AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 7 Noviembre 2004
El arte de rectificar
Editorial La Razón 7 Noviembre 2004

Un banquero en Faluya
José María Carrascal La Razón 7 Noviembre 2004

La política del gesto
Amando de Miguel La Razón 7 Noviembre 2004

España-EEUU, por donde las dan las toman
EDITORIAL Libertad Digital 7 Noviembre 2004

BÁJAME LA JAULA, JAIME (CAMPMANY)
Antonio BURGOS ABC 7 Noviembre 2004

LA «GEHENA»
Jaime CAMPMANY ABC 7 Noviembre 2004

RELEVO EN EL PP VASCO
Editorial ABC 7 Noviembre 2004

LA CRISIS DEL TRIPARTITO
M. MARTÍN FERRAND ABC 7 Noviembre 2004

PATRIARCAL ZAPATERO
Editorial ABC 7 Noviembre 2004

El árabe, idioma oficial
JORGE DEL CORRAL La Voz 7 Noviembre 2004

El ninguneo
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 7 Noviembre 2004

ETA francesa
EL SUBMARINO La Razón 7 Noviembre 2004

Etapa San Gil
Editorial El Correo  7 Noviembre 2004

ESPAÑA, ESA ALDEA PEQUEÑA GALA
PABLO PLANAS ABC 7 Noviembre 2004

La polémica de la lengua agrava la «guerra» entre Cataluña y Valencia
Esther L. Palomera La Razón 7 Noviembre 2004

Rajoy lamenta que España tenga un Gobierno de «sonrisa tonta» y «estulticia insuperable»
J. Arias Borque La Razón 7 Noviembre 2004

Jaime Mayor Oreja: «Los que han enterrado a ETA se equivocan como en la tregua-trampa»
ANA ANTOLÍN ABC 7 Noviembre 2004
 

El arte de rectificar
Editorial La Razón 7 Noviembre 2004

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo ayer un sentido llamamiento a la calma durante la celebración del Comité Federal del PSOE, como respuesta a la tormenta lingüística y política desatada a raíz del reconocimiento del valenciano como lengua oficial diferenciada del catalán. Textualmente, Zapatero describió la situación como de «grescas continuas» y exigió a sus militantes que trabajen por una «España serena y no artificialmente agitada».

No deberíamos interpretar las palabras del presidente como una simple admonición, una expresión más de su talante y sus buenos deseos; porque en ese «artificialmente agitada» se encierra el reconocimiento de que ciertas actitudes no buscan más que mantener la estrategia de la tensión con un claro objetivo de poder. En cierto modo, Zapatero descubre algo de lo que, sin embargo, siempre se había responsabilizado al Partido Popular: que el arte de la crispación; de tirar de la cuerda hasta el mismo punto de la ruptura, tiene entre los nacionalistas periféricos a algunos de sus más virtuosos intérpretes. Hoy es el problema artificial de las lenguas o de las selecciones nacionales; ayer, el de la financiación asimétrica, las deudas históricas o los símbolos franquistas del Valle de los Caídos; mañana, sin duda, serán la reforma de los Estatutos o el reparto de los beneficios de la Lotería Nacional.
Y mientras, como recordaba ayer mismo Javier Solana, el mundo en el que España quiere jugar desde la Unión Europea un papel determinante se enfrenta a algunas de las crisis con mayor trascendencia de la historia reciente.

Están bien los llamamientos a la calma y el recurso a la retórica de la solidaridad, pero tarde o temprano el Gobierno socialista tendrá que enfrentarse a la realidad de que no era el PP, precisamente, quien más crispaba.

Un banquero en Faluya
José María Carrascal La Razón 7 Noviembre 2004

¿Qué van a decir todos esos que decían «yo no soy anti norteamericano, yo soy anti Bush», ahora que los norteamericanos han dado un respaldo sólido, rotundo a su presidente? ¿Van a trasladar el odio a Bush a su pueblo o van a decirnos que tampoco ha sido para tanto, que buena parte de la población norteamericana, la inteligente, la de Nueva York, la de California, votó a Kerry y que si el resto votó a Bush fue por estar traumatizada por el 11-S, que, en fin, todo el mundo tiene derecho a tener miedo y por tanto lo entienden y perdonan, pero que ellos no han cambiado de opinión? Serían ganas de seguir engañados y engañando. La realidad es que el apoyo al presidente ha sido mayor del que arrojan los números. No sólo ha barrido en el sur y centro del país, sino que ha hecho avances en los considerados fortines demócratas. Kerry ha tenido menos votos que Gore no ya en Nueva York y California, sino en su propio estado, Massachusetts. Los avances republicanos no se limitaron a la presidencia, sino que se extendieron a ambas cámaras. Han perdido senadores y congresistas demócratas moderados, que incluso habían apoyado en ocasiones al presidente. Pero da la impresión de que la gente se ha dicho: «No queremos correr riesgos.

Vamos a elegir sólo aquellos que sabemos apoyarán siempre al presidente». Ha sido, en fin, un endose inequívoco a la política de Bush, pese a que, y esto es lo curioso, la mayoría de los norteamericanos no creen que la guerra de Iraq les haya hecho más seguros. Creen, sin embargo, que el presidente tiene razón al considerar que el fundamentalismo islámico ha declarado la guerra, no ya a Estados Unidos, sino a Occidente, y deben hacerse todos los sacrificios necesarios para detenerlo.

La historia de Dimitri Gavriel lo explica mejor que todas las palabras. Dimitri, de 29 años, trabajaba en un banco de Wall Street hasta que, hace 18 meses, sintió que «algo le llamaba desde Iraq». Si fue el recuerdo de los amigos muertos el 11-S o el deseo de vivir la historia donde se está haciendo, ni él mismo lo sabe. El caso es que se alistó a los marines y hoy está, con treinta kilos de equipo a su espalda, ante Faluya, esperando la orden de ataque a aquel fortín de los terroristas, sabiendo perfectamente lo que allí le espera, una lucha sin cuartel casa a casa, con francotiradores en cada tejado y minas en todas las calles. ¿Se imaginan ustedes algo así en Madrid, París o Berlín, pese a que el peligro del fundamentalismo islámico es mayor en éstas, al tenerlo ya dentro? Pero la realidad es ésa, que Europa y Estados Unidos ven la situación de forma muy distinta. Aunque pudiera ser sólo que los europeos pensemos para nuestro coleto que si las cosas se ponen feas, ya nos librarán los norteamericanos de este peligro como nos libraron del nazismo y del comunismo, mientras nosotros nos dedicamos a lo que nos gusta: presumir de progres y vivir lo mejor posible.

La política del gesto
Amando de Miguel es sociólogo La Razón 7 Noviembre 2004

Siempre ha sido propensa, la política española, a resaltar las posturas, los gestos más o menos teatreros. Pero ahora hemos llegado en esto a la apoteosis de la majeza. Los actores de la comedia dicen que cultivan el talante, que es algo bastante cómico, aunque hay quien se lo toma en serio. Doble ocasión para la risa.

