AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 5 Noviembre 2004
La equivalencia de los terrorismos
Andrés Montero Gómez La Razón 5 Noviembre 2004

EL LÍDER DE EUROPA
Jaime CAMPMANY ABC 5 Noviembre 2004

Soberana lección
José Clemente La Razón 5 Noviembre 2004

HITLER LE PUDO A KERRY
Valentí PUIG ABC 5 Noviembre 2004

¡Las convicciones, estúpidos!
Carmen Martínez La Razón 5 Noviembre 2004

La conjura de los medios
EDITORIAL Libertad Digital 5 Noviembre 2004

EL SÍNDROME DE MACAO
Editorial ABC 5 Noviembre 2004

EL TRIUNFO DE LA ESPERANZA
JOSÉ MARÍA AZNAR ABC 5 Noviembre 2004

Miente la prensa y miente el Gobierno
Agapito Maestre Libertad Digital 5 Noviembre 2004

La venganza de los neocons
GEES Libertad Digital 5 Noviembre 2004

¿Quién disparó primero
Aleix Vidal-Quadras La Razón 5 Noviembre 2004

Batasuna niega la autenticidad a los “históricos”
Lorenzo Contreras Estrella Digital 5 Noviembre 2004

El Ministerio de la Provocación
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 5 Noviembre 2004

Terroristas arrepentidos
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 5 Noviembre 2004

Referéndum
Cartas al Director ABC 5 Noviembre 2004

Ceuta y Melilla critican la falta de respeto y deleznable intromisión de los nacionalistas
EFE Libertad Digital 5 Noviembre 2004
 

La equivalencia de los terrorismos
Andrés Montero Gómez es presidente de la Asociación Española de Psicología de la Violencia La Razón 5 Noviembre 2004

Estamos en un marcado período de transición frente al terrorismo internacional. Ha aparecido una nueva forma de asesinato sistemático, el terrorismo islamista. Emergió un 11 de septiembre en Nueva York y nos golpeó un 11 de marzo en Madrid. Aunque llevaba más de una década gestándose. Desde la invasión soviética de Afganistán. Incluso, tal vez, desde la islamización de la resistencia palestina ante la ocupación israelita. Quizás desde la infiltración islamista de las poblaciones musulmanas en los regímenes árabes postcoloniales.

Esa actual transición de palos de ciego en nuestra contestación al terrorismo está convulsionada por varios debates de extremos antitéticos. El más profundo, caracterizado por la discusión sobre si los terrorismos son iguales o distintos, si requieren el mismo o diferente afrontamiento y, en definitiva, si conviene articular nuestra seguridad centrándonos en las causas o en los efectos del terrorismo. En España la discusión es patente por la confluencia de dos terrorismos que estamos llamados a sufrir y a enfrentar desde el 11-M.

En el debate sobre las igualdades de los terrorismos, el interés y posicionamiento de cada litigante no son vírgenes. El desmantelamiento del terrorismo está entreverado de sesgos ideológicos, utilidades cortoplacistas, prejuicios naturales y, las menos de veces, buenas pero ofuscadas intenciones. Es habitual conceder atención a las causas del terrorismo por parte de postulados de izquierda, mientras declamaciones sobre la igualdad de todos los terrorismos abundan en las derechas políticas. En realidad, ambos son sospechosos de empecinamiento. La política, ya se sabe, se aferra demasiado al simplismo de mensajes que puedan fácilmente travestirse hacia un eslogan. El inconveniente de ese rictus es que depende mayormente de la clase política la implementación de medidas contraterroristas. Tenemos un problemilla por ahí.

Los terrorismos son ontológicamente idénticos en amenazar y asesinar, en violar nuestra seguridad y bienestar. Indiferenciados deben serlo en nuestra resistencia a ofrecer concesiones o contrapartidas a la violencia. Equivalentes en nuestro rechazo frontal y sin concesiones a sus discursos, sus doctrinas o argumentos.

Definitivamente iguales en la valoración moral que nos merecen sus actos con independencia de las premisas de cada terrorista, fanáticas, antisociales, antihumanas, totalitarias y criminales. Nunca un terrorismo debería hacernos dudar sobre su naturaleza.

Ahora bien, son distintos los terrorismos en el disfraz que escogen para asesinarnos y, puntualmente, en las argumentaciones que tejen para vestir su totalitarismo. Lo que suele suceder es que en nuestra pereza mental o en un embutido de intereses, confundimos los pretextos artificiosos del terrorismo con sus causas. Si la pobreza o la desigualdad fueran causas del terrorismo, África sería la tierra del terrorismo por excelencia y los africanos los mayores terroristas. Si los regímenes autoritarios fueran la causa, España hace décadas que habría visto el fin de ETA. Incluso si la ocupación de un territorio fuera determinante irremediable del terrorismo, las Islas Caimán serían un infierno terrorista en vez de un renombrado paraíso fiscal de administración colonial británica. Si el independentismo tuviera naturaleza inherentemente terrorista, Québec y Cataluña serían polvorines. Después de las últimas detenciones de islamistas en España, que pretendían bombardear la Audiencia Nacional, a ver quién se atreve a vincular el terrorismo yihadista con la implicación española en Iraq, o con nuestra posterior retirada.

De acuerdo. Es innegable que existen combinaciones de factores más proclives a componer esquemas facilitadores de la violencia. La probabilidad de violencia en Palestina es objetivamente mayor que en Huesca. También aumenta si combinamos varias de las pretendidas causales que señalábamos, es decir, si en las Caimán concurrieran un régimen dictatorial sanguinario, una clara opresión sobre población autóctona y un hambre, además de la colonización británica. Aunque no hay terrorismo en el pueblo saharaui, que sí está oprimido, empobrecido y su tierra ocupada. Quien quiera creer que en un mundo sin desigualdad no existirá violencia es no ha comprendido el terrorismo y cuáles las motivaciones del terrorista. El terrorismo es un instrumento para la búsqueda de poder, para la imposición totalitaria de un punto de vista, de una perspectiva. Esa perspectiva se construye por el terrorista con los elementos que tenga a mano para justificar su violencia. La violencia es lo primero y la justificación una construcción posterior.

De esta manera, despojándonos de poses oportunistas, no es inexacto concluir que ETA y Al-Qaida son equivalentes. Ambas son agrupaciones de criminales dedicadas a vulnerar todas las normas que nos hemos dado para la convivencia a fin de imponer por la violencia dos interpretaciones, una de Euskadi y otra del mundo.

Habrían podido optar, ambos colectivos por otros medios no violentos para perseguir sus objetivos, pero eligieron asesinar. Aquello que les diferencia, en cambio, únicamente debería interesarnos desde una vertiente técnica. En una democracia sana y sin complejos, las diferencias de los terrorismos deben ser computables a efectos de las acciones encaminadas a prevenirlos y a desmantelarlos. En qué contexto sociopolítico se gestaron y mantienen, la personalidad de sus grupos, el contenido de sus doctrinas, el repertorio de sus tácticas, su estrategia, sus modos de reclutamiento y financiación, la cada vez más importante vertiente mediática y, en definitiva, qué es lo que dicen mientras asesinan para intentar convencernos de que sus violaciones y violencias están justificadas. Todos son elementos en la espeleología causal de los terrorismos que han de incumbirnos, nada más y nada menos, para neutralizarlos y desactivarlos.

