AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 1 Noviembre 2004
Con Mikel Buesa
Iñaki EZKERRA La Razón 1 Noviembre 2004

La ocultación de España
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Noviembre 2004

Carod Rovira o las sonrientes tragaderas de ZP
EDITORIAL Editorial Libertad Digital 1 Noviembre 2004

Perpiñán, el pecado original del zapaterismo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Noviembre 2004

ZP intenta dilatar el encarcelamiento de Vera
Carlos DÁVILA La Razón 1 Noviembre 2004

Los límites de la tolerancia
Ricardo Medina Macías Libertad Digital 1 Noviembre 2004

El mensaje “electoralista” de Ben Laden
Lorenzo Contreras Estrella Digital 1 Noviembre 2004

BUSH O KERRY
Jorge TRIAS SAGNIER ABC 1 Noviembre 2004

ALLÁ DONDE ESTÉ BIN LADEN
Valentí PUIG ABC 1 Noviembre 2004

EL VOTO DE BEN LADEN
Jaime CAMPMANY ABC 1 Noviembre 2004

Lo que no está en juego
Gabriel ALBIAC La Razón 1 Noviembre 2004

Reglas de juego
PABLO MOSQUERA La Voz 1 Noviembre 2004

A la asamblea en coche oficial
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 1 Noviembre 2004

Al lehendakari
Cartas al Director El Correo 1 Noviembre 2004

Los sindicatos policiales quieren que se investiguen las relaciones de ETA con radicales
Redacción La Razón 1 Noviembre 2004

«Racimo de Plata para la AVT»
La Razón 1 Noviembre 2004

ETA reconoce que se reunió con Carod para provocar el resquebrajamiento del Estado
Agencias Libertad Digital 1 Noviembre 2004


 

Con Mikel Buesa
Iñaki EZKERRA La Razón 1 Noviembre 2004

El Gobierno vasco se ha querellado contra Mikel Buesa por afirmar que esa institución «financia de un modo encubierto el terrorismo» al destinar 197.240 euros del erario público a los familiares de los presos de ETA. Esas declaraciones las hizo el pasado 6 de septiembre durante una rueda de prensa del Foro Ermua en la que tuve el honor de acompañarle junto con otros representantes del colectivo y tras la cual ya suscribimos todos esa afirmación al día siguiente cuando Miren Azkárate anunció medidas judiciales. El Gobierno vasco tiene conocimiento de sobra desde esas fechas de que todo el Foro Ermua hace suyas las palabras de su vicepresidente, Mikel Buesa. Sin embargo ha decidido ir contra una persona para dañarla. Es el estilo de los nacionalistas, el inconfundible sello de la casa, el «label» de unos partidos y una ideología que en la teoría no creen en esa creación europea que es el «ciudadano» (por eso su Europa es la de los pueblos, las tribus…) y que en la práctica movilizan desproporcionadamente toda su artillería para acabar con esa creación que saben más vulnerable que el grupo; para intentar minar y socavar y estigmatizar y aislar y destruir al individuo, al hombre concreto al que una institución como el Gobierno vasco debería proteger. Ayer ese mismo Gobierno fue contra Jaime Larrínaga para echarlo de Maruri y hoy va contra Mikel Buesa para que deje de ser el referente moral y cívico que es.

En cuanto al contenido de las declaraciones vertidas en aquella rueda de prensa, Mikel Buesa no dijo más que lo obvio y lo que sabe muy bien el propio Gobierno vasco por más que finja hipócritamente escandalizarse. Ante esta falsa indignación a uno le viene continuamente a la cabeza el chiste ese de quien pregunta sorprendido: «¿Y por qué sabes que soy un bombero». El paisano al que le ha hecho la pregunta trata de responder con una paciencia que finalmente se le acaba: «Pues lo sé por la manera que tienes de comportarte, por tu personalidad, por tu mirada, por tu caída de ojos, por las botas que llevas, por el uniforme, por tu casco, que, efectivamente, parece un casco de bombero, y porque, por si no te has dado cuenta, llevas ya un buen rato enchufándome con la manguera, ¡so mamón!»

Traslademos el chiste al caso que nos ocupa.
¿Por qué el Gobierno vasco financia de un modo encubierto el terrorismo?
Porque esos presos de ETA que van a recibir esas ayudas no han dado hasta la fecha la menor muestra de arrepentimiento sino que continúan reafirmándose y avalando con su «testimonio» la ideología criminal que los llevó al asesinato.
Porque esas familias que los visitan tampoco han dado la menor muestra de dolor y solidaridad con las víctimas del terrorismo que han practicado sus amados parientes ahora en la cárcel, porque los visitan para darles ánimos y que continúen «en la lucha», para recordarles que, cuando salgan de prisión, en su pueblo les espera una calle con su nombre, el homenaje con txalaparta y el sueldo de funcionario que les ha prometido su tío del PNV, para informarles de que tal o cual sobrino o vecino de veinte años, que los admira mucho, ha pasado ya la «muga» (frontera) con el fin de seguir sus pasos, alistarse en un comando y ayudar a superar a ETA el mal momento que atraviesa.
Porque con ese dinero esas familias van a costearse más pancartas y más pegatinas que hacen apología de ETA. Porque con ese dinero van a reparar el cartel que sacan todas las semanas con la foto de su terrorista por las calles vascas con la protección de la Ertzaintza o la Policía Municipal para escarnio de las víctimas.
Porque con ese dinero van a organizar más ruedas de prensa y más iniciativas de todo tipo a favor de ETA así como van a ver menos resentido sus bolsillos en el pago de fianzas y de multas a los alevines del clan que por el momento sólo practican con los cócteles molotov porque no tienen todavía edad para las pistolas.
Porque, con ese dinero, el mundo de ETA no sólo está recibiendo ayuda material sino también ayuda moral, la que no recibimos los amenazados.
Porque, con esas partidas oficiales, el Gobierno vasco les está diciendo que no se preocupen, que tienen su apoyo, que aguanten, que se piensa mucho en ellos, que no están solos como lo están las víctimas.

Resulta, sin duda, una ironía tan macabra como ilustrativa de la vileza del nacionalismo vasco que Mikel Buesa, el hombre a por el cual va ahora el Ejecutivo de Ibarretxe, sea el hermano de Fernando Buesa, un asesinado por ETA. Ese nacionalismo no sólo pone todos los obstáculos para que se persiga a ETA, no sólo hace suyos el proyecto, la ideología y los valores de ETA, no sólo desafía a la legalidad en nombre de esos valores, esa ideología y ese proyecto, no sólo olvida, niega, ofende, suplanta y deja acosar a la víctima sino que la acosa personalmente también recurriendo, si hace falta y de modo bastante inconsecuente por cierto, a esa misma legalidad a la que detesta, a la que rechaza, a la que intenta deslegitimar y a la que desafía.

