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Recortes de Prensa     Sábado 30 Octubre 2004

YO TAMBIEN SE QUIENES SOIS
Cartas al Director  (email) La Razón 30 Octubre 2004

ORINA PRO NOBIS
FERNANDO SAVATER El País (email) 30 Octubre 2004

¡Qué bien les salen las fotos!
Juan Pablo Colmenarejo  La Razón 30 Octubre 2004

Dodotis para empresarios y así
Julián Lago  La Razón 30 Octubre 2004

Reconstituyentes
Jorge Berlanga  La Razón 30 Octubre 2004

«Ternera» se lo piensa
EL SUBMARINO  La Razón 30 Octubre 2004

BIN LADEN HACE CAMPAÑA
Enrique SERBETO ABC 30 Octubre 2004

Vacua ceremonia para una Constitución discutible
EDITORIAL Libertad Digital  30 Octubre 2004

EL DISCURSO DEL ODIO
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 30 Octubre 2004

Terror y razón
José García Domínguez Libertad Digital 30 Octubre 2004

Ja, je, ji, jo, ju
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 30 Octubre 2004

El Gobierno del talante
Guillermo de Ujúe Libertad Digital 30 Octubre 2004

Las mil palabras
TONIA ETXARRI El Correo  30 Octubre 2004

Palabra contra palabra
C. Pocomaco El Ideal Gallego 30 Octubre 2004

El Gobierno niega que se haya opuesto al cambio del topónimo
Redacción / A Coruña El Ideal Gallego 30 Octubre 2004

Currás dice ahora que la Xunta llevará a la Justicia el topónimo La Coruña
Juan Gómez-Aller a coruña La Voz 30 Octubre 2004

Sigue la batalla, nada soterrada
Nota del Editor 30 Octubre 2004

La señal sólo estaba en vasco
ABC 30 Octubre 2004

Localizado el archivo de «kantadas» en uno de los «zulos» de ETA en Francia
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas  La Razón 30 Octubre 2004

 





 


YO TAMBIEN SE QUIENES SOIS
Jorge Martí Barcelona Cartas al Director  (email) La Razón 30 Octubre 2004

"....nos hemos quedado con tu cara; sabemos quien eres y eso no quedará así....". Con ese amenazante augurio, media docena de bravucones me despedían la noche en que, honrosamente, salíamos expulsados del Paraninfo
de la Universidad de Barcelona un grupo de personas, hace poca mas de año y medio, cuando de manera pacífica y totalmente silenciosa habíamos desplegado una pancarta de desaprobación por la presencia de Ibarretxe a un
acto sin otra finalidad mas que concienciar a la sociedad catalana sobre la bonanza de su plan secesionista.

Salíamos, entre las enardecidas masas y a los gritos corifeícos de "fuera fascistas de la Universidad" o "vosotros fascistas sois los terroristas".

Entre el grupo de expulsados, Francisco Caja, Presidente de Convivencia Cívica Catalana, impulsora del recurso contra la Generalitat de Cataluña que, finalmente, el TSJC ha acabado resolviendo con la condena al gobierno
catalán por discriminación a los castellanohablantes. Y contra Francisco Caja la han emprendido los de siempre; los mas prudentes, con mensajes subliminales y, los mas arrojados, irrumpiendo a cara tapada en la Facultad
de Filosofía de la UB y en su despacho profesional, marraneando y destrozando todo lo marraneable y destrozable.

A Paco Caja, con quien desgraciadamente he compartido otras "anécdotas", mi felicitación por el éxito conseguido en vía judicial y mi grito de apoyo - no digo ánimo pues me consta que le sobra - en lo personal y profesional y,
a toda esa chusma que va por ahí atreviéndose, en grupo, a insultar, amenazar y destrozar deciros, parafraseando vuestra chulería, que yo también se quienes sois.

Se quienes sois porque sois los mismos que me amenazasteis a mi; se quienes sois porqué a dos de aquel sexteto pude distinguirlos reventando el acto de Alberto Fernández Díaz en la misma Universidad; se quienes sois
porqué no hace mas de tres semanas estabais en Les Corts concentrados para la  libertad de la integrante del comando Barcelona de ETA, Laura Riera; se quienes sois porqué remontándome unos días mas, en concreto a la Diada, andabais con un carrito de supermercado a modo de almacén de sprays y bolsas de anilina, destinado todo ello a "decorar" los bancos y cajas de la Ronda de San Pedro durante la manifestación de ERC; se quienes sois porque, uno de vosotros, durante la marcha de las JERC contra la Constitución - ese próximo Diciembre hará dos años - erró en el lanzamiento de un tarugo de madera contra un cajero automático de Caja Madrid en Vía Layetana y no pudo repetir la suerte porqué mi pié se lo impidió; se quienes sois porqué no hay mas que entrar en las páginas web de "maulets.org", "rescat.org", "endevant", "resistencia solidaria", "coordinadora d'estudiants independentistes"... y los distintos enlaces que se propician, pasando por el foro de Indymedia Barcelona,
secuestrado por el FBI, o el renacimiento de Terra Lliure, página intervenida por la Audiencia Nacional a requerimiento de la AVT.

Se quienes sois y me dais puto asco.
(El autor se disculpa por las referencias biográficas que carecen de afán de protagonismo)

ORINA "PRO NOBIS"
FERNANDO SAVATER El País (email) 30 Octubre 2004

Refrendemos innecesariamente para empezar una obviedad giratoria: el mundo (político) da muchas vueltas y rara vez en el sentido previsto. A comienzos de la democracia, en los primeros años ochenta, un grupo de amigos (entre otros, Juan Benet) solíamos tener por antonomasia teratológica de los jubilosos disparates producidos por la recién recuperada libertad política las opiniones de mosén Xirinacs. Según este desastrado profeta, nuestro país no era sino un magma de pueblos esclavizados (el pueblo catalán, vasco o gallego, pero también el pueblo andaluz, extremeño, castellano, canario..., ¡incluso el pueblo madrileño!), gimiendo bajo la bota del imperialismo "español", cuya sede metropolitana impopular debía estar por lo visto en otro plano de la realidad o quizá al menos en otro planeta.
 
Inocentemente, los burlones creíamos que esta cretinada no era más que la aberrante pero transitoria respuesta pendular al coercitivo hiperespañolismo unanimista del franquismo. Pecábamos de sencillez optimista. A pesar de la descentralización autonómica y del reconocimiento entusiásticamente institucional de la diversidad de
idiosincrasias, la versión ideológica de España vigente más de dos décadas después se parece bastante más -al menos implícitamente- a la del arriscado mosén que a la sostenida por quienes nos reíamos de él.

No de otro modo creo que puede entenderse que se proponga muy en serio una reforma constitucional según la cual cada una de las regiones figurará explícitamente apellidada según la condición esencial de su adscripción al conjunto estatal: habrá naciones propiamente dichas, reinos, principados, archipiélagos, comarcas, terruños, rincones típicos y vaya usted a saber qué más. El objetivo no muy escondido de tal taxonomía es establecer la básica división entre quienes están en España (de una manera accidental y mientras obtengan recompensas o privilegios por ello) y los que son España, por falta de medios o de imaginación para aspirar a destino más alto.

Según tal planteamiento, lo importante es que se mantenga la fundamental asimetría entre el estatuto de unos y otros, incluso por encima de la ventajas comprobables que obtenga de momento cada cual.

Lo que cuenta es dejar claro que ni todos somos iguales ni, por tanto, podemos estar de igual modo junto a los demás o vernos tratados paritariamente..., lo cual es difícil de conciliar con la propia noción de ciudadanía en un Estado moderno, basada en la igualdad en derechos y deberes de todos los que disfrutan de ella.  Quieren reinventar la sangre azul (o el Rh azul)aristocrático, pero a escala colectiva...

