AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 2 Diciembre 2004
OLABARRÍA
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 2 Diciembre 2004

ZP y Carod
Francisco MARHUENDA La Razón 2 Diciembre 2004

Votar el desafuero
Editorial La Razón 2 Diciembre 2004

El problema Moratinos
Jorge Vilches Libertad Digital 2 Diciembre 2004

Personajillos
Juan BRAVO La Razón 2 Diciembre 2004

Invitaciones con mensaje
EL SUBMARINO La Razón 2 Diciembre 2004

Lehendakari, he tenido un sueño
JOSÉ A. GARMENDIA  El Correo  2 Diciembre 2004

Carod Rovira no representa a Cataluña
Cartas al Director Libertad Digital 2 Diciembre 2004

Alemania obligará a los inmigrantes a aprender su idioma para obtener el permiso de residencia
G. C. La Razón 2 Diciembre 2004

Valencia anuncia «acciones legales» tras ceder el Gobierno en la «guerra» del catalán
M. GASPARET ABC 2 Diciembre 2004

Las hipotecas y demás documentos registrales podrán asentarse en gallego
Redacción La Voz 2 Diciembre 2004

 






 

OLABARRÍA
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 2 Diciembre 2004

PARECE que en una ocasión Olabarría se llevó un gran susto al quitarse los zapatos por la noche: vio con horror que tenía las suelas manchadas de rojo, pero se tranquilizó en cuanto pudo comprobar que no se trataba de sangre sino de pintura.

Era lógico el sobresalto. El diputado, aunque no comparte los métodos de los activistas de ETA e incluso disiente de ellos públicamente, está en la misma tarea histórica y política que los que manchan las calles y los cafés con la sangre de sus víctimas. El diputado es consciente de que no es nada agradable ser compañero de viaje de estas gentes, creer en la misma entelequia racial que ellos, coincidir en la misma «lucha de liberación», a veces cruenta, más incluso de lo necesario. Los nacionalistas «pacíficos», como él, se limitan a señalar con una cruz las puertas de las casas de los enemigos de Euskadi, lo cual no pasa de ser un trabajo ideológico, clarificador políticamente. Otra cosa es que otros lo traduzcan en limpieza de sangre. Pero las gentes del PNV como Olabarría vienen a reconocer que estas connivencias hacen que muchos de sus compañeros lleguen a tener pesadillas en sus sueños. Él, Olabarría, tiene la conciencia tranquila. Él es un jurista, alguien con las manos limpias. A él no se le puede aplicar el Código Penal.

PUES bien, este diputado de los zapatos manchados con pintura roja tuvo una intervención en la comparecencia de José María Aznar, ante la Comisión del 11-M, que sin duda pasará a la historia del Estado de Derecho en sus luchas contra el terrorismo. Dijo que el hecho de haber sufrido un atentado, como el que había sufrido José María Aznar cuando era líder de la oposición, le había desautorizado para ser jefe de Gobierno y dirigir el antiterrorismo. A juicio de Olabarría, un político que ha sido víctima de ETA está inhabilitado para enfrentarse a ella. Como tal víctima ya no puede ser neutral, ya no puede ser objetivo, y resulta comprensible que en esa nueva situación un político pierda el sentido de la ecuanimidad, de la sindéresis, se entregue a la represión desmesurada, con saña, con el ánimo sesgado, con sentido de venganza. Para Olabarría, no puede estar en un puesto tan delicado quien odia a los etarras por razones personales. Así que Aznar tendría que haberse retirado como líder de la oposición y haber cedido el puesto a alguien que no se hubiera sentido obligado a resolver sus propios ajustes de cuentas, a alguien que hubiera podido mantener un talante muy distinto.

En esto consistió la intervención de Olabarría en la Comisión del 11-M.

