AGLI

Recortes de Prensa     Martes 12 Octubre 2004
Los aliados de Osama
La Razón 12 Octubre 2004

Yo quería ir al desfile, pero...
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Octubre 2004

España, esa nación políticamente incorrecta
EDITORIAL Libertad Digital 12 Octubre 2004

Desfile multicultural
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 12 Octubre 2004

EL DESFILE NACIONAL
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 12 Octubre 2004

Por qué Bush debe ganar
GEES Libertad Digital 12 Octubre 2004

FIESTA NACIONAL
EDURNE URIARTE ABC 12 Octubre 2004

Sóc un nazi català
José García Domínguez Libertad Digital 12 Octubre 2004

El crimen fue en Pamplona
Iñaki EZKERRA La Razón 12 Octubre 2004

LOS PROVOCADORES
Jaime CAMPMANY ABC 12 Octubre 2004

¿Cuándo miente el ministro de Justicia
Isabel Durán Libertad Digital 12 Octubre 2004

HAY MUCHO QUE CELEBRAR
M. MARTÍN FERRAND ABC 12 Octubre 2004

Independencia judicial
Editorial La Razón 12 Octubre 2004

La hija cubana de Antza
Víctor Llano Libertad Digital 12 Octubre 2004

Niños-bomba con mochila
Fernando R. Genovés Libertad Digital 12 Octubre 2004

Maragall
Ramón Pi El Ideal Gallego 12 Octubre 2004

Más sobre el 34
Pío Moa Libertad Digital 12 Octubre 2004

Pasqual Maragall
Cartas al Director ABC 12 Octubre 2004

La presión nacionalista obliga a suprimir la referencia a la bandera en el desfile
R. L. Vargas La Razón 12 Octubre 2004

Los terroristas reunieron los explosivos del 11-M en cinco semanas y fueron entrenados por Suárez Trashorras
Agencias/Madrid ABC 12 Octubre 2004

«No podemos romper España»
NATI VILLANUEVA ABC 12 Octubre 2004

El CGPJ acusa al Gobierno de vulnerar la Constitución para nombrar jueces afines
J. Rodríguez La Razón 12 Octubre 2004
 

Los aliados de Osama
La Razón 12 Octubre 2004

Por su interés, reproducimos de forma íntegra el editorial que, bajo el título de «Osama´s Allies», publicó el pasado jueves «The Wall Street Journal»

La regla de oro del arte de la parodia es que sólo se puede parodiar a los mediocres. Los grandes de verdad son, eso, grandes de verdad, mientras que el otro extremo suele hablar por sí mismo. Y aquí tenemos, en sus propias palabras, al ministro español de Defensa, José Bono, refiriéndose a las relaciones entre su país y Estados Unidos: «Lo que no procede es subordinarse y ponerse de rodillas ante las órdenes de un Gobierno extranjero».

El ministro socialista probablemente pensaba que esto era una ingeniosa pulla contra José María Aznar y la decisión del Gobierno anterior de respaldar a Estados Unidos en Iraq. No sabemos a ciencia cierta de quién eran las órdenes que obedeció el jefe de Bono, el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando sacó a las fuerzas españolas de Iraq, sólo unos días después de que los atentados contra trenes en Madrid le catapultaran al poder el pasado marzo.

Pero entra dentro de lo razonable suponer que Osama Ben Laden considere que la espantada española es mérito suyo.

José Bono hizo estos comentarios después de retirar la invitación a los soldados estadounidenses a participar en el desfile de la próxima semana (léase hoy martes día 12 de octubre), que conmemora la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo.

Los marines estadounidenses han participado desde 2001, cuando Aznar los invitó como muestra de respeto a las víctimas de los atentados del 11-S. El nuevo Gobierno español no cree que los muertos merezcan ya ese respeto. Su lugar lo ocuparán las tropas del nuevo aliado favorito de Madrid en Europa, Francia.

La decisión sobre Iraq de José Luis Rodríguez Zapatero dejó a los aliados de la OTAN en una peligrosa estacada. Y su promesa de compensar lo de Iraq ayudándonos en Afganistán tiene, literalmente, medias tintas. Una vez celebradas las elecciones afganas, Madrid tiene intención de repatriar 500 de los aproximadamente 1.000 soldados españoles estacionados allí.

Y el pasado mes, en Túnez, Rodríguez Zapatero llegó incluso a alentar a otros aliados de Estados Unidos a retirar también sus tropas de Iraq. El presidente del Gobierno español dijo que eso «abriría unas perspectivas más favorables». No nos cabe duda de que eso sería realmente más favorable… para los partidarios de la yihad que no quieren un Iraq libre. Nos gustaría de verdad que el Ejecutivo español dejara de una vez por todas de doblar la rodilla.

Yo quería ir al desfile, pero...
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Octubre 2004

Una cosa debo reconocerle a Zapatero: desde que está en el Gobierno me invitan a todos los saraos, eventos, desfiles y paradas oficiales, mientras que en los tiempos de gloria de mi presunto amigo Aznar sólo me invitaban a callarme o a aplaudir el soberbio cortejo de los paladines, Albertos incluidos. Cuando las cañas se tornaron lanzas volvimos los de casi siempre a defender al PP, pero, ay, por culpa del “fuego amigo” monclovita quedábamos cuatro gatos. Volví a la Moncloa a despedirme, un día de Aznar y otro de Revel y ahí terminó la cosa. Luego vinieron el 11-M, el 13-M y el 14-M. Y Zapatero. Desde entonces, España no va bien, aunque a mí me tratan mejor. Y, la verdad, por aquello de hacer patria me hubiera gustado ir al desfile militar de la Castellana, pero...

Pero. Teniendo invitación del Rey y del Gobierno debería acudir a la tribuna, porque sería un desaire ir a la calle. Claro que después del desaire de los Príncipes de Asturias al Arzobispo de Pamplona en la Universidad de Navarra debería solidarizarme con el accionista mayoritario de la COPE y no hacerme la foto con los que se niegan a que los fotografíen en tan desagradable compañía. No es que uno valga mucho, pero... la COPE significa algo. Bastante, diría yo, así que no puedo. Vamos, que no debo. Lástima.

También habría ido por acompañar a los familiares de las víctimas del terrorismo y de los caídos de nuestros ejércitos en las distintas guerras del mundo, pero... estar en la misma tribuna que los socios de Rovireche, el socio de la ETA en Perpiñán, me parecería una ofensa para las víctimas del terror. Y después de nuestra deserción de Irak, de echar abajo toda la política exterior de Aznar, con la que estaba de acuerdo, y de expulsar a los norteamericanos del desfile de la Hispanidad, tampoco me parece intelectual y moralmente aseado asistir en tribuna al desfile político-militar. Qué pena.

En realidad, lo que a mí me apetecería es ir con los de Nuevas Generaciones del PP, que supongo que son los que están enviando SMS para acudir al desfile con banderas españolas y símbolos de los USA, desde banderitas a chapas y sudaderas con las barras y estrellas de nuestros antiguos aliados norteamericanos. Pero acabaríamos silbando a las tropas de Chirac. Y el desaire al Rey, a ZP y al Estadista de Barcelona, el socio del de Perpiñán, sería demasiado ostensible y afrentoso. Total, que si voy a la tribuna con una escarapela con los colores de los USA, mal. Y si voy con los del SMS a la calle, que es lo que me pide políticamente el cuerpo, peor. A ver si el año que viene. Éste, no.

España, esa nación "políticamente incorrecta"
EDITORIAL Libertad Digital 12 Octubre 2004

No contento con el bochornoso espectáculo que han protagonizado estos días Maragall, Llamazares, Carod Rovira o el propio Zapatero en torno al Día de la Hispanidad, el ministro de Defensa ha querido contribuir al esperpéntico espectáculo de sus socios y presidente de Gobierno alterando el tradicional Homenaje a los Caídos a tan sólo 24 horas de la celebración de nuestra Fiesta Nacional. Por lo visto, no era suficiente la nueva bofetada diplomática de Zapatero a los Estados Unidos, excluyéndolos de un desfile en el que se conmemorara la participación de algunos españoles en la liberación de Francia. Tampoco parecen suficientes los disparates históricos que hizo Maragall con tal de contentar a los independentistas republicanos con los que gobiernan él y Zapatero. Tampoco bastaban Llamazares y su liberticida maniqueísmo contra la presencia de veteranos de los dos bandos de nuestra guerra civil.

No. Ahora, además, ha tenido que venir Bono a cambiar el Homenaje a los Caídos. Así, donde el discurso afirmaba que “no quisieron servir a otra bandera” se dirá “no pudieron servir con más grandeza”, y donde se decía “no supieron morir de otra manera” se afirmará que “no supieron vivir de otra manera”.

Califiquen ustedes mismos el cambio de marras, pero sepan, además, que el ministro lo ha justificado diciendo nada menos que es para “evitar que haya guerras de banderas, ni la constitucional, ni la modificada ni las de otras épocas”, y “para que nadie pueda incomodarse”.

Si hay que tener en cuenta la sensibilidad de aquellos a quienes les afrenta la histórica y constitucional bandera de nuestro país, ¿habrá que suprimirla también de la tribuna que presida el desfile? ¿Qué sentido tiene contar para la Fiesta Nacional con aquellos que niegan la condición de nación a España?

No menos hipocresía muestra Bono apelando ahora a la concordia con el asunto del Yak-42, cuando han sido él y su gobierno los que han soliviantado hasta extremos nauseabundos a los familiares de las víctimas de ese accidente, con el objetivo de perjudicar políticamente al PP. Ahora mucha concordia, pero ¡qué cainismo no habrá alimentado el Gobierno socialista como para que sea posible que a los familiares de militares caídos en un accidente aéreo pueda resultarles ofensivo, por primera vez, el tradicional Homenaje a los Caídos!

En cuanto a las polémicas que Bono dice querer evitar, mejor hubiera hecho el ministro dejando las cosas como estaban, en lugar de prestarse a hacer el ridículo con unos cambios que pretenden tan estérilmente intentar contentar a los minoritarios, antisistema y radicales grupos en los que se apoya su gobierno. No nos engañemos: el Gabinete Zapatero sólo podría satisfacer a sus socios suprimiendo la Fiesta Nacional.

A este paso, y viendo cómo lo conmemoran por ahí fuera, habrá que salir de España para celebrar como es debido el Día de la Hispanidad.

Desfile multicultural
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 12 Octubre 2004
 
He descubierto con alguna perplejidad, mi señor Zapatero, que es usted el primer Presidente No Gubernamental de la historia de España. Ya comprendo que el mismo concepto parece un oxímoron, un imposible lógico, pero es lo natural para un gobierno que, excepción hecha de Solbes, el único ministro senior, y algunos detalles de Alonso, parece una Oenegé.

