AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 16 Diciembre 2004
El castellano en Cataluña
Luis María ANSON  La Razón 16 Diciembre 2004

El «engaño masivo» de Zapatero
José Alejandro VARA La Razón 16 Diciembre 2004

EL PRESUPUESTO NO ES EL CULPABLE
Por FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS ABC 16 Diciembre 2004

Inquietud nuclear
Editorial La Razón 16 Diciembre 2004

Cerrar gaztetxes, defender la libertad: palabras y hechos
Pascual TAMBURRI La Razón 16 Diciembre 2004

Ningún desatino desentona con un Gobierno de ZP
EDITORIAL Libertad Digital  16 Diciembre 2004

Las víctimas sacan los colores a la Comisión
Isabel Durán Libertad Digital 16 Diciembre 2004

El carné de José Alcaraz
Iñaki EZKERRA La Razón 16 Diciembre 2004

Cumbre suspendida
Carmen GURRUCHAGA La Razón 16 Diciembre 2004

El cañón y el archivo
César VIDAL La Razón 16 Diciembre 2004

Es Dorian Gray
José García Domínguez Libertad Digital 16 Diciembre 2004

Pendás insta a la derecha a fabricar ideas y propuestas atractivas
MADRID ABC  16 Diciembre 2004

Alcaraz critica la falta de solidaridad de los que pactan que ETA no mate en Cataluña
MADRID ABC 16 Diciembre 2004
 

El castellano en Cataluña
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 16 Diciembre 2004

La lengua catalana es uno de los tesoros de España. En poco tiempo enriquecerá a la cultura española con un premio Nobel en la figura de ese poeta inmenso que se llama Pere Gimferrer. Por eso entristece la persecución que el castellano sufre en Cataluña a cargo de determinados sectores que, por su intransigencia y sectarismo, actúan como totalitarios.

Francisco Caja, presidente de la Convivencia Cívica Catalana, está siendo víctima de una sañuda persecución. Considera la política lingüística en Cataluña como profundamente antidemocrática, puesto que discrimina a gran parte de la propia ciudadanía catalana. Francisco Caja fue condenado por el Tribunal de Orden Público de Franco a cuatro meses de cárcel. Ahora le califican algunos en Barcelona de fascista por acudir a los tribunales y defender la legalidad sobre la enseñanza en castellano. «Esto es el Ku Klux Klan», afirma. Y no le falta razón. Unos encapuchados entraron en su despacho de la Universidad y le amenazaron. Con notable valor cívico, protestó al Rector y éste ni siquiera ha condenado el hecho y además le ha retirado al guardia de seguridad que le protegía.

La inmensa mayoría de los catalanes están en contra de una política linguística cada vez más totalitaria y atroz. No osan decirlo. No se atreven a instalarse en lo políticamente incorrecto. ¿Qué hace la ministra de Educación ante este atropello? ¿Qué el talante de Zapatero? Pues nada. Sin los votos del tripartito, el presidente del Gobierno tendría que abandonar La Moncloa. Y eso, no. Eso sí que no. Cuando se es presidente por accidente se multiplica el deseo de aferrarse al cargo que cayó del cielo tras la espeluznante matanza en los trenes madrileños.

El «engaño masivo» de Zapatero
José Alejandro VARA La Razón 16 Diciembre 2004

José Andrés Torres Mora, ahora diputado socialista por Málaga y el hombre que le descubrió la filosofía de Hannah Harentz al actual presidente del Gobierno cuando era su jefe de Gabinete en la oposición, lo decía siempre: «No conocéis al verdadero Zapatero. Os quedaréis helados».

Como témpanos. Ante la comisión del 11-M, Zapatero mandó a hacer gárgaras su falsa sonrisa de figurante, sus ademanes complacientes, su tono seráfico, sus pestañeos de querubín. Enterró a Bambi y sacudió bambú. Sus cejas a dos aguas se convirtieron en guadañas, su peinado imposible se electrificó, encavernó su voz, enseñó los dientes y sentenció una de esas frases redondas que suele cincelar Rubalcaba con su envenenado estilete: «Afirmo, afirmo, que todo lo que se dijo tras la tarde del 11 M fue un engaño, un engaño masivo». Las miles de toneladas del vertido letal y viscoso del «Prestige» se quedaron en una mera salpicadura ante semejante ponzoña. «Engaño masivo», una falsedad hiperbólica y antieufónica que se expandió con la mórbida celeridad con la que avanzan los venenos más eficaces.