Pero Mikel Buesa no está solo. La primera adhesión que ha recibido tras la del propio Foro Ermua es significativamente la de la AVT que hace suyas sus palabras. Yo es que creo que el Gobierno vasco no ha oído bien la acusación de Mikel Buesa, que es la mía. Por si no lo ha oído, se lo repetiré para que se anime a querellarse contra mí: Ustedes financian el terrorismo.

Ortega y Gasset
La ocultación de España
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Noviembre 2004

Los comentarios de la nueva edición de las obras completas de Ortega han dejado un rescoldo de malevolencia, casi una crítica, en mi corazón. Devuelvo esta menuda brasa envuelta en ceniza a quien ni siquiera ha logrado indignarme. Nunca he esperado mucho de los relamidos administradores del legado de Ortega, siempre tan preocupados por ocultar lo evidente de una grandiosa obra como por destacar lo más superficial y mundano de una biografía compleja, pero en esta ocasión han batido el récord de estulticia. Las reseñas aparecidas en los suplementos culturales del sábado, a propósito de la publicación de los dos primeros tomos de esta edición de sus obras, son de aurora boreal, o peor, cenizas, escombros, para ocultar un grandioso pensamiento y una vida volcada al servicio de la nación española.

Motivaciones personales, malos argumentos pedagógicos, falsos razonamientos academicistas y, en fin, justificaciones sin alma predominaban a la hora de "explicarnos" por qué Ortega es actual, por qué el pensamiento de Ortega es hoy un apoyo imprescindible, un puntal de madera noble, para que no se derrumbe el grandioso edificio que construyeron con sangre, sudor y lágrimas nuestros antepasados, la nación española. Estos enterradores del pensamiento no se han enterado del "yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo". Estos lectores a palos de la obra de Ortega no quieren saber nada de la circunstancia actual de España. No se atreven a mirar la cara enfurecida y odiosa de quienes afirman su pobre identidad animal odiando a su progenitora: España. La ocultación de la crítica de Ortega a los antiespañoles, a los defensores de una España invertebrada, parece la enfermiza tarea que se han impuesto los correctos intérpretes del filósofo.

La manipulación historicista, la sobrehistorización de unos territorios de España, ha llegado a su final. España está siendo demolida con odio, saña y resentimiento. Las mismas armas que Ortega denunció, desenmascaró y combatió a lo largo de toda su vida, pero los "defensores", o enterradores de lujo, se olvidan de recordarlo en sus melifluos comentarios del sábado. Pierden la ocasión, la oportunidad, de hacerse merecedores de un legado intelectual grandioso para que España no desparezca como nación. Sí, amiguitos, pensar es jugársela en cada ocasión que uno sale al terreno de lo público, y nadie que quiera pensar de verdad, en la España de los secesionistas y socialistas, puede dejar de mencionar estas verdades por las que vivió, luchó y murió Ortega. Sí, amiguitos, tengo la obligación de recordaros, porque amo tanto a mi nación, España, como al pensamiento de Ortega, que una y otro están hoy, después de los asesinatos del 11-M, más olvidados que nunca. Sí, amiguitos, Ortega es un adorno más para los pobres "pesebreros intelectuales" que legitiman la muerte de España como nación.

Sí, queridos lectores, Ortega queda reducido, en manos de polanquitos y liberales de cartón piedra, Ortega, a una pista de patinaje artístico. Un pensador para señoritos incapaces de comprender su crítica a la democracia morbosa, al totalitarismo implícito en las democracias de masa. Por eso, mientras España siga desgobernada por secesionistas y socialistas, dirigidos por el nieto del capitán Lozano, estamos obligados a resaltar la principal verdad de Ortega: hay que hallar la razón de la "sinrazón" de la historia de España. Ahora, cuando España está pasando por una de sus peores etapas de sinrazón, de asalto a la razón de la nación española, es cuando Ortega puede sernos más valioso. Cuando España está necesitada de voces que afirmen con sencillez que, en efecto, España es un nación, la voz de Ortega sobresale por encima de los ruidos miserables de los socios del nieto del capitán Lozano. Y junto al filósofo de la razón vital, hay que recordar cientos de nombres que se revuelven en sus sepulcros gritando: Viva España. Viva la nación. Menéndez Pelayo y Menéndez Pidal, Unamuno y a su lado Ortega, Sánchez Albornoz y Américo Castro, José Pla y Eugenio d´Ors, Dieste y Zambrano, Laín y Ridruejo, y otras tantas parejas que podríamos seguir citando, se remueven en la noche de los muertos, en la noche de santos, para gritar con Ortega: España es la única nación; lo otro, los otros territorios, son sus diversos componentes.

He ahí la sencilla plegaria de Ortega para que los intelectuales españoles se sigan llamando así, "intelectuales españoles", que con tanto afán se empecinan en ocultar estos comentaristas de salón. España es la única nación, He ahí la principal aportación de Ortega a la patria española y, por supuesto, la primera obsesión que tienen sus administradores por negarla, por disfrazarla, en fin, por ocultarla. Por eso, sólo por eso, algunos consideramos que leer a Ortega es retirar los escombros que sus administradores echan sobre su tumba.

Carod Rovira o las sonrientes tragaderas de ZP
EDITORIAL Editorial Libertad Digital 1 Noviembre 2004

A qué grado de degradante insensibilización no habrá llegado la sociedad española, por culpa de sus medios de comunicación y de su clase política, como para que una formación independentista, cuyo dirigente se ha jactado de pedir por escrito a ETA que mate fuera de Cataluña porque Cataluña no es España, y que se ha reunido personalmente con la dirección de la banda para juntos “profundizar en la crisis y el resquebrajamiento del Estado”, sea, a su vez, el principal socio de Gobierno de quien “dirige” nuestro país.

La entrevista de Perpignan, a la que vuelve a hacer referencia la organización terrorista en su último Zutabe, hubiera merecido, en cualquier país civilizado, que Carod-Rovira, como mínimo, fuera a declarar ante la Justicia para informar puntualmente de lo hablado, para inmediatamente pasar a ser tratado como un apestado político a lo Jean Marie Le Pen por el resto de las formaciones políticas. Pero aquí no. Aquí, se le honra y se le eleva al rango de principal apoyo del Gobierno de la nación, para deleite de todos los independentistas, sean o no terroristas.