EL LÍDER DE EUROPA
Por Jaime CAMPMANY ABC 5 Noviembre 2004

DICEN («Esfera Digital») que Zapatero llamó a Bush para felicitarle por su triunfo, pero Bush no se puso al teléfono. Le hizo ese desaire, no ya a España, sino a Europa. Rubalcaba le tiene dicho al presidente del 11-M que su valentía y su firmeza frente al nefasto Bush, y su actitud ejemplar en la guerra de Iraq, le han convertido en el líder natural de Europa. Francia le aplaude, Alemania le aclama, Italia le envidia, los demás se le rinden. Rubalcaba y las ministras, incluida «la señora que se sienta al lado», lo exaltan al puesto del estadista más grande del siglo, de este siglo XXI que todavía es corto pero ya es importante.

Muy caro pagará el yanqui este desplante. A Zapatero no se le desdeña así como así. Bush tiene que percatarse de que se las está viendo con un sujeto capaz de permanecer sentado e indiferente ante el paso de la bandera de las trece bandas y cincuenta estrellas, que otros veneran servilmente en una alianza vergonzante y subordinada. Este hombre tiene detrás a personas tan relevantes en el mundo actual como María Teresa Fernández de la Vega, como Jesús Caldera, como Pasqual Maragall, heredero de aquel reino de Aragón que era dueño del Mediterráneo cuando los americanos iban con plumas en la cabeza y bailaban como indios alrededor del fuego. Bueno se habrá puesto Pérez-Rovira, y ya les habrá dicho a los etarras que si quieren matar a alguien, que maten a Bush.

Se conoce que el yanqui no quiso ponerse al teléfono para no escuchar la sabia propuesta de Zapatero. «Vamos a comenzar una cooperación constructiva, pero respetando las ideas de cada uno». ¿Cabe más generosidad en un estadista tan insigne como Pericles? ¿Cuándo podía soñar Bush que al poco de ganar en Ohio iba a tener a su disposición aceptar una propuesta como esa? Laura y las niñas no cesaban de aplaudir y daban gracias al cielo por una bendición tan singular, jamás escuchada por otro presidente de los Estados Unidos de América.

Mientras ZP esperaba al teléfono para celebrar aquella conversación frustrada tan cobardemente, las dos niñas de Zapatero, porque también él tiene dos niñas, insistían a su padre: «Papá dile a Bush que no haga más guerras». Lástima grande que se perdiera la segunda ocasión de que esta frase definitiva pasara a la Historia entre las más célebres pronunciadas por el Hombre: «Veni, vidi, vici», «París bien vale una misa», «Estos son mis poderes» o «Si vis pacem, para bellum». Bueno, no; esta última frase, no. Tiene que haber frases célebres para cualquier necesidad, pero hay algunas que es mejor dejarlas olvidadas en los diccionarios y que nadie las desempolve.

Dicen también que quien está que araña y muerde, o sea, como «madame la marquise» de la canción, es Rubalcaba, porque ha tomado el desaire de Bush como una afrenta personal, y ahí sí que se ha buscado el americano un mal enemigo. Que no le toquen a Zapatero. Anoche mismo explicaba a un pequeño grupo de amigos en un restorán de El Plantío: «Es un gran hombre. De él se puede decir lo que Jean Cocteau decía de Víctor Hugo: Zapatero es un loco que se cree Zapatero». Pero, ¿hasta ese punto? Pues sí, señor, hasta ese punto.

Soberana lección
José Clemente La Razón 5 Noviembre 2004

Ningún presidente de gobierno con dos dedos de frente habría retirado del desfile militar del 12 de octubre la bandera de un país que perdió a 300.000 de sus hijos en las playas de Normandía para liberar a Europa del nazismo. Ningún presidente de gobierno con dos dedos de frente se quedaría sentado al paso de la bandera de ese país que afrontó en solitario la defensa de Bosnia frente al genocidio serbio y, menos, si el secretario general de la OTAN que ordenó los ataques contra Belgrado se llama Javier Solana y es compañero de partido del citado presidente. Sólo desde el más furibundo e infantil de los antiamericanismos se puede entender que un presidente de Gobierno se comporte como un «okupa institucional», no respete la mínima y debida cortesía a los símbolos de países extranjeros y actúe movido por ancestrales odios que en nada se corresponden con los tiempos que vivimos.

Y mucho menos si el país ofendido es la primera potencia mundial, que encima consideramos amigo y para el que su bandera es el símbolo más preciado e intocable que tienen. Todo eso ha hecho Rodríguez Zapatero con Estados Unidos, una gran nación de la que los socialistas se burlan llamando a los americanos «tontos e incultos», pero que acaban de darnos una soberana lección a los españoles al no dejarse manipular por los terroristas.

Nadie en Estados Unidos acusó a George Bush de ser el culpable de los atentados del 11-S, cosa que en España sí se hizo con Aznar el 11-M. Bien al contrario, los americanos han convertido a Bush en el presidente más votado de toda su historia, pese a la campaña de determinados actores, las manifestaciones contra la guerra y el patético Michael Moore.

Hasta el financiero George Soros, que se ha gastado 25 millones de dólares en apoyar a John Kerry, vaticinaba un nuevo antiamericanismo si ganaba Bush, declaraciones que «El País» se encargaba de llevar a su portada en ese frente occidental que los americanos han pulverizado contra todo pronóstico. Pero esos tontos aún tienen principios, por eso han cerrado filas con Bush en estas elecciones, mientras en España los islamistas aprovechan el ruido de las acusaciones contra el PP para preparar camiones de explosivos contra la Audiencia Nacional y otros centros neurálgicos. Saben que somos más listos, pero mucho más débiles.

HITLER LE PUDO A KERRY
Por Valentí PUIG ABC 5 Noviembre 2004

HACE tanto tiempo que hemos traspasado el límite entre la posible crítica legítima a los Estados Unidos y la ofuscación antiamericana que ya ni nos damos cuenta de estar haciendo el ridículo. Hace tiempo que la falta de información sobre la realidad política e institucional de Norteamérica se convirtió en contrainformación y pura desinformación. En España, una opinión pública pendiente de las payasadas de Michael Moore se ha quedado boquiabierta, incapaz de asimilar el resultado de las elecciones presidenciales. Se daban por proclamados sin matices la coronación de Kerry y los funerales de Bush. A quien lo vea de buena fe, tan sólo le queda por pensar que los americanos son un puñado de fascistas estúpidos o sospechar que lo que se nos informa sobre los Estados Unidos es material averiado.

Ahí concelebran gran parte de la clase política, líderes de opinión de referencia y toda una cúpula mediática que incluso se desplazó a Washington para no enterarse de nada, cuando no fue que quiso entenderlo todo al revés. Mantener desinformada una sociedad como la española es un déficit irresponsable. Así están no pocos ciudadanos españoles, asombrados por la victoria electoral de un Bush tejano, bobalicón, genocida, un Bush al que hemos equiparado a Hitler sin que nos temblase la mano.

