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Recortes de Prensa     Sábado 27 Noviembre 2004
Expansionismo del cavabánico
Martín Miguel Rubio Esteban La Razón 27 Noviembre 2004

NACIONALISMOS Y DESVARÍOS OLÍMPICOS
LUIS IGNACIO PARADA ABC 27 Noviembre 200

Otro fracaso soberanista
Francisco Marhuenda La Razón 27 Noviembre 2004

La dictadura del chantaje
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Noviembre 2004

Patinaje de Estado
FERNANDO ÓNEGA La Voz 27 Noviembre 2004

ZP EN EL OLIMPO
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 27 Noviembre 2004

Patinazo separatista
Editorial La Razón 27 Noviembre 2004

El penúltimo sainete de Carod
EDITORIAL Libertad Digital  27 Noviembre 2004

La derrota de Carod
Editorial El Ideal Gallego 27 Noviembre 2004

El cretino y la gota malaya
Juan Manuel Rodríguez Libertad Digital 27 Noviembre 2004

EL BOICOT DE ERC
Editorial ABC 27 Noviembre 2004

EL ENEMIGO ESTÁ DENTRO
JUAN M. GASTACA ABC 27 Noviembre 2004

Hacer el ridículo
Cristina Losada Libertad Digital 27 Noviembre 2004

El PSOE, GALzález y el reig de la manta
Isabel Durán Libertad Digital 27 Noviembre 2004

Asesinos con buena prensa
Ricardo Medina Macías Libertad Digital 27 Noviembre 2004

Va a ser que no
TONIA ETXARRI El Correo 27 Noviembre 2004

Baleares y Valencia, moneda de cambio
Juan VANRELL NADAL La Razón 27 Noviembre 2004

Hoteles decentes
Alfonso Ussía La Razón 27 Noviembre 2004

Entre Carod y el de los condones
José García Domínguez Libertad Digital 27 Noviembre 2004

LA EMBAJADA
XAVIER PERICAY ABC 27 Noviembre 2004

Veinte televisiones nacionales
JORGE DEL CORRAL La Voz 27 Noviembre 2004

De «arquitecto» del tripartito a azote de la «España plural» de Maragall
MARÍA ANTONIA PRIETO ABC 27 Noviembre 2004

Perseguidos, el drama que viven los amenazados por ETA
JESÚS MORALES. Zaragoza Heraldo de Aragón 27 Noviembre 2004
 
Expansionismo del cavabánico
Martín Miguel Rubio Esteban La Razón 27 Noviembre 2004

Un grupo llamado Equipo Año Dos Mil, constituido en 1978 en Palma de Mallorca, propuso para la lengua común que se habla en el Principado, en el Reino de Valencia, en las Islas Baleares, en el Rosellón y en la ciudad sarda de Alguer el nombre de cavabán o lengua cavabana, con formación análoga a la de Benelux y otros acrónimos por el estilo, o incluso, para evitar reminiscencias de la asonancia («lengua catal-ana»), el de cavabánico.

Con ello se intentaba evitar el receloso sentimiento de colonización lingüística «catalana» sobre el valenciano y el balear, y sus distintos dialectos de mallorquín, menorquín o ibicenco.

Pero lo que queda claro para cualquier mediano lingüista no influido por los turbios intereses políticos es que, llámese lo que se llame, es una única lengua –aunque haya dialectos de la misma que los hace ininteligibles para hablantes de la misma lengua: esa paradoja lo explica cualquier manual de lingüística medianamente bueno y saussuriano– la lengua que se habla en los cinco territorios antes mencionados.

Pero para mí el verdadero problema, la herida sangrante y espantosa, no está en que se llame catalán a la lengua que se habla en Valencia, que es evidente que es la misma que se habla en la Ciudad Condal, sino el de la sistemática e implacable persecución que han tenido los castellanohablantes en todas las tierras administradas por autoridades obsesas por el cavabánico.

Y es que el problema está en que la zona cavabánica, el rizoma de isoglosas cavabánicas, históricamente, es mucho más pequeña que los territorios administrados por las Comunidades Autónomas que tienen como lengua oficial el cavabánico. Por ejemplo, ahí tenemos el caso valenciano. Más de la mitad del territorio autonómico (la diócesis de Segorbe, en Castellón, dos tercios amplios de la provincia de Valencia y una buena parte de la de Alicante) es históricamente de habla castellano-aragonesa, y, sin embargo, con el Gobierno de España mirando hacia otra parte, ha sido sometido a una despiadada cavabanización educativa.

A esto se añade que en una cuarta parte del territorio catalán no se ha hablado históricamente el catalán, sino el castellano-aragonés. Ya no se trata aquí de que el catalán entre de forma imperial en Valencia, sino que el cavabánico ha penetrado «manu militari» en territorios que no le son propios con la aquiescencia pusilánime del Gobierno central de España, que ha traicionado, «arte Sinonis», los derechos de los castellanohablantes mitad por ignorancia señera, mitad por oportunismo político.

La discriminación de los castellanohablantes es un hecho que lamentablemente se ha producido en los últimos veinticinco años, sin que ninguna instancia judicial haya hecho nada contra esa especie de «racismo cultural».

A este paso la lengua oficial de España será el cavabánico, persiguiéndose a los castellanohablantes como a cristianos en tierras de moros.

Pero como no hay mal que por bien no venga yo espero que una cavabanización peninsular, cual nueva y gloriosa galopada de Jaime I el Conquistador contra los infieles, podría asegurar paradójicamente la unidad de España. No sin justificación honda el término extranjerizante de «español» penetró en España por Cataluña.

NACIONALISMOS Y DESVARÍOS OLÍMPICOS
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 27 Noviembre 2004

UNO de las más demoledoras diatribas contra los nacionalismos es la que hace Andreas Latzko en su libro «Hombre en guerra». Dice: «Mi padre nació en Trieste bajo la dominación austríaca; mi madre en Trento, conquistada por los italianos. Cuando se casaron, fueron a vivir a Alsacia, gobernada por los franceses, y allí nació mi hermano mayor. En el mismo país y en la misma casa nací yo pocos años después, pero bajo la dominación alemana. Si los ejércitos aliados luchasen sólo contra Austria y Alemania, yo, en mi condición de alemán tendría que odiar a mi madre, italiana, y a mi hermano, de nacionalidad francesa; odiaría a mi padre, austriaco, y él y yo combatiríamos en ejércitos enemigos, defendiendo el suelo de nuestras patrias, a pesar de haber nacido bajo el mismo techo.» Hoy hay algunos patriotismos tan provincianos que más que provocar indignación lo que producen es una sonrisa compasiva.

El presidente de ERC, Carod-Rovira -nacido Pérez y devenido ultranacionalista- pidió ayer que ninguna institución catalana apoye la candidatura olímpica de Madrid 2012 porque según él ha habido presiones del Estado español para que la Federación Internacional de Patinaje no acepte a la catalana. Vivimos tiempos en los que se producen simultáneamente dos movimientos, uno centrífugo que busca la integración de las nacionalidades en espacios más abiertos con notables cesiones de soberanía; otro, centrípeto, que bulle por lograr mayores cotas de poder en pequeños territorios. Una Europa cada vez más grande y eficiente está absorbiendo a naciones que no tendrían ninguna viabilidad si no se integraran en una comunidad de ideas e intereses más universal y en un mercado más amplio que permite conseguir un nivel de vida decoroso. Pero, al mismo tiempo asistimos a los últimos coletazos de algunos nacionalismos sensibleros cuyos jefecillos están pidiendo a gritos una consulta con el psiquiatra.

Otro fracaso soberanista
Francisco Marhuenda La Razón 27 Noviembre 2004

El nacionalismo catalán ha sufrido una nueva derrota en su estrategia secesionista. La Federación Internacional de Patinaje revocó en Fresno la admisión provisional de la federación de Cataluña. No estamos ante un tema deportivo o de respeto de la diversidad, sino que es un nuevo envite soberanista que ha fallado y que despierta, por cierto, una notable indiferencia de la sociedad catalana. Es lamentable que se politice el deporte, pero el nacionalismo sólo persigue convertirlo en un nuevo instrumento en una estrategia que busca con ahinco cualquier oportunidad para visualizar enfrentamientos con Madrid. Nada más grato que un partido entre Cataluña y España, para mostrar que son dos naciones distintas. Estamos ante una polémica tan artificial como cansina.

Lo peor en esta cuestión no es la actitud de ERC y CiU, que no engañan sobre su soberanismo, sino la constante ambigüedad del socialismo catalán. No obstante, es lamentable que Carod-Rovira reaccionara pidiendo que los catalanes no apoyen la candidatura de Madrid para organizar los Juegos Olímpicos. El líder de ERC comete un grave error, aunque su petición no tendrá ninguna influencia, porque los Juegos de Barcelona fueron apoyados de forma unánime por la inmensa mayoría de españoles. Esta pataleta independentista es tan injusta como insolidaria, pero es un síntoma de la incapacidad independentista de despolitizar el deporte.

