AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 26 Noviembre 2004
GANAR TIEMPO ES PERDERLO
Manuel Ángel MARTÍN ABC 26 Noviembre 2004

UNA MEZQUITA EN MATARÓ
Valentí PUIG ABC 26 Noviembre 2004

Patinazo en el Congreso
Editorial La Razón 26 Noviembre 2004

El títere
Alfonso Ussía La Razón 26 Noviembre 2004

Operaciones de despacho
Aleix Vidal-Quadras La Razón 26 Noviembre 2004

El pacto de las cerezas
Carmen Martínez Castro La Razón 26 Noviembre 2004

ERC Y LOS TOROS
Editorial ABC 26 Noviembre 2004

Ser valenciano
J. A. ÁLVAREZ GUNDÍN La Razón 26 Noviembre 2004

Víctimas hechas culpables
Cartas al Director ABC 26 Noviembre 2004

El órgano del Istiqlal marroquí pedía en 2001 cooperar con ETA «para golpear» a España
L. V. ABC 26 Noviembre 2004

El Wall Street Journal dedica un duro editorial a Zapatero, al que se refiere como presidente accidental
Agencias Bruselas Estrella Digital  26 Noviembre 2004

PROPUESTAS SEGREGACIONISTAS DE LA CCRT CONTRA LOS CASTELLANOHABLANTES
ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA 26 Noviembre 2004

GANAR TIEMPO ES PERDERLO
Por Manuel Ángel MARTÍN ABC 26 Noviembre 2004

ESTE gobierno que Dios nos ha enviado tiene ya definidos sus perfiles característicos, sus estrellas mediáticas y sus prioridades, entre las que sin duda se cuenta la de ganar tiempo, o sea que nosotros lo perdemos. Alguien les tiene convencidos de que el tempo y el ritmo son tan importantes en política como en la música, y ahí andan intentando dar con un compás y una armonía que les sirvan para ir tirando, pero el conjunto más bien suena como una jaula de grillos asilvestrados y meritorios. Rodríguez Zapatero es veloz en gestos y anuncios, pero más sosegado en realidades, sobre todo si son de esas que afectan al bienestar futuro de los ciudadanos, aunque puedan inquietar su placidez presente. Dirige rápido y sincopado el presidente cuando se trata de recorrer los pasajes de la partitura más populistas y superficiales, pero se vuelve lento y adagioso cuando trabaja cerca del nervio socioeconómico, y se detiene en medio de un clamoroso silencio cuando aparece el leitmotiv del ser o no ser español, que tiene por cosa demasiado importante como para definirse sobre ella. De vez en cuando, un llamado globo sonda estalla en el espacio sonoro y nos sobresalta. Ni sabemos a qué viene ni comprendemos qué efectos quiere producir, ni de qué profecía de autocumplimiento es cómplice, pero comprobamos que despista y da que hablar, que puede que esa sea su finalidad.

A la fase rápida y briosa corresponden esos aspavientos que afectan a la moral y a los valores, y que tan armónicas vibraciones (temblores) producen con la Iglesia Católica y tan buena química (disolvente) generan con Bush y Condi, y a los silencios sepulcrales pertenecen sus intenciones sobre el llamado modelo de Estado y sus tribulaciones sobre los distingos entre nación y nacionalidad, pero llama la atención la lentitud pasmosa y la demora inexplicable que afectan a buen número de asuntos que incidirán en el porvenir socioeconómico. No sé si a ustedes les ocurre, pero yo tengo la sensación de que, según pasan los meses, me van alejando el horizonte, como a Tántalo el agua y las suculentas frutas, y al asno la zanahoria. En esta Europa donde cada vez se es más consciente de la feroz competencia que nos amenaza, donde los alemanes suprimen el tiempo gratis «del bocadillo» en las empresas y los franceses se proponen proteger al trabajador pero nunca el puesto de trabajo ruinoso y de por vida, por estos pagos hispánicos llevamos lo más lejos posible en el tiempo las reformas, poniendo en el frontispicio esa palabra que nos ha hecho internacionalmente famosos: «mañana». Aunque hay que felicitarse de que algunas barbaridades se frustren, la reforma tributaria, la laboral, el desalador plan hidrológico, el impulso a las infraestructuras o la liberalización de algunos mercados, todo eso ya va allende el horizonte de 2007, bajo la consigna de no hacer olas y de no avanzar salvo que nos empujen. Dicen ciertos astutos y atrevidos augures que nuestro presidente quiere ganar tiempo y aumentar sus apoyos para conseguir una mayoría más cómoda en convocatoria estratégica y anticipada. Puede que algunos ganen tiempo, pero España -es decir, todos- lo está perdiendo.

