AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 4 Noviembre 2004
Muchos españoles celebramos la victoria de Bush
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 4 Noviembre 2004

BUSH: LA ELECCIÓN CORRECTA
RAFAEL L. BARDAJÍ ABC 4 Noviembre 2004

El antiamericanismo de ZP
Ignacio Villa Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Una victoria de la civilización occidental
EDITORIAL Libertad Digital 4 Noviembre 2004

ZP DEBERÍA CORTAR CABEZAS
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 4 Noviembre 2004

Los perdedores
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Gravedad de lo real
Lucrecio Libertad Digital 4 Noviembre 2004

El fracaso de la manipulación
José María Marco Libertad Digital 4 Noviembre 2004

OPORTUNIDAD PARA BUSH
Editorial ABC 4 Noviembre 2004

Zapatero habla, España pierde
Jorge Vilches Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Otro inexplicable error de los votantes
José García Domínguez Libertad Digital 4 Noviembre 2004

El amigo de los americanos
GEES Libertad Digital 4 Noviembre 2004

ESPAÑA, EN TIERRA DE NADIE
BENIGNO PENDÁS ABC 4 Noviembre 2004

La España solidaria
Iñaki EZKERRA La Razón 4 Noviembre 2004

ETA, en fase terminal
Carmen GURRUCHAGA La Razón 4 Noviembre 2004

EE UU no quiere cambio
Editorial El Correo  4 Noviembre 2004

Bush country
Álvaro Martín Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Bush y España
Francisco MARHUENDA La Razón 4 Noviembre 2004

Sigue Bush
David GISTAU La Razón 4 Noviembre 2004

España, 0 – Marruecos, 1
Isabel Durán Libertad Digital 4 Noviembre 2004

El antiamericanismo español ignorante y desagradecido
Salvador MORENO DE ALBORÁN La Razón 4 Noviembre 2004

Continuidad antiterrorista
Editorial El Correo  4 Noviembre 2004

Crece la prevención antiislamista
Lorenzo Contreras Estrella Digital 4 Noviembre 2004

La interminable manipulación histórica
Juan VANRELL NADAL  La Razón 4 Noviembre 2004

Contra el terrorismo
Cartas al Director ABC 4 Noviembre 2004

El CGPJ advierte de que obligar a los jueces a dominar el catalán sería inconstitucional
F. Velasco La Razón 4 Noviembre 2004

El juez archiva la querella del Gobierno vasco contra Buesa
VITORIA El Correo  4 Noviembre 2004

Aznar y el «triunfo de los principios»
ANGEL COLLADO ABC 4 Noviembre 2004

Castilla y León denuncia que el Archivo es víctima de un pacto con Cataluña que hipoteca al Gobierno
SUSANA GAVIÑA/MADRID ABC 4 Noviembre 2004

Diálogo  con Jaime Ignacio del Burgo
Libertad Digital 4 Noviembre 2004

La AVT traslada sus quejas a los firmantes del Pacto
M. S. González La Razón 4 Noviembre 2004

Partidos nacionalistas piden que el árabe y el bereber sean lenguas cooficiales en Ceuta y Melilla
Libertad Digital  4 Noviembre 2004

La Xunta recurrirá el acuerdo del pleno municipal coruñés sobre el topónimo
redacción La Voz  4 Noviembre 2004

El Ayuntamiento insiste en que la cooficialidad «ya convive en la calle»
Francisco Espiñeira | a coruña La Voz 4 Noviembre 2004
 

Muchos españoles celebramos la victoria de Bush
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Podría haber ganado Kerry y no hubiera perdido América, es decir, los USA, porque en lo esencial no hubiera desertado de sus obligaciones internacionales. Pero en algunos países de la decrépita Europa (esto ya no es vejez, es decrepitud) la campaña política y mediática contra Bush ha sido tan nítida y ferozmente antiamericana que la reelección del Presidente supone una confirmación de los valores y principios políticos que, con los inevitables aciertos y errores de toda obra humana, rigen la actuación internacional de la primera potencia mundial, que es único valladar de la civilización de la libertad desde hace varias décadas. El formidable respaldo popular a Bush ha hecho que muchos españoles festejen la victoria republicana como propia. Y no tanto por quien ha ganado como por quienes habían apostado por su derrota, entre los que figuraban todos los antiamericanos europeos, sin excepción.

A la cabeza de este antiamericanismo, aunque siempre a la cola de Francia, figura el Gobierno socialista de Zapatero, con sus aliados comunistas y separatistas; y, por supuesto, su gran mentor ideológico, el imperio de Polanco y sus satélites, que son casi todos los medios españoles y que, en su frenesí pro-Kerry y anti-Bush, han retorcido y manipulado de tal forma la realidad que han acabado creyéndose sus propias mentiras y, en consecuencia, haciendo el más espantoso de los ridículos. Si el premio Ondas de este año se lo ha autoconcedido la SER por la manipulación golpista del 11-M, incluyendo la invención de los terroristas suicidas y el frustrado golpe de Estado del PP, el año que viene lo merece cumplidamente por su retransmisión de la victoria de Kerry. A este paso, la SER podrá seguir dándose muchísimos premios pero va a tener que eliminar la fonoteca. La culpa la tendrá, naturalmente, Acebes, que según la SER era el sucesor de Aznar y a quien nunca han perdonado que no ratificara su exclusiva. Qué risa.

Pero, ya en serio, los españoles que, sin cerrar los ojos ante los errores de la guerra de Irak, creemos que los países occidentales deben apoyar a los USA en la guerra contra el terrorismo islámico y que lo último que debe hacer un país europeo es precisamente lo que ha hecho la España de Zapatero (que no es toda España), queremos también recordar que George W. Bush ha sido el presidente norteamericano que ya desde su primer viaje al extranjero y de forma más clara apoyó a España en su lucha contra el terrorismo, tanto el etarra como el islámico, que como va demostrándose cada día más claramente, son prácticamente el mismo. En fin, viendo los que apoyaban a Kerry, los españoles amigos de la libertad teníamos casi por obligación que apoyar a Bush. Por eso celebramos su victoria. Si, además, el actual Gobierno español tuviera la humildad, la sensatez y el patriotismo de rectificar su deriva antiamericana y recuperar la alianza estratégica con los USA, nuestra alegría sería completa.

BUSH: LA ELECCIÓN CORRECTA
Por RAFAEL L. BARDAJÍ ABC 4 Noviembre 2004

MUCHOS esperaban en Europa y en España que el pueblo americano viera en su presidente a un cow-boy engreído, obsesionado en su lucha contra el mal, despreciativo de las organizaciones como la ONU o el Tribunal Penal Internacional, decidido a llevar la guerra hasta el último rincón donde sea necesario, demasiado apegado a sus convicciones y trufado de moral, y que por todo ello votara a favor de Kerry. La izquierda que tanto se llena la boca con las palabras «pueblo», «libertades» y «sociedad civil» confiaba en el buen juicio del pueblo americano. Y en una cosa socialistas e izquierdistas tenían razón: el pueblo, sin bombas de por medio, rara vez se equivoca. Y en esta ocasión ha preferido reelegir a George W. Bush justo por todo lo que la izquierda ultramontana detesta. Por ser un presidente firme en sus convicciones y dispuesto a luchar hasta el final, hasta la victoria, contra las amenazas que se ciernen sobre América (y sobre todos nosotros, aunque no queramos verlo).

La mayoría de europeos hubieran preferido a Kerry en la Casa Blanca. Es un dato que se ha aireado hasta la saciedad durante la campaña electoral para favorecer a los demócratas. No ha sido ese el resultado de las urnas. Muchos dirán ahora que ha podido más el miedo y algunos se aferrarán a las teorías conspiratorias y a las denuncias de fraude para deslegitimar el resultado. Pero Bush y los republicanos han arrasado se mire como se mire, mejorado los resultados del año 2000 y haciendo que Kerry perdiera puntos respecto a lo que Gore obtuvo en aquel año. Todos deberían estar haciéndose una única pregunta: ¿cómo es posible estar tan ciegos a lo que la sociedad americana prefería? Todo hay que decirlo, gran parte de responsabilidad la tienen los medios que en su callada o abierta apuesta por la victoria de los demócratas no sólo han recurrido a las peores caricaturas del presidente Bush, sino que han proyectado sus deseos en sus informaciones, ofreciendo una imagen de Kerry y de los americanos que, como se ha podido comprobar, no era real.

Puede que el pueblo americano sepa pocas cosas, pero las que sabe parecen acertadas. América se siente en guerra desde el 11-S. Una guerra implacable y total declarada unilateralmente por Osama Bin Laden. Una guerra que se había venido fraguando desde hacía veinte o treinta años por dejadez de unos y el apaciguamiento de otros. Y en tiempos de guerra (y esta de 2004 ha sido la quinta elección presidencial en tiempos de guerra), los votantes siempre han elegido la misma opción: la del candidato más comprometido con la victoria. Y la firmeza moral, humana y política de George W. Bush frente a las inconsistencias de Kerry es lo que ha sido más valorado. En tiempos difíciles los electores suelen preferir líderes fuertes que sepan movilizar a su pueblo, le animen en su sufrimiento y le prometan un futuro mejor. Kerry no ha dado la talla, y los americanos han votado a Bush tanto por lo que él es, como por lo que ha hecho en su anterior mandato y por lo que esperan que haga en los próximos cuatro años.

En ese sentido, la reelección de Bush es una reválida de su visión de los males del mundo y de las terapias para librarnos de ellos. En muchos lugares estas elecciones se veían como un referéndum sobre los neoconservadores, a quienes se ha venido acusando infatigablemente de estar detrás de las decisiones de George W. Bush. Pues bien, el pueblo americano parece haber descubierto que, efectivamente, no hay mejor alternativa a las ideas de Bush que más Bush. Por una razón muy simple: porque los americanos saben que no pueden hacer concesiones al terrorismo islámico; que no pueden sentirse seguros retrayéndose del mundo; que su paz y su prosperidad dependen más que nunca del imperio de la democracia liberal. Frente a un Kerry derrotista, Bush ofrece un discurso, de hecho el único discurso, que contiene un rayo de esperanza, aunque el horizonte sea lejano, y la travesía ardua. Bush le prometió al pueblo americano que no cesaría en su empeño de llevar la justicia a donde estuvieran los terroristas. Y avisó al mundo de que no consentiría que los gobiernos ampararan o ayudaran a los mismos. Reaccionó con templanza tras el 11-S y con su intervención en Afganistán no sólo diezmó a Al Qaida y privó a Bin Laden de un cómodo refugio, sino que derrocó al régimen talibán y acabó consolidando un régimen de tolerancia cuyas primeras elecciones libres en décadas acaban de celebrarse. Bush ha cometido numerosos errores tácticos en Irak, pero su decisión de derrocar a Sadam e instaurar un régimen constitucional en ese país ha sido apoyada durante todos estos meses por la mayoría del pueblo americano. Su persistencia y firmeza ha tenido resultados muy positivos en la lucha contra la proliferación, poniendo de relieve y desmantelando el bazar nuclear orquestado por el pakistaní doctor Khan, llevando al abandono libio de sus programas secretos y avisando a los ayatollahs iraníes de cuál es el camino equivocado. El pueblo americano ha decidido mayoritariamente que esas eran las líneas de actuación correctas.

Hay quien dice que los segundos mandatos son siempre de moderación. Se equivocan. Bush se sabe respaldado por su pueblo y sabe lo que tiene que hacer. Seguir luchando contra los terroristas allí donde se encuentren e impulsar una profunda transformación de las condiciones políticas, económicas y sociales del Oriente Medio, el auténtico caldo de cultivo del terrorismo islámico. La victoria sobre el terror pasa por esas dos medidas. Y Bush sabe que ha sido reelegido porque ha acertado a plantear el reto al que se enfrenta el mundo occidental en estos momentos y porque les ha prometido a sus compatriotas que les llevará a la victoria. Y no va a cejar en ello ahora. Más bien todo lo contrario.

Bin Laden y Al Zarqawi no deben de estar tranquilos en estos momentos. Hubieran preferido, sin duda, a alguien que se retirara de Irak y que se atrincherara en la falsa seguridad que ofrece el apaciguamiento. Por otro lado, aquellos que eligieron ver a Bush derrotado y humillado tendrán que aprender a adaptarse a convivir con la América de Bush los próximos cuatro años (y dada la tendencia social y política de esa nación, seguramente muchos años más). El actual Gobierno español, que frente a Bush ha pecado de todo y más, nos ha creado a todos los españoles un grave problema: haber llevado a España de ser un aliado preferencial de Estados Unidos a ser un país cuyo Gobierno no sólo rompe sus compromisos, sino que hiere su patriotismo insultando a un símbolo tan importante como la bandera nacional. Un portavoz de La Moncloa declaraba hace un par de días a un medio catalán que «el Gobierno está preparado para aguantar una victoria de Bush». Tal vez por eso el ministro de Defensa español hizo su paseíllo secundado por la cúpula militar en la fiesta de la Embajada americana mientras los sondeos daban ganador a Kerry. Qué falsa esperanza.

Puede que muchos indecisos se hayan inclinado finalmente por Bush asustados por todos quienes han formado el frente antirrechazo al mismo. Desde el patético Michael Moore al joven socialismo español, pasando por Chirac y medio Hollywood. Y también, no lo olvidemos, Bin Laden, quien amenazó en su último vídeo directamente a aquellos Estados que votasen por Bush. Un frente tan incoherente y disparatado asusta. Y al pueblo americano, como ha quedado bien patente, mucho más que las decisiones o el carácter de George W. Bush. Sabia y afortunadamente.

El antiamericanismo de ZP
Ignacio Villa Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Con rostro contrariado, con una sonrisa forzada y artificial el presidente del Gobierno ha escogido el Congreso de los Diputados para reconocer políticamente la victoria de Bush. Rodríguez Zapatero no está precisamente contento con los resultados de las elecciones americanas. Esa contrariedad no viene sin embargo motivada por la existencia de una buena relación entre Zapatero y Kerry. Para nada. La victoria de Bush ha significado el derrumbe de toda la argumentación política que el PSOE había elaborado desde el pasado mes de marzo.

Zapatero parece tener una obsesión: legitimar –cuando nadie lo pone en duda– su victoria electoral. Se resiste a aceptar que el único motivo que explica su victoria el 14 de marzo son los atentados del 11-M. Zapatero quiere, a toda costa, buscar razones que indiquen que el motivo de su victoria fue la guerra de Irak y las mentiras de Aznar. Por eso, le gustaría que los de la foto de las Azores fuera una foto de derrotados. Pero por el momento eso no es posible. El presidente de los Estados Unidos ha repetido, el primer ministro portugués es presidente de la Comisión Europea, el premier británico se recupera y el presidente Aznar es, en efecto, es el único que ha perdido unas elecciones. Pero no por la guerra precisamente.

La realidad es que siete meses después de aterrizar en Moncloa, Zapatero tendrá que cambiar de estrategia. La política exterior del Gobierno socialista ha sido una política ramplona, asamblearia y claramente antiamericana. Una estrategia que no nos lleva a ninguna parte. Aunque, era previsible, que Zapatero pensaba cambiar de actitud al hilo de un triunfo de Kerry, ahora esos planes ya no valen. El presidente del Gobierno tiene la puerta cerrada de la Casa Blanca. Eso es así por la irresponsable actitud del Ejecutivo español. Después de la precipitada retirada de las tropas de Irak, se ha sucecido un talante "chulesco" contra todo lo norteamericano. Eso no puede seguir así. No está en juego la sonrisa de Zapatero, está en juego el prestigio de España.

El presidente del Gobierno dice ahora que quiere mantener unas "relaciones constructivas" con Estados Unidos. A buenas horas.