Fijémonos en Bono. Hay un 'estilo Bono' de hacer las cosas, que iguala el desfile de hoy con el acto de su toma de posesión en el ministerio, un evento multicultural con militares, obispos, artistas, actores, periodistas, Antonio Gala y otras gentes de la farándula. Bono no parece distinguir una parada militar del Fórum de las Culturas y este año ha introducido la multiculturalidad en el desfile de la fiesta nacional.

Hoy acompañarán al Rey en la presidencia víctimas del terrorismo etarra, víctimas del 11-S, familiares de periodistas asesinados, víctimas del 11-M y familiares de los militares fallecidos en el 'Yak-42'. Estos últimos merecen toda la consideración del mundo, pero son víctimas de un accidente, no han sido asesinados. Si no comprendemos que la negligencia no es equiparable al terrorismo, estaremos banalizando el crimen y habremos renunciado a combatirlo con eficacia.

Bono ha sustituido la presencia de soldados estadounidenses, que desfilaron los tres últimos años por tropas francesas «con motivo del 60 aniversario de la liberación de París y la participación de españoles en la liberación de París contra los nazis». Vayamos por partes. La liberación de París y la de la Francia toda fue consecuencia de otro hecho del que también se ha celebrado este año el 60 aniversario, aunque su gobierno no se diera por enterado, porque no acudió: el desembarco de Normandía. Aquel 6 de junio determinó la liberación de Francia del nazismo y sus protagonistas fueron, sobre todo, los soldados norteamericanos y en segundo lugar, vaya por Dios, los británicos. La entrada en París fue un paseo militar para el que el alto mando de los ejércitos aliados, con buen criterio, ofreció a la Francia de De Gaulle que fuesen sus propias tropas las que encabezaran aquella marcha triunfal.

Unos errores llevan a otros. Bono va a hacer desfilar a un veterano de aquellos republicanos españoles que entraron en París con la legendaria IX de Leclerc y para equilibrar, pondrá a un veterano de la División Azul, expresión del compromiso de Franco con el nazismo alemán. ¿Un uniforme de la Wehrmacht en un desfile alusivo a la liberación de Europa? Tal vez haya reparado el ministro en ello y ambos desfilen de paisano para que el invento no dé el cante. A mí me parece que Bono se ha aprendido al pie de la letra su arcangélico discurso en la ONU y ha tomado el desfile de hoy por el abrazo de las civilizaciones que usted propuso en Nueva York. Y no es eso.

EL DESFILE NACIONAL
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 12 Octubre 2004

EL desfile de la Fiesta Nacional es la escenificación militar de las nuevas alianzas del Gobierno en política interior y exterior.

El Ejército de EE.UU ha sido sustituido por el francés como no podía ser de otro modo. Hace un año José Luis Rodríguez Zapatero demostraba su desprecio a la bandera americana al permanecer sentado al paso de aquélla. Un gesto populista muy calculado. Una concesión a los sentimientos antiamericanos de la izquierda española. Medio año después, recién elegido presidente, dio la orden de retirada a las tropas españolas en Irak. Una deslealtad histórica que ha dejado el nombre de España por los suelos. Era una promesa electoral, se dice desde Moncloa. Como si eso pudiera aliviar a los Gobiernos cuyas tropas luchaban -y morían- en Irak. Poco después, desde Túnez, Zapatero hizo un llamamiento gravísimo. Pidió a todos los Gobiernos que mantienen soldados en Irak que retiraran sus soldados siguiendo el ejemplo español.

El hecho de que nadie le haya hecho caso no rebaja la trascendencia de la provocación. Si acaso, aumentó su patetismo. Y, ¿aún digo yo que Zapatero es un político inane? Le gusta decir sí. A todo. En este caso a Moratinos.

Por fin, hace unos días el ministro Bono remató la lista de despropósitos al decir que el Gobierno español no se hinca de rodillas ante el norteamericano. Pero sí ante el francés, le replicó el jueves pasado The Wall Street Journal en un editorial titulado «Los amigos de Osama». Para el muy influyente diario neoyorquino, el Gobierno de Zapatero es, objetivamente, un socio de Bin Laden. O, ¿hay algún otro modo más eficaz de colaborar con Al Qaida que debilitar las fuerzas militares que luchan -y mueren- en Irak por instaurar un sistema democrático? Y, ¿acaso esa acción no ha sido la más cobarde que pudiera imaginarse ante los autores de la masacre del 11-M.

«Mire los muros de la patria mía...».
EL desfile militar es también una escenificación de nuestra política interior. La alusión simbólica a los españoles que entraron en París con la división del general Leclerc es un pretexto para la exhibición del Ejército francés en la Castellana. Aún más: si fuimos nosotros los que contribuimos a la liberación de París, ¿por qué tenemos que darles, además, un homenaje a los liberados? Falla la lógica, la común y la militar. Por otra parte, todo el mundo sabe que la liberación de Francia fue obra de norteamericanos. De no haber sido por ellos, De Gaulle tendría que haberse quedado en el exilio británico... bebiendo agua de Vichy. Y, ¿acaso no saben los socialistas que durante nuestra guerra los franceses se lavaron las manos con la política de no intervención?

MIENTRAS Schröder ha pedido perdón en nombre de Alemania con motivo de la conmemoración del Desembarco de Normandía, nosotros recordamos nuestra ayuda a Hitler como una contribución al Eje... histórico. La iniciativa ha tenido al menos una ventaja: no acudirá Llamazares. Lo hará, en cambio, Pasqual Maragall. A su manera. Ha lamentado la ausencia de la bandera republicana y ha explicado su presencia como un intercambio por la asistencia de Zapatero al homenaje de Companys, el mártir Companys, el que permitió el martirio previo de tantos ciudadanos con el sostén de Esquerra Republicana de Cataluña. Tiempos negros los de Companys, que no vuelven con espíritu de reconciliación sino de ajuste de cuentas.

Como diría Clausewitz, un desfile militar como éste es la continuación de un desfile civil con otros medios. O al revés.

Elecciones EE.UU
Por qué Bush debe ganar
GEES Libertad Digital 12 Octubre 2004

Bush hijo es un presidente que levanta pasiones, admiración y también mucho odio. Baste con darse una vuelta por cualquier librería americana para comprobar las toneladas de papel en forma de libros –más bien panfletos– dedicados a acusarle de todo tipo de males y a atribuirle todo tipo de malignos planes para los Estados Unidos y el mundo. Y sin embargo, George W. Bush merece ganar el 2 de noviembre y ser reelegido para un segundo mandato como presidente.

En primer lugar, porque la alternativa: tener al senador John F. Kerry y a la viuda de Heinz en la Casa Blanca, no sólo es mala para Norteamérica, sino que resultaría catastrófica para el resto del mundo. John Kerry y su partenaire Edwards para vicepresidente –independientemente de que digan una cosa y su contrario permanentemente– son dos personas convencidas de que Estados Unidos no sólo se puede aislar de los problemas del mundo, sino que sería deseable poder hacerlo. Así, Kerry sueña con retirarse de Irak y del Oriente Medio mientras que Edwards se dedica a defender un proteccionismo económico obsoleto para defender los puestos de trabajo en peligro en suelo americano. Ambos, es verdad, quieren una América más fuerte, mejor defendida, pero estiman poder hacerlo construyendo una artificial burbuja que proteja a los Estados Unidos de las amenazas y retos de hoy y del mañana, llámese terrorismo internacional o globalización.

Su sueño es imposible, pero para sus intentos baldíos de realización no sólo se estarían engañando a sí mismos y a sus conciudadanos, sino que estarían minando la seguridad del resto de aliados y amigos y del resto del globo en general. Hoy por hoy, la UE –por no decir el eje Chirac-Schoeder-Zapatero– no cuenta con la mínima capacidad para sustituir la seguridad que ofrece Norteamérica, ni en Europa ni en su entorno cercano. Mucho menos en problemas globales como la guerra contra el terror y la proliferación de armas de destrucción masiva.

Las propuestas de Kerry dejarían, además, al Oriente Medio no sólo sumido en un profundo caos, sino abocado a la dominación de los grupos e ideologías más radicales, a merced de los Ben Laden y Al Qaeda del mundo árabe e islámico. Frente a la ambiciosa propuesta de democratización como única salida posible a la crisis que aqueja a toda la zona, defendida con ardor y entusiasmo por George W. Bush, el candidato demócrata sólo propone el abandono y que sean los propios interesados los que cocinen su solución, como si eso no se hubiera ensayado ya con los catastróficos resultados que hoy vemos.

No menos importante para nosotros. La victoria de Kerry alteraría definitivamente la dinámica intraeuropea, hoy todavía expectante (con la excepción de Zapatero, que siempre ha manifestado su deseo de que sea el senador demócrata el próximo inquilino de la Casa Blanca). Un Kerry ganador haría a su vez ganadores a los Chirac de Europa y al proyecto continental de una UE expandida en detrimento de la versión tradicional de una Europa atlántica. Los problemas entre ambas orillas del Atlántico no se resolverían, pero como en Estados Unidos estaría mandando un dirigente aislacionista la tensión no sería tan evidente; pero la resultante sería muy peligrosa: una Europa más impotente, peor preparada para los retos del futuro, de seguridad, culturales y económicos, y una América callada y despreocupada.

El mundo, incluida Europa y España, necesita más América, no menos. Necesita más democracia, no menos. Por la sencilla razón de que América es nuestra póliza de seguridad y porque la inseguridad internacional que hoy padecemos sólo encontrará su solución a través de la ampliación del campo de la democracia, el libre mercado y la tolerancia religiosa. Y eso, en estas elecciones de noviembre de 2004, sólo lo defiende un candidato, que se llama, casualmente, George W. Bush. Por eso, por América y por nosotros, es quien debe ganar.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

FIESTA NACIONAL
Por EDURNE URIARTE ABC 12 Octubre 2004

Es sorprendente el sigilo con el que el día de la Fiesta Nacional se reconoce que es el día de la Fiesta Nacional. Hay que esforzarse para recordarlo, o para enterarse. Es verdad que el problema se agrava en algunas Comunidades autónomas, y dudo mucho que los niños y jóvenes vascos y catalanes sepan que celebramos la Fiesta Nacional. Pero la situación no es mucho mejor en el resto de España; basta con repasar los medios de comunicación o el lenguaje de los políticos: todo tipo de sustitutivos son válidos para pronunciar lo menos posible Fiesta Nacional. Preferentemente, estamos en el Pilar, o en la fiesta del 12 de octubre y, como mal menor, en el desfile de las Fuerzas Armadas, e incluso, en el día de la Hispanidad. De hecho, las cuatro veces que he osado escribir las palabras malditas en estas primeras líneas ya me convierten en una sospechosa defensora de lo que Maragall dice que era esta fiesta hasta ahora, «una afirmación de un Estado español de carácter prepotente y ofensivo».

