AGLI

Recortes de Prensa     Martes 19 Octubre 2004
ZP y la negación de España como nación
EDITORIAL Libertad Digital 19 Octubre 2004

Ni una palabra contra eta
Iñaki EZKERRA La Razón 19 Octubre 2004

IMPUNIDAD EN ANDOAIN
Editorial ABC 19 Octubre 2004

Al humo de las velas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 19 Octubre 2004

Un Gobierno con respiración asistida
Ignacio Villa Libertad Digital 19 Octubre 2004

DIÁLOGO CON EL DICTADOR
EDURNE URIARTE ABC 19 Octubre 2004

Resistirse a la extorsión
Editorial El Correo 19 Octubre 2004

BIEN DICHO, MAL HECHO
BENIGNO PENDÁS ABC 19 Octubre 2004

Del fracaso escolar de ZP
José García Domínguez Libertad Digital 19 Octubre 2004

Una mañana y dos tardes
Cristina Losada Libertad Digital 19 Octubre 2004

Linchamiento nacionalista
Editorial La Razón 19 Octubre 2004

DEL RESENTIMIENTO TRÁGICO
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 19 Octubre 2004

Profesionales del rencor
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 19 Octubre 2004

Zapatero y la finlandización de España
GEES Libertad Digital 19 Octubre 2004

Navarra sigue caminando en la Historia
Pascual TAMBURRI La Razón 19 Octubre 2004

La baba
Alfonso USSÍA La Razón 19 Octubre 2004

Detenidos siete integrantes de una célula de Al Qaida que preparaba un atentado en España
D. M./ P. M. ABC 19 Octubre 2004

Abu Fátima, un marroquí de origen vasco, es el jefe del grupo terrorista que reivindicó el 11-M
Pedro Arnuero La Razón 19 Octubre 2004

Las numerosas armas halladas demuestran que ETA aspira a formar un «ejército» vasco
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón 19 Octubre 2004

La Policía francesa busca con geólogos el dinero de ETA en la casa de Antza
FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL. PARÍS El Correo 19 Octubre 2004

RNE recupera el gallego en sus informativos regionales
Agencias / Santiago El Ideal Gallego 19 Octubre 2004

Imposición.
Nota del Editor  19 Octubre 2004

ZP y la negación de España como nación
EDITORIAL Libertad Digital 19 Octubre 2004

Aceptar que Cataluña sea considerada como una nación equivale, ni más ni menos, a negar que España lo sea—por lógica elemental, la parte no puede ser igual al todo—, o a considerar que ambas son naciones distintas. Como ZP o Carod-Rovira prefieran Zapatero ha concedido recientemente una entrevista al que siempre fuera, y sigue siendo, su diario de debida obediencia, en donde el presidente ha hecho balance de sus seis primeros meses de gobierno.

Entre los muchos desatinos que ZP vuelca en la entrevista, hay uno de tal gravedad y envergadura que, aunque sea con retraso, no debemos dejar de denunciar, pues literalmente pone en jaque al pilar en el que se sustenta nuestra convivencia política y toda nuestra Constitución: la idea de España como Nación. Así, el presidente del Gobierno abiertamente afirma que el concepto de “nación catalana” no le provoca ni “preocupación”, ni —lo que es aun más grave— siquiera “rechazo”. Vamos, que no contento con gobernar con el apoyo de los separatistas catalanes, Zapatero hace suya hasta reivindicaciones inconstitucionales tan nucleares como esta.

Aunque al presidente del Gobierno español no le cause ni preocupación ni rechazo, aceptar que una comunidad autónoma sea considerada como una nación equivale, ni más ni menos, a negar que España lo sea—por lógica elemental la parte no puede ser igual al todo— o a considerar que España y Cataluña son naciones distintas. Como ZP o Carod-Rovira prefieran.

A diferencia —y al igual— que otras autonomias, Cataluña tiene una rica y plural realidad cultural y lingüística, pero no es, ni ha sido nunca, una nación. No menos bochornoso, pues, resulta la forma en que Zapatero trata de hacernos colar semejante pulpo como animal de compañía, cuando dice “no ver diferencias entre las nacionalidades y nación”. Pues ¡ya nos dirán ustedes qué debemos opinar de un presidente de Gobierno que no sabe diferenciar cuestiones constitucionales tan fundamentales como esta!

Bien es verdad —aunque Zapatero lo silencie o lo ignore— que la utilización de “nacionalidad”, como sustantivo equiparable a la “región”, que podemos encontrar en nuestra Constitución es una afrenta al diccionario que los partidos mayoritarios cedieron a las minorías nacionalistas con tal de que se sumaran a nuestra Carta Magna. Pero la Constitución es muy clara al contraponer, por un lado, las “regiones y nacionalidades” que tienen derecho a la autonomía, y por otro “la Nación española, patria única e indivisible de todos los españoles” que integra a esas “regiones y nacionalidades”.

Verdaderamente causa sonrojo tener que explicar a un adulto —más aun si preside el Gobierno de nuestra nación— lecciones políticas tan elementales como esta. Pero que la falsa candidez del presidente del Gobierno no nos lleve tampoco esta vez a engaño, incluidos los catalanes. De españoles como ZP se podría alertar a los catalanes como Julian Marías lo hacia ya en los años 60:

“Cuando en sus conversaciones con otros españoles constaten que todo les parece bien y no encuentren objeciones que hacer, cuando todas las reivindicaciones les parezcan pocas, cuando escuchen sin pestañear y complacidos formulaciones extremadas que pongan en tela de juicio la unidad española o admitan la posibilidad de que Cataluña dejara de ser un miembro vivo de España, desconfíen. Porque a esos españoles no les importa Cataluña, y sólo quieren tener, para algún propósito menor e inmediato, la aquiescencia de algunos grupos catalanes, a los que se proponen utilizar de alguna manera”. Nosotros ahora no sabemos quien utiliza a quien, pero de lo que no nos cabe duda es que, tanto Carod-Rovira como Zp, no son de fiar ni para Cataluña ni para el resto de España.

Ni una palabra contra eta
Iñaki EZKERRA La Razón 19 Octubre 2004

No se entiende bien la indignación que está teniendo lugar estos días por parte de los cocineros vascos acusados de pagar a ETA y por parte de los propios nacionalistas contra jueces, fuerzas de seguridad, periodistas, el PSOE; contra todos menos contra el etarra que es el único responsable de esa acusación. No se entiende bien que esos cocineros no digan ni una sola palabra contra la banda terrorista, como sería de esperar en aquel que quiere hacer creer a los demás en su inocencia, ni se entienden tampoco los argumentos de quienes les sacan la cara pues apelan al atenuante del miedo (con lo cual están siendo los primeros en dar por cierta la acusación) o apelan a la mala voluntad de quienes les exigen cuentas (cuando ése es el deber de los jueces y de la opinión pública) o apelan a lo bien que cocinan los inculpados (como si saber manejarse entre fogones le eximiera a uno de toda responsabilidad en la vida, incluso del delito de subvencionar el asesinato). Quien al cielo escupe a la cara le cae y tanto esos cocineros como sus defensores están escupiendo al cielo. Ya sólo les falta hacer un manifiesto contra la mala pata de que hayan detenido precisamente a un terrorista soplón que ha destapado la cazuela de los truenos.

No se entiende bien la reacción del consejero Azkárraga que dice que ésta es «una operación contra la imagen de Euskal Herria que esos cocineros representan. O, mejor dicho, se le entiende demasiado bien. Azkárraga sí que es «una operación contra la imagen de Euskal Herria» con esa cara permanente de cabreo que se le ha desencajado totalmente desde la detención de la cúpula de ETA. Esa noticia no le ha sentado bien ni a él ni a ninguno de los nacionalistas con rostro público. Hay cosas que no pueden disimularse y lo que percibe el ciudadano vasco en esa gente y en los medios de comunicación que controla es una evidente falta de alegría ante la buena noticia de que hoy, es más difícil que ayer que ciertos paisanos seamos asesinados.

Luego está el miedo, claro. El miedo a secas o mezclado con el odio hacia quien habla porque ese testimonio humilla. Y está también el miedo mezclado con la soberbia de no callarse, de no admitirlo y opinar «a favor del diálogo» para vivir sin problemas. Fernando Savater ha escrito estos días con nitidez la palabra «cobardes». Tiene razón. La vasca es una sociedad de cobardes. Y lo peor es que además pretende pasar por la más valiente de España y del Universo universal. Si algo tiene de bueno la «rara» reacción de esos cocineros es que evidencia el miedo que tienen. Ahora se empieza a entender Euskadi. Se entiende por qué está solo el amenazado. Ellos han retratado la siniestra «omertá» vasca, el silencio mafioso que, sin pudor, se exige al mundo como consigna, la pieza que faltaba del puzzle, lo que la sonrisa campechana, sana, inocentona y gastronómica tiene de careta de una sociedad miserable, triste y enferma.

