AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 29 Noviembre 2004
ECONOMÍA POLÍTICA DEL TERRORISMO NACIONALISTA EN EL PAÍS VASCO
MIKEL BUESA ABC 29 Noviembre 2004

Cita con Aznar
Editorial La Razón 29 Noviembre 2004

ZAPATERO O EL SUEÑO DE SUÁREZ
Jorge TRIAS SAGNIER ABC 29 Noviembre 2004

EL PARAÍSO MOMENTÁNEO DE ZAPATERO
Valentí PUIG ABC 29 Noviembre 2004

La semana de los lenguaraces
Antonio Pérez-Henares El Ideal Gallego 29 Noviembre 2004

LA PLAGA DE LANGOSTA
Jaime CAMPMANY ABC 29 Noviembre 2004

Diplomacia socialista o el nuevo tráfico de esclavos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Noviembre 2004

Carod, el crispador
CARLOS G. REIGOSA La Voz 29 Noviembre 2004

UN GOBIERNO CONVULSO
Editorial ABC 29 Noviembre 2004

Lo peor de un Gobierno inaceptable
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 29 Noviembre 2004

Política trascendental
Carlos Dávila Libertad Digital 29 Noviembre 2004

EL GRAN PATINAZO
GERMAN YANKE ABC 29 Noviembre 2004

Arrepentimiento
Juan BRAVO La Razón 29 Noviembre 2004

¿Quién paga la fiesta

Francisco Marhuenda La Razón 29 Noviembre 2004

Selecciones nacionales
PABLO MOSQUERA La Voz 29 Noviembre 2004

Falta de productividad en el Gobierno
Alberto Recarte Libertad Digital 29 Noviembre 2004

El Islam en la escuela pública
Daniel Pipes Libertad Digital 29 Noviembre 2004

César Alonso de los Ríos: «Yo dije y digo España»
ANTONIO ASTORGA ABC 29 Noviembre 2004

Pancartas
Cartas al Director El Correo  29 Noviembre 2004

«La sociedad pedirá un día al PNV que explique por qué no se volcó contra ETA»
J. J. CORCUERA MADRID El Correo 29 Noviembre 2004

La UPV vuelve a proponer mejores condiciones para presos de ETA que para alumnos presenciales
Agencias Libertad Digital 29 Noviembre 2004

«El islam tiene que sufrir un proceso de modernización»
GERARDO ELORRIAGA BILBAO El Correo 29 Noviembre 2004




 

ECONOMÍA POLÍTICA DEL TERRORISMO NACIONALISTA EN EL PAÍS VASCO
Por MIKEL BUESA Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ABC 29 Noviembre 2004

EL terrorismo es una forma de actuación política basada en el ejercicio de una violencia sistemática contra las personas y los bienes, destinada lograr la adhesión de la población a su causa, no mediante el convencimiento ideológico, sino por el miedo. Es, en cierta manera, una forma singular de guerra cuyas acciones se diseñan y ejecutan con vistas a lograr el desistimiento de la sociedad frente a las pretensiones de dominación o de poder de las organizaciones que lo utilizan. Esta forma de guerra, al contrario que las establecidas con el desarrollo del Estado moderno, especialmente después de las innovaciones napoleónicas, no trata de preservar el territorio propio para asentar sobre su suelo unas actividades de producción con las que sostener el esfuerzo bélico -como correspondería a una economía de movilización o a la constitución de un complejo militar-industrial-, sino que propicia su destrucción para facilitar la extracción de los recursos materiales y financieros que requiere su mantenimiento. Como ha mostrado en una perspectiva teórica Mary Kaldor, el modelo al que se ajusta este comportamiento es el de una economía depredadora de guerra cuyo fundamento es la transferencia de bienes desde los ciudadanos hacia las organizaciones terroristas por medio del saqueo, la extorsión o el pillaje, el control del mercado negro, la realización de actividades económicas de naturaleza delictiva -entre ellas, el tráfico de drogas y de armas, o el blanqueo de capitales- y la obtención de recursos exteriores -como las aportaciones de residentes en el extranjero, las transferencias gubernamentales y las ayudas humanitarias-.

Este modelo -que ha encontrado un amplio respaldo empírico en la obra de Nicoletta Napoleoni que, centrada en la Yihad, no descuida otras organizaciones terroristas como el IRA o ETA- se especifica en el caso de esta última sobre tres fundamentos. Por una parte, la obtención de pagos en dinero bajo coacción, principalmente de los empresarios, a partir del secuestro de algunos de ellos y de la extorsión de otros al exigírseles el llamado «impuesto revolucionario», así como de otros ciudadanos sujetos a la aportación de pequeñas cantidades como óbolo a cualquiera de las múltiples cuestaciones realizadas por las diferentes organizaciones del Movimiento de Liberación Nacional Vasco. Los datos disponibles sobre los dos primeros de esos conceptos, ciertamente incompletos, señalan que, en las dos décadas finales del pasado siglo, ETA pudo obtener un promedio de 6,5 millones de euros al año. Por otro lado, está la constitución de entidades asociativas y de sociedades mercantiles destinadas a dar soporte a las actividades del entorno terrorista -de forma muy destacada, a las de propaganda, captación de militantes y atención social a los encarcelados-, así como a la realización de negocios lucrativos, el blanqueo de dinero y la obtención de recursos procedentes de las Administraciones Públicas. Estos últimos, que constituyen el tercero de dichos fundamentos, han procedido sobre todo de algunos Ayuntamientos y del Gobierno Vasco, toda vez que tales instituciones nunca han aceptado el hecho, establecido por los tribunales de justicia, de que ETA y las demás organizaciones de su entorno forman un todo unitario. La importancia de estos recursos está fuera de toda duda, hasta el punto de que, según señalan los datos parciales de que se dispone, superan con creces a los antes mencionados. Así, por ejemplo, las subvenciones a AEK han llegado a situarse en 5,6 millones de euros al año, las obtenidas por Egunkaria en sus casi dos lustros de existencia arrojan un promedio de 1,2 millones anuales, y las establecidas para suplir la ilegalización de Senideak se aproximan a 0,2 millones. Y a ello hay que añadir las oportunidades que, para desviar recursos hacia la financiación de las actividades aludidas, proporcionaba el manejo de un presupuesto conjunto superior a 196 millones en cada ejercicio económico en los 44 municipios gobernados por Batasuna.

Pero la economía política del terrorismo no se agota en la consideración de las formas de extracción de los recursos que éste utiliza. Es preciso aludir también a sus efectos destructivos sobre las personas y los bienes, pues la desolación que generan los atentados terroristas, con sus secuelas de inseguridad, presión psicológica y miedo entre la población, es una condición necesaria para asegurar la eficacia de las actividades depredadoras. Aunque los datos disponibles son incompletos, el balance económico de esos estragos que, como promedio anual para las tres últimas décadas, puede establecerse es el siguiente: por daños en las personas (muertos y heridos), 13 millones de euros -lo que incluye 1,5 millones de indemnizaciones cubiertas por seguros, 3,8 millones de indemnizaciones gubernamentales y 7,7 millones de indemnizaciones por responsabilidad civil-; y por daños en los bienes, 11 millones de euros, cifra ésta que sólo incluye la cobertura del Consorcio de Compensación de Seguros, y que podría elevarse, según otras fuentes que se circunscriben al período más reciente, hasta 25,4 millones.

Por tanto, las consecuencias directas del terrorismo nacionalista durante sus más de tres décadas de existencia han tenido un coste del orden de 38,4 millones de euros al año por las destrucciones ocasionadas, y otro que es difícil de establecer, aunque seguramente no habrá sobrepasado un techo de 24 millones de euros anuales, por la transferencia coactiva de recursos. La significación económica de estas cifras -que equivalen a un exiguo 0,15 por 100 del PIB del País Vasco- no la da, sin embargo, su cuantía, sino el hecho de que, a partir de ellas, se han ocasionado daños indirectos de mucha más importancia en el sistema productivo de la región. Tales daños se configuran a partir de la influencia que el terrorismo ejerce sobre las expectativas empresariales, lo que afecta a los planes de inversión y, a través de éstos, a la generación de valor añadido.

En el caso vasco, los estudios que han abordado este tema -cuyas conclusiones no se apartan, en lo fundamental, de las obtenidas para otros países por autores como Gupta o Collier, publicadas respectivamente por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, o las pioneras del profesor Velarde en su ensayo sobre «La economía del terror»- señalan que tanto el terrorismo como la enrarecida situación política de la región son factores que han influido negativamente sobre las decisiones de inversión de los empresarios, a la vez que han estimulado la deslocalización de sus actividades. Ambos elementos han provocado que, como han mostrado el profesor Myro y sus colaboradores, las inversiones productivas reales se hayan alejado progresivamente de su nivel potencial, de manera que, si en los años setenta su cuantía fue un 30 por ciento inferior a ese nivel, en la década siguiente este diferencial se elevó hasta el 40 por ciento, y llegó en la de los noventa hasta el 80 por ciento. Dicho de otra manera, el terrorismo ha ocasionado una insuficiencia muy importante de la inversión en el País Vasco, siendo sus efectos devastadores para la producción. Así, esta última, también ha crecido mucho menos que lo que corresponde a su nivel potencial, de manera que, sólo en la última década, han dejado de obtenerse casi 9.000 millones de euros anuales, lo que equivale a un poco más del 21 por ciento del PIB. El modelo de la economía depredadora de guerra se cierra así con una pérdida de riqueza que excede en más de 140 veces al coste directo de la muerte y la destrucción. Este último, para nuestro pesar, lo hemos sufrido sólo unos pocos, pero aquélla afecta a la totalidad de los miembros de la sociedad. Tal es la responsabilidad de quienes por miedo, ignorancia o mala fe han contribuido a financiar el terrorismo nacionalista.

