AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 12 Noviembre 2004
¡Señálale!: Amenazas en la Universidad de Barcelona contra Convivencia Cívica Catalana
Libertad Digital 12 Noviembre 2004

Era un terrorista
Luis María ANSON  La Razón 12 Noviembre 2004

Arafat en los altares
Gabriel ALBIAC La Razón 12 Noviembre 2004

Zapatinos y Moratero
Alfonso USSÍA La Razón 12 Noviembre 2004

El timo del imán
Serafín Fanjul Libertad Digital 12 Noviembre 2004

Faluya
David GISTAU La Razón 12 Noviembre 2004

La patria del idioma
FERNANDO ÓNEGA La Voz 12 Noviembre 2004

Hablen con él
J. A. ÁLVAREZ GUNDÍN La Razón 12 Noviembre 2004

¿Batasuna se mueve
EL SUBMARINO La Razón 12 Noviembre 2004

¿Aleluya!
Cartas al Director El Correo 12 Noviembre 2004

Camps anuncia medidas judiciales contra ZP si apoya a ERC y no reconoce el valenciano
Toni Ramos / C. Morodo La Razón 12 Noviembre 2004
 

REDONDO, CAJA, MORA, ESPADA, VIDAL QUADRAS...
"¡Señálale!": Amenazas en la Universidad de Barcelona contra Convivencia Cívica Catalana
Este viernes 12 de noviembre se celebra en la Universidad de Barcelona una acto convocado por Convivencia Cívica Catalana "por la libertad y la dignidad civil en Cataluña en respuesta a las agresiones sufridas por varios profesores". La respuesta de los que empezaron acosando al profesor Francisco Caja ha sido una campaña de amenazas contra todos los que acuden al acto para defender la libertad en Cataluña. Al estilo terrorista, varios carteles con fotos llaman a "señalar" a los asistentes y recibirles "como se merecen".
Libertad Digital 12 Noviembre 2004

La presión independentista en Cataluña ha llegado ya al grado de amenaza directa contra los castellano-hablantes. Tras la campaña de acoso contra el profesor y miembro de Convivencia Cívica Catalana Francisco Caja –varios encapuchados irrumpieron en su clase, hicieron pintadas y bloquearon la puerta de su despacho– viene la segunda parte: las amenazas contra los que acudirán al acto convocado para este viernes en la Universidad.

Los carteles colgados por las paredes de la Universidad van dirigidos contra Nicolás Redondo, Arcadi Espada, Alejo Vidal Quadras, Goztone Mora, Francisco Caja, Carlos Martínez Gorriarán, Josefina Albert y Eduardo Uriarte. Con vistas al acto del viernes piden que sean recibidos "como se merecen". En el segundo cartel se puede leer: "Elige el que más te guste. Señálalo". el mensaje final es "Fuera fascistas de la Universidad".

Era un terrorista
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 12 Noviembre 2004

Tenía razón en el derecho palestino a organizar un Estado en su territorio histórico. No la tenía en su propósito de convertir Jerusalén en capital de Palestina. Sus reivindicaciones, con razón o sin ella, las planteó siempre desde el terrorismo. Yaser Arafat no fue capaz de negociar nada sin alzar el telón terrorista de fondo. El líder palestino ordenaba atentados violentos que incidieran sobre lo que quería resolver. Después trocaba la supresión de los actos terroristas por el objeto de la negociación. «Si no me das lo que pido tendrás terrorismo». Esa era su forma de dialogar. La estrategia le fue muy bien porque en el circo político predomina el balido de la gente mansurrona y lanar.

Abundan los pusilánimes y los progresistas de pitiminí, siempre dispuestos a ceder para evitar que les hagan pupa. Lo que ha ocurrido a lo largo de las últimas cinco décadas es que, una vez conseguido su propósito, Arafat entablaba la nueva negociación con renovados actos terroristas para continuar con la coacción sobre sus interlocutores. El juego terminó para él cuando Sharon le hizo frente y, de forma ciertamente salvaje e implacable, ordenó terminar con los terroristas en sus propias madrigueras.

Sólo he hablado una vez con Yaser Arafat. Fue en Oviedo, hace diez años, cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias junto a Rabin, un milagro conseguido por la lucidez de Graciano García. Recuerdo su cara de patata cocida, su sonrisa ofidia, sus manos revoloteando como pájaros negros, una cierta ternura en la expresión.

