AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 21 Octubre 2004
Vuelve la capucha
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 21 Octubre 2004

ZAPATERO Y EL NACIONALISMO
Editorial ABC 21 Octubre 2004

¡Fueron los fascistas!
José García Domínguez Libertad Digital 21 Octubre 2004

Zapatero abre las puertas al Plan Ibarretxe
EDITORIAL Libertad Digital 21 Octubre 2004

Mártires
Tomás CUESTA La Razón 21 Octubre 2004

Sindicalismo nacionalista
Juan BRAVO La Razón 21 Octubre 2004

Un paso atrás
María San Gil Libertad Digital 21 Octubre 2004

Frívolo e irresponsable
Ignacio Villa Libertad Digital 21 Octubre 2004

La sombra de ETA sigue proyectándose sobre el 11M
Lorenzo Contreras Estrella Digital 21 Octubre 2004

Es que no respetan ni a Zapatero
Luis María ANSON La Razón 21 Octubre 2004

¿HASTA DÓNDE LA LOCURA
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 21 Octubre 2004

LAMARI, PROBLEMA DE FONDO
Darío VALCÁRCEL ABC 21 Octubre 2004

Información y terrorismo
José Javaloyes Estrella Digital  21 Octubre 2004

José Alcaraz, premio López de Lacalle
Rubén MÚGICA La Razón 21 Octubre 2004

Los «cómplices» de ETA
Carmen GURRUCHAGA La Razón 21 Octubre 2004

Garzón y el primer agujero negro del 11-M
Isabel Durán Libertad Digital 21 Octubre 2004

Los «emires» instruían militarmente a internos radicales en el patio de A Lama
V. R. ABC 21 Octubre 2004

Dos ciudadanos galos permiten arrestar a un etarra en el centro de Francia
FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL. PARÍS El Correo 21 Octubre 2004

 

Moda política
Vuelve la capucha
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 21 Octubre 2004

Lo catastrófico no es sólo que en Cataluña vuelvan a aparecer los encapuchados, las amenazas, los graves insultos, la toma violenta de las aulas. También lo es que algunos medios de comunicación no lo reflejen, o lo reflejen de un cierto modo. El terrorismo pasó por Cataluña disparando a profesores, matando industriales, ex alcaldes, ancianas. Y la prensa, al explicarlo asépticamente (que es la forma más séptica de explicar la violencia) miraba en realidad hacia otro lado para que el lector hiciera lo propio.

Pero ni siquiera mereció asepsia informativa la víctima que había osado alzar su voz contra la inversión de la diglosia que se estaba fraguando. Entonces ya no se miraba hacia otro lado, sino que se contextualizaban el secuestro y el disparo, se estudiaba a la víctima con lupa, se le pintaba como a un provocador, se invertía la culpa. Lean el prólogo de Lo que queda de España. En aquel feroz inicio de los ochenta, el segundo atentado contra nuestro editor lo cometieron un puñado de periodistas, algún escritor abotargado, una bandada anónima de cuervos cuya actitud tuvo la virtud de demostrar que jamás habían defendido la libertad sino simplemente otra forma de opresión. No en balde habían linchado años atrás a Solyenitsin tras su paso por el programa de Iñigo. La dignidad les da urticaria.

Ahora van los violentos a por Paco Caja, porque violencia es lo que hubo en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona. Violencia sobre las cosas y violencia sobre las personas, de momento en forma de insultos, amenazas y coacciones. Con capucha. Van a por él para aleccionar a todos los demás. Caja preside la entidad que se ha atrevido a acogerse a la tutela de los tribunales para denunciar que la Ley de Política Lingüística no se aplica en Cataluña. Y encima los tribunales le han dado la razón.

Para que regrese la normalidad, nadie debe criticar ciertas cosas y todos deben dar, cuando convenga, muestras de adhesión. Adhesión desde la derecha o desde la izquierda, pero adhesión. Para que regrese la normalidad, los descontentos han de seguir desfilando en silencio hacia otros pagos, como siempre, y absolutamente nadie puede obstaculizar la toma de las conciencias, que exige la puesta de universidad y escuela al servicio de la causa. Para que regrese la normalidad, no se hablará de lo ocurrido.

Los encapuchados conminaron a Caja a marcharse de Cataluña, le acusaron de ser enemigo de Cataluña y le reprocharon traer a la Universidad a "fascistas" como Aleix Vidal-Quadras, Fernando Savater y Gotzone Mora. Se impone el silencio o la extrema discreción de los medios para que la estrategia opere según lo esperado. Que Caja se largue. Que Convivencia Cívica Catalana entienda lo que hay. En último extremo, si hay que comentar el asunto, pondrá el periodista la noticia en su contexto, no vaya a preguntarse el lector: "¿Quién ha enviado a los encapuchados?"

ZAPATERO Y EL NACIONALISMO
Editorial ABC 21 Octubre 2004

EL presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer, durante la sesión de control en el Congreso de los Diputados, la derogación del delito de convocatoria ilegal de referendos, introducido por el PP en el Código Penal al final de la anterior legislatura. El PSOE, desde la oposición, se opuso frontalmente a esta reforma, aunque no es ésta la razón principal por la que no resulta, en absoluto, sorprendente la iniciativa anunciada por el presidente del Gobierno. La circunstancia en que dio a conocer la iniciativa -respuesta a una pregunta del diputado del PNV, Josu Erkoreka- es indicio más que razonable de que existía un acuerdo previo entre este partido nacionalista y el PSOE para dejar sin efecto una reforma penal, controvertida y discutida, pero que suponía un obstáculo a la convocatoria de consulta que pretende Ibarretxe. Pero no sólo el lendakari. También Maragall anunció la convocatoria de una consulta popular en Cataluña si el Parlamento nacional rechazaba la reforma estatutaria que aprobase la Cámara catalana.

Este nuevo paso dado hacia el entendimiento definitivo entre Gobierno y nacionalistas de origen diverso pasa por encima de la coyuntura a la que respondía el delito de convocatoria ilegal de referendos -el desafío inamovible del nacionalismo vasco- y la necesidad de proteger efectivamente la Constitución. El Derecho Penal es el último recurso del Estado para preservar la convivencia y la legalidad y lo que habría que preguntarse es si el PNV y el Gobierno de Ibarretxe no han llevado el plan soberanista hasta la ruptura misma de esa convivencia y de esa legalidad. En todo caso, Rodríguez Zapatero, aun respaldado por su pasada oposición a la ley cuando fue aprobada, tiene la obligación de asegurar una alternativa política y legal para evitar la celebración de una consulta inconstitucional. La Constitución no se defiende con remisiones genéricas a la legislación vigente. El anuncio del presidente del Gobierno habría sido distinto si hubiera ido acompañado de un compromiso creíble y firme de no tolerar esa consulta y de medidas concretas para evitarla. No sólo no hubo tal alternativa, sino que el presidente arropó la derogación refiriéndose al «teórico problema que quería evitar» el nuevo delito. Se equivoca gravemente Rodríguez Zapatero si cree que el conflicto abierto en el País Vasco por culpa del plan Ibarretxe o la determinación del nacionalismo de celebrar la consulta popular es un «teórico problema». Por el contrario, son realidades a las que el presidente de un Gobierno de España tiene que enfrentarse sin ambigüedades ni confusiones. Ayer, Rodríguez Zapatero dio lugar a unas y otras al transmitir una actitud política en la que falta concreción sobre sus relaciones con los nacionalistas. La experiencia histórica demuestra que la buena fe y la mano tendida no mueven al nacionalismo a la transacción política, sino a la intransigencia. Veinte años de hegemonía nacionalista, sustentada en buena parte por una colaboración de buena fe del socialismo vasco, han desembocado en una ruptura definitiva de la lealtad constitucional.