Hay dos teorías sobre el étimo de talante. Para los inmortales de la Real Academia procede de una palabra árabe que significa «gesto». Otros lingüistas más literarios, como Barcia, sostienen que el talante no es más que una corrupción del «talento», esto es, la dotación de inteligencia. Según esa interpretación más fantasiosa el talante vendría a ser algo así como el «talento de la voluntad».

Sea como fuere, el famoso talante quiere decir poco si no lo calificamos. Simplificando mucho, se podría decir que hay un buen talante o un mal talante. Mi experiencia me dice que el actual Gobierno de la nación se distingue por un pésimo talante, aunque pueda venir envuelto en sonrisas. Lo demostraré en pocas palabras.

El gesto más notorio de los actuales gobernantes es el de borrar todo lo que pueda recordar al Partido Popular. Llegan hasta el extremo patológico de pretender que ciertas decisiones, tomadas por el Gobierno anterior, simplemente no existieron. Estamos ante un talante destructivo.

Se puede comprender que en algunos casos haya que destruir para levantar de nuevo edificios más airosos. Pero la imagen arquitectónica vale poco. La política sana consiste en avanzar un poco más sobre lo hecho por los anteriores gobiernos. Pero el Gobierno que ahora nos representa a todos prefiere la tabla rasa. Es más, en algunas cuestiones ideológicas o sentimentales muestra un talante vengativo. Por ejemplo, es el caso de reescribir la guerra civil, desenterrando fosas y abriendo legajos de malhadados procesos. Lo malo es que, puestos a revisar juicios, habría que reabrir tanto el de Lluís Companys como el de José Antonio Primo de Rivera. Las venganzas y represalias se multiplicarían como setas y llegarían a ser una maldición como pueblo. Pero el talante de nuestros gobernantes camina en esa macabra dirección.

Se comprende que la izquierda esté confusa respecto a las posibles reformas positivas que hoy se deban emprender. Ya tenemos Estado de bienestar o como se llame. Sólo cabe asegurar un punto más de igualdad. Pero el empeño resulta poco emocionante. Así que hay que resaltar un poco más el carácter ideológico. En cuyo caso sólo cabe una consideración negativa. Ya está. El talante del Gobierno y de sus hoplitas es resueltamente antinorteamericano. Hemos dejado de ser aliados de los Estados Unidos. Al final siempre nos quedará Cuba, Marruecos o Mongolia, pongo por caso.

Puesto que hay una lucha sorda entre los islamistas y los Estados Unidos, la consecuencia de lo anterior es propiciar todo lo que favorezca al «mundo árabe». El razonamiento implícito es el de la persona que se siente amenazada por el chantajista: «Si pago, dejará de amenazarme». Gran error. Todavía más grave es creer que «si pago, contribuiré a la paz».

Lógicamente, si el Gobierno actúa como antinorteamericano y a favor de los musulmanes, tendrá que hacerse antijudío. Qué poco va a durar un honrado judío y socialista como Defensor del Pueblo, nombrado que fuera por el PP.

Lo más sorprendente -por lo gratuito- es que el Gobierno se oriente hacia una política resueltamente anticatólica. Éste es un talante sectario que no tiene mucha explicación, puesto que la única religión ampliamente representada en el pueblo español es la católica. Pero casi ningún ministro es propiamente católico. Se entenderá ahora la suma de decisiones políticas que atacan directamente la moral católica. Repasemos: matrimonio de homosexuales, divorcio como repudio, aborto sin limitaciones, eutanasia activa, Religión fuera del horario escolar. Mi corresponsal Jesús Belda me sugiere el término «nacional-laicismo». En efecto, es la implantación de los nacionalismos como una especie de religión civil. Llegaremos ponto a la poligamia (incluso con niñas), a la ablación del clítoris en la Seguridad Social. Si bien se mira, la mezcla de actitudes negativas -antinorteamericana, antijudía, anticatólica- es la típica de los totalitarismos.

Como se puede ver, el gesto, al calificarlo, resulta bastante torvo. La sonrisa era la de la hiena. Aun así, maravilla que las reformas emprendidas tengan tal carácter negativo de resentimiento. Son medidas que irritan a muchos españoles y no satisfacen verdaderamente más que a unos pocos, los más atravesados. Lo peor es que las reformas emprendidas, de tipo más bien simbólico, desplazan el interés por auténticos cambios que ayudarían a la igualdad. Por ese lado, la tradición verdaderamente socialista se ve sustituida por un talante radical que resulta extravagante. El presidente de Castilla-La Mancha ha dicho que hay que acabar con el trasvase del Tajo-Segura, por lo mismo que se ha paralizado el del Ebro hasta Almería. La razón que da ese buen señor, heredero de Ginés de Pasamonte, es que los trasvases son ideas del franquismo. Pues no, señor. Los trasvases dichos fueron idea del socialista Lorenzo Pardo, eminente ingeniero que trabajó a las órdenes de Indalecio Prieto. Era lógico. La transformación verdadera de las condiciones de vida en pro de la igualdad caracterizaba típicamente al socialismo. Era evidente el parentesco con el New Deal de F. D. Roosevelt. Se podrá discutir esa concepción política, pero no se debe despachar por ser franquista. En ese caso es evidente que el talante sustituye al talento; el gesto, a la inteligencia; el capricho, a la voluntad.

España-EEUU, por donde las dan las toman
EDITORIAL Libertad Digital 7 Noviembre 2004

Hace poco más de tres años, horas después del mayor atentado terrorista de la historia, un diario español cuyo nombre no viene al caso tuvo la indecencia de llevar por titular de portada aquello de “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush”. El mundo, entonces, no estaba en vilo, sino horrorizado por una destrucción gratuita y carente de sentido que se había cebado sobre miles de inocentes. El pasado jueves, cuando ya era segura la victoria del candidato republicano, bien podría haber ese diario reeditado el canallesco titular del 12 de septiembre de 2001 aunque, esta vez, sustituyendo al mundo por nuestro presidente de Gobierno.

Los flirteos de Rodríguez Zapatero con el oponente de Bush a la Casa Blanca primero, y el ninguneo sistemático a los norteamericanos en los últimos meses son motivo suficiente para que un triunfante George Bush tenga en vilo al inquilino del Palacio de la Moncloa. En cierto modo, y aun a sabiendas que los desvaríos de ZP afectan a todos los españoles, el presidente del Gobierno se tiene más que merecido el desdén y la indiferencia de un reelecto Bush que, desde esta misma semana, siente que le acompañan 59 millones de razones que le legitiman más que nunca.

La comparecencia de Zapatero ante los medios nada más saberse que la Casa Blanca daba por segura la victoria republicana lo decía todo. Frío, atónito y con la incredulidad brillando en sus ojos. La sempiterna sonrisa del talante, al menos para aquel sufrido trance, se la había dejado olvidada en alguno de los cajones de la mesa del despacho. Y no es para menos. Las declaraciones, cuando menos inoportunas, de nuestro presidente se han sucedido a lo largo del año en una letanía de oportunismo bobo y poca vista política. La hemeroteca, siempre tan traicionera para los que hablan demasiado, está ahí para quien quiera repasarla.