Una victoria de la civilización occidental
EDITORIAL Libertad Digital 4 Noviembre 2004

La victoria de Bush es mucho más importante que la que hubiera podido resultar de no haberla precedido la infame campaña de descrédito dirigida contra él. Sin mediar la guerra que el integrismo islámico ha declarado a la civilización occidental, ni la victoria de Bush nos hubiera causado el grado de entusiasmo que nos causa, ni la derrota de Kerry el innegable alivio que experimentamos. Los defectos y virtudes que acompañan a Bush y Kerry hubieran adquirido otras dimensiones si hubieran tenido que desenvolverse en otras circunstancias menos dramáticas que las que vive el mundo libre por culpa del terror islámico.

La figura de Kerry, a pesar de sus innegables incosistencias, contradicciones y falta de coherencia, no se merecía la esperanza que tantos enemigos interiores y exteriores de la sociedad abierta, en general, y de los Estados Unidos, muy en particular, habían depositado en su victoria. Pero esa lamentable esperanza, aunque injustificada en parte, era muy real, y no deja de ser un motivo de celebración el haberla visto ahora frustrada.

Recuérdese, por otra parte, que Bush llegó por primera vez a la presidencia de los Estados Unidos con la convicción de que el colapso de la amenaza que para las democracias había constituido el totalitarismo y expansionismo socialista, permitiría entonces al Gobierno estadounidense recluirse en asuntos domésticos, retraerse de la escena internacional y disfrutar y generar todavía mayor prosperidad. Sin embargo, tras el 11-S, Bush comprendió de inmediato que, como símbolo de la civilización occidental, a su país se le había declarado la guerra y que, como toda guerra, no se podría librar con meras acciones judiciales y policiales. Aparcó, pues, el tradicional aislacionismo republicano que desaconsejaba a sus gobernantes “salir a matar los monstruos que habitan fuera de nuestras fronteras”. El 11-S demostraba que había monstruos que las podían atravesar y monstruos instalados en el poder con voluntad de dotarse con armamento aun más mortífero que el que constituía unos aviones estrellados contra unos rascacielos.

El deber de injerencia, la legitimación de derrocar por la fuerza a regímenes que se sustentaban en la fuerza y que oprimían a sus ciudadanos, se vio reforzado con el deber de la legítima defensa. Lo que antes había sido tolerable —la continuidad en el poder de genocidas que habían utilizado impunemente armas de destrucción masiva contra sus vecinos y contra su propia población y que habían apoyado, financiado y entrenado a organizaciones terroristas— empezó a verse como un riesgo inasumible. La continuidad de una dictadura como la de Sadam Hussein no era una causa por la que merecía la pena correr riesgo alguno. Para que la libertad fuera verdaderamente duradera en Occidente, había además que injertarla también en latitudes que la desconocían por completo y donde sólo se generaba odio contra nuestra civilización. La campaña militar en Irak jamás se hubiera emprendido sin el inagotable idealismo que anida en la sociedad norteamericana y el entusiasmo con el que los norteamericanos son capaces de asumir los sacrificios que exige la causa de la libertad.

Para nosotros que los iraquíes tengan en el horizonte la posibilidad de acudir a unas elecciones, es un hecho que ya de por sí hace que Bush merezca haberlas ganado en EEUU. La guerra contra el terror islámico y el expansionismo del mundo libre por el que inevitablemente pasa su victoria, es una de esas “causas grandes y arduas” que, como decía Balmes, "requieren voluntad decidida, acción vigorosa, cabeza de hielo, corazón de fuego y mano de hierro”. La mayoría de los norteamericanos han reconocido esas virtudes en la persona de Bush. Muchos españoles, también.

ZP DEBERÍA CORTAR CABEZAS
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 4 Noviembre 2004

LO recordé antes de ayer, martes electoral. Cuando Bush le llamó por teléfono a ZP al día siguiente de la retirada de las tropas españolas de Irak le dijo, muy tenso, que se había comportado como un «socio» de Ben Laden. Pues bien, Bush ha ganado las elecciones. Ésta es la situación real. Habría que retroceder un siglo y cinco años para dar con un enfrentamiento mayor entre Estados Unidos y España. Con una diferencia. Ahora somos nosotros los agresores. Los ministros Moratinos y Bono no son tan alarmistas. Hablan simplemente de «desencuentros» entre dos países «aliados frente al terrorismo internacional». ¿Dónde y cómo? Porque, mientras que las tropas de Estados Unidos siguen en Irak, las nuestras huyeron.

Pero ahora Bush ha ganado las elecciones.
Como en los tiempos en que regalaba relojes a los viejecitos manchegos, el ahora ministro Bono se ha puesto a repartir buenas palabras sin darse cuenta de algo tan elementalmente trágico como que los soldados norteamericanos siguen muriendo sobre el terreno. Claro que este ministro que es Bono piensa que cada uno está donde le corresponde: Bush en la guerra y ZP en la paz. En cuanto al amigo de Arafat, ¿se conoce a alguien más enemigo de los terroristas que éste, que Moratinos, quiero decir? Bono y Moratinos practican la elegancia pacífica de la retirada de tropas, la más sofisticada forma de paz.

Pero el martes ganó las elecciones el aliado traicionado.
LA noche del martes la figura del ministro Bono tocó las cimas del patetismo. Le oíamos ora en una emisora, ora en otra. Con el tono suavón que el lector conoce bien. Se dejó caer al fin por el hotel en el que pueden seguirse las elecciones por cortesía de la Embajada de los EE.UU. Le acompañaba un general al que le gusta echar en público las cuentas de lo que nos debe el Ejército norteamericano por el sobrevuelo de los aviones USA. ¡Qué fácil y ventajoso ha sido hacer antiamericanismo desde La Moncloa y desde el Ministerio de Exteriores!

Hasta el día en que Norteamérica gana las elecciones.
LLEGADOS a este punto, ¿qué debería hacer ZP para arreglar mínimamente las relaciones entre los dos Gobiernos y, de ese modo, salvar los intereses de los españoles? De los españoles, digo, no del Partido Socialista. No sería recomendable que ZP, tan admirador de Fidel Castro, pensara en términos de resistencias heroicas. Habría que olvidar frases grandilocuentes del tenor de la que utilizó el ministro Bono en relación con el desfile nacional cuando dijo que los españoles no se ponen de rodillas ante nadie, ni siquiera ante Estados Unidos. Para completar la cita de la Pasionaria tendría que haber añadido aquello de que es preferible morir a vivir de rodillas. Pero ¿cómo iba a decir tal si aquí los que mueren son norteamericanos, británicos, checos, polacos, italianos, etcétera.

Entonces, ¿qué debería hacer ZP, habida cuenta de que él no está dispuesto a arrepentirse públicamente del llamamiento que hizo desde Túnez a la deserción de todos los países que luchan en Irak? Por mi parte, y como ciudadano, pienso que ZP tendría que cortar alguna cabeza. Es necesario que un hombre muera. O dos. Lo justo sería dos. Un coste, en definitiva, pequeño, dada la gravedad de la situación. ¿O acaso no se ha enterado ZP de que ha ganado las elecciones el que le dijo por teléfono, muy tenso, ciertamente amenazador, que se había comportado como un «socio» de Ben Laden?

Los perdedores
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Han perdido Zogby International y los que anoche decidieron, a izquierda y a derecha, las portadas de la prensa española. Ha perdido el diario que pidió el voto para Kerry y, además de perder, han hecho el ridículo los expertos a la violeta que peroraron y peroraron vanamente en TVE y el presentador que tontamente retrasó cuanto pudo los resultados, empeñados en no encajar con sus análisis.

Han resultado clamorosamente derrotados los corresponsales manipuladores que llevan meses compadeciéndose de los EEUU por su creciente pobreza y por el insoportable descontento de su juventud. Y que denunciaron futuros fraudes para cubrirse las espaldas. Pierde el showman que llamó “hijo de puta” a Bush en directo y la figurita radiofónica que lo maldijo. Tras haber perdido la vergüenza y los principios, pierden todos aquellos humoristas gráficos que entre risa y risa se han ido deslizando hacia las técnicas propagandísticas del nacionalsocialismo. Han perdido Bruce Springsteen, Susan Sarandon y Eminem.

Ha mordido el polvo el pobre Rodríguez, que apostó por Kerry porque Bush significaba Aznar, que no recibió del partido demócrata más que desprecio y que, dando muestra de una clamorosa ineptitud y de una inexplicable temeridad, sumó a la traición en Irak el agravio gratuito a la bandera americana y a la memoria de las víctimas del 11 S. Han perdido Moratinos, Bono y el jefe del JEMAD, especialistas en tener que dar explicaciones a la embajada americana. Han metido la pata hasta el fondo los estrategas socialistas que vaticinaron la inevitable caída en cadena del “trío de las Azores”. Y se han cubierto de gloria los tertulianos progres que consideraron decisiva en la futura caída de Bush el “terrible” paro de Ohio (6 %).

A diferencia de los anteriores, John Kerry, perdiendo, no ha hecho el ridículo. Ha obtenido un resultado respetable y ha desarrollado una campaña digna. A pesar de las interesadas falsedades y de los filtros, su postura respecto al uso de las acciones de anticipación era semejante a la de Bush y frontalmente opuesta a la defendida por Rodríguez en la ONU. No cabe culparle de que el amplio y variopinto antiamericanismo haya utilizado su nombre para amplificar el odio a su país y a sus valores, pues a pesar de sus iniciales (y fatales) vacilaciones sobre Irak, sus mensajes contra el terrorismo global han sido claros.

Ha perdido el apaciguamiento frente al terror y la tolerancia con los intolerantes. Pero perder, lo que se dice perder, han perdido Michael Moore, Chomsky, Rodríguez, Fidel Castro, Arafat, Chirac, Soros y Ben Laden.

Gravedad de lo real
Lucrecio Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Hecho a suplir realidades por ficciones (así funciona en nuestro país la política), Rodríguez empeñó el futuro internacional de su Gobierno en una aseveración dogmática: los días de Bush como presidente estadounidense estaban contados. La posibilidad de errar en lo que, más que un análisis, era un casi infantil proyección de deseo, no fue siquiera tomada en cuenta. Y a tanto llegó el fervor en el apoyo John Kerry, que hubo de ser el candidato mismo quien pidiera un punto de pudor a su entusiasta fan madrileño. Kerry sí sabía la abismal realidad que separaba su programa de la rendición incondicional practicada por el PSOE al día siguiente de ganar las elecciones bajo el clima del terror desencadenado por el 11 de marzo. Y, sobre todo, Kerry, cuyo programa de política internacional era al menos tan belicista como el de Bush, entendía muy bien que el apoyo de semejante arquetipo de político derrotista, era como un bloque de granito atado al cuello del nadador a punto de saltar a la piscina.

Hasta ayer mismo Rodríguez y su Desatinos perseveraban en esa suicida apuesta por los callejones sin salida. Y, en su nombre, seguía aún, en la medianoche del martes, perseverando en la negación de lo ya sucedido la misma SER de lo calzoncillos suicidas, de la cual cada vez más el inquilino de la Moncloa es apenas una bastante tosca marioneta. Para la SER, en la madrugada ya del miércoles, Kerry era el indiscutible nuevo presidente americano.

No es extraño. Suplir la realidad por el deseo de Cebrián-Polanco es factible en España. Tanto como para hacer caer un Gobierno, si así le viene en gana. Y bastante más que un Gobierno, si ello se terciara. Pero es éste un país huero de autonomía ciudadana; país en donde las dulces ficciones gozan siempre de mejor acogida que los rudos hechos. Cebrián, Polanco y su mandado en la Moncloa acunan primorosamente el adormecimiento de cualquier conciencia política asentada en los hechos. A fuerza de imponer a la opinión pública sus delirios como realidades, tal vez ellos también han acabado por creérselos. El duro despertar lo pagaremos todos.

El fracaso de la manipulación
José María Marco Libertad Digital 4 Noviembre 2004

La victoria de Bush en las elecciones presidenciales tiene un significado muy preciso. Los norteamericanos han decidido que por lo menos durante otros cuatro años, su país está dispuesto a asumir el liderazgo de la libertad y de la democracia en el mundo.

Las patologías ideológicas europeas que interpretan estas elecciones y su resultado como un triunfo del conservadurismo reaccionario tienen poco que ver con lo que se ha jugado aquí en estos meses de campaña electoral. Lo que estaba en juego es si Estados Unidos aceptaba la responsabilidad de seguir a la cabeza de la lucha contra la nueva versión del totalitarismo, encarnada por los islamofascistas, sus aliados nacionalistas y el ejército de terroristas a su servicio.

Los votantes de Kerry con los que he podido hablar, que son muchos, conocían perfectamente las inconsistencias de Kerry. No se fiaban de él. Cuando se les recordaba el historial de desmentidos, inconsistencias y contradicciones en que ha incurrido a lo largo de su carrera política carecían de argumentos para justificarlo. Edwards, por su parte, suscitaba una antipatía profunda. Pero estaban dispuestos a votarlos porque Kerry y Edwards representaban una oportunidad para aliviar el peso gigantesco que Estados Unidos ha asumido. Es un sentimiento respetable. Los jóvenes norteamericanos están muriendo en una guerra feroz. Se han recortado libertades que los norteamericanos consideran esenciales a su propia identidad nacional. El sufrimiento, el dolor e incluso el miedo ante el largo camino de sacrificios que queda por delante incitaban, como es natural, al repliegue.

Este sentimiento de desazón, tan humano y en más de un sentido tan valioso, ha sido descaradamente manipulado por una minoría de cínicos, ideólogos, académicos, payasos y titiriteros que han creído poder aprovecharlo para adelantar su propia agenda nutrida de resentimiento por el fracaso y la defunción de la utopía socialista. La franja lunática que ahora domina la opinión pública europea, y en particular la española, confunde ese sector con los votantes de Kerry. Se equivocan. La sociedad norteamericana no está tan dividida como a ellos les gustaría creer.

Kerry y Edwards también se han equivocado acercándose demasiado a una posición que distorsionaba y traicionaba lo que la mayoría de posibles votantes demócratas querían decir con su apoyo. Kerry ha pecado una vez más de frivolidad. Esa parte de la sociedad norteamericana expresaba dudas razonables y sensatas. La elite intelectual que ha secuestrado el partido demócrata las ha convertido en un circo. Los demócratas han contribuido a movilizar a sus oponentes y tal vez incluso hayan perdido una parte de su posible electorado.

Queda por ver si Kerry y Edwards aceptan el resultado de las elecciones o siguen la senda de Al Gore y ponen en duda la legitimidad de la victoria republicana. Si optan por esta vía, es probable que den un paso más hacia la insignificancia. Los norteamericanos valoran la libertad, la democracia y sus instituciones por encima de cualquier otra cosa. Relegarán a la marginalidad a quienes se atrevan a jugar con ellas otra vez, como han intentado jugar ahora con los buenos sentimientos de sus compatriotas.

OPORTUNIDAD PARA BUSH
Editorial ABC 4 Noviembre 2004

LA victoria de George W. Bush abre diversas oportunidades que deben ser aprovechadas durante su nuevo mandato presidencial. Confirmada la misma con la felicitación telefónica de su oponente, el demócrata John F. Kerry, su reelección histórica, tras cosechar más de tres millones y medio de sufragios de diferencia sobre su adversario, le confiere un margen de maniobra a la hora de limar algunas de las aristas que propiciaron la fuerte polarización política vivida por la sociedad norteamericana estos últimos meses. De hecho, quienes cuestionaron la legitimidad de la victoria republicana en 2000 frente a Al Gore, tendrán ahora que obviar este argumento si no quieren ver en entredicho su fe en la democracia. Especialmente tras conocerse el amplísimo respaldo popular obtenido por Bush, incluso en el controvertido Estado de Florida. Recurrir ahora -como hace cuatro años- a los fallos del sistema electoral norteamericano para aminorar el resultado es un absurdo a la vista de que el propio Kerry ha exhibido el gesto de responsabilidad y lealtad de quien sabe reconocer, más que su derrota, la indiscutible victoria de su oponente gracias a la fuerza democrática que le ha conferido la mayoría del pueblo.