UNA MEZQUITA EN MATARÓ
Por Valentí PUIG ABC 26 Noviembre 2004

UN ex imán de Mataró ha sido acusado de pertenecer a una célula de Al-Qaida, el imán de Alcorcón ingresó en prisión por incitación a la «jihad» y el imán de Fuengirola está en búsqueda y captura por inducir a pegar a las mujeres en su libro «La mujer en el Islam». Aunque habrá, desde luego, otros imanes que hagan compatible su fe con tesis menos hostiles estas Navidades -según algunos analistas- pueden coincidir con la eclosión de un nuevo modo crítico de ver el Islam radical en Europa. En Holanda, el asesinato de Theo van Gogh marca un antes y un después, Alemania está repasando a fondo el tono de su política inmigratoria y Francia lleva un tiempo debatiendo la cuestión del velo en la escuela.

«¡Abajo el velo!», de la escritora iraní Chahdortt Djavann -recién traducido-, insiste en que derechos que en Occidente parecen naturales son inimaginables en las teocracias islámicas. En su país, Chahdortt Djavan llevó el velo durante diez años. Ahora vive en París. No ahorra críticas contra los intelectuales europeos que, llevados por la idolatría multiculturalista, relativizan en términos antropológicos lo que es un atentado contra los derechos humanos. En su trayectoria delirante, Michel Foucault -hegemónico por unos días en la volátil intelectualidad de izquierdas- fue un entusiasta del retorno de Jomeini a Irán, viéndolo como experiencia límite que expresaba con la violencia debida una voluntad colectiva. No en vano Foucault se había declarado discípulo de Sade. Fue, sobre todo, un enemigo del Estado de Derecho.

EN la Audiencia de Barcelona ha quedado visto para sentencia el caso de una muchacha retenida por sus padres para que no se viera con su novio. Los padres son de nacionalidad marroquí y la muchacha, casada con un compatriota que vive en su tierra, mantiene una relación sentimental con un joven de Terrassa. No sabemos todavía cómo proteger a las adolescentes víctimas del proselitismo islamista más fanático. Ahí encajan no pocos componentes de lo que haya estado predicando el imán de Fuengirola. La hija -dice Chahdortt Djavann- es la garante del honor de su padre y de sus hermanos: una vez casada, vendida, abandona la tutela paterna para ser la garante del honor de su marido. Se argumenta en «¡Abajo el velo!» que la desvalorización jurídica y social de la mujer en el Islam, su posición bajo la tutela masculina, van de la mano de su condición de objeto sexual, y esa condición misma tiene su fuente en el Corán. Tiene gran urgencia conocer los pormenores del plan docente de la religión islámica propuesto por el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

AL amparo de la crítica al eurocentrismo, lo que está emergiendo es una chocante alianza entre el izquierdismo desahuciado por la realidad y el islamismo como fuerza pujante que viene a sustituir la ideología ya periclitada del tercermundismo. Esa alianza está siendo manifiesta en España, para ingenua sorpresa de quienes veían en el izquierdismo la fortaleza irreductible para la defensa de los derechos de la mujer. Desde aquí, es fácil olvidar que en algunos países musulmanes la alternativa es el velo o la muerte.

En Francia, las nuevas tendencias trotskistas -cuyo resultado en la primera vuelta presidencial fue notable- han puesto su dialéctica al servicio de una idea del Islam radical como reserva espiritual del mundo y de la antiglobalización. Es el nuevo concepto de revolución. En términos europeos, un suicidio. Mientras, hay imanes que propagan los vídeos de la «jihad» desde mezquitas subvencionadas por el contribuyente. No es que esa gran trama sea tan peligrosa como parece: seguramente es mucho peor de lo que podamos suponer.    vpuig@abc.es

Patinazo en el Congreso
Editorial La Razón 26 Noviembre 2004

Como en una suerte de justicia poética, tan cara a los clásicos, el Gobierno ha perdido por razones técnicas la votación de una ley que pretende modificar el sistema de elección de la cúpula judicial, imponiendo una mayoría de tres quintos al Consejo General del Poder Judicial. Era una ley hecha a toda prisa y con el único objetivo, por supuesto inconfesado, de modificar la correlación de fuerzas ante los próximos nombramientos, previstos para enero, de los nuevos miembros del Tribunal Supremo y de algunos tribunales superiores autonómicos. Dado que la actual composición del CGPJ favorece a una mayoría de centroderecha, el Gobierno entendió que bastaba con cambiar las reglas de juego.