Un día después de las elecciones del 14 de marzo, crecido como estaba por su inesperada victoria, aseguró al International Herald Tribune que “nos alineamos con Kerry. Y nuestra alianza será por la paz, contra la guerra: no más muertes por petróleo. Y por el diálogo entre el Gobierno de España y la nueva administración Kerry”. Al diario británico The Guardian le confesó que creía que “Kerry va a ganar. De hecho, quiero que Kerry gane”. El apoyo explícito por el candidato demócrata no lo dejó para medios extranjeros, en plena campaña electoral española, a principios del mes de marzo, en una entrevista concedida al diario El Mundo un ZP que, con las encuestas en la mano, se veía calentando escaño de oposición durante cuatro años, dijo que si ganaba las elecciones acudiría a Norteamérica “para apoyar al candidato demócrata”.

A su confianza ciega en la victoria de John Kerry le sucedió la retirada por sorpresa del reducido contingente español en Irak y la petición –cursada desde Túnez- a los países de la alianza para que hiciesen lo propio y dejasen a los Estados Unidos en la estacada. El desfile de la Hispanidad fue otra ocasión de oro para que Zapatero diese rienda suelta a un antiamericanismo tan visceral como impropio en un jefe de Gobierno. A través de su ministro de Defensa impidió que un marine desfilase, como en años precedentes, por el paseo de la Castellana escudándose en que “España no está de rodillas ante los Estados Unidos”. Más bananero imposible.

En todo este tiempo la embajada norteamericana en Madrid ha tenido que soportar como el mismo Jefe del Estado Mayor de la Defensa decía que “España da mucho y recibe poco de los Estados Unidos”, o como el cabeza de lista del PSOE en las elecciones europeas, Josep Borrell, motejaba a George Bush de “Terminator de Washington”. ¿Alguien da más?

Después de esta cadena de despropósitos la “cooperación constructiva” que pretende abordar el Gobierno -ahora que las tornas han cambiado- se puede envenenar bastante. No es el presidente de los Estados Unidos de los que ponen la otra mejilla, y no sería extraño que, vista la perplejidad en que ha quedado sumida Europa tras su victoria en las urnas, Bush dé orden a su secretaría de Estado de cobrarse la factura pendiente con ZP en cómodos plazos. Nada fuera de lo común si no fuese porque esa factura nos va a tocar pagarla a todos.

BÁJAME LA JAULA, JAIME (CAMPMANY)
Por Antonio BURGOS ABC 7 Noviembre 2004

COMO los viejos hidalgos blasonaban sus casas, en la tertulia más políticamente incorrecta de la radiodifusión española, Alfonso Ussía, Carlos Herrera y servidor hemos puesto las armas de un lema de Santiago Amón: «En España es que no cabe ni un tonto más». Antes que las plantas desalinizadoras o el Ave que según Magdalena Álvarez irá a Barcelona a la velocidad que pueda, porque las ministras no somos escopetas, la obra pública más urgente es que, al modo de Holanda, le ganemos terreno al mar. Para que quepa tanto tonto excedente de cupo. Ganándole terreno al mar cabría el señor Malik Ruiz, gerente de la Comunidad Islámica de España y presidente de la Fundación Mezquita de Granada. Quien, envalentonado por Carod con lo del árabe y el bereber en Ceuta y Melilla, ha pedido que la lengua del bájame la jaula, Jaime (Campmany), ese idioma símbolo del respeto a los derechos humanos (miren cómo se me queda el dedo) debe ser declarada cooficial en Andalucía. No sé por qué tanto interés en el árabe de jamar jalufo y en el salamalecún de la rifeña lengua bereber. Carod y quienes piden su cooficialidad en Ceuta y Melilla desistirían de la solemnidad de su tontería si supieran que cuando mandaba su bandera de la Legión, el comandante Franco Bahamonde aprendió a las mil maravillas la lengua de las cábilas. Franco chamullaba bereber cooficialmente, al menos la frase-tipo de los militares africanistas españoles que roneaban de saberlo:

- Paisa, ¿familia güina, vender güivos, correr por cabíla? Yo Esbania, tú estar moro.

Quien tiene que estar contrariado por la propuesta de Malik es Chaves. Se le han adelantado. Ya saben que cuando la Cataluña de Carod se resfría, la Andalucía de Chaves estornuda y se tiene que meter en la cama con cuarenta, con los cuarenta ladrones de Alí Babá y con Maragall. Para no dejar en mal lugar al que se sienta a negociar en Perpiñán con los asesinos de la ETA y en Madrid con los que quieren que les eche una manita para aprobar a los presupuestos, es que estoy oyendo lo que Chaves pensaba decirle a Carod:

- Paisa, tranquilo, yo estar moro, yo poner áraba en todas madrazas de Al Andalus y el castiliano, en aljamía.

Si Carod, tan hondamente preocupado por la cultura árabe, ha pedido la cooficialidad de esa lengua y del bereber (que es como el valenciano del jámala, jámala) en las ciudades españolas del Sur del Estrecho, ¿por qué no ha de exigir que los andaluces hablemos árabe obligatoriamente, como jama Malik? Basta con que se lo pida a Chaves. Idioma que será de gran utilidad en Andalucía. Podemos acabar con el paro de los licenciados si, dominando el árabe, se colocan todos de intérpretes en el comité de recepción de las pateras en Tarifa o dando papeles a las mafias argelinas en Barcelona. Y los que no encuentren allí colocación la hallarán fácilmente en los negocietes que con sus moros amigos de Rabat y Tánger se traen González y los suyos. O en el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde es urgente saber decir en correctísimo bereber «bajarse los pantalones ante Mohamed VI».

Aparte de eso, yo ya me he adelantado y tengo el árabe como lengua cooficial de mi habla andaluza. Mi tierra habla un español tan rico que en sus raíces lleva la cooficialidad del árabe. Usted que me concede la gracia de leerme sabe que a la hucha le digo alcancía, alfoz al ejido, alhucema al espliego, alfar al horno, alfayate al sastre, aldaba al picaporte, alcándara a la percha, alfajor a la rosquilla, alcanfor a la naftalina, alcahueta a la celestina, alfolí al pósito, alcayata al clavo, alcaucil a la alcachofa, albéitar al veterinario, alberca a la piscina y almazara al molino. ¡A los andaluces nos van a venir con oficialidades de la cooficialidad del árabe! A buenas horas, mangas verdes de la chilaba de Carod. Llegan ustedes lo menos cinco siglos tarde. Eso ya lo hizo Elio Antonio de Nebrija, sin tanto cuento del alfajor.

LA «GEHENA»
Por Jaime CAMPMANY ABC 7 Noviembre 2004

ESA Al Qaeda o Al Qaida de Bin Laden o Ben Laden (sólo faltaba la moda del árabe en esta Babel de la Spain ist different) ha condenado a los Estados Unidos y a sus habitantes a la «gehena». Gracias al pintoresco, grotesco y rufianesco Pérez-Rovira o Carod-Rovira y su ambicioso proyecto de lenguas oficiales, los batuecos venideros podrán saber que la «gehena» es el infierno de los árabes. Este tío, ese tití republicanito que debería ir a todos sitios de la mano de su dueña Pilar Rahola, se ha empeñado en que los andalusíes de Ceuta y Melilla aprendan el lilaila ese que hablan los beréberes, y además en dialecto, y que los demás invasores españoles de Catalonia freedom hablemos el lelilí de los musulmanes, sin que Pérez haya especificado si se trata de almohades, sarracenos, zegríes, nazaríes o simplemente moros.

