AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 27 Octubre 2004

Extorsión y desconexión moral
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ  El Correo 27 Octubre 2004

Resignación, resistencia y dignidad
Agapito Maestre LD 27 Octubre 2004

¿Choque o alianza de civilizaciones
Ángel CRISTÓBAL MONTES LR 27 Octubre 2004

Pepe Piqué
Roman Cendoya LR 27 Octubre 2004

La banda de Interior ganó las elecciones
Isabel Durán LD 27 Octubre 2004

La banda del felipismo
Ignacio Villa LD 27 Octubre 2004

EL HOCKEY Y LA POLÍTICA
M. MARTÍN FERRAND ABC 27 Octubre 2004

Ay, estos chicos...
Alfonso USSÍA LR  27 Octubre 2004

Historias imaginadas
Aleix VIDAL-QUADRAS LR 27 Octubre 2004

Jugando al escondite
TONIA ETXARRI El Correo  27 Octubre 2004

Hispania Félix
Tomás CUESTA LR 27 Octubre 2004

La connivencia de Occidente
Pío Moa LD 27 Octubre 2004

¿Y si se abre el melón
Fernando Prieto LD 27 Octubre 2004

¡Qué bonito es ser un país normal!
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 27 Octubre 2004

La vivienda como ejemplo
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 27 Octubre 2004

¿Y los problemas reales
Cartas al Director ABC 27 Octubre 2004

Un islamista del grupo de Lamari estaba en la misma prisión que los etarras Parot e Iragui
Juan C. Serrano LR 27 Octubre 2004

ACAIP denuncia “presiones salvajes” a los funcionarios que informaron sobre los presos islámicos
Agencias LD  27 Octubre 2004

Vázquez cree «ridículo» e «inútil» prohibir la cooficialidad de La Coruña
Juan Gómez-Aller | a coruña La Voz  27 Octubre 2004

Los juristas dudan de la eficacia de la iniciativa sobre el topónimo
Redacción / A Coruña El Ideal Gallego 27 Octubre 2004

Constitución, Estatuto y Ley de Grandes Ciudades
Nota del Editor 27 Octubre 2004



 


Extorsión y desconexión moral
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ /PTE. SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA
El Correo 27 Octubre 2004

Hasta los atentados del 11 de septiembre de 2001, la comunidad internacional no se había percatado de que el terrorismo se hacía con fanatismo y con dinero. En fin, ya se conocía, pero entonces se tomó conciencia de la relevancia asociada a interrumpir las fuentes de financiación de los grupos terroristas. Tal significación ha cobrado la dimensión económica en la política contraterrorista que entre las primeras medidas multinacionales adoptadas tras el 11-S se cuentan, precisamente, las destinadas a estrangular las fuentes terroristas de financiación.

En España nos percatamos algo antes, aunque también nos demoramos bastante. De repente, culminando años de investigación por parte de las fuerzas de seguridad del Estado, la Audiencia Nacional (Garzón) comienza a finales de los noventa la que se revelaría como importantísima labor de desmantelamiento de las bases de sustentación de ETA. Antes vendría el afloramiento de la red de extorsión de la banda (recuerden las imágenes de etarras recogiendo el dinero en aparcamientos), pero sin duda los golpes fundamentales fueron asestados a la trama empresarial que la organización terrorista había montado como un cáncer en varios sectores de la vida vasca y francesa, incluidas ciertas empresas de comunicación que vampirizaban el euskera. La más alta cota alcanzada en el contraterrorismo financiero en España, por su simbolismo, decencia y valentía, fue la desarticulación del comando parlamentario de ETA, que puso fin a la execrable financiación pública del totalitarismo.

Ahora ETA multiplica sus esfuerzos para amedrentar al tejido económico y productivo del país. El terrorismo es poder, pero también es un modo de vida, de décadas de vida basada en la muerte, para muchas personas. Ellos, los terroristas, creen que son soldados que viven de asesinar y cobrar por ello. En los ochenta, ETA tenía una bolsa ensangrentada de terroristas liberados a sueldo. Hoy cuenta con muchos menos y se dedica a activar con desesperación el reclutamiento de los denominados legales, asesinos aprendices que pueden completar con otro trabajo remunerado el terrorismo a tiempo parcial.

Los atentados del 11-M en Madrid se ejecutaron con menos de 20.000 euros. Sin embargo, que este dato no nos lleve a confundir a los pusilánimes peones del asesinato con la organización global del terrorismo. Al-Qaida es, esencialmente, un fondo financiero para el terrorismo islamista a escala planetaria. Un referente estratégico y financiero a cuyas ventanillas de créditos acuden grupos terroristas como el Combatiente Marroquí para sufragar sus asesinatos en masa. Igual que un banco del exterminio, Al-Qaida únicamente valora que las muertes por las que va a pagar encajan con su estrategia 'corporativa' de imposición del terror en el mundo. Y esa estrategia yihadista está enhebrada de multitud de intereses económicos y empresariales en los que se mezclan mercados clandestinos de armas, intervención en conflictos enquistados, desarrollo de empresas-pantalla de inversión y presencia de capital blanqueado en multitud de sectores. Cualquier grupo de las pretensiones totalitarias de Al-Qaida sabe que para la prolongación de su modus vivendi necesita tres elementos de modo necesario: aterrorizar mediante la violencia, difundir mediante la comunicación y perpetuarse mediante el dinero. Lo demás son cuentos doctrinarios.

ETA está agonizando. Lo saben ellos, lo sabemos nosotros. Les resulta complicadísimo influir en la sociedad vasca. El comando parlamentario está a punto de desaparecer por completo. Su pantalla empresarial, al mínimo. Los grupos de pistoleros, con agujeros. Y algunos hombres, mujeres y corporaciones de negocios antes con miedo -ahora sumados a la conciencia de una sociedad que despertó cuando las lágrimas de despedida a Miguel Ángel Blanco resucitaron un rostro colectivo hasta entonces entumecido- comienzan a negarse a ser chantajeados. El asesinato se queda sin dinero. La criminalidad organizada del terrorismo comienza a perder un sentido menos sustentado en las doctrinas y las causas, como siempre ha pretendido el terrorismo, y más anclado en el desarrollo de redes de extorsión mafiosa, como demuestra tercamente la realidad.

Las empresas y personas que pagan a ETA están financiando el asesinato. Igual que la maquinaria terrorista construye una realidad doctrinaria que sus miembros se repiten como un mantra para continuar matando, algunos extorsionados también fabrican sus propias justificaciones para evitar la disonancia culpable que se derivaría de su colaboración con el terrorismo. Es cierto que la mayoría sienten miedo. Es natural, porque el terrorismo se dedica profesionalmente a implantar el miedo. Sin embargo, puede que en muchos extorsionados funcionen los mismos mecanismos de desconexión moral que, discúlpenme por una comparación que es dura, utilizan los propios criminales. Herramientas mentales de desconexión moral que operan al servicio de evitar cualquier sentimiento de culpa.

Difusión de la responsabilidad por acción colectiva. Que si no soy el único que paga, que conozco a muchos que lo hacen. Autoexculpación, desplazamiento y proyección al exterior de la responsabilidad personal. Que si el conflicto no lo hemos generado nosotros, sino que somos unas víctimas más de una situación impuesta por otros, que si somos unos amenazados más. Distorsión y minimización de consecuencias. Que si tampoco es para tanto, que el dinero en realidad no está directamente relacionado con los asesinatos, que con poco dinero que tengan pueden matar. Etiquetaje eufemístico y autoengaño. Que si los terroristas no son más que la expresión de un conflicto político del que también son víctimas, que si el miedo es libre. El mal menor. Que si pagamos para que no nos maten o destruyan nuestras empresas, que si las demás víctimas pudieran, harían lo mismo. Distanciamiento con la víctima. Que si nosotros nos dedicamos simplemente a trabajar por la sociedad y no entendemos de política. En definitiva, un repertorio de pretextos autosirvientes que evitan a cada cual sentirse culpable por conductas que perjudican a muchos. Ignoro si se conocerá esa lista de mil nombres de extorsionados pagadores a ETA que dicen que existe, pero si ellos consiguen engañar a su conciencia, seguro que no lograrán evitar por siempre la mirada limpia de la sociedad.