No sé si existe otro país que nos iguale en los problemas psicológicos y comportamientos ridículos que hay alrededor de este evento. Todo es como aquella esperpéntica polémica que se generó cuando se colocó una bandera nacional en la plaza de Colón de Madrid. Para los nacionalistas, era ofensiva; para los acomplejados reconocidos, era imprudente; y para los acomplejados más recatados, era, simplemente, demasiado grande, porque, tan vistosa, tan evidente, obligaba a algún tipo de comprometedora definición de posiciones.

El cuadro psico-político es semejante con la Fiesta Nacional. Entre los nacionalistas y los acomplejados de uno y otro tipo, no sólo cuesta enterarse de que se trata de la Fiesta Nacional, sino que la controversia supera ampliamente el mensaje de homenaje y celebración. El juicio de Maragall habla por sí mismo. Respecto a los nacionalistas y su conocido rechazo, sorprende nuevamente la incapacidad para entenderlo, como en esa propuesta de Bono de publicidad plurilingüe, dirigida a nacionalistas que rechazan el concepto de identidad nacional de Bono aunque esté explicado en catalán. Y la desaparición oficial del concepto de hispanidad, nuestro lío con la soberanía nacional y la bandera estadounidense, o el boicot de Llamazares a la presencia de la División Azul, merecen capítulos aparte. Porque el problema de nuestra identidad nacional se agrava con los complejos sobre nuestro pasado imperial o la negativa a cerrar la Transición.

En este panorama, no deja de asombrarme una y otra vez que esta nación con tan debilísima identidad nacional, la que se asoma con tantos prejuicios al desfile de hoy, haya progresado de la forma extraordinaria en que lo ha hecho en los últimos años. Parece la prueba de la irrelevancia de la nación política para el desarrollo de un país. O nos coloca más bien ante un interesante caso de estudio, el de una nación que avanza a grandes pasos a pesar de sus problemas de cohesión y definición como proyecto colectivo.

Desfile
Sóc un nazi català
José García Domínguez Libertad Digital 12 Octubre 2004

Por lo que se ve y, sobre todo, por lo que no se verá, diríase que el Ministerio de Defensa se ha unido a la conjura de la derecha para hurtarnos la memoria histórica Estaba orgulloso de serlo, lo repetía constantemente: "Sóc un nazi català" (soy un nazi catalán). Y nos lo pasó por la cara a todos los españoles que cargamos más de cuarenta años. Porque suya era la loción Floyd para después del afeitado, aquel aroma a Tiovivo 1950 que aún impregna nuestra memoria sentimental. Además, junto al proselitismo entusiasta de la obra de Hitler y Goebbels, otro sinfín de menesteres llenaría su afán de ayudar al progreso de la Humanidad. Por ejemplo, escoltado por su íntimo Jordi Pujol, se constituyó en el principal organizador y mecenas de Òmnium Cultural, la entidad más laureada, venerada y subvencionada del nacionalismo travestido de sociedad civil.

Por fortuna para Cataluña, la herencia y el espíritu del gran patricio no se perderán en el olvido. Entre otros avales, lo garantiza la feliz designación de su nieto predilecto, David Madi, como secretario de Organización de CiU. Es comprensible, pues, el sentimiento de agravio de los nacionalistas moderados ante la presencia de divisionarios azules en el desfile: inexplicablemente, a ellos no los ha convocado Bono para marcar el paso a su lado por la Castellana.

El otro, sin embargo, de quien se sentía orgulloso era del abuelo Maragall. Y también nos lo pasó por la cara a todos los barceloneses. Podía hacerlo, puesto que en su casilla del DNI reservada para la profesión rezaba: alcalde franquista de la Ciudad Condal. Así, desde 1960, comenzó a promover homenajes institucionales al Joan Maragall del "Adeu, Espanya". Tal era su fervor maragalliano que no pudo resistir la tentación de raptar al nieto Pasqual para gozar permanentemente de su compañía. De ese modo, por la vía del entusiasmo poético, y sin duda contra su voluntad, un joven y rebelde Pasqual Maragall se convertiría en alto cargo municipal y en uno de los principales asesores de Josep Maria de Porcioles, el hombre de Franco en Cataluña. Se debe disculpar por tanto la turbación del actual president de la Generalitat ante la ausencia de tantas banderas entrañables en la parada militar. Sin ir más lejos en el tiempo, la del Tercio de Montserrat, el estandarte de los catalanes que ganaron la guerra civil y a los que él sirviera fielmente, también ha sido marginada del marcial evento.

El tercero, el de Perpiñán, sólo está orgulloso de la estrofa de una canción. Aquélla del cantautor Raimon Pelejero que avisa: "Quien pierde los orígenes, pierde la identidad". Bueno, de eso y del Fascio de Macià, los pelotones paramilitares que los mussolinianos de la Esquerra crearan a imitación de los fasci di combatimento de su admirado don Benito. Razón de que también él ande irritado hoy. Y es que los viejos camisas verdes de Estat Català, sus queridos fascistas de barretina y bandera cuatribarrada con la estrellita azul, igualmente han resultado ninguneados por los organizadores de la parada. Por lo que se ve y, sobre todo, por lo que no se verá, diríase que el Ministerio de Defensa se ha unido a la conjura de la derecha para hurtarnos la memoria histórica. Va de retro.

El crimen fue en Pamplona
Iñaki EZKERRA La Razón 12 Octubre 2004

Durante una reciente reunión en Vitoria de José Antonio Alonso con los colectivos cívicos, la representante de la AVT le explicó al ministro que ella vivía en el País Vasco teniendo que ocultar a todo su entorno social que a su esposo lo habían asesinado hacía veinticinco años si no quería que se alejaran de ella sus amigas o que su hijo tuviera problemas con el negocio que había conseguido sacar adelante después de una infancia y una juventud sin padre.

No pude dejar de pensar en esa mujer y en su historia –en las víctimas que para sobrevivir ocultan su propia identidad en la Euskadi «identitaria»– mientras asistía al sencillo y sentido homenaje que el colectivo navarro «¡Libertad Ya!» rindió el sábado en Pamplona a dos hombres asesinados por ETA precisamente hacía también veinticinco años. Eran Pedro Fernández Serrano, el propietario de un bar frecuentado por agentes que trabajaban en el cercano edificio del Gobierno Civil, y Carlos Sanz Biurrun, un inspector de Policía que fue abatido a tiros en la Bajada de Labrit, lugar donde ahora tenía lugar el acto en memoria de ambos.

En Navarra el nacionalismo aranista ha extendido lo que ha podido su cultura del miedo y el olvido pero no ha logrado aún que las víctimas tengan que ocultarse para seguir viviendo. En ese mismo sitio, la Bajada de Labrit, pendía de un balcón un cartel pidiendo el acercamiento de los terroristas con su mapa negro de la Euskal Herria ídem y había una pintada de ETA que nadie se había ocupado de borrar, pero, obviando esos signos cotidianos de la infamia, allí estaban la viuda de Pedro Fernández y dos hermanas de Carlos Sanz con la cara descubierta y la frente alta, orgullosas de sus lazos con las dos víctimas mortales de ETA, rodeadas de paisanos que se habían citado allí para eso, para recordar.

En su elegía a Lorca, Machado repite con patetismo un verso con el que quiere que se recuerde para siempre el lugar de la tragedia: «El crimen fue en Granada». Machado sabía lo importante que es invocar el lugar, los hechos, las señas de la víctima para guardar su recuerdo. Quienes se reunieron en ese acto del sábado en Pamplona hablaban en corros con cariño de las costumbres, las anécdotas, las cosas de Pedro Fernández y de Carlos Sanz. Repetían a su modo lo que a mí me parecen dos bellas variantes del estribillo machadiano: «el crimen fue en la cafetería Mohicano», «el crimen fue aquí mismo, en la Bajada de Labrit».

Hubo en ese acto un encuentro de víctimas de todas las etapas de la democracia (como Salvador Ulayar, delegado de la AVT en Navarra) y hubo un recuerdo para todas las víctimas de España (ese día se cumplía otro aniversario de un asesinato, el del fiscal Luis Portero en Granada precisamente obedeciendo de un modo literal al verso de Machado) y hubo después una de esas misas que la Iglesia del obispo Uriarte hace imposibles por no se sabe qué razones teológicas. Sí. Todavía Navarra no está tan enferma como el País Vasco.

LOS PROVOCADORES
Por Jaime CAMPMANY ABC 12 Octubre 2004

HE llegado al convencimiento de que ni siquiera ellos mismos creen en lo que dicen, y si lo dicen es porque han elegido el oficio de provocadores y quieren comprobar hasta dónde se les aguanta antes de cortarles la cuerda o romper la baraja. Forman un trío que sería humorístico como el de «Tricicle» si no fuera siniestro antes que festivo. Son como esos chulos de barrio que te mojan la oreja, te tocan el donciruelo y te mientan a la madre para ver todo lo que tardas en arrancarte, si es que te arrancas.

Quizá no pasan de malages y esaboríos, pero es que a veces las provocaciones las gastan con el monario y echan las cabras por la rosaleda, y entonces la broma empieza a perder la gracia. Me refiero a ese tripartito que componen Pasqual Maragall, Carod-Rovira y Gaspar Llamazares. Al pobre Zapatero lo tienen que ya no sabe a dónde mirar a fuerza de tener que mirar hacia otro lado. Como es pobre (quiero decir «políticamente débil»), pero tiene para un mediano pasar, no quiere enfrentarse abiertamente con ellos, ni siquiera con el cubano, pero tampoco puede complacerles en todo lo que piden, y así sobrevive en un tira y afloja para el que se necesita la paciencia de un santo. Pelayito, leonés y mártir, lo tenga de su mano.

Ahora, en este primer «12 de Octubre» zapaterista, Maragall se descuelga comunicando «urbi et orbe» que va a asistir al Desfile porque ya no tiene el carácter militarista y agresivo que hasta ahora tenía, y añade que le gustaría ver desfilar la bandera republicana. Carod-Rovira va más allá, primero porque Carod-Rovira siempre va más allá en las chulerías y segundo porque no se va a quedar detrás de Maragall ni de nadie en lo tocante a la república, y llega, se pone y va y dice que ni siquiera así debe ir al desfile de Madrid el presidente de la Generalitat de Catalunya. Seguramente, el republicanito preferiría que el honorable president acudiera a la cárcel francesa donde tengan a Mikel Albizu, alias «Antza», para pedirle que los etarras miren el mapa antes de matar y asesinen en cualquier otro lugar de España, pero no en Cataluña.