Ya están los estrategas del partido demócrata advirtiendo que el apoyo de Hollywood o del mundo rockero a John Kerry puede haber sido negativo, produciendo rechazo en el voto moderado demócrata. Es el análisis lógico en una sociedad políticamente adulta. En el caso de España, la credulidad de la buena gente ha sido inmensa, hasta el punto de sentirse copartícipe jovial de una cierta satanización de los Estados Unidos, protagonizada con notable indecencia intelectual por líderes de opinión -individuales y colectivos- que luego no se responsabilizan de nada. Aclamaciones a Chomsky, risas con Michael Moore, para luego recoger desconocimiento, irreflexión, hambre para mañana. Colosal complejo de inferioridad que pretendía retrasar el reconocimiento de unos resultados electorales aplastantes con el viejo sistema franquista de leer más las tribunas del antiamericanismo y viajar menos. Descaro y candor, cálculo y pura inconsciencia: todo suma, y todo resta a la hora de ser una sociedad bien informada, que sepa cómo es el mundo, conocedora de sus alianzas internacionales, de sus prestaciones y costes.

El estupor del ciudadano medio español ante la inexplicable derrota de Kerry y la ominosa victoria de Bush hijo tiene sus responsables. Con la práctica del «vudú» mediático contra los Estados Unidos, no pocos han contribuido deliberadamente a que el antiamericanismo sea la gran superstición de estos tiempos, precisamente cuando nos creíamos más racionales, más lúcidos, intelectualmente más competitivos. A cada cual con su contribución al invento: quizás las nuevas generaciones tengan más posibilidad de conocer los Estados Unidos como son, para apreciar sus virtudes y criticar sus defectos. Lo demás es desinformar, tocar de oído, manipular, poner el listón tan bajo para que saltemos a gusto, autocomplacidos, mientras otros viajan a la Luna. Queda el frívolo consuelo de esperar confiadamente en un gran giro en 2008, con Hillary Clinton como icono de la alternancia, asistida por lo que quede de la pijería de Massachussets.

Sobre las elecciones norteamericanas, el error inducido de la opinión pública española ha sido vasto. Paradójicamente, pudiera ser aleccionador, pero lo cierto es que no se cumplió ninguna profecía, previsión alguna. Es lógico que los oficiantes del antiamericanismo sean los mismos que todavía no han aceptado que cayó el muro de Berlín. Si alguien se puede quedar contento con eso, el balance más bien sería propio de una vieja España, de una España supersticiosa.     vpuig@abc.es

¡Las convicciones, estúpidos!
Carmen Martínez La Razón 5 Noviembre 2004

No ha sido la guerra, ni siquiera Bin Laden y mucho menos la economía… Al menos eso es lo que dicen en EE UU y ya va siendo hora escucharles un poco más para no caer en ridículos colectivos como el de estos días.

Allí afirman que el elemento clave de las elecciones del martes han sido los «moral values». Los valores morales, los principios, esa cosa antigua, rancia, carca y nada progresista que los europeos nos dedicamos a demoler sistemática y concienzudamente.

Bush inspira confianza al ciudadano estadounidense no por su gestión, manifiestamente mejorable, ni por sus asesores, que parecen extras de una película de Coppola, ni por su imagen, a caballo entre la idiocia y la chulería matonesca. Bush les resulta fiable por sus convicciones: las tiene y se arriesga a defenderlas. Él y sus votantes creen que son una gran nación y quieren seguir siéndolo.

La Europa pusilánime, incapaz de reconocerse hija del humanismo cristiano, jamás podrá entender a esa América que reclama en cada momento la bendición de Dios. No es un asunto de creencias sino de moralidad pública: existe el bien y hay que luchar por él; existe el mal y hay que luchar contra él y que cada cual rece luego lo que quiera. De esa convicción elemental arranca el coraje moral de un país capaz de asumir la muerte de 250.000 jóvenes por liberar a Europa del nazismo.

Como Reagan en su día, Bush apeló a esos principios y acertó. Yo me pregunto si eso sería posible en España y qué tecla habría que tocar para despertar el nervio de nuestra sociedad. No me preocupa tanto adivinar cuándo va a entregar Zapatero las cabezas de los ministros Moratinos y Bono –estos Mortadelo y Filemón de la diplomacia internacional– como saber si nos queda alguna reserva de ese envidiable coraje moral que adorna a los americanos; para empezar ellos se saben parte de una nación, nosotros, ni siquiera tenemos esa certeza.

Entre el plan Ibarreche y folclore deportivo catalán se nos escapa la nación española y el sentido común. Eso sí, siempre podremos exportar al mundo el último hallazgo en moralidad pública: los bautizos civiles de Igualada.

La conjura de los medios
EDITORIAL Libertad Digital 5 Noviembre 2004

Los que dicen informarnos se han tomado, al menos en lo tocante a la campaña electoral norteamericana, unas inexplicables vacaciones

- Gana Kerry, ¿verdad Iñaki?
- Mira yo soy muy mayor para hacer conjeturas sabes...

- ¡Venga....!
- Tengo un currículum lleno de patinazos y... creo que sí

La mañana del miércoles amanecía de este modo en la cadena SER. A esas horas la candidatura de George Bush iba ya muy por delante en el escrutinio y pocos eran los analistas que se atrevían, siquiera a insinuar, que el senador Kerry fuese a imponerse en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Hasta los más conspicuos defensores de Kerry contenían la respiración en espera de que las tornas cambiasen, otros, sin embargo, se empeñaron en confundir su deseo con la realidad hasta el final. Iñaki Gabilondo fue el último, acaso el más apasionado, y puso el broche final a una campaña que ha terminado por convertirse en el paradigma del fraude mediático.

Y no sólo por la noche electoral. Desde el mismo arranque de la campaña, antes del verano, prácticamente todos los medios de comunicación se convirtieron en juez y parte de las que habían bautizado como las elecciones más reñidas de la historia de Norteamérica. En los Estados Unidos eso podría llegar a entenderse. Las empresas de la comunicación son dueñas de sí mismas y de alinearse editorialmente con quien crean conveniente. Así las cosas, CNN, CBS o el New York Times -entre otros muchos- se convirtieron desde el primer día en la columna mediática del candidato demócrata. Una solitaria cadena Fox en la del republicano. Todo parecía permitido entre los medios que se habían decantado por Kerry. El Times de Nueva York se sacó de la manga, cuarenta y ocho horas antes de la cita con las urnas, un escándalo sobre el robo de varias toneladas de explosivos cerca de Bagdad. La noticia era cierta, pero tenía año y medio de antigüedad. Los explosivos habían sido, efectivamente, sustraídos de un almacén de Bagdad, pero bajo el régimen de Sadam Hussein. Para Kerry fue un regalo en sus últimos mítines. Días antes, el prestidigitador televisivo Dan Rather, escenificó un aquelarre anti Bush en la CBS con información falsa del historial militar del ya reelecto presidente de la Unión.

Con todo, los excesos sectarios de la prensa americana han sido un juego de colegiales al lado de los que ha protagonizado la prensa de este lado del Atlántico, convaleciente de antiyanquismo crónico y presa de un odio cartaginés por todo lo que oliese a George Bush. En Francia, periódicos, canales de televisión y emisoras de radio han ejercido de agentes de la checa ideológica antiyanqui. Carlos Semprún Maura, colaborador de Libertad Digital, lo dejaba meridianamente claro hace unas semanas en estas páginas: los franceses votan a Kerry. En otras naciones de la vieja Europa la cantinela no ha sido muy diferente. Si los sondeos se empeñaban en situar a Bush como favorito, o se ocultaban estos sondeos o no se tomaban en serio. TVE, por ejemplo, sólo se hizo eco de una de las célebres encuestas del Washington Post, la única que daba por favorito a Kerry.

