AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 6 Noviembre 2004
Sainete lingüístico
Editorial La Razón 6 Noviembre 2004

ANDAR EN LENGUAS
Editorial ABC 6 Noviembre 2004

Maragall, el desafío permanente
Editorial Heraldo de Aragón 6 Noviembre 2004

ZP, aprendiz de brujo
EDITORIAL Libertad Digital 6 Noviembre 2004

De topo en topo
Cristina Losada Libertad Digital 6 Noviembre 2004

EL VIRUS QUE NO CESA
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 6 Noviembre 2004

Quiero ser americano
Serafín Fanjul Libertad Digital 6 Noviembre 2004

Y ahora, a mamarla (unos más que otros)
Julián Lago La Razón 6 Noviembre 2004

No hay peor ciego que el que no quiere ver
Iñaki Zaragüeta La Razón 6 Noviembre 2004

MÁS DE LO MISMO
Jaime CAMPMANY ABC 6 Noviembre 2004

¿Esto es llevarse bien
Ignacio Villa Libertad Digital 6 Noviembre 2004

La polémica del idioma
Editorial El Ideal Gallego 6 Noviembre 2004

El guardián de mi hermano
TONIA ETXARRI El Correo  6 Noviembre 2004

Federalismo asimétrico
Cartas al Director ABC 6 Noviembre 2004

Uno de los secuestradores de Ortega Lara festejó en prisión el 11-M con un colaborador de Lamari
Libertad Digital  6 Noviembre 2004

Las víctimas reciben los 200.000 euros de la cuestación de Cope y LA RAZÓN
Redacción La Razón 6 Noviembre 2004

Vázquez dice que si hay una lengua que está sufriendo acoso es precisamente el español
Europa Press La Razón  6 Noviembre 2004

Maragall hizo coincidir las traducciones de forma premeditada
ABC 6 Noviembre 2004
 

Sainete lingüístico
Editorial La Razón 6 Noviembre 2004

La acumulación de episodios pintorescos alrededor del uso de las lenguas en España ha degradado el antiguo debate lingüístico a la categoría de sainete. Es éste otro de los asuntos que, como guadianas, vuelven a la actualidad una y otra vez, en eternos capítulos que viven en el permanente limbo de la Transición.

En pocos días se ha pasado por discutir si, al hablar castellano, La Coruña debe llamarse La Coruña (lo que parece una perogrullada); si debe ser cooficial el árabe y el tamazight en Ceuta y Melilla (peregrina idea que nace de los nacionalistas lejanos a Ceuta y Melilla); si los tribunales deben impedir que se traduzca al valenciano la Constitución Europea (como si no hubiera un Estatuto valenciano que consagrara esa lengua); y, en general, se ha puesto en valor cualquier iniciativa que minusvalore el castellano que es la lengua común de los españoles.
Tomadas las iniciativas por separado no componen más que una astracanada. Pero no hay gesto en este Estado de las Autonomías que no esconda una batalla política. En este caso, es sencilla: denostar lo común entre los españoles para dar la imagen de que España no es más que un puzzle de piezas sin vocación de encajar.

No es casualidad que las ofensivas lingüísticas aprovechen la llegada de un Gobierno aparentemente contemporizador, hasta la fecha, con las más peregrinas pretensiones de los más dispares colectivos. Pero este Gobierno tendrá que plantarse algún día, porque si, hasta ahora, las anécdotas superaban a las categorías, es en este momento cuando los propios socialistas en su rama catalana están dispuestos a llevar a los Tribunales a su propio líder nacional por «vulnerar la unidad del idioma catalán».

Tiene mucha razón otro socialista, pero de la rama sensata, el gallego Francisco Vázquez, cuando dice que la verdadera lengua oprimida hoy en España es el castellamo. Porque es un vínculo que une a los españoles, y eso parece disgustar a muchos aspirantes al neofeudalismo o, cuando menos, envidiosos de la Nación.

ANDAR EN LENGUAS
Editorial ABC 6 Noviembre 2004

EL presidente del Gobierno tiene que reconocer que no está manejando con acierto su sensibilidad hacia la España autonómica en lo que se refiere a las lenguas cooficiales. Su empeño en acreditarse como paladín de la pluralidad lingüística española ante la Unión Europea sólo le está produciendo sonoros patinazos y quebraderos de cabeza. Primero quiso que el Tratado constitucional de la UE reconociera expresamente como lenguas oficiales al catalán, el gallego y el euskera. Levantó expectativas que no estaban en su mano satisfacer y se encontró con la indiferencia de la mayoría de los Gobiernos europeos y la oposición de algunos, como Francia, que no quiere dar motivo para que se avive en su territorio un conflicto con el bretón o el corso. Además, se le recordó que en la UE sólo se admiten los idiomas oficiales de cada Estado, que en España es el castellano, según el artículo 3.1 de la Constitución.

Sin haber aprendido esa lección, Zapatero ha vuelto a agitar el avispero lingüístico otra vez con motivo del Tratado constitucional de la UE. Ahora es Maragall el que ha amagado con acciones judiciales por el hecho de que el presidente del Gobierno entregara en Bruselas dos ejemplares del Tratado, correspondientes a las Comunidades catalana y valenciana, con la misma traducción. Parece que el presidente de la Generalitat se ha echado atrás con la demanda; pero tarde, porque para entonces el resto de los miembros del tripartito tacharon de «cobarde» a Zapatero. Nuevo embrollo para Maragall.

La polémica no es filológica, sino política y demuestra la falta de prudencia de Zapatero al dedicarse a la exportación de «sensibilidades» autonómicas que no son, en absoluto, pacíficas y que están fuera de lugar, porque el idioma que representa e identifica a todos los españoles en Bruselas, y en todo el mundo, es el castellano. A Zapatero le habría bastado con ajustarse a la Constitución antes que a los pruritos lingüísticos de algunos ejecutivos autonómicos y así habría evitado el efecto contrario al que buscaba. No es nuevo que el jefe del Ejecutivo provoque más problemas que soluciones en la denominada «tensión territorial», reiteradamente imputada a Aznar. Ha vuelto a hacerlo con esta política de diseño que aplica a las relaciones de su Gobierno con determinadas autonomías, condenada al fracaso por su falta de realismo acerca de la intransigencia con que determinados grupos nacionalistas y socialistas defienden sus «hechos diferenciales» frente a los demás. Es urgente que Zapatero mejore su percepción de España antes de empezar los debates sobre el modelo de Estado y que abandone su propensión a enredarse en asuntos estériles y a dar que hablar, es decir, a andar en lenguas.