Hablamos de Jerusalén y me di cuenta de la firmeza del rais en su reivindicación de la Ciudad Santa como capital de Palestina. Teniendo en cuenta que los hebreos tampoco pueden renunciar a Jerusalén, objetivo sacro de una diáspora de dos mil años, el conflicto resulta irreductible. Es el nudo gordiano, que no tiene otra solución, espantosa solución, que tirar de espada.

La muerte de Arafat, que Alá tenga en su gloria junto a las huríes del profeta, abre la posibilidad, lejana e incierta, pero posibilidad al fin, de que judíos y palestinos entablen una negociación sin el argumento terrorista del interlocutor árabe, sin que entre los papeles y los folios asome sobre la mesa la pistola de Arafat.

Arafat en los altares
Gabriel ALBIAC La Razón 12 Noviembre 2004

El bonito dossier que «Le Monde» dedica al fallecido Yassir Arafat incluye una minuciosa cronología. Entre 1970 y 1974, nada. Como si esos años hubieran sido borrados de las biografías oficiales del homenajeado: porque sólo de homenaje puede calificarse al cuadernillo del tan prestigioso vespertino. Es la caricatura de lo que, quizá con menos desvergüenza, prolifera en la necrófila prensa europea en estos días: la invención de un Arafat de cuento de hadas.

¿Qué sucedió durante esos cuatro años, que para la memoria de «Le Monde» son nada más que un espacio en blanco? No es difícil establecerlo. A treinta años de distancia, no lo debería. Tras el acceso de Arafat a la Presidencia ejecutiva de la OLP en el 69 y el fracaso del intento de tomar el poder en Jordania en el 70, Arafat apuesta todo a las formas más bárbaras del terrorismo. No es nueva en él la apuesta. De hecho, en la más antigua de las entrevistas concedidas al mismo «Le Monde», Arafat recibe al periodista aclarándole: «Yo no soy un político, no tengo nada que decir, hablo sólo con la metralleta». Pero la estrategia se desplaza, en el inicio de los setenta, a formas nuevas que marcan la modernidad terrorista: la desviación de las acciones hacia población civil indiferenciada, tomando como objetivo prioritario una Europa a la que se considera –justamente– el eslabón débil de la «cadena imperialista»; aquel que, con seguridad, preferirá ceder al chantaje, antes que pagar un precio político demasiado alto.

Son los años funestos de los secuestros de aviones civiles, los atentados masivos y la sustentación logística de los grupúsculos terroristas que pululan, como excrecencias enloquecidas del 68, en toda Europa. De la RAF alemana a las Brigadas Rojas o a ETA, no hay un solo grupo armado, en esos años, que no haya formado a sus hombres en los campamentos de la Bekaa y que no haya adquirido sus armas en las redes tejidas entre Arafat y la URSS preagónica. Los archivos del KGB registran milimétricamente esa estrategia.

Que culmina en el «inexistente» año 1972. Olimpiadas de Munich. Asesinato de once jóvenes atletas por un comando de la OLP, enmascarado apenas bajo la bandera de conveniencia Septiembre Negro. De los innumerables asesinatos encargados por Arafat es el más gratuito y quizá el más obsceno. Pero altamente rentable. Europa entiende lo que los emires del Golfo habían entendido antes: que compensa pagar para garantizarse la protección de gente así; pagar en dinero o en diplomacia. Se atribuye la invención del método a Al Capone. Pero Arafat hizo de eso arte de Estado.

No busquen nada semejante en las tiernas biografías de la prensa respetable. Hay cosas que da demasiada vergüenza reconocer en público.