IMPUNIDAD EN ANDOAIN
Editorial ABC 19 Octubre 2004

TANTO el PP como el PSOE han interpretado el asalto y la ocupación del Ayuntamiento de Andoain como el primer episodio de una campaña de presión de la izquierda proetarra. La pasiva actitud de la Consejería de Interior -la Ertzaintza tardó más de tres horas en llegar al Consistorio, cuando la ocupación ya había finalizado- se agrava de esta forma al haber omitido no sólo una reacción inmediata frente a un delito flagrante, sino también una contundencia ejemplar que habría servido de aviso para el futuro. Las excusas del consejero Balza por el retraso de los efectivos, si fueran ciertas, acreditarían una incompetencia insuperable para dirigir la seguridad ciudadana en el País Vasco y, sobre todo, una pésima organización territorial de la Ertzaintza, incapaz de desplegarse con rapidez en una localidad como Andoain. Si son falsas, su gestión en este caso no sólo se trataría de una burla a la opinión pública, sino un pésimo indicio de por dónde pueden ir los acontecimientos si la izquierda abertzale inicia una escalada de agresiones. La duda oscila entre la negligencia y la complicidad, pese a que la situación es propicia para golpear a ETA con más dureza que nunca.

En el asalto al Ayuntamiento de Andoain, el Ejecutivo nacionalista de Vitoria pudo haber demostrado que sus buenas palabras sobre la defensa de las instituciones democráticas le mueven a los hechos. Por un planteamiento parecido, el ministro del Interior, José Antonio Alonso, concedió a Balza un incremento de la plantilla de la Ertzaintza, poniendo punto final a una negativa constante de los Gobiernos del PP, más que razonable a la vista de lo sucedido. La denuncia judicial depurará las responsabilidades penales de este acto filoterrorista, pero la denuncia política hecha por el PSOE -que gobierna en Andoain- y el PP debe poner en evidencia al nacionalismo una vez más. De nada sirven las condenas del tripartito de Vitoria a toro pasado si no existe una firme voluntad de no tolerar más actos delictivos como este descarado allanamiento. Ahora, aun cuando evite el próximo, será difícil discernir si lo habrá hecho por convicción democrática o por simple lavado de imagen.

El nacionalismo ha hecho su elección de prioridades y de socios de su proyecto, aunque haya dirigentes socialistas que se pronuncien como si no fuera así. Ni el PNV ni el Gobierno del lendakari Juan José Ibarretxe pueden reclamar la presunción de inocencia política en sus relaciones con la izquierda proetarra. Desde luego, no en Andoain.

Al humo de las velas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 19 Octubre 2004

Un grupo de más de 200 personas pertenecientes a Batasuna y otros grupos ilegales irrumpieron a eso de las once de la mañana del sábado en el Ayuntamiento de Andoain. Rompieron la puerta del salón de plenos y un centenar de ellos se instalaron allí con sus pancartas, mientras el resto hacía las veces de público en la plaza del pueblo, frente a la Casa Consistorial ocupada.

Los asaltantes se enseñorearon del Ayuntamiento durante una hora, el alcalde llamó en cinco ocasiones a la Ertzaintza. Hacia las dos menos cuarto, dos horas y tres cuartos después de la ocupación, 105 minutos después de que los radicales se hubieran marchado, una furgoneta de Atestados paraba en la plaza para levantar acta de lo sucedido. La Brigada Móvil no llegó a ser vista en ningún momento.

Sí estuvo, en cambio, la prensa. Weegee, el gran reportero gráfico de sucesos del periodismo norteamericano, un Calabor neoyorquino, interceptaba los mensajes policiales y ocasiones hubo en las que llegaba al lugar del crimen antes que los chicos de Homicidios. Hoy, el procedimiento no es tan heroico. Los asaltantes convocan a los medios y los periodistas acuden, dispuestos a cumplir disciplinadamente con su función social de notarios de la realidad y con lo que esperan de ellos los convocantes y protagonistas del hecho informativo.

Los periodistas llegaron y la Ertzaintza no. La base de la brigada móvil está, según la guía Michelin a 79 kilómetros de Andoain, 70 de los cuales discurren por autopista, 49 minutos de trayecto desde que se recibe el aviso y sin rebasar el límite de velocidad. Quizá para otra ocasión sea más práctico avisar a los antidisturbios de Logroño, que esperar a que los responsables políticos de la Policía Autonómica activen el dispositivo de intervención con la celeridad adecuada. El Departamento de Interior progresa, aunque no sabemos si adecuadamente. «No saben ustedes lo que es tardanza», tendría que haber dicho su portavoz. Y recordar a continuación que el 11 de enero de 1997 se recibió una llamada denunciando que la Librería Lagun, entonces situada en la donostiarra plaza de la Constitución, estaba siendo atacada con tapas de alcantarilla y cócteles molotov. La Ertzaintza llegó cinco horas y media y un ataque después, cuando los borrokas ya se habían ido.

Los responsables políticos de la Policía autonómica aceptan críticas por el hecho de que entre Durango y Andoain «se tarde exactamente lo que se tarda», lo cual es, en primera instancia, una tautología y, en segunda, un dato intranquilizador: si un grupo de un centenar de individuos puede disponer de más de una hora de impunidad en el cinturón de San Sebastián y la policía va a seguir llegando al humo de las velas o al humo de los cócteles, la kale borroka tiene aún mucho futuro por delante.

Un Gobierno con respiración asistida
Ignacio Villa Libertad Digital 19 Octubre 2004

No hay que engañarse. Estamos ahora mismo inmersos en una situación política artificial. Nada es lo que parece. Este Gobierno vive o, mejor dicho, sobrevive enchufado a la respiración asistida de la propaganda. Desde el principio el Ejecutivo Zapatero se encuentra permanentemente asistido por un inmenso aparato de propaganda. Ese aparato no tiene su sede principal en la Secretaría de Estado de Comunicación sino los muchos medios de comunicación del Grupo Prisa.

¿Estrategia? Muy sencilla. Dibujar un panorama, un horizonte que nada tiene que ver con la pura realidad. Esa maquinaria mediática se empeña en plantear un escenario en el que el Gobierno Zapatero vive inmerso en un "mundo feliz". ¿Problemas? Ninguno. ¿Errores? No existen. ¿Incapacidad? No se conoce. En resumen, todo funciona a la perfección. ¡Qué maravilla! Mira que sufrir los españoles ocho años de gobiernos del PP y no enterarnos donde estaba la felicidad. Al final hemos tenido que esperar a que llegara Zapatero y lo suyos para aterrizar en un paraiso político donde todo el mundo es bueno. Todos menos el Partido Popular. ¡Por supuesto!.

El problema surge cuando para mantener esta maquinaria de propaganda política tienen que inventar la realidad unas veces, mentir descaradamente otras y fabricar historias inverosímiles el resto. Hay no obstante algunas cuestiones que son francamente escandalosas. Por ejemplo llama la atención "la contraprogramación " que se está haciendo sobre los atentados del 11 de marzo. Ante el estado de opinión, cada vez más importante, de que hay mucho que investigar sobre los atentados de aquellos días, se ha convertido en cotidiano que en el diario El País aparezcan historias que no se sostienen con ningún dato real cuando no son, sencillamente, mentiras flagrantes. Pero aquí nada importa. Mantener al Gobierno ZP a cualquier precio se ha convertido en la consigna general. Y en esas están.

No hay que engañarse. Estamos ahora mismo inmersos en una situación política artificial. Nada es lo que parece. Y el Gobierno que se obsesiona en ofrecer una imagen de estabilidad y modernidad vive angustiado por una carencia total de gestión. El Ejecutivo Zapatero ha cumplido seis meses de inoperancia, pero lo peor es lo que comenzó siendo una estrategia política pasó más tarde a ser un juego y en estos momentos se creen -sin tapujos- sus propias mentiras. ¿Cuál será el proxímo paso?.

DIÁLOGO CON EL DICTADOR
Por EDURNE URIARTE ABC 19 Octubre 2004

Este PSOE que insiste en atribuir nostalgias franquistas al PP no tiene reparos en mostrar su comprensión hacia uno de los grandes dictadores que quedan en el planeta. La nostalgia franquista del adversario, la supone; su simpatía castrista, la exhibe. Porque, no nos engañemos, y, sobre todo, que no se engañe la izquierda más evolucionada, los nuevos gestos del Gobierno hacia Cuba y su nulo entusiasmo para defender a los políticos europeos expulsados de la isla, forman parte de lo mismo, de la dificultad de la izquierda para rechazar con claridad esta dictadura. En ocasiones como ésta podemos comprobar lo tramposo que puede ser el tan manipulado concepto de diálogo. Tanto, que comienza a dejar de servir para lo que se inventó en democracia, para la llamada a la tolerancia hacia las ideas discrepantes, pero entre demócratas y sobre ideas democráticas, que es lo que se les ha olvidado a muchos. Ya estábamos cansados de escuchar llamadas al diálogo con los terroristas, y ahora resulta que también es progresista dialogar con algunos dictadores. Porque este Gobierno ha proclamado que va a dialogar con la dictadura cubana, porque «quiere ser, otra vez, interlocutor de todos los sectores políticos y sociales», es decir, de los representantes de la dictadura igual que de los disidentes. Eso sí, Rodríguez Zapatero ha dicho que no comparte «la política de derechos y libertades de Castro», nueva denominación, al parecer, de la represión, con la que el presidente ha delatado sus dificultades para colocarse en el lado del rechazo sin matices de esta dictadura.

Los guiños a la dictadura cubana me parecen escandalosos, pero también sorprendentes, y eso que hace no tanto tiempo, a fines de los noventa, tuve la oportunidad de observar una fotografía de Castro orgullosamente exhibida en el despacho de un político socialista. Pero llegué a pensar que la simpatía por las dictaduras comunistas era cosa del pasado, que al menos la izquierda socialdemócrata había hecho una completa reconversión en ese terreno. Pero no, parece que estamos donde estábamos, en la distinción entre dictaduras de derechas y dictaduras de izquierdas, o en la preeminencia del concepto de izquierda sobre la democracia misma.

