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Recortes de Prensa     Miércoles 15 Diciembre 2004
Contradicciones de fondo
Editorial La Razón 15 Diciembre 2004

¿Alemania vuelve al centralismo
Editorial La Razón 15 Diciembre 2004

NO QUIERO SER HUÉRFANO
JUAN ANTONIO SAGARDOY BENGOECHEA ABC 15 Diciembre 2004

ZETA CONTRA ZETA
Jaime CAMPMANY ABC  15 Diciembre 2004

ENGAÑO MASIVO
Jorge TRIAS SAGNIER ABC  15 Diciembre 2004

Zapatero y los mamporreros
Luis María ANSON  La Razón 15 Diciembre 2004

AL SALIR DEL SOL EN UN TRIUNFO DE LIRAS
Ignacio RUIZ QUINTANO ABC  15 Diciembre 2004

Una oposición que ejerce y un juez que ya veremos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 15 Diciembre 2004

TERRORISMO Y PACTOS POLÍTICOS
Editorial ABC 15 Diciembre 2004

La famosa crispación
Amando De Miguel La Razón 15 Diciembre 2004

¿Lo peor de ETA contagia incluso a muchos no violentos
Antonio BERISTAIN La Razón 15 Diciembre 2004

Nominalismos perturbadores
Aleix Vidal-Quadras La Razón 15 Diciembre 2004

En el delirio
Gabriel Albiac La Razón 15 Diciembre 2004

Azar o Aznar
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 15 Diciembre 2004

Abascal y la autodeterminación
Antonio Martín Beaumont La Razón 15 Diciembre 2004

Ángel Acebes: «Comunidad nacional es un término para minorías étnicas»
C. M. La Razón 15 Diciembre 2004

¿Un nuevo pacto antiterrorista basado en la equidistancia
EDITORIAL Libertad Digital 15 Diciembre 2004

Al Gobierno por el terror
Agapito Maestre Libertad Digital 15 Diciembre 2004

Desmontando a Aznar
Jorge Vilches Libertad Digital 15 Diciembre 2004

Cortesanos de Zapatero
TONIA ETXARRI El Correo 15 Diciembre 2004

De la Nación, las naciones y las nacionalidades
José Luis Manzanares Estrella Digital  15 Diciembre 2004

El burlador burlado
Fernando Díaz Villanueva Libertad Digital 15 Diciembre 2004

La campaña contra el cava
Rubén Osuna Libertad Digital 15 Diciembre 2004

Idiomas distintos
Cartas al Director ABC  15 Diciembre 2004

Carod, el antipático
Cartas al Director ABC  15 Diciembre 2004

Acebes acusa a Zapatero de injuriar para respaldar el trabajo sucio que encargó a Rubalcaba
Europa Press Libertad Digital 15 Diciembre 2004

¿Qué solidaridad con las víctimas es que no se pueda matar en una parte de España
Libertad Digital 15 Diciembre 2004

Los abertzales se adueñan de los comicios en la UPV ante la pasividad del rectorado
Marcos S. González La Razón 15 Diciembre 2004

santiago abascal Parlamentario del PP vasco «El PNV sólo concibe un pueblo vasco de carácter étnico o tribal»
J. Arias Borque La Razón 15 Diciembre 2004

Corcoba pide a Vázquez que solicite a la Xunta modificar la ley de normalización
Redacción / A Coruña El Ideal Gallego 15 Diciembre 2004

Fraga nazionalista
Nota del Editor 15 Diciembre 2004

 


 

Contradicciones de fondo
Editorial La Razón 15 Diciembre 2004

Es evidente que el discurso de José Luis Rodríguez Zapatero, con respecto a los atentados del 11 de marzo en Madrid, ha ido cambiando sensiblemente a medida que el ejercicio de la responsabilidad de gobernar impone la terca realidad de los hechos a los deseos. En ese sentido, es lógico que algunas de las percepciones que tenía el actual presidente del Gobierno cuando estaba en la oposición se hayan ajustado a su nueva circunstancia, pero eso no puede justificar las contradicciones de fondo que quedaron en evidencia a lo largo de su maratoniana comparecencia en la comisión de investigación del 11-M.

En fecha tan cercana como el pasado 22 de noviembre, la tesis socialista, ampliamente publicitada en los días claves que mediaron entre la matanza de Atocha y las elecciones generales, de que los atentados habían sido consecuencia directa de la intervención española en Iraq, aún era sostenida vigorosamente por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, pese a la aparición de nuevos indicios que permitían abrigar la sospecha de que los atentados se habían preparado meses antes de la reunión de las Azores. Pues bien, el lunes, Zapatero matizaba su discurso y lo hacía, precisamente, en la misma dirección que su antecesor en el Gobierno, José María Aznar, al afirmar con rotundidad que nada justifica el terrorismo y que de su existencia son únicamente responsables los propios terroristas y quienes los apoyan. La matización es capital, porque la insidia de que la política exterior del Partido Popular había incidido directamente en el 11-M fue una de las bazas electorales con que jugó la oposición, y no sólo el PSOE, en aquellos trágicos días. Acusación que, además, llevaba una conclusión implícita: eliminada la causa, es decir el despliegue militar en Iraq, se elimina el peligro.

Sin embargo, como no podía ser de otra forma, Zapatero tuvo que reconocer ante los comisionados que el riesgo para España de sufrir un atentado islamista era «alto», tal y como demuestran las sucesivas detenciones de sospechosos y el descubrimiento de nuevos planes criminales. Tal vez, nuestro presidente, en el camino lógico de la evolución de su pensamiento, acabe por concluir que la amenaza del integrismo islámico es global y viene de mucho más atrás en el tiempo que los atentados del 11-S en Nueva York y Washington y la consecuente intervención norteamericana en Afganistán y en Iraq. Serviría, por lo menos, para reconducir una política exterior que, al menos hasta hoy, se niega a reconocer lo evidente.

¿Alemania vuelve al centralismo?
Editorial La Razón 15 Diciembre 2004

Alemania está en la recta final de las deliberaciones sobre la reforma del sistema federal. El país que salió de la II Guerra Mundial, y apostó en una innovadora Constitución por un «Estado federal, democrático y social», en el que años más tarde se miró la Transición española para crear nuestra Carta Magna, se plantea «un cierto centralismo», como dirían sus vecinos franceses. El desacuerdo en el reparto de competencias medioambientales, de seguridad y, sobre todo, educativas, ha acentuado las diferencias entre el Estado federal y las regiones autónomas, los «länder».
A finales de esta semana, Europa sabrá si los «länder» verán reducida su presencia en las instituciones de la Unión Europea y si se rompe ese espejo en el que se miraban con envidia algunas regiones autónomas españolas, que exigen asistir a las reuniones de la Unión Europea en una concepción similar a la de las regiones germanas.

Desde España, no cabe duda, por lo que pueda pasar en el futuro, se siguen muy de cerca las conclusiones de la comisión interparlamentaria alemana en el sentido de que parece haber hallado un consenso para reducir la presencia de los estados federados en Bruselas, todo un problema cuando éstos rechazan propuestas de su propio país en la Unión Europea (UE) o se niegan luego a aplicarlas. Un punto especialmente interesante para España, más allá de cuestiones políticas, es la introducción de cierta responsabilidad financiera en la gestión de los recursos de los «länder», pues se pretende introducir en la Ley Fundamental, la Constitución alemana, la obligación de las regiones a «compartir» con el Gobierno federal la multa de Bruselas en caso de que Alemania incumpla el pacto de Estabilidad, algo que ha venido haciendo desde hace tres años. Esa «responsabilidad» de las regiones se ve con inquietud en algunas comunidades autónomas españolas, que no gustan de duras corresponsabilidades financieras con el Estado, aunque sí busquen la representación en la UE. La Alemania unificada se quiere reinterpretar. Si Berlín es el motor de Europa, puede que en el futuro la descentralización no sea el camino a seguir. O a perpetuar.

NO QUIERO SER HUÉRFANO
Por JUAN ANTONIO SAGARDOY BENGOECHEA de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación ABC 15 Diciembre 2004

TUVE una duda al titular este artículo, pues la otra alternativa era «Tiempos de Orfandad». Pero me incliné por la personalización, porque tiene mucho que ver con los sentimientos que me embargan en lo más hondo de mi alma. Nací en Navarra y he vibrado con todo lo que me unía a España, como tantos y tantos, y no quiero quedarme huérfano de esa España tan llena de luces y de sombras, pero que, en definitiva, nos ha cobijado con las heroicidades grandes (las que salen en los libros) y pequeñas (las del día a día que se escriben en la historia íntima), con las entregas desinteresadas, con las hazañas y los desastres comunes, con la historia, en suma. Y todo ello hasta el punto de concretar nuestra identidad cara al mundo, con el ser español. Y así, nos hemos sentido como una gran familia, admirando las tradiciones, canciones, fiestas, gastronomía y forma de ser, en definitiva, de vascos, valencianos, navarros, gallegos, catalanes, andaluces, extremeños... ¡Ay, de aquel Athletic que nos hacía vibrar!, ¡de los compases de la sardana!, ¡de las gaitas!, ¡de las jotas!... No eran «nuestras», pero eran de «nosotros».

Siempre me gusta, quizá por deformación profesoral, explicar lo que pienso con ejemplos. Y en este caso nada mejor y más simple que el de la familia. Cuando uno nace, no por elección, sino por azar, en una familia determinada, ésta se nos adentra vitalmente por la historia común que se va tejiendo. Al cabo del tiempo se produce un inevitable distanciamiento o, más bien, diferenciación -en mor de la afirmación de la propia personalidad- con los miembros de la familia. En lo económico, en lo cultural, en lo social, en lo político... Pero en una familia sólida -y la solidez siempre trae bienes- lo diferente enriquece y une. La diversidad hace más notable la unidad. Pero esas diferencias, que todos tenemos experiencia de que se dan de un modo inevitable, no debe llevarnos a abjurar, a renegar de nuestros hermanos, a romper la familia, a quedar sin referencia, sin cobijo, sino más bien a fortalecer los lazos de la unión global en el caldo de la diversidad particular. Sólo una idea preconcebida de ruptura puede llevar a negar todas las ventajas de la unión. Pero esa idea preconcebida trae como consecuencia la ruptura de la familia, el renegar de todo lo que ha conformado con luces y sombras la convivencia de muchos años y un dolor anímico en los que se sienten abandonados por un hermano al que quieren y que no acaban de entender por qué él no les quiere.

José Antonio Jáuregui, navarro universal y antropólogo, en su libro «España vertebrada», que fue la semilla de este artículo, demuestra de un modo científico, ameno y vivaz que lo español empapa por los cuatro costados a quienes quieren abandonar la familia. Los españoles universales lo han sido, aun siendo, a la vez, muy de su tierra chica; Casals, Picasso, Madariaga, Goya, Churruca, Domingo y tantos cientos más engrandecieron España sin renegar de la familia. Termina Jáuregui su libro con una preciosa cita del insigne político belga Wilfried Martens, que al recibir el Premio Carlos V que otorga la Academia Española de Yuste, mencionó una de las joyas literarias de nuestra bibliografía, como es el Discurso de Don Quijote a los cabreros:

«Dichosa edad y dichosos siglos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados y no porque en ellos el oro, que en nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes... todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia... No había la fraude, el engaño, ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza».

Y no es ocioso preguntarse el porqué de la separación, del rechazo del hogar común para comenzar una vida separada. Ni mejor ni peor, sino separada de los componentes familiares, negadora de lo unitivo y afirmadora de lo diverso. Una primera interpretación tiene que ver con la psiquis. Con el deseo de ser distinto por considerarse o ninguneado o poco diferenciado o superior al otro miembro de la familia. De ahí que se quiera demostrar que uno es distinto a base de negar lo que une. Se tiran por la borda tantos años de vida en común, tantos sinsabores y alegrías, tantos motivos de orgullo y de dolor conjuntado y se lanza uno por el sendero de la soledad, a hacer camino, sin metas claras del destino.