Frente al nacionalismo
Resignación, resistencia y dignidad
Agapito Maestre LD 27 Octubre 2004

El estoicismo, esa incómoda filosofía ajena a la academia, acabará siendo la pieza esencial para acabar con los separatistas. Los ciudadanos españoles residentes en Cataluña y País Vasco saben que aguantar es todo. El resto de España, de los españoles que no viven en esas zonas del territorio nacional, están con ellos. Llegará el día, más pronto que tarde, que toda España estará implicada y en lucha contra el miserable separatismo. El estoicismo, esa filosofía popular de España, terminará con los nacionalismos. Los españoles están acostumbrados a hacer de la necesidad virtud. En efecto, si los españoles de Cataluña y País Vasco llevan soportando la presión tiránica del nacionalismo 25 años, no les quepa la menor duda que seguir conllevando otro tanto a este personal. Así es de resignada, estoica y digna una ciudadanía que no cambia su libertad por llenar el estómago.

El pensamiento que no se elige, sino que nos viene impuesto por la dramática circunstancia por las que pasa España, no será vencido por la verborrea comunitarista y totalitaria de los nacionalismos catalán y vasco. Una sola arma, la resistencia, y una sola exigencia, la dignidad humana, serán suficientes para terminar con el nacionalismo y su acólitos. Porque ellos, los enemigos de España, intuyen estas verdades populares, aprovechan cualquier asunto para minar nuestra resistencia y rebajar nuestra dignidad. Todo será en vano. Terminará volviéndose contra ellos. Molestar a quienes aún se emocionan cuando juega la selección nacional de España en cualquier deporte es su penúltima patochada Ahora, a propósito del hockey sobre patines, montan el circo de crear una selección "nacional" catalana, pero el ciudadano no monta en cólera. No, al contrario, sonríe y exclama: ¡Cuanta estulticia, cuanto traidor reunido ante símbolos anticonstitucionales!

El problema duro, sin embargo, no es el nacionalismo, sino su aliado nihilista, el socialismo, que le dará todo, mientras lo mantenga en el poder. ¡Lo pagará!

¿Choque o alianza de civilizaciones?
Ángel CRISTÓBAL MONTES LR 27 Octubre 2004

En 1996, el profesor americano Samuel Huntngton publicó un libro enjudioso y polémico, «El choque de civilizaciones», en el que, una vez acabada la Guerra Fría y derrotado el comunismo-totalitarismo en su confrontación con el capitalismo-democracia, anunciaba que las tensiones y conflagraciones futuras ya no iban a girar sobre el eje ideológico sino sobre el cultural, y las guerras por venir serían guerras entre civilizaciones. «El mundo –decía–, o se ordenará de acuerdo con las civilizaciones o no tendrá orden alguno. En este mundo, los estados centrales de las civilizaciones ocupan el puesto de las superpotencias». En su opinión, nos enfrentaremos a «guerras de la línea de fractura», y, en tal sentido, «la guerra de Bosnia fue una guerra de civilizaciones».

En poco menos de diez años, los acontecimientos se han precipitado y, en alguna medida, parecen caminar en esa dirección. El mundo musulmán, que, curiosamente, es el único que carece de Estado central, no puede decirse que haya entrado en guerra con el occidental, pero en su seno, particularmente en el segmento árabe, se han desarrollado poderosos y crecientes movimientos islamistas que declaran la guerra santa a Occidente, ven en él el enemigo total, la causa de todos sus males, la materialización del pecado y contra el que hay que atentar por todos los medios y sin límite moral o humanitario alguno. El islamismo militante se ha convertido en «el primer enemigo del siglo XXI para Estados Unidos» (Huntington en «¿Quiénes somos?», 2004).

Dos culturas, dos religiones, dos civilizaciones, dos visiones distintas del mundo y de la vida se sitúan en un plano en el que caben tanto el enfrentamiento como el entendimiento. El primero lo buscan abiertamente los grupos extremistas, fanáticos y terroristas musulmanes; el segundo ha existido siempre a través del contacto entre religiones, la colaboración cultural, la serenidad, el respeto y el diálogo. Todavía cabe un paso más, el que ha dado el presidente español Rodríguez Zapatero al hablar en Naciones Unidas, frente al choque, de «alianza de civilizaciones». Idea novedosa y atrevida, muy difícil de explicar y justificar, porque parecen faltar algunos de los ingredientes obligados de toda alianza. ¿Alianza contra quién, por qué, para qué, por cuánto tiempo y sin obviar ni superar las hondas diferencias entre los supuestos aliados? La distancia que media entre un mundo occidental, abierto, democrático, laico, tolerante y civil, y un mundo musulmán, cerrado, autoritario, confesional, intransigente y teocrático es tan grande que tender puentes entre una y otra orilla es casi tarea de titanes. Cierto que no todo Occidente es igual, que hay grados, diferencias y desarrollos distintos en orden a la plena vigencia de sus valores; y cierto también que no todo el islam presenta las notas arriba enunciadas con el mismo rigor y existen países musulmanes que avanzan en el que G. Myrdal llamó con acierto «proceso de modernización racionalizadora», proceso que no implica tener que sucumbir en plenitud a lo occidental, como de manera cumplida demostró Japón y ahora mismo China e India patentizan. Pero, no obstante, la separación y el contraste entre uno y otro mundo son tan netos y nítidos que, aunque no haya que pensar con fatalismo en el choque, la idea de la alianza parece remota y aún utópica.

Como escribe el maestro Sartori, la visión del mundo islámica es teocrática y no acepta la separación entre Iglesia y Estado, entre política y religión, sin que la ley coránica reconozca los derechos individuales universales e inviolables. Y según Schnapper, en el islam la autoridad legítima sólo procede de Dios, el Estado es el Estado de Dios que gobierna al pueblo de Dios, el ejército es el ejército de Dios, la ley es la ley de Dios y el enemigo es el enemigo de Dios, pues «nunca sustituyó el ciudadano al hombre religioso». Con estos componentes, ¿cómo tejer la alianza, dónde encontrar la base mínima común imprescindible para el acuerdo? Pues, quizá, en la lucha contra el terrorismo que golpea a ambos mundos. Ante la magnitud y tragedia del desafío, tal vez, para enfrentarlo, la «alianza de civilizaciones» no sea algo totalmente descabellado e imposible.

Ángel Cristóbal Montes es catedrático de Derecho Civil en la Universidad de Zaragoza

Pepe Piqué
Roman Cendoya LR 27 Octubre 2004

Teóricamente, el PP representa los valores del empresariado y de las patronales en toda España excepto en Cataluña. La polémica artificial y paleta de las matrículas responde a principios ideológicos del siglo XIX. Principios nazionalistas que fomentan la diferencia y la singularidad frente a la igualdad. La modernidad está muy lejos de volver a identificar la región de los coches. Que los nazionalistas arrastren al PSOE es normal porque gobiernan gracias a ellos. El PSOE reinstaura fracasos del pasado como resoluciones modernas de futuro. Y el PP de Piqué se apunta. ¿Por qué? Porque Pepe Piqué lo único que tiene del PP es su nombre. Lo demás es un disfraz de lagarterana nazionalista catalana que él llama centralidad. Pepe Piqué es un sobrero ideológico que se ha hecho con la franquicia de las siglas PP en Cataluña. Pepe Piqué quiere heredar a Pujol y gracias a su travestismo cosecha un fracaso electoral tras otro. El PP con Piqué ha pasado de ser decisivo a la nada. Pepe Piqué, al apoyar la norma de las matrículas, contribuye con su voto a seguir eliminando cualquier vestigio legal de la época en la que gobernó el Partido Popular con él. La pregunta es y Pepe «paqué». Para perseverar en el fracaso del PP en cataluña y para dar cobertura a los nazionalistas. Pepe Piqué y quienes le mantienen provocan la desafección del electorado del PP.

Indulto de Vera
La banda de Interior ganó las elecciones
Isabel Durán LD 27 Octubre 2004

Cuatro meses después de llegar a La Moncloa, José María Aznar declaraba que la regeneración de la vida política "no es ajustar cuentas con el pasado". Fue la confirmación tácita de que el presidente del Partido Popular había decidido pasar página. El Gabinete de Felipe González, enfermo, asolado por la corrupción, el nepotismo, el tráfico de influencias, el terrorismo de Estado y el saqueo de las arcas públicas, había perdido las elecciones dejando al partido que le sustentaba en una situación crítica. Ocho años después, el atentado terrorista más grave de la Historia de España ha asentado de nuevo en el Gobierno al PSOE. Y con él, en apenas seis meses de mandato, rebrota con toda su virulencia el cáncer que le saco del poder.