Cita con Aznar
Editorial La Razón 29 Noviembre 2004

La Sala Internacional del Congreso de los Diputados acoge desde las nueve horas de hoy una de las presencias políticas más esperadas de los últimos años. José María Aznar, ex presidente del Gobierno, comparecerá en la comisión de investigación del 11-M para dar su versión de los acontecimientos que rodearon al atentado más sangriento de la historia de nuestro país, que dejó casi dos centenares de muertos y 1.500 heridos, pero también para ahondar a buen seguro en las graves y excepcionales alteraciones políticas que precedieron a la jornada del 14 de marzo y que colaboraron de forma trascendente en el vuelco electoral. Aznar podrá exponer ante los diputados, y los millones de españoles que seguirán sus palabras por televisión, los datos concluyentes de la gestión de la crisis que demuestran a día de hoy que el Gobierno del PP pudo cometer errores de envergadura, pero que, en modo alguno, mintió u ocultó información en aquellas horas críticas.

La responsabilidad de ETA en el atentado o la implicación del terrorismo islamista parece todavía un asunto en plena controversia por la aparición constante de datos que deben ser investigados hasta el final, por lo que la actitud del Ejecutivo de Aznar, al facilitar puntualmente toda la información de que disponía sobre una u otra pista, parece difícilmente reprobable. Las responsabilidades políticas, si las hubo en mayor o menor medida, fueron depuradas por completo en la derrota electoral del 14 de marzo. Y el resto de cuestiones pendientes, como la trama asturiana o las redes islamistas en España, debieran circunscribirse al ámbito judicial y no político. Pero el ex presidente del Gobierno estará también en su derecho de preguntarse por los acontecimientos que se sucedieron en la jornada de reflexión, y los actos de agitación y propaganda urdidos desde determinados terminales políticos y mediáticos ligados a los grupos de oposición, que perturbaron el proceso electoral hasta violentarlo.

Casos de contaminación y tergiversaciones políticas como el del asesor del grupo parlamentario socialista del País Vasco, Iñaki Pierrugues, que difundió un correo electrónico en el que se acusaba al propio Aznar de tratar de dar un golpe de Estado, en el que relataba además supuestos intentos del ex presidente del Gobierno para que el Rey autorizase el estado de excepción con presencia militar en las calles. Este correo, del que hoy informa en exclusiva LA RAZÓN, circuló por diversas sedes socialistas incluso después del 14-M y es un ejemplo de la intoxicación difamatoria que expandía, al menos, una parte de la oposición. Es, pues, evidente que hubo fallos en la gestión del Gobierno, que no falsedades, pero también que determinados grupos políticos pervirtieron la normalidad democrática para sacar réditos electorales. Y de esto Aznar también podrá facilitar información y opinión de las que extraer conclusiones. Por último, y aunque no será fácil dados los precedentes, sería conveniente que sus señorías evitaran convertir un acontecimiento parlamentario del mayor interés en un circo. La cita lo merece.

ZAPATERO O EL SUEÑO DE SUÁREZ
Por Jorge TRIAS SAGNIER ABC 29 Noviembre 2004

ADOLFO Suárez, que fue un gran presidente, tuvo, de vez en cuando, ensoñaciones, como esa ocurrencia de que quizás España podría figurar en la nómina de los que entonces se denominaban «países no alineados», eufemismo que se utilizaba para señalar a todas aquellas naciones «compañeras de viaje» de la Unión Soviética. Era el sueño propio de una persona a quien, a veces, le salía esa vena del falangismo de posguerra, nacionalista de Plaza de Oriente y antiamericano que, afortunadamente, siempre fue atemperado por todos sus ministros sin excepción, y muy especialmente por quien entonces dirigía la política exterior, Marcelino Oreja. Toda esa veleidad de dirigente populista internacional, que le afloraba a Suárez cuando acariciaba la bola del mundo en soledad, se quedó en el desafortunado recibimiento a Arafat, entonces en plena vorágine terrorista, que llegó a España luciendo pistolón en el cinto. Claro que Suárez fue alguien mucho más importante que esa caricaturización anecdótica: fue no sólo un gran presidente y un hombre de intuición política excepcional, sino también un gran patriota que supo anteponer los intereses de España a sus preferencias personales.

Pero ahora, gracias a un atentado terrorista de oscuro origen, esa imposible y lateral ensoñación se ha hecho carne en la persona de Zapatero. El mundo político marginal, representado hoy por esos estrafalarios Carod-Rovira y Llamazares, es el que maneja los hilos de la política española. Acabáramos. Todas las mañanas, cuando ambos personajes se miran en el espejo, no pueden dar crédito a lo que ven: en el sur de Europa, por fin, ha llegado, aunque con casi cuarenta años de retraso, esa marea revolucionaria que representó Salvador Allende. Un experimento que ya trató de realizar el ex trotskista Lionel Jospin en Francia, en la primera mitad de los noventa, y de cuya alquimia política trasnochada salió descalabrado, sin que la nación vecina haya levantado cabeza desde entonces, tocándole después el turno del izquierdismo a Alemania, y ya ven ustedes cómo está el país del milagro económico. Y ahora, como no podía ser menos, la desgracia comienza a anegar el fondo sur.

A Suárez jamás se le habría pasado por la cabeza poner en práctica los 27 puntos programáticos de la Falange, una ensoñación bienintencionada de juventud. En cambio, a Zapatero se le ocurren las cosas mas extravagantes. Su mismo programa es un «mix» entre cachondo e insólito: un poco de Largo Caballero por aquí, un mucho de Salvador Allende por allá, la bandera gay del arco iris ondeando en Moncloa como concesión a la modernidad, y cantando La Internacional, caminando del brazo multicultural de quienes dinamitaron las elecciones del 11 de marzo. No lo duden: de no ser por la Unión Europea, por la catolicidad española abrumadoramente mayoritaria y por nuestro -y sin embargo- aliado Estados Unidos, España ya se habría «yugoslavizado».

EL PARAÍSO MOMENTÁNEO DE ZAPATERO
Por Valentí PUIG ABC 29 Noviembre 2004

LA improvisación estética quizás sea una característica de la posmodernidad, pero no hasta el extremo de que Rodríguez Zapatero sea del todo un político posmoderno. Su candidatura a secretario general del PSOE fue una feliz improvisación para un congreso socialista con las heridas del todo abiertas, del mismo modo que su victoria electoral fue también una improvisación inmediatamente después de la tragedia del 11-M, de la mano de Izquierda Unida y de una Esquerra Republicana entonces -y hoy quién sabe- encabezada por uno de los demagogos más conspicuos de la España contemporánea, Carod-Rovira. De todos modos, Zapatero no es exactamente un político de lo nuevo: incluso sus conexiones con el electorado juvenil proceden de vestigios ideológicos y no de intuiciones de futuro. Zapatero apareció entre aquellas ruinas morales del socialismo para convertirse en el heredero de una cuota de partitocracia y con el propósito de formular con hondura un nuevo lenguaje para la política.

De repente, al estallar la dinamita en Madrid, pareció como si Rodríguez Zapatero estuviera ofreciendo un porvenir: el instinto de sectores del electorado fue culpar de todo el presente al pasado inmediato, de modo que la alternativa tenía que ser la de un futuro, aunque fuese el futuro más bien trillado.

AHORA, realmente, el paraíso ya no es lo que era. Toma cuerpo una conjetura: el margen de votos que permitió a Rodríguez Zapatero optar a la presidencia del Gobierno estaba por un porvenir que fatalmente se ha ido evaporando, entre promesas irrealizables, gestos de caducidad seguramente inevitable y los errores propios de un equipo de gestión y de control parlamentario que o bien tenía que pagar la novatada o bien ha comenzado a pasarse de listo, regresando a los modos del tardofelipismo. La pasada semana, por ejemplo, fue especialmente aciaga para el PSOE, en el Gobierno, en las Cortes y en la calle. Lo único que se salvaba era el rostro claro y querido de Rodríguez Zapatero. Han sido siete días abrumadores, sujetos al lastre categórico e incontrolable de Carod-Rovira y a la diplomacia indeciblemente obtusa del ministro Moratinos. Claro que al final todo puede ser fruto de una conspiración del Vaticano.

Este paraíso ya no es lo que era, pero es posible que quienes dieron su voto por la paz universal y por el cambio drástico estén ahora en otra cosa, en otra ruptura. Ya se sabe que las pantallas de los móviles queman los mensajes a gran velocidad: el «pásalo» requiere de cada vez más inventiva sintáctica, más ocurrencia, más capacidad provocadora, más paraíso por el paraíso. Las formas radicales del posmodernismo -dice Andrew Gamble en «Política y destino»- acaban rechazando la Historia y con ella la posibilidad de la política, puesto que se muestran reacias a otorgar carta de naturaleza a ninguno de los fundamentos necesarios para que la política pueda tener éxito. Pues aquí tenemos a Rodríguez Zapatero calcografiando tan viejos moldes políticos como el apego al castrismo o el laicismo del siglo XIX, para maniobrar en una Europa que está en otra cosa, en otro contexto, en otras batallas.

PARAÍSO momentáneo, ya algo esquilmado, perdido para quién sabe cuándo: con todo, Zapatero tiene tiempo por delante para replanear el terreno de juego y su margen de maniobra depende de sí mismo y de la capacidad de oposición convincente que tenga Mariano Rajoy. En sus previsiones para el año 2005, «The Economist» no resulta muy halagüeño para España. Estamos más que nunca en demanda de políticas para la complejidad y no para el «pásalo» inmaduro. Hoy por hoy, la majestuosa ave del paraíso lleva en el ala todo el plomo de Carod-Rovira.