Se dirá que este asunto ya es algo conocido, que no merece dedicarle mayor atención. De hecho, seremos, probablemente, el único diario que le dedique hoy un editorial, tal vez incluso el único en llevarlo en portada. Y, ciertamente, vista la actitud del principal partido de la oposición ante este gravísimo baldón de nuestra democracia, parecería que es agua pasada que ya no debe ser agitada. Hasta tal punto la oposición popular “liderada” por Rajoy vive bajo el síndrome de Estocolmo de la propaganda de su adversario, que parece haber renunciado definitivamente a volverle a causar al PSOE el más mínimo coste político por este asunto. En este, como en tantos otros...

El PSOE, a la vista está, no tiene, por su parte, el menor reparo en “crispar” día sí y día también con asuntos del pasado, tales como el Prestige o el accidente del Yakolev, pero el PP se niega a sí mismo, sin embargo, el recordar asuntos de infinita mayor gravedad política y moral, y que mantienen su infame vigencia en el panorama político español.

Dijimos en su día, parafraseando a Julián Marías, que una “estimación tibia ante lo que merece entusiasmo es un error; un débil desagrado o mohín de displicencia ante lo repugnante es una cobardía”. Y ahí seguimos. Instalados en el “centro”, en el centro del error y en el centro de la cobardía.

Perpiñán, el pecado original del zapaterismo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Noviembre 2004

Si hubiera que resumir en una sola palabra el origen de todos los males que la llegada del PSOE al Gobierno ha traído a España, esa palabra sería Perpiñán. Ahí, en la ciudad que sirvió como lugar de cita de ETA y Carod Rovira, o lo que viene a ser lo mismo, del terrorismo separatista vasco y del separatismo catalán dispuesto a aliarse con el terrorismo y con quien sea contra España, se demostró la verdadera condición del aliado esencial de Maragall para llegar al Gobierno. Una alianza que, tras el 11-M y la cosecha sangrienta del 14-M, dejó de ser regional para convertirse en nacional, es decir, antinacional.

Si el PSOE no hubiera estado convencido de que la autoría etarra del 11-M no tendría en las urnas el castigo que para la opinión merecía el pacto de Perpiñán, quizás, siempre nos quedará esa duda, no habría llevado hasta extremos golpistas la culpabilización del PP por la masacre, tanto por la guerra de Irak como por decir que era ETA la autora previsible de la matanza. Que mentía el PP, decía el PSOE. Que mentía el PSOE, sabemos hoy. Y que no quiere saber quién fue la X del 11-M, una vez que ya le ha servido para llegar al Gobierno.

Sin embargo, lo mismo que a Zapatero las cosas se le pusieron de cara el 14-M, hasta llevarlo a la Moncloa, pueden torcérsele mientras mantenga esa alianza antidemocrática y antinacional con los que, como subraya la propia ETA en su último boletín, se prestaron a colaborar con ella en “la profundización de la crisis y el resquebrajamiento del estado”. No puede ser que el aliado de la ETA sea el aliado del PSOE. O, al menos, no debería ser. Pero es. Y mientras la sombra de Perpiñán arroje sobre el Tripartito y la Moncloa sus tintes siniestros, Zapatero tendrá que seguir huyendo hacia delante, cada vez más deprisa, a ver si así pierde el miedo que lleva dentro. Y con razón.

ZP intenta dilatar el encarcelamiento de Vera
Carlos DÁVILA La Razón 1 Noviembre 2004

Primero Berlusconi le birló la firma en Madrid –era lo instituido– de la Constitución Europea; segundo suscribió Zapatero un texto que no conoce ni una sola alma en España; tercero, refrendó esta especie de nuevo Tratado sin saber siquiera si ello precisará de una profundísima reforma de nuestra Carta Magna. Es decir, dislate sobre dislate. Y aún queda un cuarto desatino (¡qué apropiado el término): convocar un referéndum para el 20 de febrero sin tiempo práctico para revisar los muchísimos artículos de nuestra Constitución doméstica que están afectados por la Norma Superior.

Todo en ZP Netol es un afán alocado de propaganda; vive fuera de la realidad de un país en el que, según ya ha denunciado el CIS, ha descendido vertiginosamente la confianza política y económica, en un país, además que, de pronto, se ha sobrecogido por la aparición de los fantasma más delincuentes del pasado felipesco. La pirueta que está realizando el PSOE más golfo para presentar la inminente entrada en la cárcel de Vera como una injusticia histórica contra el gran hombre que derrotó a ETA, ha adquirido, por lo demás, tintes absolutamente repelentes.

En la Audiencia Provincial de Madrid la irritación de los miembros que compusieron el Tribunal que condenó a Vera y Colorado por apropiarse de cientos de millones, es ahora mismo imparable. Los jueces han urgido al amparo del Consejo y requieren, hasta ahora sin resultado, que el fiscal general del Estado tome medidas contra González, Guerra, Ibarra y Rubalcaba que, con un desahogo suburbial, han manchado la toga de los magistrados sugiriendo que ellos mismos habían cometido el delito de apropiación.

El Gobierno intenta dilatar lo más posible el ingreso de Vera en la prisión, para, de este modo, ganar un tiempo precioso para el indulto que, como afirmaba esta semana, una ex-dirigente socialista: «Se va a producir con toda seguridad». Ahora de lo que se trata es de acuñar entre el público en general esta triple impresión: que Vera es inocente, que es víctima de una Justicia a la que él favoreció, y que si entra en Valdemoro o en Ocaña, puede morir de huelga de hambre. Una táctica envenenada, urdida desde los confines del propio Zapatero, por mucho que el presidente man insólito de la historia democrática de España, se empeñe en pasar por la gobernación sin romperse, ni mancharse.

España, alucinada con la anécdota mayor (¡cómo menor!) de la selección catalana de hockey, ha visto en este episodio una prueba elemental de cómo se quiere descomponer la Nación sin que su presidente haga otra cosa que sonreir y filtrar que el término «nación» aplicado a Cataluña y el País vasco no le es ajeno. Todo es arriesgada improvisación en un gobierno que confiesa sus pactos con los comunistas y los independentistas, de forma que ha teñido su carácter de un tono ultraizquierdista y demagógico que ya no se lleva en parte alguna de Europa.

