AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 28 Noviembre 2004
Alianza envenenada
Editorial La Razón 28 Noviembre 2004

Y la nave va
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 28 Noviembre 2004

La «semana trágica» de PZ
César Lumbreras La Razón 28 Noviembre 2004

El peligro de hacer caso a ETA-Batasuna
CARMELO BARRIO El Correo  28 Noviembre 2004

AZNAR, BAJO LA TORMENTA
Ignacio CAMACHO ABC 28 Noviembre 2004

Patinazo
Editorial El Correo  28 Noviembre 2004

¿Por qué Esquerra Republicana de Cataluña no propugna la supresión de la pesca recreativa
Luis María ANSON  La Razón 28 Noviembre 2004

Carod también llama a los «enfants de la patrie»
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 28 Noviembre 2004

Abdicación de responsabilidades
José María Carrascal La Razón 28 Noviembre 2004

El fascista
Alfonso Ussía La Razón 28 Noviembre 2004

DEL TÓTEM AL TABÚ
Sergi DORIA ABC 28 Noviembre 2004

BOLEROS
Jon JUARISTI ABC 28 Noviembre 2004

Muertos de miedo
Pilar Cernuda La Razón 28 Noviembre 2004

Carod
Cecilia García La Razón 28 Noviembre 2004

SÍMBOLOS DE CONVIVENCIA
Editorial ABC  28 Noviembre 2004

La Policía iraquí
El Correo 28 Noviembre 2004

Sentir vergüenza
Cartas al Director ABC 28 Noviembre 2004

Esperanza Aguirre: «Es una perversión que un partido independentista dicte la política española»
Inmaculada González de Molina La Razón 28 Noviembre 2004

Una oleada de sabotajes reaviva la kale borroka en varias localidades de Euskadi
BILBAO El Correo 28 Noviembre 2004

El hombre que activó el 11-M se reunió en 2001 con Atta en Tarragona para ultimar el 11-S
D. MARTÍNEZ / P. MUÑOZ/ ABC 28 Noviembre 2004

La marcha del valenciano se torna en protesta contra la «agresión» de Cataluña
A. C./ ABC 28 Noviembre 2004
 

Alianza envenenada
Editorial La Razón 28 Noviembre 2004

La imagen de Josep Lluís Carod Rovira con la llave en una mano para demostrar que era el dueño de la gobernabilidad del país pasó a la historia cargada de un alarmante simbolismo sobre el porvenir que aguardaba a los gobiernos en España y Cataluña. José Luis Rodríguez Zapatero y Pascual Maragall depositaron la estabilidad política de sus ejecutivos en una alianza de riesgo extraordinario con la responsabilidad implícita que sobrellevaba la apuesta. El paso del tiempo ha demostrado la certidumbre de los peligros de un pacto con un dirigente como Carod-Rovira, con agudos problemas de tolerancia y prepotencia, derivados de un poso democrático descriptible.

El hombre de la llave, como un amo de masía, ha abusado hasta la fecha del atolondramiento y pusilanimidad de dos administraciones que han mirado para otro lado ante sus desmanes y órdagos continuados. Desde el Gobierno central, se ha aceptado de una u otra forma abrir melones peligrosísimos e innecesarios como los del concepto de nación española, la reforma estatutaria y constitucional, las lenguas cooficiales o la financiación. Incluso, en un ejercicio paranormal de debilidad, los socialistas llegaron a transigir con el pacto de Carod Rovira y ETA en Perpignan. Una relación, pues, absolutamente tormentosa, que lleva a la convivencia y la normalidad políticas en este país a un callejón con salidas demasiado complicadas, si el Gobierno no reacciona y antepone los intereses de todos a los propios. La tormenta en torno a la absurda polémica del hockey y la declaración de guerra de Carod-Rovira a Madrid 2012, con una incidencia popular, eso sí, limitada a la militancia independentista, ha sido el penúltimo episodio de esta alianza envenenada, que ayer sufrió nuevas sacudidas con más soflamas desde los ámbitos de ERC y la traca final del PNV, que reclamó un boicot de los deportistas vascos y catalanes a las selecciones españolas.

La reacción de Pascual Maragall, con su declaración formal de que Cataluña respaldará la candidatura madrileña a los Juegos Olímpicos, pero sin una mínima reprobación a su coaligado, o la tibieza extrema del ministro López Aguilar en su réplica al líder de ERC, parecen demostrar que no hay voluntad de ruptura y sí de encastillarse en la inhibición crónica ante las barrabasadas de su aliado y en la cesión ante todos sus planteamientos. Mariano Rajoy lo recordó ayer con bastante razón: «Maragall y Zapatero son responsables por tener a Carod como socio de Gobierno, teniendo alternativas». El Ejecutivo debiera asumir esa situación, cambiar de pareja y desactivar así una bomba de relojería que puede estallarle en las manos. Está obligado a quitarle la llave antes de que la casa amenace ruina y los españoles paguen las consecuencias del desahucio.

La España de ZP
Y la nave va
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 28 Noviembre 2004

El proceloso mar que está surcando el capitán accidental, y con él la democracia española, no aparece en las cartas. Ya no basta con evitar los arrecifes. La nave que se agita como cascarón de nuez presenta brechas en el casco y una parte de la tripulación se dispone a incendiar el velamen con la antorcha de esencias medievales y urgentes. El capitán sonríe, como siempre. Cree que el temporal, si no la mar inmensa, apagará las llamas. Ha perdido el sentido del peligro, si alguna vez lo tuvo. A todo esto, un rumor telúrico del siete en la escala Gal amenaza con romper en maremoto. Y la nave va.

Tras acusar a su propio país de golpismo, el supuesto responsable de defender a España en el exterior no dimite, sigue ahí, como el dinosaurio de Monterroso, cuando el país despierta de los cincuenta y nueve segundos de siesta para comerse unas cerezas envenenadas. La Trini, guerrillera, se pone la chupa, se sube a la grupa del ministrete y profiere amenazas contra el manso partido de los setecientos mil: llegaremos hasta el final. El final ha de quedar muy lejos y debe ser tremendo. Estará, por definición, más allá del principio, o sea, del asedio a las sedes, del golpe mediático. ¡Vaya final!

Por su parte, el diario de las elites mundiales le propina a Rodríguez el editorial que se estaba buscando. Estigmatizado queda para los próximos años oscuros. Se lo ha ganado a pulso el campeón de la alianza de civilizaciones, el maestro del escapismo bélico y del quedarse sentado al paso del aliado protector. Glosa el WSJ las deserciones, las amistades peligrosas, las notas de agradecimiento al terrorismo. Siempre cabe filtrar las conversaciones privadas del monarca con el hombre más poderoso del planeta. Al menos esta vez no le han pinchado el teléfono; los socialistas mejoran con el tiempo.

El castrismo, entre tanto, encumbra a Moratinos. Es decir, acaba de hundirlo en el lodo al invocar su nombre para romper el consenso europeo sobre Cuba. Y todos estos logros, en tres o cuatro días. La guinda del pastel la quiere colocar el PSOE infringiendo el Reglamento del Congreso. Se trata de modificar una ley crucial en cualquier estado de derecho, de aprobar una nueva ley dirigida a traicionar un pacto para la justicia que nunca debió alcanzarse, una ley rechazada ya por el legislativo. Aprobarla como sea y cuanto antes, a tiempo de moldear los próximos nombramientos de magistrados. Resumiendo: el poder ejecutivo se dispone a violar al poder legislativo para someter al poder judicial. Es el equilibrio de poderes. Y la nave va.

La «semana trágica» de PZ
César Lumbreras La Razón 28 Noviembre 2004

Está el Presidente Zapatero (PZ) levitando, las últimas veces en San José de Costa Rica, con motivo de la Cumbre Iberoamericana, y el viernes en Madrid, cuando se reunió con líderes socialistas europeos, y metido de lleno en la alianza de civilizaciones, que tiene el frente interno completamente desatendido. A tenor de lo sucedido durante los últimos días podría calificarse este periodo como «La Primera Semana Trágica de PZ». Primero, el martes, se manifestaron en Madrid varias legiones de agricultores y ganaderos convocados por ASAJA, a los que la alianza de civilizaciones suena a sánscrito, para protestar por la política agraria del Gobierno representado por Elena Espinosa y Fernando Moraleda. Casi, al mismo tiempo, va el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y, en un alarde de la diplomacia que le caracteriza, acusa a José María Aznar de haber apoyado el golpe de hace dos años contra el caudillo venelozano y líder de la revolución bolivariana, Hugo Chávez, que, casualmente, estaba de visita en España. Entonces llegan los del PP y le dicen a PZ que, o rectifican, o aquí arde Troya, y romperán todo lo que pueda romperse. Para comenzar, el mismo viernes «pasaron» de ir a un acto institucional convocado por Moratinos, con el fin de presentar la página web de la Constitución Europea y promover la participación en el próximo «referéndum». Cada día que pasa tengo más claro que esta consulta se convertirá en un plebiscito sobre los diez primeros meses del Gobierno socialista.

