AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 8 Diciembre 2004
LECCIÓN FRANCESA SOBRE LA EUROPA DE LOS ESTADOS
Editorial ABC 8 Diciembre 2004

Bono es ya sólo la coartada de Maragall
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 8 Diciembre 2004

Lucha común contra ETA
Editorial El Ideal Gallego 8 Diciembre 2004

¿Por qué sigue ahí Moratinos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 8 Diciembre 2004

El discurso de la gelatina
José Javaloyes Estrella Digital 8 Diciembre 2004

Seis minutos para el bochorno
Ignacio Villa Libertad Digital 8 Diciembre 2004

ESPAÑA NO VA BIEN
Jaime CAMPMANY ABC 8 Diciembre 2004

ZP, El Egipcio y la caída del perro de Aznar
Isabel Durán Libertad Digital 8 Diciembre 2004

España, en crisis política
Pablo Sebastián Estrella Digital 8 Diciembre 2004

ETA, sus intérpretes y sus fascinados enemigos
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 8 Diciembre 2004

¿Imprevisión No, terrorismo
Román CENDOYA La Razón 8 Diciembre 2004

La mala educación
Agapito Maestre Libertad Digital 8 Diciembre 2004

Constitución europea y horizonte vasco
BARTOLOMÉ CLAVERO El Correo 8 Diciembre 2004

Diferencias y listas
Cartas al Director El Correo 8 Diciembre 2004

Apoyos y respaldos
Cartas al Director El Correo 8 Diciembre 2004

El terrorismo callejero renace en noviembre con 37 ataques en el País Vasco y Navarra
Redacción La Razón 8 Diciembre 2004

«El PNV da balones de oxígeno a ETA y utiliza políticamente el terrorismo»
J. Arias Borque La Razón 8 Diciembre 2004



 

LECCIÓN FRANCESA SOBRE LA EUROPA DE LOS ESTADOS
Editorial ABC 8 Diciembre 2004

EL presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no está teniendo mucha fortuna con la exportación a Europa de su visión sobre la España autonómica. Primero quiso que el Tratado constitucional de la Unión Europea recogiera las lenguas cooficiales reconocidas en los Estatutos de Autonomía, y se encontró con una negativa general de los demás Estados miembros, especialmente de aquéllos que no están dispuestos a que se abran en su seno polémicas lingüísticas. La segunda decepción ha venido de la mano del Gobierno francés, que advirtió al español de que en las cumbres bilaterales, como la que ayer tuvo lugar en Zaragoza, sólo admite la interlocución entre ministros, pero no con autoridades locales, como los presidentes autonómicos de Aragón, Navarra y Cataluña, a los que Zapatero invitó (Ibarretxe no fue) como integrantes de la delegación española. Para ser el corazón de Europa, al que tanto admira el jefe del Gobierno, el trato dispensado por Chirac a su iniciativa no ha sido precisamente cordial. Pese a ello se apoyó en él para, como mayor rédito de la cumbre, seguir marcando diferencias enojosas con Estados Unidos.

Con dos advertencias, Zapatero ya tiene datos suficientes para saber que Europa no es el campo de juego adecuado para transferir sus precarios equilibrios internos, sostenidos a costa de un alambicado entramado de negociaciones y cesiones con minorías nacionalistas y el tripartito presidido por Maragall. Es posible la cooperación regional entre territorios colindantes de diversos Estados, incluso que cada Gobierno componga sus delegaciones como quiera. Sin embargo, lo que el Gobierno español pretende -que la representación del Estado esté sometida a una fórmula mancomunada frente a terceros países- simplemente no tiene encaje en las relaciones interestatales europeas. El efecto de este fracaso europeo de la política autonómica de Rodríguez Zapatero también alcanza el ámbito nacional, porque si las comunidades autónomas obtuvieran carta de naturaleza europea, por vía de hecho, el presidente del Gobierno tendría una mejor coartada para justificar sus apoyos a la novedosa doctrina de las «comunidades nacionales» impulsada por el presidente del Consejo de Estado y el presidente del tripartito catalán. Pero el frenazo europeo y francés a los dos intentos de Rodríguez Zapatero pone las cosas en su sitio, que no es más que la estrategia del PSOE de amarrar el respaldo de los nacionalismos para asegurarse la permanencia en el poder.

La lección francesa sobre la Europa de los Estados no ha podido ser más oportuna para el Gobierno español y para los que creen que el futuro europeo va a debilitar las realidades estatales. Hay quien, como el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, pide el voto favorable de las bases nacionalistas para el Tratado constitucional con la afirmación de que «a más Europa, menos España». Van a sentirse defraudados el moderado Imaz y todos los que aspiran a diluir los Estados en el magma de una Europa ficticia, que no es ni la que hoy existe, como ha demostrado el Gobierno francés, ni la que existirá con el nuevo Tratado constitucional. Europa no va servir de conjuro para aceptar resignadamente la España plurinacional por la que avanza el discurso del jefe del Ejecutivo.

Bono es ya sólo la coartada de Maragall
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 8 Diciembre 2004

El patriotismo se demuestra renunciando al Poder o compartiéndolo con quienes piensan distinto pero son también españoles. Exactamente lo contrario de lo que está haciendo Bono con Trillo y exactamente lo opuesto a lo que está haciendo el Gobierno Los discursos de españolismo inflamado de Bono serían no sólo oportunos sino emocionantes y galvanizadores contra la modorra suicida de la opinión española si no vinieran del miembro de un Gobierno que se ha puesto a la cabeza de esta “empresa de demoliciones” que significa el zapaterismo ambulante, no, ay, quijotescamente andante. Que el día de la Inmaculada y en una Academia Militar el Ministro de Defensa llame a defender la Patria y la Constitución está muy bien. Que lo haga a las cuarenta y ocho horas de que Maragall, con el respaldo expreso de Zapatero, se haya cargado la propia celebración de la Constitución en Cataluña resulta una auténtica tomadura de pelo, una broma pesada, un sarcasmo intolerable.

El patriotismo se demuestra renunciando al Poder o compartiéndolo con quienes piensan distinto pero son también españoles. Exactamente lo contrario de lo que está haciendo Bono con Trillo y exactamente lo opuesto a lo que está haciendo el Gobierno del PSOE-PSC, cuyo programa de Gobierno ha quedado reducido a un único punto: destruir como sea al PP, detrás del cual se agrupa media España, precisamente la mitad realmente dispuesta a defender la pervivencia legal, moral y real de la Nación.

A esa política antidemocrática contra la Oposición hay que añadir, entre otras agresiones a la sociedad civil, la campaña miserable, calumniosa y ridícula del Gobierno y sus padrinos mediáticos contra la Iglesia Católica, la Conferencia Episcopal y la Cadena COPE, que representan también a millones de españoles que, a diferencia del actual Presidente del Gobierno y su híspida Vicepresidenta, entienden muy bien la diferencia entre nación y lo que no es nación, entre España y lo que no es España. Si en este panorama político, dominado por Tartarín de Perpiñán y Pasqual I el Asimétrico, piensa Bono que va a marcar la diferencia o a hacer méritos hablando de Nación, España y Constitución, se equivoca por completo. El Ministro de Defensa, que se niega a depurar las atroces responsabilidades, perjurio en las Cortes incluido, de los altos mandos de la Guardia Civil en la ocultación de pruebas sobre la masacre del 11-M, no es quién para dar lecciones de patriotismo a nadie. Del agente Campillo podría recibirlas.