El odio por el republicano no se limitó a la adulteración premeditada de las noticias que venían de los Estados Unidos. Días antes de las elecciones, Canal+ preparó un vídeo promocional que incluía, dentro de un rápido montaje de planos, un grafismo en que podía leerse “Stop Bush!”. La cadena autonómica catalana TV3 no le fue a la zaga y dio un paso más hacia el abismo de la desinformación. En otro promocional los creativos de TV3 mezclaron imágenes del candidato republicano con planos de los atentados del 11 de marzo en Madrid. Ni el mismo Michael Moore en su más febril pesadilla hubiese podido concebir algo semejante en una cadena de televisión pública y de ámbito generalista.

Los días previos a las elecciones marcaron el fin de fiesta de esta ceguera colectiva que ha sufrido la prensa occidental. Varios medios españoles destacaron en diferentes ciudades americanas una auténtica legión de corresponsales para seguir la jornada electoral. Conexiones en directo, crónicas desde los lugares más insospechados y un solo objetivo: celebrar con la audiencia la caída de Bush y hacer buena la profecía progre que tanto ha calado entre la opinión pública pero que se ha demostrado falsa. Al final se ha impuesto la gravedad de lo real, tal y como apostillaba Lucrecio desde este diario horas después de que un alucinado Gabilondo diese por segura la victoria de Kerry.

Nunca antes se había visto nada parecido, y mucho menos desde lugares tan remotos para el americano medio como nuestro país. Los españoles ni votamos ni votaremos nunca en unas elecciones norteamericanas, simplemente porque no lo somos. Ni más ni menos. Involucrarse sentimentalmente del modo en que casi toda la prensa española lo ha hecho en las últimas presidenciales, da fe inequívoca del estado semicomatoso y ajeno a la realidad en el que se encuentra la profesión periodística. Los que dicen informarnos se han tomado, al menos en lo tocante a la campaña electoral norteamericana, unas inexplicables vacaciones, se han conjurado para que ahora muchos anden todavía preguntándose cómo es posible que Bush, ese gran Satán que se veía en el telediario, haya protagonizado una victoria histórica.

EL SÍNDROME DE MACAO
Editorial ABC 5 Noviembre 2004

LOS socialistas catalanes no han dejado pasar ni veinticuatro horas para demostrar, una vez más, que Rodríguez Zapatero no tiene la última palabra en asuntos que incumben al interés general. En la sesión de control parlamentario del miércoles, el presidente del Gobierno se esmeró en tranquilizar al líder del PP, Mariano Rajoy, sobre la participación de selecciones autonómicas en competiciones internacionales. En concreto, Rodríguez Zapatero afirmó que un enfrentamiento entre la selección española y la catalana «es un futurible que no se va a producir».

No dijo ayer lo mismo el viceprimer secretario del Partido Socialista de Cataluña, Miquel Iceta, quien, convirtiendo en doctrina el «síndrome de Macao»-lugar donde la selección catalana conquistó el mundial B de hockey sobre patines-, propuso la original idea de que se apee de la competición internacional la selección, autonómica o española, que se clasifique en peor posición.

La propuesta se valora por sí sola. El problema de Zapatero es que, cuando el PSC le contradice, no hay ninguna garantía de que el Gobierno central acabe imponiendo su criterio, cuando debería hacerlo, como en este caso.

Esta polémica de las selecciones autonómicas nunca ha sido una cuestión de legalidad deportiva, sino de estrategia política de nacionalistas y, ahora, del socialismo catalán, para ir abriendo espacios de soberanía -aunque sea deportiva, que por algo se empieza- al margen y en contra de la Constitución.

Rodríguez Zapatero fue más claro en el Congreso que en otras ocasiones, y así se lo reconoció Rajoy, pero el contrapunto de Iceta vuelve a sumir en la incertidumbre -cuando no en la irrelevancia- la autoridad política del presidente del Gobierno sobre el socialismo catalán.

El jefe del Ejecutivo hace bien en intentar tranquilizar a Rajoy, porque éste representa a casi diez millones de votantes que, junto con otros muchos que no votaron al PP, están preocupados por la inconsistencia del Gobierno central frente al tripartito. No hay polémica entre ambas Administraciones que no se salde con una rúbrica desafiante de algún consejero de Maragall o algún portavoz de cualquiera de las formaciones aliadas en la Generalitat.

La presencia de la selección catalana de hockey en el mundial B de Macao es un anticipo de lo que sucede cuando no se actúa decididamente y a tiempo contra las ilegalidades de menor cuantía que buscan, poco a poco y con la persistencia propia de los nacionalistas y sus aliados, la mayor de todas las ilegalidades, que es la fractura de la Constitución.

Zapatero, astutamente, recordó que el problema de la selección catalana de hockey se produjo con el anterior Gobierno, aunque fracasará siempre que intente poner en cuestión la determinación del Ejecutivo de Aznar frente a las burlas nacionalistas. Historicismos al margen, la responsabilidad de evitar la presencia de selecciones autonómicas en competiciones oficiales internacionales es exclusivamente de Zapatero, de su Gobierno y de su partido.

EL TRIUNFO DE LA ESPERANZA
Por JOSÉ MARÍA AZNAR ABC 5 Noviembre 2004

Ha ganado la esperanza. Sé que a algunos puede sorprender esta afirmación, pero estoy convencido de ella. Ha ganado la esperanza y la confianza del pueblo americano en los valores y los principios sobre los que se sustenta la civilización que compartimos a ambos lados del Atlántico. George W. Bush decidió responder al ataque del terrorismo totalitario con una vuelta a los principios básicos. Pudo haber escogido el apaciguamiento. Pudo haber optado por la retórica. Decidió no hacerlo. Decidió oponer firmeza y convicciones frente a la brutalidad. Ahora, una amplia mayoría de su pueblo ha respaldado esa política. Ha dicho que hay esperanza en nuestro modo de vida. Una esperanza que precisamente toma su fuerza de sus convicciones esenciales. Una esperanza que se manifiesta en el deseo de defender la libertad por encima de todo.

Muchos daban por seguro que necesariamente se iba a producir la derrota de Bush. Han fallado. Lo malo de hacer caricaturas es creerse que la gente corriente va a sustituir la realidad por la caricatura. El pueblo americano ha decidido que la mejor alternativa es un nuevo mandato de George W. Bush. Si no, sería del todo inexplicable los logros de estas elecciones: una amplia distancia entre los dos candidatos, a favor del presidente Bush, en el voto popular; un aumento del número de senadores; una mayoría holgada en la Cámara de Representantes. Bush ha conseguido culminar un movimiento que se venía fraguando hace años: consolidar una mayoría natural conservadora en su país.

George W. Bush ha tenido que enfrentarse no sólo a los enemigos de las democracias, sino también a un frente de rechazo constituido por grupos dispares. Una verdadera coalición negativa, unida sólo por el deseo de verle derrotado. Algunos pensaban que la mayoría iba a pronunciarse ahora en contra de la decisión de ir a Afganistán y a Irak para impedir que la amenaza siguiera creciendo. La tentación de la comodidad es poderosa. Nuestras democracias están poco preparadas para la realidad de que están amenazadas, y para enfrentarse con un enemigo tan difuso como osado y letal.

Tras los terribles atentados del 11-S el Presidente Bush no se dejó llevar por una lógica rabia pasional. Le conozco bien y sé de lo que hablo. Afganistán fue un objetivo estratégico en la lucha contra el terror, no un acto de venganza. Como también lo ha sido Irak.