Otra posible interpretación es que uno quiere salirse de la orquesta y ser solista, para llevarse todo el zurrón de aplausos con la batuta de mando en solitario. Dicho en términos simples, por detentar el poder y no compartirlo. El poder. Palabra mágica que hoy y siempre ha entrañado una pasión en los seres humanos, solo igualable al dinero. Por tener el poder, con mayúsculas, la historia se ha ennegrecido hasta límites inhumanos. Y es que con el poder se puede todo. Esa es la cuestión.

Y la tercera, que no agota todas las posibles, radica en suplantar el poder de la sociedad por el poder político. Es verdad, como dice Alain Touraine, que la idea de una sociedad en la que los ciudadanos sean liberados a la vez de la clase dirigente y del Estado es una utopía. Pero de ahí a pensar que no hay solución para los espacios de libertad de los ciudadanos va un abismo. Una sociedad liberal, sigue diciendo Touraine, es la creadora de cultura y la reductora de ataduras y burocracia. Y nada ata más a los ciudadanos que una clase política dirigista en espacios territoriales reducidos. Se hace insoportable en la realidad, aunque sea bucólico en el papel. ¡Ay, de esos años de enseñanza rupturista de la tradición!

Terminaría esta casi parábola diciendo que quiero ser catalán con los catalanes, vasco con los vascos, andaluz con los andaluces, navarro con los navarros, extremeño con los extremeños, gallego con los gallegos... pero que no nos den la espalda, que sigan considerándose de la familia, que no rechacen la España en la que todos vivimos y de la que tenemos páginas gloriosas de las que enorgullecernos, en lo literario, en lo artístico, en lo social... páginas lo suficientemente grandes como para no irse en solitario al sendero vital.

ZETA CONTRA ZETA
Por Jaime CAMPMANY ABC  15 Diciembre 2004

SE conoce que no ha podido soportarse a sí mismo, ha sufrido un desmayo de fuerzas y ha tenido que anular su viaje a Polonia, donde le esperaban ya treinta y tantos periodistas españoles. El esfuerzo continuado de casi catorce horas de acusar y mentir ha terminado por provocarle un ataque de flaqueza.

Es comprensible. Porque Rodríguez Zapatero, después de unas horas de comparecencia en las que practicó el ejercicio de salirse por la tangente y de agarrarse al «flatus vocis», a la retórico vacía y a las incursiones por la condolencia poética, tuvo que enfrentarse con las preguntas concretas y tercas de un Eduardo Zaplana que, aún sin extremar la elocuencia que no tiene, lo llevaba repetidamente contra las cuerdas. Y ahí ya no quedaba otro remedio que mentir descaradamente y acusar en falso. Y se conoce que eso fatiga mucho.

Zapatero, que tampoco sirve para sofista y no se acerca demasiado a Protágoras en el arte de la retórica suasoria, acusaba tan alegremente y golpeaba tan a ciegas que llegó a afirmar que el Gobierno de Aznar fue culpable de un «engaño masivo», cuando el mayor engaño de aquellas horas siguientes al atentado del 11-M lo elaboraron y realizaron aquellos que inventaron los «terroristas suicidas» y toda la retahíla de circunstancias islámicas que luego no aparecieron por parte alguna. Todas aquellas fantasías socialistas fueron transmitidas por la «Ser» y los otros medios del imperio de Polanco al servicio incondicional de los socialistas.

En el colmo del cinismo, Zapatero llegó a afirmar que el atentado no influyó para nada en el vuelco electoral, y que decir eso es acusar de cobardía al pueblo español y hacerle un favor a los terroristas. Afirmó también tan frescamente que él se enteró por los medios de comunicación de las manifestaciones ante las sedes del Partido Popular, y que los socialistas nada tuvieron que ver con aquellos sucesos. Sin embargo, cuando Zaplana le pidió que los condenara, hizo oídos sordos y miró hacia otro lado. Como Zaplana insistiera, Zapatero (el azar ha querido que esa comparecencia fuese una lucha de Zeta contra Zeta) volvió a eludir la condena. «Usted no condena aquellos actos -le espetó el portavoz popular- porque es el beneficiario de ellos». Y la otra Zeta quedó en silencio. Natural.

A pesar de todo, recomendó Zapatero al PP que superara «el trauma de la derrota electoral». Pero tengo para mí que es el Partido Socialista quien tiene que superar el trauma de la victoria del 14-M, una victoria oscura y confusa, ganada en unas urnas excepcionales, en las cuales dos o tres millones de españoles cambiaron su voto ante una campaña de amedrentamiento con la amenaza de un nuevo y terrible terrorismo por culpa de la política del Gobierno Aznar. El PP jamás ha dicho que aquellas circunstancias extraordinarias resten legitimidad a la victoria socialista. Son los socialistas quienes se empeñan en negarlas, por si acaso, y les irrita que se recuerden.

Algo se ve más claro, y es que esa Comisión parlamentaria no ha sido de investigación, sino de debate político. Y no precisamente ejemplar. Más bien, un debate de todos contra el PP, de manera miserable y marrullera.

ENGAÑO MASIVO
Por Jorge TRIAS SAGNIER ABC  15 Diciembre 2004

ZAPATERO mostró el lunes pasado ante la Comisión del 11-M su cara más dura cuando acusó a su antecesor en la Presidencia del Gobierno, José María Aznar, de haber promovido un «engaño masivo». O sea, que hacer lo que hizo el ministro del Interior el día de la tragedia, el secretario de Estado para la Seguridad o el propio presidente del Gobierno, es decir, informar en tiempo real a todos los ciudadanos a medida que iban conociéndose los datos sobre la autoría del atentado, fue, según Rodríguez Zapatero, «promover un engaño masivo». Parece increíble, pero es verdad: eso es lo que le oímos decir al presidente.

Hay una técnica informativa, cuyo maestro fue Goebbels, que consiste en dar como cierta una noticia falsa o como verdadera una opinión con mentiras más o menos abultadas. Esas noticias o esas opiniones, a fuerza de repetirse, se van transformado ante los oídos de quienes las escuchan primero en duda y luego en certeza. Esto lo lleva haciendo en España, desde hace tiempo, un conocido grupo de comunicación con noticias u opiniones sobre el 11-M, la Guerra Civil, Aznar o la Iglesia, desinformando o intoxicando sistemáticamente, colocando a todos en el saco «inmovilista y tenebroso» en el que Fernández de la Vega metió a jueces y clérigos, las «sotanas y ropones» de las que nos deleitó Jaime Campmany en estas páginas, en ese mismo saco cada vez más grande en el que se conservan intactos los diez millones de votos del Partido Popular y en el que se cobijan, también, todos los que se dan cuenta de lo que está ocurriendo.

Sinceramente, podemos discrepar del socialismo, incluso discrepar radicalmente, pero nunca creímos que Zapatero, que llegó cargado de buen talante después de que los españoles hubiésemos sufrido un tremendo golpetazo, tomaría la deriva por la que se va inclinando, sin remisión. Nos lo está poniendo muy difícil, por no decir imposible, a quienes hubiésemos querido desde la política, desde nuestras profesiones o desde el periodismo, discrepar, pero discrepar con colaboración leal porque defendíamos todos lo fundamental. Cada día que pasa, y la comparecencia de Zapatero fue paradigmática, las cosas están más claras: el presidente no quiere ser el presidente del Gobierno de todos los españoles, sino el de los que votaron por su partido y el de sus socios independentistas o de la Izquierda Unida, que son grupos con alianzas estables con organizaciones terroristas. El resultado es deprimente.

Es posible que el Gobierno de Aznar se equivocase al ir transmitiendo informaciones en tiempo real a lo largo de esos trágicos días de marzo. Sus más directos responsables, el propio Aznar, Acebes como ministro del Interior y Astarloa como secretario de Estado para la Seguridad, dieron en el Parlamento las explicaciones que se les solicitaron y, sobre todo, dieron una lección de dignidad. No podemos decir lo mismo de Zapatero, que ha añadido mayor confusión y crispación a la que ya provocaron sus compañeros de partido entre el fatídico y calculado 11 de marzo y el día de las elecciones. Da la sensación de que todo el pescado ya está vendido. Ahora habrá que confiar en que nos lo podamos tragar antes de que se termine de pudrir.

Zapatero y los mamporreros
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 15 Diciembre 2004

Tiene la dicción clara y el gesto convincente. Habló con serenidad y precisión, aunque le falta fluidez en el discurso. Aguantó impávido catorce horas y he esperado a su intervención final para expresar mi opinión. Empezó ojeroso y terminó fresco y tranquilo. Llevaba la lección bien aprendida y reiteró los mismos argumentos de forma incansable. Junto a estos aspectos positivos, Zapatero estuvo farragoso, premioso, agresivo en ocasiones, a punto de perder los nervios en otras. Enseñó los dientes y exhibió una arrogancia inesperada en él. Su argumentación quedó apagada por una ideologización excesiva. Dio opiniones, apenas expuso hechos. No pudo con Zaplana. Tenía todos los grupos a favor pero el portavoz popular le sacó de quicio.

Éxito personal de relieve para Zaplana que acorraló al presidente y le puso contra las cuerdas. En todo caso el balance de la actuación zapateril fue positivo. No llegó al sobresaliente de Aznar. Se quedó en un aprobado holgado, que no es poco. Lo que me produjo alepori, lo que resultó de vergüenza ajena, fue la actuación de los mamporreros. Dio la sensación de que las preguntas estaban pactadas, los discursos preparados, todo para mayor lucimiento de Zapatero I, el de las mercedes. Lo del comunista Llamazares fue el delirio. Habría que crear el premio al «mejor mamporrero del Reino» y otorgárselo al líder del partido comunista por aclamación. Sus intervenciones producían náuseas. ¡Qué manejo el suyo del botafumeiro! ¡Qué entusiasmo mamporrero para facilitar el trato! Y, como dijo Zapatero, todo está claro sólo que en sentido contrario a sus afirmaciones.

No sabemos nada de los autores intelectuales del 11-M y de si hubo o no tramas para influir en las elecciones. Sin esa información precisa, la Comisión se cerrará en falso. En todo caso, el resultado de la matanza, aparte la tragedia inmensa de las víctimas que es lo más importante, no ofrece dudas. Está claro y lo explicó muy bien el «Wall Street Journal». Zapatero es el presidente por accidente. A media mañana del 11-M, el think tank socialista estableció el siguiente silogismo: los muertos y los heridos del atentado son producto de la venganza islámica por la participación española en la guerra de Iraq; es así que Aznar fue el responsable de esa participación; luego Aznar es el responsable de la matanza.

El grupo mediático adicto se ocupó con extraordinaria habilidad de hacer creer a muchos españoles que el sofisma era la verdad y así se alteró el resultado electoral. Luego se ha demostrado la falsedad del planteamiento porque el atentado se empezó a preparar antes de la guerra pero la batalla electoral estaba ganada y al PP sólo le queda reflexionar sobre su desastrosa política de medios de comunicación y su incapacidad para dar respuesta sobre la marcha a la campaña desarrollada por el grupo mediático adicto en favor del triunfo socialista.

AL SALIR DEL SOL EN UN TRIUNFO DE LIRAS
Por Ignacio RUIZ QUINTANO ABC  15 Diciembre 2004

EL socialista del ramo del Deporte afirma que el desalojo del Bernabéu por amenaza de bomba no sólo no perjudica al proyecto olímpico Madrid 2012, sino que lo beneficia hasta tal punto que, si alguna duda había en el mundo para favorecerlo, esa duda ha sido despejada, lo mismo que la de la democracia popular en Cuba, ahora que Europa vuelve a postrarse ante la Corte del Rey Sol y Menores a Buen Precio. ¿Qué mejores navidades laicas?

Este optimismo por los desalojos masivos y esta alegría por las democracias populares han de adornar el cierre de la Comisión Labordeta, que exonera a los pobres insurgentes septentrionales de toda sospecha. Abominad la boca que predice desgracias eternas. Fue la insurgencia internacional. El Tunecino catapultó a Rodríguez a La Moncloa y ahí está. ¿Quieren enredar más? Era bisiesto y, como diría mi ensayista, sonó la hora de los que nada saben y nada son sustancialmente: el destino quiere tener con ellos estas compensaciones alguna que otra vez. Quizá haga falta. Los humanos, insistiría mi ensayista, también introducimos estas subversiones en nuestras más severas costumbres: en las saturnales, los esclavos podían burlarse de sus señores; un famoso médico griego aconsejaba emborracharse un día cada mes; y en castellano hay frases («por una vez...» y «echar una cana al aire») que aprueban como sano procedimiento el ocasional triunfo de lo indebido, de lo irrecomendable, de lo dañino.