Lucha común contra ETA
Editorial El Ideal Gallego 8 Diciembre 2004

España y Francia han respondido unidas a la campaña de atentados de ETA durante este puente. La cumbre celebrada en Zaragoza ha servido, además de para escenificar las buenas relaciones bilaterales existentes entre los gobiernos de Zapatero y de Chirac, para reafirmar la determinación de los dos países para colaborar en la lucha contra el terrorismo. Esta labor conjunta permitió volver a descabezar la organización hace dos meses con las detenciones de “Mikel Antza” y su compañera “Anboto”, un duro varapalo que ha debilitado más si cabe la situación de la banda. La caída de los jefes etarras y de decenas de sus colaboradores y el desmantelamiento de importantes arsenales es sólo una prueba de la imprescindible coordinación con la que deben trabajar las fuerzas de seguridad de ambos estados y que ahora se intensificará para combatir la amenaza islamista, un paso que se hace más necesario tras la matanza del 11 de marzo en Madrid. No obstante, de este clima de entendimiento y de compromiso contra la violencia no fue partícipe ayer el lehendakari, Juan José Ibarretxe, quien fue invitado junto a los presidentes autonómicos de Cataluña, Aragón y Navarra, pero declinó asistir porque no iba a poder tomar la palabra. Tampoco han sido una sorpresa las declaraciones de Otegi afirmando que condenar los atentados no sirve para nada, porque el líder “abertzale” sigue sin entender, por mucho que abra una puerta al diálogo, que para estar en las instituciones democráticas hay que rechazar los crímenes de ETA.

Exteriores
¿Por qué sigue ahí Moratinos?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 8 Diciembre 2004

Cada semana que pase sin que a Moratinos le envíen al motorista, un nuevo disparate, una nueva mancha en la imagen de España, una nueva infamia decorará el triste currículum presidencial de Rodríguez. Se inventó requerimientos de Powell para mediar en Oriente Próximo y fue inmediatamente desmentido; emitió temerarias opiniones contra el principal valedor de nuestra seguridad e integridad territorial; acusó a su propio país de apoyar un golpe de estado contra un presidente extranjero mientras éste se hallaba en España, y se ratificó en sus mentiras y calumnias ante una comisión parlamentaria; recuperó el discurso putrefacto que se forjó entre el aquelarre de Bandung y las barricadas del sesenta y ocho, el tiers monde, los no alineados y la criminosa vacuidad; rompió la política común europea sobre Cuba dándole oxigeno a Castro; vetó a la segunda emisora de radio de España en un viaje oficial sólo porque su director de informativos le había puesto nervioso en un programa de televisión.

Creíamos que nos daría un respiro, que se tomaría el puente de la Constitución y la Inmaculada para descansar su necedad, pero no: en la Cumbre hispano-francesa, el jefe del estado vecino, a quien el gobierno español ha servido de esterilla, les ha dado el chasco de negarse a la encerrona de una sesión fotográfica hablando de tú a tú con Maragall. Francia no quería tocar "temas locales". Es decir, que ha tenido que ser Chirac el que le recuerde a Rodríguez la diferencia entre las relaciones internacionales y las fantasías plurinacionales. Nadie en el Ministerio de Exteriores había reparado en una obviedad que conocen hasta los ujieres: la absoluta imposibilidad de que Francia aliente, ni que sea con un gesto, la desconstrucción nacional de España. Por la cuenta que le trae.

La última moratinada que ha trascendido, por ahora, es que España fue, para extrañeza de nuestro Ejército, el primer país en fletar un avión militar a Costa de Marfil, a pesar de lo reducido de nuestra colonia, que, por otra parte, no deseaba abandonar el país africano. ¿Cuál era la verdadera misión de ese Boeing 707 de 160 plazas? Traer al sobrino de Moratinos. Si el asunto ha trascendido es porque los responsables de la seguridad de la nave incumplieron la orden de la Embajada española de no identificar a los pasajeros. Una orden que lo dice todo.

El amigo del terrorista Arafat, el ministro calumniador, el de los calentones, el sectario que arbitrariamente veta a los medios críticos, el principal escollo para la recuperación de unas relaciones normales con EEUU, el tercermundista amigo de las dictaduras, el torpe Moratinos, se revela como un auténtico ejemplar de socialista español: a su capacidad –nula– une un sentimiento profundo: el sentimiento de que el Estado y sus recursos están para servirle a él.

El discurso de la gelatina
José Javaloyes Estrella Digital 8 Diciembre 2004

Sólo faltaba el aviso de una bomba en la sede del Partido Popular para que se completara en su totalidad de detalles la única presencia nacionalista en las celebraciones de la Constitución, ligándola además a las estampas del acoso en la noche del 13 de marzo.

El nacionalismo etarra, como punta de lanza y remate del separatismo en la escala de la disidencia identitaria, encontraba su réplica en la respuesta institucional de los suscribientes del Pacto Antiterrorista. Pero el marco de esta respuesta no era un marco blindado por el discurso nítido, afinado y duro del Ejecutivo, en el escenario dialéctico de la nación y lo nacional que la Constitución define. Estaba circunscrito al previo discurso de la gelatina, en el que no caben condiciones para una reforma de la normativa electoral —previa a la reforma constitucional— que ponga a las minorías en su sitio, conforme a lo que proporcionalmente representan en el conjunto del voto español.

Conforme tal discurso de Rodriguez, todo es discutible y todo es cuestionable; incluso el axioma de la nación española como clave del arco constitucional. Defender ese axioma, conforme la máxima autoridad política, no es otra cosa que “fundamentalismo”. El discurso de la gelatina, dubitativo y sin perfiles, tanto podría derivar de las nieblas mentales de este presidente del Consejo de Ministros, conforme interpretaciones condescendientes, o de las propias exigencias de una fórmula de Gobierno instalada en la necesidad de armonizar lo que resulta no armonizable ni cohonestable.

Hay un discurso bicéfalo en el partido gobernante, donde Pasqual Maragall insiste en la institucionalización del “hecho nacional” catalán. Una institucionalización propuesta en la fórmula de encaje asimétrico con el resto de los Estatutos Autonómicos.

Pero resulta que esa pretensión institucionalizadora de los maragallianos se sobrecarga de recelos por su necesidad de mantenerse en la Generalidad. Quieran o no reconocerlo en Ferraz, éstos, los del PSC, en la práctica, operan antes como nacionalistas que como socialistas. Y además deben avalar punto tras punto, asunto tras asunto, el discurso abiertamente separatista de sus socios de Izquierda Republicana de Cataluña, socio de gobierno en el Tripartito.