La estrategia internacional de Bush incluye una política activa a favor de la paz en el lugar más peligroso del mundo: Oriente Medio. Ha defendido su apertura política, su liberalización económica y el respeto y la tolerancia religiosa. El statu quo de una región que se ha convertido en un hervidero de terroristas y fanáticos no puede ser ya aceptable. Se necesita un cambio profundo. Y eso es lo que él persigue con su Iniciativa para el Gran Oriente Medio. Como digo, la única opción y esperanza para millones de seres hoy hundidos en la desesperación y en el odio. Y también para nuestra seguridad a largo plazo. Toda esa política ha sido mayoritariamente respaldada por el pueblo americano.

Creo que la reelección de Bush abre un tiempo de esperanza para la comunidad internacional. También los líderes de todo el mundo pueden participar de la unidad en la defensa de nuestras democracias y nuestro modo de vida. Se abren cuatro años más y los dirigentes occidentales pueden unirse al esfuerzo aliado por construir un mundo más seguro y más libre. Es cierto, los gestos de antiamericanismo primario, la hostilidad sin motivo, pondrá más difíciles las cosas a aquellos dirigentes que se han dejado llevar por esa corriente. Pero el mundo tiene ahora una oportunidad clara.

En estos meses hemos podido ver cómo se intentaban introducir y explotar los asuntos y temas que más podían dividir. Se ha abusado de la fuerza y el daño de la polarización. En lugar de comprensión se ha promovido el odio. En lugar de la unidad, la división. Es reconfortante comprobar que esa estrategia ha provocado la movilización de muchos más millones de americanos. Millones de americanos que han ido a las urnas precisamente para lo contrario. Han ido a votar por una política basada en principios. Una política sincera. Un liderazgo basado en convicciones. Una política que no esconde la parte de la realidad que es desagradable, sino que se enfrenta a ella, porque sabe que esa es la única manera de superarla. Esa es una lección que todos podemos aprender: a los intentos de división se puede oponer una política de principios. Y puede ser una política triunfadora.
España y la reelección de Bush

Miente la prensa y miente el Gobierno
Agapito Maestre Libertad Digital 5 Noviembre 2004

La victoria de Bush le dicta al sentido común del ciudadano español que la política internacional del Gobierno socialista cambiará. Ojalá. Pero el odio gregario y salvaje del socialismo, del votante socialista, contra EE.UU impedirá durante mucho tiempo ese cambio. Los más pesimistas consideran que tendremos que esperar años para que algo cambie en la política internacional de España. La reacción "instintiva" del Gobierno Zapatero demandando nuevas relaciones con EEUU durará poco tiempo. Son instintos surgidos de un poso de resentimiento. Pronto serán ahormados por la perversidad ideológica de quienes se niegan a aceptar la realidad. Cualquier cosa harían antes que rectificar sus analíticas triquiñuelas. El PSOE, y sus terminales periodísticas, piensan antes en su partido, en sus mezquinos intereses privados, que en la nación española. Ocultar la realidad de EEU.U es todo.

Mientras que los intereses de Polanco no se resientan por la política antinorteamericana de Zapatero, ésta no cambiará de táctica ni de estrategia. España entera seguirá sufriendo sus consecuencias. La suerte no está de parte de los ciudadanos españoles. El clientelismo socialista nos domina. El antiamericanismo es su ideología. Su implantación en todos los niveles de la sociedad ha sido uno de los logros de la gente de Zapatero. Un retroceso del socialismo español respecto de los equipos de Felipe González. En épocas pasadas era impensable un antiamericanismo tan extendido como hoy, e instalado en todos los niveles de la sociedad española. En los últimos meses he oído tantos exabruptos contra EEUU, por ejemplo, "soy antinorteamericano y no puedo superarlo", que no sé cómo podría terminarse con ese resentimiento. Ni siquiera sé cómo decirle a estos individuos que su "antiamericanismo" los descalifica como personas. Más acá de la resistencia con dignidad a la que nos ha abocado la política resentida del socialismo contra EE.UU, no hallo fácil camino para salir de este callejón sin salida.

Así de duros y agresivos han sido los efectos de la política socialista en la ciudadanía española. Acaso, por eso, tengamos que empezar a decir que nosotros, a diferencia de los americanos, sí que estamos divididos por quien no cree en la libertad. La mentira es el fundamento de la ideología antiamericana. El Gobierno y la inmensa mayoría de los medios de comunicación de España coinciden miserablemente, después de la elección de Bush, en seguir mintiendo respecto a EE.UU. Patético era ayer el grito unánime de la prensa española: "EE.UU, después de la elección de Bush, está dividido". Proyectan nuestra fragmentación, nuestra doble fragmentación, española y europea, sobre un país del que tanto podemos aprender desde su revolución hasta hoy. En efecto, Bush ha ganado limpia y brillantemente las elecciones. Ningún candidato a la presidencia de los EE.UU había conseguido antes un respaldo similar de sus ciudadanos. De toda la nación. No sólo había ganado en voto popular, sino que jamás antes otro candidato había ganado tantos electores por Estado. Además, jamás ningún otro candidato ha tenido que soportar tanta crítica en el interior y fuera de su país, o sea, nunca ha tenido el elector mejor oportunidad para formarse una conciencia crítica del candidato y, precisamente por eso, sale elegido sin ningún tipo de discusión. En fin, nunca había estado el país tan unido en torno a un Presidente como en el caso de Bush, pero la estulticia de los medios de comunicación españoles, o peor, los suministradores de ideologemas para el Gobierno de Zapatero, reiteran aún hoy, después de conocidos los históricos (sic) resultados de las elecciones, que EE.UU está divido, casi enfrentado civilmente, ante la amenaza del terrorismo. Falso.

No hay dos opciones, dos formas enfrentadas, de concebir la nación americana. EE.UU es una nación libre con dos grandes partidos políticos unidos en torno a su nación. El "escupitajo" retórico de quienes mantienen de que la nación está dividida es para salir corriendo. Esta gente puede darnos el paseíllo cuando menos lo pensemos. No miente, simplemente, son fieras llenas de odio y con apetito de sangre. Dan miedo. Y, además, no podemos recordarles que los ciudadanos de EE.UU han votado a Bush, más del 78%, por convicciones morales y religiosas, porque no nos darán el paseíllo sino que nos matarán en el acto. Algunos ya lo hacen con su odiosa mirada. Desconocen por completo el valor que la religión tiene para la democracia americana. Jamás han leído a Tocqueville, ese santo laico de todos los demócratas del mundo, que nos mostró el principal valor de la democracia americana: "A mi llegada a los EE.UU fue el carácter religioso del país lo primero que atrajo mi atención... Percibía las grandes consecuencias políticas que se derivaban de estos hechos nuevos. Yo había visto entre nosotros al carácter religioso y al de la libertad marchar casi siempre en sentido contrario. Aquí los encontraba íntimamente unidos el uno al otro, reinando juntos sobre el mismo suelo".