La aportación de Rodríguez Zapatero a esta difícil coyuntura no debe consistir en arreglarle problemas a Ibarretxe, despejar el camino de consultas inconstitucionales ni, en plena presión nacionalista contra el orden constitucional, devaluar el concepto de nación como un principio irrenunciable. El primer debate que Rodríguez Zapatero tiene que resolver es consigo mismo para explicar a la sociedad, de manera clara y definitiva, hasta dónde está dispuesto a llegar y a renunciar en sus relaciones con el nacionalismo. Y, a la vista de lo que ayer manifestó en el Congreso, cómo piensa defender una Constitución y un orden estatutario que se encaminan peligrosamente a su derogación en el País Vasco.

Ataque al profesor Caja
¡Fueron los fascistas!
José García Domínguez Libertad Digital 21 Octubre 2004

Lo ocurrido el martes en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona apenas alcanzaba la categoría de noticia. Por eso, el diario Avui sabiamente decidió resumirlo en un rinconcito de su edición de ayer. Por contra, prefirió honrar con una página completa a Josep Lluís Carod guión improbable Rovira. "Seamos educados, hablemos catalán", llevaba por título la pieza del prócer.

Por su parte, la diputada por Barcelona del Partido Popular Alicia Sánchez Camacho, ni se ha hecho eco del incidente. Ciertamente, elevó el tono de voz en el debate nocturno de TV3. Allí, casi gritando, denunció: "¡Fueron los fascistas! ¡Fueron los fascistas!" Mas, obviamente, la secretaria general del PP en Gerona no se refería a los hechos acaecidos 24 horas más tarde en la clase del profesor Francisco Caja. Al contrario, el énfasis emocionado que imprimió a sus palabras la portavoz del PP en la Comisión de Interior del Congreso iba destinado a denunciar el fusilamiento de Lluís Companys, hace sesenta años.

El altercado sufrido en su labor docente por el presidente de la Asociación por la Tolerancia, como ya se ha dicho, en realidad no era noticia. Razón de que no incurrieran en el error de publicarlo ni El Periódico ni La Vanguardia ni El Mundo ni El País. Por su parte, la diputada Sánchez Camacho, que lo sabe todo sobre el drama de Companys, jamás ha mostrado la menor curiosidad por la gente como Caja. Así que tampoco ella mencionará el asunto en su tertulia radiofónica.

Noticia, lo que se dice noticia, era el artículo en el Avui de Carod guión aristocrático Rovira. Allí, se encerraban perlas como ésta: "La mejor manera de ser bien educados en nuestro país es utilizar siempre la lengua catalana con todo el mundo y para todo. Es la única forma de demostrar que no sólo tenemos un idioma inclusivo, abierto a los otros, para compartir, sino que no somos ni racistas ni clasistas". Y es que es público y notorio que Caja, que debe ser clasista y racista, no suscribe proclamas altruistas como ésas que publicita Carod guión sospechoso Rovira. De ahí que algunos, en voz baja, aseguren que se estaba buscando los problemas que le persiguen últimamente.

Al contrario que Caja, Sánchez Camacho no tiene problemas. También en voz baja, otros lo atribuyen a que Alicia ha abrazado la nacionalidad del País de las Maravillas. Algo de eso debe haber. Sin ir más lejos, la otra noche no se privó de subrayar ante las cámaras de la televisión autonómica que Cataluña es su país. Aunque su continente sea África (los orígenes familiares de la Sánchez Camacho se remiten a Ceuta), un dato entrañable que hurtó a la audiencia.

En cualquier caso, no desmienten el nulo interés informativo de lo de Caja ni el verso libre de Alicia ni la prosa encadenada de Carod guión quiero y no puedo Rovira. Porque únicamente ocurrió que ocho encapuchados irrumpieron en su clase, disolviendo a los alumnos con gritos y amenazas. Antes, habían embadurnado todo el edificio universitario con pintadas como ésta: "Francisco Caja, enemic de Catalunya, enemic del català, fora feixistas de la Universitat. Luego, sellaron la cerradura del despacho de ese profesor y clausuraron la puerta con tablas claveteadas. Al final, antes de marcharse, aún les dio tiempo a dejar un aviso: "La próxima vez, será peor". Pasó ayer, 19 de Octubre. En Barcelona, la capital planetaria de las culturas, la paz, el diálogo, la tolerancia, las diputadas valientes, los guiones ridículos y la prensa libre.

Zapatero abre las puertas al Plan Ibarretxe
EDITORIAL Libertad Digital 21 Octubre 2004

Cuando Maragall creía —como Rodríguez Ibarra y la inmensa mayoría de los españoles antes del 11M— que el Partido Popular iba a ganar las elecciones generales del 14M, el presidente catalán advirtió que, aunque la futura mayoría en las Cortes Generales se opusiera a la convocatoria de un referéndum sobre el nuevo estatuto de autonomía catalán, él lo llevaría adelante.

José Luis Rodríguez Zapatero, en lugar de reprobar entonces las amenazas de “drama” y la disposición de Maragall a saltarse la ley con tal de llevar a cabo sus objetivos de la mano de los secesionistas catalanes, respaldó abiertamente la actitud del presidente autonómico, delatando ya entonces no sólo la extrema peligrosidad que, para nuestra convivencia constitucional, conllevaba su debilidad moral y política, sino también el hecho de que entre esa abrumadora mayoría de españoles que creía que el PSOE no iba a ganar el 14-M se encontraba él mismo, el propio aspirante socialista a la Presidencia de Gobierno.

Prueba de ello fue que, en lugar de expresar su confianza en que el PSOE y sus posibles aliados lograsen una nueva mayoría en el Parlamento que diera luz verde a Maragall y que hiciera, por tanto, innecesario el siempre indefendible recuso a la ilegalidad, Zapatero empezó poco a poco a desligarse de la frontal oposición del PP a los proyectos secesionistas que venían del País Vasco y que también pasaban por una consulta popular del Plan Ibarretxe, con o sin autorización de las Cortes Generales.

El PSOE pasó entonces no sólo a impedir que la Federación de Municipios de España hiciera público su rechazo a las propuestas de Ibarretxe, sino que se opuso tambien, desde el primer momento y frontalmente, a que el Gobierno tratara de disuadir esas consultas —ya entonces ilegales— con una reforma del Código Penal.

La reforma del Código Penal, que el Gobierno del PP presentó al PSOE tan estérilmente al consenso y que finalmente tuvo que ser aprobada en solitario por los populares, no sólo citaba por su nombre esos referendos ilegales —que el Código Penal ya proscribía de forma general y vaga en el articulo 506— , sino que endurecía las penas que afrontarían quienes los convocaran: de entre uno y tres hasta entre tres y cinco años de prisión.

Llegados a este punto sólo falta recordar la ingente cantidad de “tontos útiles” que, sin pertenecer a la obediencia del PSOE —menos aún a la de los nacionalistas—, creyeron en aquellos días demostrar su independencia de criterio o bien devaluando la gravedad de lo que entonces estaba pasando o bien haciendo directamente el juego al PSOE, con argumentos de leguleyo carentes, además, de todo fundamento jurídico.

Ahora, sin embargo, tras los resultados electorales que se recolectaron tres días después del 11-M, evidentemente Maragall y Carod Rovira ya no necesitan saltarse la ley, pues cuentan con apoyos suficientes en las Cortes Generales de España para someter a referéndum al nuevo e inconstitucional estatuto de autonomía que preparan socialistas e independentistas catalanes en el Parlamento autonómico. El único obstáculo que encontraría ese estatuto sería, una vez ya aprobado, el Tribunal Constitucional. Y eso, dando por hecho que Rajoy cumpla con su deber para con sus votantes en lo relacionado con la reforma de nuestra Carta Magna.