La semana de los lenguaraces
Antonio Pérez-Henares El Ideal Gallego 29 Noviembre 2004

Fue la semana de las incontinencias y de los lenguaraces. La principió Chávez, la descorchó Moratinos y la desparramó Carod. La izquierda española se suele fascinar con estos caudillos sudamericanos. Mas les valiera el conocerlos. No existe a día de hoy en toda Hispanoamérica lugar donde la “doctrina oficial” y la demagogia sigan haciendo mas uso del odio a España que en la Venezuela chavista. Todos los tópicos, toda la leyenda negra y todo el victimismo patriotero se agitan y revuelven para culparnos de todos los crímenes y achacarnos todos los males.

Alentados y jaleaos hasta el paroxismo por Chávez. No me lo ha contado nadie. Lo he vivido. La acusación de “genocidio” contra los “patriotas de ETA”, que por allí siguen cobijados, y tan solo hace unos días el derribo por las turbas y en medio del jolgorio de la estatua de Colón. Pero todo ha quedado pequeño en asco ante el circo montado a costa de las víctimas del 11-M. Moratinos le siguió con su descorche televisivo que ha puesto al Gobierno en un aprieto, porque lo suyo es indigno de su propia profesión y aún más de quien representa diplomáticamente en el mundo al Reino de España. Muy deficiente. Y Carod. Su odio y sus fobias han quedado una vez más al descubierto. No es España quien odia a lo catalán o a lo vasco, es ese nacionalismo reaccionario, tribal y resentido quien está cargado de rencor y no pierde ocasión de demostrarlo.

No he visto quemar nunca ni banderas catalanas ni ikurriñas. Si les he visto a ellos, por el contrario, quemar la enseña nacional en cuanto han podido. La lección es para Zapatero. El rostro verdadero de sus socios ha asomado y habrá de atenerse a lo que le espera. Que son como son y pretenden lo que pretenden no era culpa de Aznar. Son así de propio y el separatismo no se lo ha inculcado nadie excepto ellos mismos.

LA PLAGA DE LANGOSTA
Por Jaime CAMPMANY ABC 29 Noviembre 2004

Y encima de la nube que nos aflige de autodeterministas, independentistas, secesionistas, cosoberanistas y separatistas, carodistas o ibarrechistas, llega la plaga de langosta, que además es langosta roja, toma nísperos. Dicen que la langosta roja no ataca al hombre, o sea, como los socialistas, pero deja el país pelado, sin una matuja, y al personal hambriento. Se comen las hojas de las plantas, las ramas de los árboles y hasta los bulbos reservados. O sea, lo mismo que la otra plaga. Dicen también que cada langosta come una porción de alimento equivalente a su propio peso. Eso, en los socialistas se multiplica de una manera desorbitada, porque ingieren muchos más quilos de los que pesan, dos mil, tres mil, diez mil quilos, ni ellos mismos conocen el número de quilos que comen, según han sentenciado los jueces.

La langosta roja propiamente dicha es africana y el primer salto lo ha dado a las Canarias, Tenerife o así, y están dejando aquello como la finca de los saharauis. Es natural. La Geografía puso el paraíso junto al desierto. Las Canarias son como un espejismo prodigioso del desierto africano. Los moros y las langostas las miran con envidia. La langosta roja metafórica y política, no la propiamente dicha, la celtíbera, o sea, se encuentra dedicada ahora a tratar de devorar el Reglamento del Congreso de los Diputados y demás reglas de juego de la democracia, por ver si remedia el batacazo electoral en la norma de nombramiento de los jueces. Ya se sabe que la langosta roja, apenas llega al Gobierno, se engulle en una sentada el poder legislativo y el ejecutivo, que ya avisó Alfonso Guerra, un langosto de los que iban en cabeza del enjambre, que el ingenuo del barón de Montesquieu estaba muerto y enterrado.

Por su parte, Carod-Rovira, que es un langosto, saltamontes, rojo, republicano y separatista, tiene un cabreo jupiterino por el costalazo del patinaje, y amenaza con un catálogo de castigos deportivos, políticos y bíblicos, o sea la famosa «venganza catalana», que él quisiera ser Roger de Flor con bigote. Entre otros desastres para Hispania fecunda sueña con castigar a Madrid sin los Juegos Olímpicos de 2012, cuando aún no los ha conseguido y la pelota está todavía en el tejado del Diablo Cojuelo.

Si Madrid se queda sin Juegos Olímpicos no será por la falta de apoyo de Carod-Rovira, que se la puede meter en el mismo lugar en que se puede meter el Gobierno el indulto de Rafael Vera según el dictamen de Rodríguez Ibarra, sino porque los miembros más poderosos en el seno del Comité Olímpico Internacional prefieran otras candidaturas, por ejemplo, la de Londres. Carod-Rovira cree que los catalanes son -casi puedo decir somos- un pueblo tan miserable, mezquino y envidioso como él. Vive en Cataluña y todavía no se ha dado cuenta de que el catalán es un pueblo grande, laborioso, civilizado y noble, que no tiene necesidad alguna de envidiar ni de empequeñecer a nadie. Y que cuando pone en marcha una «venganza catalana» es con tanta razón y tanta grandeza como para asombrar a la Historia, y nunca de la mano de un mindundi.

Diplomacia socialista o el nuevo tráfico de esclavos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Noviembre 2004

Parece que el genocida más longevo y siniestro de cuantos han ensangrentado América en el último medio siglo va a repetir con el izquierdista Zapatero la misma jugada que con el derechista Fraga: soltar algún preso político a cambio de ser diplomáticamente aceptado, censurada su Oposición y económicamente recompensado por su largueza. Conviene recordar que después de que Fraga, Gabino de Lorenzo o Durán i Lleida, entre otros derechistas notorios, viajaran a la isla dizque para promover las buenas relaciones entre España y Cuba (como si los once millones de la población oprimida de la Isla y los dos millones de exiliados no fueran cubanos), Castro ha perpetrado otras muchas hazañas represivas, como la que le llevó a la crisis con la Unión Europea: el fusilamiento de tres pobres hombres que pretendían huir del paraíso castrista y el encarcelamiento de ochenta disidentes, condenados a décadas de prisión y tortura por el terrible delito de defender la pacífica celebración de elecciones libres. Pero la ventaja que tiene el dictador cubano es que su capacidad de crear presos políticos es siempre mayor que la de los políticos europeos para fingir que el rescate es gratis. La misma basura vendida por Fraga será ahora vendida por Zapatero. La vergüenza es ambidextra.

Que la deportación de presos no supone apertura ninguna del régimen totalitario cubano lo demuestra que a los presos políticos excarcelados no se les permite una mínima actividad cívica, sino que se les suele expulsar por la fuerza de su país, privados del derecho de disentir incluso al precio de la cárcel. Naturalmente, un Gobierno capaz de gobernar al dictado de Carod Rovira, el cómplice de la ETA, es muy capaz de poner su política exterior al servicio de las necesidades propagandísticas de Castro. Lo que cabe preguntarse es si se puede considerar legítimo, no sólo legal, un Gobierno cuya política nacional está en manos de enemigos de España y cuya política internacional se define por su alianza con los enemigos más grotescos, criminales y siniestros de la Libertad.

Desde que se cayó el Muro, hace ahora quince años, la diplomacia socialista se redujo a un nuevo tráfico de esclavos: los que no podían abandonar el paraíso del proletariado salvo que Occidente se allanase a pagar un tributo político y económico a los que los esclavizaban. Nada ha cambiado en el socialismo, ni en el real ni en el supuestamente democrático: unos siguen asesinando cimarrones o encadenando a esclavos rebeldes mientras otros defienden los “logros” de la esclavitud y pagan a cuenta de todos los ciudadanos lo que su sectarismo necesita para consolar el síndrome de abstinencia totalitaria. Sin embargo, da la impresión de que ZP y Moratinos cada vez necesitan una dosis más fuerte: Chávez, Fidel Castro... ¿para cuando Kim Jong Il?

Carod, el crispador
CARLOS G. REIGOSA La Voz 29 Noviembre 2004

EL LÍDER de ERC Josep Lluis Carod Rovira tiene indudables habilidades para sacar de sus casillas al respetable con mejor talante. Con o sin razón, él es el primer político en saltar a la arena cada vez que hay la oportunidad de protagonizar algo parecido a la parodia de una venganza siciliana. Hace unos días fue con la cuestión del valenciano: si no se identificaba con el catalán, no apoyaría los Presupuestos Generales del Estado. Ahora es con motivo del acuerdo de la Federación Internacional de Patinaje (FIRS), que no admitió a la Federación Catalana casi por unanimidad (114 votos de los 124 posibles). Carod volvió de inmediato a la palestra para reclamar que Madrid pierda sus opciones como sede de los Juegos Olímpicos del 2012 y que los catalanes no le presten apoyo. Es verdad que ni los suyos lo han respaldado, pero Carod ya tenía su botín: las primeras páginas de los periódicos y una buena presencia en informativos de radio y televisión. El crispador no había desperdiciado su oportunidad.

Lo vi hace unos días en un debate con Rodríguez Ibarra en TVE. No tuvo el menor empacho en reconocer que un Gobierno español en minoría tiene que pactar y que el deber de ERC es aprovechar la coyuntura para hacerlo siempre en beneficio de Cataluña. Ignoro si estaba argumentando la legitimidad del chantaje como arma política. Porque la verdadera especialidad de Carod Rovira no es la sutileza intelectual sino la salida abrupta y populista, el arranque aparentemente visceral, la confrontación oportunista presentada como defensa de Cataluña (aunque en verdad sólo sea la escenificación de una pataleta ni siquiera real). Shakespeare, de fijarse en él, sin duda explotaría su vis cómica. Pero en la política española el personaje es simplemente perturbador, ruidoso y desequilibrante. Zapatero opta por no responderle. Pasqual Maragall le quita hierro a sus baladronadas (como ha hecho ahora al pronunciarse a favor de las candidatura de Madrid, recordando que en su día Tierno Galván, alcalde de Madrid, hizo lo mismo respecto a la de Barcelona). Pero Carod sigue imperturbable. Porque lo que es seguro es que se divierte crispando. Sobre todo a sus socios.