La dictadura del chantaje
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Noviembre 2004

Después de un año en el Gobierno catalán, la realidad es tozuda. No ofrece ninguna duda. Esquerra Republicana entiende la política como amenaza, como chantaje, como machada. Los republicanos catalanes, con Carod Rovira a la cabeza, no dejan pasar ninguna oportunidad para demostrar cual es su estilo, su talante y su forma de entender el trabajo por la sociedad.

Esquerra Republicana tiene una forma muy clara de apostar por el diálogo y la estabilidad. Sí ellos dicen que una cosa es negra, es negra. Y punto. Y sí discrepas, estacazo al canto. Con esta gente no hay termino medio. El independentismo es así de "conciliador". O coincides con ellos, o te liquidan.

Ahora en su última fanfarronada, Carod Rovira ha ordenado que en Cataluña nadie apoye la candidatura olímpica de Madrid 2012, puesto que no ha salido adelante el reconocimiento de la selección catalana en la Federación Internacional de Patinaje. El líder catalán de la política rastrera y miserable ha vuelto a hacer una de las suyas. En una nueva reacción, entre primaria y canallesca, el mandamás de Esquerra ha vuelto a utilizar lo único que domina a la perfección, la amenaza. Lo hace con todos y con todo. Y además con un agravante, Zapatero en Madrid y Maragall en Barcelona, le han dejado crecerse hasta límites insospechados.

La ausencia de criterio, la falta de carácter y la inexistencia de principios en el Gobierno central y en el catalán han dejado el campo abierto a Carod y a los suyos. Y éstos, que han visto que nadie les tose, han entrado a saco. Y lo que nos queda por ver.

Carod Rovira con una reacción más cercana a la pataleta infantil que a otra cosa, ha recurrido en esta ocasión al "levantamiento popular" contra el centralismo. Como se ve que a este político le gusta sufrir "serios y profundos ataques de amnesia", ¿no se acuerda Carod quién ayudó a Barcelona para conseguir los Juegos Olímpicos del 92? Pues se lo recuerdo: Barcelona fue olímpica gracias a España entera.
¿Qué dice Pascual Maragall?, ¿qué responde Rodríguez Zapatero? No dicen nada. Refugiados en su precariedad parlamentaria y acogotados por sus propios complejos. Carod Rovira aprieta y aprieta y ellos aguantan y aguantan. Pero esta chantaje perpetuo tiene un límite. Ya esta bien que este señor, con sólo ocho diputados en Madrid tenga acobardado a Zapatero. El presidente del Gobierno se está convirtiendo en una marioneta en manos de Carod. Y eso es un desastre, para todos.

Patinaje de Estado
FERNANDO ÓNEGA La Voz 27 Noviembre 2004

PERDÓNENME la expresión, pero es la que usamos en el lenguaje coloquial: estamos en un país de coña. Los espectáculos vistos en los últimos días pertenecen más al ámbito de lo cómico que al rigor que se supone a la actividad política. No sobra recordar alguno: un conflicto de Estado por discutir si el valenciano es un idioma o es igual que el catalán; un ministro que se suicida políticamente por sus excesos verbales sobre un golpe de Estado en Venezuela; un Gobierno que pierde una votación por la ausencia de sus propios diputados¿ ¿Hay quién dé más?

Sí, señores: hay quien da más. En esta España hay que estar preparados para el sobresalto diario. Nunca se sabe de dónde puede surgir. Mejor dicho, sí se sabe: en gran parte, proceden (¡quién lo diría!) del Gobierno mismo y de uno de sus socios, que se llama Esquerra Republicana de Cataluña. La noticia de ayer fue que la Federación Internacional de Patinaje rechazó la inscripción de la Federación Catalana. Esto, que es un episodio deportivo, aunque sea una mala noticia para los sueños de Cataluña de asistir a un partido de hockey sobre patines contra España, ha servido para que el señor Carod-Rovira pida que Cataluña no apoye la candidatura olímpica de Madrid y declare con la solemnidad propia de una gran tragedia nacional: «Sólo una Cataluña independiente será respetada para que no dependa de los caprichos del Estado español».

Pero no nos perdamos tampoco la reacción de la vicepresidenta Fernández de la Vega. Le preguntaron si el Gobierno español había presionado -se supone que a favor de la Nación española-, y ella aseguró con contundencia que este Gobierno no presiona a nadie. Sonó como si fuese vergonzante la legitimidad de España para defender, como nación y Estado, lo que defiende de forma más discutible una de sus comunidades. Estamos en una línea de pensamiento donde parece que los únicos legitimados para tener una opción son los independentistas. Todo lo que sea discutir sus aspiraciones, razonables o no, es bochornoso y, por tanto, inconfesable.

Lo sarcástico es que el partido de Carod sostiene con sus votos al Gobierno autónomo catalán y al Gobierno español. Por tanto, cada uno de sus cabreos pone en riesgo la estabilidad. Pero no utiliza su poder para hacer tambalear la silla de Maragall o de Zapatero. No, eso no, porque perdería sillones, despachos, coches oficiales, parafernalia y teléfono a cargo del contribuyente. Lo utiliza para tenerlos agarrados por sus partes, amenazando con bloquear los Presupuestos (como hace ahora el BNG, por cierto) o para defender la independencia. Un paso más en esta línea, y muchos empezaremos a preguntar si gobernar con sus votos no empieza a rozar la dignidad.

ZP EN EL OLIMPO
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 27 Noviembre 2004

CAROD-Rovira no es condenable por deslealtad. Lo es Zapatero por apoyarse en él.

Carod-Rovira sabe qué es una Nación y lo que hay que hacer para construirla. Quien no lo sabe es ZP y por eso permite todo lo que puede destruirla.

Carod-Rovira no es un peligro público. Lo son quienes aceptan con buen talante el chantaje.

Pero ¿acaso no es también nacionalista Maragall? Quizás el más peligroso de todos.

Como la izquierda ya no puede hacer la revolución, se venga con la destrucción del Estado. A lo mejor sale algo.

La mayor humillación para Maragall sería que Madrid hiciera unos Juegos tan buenos o mejores que los de Barcelona en el 92.

Si Maragall tuviera dignidad tendría que romper el tripartito, pero como sólo quiere el poder se limitará a despegarse retóricamente de Carod.

Maragall es una sombra de Hamlet. Le gustaría romper con España, pero no se atreve. Se pregunta en qué podría ganar Cataluña a España que no fuera el hockey sobre patines.

La tragicomedia de Maragall consiste en que su éxito -la independencia de Cataluña- terminaría siéndolo de Carod y Pujol.

A los nacionalistas hay que reconocerles pragmatismo: si no pueden prohibir la fiesta «nacional», se contentan con impedir la muerte del toro.

Escribí hace unos días que los españoles no podíamos ser creíbles fuera cuando nos estábamos rompiendo por dentro. Me preguntó otro periodista: «pero ¿tú crees que nos está pasando eso?».

La Nación no es un cacharro. Se rompe de otra manera: simplemente con la insolidaridad.

Maragall y Carod tienen en sus agendas una tarea diaria: romper un poco, todos los días, la Nación española.

AHORA todos saben en Londres, en París y en Nueva York que a Madrid se le odia en España. Quizá no consigan llegar a entenderlo.

Si denuncias el fundamentalismo de nacionalistas como Carod, te llamarán a ti fundamentalista. Es un precio que hay que pagar.

¿Acaso ZP no llamó fundamentalista a Pío G. Escudero por decir éste que en la Constitución está claro el concepto de Nación?

La ceguera ante los nacionalistas es pura cobardía intelectual y cívica. Piensa en casos que conozcas y podrás comprobarlo.

Si Carod tiene vergüenza de ser llamado español, y dice querer a Cataluña, se empleará a fondo en limpiarla de vergüenzas.

SI Carod-Rovira llegó a convencer a ETA de que matara fuera de Cataluña, ¿por qué sorprenderse de que haga algo que no está tipificado como delito en ningún código?

Si los socialistas no rompen con Carod, se llenarán de resentimiento y lo terminaremos de pagar los demás.

Ahora quizá los españoles de izquierda no catalanes comiencen a entender que en Cataluña se persigue a quienes quieren estudiar en castellano.

¿Por fin sabrá Ruiz-Gallardón quiénes son los amigos de sus amigos?

Si Carod traicionó a su padre al cambiar su nombre, ¿por qué no iba a hacerlo con su madre España?

Es posible que Bush entienda ahora a ZP. Si no respeta la bandera española, ¿por qué habría de hacerlo con la americana?

También es posible que Bush entienda nuestro antiamericanismo cuando tenemos aquí tanto antiespañolismo.

La diferencia entre Estados Unidos y España es que allí funcionó la Nación el 11-S. Aquí el que ganó el 11-M fue un partido.

Quizá Carod y Maragall sean providenciales. Como sigan así conseguirán que los españoles lleguemos a tener una fuerte conciencia de Nación.