Precisamente uno de los datos más relevantes que se desprenden de este resultado electoral es que nadie lo hubiera creído hace tan sólo unas horas. En realidad, casi todo el mundo apostaba por un desenlace muy ajustado. No ha sido así y tras el 2-N y la supremacía republicana se ha visto reforzada incluso en ambas Cámaras: Bush cuenta con más senadores (de 51 a 54) y más congresistas (podría obtener 7 más de la mayoría necesaria) que el pasado lunes.

Sin embargo, la sociedad norteamericana ha vivido una movilización que desvela la profunda convicción de sus raíces democráticas. Quienes tradicionalmente han criticado con regusto antinorteamericano los escasos índices de participación electoral exhibidos por esa sociedad como un signo de desencanto y desconfianza hacia sus instituciones, tendrán que reconocer lo equivocados que estaban. Tras analizar el resultado, hoy también se aprecia que uno de los principales errores estratégicos de Kerry ha sido el fracaso final cosechado por la «infantería mediática» del candidato demócrata (diarios influyentes, artistas, intelectuales) a los que el aspirante confió la tarea más gruesa de «demonización» de Bush, lo que movilizó el voto republicano ante tan vasta desfiguración de la realidad. Al menos, se ha visto que el intento de aprovechar esas fuerzas ha retraído incluso al votante demócrata moderado, que se ha visto ajeno a tanta visceralidad.

PORQUE, al margen de las caricaturizaciones y de las giras de los «anti», las largas filas de votantes y la presencia en ellas de jóvenes y ciudadanos pertenecientes a las minorías, descubren que los Estados Unidos siguen sintiendo intensamente viva la tradición de libertad que inspiró a sus padres fundadores. En este sentido, el hecho de que Al Qaida, por boca e imagen de Bin Laden, amenazara al pueblo norteamericano con repetir un 11-S, ha estimulado el orgullo de un país que nació libre y que ha sido capaz de movilizarse sin fisuras frente al chantaje totalitario de los islamistas. Y así, frente al terrorismo electoral que trató de secuestrar la imparcialidad de un pueblo amedrentándolo, la reacción de éste se ha traducido en toda una lección de democracia y de fe irrenunciable en la libertad.

Por eso, el éxito de Bush y, sobre todo, lo inesperado y contundente del mismo, deben ser vistos como un estímulo a la hora de que Estados Unidos consolide el liderazgo de las sociedades abiertas frente a la amenaza que encarna el totalitarismo islamista. Precisamente este debería ser uno de los principales objetivos del renovado mandato de Bush: disipar dentro (Kerry ayer le tendió la mano en su discurso final) y fuera del país la polarización vivida en los dos últimos años y demostrar que se equivocaban quienes desconfiaban interesadamente de su capacidad para liderar una nación comprometida con la defensa de la libertad en todo el mundo.

ESTO es especialmente relevante en el marco de las relaciones trasatlánticas. Si Bush tuviera ahora la altura de miras y la inteligencia geoestratégica de tender la mano a quienes se opusieron a él durante la crisis de Irak, la fortaleza de ese vínculo se vería revitalizada al recuperar el respaldo de toda Europa, ampliando la base de los apoyos que necesita para ver prosperar, por ejemplo, a Irak tras la derrota de la tiranía de Sadam.

EE.UU. y Europa deben hacer todo lo posible para que las orillas del Atlántico se aproximen y fortalezcan en torno a su compromiso por defender los valores que encarnan la civilización occidental que ambas partes comparten. Si Bush ha demostrado con creces su capacidad de liderazgo, ahora tiene ocasión de lograr la implicación de sus aliados más renuentes a secundar su apuesta por la normalización democrática de Irak. Para ello tendría que ser más dialogante y salvaguardar ciertas formas que algunos socios consideran especialmente importantes. Por su parte, algunos países habrán tomado buena nota de lo ocurrido anteayer. Es probable que en breve comiencen a apreciarse cambios sustanciales en los Gobiernos europeos, a algunos de los cuales Washington agradecería más responsabilidad y menos ninguneo y desfiguración del líder de la primera potencia mundial.

Se trata de rescatar ese mismo clima de comprensión y lealtad recíprocas que hizo posible hace quince años que el totalitarismo soviético cayese hecho añicos junto al Muro de Berlín. La lección de fe en la democracia que nos ha dado ayer el pueblo norteamericano debe ser un revulsivo y una oportunidad para que la causa de la libertad vuelva a ser victoriosa.

Bush, reelegido
Zapatero habla, España pierde
Jorge Vilches Libertad Digital 4 Noviembre 2004

El PSOE creía que apostando por Kerry ganaba en cualquier caso. Si Bush triunfaba, Zapatero y Moratinos pensaban que iban a mantener el frente con Francia y Alemania, sosteniendo el antiamericanismo del "No a la guerra", que tan buen resultado les ha dado. Si era Kerry el preferido por los norteamericanos le permitía al Gobierno socialista sumarse al carro vencedor, vender pacifismo y multilateralismo y, en el caso de que el presidente demócrata "fallara", seguir aferrados al momentáneo eje franco alemán, y al antiamericanismo como pretendida baza electoral. La victoria de Kerry, además, le permitía a Zapatero excusar sus insultos a EE.UU centrándolos en Bush, presentándose como "el verdadero amigo, el que dice las verdades".

En su teoría de la "alianza de civilizaciones", la apuesta por Kerry coincidía con los que explican el terrorismo por las provocaciones occidentales. Los ataques a Bush conducían a justificar el terror por la actitud violenta y unilateral del presidente de EE.UU. La jugada de Zapatero parecía completa, pues pretendía reforzar la unión con Francia y Alemania, y tendía la mano al mundo árabe y musulmán deseando la caída de Bush. La diferencia con la postura de Francia y Alemania es que estos son dos países que siempre podrán recomponer sus relaciones con EE.UU sin humillarse, ni contradecirse. Básicamente porque son potencias de primer orden.

Las elecciones estadounidenses han sido tomadas en Europa como un ajuste de cuentas entre la izquierda y la derecha. Los personajes de la foto de las Azores debían ser laminados, incluido Durao Barroso, el anfitrión. Y han bombardeado con encuestas sobre mayorías antiamericanas, preferencia de voto a Kerry, y opiniones sobre los errores de Bush en la guerra de Irak. Los medios de comunicación, mayoritariamente favorables a Kerry, han sido la voz preponderante, pero en el ámbito gubernamental no ha llegado, generalmente, al caso español.

Zapatero ha significado demasiado a España, apostando por Kerry, con esa patología de hacer lo contrario que hizo Aznar. Pero los norteamericanos no entienden en política exterior de alianzas con partidos políticos, sino de alianzas entre Estados. La amistad con Estados Unidos permitía a España no quedarse al pairo ante el "tradicional amigo" marroquí, el terrorismo islamista, o sin contratos para la construcción naval y su mantenimiento. Pero no hubiera cambiado con una victoria de Kerry, porque España ha dejado de ser para su país un Estado fiable y leal. España, así, perdía en cualquier caso gracias a la incontinencia verbal del Gobierno, y a una estrategia alejada de la política internacional real.

La decantación por Kerry, repetida como consigna por los cargos públicos del PSOE, desde Trinidad Jiménez hasta López Garrido, ha sido un error diplomático innecesario. Esto, claro, ha ido acompañado de un menú de insultos muy variados: a su bandera, a sus muertos, a su ejército, a su intervención en las guerras europeas del siglo XX, a su cooperación militar, a su presidente… con frases desafortunadas, como la de Bono, de que el nuevo Gobierno español no iba a "hincar la rodilla" frente al yanqui, o la del general Sanz diciendo que "damos más de lo que recibimos". Es una pena que a nadie se le ocurra darle a Zapatero, en dos tardes, como hizo Jordi Sevilla para la economía, unos conocimientos básicos respecto a la diplomacia y las relaciones internacionales.

Bush, reelegido
Otro inexplicable error de los votantes
José García Domínguez Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Lo irritante de Tom Wolfe no es que escriba mucho mejor que uno –y que el prójimo– ni tampoco esos intolerables zapatitos de charol que gasta en todas las entrevistas. Lo verdaderamente inadmisible es que nunca se equivoque al anticipar la última liturgia gregaria que siempre están a punto de inventar los cretinos que después protagonizan sus novelas. Viene esto a cuento porque hay que tomarse muy en serio la velada advertencia que nos lanzaba a los europeos hace un par de días. Entre líneas, la amenaza estaba contenida en la frase que sigue: "Votaría a Bush aunque sólo fuera por ir al aeropuerto a despedir a todos esos que dicen que se van a marchar a Londres si vuelve a ganar". Bueno, pues cuidadito, porque a lo peor se lo piensan dos veces y deciden aterrizar en Madrid. Así, mantengámonos alerta, que aunque esto ya sea la reserva espiritual de toda la tontería de Occidente, aún podría parir la abuela.

A ese respecto, recuerdo una lectura adolescente de Wolf. El relato se desarrollaba a finales de los sesenta, en la abarrotada sala de actos de una universidad californiana. Un estudiante novato, recién salido de la América profunda, escuchaba boquiabierto al conferenciante. Aquel profesor barbudo y embutido en un traje de pana describía de modo exhaustivo la terrible miseria y explotación a la que se vería sometida la población yanqui. Constantemente, su voz se ahogaba bajo la marea de aplausos del juvenil auditorio. Pero conseguiría izarla finalmente sobre aquellas olas de furor y cerrar su alocución anunciando el colapso inminente de los Estados Unidos. Concluía la escena y el capítulo con el chico, desconcertado y preocupadísimo, dirigiéndose al académico para preguntarle a partir de qué edad se da cuenta uno por sí mismo de esos horrores que están ocurriendo a su alrededor.

Con las consabidas excepciones que confirman la regla, todos los plumillas españoles que han ido a Washington con el propósito de hundir las cuentas de resultados de los medios que les pagan el sueldo, todos los expertos, todos los analistas, todos los abajofirmantes profesionales, todos los tertulianos y, en general, todos los enterados patrios sabían que ese tonto del culo llamado Bush iba a perder por goleada. Sería éste, por tanto, el momento procesal de preguntarles si conocen qué es una ideología; si alguna vez han sido informados de que se trata de una máquina que rechaza los hechos, cuando éstos podrían obligarla a dejar de funcionar, y que también los inventa, cuando le resultan imprescindibles para perseverar en el error. Pero como ese gremio nunca busca nota y se conforma siempre con un "progresa adecuadamente", la cuestión deberá ser otra. Por ejemplo, ésta: ¿Cuándo se dieron cuenta por sí mismos de lo horrible que ha sido para los norteamericanos de a pie la primera presidencia de George W. Bush?

José Bono
El amigo de los americanos
GEES Libertad Digital 4 Noviembre 2004

La habilidad política del Ministro de Defensa, José Bono, le permite ser al mismo tiempo el ministro que más ha contribuido a deteriorar la relación bilateral de España con Estados Unidos y el principal amigo de Bush en el Gobierno de Zapatero. La precipitada retirada de las tropas de Irak, la exclusión de la bandera de Estados Unidos del desfile del 12 de octubre o las rimbombantes declaraciones de que España no se pone de rodillas ante nadie, no son óbice para que el ministro de Defensa fomente una estrecha amistad con el embajador de Estados Unidos en Madrid, una persona que goza de gran consideración para el presidente norteamericano pero que es detestada en el ministerio de Exteriores español, e incluso que en Washington algunos piensen que Bono es el único ministro español con el que pueden hacer negocios.

José Bono fue de hecho el único ministro de Zapatero que se permitió asistir a la fiesta organizada por el embajador George Argyros con motivo de la gran noche electoral norteamericana. Lo hizo, además, acompañado de la plana mayor de su Ministerio, incluyendo al mismo JEMAD que hace tan sólo unos días había cuestionado la utilidad para España de mantener una relación militar bilateral con Estados Unidos.

La estrategia norteamericana de Bono tiene además una dimensión interna. El ministro de Defensa no ha renunciado en su fuero interno a constituir una alternativa a Zapatero dentro del propio PSOE en el supuesto, nada descartable, de que el Presidente termine asfixiándose en el lío de las reformas constitucionales y estatutarias que está tejiendo junto a sus aliados independentistas. En esta estrategia de desarrollar una alternativa desde el interior del propio Gobierno sería un valor añadido que Bono pudiera ofrecer una solución a un previsible empeoramiento de la crisis abierta en las relaciones con Estados Unidos. Es el mismo juego que con matices está ejerciendo el ministro de Economía francés, Nicolás Sarkozy, respecto al Presidente Chirac.

Es posible que la nueva Administración norteamericana se sienta tentada de explotar el potencial desestabilizador que tiene Bono en el Gobierno Zapatero para acabar con el líder que mayor hostilidad ha exhibido respecto al triunfante Presidente Bush. Pero Washington debería ser extrañadamente prudente en aliarse con un político que ha demostrado una absoluta falta de escrúpulos. Por su parte, el ministro de Defensa haría bien en recordar que Roma no paga traidores.     GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

ESPAÑA, EN TIERRA DE NADIE
BENIGNO PENDÁS ABC 4 Noviembre 2004

Otra vez ha rondado la pesadilla del empate, si bien en esta ocasión Bush tomó ventaja desde el principio y ha conseguido muchos más votos populares, a pesar de (tal vez, gracias a) la participación muy elevada. Gana la democracia, pierde la oligarquía: la gente vota lo que quiere y no se deja mandar por una legión de analistas confusos y de progresistas difusos. Más de uno, en vez de protestar, debería hacer penitencia: jubilarse a tiempo es una victoria. No hay peligro, sin embargo: amantes del despotismo ilustrado echarán la culpa al pueblo zafio e ignorante y volverán a pontificar en nombre del monopolio que se atribuyen sobre la verdad. A veces, les vale. Ahora, no. Al fin y al cabo, como decía W. Whitman, América y democracia son «términos recíprocos». Incluso con este sistema electoral...

Confirmado el resultado, comienzan los problemas para el Gobierno socialista. La apuesta intrépida acaba mal: salida precipitada de Irak; consejos insensatos desde Túnez; casi lo peor, menosprecios a la bandera. La relación actual es fría y podría llegar a ser gélida. Se dirá que en el segundo mandato pueden cambiar las formas. Pero no creo que eso nos beneficie gran cosa: hay muchos por delante en la cola de la reconciliación. Zapatero, pues, está condenado a gobernar ante la indiferencia del hegemón. Va a ser incómodo y puede ser causa de graves perjuicios. Los países serios distinguen entre el interés nacional permanente y la confrontación ideológica efímera. La política internacional es asignatura de máxima exigencia: es obligada la lectura de Tucídides y Maquiavelo, y al menos el conocimiento de Morghentau y R. Arom. Hablar del «corazón de Europa», de la «Alianza de Civilizaciones» o hacerse fotos contra el hambre en el mundo sólo se explica, supuesta la buena fe, como consecuencia de una preocupante ausencia de sentido común.