Zapatinos y Moratero
Alfonso USSÍA La Razón 12 Noviembre 2004

Entre los dos están pulverizando el prestigio de España en el mundo. Zapatero y Moratinos, Zapatinos y Moratero, importa poco cómo se llamen. En la política internacional más parecen Zipi y Zape o Mortadelo y Filemón que el presidente del Gobierno y el ministro de Asuntos Exteriores de una nación que a punto estuvo de ser considerada seria. Su antiamericanismo infantil y feroz les ha facilitado el protagonismo de uno de los mayores ridículos diplomáticos de nuestra reciente historia. Por ello, Moratinos tendría que haber dimitido, es decir, renunciado voluntariamente al cargo o al empleo. No toda la culpa la tiene Moratinos. Buena parte de ella es responsabilidad personal e intransferible de Zapatero, pero las gamberradas internacionales del presidente son también del ministro de Exteriores. Nada tuvo que ver Moratinos con la estúpida grosería de Zapatero con la bandera de los Estados Unidos. Pero era ya Moratinos uno de los diplomáticos más cercanos al entonces jefe de la Oposición, y bien podría haberle recomendado más educación y respeto por un símbolo que representa a toda una nación. Las ofensas se pagan, y ahí está la prueba.

En lo que sí influyó hasta el máximo Moratinos fue en la pasmada y cobarde decisión de Zapatero de retirar a las tropas españolas de Iraq. Con aquel abandono, no sólo incumplió España con los Estados Unidos. Más de cincuenta naciones se sintieron engañadas. Hasta el Vaticano, que no fue dudoso en su firme actitud contra la guerra, lamentó la resignación de España. Llamaron cobardes a nuestros soldados, que no lo habían sido ni lo son en absoluto, pero la intención de los insultos era más larga. Nos llamaron cobardes a todos los españoles por la gallinería de un Gobierno inexperto y necio, y aún lo estamos pagando en el mundo, y más que lo pagaremos. La alianza con Francia y Alemania que intentan vendernos los dos ilustres bandarras mueve a la risa. Francia nos seguirá ahogando, como ha hecho a través de los siglos, y la sumisión a Alemania durará hasta que los alemanes decidan si es conveniente el sometimiento de España. Ya le han dado franceses y alemanes el primer sopapo en los rostros de Zapatero y Moratinos, negándose a secundar desde la Unión Europea el apoyo que España pretendía en beneficio de la dictadura de Fidel Castro. ¡Pero qué tontos!

Renuncia a la soberanía de Gibraltar. Máximas facilidades para que los llanitos se domicilien y trabajen en España mientras mantienen su paraíso del contrabando, la droga, el tráfico de armas y el dinero negro al margen de cualquier compromiso. Para agradecer la bajada de pantalones de Moratinos, Inglaterra nos manda a un miembro de la Familia Real, al ministro de Asuntos Exteriores y a un submarino nuclear a la Roca. Y Marruecos. ¿Qué hacemos ahora con los saharauis, Moratinos? Lo que sí se sabe es lo qué harán los Estados Unidos con Marruecos. Prestarles todo el apoyo posible y probable en detrimento del equilibrio con España. Los contratos de construcción y mantenimientos navales yacen en las papeleras del Pentágono. Las fragatas que España iba a construir en sus famélicos astilleros para Israel, ya no existen. Nuestra confusa política con los países del Islam ha asombrado desde la duda a todas las cancillerías occidentales. En algunas se ha llegado a decir que España parecía un aliado de Ben Laden. Unión de civilizaciones, dijo Zapatero en la ONU en su más estúpido discurso internacional. Unión del siglo XI con el siglo XXI. Claro, que gracias al siglo XI ganaron las elecciones en España.

Y como colofón, el ridículo del teléfono. Bush no se comunica con quien ha ofendido a los Estados Unidos e invita simultáneamente al ex presidente del Gobierno de España a desayunar en la Casa Blanca durante una hora. Esa sensación de ridículo y de bochorno, tendría que haber inducido a Moratinos a presentar su dimisión. Pero no va a hacerlo. No saben conjugar el verbo dimitir en la primera persona del presente de indicativo. Zipi y Zape seguirán juntos. También Mortadelo y Filemón. Igual Zapatero y Moratinos. Siempre unidos Zapatinos y Moratero. Y España que se rompe en su interior y se pulveriza en el respeto internacional.