Suma y sigue. El jueves, y debido entre otras razones a la ausencia de 18 diputados socialistas, el Ejecutivo perdió en el Congreso de los Diputados una votación clave para sus intereses sobre la reforma urgente del sistema de elecciones de jueces del Tribunal Supremo y de los tribunales superiores. ¡Menudo revolcón! Ahora el comando Rubalcaba está empeñado en que se repita la votación el próximo jueves. Veremos cómo sale de esta Manuel Marín, el presidente del Congreso. Y no nos habíamos repuesto de la sorpresa, cuando llegan Carod-Rovira y su correligionario Bargalló, cuyo partido es aliado del PSC en el Gobierno catalán y apoya en Madrid al Ejecutivo de PZ a cambio de sustanciosas prebendas, y la montan pidiendo el boicot catalán a la candidatura olímpica de Madrid 2012 y acusando al Gobierno central de actividades propias de una dictadura. Todo ello, tras conocerse la decisión de la Federación Internacional de Patinaje de negar el reconocimiento de la selección catalana de este deporte. Digo yo que, o ERC, o el PSOE, o el PSC tendrán algo que decir: no pueden tirarse los trastos a la cabeza de esta manera y continuar su relación como si no hubiese pasado nada. Y, mientras pasaba todo esto, PZ levitaba y levitaba, mantenía lo de la alianza de civilizaciones, sin darse cuenta de que quizás haya comenzado a declinar su suerte.

El peligro de hacer caso a ETA-Batasuna
CARMELO BARRIO/SECRETARIO GENERAL DEL PP DEL PAÍS VASCO El Correo  28 Noviembre 2004

La banda terrorista ETA y su entorno político tienen la habilidad de hacer trampa siempre y aprovecharse de las situaciones más difíciles y desfavorables para ellos. Es verdad que con la ayuda de algún 'defensa' del equipo contrario, que les hace el pasillo en el área. Pero ETA-Batasuna tiene la habilidad de parar el partido y suspender el juego siempre que pierde por muchos goles de diferencia.

Ésta es la sensación, al menos, que tenemos muchos al comprobar que Batasuna es capaz en su peor momento político y con el mínimo esfuerzo de hacer nula la resolución de los tribunales sobre su ilegalización y consigue, sin ninguna traba y, aún más, con la mayor colaboración, celebrar en un recinto municipal un acto político más que anunciado en el que, lejos de condenar la violencia, rinde homenaje a los etarras muertos y hace públicamente apología del terrorismo dando goras a ETA.

Y éste es el convencimiento que tenemos muchos cuando vemos que Batasuna logra llevar el debate político a su terreno y logra que sean los demócratas quienes renuncien a sus principios.

Cuando dirigentes del Partido Socialista de Euskadi como Elorza y Eguiguren, en un emplazamiento insólito a la dirección de su propio partido en el Gobierno, coinciden con los terroristas en reclamar 'gestos audaces' a Zapatero como el reagrupamiento de los presos de ETA en las cárceles o la legalización de Batasuna y piden una revisión de las políticas que tan eficaces han sido en la lucha contra el terrorismo.

También sentimos que nos hacen trampa cuando escuchamos que los partidos nacionalistas y el Gobierno vasco conceden valor y atisban alguna rectificación democrática en el discurso del portavoz de Batasuna en Anoeta, en tanto que la banda terrorista acompaña las palabras de paz de Otegi con un atentado previo contra un cuartel militar en Belagua y con la confirmación posterior del mantenimiento de su actividad terrorista y de sus asesinatos.

El peligro de hacer caso a ETA-Batasuna es que la democracia sale perdiendo, que los principios básicos de entendimiento se deterioran y las reglas de juego se rompen. El terrorismo de ETA lo ensucia y lo corrompe todo. Por esta razón no debemos los demócratas entrar en su juego o caer en su trampa. La cuestión es que tendrán que ser los violentos quienes depongan su actitud y se ajusten a las reglas de juego democrático. Son los violentos los que deben moverse en una única dirección de respeto a la democracia y al Estado de Derecho.

Nosotros, desde el Partido Popular, apostamos por profundizar y avanzar en las políticas que han ensanchado más que nunca los espacios de libertad en Euskadi y conseguido debilitar a la banda terrorista y minar sus apoyos. Nosotros le pedimos al Gobierno de Zapatero gestos valientes y respeto absoluto a la democracia para conseguir definitivamente la derrota del terrorismo y la libertad.

Frente al cambio de estrategia contra ETA y una política terrorista «adaptada a los nuevos tiempos» que reclaman destacados socialistas vascos, el Gobierno de Zapatero contará con el apoyo del Partido Popular para fortalecer el Pacto contra el Terrorismo y por las Libertades y apoyar cuantas iniciativas legislativas y actuaciones judiciales sean precisas para terminar para siempre con el acoso terrorista.

Las argucias y los movimientos falsos de los terroristas y de sus apoyos políticos no pueden confundirnos a los demócratas. La respuesta de los partidos a la última trampa planteada por ETA-Batasuna debe ser la unidad de los demócratas y la firmeza del Estado de Derecho porque la libertad y la democracia no admiten rebajas.

AZNAR, BAJO LA TORMENTA
Por Ignacio CAMACHO ABC 28 Noviembre 2004

EN su despacho de la séptima planta de la sede del PP en la calle de Génova, rodeado de los miembros de su sanedrín de confianza -Acebes, Elorriaga, Astarloa, Ana Pastor-, Mariano Rajoy se pondrá mañana a las nueve ante el televisor con la respiración contenida para presenciar la comparecencia de José María Aznar ante la comisión parlamentaria de investigación del 11-M. Una declaración tan imprescindible como esperada, que llega en un momento incómodo para los intereses del principal partido de oposición -en realidad, el único partido de oposición-, cuyas perspectivas se han vuelto más optimistas tras una semana en que la terca torpeza del ministro Moratinos y la fiera e insolidaria rabieta de Carod-Rovira han situado al Gobierno socialista en los límites más bajos de su crédito político.

Más que del contenido de la declaración en sí misma, depende del tono con que Aznar se emplee ante la comisión la posibilidad de que el PP continúe en su adecuada línea de progreso en la siempre difícil tarea de desgastar a un Gobierno recién investido y con un presidente inmune a los errores de su equipo. Nada convendría y complacería más a los socialistas que un ex presidente crispado y alrededor del cual pudiesen montar una operación de imagen que devolviese a la opinión pública al estado de tensión que se generó con los atentados de marzo, tapando con el ruido de la polémica la evidencia de que el liderazgo de Zapatero hace aguas en medio de la doble tormenta de unas erráticas relaciones internacionales y el conflicto territorial desenterrado con acritud por ese Carod-Rovira que parece haber sustituido a Arzallus como la auténtica bestia negra de la política española.

Es probable que el más consciente de ese riesgo sea el propio José María Aznar, cuyo talento político no se ha diluido en absoluto tras la amarga experiencia del final de su mandato. El ex presidente se encuentra en la difícil tesitura de abrir de nuevo la caja de los truenos, evitando con su conocida dureza dialéctica el previsible linchamiento al que tratarán de someterlo los socialistas y sus aliados, o pasar de puntillas sobre unos aspectos poco o nada aclarados de la tragedia de marzo que la sociedad española anhela conocer. Descartada de antemano esta posibilidad, será el tono de su intervención el que permita o no al PP salir de la endiablada trampa que representa la comisión del 11-M, convertida en una plataforma de acoso en la que incluso su mejor opción, que es la de rescatar los puntos oscuros del atentado, puede acabar rebotando contra sus intereses al devolver a los ciudadanos ante los demonios de la convulsa sacudida social que desembocó en la victoria de Zapatero.

La estrategia de Aznar pasará, con toda probabilidad, por situar el debate en el punto que más perjudica al PSOE: la algarada mediática y social que se produjo entre los días 12 y 13 de marzo, y la extraña secuencia de hechos que desmontó poco a poco la tesis inicial de la autoría de ETA. Son muchos los españoles que sospechan, con razonable grado de crédito, que esa secuencia de acontecimientos estuvo trufada de irregularidades, trampas y manipulaciones, y que el Gobierno del PP fue conducido hasta un abismo mortal a través de un túnel de informaciones sesgadas y administradas a conveniencia de parte, en el que daba la impresión de que el adversario manejaba a su antojo datos desconocidos para los servicios de Interior y de Presidencia.

Sin que quepa exculpar del todo al propio Aznar, cuya renuencia a convocar el Pacto Antiterrorista y su empeño en liderar en solitario la respuesta cívica al atentado provocaron el alejamiento de muchos ciudadanos y la extensión de un clima de suspicacia que llevó a no pocos electores a sentirse engañados, la influencia del post-atentado en el resultado electoral fue uno de los aspectos más oscuros de aquellas horas dramáticas. La comisión del 11-M, dirigida por una mayoría compuesta por el PSOE y sus socios, ha pasado por alto la aclaración de esas turbias circunstancias, dejando a Aznar la posibilidad de lanzar una contraofensiva que sitúe la cuestión en el tejado socialista. La rocosa experiencia parlamentaria del ex líder del PP augura en este sentido una sesión apasionante y de altísima tensión política.

Pero la principal propiedad, positiva y negativa al tiempo, de la comparecencia de mañana radica en el hecho de que de nuevo el PP está en manos del hombre que lo llevó al poder para dar luego un paso atrás que no acaba de consumarse del todo. Poco puede hacer la actual dirección para desmarcarse de la larga y poderosa sombra aznariana mientras el ex presidente acapare -en este caso, de manera forzosa- el protagonismo de la escena pública. Crecido como está por la victoria de George Bush, que interpreta como un respaldo retroactivo a su política internacional, Aznar comparece en el Congreso dispuesto a vender cara la piel que quieren arrancarle sus adversarios, convertidos a veces en verdaderos enemigos. La paradoja consiste en que, si bien probablemente consiga imponerse en este duelo, los socialistas sacarán de todos modos el rédito de alejar el debate real de sus clamorosos errores de Gobierno.