UN GOBIERNO CONVULSO
Editorial ABC 29 Noviembre 2004

LA celebración en el día de hoy de un Consejo de Ministros extraordinario convocado para tratar únicamente el proyecto de ley de reforma del Consejo del Poder Judicial, rechazado por el Congreso la pasada semana, retrata a un Rodríguez Zapatero en los antípodas de su imagen propagandística. Lo que no hizo para acordar colegiadamente la retirada de las tropas desplegadas en Irak, ni para aprobar el proyecto de ley integral contra la violencia doméstica, lo va a hacer para saciar la inocultable ambición de someter a un Poder Judicial que le resulta incómodo. Rodríguez Zapatero llegó al poder diciendo que iba a hacer otras cosas, muy distintas de las que está haciendo.

El Consejo de Ministros que hoy celebra constituye un acto de convulsión y paroxismo político, una manipulación de las instituciones. Puede hacerlo, desde luego, pero no puede merecer otro juicio que el de la mayor reprobación. El talante de Rodríguez Zapatero es un fraude. No contento con el ridículo que hizo su Gobierno y su grupo parlamentario en el Congreso, ahora hace del Consejo de Ministros un servicio de guardia para reparar sus errores, en vez de aceptarlos con un mínimo de humildad y de respetar esas convenciones formales que tan imprescindibles son para la democracia. Nadie en su sano juicio puede creer que esta reacción es proporcionada a la trascendencia del proyecto de ley que reformará los nombramientos judiciales. Sólo una lucha contra el reloj -en enero hay que cubrir numerosas vacantes en el Supremo- explica esta pérdida, no ya de papeles, sino de dignidad política y hasta personal. El desmedido apremio del Gobierno para alterar la mayoría democrática del Consejo del Poder Judicial no interesa en la sociedad más que a sus futuros beneficiarios, una izquierda judicial que hoy debería sentirse avergonzada de que se le intente abrir paso en el Tribunal Supremo con estas formas inaceptables.

Moratinos
Lo peor de un Gobierno inaceptable
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 29 Noviembre 2004

Ser el peor ministro de Asuntos Exteriores que tenido España en un siglo tiene su mérito, y no hay que hurtárselo a Moratinos. De la valía de este hombre hablan sus logros, y habla él mismo cuando tiene un micrófono delante. Pasará a la historia como una nota a pie de página; una de esas figuras que, pasados los años, resulta increíble y, pasadas las décadas, divertida. Sería interesante conocer cómo llegó a ser el hombre de la Unión Europea en Oriente Próximo, y también si su amistad con Arafat es anterior o se forjó mientras conseguía, con bastante celeridad, dejar de ser un interlocutor aceptable para Israel.

Nos cayó encima como un cascote más de la presidencia accidental, y supusimos que aportaría las habilidades propias de un diplomático de carrera, sean éstas cuales sean. La deserción de Irak hay que atribuírsela al presidente, pero es exclusiva de Curro la colección de disparates con los que se trató de ocultar a la opinión pública española los efectos de aquella decisión. Podemos preguntarnos por qué, si no querían los efectos, precipitaron la causa. Y podemos respondernos que se trataba del primer fuego de artificio propagandístico, y de consumo interno, de una legislatura que previeron impulsada por aquella ola progre nacida con la explotación del desastre del Prestige, continuada con la guerra del no a la guerra, y culminada con el golpe posmoderno del 13-M. Capitalizado al día siguiente el trabajo de dos años, la rápida deserción de Irak debía convertirse en la jugada maestra que mantuviera sobre la ola al Gobierno accidental. Pero entonces, claro, llegaron las consecuencias.

Y las consecuencias son las que puede esperar un traidor por interés cuando el traicionado es inmensamente poderoso y lo abandonas en el peor momento. Vinieron las mentiras sistemáticas de Moratinos: Powell le solicitaba importantes mediaciones, las relaciones con EEUU eran más fuertes que nunca. Mentir, mentir sin tregua mientras Bush cae. Pero Bush no cayó, y ya no había forma de endulzar los frutos amargos del antiamericanismo. El Wall Street Journal los ha puesto en su sitio tras ver a ministros y jefes militares correr a la embajada americana a dar explicaciones y a la Moncloa mendigando una llamada de teléfono.

Poco antes de acusar a Aznar de golpista, Moratinos dijo: “Si hemos sido objetivo de los terroristas, es precisamente por nuestra involucración en Irak”. Cualquiera que lea el periódico ya sabe que eso es falso. ¿Apelaba Curro a la España ágrafa? Sin duda, pero también lanzaba un mensaje a la afición: hay que seguir linchando al PP, hay que volver a aquella forma de debate político en la que unos asaltan las sedes del contrario al grito de “asesinos” mientras los otros se esconden. Por eso Moratinos, el inútil, el ministro vetado por la administración americana, el amigo del terrorista que ya no está, el tipo de las consignas, debe ser fulminantemente destituido.

Política trascendental
Carlos Dávila Libertad Digital 29 Noviembre 2004

Comenzamos la semana con una sola incógnita: ¿recibirá el Rey a al caudillo golpista Chávez? Emparedada entre la comparecencia de Aznar en la Comisión del 11-M, y la de Miguel Ángel Moratinos en la de Exteriores del Congreso, la nueva estancia del bolivariano en España no es una buena idea. Es una pésima noticia para todos. También para el anfitrión que, probablemente, no tiene otra opción que respetar un agenda escrita hace algún tiempo. Únicamente la ayuda del Gobierno hubiera podido rectificar esa agenda, pero este Gobierno no está por la labor.

El radicalismo de Zapatero, su apuesta antigua por el «no alineamiento», su deslizamiento desde la socialdemocracia al socialmarxismo, su odio panderetero a Estados Unidos, y su ignorancia, están dejando a España como refugio de dictadores izquierdistas y sede de individuos miserables como Carod Rovira y sus secuaces. Esta semana actual empieza con José María Aznar en el Parlamento, sigue con la nueva y lamentable visita del botarate venezolano, continúa con las explicaciones de Moratinos y termina, si nadie lo remedia, con el golpe antiparlamentario con el que el PSOE pretende corregir su pifia en la Ley que debe modificar el Consejo del Poder Judicial. Y todo esto, trufado de la reacción furibunda contra España que están articulando los socios de ZP en Cataluña. Y aún tendremos que soportar en estos días más disparates, porque la España de hoy es un puro dislate, pero todos estos señalados bastan para provocar el susto general.

Y mientras, ZP sonriendo más Netol que nunca. El CIS le ha dicho que los españoles aún no salen del estupor de marzo, y él, episodio a episodio, se dispone a convertirse en el Don Mintoff (el maltés líder de los no alineados en los setenta) de comienzos del siglo XXI. Nos estamos cebando en la tremenda estulticia de Moratinos, proverbial entre sus compañeros de carrera, y nos estamos olvidando de este Zapatero impredecible. Los que se asombran del uso sectario que el Gobierno está haciendo de la Corona, deberían leerse el programa electoral del Partido Socialista. Allí estaba recogida esta utilización que llega, incluso, a no respetar las palabras del Rey en una conversación privada con Bush. Los diplomáticos de la Zarzuela ya saben cómo se las gastan los asesores de Zapatero, por eso si verdaderamente desean que nunca más se utilice la palabra del Rey en vano, no tienen otro remedio que ahormar la enorme generosidad del Rey a la hora de intercambiar informaciones. La Zarzuela ya conoce que la otra parte no respeta las reglas del juego.

EL GRAN PATINAZO
GERMAN YANKE ABC 29 Noviembre 2004

Dan la impresión de ir cada uno por su lado, tratando de apañarse como pueden con su parcelita, sin aparente coordinación, improvisando y, al menor descuido, haciendo aguas. Hemos venido subrayando —y constatando— que la oposición del PP, tras el garrotazo del 14-M, iba a la deriva, y resulta que el naufragio, apenas 7 meses después, está del lado del Gobierno. Van de tal modo cada uno por su lado que termina por no extrañar que la pasada semana no estuvieran donde debían y no se pudiera aprobar la tan cacareada reforma del Poder Judicial. En esta ocasión sí se ha visto al PSOE en la lona, medio noqueado, sin querer saber del todo de dónde venía el golpe. «Nunca el PP, y sólo el PP, quiso esta reforma», vino a decir el portavoz socialista en el Congreso y, siendo verdad, no era la verdad del caso: que van cada uno por su lado, despistados, desconcertados…

Al secretario de organización del PSOE, José Blanco, le gusta recordar que ya
antes de los atentados del 11-M, él preconizó la victoria socialista, de la que dice haber estado siempre seguro. Blanco, o sus analistas, veían claramente «un cambio de ciclo»: se habría acabado, por consunción, la etapa PP y llegaba, «necesariamente», como un dictado de la Historia o de la sociología aplicada, la del PSOE. Le gusta recordarlo, naturalmente, para obviar, en el resultado electoral, el impacto de los atentados islamistas en una sociedad atribulada que el PP no había considerado como fundamento de una opinión pública que está, se quiera o no, en el núcleo de la democracia. Pero debería recordarlo también para analizar hasta qué punto él y sus compañeros de partido parecen pensar que, para gobernar, basta ese destino ineluctable, dejarse llevar por el cambio de ciclo impuesto por la Historia.