El diputado no llegó a citar por sus nombres a psicólogos y psicoanalistas, pero dio a entender que había estudiado la cuestión a fondo y que sus palabras estaban fundadas. Dio a entender que ningún médico habría aprobado que alguien que ha sido víctima del terrorismo pudiera dirigir la lucha contra éste. ¿Cómo exigirle ecuanimidad o disposición para el diálogo?

OLABARRÍA tiene una gran habilidad para andar entre charcos de sangre, de tal manera que no tiene por qué tener miedo a que se le manchen las suelas de sus zapatos. Lo que ya tiene perdido, quizá por los trabajos tan sucios que hace, es el juicio.

ZP y Carod
Francisco MARHUENDA La Razón 2 Diciembre 2004

Uno de los problemas más relevantes de ZP, además de sus torpezas y la incontinencia verbal del incompetente Moratinos en (es) Cataluña. La comunidad en la que se encuentra una de las causas de su victoria el 14-M, la distancia entre el PSC y el PP fue de un millón de votos, está también la oportunidad para el PP de ganar las próximas generales. Carod-Rovira será una fuente interminable de conflictos, porque es un independentista y se comporta, coherentemente, como tal. No se le puede criticar por ello, aunque discrepo totalmente de sus planteamientos, porque nunca ha escondido cuáles son sus pretensiones. La incoherencia está en las filas socialistas, porque tanto en Cataluña como en España han pactado con una formación independentista cuya participación en la gobernabilidad es meramente instrumental en su objetivo para alcanzar la secesión. Carod y sus seguidores no tienen otra nación que Cataluña.

A la hora de entender el fenómeno de ERC hay que ponerlo en su contexto y ver cómo evoluciona porque puede ser un cometa fugaz. CiU, su rival en el campo nacionalista, ha abrazado la fe soberanista. Esto beneficia a PSC y PP porque el votante moderado, que es la mayoría, no quiere saber nada de este tipo de experimentos. Es cierto que ahora varios centenares de dirigentes y militantes de ERC trabajan en el gobierno catalán por lo que no quieren arriesgar su nuevo y bien retribuido destino profesional. Las encuestas ponen de manifiesto que el gran beneficiario del pacto catalán es Maragall y ya no se puede hablar de un triunvirato con Carod y Saura. Carod necesita polémicas como el rechazo internacional al reconocimiento de la federación catalana de hockey. La debilidad de ZP es un acicate para los independentistas y un grave riesgo para España y su cohesión social y territorial.

Votar el desafuero
Editorial La Razón 2 Diciembre 2004

Todo parece indicar, salvo que se produzca otra torpeza socialista de última hora, que la reforma de la ley orgánica del Poder Judicial se aprobará el próximo día nueve de diciembre y entrará en vigor con el tiempo justo de modificar la actual mayoría para la elección de los nuevos magistrados del Tribunal Supremo, en especial de la decisiva Sala Segunda, y de varios de los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia de las comunidades autónomas. La reforma llega por los pelos, pero, y en definitiva eso es lo que cuenta, llega.

El espectáculo, amén de bochornoso, ha servido, sin embargo, para desenmascarar los usos y formas de un partido, el PSOE, que, desde el célebre «Montesquieu ha muerto», exclamado por Alfonso Guerra, no ha reparado en medios para influir en el Poder Judicial. No vale la pena traer al recuerdo los inventos del «cuarto turno» o la supeditación a la mayoría parlamentaria de la composición del máximo órgano de control de los jueces. Lo que vemos ahora es, simplemente, una nueva vuelta de tuerca para adecuar los «tempos» del Congreso de los Diputados a los del CGPJ.
Los ciudadanos, sin duda, acabarán por pasar cuentas a este tipo de triquiñuelas legales, sacadas adelante en medio de broncas y retorcimientos de la letra y el espíritu del reglamento de la Cámara. Pero eso será dentro de tres años y medio. Porque hay otro tipo de facturas con un plazo mucho más perentorio: las que librarán al cobro las diversas minorías parlamentarias, en especial las nacionalistas, sin cuyo concurso entusiasta no hubiera sido posible dar el golpe de mano judicial. De esta forma, también los nombramientos más señalados de la Magistratura entran a formar parte de la bolsa de negociación, del toma y daca al que está obligado Zapatero con sus interesados socios de gobierno.