Ya es de por sí absolutamente excepcional en el marco democrático que un ex primer ministro comparezca ante el Parlamento después de cesar en sus responsabilidades políticas para declarar sobre asuntos ocurridos durante un mandato concluido y depurado en las urnas. Si a esa anómala circunstancia se añade toda la tensión acumulada en la sociedad española alrededor de los atentados de marzo; si se suman los sobrados motivos de duda que pesan sobre la versión oficial y la aparición de indicios y testimonios contradictorios con dicha interpretación; si se agrega el desgaste acumulado en sólo siete meses por un Gobierno zarandeado por sus torpezas y presionado hasta el límite por unos socios intratables, el resultado es un ambiente endemoniado y eléctrico que puede incendiarse con el menor chispazo. Para Mariano Rajoy, el hombre que tiene ante sí el reto de superar los traumas del 11-M y devolver a su partido a un poder inesperado y quizá injustamente perdido, lo peor es que el control de este problema parece quedar fuera de su sensato alcance.      director@abc.es

Patinazo
Editorial El Correo  28 Noviembre 2004

La instrumentalización política en origen de las aspiraciones de una selección catalana de hockey reconocida internacionalmente ha ido jalonada de un rosario de despropósitos hasta desembocar en el fracaso de ese intento, acompañado de la incalificable iniciativa del líder de ERC, Carod Rovira, llamando a un boicot de Cataluña a la candidatura olímpica de Madrid 2012.

La actividad deportiva se desenvuelve en el ancho territorio de una manifestación social y encajonarla en batallas políticas partidistas o de corto alcance es un desenfoque de la realidad que en nada la favorece. Prueba de ello es que la polémica suscitada en torno a la homologación de un equipo que represente a Cataluña en competiciones oficiales con otros países se ha ido enredando cuanto más se ha identificado con una reivindicación nacionalista y más se ha alejado del sentido común. Finalmente la ha zanjado la Federación Internacional de Patinaje (FIRS) atendiendo a la razón y no a la pasión, rechazando el reconocimiento de una selección catalana distinta de la española.

Las organizaciones deportivas supranacionales no deben ser ajenas a consideraciones políticas cuando se refieren a cuestiones fundamentales como el respeto a los derechos humanos. Por eso en ocasiones el Comité Olímpico Internacional u otras instancias han decidido sobre lugares de celebración o participantes en atención a aquellos criterios. Pero una cosa es mostrar sensibilidad hacia esos principios universalmente aceptados y otra pretender que la FIRS dilucide sobre si Cataluña es una nación o un Estado. No ha sido necesaria ninguna maniobra del Gobierno español para que los dirigentes del patinaje a nivel mundial resuelvan a la luz de sus estatutos y de lo que determina la Carta Olímpica: sólo participan en pruebas oficiales los representantes de Estados reconocidos como tales.

Si a pesar de todo algunos nacionalistas o la misma Generalitat optan por persistir, estarán en su derecho, pero dejando de confundir los términos y los escenarios. Sus patinadores pueden negarse a participar con el equipo español y sus dirigentes deportivos proseguir reclamando en instancias federativas internacionales, pero no se corresponden con el 'seny' gestos como la negativa a que en el último partido Barça-Madrid los jugadores portaran un lema de apoyo a Madrid 2012. Mucho menos llamamientos filibusteros contra esa candidatura olímpica, mezcla de paletismo y demagogia incendiaria, que no se merecen el pueblo catalán ni el resto del Estado español que tan decididamente apoyó a Barcelona 92.

¿Por qué Esquerra Republicana de Cataluña no propugna la supresión de la pesca recreativa?
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 28 Noviembre 2004

Mi buen amigo Daniel J. Santos ha regresado exultante de Suiza. Tiene cuarenta años, bigote aznarizado, cejas de acento circunflejo a lo Zapatero, entradas que anticipan la calvicie total y una curva de la felicidad que le atormenta. Es alto, fuerte, suele disfrazarse de joven y habla con palabras deshuesadas y vivos ademanes de sus manos desdeñosas. Se fue a un río suizo que se estanca a pescar el lucio y consiguió la picada y captura de un pez de 129 centímetros, su récord personal. Utilizó caña Carpmaster Excel, con la que se especializó en ciprínidos en los territorios carperos. Pero asegura que le funcionó muy bien en su última aventura.

-De madrugada -me dijo- saltó la alarma. Salí como una exhalación de mi saco de dormir. El carrete chirriaba en la caña y el trípode apenas resistía los botes. Tomé el mando y ajusté el freno. El pez huía desgarrado por la potera, el anzuelo triple, como sabes, bien sujeto por una empatadura, anudada a base de kevlar. Me di cuenta enseguida de que la lucha iba a ser larga y dura.

Daniel Santos había cebado el agua con boilies. La mosca empleada en su caña era de cabeza metálica dorada, la seda de color oliva, la pata, riñonada de pardo aconchado y la brinca, de tinsel fino también dorado. Prescindió de la cucharilla giratoria. Usó como cebo tencas vivas. Se había pertrechado de esmerillones, mosquetones y quitavueltas para evitarse complicaciones.

-La lucha fue heroica -siguió contándome Daniel, entusiasmado consigo mismo-. Durante no menos de media hora el tira y afloja continuó. En un remolino de las aguas pude ver la cabeza del pez. Era un lucio, sin duda de gran tamaño y grueso perímetro. La emoción me los puso de corbata.

Prendido bárbaramente del anzuelo de acero, el pez sufría hasta la angustia, herido por tres lugares simultáneamente. El lucio no es un animal bravo que vuelve al castigo y se crece con él. Por el contrario, se trata sólo de un pez aterrorizado, claro está, por el punzante de acero del que no puede desprenderse. El dolor que el anzuelo triple produce en zona tan sensible como el paladar resulta indescriptible. Basta imaginarse a un toro vivo colgado de la boca por un enganche de hierro en una grúa de la construcción. El lucio, en fin, huía despavorido hasta que la sabia mano de Daniel, tras darle caña, tiraba con decisión y reducía la fuga, con atroces desgarros. Y así una y otra vez mientras los minutos transcurrían entre dolores terribles para el pez y euforia deportiva para el pescador.
-Por fin -se extasía Daniel- levanté al lucio. Era enorme. Apenas podía sujetarlo en el aire mientras coleaba. Pero yo había levantado la malla de la sacadora, para que el lucio no pudiera escapar.

La terrible agonía del pez entre coletazos y espasmos en el aire se acentuó con la asfixia. Los coletazos se fueron haciendo más débiles, los espasmos menos frecuentes. Los ojos saltones y atónitos se le vidriaban poco a poco. El desgarro en la boca era cada vez más estremecedor.

-Alargué el brazo -concluyó Daniel- Se había consumado mi gran victoria. Deposité al animal todavía agonizante sobre la moqueta de desenganche y me apresuré a desanzuelarlo, lo que resultó complicado porque la lucha había clavado fuertemente el metal en los labios y el paladar. Gracias al desembuchador pude al fin realizar la operación.
-Bueno -añadió eufórico-. Y aquí me tienes en esta fotografía con el lucio, que es mi máximo trofeo después de tantos años de pesca. Estoy que no me lo puedo creer.

Son muchos millones los pescadores que en los países más cultos de Europa, Suiza, Suecia, Noruega, Dinamarca, Francia, Italia, Holanda, Alemania, Inglaterra... dedican sus fines de semana a la pasión, un poco cruel, la verdad, de la pesca recreativa. Se comprende la captura masiva de peces para la alimentación general. Y serán muchos los que acepten, aunque con reparos, la belleza de la pesca deportiva o la recreativa. Pero, tras la conversación con Daniel y el relato de su hazaña, cada vez que un suizo, un sueco, un noruego, un danés critiquen las corridas de toros, espectáculo de arte y valor, de profundas raíces religiosas y populares y en muchos aspectos expresión cultural trascendente, contestaré:

-Mire usted, mi querido amigo, cuando prohíban en su país la pesca recreativa empezaremos a hablar de las corridas de toros que ustedes quieren que el Parlamento europeo condene.

Contemplé, en fin, a Daniel todavía emocionado tras su relato, héroe por cierto sin riesgo personal tan diferente al del torero en la plaza que, con sólo un trapo, se enfrenta a las dos furias astadas del toro bravo, y le dije:

-Me alegro de tu éxito, Daniel. Por cierto, tengo entradas para ver esta tarde en las Ventas al Juli. Es un torero de época. Te invito a que vengas conmigo.

-¿A los toros? -me contestó- ¿Cómo puede ir a los toros un hombre culto y sensible como tú? La corrida de toros es una salvajada.

Carod también llama a los «enfants de la patrie»
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 28 Noviembre 2004

EL OTRO DÍA Julia Otero llevó a Carod Rovira a su programa y todos pudimos comprobar en la pantalla lo que ya era conocido de antemano: que el líder de ERC no tiene cuernos, ni rabo, ni estigmas demoníacos. No señor: al igual que Arzalluz o Ibarretxe, y a diferencia de la niña del exorcista, Carod no está poseído por Satán: no blasfema con voz de tabernero, ni echa espumarajos verdes por la boca, ni hace temblar el lugar donde se encuentra. Lejos de ello, Carod recuerda a uno de esos burócratas pelmazos que sólo saben dar la tabarra con lo suyo: y lo suyo, claro está, es la independencia catalana.