Los sorprendidos hubiéramos debido prestar más atención a la persistencia de algunas actitudes, como la descalificación constante de los opositores cubanos, porque son de derechas, o esa distinción entre la extrema derecha y la izquierda a secas como la que practicaba ayer mismo una corresponsal de la nueva televisión de ZP delante de unos manifestantes de dudosa fe democrática. «Fíjense en la pluralidad de la sociedad estadounidense», decía, «hoy se ha manifestado aquí la extrema derecha a favor de la Biblia, y de Bush, y ahora la izquierda pacifista». A muchos les ocurre lo mismo con Cuba, que les cuesta reconocer a la extrema izquierda mientras ven «talibanes» (Rafael Estrella) provocadores y extremistas entre quienes combaten la dictadura.

Resistirse a la extorsión
Editorial El Correo 19 Octubre 2004

La comparecencia de los cocineros Juan María Arzak y Pedro Subijana ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, en calidad de imputados como consecuencia de las declaraciones realizadas por un presunto miembro de ETA, discurre por el cauce establecido en nuestro ordenamiento constitucional. El conocimiento público de las acusaciones vertidas por el presunto terrorista ha generado estos últimos días una honda inquietud y una polémica que ha llegado a vulnerar tanto el principio de presunción de inocencia como la racionalidad precisa para valorar un asunto tan delicado cuando éste, además, está en manos de la Justicia. A ella corresponderá adoptar las decisiones que considere oportunas y, por de pronto, resulta significativo que, tras la declaración prestada por los dos restauradores, no optó por tomar ninguna medida cautelar. Es también a la Justicia a la que corresponderá evaluar la verosimilitud y, al final, la fuerza probatoria de lo manifestado por alguien que dice haber extorsionado y obtenido fruto de su acción.

El denominado 'impuesto revolucionario' constituye a todas luces la fuente principal de financiación del terrorismo de ETA. Es además un mecanismo de extorsión doblemente atroz, porque obliga a su víctima directa a abonar un canon por su seguridad y por la de los suyos que se convierte en amenaza para la integridad física y la libertad de miles de conciudadanos. Es cierto que tanto la sociedad como la propia jurisprudencia han contemplado hasta ahora el pago del impuesto terrorista con la comprensión que suscita la angustia vivida por cualquier persona objeto de tan vil chantaje. Pero la comprensión humana ante tal estado de necesidad no puede en ningún caso llegar al extremo del beneplácito, del consentimiento o de la simple indiferencia. La distancia que separa el sometimiento de la propia voluntad ante una amenaza ineludible de la colaboración con banda armada puede resultar muy tenue, y siempre requerirá que quien claudica frente a la extorsión demuestre fehacientemente que no tuvo otro remedio.

En España existe un Estado de Derecho que ofrece a todo ciudadano la posibilidad de defenderse del acoso violento, de optar libremente por la defensa de sus ideas o de su dignidad personal, y también de negarse a la extorsión terrorista. Es esto último lo que demanda la memoria de tantas personas asesinadas por ETA, algunas de ellas precisamente por resistirse a este tipo de extorsión. Sería un cruel sarcasmo que hoy, cuando la sociedad hace tiempo que dio la espalda a ETA y comenzó a enfrentarse al terror, cuando la opinión pública ve posible y cercano el final del terrorismo, su amenaza cobrara nueva fuerza de la mano de la extorsión económica. No hacer caso al requerimiento de ETA podrá ser más difícil que someterse a su chantaje. Pero, en estos momentos de éxitos policiales en la lucha contra el terrorismo, los propios extorsionados deben saber que ésa es la manera de acabar definitivamente con ETA. De lo contrario, el rescate que paguen por su tranquilidad servirá para financiar el asesinato de otros seres humanos.

BIEN DICHO, MAL HECHO
Por BENIGNO PENDÁS, Profesor de Historia de las Ideas Políticas ABC 19 Octubre 2004

ÚLTIMAS perlas del semestre socialista. Companys, a beneficio de inventario. La División Azul, un día desfila y al siguiente devuelve la cruz. Prejuicio antiamericano, sólo si gana Bush. Medidas anticlericales, bajo (falso) pretexto de cumplir con la Constitución. Postura «equidistante» en Cuba entre democracia y dictadura: ¿será posible? Una Comisión que no busca la verdad. Un Gobierno que dice una cosa y hace otra o -sencillamente- no hace nada... Cruje la madera del edificio social, menos sólido tal vez de lo que aparenta. La tormenta viene de casa, aunque retumba el eco de los truenos de fuera. España se defiende más o menos bien de las naderías que se dicen postmodernas y supera, incluso con «notable», el discreto nivel que el tribunal de la Historia universal exige en estas primeras convocatorias del siglo XXI. Sin embargo, de puertas adentro, salen a pasear viejas querencias, fantasmas colectivos, chantajes y oportunismos varios. Es el momento de hacer examen de conciencia. Tenemos muchas cosas positivas: una razonable sociedad de clases medias; la Monarquía parlamentaria y sus instituciones; la despensa medio llena y las cuentas en orden si no las maneja el pródigo de turno. ¿Qué nos falta? Educación, sobre todo; tradición cívica y liberal; densidad moral; vertebración territorial. ¿Qué nos sobra? Dogmatismo e intransigencia. Mentiras interesadas. Doble lenguaje. Mala intención de unos cuantos resentidos. ¿Qué podemos hacer? Aquí y ahora, pensar en voz alta para hacernos cargo del problema. Siempre, ser muy exigentes con las élites que orientan el rumbo de la sociedad española. Orteguianos al fin, sabemos que casi todo depende de la excelencia de los que mandan.

La política es retórica, explica Maquiavelo. Pero no vale faltar a la verdad porque se degrada la moral cívica, esto es, el sentimiento de esas buenas gentes «que suben y bajan la cuesta de los días», como el personaje de Alejo Carpentier. Cumplen en la «polis» una función capital: moderar los excesos y equilibrar la balanza social. Dejan de cumplirla cuando pierden el sosiego y la confianza. Su perfil es muy definido: más honrados que sutiles; mejor informados que formados; tenaces, pero no valientes. Se les ve inquietos, a veces desquiciados, por razones políticas, económicas y socioculturales. Empezamos por el principio. Es verdad que cierta desilusión acerca de la democracia constitucional ha prendido en toda Europa: el Estado de bienestar renquea, la partitocracia no tiene límites y el ruido mediático transmite la impresión de furia colectiva. Todo se exagera, pero el efecto es el mismo que si fuera verdad inconcusa. La gente habla mal de los políticos y sus eternas discusiones, aunque -por suerte- todavía no habla bien de las alternativas inaceptables. Mucho cuidado con hacer el juego a los agitadores. El terrorismo (enemigo existencial, no sólo adversario) explota las contradicciones, como decían aquellos libros de marxismo rancio. Es preciso practicar una sabia pedagogía de la libertad, predicar mucho con el ejemplo y atraer a las generaciones jóvenes que flotan en el aire liviano del helenismo decadente. Todo lo contrario de lo que ofrece un Gobierno de corte radical, bajo disfraz superficial de cortesía, que deriva de un lenguaje romo, sin aristas, soporífero en sentido literal. Muy peligroso, porque hace imposible cualquier debate racional.

El llamado «buen talante» contribuye generosamente a la causa del malestar. Primero y principal, porque alimenta la deslealtad de los nacionalistas. Cualquier país del mundo estaría orgulloso de su éxito. Pero aquí no podemos estar contentos, porque el complejo sistema autonómico no ha servido para darles gusto. Reconocemos privilegios y nos tragamos ofensas y desplantes: tampoco es suficiente. Nos nos dejan tener sentimientos comunes: la ciudad se rompe, escribe Platón, cuando el mismo suceso llena de alegría a unos y de indignación a otros. En ello estamos. ¿Qué más podemos hacer? La irritación nubla la conciencia recta de la realidad: la España actual es un éxito, no es un fracaso. A ver si nos aclaramos: un ultranacionalista no es de izquierdas, sino acaso de extrema derecha. Porque la perversión del lenguaje político no sale gratis: los nacionalistas defienden el pasado imaginario desde una perspectiva contraria a la Ilustración, al positivismo, al despliegue de la soberanía popular y de la igualdad ante la ley en el Estado constitucional. Los modernos somos nosotros y no ellos. En lugar de hablar con claridad, el propio presidente del Gobierno asume la tesis de Cataluña como nación y se pregunta (¿ingenuamente?) por la diferencia entre nación y nacionalidad. Respuesta: véase cualquier manual de Derecho constitucional, curso primero, capítulo preliminar, donde explica que «autonomía no es soberanía». La sociedad española seguirá teniendo paciencia, pero no podemos defraudar una y otra vez la expectativa de una solución convincente.