Todo esto, claro, en nombre de la diversidad. ¿Hay alguna palabra que un preboste o un intelectual servicial con los prebostes repita entre nosotros más que "diversidad"? Como no sea "pluralismo", no se me ocurre ninguna otra. Que España es un país diverso y plural en lo sociopolítico es cosa difícil de negar: ahí están las guerras civiles de los dos últimos siglos para probarlo más allá de toda duda. Lo que históricamente nos han sobrado son diferencias
irreconciliables y lo que parece sensato echar de menos es la vocación de encontrar denominadores comunes para compartirlos en una unidad no coactiva. Probablemente la iniciativa bienintencionada del ministro Bono de homenajear el día de la fiesta nacional, con perdón, a un republicano que luchó contra los nazis y a un voluntario de la División Azul fue un gesto innecesariamente declamatorio y contraproducente. Pero bastantes de las críticas que
ha recibido le dejan a uno estupefacto: se ha dicho que era equiparar a quienes defendieron la legalidad republicana con quienes la conculcaron, lo cual parece dar por supuesto que todos los antifranquistas defendían la legalidad republicana..., algo que de ser verdad hubiera impedido no ya la victoria de Franco, sino incluso probablemente la mismísima Guerra Civil.

Además, si hablamos desde principios democráticos, no me parece a fin de cuentas que los defendieran mucho mejor quienes lucharon contra Franco en nombre de Stalin que los que lucharon contra Stalin en nombre de Franco. Sin embargo, el argumento más asombroso (¡y repetido!) es el de que la iniciativa de Bono equivale a emparejar a un etarra con una de las víctimas de ETA..., vamos, lo que ocurre un día sí y otro también en
el Parlamento vasco. ¿Debemos entender entonces que, si mañana acabase el terrorismo ultranacionalista, dentro de sesenta años sería intolerable que un etarra nonagenario se sentase en un acto institucional junto a un guardia civil de su misma quinta? ¡Cuánto rigor! ¡Y yo que me temía que al día siguiente de dejar las armas habría un clamor general para que se aceptase sin melindres a quienes las empuñaron y a sus colaboradores en todas las instituciones políticas y sociales, mientras se tachaba de "crispadores" y "rencorosos" a quienes pusieran objeciones a ello! Se ve que no conozco el país en que vivo...

Por supuesto, el entusiasmo en el diferencialismo disgregador se reviste principalmente de argumentos tomados del nacionalismo etnicista. Es una amenaza que se cierne no sólo sobre la ciudadanía española, sino también sobre la europea. Organizaciones como la FUEV-UFCE (Unión federalista de las comunidades étnicas europeas) o el
INTEREG (Instituto internacional por los derechos de los grupos étnicos y del regionalismo), con sedes respectivas en los länder de Schleswig-Holstein y Baviera, así como la revista Europa Étnica, son influyentes en las instituciones europeas, donde difunden una visión de pertenencia a la comunidad basada en el nacimiento y la tradición cultural, no en el humanismo político ilustrado que según ellos acaba con las raíces prepolíticas de los individuos. Como ha advertido el politólogo belga Jean-Paul Nassaux, "estamos en presencia de un proyecto que pretende refundar Europa a partir de las comunidades étnicas. La instauración de una Europa de las regiones constituye una pieza central de su dispositivo estratégico". El peligroso fantasma que recorre Europa no es el
etnocentrismo, sino el etnologocentrismo: convertir la etnología (¡peor aún, a los etnólogos!) en luz y guía de la legitimación política.

En España, reclamarse de una identidad insoluble y malentendida ha demostrado tener múltiples ventajas: los procedimientos económicos escandalosos de ciertos caciques locales, por ejemplo, pueden no ser investigados para que no se clame contra tal injerencia centralista. O se declara "linchamiento moral" revelar al resto del país trapos sucios que todo el mundo conoce y nadie lava en la casa autonómica, porque tal revelación rompe la omertà mafiosa que es un ingrediente importante del orgullo identitario. También se obtienen beneficios en asuntos mucho más veniales: si la última novela de un escritor nacido en -por decir algo- Asteasu recibe una mala crítica, el
maltratado siempre podrá aducir en su defensa la clásica incomprensión del imperio hacia los vascones y a lo mejor cuela; pero si hubiese nacido en Murcia, nadie aceptaría la explicación de que se le zarandea porque existe una tenaz animadversión contra los huertanos... De tal modo que todo el mundo ha aprendido la lección y
el victimismo aprovechado de los nacionalistas ha creado escuela incluso entre quienes se declaran en sus antípodas ideológicas.

Como muy bien señaló Edurne Uriarte, 'el nacionalismo de la identidad es, cada vez más, el regionalismo de los intereses' (en 'La competición regionalista', Abc, 31-8-04). Bien reciente está, por ejemplo, la cacicada del govern balear en el asunto de la Fundación Bartolomé March, aprovechando la transferencia del protectorado sobre
fundaciones para amparar el cese punitivo del director Basilio Baltasar por haberse atrevido a denunciar -entre otras que nadie se atreve a negar- la irregularidad del Goya deslocalizado'.

¿Reformar los estatutos de autonomía? Si tal cambio fuera a emprenderse teniendo como objetivo el mejor funcionamiento del país en su conjunto, se daría por sentado que en algunos casos habrá que acelerar o ampliar las transferencias y en otros hacer revertir al Estado aquellas que han sido mal gestionadas o se han revelado
disfuncionales. Pero esta última parte no puede ni mencionarse, porque de lo que se trata es de contentar a las jerarquías locales y reforzar su invulnerabilidad ante la inspección estatal, no de mejorar el funcionamiento real de la democracia. De modo que probablemente en las próximas reuniones de presidentes de comunidades autónomas convocadas por el Gobierno sólo tendrán cabida las advertencias prudenciales.

En la Aste Nagusia del pasado agosto, el Ayuntamiento de Bilbao hizo públicas una serie de recomendaciones
para disfrutar mejor de las fiestas sin perjudicar la ciudad. La más notable de ellas era: 'Orinar con moderación'. Evidentemente, el Consistorio bilbaíno no quería provocar uremias entre los festejantes: se refería a la acrisolada costumbre de mear en la vía pública y, resignado a su inevitabilidad, pretendía al menos aconsejar que no se practicase mañana, tarde y noche. Supongo que, con no menor resignación a estas alturas del desvarío, Zapatero
intentará propiciar entre los presidentes autonómicos con mayor inclinación al reino de taifas una autorregulación parecida. Lo cual también explica las dudas de Ibarretxe sobre si participar o no en ese congreso, dado que él y los suyos lo que evidentemente reclaman es su derecho a mear fuera del tiesto y cuanto les dé la gana...

¡Qué bien les salen las fotos!
Juan Pablo Colmenarejo  La Razón 30 Octubre 2004

Es una evidencia. No hay que poner en duda que la imagen del Senado le ha salido muy bien encuadrada al presidente del gobierno. Hasta ahí todo perfecto porque siempre hay que sonreír cuando te sacan un retrato con fondo de playa o de un cuadro de la rendición de Granada.

La cuestión de fondo de esta instantánea es que, como dijo por ejemplo el socialista Chaves, el jueves en el Senado se firmó el acta de defunción del Estado centralista. Es decir España, en palabras del presidente Zapatero, es una suma de regiones, nacionalidades e incluso naciones. Los más optimistas o si lo prefieren los que prefieren no entrar en detalles consideran que estamos ante una discusión semántica. Pero si España ya no es una nación sino la suma de otras que conforman un todo, el concepto es mucho más amplio.

