AGLI

Recortes de Prensa     Martes 23 Noviembre 2004
Tapar en la Comisión lo que alguna prensa revela
EDITORIAL Libertad Digital 23 Noviembre 2004

LOS TRES PIES DEL GATO
Edurne URIARTE ABC 23 Noviembre 2004

NOS QUEDA CHAVEZ
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 23 Noviembre 2004

NACIÓN
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 23 Noviembre 2004

ANTE UNA NUEVA FASE
Florentino PORTERO ABC 23 Noviembre 2004

El PNV y el turista americano
Iñaki EZKERRA La Razón 23 Noviembre 2004

Imprecisiones léxicas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 23 Noviembre 2004

Ni amigo ni enemigo
GEES Libertad Digital 23 Noviembre 2004

¿El valenciá, no... No, ni na
Julián LAGO La Razón 23 Noviembre 2004

El ascenso de la ideología integrista
Alicia Delibes Libertad Digital 23 Noviembre 2004

Defensa de la lengua ¿real o de pacotilla
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 23 Noviembre 2004

EL REY DE LA SELVA
Jaime CAMPMANY ABC 23 Noviembre 2004

España según TV3
Juan Manuel Rodríguez Libertad Digital 23 Noviembre 2004

UNA INVESTIGACIÓN NECESARIA
Editorial ABC 23 Noviembre 2004

Cambios sin importancia
Cartas al Director ABC 23 Noviembre 2004

Camps pide una entrevista urgente a Zapatero para exigir respeto al valenciano
M. GASPARET ABC 23 Noviembre 2004

El Congreso admite que el catalán y el valenciano son la misma lengua a petición de ERC
Europa Press Libertad Digital  23 Noviembre 2004

Huérfanos insomnes
XAVIER BRU DE SALA LA VANGUARDIA 23 Noviembre 2004
 

Tapar en la Comisión lo que alguna prensa revela
EDITORIAL Libertad Digital 23 Noviembre 2004

El lamentable espectáculo ofrecido este lunes por la Comisión de investigación del 11-M será, ciertamente, difícil de superar. Resulta patético ver el grado de incompetencia que el teniente coronel José Antonio Rodríguez Bolinaga asegura haber alcanzado, con tal de hacernos creer que su superior, el recientemente ascendido a general por el Gobierno socialista, Pedro Laguna, ignoraba una información de tanto valor como la de que un imputado en el 11-M, Suárez Trashorras, ya buscaba en el verano de 2001, “quien supiera montar bombas con teléfonos móviles”.

Hasta la persona más privada del más elemental olfato policial y más ajena a las vicisitudes que conlleva una labor de investigación es capaz de alarmarse y reconocer de inmediato la inmensa trascendencia que supone una información como la que quedó grabada en la cinta de cuya existencia y de cuyo contenido el teniente coronel no sólo no informó al juez, sino que ahora pretende hacernos creer que guardó en un cajón sin informar tampoco de su existencia ni de su contenido a su entonces superior, Pedro Laguna. De ser cierto lo que nos asegura Bolinaga, lo que este teniente coronel merece no es ya una mera destitución de destino como la llevada a cabo por el ministro Alonso, sino la inmediata retirada del servicio, por su insuperable, confesa e increíble incompetencia, todo ello junto a una investigación que confirme, como diría Santo Tomás de Aquino, que “la estupidez es su único pecado”.

Bolinaga, tras su declaración de este lunes, ya merecería su expulsión aun en el hipotético caso de que un errado sentido de la lealtad —que arrasa al del honor— fuera el que le hubiera llevado a asumir ante la comisión de investigación como propia una incompetencia no cometida al afirmar que no informó del contenido de la cinta a sus superiores.

En cualquier caso, ¿nos podría citar Bolinaga alguna información que haya transmitido alguna vez a sus superiores que supere en importancia a la que contenía aquella grabación de la que dice no haber informado a Laguna por no apreciar en ella el suficiente “valor policial o judicial”?

Lo cierto es que hasta la Fiscalía General del Estado —que hace meses ya mostraba sus prisas por cerrar el caso— no ha tenido más remedio que tomar cartas en el asunto y ha abierto diligencias en torno a la ocultación de pruebas a la Justicia y los mandos de la Guardia Civil en Asturias.

Laguna por su parte, además de decir que se informó hace unos días por la prensa de la existencia y del contenido de la cinta, ha hecho unas declaraciones que dejan en evidencia las efectuadas por el coronel Félix Hernando, y que aseguran ahora que la UCO remitió una segunda nota a la Comandancia de Oviedo en la que se advertía que quedaban demostradas las conexiones de la trama asturiana con “mafias organizadas” de ámbito nacional.

Si queda, pues, en evidencia que alguien ha mentido en sus comparecencias ante la comisión, no menos de manifiesto han quedado nuevamente las labores obstruccionistas del PSOE y sus socios para que se sepa toda la verdad y que se enfrenten las contradicciones.

LOS TRES PIES DEL GATO
Por Edurne URIARTE ABC 23 Noviembre 2004

A estas alturas comienza a ser preocupante el nivel de fabulación que rodea al 11-M y la forma en que la valoración del atentado se aleja crecientemente de su auténtica naturaleza. Hay dos hipótesis cruzadas que multiplican sus ecos con una intensidad inversamente proporcional al ritmo del hallazgo de los hechos probatorios. Me refiero a la hipótesis de la colaboración de ETA y a la hipótesis de la conspiración que incluye a ETA, servicios secretos extranjeros, los propios cuerpos policiales y todo lo que uno quiera añadir.

No está de más recordar que el número de pruebas que sostienen ambas hipótesis es igual a cero hasta el momento. Y, sin embargo, y esto hace doblemente irritante este baile de conjeturas, los datos que sostienen la autoría de una célula fundamentalista son apabullantes. Pero además, este atentado encaja perfectamente en la dinámica de Al Qaeda de los últimos años, en su estrategia y en sus objetivos; y más aún, también es el resultado lógico de la penetración de las células fundamentalistas en Europa.

Y dado que la falta de pruebas parece poco relevante a algunos, tampoco hay forma intelectual alguna de construir hipótesis que puedan hacer encajar la colaboración con el islamismo en la estrategia, en los objetivos y en la estructura ideológico-cultural de ETA. Y lo mismo cabe decir de la conspiración, entre otras cosas, por otro elemento esencial desechado por los constructores de hipótesis, y es que era muy difícil, si no imposible, predecir los efectos de este atentado en el comportamiento electoral y en las reacciones políticas de una sociedad como la española, tan movilizada previamente contra el terrorismo.

Pero este absurdo empeño de buscar tres pies al gato, o cinco, como decía el dicho original, cuando tan nítidamente se ven los cuatro, se entiende desde el punto de vista social, periodístico e intelectual. Simplemente, a los humanos nos encantan las conspiraciones, las manos negras, los misterios, y mucho más cuando el inquietante Estado está de por medio. Añadamos a esto el impacto psicológico provocado por la masacre y el desconocimiento y la confusión intelectual que persisten en torno al terrorismo fundamentalista y tendremos el contexto perfecto para el éxito de las novelas sobre el 11-M.