Hoy, después de los ataques de Carod a Madrid, la Nación española es más plebiscito cotidiano que antes.

Patinazo separatista
Editorial La Razón 27 Noviembre 2004

La decisión del Comité Central de la Federación Internacional de Patinaje (FIRS) de rechazar el reconocimiento provisional del patinaje catalán, que se le había otorgado en Miami el pasado 26 de marzo, ha provocado una furibunda reacción de Esquerra Republicana de Cataluña y una destemplada respuesta del resto de socios del tripartito y de los nacionalistas de CiU. Para todos aquellos que quisieran verlo, de acuerdo a las circunstancias reglamentarias, jurídicas, políticas e históricas, el desenlace no podía ser otro.

La razón y la legalidad dictaban que las selecciones de España y Cataluña nunca se podrían enfrentar, porque sencillamente la comunidad catalana era parte inseparable de la nación española, al margen del delirio «deportivo» que suponía pretender legalizar oficialmente al equipo nacional de un país que no estaba reconocido ni por el Comité Olímpico Internacional.

Para quienes vendieron una farsa y malgastaron dinero público en un proyecto quimérico que respondía a intereses partidarios y no a intereses generales, es obligado dar explicaciones sobre este nefasto episodio de malversación política. Pero, al contrario, Josep Lluís Carod-Rovira, en un tono revanchista y desabrido, reclamó ayer que ningún catalán apoyara la candidatura olímpica de Madrid 2012. Su actitud no sólo fue deplorable y reprobable, sino que reflejó las carencias democráticas de un responsable político que era incapaz de asumir y aceptar el resultado de una votación.

Como acertadamente recordó la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, los catalanes apoyarán ese proyecto de todos que es Madrid 2012 «como lo hicieron los madrileños y el conjunto de los españoles con Barcelona en 1992». O es que Carod-Rovira piensa que aquellos Juegos Olímpicos se habrían celebrado en la Ciudad Condal sin el apoyo institucional, político, ciudadano y económico del resto de España. Aquel Barcelona 92 fue un proyecto nacional y un orgullo para todos los españoles.

Lamentablemente, ERC parece decidido a estirar todo lo posible una polémica partidista que no irá a ninguna parte, aunque para ello siembre discordia, fractura y resentimiento, y tenga que acusar al Gobierno de sus socios de presionar a la FIRS con métodos propios de dictaduras. En este punto, y por higiene política, los independentistas debieran comenzar por rendir cuentas sobre esas acusaciones de sobornos a alguno de los miembros de la Federación Internacional para que apoyara su causa. Sería una ejercicio de responsabilidad. El patinazo político del tripartito, con Pascual Maragall a la cabeza, el mismo que posó con la bandera independentista en el Mundial B de Macao, tendría que hacer recapacitar a la Generalitat sobre el fondo de sus prioridades y las formas de acometerlas.

El penúltimo sainete de Carod
EDITORIAL Libertad Digital  27 Noviembre 2004

Esquerra Republicana de Cataluña, es decir, el factor desestabilizador número uno de la política española desde que el Partido Socialista ganase las elecciones en marzo, volvió ayer a convertirse en protagonista del enésimo sainete político de lo que llevamos de legislatura. La coartada, esta vez, fue la reunión de los delegados de la Federación Internacional de Patinaje en Fresno y su decisión de rechazar a la federación catalana como miembro de la misma. 114 países votaron en contra, ocho a favor y dos se abstuvieron. Nada fuera de lo normal en una federación internacional habituada a someter a votación la incorporación de nuevos socios.

En la Cataluña del tripartito, sin embargo, donde la política lo ocupa todo, el resultado de la reunión cayó como un jarro de agua fría. Desde el Gobierno autónomo se habían hecho a la idea que, esta vez sí, una selección catalana –aunque fuese de hockey- llegaría a competir en certámenes internacionales y serviría de palanca para “emancipar” al deporte catalán del yugo al que, presuntamente, le tienen sometido los atletas de otras partes de España. A pesar de que Cataluña como selección había disputado algunos partidos, las posibilidades de que se desgajase de la selección española eran remotas. Todo el culebrón político-deportivo, que se desarrolló en su integridad este mismo mes, ha sido magistralmente glosado por Juan Manuel Rodríguez en la columna que a diario escribe en Libertad Digital.

Pero a pesar de que no sólo los expertos, sino el sentido común apuntaban a lo contrario, la decisión final de la FIRS ha hecho que en los despachos de la Generalidad se tuviese ayer que repartir tila a conciencia. Josep Lluis Carod Rovira denunció que se habían producido “presiones y maniobras muy sucias” para que Cataluña se quedase en la estacada. Según el líder de ERC, sobre los delegados de la FIRS se habían ejercido presiones directas con idea, siguiendo el guión de Carod, de evitar que el deporte catalán tenga reconocimiento internacional. Quizá Carod Rovira lo ignore, pero el deporte catalán -como el riojano o el gallego- tienen pleno reconocimiento más allá de nuestras fronteras. Los deportistas nacidos en Cataluña o que viven en esa Comunidad Autónoma, si destacan en su disciplina, participan en todas las competiciones de relevancia que se celebran a lo largo y ancho del globo. Lo hacen como catalanes, que es lo mismo que decir que lo hacen como españoles porque, aunque Carod se resista a entenderlo, Cataluña y España no son dos realidades contrapuestas sino que la segunda incluye a la primera. Esto viene siendo así desde el nacimiento del deporte moderno y muchos son los atletas catalanes que han engrandecido el deporte español con su tesón, su esfuerzo y su espíritu de superación.

Al pistoletazo de Carod, que es el que marca el estilo e impone los ritmos, se sucedieron las declaraciones de sus más conspicuos trasuntos en la Generalidad y el Parlamento autónomo. Bargalló habló de “injerencias políticas” cuando, curiosamente, los únicos que han hecho bandera política de todo este tema han sido ellos y sus vecinos del PSC. Benach, desde la poltrona privilegiada de la cámara autonómica, pontificó asegurando que la “injerencia española” en esta cuestión ha sido escandalosa. Los esquerristas ven política por doquier cuando, precisamente, es este partido el que se ha empeñado en politizarlo todo, desde la lengua de los valencianos a los partidos de hockey sobre patines.

Fiel a su tradición de combinar la queja amarga con la amenaza velada, Carod Rovira ha pedido formalmente que nadie en Cataluña apoye la candidatura que Madrid ha presentado ante el COI para celebrar la Olimpiada del año 2012. Rabieta primero y canallada después. El estilo Rovira, inconfundible, que no defrauda a sus votantes y que, en cambio, pone los pelos de punta al Gabinete de Zapatero. La capital no está, a juicio de Carod, capacitada para albergar unos Juegos Olímpicos y es por ello que nadie en su sano juicio debería respaldar su candidatura. Sólo una madriditis pendiente aun de diagnóstico psicológico puede explicar semejante voltereta. Si una federación internacional y, naturalmente, independiente, no hace lo que dicen los mandarines del nacionalismo catalán la culpa es de una ciudad, la de Madrid que, con ilusión, quiere celebrar unas Olimpiadas en las que Barcelona, ciudad hermana, sería subsede.

La derrota de Carod
Editorial El Ideal Gallego 27 Noviembre 2004

Carod-Rovira estaba feliz hace unos meses celebrando, con su bandera independentista, el triunfo de “su país” en el Mundial B de hockey sobre patines; en la pista, junto a los jugadores, se mostraba tan exultante como el general Videla, aquel dictador bajo cuyo mandato Argentina se proclamó por primera vez campeona del mundo de fútbol.

Pero el líder de los republicanos catalanes ya no podrá festejar más títulos, porque la Federación Internacional ha decidido, ateniéndose a la lógica, no admitir como miembro a Cataluña, cuyos jugadores tendrán que volver a competir bajo la bandera española. La derrota ha sido estrepitosa, pero la reacción de Carod-Rovira y los dirigentes de ERC no se ha parecido en nada a la de los deportistas que encajan una goleada; éstos, formados en el fair play, lo primero que hacen es felicitar al vencedor, justo lo contrario de lo que han hecho los republicanos, que se han apresurado a denunciar una conjura, urdida por España, contra los intereses de Cataluña.

Además, han tenido la desfachatez de afirmar que el rechazo a la candidatura catalana se debe a una clara politización del deporte por parte del Gobierno y, en consecuencia, han pedido que nadie desde Cataluña apoye la candidatura olímpica de Madrid 2012. Evidentemente, eso no es politizar el deporte, sino seny, esa virtud tan catana, aunque también es posible que el presidente de ERC carezca de ella por la carga genética de ese apellido Pérez que oculta, pero que forma parte de su identidad. Qué importante es saber perder y qué poca categoría demuestran quienes no saben hacerlo.