Como es natural, el 11-M y sus secuelas favorecen el desasosiego. La sociedad, lo mismo que la naturaleza, tarda en reaccionar después de un cataclismo. Lo sabe Flaubert mejor que nadie, cuando recrea -en «La educación sentimental»- el estado de estupidez general en la Francia de 1848: «personas inteligentes quedaron idiotas para toda su vida». Paradoja suprema: desde aquel día maldito, defensores del multiculturalismo se afanan por echar la culpa al Islam radical. Algunos partidos siguen a lo suyo, sin comprender que la descalificación del adversario tiene un límite infranqueable en el interés general de España. La Política debe triunfar sobre el sectarismo y el Estado ha de funcionar para beneficio de todos. Sabemos que toda Europa corre peligro, pero resulta que las bombas más dañinas explotan en Madrid. ¿Por qué somos el país más vulnerable? ¿Cómo aceptar que el partidismo sin medida desarme la fuerza coactiva del poder público hasta el punto de hacerla inservible? Menos mal que, por ahora, nos libramos del chantaje en forma de secuestro que se impone en el infierno de Irak, aunque conocemos a fondo su versión doméstica, no menos sanguinaria. Siempre acaba mal: si no se cede, como hizo Blair, llueve el reproche social; si se negocia, a la manera inteligente de los italianos, los rehenes liberados hunden en la miseria moral a toda esa gente admirable que tanto luchó (y tanto rezó) a favor de una causa humana y patriótica.

Otras desgracias afligen a una sociedad que padece de ansiedad, apenas oculta bajo la anestesia del centro comercial, la barbacoa del fin de semana o la pantalla gigante del megacine suburbano. ¿Pueden muchos ciudadanos decir lo que piensan sobre la inmigración descontrolada o les van a cerrar la boca con una bofetada dialéctica? Los creyentes, notable mayoría, ¿tienen que aceptar con mansedumbre que sus creencias sean objeto de desprecio mientras se jalea el derecho, a veces razonable, de todas las minorías? Si nadie se ocupa de luchar en la batalla de las ideas, ¿no acabaremos en manos de extremistas y demagogos? Sería, cómo no, un desastre, pero «sobre todo» sería una estupidez. Porque contamos con una clase media estupenda. Antes sólo tenía principios morales. Goza ahora también de una prosperidad aceptable: como decía Tocqueville, posee bienes suficientes para desear el orden pero insuficientes para desatar la envidia. Son gentes moderadas por naturaleza. Saben que el Estado constitucional ha situado a España a la altura de los tiempos y procuran mostrar su orgullo sin recelos ni histrionismo. No lo dicen porque no se atreven, pero desean que alguien despierte su ilusión política adormecida. Les gustaría creer en el Partido Socialista, aunque no sea el suyo, como uno de los pilares del sistema, pero se sienten engañados por el doble juego de las palabras y los hechos. Oigamos al mejor de los nuestros: «cada cual es hijo de sus obras». ¡Bien por Don Quijote!

Nación y nacionalidades
Del fracaso escolar de ZP
José García Domínguez Libertad Digital 19 Octubre 2004

Siendo Rodríguez culiparlante por la circunscripción de León y Mister X secretario general del GAL, la responsable de Relaciones Internacionales del PSC me explicó muy seria: "El Estado puede matar". Sin embargo, fueron sus palabras, y no el Leviatán, las que casi provocaron que cayese redondo en el acto Juan Carlos Girauta, el otro privilegiado que asistía a aquella lección magistral de Derecho Político. Cualquiera que tenga el Bachillerato sabe que el Estado se define como la organización jurídica que detenta el monopolio de la violencia legítima. El concepto canónico, como se ve, no coincide exactamente con la doctrina que propugna la que fuera eurodiputada del PSOE durante dieciséis años. Pero, claro, es preceptivo haber superado el Bachillerato para albergar conciencia de tal heterodoxia.

Aquel día ya empecé a sospechar que el drama estaba servido. Mas lo cierto es que me precipité en el augurio. Porque entonces, únicamente se estaba cocinando, y aún habrían de pasar veinte años hasta que nos lo presentaran en el mantel. Ahora, sabemos que los chefs, todos formados en la escuela de Ferran Adrià (Fernando Adrián para los amigos de infancia en su barrio de Hospitalet), condimentaron el pastel durante los ochenta en la Facultad de Derecho de la Universidad de León.

Se antojaba empeño imposible superar en excelencia académica a la vieja Universidad de Cervera ("Lejos, muy lejos de nosotros la funesta manía de pensar", rezaba su lema). Pero ya anunciara Juan de Mairena que no existe nada que no sea definitivamente empeorable. Y para demostrarlo, ahí están los licenciados de la primera promoción surgida de ese templo del saber. Ahí está el aventajado alumno José Luis Rodríguez, con un título bajo el brazo y sin saber cuál es el significado de término "Nación".

Así, preguntaba ayer esa víctima de la masificación escolar: "¿Cuál es la diferencia entre nacionalidad y nación?" Pues mire, don José Luis, como decía un Premio Nobel del que nunca le he oído hablar, es la misma que hay entre estar jodido y estar jodiendo. Porque la diferencia se llama soberanía. Sí, soberanía, eso por lo que se levantó contra la República su llorado Companys. Soberanía, eso por lo que intentó una invasión armada por Prats de Molló su ignorado Macià. Soberanía, eso por lo que se sentaron a comer un arrocito con gambas Carod Rovira y Mikel Antza. Soberanía, eso que le quiere birlar su cuate Pasqual Maragall. La soberanía, conviene que lo sepa, es el único atributo que da sentido a la palabra "Nación". Y si lo busca en el diccionario ya que no se enteró cuando se lo explicaron en la Facultad, descubrirá lo que significa. Soberanía: autoridad suprema del poder público sobre un territorio y sus habitantes. Es la soberanía, Rodríguez, la soberanía. ¿No cayó esa pregunta en el examen de Constitucional cuando hacía primero?

ZP en El País
Una mañana y dos tardes
Cristina Losada Libertad Digital 19 Octubre 2004

La ignorancia puede resolverse, si no en dos tardes, en treinta, pero la autocomplacencia basada en el falseamiento de la realidad, tiene peor remedio, si es que alguno El presidente del gobierno, nos informaban sus entrevistadores de El País el domingo, acumula papeles y carpetas en su mesa de despacho. Lástima que en ninguno de esos documentos se explicara cuál es la diferencia entre una nación y una nacionalidad, con lo que, cualquier día, la soberanía nacional, que reside en el pueblo español, se pondrá a subasta. Pena que no aclararan tampoco cuáles son los valores que conforman la identidad europea, que la igualdad de la mujer no es cuestión de equivalencia numérica, y que el cenit histórico de la extensión de los derechos, que el presidente llama "de la ciudadanía", no se alcanza con la equiparación de las uniones homosexuales al matrimonio.

Puede que estas lagunas que puso de manifiesto la mañana de la entrevista, consigan rellenarse en dos tardes, que era lo que iban a necesitar para ponerlo al día en economía. Pero hay otros agujeros más insondables. En ningún momento declaró el presidente que el esclarecimiento del mayor atentado terrorista de nuestra historia, el del 11-M, sea una prioridad de su gobierno. Todo lo que sobre el atentado quiso decir, aparte de asegurar que ahora hay más medios para combatir el terrorismo "internacional", es que va a presentarse a la Comisión por sus "convicciones democráticas". Unas convicciones que sólo salieron a la luz, curiosamente, cuando se aprobó la comparecencia de Aznar.

Pero Rodríguez no sólo oculta ese "detalle" y el hecho de que su partido pusiera todas las trabas a la creación de la Comisión y a sus investigaciones, sino que, además, hace de su comparecencia un hito histórico: una de sus "iniciativas irreversibles", esas que ningún gobierno futuro podrá echar abajo. La propaganda manda sobre la verdad, como suele ocurrir. Y con parecido talante alardea de otra: que ningún gobierno se atreverá a enviar tropas españolas al extranjero sin pasar por el parlamento, cuando sabe que el apoyo a la intervención en Irak se debatió en múltiples ocasiones en las Cortes y que de haberse sometido a votación el envío de tropas, se hubiera aprobado, ya que el PP contaba con mayoría absoluta.

De la entrevista se colige que ningún problema perturba el horizonte mental del presidente. Puede resucitar ZP aquello de "España va bien". Con Marruecos, las relaciones son excelentes y con Argelia también, a pesar del giro español en la cuestión del Sahara, giro que no dice en qué consiste, aunque lo sospechamos: adiós al referéndum de autodeterminación. Pero ese cambalache se llama llegar "a un acuerdo". Con Estados Unidos, todo a pedir de boca, pese a la retirada de Irak, pues "la sinceridad es el mejor valor de la amistad" y no hay como decirle a las claras al amigo que lo traicionas, y exhortar a los demás a hacerlo, para que te quiera. La crisis de los astilleros se solucionará a gusto de todos y por eso ha tenido que ser la Xunta de Galicia, y no el gobierno central, la que recurra las sanciones de la UE. Y así en todo.

La ignorancia puede resolverse, si no en dos tardes, en treinta, pero la autocomplacencia basada en el falseamiento de la realidad, tiene peor remedio, si es que alguno.

Linchamiento nacionalista
Editorial La Razón 19 Octubre 2004

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, ante el que ayer prestaron declaración dos de los cuatro cocineros implicados por la confesión de un etarra en el pago del llamado «impuesto revolucionario» a ETA, dejó en libertad a los restauradores José María Arzak y Pedro Subijana, aunque decidió mantenerles bajo la calificación de imputados en el caso.

El secreto sumarial decretado por el magistrado impide conocer el contenido de las declaraciones de ambos cocineros, y saber si han negado o aceptado las acusaciones efectuadas por el etarra, aunque el hecho de mantener su calidad de imputados podría indicar que las cosas no están todavía claras y el horizonte judicial de Arzak y Subijana no está tan despejado como podría dar a entender la ausencia de medidas cautelares en su puesta en libertad. Los otros cocineros deberán igualmente prestar declaración, aunque en calidad de testigos, pues el activista de ETA que les denunció ante la Justicia no llegó a confirmar que habían pagado el precio de la extorsión, pero sí que les envió sendas cartas pidiéndoles dinero.