Lo que no se entiende en todo esto es la posición de los populares. Y no sólo porque los líderes políticos se juegan su credibilidad y solidez cuando no son capaces de sostener las conjeturas, sino porque el PP parece haber caído en la trampa socialista sobre su actuación tras el 11-M. No es preciso emperrarse en encontrar ahora la mano de ETA para demostrar que la primera hipótesis sobre ETA y la doble hipótesis ETA-Al Qaeda posterior fueron las lógicas y las indicadas por policías y expertos entre el 11 y el 14 de marzo. Hacerlo tan sólo muestra la perplejidad de quien aún parece atrapado por los efectos de aquella estrategia manipuladora que tan eficaz fue el 14 de marzo.

NOS QUEDA CHAVEZ
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 23 Noviembre 2004

NO puede ser respetada España en el exterior cuando se está rompiendo en el interior. Si la Nación española es negada por los propios españoles, con el beneplácito del presidente del Gobierno, difícilmente podemos tener autoridad para organizar una comunidad de países como los iberoamericanos, tan celosos por cierto de su identidad. Si algo nuestro resulta especialmente doloroso a los hispanos es nuestra obsesión cainita, el desprecio al pasado español, el ajuste de cuentas con nuestra historia, al fin y al cabo suya también.

Cuando llega Zapatero a Costa Rica con el fardo de los pleitos «territoriales» ya va muy restado. Lleva a cuestas la contestación de fronteras adentro. Sin autoridad. Dando pena. Las zarandajas de la multiculturalidad, el mestizaje y el pluralismo que trufan sus discursos no consiguen tapar la fragilidad real: la condición coyuntural del Estado.

Desde la Patagonia a California se sabe que la lengua española (que es también la suya) es preterida en España en la educación, en la administración, en los medios de comunicación, en la vida comercial, en la publicidad, en los simposios... Hasta en la provocadora pancarta de 30 metros que apareció en el Camp Nou con motivo del Barcelona-Madrid, había que leer en inglés que «Cataluña no se considera España». Última expresión del odio al castellano.

SI una buena parte de la sociedad española (la que vota izquierda y nacionalistas) opina que el Descubrimiento de América fue una empresa castellana, exclusivamente de dominio, inhumana y etnicista de la que nadie debería sentirse heredero sin mala conciencia, ¿cómo va a funcionar una Conferencia Iberoamericana basada sobre todo en los lazos históricos, religiosos, culturales? Es posible que estas contradicciones puedan ser compatibles con tinglados de premio y relaciones públicas en el mundo literario y editorial, pero no en el mundo de la economía y de las relaciones comerciales. Para esto se van al Fórum del Pacífico, con Ricardo Lagos... Gentes como Ricardo Lagos salvarán el patrimonio hispano-americano, no acomplejados como Zapatero. Éste quedará para dar premios a Carlos Fuentes y gentes así...

Qué racha internacional en tan pocos días. Qué camino tan rápido al aislamiento. Nos abandonan en Costa Rica nuestros «hermanos», nos ningunea el Rey de Marruecos, no nos convoca Condoleezza Rice a la primera reunión en la que como responsable de Exteriores querrá tantear las voluntades de todos aquellos países a los que vale la pena oír en relación con la guerra de Oriente Próximo.

DICEN los conocedores de C.R. que, al sustituir a Powell, quizá rebaje algo la dureza de sus posiciones con los aliados y que hasta ahora se concretaban en la siguiente y muy gráfica consigna: «Punish France, ignore Germany and forgive Russia». ¿Y España? ¿Qué respecto a los nuestro? ¿Qué sobre Zapatero y sobre Moratinos? Dicen los que la conocen bien que fue tal la conmoción que le produjo la catástrofe de las Torres Gemelas que puede hablarse de un cambio en su vida. A partir de ahí cabe imaginar lo que puede pensar de un político que como Zapatero se amilanó ante los autores de esa acción, ante Al Qaida y Bin Laden, y se hizo de este amilanamiento una norma de conducta para el pueblo español. Condoleezza Rice no es una marciana y sabe que este comportamiento ante el 11-S y su insolidaridad con el Gobierno español del momento ante la masacre madrileña del 11-M le reportaron nada menos que el triunfo electoral. Nadie ha hecho tanta carrera con tantas pusilanimidades.

Tan sólo nos queda Chavez.

NACIÓN
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 23 Noviembre 2004

EL presidente del Gobierno afirmó la semana pasada que el concepto de «nación española» es «discutido y discutible». Hasta donde alcanzo a saber, los conceptos no son discutibles. Lo que podrá ser discutible es, por ejemplo, si su referencia existe o no. En este caso, si España es o no una nación. Y, en caso afirmativo, qué consecuencias cabe extraer de ello. Por lo demás, basta con que uno discuta algo para que sea discutido. Y si es discutido, entonces es que es discutible. Nietzsche niega que existan los Derechos Humanos. Por lo tanto, son discutidos y, por ello, discutibles. Entonces, la nación española no está en peor situación que los Derechos Humanos, la democracia parlamentaria o la Constitución. La vicepresidenta primera del Gobierno, poco después, ha declarado que no pasaría nada si se cambia en el texto constitucional «nacionalidades» por «naciones». Aunque, al parecer, se ha apresurado después a negar que sea partidaria del cambio.

Y uno se pregunta: ¿qué más da si no pasa nada? El Gobierno sigue empeñado en abrir debates y definir conceptos. Si lo primero es razonable si se plantea con claridad, lo segundo excede sus competencias. Máxime si se ha pronunciado la Constitución. Entonces, ya no cabe sino promover la reforma constitucional. Y en este caso no se trata siquiera de un debate promovido en el interior del PSOE, sino que, más bien, todo parece indicar que el fin es complacer a los aliados nacionalistas. El Gobierno tiene algún problema con el artículo 2 de la Constitución y conviene, por el bien de todos, que se aclare.

¿Pasa o no pasa algo con decir «nación» donde se decía «nacionalidad»? Como el artículo 2 afirma que «la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española», y luego garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran, entonces, al sustituir «nacionalidades» por «naciones», se estaría afirmando que España es una nación de naciones (y regiones).

Cosa posible, no contradictoria en sí, pero, muy probablemente, falsa. Europa sí puede entenderse como una nación de naciones, pero no Italia, Francia, Alemania o España. Por otra parte, como la nación tiende a configurarse como poder constituyente, la aplicación del término a Cataluña o Extremadura entrañaría el reconocimiento de que poseen poder constituyente y, por lo tanto, la Constitución ya no descansaría en la indisoluble unidad de la Nación española. Mas, como éste es su fundamento, el cambio de una sola palabra, miren por dónde, entrañaría no una mera reforma parcial sino su reforma total, en suma, su destrucción, y su sustitución por otra radicalmente distinta. Vean si tienen poder las palabras.

Habrá quienes repliquen que reconocer el carácter nacional a partes de España no entraña de suyo la ruptura de la unidad nacional. No como hecho, pero sí como posibilidad. Si existen varias naciones, la única forma de mantener la unidad sería mediante un Estado federal, por lo demás, dependiente de la decisión soberana de las naciones, al menos en la versión del PNV. Por otra parte, ni siquiera esta destrucción de la Constitución satisfaría las exigencias nacionalistas, al menos las de los más radicales, pues no admiten que España sea una nación de naciones. Para ellos, o se trata meramente de un Estado, o, si es una nación, es diferente, por ejemplo, de la catalana o la vasca. En conclusión, sí pasaría algo, y mucho, si se cambia esa palabra del texto constitucional. Aún así, el Gobierno estaría en su derecho de equivocarse y promover la reforma (destrucción) constitucional en este sentido, pero necesitaría el acuerdo no con Maragall, Carod-Rovira o Ibarretxe, sino, ay, con el Partido Popular.