Tanta rapidez, tanto sigilo, tanta puerta de atrás, debía, al final, pasar factura. Prepararon el texto sin contar con el dictamen de la Comisión de Justicia y pretendieron aprobarlo por el procedimiento de lectura única. Pero alguien en el grupo socialista se olvidó de advertir un pequeño detalle: que al tratarse de una ley orgánica, que afecta a derechos fundamentales de los españoles, tenía, como reza el artículo 81.2 de nuestra Constitución, que ser respaldada por la mayoría absoluta de la Cámara.

Pero como viene siendo habitual en el Parlamento, al llegar la hora de la votación las ausencias se hicieron clamorosas. Faltaban cinco ministros del Gobierno y doce diputados socialistas, a los que hay que añadir otras dieciséis ausencias de las minorías, entre ellas algunos de los más entusiastas defensores de la frustrada ley: Joan Puigcercós, de ERC, y Gaspar Llamazares, de Izquierda Unida.

Ahora, los dos grupos mayoritarios discuten sobre el procedimiento reglamentario que debe seguir el proyecto antes de volver a votarse en el Parlamento. Lo más probable es que no llegue a tiempo de condicionar la próxima renovación del Tribunal Supremo. En ese caso, seguramente veremos que el PSOE ya no tiene la misma prisa.

El títere
Alfonso Ussía La Razón 26 Noviembre 2004

Moratinos, el castrista; Moratinos, el chavista; Moratinos, el arafatero. En ocho meses ha llevado las relaciones de España en el exterior del primer mundo al tercero, del privilegio a la broma. Moratinos, el incompetente; Moratinos, el chismoso; Moratinos, el inane. Sumiso y sudoroso, siempre con la nuca dispuesta a la resignación ante los tiranos bananeros y los revolucionarios millonarios del islam. Enciclopedia de la inoportunidad y la gamberrada. Moratinos, el resentido –¿de qué y por qué?–; Moratinos, el vengativo –¿de qué y por qué?–;
Moratinos, el acomplejado.

En Europa, hasta sus mejores nuevos amigos le dan la espalda cuando propone una revisión de la Comunidad Europea en el trato con la tiranía de un sátrapa. Moratinos, el bufón del impresentable bolivariano. El correveidile de sus injurias. El reidor de sus falacias. Moratinos, el perfectamente prescindible.

El ministro de Asuntos Exteriores que se permite el lujo y la miseria de insultar gravemente y con mentira al anterior presidente del Gobierno de España. Un Gobierno, por otra parte, que respetó a Moratinos, que impulsó a Moratinos y propuso a Moratinos para que fuera alguien en la política internacional. Moratinos, el gran diplomático que no consigue que Bush se ponga al teléfono. Moratinos, el gran diplomático incapaz de aconsejar con criterio al inexperto presidente de su Gobierno, que lo es de todos los españoles. Moratinos, el parapetado, el ocasional, el desinformado, el bedel del sometimiento. El amigo de Marruecos que Marruecos ignora. El defensor de los saharauis que a Marruecos entrega. El cantor de las virtudes de Yaser Arafat. ¿Hacia dónde vamos los españoles con este canciller confuso y desencuadernado?

Moratinos, el que miente. El que se inventa intervenciones gravísimas en golpes de Estado. El mediocre ascendido por la amistad y la coba. «Curro desatinos», le dicen sus compañeros de la carrera, los que mejor conocen sus cualidades profesionales. ¿Y por qué Curro? La verdad es que me importa un bledo.

Moratinos, el que quita y pone embajadores de acuerdo con la ideología de sus subordinados, faltando al respeto, a la lealtad y profesionalidad de los diplomáticos, siempre y ante todo leales servidores de España, sea cual sea el color de sus gobiernos. El que se salta el escalafón con gratuidad y capricho. El sembrador de rencillas en los pasillos de su Ministerio, que en breve serán los pasillos más poblados de España.

Moratinos, el abanderado del topicazo y el antiamericanismo. El atlántista obligado. Menos mal que existe la figura del Rey. El Rey arregla los destrozos y ofrece su garantía personal para salvar nuestras relaciones con los Estados Unidos de la quiebra. Lo que pueda ser recuperado no se deberá ni a Moratinos ni a su presidente, que no han hecho otra cosa que acumular torpezas, memeces y groserías. Malo tiene que ser un ministro de Asuntos Exteriores que sólo es capaz de salvar los muebles de su cambalache usando el prestigio y la figura del Rey.