Pero, volviendo a etapas previas: si Maragall y Rovira cuentan con el apoyo parlamentario de Zapatero, ya no necesitan recurrir a una consulta ilegal como la que todavía requieren los independentistas vascos. La única forma que tendría Ibarretxe de celebrar su referéndum sin violar la ley sería lograr el respaldo del PSOE en las Cortes Generales.

Es verdad que Maragall ha afirmado más de una vez que el Plan Ibarretxe “es aceptable en el fondo aunque no lo sea la forma”. Sin embargo, el balón de oxígeno de los socialistas a los independentistas vascos no creemos que vaya ahora a pasar por que Zapatero defienda abiertamente las tesis de Maragall, hasta el punto de permitir con su voto que la consulta de Ibarretxe cumpla las formas de procedimiento. Eso volvería a llevar al PSOE a una situación en los sondeos peor aún de como estaba antes del 11-M.

Sin embargo, y como persona de tanto como falso “talante”, Zapatero no puede, por lo visto, sostener una legislación que, lógicamente, contempla penas de prisión para los nacionalistas que lleguen a consumar sus anuncios de delito, por lo que acaba de anunciar que va a erradicar como tal las consultas ilegales de aquellos que, sin tener autorización de las Cortes Generales, convoquen a los ciudadanos a las urnas en sus respectivas comunidades autónomas.

Ese balón de oxigeno a los proyectos secesionistas vascos debería resultar, sin embargo, casi igual de evidente: yo no les voy a dar permiso con mi voto, pero ustedes sáltenselo y violen tranquilos la ley, tal y como se proponen, que yo les evitaré todo efecto penal. En lugar de mantener la disuasión de la ley, Zapatero evita así a los independentistas vascos los costes de su transgresión. En lugar de penas, mucho talante. En lugar de Aznar, ZP. Y esto, con la ayuda de la propaganda, desgasta electoralmente mucho menos.

Aun el mejor de los casos, el nuevo presidente de Gobierno, simplemente, no sabe lo que está haciendo. Pero convendrán los lectores que, en tal caso, estamos ante un absoluto, integral y peligroso irresponsable.

Mártires
Tomás CUESTA La Razón 21 Octubre 2004

La prueba del algodón de que los combatientes islamistas no son un anacronismo medieval sino el ejemplo de la modernidad más coherente es que hasta los expenden con un librito de instrucciones, como si fuesen juegos para la «play-station». En ese «manual para el martirio» que figuraba entre las pertenencias de los cafres que pretendían volar la Audiencia Nacional con Garzón dentro, se explica, paso a paso, desde cómo utilizar la tarjeta de los móviles para que la pasma no se oriente, hasta los ejercicios de gimnasia que hay que practicar para fortalecer los músculos del vientre. Vamos, que eso se edita en DVD y es un «melocotonazo», como diría El Fary, que manda a los profesores de «Pilates» (lo más chiripitifláutico para bajar barriga del momento) al despacho del pobre Moratinos, a ver si se le quitan las fofeces.

El martirologio de la religión cristiana es, ¡dónde va a parar!, mucho más rupestre. Con dejarse comer por los leones, asarse, vuelta y vuelta, a la parrilla, o sufrir masectomías a lo bestia (en lo que hace, claro está, a las martiresas), entraban en el «hit-parade» del «Flos sanctorum», que viene a ser, en lo tocante a santidad, lo mismo que «Los 40 Principales» a la industria disquera, pero sin que los contables de Polanco te cobren la «mordida» consiguiente. El «Flos sanctorum», por lo demás, da mucho juego. Hasta hay iconos «gays», como San Sebastián, que nos lo dejaron hecho un acerico a fuerza de meterle flechas, y que ahora tiene mucha salida en las tiendas de Chueca. La modernidad, no obstante, la trabajamos poco y, la verdad, es una pena. Los moritos, ahí, nos dan sopas con honda, porque en este país no hay otro mártir «moro» que el plasta de Morientes.

Hablando de Morientes. En ese manual «ad usum» de hideputas, se recomienda no practicar el sexo durante varios días antes de entrar en faena. Es decir, la misma teoría que se aplicaba en las concentraciones futbolísticas para que luego el toque de balón no se viera mermado por los toqueteos. Pues con los islamistas, ídem de lienzo. «Quien poco folla, mucho jode», asegura la fórmula castiza que, a lo que se ve, no ha perdido vigencia. Al menos para la chusma sarracena que son capaces de privarse de joder para disfrutar más jodiendo. Y nosotros corridos. Pero de miedo y de vergüenza.

Sindicalismo nacionalista
Juan BRAVO La Razón 21 Octubre 2004

El sindicato nacionalista vasco ELA aseguró ayer que con el acuerdo alcanzado con la SEPI sobre el futuro de los astilleros de Izar «CC OO y UGT han dado cobertura a la privatización de La Naval y con ello al comienzo de la cuenta atrás para su cierre».

A ELA no le interesa ni la solución al problema de los astilleros, ni tiene conciencia de clase. Sus ataques contra UGT y CC OO sólo escenifican su primera devoción, su gran obsesión: que lo suyo es hacer campaña contra los «sindicatos españoles».

Y lo más sorprendente de todo es la interpretación que se hace de la violencia en los astilleros durante las jornadas de paro. Según ELA, el Gobierno ha beneficiado a los astilleros de San Fernando, en Cádiz, «por el alto nivel de conflictividad generada». Como si la violencia fuese un punto a favor de los que demandan la continuidad del empleo o mejoras salariales. Una estrategia más de una lícita reivindicación laboral.

El sindicato nacionalista hace una interpretación torticera de la violencia y la reivindicación en el trabajo, o mejor dicho, hace la única interpretación que cabe desde su óptica nacionalista, una interpetación que pone el acento en las máximas etnicistas del victimismo. Hace tiempo que ELA no está con los trabajadores; hace tiempo que se ha sumado al poder de Sabin Etxea.

Un paso atrás
María San Gil Libertad Digital 21 Octubre 2004

Indefensión y desamparo. Esto es lo que sentimos muchos demócratas vascos después de escuchar a Zapatero que su Gobierno va a derogar la ley aprobada por el anterior Ejecutivo del PP contra la convocatoria de referendos ilegales como el que Ibarretxe ha anunciado ya sin tapujos sobre su plan independentista.

La derogación de una ley como la referida a la convocatoria de consultas supone una marcha atrás en las políticas legislativas impulsadas por el anterior Gobierno del PP, que han servido para ensanchar en Euskadi los espacios de libertad y para otorgar seguridad jurídica ante el desafío de un PNV radicalizado y que desprecia la legalidad.

Muchos demócratas vascos nos sentimos hoy más desamparados por un Gobierno de nuestro país para el que su tan traído talante sólo significa realizar de continuo concesiones a los nacionalistas.

¿A cambio de qué ha tomado esta decisión el Gobierno socialista? Las consecuencias de esta decisión son nefastas y dejan desprotegidos a quienes defendemos en Euskadi el respeto a la legalidad y a las reglas de juego democrático.

Zapatero se ha encargado de echar por tierra la cortapisa legal que contra la convocatoria unilateral e ilegal de referendos como el previsto por Ibarretxe había levantado el PP, todo por la obsesión socialista de destruir lo construido por el anterior Gobierno y por su debilidad ante las minorías nacionalistas.