Exteriores
El problema Moratinos
Jorge Vilches Libertad Digital 2 Diciembre 2004

El plan de Moratinos era cambiar el eje de la política exterior española. El europeísmo atlantista de PP debía ser sustituido por el europeísmo franco-alemán y la alianza con el mundo musulmán. El unilateralismo de EEUU tenía que cambiarse por el multilateralismo, en la búsqueda de un nuevo orden mundial, cuyo impulsor había de ser Zapatero. Creían que podían, incluso, ser imitados por los estadounidenses, y que la victoria electoral de John Kerry fuera el resultado de esos nuevos aires surgidos en España el 14-M.

El multilateralismo de Moratinos es el propio de un europeísmo que no quiere aspirar a la multipolaridad basada en la fuerza militar, pero que cree que la existencia de una única superpotencia es el mayor peligro para la paz. Y no importa que ésta sea EEUU, aquel país que salvó a Europa de los totalitarismos, y que es la democracia liberal más vieja del planeta. Es ese multilateralismo cuyo único principio es la cesión y el relativismo, de ahí la necesidad de uniformar Europa en la ausencia de principios firmes, como el cristianismo.

La cooperación económica y la labor educativa son, para Moratinos y este europeísmo relativista, los grandes instrumentos para ese multilateralismo equidistante entre la superpotencia y el terrorismo internacional. Son los que creen que el terror tiene unas causas estructurales: el hambre, la desigualdad de sexos y la opresión occidental. No importa que estas variables hayan sido descartadas para explicar qué impulsa a los yihadistas, o que las ayudas a los países con gobiernos dictatoriales acaben en la cuenta corriente del tirano de turno.

El apoyo a los tradicionales enemigos de EEUU lo imaginan como un modo de debilitar a la superpotencia. Cuba y Venezuela se han de convertir en los mejores amigos, con independencia de que sean dictaduras donde se pisotean los derechos humanos, o que con ello se rompa el consenso de la Unión Europea. Y sus mandatarios son agasajados, reídos y aplaudidos, recibidos como héroes de la libertad y la independencia, y vitoreados por gente que no soportaría ser gobernada por ellos.

Pues en nombre de este pensamiento, Moratinos sugirió a Zapatero que ordenara la vuelta urgente de las tropas españolas en Irak. EEUU lo aceptó, disgustado no por la retirada, sino porque la precipitación y la imagen favorecían a los terroristas. Esto dejó en mal lugar al gobierno de España, porque, al mismo tiempo, la delegación de nuestro país en Naciones Unidas votaba una resolución que cobijaba la presencia de las tropas internacionales en Irak. A continuación, Zapatero, embriagado por el planteamiento visionario de Moratinos, invitó en Túnez a todos los aliados de EEUU a abandonarles en plena batalla. A esto le siguieron los desplantes sonados de Bono, del general Sanz y de varios cargos socialistas, así como la explícita e irresponsable apuesta de Zapatero por Kerry.

Los desaciertos continúan. Moratinos ha hecho que el gobierno español rompiera su política tradicional con el Sahara, y cediera ante las reclamaciones de Marruecos, advirtiendo en un curso de verano que era preciso llevarse bien con la monarquía alauí para evitar otro 11-M. Meses después regalaba los oídos al Frente Polisario diciendo lo contrario, y logrando la protesta marroquí. En la negociación europea del nuevo Tratado, Moratinos ha permitido que España perdiera representación y fondos de ayuda, sin contraprestación de ningún tipo. A la muerte de Arafat, gran amigo suyo, la nota que él escribió en nombre del gobierno español fue la más condescendiente de toda Europa con el líder palestino, obviando su relación con el terrorismo y consiguiendo la protesta de Israel.