Pero el que la personalidad de Carod tire más bien a lo corriente no quiere decir que su ideología no pueda acabar provocando, en ciertas condiciones, efectos perturbadores sobre el público al que con ella se dirige. Porque no es cierto, como suele decirse con tanta frecuencia como falta de razón, que todas las ideas sean legítimas, ni que todas produzcan, una vez puestas en circulación, iguales resultados. No es legítimo, desde luego, defender los malos tratos, ni la discriminación racial, ni la persecución de los homosexuales. Ni es sensato pensar que la promoción de esas ideas perniciosas tiende a producir el mismo efecto que la promoción de las contrarias.

¿Es legítimo defender la independencia catalana? ¡Quién lo duda! Lo que ya no lo es tanto es impulsar esa defensa a base de promocionar el enfrentamiento social entre Cataluña y el resto del país, aprovechando cualquier ocasión para agitar un espantajo, el del agravio territorial, que es mucho más fácil sacar a paseo que recoger una vez puesto en plena calle.

A los miles de jóvenes que, excitados por los discursos irresponsables de sus líderes, gritaban el viernes en Barcelona contra España y en favor de la independencia porque el equipo de hockey sobre patines catalán no había sido confirmado como lo que no es a todas luces (el equipo de un Estado) les dará igual que mañana Carod recoja velas y vuelva a presentarse como el aliado del Gobierno al que ahora hace responsable de una ofensa intolerable a Cataluña.

Porque, en ciertas circunstancias, las ideas, al igual que las pistolas, las carga el diablo. Un líder político no puede proclamar, como si tal cosa, que «sólo una Cataluña independiente será respetada para que no dependa de los caprichos del Estado español», y pedir, después, a sus conciudadanos que boicoteen la candidatura de Madrid para organizar las olimpiadas, sin ser consciente de que sus palabras, lejos de caer en saco roto, serán tomada al pie de la letra por muchos de quienes sólo están esperando oír el correspondiente toque de a rebato.

Abdicación de responsabilidades
José María Carrascal La Razón 28 Noviembre 2004

Si el presidente del Gobierno español no sabe si España es una nación, ¿puede extrañar que los catalanes quieran tener sus propios equipos nacionales? El escándalo en torno al hockey sobre patines no es consecuencia de un error, despiste o subidón de adrenalina. Es la consecuencia lógica de la dejadez del Gobierno ante el principal problema de nuestro país, a saber, su estructura como nación y Estado. O si lo quieren más preciso: de su abdicación de responsabilidades. Cuando un Gobierno cede a las comunidades que lo integran el derecho a autodefinirse y fijar sus relaciones con el conjunto; cuando se inhibe ante cada nueva acometida; cuando reduce su actividad a justificar cada concesión que hace a los secesionistas, lo normal es que éstos se crezcan y el margen del Estado se reduzca hasta el extremo de verse amenazado con quedar limitado a nada. Ante lo que no tiene más remedio que reaccionar, como ha hecho el español en Fresno. Pero entonces, la indignación de la otra parte no tiene límites, tan acostumbrada está a obtener lo que desea y tan borradas están las reglas de juego. El gobierno Zapatero empieza a ser víctima de su propio pecado: no haber establecido los límites de lo que pertenece al Estado y lo que pertenece a sus distintos elementos. Lo hizo para poder constituirse y poder gobernar. Pero ahora resulta que es lo que le impide hacerlo. Y a un gobierno se le puede disculpar todo menos que no gobierne.

Yo no tendría nada contra una selección catalana de hockey sobre patines o de cualquier otro deporte si España fuese una nación como Francia, el Reino Unido o Estados Unidos, y todos los españoles aceptásemos serlo. Pero está visto que pese a nuestros avances en tantos terrenos, no hemos alcanzado esa madurez y esas selecciones no serían autonómicas. Serían selecciones nacionales, un paso más hacia Cataluña como Estado. Los golpes que estuvieron a punto de darse los directivos en Fresno no serían nada comparados con los que se darían los aficionados en caso de enfrentarse ambos equipos.

En cuanto a la reacción de las partes contratantes, hay algo que no cuadra. Si Carod-Rovira clama a voz en grito que no apoyará la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos del 2012 y la requetevista doña María Teresa Fernández de la Vega nos asegura que los catalanes apoyan dicha candidatura, resulta que Carod-Rovira, como muchos sospechan, no es catalán. ¿Otra polémica a la vista? Todo es posible. Pero no se preocupen. Ya vendrá el lingüista Solana a salvar la situación. ¿No resolvió la del catalán y valenciano pese a no saber distinguir un adjetivo numeral de un partitivo? Aunque déjenme decirles una cosa: toda esta polémica no hará a Carod abandonar el gobierno catalán y su apoyo al de Madrid. Esa teta da demasiada leche para renunciar a ella por una selección. Ahora que, eso sí, dispónganse a oír sus alaridos de hincha ante el gol que no ha entrado.

El fascista
Alfonso Ussía La Razón 28 Noviembre 2004

En 1992, España entera se entregó de cuerpo y alma a Barcelona. Durante la celebración de los Juegos Olímpicos, el Reino o el Estado, se centró en Cataluña. En Madrid sentimos el éxito de la Olimpiada de Barcelona como nuestro. Y en Sevilla, y en Galicia y en las Canarias. No hubo tope presupuestario para tener a punto, con el dinero de todos los españoles, la prodigiosa ciudad condal. Los Juegos Olímpicos se conceden a las ciudades, pero son los Estados los que financian los proyectos. Barcelona fue siempre una gran ciudad, pero en 1992 su prestigio alcanzó alturas impensables. Y fue una ciudad abierta, españolísima reunión de todos los acentos y costumbres de España. Y también abierta al mundo.

Se olvidaron los ombligos y las aldeas, y exceptuando algún detalle paleto –la carrerita del nene de Pujol con la antorcha y la inscripción «Freedom for Catalonia»–, Barcelona devolvió a España todo lo que España le ofreció. Los Reyes y una buena parte del Gobierno de la Nación se establecieron en Barcelona, porque era Barcelona el gran escaparate de España. La Olimpiada de Barcelona constituyó un triunfo para los barceloneses, los catalanes y todo el resto de los españoles.

Ahora, por una imbecilidad llevada hasta el límite por los nacionalistas catalanes –Maragall incluido–, se pretende desde Cataluña impedir que Madrid sea la sede de los Juegos Olímpicos a disputar en el año 2012. Un fascista ridículo, un ultramontano cavernícola de aldea, ha anunciado que se hará todo lo posible desde Cataluña para boicotear la candidatura madrileña. Ahí está la diferencia.

El nacionalismo fascista excluye, odia y arremete contra todo lo que pueda significar un éxito español. Lo curioso es que el fascista cavernícola se dice de izquierdas y es socio fundamental del socialismo para gobernar en Cataluña y en lo que va quedando de España.

El fascista cavernícola no tuvo inconveniente en establecer cordialísimas relaciones con la banda terrorista ETA, consiguiendo para Cataluña la inmunidad ante los disparos en la nuca y los coches-bomba. Matad a españoles, pero dejad en paz a los catalanes.

Ésa es la síntesis de la grandeza moral de ese sinvergüenza. ¿El motivo? Que el nacionalismo catalán se ha topado con las normas que rigen el deporte en el mundo. Que Cataluña no es un Estado y no puede intervenir separada de España en competiciones internacionales. Lo malo es que todo eso se sabía y se sabe. Y que por una abrumadora mayoría, 114 votos contra 8, la Asamblea de la Federación Internacional de Patinaje ha rechazado a Cataluña como selección nacional.

Porque fuera de España se sabe lo que no quieren reconocer los nacionalistas catalanes. Que Cataluña es España. Triste que se lo tengan que recordar los patinadores. Estoy seguro de que la mayoría de los catalanes apoyarán a Madrid y estarán con Madrid como los madrileños estuvieron con Barcelona y los barceloneses. Pero siempre quedará el daño que pueda hacer la reacción del odio, dirigida y orquestada por un ridículo fascista.

DEL TÓTEM AL TABÚ
Por Sergi DORIA ABC 28 Noviembre 2004

EN los años postreros del franquismo, el director de cine Ignacio F. Iquino, prolífico artesano capaz de conjugar «El Judas» con «La caliente niña Julieta», pasó a la historia por las dobles versiones de sus películas: la primera, con sujetador, estaba destinada al mercado nacional; la segunda volaba en «top less» allende las fronteras. Algo parecido va a suceder con los toros en Cataluña. Como se sabe, el consistorio barcelonés abjuró de la tradición y proclamó la urbe «antitaurina». Si el prefijo «anti» de por sí es mala cosa, la Esquerra de Carod pretende ir más lejos con la Ley de Protección de Animales de 2003 prohibiendo la muerte del toro en la plaza. Acosados por la verborrea humanitarista del neopuritanismo progre, los aficionados al toro deberán renunciar a las «versiones íntegras», como ocurría con las películas de Iquino para consumo interior. Privado de la muerte en combate, el toro pasaría a engrosar la carnaza del matadero: sería eliminado con la discreción y el silencio de un «lager» concentracionario. Decía Salvador Távora, condenado al ostracismo con su «Carmen» por la taurofobia nacionalista, que no existe espectáculo más deprimente que una hilera de astados frente a un matadero: murmullo lastimero de corredor de la muerte tejano, hocico olisqueando la Parca, mirada impotente del bravo, condenado a morir como gallina o cerdo: no hay espectáculo más sanguinolento que la matanza de San Martín, pero de eso nadie se queja mientras le regalen unas morcillas.