Pues eso, amigos, que estando Iglesia y Estados separados y bien separados, la religión sigue sosteniendo la convicciones morales y políticas de un pueblo que las encuentra en la libertad. Mientras, Europa languidece sin ideas y sin libertad; mientras, los europeos firman un Tratado sin reconocer aquello que les ha permitido firmarlo, la civilización cristiana; mientras, Europa muere de tristeza como la paloma del filósofo que esperaba volar sin aire

Victoria republicana
La venganza de los neocons
GEES Libertad Digital 5 Noviembre 2004

Irán está en la agenda. Siempre lo ha estado para los neocons, los únicos capaces de enarbolar honestamente la bandera de los valores de la libertad, la dignidad y la democracia Para los americanos era una cuestión de firmeza, convicción y de una cierta visión de lo que son, lo que quieren ser y el lugar que les corresponde en el mundo. Para los timoratos europeos, las elecciones del 2 de noviembre giraban sobre la condena del intervencionismo americano en el mundo y la supremacía de la molicie y el apaciguamiento. Muchos esperaban que los neoconservadores, a quienes se culpa de la política de George W. Bush, quedaran barridos y en la cuneta de la Historia por un europeizado Kerry. No ha sido así. Los americanos, mayoritariamente y como nunca antes, han elegido a un presidente cuyas promesas giran sobre el honor y la dignidad de Estados Unidos, la victoria sobre los enemigos y el imperio de la libertad y la democracia.

Los americanos no han elegido a un republicano cualquiera. Han elegido a un presidente convencido de que su bienestar pasa por la liberalización económica y su seguridad por la difusión de la democracia. Y que no vacilaría en defender la primacía de América ni en el uso de la fuerza para acabar con las amenazas del mundo. Han votado, en realidad, por una agenda política neoconservadora, en lo interno y en lo internacional.

El primer gran test de la nueva administración va a ser Irán. En las próximas semanas, Al Baradei, si tiene tiempo entre sus filtraciones encaminadas a dañar a Bush antes de que no le renueven en el cargo, tiene que declarar el grado de cumplimiento de los ayatolás iraníes con sus compromisos internacionales de no enriquecer uranio con fines militares. Todo apunta a que dirá que Teherán no cumple. Es probable que entonces, la cuestión sea elevada a discusión al Consejo de Seguridad de la ONU. Una ONU, por cierto, no ya compuesta mayoritariamente por gobiernos tiránicos y antidemocráticos, sino trufada de funcionarios corruptos al amparo de la protección de su secretario general (desde el escándalo de la apropiación de parte de los fondos del programa petróleo por alimentos, al acoso sexual por parte de su comisario Lubbers).

También es imaginable que los Estados Unidos intenten poner en pie algunas medidas de presión política y diplomática en conjunción con los europeos. Pero si es verdad que los iraníes intentan aprovecharse del parón administrativo que suponen siempre las elecciones americanas y están acelerando sus programas para el enriquecimiento, tarde o temprano habrá que adoptar medidas serias y firmes hacia Irán. No necesariamente militares. Hay muchas formas de promover el cambio de régimen en ese país cuya sociedad ya experimenta fatiga por la opresión a la que se encuentra sometida.

Que los americanos recurran a organizaciones multinacionales para llevar adelante esta política dependerá, en gran medida, de si encuentran eco para ello en las mismas. Si la ONU vuelve a eternizarse en discusiones bizantinas e irresolutas, o si la OTAN se declara nuevamente impotente, los norteamericanos centran sus ojos en sus verdaderos aliados, aquellos capaces y disponibles para actuar junto a ellos.

Irán está en la agenda. Siempre lo ha estado para los neocons, los únicos capaces de enarbolar honestamente la bandera de los valores de la libertad, la dignidad y la democracia. Cuándo pasará a primer plano está por ver. Pero lo que es seguro es que va a estar. Porque los neoconservadores lejos de haber quedado derrotados, están más fuertes que nunca. Por mucho que pese a los europeos. Más Bush, más América, más imperio de la libertad.

¿Quién disparó primero?
Aleix Vidal-Quadras La Razón 5 Noviembre 2004

El pasado 21 de octubre tuve la satisfacción de presentar al alimón con Javier Ruiz Portella y Stanley Payne el último libro de Pío Moa «1934: Comienza la Guerra Civil». Aunque el contenido de esta obra está expuesto con mayor detalle en trabajos anteriores de su autor, concretamente en «Los Orígenes de la Guerra Civil» y en «El derrumbe de la Segunda República y la Guerra Civil», el enfoque ahora escogido resulta particularmente acertado y oportuno. Acertado porque su claridad y brevedad lo hace apto para un público mucho más amplio y expeditivo en la lectura, y oportuno porque vivimos una época en la que determinados sectores políticos e intelectuales de nuestro país están entregados a un frenesí reivindicativo del pasado totalmente carente de ecuanimidad. Ante la proliferación de espejos retrovisores deformantes, hay que agradecer a Pío Moa que introduzca elementos de reflexión e información que abran en el debate cauces para el sereno discurrir de la objetividad.

Pío Moa se centra en las causas inmediatas del conflicto y no entra en estudios de mayor alcance temporal o estructural. Sin embargo, esta limitación expresa no quita mérito ni utilidad a los valiosos materiales que suministra «1934: Comienza la Guerra Civil». En efecto, Pío Moa va desmontando todas las invenciones del relato hoy considerado canónico sobre los detonantes de la contienda fratricida. Una tras otra caen de sus frágiles pedestales erigidos a base de omisiones, deformaciones, hipótesis gratuitas y prejuicios ideológicos.

La tesis del libro es que fueron las izquierdas las que trajeron a Franco y las que menos derecho tenían a quejarse de su dictadura. Según Moa, el PSOE, los comunistas y la CNT ensayaron repetidamente a lo largo del período 1931-1936 acabar con la República por la vía violenta y la sangrienta revuelta del 34 fue su intento más amplio y brutal de toma del poder por la fuerza. En consecuencia, las derechas y una parte del Ejército llegaron a la conclusión de que la democracia era inviable en España, pero esta actitud fue el efecto directo de las actividades subversivas de las izquierdas durante cinco años. Existían todas las evidencias, que Pío Moa ilustra con impactantes ejemplos gráficos y textos de una elocuencia que no deja margen a la duda, de que España iba a ser transformada en una dictadura socialista de tipo sovietizante. Por tanto, la respuesta de los que sintieron amenazados, no ya sus bienes o sus ideas, sino su supervivencia misma, se produjo inevitablemente. El régimen de Franco no puede inspirar ninguna simpatía por su carácter represivo y totalitario, pero, nos dice Moa, fue un mal traído por otro mal de calibre similar o incluso superior.

Como es natural, el escándalo está servido, pero la auténtica reconciliación sólo puede surgir de la verdad, que empieza por reconocer que la verdad del otro también merece ser escuchada y respetada.

Batasuna niega la autenticidad a los “históricos”
Lorenzo Contreras Estrella Digital 5 Noviembre 2004

La comunicación de ETA ha sido mal recibida por el mundo abertzale dependiente de Batasuna, o de lo que pudiéramos considerar organización obediente a las consignas de la ETA no encarcelada todavía. El pasado día 27, la banda armada hizo saber que la solución del conflicto dependería del dialogo, la negociación y el acuerdo. Pero cuando este comunicado fue contrarrestado por la carta de los “históricos” etarras sujetos a prisión, se produjo un relativo cambio de orientación en la mentalidad del mundo abertzale. Lo que ahora parece claro es que lo que queda de Batasuna no acepta en modo alguno el significado o la intención del mensaje que pide o solicita que ETA abandone la llamada de la lucha armada. Los “pakitos” se encuentran ante la posibilidad de no ser atendidos, oídos y, por supuesto, obedecidos. No es lo mismo estar entre rejas, por un tiempo ilimitado, o depender de lo que la organización superviviente quiera decidir en libertad. Ahí está el quid de la cuestión.