Toda la esperanza de estos alocados y radicales socialistas (¡qué pintan Solbes y Bono en esa zarabanda!) es que Kerry venza a Bush en las Presidenciales americanas, porque tal triunfo sería manejado por la «agig-prop» del Gobierno y del partido como un refrendo clamoroso de la política de Rodríguez Zapatero. Otro desatino, al que no es ajeno un ministro de Exteriores ocupado en identificar al Partido Popular con los más sanguinarios terroristas islámicos. Ocurra lo que ocurra en estas horas en América del Norte, todos los analistas han advertido que no cambiará la política de la Casa Blanca.

El embajador de Washington en Madrid abandona en estos días su destino, harto de las imprecaciones del Gobierno, y no sin antes redactar un informe muy negativo de las actuales relaciones España-USA, un informe que podría pesar como un losa si, al final, Kerry, con la ayuda inestimable de ZP («es broma», que diría el llorado Cassen), se alza con la victoria. Nuestro país es hoy un elemento de inquietud para todo el universo democrático. Se quiere destruir la Constitución, regresa la resaca infecta de la corrupción felipesca, se desmaya la Nación sin que al Gobierno le importe un bledo, y se hostiga sin piedad a amigos y conocidos: a Estados Unidos y la Iglesia. Un panorama desolador.

Justificación del terrorismo
Los límites de la tolerancia
Ricardo Medina Macías Libertad Digital 1 Noviembre 2004

La democracia no puede tolerar argumentos idiotas como los que justifican el terrorismo de los intolerantes. Con toda energía se deben desenmascarar los falsos argumentos de quienes pretenden justificar el terror como método de lucha política. No hay causa, por noble que quiera presentarse ante la opinión del público, que justifique el recurso al chantaje y el terror.

Cuando en una democracia se ultrajan las normas elementales de convivencia, por ejemplo, cuando se sustituye el debate racional por los falsos argumentos de la "movilización social" o de la presión extralegal, esa democracia está en riesgo de muerte.

No hay que esperar a que los vándalos políticos de hoy se conviertan en los terroristas de mañana para actuar. Las semillas del terrorismo como método de gobierno y persuasión deben destruirse desde que son eso: semillas que anticipan el totalitarismo de mañana.

Por eso, aun más grave que el vandalismo y el portazo como métodos políticos son los falsos argumentos de quienes –fingiéndose víctimas– aducen "no nos ha quedado otro remedio" que recurrir a tales métodos porque "hemos sido avasallados por la ley o por la votación de las mayorías".

Decía Karl Popper en "La sociedad abierta y sus enemigos" que la tolerancia jamás debería extenderse a los promotores de la intolerancia: "Si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto con ellos, de la tolerancia. Debemos reclamar entonces, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes".

Hay que entender que los amagos de intolerancia de hoy –impedir la discusión civilizada, obstruir la convivencia, justificar la violación de la ley en nombre de la lucha política– anticipan que los intolerantes de hoy serán los terroristas totalitarios de mañana si no encuentran desde ahora una respuesta firme e intransigente. Los machetes de ayer usados como argumento disuasorio son los manotazos y los gritos destemplados de hoy y serán los crímenes "revolucionarios" de mañana.

La insidia de los intolerantes disfrazados de demócratas consiste, precisamente, en esa machacona retórica que llama al diálogo mientras arremete con las tomas violentas de los escenarios de convivencia, sean las tribunas parlamentarias, los espacios de opinión o la vía pública. Esa misma insidia asoma su rostro terrorista, bajo la máscara del discurso político, cuando recurre a la descalificación gratuita del adversario, al insulto, a las imputaciones sin sustento, a la suspicacia enfermiza –así se llama– como remedo de la argumentación racional y sustentada en hechos.

Una de las peores consecuencias del pacifismo bobalicón –tan de moda desde la intervención armada en Irak– es justamente la peligrosa tolerancia al chantaje colectivo y al terrorismo que hemos desarrollado.

Que los intolerantes no engañen a nadie con su discurso de víctimas a las que "no ha quedado otro remedio" que dinamitar las bases de la convivencia democrática.     © AIPE

El mensaje “electoralista” de Ben Laden
Lorenzo Contreras Estrella Digital 1 Noviembre 2004

El mensaje de Ben Laden difundido por Al Yazira gravita poderosamente sobre el electorado norteamericano en esta horas finales de la campaña. La valoración de su impacto es triple: 1) no modificará la actitud del votante; 2) sí lo hará a favor de Kerry; 3) no lo hará contra Bush. Estas tres interpretaciones son verosímiles, sobre todo las dos últimas. Y de estas dos, la que establece que no dañará los intereses de Bush parece la más certera. La campaña del presidente se ha basado en la propagación del miedo, lo cual significaría en buena lógica que si Ben Laden anuncia terror, más terror aún, el beneficiado en las urnas sería precisamente Bush, con sus “halcones”, en cuanto garantía de dureza. Consciente de ello, Kerry ha procurado manifestarse como un duro frente a Al Qaeda y Ben Laden. El máximo objetivo de la futura Administración norteamericana tiene que ser el terrorismo islamista y no los valores tradicionales de la sociedad estadounidense. Y hasta ahora, con todos sus errores, el duro oficial y demostrado es Bush. Kerry, que ha procurado poner de relieve que bajo su mandato Ben Laden y Al Qaeda no conocerán tregua ni cuartel, sigue siendo una incógnita relativa.

Ben Laden ha puesto en manos de los ciudadanos de Estados Unidos la solución del problema terrorista, pero sabe perfectamente que el remedio no depende de ellos. No hay más cera que la que arde. O Bush o Kerry. Y ambos han sido condenados por el supremo dirigente de Al Qaeda. Lo que éste propone como solución es imposible. Los norteamericanos van a votar una de las dos opciones. No hay otras, salvo la fantasmagoría política de que se abstuvieran en masa. Y si Ben Laden ha dicho lo que ha dicho es porque juega a justificar su barbarie ante los ojos del mundo. Las dos claves de su mensaje vienen dadas por estas referencias: primera, que no pasó por su cabeza atentar contra las Torres Gemelas por un simple odio infundado; segunda, que ese odio y esa necesidad de venganza vinieron dictadas por la alianza americano-israelí contra los musulmanes en Palestina y Líbano. En este sentido, no ha hecho referencia explícita a la invasión de Iraq, como si fuera mero corolario de lo anterior. La lucha contra los “cruzados” occidentales, la yihad o guerra santa, no se hizo porque Sadam Husein estuviera entonces amenazado, sino que era una actitud previa contra el infiel que se ceba en Palestina, a cuya mención se añade ahora la de Líbano, hoy sometido a la influencia de Siria. Se trataría de un viejo agravio asentado en la contabilidad vengativa del islam integrista aunque sea una cuestión medio olvidada, ya que Israel abandonó el sur de ese país hace años.