Maragall, el desafío permanente
Editorial Heraldo de Aragón 6 Noviembre 2004

EL GOBIERNO tripartito que preside Pasqual Maragall, y que integra a ERC y a IC-Los Verdes de Cataluña rebajó ayer un grado la tensión desatada a raíz del envío a Bruselas, desde el Gobierno central, de dos textos de la traducción de la Carta Europea. Uno se ha remitido desde Cataluña y otro desde Valencia, pero Maragall y sus socios aducen que se trata de la misma versión y lo califican de "ataque a la unidad de la lengua catalana".

La tensión llegó a tal extremo que la delegada de la Generalitat en Bruselas afirmó que la acción del Gobierno español "pone al país en una situación ridícula ante la Unión" y Maragall amenazó con ir a los tribunales. A última hora de ayer, el presidente catalán respondió a la petición de Zapatero de que reflexionara y anunció que "aparca" el recurso a la Justicia aunque subrayó que agotará todas las vías para llegar a un acuerdo sobre un contencioso que engrosa la lista de desencuentros entre la Generalitat y el Gobierno socialista.

La pretensión, abortada por Zapatero, de tener una selección nacional de hockey, y el intento de introducir el derecho a la autodeterminación en el nuevo Estatut -al que, por cierto, no hace ascos el "popular" Piqué- son algunos de los más sonados. Zapatero tendrá que dejar claro a Maragall que no puede seguir en esa dinámica de tensión permanente.

La cuestión lingüística, en todo caso, va a dar más sinsabores al presidente. La Comisión del CGPJ se ha manifestado contra la modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Se trataba de imponer por ley el conocimiento del catalán obligatoriamente, y no sólo, según está establecido, como mérito para ejercer de juez en Cataluña.

Que la cuestión lingüística, candente en la transición, resucite treinta años después, no es buen síntoma. El conato de "guerra" debe reconducirse con inteligencia y claridad de criterio.

ZP, aprendiz de brujo
EDITORIAL Libertad Digital 6 Noviembre 2004

A Pasqual Maragall no le ha quedado más remedio que rectificar después de protagonizar un insólito episodio que bien podría pasar a la próxima antología del despropósito El complicado juego de equilibrios que mantiene al Gobierno Zapatero a flote dio ayer muestra, por enésima vez, de su fragilidad intrínseca. La anómala situación del PSOE catalán, un partido que, al menos nominalmente, es constitucionalista y españolista pero que gobierna junto a una coalición tan variopinta como deseosa de acabar con la España Constitucional sólo podía terminar ocasionando este tipo de espectáculos a medio camino entre el ridículo y el sainete político.

La excusa, esta vez, ha sido la controversia entre las lenguas catalana y valenciana, españolas ambas y que están perfectamente reconocidas y amparadas en nuestro texto constitucional y en los respectivos Estatutos Autonómicos de las regiones donde son cooficiales con el castellano. El presidente del Gobierno, con motivo de una visita a Bruselas, ha decidido presentar cuatro versiones españolas del Tratado Constitucional Europeo traducidas al catalán, al vasco, al gallego y al valenciano. El objeto es que la Unión acepte tal ofrecimiento y se aperciba de la riqueza lingüística y cultural de nuestro país, que es mucha y que, por lo que parece, para muchos sólo sirve de coartada para generar innecesarios conflictos.

La similitud que existe entre valenciano y catalán es algo imposible de ocultar, sin embargo, y aunque a cierta clase política catalana le pese en lo más hondo, la lengua valenciana existe como tal. Por dos sencillas razones, la primera –y más importante- porque tiene hablantes que se comunican en ella cada día, y la segunda, porque el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana señala expresamente que la lengua oficial en el antiguo Reino de Valencia y hoy Comunidad Autónoma es, junto al castellano, el valenciano. A partir de aquí el debate puede continuar en lo filológico pero no en lo político. Si en España el valenciano es una lengua, una parte irrenunciable del acervo cultural de nuestra Nación, lo natural es que el Gobierno lo transmita así a la instancia europea que considere adecuada.

La vocación de los nacionalistas catalanes no es, sin embargo, tan conciliadora. A Pasqual Maragall no le ha quedado más remedio que rectificar después de protagonizar un insólito episodio que bien podría pasar a la próxima antología del despropósito. El presidente de la Generalidad ha llegado a anunciar que demandaría al Gobierno central, presidido por un compañero de partido, por presentar la versión de la Constitución Europea en valenciano. Y todo por defender, en palabras del líder del PSC, “la inequívoca unidad de la lengua”. De la lengua catalana, se entiende. Tras una breve aclaración de Zapatero, Maragall se ha desdicho y ha dejado el asunto zanjado o, quizá, aparcado en espera de ocasión más propicia para saltar sobre la yugular del inquilino de la Moncloa.

El cruce de comunicados entre Barcelona y Bruselas ha hecho entrar en el juego a ERC, el tercer hombre de la política española desde que Maragall se hiciese fuerte, a trancas y barrancas, en el Palacio de la Generalidad y Zapatero se encontrase inesperadamente con el Gobierno de la Nación en marzo pasado. Los independentistas –primero por voca de Josep Bargalló, el sustituto de Carod en la Generalidad, y luego por la del segundo de Puigcercos en Madrid, Joan Tardá– han arremetido como energúmenos contra la iniciativa gubernamental de llevar a Bruselas los ejemplares de la Constitución en las distintas lenguas de España. Bargalló ha motejado a su presidente en el Gobierno autonómico de cobarde y Tardá, más habituado a los lances parlamentarios, se ha decantado por un estilo más alcaponesco asegurando que el Gobierno estaba jugando con fuego, y quien juega con fuego se quema. Si en un asunto de puro trámite, de detalle y estricto cumplimiento de la legalidad vigente, se utilizan palabras tan gruesas, aparecen y se afilan las navajas separatistas, sólo cabe preguntarse a dónde pueden llegar las cosas el día que se ventile un asunto de envergadura.

Se diría que el aprendiz de brujo cuyo lema responde a las iniciales de ZP sigue empeñado en devenir un gran estadista aplicando la que nos quiere vender como una fórmula magistral fantástica y en el mejor de los casos no es sino mero placebo: aplicar una sonrisa y enormes dosis de un impreciso talante para resolver los males de la patria. Para mantener la sonrisa, cuando se agoten los poderes del maquillador, cabe todavía la intervención del cirujano, pero este no puede hacer de la mueca un principio activo. En cuanto al talante, consiste fundamentalmente en poner en marcha desde el Ejecutivo iniciativas que tienen más de publicitarias que de gobierno –y que en muchos casos no pasan de anuncios seguidos, por fortuna, de su rectificación– y en atender las presiones de sus aliados, sean estos naciones vecinas, partidos separatistas, grupos de presión mediática, grupos mediáticos de presión e incluso parcelas de su propio partido que reclaman su ración de bálsamo irregular para los delitos cometidos años ha desde el poder. Entre que acoge, se entera y cede a estas presiones, el talante, que pudo empezar siendo bueno, a día de hoy, en muchos casos más o menos graves, resulta contradictorio. Si sigue empeñado en avanzar hacia estadios superiores del equilibrio insostenible, acabará siendo catastrófico.