Vuelve el ventilador. Emergen las amenazas. "Los que cobraron y tenían responsabilidad en el ámbito de la Justicia, en la Intervención General del Estado y algunos miembros de la Fiscalía y de la Judicatura se callaron y pidieron más" dice Rafael Vera, condenado por el secuestro de Segundo Marey y por llevárselo crudo. Con Felipe González al frente del pelotón regresan José Luis Corcuera y José Barrionuevo los jefes del que fuera máximo responsable de la Seguridad del Estado para pedir el indulto total alegando "razones muy especiales". Si tienen algo que denunciar que lo hagan ahora y acudan a los tribunales. Sin más dilación.

Regenerar, antes y ahora, no es sino el derecho de todos los españoles a conocer todo lo que sus gobernantes hacen, lo bueno y lo malo. Nadie debe arrogarse en un Estado de Derecho la potestad de tapar los trapos sucios y mucho menos si éstos pudieran ser delictivos. Sólo los tribunales deciden. Regenerar no es pasar página sino que todos los españoles cumplan la ley. Sin salvoconductos políticos. Sin acritud. Antes y ahora.

Mientras se azuza convenientemente el odio guerracivilista en todas sus vertientes con el anticlericalismo y revanchismo como máximas, aflora la cruda realidad sobre quién ganó las elecciones realmente: la banda de Interior con González a la cabeza. Cuando el cáncer rebrota lo hace con más malignidad que nunca y dispuesto a producir el mayor daño posible. José Luis Rodríguez Zapatero es el hombre de acero con la sonrisa cargada de odio incrustada en la faz. Felipe González, su auténtico palmero.

La banda del felipismo
Ignacio Villa LD 27 Octubre 2004

Ya están aquí. A su estilo, como en los viejos tiempos. La banda del felipismo reaparece, y lo hace ante el aviso que el pasado jueves enviaba Rafael Vera desde el diario El País. El ex-secretario de Estado advertía –sin dar nombres– que estaba dispuesto a señalar con el dedo a los responsables de la guerra sucia contra ETA en caso de que no dieran la cara. Mano de santo. Advertencia de Vera y los cimientos de los Gobiernos del GAL se han resentido. Dice Vera que puede poner nombres encima de la mesa y de forma inmediata salen González, Barrionuevo y Corcuera. ¿Casualidad? En absoluto. Simplemente han entendido la amenaza y no quieren un susto. Es evidente que lo del GAL, aunque lo intenten, no está aún enterrado. Todavía tienen que saldar, entre los propios implicados, muchas cuentas pendientes.

Vera utilizó El País para mandar el mensaje. Felipe, Barrionuevo y Corcuera también han usado las páginas del mismo diario-amigo para darse por enterados. La llamada "banda de Interior" ha utilizado los mensajes-cifrados de los que son tan amigos y que tantas veces ha manejado para sus componendas e historias negras. Esta vez con sus idas y venidas han vuelto a resucitar a los fantasmas del pasado. De pronto han recuperado las imágenes de las visitas a la cárcel de Guadalajara por poner sólo un ejemplo.

Los fantasmas reaparecen pero esta vez sí que le afectan al presidente del Gobierno. Rodríguez Zapatero, que estuvo "de canto" durante los años ochenta y noventa en el Congreso; ahora no puede pretender estar debajo de la ducha sin mojarse. El es el Jefe del Ejecutivo y el secretario general del PSOE con todas las circunstancias y a todos los efectos. No puede pretender renunciar a parte del pasado. El estaba allí. De "oyente" o de "ausente". Zapatero ahora no puede quitarse de en medio. Aunque no le guste, él es la cabeza visible y toda vuelta al pasado le afecta y le perjudica. Ha reaparecido la "banda de interior" y con ella todas las turbulencias. Con todo, a Zapatero parece que se le ha helado la sonrisa.

EL HOCKEY Y LA POLÍTICA
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 27 Octubre 2004

UN acontecimiento deportivo menor, la victoria de la selección catalana en el Mundial B de hockey sobre patines, en Macao, ha servido de espoleta para el desmelenamiento nacionalista del tripartito que gobierna en la Generalitat. El propio presidente Pasqual Maragall, socio político imprescindible para el sostén de José Luis Rodríguez Zapatero y máxima autoridad del Estado español en Cataluña, no ha tenido reparo alguno en fotografiarse, junto a los protagonistas del éxito deportivo, en el centro de un mar de banderas separatistas. A más a más, como dicen en Barcelona, el conseller en cap, Josep Bargalló, y el ministro de Zapatero y muñidor del Govern, José Montilla, han insistido en declarar que no es conveniente politizar el asunto de las selecciones deportivas.

Me viene a la memoria, a propósito de politizaciones, la figura de Jorge Vigón Suerodiaz, el general de Artillería que, procedente de Acción Española y consejero privado del Conde de Barcelona, fue ministro de Obras Públicas de Francisco Franco. Con ocasión de los XXV años de Paz, el mayor de los fastos del régimen, Vigón inauguró, al norte de la Sierra de Guadarrama, un «Miliario del Caudillo» y, para darle mayor relieve al acontecimiento, hizo que acudieran a la ceremonia, y de uniforme, todos los ingenieros de Caminos titulados en España. El ministro, que tenía la costumbre de la pluma, ante no recuerdo qué circunstancia, escuchó de Franco un lacónico consejo: «Haga usted lo que yo, no se meta en política».

Aquí nadie se mete en política. Ni Franco, ni Vigón, ni Maragall, ni Bargalló, ni Montilla...; pero, ¿no es político el disparatado gesto de Rafael Niubó, responsable de los de-portes en el Govern de la Generalitat cuando propone que la Selección Española se busque otro nombre para evitar el deseado enfrentamiento entre Cataluña y España? Gritar a pleno pulmón Catalunya, una nació, una selecció no es inocente y tiene un sentido que va más allá de almorzar pa amb tomáquet. Es, en vísperas de la reunión de Zapatero con todos -¿todos?- los presidentes de las Autonomías, un claro mensaje de diferenciación y distanciamiento, un gesto demagógico en la escalada soberanista que aúna las voluntades del mosaico que gobierna en Cataluña.

Si España no fuera posible en el diseño territorial previsto en la Constitución vigente, el asunto, de extraordinaria gravedad, afecta y compete a la totalidad de los españo-les y no debe ser abordado, en disimulos y pellizcos monjiles, con astucias a lo Montilla, el ministro secretario general del PSC, que busca un dominio en Internet -.cat-, propio para Cataluña, al modo de sus pretendidas matrículas para los automóviles en el permanente desplazamiento hacia lo accesorio, en perjuicio de lo fundamental, que es santo y seña del Gobierno al que pertenece y en el que Zapatero, sin perder la compostura, ejerce el papel de un sonriente don Tancredo.

Ay, estos chicos...
Alfonso USSÍA LR  27 Octubre 2004

Carlos Semprún Maura ha escrito una «Primera» extraordinaria. Acusa al Festival de Cine de San Sebastián de subvencionar a la ETA. No entiende cómo un personaje de la categoría de Mario Vargas Llosa ha aceptado ser el presidente del jurado. Yo tampoco. Pero estoy seguro de que no va a repetir la experiencia. Escribe Semprún Maura que un maletín viaja discretamente de las arcas del Festival a un «piso franco» de la banda terrorista, y que ese dinero sirve para subvencionar asesinos. Me lo temía. El sistema en Vasconia así lo establece. Hay que pagar a la ETA para garantizar la normalidad. Extraña normalidad, Arcadia falsa, cinismo asumido. Y estos, chicos... ¡Ay, estos chicos!