Lo peor del asunto es que nos deja desamparados a muchos demócratas en el País Vasco y, por el contrario, envalentona a quienes como el PNV de Ibarretxe e Imaz han apostado por la vía de la desobediencia, la deslealtad, la ruptura y la confrontación como señas de actuación. Que no nos pase nada.    María San Gil Noain es candidata a lehendakari por el Partido Popular

Convocatoria ilegal de referéndum
Frívolo e irresponsable
Ignacio Villa Libertad Digital 21 Octubre 2004

Puede ser que haya quien piense que criticar duramente a un Gobierno que lleva seis meses en el poder puede ser algo exagerado. Pero estarán conmigo que el Ejecutivo Zapatero no está actuando en los parámetros de la lógica y de la razón política. Además de los muchos errores -quizá demasiados- de un Gobierno novato, nos estamos encontrando con una decisión política sistemática de poner "patas arriba" todo lo establecido.

El Gobierno socialista ha ido tocando todos los palos a su alcance. Después de remover el pasado, de romper con tradiciones y costumbres sociales ampliamente arraigadas, ahora ha llegado el turno a la constitución misma del Estado. El presidente Zapatero, en una actitud de irresponsabilidad sin precedentes, ha levantado todos los mecanismos legales que se habían establecido para impedir que los partidos nacionalistas buscaran la independencia con un referéndum ilegal. El Jefe del Ejecutivo, con una frivolidad que asusta, ha abierto la puerta para que Ibarreche pueda convocar la consulta para su "plan separatista". Una vez más ha vuelto a demostrar que su prioridad es destruir todo lo que dejó José María Aznar. ¿En qué está pensando Zapatero?, ¿ a qué juega con la estabilidad del Estado?, ¿hasta dónde está dispuesto a llegar?

Visto lo visto, no hay dudas de que, de este Gobierno, podemos esperar cualquier cosa. Por frivolidad, por necesidad o por mera supervivencia política, Zapatero ejerce una labor de complacencia que un Jefe de Gobierno no se puede permitir. En política es incompatible tener un puesto de responsabilidad y, simultáneamente, decir si a todos. Zapatero esconde detrás del talante -falso talante- una debilidad muy preocupante. Lo siento, pero para un presidente del Gobierno no vale todo. No puede fabricar su propia política a base de concesiones, simplemente porque se precipita al abismo. ¡Y sólo lleva seis meses!

La sombra de ETA sigue proyectándose sobre el 11M
Lorenzo Contreras Estrella Digital 21 Octubre 2004

Si bien se observa, quedan todavía, entre otros, dos puntos importantes por aclarar en torno al 11M: la posibilidad de que hubiese colaboración de ETA, en alguna medida, con el terrorismo islamista; y, por otra parte, que existiera auténtica relación de causa-efecto entre la participación española en la guerra de Iraq y los atentados, con explotación política desde la oposición para influir en las urnas.

Se trata de algo que los socialistas niegan sistemáticamente. Pero acaba de ocurrir en el seno de la comisión de investigación parlamentaria que el antiguo jefe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de Madrid (UDYCO), Juan Manuel Calleja, no ha descartado la existencia de contactos carcelarios entre islamistas y etarras, abundando en la versión de algunas autoridades penitenciarias sobre “aproximaciones” de ambos grupos, a escala individual pero significativa, en las prisiones de Topas (Salamanca) y Valdemoro.

La revelación de que el grupo de terroristas detenido el lunes planeaba la voladura de la Audiencia Nacional con un camión cargado de quinientos kilos de explosivos, ha hecho decir al portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, que la presencia militar española en la guerra de Iraq sería ajena al 11M, dado que, tras la retirada de las tropas, y con el PSOE en el poder la gestación de nuevos atentados está y estaba en marcha. Tal consideración de Zaplana ha motivado una réplica del portavoz socialista Pérez Rubalcaba, según el cual fueron los populares quienes mezclaron los asuntos, las autorías, los efectos y todo lo demás.

La dificultad aclaratoria estriba entonces en explicar hasta qué punto la oposición socialista en los días previos a las elecciones generales pudo ser ajena a las manifestaciones organizadas en torno a la pregunta “¿quién ha sido?” a la consigna del “pásalo, pásalo”. El interés electoralista por demostrar que no había sido ETA y que el Gobierno mentía parece innegable. Y su influencia en el resultado de las urnas, en el 14M, más innegable todavía.

Si estos aspectos se confirman, será naturalmente un puro futurible llegar a la averiguación de qué habría ocurrido en las elecciones generales si las circunstancias de la tragedia del 11M no se hubiesen producido o la situación criminal, en sí, no hubiera sido explotada políticamente, como parece que lo fue. A los socialistas, por supuesto, no les interesa que la memoria pública repita una y otra vez que sin la guerra de Iraq y el atentado islamista, Zapatero estaría hoy en su despacho de Ferraz y no en la Moncloa, donde, por cierto, se ha fotografiado en su gabinete de trabajo, un gabinete sorprendentemente austero, con un mobiliario digno de un aula escolar y, cosa curiosa (o no tan curiosa), sin presencia de la bandera española, habitual es estos espacios oficiales.

A la inversa, el PP intenta activar la idea de que sus adversarios jugaron sucio, orientando a la opinión pública hacia las responsabilidades de Aznar y del PP en las motivaciones del integrismo islamista para vengarse de España y de su Gobierno. Si además gana terreno la hipótesis de que ETA colaboró en alguna medida con Al Qaeda, la tergiversación que se le atribuye al PP en la presentación de aquellos hechos quedaría relativizada, y una parte de la “gran mentira” correspondería también al PSOE.

Es que no respetan ni a Zapatero
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 21 Octubre 2004

Coño, resulta que estos terroristas islámicos estaban dispuestos a volar la Audiencia Nacional con Garzón y Del Olmo en el salón, como si fueran putas tristes de Gabo García Márquez en su burdel. Resulta que no era la guerra de Iraq la causa de la vesania de Al Qaida y compañeros de viaje contra España. Resulta que la maniobra mediática del 11 al 14-M ha quedado desenmascarada, descarnada y además in púribus, es decir, como escribiría un académico, en pelota viva.

Tras el 11-S, Garzón instaló en la cárcel a un grupo cualificado de terroristas islámicos. Él no lo sabía, pero existía un pacto del Gobierno socialista anterior para que España fuera santuario de estos personajes en tanto no mantuvieran la menor relación con Eta. Las detenciones tras las voladuras de las Torres Gemelas en Nueva York fracturaron aquel pacto y Al Qaida se la juró a España, no a Aznar. Desde entonces, los pájaros negros del terrorismo islámico aletean sobre el rostro español y, como ha subrayado sagazmente Pedro J. Ramírez, provocando la reacción nerviosa de los adictos, Eta y los terroristas islámicos iniciaron, dentro y fuera de las cárceles, relaciones y contactos cuyo alcance ignoramos todavía.

Zapatero, en fin, retiró a nuestras tropas de Iraq en una decisión tan cobarde que ha avergonzado a todos, propios y extraños. Los militares españoles estaban allí, en compañía de los de otras treinta y dos naciones, cumpliendo un mandato de la ONU, aprobado unánimemente por el Consejo de Seguridad, para que los países enviaran tropas a Bagdad con el objetivo de la reconstrucción y pacificación del país.

Bueno, se dijeron los asesores de Zapatero, los dídimos de nuestros militares, como los de Ronaldo en el partido del miércoles, están sometidos a burlas y escarnio en todos los sitios pero, por lo menos, no tendremos terrorismo islámico. Ya se ve. Ahora sabemos lo que los angelitos proyectaban para celebrar la cobardía del Gobierno socialista y la colaboración entre civilizaciones, candorosamente propugnada por el presidente de Gobierno. Como decía ayer el cachondo de Tomás Cuesta, y si no lo decía debería haberlo dicho, estos islámicos cabrones es que no respetan ni a Zapatero. Cuesta es, por cierto, una de las plumas más brillantes y ácidas del periodismo español.