Río Cabe
El timo del imán
Serafín Fanjul Libertad Digital 12 Noviembre 2004

Es alarmante la carencia entre nosotros de un partido socialista racional, ilustrado y atento a defender los intereses de España y de los españoles. En vez de eso, tenemos otro enloquecido por la fiebre de poder y por tapar sus agujeros morales de cualquier manera. Han arrinconado en exilios dorados (caso Rosa Díez), o aperreado y aplastado hasta lo miserable (Caso Redondo Terreros o Gotzone Mora) a sus cerebros más lúcidos y honrados. Todo vale. Viene esto a propósito, también, del buen rollito que están desplegando en sus relaciones con el Islam recién llegado a nuestro país, al cual hacen concesiones que nadie –ni los beneficiarios– pudo imaginar en tiempos todavía muy cercanos.

A partir de enero el Estado sufragará las enseñanzas del Islam, pese a la ausencia de garantías de ningún género y aunque las comisiones islámicas ya han anunciado que no les basta y que acudirán con las escudillas en la mano a reclamar más: la boca para pedir no se cerrará jamás, mientras los cuartos del presupuesto se hallen en manos irresponsables que parecen estar comprando protección, como con la huída de Irak. Pero el pulpo no descansa y sigue generando y extendiendo nuevos tentáculos.

Ahora toca a los imanes. Ya se alzan voces exigiendo equiparación con los curas católicos y un imán en cada prisión, en las unidades militares y en toda institución oficial, naturalmente remunerado, como si fueran capellanes. Soslayaré los aspectos políticos del asunto, que son sabrosos, y me ceñiré a los técnicos. Aparte la ignorancia de los excelentísimos (y excelentísimas) ministros (y ministras) del PSOE y de sus asesores (y asesoras), que es universal, la cuestión bascula sobre una asimilación mecánica –y ahora nada inocente– del culto y las creencias musulmanas a las cristianas, cuando las divergencias –que los musulmanes conocen perfectamente si bien se las callan cuando les conviene, por ejemplo en estos momentos– son enormes, no sólo en características externas y visibles sino de concepción profunda. No hablo de valoraciones, de mejor o peor, sino del derecho a cobrar un sueldo y en concepto de qué. En el Islam no hay clérigos –aunque la inmensa mayoría de los periodistas repita la palabra con tozudez digna de mejor causa– , ni los así denominados están consagrados, ni administran sacramentos (que tampoco hay), ni pertenecen a un aparato jerárquico equiparable al nuestro de presbíteros, párrocos, coadjutores, obispos, etc. En el Islam no hay sacerdotes, vaya. Por favor, entérense. Y la consideración como tales de los imanes (no faltan cursis, que por lo general no saben árabe, que los llaman imames, como si con el término castellano no bastase) sólo es una simplificación, por oportunismo de unos y desconocimiento de otros.

Lo que se está pretendiendo es adjudicar un salario (siempre los dineros detrás de estos agravios religiosos) a un musulmán cualquiera por el solo hecho de serlo, porque ésa es la verdad: cualquier muslim puede ejercer de imán en cualquier tiempo y lugar, con el único y obvio requisito de conocer el ritual de rezo. El imán es quien dirige la oración colectiva. Y nada más. F.M. Pareja lo aclara de forma meridiana: "Técnicamente no hay cargo profesional de imán: sólo durante la oración se es imán y se deja de serlo cuando ésta se termina" (Islamología, p. 534). El empeño por considerar al imán como una especie de párroco y por consiguiente con derecho a emolumentos es mero oportunismo, mera ignorancia, mera desvergüenza.

Faluya
David GISTAU La Razón 12 Noviembre 2004

Estuve el otro día en un concierto de Morrisey, el antiguo solista de los Smiths. Salió vestido de cura, como avisando, porque en un intervalo entre canciones endilgó a su rebaño un sermón político. Dijo que una sola preocupación, una sola, enturbiaba su aspiración de felicidad y paz para los próximos cuatro años: George W. Bush.

Comprendo que, en la actualidad, soltarle una pulla a Bush es el primer requisito obligado para cualquiera que pretenda adornarse con una apariencia intelectual.

Se critica a Bush –ya sea un actor de Hollywood, un cantante sajón o un ensayista de Berkeley–, sobre todo ante un auditorio europeo, y hala, es como aprobar el teórico, sólo por eso ya tiene uno expedido el carné de comprometido contemporáneo. Y entonces el periodismo antiamericano, que siempre busca esa pulla aun en las ruedas de prensa ajenas a la política, te regala halagos y prestigio como en ciertos hoteles te dejan una cesta de fruta en la habitación: bienvenido a nuestro club.