Después de estos pelmazos, plastas, persianas o plomizos, que dicen los chelis, llega el cubanito leré Gaspar Llamazares, que también espera la república a pesar del nombre y del apellido, y dice que un superviviente de la División Azul y un soldado de la República de los que liberaron París del ejército nazi no pueden ir juntos, porque eso es juntar a un defensor de la dictadura con un soldado de la legalidad republicana. Este don Gaspar ni sabe raspar, ni conoce la Historia, ni tiene lo de Salomón, ni sabe tener quieta la muí. Es sencillamente una calamidad pública.

O sea, que, para Llamazares, un soldado que va a Rusia a combatir la dictadura más larga, sangrienta y cruel que ha padecido el mundo, resulta que ha ido a defenderla. Y que una república que quebrantó desde el Gobierno todas las leyes para la convivencia es el modelo de la legalidad. Stalin el demócrata y la república de la legalidad. Y eso lo dice un maromo que viene de vivir en la dictadura cubana y es amigo de Fidel Castro, ese Lincoln del Caribe. Tres eran, tres. Tres chulánganos en el redondel. Uno, dos y tres.

Asalto al CGPJ
¿Cuándo miente el ministro de Justicia?
Isabel Durán Libertad Digital 12 Octubre 2004

El ministro de Justicia dice ahora que el cambio de sistema de elección de los cargos judiciales de mayoría simple a tres quintos "refuerza la democracia". Pues bien, Juan Fernando López Aguilar escribió, en 1996, una joya para la doctrina y el pensamiento jurídico, "La Justicia y sus problemas en la Constitución". La obra, publicada por la editorial Tecnos –por cierto, cuando el Consejo General del Poder Judicial estaba controlado todavía por la mayoría parlamentaria socialista–, explica reiteradamente que la independencia de los jueces se produce con relación al ejercicio de su jurisdicción, por lo tanto, cuando un juez actúa como tal sentenciando. López Aguilar mantenía que cuando se les nombra selecciona o promueve a los jueces y magistrados por el Consejo, en nada afecta a la independencia judicial. Es decir, que en ese su texto el hoy ministro se explaya en defender exactamente lo contrario a lo que ahora alega para llevar a cabo este brutal atropello contra el órgano de gobierno de los jueces.

"Ni en la Europa parlamentaria ni en los EEUU está hoy en discusión que la independencia judicial resulte perjudicada por la modalidad de ordenación del sistema de selección de los jueces" afirmaba el otrora portavoz de justicia en la oposición y catedrático de Derecho Constitucional en la página 117 de su libro. Y añadía, "ni la elección parlamentaria de los miembros del Consejo ni la actual delimitación legal de su potestad parlamentaria tiene nada que ver con la subordinación de la justicia al parlamento" (pág.50). Lo mismo que lo que hoy mantiene el ministro, ¿verdad? Pues aún hay más.

El actual titular de Justicia señala en su publicación que "la independencia se predica sólo y exclusivamente de los órganos judiciales en el ejercicio de su función jurisdiccional" (pág.52) ya que "es un principio que protege al juez preservando su imparcialidad en el curso de su actuación jurisdiccional" (pág.114). Tan reiterados argumentos concluyen en la página 118 de la obra de López Aguilar con la siguiente sentencia: "La firmeza o el respaldo de que puede disfrutar en cada ordenamiento la garantía de la independencia judicial no se halla en función de la modalidad de acceso a al magistratura ni de la competencia relativa a la selección de los jueces ni de su gobierno interno, sino de las garantías para el imparcial ejercicio de la jurisdicción". Es decir, verde y con asas.

El Anteproyecto de Ley Orgánica firmado por el propio ministro de Justicia recoge en su exposición de motivos argumentos radicalmente opuestos a los que mantenía cuando el PSOE controlaba el CGPJ en 1996. Justifica ahora el señor ministro la reforma en aras de la salvaguarda de la independencia judicial. Y esa salvaguarda pretende ser preservada nada menos que mediante un cambio de mayorías en el sistema de elección de determinados cargos por el Consejo. ¿En qué quedamos?

En política no vale una cosa y su contraria. Resulta de una gravedad extrema el asalto a la justicia realizado con inusitada urgencia por la puerta de atrás tras 24 años de funcionamiento del sistema de elección de los jueces por el CGPJ, cuando el Partido Socialista tan siquiera lo llevaba en su programa electoral. Cuando se consume esta reforma el órgano de Gobierno de los Jueces quedará "herido de muerte", como ha señalado con fortuna el informe de la comisión de estudios del Consejo.

Los jardines y demás desafueros a los que nos tiene acostumbrados el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tienen un límite. Seis meses después de llegar a La Moncloa sabemos que lo más parecido al franquismo es el socialismo. Sectarismo en estado puro. Purgas y justificaciones de lo injustificable únicamente para arrasar con lo anterior e imponer la política de carné en la boca y del pensamiento único. Ya puestos, y ya que la mayoría de tres quintos refuerza la democracia según el nuevo razonamiento del jefe ministerial, ¿por qué no la impone para la aprobación de propia ley en las Cortes o por qué no para la elección parlamentaria del presidente del Gobierno? ¿Quizás porque el Ejecutivo asaltador de la Justicia no posee esa mayoría?

HAY MUCHO QUE CELEBRAR
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 12 Octubre 2004

ORTEGA y Gasset nos dejó dicho en sus Meditaciones del Quijote que «los españoles ofrecemos a la vida un corazón blindado de rencor y las cosas, rebotando en él, son despedidas cruelmente». Quizás por ello constituye noticia singular, extraordinaria, que el presidente de la Generalitat de Cataluña acuda hoy a Madrid para asistir al desfile del 12 de Octubre por vez primera desde la aprobación de la Constitución. Pasqual Maragall, aun siendo errático, cumple con una obligación litúrgica que siempre desdeñó Jordi Pujol desde su cacareado sentido del Estado. Cierto es que Maragall ofrece su presencia como un trueque de gestos. Viene a Madrid a cambio de que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el que él protege con la protección que recibe de ERC, esté representado el viernes, en Barcelona, en el homenaje organizado en el aniversario del fusilamiento de Lluís Companys. Aun así, el caso le ha servido a los republicanos catalanes, en la voz de Josep Bargalló, para censurar el viaje del president y, a propósito de la Fiesta Nacional, decir que «no hay nada que celebrar» y, además, que «el concepto de Hispanidad es en sí mismo retrógrado». Buen rebote el de la coraza del separatista.

Es verdad que la idea de la Hispanidad brota y cuaja en la dictadura de Primo de Rivera y que sus grandes propagadores son Ramiro de Maeztu, Ernesto Giménez Caballero, Ramón Menéndez Pidal o Rubén Darío, gentes lejanas de la izquierda; pero, ¿es cosa de denostar, por ejemplo, la Seguridad Social porque tuviera en José Antonio Girón su principal impulsor y valedor contemporáneo? La proyección de España -incluida Cataluña, claro está- en la América que habla castellano, como en Brasil o Portugal, es un fruto magnífico de un largo proceso histórico que constituye materia para el orgullo, acá y allá, de una comunidad cercana a los cuatrocientos millones de personas capaces de gozar y dolerse con las mismas palabras y muy parecidas ideas. ¿Es eso retrógrado?

Quizás lo sea, y especialmente desde una perspectiva republicana, el derramar ahora lágrimas de cocodrilo en memoria de Companys. Sin ignorar su fusilamiento en Montjuïc, un innecesario y cruel acto de fuerza del franquismo en colaboración con la Gestapo, tampoco debe olvidarse que el ahora glorificado fundador de ERC, que ya había conspirado contra la dictadura de Primo de Rivera y ascendido a ministro de Marina con Manuel Azaña, fue un golpista contra la II República, que le condenó a treinta años de cárcel.

Andar barajando las cartas de la Historia por ver si sale algún juego favorable al interés partidista o privativo de cada cual es, además de una frivolidad, una ocupación dañina. Se derivan de ella dolor y ofensas para terceros. El 12 de Octubre es una Fiesta Nacional que, admitiendo dosis de entusiasmo, no permite ni el trueque oportunista, a lo Maragall, ni el desprecio ignorante, a lo Bargalló, porque es el aniversario de la mayor gesta de la que hemos sido capaces: el descubrimiento, y la invención, de un Continente.

Independencia judicial
Editorial La Razón 12 Octubre 2004

El actual Gobierno socialista plantea reformar el actual mecanismo de elección de algunos de los cargos más relevantes del sistema judicial español. El anteproyecto prevé que los presidentes de Sala y los magistrados del Supremo, así como los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia de las distintas comunidades autónomas, tengan que tener el respaldo de, al menos, tres quintos de los 21 miembros del Consejo General del Poder Judicial.

Cabría preguntarse si el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, hubiera considerado necesario abordar una reforma de este tipo de favorecer a la izquierda la actual composición ideológica del CGPJ. Y, también, si la tramitación tan urgente del anteproyecto no responde al hecho de que a finales de este año, o a principios del próximo, se deben cubrir numerosas vacantes de la Magistratura, entre ellas las presidencias de las salas Primera, Segunda y Quinta del Tribunal Supremo.

Es evidente que detrás de la propuesta gubernamental subyace la intención de «reconducir» los nombramientos de un Consejo que, por mor de la anterior mayoría popular, responde a un perfil más centrista. Se comprende la incomodidad del PSOE, y de los jueces denominados prosocialistas, ante las perspectivas de afrontar una oleada de nuevos cargos sin disponer de los suficientes mecanismos de decisión; pero son las reglas del juego y así hay que aceptarlas.

Otra cuestión sería que el Parlamento, es decir, los partidos políticos, renunciaran a intervenir en la designación de los magistrados que componen el Consejo General del Poder Judicial, dejando exclusivamente a los jueces la potestad, y la responsabilidad, de elegir a los miembros de sus órganos de gobierno. Tampoco favorecería a la minoría prosocialista, pero, sin duda, la independencia de uno de los tres pilares del Estado saldría ganando.

Noticias de Cuba
La hija cubana de Antza
Víctor Llano Libertad Digital 12 Octubre 2004

En Cuba residen a sus anchas alrededor de veinte etarras. Allí son los reyes del mambo. Entran y salen cuando quieren, crean empresas, blanquean cientos de miles de dólares después de cobrar el impuesto revolucionario La etarra Soledad Iparraguirre, detenida hace pocos días en Francia, decidió en 1998 viajar a Cuba para que a la verita de Fidel Castro naciera la hija que esperaba fruto de su relación con Mikel Albizu. Iparraguirre -también conocida como la dama de la muerte- no podía ignorar que la Robolución la trataría como ha tratado siempre a personajes que, como ella, han sido acusados de asesinar a 15 personas.