A Bush le ha convenido decir algo tan obvio como que Estados Unidos está en guerra. Sus propagandistas han subrayado esta circunstancia. Inevitablemente, la memoria vuela hacia los tiempos del ataque japonés a Pearl Harbor, un episodio clavado en el subconsciente norteamericano y que en este caso, tras el mensaje de Ben Laden, renace con toda su potencialidad. Para Kerry, el antídoto de esta influencia a la hora del voto ha consistido en el intento de hacer ver a la opinión norteamericana que Bush no ha sido eficaz en esa guerra, que dejó escapar en su día a Ben Laden cuando lo tenía a su alcance en Afganistán y que los activistas de Iraq han mejorado su arsenal bélico con robos de material mal custodiado por los marines, entre otros efectos, grandes cantidades de explosivos.

BUSH O KERRY
Por Jorge TRIAS SAGNIER ABC 1 Noviembre 2004

HACE decenios que una elección presidencial de los Estados Unidos no despertaba tanto interés entre sus ciudadanos y, también, en el resto del mundo como la que va a celebrarse mañana. De hecho los norteamericanos van a votar por todos nosotros, y del resultado dependerá, en gran medida, el futuro de la Humanidad, un futuro bastante incierto, ya que, tras la irrupción del terrorismo como método de hacer la guerra, es difícil percibir cuáles son los verdaderos centros de poder. La discusión académica entre multilateralismo o unilateralismo me parece, pues, un poco artificial. Hoy, un grupo minoritario y bien organizado, con un Estado o no detrás, puede ser capaz de desestabilizar el mundo. O de influir decisivamente en la política de una nación, como ocurrió en nuestro país en las elecciones del 14 de marzo. Y, de hecho, la irrupción de Bin Laden en la recta final de la campaña electoral americana es posible que balancee el resultado hacia el lado de Bush, pues, como explicaba ayer Pérez-Maura en este periódico, la victoria de Kerry podría ser vista por los terroristas como un triunfo. Exactamente lo que anticipó hace ya unos días José María Aznar en Puerto Rico.

The Economist plantea esta semana un dilema a sus lectores en la portada: ¿a quién votar?, ¿al incompetente Bush o al incoherente Kerry? Dilema que resuelve en el editorial principal pronunciándose por el incoherente Kerry. Claro que The Economist plantea un falso dilema, ya que ni Bush es lo incompetente que pretende la revista ni a Kerry le falta una buena dosis de coherencia en sus erráticos planteamientos políticos: la coherencia del que no sabe a dónde va. The Economist suele ser brillante en sus análisis, pero, con mucha frecuencia, se equivoca en sus conclusiones y, no digamos ya, en sus recomendaciones, como esa que reitera con cierta extravagancia y periodicidad de legalizar las drogas. Dicen que la revista más antigua de Europa era lectura de cabecera de Kennedy. Seguro. Y también de mucha gente que pretende estar bien informada. Pero afortunadamente la gente bien informada suele tomar sus decisiones con autonomía de la voluntad. En cualquier caso, yo creo, coincidiendo con nuestro ex presidente Aznar y discrepando de The Economist, que en este momento de la vida de nuestro planeta votar a Bush es optar por una opción más segura. Al terrorismo, y en España tenemos una buena experiencia, no se le combate con ambigüedad sino con ideas claras y contundencia.

Zapatero fue imprudente al pronunciarse a favor de la candidatura de Kerry. Quizás pensó que con un cambio en la Presidencia los norteamericanos olvidarían la afrenta de la retirada de Irak. Para España creo que cambiarán pocas cosas con uno u otro presidente. En cualquier caso, la posibilidad de entrar en las reuniones del grupo de países más desarrollados resulta ahora un sueño inalcanzable, gane quien gane en los Estados Unidos, ya que tardaremos aún varios años en reconstruir nuestra política exterior. Para ello será necesario, como paso previo, que los dos grandes partidos se pongan de acuerdo sobre el papel que deseamos que tenga nuestro país en el mundo. Un mundo que después de un siglo de estériles batallas ideológicas sigue luchando, como desde hace más de cinco mil años, por la tierra y por la religión.

ALLÁ DONDE ESTÉ BIN LADEN
Por Valentí PUIG ABC 1 Noviembre 2004

NO por previsible ha resultado de menor impacto mediático la reaparición de Osama Bin Laden en las pantallas de Al-Jazira, salmodiando sus amenazas contra quien se oponga al nuevo califato islamista. Algunos agentes candorosos de la trivialización informativa han visto porte de elegancia en la aparición de Bin Laden, como si fuera un figurín de sastrería, un dandi de zoco y patio de mezquita. Al parecer, un sobre con el vídeo fue depositado en un buzón de la capital pakistaní, dirigido a la corresponsalía de Al-Jazira. De Islamabad llegó a los estudios centrales del canal de televisión en Qatar, donde la cría del camello dejó de ser la principal fuente de riqueza al descubrirse ciertas reservas de una sustancia llamada petróleo. Al Ejército pakistaní -hoy por hoy, factor imprescindible en la estabilidad mundial- le incomoda la suposición de que Bin Laden esté en su territorio y le ubica al otro lado de la frontera con Afganistán, cuya extensión es de 2.500 kilómetros. Algunos analistas especulan con la posibilidad de que el fundador de Al-Quaida esté en Karachi, en Pakistán.

En el curso de la intervención aliada en Afganistán, hoy preterida por la actualidad iraquí, las fuerzas especiales rastrearon en la medida de lo posible las montañas de la región de Tora Bora. El bombardeo de precisión fue un recurso de complemento para provocar la desbandada de Bin Laden y de sus hombres. Hoy se reconoce que un millar de elementos de Al-Quaida lograron escapar del cerco. De Bin Laden, por el momento, no se sabe nada. Se le supone agazapado en una cueva, manteniendo el control de sus sofisticados sistemas crípticos para manejarse por Internet, propagar sus amenazas y dar fluidez a sus finanzas. Según Rohan Gunaratna en su libro sobre Al-Quaida, una quinta parte de las ONG islámicas del mundo, sin saberlo, han sido infiltradas por la trama de Osama Bin Laden.

