jamás el Gobierno mintió y que probablemente nunca en la historia un Ejecutivo en circunstancias tan dramáticas haga el ejercicio de transparencia que hizo el Gobierno en aquellas horas. Aznar decidió que en la especialísima circunstancia que vivía el país la prioridad era que los ciudadanos supieran en cada momento lo que ocurría y así se hizo.

-¿Se sintió o se siente ahora engañado por algún mando policial?
-Me siento como un privilegiado por haber dirigido durante 20 meses a las Fuerzas de Seguridad y recuerdo que sus miembros hacen un extraordinario servicio a España en la lucha contra el terror. Eso no es incompatible para que añada que no hay casualidades en materia de terrorismo y que todas las circunstancias sobre la mesa deben ser aclaradas.

-¿Ve algún indicio de relación entre el 11-M y ETA?
-Es importante que aclaremos si existe o no una conexión entre ETA y el terrorismo islámico. Ésa una de las tareas de la comisión y del juez. No sabemos quién pensó y organizó los atentados, que tienen su dimensión más dramática en los muertos y heridos, pero sin olvidar que se producen a 48 horas de unas elecciones y que provocan un resultado electoral imprevisto que determina un cambio de Gobierno. Los terroristas saben hoy que con un atentado muy grave pueden incidir en el ciclo político de una nación.

-¿Cuando dejó el cargo había alguna pista sólida para esas sospechas?
-Desde abril han aparecido elementos de duda. Por ejemplo, a mí me impresiona mucho, y hay que aclararlo, que se robe el coche de un atentado de ETA en la calle que es el centro de operaciones de una de las personas (Trashorras) que ha tenido una participación decisiva en proporcionar los explosivos del 11-M. Además, la fiscal del caso ha pedido al juez toda la información oficial sobre la relación en las prisiones entre etarras e islamistas. Lo que queremos es que todos los elementos de casualidad o duda se estudien.

-¿Parece ahora más sólida la llamada «pista marroquí»?
-Esa pregunta excede de la necesaria discreción que me he puesto como barrera.

-¿El Gobierno de entonces se sentía amenazado por el marroquí?
-Desde el mes de noviembre tuve la responsabilidad de tener en máxima tensión a las Fuerzas de Seguridad porque veían una serie de circunstancias muy propias para que los terroristas actuasen: XXV aniversario de la Constitución, Navidades, elecciones generales, la boda del Príncipe, comicios europeos... Cualquiera de esos momentos eran muy propicios para ellos y recordar lo evitado avala la preocupación como en el caso de la matanza que pretendían el 24 de diciembre en Chamartín, o en Guadalajara después. Ahí me quedo, no quiero decir nada más.

-¿Qué le parece que un presidente del Gobierno y un ex presidente acudan a la comisión?
-Eso no es que exceda de mi discreción, es que excede de mi deseo de no interferir en las decisiones de los miembros de la comisión. Tengo mi juicio pero prefiero no expresarlo.

-La operación anti ETA de la semana pasada no deja de ser la culminación de una labor de muchos años. ¿No le da un poco de envidia?
-Lo importante de esa operación es que demuestra con toda evidencia que la lucha contra el terror avanza a pasos agigantados y que, si hacemos lo que tenemos que hacer, nosotros -y no nuestros hijos- veremos el fin de ETA. Y debo añadir que mientras yo fui secretario de Estado no hubo una sola línea o frase que insinuara una apropiación particular de ni una sola de las actuaciones en la lucha antiterrorista, y confío en que el actual Gobierno actuará de la misma manera. Nosotros acertamos en el diagnóstico y en el tratamiento. Si estamos en condiciones de acabar con ETA es porque aprobamos la leyes necesarias para cerrar el cerco al terror y porque las Fuerzas de Seguridad han tenido la capacidad y la competencia para multiplicar las acciones que terminan con el terror. Y, desde luego, se desarrolló la cooperación internacional indispensable para acabar con el terror.

-Maragall atribuye el éxito a la política exterior de Zapatero.
-Son unas de las declaraciones más desafortunadas que he oído en mi vida. Maragall, cada vez que habla de terrorismo, pone en cuestión el Pacto antiterrorista. Le pido que se calle porque no tiene ni idea. Ya cometió un error al sostener que prefería lo que había hecho Carod -entrevistarse con ETA- a lo que hacíamos PP y PSOE, la democracia española, para acabar con ETA. Pero es que, además, no dice la verdad. La lucha antiterrorista y una operación como la última es posible, y lo ha dicho todo el mundo, porque estamos en un proceso de «desestructuración» de la banda en el que cada paso previo es el que determina el siguiente. Maragall olvida que en el último año se ha detenido tres veces a los responsables del aparato «militar» y que todo el «logístico» sufrió su mayor golpe días antes de la investidura de Zapatero, con el Gobierno del PP en funciones. Quiero creer que son sólo voces aisladas en el PSOE las que dicen las tonterías de Maragall.

-¿Cree que Zapatero está en condiciones, talante y diálogo aparte, para enfrentarse al plan Ibarretxe?
-Lo del buen talante no le va a bastar para nada. El esfuerzo del PSOE y el PSE por buscar una «tercera vía» da la impresión de que su preocupación fundamental es mirar hacia el PNV. Nosotros sostenemos que, más que nunca, hay que trabajar por una alternativa al nacionalismo. Además, al que no respeta la ley se le aplica la ley. Ésa era la respuesta del Gobierno del PP al desafío de Ibarretxe y la pregunta es sencilla. Zapatero debe decir qué piensa hacer cuando un presidente autonómico decide vulnerar la ley con la aprobación de un proyecto secesionista para la ruptura de España.

-¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el PP en defensa de las competencias del Consejo General del Poder Judicial?
-Es escandalosa la propuesta del Gobierno. Es un castigo porque el CGPJ no se pliega a sus deseos. Primero intentó deslegitimarlo y ahora quiere neutralizarlo de forma tal que no se mueva una hoja en el mundo de la Justicia sin la autorización del Gobierno socialista. Nos opondremos hasta el final a una medida que va contra la independencia de la Justicia. Si siguen por ahí, con el respaldo de sus actuales socios parlamentarios que se opusieron a todas las medidas en materia de Justicia acordadas por PP y PSOE, entenderemos que no cuentan con nosotros.

-Usted ha pedido la primera «cabeza» del Gobierno, aunque sea la de la directora general de Prisiones.
-Es que ha acometido una auténtica purga de directores de prisiones. Empezó por recuperar para los presos de ETA la posibilidad de estudiar en la Universidad Pública del País Vasco y ahora se dedica a promover la inestabilidad en un colectivo que tiene una de la tareas más ingratas. Los funcionarios de prisiones se merecen un respeto a su profesionalidad.
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