ANTE UNA NUEVA FASE
Por Florentino PORTERO ABC 23 Noviembre 2004

MIENTRAS las televisiones nos presentan el fragor de la toma militar de algunas ciudades del triángulo sunita, el eje de la vida política iraquí se desplaza al próximo proceso electoral. Si la situación en torno a Bagdad dista de ser tranquilizadora, en la mayor parte del territorio nacional, en las zonas chiíta y kurda, la vida se desarrolla con normalidad, en un compás de espera ante el inicio de una nueva fase en la reconstrucción nacional.

Los sunitas perdieron la guerra y ahora han caído en manos del terrorismo islamista, lo que les aleja aún más del resto de la población. No es probable que las elecciones puedan desarrollarse con normalidad en el conjunto de las mesas. En ciudades como Faluya no se dan las condiciones para que los partidos hagan campaña o para que el censo esté correctamente realizado. Sin embargo, la prioridad es que los propios iraquíes asuman la responsabilidad de dirigir el establecimiento de un Estado de Derecho. El protectorado estadounidense debe dejar paso, lo antes posible, a un gobierno libremente elegido, expresión de la voluntad soberana.

De la misma manera en que el árbol puede no dejarnos ver el bosque, las imágenes pueden distorsionar nuestra comprensión de lo que allí está pasando. Ni el terrorismo está generalizado, más bien todo lo contrario, ni es el principal problema. La gran duda, aquello que de verdad debe preocuparnos, es si los iraquíes serán capaces de convivir: si los chiítas acabarán aceptando la autonomía kurda, si los kurdos renunciarán a su ansiada independencia y si, por último, los sunitas asumirán algún día la pérdida de todo el poder. Tampoco está claro que los sectores más tradicionales del chiísmo y del sunismo se resignen al establecimiento de un régimen político no islamista.

Los retos que tiene Iraq ante sí son enormes y necesitarán de la ayuda de todos, durante un tiempo prolongado, para estabilizar la situación. Los riesgos de una guerra civil, por la imposibilidad de hallar un vínculo estable, son grandes y muchos los interesados en provocarla. Para los radicales del chiísmo y del sunismo el éxito de la reconstrucción sería el triunfo de los valores judeo-cristianos en la tierra que fue sede de un Califato, algo tan humillante como inaceptable. Para Occidente, el fracaso llevaría al retraimiento, con lo que las posibilidades de modernización regional se reducirían, lo que sólo podría favorecer al entorno de Al-Qaeda.

El PNV y el turista americano
Iñaki EZKERRA La Razón 23 Noviembre 2004

Un extraordinario e infundado narcisismo que, por cierto, les hace cada vez más feos lleva a los nacionalistas vascos a buscar sus huellas étnicas en los tiempos más perdidos en la noche de los tiempos. Y así acuden en manada a las cuevas prehistóricas con la esperanza de reconocer a algún pariente retratado en los jabalíes de las paredes pétreas. Y así también se hermanan con Tibilís porque aseguran que allí hablan todos en euskera, o sea que se hermanan con sus hermanos en un claro e incestuoso alarde de redundancia. Y así se ponen muy contentos si los informativos de televisión dan noticia de que se ha hallado un rabo de boina fosilizado en Madagascar que prueba que los vascos estuvimos allí hace millones de años.

Todo esto demuestra que los nacionalistas se interesan por lo lejano únicamente por lo que pudiera tener de cercano a ellos. Aman un rostro ajeno sólo porque lo confunden con su dichosa, idealizada y sobredimensionada jeta, es decir, que lo aman por puro error. Y es por esa misma ley por la que en su prensa a menudo pueden leerse artículos titulados cosas como «André Breton y la ría Bilbao», «Artistóteles en Asteasu» o «Hemingway en Pamplona»… La presencia del autor de «El viejo y el mar» en las fiestas de esa capital navarra que consideran suya, aquella devoción que Hemingway profesó hasta su muerte por los Sanfermines es algo que les fascina a los nacionalistas y que alimenta hasta la euforia su narcisismo. He meditado mucho en esta fascinación porque en ella no se detecta sólo la infantiloide coquetería de sentirse exóticos sino el inconfesable arrobo carpetovetónico ante el turista extranjero que consideran superior. Y más concretamente ante el turista yanqui, que es el más zafio y que no cuestiona sino que prolonga su narcisismo. Es un síntoma, en fin, que revela de modo involuntario la tradicional y paleta admiración del nacionalismo vasco por los norteamericanos.

Hoy Madrazo da 400.000 euros del Gobierno de Ibarretxe a Fidel Castro y tanto la televisión como la prensa nacionalistas se fingen procastristas en virtud de la misma consigna de tener a IU en el Ejecutivo de Vitoria. Pero el nacionalismo está violentando de ese modo su naturaleza. El PNV ha admirado siempre a Estados Unidos y a la CIA. Como siempre ha admirado también a Israel por ser el primer Estado (y el último) que se crea gracias a la dosificada combinación de política y terrorismo. Y cómo violenta el PNV su naturaleza también al apoyar en los últimos años a la causa palestina por puro interés táctico, por esa pátina izquierdista y políticamente correcta que es la gran aportación del partido de Llamazares a la estrategia secesionista iniciada en Lizarra. El nacionalismo vasco es un Aznar proyanqui, travestido y vergonzante que sueña con poner los zapatos en la mesa de Bush y odia a Aznar por haberlo logrado. Sus «intelectuales» se siguen arrobando con los mitos cutres de Hemingway en Pamplona y de Orson Welles en el Pirineo navarro haciendo pinitos de antropólogo.

Imprecisiones léxicas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 23 Noviembre 2004

La presentación de la iniciativa 'Aldaketa' ha creado cierto desasosiego en las filas nacionalistas, a juzgar por las palabras que los dirigentes del partido-guía han dedicado al PSE. Josu Jon Imaz avisaba de que los socialistas son «un auténtico riesgo para el autogobierno y el bienestar futuro de la sociedad vasca» durante la inauguración del batzoki que tocaba este domingo. Imaz se distingue de Arzalluz por el uso amable de la misma sinécdoque. Josu Jon llama «sociedad vasca» a lo que Arzalluz consideraba «pueblo vasco», o sea, «gu ta gutarrak», que es el eterno sujeto político de Euskalherria.

Egibar acusó en el mismo mitin a Zapatero y al PSOE de querer «tumbar» el plan Ibarretxe en el Parlamento vasco. Si esto le disgusta, póngase ustedes en su lugar e imaginen cómo se pondrá si se malicia que a quien pretenden «tumbar» (supongo) es al propio autor del plan: hecho un obelisco.