Desde LA RAZÓN hemos sostenido que no puede haber justificación válida para ceder ante el chantaje terrorista y pagar el «impuesto revolucionario» a los extorsionadores de la mafia etarra, pues no es lícito admitir que unos puedan pagar su tranquilidad a cambio de poner en manos de los asesinos medios para seguir matando a otros. Con todo, hay que entender la situación de miedo que se vive en la sociedad vasca, donde hasta su consejero de Justicia se preguntaba ayer si «el Estado está en condiciones de asegurar la integridad física de las personas que se niegan a este chantaje». Una declaración inadmisible, sobre todo porque procede de una autoridad que tiene la obligación de restablecer la legalidad burlada por la mafia terrorista y garantizar los derechos esenciales de los ciudadanos. Pero antes que cumplir con sus deberes como parte del Estado, a los nacionalistas del PNV les preocupa más «el linchamiento» que supone ver a sus cocineros en el juzgado. Lejos de entender que si están allí es por causa exclusiva de ETA, porque un terrorista preso lo declaró formalmente ante un magistrado, ven fantasmas «de fuera» y «motivos políticos» donde no hay otra cosa que un comportamiento moralmente reprobable y la evidencia de que el Gobierno vasco no hace todo lo que podría para acabar con ETA.

Los cocineros tienen derecho a sentir miedo, a ese «no querer hablar de política» para evitar convertirse en uno de los miles de héroes anónimos que viven allí bajo la dictadura del terror y se saben objetivo de la banda y de sus cómplices, sin pagar el chantaje ni ceder ante el credo separatista. Los códigos legales contemplan el «miedo insupurable» como eximente, como motivo para que no tengan que hacer frente a un flagrante delito de colaboración con banda armada, aunque lo cierto es que nunca puede haber justificación para alimentar económicamente a quienes luego usarán ese dinero para cometer atentados.

DEL RESENTIMIENTO TRÁGICO
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 19 Octubre 2004

LA vicepresidenta asistió a la conmemoración de Companys ante el despliegue de la bandera republicana. Se escandaliza mi amigo Ramón de que nadie haya denunciado la ausencia de la nacional y tiene razón: la insensibilidad a la que estamos llegando es la mejor prueba de la desmoralización colectiva, pero de todos modos no sé si habría sido un mayor ultraje para la roja y gualda haber presidido una ceremonia tan siniestra.

De la «reposición» de Companys ha salido la iniciativa de reivindicar la honorabilidad y la inocencia de los condenados por los tribunales franquistas. Al margen de que sería obligatorio revisar los procesos en cuestión, ya que las razones políticas y la condición de vencidos nunca podrían justificar a quienes hubieran cometido asesinatos, yo personalmente me siento históricamente inútil. Yo, como otros muchos, me comprometí en los años sesenta con la política de reconciliación. No fue fácil. No fue gratis. Se llevó a cabo a contrapelo. Como deben ser hechos estos actos. Ahora tenemos que asistir a unas operaciones motivadas por el resentimiento y la venganza. Que se cuide Santiago Carrillo, que tanto admira a ZP. Corre el peligro de que se le caigan encima de la cabeza los cascotes de Paracuellos que, por lo que se ve, es cuestión que sigue abierta desde el punto de vista de las responsabilidades. Y, puestos ya a investigar, habría que averiguar quién eliminó -post mortem- del escalafón de catedráticos de Instituto a Antonio Machado; quiero decir que si desde la izquierda hicimos todo lo que pudimos por cerrar las heridas de la guerra civil los que procedíamos de la derecha, ¿por qué políticos que han pertenecido siempre a la derecha no le aconsejan al nieto del capitán Lozano que deje de envenenar la vida pública española?

SALIÓ hace un año el libro de César Vidal sobre las checas de Madrid y fue criticado por algunos como si se tratara de un ajuste de cuentas. Tan faltos de criterios están algunos en este punto que ni siquiera son capaces de valorar lo que es una investigación histórica. Ahora habrá que leer el que nos anuncia sobre Paracuellos. Por mi parte recomiendo que se alterne con la lectura del libro de relatos de Serrano Poncela titulado «Un olor a crisantemos».

EN seis meses los socialistas siguen acumulando disparates. No de gestión, que sería lo más disculpable, sino relacionados con el sistema democrático mismo. No soportan la división de poderes. No pueden aceptar que los jueces sean mayoritariamente conservadores y que eso se traduzca en las asociaciones corporativas y, por tanto, en el Consejo del Poder Judicial. Así que el Ejecutivo utilizará a fondo al legislativo para castigar al judicial. Ni rastros de vergüenza democrática. Todo para el Partido. El Estado al servicio del Partido. La Nación es pura retórica y, además, peligrosa cuando está reñida con los intereses del Partido. A no ser de que se trate de la Nación catalana o vasca. Por cierto, ZP ha dicho que no ve ninguna diferencia entre «nacionalidad» y «nación» catalana. ¿Tan indocumentado puede ser? Como hay que suponer que alguna vez se lo habrá explicado Pascual Maragall, debemos concluir que estamos ante una muestra más de cinismo. No la más grave de todas. ¿Acaso no sigue Zapatero hablando del Pacto Antiterrorista cuando todos sabemos que éste es allanado diariamente al negociar el PSOE con el PNV? Y no sería eso lo peor. Me temo que alguien este buscando en el diezmado organigrama al sustituto de Balza con el que pactar. En ese punto pasaríamos del resentimiento a la tragedia.

Profesionales del rencor
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 19 Octubre 2004

EL EJERCITO francés y el alemán, otrora encarnizados enemigos, no sólo cada dos por tres participan conjuntamente en maniobras militares sino que protagonizan actos comunes de desagravio e incluso de fraternidad. Pero algunos de los que alaban esa voluntad de entendimiento, allí donde reinó la ferocidad más extrema, llegan hasta la quejumbrosa teatralidad histérica del aspaviento indignado si en España los octogenarios contendientes de la guerra civil se funden en el abrazo de la reconciliación.

Aquí, los profesionales del rencor necesitan mantener vivo el espíritu guerracivilista porque de ello depende seguir siendo los voceros oficiales del odio cainita. Único protagonismo que su mediocridad les permite asumir, si bien a veces obtienen no poca influencia social y rentabilidad política. ¡Qué no hemos escuchado por la invitación institucional a un viejo soldado de la División Azul para los actos del 12 de octubre! Tanto rencor no parece normal pero precisamente por su desmesura permite comprender, en el actual contexto, los excesos reivindicativos de la Generalitat respecto a Companys y la incapacidad de cierta izquierda para entender la irresponsabilidad de no encarar una autocrítica de la revolución de 1934 —mojón que marca el verdadero comienzo de nuestra contienda civil— en los frentes de Asturias y Cataluña.

Con abrumadora solvencia, Pío Moa, sufriente héroe de la libertad de expresión raptada por pusilánimes mandarines universitarios, trata estos temas en su reciente libro 1934. Comienza la guerra civil, prologado por Stanley Payne. La tesis en sí no es seminal, pues con anterioridad Gerald Brenan había calificado la insurrección de 1934 como la primera batalla de la contienda, e incluso yo, modestia aparte, le urgí varias veces a Moa para que enfocara sus reflexiones desde ese ángulo que, también es cierto, él había desbrozado limpiamente. ¿Tanto sectarismo invade a la izquierda para no aceptar un debate honesto al respecto? ¿Temen perder el monopolio del victimismo hábilmente explotado, empezando por el nietísimo? ¿O es que no se consideran competentes para discutir serenamente con Moa en los foros adecuados y no les queda otra opción que escurrir el bulto y acuchillarlo desde las páginas de sus plataformas mediáticas?

Este es el problema. Mientras la acobardada universidad cerraba filas temerosa del arrumbamiento de los mitos guerracivilistas que ha avalado, ha tenido que ser un outsider de personalidad instintivamente honesta, cabal y tan rica como la del gallego Pío Moa, enjuto y entrañable cascarrabias, quien se encare con la España consciente de su nombre y de su historia y de aparecer a estas horas como analista responsable de ese puñado de experiencias comunes, crueles, anacrónicas, estremecidas y sombrías que jalonan nuestro siglo XX. Sin embargo, el libro —pese a su inmediato contagio político, pese a su fe vehemente, pese a su ingenuidad latente—, escrito en el corazón de la madurez que guarda aún los desgarros de una juventud difícil y ferozmente herida en el alma, debe entenderse como la voluntad de evitarle a esta otra juventud de hoy la desazón que el autor vivió. Porque es en el fondo un canto contra la fealdad revanchista, contra la tristeza irremediable de la imperfección cainita, toda vez que por debajo del lenguaje profesional late el afán desesperado de la española fraternidad.

Política exterior
Zapatero y la finlandización de España
GEES Libertad Digital 19 Octubre 2004

Zapatero persigue una España finlandizada sin ningún rubor o reparo. Ahí está el reiterado ejemplo de Marruecos donde el gobierno socialista está dispuesto conceder lo que sea necesario para intentar adormecer a nuestro vecino Es difícil explicar cuál es la visión internacional del gobierno zapatero. Faltan todos los recursos intelectuales para encontrar una explicación plausible. No obstante hay dos elementos que comienzan a perfilarse como subyacente a todas las decisiones e ideas que ha estado manejando el actual gobierno de Zapatero en estos sus primeros seis meses en el poder.