Tengo que repasar las noticias de mi ilustre paisano Ibn al-Arabí, el más portentoso morángano que dieron mis huertos murcianos, para enterarme mejor de lo que pasa en el infierno musulmán, o sea, en la «gehena». Por lo que yo recuerdo, así como el paraíso cristiano y el paraíso musulmán difieren en la población de huríes, los dos infiernos se basan en lo mismo: fuego eterno. En el paraíso musulmán, hay huríes a manta de Alá, o de Allah, dispuestas a complacer a los moritos que hayan sido cumplidores del Corán y obedientes a los mandamientos del Profeta, o que se hayan «inmolado» con un cinturón de dinamita para llevarse por delante a unas cuantas docenas de perros cristianos. Lo que no sabemos es si estarán muy contentas las huríes con el encarguito de entretener a los justos mahometanos, altos o bajos, delgados o gordos, guapos o feos, simpáticos o antipáticos, románticos o materialistas, y de entretenerlos durante toda la vida eterna. Pero las gachises en el Corán están para eso, y cada cual debe cumplir su destino.

Hombre, precisamente ahora, cuando Juan Pablo II ya nos ha dicho a los católicos que el infierno no tiene un lugar físico en el Universo, que no es una concentración de calderas con aceite hirviendo, ni allí abrasan de verdad a nadie, que por muy malo que sea este otro infierno todavía inexplicado, siempre es una tranquilidad para pecadores, llegan los mahometanos y mandan a su «gehena» a los yanquis. En vez de coger a las más apetitosas actrices de Hollywood, empezando, por ejemplo, por Nicole Kidman, y llevarlas al paraíso en plan huríes, mandan a todos los americanos a la «gehena», que yo no sé cómo van a caber, tantos como son y además el noventa por ciento con obesidad o sobrepeso.

Malo será que detrás de los yanquis vayamos nosotros a la «gehena», que Osama ben Laden ya habrá tomado nota de la felicitación de Zapatero a Bush, y de su insensata propuesta de comenzar una cooperación constructiva. Después de tanto antiamericanismo y antibushismo como hemos derrochado, a lo mejor no nos sirve de nada, y viene Al Qaeda o Al Qaida y nos mete de cabeza en un infierno, que además no es el nuestro, que en lo de uno siempre se halla algún consuelo, por grave que sea la tribulación. De cualquier forma, si hay que ir a la «gehena» que empiecen por Pérez-Rovira, por Zapatero y por algunas huríes de las del «Vogue».

RELEVO EN EL PP VASCO
Editorial ABC 7 Noviembre 2004

MARÍA San Gil tomó ayer las riendas en la dirección del PP vasco tras ser elegida presidenta de esa formación con un respaldo del 88 por ciento de los compromisarios convocados. Su acceso al timón de mando popular en esa Comunidad llega como secuela de su designación como candidata del partido a lendakari (es la primera mujer que podría llegar a Ajuria Enea) en las próximas elecciones autonómicas y supone el relevo definitivo del equipo directivo que, encabezado por Jaime Mayor Oreja y Carlos Iturgáiz, llevó al PP a convertirse en la segunda fuerza política del País Vasco, un hito impensable a principios de los años noventa. La labor desempeñada por todos ellos y el espíritu de firmeza que alumbró su acción política en condiciones tan hostiles permitió percibir hace cuatro años un cambio político insospechado que pusiese fin a dos décadas de hegemonía nacionalista. Trabajo, en cualquier caso, realizado de manera conjunta con el PSE que lideraba Nicolás Redondo Terreros y cuyos efectos prácticos tienen mucho que ver tanto con el rearme moral y la contestación social contra el terrorismo, la amenaza y la extorsión de los radicales como con la insumisión a los intentos del nacionalismo gobernante de imponer el pensamiento único; esa deformación de la realidad que aún trata de hacer de vasco y nacionalista palabras sinónimas. Quizás el logro más notable haya sido otorgar amparo a las víctimas del terror, desasistidas y dejadas a la intemperie por las autoridades autonómicas y obscenamente puestas en equidistancia con sus verdugos.

El acorralamiento de ETA y su brazo político, sintetizado en el esencial Pacto por la Libertades y contra el Terrorismo, tuvo su germen en la actitud de ese grupo de políticos. Pero el error del socialismo vasco fue convertir las autonómicas de hace cuatro años en una estación término, en la última oportunidad en vez de un excelente principio para un cambio posible. El proceso de demolición de esa lúcida expectativa se llevó por delante la carrera del propio Redondo Terreros, víctima colateral de una insólita impaciencia y de la presbicia política del nuevo equipo directivo socialista.

San Gil sigue en la tarea y mantiene intactos los valores y certidumbres que dieron frutos tan prósperos. Su tarea, sin embargo, deberá enfrentarse a la evidente desmovilización que provoca el descenso de la amenaza terrorista -paradójicamente un éxito de la política seguida hasta ahora por ella misma y sus compañeros- y atender a nuevos matices derivados de un marco en evolución. Pero las convicciones no admiten disfraces ni pasos atrás, sobre todo cuando el nacionalismo ha pasado a limpio y expuesto un plan secesionista que trata de atropellar el Estado de Derecho y el marco de convivencia que los españoles acordaron darse hace veinticinco años de manera ejemplar.

LA CRISIS DEL TRIPARTITO
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 7 Noviembre 2004

NO me atrevo a escribirlo en catalán para que nadie pueda interpretar que lo hago en valenciano y, al paso, echarle más leña al fuego que, en las últimas horas, consume al tripartito que gobierna en Cataluña. Tampoco a usar el castellano que tanto excita a los nacionalistas efervescentes, que no es cosa de entremezclarse en los pleitos en los que vuelan demonios familiares. Así que, por prudencia y con la ayuda de Cicerón, formularé en latín la pregunta que podríamos compartir familias muy distintas a los dos lados del Ebro y en las riberas del centro: Quosque tandem, Maragall, abutere patientia nostra? Cualquier niño de mi bachillerato podía traducir tan popular catilinaria y, sin duda, Pasqual Maragall, que es hombre leído y escribido, entiende la pregunta y es capaz de interpretarla según la modulación de la voz de sus presumibles inquiridores.

Tampoco puede decirse que no le asistan razones a Maragall para vivir en permanente estado de espasmo. Llegó a ser president de la Generalitat no por una mayoría razonable, que perdió las elecciones; sino por una coalición mejor cimentada como reacción contra CiU que por el entusiasmo de sus socios de Govern cuando ya no tenía más alternativa de continuidad política que el homenaje de despedida. Así se entiende que siendo todo un president tenga que soportar, con más resignación que humildad, que su conseller en cap, Josep Bargalló, le ponga, en público, las peras al cuarto tras el arrepentimiento presidencial de plantarse ante José Luis Rodríguez Zapatero al hilo de la broma -supongo que no sería en serio- de presentar en Europa una traducción del Tratado para la Constitución Europea con original en catalán y copia en valenciano.