Me refiero, claro, a los pegatineros. ¿Cómo van a lucir una pegatina con el «No a la ETA» si están indirectamente colaborando con la banda? Excesiva exigencia. Años llevo intentándolo y no he conseguido nada. Hay que ser burro. Yo soy el burro. Pretender que los Bardem, De la Iglesia, Armendáriz, Querejeta, Sánchez-Gijón, Amenábar y compañía se manifiesten en San Sebastián contra la ETA es pretensión de necio. El coraje revolucionario se lo impide. La «gente de la Cultura» –como ellos mismos se autodefinen– no están obligados a mostrarse contrarios a una banda terrorista que ha asesinado por la cultura a más de mil ciudadanos inocentes. Inocentes, pero no miembros del club de la «gente de la Cultura» y, por ende, algo culpables. Además, que la ETA es en origen doctrinalmente marxista-leninista, y la «gente de la Cultura» es siempre comprensiva con esos muchachos, tan revolucionarios, tan perseguidos, tan amables con ellos. ¿Cómo corresponderles con unas pegatinas ofensivas? En Madrid el dinero y en San Sebastián el silencio y el «glamour», o lo que ellos entienden por «glamour», que manda huevos.

El Festival es un negocio, y a la «gente de la Cultura» no le importa el destino del dinero recaudado. Les basta y sobra con recaudarlo ellos posteriormente aprovechando la publicidad del magno evento. Claro, que si la ETA percibiera un porcentaje del dinero que yo invierto en el Festival de Cine de San Sebastián y en las taquillas de los cines donde se proyectan películas españolas, no tendría ni para una cáscara de pipas. Pero el sistema impera. No hay que someterlos a advertencia alguna. Ellos, con su «glamour» a cuestas, saben que la cautela es su seguro. Son valientes y arrojados sólo cuando hay que protestar contra una guerra si gobierna el Partido Popular. En el caso de que gobierne el PSOE, la guerra se acepta. ¿El bombardeo de Belgrado? Pero, ¿alguna vez hemos bombardeado Belgrado? No pasa nada. Hay que seguir trabajando y cobrando subvenciones provenientes de los impuestos que paga la «gente que no es de la cultura». Y respecto a San Sebastián, ¿acaso importa dónde va el dinero del Festival? ¿Qué tienen que ver ellos con esa tontería? Son la «gente de la Cultura», y nada les interesa lo que no esté relacionado con sus ganancias. ¡ay, estos chicos!

Historias imaginadas
Aleix VIDAL-QUADRAS LR 27 Octubre 2004

En estos días en que Pasqual Maragall anda dedicado a seguir las andanzas del equipo catalán de hockey sobre patines como máxima expresión de la obsesión por la diferencia que parece dar sentido a su vida, resulta muy ilustrativa la lectura del magnífico estudio de Jesús Laínz sobre los mitos históricos de los nacionalismos catalán, vasco y gallego que ha publicado Ediciones Encuentro con el melancólico título, tomado prestado de uno de los más célebres poemas del abuelo del actual presidente de la Generalitat, de «Adiós, España». Aunque el material de este extenso y riguroso trabajo ha sido objeto en los últimos años de interesantes análisis por autores tan competentes en este dominio como Jon Juaristi, Mikel Izurmendi o Juan Aranzadi, entre otros, el enorme mérito de Jesús Laínz ha sido reunir en las ochocientas páginas de un único volumen de forma sistemática, completa y rigurosa un conjunto de ejemplos que demuestran sin apelación posible que los relatos del pasado en que se apoyan nuestros micronacionalistas para justificar sus exasperadas identidades son un amasijo de patrañas sin conexión alguna con la realidad.

Aunque el autor se centra sobre todo en el caso vasco por ser la tradición sabiniana la que alcanza en su capacidad de fabulación un nivel rayano en el delirio, su examen de los particularismos catalán y gallego no por sucinto deja de ser asimismo revelador. Su tratado, porque tanto por dimensión como por estructura merece este apelativo, recorre más de veinte siglos y liquida con una atractiva mezcla de erudición e ironía todos y cada uno de los inventos que los nacionalistas hacen circular como moneda histórica de curso legal para despiste de ingenuos y alimento de fanáticos. Así, la confusión deliberada entre vascones y cántabros, la supuesta inaccesibilidad a la conquista, la participación en la Reconquista, la «opresión» por la Corona española, el carlismo como lucha por la independencia nacional vasca, los fueros como pacto entre iguales y no como privilegios otorgados, la vinculación con Castilla y con la lengua castellana, y la actuación del PNV durante la Segunda República y la Guerra Civil, por citar unos cuantos de los temas abordados, son diseccionados con tal abundancia de testimonios, fuentes originales y exhibición de hechos comprobados que bastaría la difusión de un breve resumen de «Adiós, España» en las ikastolas para acabar con la kale borroka sin demasiado esfuerzo. Por supuesto, los violentos acontecimientos de 1640 y 1714 ofrecen a Jesús Laínz una excelente ocasión para poner de relieve que la historiografía catalana de corte nacionalista tampoco se corta a la hora de soltar la imaginación al servicio de sus construcciones ideológicas.
Demos, pues, la bienvenida a tan valiosa contribución al conocimiento de la verdad, que es y será siempre la garantía más sólida de libertad.

Jugando al escondite
TONIA ETXARRI El Correo  27 Octubre 2004

Lo bueno que tiene mantener la incógnita hasta el minuto cero de la cumbre de presidentes autonómicos, convocada por Rodríguez Zapatero, es que la tensión alcanza su máxima plenitud. Quien se deja querer, en este caso el lehendakari Ibarretxe, ha conseguido centrar la atención en torno a su persona hasta tal punto, durante las últimas horas, que ni las declaraciones aberrantes del presidente de la Junta de Extremadura consiguieron eclipsarle el momento de gloria mientras deshojaba la margarita para decidir si participaba o no en la reunión de los diecisiete. Al final, 'fumata blanca'. Que sí. Que va. Lo que es interpretado por los socialistas, en privado, como una «correspondencia» a los gestos de Zapatero al anunciar su intención de despenalizar el delito de la concocatoria de los referendos ilegales y de financiar a las organizaciones ilagalizadas por pertenecer al entramado de las grupos terroristas. Favor con favor se paga.

Pero, desde el entorno nacionalista se insinúa que «si el lehendakari va es para seguir hablando de su plan de convicencia, a pesar del foro hostil». En cualquier caso, el PNV no creía, de antemano, que la ausencia del lehendakari hubiese sido un error, como la había calificado el ministro Sevilla, porque en el fondo los nacionalistas no acaban de ver su papel en una reunión de homologación de autonomías, a pesar de su particular idiosincrasia. Ya había dicho la portavoz del Gobierno de Vitoria, Miren Azkarate, que la presencia de Ibarretxe en unas reuniones que nos hagan retroceder a la política del 'café para todos', no tenía ningún sentido. En fin, que la tensión la mantuvo hasta el final de la jornada de ayer, después de la reunión preparatoria de la cumbre.

Cuando se conmemoró, hace meses, en Madrid y con la Casa Real, el aniversario de la Constitución, acudió el lehendakari y sufrió mucho porque luego reconocería a los suyos, en privado, que el acto había sido «muy duro». Queda claro que el PNV no se identifica con la idea del presidente Zapatero de que en su proyecto de España (a ver si empieza a explicarlo, de una vez) caben las aspiraciones y las identidades vascas. Puede que las identidades vascas quepan. Pero las identidades nacionalistas sólo caben en sí mismas.

Después de que el Gobierno vasco quiso dar la espalda a la celebración de los 25 años de estatuto, una de arena no le viene nada mal a Zapatero al que se le ha reabierto el frente de los GAL ante sus propias narices. Se sospechaba que no están en la cárcel todos los que fueron. Pero después de las revelaciones de Rodríguez Ibarra en las que él mismo se delata como encubridor de presuntos asesinos, la carta de solidaridad del ex presidente Gónzalez con Vera, pidiendo su indulto, después de que éste amenazara con tirar de la manta, resulta más bien inquietante. ¿Qué miedo saber tanto!