Moratinos, el soberbio. Moratinos, el calumniador. Cuando acusa a su ex presidente del Gobierno de estar en las bambalinas de un golpe de Estado en una nación amiga y hermana, insulta desde su mentira a todos los españoles, incluido él. Y más aún cuando Moratinos sabe la verdad. Que el único golpista de este mal cuento de otoño ha sido su admirado Chávez, el caudillo Chávez, el bolivariano Chávez, el millonario Chávez, el arruinador de Venezuela Chávez, el golpista Chávez. Su amigo, su confidente, su instigador.

Moratinos tiene el deber inexcusable de rendir cuentas a la opinión pública. De reconocerse inadecuado para seguir llevando la titularidad del Ministerio de Asuntos Exteriores. Ante una metedura de pata como la suya, la dimisión irrevocable es una obligación moral. No es una cuestión personal. Es un asunto de Estado. Siempre habrá una ONG que reciba a Moratinos con los brazos abiertos. O una embajada de importancia media que no se resienta en exceso de los caprichos del embajador. En el islam le sobran los amigos. Pero tiene que abandonar el Gobierno de España. Ha insultado a España. Ha mentido a España. Ha servido de títere de un dictador. A la porra, Moratinos.

Operaciones de despacho
Aleix Vidal-Quadras La Razón 26 Noviembre 2004

Hace bastantes años que de forma intermitente en la dirección del Partido Popular se plantea la posibilidad de reproducir en Cataluña la llamada «fórmula bávara», es decir, la disolución en el Principado del gran partido nacional de centro derecha y el lanzamiento de una opción electoral de ámbito autonómico con marcado acento catalanista, personalidad jurídica distinta al PP y asociado a éste en los comicios generales y europeos. El éxito de Unión del Pueblo Navarro es recurrentemente invocado en apoyo de una iniciativa de este tipo. La actual coyuntura política, no en vano conocida como pospujolismo, ha resucitado esta idea, que es muy antigua porque ya Cambó apuntó en su momento un esquema similar y de hecho realizó un ensayo previo con su alianza con Maura, sin olvidar a Centristes de Catalunya-UCD, otra versión más reciente del mismo fenómeno.

En realidad se trataría de invertir lo sucedido en época de Adolfo Suárez. Entonces la desaparición de UCD condujo a muchos centristas acomodaticios a las filas de Convergencia o de Unió, a la vez que los resistentes a la ola nacionalista se refugiaban en Alianza Popular. El intento ahora consistiría en aprovechar una hipotética separación de los dos partidos que hoy constituyen la federación presidida por el jubilado President para absorber en el PP a sus sectores menos radicales, mientras los claramente separatistas se integrarían en Esquerra. Algo así como el reparto del patrimonio de Pujol entre dos herederos contrapuestos que con tal de recibir el legado se verían obligados los unos a transformarse en particularistas dentro de un orden y los otros a atemperar tácticamente sus afanes secesionistas.

Ante diseños teóricos tan imaginativos, es aconsejable tener en cuenta la realidad observable y la experiencia acumulada. Las analogías con la CSU bávara y su hermanamiento con la CDU o con la fructífera asociación entre el PP y UPN resultan peligrosas porque una comparación entre los contextos sociológicos, políticos, históricos y sentimentales de estos casos concretos con la situación catalana lleva a la conclusión de que las diferencias son demasiado notorias para avalar una simplista asimilación de planteamientos.

El PP de Cataluña consiguió sus cotas más altas en las autonómicas de 1995 y en las generales de 2000 y en ambas ocasiones –basta repasar en las hemerotecas el tono y los contenidos del discurso de los respectivos cabezas de lista en Barcelona y en Madrid– no fue precisamente con un mensaje en el que sus valores fuertes se desdibujaran en aras de adaptarse al pensamiento único nacionalista dominante.

Las operaciones de despacho en las que se simulan movimientos de cuerpos electorales sobre la pizarra de lo hipotético suelen dar disgustos a la hora de abrir las urnas de verdad. Llega a ser lo que eres, ésa es la máxima más segura en política y en la vida en general.