El esperpento político de Maragall crece en altura, aumenta en volumen y disminuye en peso específico cada día que pasa. Cuenta para que así sea con la ayuda y colaboración de su protegido Zapatero, el político que no se desgasta, y que, sonrisa va y sonrisa viene, le ha trasladado a Barcelona la «crisis del catalán», uno de los debates más estériles que se recuerdan en la vida pública española y que, contra la que es la verdadera naturaleza de los idiomas, los convierte en elementos de confrontación y disputa. Nada de comunicación y entendimiento.

Nunca hay nada irreparable; pero el tiempo empleado por Maragall desde su amenaza, tan ridícula como altanera, de iniciar acciones legales contra el Gobierno de Zapatero hasta su muy torpe rectificación en un pleito sin sustancia ha sido suficiente para incubar el huevo de la discordia en el seno del tripartito. Sólo el desmedido amor por el poder de ERC y la prudencia política de Joan Saura, la única cabeza fría del Govern, mantienen aparentemente unido algo que ya está roto y que puede llegar a producir, en cualquier momento, efectos tremendos para la sonriente minoría del PSOE en el Congreso. ¿Hasta cuando, Maragall, has de abusar de nuestra paciencia?

PATRIARCAL ZAPATERO
Editorial ABC 7 Noviembre 2004

LA crispación en política no es sólo una cuestión de formas, de griterío o de ceño, sino también un asunto de fondo relacionado con el sentido de las decisiones públicas. El presidente del Gobierno abogó ayer, ante el Comité Federal del PSOE, por el diálogo y el respeto entre partidos e instituciones y pidió que las diferencias no se tomen como «grescas continuas». Con estas palabras, Zapatero intentó retomar ayer su perfil más amable, que se estaba desdibujando a ritmo acelerado últimamente, al tiempo que enviaba un mensaje ante lo que entiende como una escalada del tono en la oposición del PP. Sin duda alguna, su petición es de una corrección formal intachable, pero sólo tendría auténtico valor político si entrañase también una autocrítica de los seis meses de su gestión al frente del Ejecutivo. Zapatero no tiene razones para atribuirse el patriarcado moral de la clase política española, menos aún si con sus palabras pretende situarse por encima de unas controversias -algunas sumamente crispadas- que tienen su origen en la acción política de su Gobierno y su causa directa en opciones personales de él mismo.

Es cierto que hay «grescas continuas» en la política española, pero las peores y más graves corren por cuenta de los enfrentamientos entre el Gobierno central y el tripartito catalán. La única amenaza de acciones judiciales contra el Gobierno ha venido de Maragall, y los más graves insultos contra Zapatero, de los miembros de ERC en el tripartito, todo esto con motivo de una exacerbada afirmación nacionalista de su identidad lingüística. En el terreno de las instituciones, tampoco es ajeno Zapatero a la grave crisis con el CGPJ, cuya reforma se está discutiendo en el Parlamento por la vía rápida, para un objetivo sectario y partidista, con la exclusión del PP -a diferencia de la reforma de 2001, que fue por consenso con el PSOE- y con el alborozo de nacionalistas, republicanos e IU.

Tampoco con la Iglesia Católica ha actuado el Gobierno de manera equilibrada, al someter sus relaciones con la institución que representa el sentimiento religioso mayoritario de España a una campaña de intimidación financiera y arrinconamiento social que no tendrá un buen fin. La reforma de los Estatutos, anunciada como la solución a la «tensión territorial» de los tiempos de Aznar, es otro frente de colisiones continuas que encajaría en los buenos propósitos del presidente del Gobierno, siempre que no olvide que ese frente está abierto porque, por acción u omisión, Zapatero ha decidido que sea Maragall el que vaya dibujando el horizonte final de lo que éste ha llamado la «segunda transición». En el plano internacional, la victoria inapelable de Bush será una buena ocasión para que el Ejecutivo aplique la receta balsámica expuesta por Zapatero, para borrar aquellas proclamas electorales de la «alianza con Kerry» y la torpe invitación -estando ya en la jefatura del Ejecutivo- a los aliados para que se fueran de Irak. Suma y sigue con la reforma educativa, el Plan Hidrológico Nacional, las relaciones con Cuba, etcétera.

Hay que aplaudir la propuesta de más diálogo y menos «gresca», aunque en los seis primeros meses él no la ha puesto en práctica. Pero nunca es tarde, y lo deseable sería que aún quedara algo a salvo en la agenda política nacional para poder aplicarla. La moderación formal del presidente no ha ido hasta ahora acompañada de gestos de consenso, sino de numerosas propuestas y decisiones que abren claras brechas -no pocas gratuitas- en la sociedad española. No será porque al frente del PP no haya dirigentes, como Rajoy y Acebes, acostumbrados al pacto político y al acuerdo de Estado. Si el jefe del Ejecutivo estaba haciendo autocrítica, merece el elogio. Si estaba dando a los demás palmaditas en la espalda, debería saber que el narcisismo en la política conduce al fracaso.

El árabe, idioma oficial
JORGE DEL CORRAL La Voz 7 Noviembre 2004

SE ENTIENDE perfectamente el enfado de los presidentes de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, Juan Jesús Vivas y Juan José Imbroda, respectivamente, ante la proposición no de ley presentada esta semana en el Congreso de los Diputados por los partidos nacionalistas e independentistas PNV, CiU, ERC, CHA, BNG y Nafarroa-Bai, pidiendo la oficialidad del árabe y el tamazight (dialecto norteafricano) en esas dos ciudades españolas. Sólo el deseo de meter cizaña y dividir aún más a los españoles explica esta propuesta parlamentaria de quienes entienden el idioma no como una herramienta para comunicarse sino como un muro para aislarse.

El artículo 3 de la Constitución dice que «el castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla», y añade que «las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas, de acuerdo con sus estatutos».

Los portavoces de esos partidos, perfectos conocedores de ese texto, no han pedido la oficialidad de una lengua española, algo entendible y constitucionalmente justificable; es que, inmiscuyéndose en asuntos competenciales de Ceuta y Melilla y con absoluta falta de respeto a sus órganos de gobierno, han pedido la oficialidad de un dialecto y una lengua que no son españolas y que reivindican los partidos musulmanes de esos territorios con otras intenciones bien distintas a las de facilitar la comunicación, la integración y la convivencia de los ciudadanos. Con razón ha dicho la presidencia de Melilla que no pueden ser consideradas como lenguas españolas el árabe -idioma de Arabia extendido entre los musulmanes-, y el tamazight, hablada por todos los bereberes del norte del Magreb, de donde es autóctona, y que no es reconocida como lengua oficial en Marruecos, e inclusive olvidada oficialmente, y se quiera imponer en esas dos ciudades con la connivencia de unos partidos que pugnan por separarse de España tras debilitarla y convertirnos en nuevos reinos de taifas.