Si hablamos de nación, el camino correcto nos lleva directamente a la soberanía. Estamos ante un nuevo periodo constituyente y el presidente del gobierno no quiere decirlo claro porque la idea espanta después de 25 años de éxito sin precedentes en la historia.

Otra vez no podemos resistir la tentación de ponerlo todo patas arriba o boca abajo según el nacionalismo al que se le consulte.

El sistema de descentralización fue concebido para satisfacer las ansias de determinados grupos políticos.
Pensaron que con la entrega de poder a los gobiernos regionales en el «café para todos» se calmarían las ansias de trocear el mapa.

Hemos llegado a un punto sin retorno en el que la mayoría ha aceptado que las decisiones sobre cuestiones básicas del Estado del bienestar, como la sanidad, estén en manos de las autonomías. Pero está claro que no es suficiente. No basta que los ministerios sólo tengan el 19 por ciento de los presupuestos generales del Estado. Lo demás se reparte entre el resto de las administraciones territoriales y para el pago de las pensiones. ¿Cuánto cuesta la foto del jueves?

Por cierto, si alguien busca un nuevo nombre para que España no ofenda a nadie, propongo que se nos defina como la Sociedad de Naciones Peninsulares del Sur de la Unión Europea, esquina con Marruecos.

Dodotis para empresarios y así
Julián Lago  La Razón 30 Octubre 2004

La primera en la frente, que ya hay un invitado caído, el primer invitado ilustre de la boda aquella de El Escorial de la que tanto se habló, y no precisamente para bien. O sea, que vaya, vaya, con los de Quitalapaya, que decía el abuelo Baltasar, q.e.p.d. O lo que es lo mismo, vaya cómo se las gasta don ZP con los empresarios próximos al pepé, pese haber jurado por las bragas de Mafalda hace seis meses que su gobierno no metería mano en las empresas privatizadas por los populares.

Así que zás cataplám, lechón a Alfonso Cortina, que ha dejado de ser el baranda de Repsol tras ocho años de eficaz gestión, aunque ZP ya nos hubiera mostrado la patita de su estilo tolerante cuando se planchó de Hispasat a Martín Marín, ex secretario de Estado con Aznar y asistente al enlace escurialense, para más sospechas. Pero a lo que íbamos, que no es sino a lo de Cortina, el primer pez gordo de empresa privatizada a quien se lo han cargado so pretexto de que no se entendía con el accionista de referencia, La Caixa, lo cual es una bola para contárselo a su abuela porque por aquí no cuela.

Vamos, que hasta el más tonto sabe que La Caixa opera, sin serlo, como el oficioso Banco Nacional de Cataluña, que es como decir el banco de la Generalitat, o casi. Dicho de otra manera, que si el pepé hubiera seguido gobernando a buenas horas La Caixa, o el lucero del alba, se hubiera atrevido a jubilar a Cortina. Operación esta de la que conoce con todo lujo de detalles el ministro Montilla, que ha estado en el ajo de la movida, y, de paso, los del tripartito, los cuales aplauden con las orejas el nombramiento de Brufau como presidente de Repsol, que para eso Brufau es de los suyos. De momento, los de ERC ya han reclamado el traslado de la sede social de Repsol a Cataluña, lo cual todo se andará.

De modo y manera que si fuéramos Paco González, un ejemplo, quien también estuvo en la boda Agac/Aznar en su condición de presidente del BBV-A, estaríamos temblando no fuéramos a ser la próxima víctima, pese a su adhesión inquebrantable de P.G. al gobierno socialista al cuarto de hora de haber ganado Zapatero las elecciones. Declaración del banquero que a su mentor Rato no le hizo mucha gracia, que sepamos, y con razón.
Ojo, por tanto, con el vídeo de la boda de la niña de Aznar, por lo que no nos gustaría estar en el pellejo de algunos que se pasearon del bracete de la propia por el patio del monasterio de El Escorial aquel famoso día. A saber, Alcocer, el otro Cortina, Tapia (a favor de cuya asistencia medió Gallardón cerca de Ana Botella) y otros etecés famosos. O sea, que si nosotros hubiéramos estado en la boda del año, que no es el caso, llevaríamos ya dodotis, a poder ser XL, que son más absorbentes, nos dicen en la farmacia.

Reconstituyentes
Jorge Berlanga  La Razón 30 Octubre 2004

Debo reconocer que cada vez me tiene más fascinado el presidente Zapatero, este hombre, con su aparente capacidad para tenerlo todo claro en su angulado frontispicio escuchando la música de revoltijos espesos de la hormigonera. Cualquier día es capaz de dejar la Moncloa para otros menesteres y plantar sus reales en Babia, para evitar la descentralización con una brújula de «boy-scout». Algún remedio debe tener el señor para evitar la esquizofrenia que a mi simplemente me da con seguir su agenda, por más que un doctor coreano que tengo ahora de vecino me aconseje adoptar la personalidad de buey durante un rato al día para pastar feliz entre el forraje de la civilización acorralada.

Ayer el presidente del Gobierno posaba sonriente tratando de juntar las piezas del rompecabezas de España apretando y tratando de encajar a todos los cabecillas autonómicos para salir en cuadro delante del fotógrafo. Para luego darle un puntapié al «puzzle» con esa alegría infantil que invita a destruir las construcciones. E ir después todos, como una excursión de colegiales cantando aquello de «Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña», a comer con el Rey poniendo cara de hambrientos modositos. Sólo faltaba que en el menú se ofreciesen platillos con esa fatua pimpancia repipi de alguno de nuestros divinos «chefs» repartiendo viandas deconstruidas, de las que no se sabe si se sostienen sobre un fondo o sólo saben a vacío.

Pero en fin, una vez decidido que la Constitución española es una especie de materia blandengue y disipada, una fantasía espumosa que invita a la descomposición intestinal juntando a batiburrillo ingredientes de guiso de fusión, no sé si los diecinueve marmitones autonomistas del fogón aspiraban a que el señor Zapatero los llevase en comparsita para firmar al día siguiente la constitución europea. Que se supone que va a ser el cocido final donde todos vamos a flotar como orgullosos tocinos. El único problema para entender este extraño mundo de las sopas bobas es saber si se está en la lucha por la taza, o la taza y media, o estamos todos metidos en el puchero. A ver si nos lo explican los cocineros, con sus menús reconstituyentes.

«Ternera» se lo piensa
EL SUBMARINO  La Razón 30 Octubre 2004

«Ternera» se lo está pensando. «Nos lo han puesto a huevo», dicen que comenta en su clandestinidad centroeuropea. El malvado cabecilla etarra, para el que la desestabilización de España es tarea prioritaria, sopesa la idea de hacer público un comunicado «reconociéndolo» todo sólo para fastidiar. El empecinamiento interesado de algunos en mezclar a ETA con los islamistas y el seguidismo que de este asunto hace el principal partido de la oposición han calado en su siniestra mente. ¿Para qué negar lo que tantos quieren oír? Se dice que sí, que ETA planificó el 11-M o, al menos, que inspiró y entrenó a los islamistas, y se organiza en España la que se organiza.

Todo un atentado a la estabilidad de la nación enemiga. Unos pidiendo nuevas elecciones, los otros, agazapados, soportando el temporal cobijados a la sombra de los buenos amigos (de «Ternera») de ERC. Lo complicado es cómo encajar, de manera creíble, la autoría en las «tramas superpuestas». Por ejemplo, el «comando» etarra que aleccionó a los «moritos» partió de Tánger, a donde se había dirigido gracias la connivencia de los agentes de la UCO y de los servicios secretos marroquíes, en un coche robado por Trashorras en las proximidades del último domicilio conocido de «El chino». La banda no había dicho nada hasta ahora porque ese «comando» se escondió en una mina asturiana... Complicado, pero creíble.