¿Y si hubiera ganado Kerry? Hipótesis ya imposible, con respuesta impertinente. Es muy recomendable dar un paseo por Beacon Hill, el exquisito barrio de Boston donde vive y vota el candidato demócrata. Si no hay tiempo ni ocasión basta la lectura de una buena novela de Henry James sobre las señoritas de Nueva Inglaterra. Así se comprenderá por qué no habría afinidad entre las gentes de Kerry y el partido obrero que fundó Pablo Iglesias en aquella famosa comida de la fonda de Tetuán. Muy en serio: nuestra diplomacia debe ofrecer cuanto antes la prueba de que somos un aliado fiable. Es el momento de poner en marcha el famoso pacto sobre política exterior ofrecido por Rajoy en el reciente congreso del PP. En beneficio de todos, y por el interés nacional de España.

La España solidaria
Iñaki EZKERRA La Razón 4 Noviembre 2004

Por más que lo nieguen los partidos políticos, inmersos en sus tácticas e intereses cortitos, o muchos de los medios de comunicación, siempre más atentos a informar con pelos y señales del último pedo que se tira ETA, Elkarri, el PNV o cualquier otra entidad nacionalista, existe la sociedad civil que se opone espontáneamente a esos proyectos secesionistas de la nación española que no pueden sobrevivir si no es con la ideología y los métodos totalitarios; existe la resistencia cívica en el País Vasco y también el español solidario que cree en el sentido de esa resistencia y se percata de que hay en un rincón de la UE una pandilla institucional de desalmados que se han confabulado para que sus paisanos vivamos como perros, amenazados de muerte y efectivamente muertos civil, social y profesionalmente en vida, desvalorizados, negados y estigmatizados por el propio poder así como por el odio o el miedo de nuestros paisanos, en manos de una policía política sólo eficaz para vigilarnos a nosotros y no a los asesinos y sus cómplices, con la certeza de que «nuestro» Gobierno (el de Ibarretxe) no está con la ley ni con nosotros y con la duda de hasta dónde se atreverá a burlar la ley para ir contra nosotros.

Existe la España solidaria y de ello dan fe cuatro hechos que ha protagonizado en las últimas semanas el Foro Ermua y han desatado un imprevisto oleaje democrático de adhesiones entre la ciudadanía. Una entrevista en la Cope en la que Gotzone Mora habló de las subvenciones que el Gobierno vasco había denegado a Covite, la Fundación Ordóñez y el propio Foro Ermua provocó una cuestación dirigida por esa emisora así como avalada por La Razón y Libertad Digital en la que ya se han recogido 4.095 transferencias económicas de ciudadanos particulares.

Una carta de protesta dirigida por el Foro Ermua y Papeles de Ermua a los rectores de dos universidades argentinas por nombrar doctor honoris causa al Lehendakari que pactó con ETA ha alcanzado las diez mil firmas de apoyo. Las viñetas de cómic sobre el Plan Ibarretxe presentadas a un concurso convocado por Papeles de Ermua han recibido 68.239 votos por Internet y, finalmente, la querella del Gobierno vasco contra Mikel Buesa por decir que esa institución financia el terrorismo al destinar 197.240 euros para los familiares de los presos de ETA está recibiendo una respuesta que nació en este mismo periódico. Primero fue la Asociación de Víctimas del Terrorismo la que hizo suya esa afirmación. Luego un artículo mío y otro de Alfonso Ussía. Después las cartas de quienes daban el mismo paso adelante. Ahora ya son miles. Gracias a esa reacción, el Foro Ermua ha decidido una vez más crecerse ante la amenaza y poner en marcha el viejo sueño de un gabinete jurídico que asesore y proteja a los ciudadanos de los abusos del nacionalismo. Gracias a la querella contra Mikel Buesa, que por cierto ayer era desestimada por la Audiencia de Bilbao, nacen, en fin, las Gestoras Cívicas de Ermua para lograr la «amnistía» de los vascos que no somos nacionalistas.

ETA, en fase terminal
Carmen GURRUCHAGA La Razón 4 Noviembre 2004

Una vez que ha quedado dilucidado el duelo Bush-Kerry, a favor del primero, deberíamos volver la mirada hacia un acontecimiento que ha sucedido en la cárcel de Puerto de Santa María y que, sin embargo, ha pasado casi desapercibido, debido al revuelo montado por las elecciones estadounidenses.

«Nunca hemos estado tan mal como ahora, por lo que nos conviene aparcar la lucha armada y centrarnos en la institucional y en la de masas para obtener nuestros objetivos políticos». Esta frase, además de darnos la razón a quienes habíamos asegurado que la situación «militar» de ETA se encontraba en fase terminal, tiene mucha relevancia porque ha sido suscrita por cinco miembros de ETA, encarcelados en el penal gaditano. Entre ellos, tres han sido dirigentes de la banda y uno, Francisco Mujika Garmendia, «Pakito», máximo miembro de la cúpula desarticulada en 1992, y enemigo del abandono de las armas.

«Pakito», además, realiza esta afirmación, desde el conocimiento que le da haber sido testigo presencial de la mayor parte de la historia protagonizada por la organización terrorista: desde las detenciones anteriores al juicio de Burgos, pasando por el asesinato de Carrero Blanco, hasta su detención en Bidart, en lo que supuso una de las más importantes operaciones policiales llevadas a cabo en Francia contra la dirección de la organización terrorista vasca. Este texto, escrito para que pase de cárcel en cárcel y sea suscrito por aquellos otros etarras que lo deseen, fue redactado en septiembre. Es decir, antes de que fueran detenidos, en octubre pasado, los dos últimos dirigentes que quedaban de la vieja guardia: Mikel Albizu y Soledad Iparagirre. Sería interesante escuchar cuál es la opinión actual de «Pakito» y compaña. Antes que estos, «Txelis» y Urrusolo Sistiaga se habían manifestado en el mismo sentido y fueron expulsados de la organización.

Esta buena noticia, recibida con alborozo en el PNV –porque cada vez ve más próxima la posibilidad de heredar los votos de ese mundo–, y con pesar en las filas de Batasuna –porque se le escapan los votantes al PNV–, no supone, sin embargo, que ETA vaya a desaparecer en unos meses. Existe un numeroso grupo de jóvenes, mucho menos preparados que sus antecesores, dispuestos a seguir asesinando. Pero es de suponer que contarán con un menor apoyo social.

En este caso, ETA dejará de tener una estructura político-militar y, sin la ayuda imprescindible de su entorno, un sector social que la sustenta y la protege, pasará a convertirse en una simple banda de delincuentes más o menos organizada. No trato de ser optimista, pero recuerdo que Ernesto Guevara, «el Ché», consiguió que triunfara la revolución en Cuba porque tenía la colaboración de los cubanos. En cambio, fracasó y fue asesinado en Bolivia, porque no contaba con el apoyo de la población.

EE UU no quiere cambio
Editorial El Correo  4 Noviembre 2004

El candidato John Kerry decidió ayer, con impecable sentido democrático, felicitar a su rival y admitir la victoria de George W. Bush en las elecciones presidenciales de EE UU, sin esperar a los últimos recuentos. La sombra de una prolongada batalla burocrática, perjudicial para los intereses políticos, económicos y geoestratégicos estadounidenses, fue decisiva a la hora de neutralizar la tentación de alargar artificialmente la incertidumbre sobre el resultado final. La mayor parte de los datos surgidos de las urnas apuntaba, por otro lado, en la misma dirección. El candidato republicano obtuvo una holgada diferencia de votos populares a su favor -casi cuatro millones-, alcanzó un inesperado pero decisivo respaldo del estratégico Estado de Florida, ganó en las dos cámaras de Washington y arañó votos en algunos feudos de su adversario. Por el contrario, las importantes expectativas generadas en torno al aspirante demócrata no consiguieron materializarse, en particular en el decisivo voto joven cuya afinidad con John Kerry se daba por descontada.

Rozando una participación histórica de casi el 60%, el pueblo estadounidense ofreció ayer a George W. Bush otros cuatro años más en la Casa Blanca. Dejando en segundo plano una gestión económica mediocre, una política internacional unilateral y fuertemente cuestionada en el mundo y un perfil político que ha abierto una honda brecha en la sociedad americana, los electores optaron por mantener el rumbo de los últimos años y no cambiar de comandante en jefe en tiempos de guerra. Los efectos colaterales del 11-S impactaron tres años después en el subconsciente colectivo americano para depositar la mayoría de los votos del lado de la balanza que premia la seguridad y la lucha contra el terrorismo. En una reñida y apasionada campaña electoral, el presidente y candidato republicano optó por aferrarse a un mensaje claro y unívoco que centraba el principal problema de la nación en el terrorismo y se postulaba como un expeditivo, decidido e idóneo líder para afrontar esa etapa convulsa. Y los electores le han dado la razón. John Kerry, que tuvo el mérito de pasar de un mero 'sparring' inicial a un duro rival en los últimos tramos de la campaña, cometió sin embargo el error de dispersar su discurso haciéndolo a veces confuso e incapaz de atraer los votos necesarios del campo republicano.

Bush consiguió imponer la tesis de que, en la batalla contra el terrorismo islamista, la operación en Irak se justifica plenamente, pese a la alta cifra de bajas propias, un intenso reproche internacional y las graves interrogantes que se ciernen sobre el desenlace final de la ocupación. Frente a ello, el senador Kerry ha sido incapaz de neutralizar la imputación republicana de no tener carácter para encarnar el líder fuerte que necesitaba el país. Y al final se ha elegido al comandante en jefe más que al presidente. En las reñidas elecciones norteamericanas ha vuelto a ponerse de manifiesto que cuando el terrorismo irrumpe en las sociedades democráticas altera fuertemente los equilibrios económicos, culturales, políticos, territoriales, para borrar los matices y suscitar planteamientos unipolares que acumulan la mayor parte de las energías en defenderse del mismo. Estados Unidos mantiene un fuerte despliegue militar en el exterior, está llevando su deuda pública a niveles estratosféricos y la sima transatlántica no deja de abrirse. Sin embargo, la sociedad estadounidense también sabe que no ha vuelto a sufrir dentro de sus fronteras el zarpazo del terror y probablemente ese espejismo de seguridad ha inclinado a la mayoría a depositar su confianza en George W. Bush.

Con todo, es previsible que el segundo cuatrienio no sea un calco del primero porque hay poderosas razones exteriores de orden práctico (la necesidad imperiosa de ayuda política y material para encarrilar la crítica situación en Irak y asegurar unas elecciones creíbles en enero), pero, y sobre todo, porque hay obligaciones internas. Sin olvidar que Estados Unidos es hoy una nación fracturada como no la ha sido en décadas y que será precisa una terapia cuidadosa para repararla. En el seno del propio Partido Republicano existe una fuerte ala moderada que en los últimos tiempos había sido neutralizada por la corriente más neoconservadora, pero que en la nueva etapa volverá a tener influencia con seguridad. Es razonable suponer que el reelegido presidente realizará una lectura correcta del resultado de las urnas y apostará por moderar la situación, bajar la alta temperatura política y social, recuperar áreas de consenso en política exterior y el diálogo en asuntos internos.

Madrid y Washington no afrontan este nuevo mandato del presidente en la mejor de las coyunturas, por una acumulación de episodios que no ha mejorado la apuesta tácita o explícita del Gobierno socialista por el derrotado candidato demócrata. Pero así como Bush está obligado a que el segundo cuatrienio se centre en recuperar la multilateralidad, Rodríguez Zapatero debe realizar grandes esfuerzos personales y diplomáticos para recobrar la confianza del más poderoso aliado posible.

Bush, reelegido
Bush country
Álvaro Martín Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Por un momento pareció que la reelección de George W. Bush como Presidente por el anticuado procedimiento de votar por él en las urnas no era sino la primera vuelta de las elecciones americanas y que en semanas subsiguientes asistiríamos a la segunda: la judicial. La única convincente o posible para los demócratas –perdedores en 1998, 2000, 2002 y 2004– desde la reelección de Clinton en 1996. Si los cuatro años precedentes servían de guía, el Comité Nacional Demócrata podría estar analizando la posibilidad de que cientos de miles de votantes demócratas en Ohio hubieran sido secuestrados por alienígenas de camino a las urnas y hubieran amanecido en Buffalo. O que el genio perverso de Karl Rove hubiera estado detrás de los sondeos a pie de urna que predecían una victoria del Senador por Massachussets con el objetivo de desmovilizar al electorado demócrata que ya veía el partido ganado. O, especialmente, la eventualidad de declarar inconstitucional y antiamericano (como diría Teresa Heinz) el requisito de que cada elector sólo puede votar una vez por ser irreconciliable con la libertad de expresión y los derechos de las minorías. Cada uno de esos supuestos, si duda, apuntaba a lo espeso e intrincado de la conspiración republicana que los 4.200 abogados demócratas en Ohio se proponían desentrañar en la segunda vuelta de estas elecciones. Al final, Kerry concedió su derrota ante las matemáticas, que no ante el Presidente, a quien aleccionó sobre la fractura del país (como si se tratara de un fenómeno geológico y no de cuatro años de mitos y leyendas legados por su "michaelmoorificado" partido al resto del mundo).

Entretanto, de vuelta en el planeta tierra, a algunos se nos podría perdonar el valorar el titubeante comportamiento postelectoral del ticket Kerry-Edwards ante una diferencia infranqueable a todas luces, con el paternal apoyo de los grandes medios de comunicación, como un último intento de explorar posibles cortinas de humo que disimularan la magnitud descomunal de su derrota. Porque la trascendencia de la victoria de George W. Bush se expresa en términos como los que siguen:

1. El 43 Presidente ha ganado el voto popular por más de tres puntos porcentuales (51% a 48%) y tres millones y medio de votos (58,1 contra 54,5 millones). Al Gore ganó en voto popular en 2000 por 300.000 votos, a los que hay que sumar el 3% que entonces votara por Ralph Nader, de quien se supone arañó votos que hubieran sido demócratas. Nader ha desaparecido del mapa electoral, lo que quiere decir que, en términos de porcentaje del voto popular, Bush ha aumentado en más de un 6% del electorado su apoyo (que equivalen grosso modo a la población de Suecia).

2. Nunca un candidato había sido elegido en EEUU con los más de 58 millones de votos que ha conseguido el Presidente en esta ocasión.

3. Desde 1900, cuando el republicano McKinley ocupaba la Casa Blanca, ninguno de los dos grandes partidos ha conseguido revalidar simultáneamente la Presidencia, el Congreso y el Senado (en las tres instancias, los republicanos han expandido su hegemonía).

4. La debacle demócrata se completa con la derrota de Tom Daschle, la hasta ahora máxima autoridad institucional del Partido Demócrata como líder de la minoría en el Senado, que ha perdido su escaño en Dakota el Sur y, de paso, su carrera política (cuitas todas ellas a compartir con los Senadores Kerry y Edwards). Es la primera vez en 50 años que un líder de cualquiera de los dos partidos en ambas cámaras no es reelegido.

5. Desde el final de la Reconstrucción –el periodo que media entre el final de la Guerra Civil en 1865 y 1876– nunca el Partido Republicano ha sido tan fuerte, institucional y políticamente, ni el Partido Demócrata más débil.

El comportamiento de los medios de comunicación estadounidenses durante la campaña electoral merece capítulo aparte, desde la colusión entre CBS y la campaña demócrata para difundir documentos burdamente falsificados sobre el servicio militar de Bush, hasta la nueva convergencia entre CBS, New York Times y la misma campaña para propagar el grotesco bulo de la desaparición de 400 toneladas de explosivos la semana pasada. Y pasando por las instrucciones explícitas del Redactor Jefe de Informativos de la cadena ABC, Mark Halperin, a sus corresponsales al objeto de sesgar la información a favor del Senador Kerry. O la censura por CNN y otras empresas de comunicación de secciones del último video de Bin Laden –por ejemplo aquélla donde el jefe de Al Qaeda amenaza específicamente a los estados que voten republicano– a fin de que ese embarazoso apoyo al Senador Kerry no se notara demasiado.