El cretino y la "gota malaya"
Juan Manuel Rodríguez Libertad Digital 27 Noviembre 2004

Si existe un requisito imprescindible para que el Comité Olímpico Internacional apoye mayoritariamente a una ciudad como sede de los Juegos Olímpicos ese es el de la cohesión interna, la unidad sin fisuras. Después habrá otros elementos que el COI estudie con detenimiento, pero si la ciudad candidata no es capaz de transmitir, incluso me atrevería a decir que escenificar, con gestos claros la adhesión al proyecto olímpico por parte del país que se trate, la candidatura estará herida de muerte. Y eso es lo que, desgraciadamente, le sucede a Madrid 2012. Sus máximos responsables han trabajado con denuedo, pero su labor ha sido continuamente boicoteada por "Tirirí", las pancartas del Nou Camp, las injustas acusaciones de racismo generalizado y, por penúltimo, el esperpéntico montaje acaecido estos dos últimos días en Fresno.

Yo me siento muy orgulloso de las presiones de las que se muestran precisamente tan indignados los independentistas catalanes. Y no entiendo por qué la vicepresidenta política del Gobierno español o, en su defecto, el secretario de Estado para el Deporte, han de ir ocultando por ahí que, efectivamente, se ejercieron por parte de España las presiones necesarias para que Cataluña no fuera admitida definitivamente como miembro de pleno derecho de la Federación Internacional de Patinaje. Esa era justamente su obligación y para eso están donde están. Vaya desde aquí una lección práctica para María Teresa Fernández de la Vega... Pregunta: "¿Hubo presiones por parte de España?"... Respuesta: "Sí señor, presioné yo misma, ¿pasa algo? ¿O es que no hubo presiones y traiciones en Miami hace ocho meses?"...

El "argumento" de Rovira es tan cretino que casi no merece la pena seguir por ese camino. ¿Qué tendrá que ver la no admisión de Cataluña como miembro de la FIRS con que Madrid sea capaz de organizar unos Juegos Olímpicos? Por otro lado, ¿hay alguien que esté realmente sorprendido por el hecho de que ERC llame a boicotear Madrid 2012? Está claro desde hace mucho tiempo que estamos durmiendo con nuestro enemigo declarado; al menos con el enemigo de una idea de España que compartimos la mayoría, y que, parafraseando al propio presidente de la Generalidad, esa actitud hacia nosotros será como una gota malaya*. No pasa nada. Un buen casco de esos que lleva la policía y adelante.

* Tortura consistente en dejar caer lentamente gotas de agua encima del cráneo y título de una biografía de Maragall que se publicó en 1998.

EL BOICOT DE ERC
Editorial ABC 27 Noviembre 2004

LAS consecuencias políticas de la exclusión de la Federación Catalana de Patinaje de las competiciones internacionales son toda una metáfora de las tensiones que está causando la política de alianzas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Por un lado, el Ejecutivo ha actuado correctamente al defender la representación exclusiva de las selecciones españolas en el ámbito internacional. Que lo haya hecho con mayor o menor convicción es algo secundario frente a la defensa de la legalidad vigente en esta materia y a la decisión política de no ceder espacio a la presión del tripartito catalán en un asunto que tiene un fuerte significado social y simbólico. Por otro lado, la arrogancia y la osadía que exhibe Esquerra Republicana de Cataluña no se basa en la dimensión de su porcentaje electoral, sino en la influencia política que le han proporcionado el pacto de gobierno con Pasqual Maragall y la precariedad parlamentaria del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. Esquerra es lo que es, hoy en día, en la política española -un foco de crispación y de enfrentamiento- porque Rodríguez Zapatero y Maragall han querido poner en sus manos la estabilidad de sus respectivos Gobiernos, descartando otras opciones que habrían sido más beneficiosas para el conjunto de España, incluso para sus respectivos proyectos políticos.

Hay motivos para congratularse de que haya terminado, por ahora, la aventura deportiva internacional del tripartito catalán, pero también los hay para preocuparse de que el PSOE sea capaz de mantener sus acuerdos con una formación política que ha sacado a relucir su veta más extremista, amenazando -en una clara ruptura del espíritu de solidaridad que contribuyó al éxito de Barcelona 92-, con boicotear el apoyo de Cataluña a los Juegos Olímpicos de Madrid 2012, descalificando la calidad democrática del sistema político español y apelando directamente a la creación de un estado catalán. ¿Está dispuesto el PSOE a mantener sus pactos con Esquerra en estas condiciones?

Sería un error que el Gobierno se afanara en apaciguar a Esquerra Republicana con concesiones en otros ámbitos, pero esto es exactamente a lo que se ha acostumbrado este partido independentista en sus relaciones con el Gobierno: a rentabilizar óptimamente el chantaje y la amenaza, demonizando y convirtiendo a Madrid en obsesivo centro de sus ataques. Fue el mismo Carod-Rovira, que ahora clama contra España, quien entró desafiante en La Moncloa y salió triunfante, tras haber doblado el brazo al Gobierno en la polémica por la unidad del catalán. El Ejecutivo ha hecho lo que tenía que hacer al defender la integridad de la representación deportiva por la Federación Española de Patinaje, pero este enfrentamiento con el tripartito demuestra que es mucho más lo que tiene que rectificar.

El problema no es el hockey sobre patines. El problema es que no es posible la convivencia política pacífica con Esquerra Republicana, menos aún si cuenta con Pasqual Maragall haciendo la cobertura a sus socios independentistas, que cada vez dejan menos margen de maniobra al Gobierno. Esquerra Republicana de Cataluña es el socio del PSOE en el Parlamento nacional y los socialistas no pueden lanzar balones fuera para endosar a otros la culpa de este secuestro político que se ha impuesto el Ejecutivo, por voluntad propia y por intereses meramente partidistas. Sencillamente, no es viable, ni en la teoría ni en la práctica, compartir un proyecto nacional, para todos los españoles y para todo el territorio español, con quienes no creen en España ni en la igualdad de sus ciudadanos. Haber pactado con Esquerra Republicana es como jugar a la ruleta rusa y, antes o después, tenía que producirse el siniestro. El de ayer sólo es un aviso, pero suficiente para que el Gobierno se dé cuenta de que del brazo de Esquerra sólo va al vacío.

EL ENEMIGO ESTÁ DENTRO
Por JUAN M. GASTACA ABC 27 Noviembre 2004

«Disparad: el enemigo está dentro». Como en el cuartel de Simancas, quienes dinamitan la candidatura olímpica Madrid 2012 se encuentran en España. Así, entre las torpezas dialécticas del seleccionador de fútbol Luis Aragonés y el filibusterismo de Carod-Rovira, en apenas quince días París y Londres podrían haberse quitado de encima su rival más cualificado y, por supuesto, gratis.

Sólo un país como el nuestro tan desvertebrado cuando de abordar cuestiones de Estado se trata puede cometer semejantes desatinos. Situados en este escenario resulta más comprensible entender cómo nadie intuyó que la verborrea racista de Luis, tan alejada del perfil diplomático como le ocurrió a Moratinos con Chávez, allanaba el camino a la amarillista reacción británica.

Más aún, la propia mandíbula de cristal del actual Gobierno socialista propició ayer el estallido impune de soflamas antiespañolas como las destiladas por el locuaz líder republicano. Hora es de que quien pueda (¿Zapatero?) desempolve la historia reciente para que le explique a Carod que Barcelona 92 no fue otra cosa que la consecuencia directa del éxito, en base al principio de la solidaridad nacional, de esa maquinaria de Estado bien engrasada a la que ahora critica el dirigente de Esquerra porque es incapaz de asumir en democracia la suerte de las urnas cuando le resulta esquiva.

Mientras tanto, en el centro de este aquelarre, y como invitada involuntaria, la llama de la ilusión olímpica se extingue.

Investigación 11-M
Hacer el ridículo
Cristina Losada Libertad Digital 27 Noviembre 2004

De uno y otro hemisferio, de amigos y enemigos, le llega al PP el consejo de que deje de dar la tabarra con el 11-M. Ay, esa Comisión parlamentaria, cuánto mejor estaría enterrada bajo la montaña de papel de unas conclusiones pactadas, insinúan esas voces melifluas o no, que también las hay broncas, enronquecidas por el humo de los fuegos que deben apagar. O por la envidia, ese pasto amargo, que decía Unamuno. Pues del papel viven algunos hombres y unos están vendiendo más que otros, y eso duele. Y al final, las batallas políticas y las mediáticas forman un totum revolutum.

Se dice que el PP sólo quiere que se investigue para ver si aparece una huella de la pezuña de ETA en la masacre de Madrid. Y no por amor a la verdad, que eso no se lo conceden los de ese hemisferio, sino por sacarse la espina de la mentira que le clavaron en los tres días de marzo. Para regalarse con una vindicación post mortem electoral. Y le aconsejan que deje de ir por ahí, que está haciendo el ridículo. Eso, los que ya parecen estar seguros de que por ese hilo no se llega a ninguna madriguera etarra. Una seguridad que más que tranquilizar, inquieta. ¿Cómo saben tanto?