Si los de Carod miraran atrás sin ira verían que el catalanismo no le hacía ascos a la Fiesta. En sus memorias «El temps barrat», el crítico de arte y senador socialista Alexandre Cirici evocaba ocios taurinos republicanos y dominicales en compañía de Joan Casanovas, presidente del Parlament de Catalunya. La dialéctica entre el hombre y la bestia podía más que la aversión hacia el color rojigualdo. Al acabar la corrida, Cirici se iba con sus amigos al local de Estat Català y bailaba con unas «niñas castellanas que se llamaban Bernardos» y la rubicunda Carmeya Ballester, quien, tras divorciarse de su marido, acabaría siendo la esposa de Lluís Companys...

Con tanta prohibición, nuestros «salvadores» van a conseguir que aquellos que no manifestaban hostilidad hacia la Fiesta pero que tampoco eran entusiastas del albero se solidaricen con los candidatos a la clandestinidad. El otro día, un locutor de la televisión catalana resaltaba las cualidades del portero del F. C. Barcelona, Víctor Valdés, pero se operaba una inflexión en su voz cuando añadía que el cancerbero era aficionado a los toros y amigo del torero catalán Serafín Marín. El apunte, que otrora hubiera representado un simple dato, adquiría ahora un cariz heterodoxo. Si en los tiempos del «espíritu del 12 de febrero» lo verde empezaba en los Pirineos, los partidarios de la felicidad integral y torera no van a tener más remedio que practicar la trashumancia. Parafraseando a Freud, privados del Tótem, sólo nos quedará el Tabú. Uno más, en el mapa autonómico de los complejos.

BOLEROS
Por Jon JUARISTI ABC 28 Noviembre 2004

NO se le puede negar a Chávez un innato sentido del ritmo. Fascinado por el terremoto guajiro de sus caderas, Rodríguez perdió el aplomo y la rueda de prensa conjunta de caudillo y presidente derivó hacia un guateque vacilón. Nadie contaba con el bolerazo que traía el invitado en la sobaquera y menos que nadie el anfitrión, incauto rey de la selva que nunca pisó la veredita tropical. ¿Cómo habría reaccionado a las primeras notas salseras su tocayo venezolano, alias el Puma? En materia musical, nuestro conocido cantante José Luis Rodríguez el Bambi sólo parece dominar ese compás de compasillo que esboza en sus discursos, la zurda sepultada en honda faltriquera mientras la diestra acciona compulsivamente una batuta imaginaria (como en apacibles veladas leonesas de mesa camilla, con la familia gorjeando la Internacional en torno al Solfeo de los solfeos del maestro Eslava). Pues bien: el repentino frescor de los limones salvajes del Caribe sumió a Rodríguez en un terror sagrado. Dejó que el bolerista foráneo se hiciera con el escenario y él se retiró balbuceando vagas promesas para salir del apuro, como hace siempre José Luis Rodríguez, el Bambi. O sea, José Luis Rodríguez, el Zombi. Quizá el artefacto más previsible del planeta.

LA madre de la vaina, como dicen en Maracaibo, se encontraba en otra parte. Rodríguez tiene algún defecto de fabricación (a estas alturas hay que ser pero que muy lameculos para obstinarse en ignorarlo). Sin embargo, adolece de iniciativa autónoma para el suicidio cotidiano. Necesita de un maestro shaolín que lo conduzca cada mañana al borde del precipicio y le invite a sobrevolar desde allí las cumbres de la historia. Como Dios los cría, ha terminado por encontrar en Moratinos la horma exacta de su zapato. Todos sabemos que Moratinos es un genio. Nos lo han estado repitiendo durante los años de su fecunda labor de mediación pacificadora en Oriente Medio, cuyos resultados están a la vista. Desde abril, buscando mayor espacio para sus hazañas, se ha esforzado en sacar partido mundial de su pasada experiencia. Sobre todo, a Moratinos le chiflan los pretorianos, ya sean venezolanos, cubanos o palestinos. En el ideal multilateralista del ministro de Exteriores sobrevive la nostalgia progre de los países no alineados, aquellos laboratorios de los socialismos nacionales donde, en teoría, se iba a fraguar la verdadera democracia integral, inseparable de la nivelación económica, y que acabaron, sin excepción, convertidos en satrapías arruinadas bajo dictadores que culpaban de sus chapuzas más o menos sangrientas al chivo emisario por excelencia: los Estados Unidos.

MORATINOS ha conseguido que el antiamericanismo, esa reliquia cochambrosa del izquierdismo de la guerra fría, adquiera la condición de ideología dominante en el nuevo socialismo español. Una ideología que ha dado a la política exterior del Gobierno de Rodríguez la coherencia maniquea de sus primeros siete meses, plasmada en la aproximación a los países de la Liga Árabe, a Cuba y a Venezuela -lo que ha implicado una generosa tolerancia con regímenes totalitarios y autoritarios de toda laya, apenas edulcorada por la esperanza ilusoria de una democratización milagrosa- y en la desafiante retórica antiamericana (y, por qué no decirlo también, en un antisionismo no disimulado). La acusación retrospectiva al Gobierno de Aznar de complicidad en el golpe contra Chávez no es un desliz menor de Moratinos, sino, por el contrario, un elemento indisociable del programa de confrontación universal entre la futura Internacional multilateralista (potencialmente socialista en el delirio conjunto de Moratinos y Rodríguez) y los Estados Unidos y sus aliados (Israel, los liberales europeos y los laboristas británicos). Moratinos, un leninista rezagado que teme el choque de civilizaciones pero añora el de sistemas, no tiene interés alguno en mejorar las relaciones de España con la América de Bush. Y Rodríguez, en consecuencia, tampoco. A este paso, ambos, presidente y ministro, con tanta carantoña imbécil a los tiranos de telenovela, van a terminar más sonaos que las maracas de Machín. Mambo.

Muertos de miedo
Pilar Cernuda La Razón 28 Noviembre 2004

Aterrorizados estamos los españoles con las diatribas de Carod y su amenaza de boicot a la posibilidad de que Madrid se lleve los Juegos del 2012. Muertos de miedo, comidos por el espanto.

Quietos, parados todos, porque Carod y Bargalló van a poner en marcha sus importantísimas influencias internacionales, COI incluido, para evitar que nos demos un alegrón el resto de los españoles.

Es que ni dormimos, el horror que nos invade, la inquietud nos desvela. Menudos son estos dos, si se ponen son capaces de poner el mundo mundial patas arriba y hasta conseguir que Bush se ponga a orar mirando a la Meca.
Así que Alberto Ruiz-Gallardón está en vilo, el Comité Olímpico Español se ha dado ya por vencido y los responsables de Madrid 2012 andan como alma en pena mirando los esbozos y maquetas de los proyectos que nunca se realizarán.

Vaya par. Vaya pareja de hombres ridículos, aunque en Moncloa les reciben por la puerta grande. Carod y Bargalló, Bargalló y Carod, fuera de las fronteras españolas, que no las catalanas, pintan menos que nada. Aunque crean lo contrario y nos amenacen con los siete males.

Por cierto ¿dónde estaba el poder de Carod en Fresno, ahora que me doy cuenta?

Carod
Cecilia García La Razón 28 Noviembre 2004

Mea culpa. Hasta el viernes no compartía el espíritu olímpico de Gallardón. Me imaginaba la ciudad abierta en canal y me daban vahídos y sofocos premenopáusicos dibujando en mi mente zanjas, ordenaciones urbanísticas y demás inconvenientes. Menos mal que está Carod-Rovira. Gracias a sus impagables declaraciones, está devolviendo el orgullo a Madrid a fuerza de atacarla por ser la capital, lo que no es más que un accidente histórico.

Con la actitud propia de un niño malcriado, o empachado de poder, no deja de vomitar frases gloriosas. Tras la decisión de la Federación Internacional de Patinaje de no reconocer a la selección catalana, se cogió una pataleta de parvulito y soltó que ningún catalán que se precie debería apoyar Madrid 2012. Vale, ¿y? Pues nos dedicamos a organizar un torneo de chinchón, que nos gusta mucho por estos pagos y para lo que sólo hace falta unas mesas y unas sillas. Madrid está muy por encima de esas «vendettas» de gánsteres. Le queda muy grande el traje de Vito Corleone con barretina. Ni da miedo ni consigue respeto con esas amenazas barriobajeras.

El señor de «hablando se entiende la gente» se ha destapado como un nacionalista rancio que, ante las contrariedades, desenfunda sus malas artes belicosas que sólo buscan el enfrentamiento en nombre de una patria, un pulsión caudillista que no ha podido disimular. En nombre de las patrias se han cometido las mayores tropelías de la Historia. Carod-Rovira está en ello, pero no lo conseguirá. Hacer del deporte y de los deportistas una cuestión política recuerda a régimenes dictatoriales fuesen comunistas o fascistas.

La sensatez que a él le falta se tiene que imponer. El líder de ERC es un espejo distorsionado de una Cataluña, que, sin renunciar a sus raíces, nunca ha utilizado ni la provocación ni las bravuconadas para alborotar, aunque sea epidérmicamente, al conjunto de la sociedad española.