Puestos a pedir oficialidad de idiomas, sería más provechoso solicitar en toda España la del inglés, la otra lengua franca, junto con la española, que se ha convertido en el instrumento de las relaciones políticas, económicas y culturales de todo el orbe. Si así se decidiese, además de facilitar la comunicación entre los pueblos podríamos aspirar, no sin orgullo, a que nuestro próximo presidente del Gobierno hable esa lengua y pueda conversar, negociar, pactar y estipular con sus homólogos sin recurrir al engorroso trámite del traductor.

El ninguneo
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 7 Noviembre 2004

Los unos lo hicieron con Aznar. Les gustó tanto la caricatura de «Charlotín» y se la acabaron creyendo tan a pie juntillas que el original les largó a patadas de La Moncloa y los tuvo mirando a la pared ocho años. Ahora los otros, lejos de escarmentar con el error ajeno, ahí andan y prosiguen perdonándole la vida a «Bambi» sin darse cuenta de que tienen sus colmillos carniceros clavados en el garganchón. Zapatero es cualquier cosa menos bobo y si algo le sobra es cuajo y tozudez. Pueden seguir ninguneándolo pero como acabe por ser el médico que extienda el certificado de defunción de ETA y logre embridar a los nacionalistas y a su «hermano» Maragall –las peores cruces son las familiares– en unos términos razonables y constitucionales: pies en pared en la cuestión de soberanía y nada que hablar de autodeterminación puede resultar que ZP nos crezca hasta la soberbia. De principio, les viene bien que los tomen por tontos pero luego ellos se creen los más listos e infalibles del mundo y es cuando acaban por pegarse el gran hostión. Los «populares» están eufóricos porque ha ganado Bush. Tiene su lógica y hasta un punto de ternura pero ¿acaso creen que esa victoria le quita un solo voto a Zapatero? Los españoles, aunque pudiera parecerlo, no hemos votado en aquellas elecciones, y los americanos tampoco votan en las nuestras.

ETA francesa
EL SUBMARINO La Razón 7 Noviembre 2004

La Comisión Nacional de Aplicaciones de Penas con sede en París decidirá si el dirigente máximo de Iparretarrak (Los del Norte), la organización terrorista vasco-francesa, Philippe Bidart, tiene derecho al tercer grado y podrá salir en libertad condicional tras 15 años de prisión. Bidart asesinó hace casi veinte años a un gendarme cuando Iparreterrak comenzaba en Pirineos Atlánticos (el Estado francés rechaza la existencia de una fantasmagórica región vasca en su territorio) y fue condenado a 25 años de cárcel, parte de los cuales ha cumplido ya en cárceles de todo el hexágono. Por supuesto nunca se le aplicó la reagrupación entre otras razones porque las leyes francesas la prohíben. Sus abogados alegan ahora buena conducta y voluntad de reinserción para justificar el tercer grado solicitado. La justicia francesa castigó con gran severidad aquel crimen entre otras razones porque temía que el ejemplo de ETA pudiera arraigar entre los nacionalistas vasco-franceses muy relacionados con los radicales españoles y con ciertos contactos con el PNV. Todo indica que este temor era infundado porque las «acciones armadas» de Iparretarrak han sido muy escasas en los últimos años y la propia organización ha desaparecido prácticamente aunque su praxis haya sido asumida por grupos minoritarios de escasísimo arraigo social.

Etapa San Gil
Editorial El Correo  7 Noviembre 2004

La clausura del XI congreso del PP del País Vasco abrió ayer una nueva etapa bajo el liderazgo de su presidenta, la donostiarra María San Gil. El largo recorrido protagonizado por Jaime Mayor Oreja y Carlos Iturgaiz encontró su colofón más expresivo en las sentidas palabras con las que este último reflejó el balance vital de un colectivo humano que, de forma admirable, ha sabido soportar la sádica presión terrorista respondiendo a la barbarie con la firmeza de su compromiso por las libertades. Mayor e Iturgaiz han dirigido durante años el partido que, con la impronta de José María Aznar, supo escalar posiciones en la estima ciudadana hasta alcanzar la segunda posición en Euskadi y la mayoría absoluta en España. Tras el congreso nacional que dejó en manos de Rajoy el liderazgo del PP, la renovación de la dirección popular en el País Vasco constituía una necesidad ineludible, avalada tanto por las vicisitudes de la organización vasca del Partido Popular como por la energía que este partido precisará para confrontarse con los planes soberanistas del nacionalismo gobernante.

El congreso popular se ha celebrado en puertas de la campaña para los comicios autonómicos en Euskadi, elecciones que el partido de San Gil afronta con el firme propósito de trabajar por la alternativa al nacionalismo; para desalojar al PNV del gobierno de la comunidad autónoma. Ése es también el mensaje crítico lanzado por el PP contra los socialistas vascos de Patxi López, acusándolos de «mirar al nacionalismo a través del espejo catalán», en un esfuerzo por afianzar sus propias posiciones y evitar otro eventual ascenso de los socialistas entre los no nacionalistas. Pero a nadie se le escapa que, a tenor de las tendencias electorales y de la presente coyuntura política, el primer reto al que se enfrentan los constitucionalistas -- por tanto también los populares- no es otro que el de impedir que el PNV obtenga el objetivo enunciado con profusión por Josu Jon Imaz: la mayoría absoluta necesaria para desbloquear la tramitación parlamentaria del plan Ibarretxe.

Con María San Gil como presidenta, el PP vasco inicia su nueva andadura en condiciones distintas a las que han determinado su trayectoria anterior. El paso del gobierno a la oposición, la reducción de los niveles de crispación política y el hecho de que a todas luces la sociedad vasca se encuentra más próxima al final del terrorismo sitúan al Partido Popular ante la ineludible responsabilidad de representar diariamente a sus votantes al margen e incluso por encima de sus legítimas aspiraciones de gobierno. Gobernar constituye no sólo una vocación razonable, sino una meta obligada para cualquier formación política que recabe el favor popular. Pero la democracia parlamentaria, además de propiciar la conformación de mayorías capaces de administrar los asuntos públicos, requiere de una oposición que controle y contrapese los eventuales errores y excesos en que pueda incurrir el poder. La contribución popular a una mayor moderación y racionalidad en la política vasca puede ser la aportación inmediata que tanto sus votantes como otros muchos ciudadanos esperan de María San Gil.

La Semana
ESPAÑA, ESA ALDEA PEQUEÑA GALA
Por PABLO PLANAS ABC 7 Noviembre 2004

El diplomático Inocencio Arias predijo el miércoles cuál será una de la primeras providencias del Gobierno Zapatero en su relación con el reelegido presidente George Bush: en breve alguien del PSOE comentará de pasada que el marido de la bibliotecaria es un lector empedernido de Walt Withman. Eso tendrá más efectos de consumo interno que en el manejo de la relación bilateral. Dará una cierta coartada a la progresía nacional de sobremesa para explicarnos que no todos los norteamericanos son iguales y que incluso Bush puede tener una segunda oportunidad, que EE.UU. es un gran país y que los cementerios de guerra de Europa están llenos de cadáveres de boys que fumaban lucky. De ahí toda esa palabrería sobre la irrefrenable tentación de los presidentes en su segundo mandato de gobernar para la historia y hacer amigos en el circuito mundial de conferenciantes, de ahí que algún enviado especial con su pareja a Nueva York describa los relevos en la Administración Bush como quien relata las desavenencias de los concejales de Marbella, con la espontaneidad de la ignorancia. De momento, las elecciones en Irak ya no son una farsa, sino que tienen fecha: 27-E. Puede que los insurgentes pasen de nuevo a ser terroristas mientras en algunas tribunas se ponen reparos a los elogios fúnebres de Arafat. Lo bueno de los portavoces cualificados del PSOE es que son capaces de teorizar sobre sus propios fracasos analíticos. Para entendernos, son como esos entrenadores de fútbol dotados para la fraseología del proyecto frente a la objetividad del fracaso, estilo Valdano.