Los sondeos a pie de urna constituyen un llamémosle infortunio, con precedentes en cuanto a la calidad, aunque sin ellos en cuanto a la cantidad. Esos sondeos, efectuados por empresas del ramo por cuenta de las grandes cadenas, otorgaban la victoria a Kerry por un margen muy holgado. La añagaza ya se ensayó en las elecciones al Congreso de 2002. Ahora la manipulación se ha corregido al alza. Hay que tener encuenta que la oscilación entre los sondeos y la votación real es de entre 8 y 10%, muy por encima del margen de error estadístico. De toda evidencia, se trata de una manipulación deliberada con los objetivos habituales. Primero, imbuir al electorado republicano de un "ennui" existencial ante la certeza de la derrota que les desanime de la idea de votar. Segundo: sembrar la semilla que luego generará la acusación de fraude a las autoridades electorales en el caso de victoria final de Bush. Tercero: convertir el resultado final de las elecciones en parte de una contradictoria secuencia de resultados parciales que se confunden en una nebulosa de cifras en la percepción del público. La segunda parte de este entretenido deporte mediático giró, mientras la cosa tuvo cuerda, en torno a la tímida renuencia de esos mismos medios de comunicación (ABC, CBS, CNN, New York Times, Washington Post, LA Times, Boston Globe y ad infinitum) a declarar la victoria del Presidente en Ohio, a pesar de superar los 2 puntos porcentuales y los 125.000 votos de margen. Esos tímidos medios no tuvieron el menor empacho en declarar la victoria de Kerry en Wisconsin, Michigan o New Hampshire, donde la presunta victoria del Senador ha sido mucho más ajustada que la de Bush en Ohio (en New Hampshire, además, por el registro fraudulento de votantes demócratas de Massachussets en el estado vecino).

Durante cuatro años, el Partido Demócrata se ha echado en brazos de Howard Dean, Michael Moore y Sean Penn. Ha suministrado el material de construcción de los ridículos palacios oníricos antiamericanos para el resto del mundo. Todos los estereotipos que estos personajes han difundido sobre la Administración Bush (unilateral, venal, imperialista, conspiratoria, idiótica) se corresponden con los estereotipos antiamericanos de curso obligado en Europa. No creo que pase demasiado tiempo antes de que el sector menos psicótico del Partido Demócrata (Hillary Clinton, Joseph Biden, Evan Bayth, Joe Lieberman) extraiga las conclusiones sobre esta estrategia, su coste para América y sus beneficios para el Partido.

En cuanto a George W. Bush, con ser idiota, es una máquina de ganar elecciones para él y para el Partido Republicano. Es meridianamente claro, con perspectiva histórica, que el primer Presidente Bush sólo estuvo calentando la silla para el segundo. Cuando el 43 Presidente haya abandonado la Casa Blanca en enero de 2009 habrá transformado la política de su país en unos términos conmensurables, al menos, con los del legado de Ronald Reagan.

Hasta entonces, el espectro de Abraham Lincoln, el primer Presidente republicano, continuará bien acompañado en la Casa Blanca.

Bush y España
Francisco MARHUENDA La Razón 4 Noviembre 2004

Lo que más me gusta de la clara victoria de Bush sobre Kerry es el ridículo monumental de la izquierda española, sus intelectuales orgánicos y corifeos mediáticos. Hasta el último segundo, cuando resultaba evidente que el presidente de los Estados Unidos obtenía la reelección, estuvieron soñando con que el multimillonario y elitista Kerry fuera el ganador. Es divertido que nuestros «progres» hayan apoyado a un ejemplar químicamente puro y elitista de la clase alta estadounidense. La izquierda defiende que el pueblo no se equivoca, salvo cuando no le vota a ella. Ahora veremos cómo justifican la victoria en base a los típicos argumentos de quien conoce la sociedad estadounidense gracias a algún viaje turístico de fin de semana y las lecturas desordenadas de los panfletos antiyanquis a los que nos tienen acostumbrados.

Estados Unidos ha acertado al apoyar a un presidente con las ideas claras y una firme voluntad de combatir al terrorismo, que es la guerra mundial de este siglo. El conflicto con el islamismo radical no se resolverá repitiendo la debilidad de Chamberlain en Munich frente a Hitler. El discurso simplón del presidente del Gobierno en la ONU no es tampoco el camino, sino que hay que aplicar la misma receta de Aznar frente a ETA. Los asesinos sanguinarios de Al Qaeda no entienden otro lenguaje que la actuación firme y decidida de las democracias. Iraq es una excusa, como lo es el conflicto de Palestina, porque sólo pretenden acabar con Israel, recuperar los territorios que conformaban el Islam idílico y erradicar cualquier influencia occidental.

La victoria de Bush es una mala noticia para Zapatero. Con Kerry las relaciones hubieran sido frías, pero ahora serán gélidas. Las ocurrencias del presidente del Gobierno y su pintoresco ministro de Asuntos Exteriores, que han desaprovechado numerosas oportunidades de estar callados, han mostrado que España no es un aliado fiable. Estados Unidos necesita a Rusia (aunque Putín ya mostró su apoyo a Bush), Francia y Alemania pero puede prescindir de nuestro país. Los periodistas e intelectuales españoles de izquierdas han demostrado que les prima su sectarismo y revanchismo. Michael Moore, un aprovechado que se ha hecho millonario gracias a sus documentales basura anti Bush, era su ídolo. Hay que felicitar a ZP, sus ministros y corifeos mediáticos por su colosal miopía.

Sigue Bush
David GISTAU La Razón 4 Noviembre 2004

Existía la convicción, en Europa, de que una suerte de «maldición de las Azores», semejante a la de Tutankamón, perseguiría hasta castigarlos a los tres dedos índices que apretaron el botón de la guerra. Pero resulta que la América interior, ésa que el esnobismo «euro-idiota» todavía considera pendiente de la evangelización, no entiende esta tercera guerra mundial como un error reparable mediante la retirada, sino como una misión inconclusa que ha de terminar quien la asumió, megáfono en mano, sobre los escombros de las Torres Gemelas. De alguna manera, el tarado oval ha sido ungido como custodio de aquella «brillante ciudad sobre la colina» (Reagan) que posterga todo reproche intestino porque se siente acosada, no ya por la renovación del sioux emboscado al otro lado de las cercas blancas que es Ben Laden, sino también por el abandono moral ante el enemigo común de Europa, lo cual ya es costumbre. Después de ultimar, en un solo siglo, al fascismo y al comunismo, ante quienes Europa sufría tal síndrome de Estocolmo que era una cautiva feliz y por tanto rencorosa con su liberador, la elección de Bush es la constatación americana de que otra vez tendrá que completar a solas este tercer trabajo de Hércules: la caza del dragón integrista y su concepción universal del terrorismo como guerra por otros medios.

A Bush, quien por cierto ha conseguido tal cantidad de votos populares que se va a hacer difícil seguir desligitimándolo como golpista, no lo ha consagrado solamente ese miedo colectivo que se instala, haciendo necesaria la mano capaz de cargar la espada, cuando los gansos capitolinos avisan de la llegada del bárbaro. También habrá influido la certeza típicamente americana de que en él se encarna ese destino manifiesto según el cual América, porque se concibe a sí misma como «faro del mundo libre» y dique contra las invasiones bárbaras a ambos lados del Atlántico e incluso cuando el liberado padece síndrome de Estocolmo, acepta como gaje de su misión soportar el peso de la púrpura. Los muertos que vuelven en bolsas de plástico. La incomprensión del esnobismo «euro-idiota», que tiende a exculpar a Ben Laden como antes a Hitler y a Stalin. Por todo esto, le han perdonado a Bush la peor de las faltas según la ética heredada de los padres fundadores: la mentira.

Bush, reelegido
España, 0 – Marruecos, 1
Isabel Durán Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Qué bien está José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa con todos sus desatinos juntos. Hoy se hacen más patentes que nunca. España puede sentirse orgullosa de tener un presidente del Gobierno antiamericano, anticatólico, pro-adopciones de hijos por gays, pro-nacionalista, y pro-Arafat. Zapatero y su Gobierno radical de izquierdas se han dedicado a la caricaturización de George Bush hasta límites vergonzantes. Como dice la secretaria del presidente, “Zapatero se cree lo que dice”. Él y su think tank del revanchismo y el rencor confundieron sus sentimientos con los del pueblo norteamericano y han metido a España en un callejón sin salida.

George W. Bush ha recibido un espaldarazo definitivo por parte del electorado. Ha demostrado una capacidad de liderazgo enarbolando la bandera de los valores de los norteamericanos y ha pinchado la burbuja del espejismo europeo antiamericano. Porque lo que estaba en juego, así lo han percibido los estadounidenses, era la supervivencia de sus valores. Bush ganó las elecciones el día en que desde su equipo dijeron que querían dirigir la política exterior desde la Casa Blanca y no desde París o Berlín. Ha ganado las elecciones con un mensaje en defensa de la familia, la religión y la patria y con una firmeza a prueba de bombas –y nunca mejor dicho– en la lucha contra el terrorismo. Así de sencillo. Todo un ejemplo para Zapatero.

Por ahora, lo que está claro es que el vencedor definitivo e imbatible con la reelección de Bush es Marruecos. El aliado incondicional de los Estados Unidos de América al otro lado del Estrecho tiene motivos para estar contento. Descabalgado el PP del Gobierno del reino de España por el atentado del 11-M, tiene a Zapatero cogido por sus propios desatinos. Ahora a por Ceuta y Melilla, Perejil y hasta Perpiñán si se empeña Mohamed.

El antiamericanismo español ignorante y desagradecido
Salvador MORENO DE ALBORÁN La Razón 4 Noviembre 2004

Es evidente la existencia, en ciertos ambientes de España, de un antiamericanismo, más o menos radical, propenso a aplaudir la opinión negativa u hostil hacia los Estados Unidos de América de destacadas personas –porque ocupan puestos importantes– y cualquier medida que el gobierno pueda adoptar en aquel sentido.

Neutrales como fuimos durante la 1ª Guerra Mundial del pasado siglo debido a nuestra carencia de peso específico en el escenario internacional, no tuvimos pretexto ni motivo para apreciar y agradecer la intervención de los Estados Unidos en ayuda de Francia y el Reino Unido en aquella contienda. Años después, transcurridos muy pocos meses del final de nuestra Guerra Civil de 1936-1939, no era ocasión para aumentar nuestros sufrimientos con la participación en la 2ª Guerra Mundial ni, por consiguiente, tampoco tuvimos los motivos de agradecimiento de Francia y el Reino Unido para testimoniar de nuevo la decisiva actuación norteamericana. Ignoro cuál fue la nación responsable de la exclusión de España en el plan Marshall que, de modo tan definitivo, contribuyó a la recuperación de las otras naciones de la Europa occidental.

En el transcurso de la década de los cuarenta, España, racionados el combustible y los alimentos, languidecía inmersa en un tercermundismo del que no se vislumbraba una salida ni a corto ni a medio plazo. Tan sólo Argentina, fiel a su estirpe hispánica, contribuyó con sus envíos de víveres por vía marítima a atenuar el hambre en nuestra patria.

Fue al comienzo de la década de los cincuenta, cuando los Estados Unidos de América, líder de las naciones integrantes del Tratado del Atlántico Norte y bajo su propia iniciativa, firmó con España los acuerdos de amistad y cooperación estableciendo en las bases de Rota, Morón, Torrejón y Zaragoza importantes puntos de apoyo para su fuerzas aéreas y navales. A partir de entonces, nuestras fuerzas armadas comenzaron a despegar, unas más rápidamente que otras, del estado de postración e ineficacia en que se encontraban. Desde el punto de vista naval que es el que, por razones profesionales, conozco mejor, la Armada envió masivamente a sus oficiales y suboficiales a los Estados Unidos, a veces más de cincuenta de una sola vez, para asistir a cursos de formación y adiestramiento a la par que iba recibiendo unidades de combate –cinco destructores, un submarino y varios dragaminas para empezar– cuyas dotaciones fueron instruidas y adiestradas en las bases y centros de adiestramiento de la Marina americana, centros que se fueron creando rápidamente en nuestras bases navales.

Pronto, la Armada, tras realizar varias maniobras en la mar con las flotas de Estados Unidos, Reino Unido («Spanex I, II, III, IV, V...»), Francia («Andalusie, Pyrinèes» etc) Italia y Portugal, adoptó oficialmente y por propia iniciativa, las normas y procedimientos de comunicaciones –en inglés, por supuesto– y tácticos de la OTAN (año 1962) adelantándose en varios años a la decisión del gobierno socialista a integrarnos en la Alianza Atlántica. Mas no fue sólo nuestra Marina la que se benefició de la ayuda americana. La Empresa Nacional Bazán –no sé por qué hoy ha pasado a denominarse Izar, descartando el glorioso nombre que ostentaba– pronto comenzó a adoptar las nuevas tecnologías cuyo avance más significativo se produjo con ocasión del rechazo del gobierno británico, presidido por el laborista mister Wilson, a fabricar en España las entonces famosas fragatas tipo Leander. Este rechazo no pasó de ser un contratiempo puesto que, desde años atrás, la S. E. de Construcción Naval y posteriormente la Empresa Nacional Bazán estaban preparadas y habituadas para construir y reparar las unidades de combate de nuestros planes de escuadra con arreglo a la tecnología de la empresa británica Vickers. Fue entonces cuando, apoyándonos en nuestro aliado norteamericano, las autoridades navales españolas decidieron fabricar en España las nuevas fragatas tipo Baleares más modernas y mejor equipadas que las Leander británicas. El contratiempo al que aludíamos consistió en la necesidad y la demora que supuso el tener que pasar de las normas y procedimientos británicos en la construcción de buques a los norteamericanos.

Desde la entrada en servicio de estas unidades hasta nuestros días, no han cesado ni la carga de trabajo ni el progreso tecnológico no sólo en la Empresa Nacional Bazán, sino en las industrias auxiliares en el campo de la propulsión –turbinas de gas en las siguientes fragatas de la serie Santa María y las ultramodernas F-100– del armamento –misiles de superficie y antiaéreos detección y control de blancos por procedimientos electrónicos, etc. Tal es la calidad de las unidades construidas por Bazán que se ha llegado a exportar un portaeronaves, gemelo del Príncipe de Asturias, a Tailandia y las fragatas F-100 a Noruega.

Desde otro punto de vista, es bastante reciente la postura de los Estados Unidos en el incidente del islote Perejil en comparación con la de Francia que miró para otro lado.