¿Será de nacimiento? Ya que Bush nos acaba de llamar "gran país" por la ventanilla de su ranchera, desencadenando aquí oleadas de placer largamente reprimido –¿cómo serían si se hubiera bajado del coche para decirlo?–, comparemos. De los atentados del 11-S aún no se conocen todos los detalles, pese a haberse detenido al "cerebro" de la trama. Lo acaba de decir Paul Wolfowitz. Han pasado más de tres años de aquello. En cambio, el presidente Rodríguez lo ha tenido todo claro a los pocos meses del atentado y de arribar a La Moncloa. Hay claridades muy reveladoras.

La suya revela, como mínimo, que investigar el 11-M no forma parte de sus prioridades. Hubiera cerrado la Comisión hace tiempo. Salvo para darle a Chávez la ocasión de montar el numerito populista, un atentado que afectó a miles de personas no figura en la escenografía ni el discurso del gobierno. Tampoco preocupa a la gente, según los barómetros del CIS. Si en EEUU, el 11-S marcó un antes y un después, aquí el 11-M va apagándose de la memoria, borrándose como una foto vieja. Es como si nunca hubiera ocurrido. O como si todos supiéramos que nada igual volverá a ocurrir.

Pero los partidos políticos españoles habrán de responder un día por lo que hicieron respecto al 11-M. Han hurtado a la Comisión del ojo público, impidiendo que la retransmitiera una cadena de televisión pública, que ya es hurtar. No obstante, se mira de reojo. Se sabe que unos piden comparecencias y otros las vetan, que unos quieren saber y otros ya no. Se sabe que unos medios de comunicación están tirando de la manta y que otros arropan a los descubiertos o cuentan las batallitas de Al Qaeda, esa organización de la que, asombrosamente, tanta gente sabe tanto. Además de Garzón. Qué razones tenga cada uno para seguir uno u otro rumbo, tanto da, a la postre. Mucho más grave que hacer el ridículo es obstruir el camino hacia la verdad.

Edredones Vera
El PSOE, GALzález y el reig de la manta
Isabel Durán Libertad Digital 27 Noviembre 2004

Anda azaroso estos días el excelentísimo señor presidente de la Junta de Extremadura. Juan Carlos Rodríguez Ibarra no da abasto (a vasto, si de la empresa de su consejero de economía se tratara) entre televisión pública y televisión pública, de radio amiga a donde le llamen, para aumentar la potencia del el ventilador sobre toda la clase política española. Dice Ibarra que si hablara afectaría a la democracia pero que él se preocupa por la estabilidad de España. ¿A quién se creen en el PSOE que engañan? Que se dejen de gaitas, o sea de amenazas, y acudan a los tribunales.

Ibarra se ha autoerigido en portavoz de González, Barrionuevo y Corcuera. Todos piden el indulto total para Vera. Vayamos (ballamos, si se trata del negocio del consejero extremeño con la Junta) por partes. Desde que Rafael Vera esparció sus amenazas vía carta al director del diario amigo, la llamada del reig de la manta surtió efecto. Y es que hubo manta para casi todos en el felipismo. Empezando por González (GALzález para el chiringuito del gobernante extremeño amigo de Ibarra).

Su secretaria, la de Felipe GALzález, retiraba los millones del Banco de España en maletines o carretillas (carretiyas si del cartel del consejero de Rodríguez Ibarra que se lo lleva crudo de la Junta se tratara). Cuando la Justicia la llamó a declarar, la pobre mujer se hizo un lío. Habló de dineros para sufragar los gastos de conferencias de paz cuyas fechas no cuadraban, que si puertas blindadas, que si seguridad. Un desastre. Hasta el Tato, y lo sentimos por el torero, se lo llevó en el palacio presidencial.

¡Será por mantas! Para qué hablar de la manta de las joyas que ha convertido a GALzález en lapidario de tronío cuyos pedruscos le quitan de las manos las señoronas visas oro (GAlzález dixit).

¿Y cómo olvidar la entrañable mantita de alhajas que todos los años el ex ministro del Interior ofrendaba por Navidad a sus intis del Ministerio en lugar del vulgar turrón? José Luis Corcuera también es por tanto miembro por derecho propio de los abajofirmantes para el indulto total al reig de la manta. Por no ser injustos ni desagraviar a nadie debemos hacer mención expresa a la manta de José Barrionuevo con la que pagó los dineros para el secuestro de Segundo Marey en la trama de los GAL. En definitiva, rúbricas de petición de indulto todas ellas con Rubicón incluido.

Para que todos lo entendamos, que el reig de la manta y sus manteadores se lo han puesto difícil al rey de la selva. ¡Menudo edredón!

Che Guevara y Arafat
Asesinos con buena prensa
Ricardo Medina Macías Libertad Digital 27 Noviembre 2004

Una de las actitudes más repugnantes de los izquierdistas de salón es cuando cantan loas a los asesinos que han adoptado como héroes. Tal es el caso del Che Guevara y del recién fallecido Arafat.

Hay un joven locutor en la televisión mexicana que invariablemente bautiza como "insurgentes" o "rebeldes" a los terroristas que siguen asesinando inocentes en Irak para impedir que los iraquíes sean libres. Es como las agencias internacionales de prensa que siguen llamando "separatistas vascos" a los asesinos de la banda criminal ETA o los izquierdosos de salón que dieron un sentido adiós a Yasser Arafat, llamándolo "luchador por la paz" cuando fue, Dios lo perdone, un corrupto asesino que obstaculizó con pertinacia la paz en Medio Oriente.

Hace unos meses se estrenó con gran bombo una aburridísima película sobre el viaje que hizo el Che Guevara por varios países de América montado en una motocicleta. El guión tenía desde luego el visto bueno de las autoridades de la finca de los hermanitos Castro. Los izquierdosos de salón saludaron el bodrio cinematográfico como si fuese una obra de arte.

Estos exquisitos de la izquierda suelen omitir los detalles bochornosos de la vida de sus héroes, tarea tanto más ardua cuanto que el Che, Arafat y otros de esa calaña, santificados por la progresía retrógrada, cometieron innumerables atrocidades.

No dicen, por ejemplo, que la hoy viuda de Arafat, residente distinguida en la Francia de Jacques Chirac, recibía del palestino un módico estipendio, para no pasar apuros, de cien mil dólares mensuales. Tal vez la señora vio que, junto con la vida de su compañero, se le iban volando sus billetitos verdes.

¿De dónde sacaba Arafat esos recursos y cómo justificaría, a los ojos de sus seguidores fanatizados dispuestos a inmolarse con tal de arrojar al mar a sus vecinos judíos, tal generosidad para con su elegante mujer?

Tampoco nos cuentan la historia completa del carnicerito de La Cabaña –el Che Guevara– quien fue el extranjero que más cubanos fusiló y que tenía curiosas nociones sobre la "justicia revolucionaria", tales como la siguiente: "No hace falta hacer muchas averiguaciones para fusilar a uno. Lo que hay que saber es si es necesario fusilarlo. Nada más. Debe dársele al reo la posibilidad de hacer sus descargos antes de fusilarlo. Y esto quiere decir, entiéndeme bien, que siempre debe fusilarse al reo, sin importar cuáles hayan sido sus descargos. No hay que equivocarse en esto. Nuestra misión no consiste en dar garantías procesales a nadie, sino en hacer la revolución", citado en la biografía de Ernesto Che Guevara escrita por Fernando Díaz Villanueva.

Tener como símbolo de lucha a este tipo de personajes sólo se explica por el incurable romanticismo de los izquierdistas de salón. No es, empero, una afición inocente. Además de ofender e insultar a las miles de víctimas de estos asesinos "revolucionarios" indica su tendencia a imitar las mismas pautas de comportamiento a la primera oportunidad.      © AIPE

Va a ser que no
TONIA ETXARRI El Correo 27 Noviembre 2004

Seguramente se habrá vuelto a reír Otegi al comprobar que los partidos democráticos han vuelto a caer en sus redes al pedirle, por fa, que corte con el terrorismo de ETA. Después de los atentados contra las casas del pueblo del PSE y la Comandancia de Marina en San Sebastián, le vuelven a emplazar a que se despegue de la costra del terrorismo que viene padeciendo el pueblo vasco desde hace treinta años. Y se lo piden a Batasuna porque saben que cuando quiere, como se ha demostrado en ocasiones, desaparece el terrorismo callejero. Pero hay un pequeño inconveniente: que la coalición ilegalizada por el juez Garzón por pertenecer al entramado de ETA, acababa de decir que ya ha llegado la hora de «dejar de lado la estrategia de la condena». Resulta insultante la ironía, pero así está la perversión del lenguaje en esta tierra en donde la política tiene tanta niebla.