La cuestión es que Zapaterix, Moratinix y Bonux han pasado de la poción mágica a los parlamentos grandilocuentes en los que el buen rollito con el amigo americano deja de ser incompatible con la soberanía nacional. Del contexto de la pequeña aldea gala nos vamos a hacer manitas con el canciller alemán porque nadie escarmienta en posadera ajena. Esto es, el equívoco de la política internacional del PP es que parecía uno de esos tratos de feria de ganado entre un ranchero de Texas y un propietario rural de Castilla, en vez de una atrevida operación para convertir el valor estratégico de España (cultural, geográfico, histórico y político) en algo plenamente tangible. Ahora, el eje franco-alemán es algo de tan escasa consistencia como que Zapatero busque desaforadamente formar un trío fotogénico tipo Azores. Tal vez el talante le pedía convertirse en el referente de los no alineados, pero la realidad es dura y, por lo general, tiene poco que ver con los apriorismos sobre la comida basura y la zafiedad yankee.

Lo mejor del talante es que se nos demuestra que nada es imposible, que el 68 está vivo y que la ventanilla está abierta. A un Gobierno capaz de ver diferencias entre dos textos exactamente iguales se le puede pedir cualquier cosa y, por tanto, esperar de él todo, hasta una Constitución europea escrita en castellano y otra en español, un modelo territorial federal y unitario a la vez, una política exterior sin reparos e incluso que Zapatero proponga la contratación del lobby de Aznar para mediar en la designación de un candidato demócrata que caiga bien en Europa.

La polémica de la lengua agrava la «guerra» entre Cataluña y Valencia
Maragall y Plá se enzarzan en el Comité Federal Solana medió ante lo «anecdótico» de la disputa ZP pide un acuerdo entre CC AA Carod exige que se retire la copia valenciana
El primero en pedir la palabra. El primero en despertar la polémica. De nuevo, Maragall. Llegó, habló... y la lió ante el Comité Federal del PSOE, especialmente, con la polémica de las lenguas en la UE. Le enzarzó con el valenciano Joan Ignasi Plá. Tuvo que mediar Javier Solana para tachar el asunto de anécdota en relación con la importancia del proyecto europeo. Una visión más amplia del mundo, pidió mister PESC, a sus compañeros. Más tarde, llegó el talante, o sea ZP, y declaró que el Gobierno fomentará el acuerdo entre Cataluña y Valencia.
Esther L. Palomera La Razón 7 Noviembre 2004

Madrid- Lo esperado. PSC y PSPV tienen visiones distintas. Guante blanco, sí, pero hubo polémica en el Comité Federal del PSOE. ¿El asunto? El de esta semana. La distinción entre catalán y valenciano en la Constitución europea.

El primero en intervenir fue el presidente de la Generalitat, que se reafirmó en que «las nacionalidades históricas no son el problema, pero son el tema». Nadie le replicó en este aspecto, pero sí cuando dijo que en España «hay cuatro lenguas, una común y tres propias» y que éste era un asunto que había que abordar con «enorme rigor». Fue el valenciano Joan Ignasi Plá quien defendió que el de la lengua era un asunto importante para Valencia y que, desde luego, era una cuestión «estrictamente política», y no jurídica, por lo que animó a «buscar juntos una salida política». Zapatero se vió obligado a intervenir para decir que el Gobierno quiere un acuerdo entre Cataluña y Valencia y que, desde luego, «lo va a fomentar».

Más contundente fue, sin duda, el máximo responsable de la Política Exterior de la UE, Javier Solana, que no dudó en reprochar a sus colegas que mientras el mundo asiste a acontecimiento tan importantes como, por ejemplo, las últimas horas de Arafat, ellos se entretuvieran en la cortas miras. Habló de «anécdota» en relación con el proyecto europeo. Vino Solana a reclamar una visión más amplia del mundo a algunos de sus compañeros. A sus palabras se sumó el secretario general del PSM, Rafael Simancas, pero también el de Organización Federal, José Blanco.

Las últimas de Zapatero en su turno de réplica fueron en todo caso para trasladar a los allí presentes que, desde que llegó a la Presidencia del Gobierno, «sólo he tenido cooperación plena de Maragall y la Generalitat». Menos mal.

Mientras, desde la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, dejó muy claro que no está dispuesto a ceder. No quiere oír hablar de dialogar con el presidente catalán de este asunto y no quiere tampoco mediaciones de Rodríguez Zapatero, informa Ep. «Que quede claro, ni mediadores, ni intermediarios. No nos moveremos ni un sólo milímetro. Sobre estas cosas nadie tiene que venir a darnos ni una sola clase, ni una sola lección». Las críticas subieron aún más de tono en Cataluña, donde tanto ERC como CiU han decidido hacer causa común de este tema. El líder independentista, Josep Lluis Carod-Rovira, exigió al presidente del Gobierno que retire una de las versiones de la Constitución Europea, la valenciana, y advirtió asimismo, en relación a José Luis Rodríguez Zapatero, que «quien se haya equivocado que rectifique», añadiendo que «el que no se ha equivocado es la Generalitat». Joan Puigcercós también avisó al jefe del Ejecutivo, en nombre de ERC, que «no ha de hacer de mediador en nada, sino arreglar un problema que ha creado el propio Gobierno español por ignorancia, negligencia o por mala fe», informa Efe.

Rajoy lamenta que España tenga un Gobierno de «sonrisa tonta» y «estulticia insuperable»
Ve preocupante que a Zapatero no le importe enfrentarse con la Iglesia, EE UU o los jueces a cambio de votos
El líder de los populares, Mariano Rajoy, se mostró ayer duro con el Ejecutivo de Zapatero. A su entender, «no tiene ideas, se mueve al aire que más sopla. Es el Gobierno de la foto, la sonrisa tonta y la estulticia insuperable». Criticó que para ocultar sus carencias hayan decidido enfrentarse «a los católicos, a los Estados Unidos y a los jueces». Rajoy no dejó pasar la ocasión para pedir al Gobierno que mantenga la firmeza contra ETA y se mostró convencido de que está muy debilitada y de que sabe que «saben que es cuestión de tiempo que la banda sea derrotada por la policía».
J. Arias Borque La Razón 7 Noviembre 2004

San Sebastián- «Sonrisa tonta» y «estulticia insuperable». Así calificó ayer el presidente del PP, Mariano Rajoy, al Gobierno de Zapatero en la intervención con la que clausuró el XI Congreso regional del PP vasco. «El Gobierno no tiene ideas claras para España y se mueve al aire que más sopla. Es el gobierno de la foto, la sonrisa tonta y la estulticia insuperable». De igual forma, criticó que para ocultar todas sus carencias, Zapatero «ha elegido como enemigo a la iglesia, a los católicos, a los Estados Unidos y a los jueces», lo que calificó de «enorme irresponsabilidad». El Estatuto sirvió de ejemplo a Rajoy para explicar las supuestas incoherencias de los socialistas. «Ahora predican un nuevo Estatuto». «No quieren coincidir con el PP e irritar el PNV», por lo que ironizó con que el eslógan del PSE debería ser «Ahora Patxi vicelehendakari», en alusión a su inclinación hacia el PNV.