El pacto de las cerezas
Carmen Martínez Castro La Razón 26 Noviembre 2004

¿Qué le ha pasado a Rodríguez Ibarra? El temible españolazo que hace un año abogaba por romper con el PSC se ha largado esta semana a Barcelona para presentar sus respetos al Molt Honorable Maragall y declarar desde el chiringuito televisivo de Julia Otero que el gobierno debe dialogar con ETA. Más aún, formuló tan sorprendente doctrina ante Carod-Rovira, que oficiaba de complacida cereza acompañante –¿o el acompañante era Ibarra?– en el plató.

El presidente extremeño vino a reconocerle al líder de ERC que su entrevista con ETA no fue un ejemplo de perversidad política y miseria moral, como creímos todos, sino un ejemplo de anticipación y visión de futuro. Para pasmo generalizado, el diagnóstico dictado por Ibarra en Barcelona era ratificado punto por punto en Madrid por el lendakari Ibarreche: estamos ante el fin de ETA y hay que dialogar ¡Increíble conjunción astral! ¿Será esto la España en red que nos ha anunciado Maragall? Ibarra con Carod en Barcelona, Ibarreche en Madrid y todos los demás en la inopia.

El presidente extremeño ha demostrado lo que muchos venían sospechando; él no está en la defensa de España sino en la lealtad a la «familia», en el sentido más peyorativo y siciliano del término.

Por ella se puede insultar a un ministro o compartir cartel televisivo con Carod Rovira y tragarse una por una sus fanfarronadas nacionalistas. Si para defender a Vera y a Galindo tiene que invocar la sagrada unidad de España, el presidente extremeño lo hará, si por el contrario tiene que pactar con el PNV ahí estará el primero, sin hacer ascos ni a Ibarreche ni a Arzalluz.

Más aún, ciertos socialistas siempre se han mostrado más cómodos en la negociación cuasi mafiosa con el PNV o ETA que en el entendimiento democrático con el PP para la defensa del Estado de Derecho. El ínclito Rafael Vera fue el precursor de Carod al proponer en su día una tregua a la banda ETA para evitar el triunfo electoral de Aznar. Ahora Rodríguez Ibarra ha sido capaz de peregrinar a Barcelona y poner lo último que quedaba de su prestigio y su imagen al servicio del secesionismo nacionalista . El indulto de Rafael Vera bien vale una capitulación. Que los extremeños y el PSOE se lo perdonen.

ERC Y LOS TOROS
Editorial ABC 26 Noviembre 2004

ERC ha abierto la vía legal para la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. En el caso de prosperar, sólo se permitirán espectáculos taurinos que excluyan la muerte del animal y la ejecución de las suertes de pica y banderillas. El Ayuntamiento de Barcelona ya se había pronunciado en contra de la Fiesta, aunque su declaración sólo tenía carácter testimonial. La propuesta de ERC, que muy probablemente prosperará dado el apoyo anunciado por CiU e ICV, entraña la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. Canarias ha sido la primera Comunidad Autónoma en prohibirlas.

Se trata, en definitiva, de romper los lazos afectivos y culturales que para buena parte de la población catalana, emigrada desde otros puntos de España, tiene la Fiesta Nacional, referente histórico de connotaciones asociadas a lo español que ERC pretende borrar utilizando la manida coartada del sufrimiento del toro. La cobertura ideológica es la protección de los derechos de los animales, presuntos derechos que carecen de reconocimiento en nuestro ordenamiento legal, para el que sólo los tienen las personas. Al desliz jurídico se une la ignorancia ideológica de la historia que ha llevado a un representante de ERC a vincular el origen de las corridas con el absolutismo fernandino.

El nacionalismo, hostil a la modernidad ilustrada, pretende redimirse de sus culpas mediante la prohibición de las corridas de toros. Y, de paso, distinguirse del resto de España. ICV y CiU, a la vez que critican la inoportunidad y el partidismo de la propuesta, se apresuran a apoyarla. Si Ortega y Gasset afirmó que no podía entender la historia de España de los últimos siglos quien no comprendiera la evolución de las corridas de toros, no es extraño que quienes aspiran a cancelar nuestra historia se apresuren a cegar una de las fuentes de su inteligibilidad. Los argumentos de las dos partes son sobradamente conocidos. Respetando unos y otros, no se alcanza a comprender por qué en este caso no son viables la libertad y la tolerancia. Pero quizá resulte inútil invocar estos valores ante la cerrazón del dogmatismo. La intolerancia antitaurina no es sino un capítulo más de la intolerancia nacionalista, que utiliza la Fiesta Nacional como instrumento al servicio de sus particulares intereses. Pero que nadie se engañe: los toros son sólo el pretexto, la coartada que permite a ERC explotar todas las vías con las que marcar distancias respecto a España y lo español; en suma, hacer de la «cultura catana» referente del progreso frente a la «burda» cultura españolista.