Nadie, pues, está autorizado a retener lo que por privilegio de la época pertenece a los tontos ambiciosos. Y si para usted, concluiría mi ensayista, ser idiota es imposible, sea, al menos, prudente y túmbese, como cuando sopla el huracán en el desierto. Abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos.

-¡Una coincidencia debida al mero azar! -repite Rodríguez.

YA dice Steiner que el marxismo puede provocar una disociación de la identidad personal muy parecida a la experimentada por el protagonista de una tragedia. La tragedia de Rodríguez es que, al confiar su imaginación, su eje de la realidad, al proceso histórico, el destino es aceptado como si formara parte de esa verdad histórica. En sus veladas borgianas con la Benarroch, todavía no ha llegado Rodríguez al párrafo en que Borges, con pedantería sin igual, anota: «El azar, salvo que no hay azar, salvo que lo que llamamos azar es nuestra ignorancia de la compleja maquinaria de la causalidad, me hizo encontrar tres pequeños volúmenes en la Librería Mitchell.»

EL azar es una palabra vana con la que cubrimos nuestra ignorancia, y los estoicos mantenían que la razón no permite que un hombre sabio mueva ni siquiera un dedo al azar. Rodríguez mueve hasta las cejas. ¿Habrá encontrado en la librería de Vera, el yerno del ferretero, el volumen de la teoría platónica del azar y de la habilidad?

Los renacentistas pensaban que oponerse a los caprichos de la fortuna puede ser noble y evitarlos prudente, pero que es mucho más noble y prudente conspirar con ella mediante la habilidad. Hoy, al salir del sol en un triunfo de liras, sólo vemos la primacía y siniestra perspicacia de Rubalcaba, cada día mejor reflejado en la etiqueta de anís del Mono: «Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento.» Tres hipótesis explican esa etiqueta: Bosch, el fundador, era evolucionista y quería homenajear a Darwin; era antidarwinista y quería ridiculizarlo; era malévolo y retrató a un personaje de la competencia. Picasso, Gris y Dalí se cansaron de hacer monadas con las arlequinescas botellas de anís del «monó», como lo pronuncian en París. Allí, precisamente, arrastró Goytisolo una noche hasta la cueva de Sartre a Cela, que llevaba una de esas botellas para que el enano estrabón le echara una firma losangeada.

Una oposición que ejerce y un juez que ya veremos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 15 Diciembre 2004

No hay más oposición que la del PP, y sin oposición no hay democracia. La responsabilidad de Rajoy es morrocotuda. Tanto Zaplana, especialmente en la segunda parte del interrogatorio a Zapatero, como Acebes, en “La Linterna” del lunes y en la rueda de Prensa del martes, han actuado como demandan sus votantes y, por supuesto, sus militantes. Quizás se ha echado en falta un respaldo más expreso a Zaplana e, indirectamente, a Aznar, por parte de Rajoy, cuyas palabras fueron utilizadas por el Presidente del Gobierno para injuriar a todo el PP. Pero, en conjunto, la derecha parece haberse dado cuenta de que el único programa de Gobierno de la izquierda es destruirla. Vamos a ver muy pronto si realmente sabe defenderse. Costumbre no tiene, pero a todo se aprende si hay voluntad. ¿La hay? Diríase que sí, pero habrá que probarlo. No hay más oposición que la del PP, y sin oposición no hay democracia. La responsabilidad de Rajoy es morrocotuda.

Y vamos a ver también si el juez del Olmo no le da la razón a Zapatero, que en una de sus extemporaneidades más atroces se permitió adelantar en la Comisión nada menos que la sentencia del 11M y la negativa del PP a aceptarla, cuando ni siquiera se ha terminado la instrucción del caso. No sabemos si la confianza del Gobierno se basa en el errático y a veces incomprensible proceder del juez (sigue en libertad Carmen Toro, por ejemplo) o si puede provocar el efecto contrario. De momento, resulta penosamente significativo que tras la deposición zapateril y decidido el carpetazo a la Comisión del 11M, el juez levante, siquiera parcialmente, el secreto del sumario. Qué casualidad.

En plena ofensiva del Gobierno contra el Poder Judicial, de nuevo es la Justicia la que, sobre su propia tarea, debe asumir la de sancionar o absolver políticamente a los que mandan. La última vez que se vió en ese trance, Bacigalupo elaboró la famosa doctrina de la “estigmatización” de Felipe González, precedente de la no menos célebre de la prevaricación por adivinación, aplicada de forma infame al juez Liaño por orden de Polanco y con el aplauso del PSOE, una auténtica apoteosis de la miseria y la politización judiciales. El juez del Olmo no sólo tiene ante sí el caso más difícil que se ha planteado en muchos años sino una responsabilidad ciudadana tremenda. Suele pasar cuando los jueces se politizan en exceso: acaban oficiando de políticos. Generalmente, muy mal.

TERRORISMO Y PACTOS POLÍTICOS
Editorial ABC 15 Diciembre 2004

TRAS la oferta lanzada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en su comparecencia ante la Comisión del 11-M para nuevos pactos antiterroristas, la iniciativa de concretar y desarrollar ese ofrecimiento incumbe exclusivamente al Ejecutivo. De él depende que se trate de un intento serio de mejorar la unidad política frente a los terroristas o de un mero ejercicio de propaganda. La propuesta cabalga sobre el prestigio del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo firmado en 2000 por PP y PSOE, pero la situación política no es la misma y, además, el actual Gobierno tiene puestos sus intereses políticos en alianzas con formaciones incompatibles con la letra y el espíritu de ese acuerdo de Estado. La novedad, si es que así se puede llamar a una propuesta repetitiva y filtrada hasta la saciedad, es, por un lado, alcanzar un pacto contra el terrorismo internacional, y por otro, incorporar al Acuerdo Antiterrorista de 2000 a grupos que aún no lo han suscrito. Sobre el papel, ambas ideas son impecables, como tantos otros tópicos del discurso del presidente del Gobierno, pero basta su procesamiento por el filtro de la realidad para constatar las dificultades que existen para su realización. Dificultades que surgen de algo tan grave como que la actitud ante el terrorismo no es la misma por parte de todas las formaciones políticas. Rodríguez Zapatero, mejor que nadie, sabe cuál es la intensidad del compromiso antiterrorista alcanzado con el PP, porque fue él quien tuvo el acierto incuestionable de proponer un pacto de Estado para combatir a ETA. A ese acierto se añadió el del PP cuando quiso cualificar el acuerdo estrictamente antiterrorista con una valoración política sobre la deslealtad del nacionalismo vasco, que apenas dos años antes había convenido con ETA una estrategia coordinada contra los partidos no nacionalistas y para consolidar una hegemonía nacionalista definitiva.

Así fue como los dos partidos que representan a más del 80 por ciento de los ciudadanos convinieron que el Estado no iba a pagar un precio político por la paz, que no iban a colaborar con el nacionalismo vasco mientras no se desvinculara realmente del Acuerdo de Estella y que el objetivo era la derrota incondicional de los terroristas. Resulta muy peligroso que al calor del debate sobre el 11-M el Gobierno tiente con una apertura del Pacto Antiterrorista de 2000 y mezcle, aunque sea en el tiempo, esta oferta con un acuerdo contra el terrorismo internacional. Es peligroso porque sólo mediante una devaluación, cuando no un mera derogación, del compromiso político alcanzado con el PP será posible que se integren en él formaciones como el PNV, Eusko Alkartasuna y Esquerra Republicana de Catalunya. Estos partidos ya han demostrado que su rechazo al pacto antiterrorista no es de matiz, sino de fondo, porque no creen en la derrota policial de ETA ni la quieren, porque la perciben, en el contexto de su doctrina frentista, como una derrota del nacionalismo frente al Estado.

No es el momento de confundir con diálogos angelicales sobre la unidad contra el terrorismo, cuya derrota está hoy más cerca a pesar de aquellos partidos a los que ahora Rodríguez Zapatero ofrece, con mucho tacto y nada de ingenuidad, el consenso antiterrorista, pues firmar un acuerdo de esta naturaleza, por muy superficial que fuera, lavaría la imagen de partidos como ERC y haría más fácil la coalición con el PSOE. Sin embargo, nadie está hoy por descubrirse frente a ETA. Tampoco frente al terrorismo islamista, icono subliminal de una izquierda que lo percibe como el justo castigo que merecen las democracias capitalistas. Esta apuesta del presidente del Gobierno sólo va a generarle frustración, porque al final, cuando quiera hablar del Estado, del terrorismo y de los intereses nacionales, no le va a quedar otra opción que acudir al PP.

La famosa crispación
Amando De Miguel La Razón 15 Diciembre 2004

Hay un par de lexicones sobre el vocabulario de la transición política española, pero, extrañamente, ninguno de ellos recoge la voz «crispación». Me suena que la importó de algún viaje Felipe González. Desde entonces la utilizó profusamente como invectiva contra sus adversarios, los que «creaban un clima de crispación». Lo curioso es que, si algún político daba el rictus crispado a la cara, era Felipe González. Nadie como él sabe poner ese gesto entre despreciativo e irritado. Desde luego, la crispación no la hemos visto en los rostros de Suárez, Calvo Sotelo o Aznar. Diríase que, por ese lado representativo, estábamos ante un fauno y tres cariátides. Luego llegó Zapatero, Narciso contemplando su rostro reflejado en el estanque.

Otra vez vuelve a manejarse la famosa crispación como dicterio de los socialistas contra sus adversarios, es decir, el PP, pues todos los demás partidos son hoplitas del PSOE. Extraña cartografía política: todos unidos contra el PP como si los populares siguieran gobernando. A título individual, la crispación es una especie de reacción fisiológica repentina y llamativa. Se contraen los músculos de la cara, los ojos quieren salirse de las órbitas, se congestiona el rostro y las manos exageran el manoteo. Todo ello se debe a una brusca irritación. Desde luego, no es una reacción que caracterice a Aznar, pero tampoco a Rajoy o a Zapatero. En cambio, sí la dejan traducir algunos ministros, como Bono o Moratinos. Este último caso es doblemente llamativo, pues se trata del jefe de la diplomacia y el mismo de la «carrera». Se supone que un diplomático tendría que saber contenerse. Fue cosa de ver a Moratinos en la televisión pública, en un programa puesto a su disposición, con el rostro crispado, balbuciente, agitando las manos. La ocasión era insólita. El ministro de Asuntos Exteriores acusaba al Gobierno de Aznar de haber colaborado con un golpe de Estado en Venezuela. ¿Cómo no se le ocurrió a Moratinos denunciar ese hecho en su día cuando él era un destacado funcionario de Asuntos Exteriores?

No es cuestión de repasar el estado de servilismo al que ha llegado la política exterior española, apéndice de la francesa y amiga de los gobiernos antinorteamericanos de medio pelo. Es automático el recuerdo del Congreso de Viena, cuando las grandes potencias europeas dibujaron el mapa después de la derrota de Napoleón. España había contribuido notablemente a esa derrota, pero el embajador en el Congreso de Viena, un tal Labrador, hizo el ridículo. España fue ninguneada y perdió definitivamente el rango de potencia primate. Nos habíamos recuperado un poco con Aznar, pero otra vez nos relegan a los países de segunda fila.

Más grave que los celebrados desatinos de Moratinos es la postura entera del Gobierno. Por ejemplo, está la proclamada «alianza de civilizaciones». La idea resulta grandilocuente y atractiva. La casualidad es que en nuestra civilización casi todos los países son democracias. En la civilización musulmana casi todos los países son regímenes autoritarios cuando no satrapías. Cabe la excepción parcial de Turquía; ojalá cuaje la voluntariosa democracia turca, pero de momento es una excepción en el mundo de la Luna decreciente. En esas condiciones va a ser difícil que se «encuentren» pacíficamente las dos civilizaciones. Sobre todo porque las bandas terroristas están del lado musulmán. Surge un planteamiento incomprensible. El Gobierno español se desliga de los Estados Unidos o del Reino Unido (que se oponen abiertamente al islamismo) y se acerca a los gobiernos dictatoriales, musulmanes o no. En las escuelas españolas se darán clases de religión musulmana, pero en las escuelas de Arabia o Marruecos no podrán entrar nunca los sacerdotes católicos. Donosa asimetría.