Zapatero abandonó su investidura de presidente del Gobierno para transformarse en el más implacable «killer» del PP. La mala conciencia por el vuelco electoral y la contundente declaración de José María Aznar, en ese mismo escenario, días atrás, consumaron el prodigio del transformismo. Cayó la máscara del talante y apareció la del licántropo. Que se aten los machos los del PP, que despejen sus dudas sobre el centrismo guay, que se lancen raudos sobre la santabárbara en busca de munición. El líder del PSOE ha desenterrado el hacha de guerra, ha izado la bandera de la crispación, ha desatado la caja de los truenos y aquí puede arder Troya.

Zapatero buscaba convencer a su auditorio (los felpudos de la mayoría y el gladiador solitario del PP) de tres cosas: El atentado no influyó en el resultado electoral del 14-M, no ha habido conexiones ETA-islamistas y el anterior Gobierno mintió como un poseso. Para lograrlo recurrió a una serie de argucias de parlamentario segundón. Quince horas de vaciedades, repeticiones, singulares olvidos, ataques indiscriminados, acusaciones falsarias, mensajes de escaparate y una contundencia en la expresión propia de un vendedor de jabones. La ira, por vez primera desde su llegada a la Moncloa, asomó por su entrecejo cuando Zaplana estrechaba el cerco. Pero se escabulló leyendo unos tortuosos informes asturianos que le había preparado un alto responsable policial con vocación de Marcial Lafuente Estefanía.

Quedó demostrado que no dijo la verdad sobre la información que recibió durante los tres días de hierro, ni sobre sus conversaciones con algún director de periódico en torno a los suicidas, ni sobre las investigaciones en torno a la trama de los explosivos de Avilés, ni sobre las manifestaciones «espontáneas» del 13-M. Ni, por supuesto, sobre las líneas de investigación que se siguieron desde primera hora del 11-M hasta las vísperas de las elecciones, tal y como habían dejado bien claro algunos de los miembros de los Cuerpos de Seguridad del Estado a lo largo de sus intervenciones en la Comisión. Incluso pretendió darle la vuelta a la frase de Aznar sobre que los responsables de la masacre no se ocultan «ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas» cuando eso mismo es lo que apuntó el anterior presidente del PP. E hizo trampas con su denuncia sobre el borrado de material de los ordenadores de la Moncloa, tal y como le espetó Carlos Aragonés al final de la sesión.

Pero esto son argucias y triquiñuelas, más o menos comprensibles, que pueden justificarse en un dirigente político, en un parlamentario o hasta en un presidente de Comisión. Pero no resulta aceptable que el presidente del Gobierno, un cargo institucional que representa a todos los españoles, arremeta contra un partido y contra un dirigente rival con el único propósito de fulminarlo, de borrarlo del mapa, de hacerlo desaparecer. Entre otras cosas, porque ese partido es la expresión política de casi diez millones de españoles que merecen algo más de respeto.

Ese PSOE que había labrado un perfil de templanza, moderación y consenso quedó hecho añicos la tarde del lunes tras la interminable deposición de su presidente, que incurrió en procedimientos impropios de su representatividad. Esa acusación de «engaño masivo» que le endilgó al PP ha roto muchos puentes, ha destrozado muchas vías de diálogo, ha dado un vuelco –también– al actual estado de relaciones entre el Gobierno y la oposición. Lo peor es que todos perdemos. Lo dejó ayer bien claro Pilar Manjón en su estremecedor mensaje. Fue, seguramente, la única vez en que la Comisión, entre el rubor de los diputados, cobró algo de sentido.

EL PRESUPUESTO NO ES EL CULPABLE
Por FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS, de las Reales Academias Española y de la Historia ABC 16 Diciembre 2004

EL informe de la OCDE según el cual el nivel de los alumnos de enseñanza secundaria en España es muy deficiente ha tenido una cosa buena: por fin se habla de Educación en los periódicos. Yo lo intenté no sólo en ABC, también en «El País», y un silencio ominoso cayó sobre esos artículos.

Ahora la OCDE se atreve a decir que el rey está desnudo. Algunos nos habíamos atrevido antes, rodeados de espeso silencio. Ya digo que me alegra. Pero me irrita, no puedo evitarlo, que se responda que ese bajo nivel (que no se niega) se debe a falta de presupuesto. No es verdad.

Cuanto más presupuesto, mejor, si se invierte bien. Pero la cuestión es otra: la enseñanza secundaria ha sido sistemáticamente demolida desde hace mucho tiempo. Algo diré de la universitaria, también.

