AGLI

Recortes de Prensa     Martes 16 Noviembre 2004
LA TENTACIÓN DE LA DEBILIDAD
Edurne URIARTE ABC 16 Noviembre 2004

LA ENCRUCIJADA DEL SOCIALISMO VASCO
Editorial ABC 16 Noviembre 2004

Hernando tiene razón
Editorial La Razón 16 Noviembre 2004

Falta lo esencial
Editorial Heraldo de Aragón  16 Noviembre 2004

BANDERA BLANCA
Jaime CAMPMANY ABC 16 Noviembre 2004

El guiñol del velódromo
Lorenzo CONTRERAS La Razón 16 Noviembre 2004

Incompetencia manifiesta
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 16 Noviembre 2004

Batasuna es ETA
Antonio MARTÍN BEAUMONT La Razón 16 Noviembre 2004

¿De qué
David GISTAU La Razón 16 Noviembre 2004

Investigaciones inútiles
Editorial El Ideal Gallego 16 Noviembre 2004

Juegos de manos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 16 Noviembre 2004

La intransigencia y el chantaje de Carod
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 16 Noviembre 2004

Un fantasma recorre Cataluña
José García Domínguez Libertad Digital 16 Noviembre 2004

¿Quién, cuándo, cómo
Juan VANRELL NADAL La Razón 16 Noviembre 2004

Anoeta, ¿más de lo mismo
Lorenzo Contreras Estrella Digital 16 Noviembre 2004

PARQUES AUTONÓMICOS
Editorial ABC 16 Noviembre 2004

Lo políticamente incorrecto
Daniel Martín Estrella Digital 16 Noviembre 2004

¿Sueño o pesadilla
Cartas al Director ABC 16 Noviembre 2004

No es plan
Cartas al Director El Correo 16 Noviembre 2004

Terna y ausencias
Cartas al Director El Correo  16 Noviembre 2004

Afición de buitres
Pío MOA La Razón 16 Noviembre 2004

Camps pide una entrevista urgente a Zapatero para exigir respeto al valenciano
M. GASPARET ABC 16 Noviembre 2004

González Pons insinúa que apoyará los Presupuestos de Zapatero si no cede ante ERC con el valenciano
EFE Libertad Digital  16 Noviembre 2004

Autoengaños piadosos
Hermann Tertsch, El País (email)  16 Noviembre 2004





 

LA TENTACIÓN DE LA DEBILIDAD
Por Edurne URIARTE ABC 16 Noviembre 2004

LA semana de gloria que ha tenido el brazo político de ETA es una preocupante muestra de la facilidad con la que puede resquebrajarse la resistencia social al terrorismo. Porque sólo así cabe entender la capacidad que ha tenido ETA para atrapar a toda la sociedad española en las redes de la propaganda terrorista. El éxito etarra ha sido tal que incluso se nos olvidó que Batasuna es ilegal y que el acto del domingo era ilegal. Mientras los batasunos desplegaban sus mensajes en todos los foros públicos, nadie pareció acordarse de ese pequeño detalle hasta que el propio Otegi reivindicó su nueva burla a las leyes y al Estado: «Una organización ilegal, con un portavoz ilegal, celebra hoy un acto ilegal. No por el nuevo talante del Gobierno, sino porque hemos ganado terreno, porque hemos ganado al PP».

En todo esto hay algo de la pertinaz ignorancia sobre el terrorismo que todavía nos asuela. Pero, sobre todo, la expectante y hasta ilusionada audiencia con la que ha contado el show de Batasuna se explica por las constantes tentaciones de cesión que asaltan a muchos ciudadanos y líderes frente a la presión terrorista; cualquier cosa con tal de alejar la sombra asesina de sus pesadillas.

Hasta la ignorancia está determinada en buena medida por la debilidad. Con todos los datos que tenemos a estas alturas, el empeño en sostener que Batasuna tiene alguna autonomía respecto a ETA tan sólo se puede entender en la confusión entre deseo y realidad. Se resisten a aceptar lo que dicen los policías, los jueces y los expertos y ni siquiera se intentan explicar a sí mismos por qué misterioso motivo Batasuna no ha emitido jamás una sola indicación, una sola palabra, de su independencia respecto a ETA, a pesar de que en ello le vaya la propia legalización.

Pero el problema no es de análisis intelectual y por eso la semana estelar de Batasuna ha tenido una segunda parte aún peor que la confusión que es el nuevo aliento ofrecido a la negociación con los terroristas. Batasuna nos ha transmitido por enésima vez el mensaje chantajista de ETA con la única variación de una rebaja del objetivo de la territorialidad (dejarían en paz por el momento a Navarra y País Vasco francés) y ha habido bastantes, y no sólo Elorza, Itxaso y Zabaleta, prestos a buscar contrapartidas políticas para los asesinos.

Ignorancia y debilidad abocan en la insensatez. Como escribía el domingo Pilar Ruiz, la madre de Joseba Pagazaurtundúa, para vencer a ETA hace falta valentía y sensatez. Y es que estimular las expectativas y la arrogancia de ETA cuando está en su momento de máxima debilidad histórica es una insensatez. Después de múltiples errores negociadores de los demócratas, ETA ha sido por fin arrinconada con la firmeza del Estado de Derecho. Y la única capacidad de chantaje que le queda es la que algunos insensatos estén dispuestos a otorgarle.

LA ENCRUCIJADA DEL SOCIALISMO VASCO
Editorial ABC 16 Noviembre 2004

LA situación política del País Vasco ha producido el efecto engañoso de creer que los últimos movimientos nacionalistas implican un avance positivo para la normalización de la sociedad vasca. Realmente, la evolución de los acontecimientos está confirmando todo lo contrario: una reafirmación del PNV y de la izquierda abertzale en sus planteamientos maximalistas, si bien Batasuna optó desde el pasado domingo por una actualización del Pacto de Estella al gusto del nacionalismo gobernante.

Si desde posiciones no nacionalistas se tiene claro que estas tácticas responden a necesidades internas de las diversas familias nacionalistas y que no son una rectificación sustancial ni aparente de su apuesta por la ruptura del Estatuto, las consecuencias negativas para la convivencia en la sociedad vasca quedarán neutralizadas. Sin embargo, la actitud vacilante del socialismo vasco está introduciendo, de forma injustificada, elementos de confusión en una respuesta al nacionalismo que debería ser mucho más convincente, sólida e inequívoca que la que algunos de sus portavoces están dando.

En ciertos casos, no sólo no hay una respuesta negativa, sino la postulación directa de la derogación del Pacto Antiterrorista y la rehabilitación legal de Batasuna. El hecho mismo de que se celebrara el acto de Batasuna en San Sebastián constituye, como afirmaba ayer el secretario general del PP, Ángel Acebes, una «legalización de hecho» de una formación política que fue declarada ilegal y disuelta por el Tribunal Supremo, con ratificación posterior del Tribunal Constitucional, por estar integrada en la estructura de ETA. Es la misma razón por la que actualmente todo el entramado batasuno está suspendido cautelarmente por orden del juez Garzón en un sumario instruido por delito de integración en banda armada. Ésta es la Batasuna a la que algunos sectores del socialismo vasco quieren dar otra vez voto y espacio político, como si el objetivo de la lucha antiterrorista no fuera erradicar ETA, sino sólo debilitarla. El PSOE, empezando por su secretario general y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, debe ser consciente de que sus declaraciones contra Batasuna chocan con las actitudes políticas y la estrategia que están manteniendo algunos de sus miembros en el País Vasco. Tiene que poner orden.

El cambio de perspectiva con el que ciertos sectores del socialismo vasco abordan el futuro de Batasuna tampoco es ajeno a la evidente disposición de la dirección del PSE para pactar con el PNV una vía intermedia entre el Estatuto y el plan Ibarretxe, lo que en sí mismo constituye un éxito del nacionalismo, porque ya ha conseguido que los socialistas establezcan como prioridad su desmarque del PP y que asuman una versión suave de la crítica nacionalista al Estatuto y al Pacto Antiterrorista, dos proyectos históricos que reflejan el mejor esfuerzo socialista para la democracia en el País Vasco. El PNV, con Arzalluz antes y con Imaz, ahora, sabe lo que quiere conseguir y no quiere al PSE de socio, pero acepta de buen grado que los socialistas hagan imposible la alternativa constitucional con el PP y se conformen con volver a ser el comodín de la política nacionalista.

Es Rodríguez Zapatero quien debe definirse en esta situación -y con él su partido-, aunque le resulte difícil después de haberle dado a Patxi López el mismo apoyo que en su día a Nicolás Redondo, porque ni siquiera en política es posible defender una cosa y su contraria sin perder el crédito. El socialismo vasco está empezando a hacer una lectura errónea de su posición en el País Vasco: vuelve a equivocarse de adversario al elegir el distanciamiento del PP y emprender un acercamiento imposible a un nacionalismo que confía su hegemonía en la unificación del voto abertzale antes que en el entendimiento con una formación no nacionalista.