Pero lo más grave para el porvenir de los españoles está por llegar; sólo se otea en los propósitos y condescendencias del Gobierno con el nacionalismo radical. Nacionalista radical es incluso el Gobierno de Cataluña, regido por un socialista. Simplemente, todo conduce a la disolución de la nación española. Ésas son palabras mayores. Se comprende ahora la imperiosa necesidad que tiene el Gobierno de controlar al Tribunal Supremo, al Poder Judicial. Lo de la división de poderes no es lo nuestro.

Claro, todas esas trapacerías no dejan indiferente al pueblo, a la parte que se interesa por la cosa pública. Se puede aceptar la tesis de que hay un clima de crispación. Y tanto. El Gobierno desgobierna en su incomprensible gesto de triturar al PP como sea. Toda la fuerza se le va en esa política de venganza, de desquite, como si su empeño estuviera en borrar al PP del mapa y del tiempo. Y si no, ¿a qué santo viene lo de poner en cuestión algunos valores básicos, como el del catolicismo o la familia? Es natural que mucha gente se irrite. Al final, se cumple la queja del PSOE: verdaderamente se ha desatado un clima de crispación nacional. ¿O habrá que decir crispación en el Estado? Porque la nación española es ya «el Estado» que, a su vez, se va a componer de «comunidades nacionales». Áteme usted esa mosca por el rabo. A todo esto, Zapatero I el Innovador sigue expuesto a la pública adoración con su beatífica sonrisa. A todo dice que sí. Ternura nos da.

¿Lo peor de ETA contagia incluso a muchos no violentos?
Antonio BERISTAIN, catedrático de Derecho Penal y director H. del Instituto Vasco de Criminología La Razón 15 Diciembre 2004

Lo peor de ETA contamina –más o menos– también a muchos no violentos. Su paradigma, su victimación primaria, secundaria y terciaria –sin que nadie lo note– han invadido con sus metástasis parte del cerebro y el corazón de muchos políticos, de muchos juristas, de muchos ciudadanos, de muchos cristianos..., de muchos encargados de extirpar ese cáncer. Entre otras pruebas de este diagnóstico criminógeno, basta leer varios periódicos españoles de hace pocas fechas, con títulos polisémicos, algo así como «rechacemos la nueva propuesta de HB porque no condena la violencia».

Lo peor de ETA es que va introduciendo en nuestra cognición y en nuestra dilección un chip, con su virus que borra y corrompe lo esencial de la justicia, de la solidaridad, de la paz y de las instituciones pedagógicas, incluso en el nivel básico de la educación infantil y primaria: la compasión y la exigencia restaurativa. [Véase Naciones Unidas, Consejo Económico y Social, «Principios y Directrices básicos sobre el derecho de las víctimas de violaciones graves de los derechos humanos», de 18 enero 2000, nº 25 h), con el detallado Informe de Cherif Bassiouni; y Unión Europea, «Indemnización (reparación) a las víctimas de delitos», Luxemburgo, 09/08/2004].

Lo peor de ETA es que determinadas personas e instituciones políticas opuestas al terrorismo, en algunas circunstancias, piensan y sienten, inconscientemente, en clave terrorista. Esto explica que, a veces, ciertos medios de comunicación proclaman que la propuesta de HB y de ETA merece aprobación, con la simple exigencia de que condene el uso de las armas.

Leamos más despacio los mensajes de ciertos grupos extremistas, caigamos en la cuenta de un axioma incuestionable que impide aceptar sus propuestas con la sola condición de que destierren la lucha armada. Esto no basta. Recordemos que es necesario mucho más. Es indispensable –todo jurista, todo alumno de primer curso de Licenciatura de Derecho lo sabe– que cualquier propuesta de paz proclame lo elemental de la justicia. Y lo elemental de la justicia incluye dos imperativos categóricos, terminantes, concluyentes: compasión (lo repetía Ruiz Vadillo, «justicia sin amor, es una parodia») y restauración (en formulación y terminología internacional: «restorative Justice»). Lo comentaba recientemente en la prensa la madre de Joseba Pagazaurtundua, glosando el alfa y la omega del cristianismo: no cabe el perdón jurídico, sin antes devolver lo robado, sin antes reparar a las miles y miles de víctimas directas e indirectas («Declaración sobre los principios fundamentales de justicia para las víctimas de delitos y de abuso de poder», de las Naciones Unidas de 29 noviembre 1985) y a los cientos de personas que intentan extorsionar (Código Penal, artículos 243, 269, 571-580...).

Por mil motivos, sobre los que insistía el eximio jurista Antonio Giménez Pericás, urge erigir en el País Vasco y en España más monumentos en memoria de las víctimas de ETA, como los de Agustín Ibarrola en Ermua y Vitoria. Afortunadamente, estos meses, los alemanes están terminando un nuevo monumento, en el Checkpoint Charlie, famoso paso fronterizo entre el Berlín occidental y la antigua R.D.A. Ocupa un terreno de 8.000 metros cuadrados que, hasta el 9 de noviembre de 1989 –fecha de la caída del Muro–, estuvo sembrado de minas, y en el cual se han construido 1.064 cruces de grandes dimensiones, en homenaje a todas las personas que murieron cuando intentaron cruzar el Muro de Berlín.

Merece nuestra atenta lectura y reflexión el texto esculpido en el mármol del monumento en el patio de la Academia de la Ertzaintza (Arkaute, Álava), para recordar a los ertzainas víctimas del terrorismo. Nunca, ni después de desterrada ETA, debemos apagar la llama que arde sin cesar, pues la luz de las víctimas de ETA debe permanecer durante las siguientes generaciones.

Todo edificio de convivencia que levantamos sin colocar en su primera piedra la reparación plena a las macrovíctimas de ETA, se construye sobre arena... Nos aplastará bajo sus ruinas. Pero, en un Estado social y democrático de Derecho, con discriminación preferencial hacia las víctimas –«in dubio pro reo»–, el paradigma del PP y del PSOE se eleva muy por encima de la Ética de Mínimos, como argumenté el 6 de noviembre de 2003 en mi comparecencia ante la Comisión de Derechos Humanos y Solicitudes Ciudadanas del Parlamento Vasco en la «Ponencia encargada del análisis de la situación y necesidades de las víctimas del terrorismo», e incluso sobre la parábola del Buen Samaritano. Asciende hasta la Ética de Máximos, la Ética del Hombre paciente, de Viktor Frankl, la Ética del Siervo Sufriente y Gozoso del profeta Isaías (caps. 52, 53); se hace realidad en el heroísmo de las víctimas protagonistas de nuestro futuro axiológico, conscientes de que el bien triunfa sobre el mal, como nos ilustra la experiencia de Irene Villa, en su libro áurico «Saber que se puede. Recuerdos y reflexiones de una víctima del terrorismo», como «miran e iluminan» los epistemólogos y hermeneutas victimólogos del «Principio Esperanza», que confían en David más que en Goliat.

Nominalismos perturbadores
Aleix Vidal-Quadras La Razón 15 Diciembre 2004

Maragall está empeñado en que la reforma de la Constitución anunciada por el Gobierno socialista incorpore la distinción explícita entre nacionalidades y regiones, especificando cuáles son unas y cuáles son otras. Esta separación no fue considerada oportuna por el constituyente de 1978, que ni incluyó en la Ley de Leyes las denominaciones y la composición concreta de las distintas Comunidades Autónomas ni mucho menos aclaró las que eran nacionalidades y las que eran regiones.

De hecho, los dos términos no vuelven a aparecer en todo el texto constitucional una vez introducidos en el artículo segundo. Con gran inteligencia, nuestra Carta Magna deja a la iniciativa de las provincias y municipios la facultad de agruparse en entidades sub-estatales dotadas de autogobierno. Y dado que las leyes orgánicas –los Estatutos de Autonomía lo son– se pueden revisar mediante otras normas de análogo rango, si en el futuro se decidiese modificar el mapa autonómico podría hacerse sin mayores obstáculos jurídicos.

Ahora bien, si en la Constitución figurasen perfectamente definidas las Comunidades Autónomas, su existencia adquiriría una rigidez y un rango institucional que no les fueron atribuidos en la transición. Hacerlo ahora equivaldría a reconocerles de pronto un nivel de sustantividad peligrosamente próximo al de la Nación española en su conjunto, que sí aparece rotundamente aludida en la Carta Magna. Nos encontraríamos de esta manera dando carta de naturaleza a esta idea aberrante de la nación de naciones, ultraje a la lógica política y a la lógica sin más. Por tanto, esta reforma tan alegre como poco meditadamente propuesta por José Luis Rodríguez Zapatero no tiene nada de inocua y resulta de alto riesgo a la vista de la agresividad de los proyectos secesionistas de sus socios parlamentarios. La Ley Fundamental de Bonn no toma tantas precauciones porque en Alemania no hay Ibarretxes ni Carod-Roviras que anden sueltos dedicados en cuerpo y alma a destruir la unidad nacional.

Volviendo a lo de las nacionalidades, caben dos posibilidades: que tal apelativo no tenga consecuencias competenciales ni jurídicas, con lo que quedaría en puro simbolismo alimentador de narcisismos vanos, o que sí las tenga, en cuyo caso se produciría una grave vulneración del principio de igualdad en el derecho a la autonomía de todos los españoles, lo que es inaceptable. Por tanto, más vale dejar las cosas como están, dado que los redactores de la Constitución del 78 hilaron muy fino y con un loable sentido del equilibrio. Con las cosas de comer no se juega y los experimentos, con gaseosa. La supeditación de lo que debe ser permanente a las coyunturas administradas a base de talante bonachón nos llevaría al terreno de la irresponsabilidad, que es lo último que se espera de los gobernantes serios. Las polémicas nominalistas las carga el diablo, que, además de malo, es muy listo.

En el delirio
Gabriel Albiac La Razón 15 Diciembre 2004

Fue un tostón anestésico. Y previsible. Rodríguez posee una de las más sucintas masas neuronales jamás exhibidas en la Carrera de San Jerónimo. ¡Que ya es decir! Pero tiene la imbecilidad sus propias lógicas. Tan complejas como las de la inteligencia. Y, eso sí, más letales.

Mentiría si fingiera yo sorpresa ante la manifiesta maldad del declarante. De Platón aprendí, en mis años escolares, que estupidez y maldad son sinónimos. Un sujeto lógicamente amputado es un animal peligroso. Si exhibe, encima, simpatía, mejor ir a buscarnos un chaleco antibalas. Es regla intemporal de la política: ese oficio de bestias predadoras. Cuando escuché por primera vez a un tal González masacrar lógica, gramática y sintaxis, con rezumante gracejo satisfecho, supe que lo peor vendría. Ni Gal ni Filesa me sorprendieron luego.

Como mínimo, éste de ahora es igual de malo que el otro; y como media docena de veces más incompetente. Pronuncia algo mejor los participios, pero en el engarce de anacolutos y en los énfasis acentuales sobre hojarasca huera, no tiene competencia: haría reír a un alumno de quinto de bachillerato del de antes. A mí, me hiela la sangre. Sé bien –Gal y Filesa son, en eso, sólo anécdotas– a qué precio se pagan las gracietas de un político sin conceptos.
En medio del tostón, hubo un instante didáctico. El chico de ERC era casi tan bueno como Rodríguez en lo de los anacolutos. Pero sabía a lo que iba. Son una bendición los políticos toscos: se les entiende todo. Interpela: señor Rodríguez Zapatero, ¿qué hace usted manteniendo relación normal con un partido como el PP, cuya deslealtad democrática debiera llevarnos a dejar fuera de las instituciones? En suma –y no le faltaba razón–, si lo que usted nos da es la radiografía de un partido golpista, ¿por qué no ilegalizarlo sin más, y punto? Rodríguez no dijo no.