El sangriento currículum de Anboto le abrió muchas puertas en el cortijo de un canalla que siente una profunda admiración por los asesinos en serie. Los comisarios políticos que Castro hace pasar por periodistas jamás califican a los etarras de terroristas. Para el Monstruo de Birán son miembros de un grupo independentista vasco, valientes gudaris que luchan por la libertad de su pueblo. La tiranía comunista se comprometió con España a informar de todos los movimientos de –al menos– una veintena de etarras que han encontrado cobijo en Cuba; sin embargo, jamás informó de que Iparraguirre era una de sus más "ilustres huéspedes". Como no es cubana, viajó a la Isla cuando quiso y salió de ella cuando le dio la gana.

Desde enero de 1959, Cuba es un infierno para los cubanos y un paraíso para los verdugos. Incluso lejos de la Prisión-grande Castro se preocupa por la seguridad de sus más aventajados alumnos. Cuando en noviembre del 2000 a la embajada de La Habana en Madrid no le quedo más remedio que negar el refugio a las etarras Ainara Esteran y Nerea Garro, el gobierno cubano exigió al español garantías de su integridad física. A nadie le sorprendió entonces la provocación de Esteban Dido. España no protestó por semejante ofensa. Y es que es lógico que el más sanguinario de los terroristas vivos se interese por los que con tanto éxito han seguido sus enseñanzas. Lo que jamás entenderemos es cómo un gobierno democrático mantiene relaciones con los mafiosos que protegen a sus peores enemigos.

En Cuba residen a sus anchas alrededor de veinte etarras. Allí son los reyes del mambo. Entran y salen cuando quieren, crean empresas, blanquean cientos de miles de dólares después de cobrar el impuesto revolucionario, viajan en coches oficiales, viven en residencias del Estado y reciben a políticos del Partido Nacionalista Vasco cuando éstos vuelan a La Habana para llevarle algo de pasta a su protector. A nadie puede sorprender que la tiranía aún no haya extraditado a José Ángel Urtiaga Martínez, terrorista al que quiere juzgar la Audiencia Nacional y cuya entrega solicitó hace mucho más de un año el gobierno de Aznar. Castro ni siquiera contestó. Ahora que Zapatero quiere entenderse con él, lo primero que tenía que exigirle es la extradición de Urtiaga Martínez; sin embargo, jamás le hemos escuchado a Moratinos una palabra al respecto. Probablemente no vuelva a hablarse del asunto. Todo menos incomodar a la bestia y exponerse a sus desplantes. O a lo que sería mucho más peligroso, a su videoteca.

Urtiaga Martínez puede dormir tranquilo. Mientras viva su bienhechor no responderá de sus crímenes. Ni él ni sus camaradas. Mejor que en la Isla de las doscientas cárceles no van a estar en ningún sitio. Incluso si alguna etarra queda embarazada podría valorar si le conviene tener a su hijo en La Habana. La tratarían mejor que a las cubanas que no se atreven a decir que llevan un niño en sus entrañas por miedo a que ante la más mínima dificultad las obliguen a abortar. Dios quiera que ahora que han detenido a sus padres la hija cubana de Anboto y de Antza pueda crecer en un hogar feliz donde no le hablen de odio y de muerte. Cerca de Fidel Castro no lo encontraría. A pesar de todo, es posible que esta niña tenga más suerte que Elián.

Terrorismo palestino
Niños-bomba con mochila
Fernando R. Genovés Libertad Digital 12 Octubre 2004

Palestinito que vienes al mundo, te guarde Alá, uno de dos destinos ha de ofrecerte Al Fatah En los territorios palestinos de Gaza algunos niños no vienen al mundo con un pan debajo del brazo sino con un paquete bomba dentro de la mochila que les preparan primorosamente sus mayores para cuando sea necesario su reclutamiento y sacrificio. Llegado ese momento, son utilizados a menudo como escudos humanos o como simple coreografía saltimbanqui y manifestante en horario escolar. Tampoco es inusual verlos marchar por las calles polvorientas emulando las funciones de la fiel infantería, de los mártires de la Intifada, actuando de avanzadilla arrojada y entusiasta, armada con piedras y lanzada contra las tropas israelíes, para así, ¡oh! ironía, emular la gesta de David enfrentado al feroz Goliat, o a Ariel Sharon.

Aunque no lo cuenten los reporteros y enviados especiales en la región, sabemos que muchos niños palestinos son usados, en efecto, como carne de cañón en la "lucha callejera" palestina, como mulos de carga explosiva conducidos al matadero con la distinguida misión de masacrar infieles. Su ofrenda de carne tierna sirve así de munición propagandística antisemita que pinta de negro las portadas de los diarios de medio mundo, desde The New York Times hasta El Mundo, y nutre los telediarios desde Al Yazira hasta Tele 5. Palestinito que vienes al mundo, te guarde Alá, uno de dos destinos ha de ofrecerte Al Fatah: o te mueres de asco en los dominios tutelados por Arafat, para así justificar y alargar el sufrimiento palestino o te enviamos al otro mundo, más allá de la valla, a darle un recado al vecino.

Lo refiere este mes Gustavo D. Perednik desde Jerusalén en la revista digital El Catoblepas. En los territorios de Gaza hay campos de entrenamiento (subvencionados por la Unión Europea) en los que niños y jóvenes son adoctrinados concienzudamente por las organizaciones terroristas con el fin de matar judíos. Las viudas y mujeres repudiadas por sus familias no son en esta ocasión excluidas. Sus cuerpos valen tanto como los de los varones para convertirse en metralla y polvo. Mas cuando la necesidad apremia se utiliza a infantes sin su consentimiento y sin avisar a modo de combustible mortífero. He aquí una parte del relato de hechos: "El 15 de ese mes [marzo de 2004], soldados israelíes detuvieron a Abdala [Corán] en un puesto de control, un jovenzuelo de una familia indigente, que declaró tener diez años de edad (después se supo que en realidad tenía doce) y al que se le descubrió en la mochila una carga explosiva de diez kilos. La bomba iba a ser detonada por un teléfono celular en cuanto Abdala se aproximara a un grupo de israelíes. Ello nunca ocurrió, gracias a que en su inconsciencia el mancebo no ocultó el paquete, que creía un encargo que debía ser entregado a una señora. Oriundo del campamento de refugiados Balata, trabajaba como ayudante en el puesto de control de Huwara, en donde cargaba las pertenencias de los palestinos".

Una versión de este infame procedimiento terrorista la recreaba Joseph Conrad en su novela El agente secreto, llevada al cine en 1936 por Alfred Hithcock con el título de Sabotaje. Hoy todavía nos sobrecoge la secuencia de la explosión del autobús. El mismo cineasta inglés, en conversación con François Truffaut, confesó sentirse arrepentido por haber cometido un grave error: "es muy delicado, hacer morir a un niño en una película; se roza el abuso de poder del cine." Pero, la vesania terrorista tiene su propio código e imita al arte con sus singulares inmolaciones y degüellos, de los que además se sienten muy orgullosos. Tampoco el corresponsal del periódico ABC en la zona ha dado cuenta de esta historia. Sí, en cambio, remeda con mucho gusto el estilo del poeta en sus incansables crónicas sobre el "muro ilegal" israelí y relata con sarcasmo la última matanza de israelíes en Taba y el posterior "Éxodo judío, tres milenios después" de los supervivientes.

Maragall
Ramón Pi El Ideal Gallego 12 Octubre 2004

“A Maragall hay que decirle que se calle porque va en contra del Pacto Antiterrorista. Quiero creer que en el PSOE no se comparten las tonterías de Maragall”. Ignacio Astarloa, ex secretario de Estado de Seguridad, puede haber hecho esta declaración más alta, pero no más clara. Pero es dudoso que en el PSOE (incluido José Luis Rodríguez Zapatero, naturalmente) nadie le vaya a hacer caso. Pasqual Maragall continuará diciendo las mismas tonterías, o peores, aunque no se compartan, y Rodríguez Zapatero sonreirá y a eso lo llamará talante y diálogo, porque sabe que necesita el apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso, y Maragall, que necesita a ERC en Cataluña tanto como Rodríguez en el conjunto de España, tiene esa llave.

En Cataluña, en mi Cataluña, hay mucho respeto reverencial hacia los cargos autonómicos; tanto, que se les perdonan muchas cosas que en cualquier otra democracia serían lisa y llanamente escandalosas y motivo de retirada de la vida pública de sus responsables. Pero en Cataluña esas cosas se tapan, se ocultan, todos se hacen los distraídos, y dicen que la política en eso que llaman “Madrid” es muy salvaje. Todos (casi todos) fingen que todo va bien, y con tal de mantener la ficción tragan cosas que pondrían colorado a un sargento de carabineros.

Esta mentalidad se está intentando trasladar al resto de España, mediante el intento de reducir la vida política, a la catalana, a un “todos contra el PP”, que quedaría reducido a ser la única oposición, y así podría ser presentado como una estrambótica colección de tipos estrafalarios y ultras; pero ni en el conjunto de España el Partido Popular es igual que en Cataluña, ni los medios de comunicación están tan domesticados; así que, de vez en cuando, aparece un Astarloa y hace unas declaraciones, y alguien las publica. El rey va desnudo, Maragall dice tonterías, y alguien lo cuenta.   ramon.pi@sistelcom. com

Marta Bizcarrondo
Más sobre el 34
Pío Moa Libertad Digital 12 Octubre 2004

Hoy resulta ya imposible negar la evidencia de los documentos del PSOE y de la Esquerra: esos partidos quisieron, organizaron y llevaron adelante la guerra civil en aquel año Desde que empecé a publicar sobre la guerra civil hace ya cinco años, señalé la necesidad de un debate académico que apartase la guerra, de una vez, de la propaganda y de la política actual. A esta oferta de diálogo se han negado los funcionarios de la historiografía, con dos falacias: que los "historiadores profesionales" estaban contra mis tesis; y que con el debate yo sólo buscaba hacerme propaganda. Estos personajes se arrogan fraudulentamente la representación del gremio, pues, desde luego, bastantes historiadores profesionales están de acuerdo conmigo; y, para desgracia de su segunda argucia, he tenido la suerte de que mis libros sean mucho más leídos que los suyos, por lo cual no soy yo quien necesita hacerse propaganda sino ellos, en todo caso.