El regreso de La Coruña
De topo en topo
Cristina Losada Libertad Digital 6 Noviembre 2004

Porque no reconocen que la lengua es de los hablantes y que son éstos los que tienen derechos, y no la lengua Si yo escribiera en gallego para algún papel que siguiera la norma normativa y dicen que normalizadora, podría, e incluso me gustaría hacer, el siguiente viaje por los topónimos: Salir un día con ánimo de ir a Xixón y atraída por la proximidad del País Basco, acercarme a los montes Pireneos, tras alguna parada y fonda en A Rioxa. De allí, total es un paso, llegarme hasta Bordeos, probar sin rodeos sus caldos y para refrescarme a orillas de un lago, subir hasta Xenebra o Losana, que no sé cuál prefiero. Me acordaría entonces de un amigo que tengo en Alemaña, antes en Bon, luego en Múnic y, despreciando Salsburgo, enfilaría hacia allí.

Enfadarse con el amigo es cosa rápida, pero en lugar de irme a pudrir el encono a Bruxelas o a A Haia, algo tristonas, me subiría a un tren con destino a Moscova, que es mejor sitio para ahogar penas. De allí, burla burlando, llegaría al extremo oriental y caería por la fuerza de la gravedad en Xapón, donde sería indispensable la visita a Quioto. De Iocoama salen barcos, gracias a Dios, y en su puerto me embarcaría en dirección contraria, que es lo suyo, y lo mío. Tras haber hecho caso omiso de los atractivos distantes de Caxemira y después de rozar el Iemen, me resolvería por visitar dos ciudades santas: A Meca y Xerusalén.

De allí, excursión a Exipto, sin perderme las pirámides de Xizé, y ya puestos en África, ¿quién se le resiste? Atraída por los relatos de las nieves del Kilimanxaro y de las aguas del Tangañica, me iría continente abajo y no pararía hasta Cidade do Cabo, mejor llamada Capetón por la marinería gallega. Haría una incursión en Xohannesburgo y tendría que tomar una difícil decisión. Muy, muy al norte, me esperarían Marraquex, Casabranca y Tánxer, pero al otro lado del Atlántico estarían Bos Aires, A Paz y A Habana. ¿Qué hacer?

Cruzaría el charco y tras recorrer el sur, pondría rumbo al norte, a los Estados Unidos, para más. No me perdería Xeorxia ni Virxinia y recalaría en Nova Orleáns y Os Ánxeles. Dudaría entre irme a Arcansas o Alasca, pero finalmente optaría por Nova Iorque. Y de allí, a regresar, que ya se acabó la guita. Madrid, inevitable; un paseíto por Conca para ver si siguen colgadas las casas y, convencida por amigos forofos, partido del Xetafe antes de volver a casa por las anchas tierras de Castela.

Así sería la cosa si escribiera y hablara en gallego. Podría traducir esos topónimos y los que hicieran falta. Y no hay nada que objetar. Puede que algunas decisiones de los "normalizadores" –creadores, al fin, del gallego oficial– resulten inescrutables, pero el criterio esencial está claro: siempre es preferible la variante que esté más alejada del castellano. Si no existe, se inventa. Vale. Ahora bien, si escribo y hablo en castellano, ¿por qué se me prohíbe traducir los topónimos gallegos? Dos, La Coruña y Orense, están vetados por una decisión tomada en 1997 por la gran mayoría del Congreso, cuyas causas y efectos analizó Andrés Freire en este artículo en La Ilustración Liberal.

Tiene su ironía que quienes más apelan ahora a la ley para enviar a "La Coruña" al país de nunca jamás sean los mismos que tan poco respetan otras normas legales, como la cooficialidad de las dos lenguas. En cuanto pueden, destierran al español de su terra mítica. Porque no reconocen el derecho del hablante a usar el idioma de su preferencia. Porque no reconocen que la lengua es de los hablantes y que son éstos los que tienen derechos, y no la lengua. Porque la lengua es, para ellos, ante todo, un instrumento político. Lo peor de las batallas contra el español que libran los nacionalistas de todos los partidos es que hay unos perjudicados: las personas, cuyas oportunidades, en lugar de ampliarse, menguan.

EL VIRUS QUE NO CESA
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 6 Noviembre 2004

EN los últimos días ha arreciado la ofensiva de los nacionalistas vascos, gallegos, catalanes y aragoneses contra España. A veces todos juntos, a veces por separado. En muchas ocasiones con los socialistas. Por ejemplo, desde algunos sectores del PSC se ha expresado la aspiración a introducir en el nuevo Estatuto catalán el derecho a la autodeterminación. A pesar de que la reacción que produjeron estas declaraciones fue más bien tibia (el PP tiene una piel de elefante), Montilla consideró necesario desautorizarlas. A buen seguro por intempestivas. Pero ahí están. «Ese» es el socialismo catalán o una parte de él, al menos. Y, ¿cómo podría ser de otra manera? ¿Acaso el derecho a la autodeterminación no está implícito en las concepciones que tiene Maragall sobre la «nación» catalana?

También desde el Partido Socialista -vasco en este caso- proponen un nuevo Estatuto cuyo contenido no se atreven a explicar quizá porque lo único que tienen claro es que quieren acercarse al PNV tanto como alejarse del PP. Es decir, los socialistas vascos siguen empeñados en colmar las aspiraciones del PNV sin enterarse de que lo único que le calmará a los Ibarretxe es la independencia. Por lo mismo propugnan la necesidad de reformular el Pacto Antiterrorista. A Eguiguren, siempre en la vanguardia de las concesiones a la comunidad euskaldún, le sobra el folio primero del Pacto en el que se establece un corte sanitario con partidos que como el PNV y EA se sienten solidarios de todos los independentistas, al margen del terrorismo.

¿Queda del Pacto Antiterrorista algo más que la carcasa de las reuniones de los dos partidos?

EN esta última ofensiva de los nacionalistas ha vuelto a ser agredida la lengua española. Y con ella la Razón misma. Los representantes parlamentarios de los nacionalismos periféricos, y de esa excrecencia esperpéntica que es la Chunta de Aragón, pretenden que sea reconocido como lengua en Ceuta y Melilla, junto al castellano, el bereber. Los que hacen años criticaban la escasa sensibilidad del «centro» o del «poder central» ante los hechos regionales se convierten ahora en interventores de la realidad ceutí y melillense. El totalitarismo federalista y antiespañol no quiere dejar nada a salvo. Desprecian a los habitantes de Ceuta y Melilla. Desean abrir una grieta por la que se cuele el islamismo. Huelen la sangre, la confrontación. Que España salte, que se rompa la unidad de tal modo que jamás vuelva a recomponerse.