Resulta que quienes dicen que ya está bien de emitir condenas, no han condenado en su vida un atentado de ETA y han conseguido irse de rositas durante todo este tiempo, a pesar de la presión democrática para que rompieran con el poder fáctico del terrorismo. En fin, que por mucho que les digan, desde todo el arco parlamentario, que den un paso adelante, parece que va a ser que no. Y los sueños del lehendakari sobre la incorporación total de Batasuna a las instituciones democráticas se van a desvanecer. No parece que la ilegalizada Batasuna esté en disposición de cumplir con la palabra dada en Anoeta cuando envidó a mayor a toda la ciudadanía vasca al decir que estaba dispuesta a «sacar el conflicto de las calles» en esta nueva fase en la que a ETA se le está agotando el suministro. Será paciencia o falta de imaginación política pero cuando Imaz habla de «ataques fascistas» para emplazar, al mismo tiempo, a los cómplices de estos atentados, a que renuncien a sus pompas y a sus obras, parece bastante ineficaz. Tampoco la reacción de López aporta otra novedad que la de su propio descreimiento al ver que el paso de Otegi se ha convertido, en cuestión de una semana, en un «paso atrás» aunque para expresarlo se haya mostrado algo literal.

Decir que Batasuna está vendiendo humo... nunca mejor dicho después del arrojo de los 'cócteles molotov' .Y quizá también se esté dando una pizca de ingenuidad en este juego macabro en el que todos repiten que ésta es la última ronda, el último tren. Posiblemente esté renaciendo el terrorismo callejero para presionar a quienes, desde el Gobierno de Zapatero precisamente, están dando ya por descontado que Batasuna, sea cual sea su nombre, no podrá presentarse a las próximas elecciones. Seguramente será más fácil que el ministro Moratinos pida disculpas al PP por su acusación contra Aznar, si no puede demostrar lo que dijo en un calentón televisivo, que Batasuna vaya a seguir los pasos de Aralar. Con lo bien que les iría en las urnas.

Baleares y Valencia, moneda de cambio
Juan VANRELL NADAL La Razón 27 Noviembre 2004

Sí, las lenguas propias, autóctonas y multiseculares de Valencia y Baleares han sido frívola moneda de cambio de políticos. Sí, se ha producido un innoble chantaje nauseabundo. «Compromisos al más alto nivel desaconsejan la publicación de estos artículos». Así iban rechazando diarios de Madrid y Mallorca mis escritos en defensa de la verdad de nuestras lenguas autóctonas. Sólo «Diario de Valencia», desde su renacimiento hace cuatro años, iba publicándolos con modélica profesionalidad. El año pasado aceptaron también su publicación, y con destacada extensión, «LA RAZÓN» y «El Mundo/ El Día de Baleares». Conforta la dignidad y la valentía de estos periódicos que saben defender la verdad de los débiles, a pesar de las presiones de los poderosos. ¡¡¡ Gracias, Jesús S. Carrascosa, M. Consuelo Reyna y José Luis Torró (DDV); Luis M. Ansón, José A. Vera y Elena Barrios (LA RAZÓN); Eduardo Inda y Antonio Alemany (El Mundo)!!! La Academia de la Lengua Balear y una amplísima mayoría silenciosa de Valencia y Baleares saben valorar vuestra hidalguía.

Al amparo de esta acogida de LA RAZÓN, puedo hoy denunciar los cambalaches impúdicos de nuestros políticos. Acaba de declarar públicamente el propio Jordi Pujol: En 1996 hubo pacto entre Aznar y Pujol. Éste apoyaría la investidura de aquél a cambio del apoyo a la unidad de la lengua catalana. ¡En el altar idólatra del pancatalanismo los sumos sacerdotes de la política inmolaron la lengua y la cultura de dos pueblos con historia y lengua mucho más antigua y gloriosa que la catalana! ¡Dos pueblos, además, orgullosos de ser españoles!

Lo del «pacto», lo ha dicho uno de los pactantes, lo de la «antigüedad» de los reinos de Mallorca y Valencia lo dice la Historia. Si miento, invito una vez más a Pujol, Mas, Zaplana, Matas, Maragall, Carod, Zapatero y rectores universitarios a que digan a España entera cuáles eran los límites geopolíticos de la Cataluña actual en 1229 y 1238, cuántos eran sus habitantes, quién su «president o conseller en cap», qué lengua hablaban… No podrán responder adecuadamente porque Cataluña, geopolíticamente hablando, entonces no existía. Era una yuxtaposición de condados autónomos. En cambio, existían, y con muchos siglos de historia y de «romanç valencià o mallorquí», los reinos de Mallorca y Valencia…

Está demostrado que los políticos, a nuestras espaldas, pactan, consensúan, mercadean, cambian y hasta niegan nuestra lengua ancestral. Lo hacen sin escrúpulos, valiéndose de falacias y mil argucias: «Hablando catalán no se perderán nunca el valenciano y el mallorquín». ¡Inaudito, diciendo y escribiendo «afers» no se perderá «negocis», usando «dons» se conservará «idò»!...

¡Qué desvergonzada es a veces la política! Con tal de tomar poder algunos reniegan de su tierra, lengua y cultura. En Baleares, el gobierno pepero ha ido dando millones y más millones a las múltiples actividades catalanistas. Hasta han aprobado el cambio del nombre mallorquín (vetustísimo) al catalán para caminos y zonas rurales. ¡Todo es poco a mayor honra y gloria del catalán! «El mallorquín es vulgar, el catalán es culto», van repitiendo hace más de 30 años a los niños en las escuelas. Para inculcar tamaña falacia hay dinero a raudales (del bolsillo de los propios isleños). «Baleares destina 2,1 millones de euros para fomentar el catalán. Se doblarán las partidas para dicho fomento» (LA RAZÓN, 18-11-04). En cambio los que defendemos nuestras antiquísimas señas de identidad (no sólo no tenemos subvención alguna, sino que merecemos, ante la pasividad oficial, el calificativo de «imbéciles e hijos de puta», Sebastià Alzadora del IEB. Quizá seamos imbéciles: nos cuesta mucho dinero propio, sin ningún beneficio político. Sin embargo, lo que no es de recibo –salvo que S. Alzadora pertenezca al grupo de los que piensan que todos los ladrones creen que los demás son de su propia condición– es el insulto a nuestras madres, buenas y venerables. La mía (1885-1975) no fue nunca a la escuela. Sólo sabía hablar mallorquín. Madre de 7 hijos, cumplió el 6º, 7º y 8º mandamientos mucho mejor que todos los políticos actuales juntos…

¿Qué han dado a los políticos isleños para renunciar a su lengua ancestral, hasta el punto de que no consta como lengua minoritaria en la «Killi-lea Resolution» del Parlamento Europeo? ¡Sí, amigos mallorquines, la lengua de vuestros padres y antepasados no existe en Europa!

En Baleares, para vergüenza de la Historia, la Filología y la Cultura, nuestros políticos son los más fervientes pancatalanistas. Jesús valía 30 monedas de plata. ¿Qué vale la venta del balear?

En Valencia, la aplicación del pacto Aznar-Pujol ha sido maquiavélica. Zaplana, auténtico encantador de serpientes, supo embaucar a todos. Se inventó la AVL, dotándola de máxima autoridad lingüística. Eligió una presidenta sin personalidad. De sus 21 miembros, cuatro son de la RACV y cuatro del IEC. Un sueldo millonario hizo «el milagro» de una interesada convivencia. A cada bando decía lo que deseaba oír. Engañó a unos y a otros. Acaba de descubrirlo el propio Jordi Pujol: Ambos gobiernos designaron a representantes para que mantuvieran contactos discretos y «se ratificó la unidad de la lengua catalana… La Academia Valenciana de la Lengua fue el resultado de negociaciones no públicas, discretas y con mucho respeto» (DDV, 10-11-04). ¡La lengua valenciana fue sacrificada!

Lo más lacerante es que ese engaño cobarde al pueblo valenciano aún perdura. Después de tres legislaturas con mayoría absoluta, el gobierno del PP no ha tenido dídimos para reimplantar la lengua autóctona, derogando la «Lley d'us i enseñament de valencià». Fue una farsa el espectáculo de Agramunt y Chiquillo, exhibiendo pancartas en el Senado. Mientras esté vigente la citada «Lley», se ampara el «valencià normalitzat», es decir el catalán del IEC. ¡Serán pardillos y acomplejados! «Elemental» lo grotesco dado con la traducción de la Constitución Europea a lenguas vernáculas: El Gobierno Camps la encarga a la AVL. El gobierno Maragall, al IEC. Como AVL y el Institut de Estudis Catalans tiene la misma normativa lingüística, han presentado texto idéntico. Zapatero puede pregonar gozoso: «Veis, el valenciano es catalán…» Es vergonzoso que el Conseller González Pons quiera vendernos tamaña infamia como un éxito propio: «¡Los catalanes nos han copiado!». Mientras Camps no derogue la «Lley d'us» y no erradique la nefasta AVL (¿de qué lengua?), Valencia seguirá traicionada y siendo moneda de cambio. Ante tantas mentiras, tantos atropellos y tantas cobardías de nuestros políticos, me sumo a las duras palabras de Gabriel Albiac en LA RAZÓN del día 17: «¿A esto llaman Estado? Pues a mí que me borren».