En primer lugar nada se puede entender si no se tiene en cuenta el punto de partida de este gobierno. Y no se trata que arrancase gracias al impacto de los atentados del 11 de marzo en Madrid, sino de que el PSOE de Zapatero se ha crecido sirviendo de paraguas de dispares y disparatados colectivos sociales que a veces rayan en la marginalidad o la confrontación abierta al sistema. El PSOE de Zapatero se diferencia del PSOE de González en que no arrastra a sus votantes en pos de un proyecto político constructivo, sino por simbolizar un frente global de rechazo a la actuación del Gobierno de Aznar. De ahí que para mantener contenta a su base social, desestructurada y con pocos o casi ningún elemento en común más que la frustración y el revanchismo, Zapatero tenga que blandir continuamente la bandera del antiaznarismo. Porque eso es su cimiento colectivo, el odio y la ambición de venganza.

En segundo lugar, el otro elemento que explica las actuaciones del gobierno neosocialista de Zapatero es su visión de que la fuerza no resuelve nada, ni siquiera frente a un agresor. Más que un gobierno sesentayochero, que sería lo lógico dado su furibundo antiamericanismo, es un gobierno flower power, que sólo ve y quiere ver lo querubínico de la vida internacional.

Durante los años de guerra fría el término "finlandización" se empleó por parte del mundo occidental, esto es, de los países de la OTAN, para denunciar la permanente tentación de Finlandia de intentar apaciguar y contentar al oso soviético evitando toda cuestión que le pudiera irritar. Autocontención y autocensura para preservar un remedo de libertad.

Pues bien, Zapatero persigue una España finlandizada sin ningún rubor o reparo. Ahí está el reiterado ejemplo de Marruecos donde el gobierno socialista está dispuesto conceder lo que sea necesario para intentar adormecer a nuestro vecino y principal fuente de problemas; pero también se ha visto frente a la Cuba de Castro, o la Venezuela de Chávez, ambos dictadores a los que se elige como interlocutores válidos antes que adoptar una posición de firmeza y defensa de la libertad. No todo es tercermundismo, en cualquier caso, también se finlandiza respecto a la Francia de Chirac.

En cualquier caso, esta España menguada y finlandizada puede que sea sólo el resultado no buscado por el Gobierno de manera deliberada, sino, y sería aún más triste, por su dejadez, desinterés y desidia hacia los asuntos internacionales. Pues otro de los rasgos de Zapatero es su total subordinación de la agenda internacional a la política doméstica. Política doméstica, por lo demás, basada exclusivamente en contentar a la extraña coalición de radicales que le aupó al gobierno.     GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

Navarra sigue caminando en la Historia
Pascual TAMBURRI La Razón 19 Octubre 2004

Durante tres décadas el debate político navarro ha estado centrado en una sola cuestión. Durante tres décadas se ha gobernado y se han hecho cosas –antes peor, ahora mejor– y se ha consolidado la identidad foral, pero el debate político fundamental, el de las ideas, el de los principios, el de las propuestas de fondo, ha estado lastrado por una rémora del siglo XIX: el nacionalismo vasco.

No cabe duda de que en torno al nacionalismo han surgido gravísimos problemas concretos –la división totalitaria de la sociedad navarra, la tribalización de la cultura, la permanente oferta/chantaje de anexión y, no por último, el crimen terrorista–. Tampoco hay que ocultar que los partidos que nos han gobernado, con la excepción del tripartito estrepitosamente fracasado, han sabido afrontar esta gama de problemas, y que el resultado está firmemente asentado en la realidad y en la voluntad democrática de los navarros. Pero estos tienen derecho a saber que hay otros muchos problemas, otros muchos debates abiertos, otras muchas decisiones políticas, sociales y culturales; y que el nacionalismo no puede condicionar eternamente la vida de esta comunidad en la que es irremisiblemente minoritario.

Por eso es importante entender las reiteradas manifestaciones del presidente del Gobierno de Navarra en los últimos meses y más en las últimas semanas. Al hilo del debate político desatado por la propuesta imprecisa de reforma constitucional de Rodríguez Zapatero, y también en el contexto de la vida interna de Unión del Pueblo Navarro, Miguel Sanz viene expresándose en dos sentidos complementarios: es hora de cerrar, en lo relativo a Navarra, el debate que el nacionalismo vasco planteó en la Transición; y es hora de dedicar todas las energías de nuestra gente a construir la Navarra del siglo XXI, ahorrándonos para siempre la nostalgia de un pasado que nunca existió.

La primera parte del mensaje tiene una expresión clara y simbólica: si se abre el debate constitucional, y si en esa situación es posible hacerlo, es hora de librar a los navarros del yugo de la Disposición Transitoria Cuarta, que merma, y no enriquece, sus libertades. En todo caso, con o sin reforma constitucional, debe quedar claro, desde hoy y para siempre, que Navarra ya ha decidido su camino y que los navarros, españoles por derecho propio, son mayores de edad y no necesitan tutelas especiales. Claro es que, aunque UPN ya ha hecho con creces su parte histórica en ese proceso, al PSOE le queda completar o confirmar la suya, disipando las dudas que las actitudes y los encuentros de ayer y de hoy pueden despertar.

Hecho esto, queda lo importante. Lo realmente importante, lo que afecta y preocupa a los navarros, más allá del debate interno sobre una identidad que sólo unos pocos discuten. Los navarros se enfrentan a una Europa abierta, a un mundo globalizado y a una sociedad cada vez más diversificada. No es un problema, no es un peligro, no es un riesgo, salvo que se afronte con miedos carcas y con la mirada puesta en épocas pretéritas o en mitos fantasmagóricos. La Navarra del siglo XXI es ya la Navarra de los ciudadanos, porque son estos el centro de las atenciones y de las decisiones; y se ha hecho posible, así, una Navarra económicamente próspera y llena de bienestar, aun con muchas cosas por mejorar. Pero ese resultado no ha sido fruto de la casualidad, porque sólo evitando el enrocamiento en la querella identitaria se ha podido pensar en el porvenir, y construirlo. La prosperidad es resultado del trabajo de los navarros, de decisiones acertadas de quienes han gobernado la comunidad a diferentes niveles, pero, ante todo, es resultado de una decisión colectiva de rechazar desde 1978 la opción alternativa que se nos ofrecía.

Navarra no puede detenerse tampoco ahora. No puede detenerse, por supuesto, donde ya decidió no detenerse, y por eso es bueno liquidar los flecos de una Transición ya felizmente terminada. Tampoco puede detenerse en su excelente situación actual. Económicamente, Navarra deberá ser innovadora y competitiva, aún más, si no quiere perder su posición de vanguardia en España. Es en nuestro sistema educativo, entre otras cosas, donde se prepara hoy la Navarra necesariamente flexible y vigorosa de dentro de una década. También en nuestras infraestructuras, en nuestra energía y en nuestras comunicaciones. Socialmente, Navarra tiene una sociedad civil vital y fecunda, que exige a sus políticos y es bueno que lo haga; no hay que mirar con desconfianza las peticiones de pluralismo, que son síntoma de riqueza. Por el contrario, hay que construir un auténtico pluralismo social, en el cual quepan todas las opciones, sin ninguna concesión a la corrección política de unos y de otros, sin ningún recelo, sin ningún prejuicio ni ninguna maledicencia miope. Y es hora de abrir, como se pide ya a voces, el debate sobre la subsidiariedad, sobre el estímulo a la iniciativa social como opción preferente a la acción directa de la Administración. En ese debate, por cierto, UPN tiene mucho más que decir que nadie.

Se habla mucho en estos tiempos, de nuevo, de centros, de izquierdas y de derechas. Hablan, sobre todo, los que con ideas del siglo XVIII quieren que volvamos al XIX o a la peor parte del XX. Lo único cierto, para los navarros de a pie, es que hay un «centro» de debate social, caracterizado por la agenda política, social y económica que acaba de sugerirse. En ese centro, con libertad y con moderación respetuosa, hay que fijar también el debate político. Pero que esto suceda tiene dos premisas: la exclusión definitiva de las coacciones violentas y exteriores, y la aceptación de la diversidad sin la renuncia de cada uno y de cada partido a sus convicciones más profundas. Hay que abrir el debate político real, con el realismo que ha caracterizado a los navarros en la historia, y hay que hacerlo así. Podrán decirse muchas cosas de Miguel Sanz, pero no que no esté haciendo precisamente esto.         
Pascual Tamburri es doctor en Historia y vicepresidente de la Fundación Leyre

La baba
Alfonso USSÍA La Razón 19 Octubre 2004

El problema, aún siendo de la máxima gravedad, no es la prohibición de entrada en Cuba del diputado Moragas y dos parlamentarios holandeses. El problema es la complicidad permanente de la Izquierda española con un sátrapa depurador y asesino. Oír a Trinidad Jiménez descargando todas las culpas sobre el diputado expulsado sin atreverse a rozar a la figura del dictador cubano produce asco. Asco, doña Trini, tan simpática, tan dialogante, tan desvencijada de equilibrio, es decir, tan desequilibrada en la ética. Lo mismo se puede decir de la señorita Pajín, la número dos del Ministerio de Asuntos Exteriores, que ya ha aprendido que la capital de Austria es Viena, la de Portugal, Lisboa y la de Finlandia, Helsinki. Que La Habana era la capital de Cuba lo sabía antes de recibir sus nuevas y altas responsabilidades.