BIN LADEN HACE CAMPAÑA
Por Enrique SERBETO ABC 30 Octubre 2004

Osama bin Laden sirve perfectamente como representación visual del mal. Bajo una luz inquietante, de matices siniestros, el personaje más temido ha irrumpido de lleno en la campaña electoral norteamericana, como un francotirador que dispara su particular voto en las elecciones de Estados Unidos. Mensaje directo al pueblo americano, cuyo voto, a Bush o Kerry, habrá de pasar ya por la figura de Bin Laden, que no tiene otra pretensión que amedrentar a republicanos y demócratas.

Eso es lo peor de esta situación, que los terroristas ya no necesitan siquiera cometer los atentados, porque son capaces de aterrorizarnos con la mera amenaza de hacerlo. Apuntan con una cámara -¡quién habría dicho que el vídeo se convertiría en un arma de destrucción masiva!- y disparan. Ni siquiera hace falta que haya un periodista norteamericano al que entregarle las imágenes, porque no tienen más que colgarlas en Internet o en el peor de los casos llevárselas a Al Yasira, que es prácticamente lo mismo.

La sociedad norteamericana necesita pocos indicios para poner en marcha sus mejores psicosis colectivas, y uno se puede imaginar al rústico granjero de Nebraska, al que Nueva York ya le parece una ciudad demasiado peligrosa, con los pelos de punta al ver en las noticias a Bin Laden, casi en carne mortal, mirándole fijamente a los ojos, anunciándole que lo peor está por venir. Es posible que el buen hombre vaya a votar el martes con chaleco antibalas.

En realidad, no hacía falta ningún vídeo para saber que, después de lo ocurrido en Madrid, la perspectiva de un atentado en los días previos a la elección norteamericana es una amenaza que nadie puede descartar. Ni en Estados Unidos ni en ningún otro país libre. Porque con esa amenaza permanente contra la libertad los terroristas saben perfectamente cómo hacernos daño, cómo asustarnos y cómo complicarnos la vida... aunque este vídeo fuera falso.

Vacua ceremonia para una Constitución discutible
EDITORIAL Libertad Digital  30 Octubre 2004

De la España de los diecinueve ... a la Europa de los veinticinco. Y todo en apenas veinticuatro horas. De fotografía a fotografía. Mucho tiempo tardará José Luis Rodríguez Zapatero en tener dos días consecutivos tan gloriosos como este jueves y viernes que cierran el mes de octubre. Ayer se firmó en Roma el Tratado Constitucional de la Unión Europea, o, lo que es lo mismo, la tan traída y tan llevada Constitución Europea. Para la ocasión se reunieron en la ciudad eterna los presidentes de Gobierno de todos los países que, a día de hoy, forman la Unión más algunos convidados de piedra que han asistido al evento como aspirantes a formar parte del club comunitario.

En representación española se desplazaron hasta Roma el presidente, Rodríguez Zapatero, y el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. No cabían en sí de la dicha, pues, hasta hace muy pocos meses, ni se hubiesen imaginado –ni el uno ni el otro- que la historia les tenía reservado tan relevante papel. De hecho, la firma del Tratado se ha llevado a cabo en Roma gracias a una cortesía inexplicable de nuestro presidente para con nuestros vecinos italianos. Ya el Parlamento Europeo había mostrado su intención de celebrar el magno acontecimiento en Madrid a modo de homenaje a las víctimas de la barbarie terrorista del 11 de marzo. Bastó sin embargo que Silvio Berlusconi sugiriese al nuevo inquilino de la Moncloa un nuevo emplazamiento para que éste, aun no repuesto de la imprevista victoria electoral, accediese sin dudarlo a los deseos del líder de Forza Italia.

Dejando a un lado el lugar donde se ha firmado la Constitución, el hecho innegable es que la ceremonia y su ampulosa puesta en escena no pasan de pura retórica hueca muy al estilo de la burocracia continental tan del gusto, por otra parte, de nuestros políticos. El acto de ayer, a efectos prácticos, no ha servido para nada. Los representantes que ayer estamparon su firma con autocomplacencia y sonrisitas cómplices no aprobaron la Constitución, y eso debe quedarle claro a los ciudadanos, se limitaron a dar la conformidad de sus Gobiernos respectivos, que no es poco, pero tampoco es mucho. Para que la Carta Magna entre en vigor será necesario que cada nación la ratifique individualmente, ya a través de sus parlamentos, ya mediante un referendo popular. Bastará que sólo un país –y son veinticinco- diga que no para que la Constitución termine sus días archivada en una escondida gaveta de un despacho bruselense.

Ante semejante desafío lo más probable es que la Constitución tenga más de un problema en salir adelante. En el Reino Unido ha dado comienzo una campaña a favor del no que está cosechando más adeptos de los que sus mentores suponían. En Francia, uno de los países en los que se ha gestado la Constitución gracias a los oficios del ex presidente Valery Giscard d’Estaing, el mismísimo Partido Socialista se ha cuarteado en dos mitades. Una en contra de la Constitución, liderada por Laurent Fabius, y la otra a favor. En Italia, anfitrión de privilegio de la reunión de ayer, los diputados de la Liga Norte ya han anticipado que votarán que no en el Parlamento. En otras partes del continente como Alemania, Austria, Suecia en incluso España se ha abierto el debate sobre un documento que no termina de contentar a muchos. Y no es de extrañar. La Constitución Europea es larguísima, 325 páginas, un auténtico mamotreto con el que sólo los juristas y los más osados se atreverán. Por otro lado, respira burocratismo por los cuatro costados y consagra sobre el papel patrañas típicamente progres como la economía social de mercado, el comercio justo o el desarrollo sostenible. Puro compromiso vacuo que tiene visos de quedarse en nada o, en el peor de los casos, de convertir a la Unión Europea en el trasunto de Francia y Alemania.

La integración europea ha sido uno de los más fecundos proyectos del último medio siglo. Nuestro continente ha disfrutado de una prosperidad y libertad envidiables que han ido de la mano de ese proceso en el que se han ido embarcando cada vez más naciones. Hasta la fecha no ha sido necesaria constitución alguna, por lo que nada hace pensar que el viejo continente precise de una, y menos aun de una llena de defectos, plagada de tics socialistas y que se transforme en un incordio continuo. A lo largo del próximo año se recrudecerá el debate sobre una controvertida Carta que, a la vista está, no nace del deseo de los ciudadanos europeos sino de la ambición y los enredos de sus políticos. La Unión ha puesto el documento a disposición de los ciudadanos en la esta dirección, lo sensato es acercarse a ella y votar, llegado el momento, en consecuencia, aunque sea no.

EL DISCURSO DEL ODIO
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 30 Octubre 2004

VEO que el último libro de Glucksmann se titula «El discurso del odio» y, dadas las afinidades que tengo con este escritor, pienso si el odio al que él se refiere será el mismo del que yo vengo hablando a lo largo de este último año, el que he visto en los rostros de los manifestantes por el «Prestige», contra la guerra de Irak y la noche del día 13 de marzo... «Para juzgar a los seres humanos -escribió Ignacio Silone en «Salida de urgencia» (traducción de Ridruejo)- no basta ya con mirar si tienen callos en las manos; hay que mirarles a los ojos. La mirada de Caín es inconfundible».