Como dijo Baroja hace un siglo ante el espectáculo del nacionalismo catalán de entonces: nos odian, es odio lo que les alimenta.

Y sigue de forma machacona la propuesta de competiciones entre las federaciones deportivas regionales y la selección «nacional» que, según Maragall, no podría llamarse España. Porque, según él, esta es una especie de franquicia, no Nación, ni Estado unitario, tan sólo una marca para lo que les convenga a los social/nacionalistas. Y ¡cómo le correría por el cuerpo la alegría a Maragall, quizá en forma de sudor frío, quizá como una enorme y muy gratificante descarga sexual, posiblemente como el placer que embarga a un místico en pleno arrebato! ¡Ganar a España... nación contra nación, pueblo contra pueblo! ¿Y Rosa Regás en la dirección de la Biblioteca Nacional? ¿Y el mercado español al servicio de Cataluña?

Es la última ofensiva por ahora de esos movimientos antiespañoles cargados de odio, producto del resentimiento. Y el innombrable de Fraga reivindicando «A Coruña».

Como dijo Vidal-Quadras, el nacionalismo es un virus.

Río Cabe
Quiero ser americano
Serafín Fanjul Libertad Digital 6 Noviembre 2004

Porque, digámoslo con claridad bien triste, la nuestra es una de las sociedades más medrosas, acomodaticias e inhibidas del planeta Nunca me cayeron bien. No pregunten las razones porque son las mismas –fundadas o arbitrarias– de cualquier español de mi generación y circunstancias, argumentos, contraargumentos y requetecontraargumentos bien sabidos cuya repetición aquí huelga. Pero llegó el 11 de setiembre de 2001 y fui uno de tantos que se pasaron un día entero mirando el televisor, contemplando el horror y el sufrimiento primero, la determinación y la firmeza después; y el patriotismo sereno y digno de una nación que demostraba saber quién es y cuál su sentido de responsabilidad en un trance gravísimo como aquel.

Se ganaron mi respeto y –por qué no decirlo– mi admiración y apoyo en la lucha que de inmediato emprendieron contra el fanatismo teocrático islámico, una lucha que también es nuestra si queremos sobrevivir como civilización organizada y con personalidad propia.

Y una pugna en la que demasiadas veces percibimos con nitidez que sólo contamos con ellos para defendernos, porque ni nuestra propia sociedad ni nuestros recursos –exiguos pero no desdeñables– están por la labor de plantar cara al terrorismo islámico en su versión cruda, o al islamismo moderado en la suave, rara avis cuya naturaleza real todavía no conozco. Bien es cierto que escribo desde el país en el que una mayoría de ciudadanos (no todos) imploró perdón a sus asesinos y proclamó su rendición incondicional votando a quien prometía salir de najas de Irak para que los terroristas se apiadasen de nosotros. Pero esto no lo inventaron Rodríguez y Rubalcaba, ellos sólo fueron sus beneficiarios.

Cuando los autores intelectuales –se dice que los servicios secretos marroquíes, al parecer con fundamento– decidieron golpearnos, sabían muy bien a quién lo hacían: un país sin más seña de identidad colectiva que las copas del fin de semana, que relega la bandera nacional a los estadios de fútbol y "desprecia cuanto ignora", que decía Machado, también de su pasado. Porque, digámoslo con claridad bien triste, la nuestra es una de las sociedades más medrosas, acomodaticias e inhibidas del planeta. No hablo de valor individual, que hay de todo, como en cualquier parte, sino de la decisión general de la comunidad española de defenderse. Y una sociedad que renuncia a la defensa se está condenando a muerte, cantos ecologistas a las ballenas aparte. Adiós a Manolita Malasaña, a María Pita y Agustina, damos de mano a Eloy Gonzalo, Guzmán el Bueno y Moscardó. Muchos españoles actuales –si saben de su existencia y no los reducen al nombre de una calle– se burlan y escupen sobre la memoria de semejantes –para ellos– infelices. Nada de sacrificios y abnegaciones y menos aún de riesgos. Los arquetipos del momento son analfabetos y oligofrénicos con mando en oficinas oficiales o cadenas de televisión, golfas (no sólo de cama) y sus chulos fronterizos, grandes especialistas en ignorancia enciclopédica y universal. Comer tres veces al día y poseer un coche ha arrasado con la dignidad de los españoles. Si vivieran Quevedo, Valle Inclán o Cervantes andarían por el Rastro vendiendo sus escritos (a mano) a compradores caritativos por falta de editores.

Así pues, mientras el consulado me concede la nacionalidad que no he pedido, no más me queda felicitar a los estadounidenses que han decidido defenderse votando y decirles, parafraseando a progres sin muchas luces que lo salmodian de Irak: "América resiste, América existe". Aunque ahí la palabra América sea un abuso semántico. Pero nos entendemos.

Y ahora, a mamarla (unos más que otros)
Julián Lago La Razón 6 Noviembre 2004

Había que haber visto a Bono, pobre, cómo la noche electoral USA pasaba la mano por el lomo al tigre, vg. al embajador Agyros, y cómo estaban de noqueados Moratinos, y López Garrido, y Llamazares, y todos los de «generación @ punto com», y hasta los gabiluchos de la SER con el triunfo/bofetada del fascistón Bush. Así que al ministro de Defensa, el que dijo aquello de que España no estaba para arrodillarse ante nadie, sólo le faltaba hacer de moqueta del embajador de EE UU en Madrid.

Bueno, pues eso, que como si nada, que hay gestos de hostilidad que la administración Bush no olvida así como así, sin ir más lejos las desafortunadas declaraciones del JEMAD, general Félix Sanz Roldán, quien sostenía que España daba más a USA que USA a España, lo cual es todo un despropósito en boca de un militar. Es decir, que los denostados neocon, que tan buenas migas hicieron con Aznar, van a seguir haciéndonos pagar las facturas del antiyanquismo pueril de Zapatero, el cual cree todavía en lo de los Países No Alineados, tipo Conferencia de La Habana, o Conferencia de Jartum, por citar dos referencias tan progres como extemporáneas.

De momento, Washington nos ha dado con la puerta en la narices con tres «noes» bien sonados: a) «no» a la ubicación en Rota del Cuartel General de la VI Flota, b) «no» a la construcción en los astilleros de Izar de fragatas para el Gobierno de Israel y c) «no», lo último de momento, al Seminario sobre el Gran Medio Oriente a celebrar en Madrid y que, casualmente, se celebrará en Marruecos, para que vayamos enterándonos. De manera que, como sigamos haciendo el gili, terminaremos comiéndonos todas nuestras naranjas, un suponer, a las que, seguro, las autoridades sanitarias USA las encontrará no sabemos qué bichito fatal para la salud, ya verán, ya verán.