Hernando tiene razón
Editorial La Razón 16 Noviembre 2004

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Francisco José Hernando, que alguna autoridad tiene en materia jurídica en nuestro país, despejó cualquier atisbo de duda sobre la permisividad administrativa y política con Batasuna: «El acto de San Sebastián no debía haberse celebrado porque hay una sentencia que los ilegaliza. Las formaciones ilegalizadas están fuera de la esfera pública y no deben poder actuar, no sólo proclamando una actividad pública contraria al terrorismo, sino que en su comportamiento no deben dar cobijo sino rechazar públicamente el terrorismo y el uso de la fuerza».

Precisiones meridianamente claras para una opinión pública estupefacta, tras comprobar cómo el brazo político de una banda terrorista se mueve a sus anchas por las pusilánimes estructuras del Estado de Derecho para vocear sus consignas y, como en este caso, celebrar un gran mitin político, cuyo desarrollo bien pudiera ser tipificado como apología del terrorismo. Pero lo cierto, aunque cueste creerlo al propio Hernando, al ministro López Aguilar y a destacados cuadros del PSOE y del PP, es que el encuentro de Batasuna en Anoeta contaba con los permisos tanto del Ayuntamiento de San Sebastián, presidido por Odón Elorza, como del Gobierno vasco.

El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, anunció ayer la apertura de diligencias informativas, pero él mismo adelantó un curioso y sintomático pesimismo, porque, según su versión, los proetarras se limitaron a ejercer el derecho a la libertad de reunión. La justificación, con tintes casi grotescos y un tanto sarcásticos, denota hasta qué punto la democracia parece a veces impotente e incapaz de imponer su propia legalidad. Más allá de ambigüedades y retóricas jurídicas, en las que algunos se parapetan para ocultar su descriptible entusiasmo, algo no puede ir bien en nuestro ordenamiento si una organización ilegalizada por sus vínculos con el terror se mueve con total impunidad en la vida pública. Hernando tiene razón. Los poderes del Estado debieran dejar la autocomplacencia y cerrar todos los canales de ventilación legales que aún permiten disfrutar de los despistes de la democracia a quienes pretenden acabar con ella.

Falta lo esencial
Editorial Heraldo de Aragón  16 Noviembre 2004

RUBALCABA, aunque ha afirmado que el PSOE no es "insensible a las propuestas de diálogo", reiteró que la primera premisa es "que callen las armas". Llamazares, más contundente, ha señalado que "no es posible el diálogo y la negociación con ninguna organización que no rechace la violencia, y esa imposibilidad lo es tanto si tienen las armas sobre la mesa, como si están debajo de ella". El líder del PP Acebes ha concluído que "no cabe hacer caso a esas voces que dicen que hay que replantearse la legalización de Batasuna.... Por su parte el Foro de Ermua, más analítico, ha declarado que el acto de Batasuna en Anoeta "ha constituido uno de los momentos culminantes del lanzamiento de la operación política que ha diseñado ETA para tratar de revertir el proceso de grave debilitamiento operativo y político que está padeciendo desde la entrada en vigor de la Ley de Partidos Políticos".

En efecto, "para superar su actual crisis una de las conquistas que más necesita ETA es conseguir que Batasuna pueda presentarse a las elecciones al Parlamento vasco de la próxima primavera, al ser su último reducto en las instituciones". Frente a los "7 compromisos ante la sociedad vasca" que ha formulado Batasuna, lo que el foro de Ermua le pide al grupo abertzale son seis requisitos elementales: condenar el terrorismo como método de acción política y, en concreto, como forma de solucionar el que llaman "conflicto vasco"; comprometerse a condenar cualquier nuevo atentado terrorista; pedir perdón por las víctimas del terrorismo de ETA, por haber colaborado y haberse integrado en la organización criminal; exigir a ETA que ponga fin al terrorismo y cese lo que llaman "lucha armada", entregando sus armas al Estado español; reclamar a ETA que abandone su campaña de extorsión a los empresarios y profesionales; excluir de todos sus órganos de dirección y de sus candidaturas a las instituciones a cualquier persona que esté condenada por delitos de terrorismo, y que no se haya reinsertado en la sociedad.

En resumen, se trataría de que Batasuna abandonase toda vinculación a ETA y abrazase la vía democrática con todas sus consecuencias. Todo lo demás son tramposas retóricas que intentan ganar tiempo y confundir a los ingenuos. Pero hay demasiada sangre para prestarse a ningún juego de esta naturaleza.

BANDERA BLANCA
Por Jaime CAMPMANY ABC 16 Noviembre 2004

ESA bandera blanca que Herri Batasuna ha enseñado a medias en el acto delictivo de Anoeta no es más que un trapo sucio, manchado de traición, de sangre y de dinamita. Ya lo conocemos desde la otra «tregua trampa» que tendió la banda etarra. Esperemos que el Gobierno socialista no caiga en la tentación de creer en un ofrecimiento de paz que el brazo político de «Eta» hace al Estado, pero sin una condena del terrorismo, sin un arrepentimiento por los crímenes cometidos hasta ahora, sin renunciar a matar y sin entregar las armas.

A cambio de unas palabras ambiguas del peligroso criminal Arnaldo Otegui, piden tregua, acercamiento de presos al País Vasco, nuevas amnistías, excarcelación y perdones. Y que el llamado «Plan Ibarreche», primer paso hacia la independencia de Vasconia y la desmembración de España, siga adelante como medio de conseguir a cambio de la paz lo que no han logrado por el terror. Si la banda etarra se encuentra en la situación de mayor debilidad en su larga historia de crímenes, no ha sido a fuerza de concesiones y paños calientes, sino en la acción más eficaz contra el terror que jamás llevó a cabo gobierno alguno.

La lucha antiterrorista concertada con los países de Europa, la ayuda importante de América, la agilización de detenciones y de extradiciones, la investigación de las fuentes de financiación etarras, la deslegalización de Herri Batasuna, la colaboración estrecha entre las policías española y francesa, la aprehensión de los criminales más destacados de la cúpula del mando etarra y en general todas las medidas enérgicas, pero legales y respetuosas con el Estado de Derecho, adoptadas por el Gobierno Aznar, han terminado por debilitar casi hasta la extenuación a la banda criminal.

Pero la banda no se ha rendido. Hacen lo de siempre. Ofrecen la paz a cambio de su victoria. Ibarreche, con su Plan, quiere conquistar lo mismo que los etarras con sus disparos, con sus bombas, con su terror: una Euskadi independiente y una España mutilada o descuadernada. Han permanecido más de treinta años recogiendo las dramáticas nueces que caían del árbol movido por «Eta». El «Plan Ibarreche» llega propuesto sobre una pirámide de cientos de muertos y de miles de secuestros, extorsiones y el exilio doloroso de vascos honestos y pacíficos, amenazados por el terror. Lo que el siniestro personaje Otegui ha propuesto en Anoeta no es un acuerdo de paz: es una exigencia del botín de guerra, precisamente ahora cuando la guerra se les hace más difícil.

Este es el momento en que la responsabilidad del gobierno vasco y del Gobierno de España debe acabar de una vez con el terror etarra, que se encuentra a punto de rendición y sin fuerzas para exigir nada. El gobierno vasco, es decir, el nacionalismo vasco que gobierna, debe abandonar el doble juego de condenar la violencia por un lado y de aprovecharse de ella por otro. Que renuncie claramente a obtener avances en su política propiciados por el miedo y la amenaza. Que no subvencione, ni ayude ni ampare de algún modo a los que matan en nombre de una falsa soberanía del pueblo vasco. Y que comprendan que no van a engañar a ningún gobierno de España.

El guiñol del velódromo
Lorenzo CONTRERAS La Razón 16 Noviembre 2004

Primero hablaron «Pakito» y sus compañeros de cárcel. Fue una predicación en el desierto, al menos aparente. Pero a los pocos días de la filtración, Batasuna avanzó en su proyecto de organizar un acto político cuyo marco sería, y ha sido, el velódromo de Anoeta, donde se formularía la gran «propuesta política» con Otegui de telonero de una ETA invisibilizada. La orden de la banda fue obedecida. Otegui actuaba como una marioneta en el guiñol. El ventrílocuo estaba detrás, oculto. Dijo lo que tenía que decir. El portavoz repitió con escrupulosa exactitud el mensaje que le insuflaban. Ya el día 27 de octubre, ETA hizo saber que la solución del «conflicto político vasco» dependería del diálogo, la negociación y el acuerdo. Nada de insinuar ningún abandono de la «lucha armada».

En el guiñol se ha repetido esta línea. Ha sido una confirmación del silencio anunciado. Ya dijo Batasuna, suficientemente aleccionada, que no pensaba «alegrarle el odio a nadie». Así ha sido. ETA sigue siendo tan seria como criminal.

«Pakito» y sus compañeros mártires, solicitantes del abandono definitivo de la violencia, no fueron imitados. En medios abertzales se llegó a decir que la carta de los «históricos» encarcelados fue una misiva «supuesta» y una «maniobra de origen desconocido». Otegui invitó a encontrar gente capaz de ir a las cárceles a preguntar «qué piensa el colectivo».

Ahora bien, en el velódromo la representación ha sido interesante. Otegui no habló, pero sí el ventrílocuo con su inequívoca voz camuflada. Hay que comprender que le resultara imposible admitir que ETA está contra las cuerdas y prácticamente fuera de combate. Hay que mantener la llama. El detonante de este k.o. político-militar ha sido el 11-M. Sin esa barbarie, la actual situación no existiría en sus actuales términos. La banda se ha visto desbordada, contaminada por un horror superior a sus previsiones estratégicas. Los islamistas le han roto el modelo.