Y no es que el odio haya desaparecido. Es claro que sigue en los corazones, y sabemos de su existencia por artículos, leyes, declaraciones políticas, debates... pero, al menos, no lo vemos correr a raudales por las calles españolas. La conquista del poder lo ha reconducido hacia vaguadas más burocráticas y menos espectaculares, lo ha remansado en las sedes partidarias, en las redacciones, en el Parlamento... Está ahí, no oculta su existencia, pero, al menos, no se presenta ante la sociedad de la forma amenazadora y terrible con la que se han mostrado estos últimos años tras las figuras de Zapatero y Llamazares...

ESTE ha sido el lado positivo de la derrota de la derecha. ¿Habrían tenido suficiente resistencia democrática los materiales con los que está hecha la izquierda española para aguantar otra victoria de aquélla? Para mí ha supuesto una distensión necesaria que socialistas, republicanos, nacionalistas y comunistas hayan tomado el poder. Como es bueno que la fiera encuentre alimentos a la entrada del pueblo cuando baja del monte, empujada por la nieve y el hambre. En los días previos a las elecciones del 14-M pude oler el miedo de muchos de los políticos del PP. Sobre todo tenían miedo a conseguir una mayoría absoluta. ¿Cómo podrían gestionarla frente al alud de resentimiento que venía acumulándose en los últimos tiempos? Una tercera victoria del poder ¿era concebible en la práctica? ¿Qué hubiera sido de nuestra pobre vida pública si Rajoy hubiera llegado a La Moncloa, aún caliente por la presencia del odioso Aznar?

Me estremezco sólo con imaginar las reacciones de las gentes del nieto del capitán Lozano, a qué hoguera no habrían arrojado a Ángel Acebes; cómo habrían manejado en las cárceles a los grupos de islamistas; con qué regocijo se habría recibido la noticia sobre las denuncias de los crímenes de Aznar que el juez Garzón habría llevado a los tribunales internacionales; qué relatorios de abusos de curas pederastas (y algún obispo) no habrían presentado a Almodóvar en la Academia de Cine; qué festolín salvaje y antiamericano se habría organizado en homenaje a Michael Moore; cuántos manifiestos de intelectuales sin obra no se habrían dirigido contra Urdaci; qué juicio público no habrían hecho a Garci y a su maravilloso «Tiovivo», cómo habrían empapelado una y otra vez los chicos de «Nunca Máis» la casa del padre de Rajoy...

Ha sido bueno, por eso, que hayan ganado las elecciones. Ha bajado la tensión, la masa ha vuelto a la guarida, la calle está más distendida, pueden pensar que la Historia tiene arreglo, que la derecha nunca gana tres veces y que con presiones y la ayuda de alguna tercera fuerza es inevitable la alternancia en el poder...

DIGO todo esto sin ironía. Lo saben amigos míos. Lo vengo diciendo desde el 14 de marzo. No lo he escrito antes para no parecer derrotista porque, además, no lo soy. Simplemente digo que ha venido bien un respiro, pero que, llegados a estas alturas, convendría reaccionar para impedir esa marcha última hacia la catástrofe que nos ha anunciado esta foto de familia rota, esta locura de naciones, nacionalidades y regiones...

Fascinación por la violencia
Terror y razón
José García Domínguez Libertad Digital 30 Octubre 2004

Es una evidencia inocultable la fascinación enfermiza que despierta la violencia sin límites del terror islamista entre los deudos de aquella izquierda que se quiso partera de la Historia. Aunque lo sorprendente de la reacción que está suscitando el resurgir del terror político extremo en el escenario occidental no son esas adhesiones que suscita, sino, por el contrario, la praxis que se revela incapaz de generar. La verdadera anomalía que debiera invitarnos a la reflexión no reside en que existan europeos garabateando "Osama, mátanos", en los muros de Madrid o París. Por el contrario, lo que tendría que desbordar nuestra capacidad de asombro es el oculto resorte cultural que evita a un joven europeo estándar lanzarse a la calle armado de un kalashnikov, tras haber interiorizado todo lo que le han explicado al terminar el Bachillerato. Eso habría de despertar nuestra perplejidad, y no lo contrario. Que parte de sus capacidades cognitivas aún sean recuperables, después de resultar expuestos en horario infantil a manuales-basura mil veces más tóxicos que las cerezas de la Otero, he ahí el enigma a descifrar. Basta con ojear cualquier texto escolar de ciencias sociales para llegar a esa conclusión. Porque al terminar el repaso, cualquiera con dos dedos de frente acaba de descubrir la gran superioridad del nazismo sobre el marxismo-leninismo: que el primero se extinguió en 1945.

"No han entendido la caída del Muro de Berlín". Con esa convención se suele saldar la pulsión nihilista de una facción desmesuradamente amplia de nuestro establecimiento cultural (la que deforma a los que malforman a unos donceles que, contra toda lógica, luego se abstienen de inmolarse envueltos en explosivos ante los mostradores de los McDonald´s). Y tampoco es ésa la cuestión. Porque lo que realmente no acceden a interiorizar esos cráneos privilegiados es otra pintada, la que un berlinés genial escribiera en el pedestal de la estatua de Marx: “Proletarios de todos los países de la Tierra… ¡Perdonadme!”.

Fue el propio Marx, mucho más lúcido que los marxistas, quien sentenciara: "la existencia social determina la conciencia". Ahí, dio la clave para comprender que sus albaceas, instalados todos en el limbo acolchado con visas oro de la pomada cultural, repudien ahora la epistemología materialista del maestro. En realidad, somos nosotros – los liberales y el propio Marx– quienes no hemos entendido que el reino del Hombre Nuevo no era de este mundo. Que al igual que en el tango de Gardel, cien millones de cadáveres no son nada. Y que ningún cataclismo colectivo provocado por utopía alguna, tampoco demuestra nada. Porque el único criterio moral para juzgar sus actos terrenales es la intención que empuja a cometerlos, no sus consecuencias materiales. De ahí que nosotros, al fin hijos bastardos de un dios menor –la razón– devengamos definitivamente incapaces de aprehender las virtudes teologales de esa carga de dinamita activada a distancia por una ristra de tarjetas de crédito moral en los jardines de Occidente

Humor político
Ja, je, ji, jo, ju
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 30 Octubre 2004

Aprovechando una excepción jurídica y moral que sólo existe en la cultura occidental, los humoristas explotan su patente de corso. De acuerdo con un perverso mecanismo, enfocarán el lado ridículo de los poderosos justo en la medida en que estos se lo permitan. No se trata sólo de que en el Irak de Sadam a nadie se le ocurriera hacer una viñeta sobre él. Se trata de que en TV3, en plena democracia, los chistosos jamás hicieron sangre con Pujol ni la hacen hoy con Maragall. Los imitarán, sacarán punta a aspectos peculiares de su personalidad, pero no los crucificarán, no les atribuirán intenciones malvadas ni una intrínseca estupidez, ni harán paralelismos indignos entre su persona y los insectos o los monos. Eso se lo reservan a Aznar y a los suyos. Y a Bush. Es decir, a los que con toda seguridad ni iban ni van a tomar represalias. Así, el poderoso que más respete la libertad de expresión será siempre el menos respetado por el humorista.

La escuela catalana, hoy al frente del sindicato español de la risa guionizada, es de una cobardía sin parangón. El inadvertido creerá lo contrario al ver cómo se pasan una bandera española por las partes o simulan la muerte a golpes de un Aznar convertido en mosca. Lo arriesgado, claro, sería pasarse por ahí la bandera catalana o usar un matamoscas con Carod hasta que deje de moverse.