La ERC actual, pilotada por Carod-Rovira, insiste en invertir la aportación que la ERC representada por Tarradellas hizo al consenso constitucional y a la consecuente viabilidad del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Tarradellas fue, en gran medida, llave para abrir la transición política española, basada en un consenso y en un discurso para la solidaridad. Carod-Rovira, en cambio, se empeña en ser llave que abra una segunda transición de sospechable destino.

Empuja Carod hacia otro proceso constituyente. Y comparece como interlocutor orgánico, respecto a ETA y Batasuna, del llamado nacionalismo democrático. La ERC de ahora tensa el arco que integra este nacionalismo, ausente y disidente de las celebraciones del XVI Aniversario de la Constitución. La traca de amonal con sus siete atentados salvaba el pacto de Perpiñán. Excluía Cataluña, para dejar más claras las cosas por si no lo estuvieran bastante. Frente al juego de tales pretensiones y complicidades, se abre, no sabiéndose si como aperitivo o como postre, el discurso de la gelatina. Todo lo demás es fundamentalismo. jose@javaloyes.net

Seis minutos para el bochorno
Ignacio Villa Libertad Digital 8 Diciembre 2004

¡Qué seis minutos!, ¡qué intensidad de trabajo!, ¡qué agenda tan densa! Los seis minutos que ha durado la reunión que el presidente Zapatero ha mantenido con los tres presidentes autonómicos –Maragall, Sanz e Iglesias–, que, como oyentes, han asistido a la Cumbre hispano-francesa de Zaragoza, marcan un antes y un después.

Zapatero en una de esas "fijaciones" que tiene periódicamente se le ocurrió invitar a las Cumbres bilaterales que el Gobierno central tiene con otros gobiernos europeos a los presidentes autonómicos fronterizos con el país respectivo. Una ocurrencia en busca de otra foto más, puesto que la eficacia real y política de estas invitaciones es absolutamente nula.

Esto ya ocurrió en la Cumbre hispano-portuguesa de Santiago y ahora, en la de Zaragoza, el presidente del Gobierno se ha encontrado con el no rotundo del presidente francés. Chirac le ha dicho a Zapatero que las cuestiones regionales tienen su propio conducto y que, por lo tanto, el Ejecutivo francés no se sienta a negociar con "presidentes regionales". Una actitud que no ha dejado margen para ningún movimiento por lo que Zapatero se ha encontrado con Maragall, Sanz e Iglesias sin saber que hacer con ellos.

Al final se han improvisado de mala manera una reunión de última hora de Zapatero con los dirigentes autonómicos, luego les ha dado tiempo libre durante la mañana para invitarles posteriormente a comer. Y han terminado el día con una comparecencia pública los tres presidentes.

En fin, ¿que se puede añadir? Poco más. Más ridículo y más bochorno imposible. Son los seis minutos para la gloria de una entrevista que nunca existió. Eso sí, postales de recuerdo para todos.

ESPAÑA NO VA BIEN
Por Jaime CAMPMANY ABC 8 Diciembre 2004

ESPAÑA no va bien. Lo constato con dolor y lo digo con tristeza. España no va bien ni en lo político ni en lo económico, ni en los asuntos internos ni en las relaciones exteriores. Un Gobierno pergeñado con improvisación y desacierto, rectifica cada día gran parte de sus proclamadas iniciativas -bengalas de un día y cohetes fallidos- al comprobar que eran irrealizables, ya porque chocaban con la legislación propia o con las normas europeas, ya porque eran proyectos elaborados desde el Ayuntamiento de la ciudad de Jauja.

No es eso lo más grave. Lo peor es que en poco más de medio año de administración socialista nos hemos granjeado la enemistad de Estados Unidos; nos hemos enfrentado a la Iglesia con resabios de las rencillas de la Guerra Civil; nos hemos acercado a las malas compañías, al dictador Fidel Castro, al golpista Hugo Chávez, al terrorista Yaser Arafat, que se le murió a Miguel Ángel Moratinos antes de tener ocasión de recibir el homenaje y la reverencia del ministro español; hemos sacado de quicio el espinoso problema de la inmigración ilegal; nos hemos cargado la sana costumbre democrática de celebrar las elecciones en paz, en silencio y en libertad; hemos hecho trampas en el juego parlamentario para aprobar una ley que amenaza con extinguir la división de poderes y hacerle tres higas al «enterrado» barón de Montesquieu.

Este Gobierno de Rodríguez Zapatero buscó la razón de su nacimiento en acusaciones perversas contra el anterior de Aznar. Le hizo responsable de la guerra de Iraq y de haber inventado las armas de destrucción masiva en los almacenes de Sadam Husein, que ya las había usado para acabar con cientos de miles de vecinos y disidentes; se aprovechó descaradamente de los doscientos muertos del 11-M y del pánico al terrorismo islámico, llegado a España -decían- por la política de sumisión a los Estados Unidos, y sacó a la calle manifestantes con las manos teñidas de rojo como si Aznar las tuviera manchadas de sangre y con pancartas llamándole «asesino»; pervirtió de manera miserable el sentido democrático de la «jornada de reflexión» en las elecciones. Y persigue el buen éxito de su actuación por el camino de destruir los logros del Gobierno anterior, sin considerar ni explicar ni justificar su acierto o su desacierto.

Bueno, pues todavía eso no es lo más grave. Lo peor es que por primera vez en los veintiséis años que llevamos de Constitución se ha contribuido desde el Gobierno a engrosar, acrecer y envalentonar las actitudes y las voces de los separatistas que piden o exigen la destrucción de la Constitución española y la demolición misma del concepto y el ser de la Nación. Son los que piden la reforma de una Constitución de España para que les ampare en su propósito de destruirla. Ni siquiera la respetan en la fiesta de su aniversario. Y el Gobierno permite que ese propósito crezca y prospere a cambio de unos cuantos votos para fundar sobre ellos su disparatada y vergonzosa mayoría parlamentaria. Aquí, el malo de esta película de ambiciones, odios y rencillas no es Carod-Rovira y no es Maragall; es quien compra esos votos a precio de consentir indignidades. Se llama José Luis Rodríguez Zapatero.
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11-M
ZP, El Egipcio y la caída del perro de Aznar
Isabel Durán Libertad Digital 8 Diciembre 2004

Me siento inmensamente feliz por la caída del Gobierno del perro de José María Aznar. En cambio, Rodríguez Zapatero ha sido muy listo al entender el valor de los árabes, e iniciar el diálogo con los marroquíes nada más ser investido presidente. Quien esto suscribe no es ningún batasuno sino Rabei Osman Sayed, alias El Egipcio, considerado el jefe intelectual de la masacre del 11-M, extraditado por el Gobierno de Italia a petición del español tras la solicitud del juez del Olmo.