Si todo esto es una cadena de despropósitos evidentes, al menos un ministro de Asuntos Exteriores debería ser el modelo de la cautela, de la diplomacia. Pero carece completamente de esas buenas maneras, tan adecuadas en un político. Mientras el Rey intentaba arreglar el entuerto con Bush, Moratinos decía que EEUU y España habían apoyado el golpe de Estado en Venezuela –ese mismo que Felipe González calificó de autogolpe de Chávez; así, a lo Fujimori–, sin que haya podido demostrarlo. Poco después, Moratinos rompía el consenso europeo en torno a Cuba, invitando a Zaldívar a estrechar los lazos con el otro tirano caribeño, y utilizando la falsa liberación de presos políticos.

El problema Moratinos es la continuación de una política fracasada y unas formas equivocadas, que dejan a España a la deriva en el nuevo orden internacional que se está fraguando. Desatinos y soberbia es una mala combinación para cualquier política exterior. Por esto, Moratinos no debe dimitir; Zapatero debe esperar a que amaine, y destituirle con cualquier excusa –la paridad de género ministerial, por ejemplo–, para evitar más sonrojos internacionales.

Personajillos
Juan BRAVO La Razón 2 Diciembre 2004

La sociedad española lleva tiempo absorta en la contemplación del absurdo. El discurso de la cosa pública, la gestión de los recursos, ha quedado en un segundo lugar, ahora lo que «de verdad» importa es saber la última «boutade» de ciertos personajillos que con unas decenas de miles de votos tratan de imponer su voluntad a millones de españoles. El presidente de ERC, José Luis Carod-Rovira, ha vuelto a insistir en que es necesario «sacar una lección» de lo sucedido en Fresno (Estados Unidos) con la selección catalana de hockey, y es que «no tenemos otra salida que crear nuestro propio Estado», por lo que llamó a «movilizar, pacíficamente, a nuestra sociedad detrás de este objetivo: la independencia».

El «socio» de Zapatero asegura que «simplemente, España es incompatible con la pluralidad». El pensamiento de Carod ha irritado a millones de españoles, que hablan y comentan su última ocurrencia, incapaces de comprender hasta cuándo Zapatero dejará de mirar para otro lado, y se aplicará en la administración del Estado de todos, en vez de contentar a su socio. A Carod sólo le salva que en esto de provocar irritación social no está solo: ahí está Iñaki Anasagasti, que calificó de «incorrecto» celebrar el XXX aniversario de la proclamación del Rey Don Juan Carlos. El peneuvista sabrá por qué.

Invitaciones con mensaje
EL SUBMARINO La Razón 2 Diciembre 2004

Es un aviso para navegantes, un mensaje para el que quiera darse por aludido: el artículo 2 de la Constitución española no se puede tocar. Es la tesis oficial del Partido Popular, la misma que de forma inequívoca mantienen sus líderes públicamente siempre que tienen ocasión. En concreto, lo que más le duele a los populares es la ambigüedad del PSOE a la hora de precisar si se va a introducir o no el término «nación» para definir a algunas comunidades autónomas, consideradas hasta ahora por la Carta Magna como «nacionalidades y regiones». Por eso ha llamado poderosamente la atención la invitación oficial que ha repartido la presidenta regional para asistir a la recepción con motivo del Día de la Constitución. En el texto, algo que no era habitual hasta ahora, se cita literalmente el artículo que el PP quiere salvar y que algunos en el PSOE quieren llevarse por delante. A saber: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

Por cierto, esta vez la invitación al acto la firma también el delegado del Gobierno, socialista para más señas.