Algunos sí lo entienden. El diputado Josu Erkoreka explicaba aquí el domingo que su partido sólo revisaría el plan Ibarre-txe «si se produjera una convulsión interna del partido o externa, si perdiéramos las elecciones. (...) Mientras tanto, ¿para qué cambiar?». La división social que ha traído el famoso plan no parece un factor digno de consideración, pero Erkoreka tiene razón: el PNV sólo cambiará si pierde el poder. Así está el tema. Ésa es una idea en la que coincide Joseba Arregi, rara avis de una especie amenazada de extinción, la de los nacionalistas cívicos, al decir que el cambio en este país es inconcebible «sin que el nacionalismo pase a la oposición».

A uno le gustaría ver mejor pertrechados conceptualmente a los socialistas para semejante empeño. A veces da la impresión de que nuestros jóvenes gobernantes están copiando la parla imprecisa de los nacionalistas, un suponer, cuando el presidente del Gobierno explicó a los senadores que el concepto de «nación española es discutido y discutible». Discutan en buena hora los académicos la cuestión. Convóquense seminarios, jornadas y congresos universitarios sobre el tema, pero parece raro que el máximo responsable del Gobierno de la nación no conozca la esencia y los límites de «esa cosa» cuya gobernación le han encargado los ciudadanos con sus votos. A todos nos pueden pillar desprevenidos si nos preguntan a bocajarro cuanto dinero suelto llevamos encima, qué se le va a hacer, pero lo del presidente parece distracción mayor: recuerda mucho a este lehendakari que con su voto declaró virtualmente no vigente el Estatuto que le permite a él ser lehendakari, tener gobierno, casa, coche y sueldo a cuenta del escote ciudadano . Eso sin contar con que cualquier otro domingo puede ver afeado su proceder con la célebre sentencia que Irujo espetó vagamente a Ridruejo: «Don Dionisio, los copiones a la cola».

Zapatero
Ni amigo ni enemigo
GEES Libertad Digital 23 Noviembre 2004

Zapatero siempre ha intentado justificar su lejanía de los Estados Unidos bajo la premisa de que ese distanciamiento nos acercaría automáticamente a Europa y a América Latina. Esa era su total contraposición a las tesis de su antecesor, José María Aznar, quien siempre creyó que la proximidad a Washington nos otorgaría como nación más presencia y peso frente a amigos, socios y aliados. El problema de Zapatero es que sus tesis se están manifestando alarmantemente falsas.

El primer ejemplo es la cumbre Iberoamericana a la que el Gobierno español, además del monarca español y sus miembros de gobierno, con secretaria de cooperación al fondo, no ha logrado atraer más que a segundas figuras. Ni siquiera los supuestos amigos de Rodríguez Zapatero, como Chávez, han tenido la deferencia de acudir en persona a la cita. Pura delegación. Todos han preferido reunirse con Bush en el foro del Pacífico. Eso en cuanto a la convocatoria. En cuanto a los resultados, no pueden ser más penosos. Frente a una supuestas cumbres vacías de contenido, denuncia que se ha encargado el actual gobierno de repetir, lo que Zapatero se ha traído a casa es la convocatoria de un encuentro en Salamanca, reunión, dicho lo cual, propuesta en su día por Aznar y auspiciada por el gobierno del PP. La otra propuesta de Aznar para las Cumbres, fijar el secretariado de las mismas en España, ha sido dilapidada por Zapatero, quien no ha sabido concretar los apoyos a tal idea que en su día ya fijó el propio Aznar. Eso sobre los supuestos amigos de los dirigentes socialistas españoles.

El segundo ejemplo se fragua en Washington: El Gobierno español queda excluido de las reuniones informales entre estadounidenses y europeos sobre el proceso de paz en Oriente Medio. En contra de lo que dirá el socialismo español, no se trata de una medida de castigo, pues hay otros adversarios de Norteamérica, como Francia y Alemania, que sí son partícipes en estos encuentros. Se trata pura y simplemente de que para la administración estadounidense España ha dejado de ser una nación seria y creíble, con la que se pueda contar. Quién ha cambiado de actitud no es América, sino España.

Tercer caso, frente a la actual invisibilidad de España a los ojos americanos ninguno de nuestros supuestos socios y aliados europeos, particularmente Francia, ha hecho el más mínimo gesto para apadrinarnos. Ni Chirac ni Schroeder han intercedido ni intercederán por España ante Bush. Sencillamente porque para ellos somos un país con un Gobierno de segunda, cuyo único criterio internacional es la cesión continua.

En política internacional hay algunos valores que son claves. Uno de ellos es la credibilidad, otro es la seriedad. Ambos se logran a través de muchos esfuerzos y consistencia. Pero ambos se pueden perder rápidamente cuando se actúa alegremente, sin respeto a los compromisos adquiridos o primando bandazos simplemente por el hecho de desmarcarse de la herencia recibida.

La política exterior está íntimamente ligada a la política interior. Y cuando la política doméstica gira sobre cómo desestructurar la identidad nacional, la política exterior pierde su fuerza, consistencia e interés. Zapatero, poniendo sus ojos todo el rato en Cataluña, ha hecho que los demás países pierdan de vista España. Ha hecho que dejemos de contar. Y no porque seamos amigos o enemigos, no. Porque no somos nadie, porque este Gobierno no quiere ser nadie en la escena internacional ni en la agenda estratégica del momento. Lo único que parece preocupar a un gobierno atrapado por un izquierdismo primario, es ser valedores de Chávez, de Castro y, quién sabe, todo llegará, de Corea del Norte. De los intereses nacionales, ni hablar.    GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

¿El valenciá, no?... No, ni na
Julián LAGO La Razón 23 Noviembre 2004

De modo y manera que el ministro treceavo, Javier Solana Madariaga en el siglo XX y parte del XXI, ahora en su condición de secretario general del Consejo de la UE, entregó a la presidencia holandesa, que es la que toca este semestre, el certificado de buena conducta del tripartito. O sea, el certificado de la unidad lingüística exigido por Carod, tras el cursillo acelerado de hora y media que impartió a ZP en su última visita a Moncloa.

Aclarado pues que el Gobierno, además de certificados y antecedentes penales, emite certificados académicos, nada ha de extrañarnos que Carod, hablando a ZP en catalán en la intimidad, se haya salido con la suya. O lo que es lo mismo, haya acabado de la mano de ZP bailando una sardana sobre el valenciá, porque un zapateado quedaría como muy españolista. Más claro que en lo de la unidad lingüística éstas son lentejas, que si quieres las tomas o si no las dejas, y eso ha sido. Porque si ZP las hubiera dejado, las lentejas, claro, hubiérase quedado colgado de la brocha del senado sin poder aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2005.

Pues eso, que Sor Sonrisas se colocó genuflexo ante Carod por haber presentado en Bruselas una versión valenciana de la Constitución Europea cuando, para los soberanistas, catalán no hay más que uno, como la madre, y yo te encontré en la calle. Es decir, que pueden ponerse como pumas valencianos, alicantinos y castellonenses, con el president Camps al frente de la manifa, que a ZP le importa una figa. Después de todo la Comunidad Valenciana está en manos de peperos y, ya se sabe, a los amigos el culo, a los indiferentes el reglamento, y a los enemigos, como es el caso, que les den por ahí.