El organizador de los atentados detenido en junio en Milán a petición de la policía española tenía el piso sembrado de micrófonos y allí habló de la matanza del corredor del Henares a discreción. Entre otras perlas, El Egipcio aseguró a otro extremista islámico en la intimidad de su apartamento milanés que los terroristas inmolados en el Leganés eran mis queridísimos hermanos y que el macroatentado era mi proyecto. Un macabro proyecto maquinado con mucha paciencia y estudio. Y de nuevo, entre las escuchas entregadas por la policía italiana a la española aparece otro dato revelador. Los atentados los gestó en Madrid durante dos años y medio. ¡Nuevo revés para la versión oficial de Moratinos, Zapatero y sus aliados sobre los 191 muertos de Atocha! Es decir, la carnicería se había ideado a principios de 2001, antes incluso del 11-S y, por supuesto, de la guerra de Irak que no empezó hasta marzo de 2003.

Los hechos son sagrados y también tozudos. Lo cierto es que El Egipcio no era un desarrapado de Lavapiés (Dezcallar dixit sobre los moros del 11-M) sino un antiguo oficial del Ejército egipcio experto en explosivos, jefe de un equipo de demolición. Vivió durante más de dos años en España y fue incluso investigado por Garzón en el sumario 52/2002. Ha sido identificado como uno de los asiduos de la casa de Morata de Tajuña donde se escondió la dinamita y se fabricaron las mochilas-bomba. Su detención el pasado mes de junio se encuadró en una amplia operación llevada a cabo por las policías italiana y belga que se saldó con la detención de otros 15 integristas relacionados con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí. ¿Desiertos no muy remotos?

En el confuso magma actual de la información sobre el 11-M estos datos objetivos aportan lucidez. En lugar de silenciarlos, el Ejecutivo, sus adláteres minoritarios radicales y sus satélites mediáticos deberían dejar de llevarse las manos a la cabeza por lo dicho por Aznar en la Comisión de no-investigación sobre el vuelco político buscado con la matanza preelectoral.

Rodríguez Zapatero tiene una excelente ocasión en su comparecencia ante la Comisión para explicar su opinión al respecto. Su Gobierno ha conseguido que el considerado por el juez del Olmo como presunto cerebro del 11-M rinda cuentas ante la Justicia española. Que nadie nos venga ahora con que El Egipcio lo niega todo. Debe investigarse y esclarecerse toda la verdad. Y que se deje de manipular, ocultar o silenciar la realidad.

España, en crisis política
Pablo Sebastián Estrella Digital 8 Diciembre 2004

Todavía no se han encendido las alarmas, pero ya es hora de que la clase política española y el mundo de la cultura y de la información empiecen a reflexionar sobre lo que está pasando en nuestro país, donde asistimos de manera imparable a un final de régimen y al inicio de una etapa marcada por la confusión y por la ausencia de proyecto político. Afortunadamente, la economía sigue bien y el bienestar de los españoles está amortiguando la crisis democrática e institucional que día a día se va instalando en nuestra sociedad.

Estamos asistiendo a un espectáculo político que está marcado por la debilidad del Gobierno y de la oposición, con la ventaja de no tener en ambos partidos, PSOE y PP, a unos líderes carismáticos y radicales como pudieron serlo en su tiempo Felipe González y José María Aznar, pero sí tenemos a unos líderes marcados por la debilidad política y de carácter, con un Zapatero que está preso de sus aliados de mayoría parlamentaria y que todos los días cede un poco más en favor de esas “comunidades nacionales” que reivindican en el País Vasco y Cataluña, dotadas todas ellas de autonomía fiscal, judicial y diplomática, y camino de un federalismo o de una confederación que sería ya el umbral de la independencia.

Zapatero, además, tiene otros problemas dentro de su propio partido: un Bono patriota, como contrapunto radical a los pactos con los nacionalistas, un Chaves ancestral que pide para Andalucía lo que le den a Cataluña sin preocuparse del fondo de la cuestión, lo que sea; un Rodríguez Ibarra enloquecido que aplaude el crimen de Estado y la corrupción del felipismo y entra en carreras patrióticas con Bono; y un núcleo duro patrocinado por Felipe González y su grupo editor amigo, que actúa como una sociedad de intereses y de poder dispuesta a tragar con lo que sea con tal de no perder su predominio económico y la hegemonía política y cultural.

Al otro lado del río, el Partido Popular no deja de lamerse las heridas de su derrota electoral, con un Aznar tonante y vigilante que no pierde oportunidad de hacer alarde de su integrismo patriótico y belicoso aliado del señor Bush y que desde la distancia empieza a hablar mal de los que él mismo ha elegido como sucesores, porque los considera débiles y no decididos a dar la batalla política y diplomática que a él le gustaría dar. Y luego están los taifas del PP, que le hacen perder el tiempo a un Mariano Rajoy que tiene que lidiar con Fraga y con Cuiña, con Zaplana y con Camps, con Aguirre y Gallardón, entre otros. Sin olvidar la vieja guardia de Aznar, que sigue repartida entre la sede central de Génova y el búnker aznarista de FAES.

Para culminar esta situación, y sin olvidar la crisis y el deterioro galopante de Izquierda Unida, tenemos encima de la mesa del Gobierno problemas constitucionales, con el Poder Judicial, con las autonomías, con el propio legislativo, con Estados Unidos, con la Iglesia, con la educación y otros asuntos más variados, como la confusión en torno a la fiscalidad y a los fondos de pensiones, por citar sólo un ejemplo concreto.

Naturalmente, la piedra de toque de la crisis y estabilidad gubernamental está en la anunciada reforma de los Estatutos vasco y catalán, la vasca ya conocida desde que Aznar le declarara la guerra política al PNV, echándolo de las instituciones españolas y europeas y criminalizándolo por su relación con Batasuna, y la catalana por causa de la carrera sin freno que han desatado en Cataluña Maragall, Mas y Carod, al estilo de aquella carrera sobre patines que protagonizaron sin rubor en Macao.

Para completar este escenario que está, sin duda, reducido a su mínima expresión, estamos asistiendo al renacimiento de una nueva guerra mediática entre los “predicadores” más fanáticos de uno y otro bando que están caldeando los ánimos de los más radicales seguidores del PSOE y del PP y en el debate nacionalista, provocando escenas de tensión (no se defiende la democracia ni la unidad nacional, sino que se insulta al adversario) como aquellas que precedieron a las elecciones vascas del 2001 y que acabaron dándoles la victoria al PNV porque se produjo un efecto numantino ante la avalancha de agresiones, que no de argumentos. Ahora el tratamiento de la crisis catalana, pieza clave de todo lo demás, es por parte de algunos medios un tratamiento de choque que curiosamente favorece los intereses de los separatistas, que presentan al resto de España como unos energúmenos al frente de un nacionalismo español y trasnochado.