Y aquélla fue la clave. Este gris PSOE, que se vio en el poder sin esperarlo, necesita blindar la perennidad que le falló al mucho mejor dotado Colega X. No puede permitirse miramientos. La priización del Estado urge y pasa por dos ejes: muro mediático –sin el cual nadie podría mentir así durante 14 horas–, más demonización, y posterior derribo, del enemigo. Lo primero está dado: el PSOE no es sino departamento específico del mayor conglomerado mediático de España, el del señor Polanco. Lo segundo pasa por ceder al dictado de los nacionalistas, a cambio de enjaular al PP en una red de trampas legales a la medida. La primera de ellas ha sido la reforma del Poder Judicial. ¿Y por qué no habría la vicepresidenta Fernández de ejecutar su anunciado trueque de sujeto constituyente por vía de reglamento? ¿Sólo porque en teoría constitucional se llame a eso golpe de Estado?
Parece todo un delirio. Lo es. Un delirio rentable.

Comisión 11-M
Azar o Aznar
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 15 Diciembre 2004

Ante la Comisión del 11-M, Rodríguez se ahorró la molestia de responder por sí a las casualidades del terror. Tras haber proclamado que todo estaba muy claro, va y nos lee de cabo a rabo un informe soporífero. Sin valoraciones. Naturalmente, el primer agotado fue él. Ha tenido que cancelar un viaje oficial para poder superar el tedio autoinfligido. El hombre que no perdona un fin de semana ya lleva varios feos internacionales; es una fiera para el descanso. En Hungría dejó plantado a Blair en una tenida progresista; a Moscú llegó tarde y Putin lo tuvo que despertar con un jarro de agua fría.

Menos mal que las obras de don Telesforo no están publicadas, si no el compareciente habría rematado la faena del Congreso leyendo hasta lo de "Este libro terminó de imprimirse en la sede de Gobelas el día tal". Háganlo, caramba; un partido alumbrado en las artes gráficas no puede dejar de publicar esa pieza tremenda de lógica y azar que perfecciona a Wittgenstein. Y léanla entera cada vez que alguien se permita recordar la coincidencia de las caravanas de la muerte, las celebraciones mixtas en las prisiones, la foto de Mieres, el tiro de El Chino en Bilbao o el robo del coche junto al garaje de Trashorras.

Por otra parte, a ver si se entera la derecha de que, a efectos ciudadanos, la continuación lógica del tostón zapateril eran los dos debates de 59 segundos en La Primera. Viendo el de los periodistas, y oyendo en particular la supuesta opinión liberal-conservadora, me dije: así nos luce el pelo. Luego les tocó el turno a los políticos: Olabarría, Puig, Perales, Labordeta y Jané contra la diputada popular Ana Torme, correcta pero ahogada por el coro masculino, que entonaba incansable el ensayado canon Aznar mintió. Un gran hit (golpe).

Mentira fue la palabra más usada, en consonancia con el hallazgo de Rodríguez: todo lo que dijo el gobierno a partir del once de marzo por la tarde fue un "engaño masivo". El indescriptible Puig llegó más lejos: el gobierno sabía que no era ETA ¡desde primeras horas de la mañana!

Bien, van a cerrar la comisión. Pues adelante, que redacten sus conclusiones y que se disuelvan. Pero El Mundo, sin ir más lejos, seguirá investigando. ¿Cómo podrían impedirlo? Y la justicia seguirá su curso. Y aunque hoy, nueve meses después de la masacre, el balance sea una aglomeración de resultados durante las primeras semanas seguida de un largo apagón informativo, algún día tendremos una idea aproximada de cómo ocurrió todo. Y entonces se cotejará con las conclusiones de la comisión y sabremos en qué había que creer: Azar o Aznar.

Abascal y la autodeterminación
Antonio Martín Beaumont La Razón 15 Diciembre 2004

Ayer martes, Santiago Abascal, diputado popular en el Parlamento vasco, presentó en Madrid su estudio sobre el derecho de autodeterminación. Ante un público numeroso y cualificado, y apadrinado por Ángel Acebes, y con la mediación del siempre atento a estas cuestiones importantes, jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Fernando Martínez Vidal, Abascal se confirmo como lo que es: un hombre joven y valioso que defiende con pasión la verdad y la libertad con la palabra.

En medio de este enorme barullo sobre el 11 M, sus culpables y sus beneficiarios, a veces casi, casi nos olvidamos de la situación del País Vasco. Una situación que se deteriora día a día, con riesgos crecientes que el PSOE, por desgracia, tolera e, incluso, parece estimular porque sus intereses están ahora en otras latitudes. Y el plan secesionista de Ibarretxe sigue adelante.

Jurídicamente Abascal no nos ha dejado dudas, y allí, en primera fila, había políticos-juristas expertos en el asunto como Michavila, del Burgo, Loyola de Palacio, Moragas, González Terol o Astarloa, para dar fe de ello. La autodeterminación no existe y no puede existir en nuestro Ordenamiento, se ponga como quiera el PNV. No hay derecho a la autodeterminación, sencillamente porque el único sujeto posible de esa autodeterminación es el pueblo español en su conjunto. Y los españoles ya tenemos lo que queremos.

Pero, como señaló Acebes, la cuestión es más política que legal; y depende más de las personas que defienden la verdad o la niegan sobre el terreno que de cualquier otra consideración. Es vergonzoso que Zapatero haya desarmado al Estado de sus medios para impedir penalmente la ilegalidad que Ibarretxe anuncia. Pero son los hombres y mujeres, vascos y navarros, los llamados a impedir la locura fratricida. No es cuestión de una Ley de más o de menos, sino de una firme voluntad, encarnada en gentes sinceras y honestas.

Voluntad de ser libres y de decir libremente «no» al proyecto de esclavitud totalitaria. Ese proyecto tiene ya de su lado al Partido Popular. Debe tener al PSOE también: si el PSOE no se pone la boina y no cede a la tentación de aceptar el plato de lentejas que explícitamente le ofrecen ahora Ibarretxe e Imaz nunca habrá autodeterminación.

Ángel Acebes: «Comunidad nacional es un término para minorías étnicas»
C. M. La Razón 15 Diciembre 2004

Madrid- El secretario general del PP, Ángel Acebes, presentó ayer en Madrid el libro «¿Derecho de autodeterminación del País Vasco?», del dirigente popular vasco Santiago Abascal. Los dos coincidieron en advertir de la amenaza que «minorías extremistas» representan para España. El «número dos» llegó a señalar que España está siendo «zarandeada» como concepto y como realidad por «minorías extremistas y por un sector del socialista español, cuya desnacionalización es aplaudida irresponsablemente desde el Gobierno central». Sobre el concepto de «comunidad nacional», propugnado por Pasqual Maragall, señaló: «Es un término para minorías étnicas que residen en uno o varios Estados y no se encuentran en su nación de origen, que están recluidas fuera de su espacio natural propio por guerras u otros fenómenos».

Abascal, por su parte, denunció que tanto en el País Vasco como en Cataluña «son muchos los que se levantan cada día pensando qué hacer para socavar la unidad de España». «Lamento no compartir la candidez del presidente del Gobierno, que, al contrario que otros, se levanta cada día pensando que “aquí no pasa nada”». En su opinión, las víctimas son el «último eslabón de la exigencia autodeterminista».

¿Un nuevo pacto antiterrorista basado en la equidistancia?
EDITORIAL Libertad Digital 15 Diciembre 2004

Por mucho que muchos lo quieran soslayar, hay un hecho al que no se le puede pasar página: uno de los objetivos más apremiantes de lo que nos hemos permitido bautizar como la Internacional Islámica del Terror es reventar la transición democrática en Irak. Frente a ese innegable objetivo terrorista islámico, la ONU finalmente ha pedido a la comunidad internacional que respalde con tropas a los aliados en su esfuerzo de arrancar Irak de las garras del despotismo y el fanatismo religioso.

Ante esta inexorable disyuntiva ¿cómo se va a posicionar el nuevo Pacto dirigido contra la amenaza islamista que, además, el presidente del Gobierno quiere trasladar al plano internacional en el seno de la UE? ¿Qué valor político y moral contra el terrorismo islamista se le puede dar a Zapatero por haber estampado su firma en apoyo de una resolución de la ONU que reclama el envío de tropas a Irak, cuando lo primero que hizo este presidente de Gobierno fue retirar las nuestras, para regocijo de todas las organizaciones terroristas islámicas del planeta y para desesperación de nuestros aliados y del propio Gobierno provisional iraquí?

Y eso, por limitarnos a un objetivo que, como Irak, aun siendo fundamental en la agenda de la Internacional Islámica del Terror, no constituye ni mucho menos su única pretensión. Los terroristas islámicos, como ya han recordado en varios comunicados, además de la retirada de Irak exigen a nuestro Gobierno la retirada de tropas de Afganistán. Aunque el PSOE pueda lograr un consenso en este punto con el PP —como en todos aquellos que no supongan una satisfacción para los terroristas—, ¿cómo pretende incluir en ese pacto a formaciones que, como IU o los independentistas catalanes, tildan de “resistentes” no sólo a los terroristas que tratan de abortar la democracia en Irak, sino también la de Afganistán?

¿Y qué decir de las pretensiones del terrorismo islamista respecto de Ceuta y Melilla? Por no extenderlo a la “recuperación de Al Andalus”, a la que ha hecho varias referencias Ben Laden. ¿Son los partidos de Anasagasti y Carod Rovira un firme apoyo para que Melilla o Ceuta no constituyan una moneda de cambio o un precio que pagar por la paz?

Por muy elevadas que sean las cotas de inmoralidad dispuestas a alcanzarse con tal de diferenciar entre galgos y podencos dentro de la amenaza terrorista, ¿qué valor moral y político tiene un pacto antiterrorista que se ofrece a formaciones que, como IU, Esquerra Republicana o el PNV, han pactado con ETA y que se niegan a formar parte del frente antiterrorista que, con alfileres, mantienen PP y PSOE?

¿Qué nueva tomadura de pelo pretende Zapatero cuando, tras proponer un nuevo pacto contra el terrorismo islámico y tras treinta años de padecer el terrorismo etarra, nos sorprende a todos diciendo que “no tiene sentido buscar intencionalidades políticas a los actos terroristas”? Entonces, ¿qué sentido tiene su pacto frente a los islamistas?

En definitiva, ¿qué valor moral y político se le puede dar a un pacto contra el terrorismo islámico propuesto por un dirigente que, como Zapatero, es denigrado internacionalmente como el “Chamberlain del terrorismo islámico” por la misma razón por la que ha sido elogiado por los terroristas, tanto en comunicados etarras como en los de los islamistas?

Comisión 11-M
Al Gobierno por el terror
Agapito Maestre Libertad Digital 15 Diciembre 2004

La triste comparecencia parlamentaria de ZP fue trágica, sin sentido, al margen de toda verosimilitud. Su faramalla ideológica no pudo ocultar el cambio fundamental que se ha producido en la política occidental, después de la caída del Muro de Berlín, a saber, el terrorismo ha conseguido cambiar un Gobierno democrático. España ha sido, como en otras épocas históricas, el laboratorio para llevar a cabo la endiabla experiencia. La ciencia política más avanzada estudia el caso español con verdadero detenimiento. En realidad, el caso español preocupa a todas las democracias. Sin embargo, la Comisión del 11-M, desgraciadamente, trata de ocultar lo que es un problema mundial. Acaso, por eso y porque esta Comisión llega a su fin, es conveniente ir sacando conclusiones. Es hora, pues, de hacer balance ciudadano. Es hora de hacer síntesis política. Es hora de quedarnos con lo fundamental.

En efecto, la Comisión del 11-M pretende no sólo deslegitimar a un Gobierno genuinamente democrático, porque sufrió el mayor atentado terrorista de la historia de España, sino sobre todo quiere negar la principal novedad de la política mundial, repito, que el terrorismo, una acción terrorista perfectamente planificada, ha conseguido cambiar a un Gobierno. A pesar de todo, la manipulada Comisión del 11-M no conseguirá borrar la mancha que pesa sobre el Gobierno de ZP. Más aún, la Comisión del 11-M y sus conclusiones "ideológicas" apresuradas serán estudiadas por los futuros historiadores de España como una forma chapucera de negar la evidencia. Sin el golpe terrorista del 11-M, naturalmente acompañado por la política de acoso y derribo antidemocrático llevada a cabo por el PSOE durante tres años contra el Gobierno de Aznar, ZP jamás hubiera alcanzado el poder.