Peor que su cobardía es que no tienen gracia. Reconocemos por pura convención la tenue capa de parodia con que cubren su propaganda de saldo. Pero la falta de ironía y de sorpresa del humor político español es generalizada. Descarnados y prejuiciosos, los impunes incurren en el mismo tipo de inmoralidad que sus peores predecesores europeos de los últimos ciento cincuenta años. Ayer, en El Mundo, Bush se había convertido en un simio. Con una sección de su cerebro se intentaba divertir al lector de La Vanguardia. En El Periódico de Cataluña, la viñeta de anteayer era pura y simplemente racista.

Los pogromos rusos y el nacionalismo etnicista finisecular tuvieron en la caricatura un arma especialmente dañina. La deshumanización del adversario político, del extranjero y, sobre todo, del judío, preparó a masas crédulas e ignorantes para justificar el asesinato o colaborar en él. Si la bestialización sistemática de Bush no les parece grave, imagínensela con su político favorito como víctima.

El humor político contemporáneo convierte a los adversarios democráticos en enemigos desprotegidos. Se ataca directamente su dignidad, su condición humana, su inteligencia, su fisonomía, la forma de su cabeza. Una pandilla de racistas han heredado sin saberlo la superstición de la frenología y traspasan a diario lodos los límites, recordando intensamente el tratamiento del judío que preparó el terreno para el Holocausto. No hacen ninguna gracia y disparan desde la impunidad.

Pío Moa y el Casino de Murcia
El Gobierno del talante
Guillermo de Ujúe Libertad Digital 30 Octubre 2004

¿Por qué se ha enviado a un policía al hotel en el que estuvo alojado en Murcia el señor Moa, con el encargo de informarse de las razones de su presencia en esta ciudad? Tal vez la mentira, según escribió hace unos años Jean François Revel, sea una de la fuerzas máximas que mueven el mundo. Sin embargo, no hay que despreciar el papel que desempeñan los hombres que, en cualquier tiempo, se afanan en dar lustre a la verdad, incluso cuando esta no gusta, pues es rebeldía declarar que el rey está en pelota. A esta clase personas pertenecen todos aquellos que, en la medida de sus facultades e ingenio, se niegan a dar por buenas las verdades establecidas. Ciertamente, hay individuos que logran significarse de manera particular en esa empresa, bien por su veracidad, fundada en el respeto a la realidad, bien por un valor cívico inquebrantable. En el caso de los intelectuales y gentes académicas, a lo anterior ha de sumarse la honestidad y el rigor científicos. Cuando estas virtudes, después de una etapa de proscripción insoportable, convergen en una gavilla de historiadores, juristas, economistas o sociólogos coetáneos, se inaugura una etapa revisionista. El Revisionismo, particularmente el de naturaleza histórica política, es la actitud intelectual que desprecia las bastillas de intereses, pues estas no sirven a la nación, pongamos por caso, sino a quienes se aprovechan de las verdades a medias y las mentiras completas.

Pío Moa, como algunos otros intelectuales españoles en sus disciplinas particulares, es un escritor que, a sus propias expensas, ha abierto en España una de las polémicas históricas de más enjundia y alcance. Es notorio que su trilogía sobre la II República y la Guerra civil ha sido muy mal recibida por la secta izquierdista de establishment –no obstante, también la actitud de la derecha sería digna de estudio-. Ello, en todo caso, es fácil de entender, pues recordarle a los españoles que la Guerra civil comenzó en el año 1934 como parte de un programa de agitación revolucionaria encabezado por el Partido Socialista Obrero Español, o que la sublevación del 18 de julio tuvo un carácter meramente defensivo, deja al mencionado partido y a sus socios del gobierno actual en una comprometida posición.

Las supuestas razones alegadas por los mandarines de la historiografía española para desautorizar a Moa –siempre juicios ad personam, pues los hechos están ahí, donde siempre estuvieron, y son inatacables–, se reducen al insulto y al ostracismo universitario. En realidad, la consigna propalada por algunos historiadores profesionales (universitarios) sólo certifica la enfermedad de la más alta institución de cultura, la cual, ocupada por la izquierda, prefiere inhibirse en toda discusión científica y constructiva, sobre todo si ello puede poner en peligro su financiación con cargo a los Presupuestos Generales del Estado.

Pero el sol no se puede ocultar con la mano. La España contemporánea, incluida la Transición y el actual régimen de libertades públicas en manos de un Gobierno sin talento, trae su causa de los durísimos años transcurridos entre 1934 y 1939, periodo en el que se dirime una guerra atroz, se liquida la vieja política española y se inaugura, en medio de enormes dificultades y sufrimientos, una España que el consenso, al parecer, ha condenado.

De todas estas cosas viene hablando Moa en sus libros y en las numerosas conferencias a la que se le suele invitar con frecuencia. La última de ellas fue profesada en el Casino de Murcia el pasado día 27 de octubre. Las circunstancias que la rodearon anuncian que la táctica para intimidar al disidente y a quienes le amparan o le ofrecen sus tribunas pueden haber empezado a cambiar desde que el gobierno del talante tomó el poder. En la oposición, la táctica del ninguneo parecía incluso discreta, casi como un trabajo artesanal: Tusell tocaba el pito en Madrid y sus secuaces de la Corte y las provincias respondían como un solo hombre: «Aquí no habla Moa». Ahora las cosas han cambiado, pues el poder no se ejerce en vano y muy pronto se descubren sus primas extraordinarias.

Ya no nos extraña el clamoroso silencio de la prensa y los medios audiovisuales de comunicación, que no anunciaron la conferencia murciana sobre «Las causas de la Guerra civil». Tampoco es raro que, en Murcia como en otros lugares, la presencia de Moa se haya saldado con salas abarrotadas de público y una polémica periodística que, generalmente, salta las barreras de una u otra región. Mas lo insólito de la presencia de Moa en Murcia, que apenas llegó a las veinte horas, fue el seguimiento policial de su subversiva actividad de conferenciante. Es preocupante que los peones de Tusell, los reventadores de conferencias o los silenciadores periodísticos dejen ahora actuar a los servidores del orden público.

¿Por qué se ha enviado a un policía al hotel en el que estuvo alojado en Murcia el señor Moa, con el encargo de informarse de las razones de su presencia en esta ciudad? ¿A quién aprovechan sus preguntas intimidatorias sobre las personas o entidades que han invitado a un historiador a dictar una conferencia en el Casino de Murcia? ¿A qué responde que el mismo agente se persone poco después en el Casino de Murcia para preguntar lo que es público y notorio, pues ha sido convenientemente divulgado en dípticos publicitarios? ¿Es tan extraño que el autor de libros como Los mitos de la guerra civil viaje a Murcia a encontrarse con sus lectores, a cenar con sus anfitriones y a desayunar con sus amigos? Por lo que se ha visto, el superior jerárquico o político del agente de policía ha debido entender que es atípica y comprometida conducta es indiciaria de peligrosidad política. Sólo eso justifica que se emplee a un agente en ese menester en una ciudad como Murcia, que no anda sobrada de efectivos policiales precisamente.

Aunque el asunto parezca chusco, pues el agente se declaró lector de su investigado, en realidad tiene una gran importancia simbólica. Y hay que denunciarlo.