Dicho lo cual, entre la turbamulta en la calle contra el Gobierno sociata y los dos cortes de pelo a lo «garçon» que a ZP le quedarían en Moncloa si rompe con el tripartito, el presidente ha optado por lo primero, el lío, y que Josep Ignasi Plá aguante la riada. Porque a ver cómo explica Plá a los propios, concretamente a los «llauradors», que la lengua de sus ancestros no es el valenciá de toda la vida sino el catalá, de acuerdo con un dictamen sobre la unidad lingüística, lo cual recuerda mucho a la unidad del destino en lo universal de Franco. En este caso a la unidad de la antigua Corona de Aragón cuya territorialidad reclama para la nación catalana Maragall, y todo lo demás son cuentos chinos.

O lo que es lo mismo, que el ministro Moratinos hubo de aclarar, en arameo suponemos, que los textos presentados por Madrid son trino, y no cuatrino que diría el ínclito Solana, excluido como lengua propia el valenciano. Puestos ya Moratinos podría haber presentado dos versiones, la catalana y la vasca, y tampoco el gallego, por eso de la unidad lingüística con el portugués. Cosa esta que le habría agradecido muy mucho su compañero el vice Solbes, por ejemplo, y es que el Gobierno no está para muchos gastos.

Intelectuales occidentales
El ascenso de la ideología integrista
Alicia Delibes Libertad Digital 23 Noviembre 2004

Cuenta Savater en un artículo, La resistencia democrática, publicado el pasado sábado en El País, que tres días después del asesinato del cineasta holandés Theo van Gogh tuvo que dar una conferencia en Utrecht ante un auditorio conmocionado por el terrible final de un personaje que se había caracterizado por criticar abierta y duramente el trato discriminatorio que se da a la mujer allá donde rige la ley coránica. Sorprendió a Savater la sensación de desánimo que se percibía entre el público, y el escepticismo con el que algunos recibieron su exposición en la que quiso dejar bien clara "la importancia de plantear una educación ciudadana y laica para prevenir la amenaza que sin duda va a gravitar cada vez más agudamente sobre Europa en los últimos años". Al parecer lo que más perplejo dejó al conferenciante es que, tras su exposición, hubiera quien le considerara un optimista por creer que "era necesario y posible hacer algo eficaz a partir de nuestros valores y nuestros principios para contrarrestar el ascenso violento de ideologías integristas y totalitarias".

Esa sensación de indefensión de los demócratas frente a quienes pretenden destruir precisamente los logros de la democracia no es nueva en nuestros lares. La tuvieron ya muchos intelectuales europeos cuando veían avanzar el fantasma nazi. Tan indefensos se sintieron entonces que a la mayoría de ellos no se le ocurrió otra cosa que apoyar hasta la irracionalidad el totalitarismo estalinista.

Cuando el economista austriaco, Karl Popper, visitó por primera vez Inglaterra en 1935 según escribió en su obra autobiográfica, Búsqueda sin término, se quedó impresionado por la ingenuidad de los intelectuales británicos ante la amenaza nazi. Según sus propias palabras, "la honestidad y decencia de sus gentes y su profundo sentimiento de responsabilidad política ejercieron sobre mí la más grande impresión. Pero incluso los profesores de Universidad con los que tuve contacto estaban sumamente mal informados sobre la Alemania de Hitler y el espejismo era universal. (...). Me percaté de que la democracia, incluso la británica, no era la institución requerida para luchar contra el totalitarismo; resultaba desalentador descubrir que al parecer sólo había un hombre, Winston Churchill, que había entendido lo que estaba sucediendo y al que, literalmente, nadie hacía caso".

Así que ese desánimo y ese escepticismo holandés que nuestro prestigioso filósofo percibió en Utrecht no es asunto desconocido, ya una vez en una Europa civilizada y culta la ingenuidad democrática de sus gentes permitió el triunfo político de los totalitarios. Savater basa su optimismo en una ETA casi derrotada gracias a un pacto antiterrorista que ha funcionado, a pesar de que, al contrario que Al Qaeda, contaba con "complicidades políticas entre nosotros". Savater asegura que la lucha contra el terrorismo islámico necesita una policía internacional eficaz, medidas que eliminen la exclusión social, caldo de cultivo terrorista, y un cambio ideológico en el mundo de la educación que termine con esa corrección política que impide "criticar determinados comportamientos sociales políticos y religiosos".

Que Savater me perdone pero creo que peca de una ingenuidad parecida a la que Popper descubrió en los intelectuales británicos del año 35. La política educativa que en España se está ejerciendo desde el poder socialista, lejos de favorecer ese cambio ideológico que él aconseja, no hace otra cosa más que impedirlo. La pedagogía progre que domina el mundo de la educación es más respetuosa con los principios religiosos y culturales de la inmigración musulmana que con los de los católicos y no parece el nuevo socialismo, salido de las urnas del 14 de marzo pasado, dispuesto a impedirlo sino más bien decidido a alentarlo.

Habla también Savater de la inexcusable necesidad de la existencia de una eficaz policía internacional, pero no explica a qué policía internacional se refiere. Me gustaría saber si Savater cree correcta la política de Bush y Blair, que era apoyada por Aznar, o más bien participa de esa peregrina idea de Zapatero de combatir el terrorismo internacional con un "diálogo entre civilizaciones". Porque no debemos olvidar que Estados Unidos y Gran Bretaña sí que tienen una hoja de servicios sin tacha a la hora de defender la libertad del mundo libre, algo que no pueden decir los países a los que ahora sigue servilmente el inmarcesible Zapatero.

Savater conoce bien el problema terrorista, sabe lo ineficaz y peligrosa que es la política del apaciguamiento, de la comprensión, del diálogo. Sabe que se puede hacer frente a los terroristas a partir de nuestros valores y de nuestros principios democráticos, pero sabe también que sólo se es eficaz en esa lucha si se les hace frente con claridad y valentía y, sobre todo, si se deja de rendir pleitesía a la corrección política. No es posible parar el vertiginoso ascenso de ideologías totalitarias ni con ingenuidad ni con tibieza ni, por supuesto, con estulticia.

Defensa de la lengua ¿real o de pacotilla?
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 23 Noviembre 2004

El conflicto generado con Cataluña sobre la lengua, ha traído una doble consecuencia de gran importancia para nuestra Comunidad, el reconocimiento de la denominación de valenciano por parte de quienes antes lo habían negado y la crítica de estos mismos contra Josep Lluis Carod Rovira por el chantaje a que ha sometido a José Luis Rodríguez Zapatero en un vergonzoso intercambio entre algo tan material como los Presupuestos Generales del Estado y algo de mayor transcendencia, que no tiene precio porque no se puede comprar ni vender, como es la seña de identidad de todo un pueblo.

Así lo demuestra al menos la experiencia de ayer con dos personas que manifestaron públicamente hablar valenciano y no catalán. Me refiero a Vicent Soler y Ferran Torrent. El primero fue conseller en el Gobierno de Joan Lerma y hoy prestigioso catedrático. El segundo, afamado escritor y segundo clasificado del premio Planeta.
Soler además fue más allá en sus declaraciones al programa de Eduardo Alcalde en «Telesiete» ya que no se privó de censurar duramente al líder de Esquerra Republicana por su injerencia en nuestros asuntos y su amenaza a Zapatero.

Por poner algún reparo a sorpresas tan agradables, espero que se trate de posiciones auténticas y no de una táctica que ayude a favorecer los intereses finales de Pasqual Maragall y sus socios. ¿Estamos ante una defensa real o de pacotilla?.