Ser valenciano
J. A. ÁLVAREZ GUNDÍN La Razón 26 Noviembre 2004

Ser y ejercer de valenciano se está poniendo heroico. Sobre todo desde el mes de marzo. En sus primeros compases, el Gobierno de ZP les quitó el agua del Ebro. Y ahora los manda a hacer gárgaras con lo de la lengua. Ya sólo les queda que el Valencia baje a Segunda División por culpa de un penalti injusto en el último minuto jugando contra el Barcelona. No es de extrañar, por tanto, que casi todos los valencianos se sientan atrapados y exprimidos políticamente por esa tenaza de acero que forman el Gobierno de Zapatero y el tripartido catalán.

Pongámonos por un instante en la piel de Francisco Camps, presidente de la Comunidad: sin padrinos en Madrid, ninguneado por Maragall, zaherido por Carod Rovira, amenazado por Barreda el de Castilla-La Mancha, ignorado por Iglesias el de Aragón… Hasta el mismísimo Javier Solana, que ya es el colmo, se ha permitido la osadía de abofetearle desde Bruselas. ¿Es o no es motivo de admiración el temple con el que Camps sobrelleva la adversidad? Claro que para mérito y tragaderas, las que tienen Juan Ignacio Pla y los suyos del PSOE, tratando de justificar el acoso permanente de sus vecinos y sin embargo cofrades. La verdad es que ser socialista y valenciano hoy en día es tan arriesgado como ir de excursión a Iraq y decir que eres español. Lo dicho, unos héroes.

Víctimas hechas culpables
Cartas al Director ABC 26 Noviembre 2004

Vaya por delante que a la Universidad de Barcelona han sido invitados, sin ningún tipo de impedimentos, personajes como Arnaldo Otegi, condenado por enaltecimiento del terrorismo, y Marcelo Otamendi, procesado por formar parte de asociación ilícita subordinada a ETA. Otros ciudadanos, profesores como Francisco Caja, Gotzone Mora y otros, han sido insultados, agredidos y amenazados, y si consiguen celebrar algún acto, en pro de la libertad de expresión y en defensa de elementales derechos ciudadanos, se ven atacados no sólo por fanáticos independentistas, sino que, además, el propio rector de la Universidad, Joan Tugores, sale en los medios televisivos en defensa de estos «estudiantes» y culpabiliza a los agredidos de buscar romper «la ejemplar y respetuosa convivencia de Cataluña». Se olvida el rector que en esa respetuosa universidad ya fueron insultados y amenazados otros intelectuales y políticos constitucionalistas en varias y notorias ocasiones. Ese es nuestro pecado, defender los valores recogidos en la Constitución en la que creemos.     Carmen B. Fernández.    Barcelona.

El órgano del Istiqlal marroquí pedía en 2001 cooperar con ETA «para golpear» a España
El artículo de «Al Alam», del 13 de marzo, provocó un incidente y el desmarque posterior del primer ministro Yusufi y del jefe del partido nacionalista, Larbi Messari
L. V. ABC 26 Noviembre 2004

SEVILLA. El 13 de marzo de 2001 el diario marroquí editado en árabe «Al Alam», órgano del nacionalista Partido Istiqlal (PI), cargaba las tintas contra España por su postura sobre el Sahara Occidental. El periódico publicaba un editorial, que no apareció en las páginas de su hermano en francés, «La Opinión», titulado «España y la neutralidad negativa en el problema del Sahara». En él se deslizaban, como tesis final del editorialista, unas durísimas líneas que aconsejaban que Marruecos «debe prepararse para albergar a los separatistas vascos y facilitarles las vías para golpear al Estado español».

El editorial del órgano de expresión del Istiqlal se producía apenas unos meses antes de que el agente de la Guardia Civil Campillo grabara las confidencias de Francisco Javier Villazón «Lavandero» en las que aseguraba que Toro y Trashorras, los cabecillas de la trama asturiana de los explosivos del 11-M, estaban buscando gente interesada en colocar bombas y accionarlas a través de móviles y que ambos se marchaban a Marruecos «para dirigir la cosa desde allí».