Ahora habría que intentar ser un poco justos en las apreciaciones del inmediato pasado. Al Qaida y sus secuaces fueron, efectivamente, el detonante. Pero el debilita- miento de ETA conoció su definitiva consolidación durante el mandato de Aznar. Con la política de Aznar empezó a acabarse lo que se daba. Su error en Iraq no borra su acierto en la lucha contra el terrorismo etarra. La deslegalización de Batasuna fue mortal de necesidad. La «kale borroka» acabó yéndose al diablo. Los presos empezaron a cansarse. La colaboración con Francia se mantuvo vigorosa, pese a ciertos lunares. El mérito es de quien es. Que no vengan ahora los zapateristas con el oportunismo de ponerse al frente de una manifestación que no les corresponde. Estas banderas no son suyas. Que se abstengan los Alonso y compañía.

Incompetencia manifiesta
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 16 Noviembre 2004

Hasta ahora la atractiva personalidad del presidente y su facilidad de conectar con la opinión pública, el trabajo duro de la vicepresidenta y una hábil política de comunicación y propaganda han logrado conseguir cierta impresión de solidez. Pero medio año es mucho tiempo por mucho que se pretenda hacer duradero el espejismo, y la cruda realidad es que este Gobierno tiene mucha arena. Es un ejecutivo débil, con no menos de media docena de incompetentes manifiestos al frente de carteras ministeriales cuando a duras penas valdrían para ocupar concejalías de no mucho rango y población.

Mientras aún duran los días de vino y rosas, sus desaguisados no parecen ser tenidos en cuenta por los electores. Pero hay síntomas alarmantes de que se agota. La cosa empieza a ponerse política. O sea dura. Llegan tiempos difíciles y a Zapatero le empieza a fallar la sonrisa para curarlo todo. Lo de Bush no es bueno, pero es peor lo de casa. Amenaza cada vez más el flanco Maragall y sus aliados que cada vez ocultan menos sus técnicas de extorsión pura y, encima, los cadáveres mal enterrados le dejan noches en vela: el día que no le resucita Paesa, se le aparece el fantasma de Vera rodeado de la Santa Compaña arrastrando «gales». Un Gobierno con cuajo, con caminos claros y con capacidad de generar mensajes positivos serviría de mucho alivio y apoyo al líder. Pero aquí pasa al contrario. Es él quien debe acudir a cada paso a taparles las vergüenzas. Sólo por ello, no hace ya una crisis. La está deseando. Y muchos españoles, también.

Batasuna es ETA
Antonio MARTÍN BEAUMONT La Razón 16 Noviembre 2004

Qué cosas pasan en España. La ilegal Batasuna convoca un acto político en el velódromo de Anoeta, en San Sebastián. Lo anuncia durante semanas en los medios. Y a la hora de la reunión, el pasado domingo, en las puertas del recinto deportivo en vez de la policía para impedir la ilícita celebración están los voceros de ETA dando vivas a asesinos.

¿Acaso el Tribunal Supremo no ha dicho que Batasuna es igual que ETA? ¿No figura la banda liderada por Arnaldo Otegi en las listas internacionales de organizaciones terroristas a las que hay que perseguir? ¿Entonces? ¿A qué esa permisividad con los terroristas? ¿Se imagina alguien que en Estados Unidos Al Qaeda convocase un acto público y fuese permitido tras los atentados del 11-S?

Pues en nuestro país, a pesar de esa campaña miope por la que algunos buscan separar terrorismo islámico y etarra hasta extremos difíciles de entender llegando a dulcificar, incluso, la siniestra cara de ETA, pistolas y bombas de la cómplice marca Batasuna, en manos de crueles criminales etarras, han segado la vida de más de mil personas.
De ahí que la pregunta a estas horas no deba ser si Batasuna acepta la vía política y condena el terrorismo. Para nada. Batasuna-ETA, acorralada desde su ilegalización, engaña a aquellos que están predispuestos a dejarse engañar. Si el acto público del domingo no hubiese sido permitido hoy el oxígeno etarra estaría todavía más agotado. La pregunta no es esa por supuesto.

La cuestión que un Estado de Derecho debería estarse planteando a estas horas tras lo sucedido es quiénes han permitido que una banda terrorista celebre un acto público. Y una vez contestada la pregunta firmar los ceses de los responsables por conchabarse con terroristas. Todo lo demás, zarandajas; ganas de menear la perdiz.

Santiago Abascal, ayer mismo interpeló al Gobierno vasco para saber el motivo por el que la Ertzainza no tomó las medidas para impedir el «mitin de una organización ilegal». Bien está, por supuesto, la iniciativa parlamentaria del joven diputado vasco «pepero» mostrando las vergüenzas del Ejecutivo Ibarreche. Sin embargo, se echan de menos otras voces: la del fiscal general, Cándido Conde-Pumpido, y la del ministro del Interior, José Antonio Alonso, por ejemplo.

¿De qué?
David GISTAU La Razón 16 Noviembre 2004

De lo dicho por Otegui durante el último aquelarre «abertzale», se deduce que Eta pretende marcarse el farol estratégico de hacer pasar una derrota ante la cual no cabe sino la rendición por la invitación al diálogo de quien aún tuviera algo con qué negociar. Tuve la misma impresión, una vez durante una pelea contemplada en un bar, cuando uno de los dos contendientes, sintiéndose fuerte, primero buscó bronca, y luego, estando ya en el suelo, golpeado, y agarrado por el cuello, e inminente una paliza soberbia, de repente recordó que hablando se entiende la gente, hombre, vamos a dialogar.

En realidad, Eta ya no es el problema político del Norte, sino el proyecto secesionista de Ibarreche. Además, agarrada por el cuello en el suelo, también está a punto, gracias a ese trabajo policial tan denostado por cierto gandhismo local, de dejar de ser un problema terrorista. Habiendo monopolizado el Pnv el frente político, desprovista por tanto la banda de coartadas, Eta no es ya sino una «camorra» marginal, terminal, fallida y zombi a la que no le queda sino asumir lo que le dice su propio reflejo en el espejo y entonces rendirse para que cada uno de esos asesinos pase el resto de su vida preguntándose de qué sirvió apagar mil vidas humanas, llenar con niños ataúdes blancos, agregar tantos renglones a las antologías de la infamia.

Así las cosas, uno se hace una pregunta. ¿Por qué coño seguimos concediendo importancia a lo que dice Otegui? ¿Por qué tenemos las portadas de los periódicos pendientes de cada uno de sus aquelarres? Él ya no es interlocutor para resolver ninguno de los problemas, ni el político, ni el terrorista. Pues apenas representa, no ya a una banda de asesinos que están derrotados y además lo saben, sino a una ínfima realidad política que, como la propia mafia vasca, es marginal, terminal, fallida y zombi. Y que también debiera preguntarse si valieron la pena, esas mil vidas segadas. Y, ya de paso, qué se pregunten también cómo cabe interpretar que su propia tierra, la que pretendían salvar desde el mesianismo rural a pesar de que nadie se lo pidiera, haya terminado saliendo adelante como lugar en el que merece la pena vivir no gracias a ellos, sino a pesar de ellos, a pesar de toda esa sangre. Hablar, ¿de qué?

Investigaciones inútiles
Editorial El Ideal Gallego 16 Noviembre 2004

Que la Fiscalía de Guipúzcoa investigue a estas alturas si hubo apología del terrorismo en el mitin que Batasuna celebró el domingo en San Sebastián no deja de ser un gesto más en el nuevo giro que el Gobierno de Zapatero está dando a sus relaciones con el brazo político de ETA. La pasada semana dejaron oír su voz algunos reconocidos socialistas vascos para subrayar la conveniencia de revocar la ilegalización de los abertzales. Según este grupo que encabeza el propio alcalde de Donosti, la normalización de la situación conduciría hacia la paz en Euskadi. Eso sí, por lo menos, tras el acto del fin de semana ya se sabe que lo que propugnan es una claudicación frente a los violentos, ya que éstos, por supuesto, recurren a la palabrería barata, pero siguen negándose a pedirle a ETA que abandone las armas.

Sin embargo, la interpretación más curiosa llegó de la mano del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, para quien el saltarse la Ley de Partidos no supone ninguna ilegalidad puesto que la Constitución consagra el derecho a la libre asociación y el de reunión. Una declaración que merecería una carcajada abierta y sincera si no fuera porque quien la realiza es el máximo responsable de los fiscales -que entre otras cosas deben velar por el cumplimiento de la legalidad-. Por lo demás, mejor sería que se investigara al Gobierno vasco por autorizar la reunión de los radicales y no lo que éstos dijeron. A estas alturas, ya se sabe cuál es el lenguaje y la ideología de quien se niega a renunciar al crimen como vía para conseguir los deseos de los asesinos.