Como si bastase con la retórica del diálogo, con la sonrisa y el talante, para acabar a distancia con la Administración Bush, con las dificultades para España de la financiación europea, con el obligado debate ideológico en un mundo globalizado. Y como si, en casa, fuera suficiente con situar al PP en el estadio previo al nuevo periodo, como la antigualla del pasado, aceptando así cualquier apoyo que se opusiera al partido conservador. Como si se pudiera ir tranquilamente de la mano de ERC, dar pasaporte diplomático a los líderes de IU o saludar entusiastas, aun de vez en cuando, a los nacionalistas vascos, ya que ninguno de ellos forma parte del estrato anterior de esta peculiar y paradójica interpretación de los obligados, contundentes e inapelables cambios del devenir histórico.

Pero no basta. La «nueva» política exterior nos hace amigos, sorprendentemente, de botarates sangrientos como Chávez y Castro. Y con los que debían ser nuestros amigos, Alemania y Francia, no hay modo de cuadrar las cuentas de la Unión. EE.UU. está más lejos que nunca y ya vemos lo que, en este huracán histórico, ha resultado estar más cerca. Mientras, se aceleran reformas que, en todo caso, precisarían reposo y consenso, por aquello de que la marea les arrastra. Pero se va viendo que quizá, al mismo tiempo, les anestesia. Los ministros que se ahogan son cada día más. Y Carod, día tras día, como si interpretara él solito la nueva etapa cósmica de la política española, establece la deriva, justifica las incoherencias, obliga a los silencios más insólitos.

¿Se trata de sobrevivir? podrían preguntar los escépticos más pragmáticos.

Tendría más sentido, aunque no del todo. Pero me temo que no es principalmente eso, que se trata de hacer surf, todos sin el PP, en esa gran ola demiúrgica que veía Blanco en el horizonte. Se está helando la costa y, como ya se apunta, se preconiza ahora el gran patinazo.

Arrepentimiento
Juan BRAVO La Razón 29 Noviembre 2004

Parece que el influjo de los Presupuestos Generales del Estado ejerce tal poder de persuasión sobre el Gobierno socialista que le incapacita para una reflexión mínimamente realista sobre el fenómeno de su alianza con ERC. La necesidad de votos para sacar adelante las cuentas depara comportamientos realmente insólitos. Después de que Josep Lluís Carod-Rovira montara su circo particular con la cruzada contra Madrid 2012, y vertiera contra el Gobierno socialista todo tipo de improperios, la reacción del ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, fue ayer expresar su convencimiento de que el presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) «está arrepentido» por su comportamiento. No sabíamos que los ministros del Gobierno de España ejercieran como portavoces de quien precisamente busca acabar con la unidad del país. En cualquier caso, no queremos dudar de la buena voluntad y mejores intenciones de Jordi Sevilla, pero el caso es que Carod-Rovira no ha abierto la boca y el resto de dirigentes de ERC no parece que camine por la senda de la contrición. Además, la experiencia en arrepentimientos de Carod-Rovira es de sobra conocida, baste recordar que ni siquiera aceptó como error su entrevista con ETA.

¿Quién paga la fiesta?
Francisco Marhuenda La Razón 29 Noviembre 2004

La pretensión de lograr la secesión del hockey catalán nos sale muy cara a los ciudadanos. Estamos ante un tema que es prioritario para los partidos nacionalistas, entre los que se ha incluido el PSC, y que es contemplada con evidente indiferencia por el conjunto de la sociedad. La capacidad de convocatoria de las protestas que se celebraron el viernes, unas 600 personas, es un fiel reflejo de ello. A los nacionalistas les gusta crear polémicas artificiales de carácter identitario y patriótico para esconder su carencias en la gestión en las administraciones que gobiernan. Nada más cómodo que esta polémica artificial como cortina de humo. Les sirve, además, para agitar a sus seguidores y sacar el espantajo de Madrid, el eterno enemigo externo.

En esta ocasión hay un elemento añadido que en otros países provocaría un auténtico escándalo, porque resulta lamentable que toda esta fiesta se financie a costa de los presupuestos públicos. Desde los viajes a las abultadas facturas de los abogados que se han contratado para conseguir que la federación catalana sea reconocida internacionalmente, son gastos que financia el Gobierno catalán. Los mismos que se quejaban del tamaño de la bandera que colocó el Gobierno del PP en la Plaza Colón de Madrid, son los que no cejan en su empeño en polemizar con los símbolos o en buscar enfrentamientos con el resto de España. Una vez más comprobamos dónde están las prioridades del tripartito.

Selecciones nacionales
PABLO MOSQUERA La Voz 29 Noviembre 2004

HACE TIEMPO descubrí la importancia del deporte: espectáculo, actividad económica, símbolo de identidad capaz de mover a las masas. En 1999, en el primer Gobierno Foral constitucionalista de Álava, fui responsable de la cartera de Juventud y Deportes. Aquello me permitió hacer de Vitoria la ciudad del deporte, con la organización y celebración de casi cuarenta campeonatos de España en sus diferentes modalidades deportivas. Estuve a punto de lograr que la selección española de fútbol jugara en el campo de Mendizorroza, precisamente aprovechando la presencia del Alavés en Primera División. Los nacionalistas vascos me acusaron de «españolizar Álava». Cuestión que tuvo sus consecuencias, incluso con una moción de censura que no lograron que prosperara.

Para los nacionalistas, el deporte y sus colores partidarios constituyen un signo de identidad nacional para diferenciarse de los demás y mostrar su vocación de nación-estado.

Así se explica su ofensiva, en Cataluña y Euskadi, a favor del derecho a poner en competición oficial sus propias selecciones nacionales. Esta es la razón del conflicto que se ha vivido con la selección catalana de hockey sobre patines, que finalmente no ha podido lograr su pretensión de ser reconocida por los organismos del patinaje internacional.

Un país, una lengua, un pueblo, una selección deportiva nacional. Estos son los elementos definitorios de la identidad.

Volviendo a Álava, durante tres años logré hacer desfilar por Vitoria a toda suerte de deportistas españoles y así contribuir a la mistura del deporte sin fronteras, a su fiesta, a su capacidad para generar ingresos económicos y buenas noticias en un país acostumbrado a estar en las páginas de los sucesos.

Menudo enfado ha cogido el honorable C. Rovira. Ha dicho lo que piensa, lo que quiere ser y hacer con Cataluña. Además de mostrar la cara más resentida del nacionalismo, cuando ha recomendado la oposición a que Madrid sea sede olímpica en el 2012.

Confío en que a Maragall no se le haya olvidado toda la ayuda que recibió siendo alcalde de la Barcelona del 92.

Espero que Samaranch, ilustre barcelonés que pasó del hockey sobre patines al COI, intervenga y se atreva a decirles a los nacionalistas que con el deporte no se juega; no sea que matemos la gallina de los huevos de oro, o provoquen una oleada de antipatía deportiva hacia Cataluña.

Opinión
Falta de productividad en el Gobierno
Alberto Recarte Libertad Digital 29 Noviembre 2004

Son un grupo sin raíces, sin las conexiones europeas de los equipos de Felipe González, sin la cultura política de lo que significaron para la construcción intelectual del socialismo las dos guerras mundiales, el nazismo y el comunismo en Europa Como bien decía Miguel Sebastián antes de las elecciones, el principal problema de la economía española es la falta de productividad. Si fuera un poco más alta, en poco tiempo alcanzaríamos el nivel de renta de los países más avanzados de la vieja Europa.

Y, sin duda, para que la productividad crezca lo primero es que mejore la preparación profesional de los trabajadores españoles. Una empresa tiene éxito en la medida en que tiene una buena plantilla y siempre que tenga, además, la suerte de contar con el mejor equipo de directivos. En este sentido, el equipo directivo del actual PSOE, y de sus socios de Izquierda Unida y Esquerra, es de bajísima calidad. El que los socios estén mal preparados profesionalmente es un problema, pero no es determinante; lo que sí lo es es la calidad de quien propone y toma decisiones, en este caso el PSOE.

En general este equipo –por lo que vamos sabiendo de sus biografías y por lo que demuestran en su trabajo– está mal preparado. Han sido malos estudiantes, en general no han opositado y, en conjunto, tampoco han hecho cursos de especialización en las materias que han escogido para formarse intelectualmente; en general, también, tienen muy poca experiencia laboral; tampoco han tenido puestos de responsabilidad en el propio PSOE en el difícil tránsito del final del franquismo a la aprobación de la Constitución, o después, en los propios gobiernos del PSOE, o durante los años de gobierno del PP.

Por lo que sabemos, también en general, no saben muchos idiomas. Y quizá lo más llamativo, en un grupo de personas cuya profesión es la política, es que no son herederos del PSOE que gobernó España entre 1983 y 1996. Son un grupo sin raíces, sin las conexiones europeas de los equipos de Felipe González, sin la cultura política de lo que significaron para la construcción intelectual del socialismo las dos guerras mundiales, el nazismo y el comunismo en Europa y, quizá por ello, no comprenden tampoco el papel que jugó Estados Unidos en la salvación de la democracia en nuestro continente. Sin idiomas, sin cultura de tradición socialista europea, sin una gran experiencia laboral, sin respeto por el esfuerzo educativo, al encontrarse al frente de una empresa tan compleja como España, y no aceptar que están ahí como consecuencia de un atentado político que perseguía precisamente ese objetivo, los riesgos para la empresa España de un equipo directivo con esas carencias eran enormes. La realidad está siendo, exactamente, lo que cabía esperar de un equipo directivo tan limitado.