Hispania Félix
Tomás CUESTA LR 27 Octubre 2004

Decía Ernst Jünger que, tras la derrota del nazismo, se produjo una inversión del famoso «dictum» de Clausewitz. La guerra dejó de ser una continuación de la política y la política se convirtió en el tiempo añadido de la confrontación armada. Medio siglo después seguimos en lo mismo, aunque la Historia haya cambiado de argumento e incluso de formato. El terrorismo ha hecho del planeta un ilimitado campo de batalla y el código clásico «amigo o enemigo» no sirve ya para descifrar ningún mensaje. La «guerra de todos contra todos» es la máxima que condensa, según Hobbes, la esencia y la raíz de las relaciones humanas. Para el autor de «Leviathan» la guerra no consiste, sin embargo, en un empecinamiento en la matanza, sino en permanecer alerta, y disponible, mientras no exista seguridad en lo contrario. A día de hoy, sólo tenemos la certeza de que, mientras nosotros perdemos la cabeza en buscarle tres pies a la reencarnación del buen salvaje, los cuchillos con que nos decapitan se afilan con una saña rigurosa contra la piedra sideral de La Kaaba. Pero en Europa seguimos uncidos, como burros, a la noria sin fin de las palabras. Sus cangilones sacan un agua cenagosa, corrompida por los remordimientos y mancillada por una laxitud cobarde. Y ahí croan las ranas.

El último batracio en rebuznar ha sido el general Félix Sanz Roldán, jefe del Estado Mayor de la Defensa, quien ha asegurado, con toda seriedad, que nuestras relaciones con los norteamericanos están «un poquito desequilibradas». España, según el militar, «ha dado mucho y recibido poco» en los convenios con Washington. Si no fuese por la marcialidad que le confiere el uniforme, se diría que es la protesta de un «gay» insatisfecho con el comportamiento sexual de su pareja estable. Cualquiera juraría que, desde los tiempos de Eisenhower, somos más receptores que donantes. De hecho, puestos a dar, no hemos hecho otra cosa que darles por el tras cuando nos han necesitado. Para hacer el papel del gallo de Morón y marcharnos de Iraq sin plumas y cacareando no hace falta escudarse en que ellos usan la base de Morón, y algunas otras, claro. Mal servicio le está haciendo Bono a la milicia cuando las flatulecias dialécticas sustituyen a los cañonazos. Aunque en algo tiene razón el general don Félix («Hispania Félix»): habrá que acostumbrarse a que nos vayan dando.

Causas del terrorismo
La connivencia de Occidente
Pío Moa LD 27 Octubre 2004

Decía en mi anterior artículo sobre las causas del terrorismo: "El estado de derecho socava sus propios fundamentos si admite el asesinato como un instrumento político e incluso lo premia con concesiones. Obrar así es convertirse en cómplice de los asesinos contra la sociedad. Por asombroso que suene, esa es la vía que propone el gobierno y una multitud de intelectuales".

Lo ya indicado sobre el terrorismo etarra, un terrorismo de ricos y no de pobres, puede predicarse de casi cualquier otro terrorismo. Éste no surge, por ejemplo, de los países realmente pobres del África ecuatorial, ni de Bolivia o Ecuador, por poner dos países hispanoamericanos especialmente empobrecidos, sino de países medios, a veces relativamente enriquecidos, como Arabia Saudí o Irak, y, dentro de ellos, en clases medias-altas, generalmente en ámbitos universitarios. Porque el terrorismo no nace de unas "condiciones objetivas" sino de la manera como algunos enfocan esas condiciones y, más todavía, de la idea que se hacen sobre los remedios para los males del mundo. Todos los terroristas afirman actuar con el fin de emancipar de un modo u otro a la gente en general, a los pobres en particular, o a un pueblo o una raza en concreto; para liberarlos de los causantes de su pobreza o de las injusticias y opresión que sufren. Y a su juicio los causantes son, sólo pueden ser, las democracias, que en su terminología se transfiguran en "los imperialismos", en especial el useño. No se trata, pues, de los males del mundo, sino de la manera como se pretenden resolver.

Por lo tanto la cuestión real no consiste en las causas del terrorismo, sino en la causa de que tantos políticos e intelectuales en Occidente apoyen el terrorismo. Y tampoco es difícil la respuesta. Los terroristas comparten ideas fundamentales con esos políticos e intelectuales, ante todo la de que la causa principal de la pobreza y las injusticias radica en el "imperialismo", en las democracias, porque la insultante prosperidad de éstas se asentaría en la pobreza y el atraso del resto del mundo, porque dicha pobreza se debería a la explotación ejercida por los países ricos o sus oligarquías. Si recordamos que este argumento constituía precisamente el eje de la propaganda marxista, entendemos cómo se ha transmitido a los simpatizantes con el terrorismo islámico y otros. Esos políticos e intelectuales nunca entendieron la caída del muro de Berlín, y, deprimidos, estaban buscando alguna nueva "fuerza antiimperialista". Y por fin la han encontrado.

No debemos olvidar tampoco que el PSOE, aunque abandonó el marxismo hace bastantes años, lo hizo sin nada parecido a un debate intelectual y político clarificador sobre la naturaleza del marxismo y sobre la propia historia del partido, marcada por esa ideología. Lo que hubo fue simplemente una serie de triquiñuelas burocráticas, incluida la picaresca de encerrar a Tierno Galván en un ascensor para impedirle intervenir, fechoría ésta de un tipo muy repetido en la historia del PSOE. Historia que permanece casi totalmente ignorada por sus propios militantes, sustituida por lemas como el de los "cien años de honradez", tan publicitario como antihistórico.

A falta de ese imprescindible debate clarificador, los tópicos y resabios del marxismo, la herencia más turbia del PSOE, han permanecido en el partido y explican su tendencia a la agitación callejera, a despreciar o manipular los métodos democráticos, a emplear las demagogias más peligrosas. O, en este caso, explican el apoyo del gobierno de Rodríguez, como de los titiriteros e intelectuales que lo siguen, al terrorismo, sea de la ETA o de Ben Laden, y a dictaduras como la de Castro. Comparten con éstos la misma perversión intelectual, los mismos prejuicios ideológicos en torno a "las causas del terrorismo", de la "resistencia" contra las injusticias del capital. No acaban de compartir los métodos, desde luego, pero la identificación ideológica de base produce una inevitable "comprensión", y una colaboración de facto contra el "enemigo común", es decir contra el "imperialismo". Si el PNV, por ejemplo, ayuda de mil formas prácticas a la ETA aunque condene retóricamente sus métodos, se debe a la común convicción ideológica (en este caso el nacionalismo), y lo mismo ocurre con la colaboración del gobierno de Rodríguez con el terrorismo islámico. Ni para el PNV ni para el gobierno de Rodríguez tienen mucho valor los valores de la democracia, máxime cuando les atribuyen las injusticias y el hambre del Tercer Mundo.

Y así como el PNV execra de palabra el terrorismo de ETA, pero al mismo tiempo lo protege y subvenciona, y socava la acción del estado que todavía apuntala los restos de democracia allí subsistentes, el gobierno de Rodríguez lanza condenas verbalistas contra el terrorismo islámico, pero en la realidad trata de dinamitar todas las medidas efectivas contra él. Su retirada de Irak, rompiendo la coalición occidental, abandonando la reconstrucción de este país, y dejando a su pueblo, en lo que de él depende, a merced del mismo tipo de terroristas y genocidas que organizaron la matanza de Madrid, constituye un acto simplemente criminal, la mejor colaboración posible con el terrorismo islámico. Con ella ha ganado Ben Laden una de sus mayores victorias en la "guerra de cuarta generación", y desde luego la menos costosa para él: "tan sólo" 191 asesinados, y todos españoles o inmigrantes. Como he insistido, la felicitación de "El egipcio" al gobierno de Rodríguez y su exhortación a los demás países europeos a obrar como él, sobrepasa el nivel de la anécdota, es la revelación de lo que casi todos los comentaristas rehúsan ver. Y, por cierto, Rodríguez no ha vacilado en seguir los consejos de "El egipcio", incitando desde Túnez a los demás países europeos a imitar su felonía.

Hay, por tanto, una razón profunda por la que los Rodríguez y diversos intelectuales colaboran con el terrorismo: su identificación con las teorías empleadas por los asesinos para justificarse. O, dicho de otro modo: esa identificación básica les lleva a colaborar con los terroristas, dejando en pura retórica sus condenas. No hay por qué dudar de que esas condenas sean, subjetivamente, más o menos sinceras. Pero sus efectos reales, históricos, tienen poco que ver con las ilusiones y justificaciones esgrimidas, con las imaginarias "causas del terrorismo" que ellos no pueden, en cualquier caso, erradicar.