Desde el mayor respeto a las opciones ideológicas de los catalanes no creo que se merezcan a un político de esta catadura. Sí, hay una minoría que le vota, la misma que, si tiene la cabeza bien amueblada, le terminará botando. Que se meta su negativa de apoyo a Madrid 2012 por donde le quepa. Mejor estar solos que mal acompañados.

SÍMBOLOS DE CONVIVENCIA
Editorial ABC  28 Noviembre 2004

QUIEN siembra vientos recoge tempestades. El Gobierno tripartito de la Generalitat catalana y la necesidad de votos por parte del PSOE en el Congreso de los Diputados otorgan a ERC un protagonismo que no merece. El noble ejercicio de la política exige de quienes lo practican una alta responsabilidad moral, que no está al alcance de ciertos líderes histriónicos y populistas. El sentido de Estado y la búsqueda del interés general son conceptos incomprensibles para los que practican una política de vía estrecha, miope y egoísta, orientada a cultivar las pasiones de los sectores más radicales. Los intransigentes buscan por todos los medios a su alcance motivos para la confrontación entre España y una de sus partes integrantes. Así, la propuesta para prohibir las corridas de toros a la española en una Comunidad Autónoma que cuenta con una larga y notable tradición taurina se suma a otros episodios recientes, como la polémica artificial sobre el idioma valenciano, cerrada hace días por Pasqual Maragall y Francisco Camps. Ayer mismo, muchos miles de valencianos, aún heridos, expresaron en la calle una firme defensa de su lengua, al tiempo que su indignación por la agresión injustificada de que se sienten víctimas. Todo ello, conviene subrayarlo, en una Comunidad en la que la convivencia de las lenguas en la vida social puede calificarse de modélica.

La búsqueda de enfrentamientos provoca la discordia civil, conduce al conflicto de unos territorios con otros y daña sin remedio la convivencia. Estos planteamientos deben ser proscritos en nombre de la buena salud democrática. La España constitucional ofrece un proyecto atractivo de vida en común, abierto a todos por igual, con la única y elemental exigencia de respetar los derechos de los demás y de ser leales a las instituciones. No hay que dar cancha, por tanto, a los partidos antisistema, que promueven intereses mezquinos a costa del bienestar colectivo. Está en juego nada menos que la subsistencia del sistema constitucional vigente.

Nuestra Constitución reconoce, en el marco de la unidad indisoluble de la nación española, el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones y la solidaridad entre todas ellas. Existe, pues, una dimensión moral en la vida colectiva, que exige compartir esfuerzos y apoyar los proyectos de todos, como el conjunto de los españoles ha hecho con frecuencia respecto a Cataluña.

España es mucho más que un Estado: es una nación que constituye desde hace siglos el único marco imaginable para la convivencia política de muchos millones de personas. Es, además, un Estado fuertemente descentralizado que permite el autogobierno de los diversos territorios y respeta plenamente su peculiaridad. Nada más ajeno, sin embargo, al modelo constitucional que el «imperialismo» linguístico, cultural o político que algunas Comunidades pudieran querer ejercer sobre otras. En este marco, la estrategia de los radicales consiste en crear una sensación de independencia psicológica con el resto de España, como paso previo a una ruptura jurídico-formal. Por ello, es primordial que se mantenga el entendimiento entre los ciudadanos de toda España, sin crear situaciones de agravio o confrontación que dañan profundamente la moral colectiva. A la hora de la verdad, la vida se rige por sentimientos y afectos compartidos y no sólo por normas administrativas sobre la distribución de competencias. Ojalá los excesos pasionales sean superados por la lógica del sentido común, que exige de los responsables políticos el fomento de la paz social como expresión de la convivencia.

La Policía iraquí
El Correo 28 Noviembre 2004

La Policía iraquí está siendo masacrada. Raro es el día que sus agentes no son tiroteados, asesinados con explosivos y hasta degollados. Es evidente que los grupos violentos de oposición, aplicando todo tipo de terrorismo en Irak, han tomado como objetivo impedir la labor policial en el país. Por una parte matando a los agentes policiales (disminución de efectivos), pero la virulencia de las acciones armadas busca especialmente el repliegue policial, por autoprotección y alejamiento de la población. Así como también procuran disuadir a nuevos aspirantes a policías. Tratan de cortar de raíz cualquier tarea policial que origine una seguridad mínima para que el país funcione.

Nada nuevo en cualquier situación de insurgencia. Impedir que la Policía haga su labor de control formal está en todos los manuales revolucionarios. Es una estrategia común en todo el mundo, con diferentes filosofías (antagonistas, sustitutivas, etcétera), mediante tácticas diversas (coches bombas, disparos selectivos, agresiones a familiares), pero que en Irak reviste ahora especial dramatismo. La gran ventaja es que el seguimiento mediático del conflicto nos ofrece la cruda realidad, pero funcionarios encargados de hacer cumplir la ley son perseguidos y asesinados en muchas partes del planeta (¿Cuánto silencio para África!).

Tal vez para algunas personas el asesinato de policías sea algo 'normal', que va en el sueldo -dicen- y se ve en tantas películas. La realidad es que hablamos de personas, de individuos de carne y hueso, algunos vocacionales y otros muchos que intercambian su trabajo por un salario mínimo. El sueldo de un policía iraquí tiene poco que ver con los honorarios de cualquier trabajador de compañías occidentales desplazadas allí. Sabemos que la mayoría lo hace para sobrevivir, ellos y sus familias, pero es curioso el trato de mercenarios que a veces se les dispensa. Es cierto que su excesiva militarización poco ayuda y que, por el contrario, será la mayor implicación local la que colabore en su definitivo reconocimiento.

El apoyo a la Policía iraquí es imprescindible para sacar el país adelante. Eso lo conoce la oposición violenta y la insurgencia, por eso los terroristas seguirán atentando contra sus agentes. El caso es que en tal situación las autoridades en la zona promocionen sus efectivos. Algo se ha hecho en cuanto a dotación de recursos materiales y ya no vemos a aquellos primeros policías de simple pistola en mano, con viejos vehículos de transporte. Ahora les matan en Toyotas. También ha habido un esfuerzo de las Naciones Unidas por legitimar su labor, con resoluciones que amparan su función, dejando de ser normativamente 'fuerzas colaboracionistas', pero queda mucho por hacer.

Las soluciones no vendrán por que los agentes abandonen la organización policial. Tampoco eso serviría a los terroristas y mucho menos a la población iraquí. Será un pulso, sangriento y ahora mismo de resultado incierto ¿Cómo mejorar? Recetas conocidas, pero posiblemente efectivas en la experiencia histórica. Descentralización del mando, para mejorar la adaptabilidad de las fuerzas, y despliegue local para la implicación social. Cambio de imagen, dejando su actual uniforme occidentalizado (¿a quién se le ocurrió?) y adopción de símbolos culturales propios. Ayuda internacional con el amparo de Naciones Unidas, para el traslado de experiencias policiales en conflictos violentos, con todas las precauciones y reservas precisas, pero sin dejarles en la estacada. Solemos decir que 'entre policías nunca'.

Sentir vergüenza
Cartas al Director ABC 28 Noviembre 2004

Es triste, pero por primera vez me he sentido avergonzado de mi nación. A pesar de la presión social y mediática contra todo lo español o lo que es coherente con la hispanidad, de las mentiras de los que inventan la historia a su gusto y a su aldea, ha sido aquí, en el extranjero, donde he tenido que sentirme así. Las preguntas de profesores de Universidad sobre el porqué de los rifirrafes continuos con las regiones, el porqué de la inexistencia de leyes para todo el territorio, el caos de las Autonomías... sólo me hizo ver que nuestra debilidad es percibida claramente desde fuera, pero no me descubrió que el sistema actual camina hacia la autodestrucción para desgracia de los españoles. Pero lo que me sorprendió y dejó de piedra es que el presidente del Gobierno diga que es cuestionable que España es una nación. Me parece patético. No se lo perdonaré nunca; pasará a la historia como el presidente de España que dudaba de España; eso sólo pasa con la izquierda acomplejada de «este país» o de este Estado o de como Maragall y Rovira quieran que nos llamemos. Además, el presidente del Gobierno miente y muda una vez más de opinión según le es necesario. Recuerdo cuando vino a la UAM a dar una conferencia, en su tiempo de jefe de la oposición y aspirante a presidente del Gobierno, en la que se llenaba la boca con las ideas ilustradas de nación española. Su sonrisa no tiene ninguna gracia: nos está jorobando a nosotros y a nuestros hijos.     Juan Lucas Llorente Aguado.  
Coimbra (Portugal).

Esperanza Aguirre: «Es una perversión que un partido independentista dicte la política española»
La nueva presidenta del PP de Madrid advierte de que, al final, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se saldrá del marco constitucional para pagar los peajes que le exigen sus socios nacionalistas. Además, considera indignante que un partido antiespañolista, como ERC, esté dictando la política al Gobierno de España. A su juicio, esta alianza del Ejecutivo no es amparada por la mayoría de los españoles.
Esperanza Aguirre: «El boicot de Carod hará definirse a Zapatero. Nadie entendería que Madrid pierda los Juegos por su pacto»
Inmaculada González de Molina La Razón 28 Noviembre 2004
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–¿Hay que cambiar la Ley Electoral? –Sería bueno para todos que el líder del partido más votado fuera inmediatamente presidente. Pero, mientras tengamos la actual ley, es legítimo que se unan dos partidos y formen una coalición de gobierno.