Rajoy hizo una clara defensa de Guernica y consideró que no es necesaria su reforma. Tras el PSOE llegó el momento de los nacionalistas. «No estarán satisfechos ni aunque se les deje construir el Estado libre asociado», porque «están siempre en una carrera hacia el infinito, en una meta inalcanzable». El líder del PP citó la carta que presos de ETA en la que abogaban por el fin de lucha armada para comenzar a hablar del terrorismo. «Es evidente que las cosas están cambiando, la confianza en el triunfo se les ha evaporado saben que pueden matar pero no saben para qué, saben que es cuestión de tiempo que la banda sea derrotada por la policía». «Esto no sucede por casualidad» sino porque, en España ha habido una «política muy clara contra el terror y ETA» y se ha actuado contra «los ejecutores y sus apoyos», a pesar de los agoreros que «nos anunciaban todo tipo de catástrofes porque irritábamos al dragón». Por ello, criticó que los socialistas «hablen de que presos de ETA volverán a la UPV» y de la despenalización de ayudas a Batasuna. «Espero que no vuelvan a errores del pasado» e indicó que si Gestoras, Batasuna, y la kale borroka «siguieran apoyando a ETA», la banda armada «sería mas fuerte».

Jaime Mayor Oreja: «Los que han enterrado a ETA se equivocan como en la tregua-trampa»
Para Jaime Mayor Oreja, reelegido ayer presidente de honor de los populares vascos, ETA está «debilitada operativamente», pero no acabada. Teme que, «dentro de poco», volverán los «juegos macabros» con el PNV, alentados -dice- por el nacionalismo catalán y las dudas del PSOE
ANA ANTOLÍN ABC 7 Noviembre 2004

SAN SEBASTIÁN. Desde su recién renovado cargo de presidente de honor del PP vasco, Jaime Mayor Oreja alerta de que, en poco tiempo, la banda terrorista ETA dará a conocer una nueva oferta-trampa, «con el PNV como cómplice». Mayor Oreja se muestra preocupado por el mensaje del Gobierno del PSOE de que no actuará como el anterior Ejecutivo del PP y acusa a Zapatero de «alentar» a los ideólogos de la banda con sus dudas sobre qué hacer con España.

-¿Qué esperanza pone en María San Gil como candidata a lendakari?
-San Gil es la persona que tiene una trayectoria mas limpia, menos interesada y mas generosa de todos los que hemos estado y estamos en política en el País Vasco. Para mí, el País Vasco necesita un horizonte limpio, de verdad, y María tiene todas las condiciones para representar lo que todavía falta en el País Vasco, lo que no hemos alcanzado aún en este país.

-El PP sigue viendo al PSE como su «aliado natural». Pero, ¿cómo convencer a los vascos de que es una alternativa real cuando los socialistas reniegan?
-Es evidente que el Partido Socialista está en un problema muy grave de identidad. Quiere pero no puede, puede pero no quiere. Le pasó lo mismo hace años en el País Vasco: hubo un tiempo que defendió la autodeterminación y acabó buscando el voto sólo del españolismo. Estamos ante otra extraña crisis de identidad y de personalidad del Partido Socialista. Confío en que la sociedad vasca, entre un constitucionalismo firme del PP y unas dudas permanentes y obsesivas del PSOE, opte por nosotros.

-¿La carta de dirigentes de ETA, en prisión, abogando por el fin de la lucha armada puede verse como un punto de inflexión?
-Es un punto mas que confirma la debilidad operativa de ETA, pero hay quien ha enterrado ya a ETA y creo que se equivoca, como se equivocaron aquellos que, en la tregua-trampa, dijeron que había muerto la banda. Nosotros lo dijimos y lo volvemos a decir: ETA está muy debilitada operativamente, pero lo que sucede en España; la radicalidad nacionalista en Cataluña; el papel de Carod-Rovira y lo que hace Maragall; las dudas del PSOE y del Gobierno de Zapatero tienen que alentar, sin duda, a los pocos estrategas que queden en la organización. Los socialistas plantean ahora los temas que ETA siempre intentó colar en la política española: el debate de la estructura territorial, la viabilidad o no de la Constitución, si hacer o no una segunda transición... El debate que le gusta a ETA es el que están promocionando Maragall y Carod-Rovira en Cataluña, dando todos los días balones de oxígeno a la banda.

-¿Que le pareció la foto de Zapatero y del lendakari Ibarretxe en la cumbre autonómica?
-Me pareció la foto de la mentira. No es lo mismo hacerse una fotografía con Ibarretxe y su «plan» debajo del brazo, que sin él. En esa reunión, lo que hizo Ibarretxe fue legitimar su posición. Las fotografías deben ser la consecuencia de haber avanzado antes en la resolución de las discrepancias, sino no sirven de nada.

-¿Cómo valora que el Gobierno socialista baraje que la ex Batasuna pueda concurrir a las elecciones autonómicas de mayo?
-La experiencia nos debe indicar precaución. Me atrevo a alertar, sin tener un conocimiento cotidiano de ese mundo, de que dentro de poco tiempo vamos a tener otra expresión de esos juegos extraños y macabros que caracterizan la relación ETA-PNV. Estamos en vísperas de un movimiento de estas características entre gentes del PNV y de ETA, de una posicionamiento de la banda terrorista que se traslade como un gran cambio y en la que algunos traten de ver que hay cambio suficiente para abrir un proceso al estilo de Stormont, de la cuestión irlandesa. Y, como siempre, será un escenario falso que sólo buscará desestabilizar y que planteará un escenario complejo para nosotros. ¡Ojo avizor! Porque estamos a punto de asistir en las próximas semanas a una oferta de estas características.

-¿Se refiere al «plan Ibarretxe» y a la «pista de aterrizaje» que se truncó con Estella?
-Creo que en eso se está ahora, en una operación en la que tratan de definir todas esas cuestiones. El PNV intentará que Batasuna se presente a las próximas elecciones autonómicas. Al mismo tiempo, algunos van a tratar, como contrapartida, que el «plan Ibarretxe» continúe. La cuestión, si eso se hace, es conocer cuál será la postura del Gobierno de España. Por eso, inquieta que el Ejecutivo de la Nación lance estos días el mensaje de que no va a hacer las mismas cosas que el PP, porque lo que alenta, precisamente, es que el PNV y Batasuna hagan su juego político particular, como siempre. Es la historia de la mentira, de la trampa,.. que es la única que saben jugar y que siempre se repite.
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