EL REY DE LA SELVA
Por Jaime CAMPMANY ABC 23 Noviembre 2004

PARA los que le llaman Bambi, ha recordado Zapatero que Bambi terminó por ser el rey de la selva. Seguramente por eso, está dedicado ahora a hacer la selva, y la tiene ya casi terminada. Por doquier, se encuentra uno con roedores, predadores, fieras, reptiles (también de fondos de ídem), pajarracos (córvidos y de mal agüero), carniceros (incluido el famoso Carlos el Craso), etcétera.

Los amigos de Bambi están en la selva dándole vueltas al matrimonio con o sin separación, con o sin violencia de género, con o sin custodia compartida de los hijos, con o sin mediopensionistas, o sea, monfloritas y lesbianas, y tienen a los obispos tan soliviantados con todo ese maremagnum que cada dos por tres se reúnen en asamblea y rompen a cantar salmos, como quien dice poniendo el grito en el cielo.

La referencia de Zapatero a Bambi como rey de la selva ha sido salvadora para salir del atolladero lingüístico. No sabíamos a ciencia cierta si España es una nación de comunidades, de regiones, de nacionalidades, de califatos, de quilombos o de santabárbaras, nación de taifas, de monarquías y de repúblicas, de bailongos, de puertos de Arrebatacapas, o si es nación de naciones, toma nísperos. Bueno, pues nada de eso. No es nada de eso. Ya sabemos lo que es España. España es una selva y Bambi es su rey.

En la selva del Bambi, entre las eminencias frondosas del noreste y los naranjales cuajados del levante, se ha organizado el zafarrancho del valenciano y del catalán. Otro follón lingüístico. Hemos retroprogresado a los años de la lengua considerada como instrumento de poder, y ahí ha aparecido ese Carod, el del bollo suizo, que llega de Huesca a defender el catalán y que sueña con una nueva Campana de cabezas parlantes del valenciano. Y ahí andan a trompazos y a hachazos disputándose a tirones las páginas del «Tirant lo Blanc» de Joanot Martorell.

Menos mal que con nosotros tenemos a María Teresa Fernández de la Vega, pozo de ciencia, conocedora del Trivium y el Quadrivium, la Lengua, la Historia, la Filosofía, el Derecho, la Retórica, la Astrología y hasta la Cábala. A María Teresa Fernández de la Vega la tiene Rodríguez Zapatero como Doña Sabelotodo para que supla las grandes lagunas de sus conocimientos, lo mismo que tiene a Pérez Rubalcaba para que le guíe como Lazarillo por los intrincados caminos de la picaresca. Y Doña Sabelotodo ha dictaminado acerca del problema de nación-nacionalidad que «no pasa nada» si sustituimos el término «nacionalidad» por el de «nación». A la señora vicepresidenta le ha explicado Gabriel Albiac que con eso sustituimos también una Constitución por otra. Pero tampoco pasa nada. Aquí, en España, ¿será por constituciones?

Como el saber fuerte de Doña Sabelotodo es la Lingüística, la Filología y las herencias que hemos recibido del latín, ha resuelto también ese problema. Los dos idiomas son el mismo, pero los catalanes lo llaman catalán y los valencianos lo llaman valenciano. Y de esta forma tan sencilla, con este huevo de Colón, el izquierdo, naturalmente, por tratarse de quien se trata, todo correcto, todo bajo control y, hala, a votar los Presupuestos de la selva, que se echa encima el año.

El negocio del deporte
España según TV3
Juan Manuel Rodríguez Libertad Digital 23 Noviembre 2004

"El principio del fin". Así rezaba la portada del diario "Marca" después del Barcelona, 3 -Real Madrid, 0 del sábado. "El principio del fin"... Me gustó aquel titular. E incluso es posible que, sin ellos mismos saberlo, los compañeros del "Marca" tuvieran razón y aquella noche se hubiera dado el banderazo de salida al "principio del fin", aunque éste no tuviera nada que ver con el aspecto deportivo. El Real Madrid se ha levantado de situaciones mucho peores, y lo seguirá haciendo. Ya quisieran para sí los mejores clubes europeos un "principio del fin" tan reluciente como el madridista: segundos de la Liga y con las opciones intactas en la Champions y la Copa del Rey.

Si un realizador de TV3 es capaz de ensayar con sus cámaras, justo un minuto antes de que empiece el partido y cuando la señal internacional ya está entregada a 87 países, un encuadre en el que pueda leerse "Catalonia is not Spain", entonces es que, efectivamente, nos encontramos al borde del precipicio. El hecho es que, según Joan Laporta, el motivo de que no hubiera publicidad de Madrid 2012 en el Camp Nou era debido a que la reacción del público podría ser mal interpretada. Por eso, la publicidad de la candidatura olímpica española apareció, efectivamente, en los videomarcadores. Unos videomarcadores a los que, el mismo realizador que había tenido tiempo suficiente para encuadrar midiéndolo al centímetro el cartelito de "Catalonia is not Spain", no enfocó a lo largo del partido.

Está clara la alevosía (el ojo del realizador nunca es inocente y muestra lo que él quiere que veas) y, puesto que el encuentro empezó a las 22 horas, también lo está la nocturnidad. Y hubo (tuvo que haber porque de lo contrario sería inexplicable) conocimiento y consentimiento previos por parte de la junta directiva azulgrana para la colocación de la dichosa pancarta.

¿Este hecho no tiene nada que ver con la reunión de Fresno en la que se debatirá sobre la admisión de la federación catalana como miembro de pleno derecho de la federación internacional de patinaje?... Permítanme que a esta pregunta yo responda a la gallega con otra pregunta: ¿Es que acaso los niños vienen de París?... Tras la intervención de "Tirirí", la cortina de humo que lanzó la prensa sensacionalista británica sobre el racismo y el rejonazo de TV3 me parece que a los responsables de "Madrid 2012" les mandaron a luchar contra los elementos. ¡Y menudos elementos!... Elementos peligrosos. Elementos poderosos. Elementos a los que no se puede combatir en modo alguno con el lirio en la mano. Estos te secan el lirio en cuanto te des media vuelta.

UNA INVESTIGACIÓN NECESARIA
Editorial ABC 23 Noviembre 2004

EL fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, ordenó ayer a la Fiscalía de Asturias que investigue a los mandos de la Guardia Civil que no informaron de la grabación en la que un confidente daba cuenta, en 2001, de la trama de explosivos que tenían montada Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro, imputados por los atentados del 11-M. La decisión del fiscal general es tan oportuna como inevitable, porque ya no cabía hablar de otra cosa que no fueran indicios racionales de delito.

Por eso, incluso mejor habría sido llevar el caso directamente a los Tribunales de Justicia, porque lo ya conocido ha acumulado tal caudal de señales que justifican la incoación de una causa penal. Indicios que el propio fiscal jefe de Asturias ha calificado como «muy claros» y que apuntan directamente a una pésima actuación de mandos concretos de la Guardia Civil. Uno de ellos, el teniente coronel José Antonio Rodríguez Bolinaga -relevado de su puesto al frente de la Comandancia de Gijón y que ayer declaró ante la Comisión parlamentaria que investiga el 11-M- aludió a una decepcionante situación de recelos entre cuerpos policiales y de falta de cooperación entre comandancias de la propia Guardia Civil. La peor derivación posible de este caso sería un reparto de culpas entre Fuerzas de Seguridad del Estado, con el telón de fondo, venga o no al caso, del mayor atentado terrorista que ha sufrido España.