De la misma manera, en el llamado frente mediático felipista se lanza toda una serie de andanadas contra su adversario político, la derecha del PP, simplificándolo todo con mensajes de autoritarismo, a pesar de que Aznar ya no está, y de fundamentalismos para ocultar desde esos medios las concesiones arriesgadas que hace el Gobierno débil de Zapatero, como en su día ocultaban el crimen de Estado y la corrupción de los gobiernos de González, y todo ello en defensa del mantenimiento del poder y de los privilegios financieros, empresariales y culturales de la presencia del PSOE en el Gobierno central.

La situación es mala y puede ir a peor, entre otras cosas porque no se ve una alternativa a todo esto que pretenda llegar al fondo de la crisis y a partir de ella reconstruir un proyecto político con claridad y con visión de futuro y de realidad. El régimen que salió de la transición, la partitocracia vigente, que acumula poderes del Estado y que entrega el control de la gobernabilidad a minorías insignificantes (o a mayorías absolutas corruptas o autoritarias) ha llegado a su máximo nivel de fracaso e inviabilidad. Y además coincide con la crisis de los grandes partidos y la falta de estabilidad del Gobierno nacional. Y así estamos y así vamos a seguir, no se sabe bien hacia dónde, mientras la economía aguante. Pero si esto también se estropea, entonces lo que hoy se considera, por algunos o muchos ciudadanos, como cosa de los políticos llegará no sólo a sus sentimientos patrióticos y compromisos ideológicos, sino también a sus bolsillos, y eso ya será otra situación de más difícil solución. Como difícil solución tiene la reaparición de ETA y el riesgo de que Al Qaeda, si está empeñada en mantener su guerra santa en la España actual (siguiendo el dibujo del Al Andalus de Aznar), se decida a actuar otra vez de manera mortífera y demencial.

Alguien, o muchos, en la política, en la cultura y en el mundo de la información debería pararse a reflexionar sobre el momento español, porque lo que está ocurriendo en estas últimas semanas puede ser el principio de una crisis de mayor envergadura que, si se enquista, luego tendrá difícil o imposible solución.

ETA, sus intérpretes y sus fascinados enemigos
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 8 Diciembre 2004

MÁS ALLÁ de la condena sin paliativos a sus métodos criminales y mafiosos, ETA y sus interpretes siguen ejerciendo una fascinación incomprensible sobre partidos y personas de trayectoria inequívocamente democrática. Sólo así puede entenderse que quienes se muestran por completo intransigentes con actos que ni de lejos pueden ser comparados a la larga trayectoria de ETA militar (desde los intolerables malos tratos que sufren los presos de Guantánamo hasta los muy preocupantes recortes de las libertades a cuenta de prevenir las amenazas de Al Qaida) estén siempre dispuestos a interpretar en positivo cualquier gesto procedente del submundo del independentismo vasco radical.

Ha sucedido así infinidad de veces durante el último cuarto de siglo de vida democrática. Y ha vuelto a acontecer exactamente de ese modo hace tan sólo una semanas, cuando Otegi proclamó solemnemente lo que viene diciendo desde que tiene uso de razón (es un decir): que si queremos que desaparezcan las pistolas hay que negociar con los pistoleros la situación del País Vasco.

Bastó en esta última ocasión con que Otegi deslizara una críptica referencia a que los suyos estaban dispuestos, tras esa eventual negociación, a participar en la vida democrática -es decir, ¡a dejar de apoyar de hecho y de palabra a los etarras!- para que una legión de comentaristas y algunos conspicuos líderes políticos salieran de inmediato a la palestra a defender el supuesto giro histórico de quienes sólo han hecho una cosa para ganarse su crédito político: afirmar durante un cuarto de siglo que es legítimo eliminar a tiro limpio a competidores y adversarios.

El que esos comentaristas y esos líderes sean, además, en su inmensa mayoría los mismos que consideran, por ejemplo, que Aznar, Blair y Bush son unos criminales, o que lo fue en su día Felipe González, por omisión o por acción, hace aun más sorprendente su ciega confianza en que quienes se han limitado a defender el derecho de los asesinos a matar vayan a cambiar de posición de la noche a la mañana.

Pues bien, se han vuelto a equivocar. Como desde hace tanto tiempo, como siempre. Ha sido suficiente con que ETA haya reaparecido en toda regla haciendo lo único que sabe -tratar de amedrentarnos con el uso del terror- para que Otegi, ¡Otegi!, haya vuelto por sus fueros. El lunes dijo ese sujeto, que a algunos merece más credibilidad que dos presidentes del Gobierno elegidos por millones de ciudadanos en uso de su libertad, lo mismo que el domingo: que las bombas de ETA eran la consecuencia del conflicto. Ya lo sabíamos: por eso para acabar con las bombas hay que acabar con el conflicto: es decir, con ETA militar.

¿Imprevisión? No, terrorismo
Román CENDOYA La Razón 8 Diciembre 2004

El rosario de atentados terroristas de los últimos días deja patente que ETA está ahí y hace lo único que sabe hacer: terrorismo. Ni política, ni leches. Bombas. Esto es el «significativo avance» dado en el velódromo de Anoeta. Esta es la realidad. Bombas para todos excepto para Euskadi y Cataluña. El pacto del socio de Rodríguez continúa. Rodríguez pagará esta asociación con el que pacta con los terroristas. La campaña terrorista arrancó con una visita de presuntos terroristas, de la banda que esparce bombas, al Congreso de los Diputados. Allí estuvieron todos los que dan cobijo a los terroristas y dan la espalda a las víctimas. Estuvieron los que no están con la Constitución pero sí arropan a los terroristas ante la audiencia. Cómplices. Estas bombas retratan en su cobardía a Ibarra, Elorza y a todos los que claudican ante el terrorismo por una u otra causa. El ministro del Interior debería aprovechar la ocasión para disculparse ante el Gobierno anterior, por aquellas torpes declaraciones en las que le hizo responsable del 11-M por imprevisión política. Aplicando su torpe lógica, el responsable del rosario de atentados terroristas sin víctimas, porque los terroristas no han querido, sería el Gobierno del que él forma parte. Pues no. Los responsables, como siempre, son los terroristas y sus cómplices. Los partidos nacionales tendrán que escoger: o con la Constitución o con los que la quieren cambiar amparando y acompañando a terroristas.

LOGSE
La mala educación
Agapito Maestre Libertad Digital 8 Diciembre 2004

La última encuesta de la OCDE sobre la educación en España no puede ser peor. Contando con muchos más medios que en el pasado, las generaciones actuales salen mucho peor preparadas. La LOGSE, su aplicación y, sobre todo, su abuso por los partidillos nacionalistas han dejado el peor sistema educativo que hubiéramos imaginado hace veinte años. La educación, pues, está por los suelos, pero sale un señor del ministerio de Educación, un higienista del socialismo realmente existente, y dice que la cosa no es tan mala, porque hemos conseguido que los niños españoles tengan una "educación más equitativa".