Vamos a ver. La carta de los “históricos” ha tropezado con el espíritu de supervivencia de quienes consideran que esa carta es nada menos que “supuesta” y, como se lee en una publicación oficiosa de la banda, Gara, “una maniobra de origen desconocido”. Es de suponer que no tan desconocido, pero allá ellos con sus interpretaciones. Aceptar a estas alturas que ETA ha sido vencida es duro de admitir en su mundo. El portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, ha declarado que para saber la verdd o la autenticidad de lo que llaman “la filtración” de la carta, que considera un “escándalo”, “Pako” o “Makario” necesitan que sus testimonios encuentren gente capaz de ir a las cárcecles a preguntar “qué piensa el colectivo”.

Lo que queda de Batasuna ya ha hecho saber que “la solución del conflicto” no depende de una tregua previa de ETA. Llama “revuelo de los partidos” la reacción general producida por la “filtración” de la carta, a la que sigue calificando de “supuesta”. Gara, sucesora del antiguo órgano de ETA, Egin, dice que “la filtración” presenta algunas peculiaridades respecto a otras anteriores, porque, primero, ha visto la luz en Diario de Noticias, de Navara, y no, como suele ocurrir, en medios de Madrid. Y, por otra parte, se extraña de que “la supuesta carta”, fechada en agosto, se publique en vísperas de la presentación de la “propuesta renovada” de Batasuna. Efectivamente, la propuesta de “solución del conflicto” ofrecida por Batasuna no exige una tregua previa de ETA, con lo cual remite a situaciones similares a las que condujeron a los pactos de Lizarra.

De todos modos, a “Pakito” y compañía se les ha agotado la paciencia de la situación carcelaria. De ahí que digan en su “supuesto” comunicado que “si no se coge el toro por los cuernos de forma decidida y resuelta, vamos a introducirnos en una dinámica degenerativa que va a afectar a nuestro proyecto político como tal”. Tarde han caído en esta consideración, porque, como dicen en su carta, “ya son muchos los hilos que se han roto de la soga que sustenta la capacidad de iniciativa real de la organización”.

El Ministerio de la Provocación
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 5 Noviembre 2004

Zapatero ha ido colocando a amigos y conocidos al frente de los puestos clave en la gobernación del Estado. Lástima que entre sus amistades y conocimientos no abundara gente competente y, en algunos casos, simplemente decente. Pero en pocos casos esa mezcla genuinamente socialista de sectarismo y manipulación de la democracia, que se nota en el desprecio por la Oposición política y en la continua afrenta al pluralismo informativo, ha llegado a extremos tan peligrosos para el sistema, tan afrentosos para las libertades y, a la larga, tan peligrosos para el propio gobierno de Zetapé y sus amigos como el del Ministerio del Interior. Han pasado ya suficientes meses y demasiados escándalos como para que a José Antonio Alonso pueda concedérsele el convencional beneficio de la duda. De duda, nada: estamos ante una de esas buenas conciencias blindadas que caracterizan a la izquierda española, especialmente en el ámbito judicial. Y era necesario que la Oposición, o sea, el PP diera muestras de que no piensa pasarle ni una más.

La carrera de afrentas de Alonso empezó, naturalmente, en la SER, cuando al poco de ser nombrado acusó de “imprevisión política” al Gobierno del PP por la masacre del 11-M. Por lo que hemos ido sabiendo después, de lo único que no cabe acusar al PSOE es precisamente de imprevisión, porque parece que algunos lo tenían previsto casi todo, inmediatamente después de la masacre y puede que incluso antes. En todo caso es ya inocultable su empeño en impedir que se investigue de verdad el golpe electoral terrorista, político y mediático que llevó al poder a esa alianza de socialistas, comunistas y separatistas que, recordémoslo, no sólo sobrevivió sino que se blindó tras conocerse el pacto de Perpiñán entre los socios de ZP y la ETA. No es el momento de inquirir aunque probablemente sí el de empezar a preguntarse hasta qué punto la filtración al Gobierno Aznar del Pacto ERC-ETA formaba parte de esa estrategia cuyo epicentro fue el 11-M pero cuyo efecto requería una lenta preparación de la opinión pública y una manipulación fulminante en los dos días posteriores a la masacre.

Y en la SER, pieza clave en esa la manipulación política de la masacre y de su enmascaramiento posterior, ha seguido Alonso desarrollando una estrategia de provocación que, si continúa, llevará a la liquidación del Pacto Antiterrorista, decisión probablemente tomada ya por ZP pero cuya responsabilidad quieren que asuma el partido de Rajoy. Bien está, por tanto, que el PP la denuncie por escrito y ante la opinión pública. Porque la filtración, siempre a la SER, de grabaciones de etarras para insultar a El Mundo y al PP, con el fin exclusivo de intoxicar a la opinión pública acerca del mecanismo criminal del 11M, es la gota que ha colmado el vaso de lo informativa y políticamente imaginable y, desde luego, de lo democráticamente tolerable. Y el responsable de ese cúmulo de actuaciones delictivas o delictuosas, con las cárceles como sórdido locutorio de intoxicaciones, es ni más ni menos que el Ministro del Interior. Es decir, su Ministerio de la Provocación. Y si Alonso no cambia radicalmente de costumbres, cosa difícil con cierta edad y cierta ideología, la Oposición debe pedir su dimisión y no parar hasta conseguirla. La Izquierda sólo respeta lo que teme y es evidente que el PP tiene que hacerse temer para que se le empiece a respetar. A él como partido y a los diez millones de españoles que le apoyan.

Terroristas arrepentidos
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 5 Noviembre 2004

¿CUÁNTAS MUERTES nos hubiéramos ahorrado de haber llegado Pakito y los suyos a esta conclusión hace treinta años? ¿Cuánto dolor, sufrimiento, miedo, desgarros, nos hubiéramos evitado de haberse percatado estos etarras de lo evidente hace treinta años?

Un grupo de veteranos criminales de la organización terrorista ETA ha tenido que pasar unos años en la cárcel para darse cuenta de su barbarie, del disparate, de la locura que han promovido durante tantos años. Qué distinto hubiera sido todo si nada más llegar la democracia, por ejemplo, hubieran clausurado su estructura criminal. Cuántas viudas, huérfanos, familias destrozadas, tendrían hoy una vida normal.

El grupo terrorista ETA pasará a la posteridad por el dolor provocado, por la sangre derramada, por el miedo aventado y por haber llegado siempre tarde. Lo que dice Pakito ahora es lo que dijeron algunas de sus víctimas hace treinta años. Lo que sostienen ahora los Pakitos, los Makarios los Almorza, es lo que dijo la organización ETA P-M -a la que pertenecían- hace veinte años; lo que ha dicho el sentido común toda la vida. Pero ETA siempre ha llegado tarde a todas partes. Ahora también. Está muy bien que los criminales reconozcan su error, que reconozcan su derrota, que apuesten por la vía política y no por la muerte, pero lo hacen, como mínimo, con treinta años de retraso.