Sea la Fiscalía o el Juzgado de Instrucción el órgano que investigue los hechos, es necesario tener conclusiones definitivas, lo antes posible, que se abran paso entre conjeturas que gravitan entre la incompetencia profesional y el secretismo. Es preciso establecer la verdadera dimensión de lo que, por ahora, se revela como un desastre sin paliativo alguno, realmente inimaginable si no fuera porque está documentado y aceptado por alguno de sus autores. La Fiscalía ha considerado inicialmente que los hechos -privar a los Tribunales, durante dos años, de una cinta que recogía las pruebas de una trama delictiva- podrían ser constitutivos de un delito de ocultación de pruebas o de obstrucción a la justicia. En principio, van a ser investigados separadamente de la causa abierta en la Audiencia Nacional por los atentados del 11-M, aunque ya ha quedado claro que entre ambos procesos habrá trasvase de diligencias de prueba, por lo que no siempre será fácil apreciar la desconexión de ambas investigaciones.

En todo caso, tan grave como empeñarse en devaluar la gravedad de lo sucedido sería implantar una causa general contra la Guardia Civil, lo que no sería responsable ni justo. Sin embargo, hay que llegar a la verdad con todas sus consecuencias y determinar, sin lugar a más dudas, las causas por las que Rodríguez Bolinaga no entregó la decisiva cinta a sus superiores o a la Justicia; si es cierto que la Policía conocía, antes que los mandos de la Guardia Civil, el contenido de la cinta; y si desde 2001 existía ya relación entre la red de tráfico de explosivos de Toro y Trashorras con células integristas musulmanas u otra clase de terroristas.

Cambios sin importancia
Cartas al Director ABC 23 Noviembre 2004

No pasa nada por cambiar «nacionalidad» por «nación». Eso ha dicho la vicepresidenta del Gobierno del buen talante. Lógicamente cambiar nacionalidad por nación no implica nada. ¿Por qué? Pues porque son lo mismo, que nadie venga a decirme algo en contrario, pues la realidad es incontestable, pese lo que pese y pese a quien le pese. Lo que pasa es una cosa, señora De La Vega, que si hoy desde la Constitución española se le ven significados diferentes es debido a los grandes pensadores socialdemócratas, o mejor, socialistas, que, en parte, intervinieron en la redacción del texto fundamental. Gracias a ellos, España es una Nación compuesta por nacionalidades. Vaya incongruencia, mire usted. Eso sólo pasa en España. Váyase a algún país a ver si hay esto.

Sepa que si usted y todos los que componen su Gobierno del talento -perdón, del talante- propician otro cambio como el que propugna, estarán sembrando otra semillita (otra más) para que España en un futuro no exista.   
Juan Gálvez.    Torrelodones (Madrid).

Camps pide una entrevista urgente a Zapatero para exigir respeto al valenciano
El secretario de Estado para la UE confirma la marcha atrás del Gobierno en los términos exigidos el martes por Carod-Rovira
M. GASPARET ABC 23 Noviembre 2004

VALENCIA. La decisión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de ceder a las presiones de ERC para que el «valenciano» no sea reconocido en Europa como lengua propia y diferenciada del catalán, ha provocado la indignación del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que ha pedido una entrevista urgente al jefe del Ejecutivo tras advertir que no permitirá que se use al valenciano como «moneda de cambio con los independistas catalanes para conseguir votos en los Presupuestos Generales del Estado».

Tras constatar que el Gobierno hacía explícita su cesión ante el ultimátum lanzado por ERC, Camps advirtió ayer de que la denominación del valenciano «es innegociable» y que la Generalitat «no va a permitir que en ninguna instancia o ámbito» desaparezca esta denominación para referirse a la lengua que se habla en la Autonomía que gobierna.

Camps recordó que la Constitución y el Estatuto de Autonomía reconocen el valenciano como una de las cuatro lenguas cooficiales del Estado, por cuanto «recurrirá cualquier documento, memorándum o ponencia» que contravenga la ley «en menosprecio de unas señas de indentidad que no serán moneda de cambio de nadie».

El aviso de Camps llegó después de un día entero a la espera de una aclaración oficial sobre el contenido de la reunión de urgencia celebrada el martes entre Zapatero, Carod-Rovira y Josep Bargalló, en la que, según los republicanos, el presidente del Gobierno dio marcha atrás en su decisión de reconocer el valenciano en la UE, pese a haber elevado ya un ejemplar de la Constitución Europea traducido a esa lengua.

La Generalitat valenciana dio su respuesta después de que el secretario de Estado de Asuntos Europeos, Alberto Navarro, confirmara que el Gobierno decidirá el próximo día 22 una «denominación única» para referirse al valenciano y al catalán en el memorándum sobre diversidad lingüística que presentará a la UE.

Golpe al modelo territorial
Camps consideró que esa decisión es un golpe en la línea de flotación del modelo territorial vigente, ya que «pone en riesgo el modelo autonómico porque cuestiona la competencia de exclusividad que la Generalitat tiene sobre la lengua valenciana». En esta línea, Camps señaló que la polémica «afecta muy mal» al clima de entendimiento y cordialidad sobre el que ha de debatirse la reforma de los Estatutos y de la Constitución promovida por el Ejecutivo.

«Zapatero ha vuelto a ceder ante los radicales, ya lo hizo con la derogación del trasvase del Ebro, y demuestra que está dispuesto a cometer una ilegalidad para lograr el respaldo de ERC a los Presupuestos», proclamó Camps. Y por ello pidió «lealtad y apoyo» del resto de Autonomías, y exigió una reunión urgente con el presidente del Gobierno.

También reclamó el dirigente del PP a los socialistas valencianos que apoyen sin reservas sus señas de identidad. El secretario de Estado de Asuntos Europeos ya había sugerido la línea argumental que seguirá el Gobierno para ceder ante Carod-Rovira y que la laminación del valenciano no sea considerada una «injerencia territorial». Alberto Navarro explicó que si bien «dentro de España» el Gobierno ha de respetar la Constitución y el Estatuto de Autonomía, «fuera de España las relaciones internacionales son su competencia exclusiva».

ERC ELOGIA EL “CAMBIO DE OPINIÓN” DEL PSOE
El Congreso admite que el catalán y el valenciano son la misma lengua a petición de ERC
Todos los grupos parlamentarios, excepto el PP, apoyaron este martes durante la reunión de la Junta de Portavoces un escrito de ERC en el que se reclama que la Cámara Baja admita la identificación entre catalán y valenciano, una decisión que tendrá que ser ratificada la próxima semana por la Mesa del Congreso. Los republicanos elogiaron el "cambio de opinión" del PSOE en esta materia, mientras que el PP lo achacó a una cesión del PSOE al "chantaje" del líder de ERC, Josep Lluis Carod Rovira.
Europa Press Libertad Digital  23 Noviembre 2004

Desde el pasado mes de junio la Mesa del Congreso ha venido rechazando paulatinamente preguntas parlamentarias del diputado de ERC, Agustí Cerdá, en las que se identificaba a ambas lenguas cooficiales. Ante esta situación, el parlamentario valenciano presentó un recurso pidiendo al órgano de Gobierno de la Cámara que reconsiderase su posición, pero también fue rechazado.