Reforma Constitucional
¿Y si se abre el melón?
Fernando Prieto LD 27 Octubre 2004

En los ambientes políticos ya se ha hecho común la imagen para prevenir contra la reforma de la Constitución que algunos partidos exigen. Contra éstos los que previenen razonan que la Constitución ha probado su bondad, porque ha proporcionado a España un cuarto de siglo entre los mejores de su historia, y porque, tal cual está, tiene capacidad para responder a las actuales demandas de la sociedad. Por tanto, no es necesaria la reforma. Además la reforma es una maniobra muy complicada y con grandes riesgos. El PSOE, dispuesto a liderar el proceso, contesta que no hay riesgos porque se plantea una reforma muy concreta, limitada a cuatro puntos (sucesión de la monarquía, Senado, Autonomías, adecuación para el encaje en la Constitución de Europa) y hecha por consenso como exige la misma Constitución. Pero, si no se logra el consenso, que es tanto como decir, si el PP no se aviene, ¿hasta dónde podría llegar el deterioro de las relaciones entre los partidos —PSOE y aliados contra PP— que es tanto como decir el deterioro de la vida democrática con las consecuencias de una agravación del enfrentamiento en la ciudadanía? ¿hasta dónde podría llegar el deterioro de las instituciones sometidas a un debate (léase monarquía) en el que, enfrentadas las posiciones, los extremismos va a tomar protagonismo? Por eso hay quienes advierten del peligro con la imagen: ¿qué va a pasar si se abre el melón? ¿Es mucho exigir algunas garantías? ¿Es mucho pedir un previo pacto de Estado?

¿Cuáles serían los términos de ese posible pacto de Estado? En una forma u otra, los términos tendrían que empezar por aquellos puntos que se presuponen en toda reforma constitucional y que pueden ser organizados en torno a dos temas básicos: quién tiene el poder constituyente y cuáles son las ideas claves de una constitución democrática.

Quien lea este párrafo de corrido puede que encoja los hombros pensando: esto ya me lo sé. Pero, por desgracia, hoy estos temas en España no se pueden dar por sabidos. Si afirmamos que el poder constituyente lo tiene el pueblo español porque él tiene la soberanía, ¿cómo es posible que haya partidos que afirmen que ellos promueven unas reformas autonómicas —para las que la Constitución exigen la aprobación del pueblo español, ejercida a través de sus representantes— dando por supuesto que esas reformas pueden entrar en vigor incluso sin contar con la aprobación del poder constituyente? Es evidente que hay aquí un desacuerdo sobre quién tiene el poder constituyente.

Item y más. La soberanía se ejerce a través de los representantes, pero la reforma constitucional permite, y en algunos temas exige, la apelación al pueblo, titular último del poder constituyente, para que se manifieste a través del referéndum. Esta apelación supone un pueblo suficientemente formado e informado y, sobre todo, capaz de votar en libertad. ¿Aceptamos el supuesto de que el pueblo español tiene el grado suficiente de ilustración y libertad política para ejercer su poder constituyente? El debate está servido, porque la opinión pública se encuentra dividida sobre el grado de presión que los medios ejercen de hecho sobre el pueblo español. Una presión que podríamos calificar como civilizada porque se hace a través de las ideas, pero que no podemos ignorar. Pero en muchos sitios y momentos existe otra presión más terrible que se hace a través de los hechos —desde pintadas a la agresión física, pasando por la amenaza— que disminuye o anula la libertad de los ciudadanos. Pensamos espontáneamente en el País Vasco, pero bien reciente tenemos la agresión contra el profesor Caja en la Universidad de Barcelona. En esas condiciones ¿es libre el pueblo soberano o es un pueblo soberano, sí, pero minusválido?

Item y más. El inicio del párrafo anterior afirma la identidad, a través del mecanismo de la representación, de los representantes con el pueblo español. ¿Damos por buena la afirmación o preguntamos al pueblo si se siente satisfactoriamente representado? Un análisis sincero de la realidad nos descubre que en la democracia española el pueblo está políticamente tutelado por los partidos, que el poder político fáctico está en los partidos, que nuestra democracia es más bien una partidocracia, eso sí, de base democrática. Si antes apuntamos a la minusvalía del pueblo, ahora apuntamos a su minoridad. Habría que debatir sobre la representatividad de nuestro sistema, mal que les pese a los partidos.

Todos estos son problemas en torno a sujeto del poder constituyente. Mientras no se alcance un consenso en las repuestas, parece que lo sensato es oponerse a abrir el melón. Y quedan los problemas sobre las ideas claves de toda constitución democrática. De ello hablaremos otro día.
¿Y los problemas reales?

¡Qué bonito es ser un país normal!
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 27 Octubre 2004

«LA GENERALITAT crítica la incomprensión de Madrid hacia las selecciones catalanas»; «Ibarretxe insiste en que el tren de la soberanía es imparable »; «Industria podría aprobar el dominio cat. en Internet»: esas tres noticias, que La Voz publicaba ayer en una plana, resumen con una claridad insuperable el atolladero en que se encuentra este país.

Así estamos a los 25 años de aprobarse los Estatutos vasco y catalán: con el PNV empeñado en marchar hacía la independencia, aunque para ello tenga que violar las reglas del Estado de derecho y fracturar en dos al País Vasco; y con el socialismo catalán convencido de que la única forma de competir con el nacionalismo en Cataluña es asumir, una por una, todas sus reivindicaciones nacionales. Dado el colosal cinismo de Ibarretxe, a nadie le sorprende ya verlo despreciar el Estatuto en el que se ha basado el poder de su partido durante ¡un cuarto de siglo!: el único, por cierto, en que el País Vasco ha existido como tal. Más llamativo es, por el contrario, ver a Maragall asomado el balcón de la Generalitat celebrando, en medio de banderas separatistas y de gritos por la independencia, una victoria deportiva, que de deportiva tiene sólo el que ha sido obtenida en un campo de deportes.

¿Qué decir, en fin, del hecho de que un miembro del Gobierno se comporte como una especie de delegado de Cataluña en el ejecutivo del Estado y levante una bandera, la del dominio cat., que, como la de las selecciones autonómicas, ha sido tomada del nacionalismo catalán? ¿Es que acaso el ministro de Industria desconoce que el organismo internacional regulador sólo concede autorizaciones de dominios a Estados reconocidos por la ONU? ¿No le parece al señor Montilla -cuyo catalanismo era ignorado hasta que Maragall ganó las elecciones- que si alguien no debe generarle otro conflicto por los símbolos al Gobierno del Estado es precisamente un ministro del Gobierno?

Pero no se molesten ustedes en buscar una respuesta racional a esas preguntas, porque esas preguntas sólo son concebibles en la espiral de locura identitaria en la que parece haber entrado de nuevo este país, locura que por lo que se ve ha afectado seriamente a una parte de la dirección del PSC.

El president del Parlament envió el sábado al de la Generalitat un mensaje celebratorio de la victoria del hockey catalán: «¡Que bonito es ser un país normal!», decía Benach a Maragall. ¿Cómo dudarlo? Tan normal, que resulta posible en él que unos nacionalismos periféricos cuya voracidad es insaciable no hayan generado un nacionalismo español de características idénticas. De haber sido de otro modo, todo resultaría anormal y hasta quizás insoportable.

La vivienda como ejemplo
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 27 Octubre 2004

La historia suele repetirse sea quien sea el protagonista. CiU nos tenía muy acostumbrados a la misma canción en aquellas ocasiones en las que el Gobierno de turno carecía de mayoría absoluta. Esta formación estaba siempre dispuesta a garantizar la gobernabilidad, claro está a cambio de que hubiese ventajas adicionales para Cataluña. En los momentos presentes es Esquerra Republicana la que, muy responsablemente, presta su voto para aprobar los Presupuestos; pero después de poner la mano y de que se la llenen. En un día, los Presupuestos han pasado de ser antisociales a ser solidarios. ¿Cómo ha sucedido el milagro? Más recursos para infraestructuras en Cataluña y para la potenciación del catalán. Lo malo de todo esto es que lo que se destina a una Comunidad no se dirige a otras, y hay quienes, con el victimismo y el nacionalismo, siempre sacan tajada.