Estas actitudes, reveladoras del nivel académico y democrático de tales personajes –lo explica muy bien Stanley Payne en el prólogo al libro 1934.Comienza la guerra civil–, han venido acompañadas de la correspondiente lluvia de injurias, exigencias de censura, negación del derecho de réplica y otros métodos de silenciamiento y desprestigio que esta vez, por suerte, han resultado poco eficaces (aunque a menudo lo han sido: ¿quién conoce, por ejemplo, estudios excelentes sobre la revolución del 34 como los de Barco Teruel o Sánchez García-Saúco? Y a Ricardo de la Cierva han logrado marginarlo en algunos ambientes). El ejemplo más siniestro fue la reacción a la entrevista que me hizo en TV2 Carlos Dávila. A raíz de ella se desató contra Dávila una catarata de presiones e insultos de estilo chekista, que logró su fin intimidatorio, pues no he vuelto a ser llamado por ninguna otra cadena de televisión, pública o privada (sí, ocasionalmente, por algunas locales o no abiertas al público general). El mismo Sánchez Dragó ha mostrado reticencia a entrevistarme. Y se comprende: en cuanto los socialistas volvieron al poder la primera cabeza que rodó en televisión fue la de Dávila, con el "talante" típico: destitución fulminante, sin la menor cortesía o respeto a las formas.

Pero, fallidos el insulto, la intimidación y el silencio, tuve la certeza de que antes o después tendrían que probar con argumentos. Y así empieza a ocurrir tímidamente. Doña Marta Bizcarrondo acaba de publicar un largo artículo en El País para refutar a los "panfletarios conversos" (vean cómo las gasta la moza) que interpretamos la insurrección izquierdista de octubre del 1934 como el comienzo de la guerra civil. Hoy resulta ya imposible negar la evidencia de los documentos del PSOE y de la Esquerra: esos partidos quisieron, organizaron y llevaron adelante la guerra civil en aquel año, y Azaña replicó a la victoria electoral de la derecha en 1933 intentando dos golpes de estado (así eran los que defendían la democracia y las libertades según quieren hacer creer los funcionarios de la historiografía). Estos hechos pueden considerarse firmemente asentados, por más que algunos todavía se resistan a admitirlo. Quien tenga alguna duda puede consultar el amplio apartado documental del libro 1934.

Pero, objeta doña Marta, quienes señalamos estas cosas olvidamos la otra parte del problema: ¿qué pasaba con la derecha? ¿Acaso no parecían tener intenciones totalitarias las derechas? ¿Y qué ocurría con la situación internacional, con la subida de Hitler al poder o la política de Dollfuss en Austria? Obsérvese que doña Marta no pretende que la CEDA, principal partido derechista, fuera fascista. Ningún historiador medianamente serio, de derecha o de izquierda, sostiene hoy tal cosa. Lo que ella viene a plantear es que, ante la situación internacional y ciertos comportamientos de la CEDA, las izquierdas tenían motivos para estar alarmadas y llevar a cabo un golpe preventivo, quizá injustificado en el fondo, pero muy explicable en el contexto de los miedos de la época. Ya en Los orígenes de la guerra civil mostré la poca seriedad del argumento, citando esta frase de la misma Bizcarrondo: "El problema no es si Gil Robles era o no fascista, sino si en la coyuntura de 1933 la desconfianza de la izquierda era o no justificada". Ella la cree justificada, claro, pero ¿no estaría la derecha más justificada para temer una revolución con la que constantemente amenazaba el PSOE, y adelantarse mediante otro golpe preventivo?

En otras palabras, la CEDA no era fascista pero "daba la impresión" de serlo, y los sucesos de Alemania y Austria bastaban a disparar los temores. Por lo tanto, la rebelión de las izquierdas en 1934 no debe verse como una intentona de guerra civil sino más bien como una respuesta, errónea pero comprensible, a lo que la izquierda percibía como un peligro inminente. Y de esa respuesta habría tenido mucha culpa la CEDA, por no haber obrado con más moderación. Este peculiar argumento ha calado muy ampliamente, también en la historiografía de derechas.

Desde luego, las izquierdas no dejaron de acusar a la CEDA de fascista, y muchos militantes izquierdistas tuvieron que creérselo; pero, a pesar de eso y del amplio "consenso" logrado en la historiografía reciente, la explicación es radicalmente falsa. Y de probar su falsedad se encargan los mismos líderes socialistas de la época, a quienes, imperdonablemente, muchos historiadores han prestado poca atención. Así, el padre intelectual de la insurrección de octubre, Araquistáin, dejó constancia en la revista useña Foreign Affairs de su verdadero pensamiento por los mismos meses en que él, con su partido, organizaba –insisto– la guerra civil. Al revés que en Alemania o Italia, escribía Araquistáin, en España "no existe un ejército desmovilizado (…) no existen cientos de miles de universitarios sin futuro, no existen millones de parados. No existe un Mussolini, ni siquiera un Hitler [por entonces a Hitler aun se le conocía mal]; no existen las ambiciones imperialistas ni los sentimientos revanchistas (…) ¿A partir de qué ingredientes podría obtenerse el fascismo español? No puedo imaginar la receta". Argumentos semejantes había esgrimido el propio Largo Caballero ante una delegación sindical extranjera. Sin embargo, a sus seguidores les decían exactamente lo contrario. ¿Por qué? Obviamente, porque el fantasma del fascismo les servía para soliviantar a las masas con vistas a su proyecto de toma del poder. Un historiador serio debe saber distinguir la espuma propagandística de los verdaderos impulsos bajo ella.

Doña Marta olvida algo no menos esencial: si los dirigentes socialistas agitaban a la población con aquellas falsedades, dentro del propio PSOE hubo quien rehusó seguirles, Besteiro. Éste negó tal peligro fascista, denunció que la propaganda del partido estaba envenenando a los trabajadores con patrañas y aspiraciones de "dictadura proletaria", y que todo terminaría en un baño de sangre. Hasta anunció que, aun si triunfaba el PSOE, la guerra seguiría con los anarquistas (fue un verdadero profeta, si juzgamos por lo ocurrido en 1937 y 1939). Pero la historiografía izquierdista, incluso la que se proclama moderada y democrática, ha solido dar más valor a la propaganda del sector bolchevique del PSOE que a su desenmascaramiento por Besteiro.

Esta errónea valoración de las fuentes se acompaña de una falta no menor de sentido crítico. Carrillo, por ejemplo, sostiene en sus memorias que la CEDA era un partido fascista, pero él mismo se enreda en sus sofismas. Cuando iban a ordenar la insurrección, los líderes del PSOE se plantearon qué hacer si salían derrotados. Decidieron que en tal caso negarían toda relación con la revuelta, presentándola como un movimiento espontáneo. Esto los retrata moral y políticamente, pero hay más, como explica Carrillo: "En ese momento me hubiera gustado mucho más asumir mi responsabilidad. Me parecía más gallardo y no veía en qué podían cambiar las cosas si decíamos que era espontáneo. Pero me equivocaba. Aparte de la suerte personal que hubiéramos podido correr en el momento, nuestras organizaciones hubieran sido aplastadas y no se hubieran mantenido y fortalecido tan rápidamente". Esto es una confesión en toda regla: no sólo sabían la inexistencia del tan cacareado peligro fascista, sino que creían que, incluso ante una provocación tan tremenda como la insurrección, la derecha mantendría la legalidad republicana, cuyas garantías permitirían a los socialistas defenderse legalmente (Largo Caballero, máximo líder del alzamiento, saldría… ¡absuelto por falta de pruebas!); y más aún: mantener sus organizaciones y fortalecerlas después del sangriento fracaso. Vaya miedo tenían al fascismo…

Y tuvieron completa razón en sus expectativas. La CEDA no sólo no replicó con un contragolpe sino que defendió y mantuvo la Constitución, pese a no gustarle por diversas razones, en particular su carácter no laico sino anticatólico.

Si con ingenuidad totalmente acrítica hubiéramos creído la propaganda de las izquierdas esperaríamos que, después de la contundente prueba de legalismo y moderación dada por las derechas en el poder, cesarían las acusaciones de fascismo contra Gil-Robles y la CEDA. Con lo cual repetiríamos el "ingenuo" error. Tales acusaciones se recrudecieron, si ello era posible.

¿Cuál fue, pues, el auténtico motivo de la insurrección? También lo encontramos fácilmente una vez dejamos de tomar el ruido propagandístico por una fuente digna de toda fe, como hace con dudosa ingenuidad doña Marta. Antes de imponerse por completo (empleando también la intimidación y la agresión), los partidarios de la guerra civil tuvieron que discutir con los de Besteiro. En un importante encuentro de líderes de la UGT, poco después de la derrota electoral de noviembre del 33, el besteirista Saborit alega: "¿Se trata de que hay un peligro inmediato de fascismo? Yo digo que eso seriamente no hay quien lo diga (…) Lo que ha habido en España es una coalición electoral terrible contra nosotros, no contra la República". Y le responde Amaro del Rosal: "Esta situación determina que hay que hacer el movimiento y que es favorable (…) El año 33 es favorable a la revolución. Existe un espíritu revolucionario; existe un Ejército completamente desquiciado, hay una pequeña burguesía con incapacidad de gobernar, que está en descomposición (…) Tenemos un Gobierno que no conoce la historia de España, que es el de menor capacidad, el de menos fuerza moral, el de menos resistencia. Por eso yo opino que ahora todo está propicio".

Quienes opinaban que todo estaba propicio para la revolución se impusieron sobre quienes defendían la democracia y la legalidad. No temían ningún golpe fascista, repito por enésima vez: simplemente estaban seguros de ganar. Ahí radica todo el secreto de aquella decisión histórica que abrió la guerra civil.

Pero, insistirá todavía alguno, ¿y la situación internacional? ¿Y ciertas actitudes amenazantes de la CEDA? Como queda claro a partir de lo ya visto, no fueron causas reales, sino pretextos utilizados por el PSOE para movilizar a las masas y justificar una decisión previamente tomada. Aun así, trataré también esas "amenazas" en otro artículo.

Pasqual Maragall
Cartas al Director ABC 12 Octubre 2004

Sólo en la magna fe de erratas de ese indeleble mamotreto de efemérides que es la Historia cabe apuntar o reconocer la última salida de pata de banco de Maragall cuando dijo que, en el caso o supuesto de que el PP hubiera seguido ostentando el Gobierno de la Nación, nuestros vecinos no habrían completado la reciente operación policial contra ETA.

El dislate fue de los de aúpa u órdago, tan disparatado que, el viernes pasado, tras el Consejo de Ministros, el vicepresidente segundo del Ejecutivo, Pedro Solbes, consideró apropiado, oportuno y proporcionado darle un par de estirones de orejas al presidente de la Generalitat de Cataluña.

Ergo, muy bien dados, pintiparados, los pescozones y los sopapos de Acebes, Mayor y Rajoy, ex ministros los tres del área de Interior, a quien vive obsesionado con la falsa entelequia de ser algún día el primer presidente o cateto mayor de esa ilusa República Independiente de Cataluña.

A ver si Maragall, haciendo caso a la sabia naturaleza, dos orejas por una sola muí, empieza a escuchar el doble de lo que habla.