Lehendakari, he tenido un sueño
JOSÉ A. GARMENDIA /CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID El Correo  2 Diciembre 2004

Es como si el inconsciente colectivo vasco hubiera tomado conciencia en el plan Ibarretxe. Pero es también como si la antropología hubiera chocado contra la sociología y, en particular, la demografía. Cabe imaginar el primer año de gobierno del primer Señor de Vizcaya con una población genuinamente autóctona al cien por cien y, desde ese punto de vista, dotada de la condición antropológica de Pueblo Vasco a causa de su homogeneidad étnica. Pero las cosas han cambiado de forma brutal desde entonces. Hoy «en el conjunto del País Vasco sólo un 39,6% de sus moradores cumplen la condición de ser autóctonos en segunda generación: esto es, haber nacido allí ellos y sus padres» (J. Aranda Aznar, 'La mezcla del pueblo vasco', Revista de Metodología de Ciencias Sociales, 1, 1998, p. 135). En consecuencia, sería puro disparate hipostasiar o mitificar un pueblo haciendo descansar su definición de hoy en un ayer hace siglos pasado que, como aquel Juan, ya no es el que era porque me lo han cambiado.

Y, sin embargo, el mencionado plan se pretende legitimado por «la actualización de los derechos históricos originarios» de ese Pueblo Vasco o Euskal Herria, que «tiene derecho a decidir su propio futuro, de conformidad con el derecho de autodeterminación de los pueblos». Precisamente, en esa invocación está el plato fuerte del plan. Lo fuerte no está tanto en el huevo como en el fuero, no tanto en el hecho de reclamar cosas -podría incluso haber reivindicado menos competencias concretas que el actual Estatuto- como en el derecho proclamado para reivindicar cosas. Es un derecho que como tal se exige por las buenas o por las malas, como figura en el plan. Por las buenas: iniciativa del Parlamento vasco, aprobación del Parlamento vasco por mayoría absoluta y posterior negociación con el Gobierno español, seguida de aprobación por las Cortes Generales y ratificación por la sociedad vasca. Por las malas: de no haber acuerdo con el Estado español, el nuevo pacto sería incorporado sin más en el ordenamiento jurídico vigente tras una consulta al pueblo.

Aquel derecho reivindicado no es otro que un derecho soberano, el de un Pueblo Vasco y sus derechos históricos. Pero ¿qué quiere decir hoy Pueblo Vasco?

Desde los tiempos de Aitor muchos moradores de Euskal Herria emigraron y otros muchos de fuera inmigraron a ella, lo cual equivale a decir que fueron muchos los valores, instituciones, personas y pueblos que se fundieron y fueron redefiniendo de raíz el mismo Pueblo Vasco. Por lo mismo, no vale aquí el discurso escolástico y esencialista -el de Herder o de Arzalluz-, el que habla de esencias duraderas a prueba de invasiones de 'los otros', los maketos, el Tribunal Supremo y hasta la misma Unión Europea. No vale sostener, una vez más 'more scholastico', que la sustancia vasca sigue impertérrita y sólo superficialmente modificada por unos cuantos accidentes. No, porque la invocación fanatizada de ese pasado de esencias míticas y místicas no puede dar cuenta satisfactoria del presente (y del futuro) porque el ser del Pueblo Vasco y de Euskadi -como el de España o Europa- depende cada vez menos de una supuesta programación originaria o código genético y más de la cotidiana redefinición que inevitablemente introduce la dialéctica de interdependencias de dentro y de fuera, del mañana y el ayer. Es decir, que las etnias reculan frente a las ciudadanías y que el ensimismamiento en las primeras significa extrañamiento y alejamiento de las segundas.

Admitamos a continuación como hipótesis muy probable que en la obligada consulta sobre ese futuro se quiera excluir como sujeto decisorio a todo lo que para Ibarretxe no es Pueblo Vasco, lo cual es esperable desde la pasión etnicista del lehendakari y su partido. En tal caso, habrá de producirse como razonable la desazón de un hijo de esa etnia, oriundo de ese Pueblo pero que vive fuera -en Madrid, Barcelona o en cualquier otra parte de España- y reclama ser consultado. ¿Y somos 4,4 millones de esos oriundos residentes fuera del País Vasco, que, al menos, cuentan con un apellido de etnia vasca!, según el citado Aranda.