El socialismo español negará hasta el esperpento que su victoria nada tiene que ver con el planificado ataque terrorista al Gobierno de Aznar. Sus terminales mediáticas no se cansarán de farfullar que el Gobierno de Aznar "engañó masivamente". Repetirán millones de veces mentiras y mentiras, pero no conseguirán deslegitimar los análisis más certeros que se han hecho sobre la llegada al poder de ZP. No podrán desmentir que Bush y Putin, y muchos otros jefes de Estado y de Gobierno del mundo, tienen razón al mantener que el terrorismo ha hecho cambiar el curso de una nación democrática.

España, por desgracia, es el modelo para estudiar cómo el terrorismo puede cambiar el curso de la historia en una democracia.

Zapatero en la Comisión
Desmontando a Aznar
Jorge Vilches Libertad Digital 15 Diciembre 2004

"Agradezco la pregunta" fue la frase más repetida de Zapatero en su intervención en la comisión del 11-M. No fue espontánea. La intervención del presidente ha estado minuciosa y patológicamente preparada para ir desmontando, punto por punto, las declaraciones de Aznar del 29 de noviembre.

Molestó que Aznar denunciara al "medio de comunicación fácilmente reconocible", con su terrorista suicida, su anuncio de la existencia de un vídeo que aún no había sido grabado, y la justificación de los asaltos callejeros del 13-M. Enojó que Aznar dijera que en la promoción de los actos antidemocráticos de aquel sábado anterior a las elecciones hay imputados 17 miembros del PSOE y 4 de IU. Disgustó que el ex presidente dijera que los atentados del 11-M tuvieron un objetivo y un resultado políticos. Incomodó que instara a investigar más, a llamar a los confidentes, a que volvieran a visitar la comisión algunos mandos policiales, y a que no descartaran la relación entre terrorismos. Irritó que recordara que se le acusó de propagar un alarmismo político tras detener al grupo islamista que Llamazares llamó "comando Dixán". Y sonrojó la defensa que el comisionado socialista hizo de Bush, en comparación con Aznar.

Y así, han decidido desmontar al ex presidente. Los grupos minoritarios optaron por convertir la intervención de Zapatero en una revancha de aquel discurso de Aznar, duro y construido, que los otros partidos no supieron ni pudieron contrarrestar.

Y dieron rienda suelta a los argumentos más demagógicos que se han enarbolado desde el 11-M. Zapatero habló de "engaño masivo" porque, dijo, nunca hubo una línea de investigación de ETA, apoyándose, para esto, en un informe elaborado nueve meses después de los atentados que asegura que no hay relación entre terroristas. Aznar y su gobierno, por tanto, mintieron a mansalva, compulsivamente. La mentira a la que se acostumbró el PP, decían a coro Zapatero y los portavoces progubernamentales, provocó el acoso a las sedes populares. "Legítima defensa", dijo Llamazares, en la más pura resurrección de la tradición bolchevique, lo que fue refrendado por el propio presidente, para vergüenza ajena de todo demócrata.

"Quiero hacer un canto a la ciudadanía, que ejerció su derecho a protestar y a exigir", exclamó Zapatero sin rubor. No importa que violaran la ley, o que se rompieran las más mínimas reglas de convivencia democrática. La derecha se lo merece porque tiene una "larga trayectoria reaccionaria y de intolerancia". No cabe un apoyo más claro a la vulneración libre de la ley ante cualquier circunstancia.

ZP llevaba, a diferencia de Aznar, "la verdad": todo esta dicho, está investigado, ¿para qué continuar la comisión? Es más, el PP ha dejado de ser un partido leal en su lucha contra el terrorismo porque ha pretendido utilizarlo electoralmente entre el 11 y el 14 de marzo, ¿tiene sentido entonces mantener el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo? Los partidos verdaderamente democráticos, léase el PSOE y los progubernamentales, firmarán un nuevo pacto antiterrorista. Porque de lo que se trata es de sacar a los populares de las instituciones, resaltar su soledad, demolerlo en una voladura controlada desde la periferia.

Para desmontar a Aznar, vengarse en definitiva, y anunciar el cierre de la comisión de investigación y de un nuevo pacto antiterrorista al gusto de los nacionalistas y de IU, no hacía falta que Zapatero, de forma infantil, jugara a aguantar más tiempo que el ex presidente. Fue gratuita aquella pantomima entre ZP y los comisionados progubernamentales, con sus "¿Qué opina de las mentiras e incompetencias de Aznar?", y sus "Brillante análisis. Agradezco la pregunta".

Cortesanos de Zapatero
TONIA ETXARRI El Correo 15 Diciembre 2004

Vaya suerte tuvo el presidente Rodríguez Zapatero en su comparecencia parlamentaria para hablar del fatídico 11-M. No es que el Congreso de los Diputados le pertenezca en cuerpo y alma pero, después del seguimiento de las catorce horas de sesión, se puede decir que muchos de sus señorías le hacen la corte. Vamos, que le hacen la pelota con tal de desahogarse contra Aznar. Que por lo visto, se quedaron con ganas hace quince días de decir unas cuantas cosas al que empezaron llamando mentiroso y luego quedó en «poco previsor». Y si el actual presidente de Gobierno, con tal de darle la vuelta a esa imagen algo suavizada de la gestión del anterior equipo del PP, deja aparcada la humildad anunciada, como hizo, para repetir, a modo de consigna, que su antecesor practicó el «engaño masivo» después del 11-M, miel sobre hojuelas. ¿Qué a gusto se encontraba Llamazares oyendo esas acusaciones, mientras se lamía las heridas del congreso de IU! ¿Cómo se revolvía en el sillón el representante de ERC! Por si acaso le entraba alguna flojera a Zapatero, ya se encargaba de señalar con el dedo acusador hacia los asientos del PP como los elementos más indeseables del hemiciclo.

La pena es que les han votado casi diez millones de ciudadanos. Un datillo sin importancia para los que quieren sustituir la mayoría de los votos, uno a uno, por la mayoría de las siglas de partidos, que no es lo mismo. La cuestión es que anteayer no era el turno del ex presidente, pero como si lo fuera. Le tocaba dar la cara a Zapatero, pero como la ideología anti PP es lo que se lleva ahora, y eso une mucho (qué extraña mezcolanza de intereses entre el cantante Labordeta y el nacionalista Olabarria), fueron todos, menos Zaplana claro está, a darle al muñeco, que es de goma y, además, no estaba presente. Una fea costumbre de los cortesanos que, quizá porque se encuentren incómodos con su representación minoritaria, quieran compensar esta debilidad con la presión sobre este nuevo Gobierno que necesita de apoyos, el de ERC e IU por ejemplo, para sacar adelante sus iniciativas.

Resultaba inquietante observar la insistencia de algunos por que el presidente se liberara del pacto Antiterrorista, firmado por PP y PSOE; que ha conseguido dificultar los movimientos del entorno de ETA. Algo endeble la argumentación del presidente al decir que ese pacto lo quiere mantener, pero que , si no pone pegas el PP, se podría pensar en cambios. Los demás insistían como una gota malaya. Fuera el pacto. Y ZP, con una paciencia infinita, repetía que había sido útil para debilitar a ETA. Pero como ERC no estaba para sutilezas, desde Cataluña, Puigcercós no lo pudo decir más claro. Su condición para formar parte del segundo pacto contra el terrorismo internacional es que se vuelva a legalizar a Batasuna. Lo dice un grupo que no llega a un 2,5% de representación en el Congreso, pero es el socio de Maragall. Así es que... ZP, usted verá...

De la Nación, las naciones y las nacionalidades
José Luis Manzanares Estrella Digital  15 Diciembre 2004

Lleva razón el presidente del Gobierno al señalar que los términos nación (con minúscula) y nacionalidad son conceptos discutidos, discutibles y quizá equiparables. Y dicen también verdad quienes mantienen que la Nación (con mayúscula) y las nacionalidades tienen significados distintos, de forma que cualquier confusión entre los mismos sería un error con graves secuelas para nuestra convivencia democrática. Sólo que uno y otros se mueven en diferentes planos y no hablan de lo mismo. Una cosa es la disputa en el campo de la ciencia política o de la historia y otra muy distinta el significado de la palabra Nación en la Constitución española. Y a partir de ahí, lo verdaderamente preocupante es confundir los terrenos de juego para, como parecen pretender algunos nacionalistas, socavar el orden constitucional mediante la paulatina sustitución de la Nación por las naciones.

La primera acepción de la nación en el Diccionario de la Real Academia es la de “conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno”, le sigue la de “territorio de ese país” y en tercer lugar se la define como “conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. En este último sentido cabe polemizar hasta el infinito, pero no en los dos primeros, donde las apreciaciones subjetivas nada cuentan. El concepto constitucional de Nación (con mayúscula) conecta con la primera acepción y se recoge en el art. 2 del texto de 1978 como “patria común e indivisible de todos los españoles”. La Nación con mayúscula no admite su división en diferentes naciones con soberanía previa al pacto constituyente. Porque de eso se trata: algunas nacionalidades serían reconocidas como naciones en la próxima reforma de nuestra Carta Magna y luego veríamos cómo se escribía la letra inicial o qué consecuencias podría extraerse del invento.

El entendimiento de la Nación española como comprensiva de todo el pueblo español se remonta a la Constitución de 1812, pese a que Fernando VII se titulase Rey de las Españas, en plural. A la voluntad de una Nación única se deben las Constituciones de 1837 y 1845, siendo Reina de las Españas Isabel II. La Nación española se da a sí misma la Constitución de 1869 y está presente en algunos artículos de la de 1976, pese a su consideración específica de las provincias de ultramar. Y la Nación, en singular, se organiza en la Constitución republicana de 1931 como “un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones”. El vocablo nacionalidad aparece por primera vez en este último texto, pero no referido a una entidad territorial más o menos similar a la nación, sino a los requisitos para ser español.

La Nación española, en la que se fundamenta nuestra vigente Carta Magna, nada tiene de novedoso. Es una y se identifica con la totalidad del pueblo español. Aquí no valen segundas o séptimas lecturas. Las discusiones doctrinales sobre las diferencias entre nación y nacionalidades en nada afectan a la Nación española. Hay también un ámbito literario y hasta poético que gusta hablar de la Nación de Naciones, siguiendo el ejemplo de la Ley de Leyes o del Rey de Reyes, pero nuestra Constitución dice clara y expresamente lo que quiere decir. Eso explica el recurso al Caballo de Troya.

PRISA
El burlador burlado
Fernando Díaz Villanueva Libertad Digital 15 Diciembre 2004

La campaña que, a dúo, se ha desatado contra la cadena COPE desde el despacho de Polanco y el gabinete privado de alguna lumbrera de la Moncloa parece que no amaina. Quizá en todo esto tenga que ver la oleada del EGM, que se publica hoy y que promete ser un bofetón de los gordos para la Gabilondo y su cuadrilla que se cree dueña de las ondas hercianas. O quizá, y en esto creo que no me equivoco, todo el jaleo responda a que el Gobierno no puede soportar que le lleven la contraria por las buenas y sin pagarlo caro.

Cuando el partido de Filesa, el Gal y los maletines de Fali Delgado fue desalojado de la poltrona en 1996 Internet ya existía, pero era tan minoritario que los periodistas y los enteradillos se referían a él con un pomposo "autopista de la información". En aquel entonces no había posibilidad de contestar al Gobierno con un mínimo de efectividad. Los periódicos, a excepción de El Mundo, estaban bajo control y atemorizadas sus empresas editoras con represalias desde el Gobierno. Las televisiones en España nunca han sido independientes. Las tres cadenas privadas de ámbito nacional lo son por concesión administrativa por lo que, por la cuenta que les trae, se cuidan muy mucho de morder la mano que les permite seguir emitiendo, vendiendo publicidad y cuadrando la cuenta de resultados a final de año. De las emisoras de radio puede decirse algo parecido. El espacio radioeléctrico en España pertenece al Estado, esto es, a un funcionario con visera, manguitos y un carnet pegado en la frente que otorga y retira licencias de emisión a placer. Hace quince años un grupo de profesionales, entre los que se encontraba el editor de este diario, ignoró tan elemental principio del nacionalsocialismo hispano y lo pagó con intereses quedándose en la calle. Así se las gastaban entonces y así quieren volver a gastárselas ahora que ese mismo partido, el de Filesa, el Gal y los maletines de Fali Delgado, ha recuperado la poltrona, el presupuesto y la batuta.