Pero a lo que íbamos, y es que al ministro de Defensa estaba que no le entraba un piñón por ya saben, a medida que las noticias confirmaban que Bush arrasaba frente a Kerry. ¿Qué quieren entonces que nosotros les digamos? ¿Que Bush es el más inteligente de los césares posibles? Pues no. ¿Que el pueblo estadounidense es tan burro como para renovar el mandato a un analfabeto funcional? Pues tampoco.

O lo que es lo mismo, que al final los ciudadanos USA han considerado más arriesgado «la incertidumbre Kerry» que «el factor antiBush», lo cual no ponderaron los aúspices monclovitas que no dan una a derechas, ni a izquierdas, lo que es peor. Porque, pese a que Kerry hubiera ganado, hipótesis oficial sociata, lo que no perdonará el pueblo estadounidense es la deslealtad hacia USA (en lo referente a lo de Iraq) no de ZP sino de los españoles, en cuyo trasero nos han propinado las primeras patadas, y esto no ha hecho más que empezar, salvo que a partir de ahora para compensar nos apresuremos a mamársela a Bush, unos más que otros, claro, como a Clinton la becaria aquella famosa, pero en sentido figurado, suponemos.

No hay peor ciego que el que no quiere ver
Iñaki Zaragüeta La Razón 6 Noviembre 2004

El conflicto que está organizando el Gobierno catalán sobre el asunto de la lengua, sólo puedo comprenderlo desde la perspectiva de sueños de grandeza. De lo contrario, hace tiempo que hubieran desistido de poner el alma en semejante cuestión. Pasqual Maragall y Josep Lluis Carod Rovira, a los que se ha sumado con entusiasmo el perdedor Artur Mas, de CiU, están obligados a reflexionar y abandonar su empecinamiento.

En primer lugar, por referirme a tres motivos, porque han de dedicar todo su esfuerzo a defender los intereses de su sociedad sin inmiscuirse en los de otras, en este caso la nuestra. El hecho de hacer lo que quieran, no les garantiza en modo alguno realizar sus sueños ni siquiera estar en posesión de la verdad. Por esa misma causa, se encuentran con la firmeza del presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, y de la casi totalidad de nuestro pueblo.

Por otra parte, instituciones como un Gobierno autonómico o su Generalitat son las primeras obligadas a someterse a la legalidad. Y en este caso, la Constitución y los Estatutos consagran al catalán y al valenciano como las lenguas oficiales de las respectivas autonomías, como así lo ha dejado patente en esta ocasión el presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Y finalmente, si tanto les va en el empeño de unificar las lenguas, que renuncien a la denominación norteña, catalán, y le llamen valenciano, con el correspondiente cambio en su Estatuto. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

MÁS DE LO MISMO
Por Jaime CAMPMANY ABC 6 Noviembre 2004

ESCRIBEN nuestros dos ex presidentes, cada cual con su copla, acerca del resultado de las elecciones americanas. A José María Aznar, el triunfo de Bush no le ha cogido de sorpresa y se lee en sus letras la creencia, o más bien la seguridad, de que ese triunfo traiga una mala nueva para el terrorismo, para todos los terrorismos. Aznar escribe su artículo en el «Wall Street Journal» y ha sido reproducido en estas páginas de ABC. Felipe González escribe, ¿cómo no?, en «El País», o sea, que predica en su parroquia.

Ya desde el título, el lector puede entender por dónde van los bueyes. Aznar titula su comentario «El triunfo de la esperanza», y subraya que los americanos han votado por una política basada en principios. Felipe González (antes, el periodista escribía «Felipe», y ya estaba claro; ahora hay que añadirle el «González») titula su artículo con una pregunta: «¿Y ahora?», con lo cual confiesa desde el principio su desconcierto. Según la tesis del escritor, «ahora» hay que esperar a ver qué quiere y qué hace Bush, y expone sus temores a que quiera y haga «más de lo mismo». Si por González fuera, Bush tendría que hacer todo lo contrario de aquello que le ha llevado a su gran triunfo, mayor que el de ningún otro presidente de Estados Unidos.

Conste que no estoy expresando un deseo sino analizando unas observaciones periodísticas. Queda muy claro que a González le gustaría un giro de noventa grados en la política americana, al mismo tiempo que propugna una acción de los que él llama «los de fuera» (Europa, Oriente Próximo, Oriente Medio, Rusia, China, Iberoamérica) para influir en ese sentido y convencer a Bush de que inicie el giro, es decir, que aproveche los millones de votos americanos para hacer todo lo contrario de lo que ha hecho hasta ahora, y que es eso que le decía, aconsejaba y esperaba la izquierda europea.

En cierto modo, el artículo de Felipe González es una queja inexpresada y silenciosa por el fracaso del ejército de periodistas que envió Polanco a USA al mando de Iñaqui Gabilondo, y que no logró hacer allí en las elecciones del 2-N lo que hizo aquí en las del 14-M. Aunque bien es verdad que los primeros rayos del sol del miércoles alumbraron a un Kerry presidente en las páginas devotas y entusiastas. Voluntad no faltó.

No sé si Bush habrá tenido tiempo y ganas de echarle un vistazo al artículo de González, y ni siquiera estoy seguro de que se lo hayan dejado, convenientemente traducido, encima de la mesa del despacho oval/oral. Lo más natural es que el artículo, con ser tan expresivo, le haya pasado inadvertido al recién elegido presidente USA. Pero yo sí que he tenido con mi ex presidente la atención de leer el suyo, y aún lo he leído dos veces, porque los conceptos aparecen tan oscuros como negros entre sartenes metidos en un túnel, y después de leerlo y releerlo me pregunto: ¡Toma nísperos!, ¿y por qué Felipe González, en vez de decirle a Bush que no nos dé «más de lo mismo», no le da idéntico consejo a Rodríguez Zapatero, que lo tiene más cerca? ¿Por qué no le dice que deje de hacer sansiroladas, cachupinadas y gilipolluás antiamericanas?

¿Esto es llevarse bien?
Ignacio Villa Libertad Digital 6 Noviembre 2004

Esto no ha hecho más que empezar. El enfrentamiento entre Rodríguez Zapatero y Pascual Maragall ha existido, aunque ahora intenten poner normalidad en esa relación. ¿Es normal amenazar con llevar a los Tribunales al presidente del Gobierno? Hasta ahora, que se sepa, en España no era la práctica habitual. Lo que ocurre es que, sí esa es la dinámica normal del Gobierno catalán, que Zapatero se prepare.