Bueno, más vale tarde que nunca. Pero ya puestos a reconocer errores, a lo mejor es el momento para que todos aquellos nacionalistas vascos que durante años nos han machacado por defender la vía policial, la vía política y la vía judicial como formas de acabar con la impunidad, reconocieran que esto se acaba gracias a que no se les ha hecho caso. No hace falta que se flagelen, solamente que digan que para acabar con ETA lo que está sirviendo es la contundencia policial, la eficacia judicial y la movilización ciudadana y no la defensa de la repugnante teoría del contexto, según la cual los asesinos estaban cargados de razón y las víctimas eran elementos del paisaje que merecían ser eliminados.

Los que han matado y dado orden de matar a cientos de personas no lograrán que sus víctimas resuciten a pesar de su autocrítica. Esto es lo terrible del asunto, lo irreversible de la muerte. El estado de opinión pública narcotizada por el miedo, del discurso nacionalista aprovechategui del terror, la cantidad de idiotas morales que han hecho su agosto en este clima de muerte y miedo, empiezan a tambalearse y más pronto que tarde verán ustedes como aumenta la flota de aquellos que dirán, muy serios, que ellos también lucharon contra ETA. Pero lo cierto es que este estado de estupidez colectiva se ha cimentado durante años no sólo por los crímenes de ETA, también por el discurso nacionalista, por la omnicomprensión de la Iglesia vasca, por el silencio, cuando no la simpatía, de tantos vascos dispuestos a estar más cerca de los criminales que de las víctimas.

El arrepentimiento de Pakito y los suyos es un síntoma de la fase terminal en la que está ETA, pero el final de la violencia que empezamos a atisbar ha sido posible gracias a que unos pocos no han tragado con las ruedas de molino del discurso de la muerte y el miedo, se han salido del rebaño y han luchado por lo obvio.

Referéndum
Cartas al Director ABC 5 Noviembre 2004

Juan José Ibarretxe se está riendo de nosotros. Cierto es que algunos políticos e incluso pseudopolíticos vascos llevan muchos años intentando hacerlo, pero hasta ahora no se les había permitido de esta manera. Pero ahora ha llegado la gran mofa; Ibarretxe presenta su plan de soberanía, comunica que piensa realizar una consulta popular que nada ni nadie impedirá y, lo más gracioso de todo, que ésta se hará sólo entre los «vascos y vascas». Es decir, que el resto de españoles (sí, señor Ibarretxe, porque usted y los suyos también son españoles, al menos hasta nueva orden) quedamos excluidos de participar en un referéndum de cuyos resultados se extraerá si el pueblo cree o no que el País Vasco debe separarse de España, convirtiéndose en una «nación asociada». Creo que si poco serio es presentar un plan como el de Ibarretxe, y que el Gobierno derogue una ley que penalizaba la convocatoria de este tipo de referendos, es además completamente antidemocrático que en esta consulta, que ahora parece que es legal, no voten 38 de los 40 millones de españoles censados por el mero hecho de no ser vascos; como si a los de Madrid o a los de Fuerteventura no les afectara que su patria se descomponga, se resquebraje y que cada uno haga lo que le dé la gana, proclamándose demócrata en el Parlamento y actuando como totalitarista separatista en cuanto el Gobierno central abre la mano.     Jaime López-Dóriga.     Madrid.

POR PEDIR LA OFICIALIDAD DEL ÁRABE Y EL BEREBER
Ceuta y Melilla critican la "falta de respeto" y "deleznable intromisión" de los nacionalistas
El presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, dijo este jueves que la proposición no de ley de los partidos nacionalistas para pedir la oficialidad del árabe y el tamazight en Ceuta y Melilla es "una falta de respeto y una intromisión" en ciudades donde no tienen ninguna representación. En el mismo sentido se ha pronunciado el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, que ha calificado de “deleznable intromisión” la iniciativa de los nacionalistas, que ha abierto una polémica que no existía al hacer suya la reivindicación los partidos musulmanes.
EFE Libertad Digital 5 Noviembre 2004

En rueda de prensa, el presidente ceutí leyó a una declaración institucional del Gobierno de Ceuta para responder a la proposición presentada este miércoles por las formaciones nacionalistas en el Congreso PNV, CIU, ERC, EA, CHA, BNG y Nafarroa-Bai. En la proposición no de ley se pide la introducción de la enseñanza de las lenguas árabe y tamazight (dialecto norteafricano que hablan más de veinte millones de personas y que es la lengua materna de la mitad de la población melillense) en las escuelas de enseñanza primaria y en los institutos de enseñanza media.

Vivas dijo que el castellano "es la lengua oficial del Estado" y que esta propuesta "carece de cualquier tipo de fundamento ya que los musulmanes de Ceuta y Melilla tienen la nacionalidad española y están sujetos a un deber constitucional". Añadió que la promoción y el uso del castellano "es el mejor vehículo para favorecer la igualdad, eliminar la marginalidad y consolidar la integración y convivencia pacífica", por lo que consideró la propuesta de los nacionalistas como "una falta de respeto y una intromisión en la capacidad de las Asambleas de Ceuta y Melilla, a las que corresponde esta iniciativa".

El presidente de Ceuta afirmó que está sorprendido "por el fondo y las formas porque estos partidos que se catalogan como nacionalistas han sido poco respetuosos con las instituciones representativas de los ciudadanos de ambas autonomías". El presidente ceutí consideró que esta iniciativa "me parece mal porque aquí no estamos hablando de una lengua española, sino del árabe", a pesar de lo cual resaltó que el asunto de la cooficialidad del árabe "no está vetado" en la comisión por la Autonomía abierta por el Ejecutivo de Ceuta. Vivas añadió que la proposición de los nacionalistas es "una irresponsabilidad" y puede servir para "desestabilizar el marco constitucional de España".

Una "deleznable intromisión"
Por su parte, el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, criticó también la "deleznable intromisión" y la "falta de respeto" de los partidos nacionalistas. Imbroda ha hecho pública una declaración institucional en la que se recuerda que el artículo 3 de la Constitución dice que "el castellano es la lengua oficial del Estado" y que también son oficiales "las demás lenguas españolas en las respectivas comunidades autónomas".

"Carece de cualquier fundamento la pretensión de que puedan ser consideradas como lenguas españolas el árabe -idioma de Arabia extendido entre los musulmanes-, y el tamazight -idioma de los bereberes-", y resulta "cuando menos paradójico que una lengua como el tamazight, hablada por todos los bereberes del norte del Magreb, de donde es autóctono, no sea reconocida como lengua oficial en Marruecos, e inclusive olvidada oficialmente, y se nos quiera imponer a dos ciudades españolas la cooficialidad", señala la declaración institucional.

El presidente melillense rechaza "cualquier intento de subestimar una de las mas esenciales señas de identidad de Ceuta y Melilla, situando la lengua que desde hace muchos siglos viene hablándose en estas ciudades en un plano de igualdad con otros idiomas, que además de no ser españoles, son totalmente desconocidos por una mayoría significativa de sus habitantes".

La declaración concluye señalando que "dentro de la línea rupturista constitucional" que defienden los partidos nacionalistas autores de la proposición, constituye "una deleznable intromisión en los asuntos competenciales de las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, y una antidemocrática falta de respeto a los órganos de gobierno de dichas Ciudades Autónomas". En la declaración, el presidente de Melilla se pregunta "por qué no se declaran como cooficiales las lenguas árabe y tamazight en Cataluña o en el País Vasco, donde es seguro hay muchos más conocedores de las mismas que en nuestras ciudades" y "por qué entonces esa persecución al castellano por los partidos firmantes en Cataluña y el País Vasco".

Recortes de Prensa   Página Inicial