–¿Habría que cambiarla para que los partidos nacionalistas no decidan por 40 millones de ciudadanos? –En su día, Rodríguez Ibarra propuso exigir un mínimo de representación nacional para poder estar en el Congreso. A lo mejor hay que considerar con más calma esa propuesta. Y, que quede claro que no estoy de acuerdo en casi nada con él. Lo último que ha dicho sobre que el PP no quiere que el PSOE acabe con la ETA es una infamia y una maldad.

– ¿Es justo que un partido independentista dicte la política española?
–No. Supone una clara perversión del principio democrático, que se basa en el gobierno de la mayoría desde el respeto a las minorías. En España está ocurriendo justo lo contrario. Las decisiones del Gobierno dependen del dictado de minorías radicalizadas, que no muestran el menor respeto por lo que piensa y quiere la inmensa mayoría de los españoles. Lo peor es que el Gobierno ha rechazado el apoyo del PP para las grandes cuestiones de política nacional y ha asumido como propios buena parte de los dictados de las minorías de las que depende. Es indignante que la minoría antiespañola dicte la política al Gobierno de España. Zapatero y el «Wall Street Journal».

–¿Le pasará factura electoral al PSOE sus apoyos nacionalistas?
–Buena parte de los españoles que votaron al PSOE no están de acuerdo con el constante cuestionamiento del modelo de Estado y de la realidad histórica y política que constituye España. Ese es un debate que imponen las minorías nacionalistas y separatistas y que sólo les interesa a ellas. Tampoco creo que el rumbo que han marcado Zapatero y Moratinos a nuestra política exterior sea el que quiere la mayoría de los españoles. Sólo nos conduce al aislamiento y al descrédito internacional. No hay más que leer el durísimo editorial de hace unos días del influyente diario «Wall Street Journal» sobre Zapatero. El más duro que se ha dedicado nunca a un jefe de Gobierno democrático de Europa.

–¿Qué opina del llamamiento de Carod a los catalanes para que boicoteen Madrid 2012?
–La postura de Carod obligará a Zapatero a definirse. Madrid 2012 es un proyecto de todos los españoles. Ni los madrileños ni los españoles entenderían que los Juegos no vinieran a Madrid porque Zapatero valora más su alianza con ERC que el apoyo a un proyecto como los Juegos Olímpicos.

– Y ¿qué opina de la acusación de Moratinos a Aznar de estar detrás del golpe de Estado de Venezuela?
–Moratinos debe ser cesado. No se puede consentir que el ministro de Exteriores acuse falsamente de golpista en la televisión pública a un ex presidente del Gobierno de España. Moratinos está siendo nefasto para los intereses, el prestigio y la credibilidad de España en el exterior. En unos meses ha destruido lo que tantos años ha costado consolidar. Castro y Chávez.

–¿A qué se refiere?
–Una cosa es mantener una relación no tan estrecha, pero fluida y correcta, con los EEUU y sus aliados y otra muy distinta es agraviar gratuita e irresponsablemente a nuestro mejor aliado para subordinar nuestros intereses a los de Francia y Alemania o, aún peor, para estrechar lazos con regímenes que se caracterizan por su escaso o nulo respeto por las libertades democráticas. Nuestro sitio no está al lado de un tirano como Castro o de un golpista como Chávez, sino en pie de igualdad con las primeras democracias del mundo.

–¿Habrá rectificación del Gobierno o, al final, el PP tendrá que romper sus relaciones con el Ejecutivo?
–Es muy difícil colaborar con quienes demuestran más celo en difamarnos que en buscar puntos de encuentro en interés de España y de los españoles.

–¿Cómo valora la actuación del presidente del Gobierno?
–Llegará un momento, de hecho, ya ha llegado, en que no podrá pagar los peajes que le exigen sus apoyos parlamentarios sin salirse del marco constitucional y sin contrariar la voluntad de la inmensa mayoría de los españoles.

–¿Qué espera de la comparecencia de Aznar este lunes en la Comisión del 11-M?
–Con las comparecencias de Acebes y de Astarloa, ya ha quedado suficientemente claro que el Gobierno del PP no mintió ni ocultó información en ningún momento sobre los atentados del 11-M, así como que tampoco actuó negligentemente. Lo ha reconocido hasta el diputado del PSOE miembro de la comisión que interrogó a Astarloa. La comparecencia de Aznar reforzará, aún más, lo que ya han dicho Acebes y Astarloa.

–¿Y la de Zapatero?
–Tendrá que explicar por qué acusó al PP de mentir y el PSOE ha intentado obstruir el funcionamiento de la Comisión negándose, hasta ahora, a que den su versión los confidentes de la Policía y de la Guardia Civil. Los españoles tienen derecho a saber quiénes son los verdaderos responsables de la masacre del 11-M, cuáles fueron los errores que la hicieron posible y a que se depuren responsabilidades.

Atentados del 11-M.
–¿Aznar logrará demostrar la relación entre Al Qaida y ETA?
–Esto es algo que se debe investigar a fondo. Pero de lo que no cabe duda es de que la hipótesis que apuntaba a una participación o colaboración de ETA con los terroristas que cometieron los atentados no era descabellada el 11-M. Tampoco lo es ahora que hay fundadas sospechas de que los etarras y los islamistas podrían haber intercambiado planes e información en la cárcel. –Por cierto, ¿asistirá en primavera a la próxima Conferencia de Presidentes para firmar el pacto de la sanidad? –Iré. Vamos a ver qué se nos propone. Ya sugerí a Zapatero un pacto nacional al estilo del de Toledo, con el fin de asegurar la sostenibilidad de la sanidad. (Más información en págs. 32 a 40)

Una oleada de sabotajes reaviva la 'kale borroka' en varias localidades de Euskadi
Los ataques fueron dirigidos principalmente contra sedes del PSE-EE, cuyos dirigentes instaron a Batasuna a condenarlos
BILBAO El Correo 28 Noviembre 2004

La 'jornada de lucha' convocada por las organizaciones ilegalizadas Askatasuna y Segi se cerró con otra oleada de sabotajes, que, de nuevo, tuvo como objetivo prioritario las sedes socialistas. Si el jueves por la noche fueron atacadas cinco casas del pueblo, ayer la tensión se trasladó a otros cinco locales del PSE-EE. Según la Ertzaintza, que no efectuó detenciones, la 'kale borroka' actuó en las tres capitales y en numerosos municipios.

Unos incidentes a los que hay que sumar los registrados en Markina, donde fue incendiado mobiliario urbano y grupos de radicales rompieron las lunas de varias sucursales bancarias. Estos ataques, registrados el viernes por la noche, fueron rechazados por el Ayuntamiento, que se reunió ayer en sesión extraordinaria. Los concejales, además de considerar que lo sucedido «empaña» el buen nombre de la localidad, emplazaron a la izquierda abertzale a que se pronuncie sobre los sabotajes.

Asimismo, radicales realizaron pintadas en las casas del pueblo de Balmaseda, Bermeo y Amorebieta. En esta última localidad, varios encapuchados arrojaron botes de cristal llenos de pintura roja y amarilla a la fachada del bar, en cuyo interior había varios clientes. A uno de ellos le llegó a saltar un pedazo de vidrio, que le dio sobre la ceja, aunque no le produjo ningún corte. El portavoz del PSE-EE, Antonio Castellet, arremetió contra «los fascistas de Batasuna, que de una vez por todas tienen que hacer política y dejar el terrorismo callejero», informa M. C. Valiente.

Además, frente a las sedes socialistas de Santutxu y Romo se concentraron alrededor de un centenar de simpatizantes de la izquierda abertzale en cada una de ellas que «increparon, amenazaron y atacaron» a los socialistas, según señaló el secretario general del PSE-EE, Patxi López. En Balmaseda, un comunicante anónimo se responsabilizó, a través de una llamada a 'Gara', de las pintadas realizadas en la casa del pueblo de la localidad y de haber pinchado las ruedas a una furgoneta de Correos.

Asimismo, la línea férrea entre el municipio encartado y Bilbao quedó cortada al ser colocada una pancarta sujeta con cadenas atravesando la vía. En el mismo diario también se reivindicó la destrucción de una cámara de vigilancia en Vitoria. Además, también apareció manchada de rojo y amarillo la fachada del batzoki de Algorta. Según la Ertzaintza, los actos de 'kale borroka' se repitieron por diversos municipios y consistieron en la colocación de barricadas.

«Ellos la controlan»
La sucesión de sabotajes fue rechazada por el líder del PSE-EE, que instó a Batasuna a condenarlos, «si no, no habrá nadie en este país que piense que se han movido». López calificó de «orquestadas» las amenazas en sus sedes. «No se concentran más de cien personas sin más si no está coordinado», afirmó el secretario general de los socialistas vascos, quien afirmó: «Sabemos que ellos controlan la 'kale borroka'. Leopoldo Barreda (PP) pidió al PSOE que «combata a quienes acosan a la sociedad».

Por su parte, el consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, sostuvo que un sector de la izquierda abertzale intenta «boicotear» un cambio en la situación política con actos de violencia callejera. A su juicio, nos encontramos ante una situación similar a la que se produjo con la tregua de 1998, cuando se registró una espiral de 'kale borroka'. También pidió a Batasuna que no se mantenga «sin decir absolutamente nada», una petición similar a la que se realizó desde el PNV y Ezker Batua.