Sus líderes, sin embargo, se han encontrado con un escollo difícil de sortear: Internet. El uso de la Red se ha generalizado hasta límites insospechados hace tan sólo un lustro. Entre los estudiantes y la clase media urbana la penetración de Internet es altísima y como consecuencia de ello, en los últimos años, han proliferado sitios de todo tipo y para todos los gustos. La crítica y la sátira política no ha sido una excepción. Ya la padeció el Gobierno del PP y ahora le toca al del PSOE. Aznar hubo de resignarse, a fin de cuentas esto es –o era– un país libre y cada cual puede decir lo que le plazca siempre y cuando no viole la Ley. A raíz de la victoria socialista en marzo toda una constelación de webs se hizo a la mar con objeto de criticar sin pausa al Gobierno. Unas se constituyeron como un frente intelectual, mientras otras se decantaron por el noble arte de hacer reír. En apenas ocho meses las primeras y las segundas se han convertido en un referente en Internet que, de este modo, se ha transformado en ese medio alternativo, crítico e incontrolable que faltaba hace diez años.

Debido a su éxito y al hecho mismo de que a los socialistas les revienta que alguien les responda, uno de los objetivos del Gobierno y de su aparato mediático es, desde hace meses, liquidar la disidencia cibernética a cualquier precio. Primero la tomaron con la nutrida colección de bitácoras de Red Liberal a la que tacharon de red de pensamiento agitativo. Ahora la emprenden con las páginas satíricas, algunas muy bien trabajadas, en las que se caricaturiza con ingenio y desparpajo a Zetapé, a sus ministros y a los medios de Polanco, que es el rey del mambo de todo el invento prisaico-monclovita. Como con esto no pueden acabar porque no hay licencias gubernamentales, ni permisos administrativos, ni empresas a las que presionar, lo único que les queda es la pataleta y el viejo truco goebbelsiano de crear asociaciones condicionadas. Es decir, que a fuerza de repetir que unos bandidos en Internet –que han osado meterse con las sacrosantas ministras cuota– pertenecen a la COPE, la opinión pública se lo tragará sin remilgos, desconfiará de la segunda cadena de radio y se dará cuenta de los oscuros manejos de los peligrosísimos neoliberales de las ondas.

El tiro les ha salido, como era de esperar, por la culata y al Imperio se le ha metido la bala en el ojo. Aunque la izquierda esté persuadida de lo contrario, la gente no es tonta, sabe distinguir perfectamente lo que es información y lo que es simple propaganda destinada al consumo de los adictos a la causa. La cadena COPE, por su parte, seguirá su trayectoria ascendente y esas páginas humorísticas habrán recibido al final del culebrón una generosa inyección de visitas. Al fin y al cabo, contratar un faldón de portada en El País o una cuña en la SER sale por un pico, estos atrevidos internautas lo han conseguido gratis. Yo, en su lugar, se lo agradecería dedicando a Polanco una viñeta.

Cataluña
La campaña contra el cava
Rubén Osuna Libertad Digital 15 Diciembre 2004

Acabamos de asistir a un conato de campaña anti cava que podría no ser la última. Es injusto que quien padece en Cataluña se pueda ver directa o indirectamente golpeado precisamente por quienes deberíamos apoyarlos, pero también es verdad que el silencio entre atemorizado e interesado que atenaza a la sociedad catalana sólo se romperá si empiezan a asumir las consecuencias de sus actos. Ningún estímulo ético parece suficiente para alimentar la rebeldía, y no solo por temor. En los territorios dominados por los nacionalismos en España, precisamente los más ricos, este juego diabólico ha sido enormemente rentable. Fijémonos en el caso del País Vasco, que no contribuye a los esfuerzos del resto del país (excepto a través de la Seguridad Social, que ahora quieren romper) pero que se beneficia de las inversiones del Estado en infraestructuras, por no mencionar la reconversión industrial que nos costó lo que no teníamos y que llevó a amputar actividad económica rentable en otros lugares (Sagunto) para mantener a flote allí otra equivalente pero ruinosa. A cambio hemos recibido muertos, desprecios e insultos. Buen negocio.

Con Cataluña no nos ha ido mucho mejor, si tenemos en cuenta que el sistema fiscal ha sido común (aunque cada vez menos). Ya que los dirigentes nacionalistas no han podido ejercer directamente un chantaje de sangre han tenido que conformarse con menos. Pero aún así han drenado recursos para reconversiones industriales e infraestructuras, algunas de ellas financiadas con fondos de cohesión que percibimos gracias a esas otras "regiones" pobres de las que quieren separarse y a las que desprecian. El trasvase desde el Ebro no se ha paralizado, por si no lo sabían, sino que se ha reorientado en parte hacia Barcelona, por mencionar el último sablazo. A pesar de estos réditos han alcanzado un techo con ese modelo de extorsión. Sólo pueden superarlo con un salto cualitativo, y es por eso que ahora exigen un estatus similar al del País Vasco, que no es extrapolable al resto del país simplemente porque significaría la destrucción del Estado. De ahí la asimetría necesaria, pues en cierto sentido no pueden prescindir de España, como el parásito necesita la vida del cuerpo del que se alimenta, aunque sólo sea para que brindemos con cava.

El caso es que la conveniencia hace callar a muchos, pues son muchos los que se han beneficiado de esas extorsiones. Un papel pasivo, mirar para otro lado y no querer saber nada de política, actitud culposa en todo caso, ha sido suficiente para participar del botín que otros conquistaban con actitudes más explícitas. Pero el miedo se hace difícil de tragar si no hay réditos, y es lógico y natural que en el resto del país se vaya acumulando un hastío que conduzca a una situación de equilibrio tarde o temprano. ¿Qué esperaban? Las asimetrías se pueden crear con relativa facilidad, pero sostenerlas es difícil. Cuando todos asumamos las consecuencias de nuestros actos mediremos mejor lo que hacemos, y lo que dejamos de hacer. Los nacionalistas han amenazado en alguna ocasión con imponer un etiquetado que deje claro el "made in Catalunya". No caerá esa breva.

Idiomas distintos
Cartas al Director ABC  15 Diciembre 2004

Ahora parece que hay dos idiomas que, según el Gobierno, son el mismo y se llama catalán en Cataluña y Baleares y valenciano en Valencia. ¿Como se llama entonces el idioma cuando lo hablan en Madrid? Y el portugués, ¿cómo se llama en Brasil? A fin de cuentas ya hay un idioma que se llama de forma distinta en el país que lo creó y en el que es lengua oficial que en el resto del mundo. Ese idioma es el español, que se llama español en todas las constituciones del mundo excepto en la española y que, curiosamente, hay que llamar castellano para no ofender a los españoles que no quieren hablarlo.
Jorge Rojas Bonilla. Madrid.

Carod, el antipático
Cartas al Director ABC  15 Diciembre 2004

Con un discurso lleno de rencor, Carod-Rovira ha arremetido contra la solidaridad con Andalucía y Extremadura, ha despreciado el sentir de muchos valencianos en relación a la lengua que hablan, ha pedido el boicot para Madrid 2012, ha insultado a la enseña autonómica madrileña comparándola con una marca de cervezas, ha atacado la autonomía de las ciudades de Ceuta y Melilla... Desde las Cámaras de Comercio catalanas ya se comienza a advertir sobre los efectos de sus declaraciones en la devolución de pedidos de productos catalanes. Con las cosas de comer no se juega y Carod está jugando con los puestos de trabajo de muchos catalanes. Según el político independentista, España es antipática. No, España no es antipática. El que es antipático -algo que se ha ganado a pulso- y un grave problema para Cataluña es Carod-Rovira.
José Martínez. Barcelona.

SEGUNDO OBJETIVO, "CERRAR LA COMISIÓN"
Acebes acusa a Zapatero de "injuriar" para respaldar "el trabajo sucio que encargó" a Rubalcaba
Las quince horas de Zapatero en la comisión de investigación tenían, según el secretario general del PP, Ángel Acebes, dos objetivos: "Cerrar la propia investigación" y "respaldar el trabajo sucio" que "encargó" a Alfredo Rubalcaba entre el 11 y 14 de marzo. Además, Acebes vio este lunes en el presidente del Gobierno "su cara más radical" y su disposición a enfrentarse "contra todo aquello que no se someta al PSOE y sus dictados".
Europa Press Libertad Digital 15 Diciembre 2004

Este martes, en la Casa de Correos de Madrid, Ángel Acebes participó en la presentación del libro ¿Derecho de Autodeterminación en el País Vasco?, escrito por el diputado popular vasco Santiago Abascal. Preguntado por la comparecencia del presidente del Gobierno, el secretario general del PP fue muy claro.

En su opinión, este lunes Zapatero exhibió su faceta más "extremista", hasta el punto que "no reparó en mentir o injuriar" con tal de alcanzar sus "dos objetivos" en la comparecencia: "Cerrar la propia investigación" y "respaldar el trabajo sucio" que "encargó" a Alfredo Rubalcaba para los días que transcurrieron entre el 11 y 14 de marzo.

"Yo creo –explicó el secretario general– que lo que hemos visto durante estas semanas y ayer (lunes) claramente en la comparecencia del presidente del Gobierno es que quien lidera las posiciones más radicales y de discordia que están apareciendo en la vida pública española es el propio señor Zapatero que ha optado por buscarse una serie de enemigos: En primer lugar el PP y contra todo aquello que no se someta al PSOE y sus dictados adujo. De ahí los insultos y agresiones a los jueces, los católicos y todos aquellos sectores a los que el PSOE cree que no puede manipular".

El informe de Telesforo sobre el "mero azar"
Buena parte de la comparecencia del presidente se centró en dar lectura a documentos elaborados por la Comisaría General de Información destinados a desbaratar la relación entre etarras e islamistas. Como denunció Eduardo Zaplana, el citado informe databa del día 4 de diciembre y estaba elaborado por Telesforo Rubio, polémico cargo policial que visitó la sede socialista de Gobelas poco antes de su intervención en la comisión en el mes de julio.

Según Ángel Acebes, Zapatero evidenció su interés por cerrar la investigación cuando intentó transmitir a la opinión pública que "ya está todo claro", que el trabajo "está hecho"."Para ello –añadió Acebes– se sacó informes de la manga y hasta utilizó las mentiras más vergonzosas que contradicen el resto de comparecencias que se han producido en comisión. Llegó a decir que nunca se ha investigado la línea de ETA, lo que sería una tremenda irresponsabilidad por parte de los Cuerpos de Seguridad pero también de su propio Gobierno", apostilló.

El secretario general del PP avisó de que su partido no dará el visto bueno al cierre de la comisión hasta que no se haya aclarado "todo" lo que ocurrió entre el 11 y 14 de marzo. "Se lo merecen las víctimas y los españoles ante el atentado más brutal que ha tenido Europa", apuntó.

En cuanto al otro objetivo del presidente destacado por Acebes, recalcó que Zapatero volvió a los argumentos que cree que le dieron la victoria en marzo para de "justificar el trabajo sucio" de Rubalcaba. "La mentira, la guerra de Irak... todo esto ha vuelto a traerlo a la actualidad porque tras las últimas semanas, en las que hemos asistido a un desastre tras otro en política interna e internacional, ha visto que ese desgaste anormalmente acelerado del Gobierno había que remediarlo. ¿Y qué ha elegido?, volver a traer la actualidad lo que cree que le llevó a ganar: las acusaciones falsas y la guerra de Irak", sentenció.