Los republicanos, que habían amenazado con llevar el asunto al Constitucional, optaron sin embargo por plantear un nuevo recurso y éste sí recibió el aval de la Junta de Portavoces, dónde sólo el PP se pronunció en contra. Esta cuestión volverá el próximo martes a la Mesa del Congreso, que habrá de tomar una decisión definitiva la respecto una vez oída la opinión de la Junta de Portavoces. ERC recordaba en su recurso que una sentencia del Constitucional reconoce "la plena validez" de la utilización del término lengua catalana para denominar la lengua propia del País Valenciano. Además agregaba que desde el punto de vista científico y lingüístico se habla de "la variedad de la lengua catalana hablada en la comunidad valenciana".

Es más, ERC se quejaba de que la Mesa del Congreso, "basándose en una discrepancia política y no jurídica", al vetar las preguntas de Cerdá, estaba "vulnerando el derecho a la información de un parlamentario que recoge la propia Constitución. "Considero la actuación de la Mesa como una vulneración del derecho de información y por ello motivo de solicitud de amparo ante el Tribunal Constitucional", advertía el diputado. Por todo ello, los republicanos solicitaban a la Mesa que admitiese sus preguntas y que, en adelante, se tuviera en cuenta la "interpretación del Constitucional en relación con la validez de denominación lengua catalana al referirse a la lengua propia del País Valenciano" para que se admitan los escritos presentados en el Congreso.

El "cambio de opinión" del PSOE
El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardá, expresó su "satisfacción" por el "cambio de opinión" del PSOE y añadió que "no tenía sentido mantenerse empecinado en no aceptar la unidad lingüística de la lengua catalana. Esta decisión, dijo, demuestra que en este ámbito "las cosas van medianamente bien". Tardá aprovechó para recalcar que una de las pretensiones de ERC en esta legislatura es conseguir "de una vez por todas un Estado plurilingüe" y que su formación hará de este asunto un "tema central" en los próximos cuatro años.

Por su parte, el vicepresidente cuarto del Congreso, el 'popular' Ignacio Gil Lázaro, diputado por Valencia, subrayó que el cambio de criterio del PSOE supone la "oficialización de la vergonzosa claudicación del Grupo Socialista ante el chantaje de Carod-Rovira" y una "agresión al ordenamiento jurídico vigente", es decir, al Estatuto de la Comunidad Valenciana que establece el valenciano como lengua oficial. En declaraciones a Europa Press, Gil Lázaro recordó que inicialmente los representantes del PSOE en la Mesa del Congreso habían rechazado el recurso de ERC y denunció que han cambiado de opinión a raíz de la "amenaza" lanzada por Carod Rovira después de que el Gobierno entregara en la Unión Europea una versión de la Constitución comunitaria en valenciano.

El diputado del PP hizo hincapié en que el pronunciamiento de la Junta de Portavoces "no es vinculante" para la Mesa, que habrá de tomar una decisión definitiva sobre el asunto la semana que viene. Ante esta cita, los 'populares' han solicitado la elaboración de un informe jurídico, convencidos de que la identificación de catalán y valenciano conculca el "bloque de constitucionalidad".

Huérfanos insomnes
LOS BABELIANOS se otorgaron una representatividad que ha quedado peor que en entredicho
XAVIER BRU DE SALA LA VANGUARDIA 23 Noviembre 2004

Todas las expresiones y campañas son legítimas, mientras discurran por los cauces democráticos, pero no todas las posiciones y sensibilidades gozan de expresión política. Por ejemplo, ¿cuál es el partido de los nacionalistas neoconservadores y butigiolinstas,que en estos días congresuan? No tienen ninguno a mano, por lo que deberán escoger entre el PP y CiU, a disgusto en ambos casos, o bien optar por la orfandad política, o sea la intemperie del francotirachinador.Todos los sistemas de partidos tienden a simplificar el número de contendientes en las luchas electorales, hasta el mínimo de dos. Pero ni con los seis catalanes basta para satisfacer las demandas potenciales del electorado. Al contrario, se observa un crecimiento del número de huérfanos. Los antinacionalistas de izquierdas, innumerables en el mundo de la opinión, están engrosando la legión compuesta e informe de los desamparados. Confiaban en que, en llegando al poder, el PSC les hiciera caso y se han encontrado con lo contrario. En vez pinchar el globo nacionalista, se dedica a incluir el deber de conocer el catalán en el Estatut de Miravet. Mayor orfandad, imposible. Es comprensible que sus llantos, quejidos lamentos y maldiciones compongan una musiquilla de fondo en el debate catalán.

Los anticatalanistas de izquierdas se otorgaron una representatividad que ha quedado peor que en entredicho. Según ellos, su radiografía de Catalunya, opuesta a la del catalanismo, era la real, y su discurso la avanzadilla de lo que la lógica de la historia impondría una vez desapareciera la anomalía temporal del pujolismo. Se creían, no en el centro de la corriente sino la corriente en sí, y se ven ahora, no ya empantanados en las marismas sino en un lecho seco del desierto por el cual, quién sabe si un día, en el pleistoceno, pasó una gota de agua. En democracia, la última palabra corresponde a las urnas, a eso su tan cacareado cosmopolitismo les obliga a creer. Pues bien, las urnas siguen donde no debieran.

La pregunta que todavía no se hacen, o a la que no osan responder, es la siguiente: "¿Qué debería ocurrir para que nuestros postulados fueran hegemónicos, Catalunya abandonara el error y se encaminara hacia la senda que señalamos?" A esas alturas, les supongo enterados de que mientras mande Montilla en el PSC, ya sea desde Madrid o desde Barcelona, el neolerrouxismo estará en posición residual. Pero bueno, supongamos que aún puedan confiar en que los capitanes -alejados del poder de la Generalitat en lo que, ami juicio, es el mayor error del tripartito- se sientan de golpe representados por una intelectualidad que nunca han siquiera conocido y encabecen una rebelión de corte españolista en el seno del PSC. Supongamos también, puestos a delirar, que se hacen con el poder sin la menor escisión, sin perder un voto, y muy dispuestos "pinchar el globo nacionalista". ¿Con quién habrían de gobernar Catalunya entonces, en este supuesto vasquizante?No con Esquerra. No con CiU. Tampoco con IC. Sólo queda el PP. ¿Comprenden ahora el alcance de su orfandad? Entre sus sueños de insomne y la realidad, las posibilidades de la realidad, media un abismo tan grande que más les valdría despertar y volverse insomnes.

En conclusión, se puede ser anticatalanista de izquierdas, o bien nacionalista de extrema derecha, y hasta cosas más raras, pero ni lo uno ni lo otro tienen cabida en el sistema político catalán. Ni van a tenerla en las próximas legislaturas. No hay engarce posible entre sus postulados y las decisiones del Parlament. Ni siquiera para una voz en las deliberaciones. A no ser que la exprese el PP. Tal vez eso es lo que deberían explicar en Madrid, en vez de seguir presentándose como abanderados de la supuesta Catalunya real, que según se desprende de su discurso no sólo es posible sino ineludible. Les publican por caridad y compañerismo, porque aún no se han dado cuenta de cómo el babelismo cotiza a la baja en Madrid.

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