Todos saben más o menos igual, o sea poco y malo, pero el morboso socialista dice que no es para alarmarnos, porque hemos alcanzado un nivel donde ya no hay niños excelentes sino todos son mediocres, donde el esfuerzo queda reducido al "aprendizaje lúdico" y la excelencia sustituida por la odiosa "calificación" PA, que nada califica, excepto elevar lo inferior y agraz del ser humano a canon. El PA, o sea, todos "progresan adecuadamente", del PSOE es una de las mayores desgracias de la educación en España, pero el tipo socialista se siente feliz y satisfecho del atropello. Minimiza el problema sin sentir vergüenza y sigue diciendo burradas como si fueran dogmas. Terrible.

Mil y una desgracia pueden derivarse de ese empeoramiento de nuestra mala educación, pero me gustaría destacar tres que inciden directamente en la calidad de nuestra democracia: 1º/ Las escuelas, los institutos y las universidades fueron reconvertidas en jardines de infancia. Nadie tiene que esforzarse. Todos tienen que aprender divirtiéndose. 2º/ Esa concepción trivial del aprendizaje lleva a los individuos a una infantilización de sus conductas tan exagerada que, a veces, el proceso de socialización dura hasta los treinta años. 3º/ Y, sobre todo, la educación ha sido reducida, en realidad, asesinada, con las mejores metodologías del "positivismo" ilustrado, a mera pedagogía, o sea, no hay que saber matemáticas sino pedagogía de las matemáticas, no hay que aprender contenidos sino esquemas aproximativos de los genuinos contenidos, etc... Lo decisivo es pasar la mayor parte del tiempo encerrado en la "institución" educativa. Incluso hasta en las universidades los horarios lectivos, según desea esa cosa infecta que es la pedagógica CRU, será ampliado no tanto para equipararnos con los europeos como para que los estudiantes tengan menos tiempo para estudiar y los profesores menos tiempos para investigar. ¡Ilustrados de pacotilla!

Con esa cultura de salvaje hedonismo, falso placer, sin responsabilidad y confundiendo medios y fines, no parece que estemos formando individuos capaces de distinguir argumentos en el foro público. Más aún, su carencia de instrumentos analíticos y falsas concepciones sobre el esfuerzo impiden que estos individuos puedan tener criterios propios sobre la verdad y la falsedad, o sobre los bueno y lo injusto. Sin embargo, el atildado socialista reitera que estamos en la mejor vía para alcanzar el ideal socialista: "el igualitarismo" en la educación. La asilvestrada opinión es típica del socialista de principios del siglo veinte, que hoy, por desgracia, se ha puesto de moda entre quienes ya han abandonado lo poco que habían aprendido sobre democracia después de la Segunda Guerra Mundial, a saber, que sin democracia de individuos, o sea, sin respeto a la libertad y las ideas meritocráticas que de ellas se derivan no puede hablarse de democracia.

Poco o nada le importarán al señor del ministerio, ese que se muestra tan contento con los datos de la encuestas de la OCDE, estas consideraciones, porque su concepción política de la democracia, en realidad, es inexistente, o peor todavía, se reduce a que el Estado le llene la barriga a sus súbditos sin estimularlos a que "se atrevan a pensar por ellos mismos". Sin embargo, quienes nos irritamos por ver tratados igualmente a los desiguales, a quienes destacan por su esfuerzo por encima de los mediocres, pensamos que la educación reducida a mera alfabetización es la ruina de una nación, porque niega a los hombres excelentes y pone en su lugar a los inferiores.

Constitución europea y horizonte vasco
BARTOLOMÉ CLAVERO /CATEDRÁTICO DE HISTORIA DEL DERECHO El Correo 8 Diciembre 2004

La 'Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión' es una parte naturalmente significada del 'Proyecto de Tratado por el que se instituye una Constitución para Europa', Constitución europea en adelante. Su preámbulo hace referencia al necesario «respeto de la diversidad de culturas y tradiciones de los pueblos de Europa, así como de la identidad nacional de los Estados miembros». Uno de sus artículos proclama que «la Unión respeta la diversidad cultural, religiosa y lingüística» en términos así más generales, sin limitarse a la pluralidad interna de culturas en Europa. Previamente, entre los 'objetivos de la Unión', ya se ha registrado el respeto de «la riqueza de su diversidad cultural y lingüística» como base indeclinable para «la conservación y el desarrollo del patrimonio cultural europeo».

El imperativo constitucional para la Unión Europea de respeto de «la diversidad cultural, religiosa y lingüística» en sus términos más generales se establece en la sección de declaración de derechos. ¿Estamos en consecuencia ante el reconocimiento de un derecho a la cultura, a la religión y a la lengua no sólo además de la ciudadanía europea, sino también de todos y todas cuantos residan en territorio europeo, de inmigrantes como de ciudadanos y ciudadanas, de quienes entre éstos consideren propia una lengua o una cultura ya de Estado, ya igualmente de pueblo que no lo constituya? ¿Existirá en Europa esa posición constitucional de fundamento, en su vertiente interna, del derecho de pueblo? Otra base, como la de libre determinación, la de formación de nacionalidad o la de derecho histórico, no hay en el proyecto de Constitución europea.

Tengamos ante todo en cuenta unos presupuestos. La Unión Europea se constituye por Estados cuyas lenguas, religiones y culturas oficiales u oficiosas no están en cuestión. Para la propia perspectiva de la Constitución europea, las respectivas ciudadanías cuentan con el correspondiente derecho reconocido y garantizado con carácter previo. Cuando la misma registra entre sus objetivos y entre los derechos el mantenimiento de «la diversidad cultural» dada o por dar, interna o sobrevenida, sólo puede estar haciendo referencia a las otras culturas y a los otros pueblos, a quienes no se identifican por entero o sólo lo hacen parcialmente con los Estados constituyentes de la Unión Europea. Se refiere, por ejemplo, no a la lengua castellana del Reino de España, sino a la lengua árabe de una inmigración o a la lengua vasca de un pueblo de Europa. Es el punto que nos interesa, cuyo horizonte sigue así encuadrándose.

Para esto que importa a las culturas de pueblos europeos no constituyentes de Estados, resulta en todo caso del mayor interés que no deje de ser objeto de referencias específicas cuando se habla de la pluralidad constituyente, la de los Estados: «La Unión contribuirá al florecimiento de las culturas de los Estados miembros, dentro del respeto de su diversidad nacional y regional, poniendo de relieve al mismo tiempo el patrimonio cultural común. La acción de la Unión tendrá por objetivo fomentar la cooperación entre Estados miembros y, si es necesario, apoyar y complementar la acción de éstos en los siguientes ámbitos: la mejora del conocimiento y la difusión de la cultura y la historia de los pueblos europeos», entre otros fines. Se dice incluso en término más políticos: «La Unión respetará la igualdad de los Estados miembros ante la Constitución, así como su identidad nacional, inherente a las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de éstos, también en lo referente a la autonomía local y regional».