Lo grotesco es que el portavoz de Exteriores en el Congreso de los Diputados, un tal señor Estrella, reúna en el diputado expulsado Moragas la culpa de torpedear la apertura en las relaciones entre la Unión Europea y el carcelero de Cuba. Lo inaudito es que un individuo que se hace llamar Gaspar Llamazares opine que el de Cuba es un régimen ejemplar y que Moragas es un provocador. Lo inconcebible es que todavía cuente Fidel Castro con las simpatías de los medios de comunicación españoles afines al Gobierno socialista, que son muchos y poderosos. Lo escalofriante es que tengamos embajadores que son comisarios políticos, como es el caso de Carlos Zaldívar, que incumple con premeditación y chulería una de sus fundamentales obligaciones. Asistir a un representante del pueblo español con todos los medios diplomáticos y consulares. Este nuevo Máximo Cajal nos la puede armar gorda.

Lo lacerante es que nadie se acuerde en la Izquierda española del poeta Raúl Rivero y de los centenares de ciudadanos cubanos encarcelados en Cuba por delitos de opinión. Para la Izquierda de España el delito de opinión en una dictadura comunista es merecedor de la peor condena. Es más, si Raúl Rivero es torturado, la Izquierda española cerrará los ojos y aprobará en silencio la práctica de la tortura. Todo menos criticar o alzar la voz en contra de su héroe. Todos estamos contra el boicot norteamericano impuesto a Cuba. No se castiga a Castro, que lo desea, sino al pueblo cubano, que lo padece. Pero ese boicot no justifica el endurecimiento de una dictadura férrea y criminal. Y menos aún que al criminal se le ofrezca ayuda, comprensión, abrazos y simpatías.

El problema no es Moragas, ni su expulsión de tierra cubana, ni el desprecio de un régimen a un representante del pueblo español. Tampoco el desdén de un embajador español que actúa de comisario político del Partido Socialista y de Fidel Castro, simultáneamente. El problema es la baba. El imparable manantial de baba que surge de la Izquierda española cuando mira hacia La Habana. Una baba que se renueva y fluye, y que sólo se secará cuando desaparezca por ley natural su adorado asesino.

Detenidos siete integrantes de una célula de Al Qaida que preparaba un atentado en España
De la misma célula formarían parte islamistas radicales que, en estos momentos, se encuentran presos en distintas cárceles de la geografía española
D. M./ P. M. ABC 19 Octubre 2004

MADRID. Siete magrebíes -cinco argelinos, un marroquí y un ceutí- fueron detenidos en la tarde-noche de ayer en las provincias de Madrid, Almería, Málaga y Valencia en el curso de una operación ordenada por el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, contra el terrorismo islámico. Los arrestados formaban parte, según fuentes de la investigación, de una célula que se había asentado en España y que estaba ya preparando un atentado, y es considerada como de una «gran importancia» en la lucha contra las redes de Al Qaida.

Sobre sus intenciones, la Policía, que considera a los detenidos como muy violentos y peligrosos, está a la espera de terminar todos los registros para comprobar si los criminales contaban ya con el material para cometer la acción terrorista. Igualmente, se busca en los registros documentación sobre posibles objetivos de la célula desmantelada.

La operación, que comenzó a gestarse hace cuatro meses, ha sido llevada a cabo por agentes de la Comisaría General de Información del Cuerpo Nacional de Policía. De la célula desarticulada forman parte, además de los detenidos, activistas islámicos que se encuentran presos en estos momentos en distintas cárceles españolas. Al cierre de esta edición, el operativo policial continuaba abierto y no se descartaba la posibilidad de que se procediera a nuevas detenciones en las próximas horas o días.

Musulmanes residentes
Según el Ministerio de Interior, la red contra la que se ha actuado está compuesta «por musulmanes residentes en España que en su mayoría han pasado por distintos centros penitenciarios». Los detenidos, según las mismas fuentes, habían mantenido contactos desde hace varios meses con muchos otros elementos islamistas en otros países europeos, Estados Unidos y Australia.

Los magrebíes arrestados, hasta el cierre de esta edición, son Smail Latrech, argelino apresado en El Ejido (Almería); Alí Omar «Jelloul», detenido en Gandía (Valencia); Djamel Merabet, argelino detenido en Málaga; Mourad Yala «Abu Anas», argelino detenido en Cabañuelas (Almería); un individuo sin documentación, conocido como «Mehdi», al parecer también argelino, detenido en la misma localidad almeriense; Ahmed Mohamed Ahmed, nacido en Ceuta y detenido en Madrid, y Magid Mchmacha, marroquí detenido en Almería.

Según fuentes de la Audiencia, Nacional uno de los arrestados podría ser un antiguo confidente del Centro Nacional de Inteligencia, aunque esta circunstancia no ha sido confirmada por fuentes operativas.

Relaciones con el 11-M
En medios policiales se descarta por ahora que los detenidos tuvieran relación directa con el núcleo central de la célula del 11-M, aunque no descartan que en el curso de la investigación futura se desvele algún dato en este sentido. No hay que olvidar que los terroristas que causaron la matanza de Madrid han tenido presencia en Andalucía, constatada en la localidad de Albolote (Granada).

Precisamente, en una cárcel española está detenido «Abu Dadhah», acusado de ser uno de los máximos responsables en Europa de la red que dirige Osama bin Laden con la misión de reclutar a mujahidines para la «guerra santa», así como la de proveer medios económicos con los que financiar a activistas. En los últimos meses, funcionarios de prisiones han denunciado la actividad cada vez más intensa de los presos islamistas en los centros penitenciarios.

Abu Fátima, un marroquí de origen vasco, es el jefe del grupo terrorista que reivindicó el 11-M
Es uno de los principales ideólogos de las nuevas redes en torno a Al Qaida y aún no se conoce su rostro
Pedro Arnuero La Razón 19 Octubre 2004

Madrid.- Abu Fátima «El Magrebí» podría ser asimismo, según han afirmado a LA RAZÓN fuentes expertas en terrorismo árabe, el principal responsable del documento estratégico de Al Qaida publicado el pasado mes de noviembre donde se decía textualmente que: «Tendremos que aprovechar las elecciones (del 14 de marzo) en España: aguantará como mucho dos o tres ataques antes de verse forzada a abandonar Iraq. Si continúa, el partido socialista lo utilizará a su favor como lema electoral».

Este documento fue hallado por los servicios secretos noruegos en una página web árabe, y elegía directamente como objetivo a España como destino de inminentes atentados por ser el «punto más débil en la cadena de aliados de EE UU». De ser ciertas estas suposiciones, Abu Fátima sería el supuesto ideólogo o autor intelectual del 11-M. El mismo que diseñó una estrategia «yihadista» clara: cometer atentados indiscriminados contra la población civil antes de las elecciones para favorecer un cambio de Gobierno, y así provocar la retirada de las tropas españolas de Iraq.

Los atentados de Madrid fueron revindicados en primer lugar por las Brigadas Abu Hafs Al Masri, considerada más que una organización terrorista como una especie de «cajón de sastre» de los grupos asociados a Al Qaida. A través de su líder Abu Fátima, las Brigadas son las encargadas de marcar la estrategia, objetivos y revindicar los atentados, incluso aunque no hayan sido financiados o diseñados por la propia dirección de Al Qaida. Las Brigadas empezaron a operar tras la guerra de Afganistán y luego trasladaron su dirección militar a Iraq, bajo el «paraguas» del jefe terrorista palestino de origen jordano Abu Musab Al Zarqawi. Después del 11-M, se ha escindido en pequeñas células autónomas por toda Europa y dependen directamente del «número dos» de Al Qaida y máximo líder de la Yihad Islámica, el egipcio Ayman Al Zawahiri, conocido como «el Doctor».

De hecho, el hecho de usar el jefe de las Brigadas de Abu Hafs el apodo Abu Fátima, no es casual, ya que es uno de los alias del propio Ayman Al Zawahiri. Por otro lado, Abu Fátima pudo ser quien encargase a la célula de apoyo logístico de Al Qaida en la Península Ibérica, encabezada por dos de los suicidas del comando Leganés, «El Chino» y «El Tunecino» que fuesen al norte de España a comprar los explosivos en un principio para los «hermanos musulmanes» de Italia, Holanda y Francia.

El actual responsable de las Brigadas de Abu Hafs fue adiestrado durante los años noventa en campos terroristas de grupos asociados de Al Qaida en Filipinas, encabezados por Abu Sayaff. También se cree que dirigió algunos de ellos en Indonesia, bajo la dirección de la Yemaá Islamiya, la organización terrorista vinculada a Ben Laden responsable del atentado de la discoteca de Bali con 202 muertos, y los de Yakarta contra el Hotel Marriot y la Embajada de Australia. Por otra parte, cabe destacar que la División Contraterrorista del FBI, por ahora, sólo conoce su apodo de guerra pero no ha logrado identificar su rostro.

Las numerosas armas halladas demuestran que ETA aspira a formar un «ejército» vasco
La Policía francesa registró dos «zulos» en los que había material de guerra y de falsificación
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón 19 Octubre 2004

Madrid-La gran cantidad material que ha sido encontrado en los «zulos» descubiertos en la operación que, gracias a la Guardia Civil, se ha desarrollado en Francia y España contra el «aparato de logística», suficiente para armar a cientos de «comandos», demuestra, según fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN, que ETA nunca ha renunciado a montar grandes ofensivas terroristas contra España y que, si no lo ha hecho, ha sido gracias a la eficacia de las Fuerzas de Seguridad.