Cuando observamos las manifestaciones de los operarios de las factorías navales ante la amenaza de paro laboral o de cierre por ausencia de carga de trabajo, deberíamos darles a conocer la ventaja que supondría para ellos la reparación de las unidades de la VIª Flota de la Marina de los Estados Unidos y el reforzamiento de la Base Naval de Rota donde, por cierto, pasan de mil los españoles que hoy trabajan en la base. Sería razonable que nuestros desesperados, cuando no engañados, operarios cambiasen de pancarta en sus manifestaciones. En fin, la política exterior de España no debe seguir la vía antiamericana y permanecer ignorante de las ventajas de nuestra alianza, y desagradecida por la ayuda que desde los años cincuenta viene prestándonos el aliado americano. Es curioso observar el desconocimiento que tienen nuestros gobernantes del mundo exterior y especialmente de los Estados Unidos. Los que hemos pasado grandes temporadas allí por motivos profesionales jamás nos pudimos imaginar que los ciudadanos de la primera potencia mundial tuviesen el carácter tan sencillo y amable, completamente ajeno al engreimiento del de otros pertenecientes a naciones que tienen sobrados motivos para estarles agradecidos. Termino con el deseo de que «God bless America» que bien se lo merece. No se qué sería del mundo sin su presencia. ¡Ah! Y los catetos o pelotilleros, desconocedores de la historia y que se acaban de asomar desde lejos al mundo exterior, calladitos están mejor.    Salvador Moreno de Alborán es vicealmirante en la Reserva

Continuidad antiterrorista
Editorial El Correo  4 Noviembre 2004

La reunión celebrada ayer por los firmantes del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo ratificó la vigencia del mismo sobre todo a la luz de los incuestionables frutos que ha dado en la lucha contra ETA. Al margen de desavenencias menores, el hecho de que los dos grandes partidos de la democracia española -el PSOE y el PP- se comprometan en el mantenimiento de dicho acuerdo constituye el requisito mínimo que la sociedad demanda de quienes más están llamados a garantizar la seguridad de los españoles. La promesa socialista de que el Gobierno no procederá a variación alguna de los aspectos sustanciales de la política antiterrorista sin previo acuerdo con el primer partido de la oposición requerirá la consecuente confianza por parte de éste respecto al buen hacer del Ejecutivo Zapatero en la materia. De entre todas sus competencias, la lucha contra el terrorismo ha de ser la parcela gubernamental que merezca un respaldo más inequívoco por parte de quienes aspiran a sustituir al socialismo en el Gobierno de España.

Cuando la acción conjunta de los poderes del Estado y de la cooperación internacional ha logrado encarrilar la respuesta a ETA hasta conducir a la banda terrorista hacia lo que se vaticina como su irreversible final, es el terrorismo de origen islamista el que obliga a centrar los esfuerzos de los servicios de inteligencia, de las fuerzas de seguridad y de la Audiencia Nacional para prevenir y perseguir tan pavorosa amenaza. Por eso resulta especialmente penoso que la sintonía de ayer entre Rajoy y Rubalcaba no alcance a la investigación y a las conclusiones que se derivan de la masacre del 11 de marzo. España no sólo es un objetivo declarado de Al-Qaida; es también un ámbito en el que se ha constatado la presencia de una trama de 'células dormidas' que constituyen un peligro cierto para la integridad de los ciudadanos. La amenaza del terrorismo islamista resulta tan inquietante y tan difícil de aprehender que es necesario que Gobierno y oposición dejen de malgastar energías en la utilización partidaria de dicho peligro. Como es necesario que las especulaciones sobre supuestas connivencias entre el terrorismo etarra y el islamista sean remitidas al lugar que corresponde a lo que no alcanza a ser siquiera un indicio. Los firmantes del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo se comprometieron ayer a proseguir en su común empeño para acabar cuanto antes con ETA. Pero la coherencia de dicho acuerdo tiene aún pendiente su prueba definitiva: la concertación de una política compartida para la prevención del terrorismo islamista.

Crece la prevención antiislamista
Lorenzo Contreras Estrella Digital 4 Noviembre 2004

El máximo responsable de Europol España ha alertado sobre la magnitud no reducida de la amenaza islamista de signo terrorista. Esta llamada de atención coincide con el resultado de las elecciones norteamericanas, las investigaciones de Baltasar Garzón, las nuevas detenciones de eventuales activistas musulmanes y el atentado perpretado en Holanda contra el cineasta y escritor Theo van Gogh, habitual crítico del islam, que une su nombre de víctima a la persona del asesinado ultraderechista holandés Pym Fortuyn, también hostil a los musulmanes. El 31 de octubre, por otra parte, José María Aznar se reunía con Ariel Sharon en Jerusalén y reclamaba la “guerra total” contra los islamistas, y en nuestro país el Ministerio de Defensa descartaba la incorporación de musulmanes a la cuota de extranjeros en las Fuerzas Armadas españolas. Si a esto se une el creciente horror relacionado con la captura de rehenes occidentales y de otras zonas del mundo, entre cuyas personas se cuentan mujeres dedicadas en Iraq y Afganistán a tareas humanitarias, parece evidente que crece en todo el planeta una psicosis antiislamista en la que pueden pagar justos por pecadores o inocentes por verdugos. La indignación y la irritación son sentimientos paralelos al miedo, a cuya contribución ha puesto Ben Laden su reciente amenaza mediante un vídeo difundido por Al Yazira.

Es elemental pensar que Bush, autoproclamado vencedor en las elecciones norteamericanas antes de que las autoridades correspondientes lo dictaminaran, ha basado su campaña en el miedo. Y ahora lo que se plantea es cúal será el grado de su actitud perseguidora del islam activista tras su confirmación como presidente y la consideración personal de la victoria como un refrendo plebiscitario de su autoridad y de la excedencia de su política bélica. El aviso, anterior a las elecciones, sobre el refuerzo militar en Iraq y la intensificación de las operaciones, promete una extensión del incendio proximoriental, alimentado siempre por ese combustible que se llama conflicto palestino-israelí.

Ahora bien, del mismo modo que cabe esperar la extensión de la guerra en Oriente Próximo por parte de un Bush crecido por la victoria electoral, si es que ésta se confirma como parece que ocurrirá, es de temer que Ben Laden y Al Qaeda multipliquen sus acciones en el mundo de los “cruzados” de Occidente, entre los que por desgracia nos encontramos, según advierte el responsable de la sección española de Europol.

El Gobierno de Zapatero, en la renovación de los pactos contra el terrorismo, que han rodeado de un prólogo con parafernalia militar a bordo del portaaviones Príncipe de Asturias, se propone involucrar a las Fuerzas Armadas en esa “cruzada”, que no sólo abarcará a una ETA en decadencia que empieza a pedir árnica, sino especialmente —cabe conjeturarlo— al terrorismo islamista. Esta línea de prevención activa denota lógicamente la existencia de una alarma cuya amplitud, tras confirmarse la victoria electoral de Bush, puede asegurarse, aunque tampoco hubiera cabido hacerse ilusiones de haber sido Kerry el ganador. De entrada, en la nueva etapa política internacional que se abre, el Ejecutivo español se ha puesto a cortejar o extremar sus gestos de cortesía diplomática con Estados Unidos, como se patentizó en la fiesta electoral organizada en Madrid por la Embajada del Imperio. Una vez más, José Bono, ministro de Defensa, quiso ser estrella, y así se le vio en actitud de extraordinaria cordialidad con el embajador Georges Argyros, procurando zanjar roces del reciente pasado.

La interminable manipulación histórica
Juan VANRELL NADAL es presidente de la Academia de la Lengua Balear La Razón 4 Noviembre 2004

Se miente con descaro impúdico. Se engaña sin sentimiento de culpa. En vez de arrepentimiento se ofrece un burlesco regodeo. Algunos políticos, coreados por sus periodistas áulicos, han hecho de la tergiversación falaz un verdadero arte. Sin el mínimo rubor basan su éxito en la manipulación y la demagogia. Repiten tantas veces la misma mentira que logran convertirla en pseudo verdad. Estamos hartos de comprobarlo a diario. Anson, Campmany, Albiac, Ussía, Carrascal, Jiménez Losantos, Alonso de los Ríos, Torró, Alemany y otros brillantes columnistas lo denunciaron magistralmente. Yo me ceñiré sólo a denunciar las trolas contra la cultura valenciana y balear.

El Sr. Moratinos, al reconocer a Valencia su genuina lengua valenciana, ha atinado plenamente. En cambio, las insaciables huestes pancatalanistas (pongo «pancatalanistas» en contraposición a los muchísimos catalanes normales que reconocen la verdad como es: lo catalán para Cataluña, lo valenciano para Valencia, lo balear para Baleares) han protestado estruendosamente. Estos obesos nacionalistas se empeñan en que la Historia sea como ellos quieren que sea, no como realmente fue y es: «La comunidad científica ha dejado muy claro desde hace bastante tiempo que hay un solo idioma, el catalán... Científicamente está resuelto y admitido por todo el mundo». (Artur Mas, DDV 06/10/04) ¡Qué descansado habrá quedado después de esta deposición!

No sabía que los intelectuales pancatalanistas fueran «todo el mundo». Sé, sin embargo, que científicos de la autoridad de Menéndez Pidal, Madariaga, Sánchez-Albornoz, Unamuno, Ubieto y Álvaro Santamaría no dicen esto en sus obras. No comulgaron con las ruedas de molino con que extasiados comulgan borreguilmente tantos y tantos valencianos y baleáricos.

Políticamente hablando, Cataluña es obra del siglo XVI. No pudo dar lengua ni costumbres antes de su constitución geopolítica. A pesar de mi insistencia machacona ninguna autoridad política, ningún rector de universidad, ningún pancatalanista famoso ha contestado a algo tan elemental como decir cuáles eran los límites, los habitantes y los gobernantes que tenía Cataluña en 1229 (conquista de Mallorca) y 1238 (conquista de Valencia). Sólo me han llegado algunas censuras peregrinas: Teorías «disparatadas» superadas por estudios superiores. ¿Dónde están estos estudios? ¿Quién los firma?... El XVI Congreso Internacional de Lengua y Filología Románica, que aduzco para demostrar la falacia de ese «todos los científicos del mundo», no merece ninguna consideración, nadie con seriedad y rigor lo puede tener en cuenta... No creo que puedan aceptar tamaña descalificación sus organizadores: Badía i Tamarit, rector de la Universidad de Barcelona; Borja Moll, rector del Estudio General Luliano; Anna Moll, secretaria; y Comité Técnico, entre los que encontramos celebridades como Emilio Alarcos, Jean Roudil y Helmut Lüdtke... Es cierto que a los pancatalanistas el tiro les salió por la culata. De 723 congresistas sólo 36 firmaron el documento que afirmaba la unidad de la lengua catalana. De los 687 que no firmaron destaco algunos nombres: Karlo Budor, Zagreb; Silvia Faitelson, Québec; Ulrike Vom Bruck, Munich; Flora Klein, Georgetown, USA; Norioski Miyake, Japón; Jorge Stepanov, Moscú; Bernard Pottier, Sorbona; Ettore Finazzi, Roma. ¡Frente a estos 687, los 36 son «todo el mundo científico»! Además, los pobrecillos no tienen seriedad ni rigor... Los que no tienen seriedad ni vergüenza son los que tergiversan y manipulan la auténtica verdad y la verdadera ciencia.

Recordando al mencionado Sr. Moll, he dicho alguna vez que en sus escritos juveniles, igual que en los del valenciano Sanchis Guarner, se defendía a ultranza la propia lengua autóctona. Ambos a partir de 1970 cambiaron radicalmente esta actitud. Por hacer este comentario me dicen que insulto y descalifico a personajes ilustres. Jamás podrán demostrar que miento. Fui alumno universitario de don Manuel Sanchis Guarner, nos teníamos mutuo aprecio. Sentí vergüenza ajena cuando en 1972, después de recibir el premio de las Letras Catalanas, se erigió en el abanderado del catalanismo en Valencia.

No entiendo tampoco que el Gobierno balear sea tan catalanista. Mientras los valencianos el pasado día 15 se manifestaban en Madrid «¡Som valancians, mai catalans! ¡Valencià, sí; mai català!» leo «El Consell de Gobern aprobó ayer un decreto que regula la exigencia del conocimiento de la lengua catalana a los funcionarios con habilitación de carácter nacional (LA RAZÓN, 16/10/04, pág. 36). En vez de corregir las manipulaciones históricas demostradas se aferran al error.

Y por si tanta manipulación lingüística no fuera suficiente, se nos descuelga el «pérez» Carod amenazando con que si Cataluña, como región «histórica», no tiene trato privilegiado en los Presupuestos, el Gobierno deberá atenerse a las consecuencias. Era la «Marca Hispánica», creada por Carlomagno para que, como tierra «tapón», impidiera a los árabes volver a penetrar en Francia. En cambio, tanto Baleares como Valencia eran famosos y florecientes reinos moros con sus gobernantes, instituciones, lengua y moneda. Repito la queja de Ibn Sïdah, el moro más sabio del reino taifa de Denia-Baleares «¿cómo no he de cometer errores yo, estando tan alejado de la pureza de la lengua árabe y debiendo vivir rodeado de gente que habla romance?» Dos siglos antes de su reconquista Valencia y Baleares tenían lengua romance... ¿A qué viene esta falacia de que Cataluña es región especialmente «histórica»? Su suerte «histórica» es que fue la primera en industrializarse. «Si la industrialización española se hubiera iniciado en Málaga o Sevilla, el nacionalismo catalán y vasco no sería tan agresivo», dijo Payne, el pasado verano. En el fondo siempre existen motivaciones económicas. Cataluña sabe muy bien que si a su riqueza suma la de Baleares y Valencia será la más fuerte y poderosa. Podrá lograr su ansiada independencia. Vale la pena tergiversar, traicionar, mentir. ¡La interminable manipulación de la Historia!

Contra el terrorismo
Cartas al Director ABC 4 Noviembre 2004

En Estados Unidos, republicanos o demócratas agolpan diferencias cada vez más determinadas en cuestiones de tipo social; los ejes que determinan ambas posiciones podríamos decir que se asientan sobre una misma idea de patria bien definida. Partiendo del mismo escenario, los matices entre ambas fuerzas se miden por su tolerancia o su intransigencia frente a asuntos como el aborto, la sanidad, la religión o la ecología, materias sobre las que los ciudadanos se decantan en lo que se ha venido denominando «la doble moral», pero que en cierta manera no ponen en peligro la unidad de los Estados ni la independencia de uno de ellos frente a los demás.

No cabría pensar que en una sociedad moderna como la norteamericana se cuestionasen pueriles nacionalismos basados más en las formas que en el fondo, donde lo que importa son los símbolos y las banderas, las matrículas de los automóviles o el idioma en el que se establecen las señales de tráfico. Es evidente que las comparaciones no pueden ser similares, pero baste el ejemplo para darnos cuenta de que en España seguimos viviendo a muchos años luz de sociedades modernas como aquélla, en las que lo fundamental se da por sentado y en las que las cuestiones que quebrantarían el poder de una potencia, como es el hecho comentado, están salvaguardadas por un sentido común tan simple como eso mismo, que es en realidad, junto con un estilo eminentemente pragmático, el éxito de un pueblo y de un estilo de vida que podrá ser discutido, pero que marca la diferencia. Frente a estas cuestiones, lo que verdaderamente preocupa al pueblo norteamericano es el terrorismo.

A diferencia de España, Estados Unidos lo tiene claro; a diferencia de Zapatero, Bush o Kerry, Kerry o Bush, saben perfectamente cuál es su destino y el fin para conseguirlo.     Javier Gausi Sánchez-Rubio.    Pozuelo de Alarcón (Madrid).

El CGPJ advierte de que obligar a los jueces a dominar el catalán sería inconstitucional
Rechaza de plano la proposición que el Parlamento catalán «coló» en el Congreso
F. Velasco La Razón 4 Noviembre 2004

Madrid-La pretensión del Parlamento de Cataluña de obligar a que los jueces que opten a cubrir las vacantes en las plazas judiciales existentes en esa comunidad autónoma tengan, de forma necesaria y obligatoria, que dominar el uso del catalán es inconstitucional, ya que ello atenta contra la norma de la Carta Magna que establece «que los jueces y magistrados formarán un Cuerpo único de ámbito nacional». Así se recoge en el informe que hoy estudiará, y previsiblemente aprobará, la Comisión de Estudios del Consejo General del Poder Judicial. En ese informe, del que es ponente el vocal Adolfo Prego, y al que ha tenido acceso LA RAZÓN, se realizan un total de 17 «observaciones» a otras tantas modificaciones de la Ley Orgánica del Poder Judicial que se contemplan en la Proposición de Ley de la Cámara catalana.