Para el lenguaje ciertamente no muy depurado de la Constitución europea, regionalidad y localidad se refieren a la expresión institucional de una pluralidad interna, comprendida la de pueblos europeos no constituidos en Estados. El lenguaje responde a una práctica. De esta forma no muy considerada para con 'regiones' con lengua, cultura y política propias es también como se ha constituido en el seno de la Unión Europea, no introduciéndose ahora novedad, el Comité de las Regiones. Recordemos sin embargo la consigna del preámbulo de la Carta de Derechos Fundamentales: «Respeto de la diversidad de culturas y tradiciones de los pueblos de Europa, así como de la identidad nacional de los Estados miembros». La pluralidad cultural de los pueblos se distingue y además precede a la de los Estados, lo cual no significa que la Constitución europea ponga por delante los derechos de los primeros. Ni puede ni se lo plantea. Quiere decir que guarda conciencia y constancia de una diversidad cultural que no se reduce ni debe restringirse a la existente entre Estados.

Obsérvese que, aun figurando en la Carta de Derechos, el imperativo de respeto de la diversidad de culturas no se plantea exactamente en términos que reconozcan un derecho a cultura propia o en rigor derecho alguno. Se formula como un principio para la acción política y no como un título exigible ante la justicia. A este propósito, la Constitución europea viene a entender como cometido de los Estados la debida constitucionalización del derecho de los pueblos internos, lo cual en el caso de España se da mediante la vía denominada por el texto europeo de autonomía 'regional' y por el español, para el País Vasco, de 'nacionalidad' reforzada además con el reconocimiento de 'derecho histórico'. Para que no vaya a exigírsele lo que no está en disposición de dar, la Constitución europea conviene leerse con la Constitución española y los estatutos de autonomía en la mano. No serán piezas sueltas. Si la primera progresa, todo ello formará un nuevo bloque de constitucionalidad. El encaje se rige para Europa por el principio de subsidiariedad en un sentido a la par realista y democrático. Lo que puede hacer la Constitución española no debe intentarlo la Constitución europea.

Es un encaje que deja fuera de juego el derecho a la cultura propia de contingentes no europeos, esto es, los derechos de libertad de la inmigración, los de autonomía individual y colectiva en la conservación, adopción, compatibilización o sustitución entre culturas. Sobre esto nada dice la Constitución europea, como tampoco la Constitución española ni por su parte unos estatutos de autonomía que no tienen en todo caso competencia para hacerlo. Mantengamos entonces la regla razonable de la subsidiariedad. No se exija a la Constitución europea lo que no ofrece la Constitución española. Dirimamos las razones por las que hay cometidos más lógicos del Estado que de la 'región', dicho en el lenguaje europeo, o también si lo que procede es otra cosa.

En el País Vasco, el nacionalismo establecido promueve por una parte un plan estatutario propio al margen del régimen constitucional español y de la reforma que el mismo ahora afronta; por otra, hace público su apoyo al proyecto actual de Constitución europea. Según argumenta, un constitucionalismo, el europeo, permite lo que el otro, el español, impide: el derecho soberano de los pueblos. Si este nacionalismo está engañándose a sí mismo, acabará defraudando incluso a la ciudadanía que le respalda en las urnas. Mas la desinformación parece improbable. ¿Se simula adrede? ¿Se trata de alentar una ilusión inviable, además de manifiestamente indeseable para parte importante del propio pueblo vasco? ¿Se busca minar de paso imagen y crédito de la Constitución española? ¿Se merece Europa el desprecio de tal instrumentalización? ¿Y es justo en comparación el menosprecio superior hacia el régimen constitucional español con su reconocimiento de nacionalidades interiores y de derecho histórico vasco que viene dando juego y puede seguir abriéndolo? ¿No estamos con todo ante un guiño que se dirige y que premia al nacionalismo violento?

Estando como están las cosas, con aprovechamiento político de la sangre vertida y de la amenaza persistente, parece que haría falta no sólo cuenta realista de posibilidades, sino también cargo moral, más allá de lo penal, de responsabilidades. Estando como estamos en trance de concluirse la edad vasca de plomo, habrían de jubilarse por todo el espectro no sólo prácticas tóxicas, sino también personal contaminado. Bastante más que el plan nacionalista debería retirarse. Puede ser requisito para el abordaje con buen pie de la renovación conveniente del Estatuto del País Vasco en el contexto tempestivo de una reforma de la Constitución española y de la novedad de la Constitución europea.

Diferencias y listas
Patxi de Diego/Getxo-Vizcaya
Cartas al Director El Correo 8 Diciembre 2004

El Departamento de Educación del Gobierno vasco publicó la semana pasada el listado, con nombres y apellidos, de los 157 profesores que, con 45 y más años de edad y una media de 20 años de servicio, pierden la estabilidad laboral o, lo que es lo mismo, les dejan en la calle. Y todo por no haber aprobado en muchos de los casos el perfil lingüístico de euskera. Esto me lleva a considerar que Euskadi es diferente : 1º) Porque esta situación la han propiciado unos mal llamados sindicatos. ELA, STEE-EILAS y LAB no han defendido aquí al trabajador, sino un proyecto de política lingüística. 2º) Porque los líderes de partidos que hacen bandera del trabajador y de la política social, como la señora Errazti (EA) y el señor Madrazo (EB), han estampado su firma para que esto se lleve a cabo. 3º) Porque el señor Ibarretxe, que defiende en su plan que nadie va a ser discriminado por razones lingüísticas, también ha estampado su firma. Qué podemos esperar si ni siquiera él respeta lo que predica. Además, lo más curioso es que el lehendakari, que arropa a los trabajadores de La Naval, aún no ha recibido a los suyos, aunque se lo han solicitado hace más de siete meses. Bueno, ni él, ni ningún responsable del Departamento de Educación. Por todo ello considero que Euskadi es diferente.

Apoyos y respaldos
Gonzalo Zorrilla-Lequerica/Bilbao Cartas al Director El Correo 8 Diciembre 2004

«Juntos como hermanos, miembros de una Iglesia,...» se suele cantar en las misas. Y con el caso del periódico 'Egunkaria', nunca se ha podido contemplar mejor lo dicho por la canción: paseo por Madrid con miembros de la Iglesia 'de San Sebastián' y concentración en la Audiencia Nacional por parte de las organizaciones del pacto de Estella. Es cierto que faltaba Javier Madrazo, pero es que nuestro consejero de 'Asuntos Exteriores' está en Chile. A pesar de ser un hombre excepcional, todavía no se puede clonar. Que los nacionalistas paseen tranquilamente por Madrid a denunciar la supuesta democracia de baja calidad no me preocupa. Aunque, eso sí, ellos no necesitan ir con escolta policial a la ciudad que les oprime. Me alegro de que no la necesiten. El problema es que no irán a Madrid cuando se juzgue a las personas acusadas del asesinato del director financiero de 'El Diario Vasco', Santiago Oleaga, o del articulista de 'El Mundo' José Luis López de la Calle, o a las acusadas de ocasionar daños a diversos medios de comunicación por terrorismo callejero. No, no irán a respaldar a los familiares de estas dos víctimas ni a dichos medios. Es posible que piensen que los afectados son 'terroristas de la pluma' y, por supuesto, vascos de segunda. A éstos, los nacionalistas no les van a ayudar ni a respaldar.