Es hora de que vayamos tomando conciencia de que se está construyendo un Estado monstruoso. En cada Comunidad se genera una clase política cuyos intereses van unidos a la consecución de más y más autonomía, y que pone todo su empeño en propiciar esa fuerza centrífuga sin que aparentemente pueda vislumbrase el final del proceso. Hasta ahora eran los partidos nacionalistas los que se situaban en esas coordenadas, y por tanto afectaban exclusivamente a algunas comunidades, pero cada vez resulta más evidente que el germen secesionista comienza a anidar también en buena parte de los partidos nacionales. Las direcciones centrales se ven chantajeadas y empujadas a aceptar la dispersión.

En casi ninguna materia va resultando posible realizar una política nacional. Ahí tenemos el caso de la vivienda. Con gran ingenuidad, el partido socialista prometió solucionar el problema. De poco vale crear un ministerio de tal nombre si las competencias no se encuentran en el Gobierno central. Al margen de que la ministra esté más o menos acertada, lo cierto es que carece de los instrumentos y medios para hacer una verdadera política de vivienda. Me temo que todo va a quedar en subvenciones que sólo servirán para derrochar los recursos públicos tan necesarios en otros menesteres. Las subvenciones particulares suelen ser siempre bastante discriminatorias y discrecionales. ¿Por qué a los jóvenes y no a los padres de familia separados, que quizás tengan mucha más necesidad?, o ¿por qué no a las madres solteras? Lo mismo ocurre al tratar de fijar una cantidad X de renta para tener derecho a la subvención, ¿qué pasa con aquellos que obtienen X más un euro?

Por otra parte, algunas rentas son opacas. Hay colectivos que tienen especial capacidad para ocultarlas. Profesionales o empresarios que facturan directamente al consumidor, trabajo doméstico, etcétera. A menudo resulta que aquellos que defraudan —aun cuando sus ingresos reales sean más elevados que los de otros que los tienen controlados por la nómina— están en mejores condiciones para recibir subvenciones.

En una economía de mercado las intervenciones públicas no pueden realizarse de cualquier manera. Hay que tener muy en cuenta los mecanismos que se van a desatar. De lo contrario, el propio mercado puede terminar burlándose de las medidas y que se obtengan los efectos contrarios que aquellos que se pretendían. Las subvenciones pueden trasladarse vía precios a otros destinatarios distintos de los que teóricamente eran sus beneficiarios.

Si lo que se intenta es combatir el alto precio de la vivienda, mal camino se ha escogido al incentivar la demanda con subvenciones. Lo más seguro es que se eleven los precios y las ayudas públicas terminen engrosando los beneficios de promotores o constructores. Si de verdad se quieren reducir los precios, habrá, por el contrario, que actuar sobre la oferta. En primer lugar, mediante una política del suelo, que en ningún caso debe significar su liberalización, tal como exigen algunos conservadores. Se trata de poner en el mercado, a un precio adecuado, una cantidad suficiente de suelo urbano, pero con tales condiciones y exigencias que se evite la especulación y que obligue a construir en un plazo razonable.

Por otra parte, se puede incrementar la oferta de viviendas movilizando las casas vacías, propiciando el alquiler. Hoy, una legislación excesivamente proteccionista del inquilino se vuelve en su contra, porque al final lo que se logra es que desaparezca este mercado. Nadie o casi nadie estará dispuesto a arrendar si el riesgo es tan elevado, o se exigirán avales bancarios que garanticen mínimamente al arrendador sus derechos, pero que como es lógico no estarán al alcance de la mayoría de los que buscan un piso en alquiler. Los únicos beneficiarios, los bancos.

Mucho tiene que ver en ese estado de cosas la lentitud de la justicia y el excesivo tiempo que se tarda en decretar los desahucios. Las dificultades que un inquilino pueda tener a la hora de cumplir sus obligaciones pueden ser susceptibles de ayuda por parte de la sociedad pero debe recaer sobre el Estado, nunca sobre el arrendador, pues de lo contrario se retraerá de alquilar el piso. La creación de una agencia estatal para garantizar subsidiariamente las obligaciones de los arrendatarios es una de las pocas medidas anunciadas que parecen efectivas.

El problema, en cualquier caso, radica en que las competencias en materia de vivienda están troceadas y será difícil que en esta, como en otras muchas materias, teniendo en cuenta el Estado que vamos configurando, el Gobierno central tenga en sus manos los medios e instrumentos para acometer una política eficaz. Todo sea por nuestra vocación autonómica.       www.mundofree.com/martinse

¿Y los problemas reales?
Cartas al Director ABC 27 Octubre 2004

A Maragall, Mas y Carod les ha faltado tiempo para ir corriendo al aeropuerto, coger el avión a Macao y hacerse una foto con la selección catalana de hockey. No les he visto dedicar tanto interés a otros temas. Alguien les debería explicar que, excepto a una minoría, a la gente de la calle lo que realmente nos preocupa es el paro, la vivienda y llegar a final de mes, mientras ellos son incapaces de resolver estos problemas y desvían nuestra atención a la selección de hockey, la matrícula con el CAT o la famosa reforma del Estatut, que, como el Fórum, nadie sabe bien para qué es. Algún día entenderán por qué cuatro de cada diez ciudadanos de Cataluña nunca votan en las elecciones a la Generalitat, porque se dan cuenta de que los políticos catalanes no les resuelven sus problemas reales y se dedican a polémicas ajenas a su vida diaria.     Benita A. Bausili.     Barcelona.

Un islamista del grupo de Lamari estaba en la misma prisión que los etarras Parot e Iragui
Bachir Belhakem, detenido por Garzón en la cárcel de Córdoba, pudo pasar sus nombres a Bensmail
Bachir Belhakem, uno de los terroristas del GIA detenido la semana pasada por Garzón por su relación con la célula que iba a actuar contra la Audiencia Nacional, permanecía encarcelado junto a los etarras Henri Parot y Harriet Iragui, en la cárcel de Córdoba. Los nombres de los terroristas vascos fueron encontrados escritos en un papel a Abdelkrim Bensmail, otro activista argelino, lugarteniente del líder del grupo de Leganés (Allekema Lamari), arrestado también en la operación antiislamista de Garzón en la prisión de Villabona (Asturias). Belhakem puso enviárselos a Bensmail.
Juan C. Serrano LR 27 Octubre 2004

Madrid- Bachir Belhakem y Abdelkrim Bensmail, ambos argelinos de 39 y 42 años respectivamente, cumplían 14 años de condena por su pertenencia al Grupo Islámico Armado (GIA) cuando fueron detenidos la semana pasada por su presunta vinculación a la célula islamista que pretendía volar la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo.
Los dos, condenados por terrorismo en 2001 tras ser capturados dos años antes en Valencia junto a Allekema Lamari (el líder de la célula que se inmoló en Leganés), fueron detenidos por Garzón, acusados de dar a poyo desde la cárcel al grupo desmantelado un día antes en Andalucía, Navarra, Madrid y Valencia.

Además de Belhakem y Bensmail, otros ocho fundamentalistas musulmanes fueron arrestados en la redada de las cárceles.

La celda que ocupaba Abdelkrim Bensmail en la cárcel de Villabona (Asturias) fue registrada antes de ser trasladado a Madrid para comparecer ante el juez Garzón. Fue en ese momento cuando un responsable de la prisión observó que el terrorista argelino guardaba unas anotaciones en el bolsillo de sus pantalones.

Al ordenar que los vaciara, se encontraron los nombres de los etarras Henri Parot y Harriet Iragui junto a su dirección en la cárcel de Córdoba, donde ambos se encuentran internados. Las anotaciones estaban en lo que parecía una especie de agenda artesana, en la que había manuscritos otros nombres árabe y algunos números.

El juez Garzón abrió una investigación para conocer si el terrorista argelino y los dos vascos habían tenido algún tipo de relación, pero la Policía concluyó que ésta no había existido ni había habido contactos entre ellos, al menos en los dos últimos años en ninguna cárcel española.

Una de las hipótesis que la Policía está investigando es si los nombres de los etarras pudieron llegar a manos de Bensmail a través de su compañero Bachir Belhakem, quien cumplía condena en la cárcel de Córdoba junto a los dos terroristas vascos. En este centro penitenciario Belhakem fue detenido la semana pasada.

A la Policía no le consta ninguna comunicación por carta entre los dos argelinos, cuyas misivas pueden ser interceptadas ya que cumplen condena por terrorismo.