Juegos de manos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 16 Noviembre 2004

Lo primero que destaca en el mitin del domingo en Anoeta, mi señor Zapatero, es la capacidad de Batasuna para colocarse en el centro del debate sin necesidad de introducir novedades de importancia en su discurso. El pasado sábado se cumplían 30 años justos de la célebre intervención con la que Yaser Arafat dejó admirada a la Asamblea de la ONU: «Vengo con el fusil de combatiente en una mano y la rama de olivo en la otra. No dejen que la rama de olivo caiga de mi mano». Eso, en toda tierra de garbanzos, es una amenaza elíptica, pero una parte importante del personal se emboba con las metáforas. Pongamos un ejemplo sencillo, como las palabras que la madre de los Pagaza dirigía el domingo a ese trío socialista guipuzcoano que encabeza Odón Elorza. Imaginemos que alguien entra en una sucursal bancaria y le dice al cajero: «Tengo una bolsa de plástico vacía en una mano y una pistola en la otra». A poco avispado que sea el cajero, le bastará para hacerse una composición de lugar, pero el visitante puede ayudarle en su proceso deductivo: «No dejes que la bolsa siga vacía». Eso, si tiene el día pedagógico. Si lo tiene borde, puede añadir sencillamente: «Tú verás». Si el solicitante (llamarle atracador sería un gesto crispador, líbreme Dios) es de la escuela oratoria de Odón, Gemma y Denis, le dirá al cajero lo mismo que estos tres al Gobierno que usted preside: «Este hombre es un agente político aturdido, con los espacios achicados. Dé un paso audaz y valiente: llénele la bolsa».

Arnaldo Otegi citó a Arafat amontonando una elipsis sobre otra: «La izquierda abertzale se presenta hoy aquí con un ramo de olivo en la mano. Que nadie deje que se caiga al suelo». No explica Arnaldo lo que tiene la izquierda abertzale en la otra mano, aunque no parece que haga falta para los espectadores más despiertos. Esta reserva del portavoz abertzale no se debe tanto a su actitud ocultista como a una natural modestia que le empuja a la discreción. Quizá se trate de un guiño a los obispos vascos con el acatamiento estricto de un precepto bíblico: «Haz que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha» (Mateo, 6.3). Pero tampoco estoy seguro; me faltan datos.

Quiero decirle, presidente, que no entiendo a alguna gente de su partido, como este alcalde de San Sebastián y sus cofirmantes. Convendrá conmigo en que ETA y su entorno están ahora más débiles que nunca. Pocas dudas hay también sobre el hecho de que la Ley de Partidos y la ilegalización de Batasuna han sido mano de santo para ello. ¿A qué viene entonces este embrollo? El alcalde Onán es dado a la prestidigitación y no ve con malos ojos los juegos de manos, según confesión propia: «Los políticos deberían masturbarse más». ¿Virgen Santa! ¿Más?

La intransigencia y el chantaje de Carod
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 16 Noviembre 2004

El copresidente del Gobierno central, Josep Lluis Carod-Rovira, va a lograr que sus asuntos no se analicen ni discutan por los contenidos gracias al autoritarismo y fundamentalismo con que los plantea. O se hace lo que él dice o se rompe la baraja parece su máxima democrática, como está demostrando en la batalla entre el valenciano y el catalán.

El representante del nacionalismo norteño ha dejado patente en el poco tiempo que ha adquirido protagonismo en la vida política, ESPAÑOLA, mal que le pese, su intransigencia en los planteamientos y la ausencia de escrúpulos en sus maniobras. A las pruebas me remito. No le tembló el pulso para negociar en Perpignan ni en exigir la derogación del trasvase del Ebro. Ahora con el idioma ha puesto en las cuerdas a su «homólogo» y también homónimo José Luis Rodríguez Zapatero mezclando las cuestiones más heterogéneas mediante el chantaje: ERC no votará favor de los Presupuestos en el Congreso si no hay una declaración gubernamental de desaparición del valenciano.

Debería entender que tan respetables son sus opiniones y convicciones como las de los demás. Sé que es predicar en desierto, pero estoy convencido de que se gana más a través del diálogo que de la tensión. Y en este caso él no nos deja otro camino que el de la confrontación como instrumento de defender la legalidad. Por el camino que ha emprendido, es como peor logrará su propósito. Eso sí, siempre que hubiera un Gobierno fuerte. Iba a decir digno.

Sorprendente encuesta
Un fantasma recorre Cataluña
José García Domínguez Libertad Digital 16 Noviembre 2004

"No le puedo contestar, no los he conocido a todos". Tras retornar de París, ésa fue la respuesta de Chesterton a un periodista interesado en averiguar qué pensaban los franceses acerca de lo humano y lo divino. Aquel inglés trastornado también ignoraba que el espíritu de Francia no sólo es eterno e inmutable, sino que existe con independencia de lo que erradamente declaren los franceses concretos, los de carne y hueso. Digo también, porque la Generalitat de Cataluña acaba de descubrir con consternación que el ochenta por ciento de los catalanes padecemos idéntica enfermedad que el creador del Padre Brown: no somos nacionalistas. Resulta que han vuelto a realizar la encuesta de siempre, y hemos vuelto a equivocarnos, como siempre. Así, ocho de cada diez, en nuestra enajenación, afirmamos estar encantados de ser españoles, y declaramos no aspirar a convertirnos en otra cosa.

En la Unión Soviética fue crónica una epidemia similar, mas nunca alcanzaría el porcentaje crítico de víctimas que se da entre nosotros. Allí, la combatieron por la vía de internar en psiquiátricos a todos los perturbados que no comprendían que el comunismo es la forma natural de gobernar una sociedad. Aquí, sólo cabrá la declaración de zona catastrófica, y convertir oficialmente al Balneario en un lazareto para sus siete millones de pacientes.

Lo cierto es que la etiología de la infección se ignora. Los científicos, es decir, los miembros del tripartito que lograron licenciarse en Filología Catalana, se muestran desconcertados ante la imparable extensión del virus o la bacteria, que tampoco ese extremo ha sido discernido. En el siglo XIX, otra eminencia, Herder, ya estableciera la verdad indiscutible de que las lenguas y las literaturas son "nacionales". Y desde entonces, sólo los ignorantes seguíamos aferrados a la superstición de que los idiomas no expresan una manera única de ser y de concebir la patria de la gente que se comunica a través de ellos. Pero apenas éramos cuatro zotes colaboracionistas –la mitad, a sueldo del oro de Madrid– los empecinados en ese error anticientífico. De ahí la consternación institucional al constatar que tantísimos catalanes se pasen ahora el Volksgeist por el forro de las obras completas de Carod-Rovira.

Para hacerse una idea de la gravedad de la situación, basta certificar que hasta el propio Maragall presenta los síntomas de una variante autodestructiva de la enfermedad. No cabe otra explicación a su veto a Valentí Puig como presidente del Instituto Ramon Rull. Pujol también hiciera todo lo posible por humillar a los otros dos escritores –Pla y Gaziel– que ha dado la literatura catalana en los últimos cien años. Pero nunca se atrevió a tanto. Condecorar a una Maruja Torres cualquiera, al tiempo que se combate con todas las armas del Presupuesto contra la alta cultura en catalán, era demasiado hasta para él. Está claro: un fantasma recorre Cataluña. Y para aflicción de los independentistas, esta vez no se trata del de Xavier Robert de Ventós.

¿Quién, cuándo, cómo?
Juan VANRELL NADAL La Razón 16 Noviembre 2004

Nadie puede negar la antiquísima y gloriosa historia de Valencia. Nadie puede ignorar su destacada importancia geopolítica en su época musulmana. Un sabio moro del reino taifa «Denia-Balares», Ibn Sïdah, (Siglo XI) reconoce explícitamente que su árabe no es puro porque vive rodeado de gentes que hablan romance. «Romanç mallorqui» lo llama el doctor medievalista Gómez Bayarri. Cataluña no puede presentar algo parecido. Geopolíticamente se constituyó, como tal, en el siglo XIV. Valencia hacía siglos y siglos que tenía historia, lengua y nombre propio. Es una descarada manipulación interesada decir que Cataluña ha conquistado y dado su lengua catalana a los reinos de Mallorca y Valencia. Insisto una vez más en que Cataluña no constituía ninguna entidad geopolítica en 1238. Conformaba sólo una suma de condados autónomos.

Dicho por el citado Ibn Sïdah, en Valencia y Baleares se hablaba romance. ¿Qué se hablaba entonces en la actual Cataluña? También se usaba una lengua romance, derivada del provenzal, francés, llamada «llemosi». Se asentó en territorio catalán con la constitución de la «Marca Hispánica» por Carlomagno. El propio Jaime I decía que hablaba lemosi. El historiador Mariano Bendito Saura ha encontrado documentos que evidencian que en los años en que Mallorca fue reino propio e independiente se daban en Baleares dos lenguas: el «llemosí», usado por el rey, la corte y los documentos oficiales; y el «romanç mallorqui» usado por el pueblo desde antiguo. Mallorca sólo fue reino independiente 67 años, de 1276 a 1343. Los catalanes, insaciables como siempre, no cesaron de importunar y guerrear hasta hacérselo suyo.