Declaraciones y políticas propias de adolescentes, infantilismos, radicalismos impropios en una sociedad abierta –la más tolerante con todo tipo de costumbres de Europa-, incomprensión del carácter básicamente competitivo de la Unión Europea, en la que priman la defensa de los intereses económicos nacionales, alegrías extremistas propias de los sesenta, falta de conocimientos históricos, como lo prueba la identificación de, por ejemplo, la bandera norteamericana con el partido republicano. Ese comportamiento inmaduro políticamente les acerca irremediablemente a las otras políticas antisistema que quedan en el mundo: las que desarrollan el eje Castro-Chávez-Kirchner. Nuestra política exterior no es un accidente, es fiel reflejo de la falta de preparación del equipo directivo del PSOE. Y no olviden que los populistas de izquierda, como los que nos gobiernan, han aprendido de sus ídolos latinoamericanos que es más fácil consolidarse en el poder sobre la miseria que sobre la libertad, a la que siempre contribuye la prosperidad. Decía el Wall Street Journal que a los españoles nos esperan cuatro años de oscuridad. Me temo que, además, de empobrecimiento, autoritarismo y enfrentamientos sociales.

Estados Unidos
El Islam en la escuela pública
Daniel Pipes Libertad Digital 29 Noviembre 2004

Los islamistas no sólo quieren censurar el debate de temas islámicos en las universidades norteamericanas, como destaqué en "Los islamistas patrullan la clase [en la University of South Florida]", sino que quieren hacer lo mismo en las escuelas de enseñanza primaria. Es más siniestro aún, quieren transformar la escuela pública, a todos los niveles, en lugares para extender el Islam.

Una entrada sin fechar en SoundVision.com cuelga una página titulada "18 claves para imanes y líderes de la comunidad". El punto 15º, "Establecer un comité de padres para supervisar la escuela pública", tiene especial interés. Comienza preguntando si la escuela pública local enseña a los niños de 10 años que los musulmanes son terroristas y misóginos. Si es así, se aconseja a los padres "monitorizar el plan de estudios escolar y la enseñanza" y hacer que los musulmanes den conferencias acerca del Islam y los musulmanes. Por ejemplo, conforme se acerca el Ramadán, un padre debería explicar la fiesta en la escuela o en la clase de estudios sociales. Cuando tenga lugar "un incidente de terrorismo de alto nivel en el que los autores materiales sean musulmanes", el comité debería solicitar debatir acerca del Islam y el terrorismo. En general, el comité debería presionar en favor de las preocupaciones musulmanas.

Otra página web señala una agenda de bastante mayor alcance, de da`wa, o utilizar las escuelas financiadas por el contribuyente para proselitizar a favor del Islam. Los objetivos de www.DawaNet.com se resumen en un artículo de los que alberga: "Cómo hacer de América una nación islámica". Pero lo que nos concierne es una página, "La dawa en la escuela pública", que retrata la escuela pública como "campo abonado en el que pueden plantarse las semillas del Islam en los corazones de los estudiantes musulmanes y no musulmanes. Los estudiantes musulmanes deben explotar a fondo esta oportunidad de presentar a sus compañeros de clase el hermoso credo del Islam". Esto, asevera la página web, se logra mejor mediante pasos tanto directos como indirectos. Directos significa la da`wa abiertamente:

- Celebrar exposiciones islámicas.
- Iniciar un boletín de noticias islámicas.
- Montar "grupos de Dawa" que ofrezcan literatura islámica.
- Llevar "pegatinas de Dawa" del Círculo Islámico de Norteamérica, y pasarlas a los no musulmanes.
- Colocar anuncios en el diario de la escuela con un número de teléfono gratuito al que los no musulmanes llamen para aprender más sobre el Islam.
- Establecer contactos cara a cara con estudiantes no musulmanes (respetando el género: "se aconseja que los hermanos trabajen con los chicos no musulmanes y las hermanas trabajen con las chicas no musulmanas").

Indirecto significa parcialmente crear una buena imagen para el Islam:

- Fundar grupos musulmanes que retraten el Islam "de una manera positiva", como una Asociación Estudiantil Musulmana, un Círculo Islámico, o un Grupo de Estudio del Corán.
- Implicarse en "acciones simples que reflejen vivir el Islam", como decir "Insha Alá" (si Alá quiere), rezar, y llevar ropa de estilo islámico.
- Aprovecharse de los desastres para instalar una cabina de ayuda en los desastres, para dar "una imagen muy positiva del Islam y de los musulmanes".

O medios indirectos que incrementen la consciencia del Islam:

- Hacer uso del periódico de la escuela: "Ser escritor te brindará la gran oportunidad de escribir artículos de orientación islámica que, Insha Alá [si Alá quiere], abran los corazones y las mentes de los lectores". Idealmente, debería aparecer un artículo sobre el Islam en cada edición. Si la escuela no permite la predicación abierta, "Alhamdu lilah, hay modos de sortear este problema", como informar de acontecimientos islámicos, o escribir acerca de las fiestas islámicas. "De este modo, estás presentando un aspecto del Islam sin aparentar ser un predicador". DawaNet.com también alecciona a sus adeptos para que "sean simpáticos con el editor y el personal de redacción del diario".

- Presiona para que se incluyan fechas islámicas en el calendario escolar.

- Añade libros y revistas acerca del Islam, escritos por musulmanes, a la biblioteca escolar; si la biblioteca no los adquiere, ofrece el dinero para donarlos.

- Incorpora el Islam a proyectos de la clase. Por ejemplo, "para una conferencia en clase, si hay libertad para elegir el tema, debería elegirse un tema islámico. Pueden darse ocasiones similares en historia, ciencias sociales, lenguaje y en otras clases".

DawaNet.com concluye recordando a los musulmanes que la voluntad de Alá, la fe, y la creatividad musulmana, se combinaron para ganar victorias en el pasado y pueden hacerlo de nuevo en el futuro:

Las escuelas y los campus no son excepciones como lugares donde el Islam puede salir victorioso… Debemos utilizar cada oportunidad para sensibilizar a los no musulmanes y al personal escolar hacia el Islam, y establecer un entorno en el que cada vez que aparezca un no musulmán, vea el Islam retratado de un modo positivo, sea influenciado por él, y con el tiempo acepte el Islam.

Comentarios: (1) Esta es una perversión total del espacio público americano, un esfuerzo evidente por subordinarlo a propósitos misioneros islámicos.

(2) Tal tentativa por parte de islamistas era de esperar, pero complementa más su campaña ya en curso por explotar los libros de texto y las clases extraescolares a efectos de la da`wa.

(3) El espíritu "multikulti" tan frecuente en las escuelas americanas significa que demasiados padres, profesores, y administradores son virtualmente incapaces de mantenerse firmes ante este asalto contra los valores tradicionales de la escuela pública.

César Alonso de los Ríos: «Yo dije y digo España»
ANTONIO ASTORGA ABC 29 Noviembre 2004

MADRID. Hace casi un cuarto de siglo se atrevió a decir y a escribir España cuando proclamarlo a los cuatro vientos estaba «mal visto». Hoy dice España y en el futuro seguirá diciendo España. César Alonso de los Ríos, que ha defendido la idea de España desde posiciones de izquierda, publicó un artículo en 1979 en la revista «La calle», titulado «Yo digo España», en unos tiempos en los que se pudo de moda «aquella estupidez de decir Estado por el término España». Ese artículo fue tomado como la provocación aceptable de un castellano de izquierdas. Mañana, en el Aula de Cultura de la Fundación Vocento (Centro Cultural Círculo de Lectores), el periodista y escritor explicará, con su brillantez habitual, por qué dice España y denunciará el «vaciamiento del concepto de nación». Alonso de los Ríos dijo España porque se estaba negando la posibilidad de decir España: «Ese artículo era una afirmación española de España, no unitarista y comprensiva de toda la realidad española, pero afirmativa de España», recordaba ayer el escritor.

«La gente se negaba a decir España en aquellos años. Era como algo facha, como llevar la banderita de España en el relojito. Y yo no he variado en ese sentido. Dije España y digo España». Uno de los motivos que ha movido a César Alonso de los Ríos a adoptar una postura muy crítica con la izquierda ha sido la incapacidad de la izquierda para entender la cuestión nacional: «Yo dije España y sigo diciendo, veinticuatro años después, España. Y la izquierda sigue en buena medida sin entender el concepto nacional». Y todo, por dejación: «Antonio Machado se da cuenta en plena guerra de que el concepto patria es aglutinador y solidario. Pero la izquierda carga su derrota sobre la idea de España. Aquello supuso una doble derrota para la izquierda: la propia de la guerra y la que se impone al despreciar ese concepto».

«España es variopinta y rica»
En su espléndido libro «La izquierda y la nación», Alonso de los Ríos analiza con clarividencia la cuestión que le ocupa: «Se quiere borrar -denuncia el analista- todo signo de la España tradicional, de un Estado con coherencia y unidad. Se quiere vaciar el concepto de nación». ¿Cómo se puede evitar ese vaciamiento? El periodista responde: «Es luchar contra el mar. La española es una de las cuatro o cinco culturas más importantes del mundo, de Cervantes a Calderón... ¡cómo negar esto! España es variopinta y rica. Yo creo que se va a seguir imponiendo la verdad de la realidad histórica de España».

«La leyenda negra -sigue denunciando Alonso de los Ríos-, quiso negar que España hubiera contado en la Historia universal. ¿Quién descubrió América entonces? La izquierda se ha metido en el surco de los inventores de esa leyenda negra. Lo terrible es que un cierto «progresismo» español ha seguido alimentando esa leyenda negra. Y un señor como Carod Rovira da pábulo a esa leyenda negra, cuando se apellida Pérez».