La respuesta llegó por boca de Jone Goirizelaia. La parlamentaria de SA señaló que pedirle a la izquierda abertzale que condene la violencia es un «discurso» del pasado «que no ha conducido a nada».

El hombre que activó el 11-M se reunió en 2001 con Atta en Tarragona para ultimar el 11-S
La Policía busca al «tercer hombre», que tras estar en la cumbre terrorista de ese verano, volvió en el invierno de 2003 para ordenar los atentados de Madrid
D. MARTÍNEZ / P. MUÑOZ/ ABC 28 Noviembre 2004

MADRID. La Policía española cuenta con nuevas informaciones recibidas de Estados Unidos que concluyen que el «enlace» de Al Qaida que vino a España en el invierno de 2003 con la orden de activar la célula del 11-M fue el tercer asistente a la cumbre terrorista que tuvo lugar en julio de 2001 en Tarragona con Mohamed Atta, piloto suicida del 11-S, y Ramzi Binalshibh, «financiero» de la red terrorista y coordinador de estos atentados.

La incógnita sobre la identidad de este individuo aún no está despejada, aunque los investigadores centran sus indagaciones en tres nombres que, por razones operativas, mantienen en secreto. Pero de lo que no tienen duda es de que se trata, según datos contrastados en el curso de la investigación, de un «lugarteniente» de Musfatá Setmarian, «Al Suri».

Preso en Estados Unidos
Del FBI proviene la información que vincula a la célula del 11-M con la del 11-S. Las fuentes consultadas destacan, en este sentido, dos hechos que consideran significativos. Primero: Ramzi Binalshibh está encarcelado en Estados Unidos después de haber sido extraditado por Pakistán, país en el que fue detenido el 14 de septiembre de 2002, concretamente en Karachi. Segundo: la reciente decisión de la Administración Bush de ofrecer una recompensa de 3,8 millones de euros a quien facilite información sobre Mustafá Setmarian, de origen sirio, aunque nacionalizado español. Sobre este individuo, conocido también como «Al Suri», el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, que investiga los atentados del 11-M, pidió recientemente a la Policía que aporte al Juzgado toda la información que tenga sobre este dirigente de Al Qaida, actualmente jefe en Afganistán de un campo de entrenamiento.

Las confesiones del yemení Ramzi Binalshibh en Estados Unidos han arrojado luz sobre la reunión que en julio de 2001 mantuvo en la provincia de Tarragona con el egipcio Mohamed Atta para concretar los últimos detalles del atentado cometido dos meses más tarde contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Uno de los datos revelados es que a esa reunión asistió un tercer miembro de Al Qaida. Con esta información, y con otras obtenidas por la Policía española, los investigadores creen que ese tercer terrorista es el mismo que en diciembre del año pasado viajó hasta Madrid para activar la célula del 11-M, de la que era emir Allekema Lamari y líder espiritual «Serhane el Tunecino», sin olvidar a dos destacados miembros de Al Qaida en Europa: Amer Azizi y Said Berraj -hombres vinculados a «Abu Dahdad»- contra los que el juez del Olmo ha dictado orden de detención por su implicación con los atentados de Madrid.

El eslabón
Los investigadores tienen datos que permiten afirmar que ese tercer hombre, eslabón entre la célula del 11-M y el 11-S, es un «lugarteniente» de «Al Suri» en Europa. Tras reunirse en Madrid con los terroristas de los «trenes de la muerte», se cree que huyó al Reino Unido. Esta sería, según las fuentes consultadas, la segunda vez que el «tercer hombre» y «activador de la célula del 11-M» pisó territorio español. La primera se sitúa entre el 9 y el 16 de julio de 2001 cuando se reunió en Tarragona con Atta y Ramzi -ambos pertenecientes a la «celula de Hamburgo». Pese a que los servicios alemanes alertaron a España del viaje de Ramzi, la reunión en la que se ultimaron los atentados del 11-S no fue detectada. Con posterioridad, se supo que el yemení había llegado al aeropuerto de Reus en un vuelo procedente de Hamburgo el 9 de julio de 2001. Justo ese día, llegaba a Madrid Mohamed Atta en un vuelo Miami-Zurich-Madrid.

De los pasos de Ramzi se sabe que el mismo día de su llegada se alojó, junto con otra persona no identificada, en el hotel Mónica de Cambrills (Tarragona). Ocuparon una habitación doble a nombre del yemení. Ante este hecho, en fuentes de la investigación se cree que el «no identificado» podría ser del «enviado» de «Al Suri». De la visita de este individuo a Tarragona no se tiene ningún rastro, mientras que de Ramzi se ha comprobado que el 16 de julio de 2001 tomó un avión en Reus para volver a Hamburgo.

Por su parte, Atta, a su llegada a Madrid, se hospedó en el hotel Diana Cazadora, próximo al aeropuerto de Barajas y alquiló un turismo, que utilizó para desplazarse hasta Tarragona. En esta capital se alojó durante los días 13, 14 y 15 en el hotel Sant Jordi. El 16 de julio de 2001 durmió en el hotel Casablanca Playa en Salou y el 17 en el hostal Residencia Montsant. también en Salou. A las doce horas del día 19, Atta abandonó España desde Barajas con destino a Atlanta. Había recorrido 1.908 kilómetros con el coche que alquiló.

Huida hacia Pakistán
Durante su estancia en Tarragona, Atta, Ramzi y el enviado de Al Suri contaron con la cobertura de Mohamed Belfatmi, un argelino vinculado a «Abu Dahdad», encarcelado y procesado por Garzón. Belfatmi, que residía en una población de la provincia de Tarragona cercana a los hoteles donde se alojaron Atta y Ramzi, tramitó en la Comisaría de Tarragona el permiso de residencia, que obtuvo el 11 de junio de 2001.

Curiosamente, pocos días después empezó a realizar gestiones para abandonar España. De hecho, se trasladó a Madrid, donde consiguió un visado para Pakistán. Ocho días antes del 11-S, tomó un avión con destino a Karachi junto a un miembro del «comando» que estuvo en la preparación del 11-S, Said Bahaji (en su agenda se halló un teléfono de «Abu Dahdad») y otros dos argelinos que utilizaron pasaportes falsos. Todos llegaron a Karachi, ciudad en la que en 2002 fue detenido Ramzi Binalshibi por su implicación en el 11-S y cuyas revelaciones también están sido utilizadas por la Policía española para llegar al «cerebro» del 11-M.

La marcha del valenciano se torna en protesta contra la «agresión» de Cataluña
El secretario general de Deporte de la Generalitat catalana realiza otro llamamiento a la «movilización» de la ciudadanía, las federaciones y los clubes catalanes
A. C./ ABC 28 Noviembre 2004

VALENCIA/ BARCELONA. La defensa de la denominación de la lengua valenciana ante las «agresiones de los Gobiernos de España y de Cataluña», y la «lucha contra la intromisión catalana» congregaron ayer en Valencia a más de 50.000 personas, en una manifestación en la que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el líder de ERC, Josep-Lluis Carod-Rovira, y el presidente de la Generalitat catalana, Pasqual Maragall, se convirtieron en el blanco de las iras.

A pesar de que la convocatoria partía de un partido extraparlamentario de reciente creación (Coalición Valenciana), las calles del centro de Valencia se colapsaron ayer por la mañana, en una marcha que transcurrió sin incidentes, pero en la que se leyeron pancartas como «Carod terrorista, Zapatero su marioneta» o «Zapatero: respeta la Constitución», y se escucharon toda clase de insultos contra ambos líderes.

El lema de la manifestación decía textualmente «no a la intromisión de Cataluña. En defensa de la lengua valenciana», pero el calado de la protesta iba más allá de lo puramente lingüístico, tal y como reflejaron los cánticos, las pancartas y los comentarios a pie de calle de los participantes de un recorrido que llegó a ocupar más de un kilómetro de longitud.

El «maltrato» del Gobierno central hacia los intereses valencianos, ante los «chantajes del tripartito catalán», fue el principal hilo conductor de los mensajes de los manifestantes. Los «agravios» sufridos por la Comunidad Valenciana en materia de lengua y en otras más lejanas en el tiempo pero todavía presentes, como la derogación del trasvase del Ebro, provocaron una reacción poco habitual en Valencia, donde, a excepción de la protesta contra los atentados del 11-M o la gran manifestación a favor del PHN, no es frecuente que se den cita 50.000 personas en un acto reivindicativo y menos cuando el convocante tiene cierta tendencia a la extrema derecha, como demuestra el hecho de que el partido radical España 2000 estuviera adherido a la manifestación.

Desde el PP, cuyo presidente regional, Francisco Camps, se ha erigido en el estandarte de la defensa de la identidad valenciana, se consideraba prematuro salir a la calle, de ahí su no asistencia a la manifestación, a pesar de que su discurso (agua y lengua) fue el «leiv motiv» de los asistentes a la marcha.

«Se acabó el cachondeo»
Horas después de la manifestación en Valencia, el secretario general de Deporte del gobierno catalán, Rafael Niubò, pedía una «movilización» de la ciudadanía, de las federaciones y de los clubes deportivos catalanes. «Se ha acabado el cachondeo. Ya basta de tomarnos el pelo. Hemos pasado de jugar el Mundial B, porque teníamos derecho, a no tener ni el derecho a la palabra», denunció. El secretario general de Deporte de la Generalitat admitió que cada vez es «más radical» con las selecciones propias «porque no hay solución de buen rollo».

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