Sin embargo, y esto habrá que atribuirlo a la patología antiamericana, a uno no deja de sorprenderle que un ciudadano occidental más o menos informado y capaz de discurrir no incluya, entre las preocupaciones que enturbian su aspiración de felicidad y paz para los próximos años, a Ben Laden.

Porque si mañana nos apuñalan yendo al trabajo en bicicleta, o nos vuelan cuatro trenes o dos rascacielos en Madrid, Roma, Londres o Nueva York, eso no nos lo habrá hecho Bush, sino Ben Laden. Quien sin embargo permanece a salvo del compromiso intelectual –no te dejan cesta de frutas por declarar culpables a los asesinos en serie del integrismo– por culpa de esa ceguera política que es el efecto secundario de la obsesión antiamericana.

Porque reconocerle un enemigo terrible a Occidente es justificar a Bush como cazavampiros, y hasta ahí podríamos llegar. Por eso, los mismos progres que se escandalizaron por Abu Ghraib, llaman «resistente» a Zarqawi en vez de denunciar sus atroces decapitaciones de civiles. Por eso, ahora que se ha entrado en el matadero de Faluya para evitarlas, el progre te dice que en esa ciudad sólo está el equivalente iraquí de la niña vietnamita del napalm, pero no un atajo de asesinos en serie, conjurados para acabar con nuestra forma de vida, de los cuales alguien nos tiene que librar.

La patria del idioma
FERNANDO ÓNEGA La Voz 12 Noviembre 2004

YA LO HABÉIS visto: Carod-Rovira se ha salido con la suya. Le arrancó al presidente el compromiso de declaración que buscaba sobre el catalán y el valenciano. Gran éxito. Nunca medio millón de votos habían valido tanto. Eso es poder y lo demás son bromas. Aquí eres alguien si eres capaz de poner al gobierno contra las cuerdas; si tienes poderío suficiente para amenazarle con tumbar los Presupuestos del Estado. Si no tienes ese poder, olvídalo.

La situación, en este sentido, empieza a ser de opereta. El Gobierno es muy sólido y firme cuando los afectados por sus decisiones no tienen escaño. Los católicos, por ejemplo, se sienten agraviados; pero ningún obispo ha sido llamado a limar asperezas en la Presidencia. Los jueces dicen estar irritados por el nuevo sistema de elección; pero, que sepamos, ninguno ha sido llamado por el ministro de Justicia. Ahora bien: Carod-Rovira plantea un desafío y a los tres días está en La Moncloa.

Es impresionante la capacidad de coacción de este hombre. Pero no lo es menos la ductilidad que demuestra Zapatero. Le pregunté a un alto cargo cuánto tiempo veremos esta situación y me respondió: «Hasta el final de la Legislatura». Y añadió un dato que desconocía: hay días que, en el Congreso, el diputado Tardá, también de Esquerra, plantea cuatro veces la caída del Gobierno. Depende de los turnos de palabra que le otorgue Manuel Marín. Así vivimos. Cara estabilidad.

Con todo ello, no quiero decir que Carod-Rovira no tenga razón. Quizá la tenga: el idioma catalán y el valenciano son tan parecidos que no es injusto decir que son la misma lengua, hablada en territorios distintos. La unificación del nombre se podría plantear en términos civilizados, en una mesa, con estudios de filólogos y con voluntad de llegar a un acuerdo. Pero fallan dos bases: la previsión del Gobierno, incapaz de prevenir un conflicto, y los intereses políticos para que esto no ocurra así. Los beneficiarios de esos intereses necesitan un clima de tensión y provocación.

Y al fondo, la orientación definitiva: la unificación del idioma es, para Esquerra Republicana, el punto de partida de su proyecto pancatalanista. «Mi patria -decía Fernando Pessoa-, es la lengua portuguesa». La patria de un buen nacionalista de hoy es la lengua catalana. En la medida en que esté aceptada como tal, con ese nombre, en Valencia, la Comunidad Valenciana pasará a integrar formalmente los Països Catalans . Esa es la aspiración. Por eso son tan importantes los pasos de Carod. Por eso es tan triste la cesión de Zapatero.