En el fondo del temerario editorial subyacía la presencia en España de miembros del Frente Polisario y sus relaciones con las autoridades españolas. Marruecos «debe poner fin a toda relación económica con España, porque nos ha traicionado y agredido por la espalda al acoger a bandas separatistas y poner a su servicio las propias instituciones representativas», añadía el editorial.

El Istiqlal, parte del Gobierno
Más llamativo fue que el hecho de que un partido que formaba -y forma actualmente- parte del Gobierno de Rabat se dirigiera a su vecino del norte amenazándolo con abrir sus puertas a la banda terrorista ETA. Pero el revuelo fue tal que la sorpresa alcanzó al propio jefe del Ejecutivo marroquí, el socialista Abderramán Yusufi, que tuvo que salir inmediatamente al paso del editorial y desmarcarse de él. «Este artículo no puede comprometer al Gobierno marroquí», dijo. El propio Istiqlal también se vio obligado a dar marcha atrás por medio de Larbi Messari, miembro de su Ejecutiva y ex ministro de Comunicación, que añadió que esas líneas de «Al Alam» son una «niñería» y «no reflejan el ideario de esta formación política».

El Istiqlal ha mantenido siempre como pilares de su existencia la marroquinidad no sólo del Sahara Occidental, sino de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. De hecho, en su explicación pública de los hechos, Messari comentó que la integridad territorial de España es intocable, aunque aquí «no incluyamos a Ceuta y Melilla». El PI no recibía de buena gana la postura de neutralidad pasiva del PP con respecto al Sahara. Por eso, desde la victoria socialista el 14-M las cosas han cambiado y el Gobierno español ha pasado a ser considerado como amigo.

Cuando «Al Alam» publica su editorial, las relaciones entre Madrid y Rabat empiezan a deteriorarse rápidamente, aunque pocos imaginaban la crisis que se avecinaba. Apenas seis meses después, a finales de octubre, el embajador marroquí en Madrid, Abdesalam Baraka, era llamado a consultas y no regresaría a su puesto hasta febrero de 2003.

El incidente más grave de aquel problema bilateral tuvo como protagonista al islote Perejil, invadido en julio de 2002 por Marruecos y recuperado una semana después por orden del entonces presidente Aznar. Tuvo que ser el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, el que mediara entre ambos vecinos mediterráneos para que la sangre no llegara al Estrecho.

El Wall Street Journal dedica un duro editorial a Zapatero, al que se refiere como "presidente accidental"
Algunos medios creen que el editorial responde a una campaña contra el Gobierno español organizada por la Fundación Faes que preside Aznar
El artículo destaca que las "implacables ráfagas" de antiamericanismo de Zapatero "hacen estremecer incluso a los diplomáticos franceses y alemanes"
Agencias Bruselas Estrella Digital  26 Noviembre 2004

'El primer ministro accidental' es el titular de un editorial publicado el ayer por el 'The Wall Street Journal', en su edición europea, en el que critica duramente la actuación de José Luis Rodríguez Zapatero en sus nueve primeros meses al frente del Gobierno español. El editorial sostiene, entre otras cosas, que el "implacable frenesí de burlas de Zapatero contra EEUU hace estremecer incluso a diplomáticos franceses y alemanes". Según algunos medios el editorial responde a una campaña contra el Gobierno español organizada por la fundación FAES que preside el ex jefe del Ejecutivo, José María Aznar.

El diario recuerda que Rodríguez Zapatero dijo en septiembre a la revista 'Time' que "no quiero ser un gran líder" y afirma que, teniendo en cuenta esa frase, estos nueve meses deben ser considerados "un éxito rotundo". A juicio del periódico dejó su impronta con la decisión de retirar a las tropas de Iraq, anunciada antes de ganar las alecciones, adoptada "precipitadamente" y que fue el perfecto "gracias" a los terroristas que atacaron Madrid el 11 de marzo.

Asimismo, señala que "contrariamente a las quejas socialistas de que los anteriores Gobiernos expusieron a España al terrorismo, ahora sabemos que los ataques a Madrid fueron planeados mucho antes de la guerra de Iraq". La salida, que costó a España "amigos e influencia exterior", no llevó más seguridad a casa y España sigue siendo un "objetivo" y una "base para la red global de Osama" Bin Laden.

Las "implacables ráfagas" de antiamericanismo de Zapatero "hacen estremecer incluso a los diplomáticos franceses y alemanes" "Dos veces ha instado a los aliados de EEUU a que abandonen Iraq. Y de alguna manera todavía esperaba que el presidente George W. Bush le devolviera sus llamadas".