El Delegado del Gobierno en Murcia debe explicar si los derechos y libertades públicas a los que se debe el gobierno que le ha nombrado también amparan a los historiadores desafectos y a los discrepantes de una historia falsaria.       Guillermo de Ujúe es profesor de la Universidad de Murcia

Las mil palabras
TONIA ETXARRI El Correo  30 Octubre 2004

La realidad de nuestro tiempo político nos está obligando a desmontar refranes y frases hechas que nos han ido guiando, con cierta inercia, durante toda la vida. Una vez conocida la presunta extorsión que sufrieron algunos cocineros por parte de ETA, se decía que no existe una expresión más contradictoria que la referente a que «el miedo es libre». Ahora, tras la cumbre de presidentes autonómicos, se puede afirmar que una imagen no vale más que mil palabras. La fotografía del presidente Zapatero flanqueado por los presidentes de todas las autonomías tiene en sí misma, por la novedad, su importancia. Cierto. Hay buen clima. Pero las mil palabras que, en teoría refranera, se supone que quedan compensadas por la pose, iban por otro lado. Ya no porque fue imposible una declaración de consenso (es pronto para pensar en eso); tampoco porque, tras la reunión, se celebraran tantas conferencias de prensa como presidentes autónómicos tiene España (lo mismo hacían, en sus tiempos gloriosos, los interlocutores del Pacto de Ajuria Enea).

El problema, tratándose del debate sobre las reformas estatutarias de la España coral, está en la esencia. En España. En cuanto los presidentes abren la boca dejando a un lado las flores (diálogo, consenso, talante, democracia, convivencia, bienestar) y se quedan con el poso del mensaje de cada cual, empieza a aparecer la Torre de Babel. Zapatero, que de momento está asumiendo con gran solemnidad su papel de 'coordinador de autonomías', cree posible que los nacionalistas se pueden encontrar a gusto en la España autonómica, federal, republicano-monárquica, asimétrica, nación de naciones y sangre de mi sangre. Tendrá que volver a repasar el plan Ibarretxe sin perder de vista al socio de ERC que encumbró a Maragall a los cielos de la Generalitat. En cuanto Zapatero tenga la oportunidad de preguntar a Ibarretxe, después de haberle oído mencionar el «acuerdo amable» con Madrid: «lehendakari: ¿Qué es Madrid, para ti?», la respuesta podría ser en clave poética: «¿Y tú me lo preguntas? Madrid eres tú». Ironías literarias aparte, seguramente el lehendakari le responderá que España es, para él, como Francia o Alemania.

No por casualidad habló en términos de multilateralidad como si estuviera en Naciones Unidas. Y por eso, también, reclamó un trato bilateral España-Euskadi, de igual a igual. Mientras, Patxi López le recomienda a Ibarretxe que propicie imágenes de buen rollito como la que ha logrado Zapatero. Pero aplicarse el cuento, aquí, con el terrorismo latente y una organización ilegalizada pero existente en el Parlamento, no es tan fácil como parece. Una cosa es emplazar al campeón del diálogo a que escuche a la oposición y a todos los que no suscriben su plan y otra muy distinta convocar un foro en el que estén todos los políticos. Mientras exista ETA, este tipo de foros no los consigue ni Elkarri.

Palabra contra palabra
C. Pocomaco El Ideal Gallego 30 Octubre 2004

Mientras al coruñés medio y a más de un medio coruñés le trae al pairo el asunto del topónimo, en las esferas políticas el afán por hacerse el amo de la razón llega a extremos de paroxismo. A falta de que alguien reconozca que no dijo toda la verdad, nos quedaremos sin saber quién ha engañado a quién en la conversación que mantuvieron el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, y el diputado nacionalista Francisco Rodríguez.

Éste asegura que aquél le había garantizado que el Gobierno no admitiría de ninguna de las maneras la convivencia entre La Coruña y A Coruña. Raudo e incrédulo, el ferrolano se apresuró a presentar por escrito una pregunta parlamentaria para “que no se le escapase la burra”.

Pero apenas unas horas después fuentes ministeriales salieron al paso. Reconocieron la conversación, pero aseguraron que el ministro se limitó a escuchar y no respondió, ergo la conversación fue, en definitiva, un monólogo.

No hace falta ser demasiado inteligente para colegir que alguien miente. Visto a kilómetros, lo cierto es que lo relatado por Rodríguez suena extraño. Conviene no olvidar que Jordi Sevilla ha sido el único ministro que ha rescatado a uno de los delfines de Francisco Vázquez, José Luis Méndez Romeu, para llevárselo a Madrid, lo que es síntoma inequívoco de una magnífica relación.

Además, puestos a buscarse un enfrentamiento con un compañero de partido, mejor hacerlo cara a cara, con discreción y no recurriendo a la mediación del enemigo.

Claro que, pensando, pensando, no resultaría muy descabellado imaginarse que una confidencia de pasillo haya llegado a unos extremos en los que el ministro no se sentía ya cómodo y que el hecho de que Francisco Rodríguez haya formulado la pregunta por escrito haya recomendado una prudente retirada del frente de batalla.

Sería uno más, ya que la Xunta, tras guardar silencio unos cuantos días, sale ahora esgrimiendo el arma judicial como último recurso para defender su postura que es -está escrito- que los únicos topónimos válidos son los que están formulados en gallego.

Y con estas se van todos de puente -Vázquez, a Sevilla, no al ministro, a la ciudad- y los demás a velar armas para el pleno del martes, que será Difuntos, y en el que hasta nueva orden la ciudad adquirirá sus dos nombres, algo que tampoco es tan extraño si tenemos en cuenta que el futuro duque de Lugo -valga el ejemplo- se llama Felipe Juan Froilán de Todos los Santos. Por cierto, ya que el lunes está de onomástica -en la cuota participativa que le corresponde-, pues felicidades.

Y que nadie se olvide de retrasar esta noche los relojes, no vaya a ser que lleguen temprano a misa.

El Gobierno niega que se haya opuesto al cambio del topónimo
Redacción / A Coruña El Ideal Gallego 30 Octubre 2004

La ceremonia de la confusión impregnó ayer el debate sobre el topónimo de la ciudad.
El diputado del BNG en el Congreso, Francisco Rodríguez, anunció que durante una conversación con el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, éste le aseguró que la iniciativa del alcalde para instaurar la cooficialidad de los dos topónimos de la ciudad “no tendrá validez legal”.

Sin embargo, horas después, fuentes del ministerio desmintieron esta información. Aunque reconocieron que se produjo una conversación informal entre ambos, las fuentes ministeriales aclararon que Sevilla se limitó a escuchar los argumentos de Rodríguez “sin que en ningún momento se pronunciase ni a favor, ni en contra”.

Por el contrario, según el diputado del Bloque, el ministro afirmó que la Xunta es la administración competente en la denominación de los topónimos gallegos. “El ministro me dijo que el alcalde puede criticar las leyes pero no puede conculcarlas”, confesó Rodríguez.

Por otra parte, el conselleiro de Educación, Celso Currás, indicó que la Xunta tiene atribuidas por ley las competencias sobre la toponimia en la comunidad, por lo que no descartan recurrir a la vía judicial o adoptar otras medidas para impedir la iniciativa de Vázquez.

El grupo municipal del BNG, por su parte, presentó ayer un voto particular para pedir la retirada del orden del día del pleno del próximo martes de la moción presentada por el alcalde.

Los nacionalistas achacaron esta iniciativa a una “actitud patológica” del primer edil que utiliza para distraer a la opinión pública “de los problemas de la ciudad”. Además, apuntaron que la moción es ilegal y “se podrían derivar responsabilidades por desacato para aquellos que votasen a favor”.