FRANCISCO JOSÉ ALCARAZ EN LA COMISIÓN DEL 11-M
"¿Qué solidaridad con las víctimas es que no se pueda matar en una parte de España?"
El portavoz de la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha pedido que no se cambie "una sola coma" del Pacto Antiterrorista y que se medite el cierre de la comisión. Ante los diputados de ERC y PNV, Francisco José Alcaraz criticó que ETA "sólo pueda matar en una parte de España" y la "política de agravios" a las víctimas de la banda. El trato que algunos de los diputados le dieron fue buen distinto al que minutos antes habían otorgado a la representante de la Asociación de Víctimas del 11-M.
Libertad Digital 15 Diciembre 2004

El portavoz de la Asociación de las Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, ha comprobado el distinto trato que parte de los comisionados ofrecen a los afectados por los atentados de los grupos terroristas.

Antes de su intervención, había comparecido la representante de la Asociación de Víctimas del 11-M, Pilar Manjón, que tuvo duras palabras para los miembros de la comisión de investigación. En el turno de preguntas, los comisionados se limitaron a mostrar su apoyo a la asistente, ya que Manjón les había informado de que no iba a aceptar preguntas. Todos los comisionados no dudaron en extenderse en la muestra de solidaridad hacia la representante de las víctimas del 11-M y en reconocer parte de sus errores que la misma Manjón había denunciado. Desde Alicia Castro (PP), a Jordi Jané (CiU), pasando por Emilio Olabarría (PNV), Uxue Barcos (Nafarroa Bai), Gaspar Llamazares (IU) o Agustí Cerdá (ERC).

Diferencia de trato a las víctimas
La cosa cambió cuando le tocó el turno al portavoz de la AVT. Quizá por las palabras que dedicó a los partidos de algunos de los diputados presentes. Así, Alcaraz reprochó a algunas formaciones que no respaldaran en su día en el Congreso las reformas legales para el aumento y cumplimiento íntegro de las penas por terrorismo. También solicitó que se mantenga “firme y sin fisuras, sin cambiar una sola coma” el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que calificó como “el mejor instrumento” para luchar contra el terrorismo. Pidió al resto de partidos que apoyan el Pacto contra el terrorismo internacional que se sumen a PP y PSOE en "el Pacto Anti ETA pero sin cambiar una coma".

Alcaraz recalcó que desde su asociación sólo “culpan al asesino”, y recordó que “no puede haber imprevisión” en un atentado “porque matar es muy fácil”. El portavoz de la AVT, que recordó que ellos se opusieron a la creación de esta comisión, ahora ha advertido a los comisionados que antes de dar carpetazo a los trabajos tengan en cuenta "la opinión de la mayoría" de los españoles.

Dos frases destacadas. Una, aunque sin citarles, dedicada a los representantes de ERC: "¿Qué solidaridad con las víctimas es que no se pueda matar en una parte de España y en el resto sí?" La otra dedicada, también sin citarles, al PNV, por la "política de agravios comparativos" respecto a las víctimas del 11-M y otras. Además, también hizo referencia al pago de los viajes a las familias de los presos de ETA.

Todas estas palabras debieron sentar mal a algunos de los presentes porque el trato que dispensaron a Alcaraz fue bien distinto al que minutos antes habían dado a Pilar Manjón. No fue el caso de la diputada del PP, Alicia Castro, que dedicó las mismas palabras de apoyó que brindó a la otra representante de las víctimas. El convergente Jordi Jané tampoco varió mucho el tono de su intervención, aunque esta vez no hizo hincapié en el "mensaje recibido" que le comunicó a Pilar Manjón y afirmó que no era el momento de entrar en polémicas.

El diputado de ERC, Agustí Cerdá, decidió acortar su intervención a poco más de un minuto y, respecto a las palabras de Alcaraz, dijo que no iba a responder a sus "insinuaciones" porque cada uno es "dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras".

Al que peor le sentaron las palabras de Alcaraz fue a Emilio Olabarría, que con gesto duro y en tono nada agradable, dijo que esta comisión investiga “los atentados del 11 de marzo, no otros fenómenos terroristas con otras circunstancias” y por esto no iba a hacer referencias a ello. Olabarría es el mismo comisionado que le dijo a José María Aznar que no estaba capacitado para luchar contra el terrorismo al haber sido víctima de ETA. El peneuvista también se dirigió a Alcaraz para decirle que, al contrario que con Manjón, no podía “asumir sus palabras como mi propio discurso” y añadió que no iba a “polemizar para honrar a las víctimas del 11 de marzo”. Eso sí, terminó su intervención diciendo que para llevar a cabo la reparación moral y afectiva de las víctimas no sirve "el diagnóstico" que había hecho Alcaraz.

Curiosa también fue la segunda intervención de Gaspar Llamazares, que le dedicó al portavoz de la AVT menos de un minuto. Habló entonces el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, aunque por turno le tocaba al Grupo Mixto. Al igual que el PP, el diputado socialista no hizo distinciones entre los portavoces de las víctimas.

Habló entonces el diputado de la Chunta, José Antonio Labordeta, que explicó que se había tenido que ausentar de la sala durante la comparecencia de Alcaraz por haber recibido una llamada urgente. No explicaron por qué no tomó la palabra Uxue Barcos (Nafarroa Bai), que sí había estado presente en la intervención. Labordeta, eso sí, dedicó más tiempo que los otros nacionalistas a mostrar su apoyo a la AVT.
El portavoz de la Asociación de las Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, retomó entonces la palabra y evitó polemizar con algunos de los diputados. Evocó el titulo del libro Saber que se puede, escrito por Irene Villa, una de las víctimas de ETA más recordadas, para decir que "si ella lo consiguió, nosotros y las víctimas del 11-M, lo conseguiremos". Las palabras de Alcaraz fueron contestadas con aplausos por parte de los comisionados. La ovación fue bastante menos sonada que la que recibió Pilar Manjón, quizá porque Olabarría y otros diputados apenas aplaudieron.

Los abertzales se adueñan de los comicios en la UPV ante la pasividad del rectorado
El PP denuncia que «rompieron un stand y agredieron a alumnos»
Marcos S. González La Razón 15 Diciembre 2004

Madrid- Las elecciones de los representantes del alumnado para el claustro de la Universidad Pública Vasca (UPV) se convirtieron en una muestra más de la situación de acoso nacionalista que se vive diariamente en el centro educativo. El portavoz de Educación del Partido Popular en el Parlamento vasco, Iñaki Ortega, denunció en rueda de prensa ayer que «los radicales hicieron desaparecer papeletas de las candidaturas independientes, exhibieron pancartas, rompieron un stand, boicotearon actos de campaña y exigieron el DNI vasco para poder votar».

Asimismo, en declaraciones a este periódico, el portavoz popular afirmó que el «pánico» con el que se vive diariamente en la UPV ha impedido que los alumnos denunciasen antes estas situaciones, ya que la votación tuvo lugar los días uno y dos de este mes. Sea como sea, lo cierto es que los estudiantes que denunciaron estos hechos ante el PP lo hicieron bajo condición de que la formación mantuviese su anonimato, lo que da una muestra del miedo con el que conviven los que no comulgan con el nacionalismo en el centro vasco.

Según el popular, muchos de los votantes sostienen «que deberían repetirse los comicios ante la falta de garantías y el clima de amenaza que vivió la UPV». Ortega reclamó además al rector de la universidad, Ignacio Pérez, que tome «medidas» para evitar que se repitan estos altercados y por ello pidió su comparecencia en el el Parlamento de Vitoria. En la petición de comparecencia del Grupo Popular se afirma que los colectivos que ejercieron presiones en el proceso electoral tienen «una clara conexión con los grupos juveniles ilegalizados por su relación con la banda terrorista ETA».

Además, los populares relatan que «durante la jornada electoral y las previas se produjeron varios incidentes, presencia de carteles y pancartas intimidatorias, agresiones y amenazas a estudiantes por parte de grupos radicales y boicoteo de actos electorales. Además se dieron numerosas irregularidades tales como desaparición de las papeletas de candidaturas de estudiantes no vinculadas a los radicales, aceptación de documentos de identificación no oficiales e incluso disposición de fondos, a todas luces irregulares, por parte de las candidaturas cercanas al mundo radical».

Asimismo, desde el PP vasco denuncian que «estos hechos son conocidos por la Comisión electoral general de la UPV/EHU y por el propio rectorado sin que hasta la fecha se conozca si se ha tomado medida alguna», por lo que solicitan al rector que aporte en dicha comparecencia el «material escrito, audiovisual», que demuestre lo acaecido en dichas fechas. Según dijo Ortega, todo esto demuestra que «estamos a años luz de lograr la normalidad en la Universidad, a pesar de la campaña orquestada por el Gobierno vasco para dar falsa sensación de que no pasa nada en la UPV y en el conjunto de Euskadi». «Se trata de dar una falsa sensación de que existe una tregua tácita de ETA para dar cobertura al Plan Ibarreche y allanar el terreno para las elecciones autonómicas», sentenció el portavoz del PP.

santiago abascal Parlamentario del PP vasco «El PNV sólo concibe un pueblo vasco de carácter étnico o tribal»
J. Arias Borque La Razón 15 Diciembre 2004

Vitoria- Diputado del PP en el Parlamento vasco, Santiago Abascal presentó ayer en Madrid, arropado por la cúpula de su partido, el libro «¿Derecho de autodeterminación del País Vasco?». En él echa por tierra políticamente la máxima aspiración del nacionalismo vasco.

– ¿Cuál es el objetivo del libro?
– Podemos distinguir dos. El primero, el rechazo a las tesis deterministas que cada vez abundan más, tanto en el País Vasco como en Cataluña. El segundo, la defensa del concepto de integridad territorial y la defensa de la unidad nacional. Un concepto tan básico para la existencia de la democracia como el respeto a los derechos y libertades individuales.

– ¿Cómo encajaría la «relación amable» que pretende Ibarreche entre España y el País Vasco?
– No es posible establecer una relación amable entre dos partes de un mismo cuerpo. Es un absurdo.

– Sin embargo, el Gobierno vasco dice que esto es posible al ser poseedor de unos derechos históricos.
– Eso es una interpretación torticera de la disposición adicional de la Constitución que reconoce y ampara los derechos históricos.

– ¿Cree factible que se aplique la autodeterminación en la UE?
– No concibo que eso pueda suceder. Uno de los motivos que más me impulsan a apoyar la actual Constitución Europea es que consagra la indivisibilidad territorial de los países de la Unión.

– ¿Sería demasiado dura para la UE, paladín de la libertad, reconocer que dentro de sus fronteras hay un supuesto pueblo oprimido?
– No es que fuese duro, sino reconocer una mentira. Además, el efecto contagio generaría la misma pretensión en otros movimientos nacionalistas que existen en el seno de la Unión.

– ¿Cuál sería el límite del derecho de autodeterminación?
– Los nacionalistas apelan al derecho de autodeterminación como un derecho democrático. Pero ellos ponen límite a ese derecho de autodeterminación. Ese derecho puede ejercerlo el pueblo vasco pero no puede ejercerlo al pueblo alavés, guipuzcoano o vizcaíno por separado. Conciben un pueblo vasco sólo de carácter étnico o tribal.

Corcoba pide a Vázquez que solicite a la Xunta modificar la ley de normalización
Redacción / A Coruña El Ideal Gallego 15 Diciembre 2004

El PP mostró su apoyo a “La Coruña” en el pleno de noviembre / Gago
El grupo municipal del Partido Popular, a través de Fernando Rodríguez Corcoba, presentó al alcalde una moción sobre la modificación de la ley de normalización lingüística de la Xunta, para que recoja la posibilidad de que las localidades gallegas elijan la forma oficial de sus topónimos: en castellano, en gallego o ambas.

Esto supondría la modificación del artículo 10 de la Lei de Normalización Lingüística, que por el momento sólo considera oficial el nombre en gallego.

Los populares, aunque se abstuvieron en la votación del pleno en el que el Ayuntamiento aprobó la moción para hacer cooficiales A Coruña y “La Coruña” -por no tener clara la legalidad de la cuestión-, manifestaron su apoyo a esta iniciativa, que habría apoyado -según dijeron- de ser necesario para su aprobación.

Fraga nazionalista
Nota del Editor 15 Diciembre 2004

Resulta chocante que un concejal del PP en el Ayuntamiento de La Coruña, no pueda decirle directamente
a Fraga que la Ley de Normalización Lingüística es un bodrio anticonstitucional, lo mismo que los topónimos en gallego, y tenga que hacerlo a través de un alcalde de otro partido.
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