Consultando las enciclopedias Espasa y Larousse, editadas ambas en Cataluña, descubro una vez más que los pancatalanistas cuentan la historia como les conviene, no como realmente fue. «La mayoría de la población de Mallorca acogió jubilosamente su anexión a la corona catalano-aragonesa y no prestó a Jaime III auxilio alguno» (Larousse, t.6). Omiten todos los engaños y las incontables argucias de Pedro IV hasta arrebatar el trono de Mallorca a su sobrino en 1343. Omiten que de Pollensa, donde había desembarcado Jaime III con su ejército, para reconquistar la isla, hasta Lluchmayor, donde murió en combate el 25 de octubre de 1349, hay el triple de distancia que la precisa para llegar a Palma. Omiten también –y esto es lo más grave– la traición cobarde el ejército mallorquín, debida al secreto contrato que hizo en Barcelona Beltrán Roig, ciudadano de Mallorca. Lean el cronicón mayoricense.

«Mutans mutandis», lo político de 1343 se ha trasladado ahora a lo lingüístico con la cantinela de que el balear es catalán. ¡¡Qué barbaridad histórica y qué traición a Baleares decir a los niños en las escuelas que le mallorquín es vulgar y payés mientras que el catalán es culto y distinguido!!

Como en la anexión del reino de Mallorca a la corona catalano-aragonesa (sic), hay también ahora nombres concretos. La apostasía de la lengua balear ha sido muy bien pagada. ¿Les dice algo el nombre del Ilmo. Sr. D. José F. Conrado de Villalonga, actual delegado de Baleares y subdirector general de la Caixa, «decidí que la lengua oficial tenía que ser el catalán» («El mundo», 18/05/02, pág. 14)? ¡¡Cuántos y cuántos adoradores del becerro de oro de la lengua catalana han ido siguiendo tan rentable ejemplo!!

En Valencia, por acción, tenemos a Eliseu Climent y, por omisión, a Zaplana y Camps. Estos aún no han tenido dídimos para cambiar la «Lley d’Us i Ensanyament de Valencià», impuesta con premeditación, nocturnidad y alevosía por el gobierno socialista de Lerma y Ciscar en noviembre de 1983. Sigue siendo oficial el valencià normalitzat, es decir, el catalán estándar fabricado por el Instituto de Estudios Catalanes. Después de tres legislaturas con mayoría absoluta siguen sin devolver al buen pueblo valenciano su auténtica lengua ancestral.

En el paroxismo de su cobardía crean la nefasta Academia Valenciana de la Lengua) ¿De qué lengua, Sr. Zaplana...? ¿Quo Vadis, PP valenciano? Con verdadero acierto el presidente fundacional de LA RAZÓN, Sr. Anson, les llama pardillos, acomplejados.

En Baleares los idólatras catalanistas son legión. Entre ellos está el propio presidente Sr. Matas, entrevistado el pasado 28 de octubre por una guapa periodista del Canal 33, sonriente y sin el menor rubor, le contestó que el balear y el catalán eran la misma lengua. La rubia catalanita casi se le desmaya en éxtasis pluriorgásmico. La respuesta científica hubiera sido: «Hablando nuestra propia y diferenciada lengua, catalanes y mallorquines nos entenderemos perfectamente, desde antes de la reconquista. Son lenguas muy parecidas con idéntica raíz latina».

Nuestros melifluos y cobardes peperos se «ciscan» antes de proclamar esta verdad irrefutable. Obvio que el Instituto de Estudios Baleáricos, de reciente y matasiana creación, esté integrado por fervientes pancatalanistas. uno de ellos, Sebastià Alzamora, en un brillante arrebato de elocuencia, dignidad y buenas maneras acaba de llamar «imbéciles e hijos de puta» («Última Hora, 30/10/04) a los que no comulgan con sus ruedas de molino. Que un mallorquín insulte así a otros mallorquines por defender y amar su lengua ancestral, me ha producido vergüenza ajena. Ha habido callada aprobatoria por parte del Gobierno balear y satisfacción inmensa por el catalán que no cesa de repetir «la unidad de la lengua catalana está garantizada científicamente».

Vayan nombrando científicos...
De una vez por todas, Sres. Matas, Mas, Maragall, Carod-Rovira, y demás próceres del nacionalismo catalán decid a Valencia y a España entera: ¿Quién trajo el catalán a Valencia? ¿Cuándo lo hizo? ¿Cómo se las arregló este portentoso fenómeno para cambiar la lengua vernácula –«dulce y armoniosa» en palabras de Cervantes– de los valencianos por la catalana? ¿Dónde está enterrado este monstruo de los ingenios para cubrirlo de besos y flores?

Juan Vanrell Nadal es presidente de la Academia de la lengua balear

Anoeta, ¿más de lo mismo?
Lorenzo Contreras Estrella Digital 16 Noviembre 2004

Ya lo dijo el pasado día 7 de noviembre el consejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkárrga, refiriéndose a la entonces cercana declaración de Batasuna en el velódromo de Anoeta: “O apuestan claramente por las vías estrictamente políticas, sin ningún tipo de comprensión hacia quienes ejercen la violencia, o lo que propongan como iniciativa de paz no servirá absolutamente para nada”. ¿Es éste el caso después de lo manifestado por Arnaldo Otegi el pasado domingo?

Batasuna, a través de su más conocido portavoz, no ha condenado a ETA ni le ha pedido expresamente la renuncia a las armas. Se ha cumplido lo que Joseba Permach anunció cuando dijo que su formación política no alegraría los oídos de nadie. Sin embargo, el “manifiesto” de Batasuna, ¿no sirve, en efecto, “absolutamente para nada”? En esto de los conceptos sobre lo útil y lo inútil habría que remontarse a una fecha muy reciente, concretamente al lunes 1 de noviembre, cuando, a través de una filtración al Diario de Noticias de Navarra, se supo que “Pakito”, desde la cárcel, envió a la actual dirección de ETA el siguiente aviso: “La lucha armada que desarrollamos hoy día no sirve”. Apoyado por otros cinco compañeros de prisión, añadía: “Nuestra estrategia político-militar ha sido superada por la represión del enemigo contra nosotros”.

Ya se sabe que este último reconocimiento es lo que la banda terrorista ha procurado evitar a toda costa. La apuesta de ETA en su comunicado del pasado 27 de octubre hablaba de la solución “al conflicto” mediante el diálogo, la negociación y el acuerdo. Ahora, después del acto del velódromo de Anoeta, los intérpretes de la nueva situación basada en las palabras de Otegi —si es que cabe entenderla como nueva— creen que por conducto de Batasuna se ofrece un diálogo de paz a los “agentes” políticos de Euskadi y a los gobiernos de España y Francia.

Había que negar previamente, y así se hizo, que la declaración de los presos “históricos” fuera auténtica. Se la consideró “supuesta” y “una maniobra de origen desconocido”. Pero no era ni supuesta ni su origen merecía la consideración de “desconocido”. En cambio, sí se puede admitir que “Pakito” y sus cinco compañeros habían elaborado un mensaje diferente a la posición del mundo abertzale inspirado y conducido por la actual jefatura de ETA. Reconocía Francisco Múgica Garmendia, este “Pakito”, que “nunca en la historia nos hemos encontrado tan mal”. Y lo decía el terrorista que ordenó el asesinato de “Yoyes” y mereció por eso la catalogación de asesino sanguinario.

Tienen razón quienes opiensan que Otegi ha replanteado un esquema análogo al que funcionó con los acuerdos de Estella-Lizarra. Es decir, el que acabó no funcionando. Pero en su comunicado del día 27 de octubre, la banda pretendía ser más original que hasta entonces: “Es hora de dejar de lado —decía— las fórmulas policiales y políticas que han fracasado y que no suponen ninguna salida. Es necesario salir del círculo vicioso de las propuestas partidistas que pueden provocar confusión y aburrimiento entre los ciudadanos”.

Se ha logrado en el velódromo de Anoeta alumbrar algo que no sea más de lo mismo? Ésa es la cuestión y lo que la realidad somete a la consideración de las opiniones circulantes. Aquel aludido mensaje de ETA, precedente de la declaración de Otegi, hablaba de una Euskal Herría que “estaría condenada” si no recuperase su soberanía. ¿Cuál?

PARQUES AUTONÓMICOS
Editorial ABC 16 Noviembre 2004

LA sentencia del Tribunal Constitucional que atribuye la gestión de los parques nacionales a las Comunidades Autónomas en exclusiva comporta riesgos objetivos y graves para el desarrollo de estos espacios naturales, que no conocen de fronteras administrativas sino que requieren una aproximación integral e integradora de todos los actores políticos, científicos y sociales implicados en la defensa del medio ambiente. Al fallar en favor de las tesis de los gobiernos de Aragón y Andalucía, el Constitucional consagra la fragmentación de la gestión de estos parques, algunos situados entre varias Comunidades.

La participación de la Administración central en el Consejo de la Red de Parques Nacionales y en sus patronatos, junto con los representantes autonómicos, no basta para garantizar una gestión armoniosa, ahora amenazada por un conflicto de intereses entre regiones cuya principal víctima será el medio ambiente. La gestión conjunta vigente hasta ahora podía ser criticada por su mecánica y sus fricciones territoriales, pero no por su coherencia, porque, simplificando la cuestión, acababa con aquello de «mi bosque y tu río» para empezar a razonar en términos de «nuestra naturaleza». A partir de la sentencia del Constitucional, la realidad consistirá en un pulso continuo y el choque frecuente entre prioridades ambientales e intereses en materia de ordenación del suelo, con el Plan Director de la Red de Parques Nacionales como instrumento básico de ordenación en manos del Ministerio de Medio Ambiente, por un lado, y por otro el Plan Rector de Usos y Gestión de cada Parque, dominado por el criterio de cada Comunidad Autónoma.