Sin embargo, fuentes próximas a la investigación no descartan que entre ambos hayan podido comunicarse a través de correspondencia enviada a través de terceras personas, es decir, otros presos comunes que no se rigen por el protocolo de los condenados por banda armada.

Precisamente en la célula desmantelada la semana pasada por Garzón fue detenido en la cárcel pontevedresa de A Lama un preso condenado por delitos de delincuencia, Baldomero Lara, al que se le atribuye el papel de «correo» entre los presuntos miembros del grupo.

EL SINDICATO TEME QUE SE SUICIDEN EN LAS CÁRCELES
ACAIP denuncia “presiones salvajes” a los funcionarios que informaron sobre los presos islámicos
El delegado de ACAIP en la cárcel de Topas, José Manuel Salvador, asegura que "hay presiones salvajes" por parte de Instituciones Penitenciarias hacia los funcionarios que han realizado informes sobre la situación de los presos islamistas en las cárceles españolas. Desde esta cárcel surgieron las primeras denuncias sobre el control que ejercían los islamistas, calificadas por Gallizo de “exageradas y xenófobas” hasta que la operación de la pasada semana le obligó a rectificar.
Agencias LD  27 Octubre 2004

En declaraciones a Onda Cero recogidas por Europa Press, José Manuel Salvador aseguró que "todo lo que se ha descubierto ha sido gracias a los informes de los funcionarios". Denunció que "con todo esto -en referencia a los informes de los funcionarios-, lo que se está haciendo ahora es presionar a los funcionarios, porque entienden que estos informes van contra la institución". Salvador ha revelado que "entre los funcionarios hay psicosis por las presiones que se están recibiendo. La gente ahora es muy reacia a hacer informes".

Según este sindicalista, en las prisiones "hay presiones salvajes contra la gente que ha realizado informes". "Se les ataca personalmente, se les llama a los despachos. Nos van a machacar de alguna manera. Eso lo tenemos más claro que el agua", dice Salvador.

Sobre las nuevas medidas anunciadas por la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, para controlar el fundamentalismo en las cárceles e intervenir las comunicaciones entre los islamistas, añadió que en la Dirección General de Prisiones, sólo hay un "traductor de árabe, que hace poco que lo han debido contratar".

Temor a que se suiciden en las cárceles
En declaraciones a Efe, Salvador alertó de la posibilidad de que algunos presos musulmanes radicales se hagan explotar en el interior de las penitenciarías en las que cumplen condena. Según dijo Salvador existe "la sospecha de que ya que no han conseguido un acto fuera de la cárcel -como era volar la Audiencia Nacional- lo hagan dentro, o se organicen para preparar un acto grave".

Durante los últimos días, añadió el portavoz sindical, se ha recrudecido la postura de algunos de estos internos, hasta el punto de no acatar las órdenes "y llamar judío a un funcionario de Topas y pegar un cabezazo a uno de la cárcel de Villabona", comentó. Los trabajadores de las penitenciarías se sienten indefensos, según Salvador, quien añadió que la única arma de los funcionarios dentro de los módulos es un bolígrafo.

Recordó que hace unos meses "cuando no sabíamos nada de lo que estaba pasando dentro de la cárcel de Topas", se encontró una nota mandada por internos musulmanes a otro recluido en un módulo con menos protección, en la que se decía "que tenía que pedir a su familia que le pasara algo, que no sabemos que, y a cambio sería el jefe, le darían mucho dinero y ganarían la guerra Santa", relató el funcionario salmantino.

Según señaló ante esta circunstancia se tomaron especiales medidas de seguridad para evitar "que se introdujera alguna bomba o algo así, pero aquí dentro es muy fácil hacer pinchos y que pase cualquier cosa". Un núcleo de presos musulmanes "tan radical" como el que existe en algunas cárceles españolas "nos da miedo porque te puedes esperar cualquier cosa", subrayó.

José Manuel Salvador denunció también que uno de los integrantes de la célula Mártires por Marruecos, Said Afif, ha sufrido un ataque en la cárcel de Alcalá Meco. Según explicó, "a uno de los internos que han trasladado le han metido papeles por debajo de la puerta y los han quemado".

Vázquez cree «ridículo» e «inútil» prohibir la cooficialidad de La Coruña
La Mesa asegura que el Ayuntamiento no tiene competencia para aprobar un nuevo topónimo
El gobierno local coruñés critica a «quienes intentan imponer una u otra lengua»
Juan Gómez-Aller | a coruña La Voz  27 Octubre 2004

«La convivencia de gallego y castellano siempre se ha desarrollado en La Coruña sin traumas sociales. Vivimos en una comunidad en la que el bilingüismo no sólo es oficial, sino que es real (...). Pretender exclusiones, imponer regulaciones o establecer protecciones normativas puede resultar ridículo, además de inútil». Este es uno de los párrafos de la argumentación que el próximo martes presentará Francisco Vázquez en el pleno municipal coruñés para hacer cooficiales los topónimos A Coruña y La Coruña, y que critica de forma implícita a la Lei de Normalización Lingüística, que impone que todos los topónimos estén en gallego.

Tras apelar a la Constitución, la reflexión del gobierno municipal incluida en la moción que se llevará al pleno señala: «Coexisten en nuestra ciudad dos lenguas, reflejo real del bilingüismo que desde hace siglos se vive en Galicia y que nos ha permitido usar y amar dos lenguas, una la propia de nuestra tierra, el gallego y a la vez otra, que también es propia, el castellano, y que compartimos con una comunidad que la ha convertido en uno de los grandes idiomas del mundo».

El gobierno municipal, por último, asegura que la decisión pretende impedir «los excesos autoritarios de quienes intentan imponer una u otra lengua, compartiendo paradójicamente los mismos argumentos y practicando la misma intolerancia y exclusión de las que acusan a quienes no compartiendo sus criterios dan primacía a otra lengua (...). La presente propuesta busca defender el libre uso del gallego y del castellano con la misma pasión y el mismo amor hacia los dos idiomas».

Consideran que el Estatuto de Autonomía prevalecerá sobre la Ley de Grandes Ciudades
Los juristas dudan de la eficacia de la iniciativa sobre el topónimo
Redacción / A Coruña El Ideal Gallego 27 Octubre 2004

Nadie duda de que el Gobierno local sacará adelante la moción del alcalde para que el nombre del Ayuntamiento “será, a todos los efectos, en galego A Coruña y en castellano La Coruña”. Lo que no está tan claro es la efectividad de esta medida.

Los juristas consultados por este periódico reconocen que la Ley de Grandes Ciudades señala que los ayuntamientos tienen competencia para cambiar los topónimos de las ciudades.

Sin embargo, consideran que tiene más peso el Estatuto de Autonomía, que recoge que la denominación de las poblaciones gallegas es competencia de la Xunta de Galicia, y ésta especifica que debe emplearse, en todo caso, la acepción gallega, la única legal.

Santiago Rolda, profesor de Derecho Constitucional y secretario general de la UGT en la Universidad de A Coruña, cree que la propuesta del alcalde tiene pocas posibilidades desde el punto de vista legal. A pesar de todo, sostiene que esta puede ser una buena oportunidad para “recuperar el consenso” respecto a la denominación de la ciudad.

Reacciones
Como no podía ser de otro modo, la iniciativa del primer edil ha provocado varias reacciones. Desde la Mesa pola Normalización Lingüística, su presidente, Carlos Callón, entregará hoy un documento a los grupos del Parlamento gallego para solicitarles que se posicionen en relación a este tema. Callón asegura que “la legislación vigente indica que la denominación de los ayuntamientos es una competencia autonómica y no local”.

Los Comités Abiertos de Facultad, por su parte, denuncian que la actitud “delictiva y reincidente” del regidor coruñés muestra su “escaso talante democrático del que tanto presume el PSOE”.

Constitución, Estatuto y Ley de Grandes Ciudades
Nota del Editor 27 Octubre 2004

Parece que los juristas consultados andan ya preparando su feudo gallegohablante pues de otro modo no se entiende que afirmen que el Estatuto está por encima de la Ley de Grandes Ciudades y omitan que la Contitución está por encima del Estatuto, y en el Art. 3º establece que el único idioma que tenemos el derecho y deber de conocer el es idioma español, y por tanto el Estatuto es claramente anticonstitucional, pero ya sabemos, la ley es sólo para los demás.

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