Hablen con él
J. A. ÁLVAREZ GUNDÍN La Razón 12 Noviembre 2004

Visto lo visto en estos seis meses, ya sabemos que gobernar en minoría es que a las tres de la mañana llame alguien a la puerta y sea Carod Rovira pidiendo a gritos el desayuno. Ciertamente, no es cómodo ni fácil gobernar en minoría, pero se puede hacer sin perder ese halo que rodea a todo primer mandatario. Aznar, por ejemplo, gobernó en minoría durante cuatro años con notable habilidad. Se dejó algunos pelos del bigote en aquella gatera, pero obtuvo la simpatía que, paradójicamente, luego se le evaporó con la mayoría absoluta.

O sea, que una cosa es pactar y otra bien distinta dejarse chantajear. Una cosa es ser tolerante y otra que te chulee una minoría que además es enana. Y al día de hoy, ya no se sabe si La Moncloa es la Presidencia del Gobierno de España o es la tómbola de la beneficencia en la que Carod Rovira canta los números y los premios: una selección deportiva, la derogación de tal ley, jugosas partidas presupuestarias, etc. Por eso, Ibarra y los del PSOE que piensan como él, los presidentes autonómicos y alcaldes del PP, los que esperan el AVE, los que necesitan una autovía, los que piden agua del Ebro, los valencianos que hablan valenciano, los del archivo de Salamanca y hasta los partidarios del indulto a Vera: hablen con Carod. Y ya verán como ZP se levanta, a las tres de la mañana, a abrir la puerta.

¿Batasuna se mueve?
EL SUBMARINO La Razón 12 Noviembre 2004

¿Hay movimientos telúricos en el País Vasco o son meras especulaciones ante la proximidad de las elecciones autonómicas? Cuentan a este Submarino que los jefes de ETA y Batasuna están evaluando la idoneidad de introducir algo parecido al tripartito catalán en la política vasca. Llama la atención, por ejemplo, la agresividad de los últimos comunicados de ETA contra el «plan Ibarreche», mientras la banda pasa de puntillas por la «política represiva» del Gobierno Zapatero. Por otra parte, es cosa sabida que la filtración de la carta de ex dirigentes de la organización asesina pidiendo desde la cárcel una reorientación de la «izquierda abertzale» ha sido tolerada, cuando no filtrada, por el entorno etarra. Cabe descartar a estas alturas que el PNV logre seducir a la inmensa mayoría de esos 100.000 votantes que apoyaban al brazo político de ETA, dado que, además de independentistas como el partido de Ibarreche son ideológicamente de izquierdas. Extrapolando la situación parlamentaria de Cataluña al País Vasco, resultaría que el PNV es CiU y Batasuna, ERC, por mucho que EA sueñe con enarbolar la bandera que Carod-Rovira arrebató a CiU en las generales. Ciertos dirigentes socialistas vascos trabajan con la hipótesis de que en el año que queda para las autonómicas se produzca una conmoción en Batasuna y que EB-IU rompa amarras con el PNV y EA.

¿Aleluya!
José Luis Fernández Garrido/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 12 Noviembre 2004

¿Oh, hermanos! He tenido un sueño. ¿Aleluya! Sí hermanos, he soñado que los ayuntamientos serán democráticos. ¿Aleluya, hermanos! No estoy hablando de Martin Luther King. Estoy hablando del discurso del señor Ibarretxe el lunes pasado en la inauguración de los actos del 25 aniversario de los ayuntamientos democráticos que se celebran en Vitoria. Democracia, según el Diccionario de la Lengua Española, es «la doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno o predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado». Según esto, todos tenemos derecho a opinar y a estar en el Gobierno de un Estado. Todos, los que opinan de una forma y los que opinan de otra. Entonces, ¿por qué los que opinan distinto a los otros tienen que llevar protección? ¿Por qué tienen que abandonar el pais y su intervención en el Estado? Señor Ibarretxe, si tan visionario es, por favor aplique el término democracia en todo su contenido, no sólo en un sentido, que es el que a usted le interesa porque eso no es democracia.