Lo políticamente incorrecto
Daniel Martín Estrella Digital 16 Noviembre 2004

Mañana miércoles comienza en Rosario, Argentina, el III Congreso Internacional de la Lengua (Española), destinado a celebrar y exaltar ese idioma que sirve como medio de comunicación a más de 400 millones de personas. Hace un par de semanas ya traté el tema y opiné que, al contrario de lo que se dice, cada vez son mayores las diferencias entre el castellano y los distintos modos y dialectos de Sudamérica.

Aparte, el castellano sufre en nuestras propias fronteras un deterioro notable, tanto en el habla de la calle como en sus manifestaciones públicas, ya sea en periódicos, televisiones, radios, libros, parlamentos o juzgados, hasta el punto que a veces parece que el idioma culto se habla en los cafés y no en los foros públicos de debate y supuestas ideas. Hace unos minutos he escuchado en la radio que “la derrota del Barça no ha provocado ningún traumatismo en el seno del equipo”. Una de las pocas leyes aprobadas en esta legislatura se refiere a la “violencia de género”, ésa que define la violencia que utilizan los sustantivos masculinos para imponerse a los femeninos. En el Congreso de los Diputados no es infrecuente escuchar “dequeísmos” y vulgarismos de todo tipo. Incluso el director de la Real Academia Española se permite el lujo de decir vaciedades del tipo “la globalización favorece las respuestas de las diferencias”.

Aun así, el principal problema no se limita a un asunto idiomático. Es cierto que hay una enorme proliferación de malos usos y costumbres en el empleo del castellano. Pero los ha habido siempre, y siempre los habrá. Más graves, crónicos y definitivos me parecen los que afectan a la misma esencia del idioma, a saber, la sociedad. El idioma, en lugar de considerarse un puente entre personas, hoy día es temido como medio de descalificación, ataque y opinión. Es más, el idioma es temido como el principal responsable de todas las faltas que se cometen en la actualidad.

Me refiero a lo que habitualmente se conoce como lo “políticamente correcto”, y que creo tiene mucho más que ver con lo “políticamente incorrecto”. No se trata tanto del miedo a injuriar o herir los sentimientos de una minoría, como la de la diferenciación entre lo que pueden decir unos y lo que no pueden decir otros. Carod-Rovira no para de decir sandeces, y de negar la realidad del valenciano, a medio camino de la auténtica lengua y del dialecto de doble naturaleza castellana y catalana. Sin embargo, si alguien se atreve a opinar sobre el martillo pilón del catalanismo excluyente del castellano, enseguida se oirán voces de protesta y censura contra dicha opinión. Lucía Etxebarría puede decir con total libertad que la familia tradicional es “un sistema destructivo”, pero si alguien intenta poner en duda la legitimidad y pertinencia de la familia “homoparental”... ¡Pobre incauto! Se puede acosar y negar la validez del catolicismo con saña e impunidad, pero no se puede opinar sobre el islam o el judaísmo. Y así sucede con la mayoría de las cosas opinables.

Creo que fue Empédocles de Agrigento el que dijo que todo existe porque existe su opuesto. Al Amor que todo lo mantiene se le opone el Odio que todo lo destruye. Por eso, el concepto de lo políticamente correcto no puede existir sin lo políticamente incorrecto. Hoy día es políticamente correcto decir lo que sea sobre el hombre, el catolicismo, la heterosexualidad, la derecha..., pero no se permite la libre opinión sobre el feminismo, la homosexualidad, el aborto, las religiones no cristianas... Es decir, lo políticamente correcto sólo afecta a unos determinados ámbitos de la realidad social, a esos mismos ámbitos en los que se centran los proyectos legislativos (?) de los últimos años.

Y si aceptamos el sistema democrático con libertad de expresión, tendremos que aprender a aceptar cualquier tipo de opinión. A mí, alguien que esté en contra de la inmigración nunca me caerá especialmente simpático, pero tendré que aceptar su opinión si quiero que él acepte la mía. Y así con todo, porque así debería funcionar la libertad del individuo con el único límite que supone la convivencia respetuosa en un grupo social.

Pero vivimos bajo el yugo de un idioma enfermo y condicionado a las buenas maneras de la opinión dominante. Hace unos años, el Tribunal Supremo obligó a los medios de comunicación a usar el término “presunto” cuando se hablase de imputados en juicios penales. Sin embargo, hace cosa de un mes un jurado absolvió por falta de pruebas al máximo sospechoso del asesinato de la “Costa Polvoranca”. Enseguida, esos mismos medios de comunicación que usaban “presunto” pusieron en duda la sentencia. Porque el castellano hoy día tiene menos significado real que nunca. No hay libertad para el uso de ciertas palabras o expresiones (la mayoría de las cuales sólo cobran un valor peyorativo según el modo con el que se usen) y eso implica que las ideas, conceptos y valores que expresa el idioma comiencen a perder su significado (como ocurre ahora con la palabra “Constitución”). Afortunadamente estaremos a salvo mientras continúen celebrándose congresos del idioma.    dmago2003@yahoo.es

¿Sueño o pesadilla?
Cartas al Director ABC 16 Noviembre 2004

El lendakari ha tenido un sueño. El sueño basado en el racismo iluminado de Sabino Arana consiste, cosas del surrealismo, en que la izquierda radical de la bomba y la pistola vuelva a los Ayuntamientos del País Vasco. Ibarretxe afirma que éste es el sueño de los vascos, y yo me permito aclararle que al menos para la mitad de esos vascos su sueño es más bien una pesadilla que dura ya 30 años y ha costado 900 muertos, miles de familias destrozadas, decenas de miles de vascos huidos de su propia tierra y una sociedad profundamente dividida y con una preocupante tendencia a ignorar el miedo y el sufrimiento de su vecino. Esto de lo que hablo, señor Ibarretxe, no es un sueño, es una realidad, y somos cada vez más los vascos que deseamos fervientemente que regrese usted de esa Arcadia feliz donde parece vivir, se despierte un buen día en el País Vasco y se entere de que, mal que le pese, es el lendakari de «todos» los vascos y no sólo de los que jamás condenaron un asesinato o de los que miraron para otro lado.     Joseba Aldecoa Urízar.     Guecho (Vizcaya).

No es plan
Julián Larisgoitia Zárate/Llodio. Álava  Cartas al Director El Correo 16 Noviembre 2004

Creo no equivocarme si digo que del plan Ibarretxe no llegará ni a un 5% ciudadanos los que se lo hayan leído, debatido, y comprendido. El resto, a la espera de que la verdadera difusión se produzca con luz y taquígrafos. Lo digo porque el 5 de noviembre asistí como ex juntero por Ayala al 25 aniversario de la restauración de las Juntas. Cuando entraron en escena los ex presidentes y escuchando sus discursos me di cuenta de que algo va mal. Sobre todo cuando los señores Guevara y Pastor, alaveses de pro, lanzaron dardos en contra del plan de otro alavés de pro, como es el señor Ibarretxe.

Guevara le dijo al lehendakari que 'como pasó en el 80' se opondría al proyecto por ir contra los intereses de Álava. Entre otras cosas se cargarían el poder que emana de las Juntas de Álava, como Cámara de control de la Diputación. Adiós a los Derechos Históricos de Álava, que por cierto son los que le dieron el título de comunidad histórica ¿o no? ¿Y el señor Ibarretxe? Pues eludió la pelea y se fue de rositas. Parecía que le daba miedo el contrincante y se puso a hablar de la historia de las Juntas. Esto es muy serio como para llevar el debate sólo al Parlamento vasco. No hurten a la sociedad los planteamientos de los que rechazan el plan. No intenten engañarnos y más transparencia por favor. Señor Ibarretxe, atrévase a ir a la televisión para verle cómo defiende, si puede, su plan ante los que no están de acuerdo. Después no diga que 'será lo que decidan los vascos y las vascas', porque, repito, la inmensa mayoría de los ciudadanos no tenemos ni idea de las consecuencias jurídicas, económicas, sociales o europeas, que harían remover nuestra convivencia.

Puedo entender que el tufillo clerical impregne sus despachos, pero no nos haga comulgar con ruedas de molino en forma de referéndum, porque la sociedad vasca no está preparada para decir sí o no a algo que desconoce. Sea honrado con todos y salte a la arena del debate. Intente recuperar el espíritu de consenso y pacto del Estatuto de Guernika y de la Constitución que tan buenos resultados han dado en estos 25 años.

Terna y ausencias
Fernando Sánchez/Bilbao Cartas al Director El Correo  16 Noviembre 2004

Leo con desasosiego que la terna que ha salido del Parlamento de Vitoria, para cubrir una vacante en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, es uniformemente nacionalista, incluyendo a militantes en activo del Partido Nacionalista Vasco. Y ha salido gracias a los votos de parlamentarios con causa penal abierta en el mismo tribunal, por lo que podrían ser 'juzgados' por alguien a quien ellos han designado.