Por favor, que alguien, adscrito o no a su cortejo, le recuerde al señor Maragall, molt honorable, aquello, de Pero Grullo, de que cada cual, llámese o no Pasqual, es esclavo de sus palabras y cada quien dueño de sus silencios.   Ángel Sáez García.   Tudela (Navarra).

La presión nacionalista obliga a suprimir la referencia a la bandera en el desfile
El ministro Bono modifica el texto del Homenaje a los Caídos ante las críticas de ERC
Los socios catalanes del Ejecutivo también creen «indignante» que haya un miembro de la División Azul en la celebración de hoy
Asociaciones republicanas ven «humillante» la presencia de los «fieles a Hitler»
El Ministerio responde que en el acto caben «todos los españoles»
La participación de un miembro de la División Azul ha indignado a republicanos, nacionalistas y oposición Bono cambia el texto del «Homenaje a los caídos» para evitar la «guerra de banderas» Malestar en EE UU por la supresión de su enseña
Las novedades, muchas de ellas polémicas, introducidas por el ministro de Defensa, José Bono, en el desfile del Día de la Fiesta Nacional han conferido una inusual relevancia a la parada militar, habitualmente exenta de tanto protagonismo como el que ha adquirido este año. Iniciativas como que un ex combatiente de la División Azul, que luchó junto a los alemanes en la II Guerra Mundial, participe en el homenaje a los que dieron su vida por España o la ausencia de la bandera de los Estados Unidos, presente en los tres últimos años, han sido motivo de controversia en las últimas semanas. Ayer mismo, Bono anunció cambios en el texto del «Homenaje a los caídos» para, según comentó, «evitar guerras de banderas».
R. L. Vargas La Razón 12 Octubre 2004

Madrid- El desfile que hoy conmemora la Fiesta Nacional será recordado durante mucho tiempo como uno de los más controvertidos de los últimos años. Las novedades introducidas por José Bono han sido objeto de discusión y polémica en las últimas semanas.

La División Azul. Sin duda, su decisión de que un soldado que sirvió en la División Azul participe, junto a familiares de las víctimas del 11-M, del accidente del Yak-42, de ETA, de periodistas asesinados, de los agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) muertos en Iraq y del GEO muerto en la explosión de Leganés, en el acto de homenaje a los que dieron su vida por España ha sido la más polémica. Los más críticos con esta decisión han sido los partidos nacionalistas catalanes, con CiU y Esquerra Republicana de Cataluña a la cabeza, e Izquierda Unida, que no entienden cómo ex combatientes que lucharon en las filas nazis durante la II Guerra Mundial pueden participar en el mismo acto al que está invitada una representación de la División Lecrerc, que liberó París de la ocupación alemana.

La bandera de EE UU. No menos discutida ha sido la decisión de no invitar a soldados estadounidenses para que participen en el desfile. El ministro de Defensa ha explicado que esta medida no supone «ni un insulto ni un desprecio» y que Washington es amigo y aliado, pero también que el Gobierno no se pone «de rodillas» ante otro país por ser «menos poderoso». Bono zanjó la polémica recordando que la presencia de la enseña americana era un gesto de «solidaridad» de España por los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Presencia francesa. La que sí estará presente será la bandera francesa. Bono ha explicado que en esta edición ha propuesto la participación de una unidad de la División Leclerc en conmemoración del 60 aniversario de la liberación de París de manos de los nazis, en la que participaron españoles.

Acudirá Maragall. Uno de los que estarán hoy en la tribuna de autoridades junto a Sus Majestades los Reyes será el presidente de Cataluña, Pasqual Maragall. Su presencia constituye una importante novedad, pues desde el año 1998, en que Jordi Pujol acudió a la Recepción Real, ningún presidente catalán asistía a los actos de conmemoración de la Fiesta Nacional. Su presencia, sin embargo, no le ha salido gratis a Maragall, que ha sido duramente criticado por sus socios de gobierno, lo que le obligó, incluso, a proponer que la bandera republicana también ondease en los actos para aplacar los ánimos de Josep Lluis Carod-Rovira.
Maragall ha justificado su asistencia afirmando que el acto «esta vez no se plantea como una afirmación prepotente del Estado español». Bono sentenció ayer en Radio Nacional (RNE) que el presidente catalán asiste al desfile porque no es como los anteriores, que eran «la victoria de media España sobre la otra media».

Ibarreche y Llamazares, no. Como es habitual, el lendakari no estará presente en Madrid. La excusa oficial es que no está de acuerdo con el carácter militar de la celebración. El líder de Izquierda Unida tampoco presenciará el desfile en la tribuna de autoridades, aunque sí asistirá a la Recepción Real. Llamazares se había planteado acudir a la parada para homenajear a los ex combatientes republicanos, pero no lo hará ante la decisión de Bono de incluir en el desfile a un «militar de la fascista División Azul».

Homenaje a los caídos. La última de las novedades que ha introducido el ministro de Defensa en el desfile ha sido el cambio del texto del «Homenaje a los que dieron su vida por España». Una de las modificaciones se refiere a la parte que hace alusión a la enseña nacional. En lugar de «No quisieron querer a otra bandera», lo que se escuchará hoy será «no pudieron servir con más grandeza» para que, según Bono, «no haya guerras a proposito de las banderas». Tampoco se dirá ya «no supieron morir de otra manera», ya que, según interpreta el ministro, «alguien podía incomodarse», en alusión al siniestro del Yak 42, por lo que se dirá «no supieron vivir de otra manera». Asimismo, también se cambia la mención al juramento, de manera que, según Bono, se haga mención a «todos los que sirvieron a sus ideales con honor», fueran los que fueran.

informe de la guardia civil
Los terroristas reunieron los explosivos del 11-M en cinco semanas y fueron entrenados por Suárez Trashorras
Agencias/Madrid ABC 12 Octubre 2004

El ex minero Emilio Suárez Trashorras, en prisión por su vinculación en la trama de los explosivos de los atentados del pasado 11 de marzo en Madrid, podría haber sido quien proporcionó a los autores de la masacre el entrenamiento necesario para manipular los detonadores y la Goma 2 Eco utilizados en las explosiones de los trenes, según se desprende de la investigación realizada por la Guardia Civil. Se concluye también que los terroristas se hicieron con 90 kilos de los explosivos utilizados en un espacio de tiempo no superior a cinco semanas.

En un documento de 39 páginas remitido a principios de junio al Juzgado Central de Instrucción número 6, que investiga los atentados, la Benemérita llega a la conclusión que Jamal Ahmidan, "el Chino" -uno de los supuestos autores del atentado, que se suicidó en el piso de Leganés-, carecía del conocimiento y experiencia necesarios para manejar las cargas explosivas tan sólo unos meses antes de los atentados, durante las pasadas Navidades.

"Los atentados del 11-M demuestran que en esa fecha ya habían adquirido la capacitación suficiente en el manejo y manipulación de detonadores y explosivos", señala el documento, que forma parte del conjunto de informes sobre los que el juez encargado del caso, Juan Del Olmo, decretó hoy el levantamiento del secreto sumarial, y fueron remitidos a la Comisión de Investigación del Congreso.

"Más que un intercambio comercial"
En este informe, la Guardia Civil analiza diversos indicios para concluir que la implicación de Suárez Trashorras con los terroristas del 11-M pudo ir más allá de un mero "intercambio comercial" de sustancias estupefacientes por material explosivo. Así, se señala que la relación del ex-minero con varios de los miembros de la célula terrorista "ha sido intensa, directa y continuada en el tiempo hasta días inmediatamente anteriores a la perpetración de los atentados".

Se dice también que Suárez Trashorras "tenía demostrada experiencia en la manipulación y manejo de los detonadores y explosivos específicos utilizados por los terroristas", por lo que se "estima posible" que fuera él quien proporcionara a los terroristas el entrenamiento necesario "entre enero y marzo de 2004".

El informe analiza detalladamente las llamadas telefónicas que se intercambiaron "El Chino" y el ex minero, destacando una realizada el pasado 29 de febrero, el día que Ahmidan fue detenido en un control de velocidad cuando bajaba de Asturias a Madrid cargando explosivo. "Si Jamal Ahmidah actuaba como 'lanzadera' -señala el informe-, la llamada a Emilio Suárez podría implicar que el mismo Emilio viajaba en otro vehículo que componía la misma expedición, y que fue avisado por Jamal al objeto de tomar las precauciones necesarias". No obstante, la carencia de información sobre la situación geográfica de los móviles del ex minero impide confirmar este hecho.

Estuvo en Morata tras su luna de miel
Otro de los datos que destaca el informe de la Benemérita es que Suárez Trashorras y su esposa, Carmen Toro -actualmente en libertad por orden de Del Olmo-, pudieron estar en la casa de Morata de Tajuña (Madrid) donde se supone que los terroristas prepararon los artefactos explosivos sólo dos semanas antes de la perpetración de los atentados.

La Guardia Civil llega a esta conclusión tras analizar las llamadas telefónicas entre Suárez Trashorras y Ahmidan, así como las declaraciones del ex minero y de su esposa sobre las diez horas que pasaron en Marid el pasado 26 de febrero tras regresar de su 'luna de miel' en Tenerife. Más tarde, unas horas después de que la pareja tomara el vuelo Madrid-Oviedo, "El Chino" recibió una llamada desde una cabina pública de Avilés.

El informe rastrea también los contactos telefónicos mantenidos entre la mujer y otros implicados en la trama, como "el Chino", Javier González Díaz 'El dinamita', su hermano Antonio Toro -también el libertad- y el usuario de un móvil cuyo titular es el inspector jefe de Avilés, Manuel García Rodríguez, de quien el informe dice que "se desconoce la naturaleza de su relación" con la pareja.

Con todo ello, el informe concluye que el papel de Carmen Toro dentro del entramado investigado "ha sido activo e imprescindible, facilitando la comunicación entre los restantes miembros de la red, posibilitando de esta manera que los terroristas pudieran obtener los explosivos necesarios para perpetrar los atentados".

El informe destaca que al menos 90 kilos de los explosivos utilizados por los terroristas podrían haber salido de Mina Conchita entre el 23 de enero de este año y el 28-29 de febrero, fecha en la que, según manifestó Suárez Trashorras, se realizó un transporte de "una importante cantidad de explosivos" desde Asturias a Madrid.

Asimismo, en el piso de Leganés también fueron halladas 14 bolsas vacías de las utilizadas para el transporte de explosivos que contienen habitualmente cada una 5 kilos de Goma 2 ECO, por lo que la cantidad de explosivo que viajó a la capital en dichas bolsas suma 70 kilos.