En ese texto se proponía como «requisito para obtener una plaza situada en el territorio de la respectiva comunidad autónoma en el concurso de traslado» el que los jueces tuviesen un «conocimiento suficiente para el cumplimiento de las funciones judiciales de la lengua» co-oficial en ese territorio. Sobre esta cuestión, el informe señala que ese propuesta «se juzga de dudosa constitucionalidad». Al margen de ello, se incide en que el CGPJ no comparte esa propuesta de reforma de la ley y, por contra, «considera más acertada» la regulación vigente, donde el conocimiento de las lenguas co-oficiales se considera como mérito para optar a esos traslados.

«Si dicho conocimiento –de las lenguas oficiales– se configura como requisito de capacidad para la provisión de tales plazas, se satisfacen ciertamente de forma plena los derechos lingüísticos de los justiciables, pero al precio de vulnerar la norma constitucional que prescribe que los jueces y magistrados formarán un Cuerpo único de ámbito nacional», afirma con rotundidad el informe al respecto.

Estos mismos argumentos se utilizan para rechazar la pretensión del Parlamento de Cataluña de configurar el conocimiento del Derecho propio de las comunidades autónomas como requisito de capacidad para ocupar destinos de la carrera judicial o de la Administración de Justicia situados en sus respectivos territorios. Al respecto, el informe diferencia ambos supuestos. Así, respecto a los jueces y magistrados destaca que de llevarse a cabo esa pretensión se produciría «irremediablemente» una «fáctica compartimentación territorial de la Carrera», incompatible con la Constitución y habría sólo «un paso» hasta la «atomización de la Carrera Judicial en diecisiete cuerpos autonómicos de jueces y magistrados, constitucionalmente prohibidos».

Por contra, y en lo que afecta al personal al servicio de la Administración de Justicia, se deja en manos de los legisladores autonómicos. Si éstos optasen por territorializar dichos Cuerpos, nada impediría que «exigieran» el conocimiento del Derecho propio como requisito para ingresar. El citado informe considera igualmente inconstitucional la pretensión de la cámara presidida por Ernest Benach de que los procedimientos judiciales se tramitasen en la lengua utilizada por las partes y si éstas discrepasen en la lengua propia de la comunidad autónoma.

Esa pretensión «presupone la obligación de jueces y magistrados destinados en comunidades autónomas con idioma propio de conocer el mismo», obligación que «vulnera la norma constitucional» de Cuerpo único de jueces y magistrados. Sin embargo, el CGPJ considera, a diferencia de la regulación vigente, que cuando procedimiento judicial se tramite en una comunidad con lengua propia, «convendría garantizar el derecho de las partes a ser enteradas o notificadas en la lengua elegida por éstas».

El juez archiva la querella del Gobierno vasco contra Buesa
VITORIA El Correo  4 Noviembre 2004

El juez ha archivado la querella presentada por el Gobierno vasco contra Mikel Buesa por unas declaraciones en las que el vicepresidente del Foro Ermua afirmaba que el Ejecutivo de Vitoria «financia al terrorismo» al conceder una subvención a los familiares de los presos de ETA para desplazamientos a cárceles.

La querella por un supuesto delito de calumnias e injurias fue presentada a mediados de octubre en un juzgado de instrucción de Bilbao por esas palabras de Buesa, realizadas en una comparecencia ante los medios de comunicación el 6 de septiembre en la capital vizcaína.

Según el auto del juez de instrucción, «viendo las manifestaciones supuestamente constitutivas de delito, no puede apreciarse la existencia de ánimo difamatorio, ofensivo, injurioso o calumniador, entendiéndose que tales manifestaciones deben reconducirse al ámbito del derecho constitucional a la libertad de expresión».

El juez subraya que no aprecia que en las palabras de Buesa «haya habido exceso o desmesura, o se haya salido dentro del marco del interés general». Por tanto, acuerda el archivo de la querella, «no habiendo lugar a la admisión, al estimarse que los hechos no constituyen ilícito penal».

Nada más conocerse la noticia, el portavoz del Foro Ermua, Rubén Múgica, aseguró que la decisión del juez demuestra lo «absolutamente infundado» de la querella. A su juicio, la pretensión del Gobierno vasco era eliminar la libertad de expresión.

Aznar y el «triunfo de los principios»
El ex presidente del Gobierno siguió con sumo interés el recuento y recibió con satisfacción el éxito de su amigo Bush, una victoria que, a su juicio, debería hacer reflexionar a los líderes europeos porque al final se impusieron «las convicciones al oportunismo»
ANGEL COLLADO ABC 4 Noviembre 2004

MADRID. «El ex presidente Aznar está muy satisfecho en el terreno personal y en el político porque la victoria de Bush es un triunfo de la política de los principios frente a la inclinada por el oportunismo, lo que debe hacer reflexionar a algunos líderes europeos». Así se expresaban ayer en fuentes próximas al anterior jefe del Ejecutivo, pues Aznar prefirió guardar silencio para que sus opiniones personales no pudieran ser utilizadas en contra de la actual dirección de su partido. Cuando la semana anterior había sostenido en Puerto Rico que una derrota del presidente de los Estados Unidos podía ser interpretado por el terrorismo islamista como una victoria, en algunos medios del PP consideraron que estaba comprometiendo a todo el partido.

Aznar siguió el escrutinio de los comicios norteamericanos con mucha atención, tanto por los medios de comunicación nacionales como con información directa sobre los últimos sondeos, en concreto de encuestas del propio Partido Demócrata que ofrecían a Kerry una perspectivas mucho más optimistas que los resultados reales. Aparte de su reconocida amistad con Bush, Aznar también tiene buenas relaciones con Bill Clinton y Madeleine Albright, según recordaron en las mismas fuentes.

Mientras que en su partido daban por hecho que habrá sido uno de los primeros dirigentes políticos en felicitar personalmente al triunfador, los portavoces habituales del ex presidente evitaron confirmarlo. Aznar estará el próximo día 8 en Georgetown para pronunciar su segunda lección magistral dentro del curso que tiene comprometido dar en la Universidad norteamericana en su calidad de «distinguido erudito en la práctica del liderazgo global», título con el que es presentado en la prestigiosa entidad docente de la capital federal.

El ex presidente del PP hizo ayer algunas reflexiones entre sus allegados sobre la victoria de Bush, y en una línea muy positiva. Si en las citadas declaraciones efectuadas en Puerto Rico sostenía que «si es derrotado, los Bin Laden del mundo lo que verán será, no la victoria del Partido Demócrata, sino la derrota del presidente de EEUU que más daño les ha hecho», ahora considera que la victoria del presidente estadounidense será buena para la situación internacional en general porque despeja incertidumbres y deja claro al terrorismo internacional que Estados Unidos no da un paso atrás.

En una clave más interna de la política estadounidense, Aznar se abona a la teoría de que el candidato demócrata ha forzado con su campaña una división en la sociedad entre los partidarios de los principios y los posibilistas o oportunistas con el resultado de que la «mayoría silenciosa» se ha terminado por inclinar por los primeros hasta el extremo de dar a Bush una victoria sin precedentes en la historia de los Estados Unidos.

No obstante, el ex jefe del Ejecutivo español también apunta que ese respaldo tan mayoritario de los ciudadanos norteamericanos no significa que Bush vaya a seguir al pie de la letra la política de su primer mandato.

El Partido Popular ha procurado ser exquisito en su equidistancia entre los dos competidores. De hecho, es la unida formación española que ha tenido representantes en las convenciones de demócratas y republicanos. «El problema de los demócratas esta vez para perder de forma tan clara ha podido ser que se escoraron demasiado a la izquierda pese a ser lo más parecido a un partido de centro que se pueda encontrar en Europa», apuntan en el PP.

Declaraciones oficiales al margen, la satisfacción en la dirección del PP no es menor que la de Aznar, pues la victoria de Bush deja en evidencia el desenfoque de la política exterior de Zapatero y demuestra que los Gobiernos del PP no estaban descaminados en la materia. Falta por ver si el actual jefe del Ejecutivo sabe dar el giro necesesario y prescindir de su antiamericanismo por el bien de los interes nacionales, dicen en Génova. Ellos, de momento, dejarán a Aznar que haga los mayores elogios del vencedor.

Castilla y León denuncia que el Archivo es víctima de un pacto con Cataluña que hipoteca al Gobierno
Entre los que votaron a favor de la lista propuesta por el Gobierno, se encontraba el rector de la Universidad de Salamanca, Enrique Battaner
SUSANA GAVIÑA/MADRID ABC 4 Noviembre 2004

El Pleno del Patronato del Archivo General de la Guerra Civil, presidido por la ministra de Cultura, Carmen Calvo, aprobó ayer por 13 votos a favor y dos en contra -los de la consejera de Cultura de Castilla y León, Silvia Clemente, y el alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote- la lista de los 18 expertos propuestos por el Ministerio de Cultura para asesorar en el proceso de resolución del contencioso sobre la documentación despositada en el Archivo de Salamanca. La reunión, que duró algo más de hora y media, no estuvo exenta de tensiones, pues la Junta de Castilla y León viajaba a Madrid con una lista alternativa, compuesta por cinco nombres, con el fin de conseguir «un equilibrio desde el punto de vista técnico y jurídico entre las diferentes representaciones», según justificó días pasados Silvia Clemente.

Sin embargo, ninguno de los cinco nombres de esta lista -Eduardo Gómez Llera, Benoit Pellistrandi, Carlos Travesí, Luis Ribot y José Luis Martínez López-Muñiz- fue tenido en cuenta ni «valorado», según se lamentaba Clemente, con cierta indignación, a la salida de la reunión. En primer lugar, por la falta de respuesta a su demanda por conocer el consenso al que había llegado el Gobierno con la Generalitat de Cataluña, «al que tuvimos acceso la semana pasada a través de una nota de prensa en la que se informaba de la existencia de una comisión en la que se había consensuado el nombre de la comisión de expertos que hoy se traía a debate». Clemente fue tajante: «No se ha contestado acerca de cómo se ha llegado a este consenso».

La consejera de Cultura de Castilla y León, que quisó subrayar la falta de posicionamiento en contra de la lista propuesta por el Gobierno, sí matizó en cambio que 11 de los 17 nombres que tienen voto en esta comisión «ya se han manifestado públicamente a favor de la salida de documentos del Archivo de Salamanca, lo que predetermina cuál va a ser su pronunciamiento en el futuro». Ello ha motivado la iniciativa de presentar una lista alternativa, compuesta por archiveros, historiadores y juristas, que «puede ofrecer neutralidad y garantías a ese análisis técnico», explicó Clemente. Una lista que «no ha sido valorada, y ha sido rechazada sin ni siquiera analizar los nombres».

La consejera criticó esta actitud con palabras muy duras: «Dentro del seno de este Patronato todo se rige por la anarquía; estamos fuera del sistema democrático. Es muy lamentable que en pleno siglo XXI nos estemos situando al margen del ordenamiento jurídico y de las normas que los españoles se han dado para garantizar la representación que el Gobierno de Castilla y León tiene en este Patronato».

También tuvo palabras hacia la ministra de Cultura, «quien ha dejado muy claro que las decisiones las tomará el Ministerio y el propio Gobierno, por lo tanto el resto -Comunidades Autónomas y los representantes de los ciudadanos- sobramos todos». Clemente se mostró segura de que la decisión sobre el futuro de los papeles del Archivo de Salamanca está ya tomada. «La evidencia de cómo se están desarrollando los acontecimientos, la falta de funcionamiento democrático, de valoración... deja claro que el Gobierno tiene una decisión tomada por su pacto con los nacionalistas catalanes. No importa el valor que tiene este patrimonio para los españoles». Sobre las medidas que va a tomar la Junta de Castilla y León para evitar la salida de los legajos, Clemente precisó que se utilizarán tanto «armas políticas como legales y el cauce parlamentario, que no se puede anular desde este Patronato».

Carmen Calvo se defiende
Entre los que votaron ayer a favor de la lista propuesta por el Gobierno, se encontraba el rector de la Universidad de Salamanca, Enrique Battaner, quien manifestó que «el criterio técnico es el que tiene que prevalecer y, en mi opinión, los técnicos están bien elegidos, son personas de una extraordinaria solvencia tanto desde el punto de vista archivístico como histórico y, por esa razón, he apoyado la propuesta». Subrayó además la importancia de mantener archivos nacionales en toda España: «Por eso soy partidario del mantenimiento del archivo en Salamanca, sin perjuicio de que todas estas cuestiones se discutan».

Ante las acusaciones vertidas sobre la existencia de una decisión ya tomada, la ministra de Cultura negaba ayer por la tarde, en su comparencia en el Congreso, que el destino del Archivo de Salamanca esté predeterminado, y destacó la solvencia del comité de expertos.

Diálogo  con Jaime Ignacio del Burgo
Libertad Digital 4 Noviembre 2004

Este Diálogo con Jaime Ignacio del Burgo tuvo lugar el miércoles 3 de noviembre entre las 18:00 y las 19:00 horas.

Pregunta: Un compañero suyo, el señor Benet, senador por Melilla, no ha tenido otra ocurrencia que decir que España no tiene aguas territoriales ni en Ceuta ni en Melilla... ¿A qué esperan en el PP para llamarle a capítulo? Se lo digo porque a los votantes del PP de Ceuta (y me imagino que a los de Melilla tampoco) este tipo de "deslices" maldita la gracia nos hacen.
Respuesta: No tengo ni la más remota idea de lo que ha dicho y por qué lo ha dicho el senador Benet, así que me abstengo de opinar. Quiero decirle, además, que mi partido es Unión del Pueblo Navarro, al que yo represento en el Comité Nacional del Partido Popular en virtud del pacto de colaboración firmado en 1991 entre ambos partidos.

P: ¿Conoce usted al vicesecretario general del PP de Melilla, don Abd el Malik el Barkani? ¿Qué opinión le merece este joven político en el que muchos musulmanes españoles vemos un modelo a seguir?
R: No conozco al vicesecretario general del PP de Melilla, Abd el Malik el Barkani. Pero si está en el PP es porque comparte el conjunto de valores insertos en la Constitución española y además respeta los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos entre los que destacan la igualdad de todos los ciudadanos y el derecho a la libertad religiosa.

P: Felicidades por su trabajo en la comisión de investigación del 11-M. ¿No cree usted que hubiera sido mejor que Rajoy eligiera a Gustavo de Arístegui para política exterior que al señor Moragas?
P: Gustavo de Arístegui es portavoz de Exteriores en el Grupo Popular del Congreso de los Diputados donde realiza una excelente labor. Las relaciones exteriores del PP son responsabilidad de otro joven político, excelentemente preparado, que es el señor Moragas.

P: ¿Se puede confirmar ya, sin ninguna duda, que tanto los explosivos de los islamistas y la furgoneta de ETA salieron el mismo día y con dirección al mismo lugar? ¿Esto es un indicio, o es ya un hecho, una prueba?
R: No existe, hasta este momento, ninguna prueba de la conexión entre ETA y los islamistas para cometer los atentados del 11-M. Sin embargo, existen ya numerosos datos a tener en cuenta que exigirían una investigación rigurosa y transparente por parte del Ministerio del Interior, bajo tutela judicial. Las "coincidencias" en todo este asunto son ya demasiadas. Sin embargo, el ministro del Interior afirmó en la Comisión del 11 M que no había nada que investigar porque no había ningún indicio que condujera a ETA y sigue afirmando lo mismo. Por su parte, el juez Garzón dijo solemnemente ante la Comisión que etarras e islamistas son como el agua y el aceite, que nunca se mezclan. Sin embargo, en estos momentos ya no se puede sostener que en las cárceles "ni se miran", como se nos hizo creer en un principio. He preparado un informe recapitulativo de los principales "datos" que poseemos en torno a la conexión entre el islamismo integrista y ETA. Lo pondré a disposición de Libertad Digital para que pueda ofrecerlo a sus lectores. En resumen, ni afirmo ni niego. Simplemente digo que hay que investigar.