En este sentido, se recuerda que documentos de la banda que obran en poder de la Justicia acreditan que los pistoleros se atribuyen un papel de «gendarmes» para garantizar la «irreversibilidad» de los acuerdos que, eventualmente, pudieran «firmar» con el Gobierno español para lograr la independencia del País Vasco. ETA siempre ha mantenido que, en ese momento, daría una tregua, pero sin entregar las armas. Sería, según su teoría, el embrión del «ejército» vasco, controlado, desde luego, por ellos.

Aunque la actual situación de debilidad por la que atraviesa la organización criminal hace impensables situaciones como las descritas, el fanatismo de los pistoleros les lleva a creer que algún día alcanzarán esa «victoria» y por eso almacenan tantas armas (tenían casi 600) y explosivos (unos 1300), en una cantidad absolutamente desproporcionada a su capacidad operativa actual.

Los «zulos» de ETA que fueron registrados ayer en Francia, en las localidades de Saint Pierre de Irube y Urrugne, son los que fueron localizados el pasado día 13 en los que, tal y como adelantó LA RAZÓN en su edición del día siguiente, fueron descubiertas numerosas armas y material para la falsificación de documentos.

Con la ayuda de geólogos, continuaba ayer la búsqueda, en el caserón de Salies de Bearn, en el que vivían los cabecillas etarras Miguel Albizu y Soledad Iparraguirre, del «zulo» en el que presumiblemente se esconde el dinero que la banda ha robado a empresarios españoles mediante el chantaje terrorista conocido como «impuesto revolucionario».

En el «zulo» de Saint Pierre de Irube han sido hallados 25 kilos de dinamita, un lanzagranadas anticarro, 61 pistolas, 17 fusiles de asalto, 29 armas largas y cortas de diferentes calibres, 170 cargadores para fusiles de asalto, 23.000 cartuchos de munición, 30 temporizadores, así como documentación sobre antiguos pistoleros de ETA y sobre el manejo de distintas armas de guerra. Asimismo, ha sido encontrado material para fabricar documentos falsos y sellos de diferentes servicios administrativos españoles y franceses. En Urrugne, han sido localizados 30 morteros artesanales tipo Jotake, 20 fusiles de asalto, 29 subfusiles tipo Uzi, 32 armas cortas de diverso calibre, 68.000 cartuchos, 48 granadas, documentación sobre fabricación y uso de material militar, un juego de imanes para fijar las bombas lapa en los bajos de los coches y 50 detonadores.

La Policía francesa busca con geólogos el dinero de ETA en la casa de 'Antza'
El inventario definitivo de los zulos localizados totaliza 561 armas de fuego, lo que constituye el mayor arsenal jamás intervenido a la organización terrorista
FERNANDO ITURRIBARRÍA/CORRESPONSAL. PARÍS El Correo 19 Octubre 2004

La Policía francesa busca, con ayuda de geólogos expertos en la exploración del subsuelo, el dinero de ETA en la casa de Salies de Béarn en la que fueron detenidos los presuntos dirigentes y responsables de sus finanzas Mikel Albisu, 'Antza', y Marixol Iparragirre, 'Anboto'. Los investigadores han finalizado el inventario de los zulos descubiertos en el País Vasco francés que arroja la cantidad de armas de fuego más alta intervenida nunca en los arsenales etarras.

Sin llegar a tener un pleno convencimiento, la Policía Judicial francesa abriga la fundada sospecha de que el caserón 'Soubré' esconde el denominado 'tesoro de guerra' de ETA, el secreto mejor guardado de la organización. Hasta ahora había creído que las reservas monetarias se encontraban en 'Txori', el zulo habilitado en los cimientos de la casa de Saint Pierre d'Irube, pero en la inspección de esa instalación subterránea no se halló dinero en metálico.

Los esfuerzos de los investigadores se centran en la casona de Salies de Béarn donde los sistemas de detección geotécnicos ya permitieron localizar a primeros de mes 21.000 euros en un bidón enterrado en la finca. Bajo la dirección de la juez antiterrorista Marie Antoinette Houyvet, una de las dos magistradas encargadas del caso, los equipos especializados regresaron ayer a la casa-granja para proseguir su peinado a fondo con la esperanza de localizar el escondrijo con la 'caja fuerte' de ETA.

Cuaderno de contabilidad
En el interior de la vivienda, la policía gala ya encontró un cuaderno en el que 'Antza' tenía anotada la contabilidad de los aparatos bajo su responsabilidad. Un primer análisis del documento ha aportado una estimación de la cuantía del gasto representado por el funcionamiento de las diferentes estructuras clandestinas que, según fuentes policiales galas, no se acerca a los 100.000 euros mensuales avanzados por algunos medios.

Dos semanas después de la 'Operación Santuario', los investigadores han concluido el registro exhaustivo de los zulos subterráneos de Saint Pierre d'Irube, Urrugne y Briscous. El inventario definitivo incluye material suplementario encontrado en las mismas instalaciones pero que no se había contabilizado en una primera inspección ocular ya que se encontraba embalado en cajas cerradas.

Según una nota del Ministerio de Interior español, en Saint Pierre d'Irube se confiscaron 25 kilos de dinamita industrial marca Titadyne, robada en polvorines franceses, un lanzagranadas anticarro, 61 pistolas, 17 fusiles de asalto y 29 armas largas y cortas de diferentes calibres. También había 170 cargadores para fusiles de asalto, 23.000 cartuchos de munición y 30 temporizadores. Además, se halló documentación sobre antiguos militantes, manuales de instrucción militar, material para confeccionar documentos falsos y sellos de diferentes servicios administrativos españoles y franceses.

En el zulo de Urrugne fueron intervenidos 30 morteros de fabricación propia Jotake, 20 fusiles de asalto, 29 subfusiles tipo Uzi y 32 armas cortas de diversos calibres. El recuento incluye 48 granadas, 50 detonadores y 68.000 cartuchos. Por último, se halló documentación sobre fabricación y uso de equipamiento militar, material para falsificar documentos de identidad y un juego de imanes como los que se emplean para fijar las bombas-lapa a la carrocería de los automóviles.

Vigilancia policial
El registro, culminado ayer, del almacén de Briscous añade 106 subfusiles tipo MAT-49, 22 fusiles de asalto Cetme, 28 armas cortas, 10.000 cartuchos, 351 cargadores y abundante documentación. Las tres viviendas han quedado precintadas y retenes policiales vigilan sus accesos, bloqueados con gruesas cadenas cerradas con candados.

El inventario total y global suma 561 armas de fuego: 346 subfusiles, 81 fusiles y 134 armas cortas. Es el mayor arsenal de este tipo incautado en la historia de ETA. El recuento definitivo incluye 238 granadas, 30 morteros artesanos Jotake, un lanzagranadas y dos misiles portátiles antiaéreos de fabricación rusa. La cantidad de sustancias explosivas ronda los 1.300 kilos: 1.015 de clorato, 60 de azufre, 40 de aluminio en polvo y 175 de dinamita Titadyne. Por último, se han confiscado 56.000 euros y 48.640 dólares estadounidenses.

Pedro Piqueras presidió ayer el comienzo de las emisiones
RNE recupera el gallego en sus informativos regionales
Agencias / Santiago El Ideal Gallego 19 Octubre 2004

Radio Nacional de España comenzó a emitir a las 12.25 horas de ayer toda su producción de las emisoras de la comunidad en idioma gallego, iniciativa que de forma simbólica presidió el director de RNE Pedro Piqueras.
Piqueras, acompañado de la directora territorial de RNE en Galicia, Celia Díaz, anunció en el Club Internacional de Prensa de Santiago que la totalidad de la programación de la emisora estatal en Galicia pasaría a emitirse desde ayer en gallego.

El estatuto
Según el director de la cadena de radio, “es un deber moral con los ciudadanos de Galicia, una demanda del personal de la emisora y así lo establece también el Estatuto de Radio Televisión Española”.

Pedro Piqueras recordó que la emisora estatal ya había emitido gran parte de su producción gallega en esta lengua en la época en la que Manuel Lombao dirigió RNE en Galicia, hace ahora 20 años.

Deber moral
“Se trata -afirmó- de recoger aquel testigo y de atender la sensibilidad de todos los gallegos con una mayor presencia del idioma en toda nuestra programación para exponer de una manera exponencial los más íntimos sentimientos de la lengua”. El director de RNE anunció que está previsto que en próximas fechas “las máximas estrellas” de la emisora acudan a Galicia para realizar desde esta comunidad sus habituales programas de la cadena.

Celia Díaz destacó que la emisión en gallego de toda la producción de Radio 5 Todo Noticias en Galicia “es, sobre todo, un deber moral con la sociedad gallega, circunstancia que coincide plenamente con la sensibilidad de la nueva dirección de RNE y RTVE”.

Imposición.
Nota del Editor  19 Octubre 2004

Que Radio Nacional de España imponga el gallego por que "es un deber moral con los ciudadanos de Galicia", es un atropello al sentido común y a los derechos constitucionales de los ciudadanos españoles.

La declaración de que "es una demanda del personal de la emisora" es sumamente significativa, pues implica que todos ellos están ahí por la simple y discriminatoria condición de que son gallego-hablantes, por encima de cualquier otra valoración profesional.
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