SEGURAMENTE sea el hombre más buscado de la Tierra, y allí está, plegando su túnica después de haber grabado ese vídeo que todo el mundo habrá visto. Un ejército de 18.000 hombres -16.000 americanos- le anda buscando en Afganistán desde hace unos tres años. Ahí están los refugios de Al-Quaida y de los talibanes que huyeron de la intervención aliada en el corazón de Afganistán. La detención de elementos de Al-Quaida ha sido constante en aquella zona y en todo el mundo, pero queda suelto Bin Laden y proliferan tentacularmente las organizaciones terroristas que buscan la franquicia de quien echó abajo las Torres Gemelas de Manhattan. Mientras tanto, en Afganistán ha habido elecciones generales, homologables democráticamente en la medida de lo posible. Ésta es también la esperanza de Irak, donde opera sanguinariamente la organización terrorista de Al-Zarqawi, hoy enemigo público número uno de la sociedad iraquí, jordano de origen y vinculado a Bin Laden. No se descarta que Al-Zarqawi opte a suceder a Bin Laden enseguida que tenga una oportunidad, mientras los Estados Unidos suponen que su presencia en Irak es una prueba de la vinculación entre Saddam Hussein y Al-Quaida. De Al-Zarqawi se disciernen huellas en algunas fases del 11-M.

DONDE quiera que esté Bin Laden, hasta ahora nadie había conseguido articular una organización terrorista global y cabalgar a la velocidad de la luz por el sistema nervioso de Internet. Ese totalitarismo islamista busca el hartazgo en la revancha contra lo que representa Occidente y en especial en el ejercicio de libertad de nuestra vida cotidiana. Los vídeos de Bin Laden son el manual de instrucciones para la bomba-suicida, para la instrumentación del odio. Sería una buena noticia saber que el acoso final a Bin Laden ha comenzado.     vpuig@abc.es

EL VOTO DE BEN LADEN
Por Jaime CAMPMANY ABC 1 Noviembre 2004

SE conoce que los terroristas se han acostumbrado pronto a votar en las elecciones occidentales. Votaron en España el 11-M y aquí metieron en la urna las papeletas de doscientos cadáveres. Ahora han votado en las presidenciales de USA, ese «gordo» de la lotería imperial que sale mañana, y hasta el momento en que escribo no ha habido muertos. Sólo ha estallado un vídeo con las amenazas del pálido agorero de las barbas de derviche.

Predicen los expertos en elecciones presidenciales del Imperio que el discurso amenazante de Osama ben Laden beneficia la opción de Bush frente a la de Kerry, que hasta anteayer eran proclamados en los sondeos empatados técnicamente. Parece ser que los americanos, que ya le han visto al lobo algo más que las orejas, andan amedrentados por las amenazas terroristas, y confían más en la brutal energía de Bush frente al terrorismo que en los paños calientes de Kerry, sobre todo en los momentos en que arrecian los peligros. Ambos candidatos, republicano y demócrata, han intentado sacar tajada del vídeo de Ben Laden, y Kerry ha acusado a su contrincante de no haber sabido detener al padre -o la madre- de todos los terrorismos. Misión difícil, por cierto, porque buscar a Osama ben Laden en algún lugar de Oriente es como buscar una avispa en una asamblea de avisperos.

Mire usted por dónde el Enemigo de Occidente ha irrumpido en las elecciones americanas para fastidiar a la izquierda española, que está empeñada toda ella en que gane Kerry. Menos mal que todavía queda la incógnita de Ohio, donde hay veinte votos de compromisarios bailando en la cuerda floja. En USA, al final, son un puñado de votos y una paletada de millones de dólares los que le dan el triunfo a uno o a otro presidente. Como debe ser. Los cisnes unánimes sólo se encuentran bien en los lagos soviéticos y en los estanques bananeros. Tendría bemoles que el empate de aspirantes a César en el imperio americano lo resolviera el destructor de las Torres Gemelas.

Menos mal que Polanco se ha apresurado a intervenir también en las elecciones y trata de neutralizar la nefasta influencia de Ben Laden. Ha enviado a Norteamérica una flota de la Ser al mando del almirante Iñaqui Gabilondo. Seguramente llevan órdenes de promover una serie de manifestaciones populares «espontáneas» en favor de Kerry con pancartas llamándole «asesino» a Bush y exigiéndole que diga la verdad respecto del atentado contra las Torres Gemelas y la inexplicable negligencia por no haber apresado a Ben Laden.

Yo creo que entre Ohio, Zapatero, Iñaqui Gabilondo y las maniobras secretas de Rubalcaba pueden derrotar a los republicanos. España y Europa se sentirían felices, y Bush podría decir de verdad esa broma que gasta en los mítines cuando afirma que puede llegar segundo en una carrera de dos. Y además, entonces, el nuevo presidente John F. Kerry sacará de Iraq las tropas norteamericanas, pondrá en libertad a Sadam Husein, volverá a firmar con España el contrato de los astilleros y le dará a Rodríguez Zapatero la Medalla del Congreso para que tenga los mismos honores que José María Aznar. Y aquí haremos a Carod-Rovira embajador en Washington.

Lo que no está en juego
Gabriel ALBIAC La Razón 1 Noviembre 2004

«Como estadounidenses, estamos unidos en nuestra determinación de cazar y destruir a Osama Ben Laden y a los terroristas. No pararé hasta capturar al líder de Al Qaida, cueste lo que cueste». ¿George W. Bush? No; John Kerry. «Les voy a dejar algo claro: no nos vamos a dejar intimidar ni influir por el enemigo de Estados Unidos. Estamos en guerra contra ellos y estoy seguro de que vamos a ganar»: esta vez sí, George Bush. Se precisa todo el malabarismo de los analistas europeos para concluir que una fórmula –la segunda– es fascista y homicida; progresista y pacifista, la otra. Son idénticas.

Impregnados por una solemne vocación de grandes electores, quienes mandan en la prensa europea parecen convencidos de poseer derecho preferencial sobre la designación del gobernante de la Casa Blanca. A la manera del portavoz franquista aquel que anunciaba tan contento el soponcio que iban a llevarse en el Kremlin cuando leyeran su editorial del día, no hay periódico europeo que no se lance a asesorar a un desvalido votante americano, al cual sólo Europa podría dar las verdaderas claves políticas de sus intereses. Los sé a todos lo bastante vanidosos como para creer que el neoyorquino medio se desayuna con la lectura ansiosa de la prensa de Albacete o de Angulema. En eso del ridículo, no existe límite.