Camps anuncia medidas judiciales contra ZP si apoya a ERC y no reconoce el valenciano
Toni Ramos / C. Morodo La Razón 12 Noviembre 2004

Valencia/ Madrid- El presidente de la Generalitat Valenciana, Francesc Camps, calificó ayer de «inquietante» la reunión que sostuvo el miércoles el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el líder de Esquerra, Carod-Rovira y dijo que esta actitud no encaja en el modelo constitucional. Camps, que pidió una reunión urgente con Zapatero, dijo que «se ha abierto la guerra de la lengua por un chantaje político de un grupo de radicales».

Anunció que recurrirá judicialmente cada vez que el gobierno de España no reconozca la oficialidad del valenciano en cualquier instancia, nacional o europea. «Es una injerencia intolerable y no hay negociación posible sobre el nombre de la lengua, que es valenciano», señaló y exigió lealtad a todas las comunidades autónomas.

El presidente dejó bien claro que «ésta es una cuestión jurídica y política» y contestó así a la pregunta de si ponía en duda el preámbulo de la ley de creación de la Academia Valenciana de la Lengua que habla del valenciano como lengua perteneciente a un sistema lingüístico más amplio. «No ponga en cuestión ningún artículo, ni ningún preámbulo de la Ley de la Academia Valenciana de la Lengua, ni del Estatuto ni de la Constitución».

Descartó la posibilidad de una solución de consenso utilizando la denominación valenciano-catalán «porque se hablan cuatro idiomas oficiales y han de tener el mismo reconocimiento, en cualquier instancia debe aparecer como lengua diferenciada». Sin embargo, rechazó la necesidad de que la Academia Valenciana de la Lengua se tenga que pronunciar sobre este conflicto, «porque las cosas están muy claras, y están muy claras por la Constitución, por el Estatuto de Autonomía y por la Ley de Uso y Enseñanza del Valenciano, así como por la ley de creación de la Academia Valenciana de la Lengua».

Dijo que «cuestiones como éstas demuestran que el gobierno de España no tiene nada claro el modelo territorial». Pidió a «los radicales de ERC» que no se inmiscuyan en los límites territoriales de otras comunidades autónomas, «que se preocupen de lo suyo y que nos dejen en paz». Exigió a los socialistas valencianos «que digan que no quieren los votos de ERC en la aprobación de los presupuestos generales del Estado si ello conlleva la supresión del valenciano» y pidió una declaración oficial y contundente del secretario general del PSPV, Joan Ignasi Pla, sobre este espinoso asunto. Acabó enfatizando «¡que nos dejen en paz!» y, «¡que ya está bien!».

Por otra parte, el portavoz del PP, Eduardo Zaplana, señaló que Rodríguez Zapatero vulnera la legalidad al haber negado la «existencia» de la lengua valenciana debido a presiones políticas del dirigente independentista Carod-Rovira, con quien se entrevistó el miércoles. En rueda de prensa, Zaplana, cargado de ironía, confesó haberse quedado «atónito» al ver que el jefe del Ejecutivo se ha metido a «filólogo» simplemente por haber tomado «un café rápido» con Carod-Rovira.

Apelando a que el Estatuto de Autonomía de Valencia señala expresamente que el valenciano es la lengua que se habla en este territorio, subrayó que la actitud del presidente del Gobierno supone, además de una vulneración legal, una ofensa «gratuita» a todos los valencianos. Tras tildar de «temeraria» esa actitud y confesarse «impresionado y atónito» por lo sucedido, Zaplana, rotundo, advirtió que ni el presidente del Gobierno ni Carod Rovira «van a conseguir nada», ni aunque «digan misa en arameo».

Mientras, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, eludió aclarar si algún miembro del Gobierno emitirá o no un documento o declaración escrita en el que se reconozca explícitamente la unidad de la lengua catalana, como ha reclamado el líder de ERC para zanjar definitivamente la cuestión. Al tiempo, el secretario de Estado de Asuntos Europeos, Alberto Navarro, precisó que «si la polémica, entre comillas, que se ha abierto con la cuestión de las denominaciones de una misma lengua sigue viva, el Gobierno asumirá sus responsabilidades y en algún momento comunicará cómo se va a denominar esta lengua [el catalán]». En este sentido, apuntó que, aunque la lengua cooficial hablada en Cataluña y la Comunidad Valenciana reciba dos denominaciones, «no quiere decir que desde un punto de vista lingüístico no sean la misma lengua».

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