Pancartas
Endika Arana Idígoras/San Sebastián Cartas al Director El Correo  29 Noviembre 2004

Al hilo de la polémica por la pancarta del Nou Camp en el partido contra el Madrid, que decía 'Catalonia is not Spain', dijo el presidente del Barça, Joan Laporta, que la pancarta «refleja el sentir de la mayoría del pueblo catalán», que «el Barça sirve para proyectar la identidad de este país en el exterior» y que «el comportamiento cívico de la afición fue extraordinario». De otra pancarta que decía 'Figo, muérete' no dijo nada. Así las cosas, yo sugeriría al señor Laporta que el Barça no siga jugando la Liga de un país al que no quiere pertenecer. Creo que los catalanes estarían encantados de jugar una liga catalana y quizá muchos vascos también de que el Athletic y la Real jugaran en otra vasca. Así nos evitaríamos muchos problemas y malos rollos, y los aficionados podrían vivir apasionantes partidos como el Barça-Castelldefels, Real-Zarautz o Athletic-Amurrio, donde se sentirían como en casa. También les haríamos un favor a los jugadores de estos equipos, que ya no tendrían que jugar en la selección española. Dicho lo anterior, añado que eché en falta una pancarta en el Nou Camp: la de apoyo a Madrid 2012. Al parecer, el presidente del Barcelona no juzgó oportuno sacarla. Señor Laporta: Barcelona'92 no queda tan lejos, ¿le suena eso de 'hoy por ti y mañana por mí'?

IGNACIO ASTARLOA, EX SECRETARIO DE ESTADO DE INTERIOR Y DIPUTADO POR EL PP EN EL CONGRESO
«La sociedad pedirá un día al PNV que explique por qué no se volcó contra ETA»
Reclama a Zapatero que mantenga «hasta el final» la lucha antiterrorista y le acusa de «estar más por contentar que por contener» al nacionalismo
J. J. CORCUERA/MADRID El Correo 29 Noviembre 2004

Conserva la pose caballerosa, didáctica y meticulosa que se supone en un profesor universitario y en el alto letrado que fue en un pasado no muy lejano. Ignacio Astarloa, diputado del PP por Vizcaya y ex secretario de Estado de Interior en el anterior Gobierno, repasa en esta entrevista el desarrollo de la investigación del 11-M y la situación de la lucha contra ETA. Se muestra convencido de que la sociedad vasca pedirá algún día explicaciones al PNV sobre «por qué en su momento no ayudó en todo lo que pudo» para acabar con la banda etarra. El actual responsable de Seguridad y Justicia del PP pide a Zapatero que ponga «orden» en su partido para evitar que «algunos hechos y declaraciones» vayan más allá del Pacto Antiterrorista, mientras le acusa de estar «más por contentar que por contener» al nacionalismo.

-Las operaciones contra ETA de estas últimas semanas podrían ser interpretadas como la culminación de una labor de muchos años. ¿No le da un poco de envidia?
-Me produce una enorme alegría. La lucha antiterrorista es de todos. Puntualizo: de todos aquellos que han querido intervenir en ella. También me produce una gran satisfacción saber que estábamos en lo cierto. Es decir, que sumando paso a paso, ladrillo a ladrillo, y manteniendo una dirección muy clara en la lucha antiterrorista era la forma de que la democracia triunfara sobre el terrorismo. La suma de las medidas legislativas, de la cooperación internacional y del fortalecimiento de la capacidad operativa policial es la que hoy tiene a ETA en la situación en la que todos los ciudadanos la ven.

-¿Cree que el Gobierno de Zapatero mantiene en lo sustancial la misma determinación y firmeza para poner fin al terrorismo?
-Estamos viendo con preocupación hechos y opiniones del Gobierno socialista y del PSOE. Nos preocupa el anuncio de la recuperación de los privilegios de los presos de ETA en relación con los estudios en la UPV, o el proyecto de derogación de varios artículos del Código Penal que despenalizan la convocatoria de referendos ilegales. También determinadas manifestaciones, como la carta de seis miembros del PSE diciendo que son partidarios del reagrupamiento de los presos y de la legalización de Batasuna, o la inconcebible declaración de Rodríguez Ibarra.

Línea de actuación
-El presidente extremeño instó al Gobierno a presentar a ETA una «oferta de paz» o de rendición.
-El último error que hay que cometer en este momento es el de modificar casi al final del partido toda una línea de actuación que es la que está permitiendo que la democracia prevalezca sobre el terrorismo. Esa línea de acción, compartida con el PSOE en el Pacto Antiterrorista, es la única demostrada como viable para acabar con el terror, como se está demostrando.

-¿Ve algún peligro en que pueda desmoronarse este acuerdo?
-En la última reunión del Pacto fuimos muy claros y preguntamos al PSOE si iba a modificar la estrategia conjunta. El Gobierno respondió que no. El problema es que al salir de la reunión te encuentras con opiniones contradictorias por parte de algunos dirigentes socialistas, como la de Rodríguez Ibarra. Una oferta de paz a ETA, ¿sobre qué? ¿Quiere decir que seamos los demócratas en este momento los que ofrezcamos a ETA una serie de contraprestaciones para que se acabe? No quiero cargar las tintas, pero le pido al presidente del Gobierno que ponga orden para mantener la lucha antiterrorista y terminar con el terror. De ese mundo sólo espero una cosa, que entregue las armas.

-Es uno de los convencidos de que la derrota de ETA «la veremos nosotros, no nuestros hijos».
-Sigo absolutamente convencido de que esta democracia, este Estado de Derecho que tanto ha padecido, derrotará al terrorismo de ETA. Ahora puedo añadir, además, que empiezo a apreciar que hay mucha gente que comparte esta tesis, e incluso que hace ya profecías. Yo no voy a hacerlas. Sólo diré que si seguimos haciendo lo que tenemos que hacer y sin equivocarnos hasta el final, estaremos en condiciones de que ETA desaparezca, antes que después.

-¿Cómo vislumbra ese final?
-Es una pregunta que todos nos hacemos en nuestra casa, pero prefiero que la respondan los actuales responsables en la lucha contra el terrorismo, porque son ellos los que tienen los datos y los análisis.

-¿Si hubiera una nueva declaración de tregua por parte de ETA, el PP siempre la interpretaría como una trampa?
-Aunque nuestros adversarios políticos no lo reconozcan, somos gente con mucho sentido común, y no vamos a variar la impresión de que las treguas se han utilizado hasta hoy para el mantenimiento del mismo propósito. La única tregua que esperamos es la de la entrega de las armas y el final de la violencia.

-¿Considera significativa la carta crítica de varios ex jefes de ETA en prisión?
-Es una muy buena noticia, que avala el juicio de que vamos en la buena dirección.

-¿La ilegalización de Batasuna ha podido influir de alguna forma en la debilidad de la banda?
-Ha sido un elemento fundamental. Cuando resumo las claves de la lucha antiterrorista siempre digo: sólo con el Estado de Derecho, pero con todo el estado de Derecho, entendiendo el terrorismo como un fenómeno global en el que unos tienen la actividad de matar, y otros se dedican a otras cosas sin las cuales el conjunto de la amenaza terrorista no es posible. Hay que atacarlo en todas sus dimensiones.

Éxito de todos
-¿Cree que los nacionalistas vascos pueden estar preocupados por que ETA desaparezca sin su protagonismo?
-En el Pacto Antiterrorista no hay protagonismos. Esto no puede ser el éxito de unos o de otros, sino de la sociedad española.

-¿Y el plan Ibarretxe influye de alguna forma en la estrategia de ETA?
-Su aparición fue una mala noticia para la lucha antiterrorista, porque no la favorecía. Creaba la sensación de que los fines eran legítimos, al margen de cuáles fueran los medios. De lo que me alegro es de que, avanzando por el otro camino, aplicando las medidas sensatas del Estado de Derecho, vayamos a acabar con ETA. Estoy absolutamente seguro de que la sociedad vasca algún día le pedirá al PNV y a los nacionalistas una explicación de por qué en su momento no ayudó todo lo que podía ayudar a los que estábamos poniendo todo lo que teníamos para acabar con ETA.

-Esta semana denunció con contundencia en el Congreso que se haya anulado la posibilidad de castigar con cárcel la convocatoria de un referéndum.
-El desafío que significa el plan Ibarretxe y el calendario que ha puesto para sacarlo adelante tiene que tener respuestas desde la ley. Ante un referéndum de secesión, nada menos, hay que dar una respuesta desde el Derecho. Cualquier persona sensata, en cualquier país sensato, contestaría a esta amenaza: mire usted, éso la ley no lo permite, y si lo hace habrá consecuencias. A los que dicen que este problema hay que resolverlo por las vías políticas, les contesto lo que la Justicia contestaría a cualquier ciudadano que diga que se pasa la ley por allí.

-¿Cree que, talante aparte, Zapatero está en condiciones de hacer frente al plan Ibarretxe?
-No puede haber frivolidades en un asunto tan serio como éste. El 24 de septiembre, después de entrevistarse Ibarretxe a sonrisa limpia con el presidente del Gobierno, volvió a repetir que si el Parlamento y las Cortes Generales no aprueban su plan, lo sometería a referéndum. Pido al Gobierno socialista que nos explique qué medidas legales adoptaría para afrontar esta amenaza, porque todavía no las conocemos. Mi preocupación máxima es que el presidente del Gobierno está más por contentar que por contener al nacionalismo y, muy lamentablemente, es bastante legítimo pensar que del contentar no va a salir nada sensato. Me gustaría que el Gobierno dejase claro que las reglas del juego hay que respetarlas y que diga 'no' a un plan que no es sensato y que modifica el orden constitucional. Se lo diré en otras palabras: me gustaría que Zapatero diera un 'no' tan claro al plan Ibarretxe como el que estoy dando yo. Hoy no percibo esa claridad.