Juan Vanrell Nadal es presidente de la Academia de la Lengua Balear

Hoteles decentes
Alfonso Ussía La Razón 27 Noviembre 2004

El boletín oficial de la ETA, «Zutabe», correspondiente a este mes de noviembre del año 2004, inserta la siguiente llamada: «Boicot. No los utilices. En Euskal Herría (sic) a menudo se requieren los servicios que nos ofrecen diferentes hoteles. Son muchos los que podemos encontrar en pueblos y ciudades. Fíjate en los que enumeramos a continuación y boicotéalos mientras no se posicionen a favor de Euskal Herría». La relación, por desgracia, de los hoteles que no pagan a la ETA el chantaje no es extensa. Pero es una lista decente. Son establecimientos hoteleros del País Vasco y de Navarra que han plantado cara a la extorsión de la banda terrorista. Es la propia organización criminal la que hace pública su denuncia.

Son muchos los ciudadanos honrados que visitan habitualmente las provincias vascongadas y Navarra. Si no han utilizado hasta ahora los servicios de estos hoteles, les ruego lo hagan a partir de esta fecha. Lo merecen. La lista es la que sigue: Hotel Iradier en Vitoria; Hotel Gorbea en Vitoria; Hotel Indauchu en Bilbao; Hotel La Perla en Pamplona; Hotel Maissonave en Pamplona; Hotel de los Tres Reyes en Pamplona; Hotel Neguri en Guecho; Hotel Arocena en Cestona; Hotel Orly en San Sebastián; Hotel Urdanibia en Irún; Hotel Alameda en Zarauz; Hotel de Londres y de Inglaterra en San Sebastián; y los hoteles de la cadena NH Iruñea Park, El Toro y Ciudad de Pamplona; el Hotel Aránzazu, y el Hotel Canciller Ayala de Vitoria. Fin de la relación. Faltan muchos y prestigiosos establecimientos hoteleros en esta lista tan breve, tan honesta y tan firme. Echo de menos los más conocidos hoteles de Bilbao y San Sebastián. Hoteles que, por su importancia y tradición, tendrían que dar ejemplo a otros establecimientos menos poderosos. Echo de menos en la lista al Hotel María Cristina de San Sebastián, y al Carlton de Bilbao, y al Ercilla, y a otros muchos que se han ganado la confianza de sus clientes a través de los años.

Es posible que no hayan aparecido en la relación de hoteles que no pagan el chantaje a la ETA por un despiste de la propia banda terrorista o de los responsables de la publicación «Zutabe». Si así fuera, sería conveniente y recomendable que los directores de esos hoteles tan prestigiosos y tradicionales desmintieran a la banda terrorista haciendo pública su postura de no aceptar la extorsión. A la espera de ello, lo recomendable es utilizar los servicios de los hoteles decentes, los que la ETA pide que sean boicoteados «mientras no se posicionen a favor de Euskal Herría», es decir, mientras no paguen a los terroristas ese vergonzoso y humillante chantaje que forma parte de la llamada «normalidad» que impera en nuestros territorios vascos y en su vecina Navarra. Tendrán los usuarios la seguridad de que no van a convivir con gente nada recomendable. Que del dinero de la factura a pagar ningún euro va a engordar las arcas chantajistas y repugnantes de la banda terrorista. Tomen buena nota y si tienen que visitar el País Vasco o Navarra, recuerden los nombres de los hoteles decentes.

Tauromaquia en Cataluña
Entre Carod y el de los condones
José García Domínguez Libertad Digital 27 Noviembre 2004

La prueba del nueve de que estos filólogos de la Esquerra son más castizos aún que El Tato y Chiquito de Amorebieta –el fino intelectual y maestro de la lidia que responde por Jon Idígoras– es su ignorancia enciclopédica acerca de la historia de su país y de su región. No nos extrañemos, pues, de que el pobre Carod crea que la tauromaquia es festejo propio de esas tribus bárbaras que habitan al otro lado del Ebro, en Aragón y alrededores. De modo análogo, muchos eruditos yerran al mantener la superstición de que "lejos de nosotros la funesta manía de pensar" fue el lema de la Universidad de Cervera, la única que existió en Cataluña hasta fecha tan temprana como 1842. Pues tampoco. Porque, en realidad, la frase es el eslogan de la muy contemporánea Universidad de la Avellana, ésa que saca a todos sus catedráticos de las peñas castelleras del campo de Tarragona, y en la que Carod ejerce de rector.

He ahí las razones de que el de Perpiñán sueñe con promulgar un decreto ordenando que las corridas catalanas concluyan con la ejecución sumarísima del torero y la salida a hombros del astado por la puerta grande. Y únicamente por no contrariar a su socio Bono –el hijo de Pepe, el de la tienda– ha cedido, de momento, en lo de darle matarile al Mario Cabré de turno que ose acercarse por el Principado. Contaba Azaña en sus memorias que cierto Samblancat, uno de los líderes de la Esquerra, era el diputado más cafre del Parlamento, y que eso le debía venir de que regentaba una tienda de condones en el barrio chino de Barcelona. Bueno, pues el hermano de Apeles, que si hemos de creer a los periodistas de TV3 administra la Biblioteca de Alejandría en su casa particular, está decidido a heredar el título de aquel difunto patriota de Graus.

Puesto a hacer gansadas para que nadie le arrebate el trofeo, de entrada, Carod va a boicotear la candidatura olímpica de Madrid por la broma de los patines. El boicot comercial a Italia lo ordenará cuando le traduzcan lo que ha dicho de ese asunto Sabatino Aruco, que es el que manda allí en la cosa del hockey: "Esto se parece a aquella película de Totó en la que pretendía vender la Fontana de Trevi". Pero el gran boicot, el bloqueo total, es el que prepara contra los toros; es decir, contra la Historia de Cataluña.

El 25 de julio de 1835, cuando aún faltaba casi un siglo para que los nacionalistas moderados sintieran la necesidad de crear el neologismo "charnego", se celebró la corrida más esperada de la temporada en Barcelona. Resultó un fraude a la afición: los toros, muy flojitos, se caían al primer pase. La reacción de los entendidos sería implacable. Cientos de catalanes, indignados por la falta de trapío del ganado, se dirigieron al centro de la ciudad y quemaron la iglesia de La Merced, el convento de San José, el de los carmelitas descalzos, el de los dominicos y el de los agustinos. El día acabó con dieciséis curas asesinados. Ni la FAI en sus días de gloria superó aquello.

Treinta mil libros dicen los de TV3 que almacena Carod. Y sin embargo, ni un triste manualillo de la historia de su pueblo.

LA EMBAJADA
Por XAVIER PERICAY ABC 27 Noviembre 2004

Cataluña es un país muy pequeño y no parece que empresas como las de Guadalajara vayan a ensancharlo lo más mínimo. En cuanto se tuvo conocimiento del nombre de los escogidos para viajar a la Feria Internacional del Libro -los escritores escogidos, que los pintores, músicos y actores no constituyen más que el relleno de la feria-, se oyeron los primeros avisos.

Los elegidos eran 37 y, aun siendo Barcelona la capital de la edición en español, entre los 37 había sólo cuatro que escribieran en esta lengua. Pero es que incluso los 33 restantes, aquellos cuya obra estaba escrita en catalán, fueron puestos enseguida en la picota. No porque se dudara de su valía, faltaría más; la valía se daba -se da siempre- por supuesta. El problema es que había otros 33 con parecidos méritos. O 66. O 99. En el fondo, había tantos como escritores tiene censados la literatura catalana. Total, que la única forma de salir del aprieto habría sido mandarlos a todos a México. Yo creo que si no lo hicieron no fue por culpa del presupuesto; al fin y al cabo, basta echar una ojeada al programa de actos y a las interminables actividades paralelas para convencerse de que dinero no ha faltado.

Yo creo que se asustaron al ver que una embajada tan numerosa habría sido infinitamente superior a la del exilio republicano. Y al pensar en lo que dio de sí la literatura de aquel exilio. Aunque, bien mirado, quién sabe si lo que les llevó a fijar el número en 33 no fue sino el temor de que, una vez allí, casi nadie volviera.

Veinte televisiones nacionales
JORGE DEL CORRAL La Voz 27 Noviembre 2004

EN UN FORO de debate organizado esta semana por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y la de Directivos de la Comunicación (DIRCOM), con la participación, entre otros, de los directores generales de las televisiones públicas estatal, gallega, vasca, catalana, andaluza y madrileña, bajo el título A dónde van las televisiones públicas españolas , el máximo responsable de la CCRTV y ex ministro de Industria en uno de los Gobiernos de Felipe González, Joan Majó, contestó a la pregunta de manera clara: la televisión pública catalana que yo dirijo es una televisión nacional de una nación sin Estado y por ello su presupuesto no es un gasto sino un coste, como la educación, y debe ser equivalente al que destina Dinamarca, país con similar número de habitantes que Cataluña. E ilustró su afirmación añadiendo que este criterio no se entiende bien en la Unión Europea porque cuando se convocan reuniones comunitarias para hablar de las televisiones nacionales y de las televisiones regionales, a ellos se les incluye en este segundo grupo, en el que nada tienen que ver con la televisión de Aquitania, que sí es regional. Sus argumentos fueron compartidos por los demás ponentes, sin que constase, al menos en el acto, parecer contrario o modelo distinto.