Currás dice ahora que la Xunta llevará a la Justicia el topónimo La Coruña
El BNG afirma que el ministro Jordi Sevilla apoya su postura, pero su departamento lo niega
Juan Gómez-Aller a coruña La Voz 30 Octubre 2004

Apenas 48 horas después de asegurar que el cambio del topónimo coruñés (que hará cooficiales A Coruña y La Coruña) no es competencia de Política Lingüística, el conselleiro Celso Currás matizó ayer sus declaraciones y puntualizó que su departamento no tiene competencias «exclusivas» en el asunto, esto es, que las comparte con otras consellerías. Partiendo de esa base, Currás advirtió al gobierno local coruñés de que la Xunta está dispuesta a acudir a los tribunales para defender la exclusividad del topónimo gallego frente a la cooficialidad que proyecta el Ayuntamiento herculino.

«A Coruña no tiene otra forma con validez legal», defendió Currás, que avanzó que el Gobierno autónomo estudiará la propuesta de Francisco Vázquez y, luego, «tomará las medidas que correspondan. Si fuese necesario se recurriría a la vía judicial». El conselleiro recordó que las sentencias sobre el topónimo coruñés han sido hasta ahora favorables a su forma gallega, y anunció que un miembro del Gobierno autónomo explicará en el Parlamento la postura de la Xunta sobre el asunto.

Desmentido
Mientras, y a cuatro días de que la cooficialidad de los topónimos se apruebe en el pleno municipal coruñés, el BNG volvió ayer a atacar la decisión de Francisco Vázquez por dos frentes. En el primero, el grupo municipal de los nacionalistas en A Coruña pidió la retirada de la votación sobre el topónimo del orden del día del pleno. Su portavoz, Henrique Tello, afirmó que se infringe «unha normal con rango de lei e pode ser obxecto de penalización para o alcalde e as persoas que voten favorablemente».

El segundo frente lo abrió el diputado del BNG Francisco Rodríguez, que a media mañana de ayer difundió un comunicado en el que se aseguraba: «Francisco Rodríguez tivo unha entrevista co ministro de Administracións Públicas, Jordi Sevilla, na que obtivo a garantía de que 'no ámbito competencial, se respeitará a lei sobre o único topónimo oficial na cidade da Coruña. O responsable da carteira de Administracións Públicas díxolle a Rodríguez que o que decida a corporación de Francisco Vázquez non terá ningún valor legal' e que o alcalde 'pode criticar a lei, pero non incumprila'». Sin embargo, fuentes del propio Ministerio de Administraciones Públicas desmintieron ayer que hubiese ocurrido eso. «El ministro no tuvo ninguna entrevista formal con el diputado Rodríguez, sino que mantuvo una conversación informal en los pasillos del Congreso de los Diputados. En esa conversación, Francisco Rodríguez le expuso el asunto y sus argumentos, pero el ministro en ningún momento le dijo lo que el diputado Rodríguez recoge en ese comunicado de prensa».

Tras las declaraciones del parlamentario del BNG, Francisco Vázquez defendió la cooficialidad de los dos topónimos y aseguró: «Os argumentos dos nacionalistas son próximos ao totalitarismo».

Sigue la batalla, nada soterrada
Nota del Editor 30 Octubre 2004

Saben que en español deberían utilizar Junta, consejero, consejerías, pero constantemente mezclan el gallego para mostrar que están del lado de los bilingües cultos, aquéllos que tratan de mostrar que saben gallego y español, y que sólo son capaces de relacionarse con los que saben algo de gallego y algo de español, incapaces de mantenerse un rato en uno de los dos idiomas, por lo que podríamos denominarlos aldeanos de ciudad, en plan peyorativo, porque los aldeanos de aldea, hablan gallego en ella, pero cuando salen de su medio, hablan castellano para entenderse.

A la hora de la verdad, los aldeanos de ciudad, tienen que echar mano de la ley del suelo en español para poder intentar entenderla un poquito.

El caso es que sigue la batalla por el topónimo, campo donde claramente se demuestra que la mayoría de los que se dicen administradores de la justicia y que han intervenido en estos procesos son incompetentes o anticonstitucionales o se han vendido por los beneficios que reciben por tener el visto bueno del partido político que reparte las prebendas en las que dilapidan nuestra obligada participación en los impuestos de todo tipo, sangría constante que aplicada a infraestructuras, educación e investigación podría constituir una buena base para encarar el incierto futuro con más posibilidades, pero que por el contrario dedican a potenciar la clientela que sin cesar aumenta la burocracia regional y que terminará como el rosario de la aurora, cuando ya no se pueda ordeñar más la vaca, es este caso los contribuyentes, que sin ventajas tecnológicas no pueden competir con los países que tienen costes laborales y cargas estatales mucho menores, y que aún están a tiempo para no dejar crecer la máquina tragaperras de los políticos y sus feudos regionales, y evitar llegar a nuestra situación de absoluta incompetencia.

La señal sólo estaba en vasco
ABC 30 Octubre 2004

Un juez de Pamplona ha anulado dos multas de aparcamiento del Ayuntamiento de Zarautz impuestas a un abogado navarro porque la señal que regulaba el estacionamiento sólo estaba en vasco.

«Aparqué el coche como otras veces, convencido de que en verano se podía estacionar allí y lo dejé todo el fin de semana», explicó Miguel Salcedo. «Al volver me lo encontré inmovilizado y tuve que pagar para que lo liberaran. No entendí lo que ponía en la señal».

«Ahora sé que «gehienez 60 min» debe significar máximo 60 minutos, pero entonces interpreté que se podía aparcar en esa época», agregó.

El juez también obliga al Consistorio de Zarautz a devolverle, con intereses, los 24,85 euros de tasas de inmovilización del vehículo, además de las costas.

Localizado el archivo de «kantadas» en uno de los «zulos» de ETA en Francia
Los pistoleros explican en ellas a sus cabecillas lo que han ocultado en su declaración a la Policía
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas  La Razón 30 Octubre 2004

Madrid- Los registros efectuados por la Policía francesa en los «zulos» de ETA descubiertos en la operación contra el «aparato de logística, desarrollada el pasado día 3, han dado un fruto inesperado. En uno de los escondites, ha sido hallado el archivo de «kantadas» que los pistoleros de la banda envían a sus cabecillas a través de personas interpuestas que les visitan en prisión. En estos escritos, los terroristas relatan, con todo lujo de detalles, el momento de su detención, lo que declararon a las Fuerzas de Seguridad y, lo que es más importante, lo que se callaron.

La «kantada» permite a ETA conocer qué personas e infraestructuras han quedado intactas tras una operación policial. Asimismo, acumular información sobre los agentes que practican las detenciones, los lugares en los que los que se toma declaración a los pistoleros, el conocimiento que dichos agentes pueden tener sobre los sistemas de seguridad de la banda, etcétera.

En algunos de estos escritos figuraban matrículas de coches policiales y de los que se utilizan habitualmente en la Audiencia Nacional, que habían sido memorizadas por etarras tras visualizarlas a través de las mirillas de los coches celulares en los que son trasladados.

Aunque algunas de las «kantadas» son bastante antiguas, su estudio, según expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN, va a permitir conocer nuevos datos sobre colaboradores e infraestructuras que pueden estar aún operativas.

Por otra parte, las investigaciones han permitido saber que ETA sólo sacó en dos ocasiones material del «zulo» de la localidad de Urrugne, (en el que se guardaba uno de los misiles tierra-aire Sam-7) que estaba en la casa del camionero Pedro María Alcantarilla Mozota. En marzo de 2001, este individuo cogió cuatro tubos lanzagranadas y varias matrículas vírgenes y se las entregó a Asier Oyarzábal Chapartegui, «Baltza», en San Juan de Luz.
En los primeros meses de 2002, cuando el responsable de logística era un tal «Gurutz», Alcantarilla sacó cuatro cajas de dinamita Tytadine de unos treinta kilos cada una y se los entregó a Lorentza Guimon en la ermita de Olhette.

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