"Sería tentador negar la importancia de las meteduras de pata de un presidente inexperto que finalmente llegue a ser más sabio", afirma el diario, que considera que la política de Zapatero "parece no estar tan conducida por la inexperiencia como por la ideología", lo que es "difícil de cambiar". Por ello, apunta el diario, "esta visión del mundo ayuda a explicar sus afinidades por los últimos bastiones que quedan del socialismo en Latinoamérica".

En este sentido, destaca la labor de presión que está realizando sobre la UE para conseguir que se levanten las sanciones a Cuba, "ostensiblemente para alentar las reformas en esa isla totalitaria", postura bienvenida por los disidentes cubanos. Otro de los proyectos de Zapatero es fortalecer los lazos de España con el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien en una visita a Madrid esta semana destacó que la "química" entre ambos habían sido "muy, muy buenas".

Incluso, subraya el periódico, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, respaldó la acusación de Chávez de que el anterior Gobierno conservador español apoyó un intento de golpe de Estado en su contra, lo que ha provocado que los conservadores hayan solicitado su dimisión.

"Zapatero tiene derecho a tener sus ideas", pero "el pueblo español debería poder preguntar qué consiguen de un líder que apacigua a los terroristas, se hace amigo de los dictadores y acaba con la posición internacional de España", indica. "Podrían ser cuatro largos y oscuros años en la península Ibérica", finaliza editorial.

PROPUESTAS SEGREGACIONISTAS DE LA CCRT CONTRA LOS CASTELLANOHABLANTES
ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA 26 Noviembre 2004

NOTA DE LA ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA SOBRE LAS PROPUESTAS SEGREGACIONISTAS DE LOS CASTELLANOHABLANTES EFECTUADAS POR EL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN DE LA CORPORACIÓN CATALANA DE RADIO Y TELEVISIÓN.

La ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA ante la propuesta del Consejo de Administración de la Corporación Catalana de Radio y Televisión que insta a "primar" la presencia de "invitados, especialistas y testigos de expresión lingüística catalana" en los programas de TV-3 y Catalunya Radio, MANIFIESTA:

PRIMERO.- Las medidas propuestas son de contenido segregacionista, en cuanto que lo que en realidad se pretende, mediante el artificio de la "promoción", es excluir a las personas que se expresan en castellano o español en los medios de comunicación pública catalanes. Consideramos lamentable que el Consejo de Administración vulnere su propia Ley. La Ley 10/1983, de 30 de mayo, por la que se creo la Corporación, incluye como principios inspiradores de su programación: el respeto a la Constitución española y al Estatuto de Autonomía y a los derechos y libertades que en ellos se reconocen y garantizan; la objetividad, la veracidad y la imparcialidad de las
informaciones; el respeto al pluralismo político, cultural, lingüístico y social; y el respeto a los principios de igualdad y de no discriminación por razón de nacimiento, raza y lengua. La promoción de la lengua y las cultura catalana ha de ser compatible con los anteriores principios, y lo que fue aprobado es contradictorio con los pilares de una sociedad libre.

SEGUNDO.- De adoptarse las medidas propuestas se impediría, de facto, la presencia habitual en los medios de comunicación pública de las personas que integran la comunidad lingüística castellanohablante. La obsesión nacionalista de algunos dirigentes es paranoica y la fijación por la idea de la lengua les impide ver que estas propuestas atacan al libre desarrollo de la personalidad individual y el derecho que reconoce la Constitución a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción (art. 20 de la Constitución). El derecho a la información en los medios públicos incluye la garantía de utilización sin discriminación de ningún tipo y es decepcionante que el Consejo promueva la censura
previa por razón de la lengua, limitando el ejercicio de la libertad de expresión de las personas.

TERCERO.- Nos preocupa especialmente el silencio ominoso del personal de los medios de comunicación afectados y de los Colegios profesionales que admiten sin reparo alguno la autocensura, la mutilación profesional, la discriminación de personas por no hablar catalán y la vulneración del artículo 19 de la Declaración Universal
de los Derechos Humanos ("Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión").

CUARTO. Dado lo reaccionario y totalitario del planteamiento de la Corporación que entendemos merecedor del oportuno reproche público denunciaremos las propuestas discriminatorias de la Corporación al Consejo Audiovisual de Cataluña, al Colegio de Periodistas de Cataluña, al Síndic de Greuges, al Defensor del Pueblo y a las Organizaciones Internacionales que velan por la libertad de expresión en los medios de comunicación.

Barcelona, a 25 de noviembre de 2004

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