¿HASTA DÓNDE LA LOCURA?
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 21 Octubre 2004

QUIERO dar noticia, en esta columna, del estado de ánimo por el que está pasando en estos momentos la derecha española. Está asustada. La izquierda la tiene atemorizada y no porque ésta ocupe el poder, ni siquiera porque lo detente, sino porque ha entrado en la locura. Esto es lo que verdaderamente está angustiando en estos últimos tiempos a la parte conservadora de nuestra sociedad. Lo de menos es la crisis del PP en Galicia o la que pueda derivarse de la derrota de Gallardón. Lo que se pregunta cada día es hasta dónde pueden llegar los socialistas en su enloquecimiento político e ideológico.

No hay día en que los socialistas no hagan una demostración del asalto a la razón y a las buenas formas en el que se han embarcado. Rompen tabúes, pisotean convenciones, arrasan derechos. Los llamados pequeños burgueses, los mantenedores razonables del orden, los que ejercen de padres de familia responsables, los que respetan la Historia, los estudiosos, los cultos, los empresarios, los trabajadores, los que creen que una sociedad no puede echar por la borda su capital moral, su patrimonio social... están asustados. ¿Hasta dónde llegarán los socialistas en sus compromisos con los independentistas, con los secuestradores de la Historia, con los manipuladores de la memoria, con los perseguidores del catolicismo, con los subvertidores de las costumbres?

El último gesto de la izquierda es la defensa del criminal Castro. Para Moratinos quien denuncie o acose o ataque la dictadura es un provocador. Como ahora Jorge Moragas, como antes Aznar. Porque los socialistas han llegado a la máxima simplificación de la política. Si en un lado de la raya está la derecha, ellos tienen que estar al otro lado, con Castro, con Bin Laden, con Chávez. Ése es el criterio. Ésa, la racionalidad. Porque los enemigos de la derecha son sus amigos.

¿Hasta dónde llegarán con estos principios?
CASTRO aún tiene para Zapatero más autoridad que Rajoy simplemente porque aquél es un «revolucionario». ¿Y si con Rajoy está la Unión Europea? Ya respondió Zapatero: «Aunque la ONU ordenara enviar tropas a Irak, España no las enviaría». Eso sería tanto como dar la razón a Bush, a la derecha, ahora a Rajoy.

No es extraño que la derecha esté inquieta. El PSOE se ha montado en la locura en unos tiempos en los que manda el pragmatismo, en los que la cordura es un bien escaso y en los que el oportunismo es la regla. Veinte rectores se reúnen con Zapatero y ninguno de ellos se alarma ni por el político mismo ni por lo que dice. Rubalcaba viola los hechos y no paga factura alguna. El PSOE ha elegido muy bien el momento histórico. El desarme de los espíritus es total.

EN éstas el PSOE se ha comido al PCE. Antes parecía que era Zapatero el que sostenía la pancarta de Llamazares; ahora es éste el tonto útil. Tan sólo le queda la salida de afiliarse al PSOE. El PCE no es alternativa al PSOE en nada. El PSOE ha conseguido cambiar los papeles de los partidos. Tradicionalmente la que asustaba era la derecha. Se le suponía una propensión invencible al recurso de la fuerza y al dogmatismo ideológico. La derecha se distinguía por sentirse segura. Excepto en tiempos revolucionarios. Pues bien, tenemos que reconocer que la realidad va por otro lado. La izquierda está sobrada. Pisa fuerte. Mete miedo. En este clima posiblemente plantee una consulta electoral, y para ganarla está dispuesta a reformar el Código Penal en aquella parte que prohíbe referendos populares, de manera que sea posible la realización del plan Ibarretxe.

LAMARI, PROBLEMA DE FONDO
Por Darío VALCÁRCEL ABC 21 Octubre 2004

HAY un proceso casi siempre subterráneo en el terrorismo llamado islámico. En el mundo árabe se han sucedido cambios irreversibles durante el siglo XX, no sólo desde el 11-S. La proximidad de España y Francia a las culturas norteafricanas ha marcado y marcará a esos pueblos, con la inevitabilidad de la geografía. Francia con grandes intereses coloniales durante 150 años; España limitada a dos zonas marroquíes en la primera mitad del siglo XX, con dos ciudades en la costa, españolas desde el siglo XV.

El Mediterráneo norte ha mejorado sin cesar en los últimos 50 años. El sur ha crecido poco y en desorden. El entendimiento de las dos orillas ha predominado. La cooperación económica y política ha estado presente casi siempre. A escala oficial, no ha habido choque de civilizaciones sino lo contrario (algún día convendrá tratar la contribución de la prensa de calidad al desarrollo de esa relación, democrática en el norte, problemática en el Magreb y el Mashrek). Los gobiernos norteafricanos han avanzado como han podido. En casos como el de Argelia un volcán de problemas radicalizados hervía bajo la superficie militar.

Un asunto preocupante ocurrido en España en el último año es el forcejeo entre el Centro Nacional de Inteligencia y las fuerzas de policía dependientes del ministerio del Interior. Muchos ciudadanos suelen tener ideas aproximativas sobre lo que es un centro de inteligencia en un país como España. Para resumir, el CNI ha de saber, entender, comprobar, informar. Raras veces actúa contra las personas. La inteligencia informa a los gobiernos. Las revelaciones sobre el terrorista Allekema Lamari, quizá director de los atentados del 11 de marzo en Madrid, son más que inquietantes. La comprobación genética de su identidad es incuestionable. El SOS lanzado por el CNI cinco días antes de los atentados no tuvo eco en el aparato dependiente del ministerio del Interior español. No defendemos al CNI frente a otros cuerpos: nos limitamos a consignar aquí que el CNI hizo un excepcional trabajo no continuado luego por las fuerzas de las que se esperaba algún apoyo. En la actitud de esas fuerzas se mezcla el desbordamiento de muchos avisos cruzados, terroristas-salafistas de un lado, ETA de otro. Pero hay también un lado provinciano, al mismo tiempo suicida. Hemos visto surgir ideologías superficiales, frente a lo que ha de ser una gran política organizadora, de reacción inmediata y calidad valorativa, incontaminada por pequeños intereses o pequeños plazos.

El enfrentamiento occidental con el terrorismo no debe partir de bases imaginarias (ejemplo, el terrorismo no tiene causa). Hay causas, inevitablemente: siempre recusadas, pero clasificables, estudiables. Mientras no reclamemos claridad en los términos y oraciones que componen el lenguaje seguiremos en la niebla que alarmaba a Saussure. Un gato no es un elefante. Ambos pueden ser terroristas, valga la licencia, pero son distintos. El grado de desconcierto que un político crea al fomentar ciertas equivocidades -sí pero no, no pero sí- refuerza al terror. En los servicios de inteligencia y en el ministerio del Interior la información ha de exponerse como un teorema, como un artículo del Código Civil. Durante la etapa en que Jorge Dezcallar estuvo al frente del CNI, el Centro midió escrupulosamente cada palabra, contra el lenguaje brumoso y la adjetivación insustancial. El primer dirigente del PNV, J. J. Imaz, decía ayer en la radio: todos debemos empujar, todos hemos de colaborar al bien común. Cuando es así, una sociedad es imparable. De acuerdo. El problema consiste en que hay también grupúsculos, como los autores del 11-M, dedicados al mal absoluto.