Quizás acabe teniendo razón el hermano de Juan Guerra cuando dijo aquello de que «Montesquieu ha muerto». Pero han muerto también la vergüenza y el más elemental sentido de la justicia. Sin embargo, lo peor es que este último despropósito nacionalista ha sido posible gracias a la ausencia en la votación de tres parlamentarios, uno socialista y dos populares. Bastaba su presencia para que la terna hubiera sido distinta. Parece que las ausencias en votaciones significativas podrían ser la característica de esta espesa legislatura autonómica que estamos sufriendo.

Afición de buitres
Pío MOA La Razón 16 Noviembre 2004

Leo en el famoso bloc de Arcadi Espada, escrito por una señora o señorita de un pueblo zamorano: «Por aquí han venido los de la memoria histórica con sus fosas, y ya han conseguido envenenar a la mitad del pueblo contra la otra mitad». Me escribía un señor andaluz: «Subvencionados por la Junta y por los ayuntamientos, han ido pueblo a pueblo diversos historiadores sembrando el odio con sus supuestas investigaciones sobre la represión». Otro, de Extremadura, a raíz de unas conferencias que allí he dado: «Las autoridades socialistas están volcadas en simposios y todo tipo de actos sobre la represión franquista, la matanza de Badajoz, etcétera, con absoluto sectarismo y creando tensiones innecesarias entre la gente». Así está ocurriendo por gran parte del país, y me sorprende que los historiadores serios o que presumen de serlo no protesten contra esta campaña nauseabunda. Pero hasta ahora no han abierto la boca, que yo sepa.

Esto me recuerda a la campaña propagandística montada por las izquierdas después de fracasar en el intento de organizar la guerra civil en octubre de 1934. Me refiero a la campaña sobre la represión derechista en Asturias. Se trató de una colección de falsedades o exageraciones sin tasa hablando de un terror salvaje e indiscriminado, con asesinatos y torturas de miles de «antifascistas», violaciones masivas de hijas y mujeres de mineros, etcétera. De su falsedad da idea la ausencia de denuncias por parte de las supuestas víctimas o sus deudos cuando la izquierda volvió al poder en febrero del 36; o el hecho de que el Frente Popular rechazase las peticiones de la derecha de abrir una investigación oficial sobre las pretendidas atrocidades. Sin embargo aquella campaña tuvo una relevancia histórica extraordinaria, pues sirvió de plataforma para la vuelta de la izquierda al poder en 1936, llenó de odio a cientos de miles de personas y creó el ambiente propicio para la reanudación de la guerra civil.

Y no se trata del derecho de los parientes de los muertos, de uno y otro lado, a recuperar los restos de los suyos, si quieren, o dejarlos descansar donde estén, como prefieren muchos. Es la explotación de los sentimientos y la pretensión, tan estúpida como venenosa, de que en esas tumbas se concentra la «memoria histórica». No sólo no hay tal cosa, pues la memoria es mucho, muchísimo más, que los aspectos más siniestros de la guerra en los que tanto se complacen los apóstoles del rencor.

Ahora bien, puestos a concentrarnos en tales aspectos, la memoria y los ejemplos de todos los días en diversos países nos muestran que siempre se perpetran atrocidades cuando la legalidad se viene abajo, y que fueron precisamente las izquierdas quienes intentaron derribar la legalidad republicana en la sangrienta insurrección de octubre de 1934, y acabaron de echarla por tierra entre febrero y julio de 1936. A quien lea los documentos aportados en mi libro «1934: comienza la guerra civil», no le quedará lugar a dudas al respecto, y perdón por la autorreferencia, pero esos documentos (aunque hay muchos más) simplemente hablan por sí solos, y no habían sido expuestos con amplitud hasta ahora.

Y, ya inmersos en esa afición buitresca, debemos recordar que no sólo hubo terror entre las izquierdas y las derechas, sino también entre las mismas izquierdas, con gran número de personas torturadas y asesinadas, como demuestran los testimonios de comunistas, anarquistas, socialistas y republicanos. Citaré aquí brevemente algunos de ellos. Azaña: «Denuncias sin firma del SIM. Unos mozalbetes condenados a muerte por cantar un himno. El delator no sabía cuál era. Malos tratos: uno sordo, otro ciego». Acerca del SIM (Servicio de Información Militar, policía política creada por Prieto, inspirada por el espionaje soviético en España y copada por el PCE) escribe el anarquista Peirats en «Los anarquistas en la crisis política española»: «La táctica terrorista más inhumana era todo el secreto de sus éxitos. Pero este mismo sistema de tortura era aplicado a los elementos antifascistas no comunistas». El SIM tenía también sus propios campos de concentración, de un rigor brutal. Más: «Los cadáveres espantosamente mutilados de 12 jóvenes de la CNT de San Andrés (barrio extremo de Barcelona)» o «los 5 del rondín de Eroles, asesinados también», o de otros quince asesinados también en Tarragona, y otros en diversos puntos de Cataluña, siempre por los comunistas. «Las mazmorras de la GPU se multiplicaron como infiernos de Dante». Federica Montseny denunciaba el método comunista de secuestrar a rivales políticos, «meterles en una casa particular, sacarles por la noche y asesinarles».

O veamos a Abad de Santillán, también anarquista, en «Por qué perdimos la guerra»: «Las torturas, los asesinatos, las cárceles clandestinas, la ferocidad con las víctimas culpables o inocentes estaban a la orden del día. Lo ocurrido en las checas comunistas cuesta trabajo creerlo. En el Hotel Colón de Barcelona, en el casal Carlos Marx (menciona otros lugares) se perpetraban crímenes que no tienen precedentes. El Ayuntamiento de Casteldefells tuvo que protestar por la serie de cadáveres que dejaba en la carretera todas las noches la cheka del castillo. Hubo días en que se encontraron 16 hombres asesinados, todos ellos antifascistas». También señala una orgía de asesinatos y violaciones en Turón, de Granada, realizada por socialistas y anarquistas contra compañeros suyos, engañados los asesinos por sus mandos comunistas, que les habían hecho creer que sus víctimas eran «fascistas».

Orwell menciona «las cosas más terribles» sobre la represión comunista contra el POUM: «Heridos arrastrados fuera del hospital y arrojados a la cárcel, gentes apretujadas en repugnantes mazmorras, presos golpeados y muertos de hambre», etcétera. Los comunistas, a su vez denuncian los métodos anarquistas en sus comunas de Aragón. En Guerra y revolución en España leemos: «Se perseguía, y aun se ejecutaba a los campesinos que se resistían a entrar en las llamadas colectividades agrícolas o por simples venganzas personales. En la zona del Cinca, en una noche fueron asesinados 128 campesinos (…) En Esplús, en un solo día aparecieron muertos 23 afiliados a la UGT».

Hay muchos más testimonios sobre izquierdistas asesinados en el frente por sus rivales políticos y presentados luego como muertos en intento de deserción. O sobre fusilamientos terroristas de soldados desmoralizados por saber que la guerra estaba perdida sin remedio. O de miembros de las brigadas internacionales liquidados a centenares según confesión de su jefe Marty, conocido por «El carnicero de Albacete», etcétera. Estos hechos forman también parte de la memoria histórica, y, ya metidos en harina, los recuperadores de odios podían dedicar parte de su tiempo y subvenciones a investigarlos y buscar las tumbas, para honrar y recobrar la dignidad de las víctimas, como dicen desvergonzadamente. ¿Por qué no ponen manos a la obra?       Pío Moa es escritor

Camps pide una entrevista urgente a Zapatero para exigir respeto al valenciano
El secretario de Estado para la UE confirma la marcha atrás del Gobierno en los términos exigidos el martes por Carod-Rovira
M. GASPARET ABC 16 Noviembre 2004

VALENCIA. La decisión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de ceder a las presiones de ERC para que el «valenciano» no sea reconocido en Europa como lengua propia y diferenciada del catalán, ha provocado la indignación del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que ha pedido una entrevista urgente al jefe del Ejecutivo tras advertir que no permitirá que se use al valenciano como «moneda de cambio con los independistas catalanes para conseguir votos en los Presupuestos Generales del Estado».

Tras constatar que el Gobierno hacía explícita su cesión ante el ultimátum lanzado por ERC, Camps advirtió ayer de que la denominación del valenciano «es innegociable» y que la Generalitat «no va a permitir que en ninguna instancia o ámbito» desaparezca esta denominación para referirse a la lengua que se habla en la Autonomía que gobierna.

Camps recordó que la Constitución y el Estatuto de Autonomía reconocen el valenciano como una de las cuatro lenguas cooficiales del Estado, por cuanto «recurrirá cualquier documento, memorándum o ponencia» que contravenga la ley «en menosprecio de unas señas de indentidad que no serán moneda de cambio de nadie».

El aviso de Camps llegó después de un día entero a la espera de una aclaración oficial sobre el contenido de la reunión de urgencia celebrada el martes entre Zapatero, Carod-Rovira y Josep Bargalló, en la que, según los republicanos, el presidente del Gobierno dio marcha atrás en su decisión de reconocer el valenciano en la UE, pese a haber elevado ya un ejemplar de la Constitución Europea traducido a esa lengua.