Las amenazas de Pascual Maragall a Zapatero nos dejan una realidad espeluznante. El presidente del Gobierno español se ha quedado sin excusas y sin argumentos y su dependencia del tripartito catalán ha pasado a ser esclavitud. Hemos comprobado que el Gobierno central no puede salirse ni una línea del guión previamente escrito desde Barcelona. No existía ninguna duda sobre la nula independencia de Zapatero a la hora de gobernar; pero ahora con todo lo ocurrido la historia canta por sí sola: Zapatero no gobierna, lo hace el tripartito catalán. Y eso es grave y peligroso. No nos podemos olvidar que en ese paquete de gobierno está Esquerra Republicana. Por lo tanto el objetivo prioritario de esa "entente" es romper con España, mientras no se diga lo contrario.

Pero, ojo, tiene que quedar una cosa clara: Todo lo que han montado lo han hecho ellos solitos. Y ahí esta la trascendencia de lo ocurrido. Nadie les ha llevado a ese enfrentamiento. La "pelotera" entre Zapatero y Maragall ha sido una historia entre ellos y aunque ahora intentan normalizar la situación, no hay que engañarse, las cosas no pueden volver a su sitio con un simple apaño de andar por casa. Y más, cuando los textos en catalán y en valenciano -de la Constitución europea- que se recogen en la página web del Palacio de La Moncloa tienen algunas diferencias.

Lo que es evidente es que después de este enfrentamiento cambia la relación entre Zapatero y Maragall. Detrás de esas "historias" de sonrisas, diálogo y talantes encontramos la dura realidad. Una realidad que incluso le puede llevar a los Tribunales. ¡Ahí es nada!

La polémica del idioma
Editorial El Ideal Gallego 6 Noviembre 2004

Uno de los mayores errores en el que puede incurrir un político es alejarse de la realidad, aislarse en su mundo teórico -donde quien no comparte su opinión es un enemigo- y alentar debates sobre cuestiones que a la mayoría de los ciudadanos no les interesan lo más mínimo. Así ocurre con las controversias suscitadas en los últimos días a costa del idioma; la cooficialidad del topónimo La Coruña-A Coruña, que no ha tenido ninguna repercusión en la calle y, en cambio, ha dado pie a que los políticos y ciertos “activistas” próximos a ellos se enzarcen en una discusión vacía de contenido. Menos mal que desde las altas instancias se ha puesto cordura recordando que el deseo de la mayoría debe prevalecer siempre, principio que trasladado a este caso supondrá dar vigencia a los dos nombres, ya que así lo acordó el grupo mayoritario en el Ayuntamiento, que disfruta de esa condición por voluntad de los votantes.

En Cataluña, la situación es un tanto diferente, ya que la disputa idiomática ha llegado incluso a reflejarse en amenazas propias de matones. “El que juega con fuego se quema; puede haber accidentes”, sentenció el portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso, en referencia a la traducción de la Constitución Europea que Zapatero entregó en Bruselas el jueves. Realmente fue Maragall quien levantó la veda al advertir que estaba dispuesto a llegar a los tribunales de justicia, postura que ahora ha moderado, admitiendo que está dispuesto a negociar. Pero lo peor es que entre tanta falsa polémica los ciudadanos ven como nadie se preocupa por resolver sus problemas.

El guardián de mi hermano
TONIA ETXARRI El Correo  6 Noviembre 2004

El lema del congreso del PP vasco, 'es la hora', tiene una carga electoral de capital importancia para su dirigente María San Gil que, tras el cambio de Gobierno en España y el abandono de los socialistas vascos del frente constitucionalista (PP-PSE) confiesa que no le queda más remedio que permanecer, en solitario, de vigía de la alternativa al nacionalismo. No es que crea que Patxi López no defiende los valores del consenso democrático. Se trata de que el PP ve a los socialistas con la guardia baja frente a la presión nacionalista.

Si los populares salieron de la reunión del Pacto Antiterrorista con una sensación agridulce fue porque confirmaron su sospecha de que al partido de Rubalcaba le interesa mantener ese acuerdo, por seguir el guión, pero con escaso entusiasmo. Eso dicen. Las reticencias venían ya de meses atrás, cuando los dirigentes del PSE empezaron a declarar que no tenía mucho sentido mantener el preámbulo del texto en el que se mencionaba el Pacto de Lizarra. Después de que desde el Gobierno vasco se le haya presionado a Zapatero para que firmara la defunción del acuerdo que permitió, a través de la Ley de Partidos, ilegalizar a Batasuna, la guinda vino de la mano de Eguiguren. Su diagnóstico sobre la actual situación de la lucha contra ETA, «vivimos del antiterrorismo de una época pasada», encendió todas las alarmas en el PP, en donde quieren adaptarse a los nuevos tiempos pero sin renunciar a los fundamentos de su lucha contra el terrorismo y la intolerancia.

María San Gil saldrá del congreso del PP reforzada como máxima dirigente y nombrando a sus tres vicepresidentes, Alfonso Alonso, Antonio Basagoiti y María José Usandizaga, como tarjeta de presentación de la renovación. Sin tutelas. Con agradecimiento a la labor de Mayor y de Iturgaiz durante estos años pero «con un proyecto político autónomo» (la expresión es de Leopoldo Barreda). Asume el PP vasco que han cambiado mucho las cosas desde que los electores le situaron como la segunda fuerza de la comunidad. Entonces gobernaba Aznar; ahora, Zapatero.

Dice que con el cambio de gobierno, de estilo y de talante, pueden empezar a pasar cosas de difícil explicación.

Que el Tribunal Constitucional haya admitido a trámite los recursos de amparo del presidente del Parlamento contra el auto del Supremo no es una sentencia; es sólo eso: un cauce para la protesta de quienes recurrieron, mientras no cumplían la orden de disolver el grupo de Batasuna en el Parlamento. Han cambiado tanto las tornas que en el PP se cree que la Fiscalía podría optar por archivar el caso de desobediencia institucional. ¿El Código Penal se para en las puertas del Parlamento? Para disipar dudas, Atutxa dice, a micrófono abierto y sin ánimo de presionar a los jueces, que lo mejor es archivar su caso. El PP se reafirma: es la hora de ejercer de guardián de su hermano. Sobre todo para no hacer el primo.

Federalismo asimétrico
Cartas al Director ABC 6 Noviembre 2004

El traslado a Barcelona de la sede de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones adquiere una nueva dimensión a raíz de las declaraciones del presidente del Gobierno reconociendo la existencia de naciones en las comunidades autónomas. En esta inaudita situación, una CMT radicada en Barcelona no constituye en modo alguno una deseable forma de descentralización institucional, sino una pura transferencia de soberanía del Estado hacia una comunidad nacional que recibe el privilegio de ejercer competencias directoras sobre otras comunidades autónomas, aquellas que no rechacen expresamente la alta dirección que se les impone.