Es una cifra ingente, la cual multiplica por cinco la de residentes en Euskadi con igual dotación patronímica. Esto es la realidad, que choca contra el mito y anticipa que cualquier apoyo del plan será débil. Incluso recluyéndonos en los límites de Euskadi es inimaginable que alcance las cuotas de legitimidad del Estatuto de Gernika, aprobado con más del 90% de votos afirmativos, equivalentes al 55% del censo. El apoyo al plan será débil porque no habrá suficiente masa crítica de Pueblo Vasco, no sólo por la aludida ausencia de oriundos sino por la palidecida presencia actual de un mitificado pasado simple cada vez más difuminado y borroso.

Ciertamente, ese pasado trata de persistir e incluso de hacerse presente y futuro. En ello se empeñan fervorosa y religiosamente sus 'ayatolás' más prominentes, que proclaman una definición soberana del Pueblo Vasco y tratan de imponerla. Algunos lo han hecho violentamente y otros, de manera más refinada, han difundido el miedo con el fin de que no triunfen definiciones disidentes. Sin embargo, la realidad es que, en una sociedad compleja, las definiciones se complican y las hay de diversa factura en cuanto a las formas de entender el Pueblo Vasco y los escenarios de su autogobernación. Una de esas formas diversas la aportamos los vascos de la diáspora.

Después de mucho rumiar todo esto y quizás por ello mismo he tenido un sueño: que, en un arranque de etnicidad, el lehendakari nos tuvo en cuenta a los que llevamos la sangre de la tribu pero vivimos fuera. En el sueño razoné un tanto y deduje que aquel arranque estaba cargado de una lógica aplastante porque supone tomarse en serio el concepto de Pueblo Vasco, cuya soberanía se airea en el plan. Más aún, consultar(nos) a este Pueblo Vasco de la diáspora sería funcional por una doble ventaja, haber contemplado Euskadi y lo vasco de cerca, desde las entrañas que nos dieron la vida en esa tierra, y de lejos, desde cualquier otra tierra de España. Hemos podido acercarnos y alejarnos mil y mil veces de Euskal Herria haciendo siempre un seguimiento apasionado de nuestro pueblo y pensamos que ese 'zoom' cerca/lejos es bueno para captar el objeto del deseo. Y no es mejor epistemología la de quien, de tanto arrimarse narcisistamente al espejo, no ve su nariz. Votar sobre su esencia sin verse del todo sería lamentable. Cuando desperté, sonreí malévolamente porque el sueño había sido demasiado angelical.

Carod Rovira no representa a Cataluña
Cartas al Director Libertad Digital 2 Diciembre 2004

Me parece vergonzoso las declaraciones hechas por el señor Carod Rovira sobre el tema de Madrid 2012. Este personaje tendría que estar fuera de la política pero hoy mismo. ¿Cómo puede ser que una persona que pacta con ETA, que pacta con el PSOE, se ponga en enemistad con los Valencianos por un dialecto y que ahora haga estas últimas declaraciones porque Cataluña no va a tener una selección catalana? Yo como catalán y español digo a toda España que me da vergüenza que esta persona represente o quiera representar Cataluña.

Señor Carod, al pueblo catalán no le importa que el catalán también se le llame valenciano, que tengamos una selección, o traer los papeles de Salamanca. Señor Carod, a los catalanes nos importa que nos bajen los impuestos, que haya más vivienda para la gente joven, que no se vayan las empresas a otros países y que queden 300 familias en la calle, que nos quiten los peajes, que saneen la seguridad social, y que no tengamos que estar 6 meses para hacernos una prueba que nos mando el médico, que los transportes públicos sean mas asequibles, etc.