Yo, que en Estados Unidos haría exactamente lo que hago aquí, no votar nunca, asisto a este simpático circo de amonestaciones con plácida benevolencia. Que el deseo suple a la realidad es algo tan extendido en las prácticas humanas que ya ni me divierte ni me irrita. Esperemos, pues, a que pase mañana; esperemos a que, una vez conocidos anecdóticos rostro y nombre, aceptemos un cierto aterrizaje en lo real más amargo. En lo que más nos afecta, al menos: la guerra contra el islamismo.

Para entender que, si Bush como Kerry han prometido, con igual nitidez, dar esa guerra sin cuartel hasta ganarla, eso se debe a un cálculo muy sencillo: tras el 11 de septiembre de 2001, es la nación americana la que, en la práctica totalidad de sus electores, no está dispuesta a rendirse a un enemigo neofeudal, el fundamento de cuya doctrina es la destrucción de las libertades públicas y de la igualdad ciudadana. Exactamente lo contrario que aquí, el 11 de marzo. Exactamente lo contrario de esa capitulación que late en la complacencia europea ante la teocrática fe sobre la cual Ben Laden y sus financieros del Golfo amenazan los logros de tres siglos de sociedad ilustrada. Frente a un enemigo en armas, hay dos opciones. Sólo. Rendición o victoria. Incompatibles. Europa o América. Nada que no hayamos visto ya en el siglo XX.

Reglas de juego
PABLO MOSQUERA La Voz 1 Noviembre 2004

IBARRETXE, en la Conferencia de Presidentes. Buena noticia. Camino de la normalidad. Fórmula de respeto para con las gentes de este país que buscan paz. Me temo que algunos descubrirán que los planteamientos vascos son difíciles de asumir por utilizar otras reglas que no son las habituales.

Contencioso-conflicto. Mientras el primero significa el legítimo pleito por derechos, lo segundo es la ruptura de las reglas de juego, la salida del espacio de la ley. Así, no se trata de modificar el Estatuto para alcanzar más capacidad, se trata de romper con el Estatuto, con la Constitución y salir fuera del espacio nacional que ampara el Estado, para crear otro Estado que, en todo caso, establezca relaciones de igual a igual. En esto consiste el «acuerdo amable».

Voluntad vasca. Es lo que el nacionalismo desea que se reconozca al pueblo vasco. Por lo tanto, nada que ver con una sociedad formada por españoles que residen en el País Vasco, o por vascos que nunca se han planteado dejar de ser españoles. Sólo se están refiriendo a esos vascos que sólo son vascos, es decir, nacionalistas.

El lendakari, sin embargo, se permite adjudicarse la representación de todos, cuando pide respeto para la voluntad vasca, que es lo mismo que la voluntad de un colectivo nacionalista que desea una Euskadi nación con Estado diferenciado del español. «No es posible un proyecto de Estado en común si no se acepta la voluntad de las naciones o las partes que la componen». Como en el mus¿ ¡Quiero!

¿Qué respeto tiene el lendakari a la voluntad de la comunidad de ciudadanos alaveses que machaconamente se han manifestado españoles e incómodos con un nacionalismo que les quiere cambiar su nacionalidad?

¿Se atreverá Ibarretxe a ser coherente y darle la palabra a los alaveses para que digan solos, sin intromisiones, si desean formar parte de la nueva nación vasca o de la vieja nación española?

No nos olvidemos que los territorios forales son los depositarios de los derechos históricos, y que mantienen sus propias instituciones privativas de autogobierno, es decir, las diputaciones y los parlamentos forales, que es donde reside la soberanía popular. Por cierto, Ibarretxe no se ha atrevido a plantear en las Juntas Generales de Álava (Parlamento Foral) su plan, quizá por miedo a que, igual que sucedió hace años con el proyecto de banco público vasco, se lo tumben en votación democrática.
Ricardo Medina Macías es analista político mexicano

A la asamblea en coche oficial
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 1 Noviembre 2004

SE HA CELEBRADO en la todavía capital del Reino de España una asamblea de presidentes autonómicos, una especie de ONU en pequeñito, con su Consejo de Seguridad ocupado por las autonomías de primera o permanentes con derecho a veto. ¡Qué gozada! habrán pensado alguno de los heroicos supervivientes de mayo del 68. ¡Quién nos lo iba a decir entonces: ir de asamblea subversiva, o al menos alegal, y encima en coche oficial, con banderita cuatribarrada y todo! Y luego de banquete a lo Viridiana ¿qué se celebra? en la Zarzuela. Pues probablemente la cuadratura del círculo: este tinglado confederal parece incoherente con la única y soberana Nación española de la Constitución.

Hace unos días, buscando documentación en la entrada de la antigua ciudad nabatea de Petra, entró un bizarro personaje. Le preguntan: ¿Usted, también español? No. Yo, catalán. Más bien apátrida, le indiqué a mi interlocutor. ¿Qué significa apátrida? Pues el que carece o reniega de su patria. ¡Ah! Y usted ¿de dónde es? Yo soy español de Galicia. Y me contestó entre perplejo y divertido: pues yo, jordano beduino.

Esta pequeña anécdota puede ilustrar el drama actual de España. La vuelta por parte de muchos al instinto tribal. Los beduinos se consideran jordanos, es decir miembros de una entidad nacional. Por el contrario, aquí hay muchos españoles renegados. A los que además se les da cuerda con cargo al presupuesto. No había más que ver el despliegue de diecisiete altos dirigentes confederales con sus abundantes séquitos dignos de un emperador de la China y sus coches oficiales, ninguno modesto utilitario, precisamente. Todos a juntar las piezas del reloj previamente destripado. Y encima esta labor desmanteladora, tan contraria a la evolución histórica, se considera ¡progresista!

Y mientras el pobre Rajoy obligado a disimular su poco airoso papel de cornicantano, de la mano del abrazador trotaconventos.

Al lehendakari
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 1 Noviembre 2004

Con ocasión de la conmemoración del 25 Aniversario del Estatuto, que usted pretende enterrar y que claro, no quiso celebrar, dijo que «los derechos y libertades del pueblo vasco, son previos y preexistentes a la actual Constitución española». No podemos hablar, lehendakari, de derechos y libertades históricos porque históricamente el País Vasco no ha existido como tal hasta que se aprobó en Estatuto. Los derechos históricos sólo tienen validez hoy si no son contradictorios con los derechos actuales, si los asumiera la sociedad y si reuniesen las condiciones de legalidad que rigen en la actualidad. Sólo los derechos del presente, dan o quitan valor al pasado.