Con la reciente entrega del control de Repsol a Cataluña el Gobierno deja en manos de Cataluña el control del gas, el petróleo y las comunicaciones de toda España. Una Cataluña que ya ha manifestado su soberanía derogando el Plan Hidrológico Nacional y legitimando su voluntad de arrojar el agua del Ebro al mar antes que ceder a sus vecinos el excedente. Si alguien creía que el federalismo asimétrico era una elevada construcción de la teoría política, ya puede comprobar que su chicha es tan solo mera y prosaica pillería al descuido.    Juan Carlos Antón Nárdiz.    Madrid.

UNA FOTO DE EL MUNDO PRUEBA LA RELACIÓN ETA-ISLAMISTAS
Uno de los secuestradores de Ortega Lara festejó en prisión el 11-M con un colaborador de Lamari
El Mundo aporta el primer testimonio gráfico que prueba la relación entre presos etarras e islamistas. En la imagen, tomada antes del 11-M en la cárcel gaditana de Puerto I, aparecen paseando juntos el etarra Jesús Uribecheverría Bolinaga, uno de los carceleros de Ortega Lara, el también etarra Iñaki Rekarte, el terrorista argelino y colaborador de Lamari, Mohamed Amine Akli, implicado en la célula que quería volar la Audiencia Nacional, y otro recluso no identificado. Como en la cárcel pontevedresa de A Lama, estos tres terroristas también festejaron el 11-M.
Libertad Digital  6 Noviembre 2004

Los presos islamistas y los etarras no sólo festejaron juntos la matanza del 11-M en la prisión pontevedresa de A Lama, extremo confirmado por los funcionarios de prisiones pese al desmentido inicial de Mercedes Gallizo. También en la cárcel gaditana de Puerto I hubo celebración conjunta entre etarras e islamistas. Lo desvela este sábado El Mundo, que además aporta el primer testimonio gráfico que prueba unos vínculos que hasta ahora el Gobierno se ha encargado de negar. El diario de Pedro J. Ramírez publica en portada una fotografía en la que aparecen dos etarras y un preso islamista junto con otro recluso que no identifica. La imagen, aclara El Mundo, fue tomada antes del 11-M y sus protagonistas no son unos desconocidos sino que se trata de Jesús Uribecheverría Bolinaga, Iñaki Rekarte y Mohemed Amine Akli.

El primero de ellos fue uno de los carceleros del funcionario de prisiones Ortega Lara, y fue condenado a más de 200 años de cárcel por estar implicado en el secuestro más largo de la historia de ETA y en el de Julio Iglesias Zamora. Además, también fue sentenciado por participar en el asesinato de dos guardias civiles. El segundo etarra que aparece en la fotografía también fue condenado a más de 200 años de cárcel por perpetrar un atentado con coche bomba en Santander. El Mundo ya adelantó que éste último tenía una estrecha relación en la cárcel con Mohemed Amine Akli. Y este preso islamista, colaborador de Lamari, el tercero identificado de la fotografía.

De Pontevedra a Cádiz, "celebración" del 11-M
Los tres, relata la información de Chema Rodríguez, participaron en una comida que se celebró en la cárcel algunas semanas después del 11-M y que los funcionarios de prisiones no tienen duda de que era su forma de “festejar” la masacre de Madrid. En esa celebración también participaron otros terroristas de ETA: como Juan Carlos Arruti Azpitarte, condenado a 39 años de prisión por el asesinato del general Luis de Azcárraga Pérez; Jesús María Ciganda Sarratea, que cumple condena de 29 años por el atentado de un guardia civil en Guipúzcoa, y Arkaitz Sáez Arrieta, condenado por integrar un grupo de ETA encargado de robar máquinas troqueladoras para falsificar matrículas.

La fotografía que publica El Mundo forma parte de un vídeo, en poder del rotativo, el que se aprecia la relación amistosa de los etarras con el preso islamista. Tras consular con funcionarios de prisiones, el diario sostiene que en las imágenes, captadas unos días antes del 11-M, Amine Akli podría estar adelantando algunos de los detalles de los atentados de Madrid. En ellos participó activamente Allekema Lamari, de quien el compañero de paseo de los etarras era un estrecho colaborador. Tanto Akli como Lamari, emir del 11-M, fueron detenidos en 1997 acusados de pertenecer al Grupo Islámico Armado.

Contactos entre islamistas y ETA desde 2002
El contactos de presos islámicos, en concreto de Akli, con los reclusos etarras se remonta a los inicios de la guerra en Afganistán, en 2002, y, según los funcionarios la prisión gaditana, “los dos grupos se prestan ayuda y apoyo mutuos”. Tras el 11-M, los funcionarios elevaron a sus superiores la “estrecha”· relación entre los dos grupos terroristas, sin embargo, no fue hasta hace dos semanas, por orden de garzón, cuando fueron separados en distintos módulos.

Como ya publicó El Mundo, además de Akli otros cinco detenidos en la operación Nova contra la célula que quería volar la Audiencia Nacional, la sede nacional del PP o el estadio Santiago Bernabéu, han mantenido relación con presos de ETA. La más llamativa es la de Beresmail, lugarteniente de Lamari, que tenía en su poder los nombres de dos sanguinarios etarras encarcelados en la prisión de Córdoba. Según los partes de los funcionarios, Beresmail se relacionaba “casi en exclusividad con los internos de la banda terrorista ETA” en la cárcel asturiana de Villabona, en la misma en la que estuvieron Antonio Toro y Rafa Zouhier.

Las víctimas reciben los 200.000 euros de la cuestación de Cope y LA RAZÓN
Redacción La Razón 6 Noviembre 2004

Madrid- El programa «La tarde con Cristina» de la Cope hizo ayer entrega de los 200.000 euros recaudados gracias a la campaña llevada a cabo por dicha emisora, LA RAZÓN y Libertad Digital a las asociaciones de víctimas a las que el Gobierno vasco denegó las ayudas mientras que subvencionaba con 197.000 euros a las asociaciones de familiares de presos de la banda terrorista ETA.

El Foro Ermua anunció la puesta en marcha de una iniciativa para «hacer presente» el Estado de Derecho en el País Vasco, «denunciando las actuaciones de las instituciones públicas que desobedezcan la ley», y facilitar un asesoramiento jurídico a los ciudadanos que vean lesionados sus derechos civiles, informa Efe.

El vicepresidente de organismo, Mikel Buesa, explicó la iniciativa, un gabinete jurídico denominado Gestoras Cívicas de Ermua que tendrá por objeto proteger a los ciudadanos de «los abusos del nacionalismo», durante un acto de entrega que tuvo lugar en Bilbao.