El informe de la Guardia Civil señala que estos hechos "implican que, en un breve espacio de tiempo, no superior a cinco semanas, podrían haber salido de Mina Conchita al menos 90 kilos de Goma 2 ECO y que, al menos, 70 de esos kilos podrían haber ido empaquetados en su bolsas originales".

Tuvo que ser personal de la mina
La "pérdida" de explosivos en tan poco espacio de tiempo y contenidos en sus embalajes originales "sólo pudo ser llevada a cabo por personal laboral de la mina", indica el Instituto Armado. Eso sí, en otro informe de la Guardia Civil del pasado mes de abril, se aseguraba que Suárez Trashorras, "trabajador bueno y
eficaz que nunca tuvo problemas con la empresa" según sus compañeros, dejó Mina Conchita el 31 de octubre de 2002 tras tres años de trabajo, consiguiendo después la jubilación por esquizofrenia paranoide. "Tras el fin de contrato, no se ha vuelto a ver por las explotaciones o sus alrededores a Emilio Suárez Trashorras", dijeron en la empresa.

Finalmente, el informe de junio hace mención a la utilización simultánea de dos números de teléfono diferentes por Suárez Trashorras, lo que según la Guardia Civil "denota la adopción de especiales medidas de seguridad por su usuario y el ánimo de dificultar su identidad en los usos a los que se destina al menos uno de ellos".

Otro de los datos del informe concluye que desde las cabinas públicas situadas frente a la Comisaría de Policía de Avilés y la más próxima al domicilio de Súarez y Toro se realizaron 21 llamadas al teléfono de Jamal Ahmidah entre el 31 de enero y el 4 de marzo.

«No podemos romper España»
Ajenos a las críticas que ha suscitado el anuncio de su presencia en el desfile militar, Ángel y Daniel, dos ex combatientes de bandos opuestos durante la Guerra Civil, piden a los políticos que pasen página y hablen de lo que realmente importa: el terrorismo
NATI VILLANUEVA ABC 12 Octubre 2004

MADRID. Ángel Salamanca, de 85 años, y Daniel Fernández, de 96, se conocieron ayer durante una comida. Ambos ignoran las críticas que ha levantado el anuncio de que Ángel, ex combatiente de la División Azul, va estar presente en el desfile militar de hoy junto con Daniel, que luchó en el bando republicano. Los dos hablan de hermandad, de la unidad de los españoles ante los temas «que realmente importan», y sonríen cuando se les informa -no sabían nada- de que Llamazares no irá al acto porque estará presente la División Azul, o que Esquerra Republicana pedirá explicaciones en el Congreso de los Diputados porque Ángel representará a la media España del 36 en la ofrenda que el Rey Don Juan Carlos -junto con las familias de las víctimas de ETA, del 11-M, del Yak- hará a los caídos, a todos los caídos por España.

Ha pasado más de medio siglo de aquellos acontecimientos y los dos hombres, los que realmente vieron a España herida de muerte, sus verdaderos protagonistas, piden a los políticos que pasen página y hablen de lo que realmente importa: el terrorismo. Pero antes de conseguirlo «tenemos que terminar la guerra entre nosotros, primero para que España progrese, y después para no arruinarla. ¿Por qué tenemos que ahondar en luchas fratricidas? Ahora hay que mirar por España. No podemos romper España», comenta el ex combatiente republicano. Ángel asiente.

Se les pregunta si han cambiado los ideales que les llevaron a luchar entonces y los de ahora. Con la complicidad que sólo pueden tener sus protagonistas -más allá de que lucharan en bandos opuestos-, ambos sonríen, como si estuvieran ocultando el tesoro de la sabiduría.

Como un río desbordado
«La guerra vino como un río que se desborda y no sabes qué camino escoger -prosigue Daniel-. La mitad de los combatientes caímos en un bando como podríamos haber caído en el otro. Aquéllo fue una guerra. Y ésa es la diferencia». Ángel, quien pasó 11 años en una prisión de Rusia después de luchar con los nacionales en la Guerra Civil, le interrumpe: «Los dos bandos luchamos por España, pero de diferentes formas. Yo creo que luchábamos por lo mismo, porque España estaba por encima de bandos. Ése es el camino por el que hay que continuar. Con la diferencia y la ventaja de que ahora este país no está en guerra».

Daniel luchó por el comunismo, una ideología que, en su opinión, «con el tiempo se ha demostrado lo que era». «¿Dónde está el comunismo ahora? -se pregunta- Todos los países comunistas votan al nacionalismo y aquí en España, con un Partido Comunista desaparecido, nos queda una persona -en referencia a Llamazares- que sólo quiere mantener su puesto». «Chupar del bote», añade Ángel.

El ex combatiente de la División Azul reincide en la idea que ha apuntado su compañero: El tiempo ha demostrado que el comunismo «no tiene base». No le falta sentido del humor: «Prueba de ello es que se puede coger a todos los comunistas de España y meterlos en un taxi», dice.

Ángel no se muestra en absoluto dolido con la polémica que su presencia en el desfile militar ha levantado por parte de las fuerzas nacionalistas catalanas. «Si ERC quiere pedir explicaciones en el Congreso, yo, y creo que muchos españoles más, le quiero pedir explicaciones de algo que es presente», como el significado de las negociaciones de Carod Rovira con ETA o el hecho de que los nacionalistas quieran «separar a Cataluña de España».

Precisamente la banda terrorista, y el terrorismo en general, es para estos ex combatientes el mayor problema que en estos momentos tiene España. «Aquí lo que hay que evitar -dice Daniel- es que ETA siga matando gente, que tenga una ambición». Bien es cierto que en cómo lograrlo surge la primera -y única- discrepancia entre los dos ex combatientes. «Si es necesario el diálogo para llegar a una paz tranquila, eso es mucho mejor que el hecho de que siga habiendo muertos en un sitio u otro». Ángel no se pronuncia, pero niega con la cabeza.

Daniel asegura que se está profundamente consternado por los atentados que el pasado 11 de marzo en Madrid acabaron con la vida de 192 personas. Sus familiares también van a estar representados en el homenaje del Rey Don Juan Carlos a los caídos. «¿Sabe lo que siento yo hoy? -comenta afligido- Estos pobres chicos de aquí, de Atocha, fueron niños y mujeres que no habían hecho nada... Porque cuando hay guerra, todo es distinto. Quiero decir que cuando uno es militar o policía y hay una guerra uno sabe a lo que se expone, y lo asume, pero ellos no habían hecho nada». En este sentido, Daniel, quien se define como «humanista», señala que «a los que hicieron eso -los atentados de los trenes- no hay que tenerles respeto ni nada».

Y lo mismo sucede, en su opinión, «con las matanzas de ETA en el País Vasco y en otros sitios. Eso tiene que terminar. Eso es lo único que pido. Que todo el mundo sea reconocido como español, como persona». A continuación, este hombre de 96 años, añade: «No se puede ir por la calle matándonos, como si fuéramos animales. Eso es criminal. España es rica, alegre y tiene inteligencias a las que hay que sacar partido».

«Sin guerras ni historias»
Ángel, quien en los últimos minutos de la conversación ha estado como ausente, abre la boca y deja que las palabras fluyan, quizá en forma de epitafio para uno y otro bando. «Las guerras sólo sirven para destruir. Los enfrentamientos entre hermanos no sirven para nada. El nombre de España está por encima de todo y por España hay que volcarse y hacer lo que haga falta, pero sin guerras ni historias».

Los dos ex combatientes son conscientes de que después del desfile militar no volverán a verse -Daniel vive en Bélgica-. Cuando se ponen de pie se estrechan la mano con la misma complicidad que demostraron antes. Además de una imagen, dejan una lección de historia «a los que se empeñan en que no haya reconciliciación».

El CGPJ acusa al Gobierno de vulnerar la Constitución para nombrar jueces afines
El informe de la Comisión de Estudios dice que la reforma dejará este órgano «herido de muerte»
La Comisión de Estudios del Consejo General del Poder Judicial aprobó ayer por tres votos a favor y dos en contra, el informe en el que el órgano de gobierno de los jueces califica de inconstitucional la iniciativa del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero que proyecta elevar a tres quintos de los vocales que componen el CGPJ la mayoría necesaria para los nombramientos de los magistrados del Tribunal Supremo, los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia autonómicos y los magistrados adscritos al CNI. El informe sostiene que esa iniciativa deja al CGPJ «herido de muerte».
El Pleno del CGPJ aprobará, previsiblemente, en su reunión de mañana el informe contra la reforma del sistema de nombramientos
J. Rodríguez La Razón 12 Octubre 2004

Madrid- Los integrantes de la Comisión de Estudios del CGPJ no entraron ayer ni tan siquiera a debatir el contundente informe elaborado por el vocal de la mayoría Javier Laorden que sostiene que la iniciativa del Gobierno es abiertamente inconstitucional. Los dos vocales de la minoría se limitaron a expresar sus críticas al hecho de que el informe hubiera llegado a sus manos después de su publicación en la prensa y a anunciar la presentación de un voto particular, habida cuenta de las severas discrepancias de fondo con la totalidad del escrito.

Por lo tanto, el informe que la Comisión elevará al Pleno de mañana quedó aprobado «por mayoría de tres quintos», según se hace constar en la nota de prensa del CGPJ, con los votos a favor de los tres vocales de la mayoría conservadora y los dos en contra de los representantes de la minoría progresista.
El informe supone un contundente varapalo a la iniciativa del Gobierno, ante la que la mayoría del CGPJ expresa «su fundada preocupación» por los equívocos con los que el Ejecutivo «ha pretendido justificar públicamente» la necesidad de la reforma.

Asegura que esa justificación parte de la premisa de que la independencia judicial está en peligro por el actual sistema de mayoría simple para nombrar a los magistrados del Supremo, los presidentes de los TSJ y los magistrados adscritos al CNI. Y ese argumento supone, para la mayoría tanto como «erosionar las bases mismas del funcionamiento del Poder Judicial», además de una «deslegitimación sobrevenida» de los nombramientos efectuados por el actual sistema, y deja al órgano de gobierno de los jueces «herido de muerte».

Tras señalar que no se reinvindica «ningún blindaje interno» del CGPJ, el informe asegura que la iniciativa gubernamental «viene a trastocar el actual equilibrio de fuerzas y a cambiar las reglas del juego a mitad de partido, «por una vía insidiosa», en uno de los aspectos más sensibles del estatuto jurídico de los jueces como es el de promociones y ascensos. El escrito recuerda que esta reforma se propone cuando el actual CGPJ, constituido en la anterior legislatura en la que el PP tenía mayoría absoluta en el Parlamento, se encuentra a mitad de su mandato.
El portavoz del CGPJ, Enrique López, aseguró, que el Gobierno «lo que quiere es controlar más a la Justicia y a este Consejo, porque lo considera como no afín».

Recortes de Prensa   Página Inicial