Hace usted referencia a la historia y a un pasado soslayando la verdad, mitificando todo para avalar sus aspiraciones secesionistas y lo hace sin aportar documentos ni explicar en cualquier caso en qué condiciones y cómo se consiguieron esos pretendidos o soñados derechos históricos. ¿Serían mejores y mayores y más progresistas que los que emanan del Estatuto y la Constitución? Tanto reclamar derechos históricos ¿por qué no se compromete a garantizar en lo posible los derechos fundamentales actuales? No trate de tergiversar la realidad ni la historia. Reconozca las razones por las que está más cerca de los que imponen y amenazan que de las víctimas y de los amenazados. No se arrogue la representación de todos los ciudadanos vascos porque sólo ha representado a unos e ignorado a otros. No intente vender su plan como de convivencia o de libre asociación porque es un plan que divide y enfrenta, acordado y premiado para la independencia.

Los sindicatos policiales quieren que se investiguen las relaciones de ETA con radicales
Redacción La Razón 1 Noviembre 2004

Madrid- Los dos principales sindicatos de la Policía Nacional, SUP y CEP, consideran que hay indicios suficientes para que se profundice en si miembros de la banda terrorista ETA y presos islamistas han tenido algún contacto o tratan de lograr algún tipo de alianza. Responsables de ambos sindicatos dijeron a Servimedia que una investigación como la ordenada sobre este punto por el juez Baltasar Garzón puede ayudar a despejar las dudas, que han llevado al PP a presentar una denuncia en la comisaría del Congreso pidiendo que se investiguen estas eventuales conexiones entre organizaciones terroristas.

A este respecto, José Manuel Sánchez Fornet, secretario general del SUP, señaló que «hay indicios más que suficientes para abrir una investigación centralizada y poner en común todos los datos de los terroristas islámicos que han tenido relación con miembros de ETA».

En su opinión, por lo que se conoce hasta ahora, «lo más que hay» son contactos en las cárceles entre etarras e islamistas, de la misma forma que los hay de estos delincuentes «con violadores o de miembros del Cártel de Medellín». No obstante, destacó que hay que investigar esas posibles relaciones entre etarras e islamistas, con el fin de acabar con la polémica, algo a lo que dijo que puede contribuir la investigación ordenada por Garzón.

Por su parte, Isidoro Zamorano, portavoz de la CEP, opinó que «se debe investigar todo», puesto que «lo que tenemos que dejar bien claro es que no quede ninguna duda de lo que haya pasado». En este sentido, lamentó que se esté tardando tanto en clarificar este asunto, puesto que el retraso lo único que hace es sembrar dudas respecto a la actuación de los miembros de la Policía y de la Guardia Civil. «Las investigaciones deben ser rápidas», recalcó. «Hay que sacar a la luz todo lo que haya pasado, no estar especulando», añadió.

«Racimo de Plata para la AVT»
La Razón 1 Noviembre 2004

El municipio riojano de Fuenmayor otorgó ayer el «Racimo de Plata» a la Asociación Víctima de Terrorismo. El galardón fue recibido por la vicepresidenta de la asociación, María Jesús González, quien, junto a su hija Irene Villa, fue víctima de un atentado de ETA hace trece años. Agradeció el acto y manifestó que «es muy reconfortante que la gente se acuerde de las víctimas», lo que, añadió, «es muy reconfortante para el espíritu, que es lo que queremos tener reconfortado». En este sentido, destacó que lo importante que para las víctimas es que «las personas se acuerden de nosotros, que nos abran su corazón. También transmitió un mensaje de «ánimo» a las víctimas del 11-M, ya que «con trabajo y tesón todo se consigue».

AMENAZA A LA POLICÍA FRANCESA
ETA reconoce que se reunió con Carod para provocar el "resquebrajamiento" del Estado
La dirección etarra dedica parte de su último boletín interno, correspondiente a junio, a lo que denomina "iniciativa de Cataluña", en referencia a la entrevista que mantuvo con Carod Rovira cuando era presidente en funciones de la Generalidad catalana. El encuentro, dice ETA, tenía unos "objetivos concretos" a los que se prestó el líder independentista: "profundizar en la crisis y el resquebrajamiento del Estado".
Agencias Libertad Digital 1 Noviembre 2004

En el último Zutabe, al que ha tenido acceso Europa Press, los terroristas explican que la reunión estaba basada en "contactos con agentes de Cataluña" y tenía unos "objetivos concretos" que pasaban por "profundizar en la crisis y el resquebrajamiento del Estado" y "manifestar el respeto y solidaridad a los Países Catalanes y su proceso de liberación".

También añaden el propósito de "fortalecer los vínculos de solidaridad entre los dos pueblos" y apuntan que ahora le toca a la izquierda abertzale elaborar vías para "estrechar lazos".

Consideran que ese encuentro tuvo "dos consecuencias inmediatas" y citan que puso de manifiesto la influencia política de la organización y que constituyó una demostración práctica de la voluntad de la banda. Según ETA, la respuesta que dieron los agentes políticos a dicha iniciativa "ha servido para consolidarla" y creen que las respuestas recibidas han reforzado el contenido y "más allá de su efecto inicial, la incidencia y las consecuencias de la iniciativa se prolongarán en el tiempo".

La valoración que hace la banda terrorista de este encuentro es que con la situación creada tras la iniciativa la izquierda abertzale ha quedado en "buena posición" y "se ha puesto de manifiesto" que ésta es un agente que tiene voluntad de resolver el conflicto sobre bases políticas.

Amenazas a la Policía francesa
El documento de ETA también sirve para lanzar nuevas amenazas a los policías que participan en las operaciones antiterroristas. Dice la dirección etarra que ha repartido entre sus pistoleros las fotos de los policías franceses "para que no posaran orgullosos tras la detención de etarras".

En el capítulo de "noticias de ETA", la banda terrorista recuerda que a primeros de abril, las "fuerzas armadas de España y Francia ocuparon y cerraron Eiheralarre". Se refiere a una operación antiterrorista realizada el cuatro de abril pasado en la localidad francesa de Saint Michel, en la que se descubrió uno de los polvorines de la banda y se detuvo a dos personas, una de ellas fue Zeberio Aierbe, antiguo miembro del grupo “Goierri-Costa”.

El boletín explica que ETA ha repartido entre sus “camaradas” las fotos de estos policías franceses y ahora, dice, "ya no pasean tan orgullosos ante los fotógrafos y las cámaras de televisión cuando secuestran a los luchadores vascos", en referencia a las detenciones que practicaron en aquella operación.
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