Usted no representa Cataluña, usted nos avergüenza, pues el pueblo catalán no es así. Usted es un chantajista que si no consigue lo que quiere va con amenazas al Gobierno Español. Espero que tengamos que depender durante muchos años del Gobierno Central con sus cosas buenas o malas, porque como mandatario usted nos enviaría a la ruina.      Julián García -Barcelona

Alemania obligará a los inmigrantes a aprender su idioma para obtener el permiso de residencia
G. C. La Razón 2 Diciembre 2004

Berlín- El Gobierno alemán aprobó ayer una regulación, complementaria a la nueva ley de inmigración, que obligará a los extranjeros a tomar cursos de idiomas como prerrogativa para la obtención del permiso de residencia. El ejecutivo socialdemócrata-verde dio luz verde a la normativa, elaborada por el ministro de Interior, Otto Schily, e incorporada a un programa de medidas para favorecer la integración de los inmigrantes.

La obligatoriedad de aprender el idioma afectará no sólo a los que lleguen a Alemania, sino a los aproximadamente 50.000 extranjeros que viven en el país y que tienen su permiso de residencia en trámite.

Tanto el canciller Gerhard Schroeder como los representantes de la oposición conservadora se pronunciaron a favor de la imponer a los inmigrantes la obligatoriedad de conocer el idioma alemán para mejorar sus posibilidades de integración en la sociedad germana. El primer ministro de Baviera, el socialcristiano Edmund Stoiber, quien considera que los extranjeros deben ceñirse a los «valores de la cultura directriz» de Alemania, anunció ayer la introducción de cursos obligatorios de alemán previos a la escolarización de los hijos de extranjeros.

Asimismo, los niños procedentes de familias inmigrantes deberán seguir tales cursos antes de iniciar su proceso de escolarización en la región de Baviera, explicó Stoiber ante el Parlamento bávaro.

El líder conservador argumentó que el objetivo de la medida es evitar que haya ciudadanos que necesiten la ayuda de un intérprete en su propio país. Esto provoca, a juicio de Stoiber, «una pérdida de cohesión en la sociedad». «Sin lengua común no hay nación», apostilló el político bávaro. Efe

Valencia anuncia «acciones legales» tras ceder el Gobierno en la «guerra» del catalán
La Generalitat promoverá hoy un requerimiento administrativo.Luego intentará que sean los jueces quienes lo impidan, tanto en instancias españolas como europeas
M. GASPARET ABC 2 Diciembre 2004

VALENCIA. El Gobierno español desveló ayer que la fórmula escogida para que se reconozca en Europa la «oficialidad» del valenciano y del catalán será la denominación única de «catalán-valenciano». La decisión «inaugura un conflicto» institucional entre la Generalitat Valenciana y el Gobierno central hasta el punto que Valencia anunciará hoy acciones en los tribunales: el Consell promoverá un requerimiento administrativo previo a la vía contencioso-administrativa, para después intentar que sean los jueces quienes lo impidan, tanto en instancias españolas como europeas.

Según admiten fuentes del Ministerio de Exteriores, este choque «podría generar un grave enfrentamiento entre Cataluña y la Comunidad Valenciana, y afectar incluso al «sí» en el referéndum de la Constitución Europea». No obstante, las mismas fuentes reconocen que las consecuencias que para la relación entre autonomías pueda tener el reconocimiento del valenciano y el catalán como sólo un idioma y bajo una denominación única «es el sacrificio que hay que hacer para sacar adelante en el Senado» la ley de presupuestos con el apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya.