Información y terrorismo
José Javaloyes Estrella Digital  21 Octubre 2004

Aunque estos otros moros de la bomba, detenidos en el último copo policial, se refirieran a los jueces en la conversación que les fue grabada, parece que tan relevante como ello para su objetivo era la destrucción de los sumarios judiciales, que compendian, ordenan, analizan y valoran la información recabada sobre actividades terroristas de islamistas de Al Qaeda y cristianos de ETA. El terrorismo islámico tiene aprendido en Iraq el valor de la información, pero no sólo en términos generales sino en lo que concretamente concierne a las necesidades y conveniencias de su guerra. Es lo que permite anticiparse y golpear, sobre los convenidos puntos y objetivos, en el momento más oportuno y con el mayor daño posible.

Resalta desde esta perspectiva el calado de los efectos que habría tenido el atentado que preparaban. A las numerosas víctimas mortales y a los cuantiosos daños materiales derivados de la explosión de media tonelada de carga en un espacio tan crítico de Madrid —en el que además de la Audiencia Nacional, el Supremo y la sede del PP también se incluyen las torres gemelas de Antonio Lamela, entre Colón y la Castellana—, habría que haber sumado el daño estratégico, informativo, inferido a la lucha contra todos los terrorismos, tanto el autóctono como el foráneo.

Mientras se dilucida el alcance de la simultaneidad de fecha entre los dos transportes de explosivos con destino a Madrid —el de los terroristas islámicos procedente de Asturias y el de los etarras, procedente de Francia y neutralizado por la Guardia Civil en el pueblo conquense de Cañaveras—, no resulta ocioso, en modo alguno, considerar e insistir en las sinergias posibles entre los dos terrorismos por la vía de sus colaboraciones.

La coincidencia de fechas y la convergencia de objetivos, probada documentalmente con el croquis que portaban los etarras sobre el destino de su carga mortal, más allá de la polémica sobre las atribuciones de la autoría del 11M en los dos días previos a las elecciones, constituyen una referencia esencial para los análisis en que se deben apoyar las estrategias de la lucha antiterrorista, tanto en suelo español, de modo primordial, como en el conjunto del espacio europeo. La sistemática de encuentros y trabajos de ministros de Interior evidencia la comunidad de criterios sobre el perfil supraconfesional del terrorismo en Europa.

Esa misma polivalencia de los alijos de armas etarras en el sudoeste de Francia es observación en paralelo con la obligada hipótesis policial de colaboraciones entre los dos terrorismos. Pero más significativo que ello es todavía esa reiterada proximidad de islámicos y etarras en las cárceles españolas; proximidad y contacto de los que deriva un flujo informativo relevante entre unos y otros. Al menos en lo que se refiere al mercado y fuentes de aprovisionamiento de materiales para la comisión de atentados, desde los explosivos a la electrónica, la relevancia de esa proximidad entre islamistas y etarras resulta evidente.

Ello debe urgir a una política penitenciaria distinta de la actual, directamente concernida en los criterios de la lucha contra el terrorismo, evitando proximidad y contactos entre esos dos segmentos de la población reclusa, además de disgregar internamente cada grupo de reclusos. La información, como materia prima para la guerra terrorista, es de importancia pareja a la del dinero, pues sin éste es más difícil al acceso hasta aquélla, como todos los días parece demostrarse tanto en las cárceles españolas como en Iraq.

La estrategia terrorista respecto de la información tanto pasa por el acopio de ella como por la destrucción de la que posee el Estado, especialmente en la Audiencia Nacional. Una información tan abundante como procesada y codificada.       jose@javaloyes.net

José Alcaraz, premio López de Lacalle
Rubén MÚGICA La Razón 21 Octubre 2004

El pasado 13 de octubre, la Junta Directiva del Foro Ermua, a la cual pertenezco, actuando como jurado del Premio José Luis López de Lacalle a la Convivencia Cívica, acordó conceder la tercera edición de este reconocimiento a José Alcaraz, actual presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Personalmente, me parece una elección más que oportuna en unos momentos en los que diversas estrategias políticas están coincidiendo en la siniestra operación de intentar borrar la memoria del casi millar de españoles asesinados a manos de ETA, y la realidad diaria de miles de personas que en el País Vasco viven literalmente silenciadas. Ahí están los partidos nacionalistas, empeñados en que las víctimas sean olvidadas, como si nada hubiera ocurrido durante todo este tiempo, y como si de nada fuera responsable ese mismo nacionalismo, más cercano siempre al pistolero que a la víctima.

El resultado de esas truculentas estrategias lo hemos conocido bien en estos últimos meses. El paro forzoso de ETA en lo que se refiere a atentados mortales no ha servido para que crezca la libertad en el País Vasco, sino para culpabilizar a las víctimas de seguir siéndolo e invitarlas a que desaparezcan del escenario público. Los atentados del 11-M, lejos de servir para reforzar la unidad contra el chantaje terrorista sea cual sea su firma, han sido utilizados para borrar la memoria de las anteriores víctimas del fundamentalismo sabiniano y de una tragedia que se ha prolongado durante cuatro décadas. José Alcaraz es una magnífica referencia moral y ciudadana para desmantelar ese tipo de estrategias interesadas y tramposas. Desde que el 11 de diciembre de 1987 perdió a su hermano, Ángel Alcaraz, de diecisiete años y a sus dos sobrinas, Miriam y Esther Barrera, ambas de tres años y medio, en el atentado de ETA contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, él ha vivido entregado a salvaguardar no sólo el recuerdo de los suyos, sino el de todas las víctimas del terrorismo. Su propia labor en la dirección de la AVT ha tenido que centrarse en buena medida durante los últimos meses en atender a las víctimas del 11-M.

Antes como afiliado a la AVT, y ahora como máximo representante de este colectivo, la labor de José Alcaraz se ha caracterizado siempre por reivindicar memoria, reconocimiento y justicia para los caídos y heridos en atentados terroristas, así como para sus familias, con la total convicción de que son esos valores los que salvaguardan a la propia sociedad y a sus ciudadanos, sus derechos individuales y sus instituciones democráticas. Él ha sabido entender que cuando un terrorista atenta contra una persona concreta lo hace también contra los valores ideológicos y éticos que esa persona representa, contra el colectivo que cree en esos valores y, en último caso, también contra la sociedad que los protege, que garantiza el que sean difundidos libremente y que se pueda actuar políticamente en nombre de los mismos. Por esa razón, la víctima del terrorismo es una «macrovíctima», como nos lo ha recordado el criminólogo y victimólogo vasco Antonio Beristain; ni se queda en ella la intencionalidad y el efecto del atentado (que quiere influir en la vida política), ni tampoco se queda en ella su reconocimiento social. Cuando reivindicamos a la víctima reivindicamos nuestra libertad y todos nuestros derechos. Por esa misma razón no vale lo que suelen hacer los nacionalistas cuando «estiran su generosidad»; no vale compadecer a la víctima pero negar sus valores.

La trayectoria de José Alcaraz ha sido nítida y constante en esa defensa de las víctimas, que es también defensa de su libertad y su dignidad, en prestarles toda la atención necesaria y en trabajar por su rehabilitación en la sociedad. Rehabilitación que no ha de ser sólo psicológica, sino también moral. Sus últimos esfuerzos en ese terreno han ido dirigidos a impulsar una campaña de acompañamiento a las víctimas en los juicios en los que son procesados los terroristas que atentaron contra ellas o sus familias con el fin de que éstas no tengan que verse solas en esas situaciones a menudo traumáticas y siempre dolorosas dadas las actitudes desafiantes de los asesinos y quienes acuden a esas sesiones judiciales a arroparlos y legitimarlos moral y políticamente.