P: ¿No cree que la Comisión del 11-M debería haber empezado una vez concluido el sumario del juez Del Olmo?
R: Tal vez sí, pero si no llega a ser por su existencia a estas alturas sabríamos muy poco del 11-M. A pesar de los obstáculos, de la ausencia de comparecencias esenciales y de la negativa a suministrar a la Comisión documentación relevante, lo cierto es que hoy tenemos muchísima información que sin duda está influyendo en la actividad investigadora del Juzgado, por lo menos así lo espero.

P: Tengo un dilema ético sobre la Constitución Europea, el PP aconseja el SÍ, el cuerpo me pide votar NO, pero entonces coincidiría con un "ser" tan despreciable como Carod Rovira. ¿Qué puedo hacer?
R: Votar sí. En primer lugar, porque la "Constitución" es una buena recopilación de las normas ya existentes de funcionamiento de la Unión Europea, que es extraordinariamente positiva para nuestro bienestar. Pero desde la perspectiva que usted señala, debe tener en cuenta que la Constitución configura una unión de Estados y de ciudadanos. No hay lugar para sueños separatistas. Es verdad que ZP no supo mantener la posición de España alcanzó en Niza, pero no podemos convertir el referéndum de la Constitución Europea en un plebiscito sobre Zapatero, como ocurrió con Felipe González cuando la Coalición Popular decidió abstenerse. Finalmente, tanto el PP como UPN somos partidos europeístas cien por cien y no podemos permanecer ajenos al proceso de construcción de la Europa de la libertad y de la solidaridad.

P: Quisiera preguntarle ahora que vienen tiempos de reformas constitucionales y estatutarias, el PP propugna un modelo de café para todos. ¿Se puede entender que peligran tanto los derechos forales navarros y vascos en este nuevo orden venidero?
R: El PP nunca ha sido partidario del "café para todos", sino de respetar la Constitución en su integridad. Estar en posesión de una lengua propia, de un derecho civil singular, "padecer" la insularidad o ser titular de derechos históricos -el régimen foral- son demostraciones de una asimetría constitucionalmente aceptada. La disposición adicional primera de la Constitución obliga a los poderes públicos a amparar y respetar los derechos de los territorios forales. En suma, el PP respeta la Constitución desde la alfa hasta la omega.

P: Permítame decirle que somos muchos los que estamos con usted por su valentía en descubrir la verdad del 11-M. ¿Ha recibido llamadas de amenazas en su domicilio particular?
R: No, al menos hasta ahora. De todas formas, soy fiel seguidor de aquella máxima: "La verdad os hará libres".

P: ¿Cómo puede definirse una democracia que consiente que exista un Presidente de Extremadura capaz de decir las barbaridades que dice?
R: La democracia no puede impedir que alguien diga barbaridades ni que quien las diga reciba el apoyo popular. El presidente extremeño está ahí porque los ciudadanos de Extremadura lo consienten, aunque después de 22 años de gobierno ininterrumpido en Extremadura, Castilla la Mancha y Andalucía tienen los mismos síntomas que denunciamos en el País Vasco, salvada la violencia, que no es cuestión menor. Pero estoy seguro de que el tiempo de Ibarra se acaba.

P: ¿Tienen pensado citar a la comisión del 11-M al ministro M. A. Moratinos? Según sus propias declaraciones, sabía al instante que los atentados no eran obra de ETA y no informó al Gobierno.
R: Quizás fuera conveniente citarlo, aunque no estoy seguro de que consigamos sacar algo en limpio con su testimonio. De todas formas, no le creyó ni su amigo Jorge Dezcallar, pues el CNI insistió hasta la madrugada del día 12 que la hipótesis más probable apuntaba a la autoría de ETA.

P: ¿Qué porcentaje de navarros hay actualmente que crean que "Nafarroa Euzkadi" da?
R: Los que han votado a Nafarroa Bai más los votos en blanco imputables a la antigua Batasuna. Desde la transición, el voto nacionalista de todo signo en Navarra oscila entre un 15 y un 20 por ciento. No hay crecimiento sino estancamiento.

P: Muchos de mis familiares y antepasados provienen de Ciordia, Estella etc. He vivido en las Vascongadas más de cuarenta años, sigo empadronado en Vizcaya...y estoy harto de la permanente presión sobre Navarra desde el "ELA amable"; ¿Para cuándo una respuesta firme y seria desde el Gobierno Navarro? ¿O ya se han decidido a asociarse libre y amablemente a "Euskadi"?
R: Navarra tiene unas instituciones forales plenamente democráticas. La existencia del Parlamento y del Gobierno de Navarra es, por sí sola, una demostración de la solidez institucional de la Comunidad Foral. Navarra es Navarra por la libre decisión de la inmensa mayoría del pueblo navarro. El acoso desde el País Vasco es contraproducente para la propia causa nacionalista.

P: Agradecerle primero su trabajo en la búsqueda de la verdad. En segundo lugar, ¿no cree, como nosotros, que el atentado era como una escultura con estilo definido, el del cincel de ETA, y que fue culminada por el mazo islamísta? ¿Y fue el descubrimiento de ese estilo lo que llevo a presuponer su autoría?
R: Ya he dicho antes que no se puede afirmar ni descartar la conexión entre etarras e islamistas. Después de la última operación del juez Garzón, que tenía "vigilados" a los principales actores del 11-M (El Tunecino, El Egipcio, Jamal Zougam y Lamari), hoy estamos en condiciones de afirmar que toda la célula terrorista mantenía estrechas relaciones con miembros de ETA al menos desde el año 2001. Benesmail coincidió en la cárcel de Villabona con Antonio Toro, vendedor de los explosivos junto a su cuñado Suarez Trashorras. Espero que estos y otros muchos datos impulsen a Del Olmo y a Garzón a dar respuesta a tantas casualidades y a tantos "agujeros negros" como los que existen en el 11-M.

P: ¿Tiene usted información sobre el desarrollo de la investigación judicial que lleva a cabo el juez Del Olmo? Después del tema del cuestionario a Zouhier, a los que nos cuesta confiar en la justicia española nos quedan pocas esperanzas de que llegue a saberse lo que paso realmente el 11-M.
R: No es comprensible lo que ha ocurrido con el famoso cuestionario. Los intentos de linchamiento de que he sido objeto han tratado de impedir que se hable de las revelaciones de Zouhier. Puede que sea un mentiroso compulsivo, pero muchas de sus revelaciones han sido refrendadas por quienes controlaban su labor como confidente de la Guardia Civil. En cualquier caso, resulta inaudito que el Juez haya decidido conservar el manuscrito en sobre cerrado, después de afirmar que podría contener información importante para la investigación. Zouhier ha pedido declarar ante el Juez para ratificarse en el contenido de su manuscrito y hasta el momento su petición no ha sido atendida. Aprovecho para decir que no vulneré el reglamento penitenciario, ni quebranté ninguno de los derechos fundamentales del acusado de facilitar el encuentro entre los vendedores de la dinamita y los llamados "moritos" de Lavapiés (expresión utilizada en informes policiales). Ocurre que las últimas investigaciones extrajudiciales demostrarían que los islamistas ya conocían a Toro y compañía con anterioridad a las denuncias de Zouhier contra los asturianos.

P: ¿Por qué no declaran a Ibarreche persona non grata en Navarra por su afán expansionista y conquistador?
R: No somos maricomplejines, pero eso de declarar personas "non gratas" por el mero hecho de discrepar políticamente sería un exceso. Nuestra gran fuerza radica, precisamente, en la derrota del nacionalismo donde más le duele: en las urnas.

La AVT traslada sus quejas a los firmantes del Pacto
M. S. González La Razón 4 Noviembre 2004

Madrid- La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) trasladó ayer sus principales preocupaciones a los firmantes del Pacto Antiterrorista. Entre ellas, las víctimas destacaron su firme oposición a la vuelta de los presos de ETA a la Universidad del País Vasco ya que, según afirmaron, «no reúne las condiciones necesarias al objeto de poder evaluar de forma objetiva a los miembros de la banda ETA».

Para demostrar dicha afirmación, el presidente del colectivo de víctimas, José Alcaraz, llevó a la reunión un informe elaborado por la portavoz de la plataforma Profesores para la Libertad, Gotzone Mora, en el que se detallan las numerosas irregularidades que se cometieron con dichos presos. Previamente, la responsable de prisiones, Mercedes Gallizo, había rechazado leer dicho dossier.

Y QUE SE ESTUDIEN EN PRIMARIA Y SECUNDARIA
Partidos nacionalistas piden que el árabe y el bereber sean lenguas cooficiales en Ceuta y Melilla
Siete formaciones nacionalistas, ERC, CIU, PNV, EA, CHA, BNG y Nafarroa Bai han presentado una proposición no de ley en el Congreso en la que solicitan al Gobierno que declare el árabe y el tamazigh (bereber) como lenguas cooficiales en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. La iniciativa sostiene que hay que preservar “la identidad tamazigh, su historia, su lengua y cultura como parte fundamental de la identidad”. No es todo. Proponen que su enseñanza se incluya en los planes de estudio de primaria y secundaria.
Libertad Digital  4 Noviembre 2004

La razón que esgrimen estas formaciones es que “hay que superar el estado de abandono e invisibilidad por parte de los poderes públicos al pueblo bereber” y recuerdan que el 40 por ciento de la población de Ceuta y Melilla es musulmana y el 2 por ciento, hindú y hebrea. CiU, ERC, PNV y el Grupo Mixto explican que desde hace años diversas entidades culturales y sociales ceutíes y melillenses vienen reivindicando la superación del "estado de invisibilidad por parte de los poderes públicos de la cultura originaria del pueblo bereber y de la lengua propia del territorio".

Por todo ello, los firmantes de la proposición no de ley proponen que el Congreso reconozca la identidad tamazigh, su historia, su lengua y su cultura "como parte fundamental de la identidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla".
El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha dado una respuesta contundente en la cadena COPE y ha mostrado su disconformidad con la iniciativa, recordando que también hay ciudades con presencia de alemanes o británicos y no por ese motivo se pide la cooficialidad del inglés o alemán.

La Xunta recurrirá el acuerdo del pleno municipal coruñés sobre el topónimo
La Real Academia Galega tercia en la polémica y afirma que el único nombre es A Coruña
Touriño defiende la iniciativa de Francisco Vázquez como un ejercicio de libertad
redacción La Voz  4 Noviembre 2004

El titular de Educación autonómico, Celso Currás, anunció ayer que el Gobierno gallego -a través de la Consellería de Xustiza- recurrirá el acuerdo adoptado el pasado martes por el pleno del Ayuntamiento de A Coruña sobre la cooficialidad del topónimo de la ele.

En la comparecencia sobre los presupuestos de su departamento, Currás insistió en que el topónimo legal es A Coruña como, recordó, aparece en la Ley de Normalización Lingüística, que establece que la designación de las localidades y municipios corresponde a la Xunta. El conselleiro respondió de esta forma al ser preguntado por la aprobación en A Coruña de una moción por la que la Administración local -presidida por el socialista Francisco Vázquez- usará el nombre de la ciudad con el artículo en castellano (La Coruña) cuando emplee este idioma.

Celso Currás, cuyo departamento posee las competencias sobre Política Lingüística, insistió en que el Ejecutivo autonómico tiene un organismo encargado, que es la Consellería de Xustiza, para decidir estas cuestiones. Así, indicó que el propio titular, Xesús Palmou, le había apuntado su intención de presentar un recurso. Currás, que calificó esta decisión de «idónea», se mostró confiado en que dicho recurso prosperará, «salvo que se demuestre que la competencia» sobre topónimos no corresponda a la Administración autonómica.

«Decisión libre»
Por su parte, el secretario general del PSdeG, Emilio Pérez Touriño, explicó que «entiende» la iniciativa de Vázquez porque es una «decisión libre» en un «marco normativo», y porque cuenta con el apoyo «mayoritario» de la población. Apuntó que como candidato a la Xunta «asume el compromiso» de impulsar la difusión del gallego, aunque subrayó que «no quiere» un país sometido al debate lingüístico porque no es «preocupación ciudadana».

Así, apostó por la convivencia «civilizada» de gallego y español: «A mi las guerras no me gustan ni en pintura», agregó. Touriño abogó por no hacer «fundamentalismo» con el uso de uno u otro idioma porque señaló que en Galicia esta situación se vive «sin traumas». Preguntado por si la actitud de Vázquez le parecía «fundamentalista», respondió que hay que «hablar y buscar soluciones» ante una ciudad que se expresa en castellano. «No es una manía personal, y quien así lo crea se confunde», matizó....

El Ayuntamiento insiste en que la cooficialidad «ya convive en la calle»
El BNG califica el pleno del martes de irregular y acusa al alcalde de «tramposo»
El gobierno municipal lamenta la insistencia de los nacionalistas de «quedarse al margen»
Francisco Espiñeira | a coruña La Voz 4 Noviembre 2004

Normalidad absoluta en los pasillos del Ayuntamiento en el día después de la aprobación de la cooficialidad de las dos designaciones, en gallego y castellano, de la ciudad. El gobierno local mantuvo su actividad diaria sin cambios, a pesar de la admisión de la L. «Se ha regularizado de hecho una situación que ya se estaba produciendo», afirmaba un portavoz municipal.

De hecho, el gobierno local manifestó en una nota oficial su intención de desmarcarse «de las protestas de un pequeño grupo de personas que, de manera premeditada y con ánimo de bronca, han pretendido alterar la normalidad política y democrática de la ciudad».

A juicio del Ayuntamiento, la postura escenificada por los nueve expulsados del salón de plenos «no responde a la realidad social de la ciudad, pues en la calle conviven de forma tranquila y sin traumas las lenguas gallega y castellana», sobre todo teniendo en cuenta el marco de la globalización, que lleva al conocimiento de otros idiomas.

Ese escenario de tranquilidad no es compartida por el BNG. Su portavoz municipal, Henrique Tello, ofreció ayer su particular análisis de lo ocurrido el pasado martes. «Foi todo irregular», denunció el líder nacionalista antes de exponer su argumentación. «Pode que a moción do cambio de topónimo se axuste á lei en canto a forma, pero nunca en canto ao fondo», insistió.

Tello no escatimó en críticas para la actuación de Francisco Vázquez y de Javier Losada en el debate sobre la aprobación de la cooficialidad del topónimo y sobre la aprobación de los reglamentos. «Son uns tramposos e Vázquez sabía que estaba a cometer unha infracción, porque a súa actitude cambiou tras ser advertido», señaló, antes de enumerar una serie de irregularidades que, a su juicio se cometieron durante el pleno celebrado el pasado martes.

Esas alteraciones del orden pasarían por la admisión de algunas de las alegaciones presentadas por el PP -«que non foron formuladas no plazo legal de trinta días naturales»- y en la no contestación de las preguntas presentadas al pleno por la oposición.

Por esas dos razones, el propio Henrique Tello anunció que su formación «pedirá amparo ao propio pleno e aos servicios xurídicos do Concello, aínda que xa sabemos que non no lo van dar».

Recurso
Por eso, el portavoz de la formación nacionalista tiene previsto dar traslado de las denuncias a la Fiscalía «para demostrar que, unha vez máis, temos razón».

Esas palabras no causaron más reacción en el equipo de gobierno que una queja por «la insistencia del BNG de quedarse solo y al margen de la normalidad política y ciudadana en su deseo de crispar y provocar, algo que no va a conseguir», según se recoge en la nota oficial emitida por el Ayuntamiento.

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