Los receptores agradecieron las aportaciones, que, a su juicio, compensan «las subvenciones denegadas» a dichas organizaciones por el Gobierno vasco.

Fuentes del Foro Ermua señalaron, ante ello, que existe «el español solidario» que se percata de que «hay en un rincón en la Unión Europea una pandilla institucional de desalmados que se han confabulado para que sus conciudadanos vivamos como esclavos, amenazados de muerte», «desvalorizados» y «estigmatizados».

El acto contó con la asistencia de víctimas del terrorismo, como la madre del edil del PP asesinado por ETA Miguel Ángel Blanco, y de la periodista Cristina López Schlichting, de cuyo programa radiofónico partió la iniciativa de la cuestación.

Durante su desarrollo, el vicepresidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, dijo que las cantidades recaudadas van a servir para seguir trabajando por «la libertad y la vida», y evidenció que la mayoría de quienes han hecho las donaciones –han sido más de 4.000 transferencias económicas de particulares– «han dado la cara y su nombre». No lo han hecho «de manera oculta –indicó– como los que desde las instituciones públicas vascas o con carácter privado se dedican a financiar el terrorismo» y también a «comprar la señal de Caín que llevan puesta para que ETA no les mate».

Buesa, objeto de una querella, ya archivada, por parte del Gobierno vasco por afirmar precisamente que estaba «financiando el terrorismo» al conceder una subvención a familiares de presos de ETA, señaló que su organización destinará parte del dinero recibido a financiar la cuarta edición del Premio a la Convivencia José Luis López de la Calle, que ha recaído en José Alcaraz, presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo.

Otra parte se dedicará a financiar las citadas Gestoras Cívicas de Ermua, que nacen para paliar las consecuencias del «tejido de ignominia e infamia» existente en Euskadi, según dijo el escritor y colaborador de LA RAZÓN Iñaki Ezkerra.

CREE QUE ES UN ERROR QUE FRAGA INTERVENGA
Vázquez dice que si hay una lengua que está sufriendo acoso es precisamente el español
El alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, dijo este viernes en referencia a la modificación del topónimo de su ciudad que "en estos momentos, la lengua que está sufriendo acoso es la lengua española", por lo que consideró que "el futuro del gran proyecto compartido que es España está en peligro". El regidor coruñés dejó claro que en ningún momento se ha prohibido el uso de “A Coruña”, sino que se trata de utilizar el artículo en castellano cuando se utilice este idioma.
Europa Press La Razón  6 Noviembre 2004

En declaraciones a la Cadena COPE, Vázquez explicó que ese acoso se está produciendo "sobre todo en las aulas, en los programas escolares, y no solamente la lengua, sino el estudio de la Historia, de la literatura y de la geografía", y que el castellano "está siendo tergiversado en muchas comunidades autónomas, y no sólo la que tienen un gobierno nacionalista, sino en el general y común de las comunidades autónomas gobernadas por el PSOE y el PP".

En este sentido, el primer edil de La Coruña quiso recordar "la denuncia que hizo la Academia de la Historia, que es el gran problema para la convivencia de los españoles". Según dijo, "la enseñanza que reciben nuestros escolares está de acuerdo con unos planes de estudio que no responden ni a la realidad histórica ni al mínimo análisis científico que debían tener. Ese es el gran problema", insistió. "Es una irresponsabilidad gravísima, porque estamos destruyendo desde la enseñanza la vertebración de nuestro país -señaló-. La educación hace que un joven gallego, andaluz o catalán, estudie su realidad inmediata y desconozca el gran proyecto compartido que es España y el futuro de España está en peligro. Lo digo sin dramatismo", aseveró.

Acerca de la cooficialidad de los topónimos A Coruña y La Coruña, Vázquez dijo que su decisión responde a cumplir el mandato constitucional de la cooficialidad de las lenguas y afirmó que "es falso que su Ayuntamiento haya prohibido, anulado o limitado el uso de la lengua gallega o de la denominación en gallego de la ciudad". "Lo que no puede haber es ni exclusión, ni limitación del derecho que todo ciudadano tiene de hablar en la lengua que le dé la gana", explicó.

Se intenta "arrinconar cualquier cosa que tenga referencia con España"
Para Vázquez, "el tema lingüístico es consecuencia de años de cierto complejo que tenemos los legisladores nacida en el comienzo de la democracia, que cometemos el error de enmendarle la plana a las normas del castellano". Así, dijo que "las normas son muy claras: cuando para un topónimo haya denominación en español, usamos la española, y de esta manera nadie cae en la cursilería de decir London por Londres". "Lo que se está haciendo es intentar arrinconar cualquier cosa que tenga referencia con España con ese eufemismo que es la lengua propia". Según el regidor de La Coruña, "si hay una lengua propia es que hay otra que es ajena, pero no es así: nosotros tenemos el privilegio de tener dos lenguas propias".

Acerca de la postura del PP de La Coruña de abstenerse en la votación que aprobó la cooficialidad del topónimo, Vázquez dijo que "tenía la impresión de que su deseo era votar a favor, pero que lo que se vieron limitados por la Xunta" y por eso no apoyaron la iniciativa. "Creo que si la Xunta de Galicia interviene cometerá un gran error, porque se equiparará a aquellos que desde la imposición y el sectarismo y desde ese fundamentalismo excluyente propio de los nacionalismos lo que hacen es rechazar o prohibir todo lo que esté relacionado con la idea de España".

Maragall hizo coincidir las traducciones de forma premeditada
ABC 6 Noviembre 2004

La coincidencia punto por punto de las dos versiones de la Constitución fue un acto premeditado de la Generalitat catalana. La versión valenciana fue filtrada a Barcelona durante alguno de los pasos que se siguieron en Valencia para su traducción y convalidación académica. En Barcelona se decide, tras presentar una versión en catalán, enviar una segunda, esta vez en valenciano, a fin de invocar la «unidad de la lengua» desde un texto traducido en Valencia.

 Y ello pese a que la Generalitat catalana tenía ya una traducción al catalán, como se puede comprobar en la página web de La Moncloa, con los giros lingüísticos propios y muy diferentes a los empleados en la Comunidad Valenciana. Sin embargo, el presidente catalán prefirió «copiar» la traducción al valenciano para presentar a Zapatero dos textos miméticos como medida de presión. Cuando Zapatero cumplió con la legalidad y llevó ambos textos a Bruselas, el asunto tomó tintes de tragicomedia. El presidente catalán comprueba ahora cómo la versión oficial en «catalán» de la Constitución Europea estará para siempre escrita según las normas de la Academia Valenciana. El Gobierno valenciano, con mucha sorna, retó a Maragall a explicar al Institut d´Estudis Catalans, a CiU, a ERC y a Baleares qué pasará ahora.

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