Cuando en la década de los años ochenta se crearon las televisiones públicas autonómicas, siguiendo el modelo del ente público RTVE, y no, como en Francia, transfiriendo la segunda cadena a cada autonomía, se puso la primera piedra de este desorden audiovisual público español en el que, como ocurre con la educación, cada una compite con las demás y todas por separado se consideran televisiones nacionales con derecho a gestionar presupuestos públicos equivalentes a los que manejan las televisiones públicas de los Estados miembros de la Unión Europea con igual población.

Dejando a un lado, porque no es el objeto de este comentario, las consecuencias que para la configuración de España acarrea el proceder de muchas de estas televisiones, en términos económicos podemos estar hablando de unos 6.000 millones de euros anuales como presupuesto total de funcionamiento de los 20 entes públicos de radio y televisión que llegaremos a tener, incluidos los de Ceuta, Melilla y RTVE. ¿Tenemos ese dinero? Bien es verdad que se puede reducir si para esta última, humillada y perseguida como está, algún gobierno, con el aplauso de varios autonómicos y de no pocos grupos parlamentarios, decreta su defunción con el argumento de que las 19 restantes suplen con creces su actual cometido. El próximo paso será pedir que cada autonomía gestione su espectro radioeléctrico, algo que todavía está en manos del Estado. Será otro tramo de la carrera.

De «arquitecto» del tripartito a azote de la «España plural» de Maragall
Hace menos de un año, el líder de ERC entregaba el gobierno de la Generalitat a Pasqual Maragall. Hoy, Carod se ha convertido en una pesada carga para el propio tripartito y para el Gobierno del PSOE. Su objetivo no es otro que reforzar su propio perfil para evitar que un PSC hegemónico le engulla
MARÍA ANTONIA PRIETO ABC 27 Noviembre 2004

BARCELONA. Desde que se constituyó el gobierno tripartito, hace casi un año, el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, se ha convertido en materia constante de preocupación para la Generalitat, para el Gobierno de Zapatero y para su propio partido. Todo comenzó el pasado 26 de enero, cuando ABC desveló los entresijos de un encuentro del líder independentista -recién investido consejero jefe del gobierno presidido por Maragall- con la dirección de ETA en Perpiñán. La reunión entre Carod y la cúpula etarra se celebró el primer fin de semana de enero. Durante aquellos días, Maragall se encontraba de viaje oficial en Turquía, de forma que Carod era el presidente en funciones de la Generalitat.

Aunque indignado por la deslealtad de su número dos -la relación entre ambos se basa desde entonces en la desconfianza mutua-, y pese a las presiones que recibió por parte del entonces candidato del PSOE a las elecciones generales, José Luis Rodríguez-Zapatero, Maragall, haciendo gala de su proverbial cabezonería, le mantuvo en el cargo durante algunas semanas. Cuando, el 18 de febrero, la banda terrorista anunció una tregua únicamente en territorio catalán, Carod se vio obligado a presentar su renuncia como consejero jefe, acosado por Maragall, por Zapatero y por su partido.

Gobierno tocado de muerte
El líder de ERC abandona la Generalitat dejando tras de sí un gobierno tocado de muerte, tan concentrado en su desdicha que es incapaz de tomar una sola decisión. Pero, además, su iniciativa también había provocado una grave crisis entre el PSC y el PSOE y, por si fuera poco, en plena precampaña de las generales, había regalado todo un arsenal de argumentos al PP. Si el tripartito sobrevivió a aquella experiencia no fue por la cohesión interna entre PSC, ERC e ICV, sino por una circunstancia inesperada que supuso un cambio radical de escenario: la victoria del PSOE en las generales.

A partir de aquel momento, y hasta la fecha, las salidas de tono de Carod han resultado más llevaderas. El 26 de marzo, en un nuevo desafío a sus socios socialistas, el líder republicano cenaba en Vitoria con Arnaldo Otegi y unas semanas después -mientras los fontaneros del PSC y de ERC trataban de reconducir las relaciones para evitar que fuera CiU quien sacara provecho de la situación- criticaba duramente en público a los socialistas catalanes por «utilizar» el gobierno catalán para defender su modelo de Estado, basado en la España plural. Carod recurrió a un tono amenazante para advertir a Maragall que no identificara el modelo de Estado del PSOE con el gobierno catalán. «Que nadie olvide -apostillaba ya entonces- que con 23 diputados (en el Parlamento catalán) somos la tercera fuerza y podemos hacer muchas cosas».

En las elecciones europeas del mes de junio se pone de manifiesto que el PSC es el gran beneficiario de la apuesta por el tripartito. Carod acaba de comprender que, sin el trampolín que le proporcionaba su cargo en el gobierno catalán, sólo le queda una opción para no acabar engullido por los socialistas o desterrado a un segundo plano por sus propios compañeros de partido, liderados por Joan Puigcercós: reforzar su propio perfil político, marcar su territorio y diseñar su agenda, al margen de los intereses del tripartito. Por ello, cuando el presidente de la Generalitat anuncia que acudirá al desfile militar y a los actos de conmemoración del Día de la Hispanidad en Madrid, Carod advierte que Maragall no representa al conjunto del gobierno catalán, sino a una parte, y sus colaboradores insisten en que, con sus gestos y con sus aproximaciones «a la España plural», el dirigente socialista pone en peligro el tripartito.

A principios de noviembre, estalla la polémica por la traducción de la Constitución Europea al catalán y al valenciano. En parte por propia convicción y en parte presionado por ERC, Maragall amenaza al Gobierno del PSOE con llevar el conflicto a los tribunales. Cuando, a las pocas horas, el presidente del gobierno catalán da marcha atrás, desde ERC se le tilda de «cobarde» y ese mismo día Carod escenifica su buena sintonía con el líder de CiU, Artur Mas, en un encuentro celebrado para romper el hielo.

Amenazas a Zapatero
El 10 de noviembre, Zapatero recibe en secreto a Carod. Unas horas antes, el líder republicano había amenazado con votar en contra de los Presupuestos Generales para 2005. Carod sale de la Moncloa con la promesa, por parte del presidente Zapatero, de que el Ejecutivo reconocerá en público la unidad de la lengua catalana. ERC, por su parte, compromete su apoyo a las primeras cuentas del PSOE. Sin tiempo para celebraciones, el Gobierno debe gestionar ahora un nuevo envite. Y, de nuevo, Pasqual Maragall de viaje oficial, esta vez por tierras de México.


ETA
"Perseguidos", el drama que viven los amenazados por ETA
La Fundación Giménez Abad y el centro Pignatelli presentan el documental en Zaragoza.
Más de 400 personas acudieron al pase único del documental dirigido por Eterio Ortega y producido por Elías Querejeta
JESÚS MORALES. Zaragoza Heraldo de Aragón 27 Noviembre 2004

"Hemos cambiado de casa, de costumbres, hasta me ha cambiado el carácter. He vivido momentos muy difíciles, pero estoy aprendiendo a llevar esta situación de una manera más relajada". Son los perseguidos.

Viven rodeados de escoltas, cuando salen a la calle no pueden dejar de pensar que en una esquina alguien puede acabar con su vida y sus relaciones familiares se ven tristemente condicionadas. Concejales, jueces, fiscales, periodistas, empresarios... La lista es larga, las profesiones diversas, pero todos tienen algo en común: ETA les persigue.

La Fundación Giménez Abad y el Centro Pignatelli acogió ayer en Zaragoza la proyección de la película "Perseguidos", dirigida por Eterio Ortega y producida por Elías Querejeta. El documento tiene un objetivo: transmitir a la sociedad que defender ciertos principios tiene duras consecuencias en el País Vasco.

El filme narra el día a día de dos personas perseguidas. Muestra cómo condiciona las relaciones con sus hijos, cómo ya no pueden salir libremente a dar una vuelta y cómo algunos que eran amigos ya no les saludan cuando se cruzan en la calle. La palabra "ETA" no aparece en ningún momento en los 87 minutos de filmación, no hace falta. Tampoco se dice en la película qué cargo ocupan los "protagonistas", ya que representan a muchas personas totalmente diferentes.

También tienen un papel importante sus escoltas. Dos para cada uno, que reconocen que el miedo de sus familias también pesa, pero que cada día tienen más claro la importancia del trabajo que están realizando.

El director de la película reconoció que muchos en el País Vasco no irán a verla, para evitar enfrentarse a la realidad de su sociedad. En este sentido, advirtió de la "indiferencia moral" en la que muchos viven.

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