El modo en que el Gobierno ha gestionado la polémica y adoptado su decisión final complica el escenario de un conflicto que, en palabras del consejero valenciano de Relaciones Institucionales, Esteban González Pons, «se da por inaugurado». Primero, porque la denominación «catalán-valenciano» se pliega a todas luces al reconocimiento de unidad lingüística que exigiera ERC «de un ministro» para dar su apoyo a los Presupuestos. Cabe recordar que María Teresa Fernández de la Vega y Jordi Sevilla cumplieron a pies juntillas. Y segundo, porque la opinión de la Generalitat Valenciana ha sido obviada, menospreciando incluso una salida airosa al «chantaje» independentista.

Las autoridades valencianas propusieron a Moratinos que en el argumentario jurídico que acompañará a la solicitud de reconocimeinto en la UE de la oficialidad de las lenguas de España se hiciera mención, «de un modo genérico», a «las lenguas que reconocen los Estatutos de Autonomía del Estado español», sin precisar la denominación de cada una de estas lenguas.

«Solución de consenso»
Esta «solución» hubiera bastado para respetar la textualidad y el espíritu del Estatuto de la Comunidad Valenciana, que define como «valenciano» la lengua que se habla en la autonomía. Sin embargo, los responsables del Ministerio de Exteriores adujeron que esta solución era inviable «porque en el momento actual de debate de reforma de los Estatutos de Autonomía, «Asturias podría reconocer el bable como lengua y eso generaría la obligación de promover también su reconocimiento en Bruselas».

A esta negativa se suma el modo «displicente» en que, según fuentes de la delegación, fueron tratados ayer en el Ministerio los consejeros de la Generalitat Esteban González Pons y Gema Amor, quienes viajaron a Madrid para reclamar la documentación que el Gobierno piensa elevar a la UE. Los borradores son una solicitud de reconocimiento y una propuesta de modificación del reglamento lingüístico de la UE.

En ambos documentos se insta al reconocimiento de forma expresa del gallego y del vasco y, sin embargo, aparece en puntos suspensivos y entre corchetes la denominación común que habrá de aplicarse en Europa al catalán y al valenciano. Luego, en la propuesta de modificación del reglamento del régimen lingüístico de la UE, se lee, escrito a mano, «catalán-valenciano»: el enunciado que se elevará a Bruselas.

Las hipotecas y demás documentos registrales podrán asentarse en gallego
Redacción La Voz 2 Diciembre 2004

Hipotecas, inscripciones de nacimientos, matrimonios o empresas, propiedades inmobiliarias o cualquier otro documento que deba tramitarse en los registros mercantil, hipotecario y civil podrán redactarse en lengua gallega, según el informe favorable emitido ayer por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). El pleno apoyó con diez votos a favor, siete en contra y dos abstenciones el proyecto de Real Decreto por el que se modificarán los reglamentos de los registros para permitir que sus asientos puedan redactarse en los idiomas españoles cooficiales.

La iniciativa prevé que cuando se presente un documento en una de las lenguas oficiales del Estado se inscribirá en castellano. Sin embargo, si existe una solicitud expresa o una previsión legal autonómica que así lo establezca, el documento podrá asentarse en gallego, vasco o catalán. También establece que si existen discrepancias entre una lengua cooficial y el castellano, prevalecerá este último.

Aunque el informe aprobado por el Poder Judicial es favorable en líneas generales al proyecto del Gobierno, en él se incluye una recomendación para el supuesto de que existan discrepancias entre las diversas versiones lingüísticas. Así, el Consejo aconseja «que se otorgue prevalencia al asiento redactado en la lengua coincidente con la del documento inscrito, pues parece lógico que prevalezca el original frente a la traducción».

Alfonso López Tena, vocal nombrado por CiU, emitió un voto particular, al entender que el proyecto «obliga a inscribir siempre en castellano un documento no redactado en castellano, impone requisitos suplementarios para la inscripción en las otras lenguas, y hace prevalecer la traducción castellana frente al original no castellano, en caso de discrepancia».

A su juicio, «no es admisible este tratamiento discriminatorio» porque contradice el mandato de especial respeto y protección de las lenguas cooficiales que establece la Constitución.

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