-¿Ve posible que el plan descarrile?
-El plan Ibarretxe tiene hoy una significación distinta a la de hace un año. Entonces daba la sensación de ser algo muy potente que se iba a socializar en diez minutos y que iba a salir adelante sin resistencia. Un año después oigo hablar muy poco del plan, incluso a sus autores. Creo que se van dando cuenta de que la sociedad está preocupada por el bienestar, por su puesto de trabajo y por el crecimiento de las infraestructuras. Pero, no nos engañemos, el desafío sigue encima de la mesa.

LES FAVORECE EN BECAS, MATRICULACIÓN Y EXÁMENES
La UPV vuelve a proponer mejores condiciones para presos de ETA que para alumnos presenciales
Ante la puerta que ha abierto la nueva dirección de Instituciones Penitenciarias para que los presos etarras regresen a la Universidad del País Vasco, la institución académica ha preparado un protocolo que contempla condiciones más ventajosas en becas, matrículas, convocatorias de exámenes y temarios para los reclusos que para los alumnos presenciales. Los profesores de los reclusos de ETA volverán a ser voluntarios.
Agencias Libertad Digital 29 Noviembre 2004

Con la llegada de la nueva directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, los presos de ETA van a poder regresar a la Universidad del País Vasco. Hasta ahora, y con el último cambio incluido en la Ley General Penitenciaria impulsado por el PP, los presos sólo podían realizar estudios universitarios en la UNED, que es con quien tiene convenio la Dirección General de Prisiones. El objetivo de esta modificación fue evitar los privilegios que, según habían denunciado numerosos profesores de la UPV, tenían los presos de ETA matriculados en esta universidad.

Esos beneficios van a volver a estar a disposición de los presos etarras porque la Universidad del País Vasco ya tiene concluido un protocolo, al que ha tenido acceso Europa Press, para atender las necesidades educativas de los presos desde el momento en el que Prisiones realice los correspondientes convenios. El documento, al que ha tenido acceso Europa Press, contempla condiciones más favorables para los internos que para los alumnos presenciales, si se realiza una comparación con la normativa general de permanencia de alumnos en la UPV.

Profesores afines ideológicamente
Donde fuentes universitarias ponen el acento de estas condiciones es en la elección del profesorado para atender a los alumnos presos. El protocolo atribuye la responsabilidad de esta atención a un técnico en orientación universitaria que dependerá del vicerectorado de alumnos, que no tiene potestad para obligar a profesor alguno a impartir clase a alumnos presos. Por ello, lo más probable es que quienes se ofrezca sean personas ideológicamente cercanas a los alumnos presos.

Se prevé que el vicerrectorado de alumnos asigne, también entre voluntarios, a un auxiliar administrativo de Secretaría la atención a los internos, incluyendo la solicitud de exámenes a los departamentos y tramitarlos al servicio, haciéndose cargo de la recepción y el seguimiento hasta la constancia de la calificación en actas.

Matrículas de una asignatrura y con más convocatorias
En el caso de las matrículas, los alumnos han de matricularse en todas las asignaturas en el primer curso, mientras que los presos podrán hacerlo sólo en una si lo desean. En cuanto a las convocatorias, para los alumnos presenciales corren todas las convocatorias a las que se presenten, pero para los alumnos presos el protocolo sólo hace referencia a que únicamente les computará la de septiembre.

Además, para que un estudiante presencial pueda seguir matriculado en la carrera tiene que aprobar al menos una asignatura en primero. Para los reclusos etarras "no existe un mínimo de asignaturas a aprobar en un curso para poder volver a matricularse", según este protocolo.

Más tiempo para beneficiarse de una beca
También se mantiene una condición más favorable para los presos en el caso de las asignaturas necesarias a aprobar para conseguir becas. Así, un alumno presencial necesita aprobar al menos tres asignaturas por curso para conseguir la exención de los precios públicos de los servicios académicos. En el caso de los presos es de tres asignaturas en los dos últimos cursos matriculados.

Mientras que los alumnos tienen un límite temporal para recibir una beca, para los internos "no podrá establecerse límite temporal a la condición de becario en lo referente a la ayuda para material didáctico como a la ayuda compensatoria". En el caso del temario, se especifica que todo departamento responsable de asignaturas adscritas al protocolo deberá realizar la correspondiente adaptación académica y pedagógica por cada una de ellas.

GUSTAVO DE ARÍSTEGUI, DIPLOMÁTICO
«El islam tiene que sufrir un proceso de modernización»
«Según los fanáticos musulmanes, los españoles pertenecimos al islam y debemos ser castigados por apóstatas» El experto interviene hoy en Bilbao en el Aula de la Fundación Vocento
GERARDO ELORRIAGA/BILBAO El Correo 29 Noviembre 2004

Ha publicado 'El islamismo contra el islam' (Ediciones B, 2004). Su conferencia, con el mismo título, tendrá lugar hoy, a las 20.00 horas, en el Salón El Carmen.
«La lucha contra el islamismo, la interpretación radical del islam, es un combate en el campo de las ideas y contra el terrorismo», asegura Gustavo de Arístegui. A juicio del diplomático, actual portavoz de Exteriores del grupo parlamentario del PP, la estrategia requiere múltiples frentes de acción. «Hay que reforzar la seguridad, pero también se precisa la cooperación internacional, cuidar la educación y la acción social, el control de la financiación de organizaciones sospechosas, o atender la dimensión penitenciaria, ámbito de captación de adeptos». Sobre este fenómeno hablará en un nuevo encuentro del Aula de la Fundación Vocento, en colaboración con la editorial Ediciones B, que tendrá lugar hoy en el bilbaíno Salón El Carmen.

-En otro ensayo usted establece un diagnóstico muy sombrío sobre las repercusiones futuras del avance islamista.
-En efecto, he seguido el fenómeno durante veintiún años y he vivido en cinco países musulmanes. En ese tiempo he visto cómo ha ido comiendo el terreno al ala conservadora y ya está en las fronteras de la moderada. Hace cinco años, la proporción extremista de la población era del 20% y hoy alcanza el 40%. La única solución pasa por fomentar la evolución política, no la revolución; hay que promover -no imponer- la democracia y esperar momentos propicios para que los gobiernos moderados no plenamente democráticos del mundo árabe se transformen en regímenes respetuosos con los derechos y libertades fundamentales, e impidan así el acceso al poder de los radicales.

-¿Pero hay tiempo para un proceso que se antoja lento?
-¿Ésa es la cuestión! ¿Podemos esperar? ¿Se pueden producir revoluciones instigadas por el radicalismo? Sí, muy probablemente.

-Habla de que no se debe imponer la democracia. ¿No es exactamente eso lo que se pretende en Irak?
-Hay que distinguir entre la intervención militar y la posguerra. El juicio de la primera ya corresponde a los historiadores. En cuanto a la segunda, es evidente que no está bien diseñada ni ejecutada, si bien no creo que el mejor camino sea marcharse y dejar al país sumido en el caos. La única vía es promover la democracia sin establecer estrictos modelos occidentales que ignoren sus delicados equilibrios étnicos y religiosos.

-En su libro 'El islamismo contra el islam' advierte sobre lo absurdo de buscar causas económicas al terrorismo.
-Hay tantas como analistas. Me parece ingenuo apostar por una, cuando el peso de cada factor resulta distinto en cada país. La pobreza puede imponerse en Jordania o Argelia, pero no tiene trascendencia en Kuwait o Bahrein, mientras que el fracaso de los sistemas políticos implantados es muy influyente en Egipto. Cada país supone un caso de laboratorio, incluso cada región, porque es diferente el arraigo al Sur del Nilo que en El Cairo o Alejandría.

Nostálgicos
-También se refiere al síndrome andalusí. Resulta difícil de creer que los fundamentalistas reivindiquen España seis siglos después de la caída de Granada.
-A mí me ocurrió lo mismo la primera vez que oí a un 'mufti' de la mezquita omeya de Damasco asegurarme que nos iban a liberar de la corrupción occidental. Existe una nostalgia comprensible de la gloria de una civilización con muchas luces y bastantes sombras. Para estos nostálgicos, la Reconquista inicia la colonización del mundo árabe.

-¿Ese síndrome tiene que ver con la activa presencia islamista en nuestro país?
-Es un argumento importantísimo, sin duda alguna. Ellos defienden que pertenecimos a la 'umma', la comunidad de los creyentes, y debemos ser castigados por apóstatas, y que, como tierra del islam, se han de aplicar las reglas de la 'yihad' o guerra santa para la recuperación del territorio. Además, quieren venganza porque contribuimos al esclarecimiento de las tramas oscuras del 11-S.

-¿El hecho de haber participado en Irak no refuerza sus tesis?
-No tiene un peso doctrinal en las excusas de la guerra terrorista.

-¿Ha de controlarse el sermón de las mezquitas?
-No creo en el control previo como se lleva a cabo en los ministerios de asuntos religiosos del mundo islámico. Apuesto por la acción judicial y la actividad de los servicios de inteligencia. En las mezquitas oficiales se guardan de exacerbar los ánimos porque saben que hay control. Lo peor se encuentra en las irregulares, montadas en pisos y garajes, casi todas radicales.

-Asimismo, alerta contra la llegada de imanes del mundo árabe procedentes de zonas rurales.
-No le hemos dado importancia a la petición de visados de las asociaciones culturales y benéficas, en apariencia inofensivas, que han servido para traer elementos integristas destinados a adoctrinar y adiestrar a la gente.

-Entre los motivos del enfrentamiento se menciona el anquilosamiento de la cultura musulmana.
-Sus intelectuales coinciden en que el estancamiento de pensamiento en el siglo XIV, debido a la oposición al razonamiento lógico, ha influido en la pérdida del tren de la modernidad y desarrollo. El islam no es incompatible con la democracia, pero tiene que experimentar un proceso de secularización y modernización. De todas formas, no pequemos de eurocéntricos. En el siglo XX, Europa ha sufrido fenómenos disparatados causantes de millones de víctimas.

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