Hemos querido reconocer a José Alcaraz porque reúne en su persona, muy especialmente, todos los valores en los que se inspira el Premio José Luis López de Lacalle y el mismo Foro Ermua. José Alcaraz encarna a una víctima de ETA que, con su condición de tal víctima y su testimonio, delata una trágica e intolerable lacra de nuestra sociedad, y nos hace a todos más libres frente a quienes quieren imponer sus ideas mediante la práctica del terror y el chantaje. Encarna asimismo el discurso ético y democrático de la víctima que tiene conciencia de tal, de la naturaleza política (y por ello doblemente perversa) del crimen que la ha marcado, y que se levanta para racionalizar su papel en la sociedad; para exteriorizar, llenar de sentido y hacer a los demás partícipes de su experiencia; para ejercer su libertad de expresión y los demás derechos constitucionales así como para luchar constructivamente contra esa injusticia con las únicas armas de la palabra, de la intervención pública y de un admirable coraje cívico.

José Alcaraz encarna también a la propia AVT y al asociacionismo como valor a promover en la ciudadanía, al compromiso moral y social de la víctima que renuncia a la venganza y se reafirma en su condición de ciudadano integrándose -asociándose- solidariamente en un colectivo que trabaja para atenuar el dolor de los damnificados y para que su historia no se repita; que cuenta con dos mil quinientos afiliados de los cuales todos son víctimas o familiares de víctimas en primer grado. Y encarna, finalmente, a las sufridas y generosas familias de los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado que han padecido el azote del terrorismo, a las personas cercanas al asesinado o al herido en un atentado, que son las que tienen que seguir viviendo, luchando por los suyos en condiciones difíciles y sobrecogedoras, las más de las veces llevando anónimamente el íntimo estigma de la tragedia.       Rubén Múgica es portavoz del Foro Ermua

Los «cómplices» de ETA
Carmen GURRUCHAGA La Razón 21 Octubre 2004

El diccionario español califica de cómplice a aquella persona que «sin ser autora de un delito o falta, coopera a su perpetuación por actos anteriores o simultáneos». Queda claro que entre los «cómplices» de la organización terrorista vasca se encuentran los empresarios que, aun sin cometer delito, han contribuido a su perpetuación con la entrega de dinero, sea de forma voluntaria o forzada.

Resulta irrebatible que sin la ayuda económica del empresariado, ETA no habría sobrevivido 40 años. Es también una obviedad que el dinero con el que los industriales han salvado su vida y han podido disfrutar de un cómodo día a día ha servido para comprar armas con las que asesinar a quienes por dignidad se han negado a ceder al chantaje o a quienes su vida no tenía precio: periodistas, concejales, políticos, intelectuales... ¿Por qué vale más la vida de cualquier empresario pudiente que la de Gotzone Mora, por ejemplo? ¿Por qué existe un doble rasero y se entiende que un empresario adinerado pague a ETA y, en cambio, se condena que un intelectual se doblegue al chantaje?

Nadie entendería que todos los periodistas amenazados cediéramos ante la presión y empezáramos a hablar, escribir u opinar a favor de ETA, ni que los profesores en el País Vasco contaran la Historia reinventada por el terrorismo, ni que todos los políticos tomaran posiciones a favor de las tesis de ETA para así vivir en paz. En cambio, muchas personan comprenden que un adinerado profesional o industrial contribuya econó- micamente a la financiación de la banda, si lo hace porque ha sido extorsionado.

En el libro «Los Cómplices de ETA» denuncio a quienes han pagado, pero destaco a los empresarios que dieron un ejemplo, desgraciadamente poco imitado: Luis Olarra, Juan Alkorta y Jose María Korta se negaron públicamente a pagar el chantaje. Hubo quienes de forma anónima abandonaron su tierra y sus raíces, cambiaron de lugar de residencia y empezaron de cero. Otros se trasladaron con su empresa a lugares como Zaragoza, La Rioja o cualquier otra provincia. El caso de Olarra fue incluso desafiante, ya que prefirió invertir en seguridad personal antes que ceder a la coacción. Alkorta, más próximo al nacionalismo que al constitucionalismo, tuvo que buscar protección en España, porque el PNV se la negó. Suárez y Rosón se la garantizaron. Mucha peor suerte corrió José María Korta, presidente de los empresarios guipuzcoanos en el momento de ser asesinado. Militante del PNV, no sólo se negó públicamente a pagar a título personal, sino que envió una circular instando a sus afiliados a no rendir semejante tributo. Todos ellos deben ser respetados y admirados. Los otros tienen mi incomprensión.

Yusuf Galán
Garzón y el primer agujero negro del 11-M
Isabel Durán Libertad Digital 21 Octubre 2004

Hubo un agujero negro primigenio. Pasó por las narices del juez Baltasar Garzón pero no lo vio, no pudo o no quiso verlo. O lo desechó. Lo que es seguro es que algún día sabremos por qué lo ocultó. Porque lo cierto es que no dijo nada de ello a la comisión de no investigación del 11-M. Y es que en el sumario 35/01 instruido por su juzgado desde noviembre de 2001, es decir, mucho antes de la guerra de Irak, el superjuez detiene a un único español entre la quincena de islamistas acusados todos ellos de pertenecer a la célula terrorista de Al Qaeda que participó en los atentados contra las Torres Gemelas. Ese español, de nombre José Galán González, se reconvirtió al Islam tras haber sido interventor de Herri Batasuna y lo que es más curioso todavía, organizó una tapadera islámica en Asturias antes de los atentados del 11-M cuando era uno de los cerebros de la red de Ben Laden en España.

Reconvertido o no al Islam, la realidad es que José Galán González cambió su nombre y se adentró en la cúpula terrorista islámica con base en España. Compartía piso en el corazón de la capital madrileña con el cerebro de Al Qaeda en Europa, Najib Chaib al que el propio Garzón califica como "el enlace entre el 11-S y el 11-M". Vivienda en la que, por cierto, se encontraron los bocetos y diseños pormenorizados de las mochilas bombas, exactamente iguales a las utilizadas por los asesinos de Atocha y el Pozo. Sin embargo, la asombrosa coincidencia de que el proetarra convertido al Islam fundara la asociación cultural islámica Ibn Taymiyyah en Asturias –a pesar de que vivía en Madrid– no ha hecho pestañear al juez estrella tras conocerse la trama asturiana de la matanza de Atocha. ¿Es que no había otros lugares para que este presunto terrorista primero batasuno y luego islámico instalada la tapadera?

¿A qué se dedicó la tapadera islamista asturiana creada por Yusuf Galán? ¿Qué dinero financió esa supuestamente benéfica organización islámica del ex interventor de Herri Batasuna en Asturias? ¿Con qué apoyos contó? ¿Quiénes formaron parte de ella? ¿Tuvo algo que ver esa tapadera de los terroristas de Al Qaeda con la trama de los asturianos? ¿A quién captó en Asturias? ¿Conoció el proetarra islámico a los vendedores de dinamita?. ¿Conoció a los agentes de la UCO o a otros responsables policiales? ¿Por qué Garzón, que cuando acudió a la comisión de no investigación del 11-M no dijo ni pío de nada de esto cuando ya que el proetarra terrorista islámico se encuentra al igual que el resto de los acusados a la espera de juicio?

Y ya puestos a preguntar habrá que hacerlo a la directora de instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, e inquirir acerca de si encuentran estos terroristas de Al Qaeda suficientemente aislados en las prisiones españolas o han tenido la oportunidad de departir con otros yihadistas o etarras a lo largo y ancho de la geografía nacional? Sobre todas estas incógnitas alguien debería dar respuesta. Pero lo cierto es que hay un primer agujero negro. En el primer sumario instruido en Europa contra Al Qaeda, hay un único español procesado y es un proetarra que fundó una tapadera en Asturias. Los datos son incontrovertibles pero ¿sólo constituyen otra casualidad más? Y a todo esto, ¿Garzón y Gallizo qué opinan?