La Generalitat valenciana dio su respuesta después de que el secretario de Estado de Asuntos Europeos, Alberto Navarro, confirmara que el Gobierno decidirá el próximo día 22 una «denominación única» para referirse al valenciano y al catalán en el memorándum sobre diversidad lingüística que presentará a la UE.

Golpe al modelo territorial
Camps consideró que esa decisión es un golpe en la línea de flotación del modelo territorial vigente, ya que «pone en riesgo el modelo autonómico porque cuestiona la competencia de exclusividad que la Generalitat tiene sobre la lengua valenciana». En esta línea, Camps señaló que la polémica «afecta muy mal» al clima de entendimiento y cordialidad sobre el que ha de debatirse la reforma de los Estatutos y de la Constitución promovida por el Ejecutivo.

«Zapatero ha vuelto a ceder ante los radicales, ya lo hizo con la derogación del trasvase del Ebro, y demuestra que está dispuesto a cometer una ilegalidad para lograr el respaldo de ERC a los Presupuestos», proclamó Camps. Y por ello pidió «lealtad y apoyo» del resto de Autonomías, y exigió una reunión urgente con el presidente del Gobierno.

También reclamó el dirigente del PP a los socialistas valencianos que apoyen sin reservas sus señas de identidad. El secretario de Estado de Asuntos Europeos ya había sugerido la línea argumental que seguirá el Gobierno para ceder ante Carod-Rovira y que la laminación del valenciano no sea considerada una «injerencia territorial». Alberto Navarro explicó que si bien «dentro de España» el Gobierno ha de respetar la Constitución y el Estatuto de Autonomía, «fuera de España las relaciones internacionales son su competencia exclusiva».

"SI PIDE AYUDA A OTROS GRUPOS, PUEDE QUE LA ENCUENTRE", DICE
González Pons insinúa que apoyará los Presupuestos de Zapatero si no cede ante ERC con el valenciano
El portavoz de Consejo valenciano, Esteban González Pons (PP), dijo este martes que si el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "empieza a pedir ayuda a los senadores de otros grupos parlamentarios", distintos a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), para aprobar los Presupuestos Generales del Estado "puede que lo encuentre". González Pons trata de neutralizar así la amenaza de Carod-Rovira de no apoyar los PGE en el Senado si el Gobierno no dice públicamente que el valenciano no existe.
EFE Libertad Digital  16 Noviembre 2004

González Pons, que se refirió en los pasillos de las Cortes Valencianas a las declaraciones de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en las que aseguró que aunque el valenciano y el catalán "no son exactamente iguales, son muy parecidos" y añadió que son "versiones lingüísticas distintas", las calificó de "vergonzosas".

El portavoz del Gobierno valenciano afirmó que las declaraciones de Fernández de la Vega demuestran que el Ejecutivo español "ha empezado a ceder ante el chantaje de Carod-Rovira", que condicionó el apoyo de ERC a los Presupuestos Generales del Estado a que Rodríguez Zapatero o uno de sus ministros reconozca que el valenciano no existe como lengua independiente del catalán. En este sentido, señaló que "hay más senadores" que podrían estar dispuestos a apoyar los Presupuestos y criticó la actitud de ERC que calificó de "chantaje, coacción y amenaza", ante la que emplazó al "Gobierno de Zapatero y a los ministros valencianos a que aguanten".

Pide a Zapatero que no se rinda ante Carod
Los valencianos, afirmó, son los únicos que deben decidir "lo que es el valenciano" e incidió en que "nadie desde Madrid, presionado desde Barcelona, tiene por qué decirnos si nuestra lengua existe o no". Así, emplazó al Gobierno de España a que cumpla "con su misión constitucional y nos ampare y no ceda ante el chantaje, no se rinda ante Carod-Rovira, y no cambie la dignidad de este pueblo por un puñado de votos en los Presupuestos Generales del Estado". "Carod-Rovira ha chantajeado al Gobierno cambiando sus votos por una declaración del Gobierno que diga que el valenciano no existe", apuntó González Pons, quien lamentó que "24 horas después" de estas declaraciones "la vicepresidenta socialista ha empezado ya con la tesis de que puede que el valenciano no exista".

El consejero afirmó que el gesto de una vicepresidenta, "que presume de valenciana, es vergonzoso", ya que "se puede pensar lo que se quiere de la lengua, pero lo que no se puede es renunciar a nuestro Estatuto de Autonomía a cambio de los votos en los presupuestos". González Pons lamentó que sea "la vicepresidenta, que presume de haber nacido en Valencia, la primera que ha empezado a mostrar signos de debilidad y ha empezado a mostrar que este Gobierno podría ceder y podría llegar a estar dispuesto a cambiar la letra de nuestro Estatuto de Autonomía desde Madrid".

Autoengaños piadosos
Hermann Tertsch, El País (email)  16 Noviembre 2004

La diputada liberal holandesa Ayaan Iris Alí se ha visto obligada a "pasar a la clandestinidad". Protegida las 24 horas del día por la policía, recluida en un domicilio secreto, vive acosada por las amenazas de muerte que recibe por haber colaborado con el director de cine Theo van Gogh en el cortometraje Sumisión, considerado ofensivo por el fanatismo islamista. Desde que Van Gogh fuera asesinado el pasado día 2 en Amsterdam por un islamista marroquí -vinculado a células terroristas en España y Marruecos-, parece claro que las amenazas no son una mala broma. Responden a consignas impunes oídas en mezquitas holandesas que exigen castigo a los "enemigos del islam", que son todos los que osen criticar prácticas extendidas en las comunidades musulmanas y hostiles a la sociedad que les otorgan hospitalidad, trabajo y, hasta ahora, tolerancia ilimitada.

Ayan Iris Alí tiene motivos para estar enfadada. Le han matado a un amigo y quieren matarla a ella. Y sin embargo, dice sentirse culpable por haber animado a Van Gogh a realizar la película. Condenada a vivir en la Holanda libre poco menos que como Anna Frank durante la ocupación alemana, la diputada se culpa de la suerte de Van Gogh y de la propia. Como los judíos que buscaban desesperadamente en sí mismos o en su comunidad la causa del odio antisemita nacionalsocialista. "¿Habremos herido con tanto exceso la sensibilidad de nuestros enemigos como para inducirlos a matarnos?". La respuesta es que obviamente sí. Pero hay otra pregunta: "¿Podemos evitar herir la sensibilidad de nuestros enemigos -y así su molesto deseo de matarnos- sin dejar de ser nosotros mismos?". Las próximas décadas lo dirán.

Europa occidental -Holanda y Alemania en especial- lleva al menos veinte años haciendo todo lo posible por conseguir que la inmigración islámica "no renuncie a su identidad y a su cultura". Cualquier medida que pudiera empañar tan beatífica intención era condenada de inmediato como racista y xenófoba. Así las cosas, los únicos que se atrevían a exigir un esfuerzo de integración al inmigrante eran los auténticos racistas y xenófobos. Los partidos democráticos ignoraban el problema. Los conflictos eran "aislados" y generalizada la convivencia ejemplar. Las élites europeas abogaban por la tolerancia. También hacia los intolerantes. Con el tiempo, decían, se adaptarían a nuestros hábitos y valores. Traían consigo pluralidad cultural, colorismo étnico y exotismo que harían más ricas a las sociedades europeas.

Era, al parecer, necesario este otoño holandés para que se nos hundiera esta gran mentira europea. Ayer volvió a arder una mezquita en Holanda. Son ya veinte los atentados anti-islámicos allí desde la muerte de Van Gogh. En Francia, jóvenes musulmanes son la punta de lanza del antisemitismo en Europa. Esta semana, el poco sospechoso semanario Der Spiegel publica un demoledor informe sobre maltrato, torturas, secuestros y esclavitud a que son sometidas miles de mujeres por parte de sus familias en Alemania. Hay barrios en países europeos en los que no rige de hecho la Constitución nacional, sino la sharia (ley islámica). Y en infinidad de hogares. Y nosotros, los tolerantes, engañados piadosos.

Sería cruel sugerir que los europeos nos merecemos todas estas nefastas consecuencias de nuestro relativismo. Aunque nuestra culpa es evidente y no está precisamente, como piensa la amenazada diputada holandesa, en ejercer nuestros derechos, sino en no hacerlos respetar. Tantos años diciendo que todas las ideas son buenas, mejores si no son las de nuestra sociedad abierta, que hemos convencido a quienes tienen otros valores -antagónicos a los nuestros- a los que recurrir. Y ellos saben matar y morir por ellos. Si la mayoría de los medios europeos han jaleado, con mayor o menor disimulo, a los enemigos de EE UU en Irak, por qué no se van a sentir reforzados en la lucha sus hermanos que odian tanto la sociedad libre europea como la americana. No se puede hoy concluir una reflexión semejante sin jurar que la inmensa mayoría de los inmigrantes musulmanes son buena gente y entre los cristianos hay mucho indeseable. Pero la tolerante policía holandesa estima que el 5% del millón de musulmanes en Holanda son fanáticos dispuestos a la violencia. Son 50.000. Para empezar no está mal. Difícil es hoy proponer remedios. Quizás un poco más de autoestima de los Estados y sociedades europeas, algo de sentido común, tolerancia tanta como firmeza, e inteligencia para ver que nunca desde el nazismo estuvimos tan amenazados. En fin, instinto de supervivencia.

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