El terrorismo callejero renace en noviembre con 37 ataques en el País Vasco y Navarra
Redacción La Razón 8 Diciembre 2004

Madrid- Las calles de País Vasco y Navarra sufrieron un total de 37 actos de terrorismo callejero durante el pasado mes, lo que sitúa a noviembre como el segundo en incidencia de sabotajes desde que comenzó 2004, sólo superado por marzo, informaron a Europa Press fuentes del Ministerio del Interior. Estos datos afianzan un repunte del terrorismo callejero en comparación con 2003. En los once primeros meses de 2004 se suman ya 195 ataques de «kale borroka» por los 150 que se produjeron durante el año pasado.

Las fuentes del Ministerio del Interior consultadas achacaron este elevado números de actos de violencia callejera en noviembre a los importantes golpes policiales asestados últimamente a la organización terrorista, sobre todo en Francia. En el sur del país vecino, una amplia operación de la Policía Judicial, con información de la Guardia Civil, permitió la detención el 3 de octubre de una veintena de personas, incluido el «número uno» de ETA, Mikel Albizu, «Antza», y su compañera sentimental, Soledad Iparraguirre, «Anboto».

El mes de marzo, con 59 ataques, se vió sacudido por los ataques terroristas del día 11 contra la capital de España. El análisis de Interior es que ETA optó por el terrorismo de baja intensidad ante la especial sensibilidad que había despertado en todos los sectores la matanza de Madrid. Aún así, de octubre a noviembre se ha producido un incremento del terrorismo callejero, ya que en ese primer mes se produjeron 28 sabotajes. El año 2004 está más próximo a 2003 en terrorismo callejero que los años precedentes, ya que en 2002, los ataques sumaron 448, en 2001, 552, y en 2000, 581.

La estrategia de acoso a los cargos públicos o miembros de partidos políticos no constitucionalistas y a otras instituciones, como la Ertzaintza, ha recobrado durante noviembre una práctica que llevaba tiempo sin emplear: la colocación de artefactos explosivos simulados. Los escoltas del ex secretario general del Partido Socialista de Navarra, Juan José Lizarbe, y los del concejal socialista de eibar José Luis Vallés fueron los encargados de localizar en los bajos de los vehículos de sus respectivos protegidos sendos artefactos explosivos simulados.

«El PNV da balones de oxígeno a ETA y utiliza políticamente el terrorismo»
Enriqueta Benito candidata de unidad alavesa a lendakari
J. Arias Borque La Razón 8 Diciembre 2004

Vitoria- «Alavesa, vasca, española, europea y ciudadana del mundo», así definió hace unos días a la secretaria general de UA, Enriqueta Benito, el presidente de su partido. Es la voz del foralismo alavés en el Parlamento vasco y será la cabeza de lista de UA en las próximas elecciones autonómicas vascas.

–¿Cómo afronta el nuevo reto de ser candidata a lendakari?
–Con mucha ilusión.

–¿Qué objetivos se ha marcado?
–Si, al final, se lleva a efecto el «plan Ibarreche», el Estatuto se rompería y con él la atadura de Álava al País Vasco.

–Su partido sufrió un duro revés en las elecciones de 2003. ¿El electorado que dejó de hacerlo volverá a confiar en UA?
–Estoy convencida. Mucha gente votó al PP por el arrastre que tiene el Gobierno central. Tampoco votarán al PSOE porque gobierna a golpe de efectos. Ambos tienen un proyecto de País Vasco y los alaveses quieren otro para Álava.

–Tras la elección de usted y San Gil, ¿se hace patente la igualdad de sexos?
–No creo que haya que poner a las mujeres en puesto de responsabilidad por obligación, sino porque valen. María y yo nos merecemos estar ahí.

–¿Es posible un pacto constitucionalista para acceder a la Lendakaritza?
–Espero que seamos capaces de conjugar un espacio no nacionalista para que por fin haya higiene democrática. UA estaría dispuesta a hacerlo con PP y PSOE.

–¿Podríamos pasar de un tripartito nacionalista a uno constitucionalista?
–Se eliminaría la opresión que vivimos. El nacionalismo sigue plegado a las ideas más reaccionarias en cuanto a dar balones de oxígeno al movimiento abertzale. Los no nacionalistas daríamos un aire de libertad al País Vasco.

–¿Qué exigiría UA para entrar en un supuesto tripartito constitucionalista?
–No podemos caer en el error de 2001, cuando nos veíamos todos ganadores y nos dormimos en los laureles. Eso sí, habría que dejar las cuitas partidistas.

–Estas autonómicas son las primeras sin una marca electoral de ETA. ¿Qué actitud tomará la izquierda abertzale?
–Apretarán el acelerador, van a decirle a sus primos de Zumosol que actúen contra lo no nacionalistas.

–El «plan Ibarreche» empieza a debatirse en el Parlamento vasco. ¿Qué actitud tendrán los diferentes partidos?
–Podemos estar y escuchar, pero no participar. Participar en el debate sería dar oxígeno al nacionalismo. Cuando llegue al pleno tenemos que dar nuestro no rotundo.

–¿Cómo lo va a afrontar UA?
–No va a dar cobertura ideológica al nacionalismo.

–Con la actual mayoría del Gobierno vasco el plan no puede salir. ¿Cómo van a atraer los votos de SA?
–En el único tramo del plan donde puede haber acuerdo, según los batasunos, es en el preámbulo. Otegui y compañía, que son reos de ETA, no tienen más salida que decir que no, no se van a revelar contra sus jefes.

–¿Es posible un pacto de última hora entre el PNV y PSE?
–No. Aunque al PSOE le gustaría, habiendo elecciones no lo hará. Algo así les pondría a los pies de los caballos.
–Su formación defiende la salida de Álava de la Comunidad Vasca. ¿Qué beneficios traería para los alaveses? –Beneficios todos. Los alaveses tendremos que decidir en libertad si queremos pertenecer a la Euskadi conflictiva de Ibarreche o a una comunidad foral como Navarra. Eso sí, no iríamos por la puerta de atrás, como Ibarreche. Habría que plantearlo con las herramientas que da el Estado de Derecho.

–¿Los alaveses se sienten identificados con su propuesta?
–Creo que sí.

–Ahora que está de moda el debate territorial ¿Cómo lo afronta UA?
–Si los nacionalistas rompen, ya tenemos preparado el estatuto alavés, porque ellos quieren que dejemos de ser españoles y UA eso no lo va a consentir.

–¿A qué se debe la importancia de los nacionalistas en ese debate pese a su poca representación nacional?
–Han usado el terrorismo para hacernos diferentes. Eso es lo que les ha hecho tener tanto peso en Madrid. Si no tuviésemos terrorismo seríamos una comunidad normal y no habríamos dado tantos quebraderos de cabeza al resto de España. Los nacionalistas han jugado muy bien sus cartas y la mejor ha sido, sin duda, la de la violencia.

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