Garzón debería volver a la comisión de investigación y despejar todas estos interrogantes y algunos más.

Los «emires» instruían militarmente a internos radicales en el patio de A Lama
En el penal pontevedrés, los imanes crean estructuras jerárquicas militarizadas a las que someten a los «súbditos» que captan con dinero y atenciones
V. R. ABC 21 Octubre 2004

MADRID. «No sabemos a lo que nos enfrentamos». Es el inquietante mensaje del que conoce de primera mano lo que se cuece tras las rejas de la cárcel pontevedresa de A Lama donde están recluidos medio millar de presos de origen árabe. Este hombre, trabajador del penal gallego, explica cómo se «despierta» un mujahidin.

«Son reclusos que no tienen vinculación con su familia en un 80 por ciento de los casos. Si examinas los expedientes, ves que casi nunca tienen comunicaciones, que no viene nadie a verlos. Llegan a España en busca del sueño americano que los gallegos también perseguimos un día, pero se dan cuenta de que la realidad no tiene nada que ver con eso y deben robar para vivir. Así que la justicia actúa contra ellos por hurtos a pequeña escala y van a parar a la cárcel».

«Centros como A Lama, en donde el grupo de líderes islamistas radicales o imanes, alrededor de 12 sin contar los «tapados», son los que disponen de un peculio importante. Por ejemplo, Mustafá Zanibar, que el mes pasado fue trasladado a Nanclares de Oca y que cumple una condena de 26 años por quemar vivo a otro musulmán en El Ejido, tenía un montante de 6.000 euros. Él, como los otros, someten a sus correligionarios menesterosos a un programa de captación y reprogramación similar al que usan las sectas. Eligen a musulmanes que, sin ser excesivamente fervorosos, leen el Corán y más o menos observan las reglas, y les empiezan a dar café, tabaco, y acaban pagándoles casi todo porque no suelen tener casi nada. Por primera vez estos desgraciados ven que alguien que además es el líder, les hace caso, escucha y alienta para que sigan con su práctica religiosa y combatan a los infieles porque «así no podrán contigo». Una mentalización como hizo Hitler con la juventud nazis o ETA con su «kale borroka». Eran miembros durmientes, les despertaron y resurgen por todas partes».

La pista americana
Una vez «convencidos», «pasan a ser parte de una estructura jerarquizada formada por los imanes y los coroneles, que siguen un modelo paramilitar». No en vano, el pasado 12 de junio dos vigilantes daban cuenta por escrito a la dirección de la cárcel que «se viene observando en el patio del módulo 5 que los internos Khalid Aarab, Mohamed Azizi, Ahmed El Hassani, Mohamed Taofiki, Said Ouakrim y Houari Zerrouki durante las mañanas dedican tres horas o más a realizar ejercicios de instrucción militar dirigidos por el interno Nouredaine, todo lo cual pongo en su conocimiento a los efectos oportunos». Uno de los funcionarios que asistió a tales maniobras ha explicado a ABC que «me quedé atónito cuando les vi reptando. Llamé a un interno, que es gallego como yo, y le pregunté: «¿Pero qué carallo facen esos?». «Se entrenan con la pista americana», me contestó. Me quedé de piedra. ¿Y cómo actúas? No sabemos qué hacer cuando vemos a uno dándose cabezazos contra la pared como prueba de resistencia al dolor».

Aunque se intentan dispersar, en A Lama se concentran sobre todo en los módulos 5 y 11, con una media de 70 internos musulmanes sobre 110 reclusos, y en el 3, con 40. Precisamente en el 5 hay dos presos de ETA «con los que Zanibar celebró el 11-M. Eso lo vi yo -asegura el testigo- como les vi compartir muchos ratos de charlas con Soubi Kunic, del GIA, -que formó parte de la célula de Allekema Lamari, «emir del 11-M»- que estuvo en ese módulo 5 hasta que le trasladaron al 14 donde está ahora».

Dos ciudadanos galos permiten arrestar a un etarra en el centro de Francia
El activista, aún no identificado, fue perseguido por el dueño del coche que acababa de robar y por un amigo Dijo ser miembro de ETA y portaba una pistola
FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL. PARÍS El Correo 21 Octubre 2004

Un hombre armado, que dijo ser militante de ETA, fue detenido ayer por la Gendarmería, gracias a la colaboración ciudadana, en un bosque perteneciente al término municipal de Billac, en la provincia de Corrèze (centro de Francia). Las huellas dactilares del arrestado han sido enviadas por las autoridades galas a las españolas para averiguar su identidad.

La secuencia de la detención comenzó hacia las nueve de la mañana en el cámping de Bretenoux, población del departamento de Lot. El propietario de un 'Renault Espace' observó que un individuo se había introducido en su vehículo y se disponía a emprender la marcha solo al volante. Tras intentar interceptarlo sin éxito, recurrió a un compañero de acampada que se brindó a emprender en su coche la persecución del ladrón.

Al cabo de una decena de kilómetros de huida por la carretera departamental 803, el fugitivo se topó con una retención de tráfico a la altura del municipio de Betaille, en la provincia vecina de Corrèze, y los perseguidores pudieron darle alcance. El dueño del monovolumen robado aprovechó la ocasión para acercarse a la ventanilla del conductor e intentar inmovilizarlo. El delincuente logró zafarse, se apeó y continuó la fuga a pie campo a través. Los dos ciudadanos alertaron a la Gendarmería local que envió una patrulla. Tras un prolongado rastreo, los militares localizaron al fugitivo hacia las once de la mañana en el bosque y le colocaron las esposas.

El detenido dijo ser miembro de ETA y entregó la pistola que portaba sin ofrecer resistencia. También llevaba documentación falsa y 14.000 euros en metálico, según fuentes policiales. El capitán Michel Andrieu, comandante de la compañía de Gendarmería de Figeac, precisó a la cadena de televisión France-3 que «el individuo, aunque dudó en rendirse, no trató en ningún momento de hacer uso de su arma ni encañonar a los gendarmes y se entregó pasivamente».

El presunto etarra, que aparenta entre 25 y 30 años de edad, fue trasladado al cuartel de la Gendarmería de Vayrac (Lot), donde fue puesto a disposición de agentes de la Policía Judicial de Tolouse que se han hecho cargo del caso. Sus huellas dactilares han sido enviadas a Madrid para su cotejo.

Región frecuentada
La región en la que se produjo el arresto es frecuentada desde hace un par de años por los activistas del aparato logístico encargados de robar vehículos. En el mismo departamento de Corrèze fue sustraída el 27 de noviembre la furgoneta en la que fueron detenidos a finales de febrero en Cañaveras (Cuenca) Gorka Vidal e Irkus Badillo rumbo a Madrid con una bomba de 536 kilos de explosivos a bordo.

En setiembre de 2002 un 'Peugeot 306' robado por ETA fue encontrado en el municipio de Saint Yrieix le Déjalat, a escasos kilómetros del castillo de Bity (Corrèze), propiedad del presidente francés, Jacques Chirac. En la noche del 23 al 24 de abril de aquel año había sido sustraído en la localidad de Brive la Gaillarde (Corrèze) el 'Ford Mondeo' en el que fueron detenidos mes y medio después en el departamento vecino de Creuse los presuntos huídos del 'comando Ttotto' Aitor Agirrebarrena y Asier Arzalluz.

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