Creo que tengo algunos títulos para hablar: he profesado estas enseñanzas durante muchos años, desde los años cincuenta he luchado públicamente por ellas, han salido de mí muchos profesores de Instituto y Universidad que no me dejarán mentir.

En la enseñanza secundaria, sobre todo el profesorado está desesperado por esta decadencia impuesta. Muchos sufren depresiones o se jubilan anticipadamente o me dicen «voy a intentar resistir uno o dos años», como si estuvieran en Numancia.

El PP echa la culpa a la LOGSE. Por supuesto que tiene razón, pero la cosa venía de antes. De la Ley General de Educación de 1970 y de antes aún, cuando suprimieron el examen de ingreso en el Bachillerato (yo estaba en aquellos tribunales, había alumnos que sabían más que algunos bachilleres de hoy).

Luego vino, ciertamente, la LOGSE. Subió el número de alumnos. Pero el gran desafío consistente en lograr la extensión de la enseñanza sin rebajar sus niveles no se logró. Los niveles fueron rebajados sistemáticamente con pretextos pseudopedagógicos: lo lúdico, la fusión con la enseñanza profesional, el aprobado fácil, el «aprender a aprender», el recorte de horas y materias, las opcionales, la disciplina imposible, las oposiciones disminuidas, etc. etc. Lean mi libro muy silenciado «Defendiendo la enseñanza de los Clásicos», de 2002. Allí está todo el detalle.

En fin, una desgracia. Tras el mesianismo inicial, ministros socialistas más sensatos, como Solana y Rubalcaba, introdujeron algunos toques realistas. Pero estaban atrapados por la máquina, no podían dar marcha atrás. Cosa que le había querido pedir a Maravall, el primer ministro de Educación del PSOE (que no nos recibió), una Comisión en que iban conmigo Laín, Tovar, Fontán y Gil.

El profesorado, en un ambiente lleno de cortapisas (Consejos varios, orientadores de todo tipo, los padres, la Inspección, las Autonomías, etc.), hacía (y hace) lo que podía. Desmoralizado por los bajos niveles. Llegó un momento en que suspender era casi un acto heroico (y además inútil): aumentaba el llamado fracaso escolar, el gran coco de los ministros. Los profesores tenían que tolerar a alumnos reclutados a la fuerza y absolutamente desinteresados, que a lo mejor tiraban de móvil o de casco con música y a los que no se podía expulsar.

Pero cualquier profesor sabe que los alumnos no son iguales, los hay de más y de menos capacidad intelectual. Adecuar la enseñanza a estos últimos es frustrar a los primeros. Para mí, una enseñanza obligatoria hasta los diez años es indispensable. Luego, cada cual llega a donde llega. Hacer a todos pseudobachilleres, a más de una farsa, es un suicido nacional. No es deshonor, me parece, no ser bachiller: hay otras salidas igual de dignas.

En fin, continúo la historia, muy abreviada. Antes del 96 los del PP me invitaron a reuniones en su Fundación (aunque yo no era de su partido, ni de ninguno). Hablaban de un Bachillerato serio, de tres o cuatro años, aunque temían su «coste político». Ganaron las elecciones, pero sin mayoría absoluta. Un alto cargo del Ministerio nos dijo disculpándose, a mí y a otros miembros de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, que «no hemos ganado las elecciones». Proponía «bachilleratizar la ESO». No les dejaron bachilleratizar nada. Los cuatro años de Esperanza Aguirre, que tenía buenas intenciones, fueron sencillamente trágicos, al mezclarse la política. Lean mi libro.

Cambio de escena: mayoría absoluta del PP en el año 2000. La primera vez que pude hablar con la ministra, Pilar del Castillo, le dije que, en mi opinión, se imponía abrogar la LOGSE. Pues nada de eso. Se contentó con unas tímidas reformas. Isabel Couso y otras autoridades del Ministerio trabajaron lealmente en ellas. Salió el Decreto de Mínimos, salió la Ley de Calidad, ¡pero no llegaron a publicarse los Decretos correspondientes!

Y otra vez cambio de escena: el nuevo gobierno del PSOE. Con buen sentido respetaron algunas cosas de la Ley de Calidad, pero lo relativo al currículo queda flotando como el alma de Garibaldi. Simplemente, no se sabe qué harán, probablemente ni ellos mismos lo saben. En unas «Propuestas» aparecidas en internet hablan de «modelo flexible», «diversificación», «diálogo», «autonomías», mucha opcionalidad, «marías», disminución de las materias existentes. Y sobre asuntos vitales (los niveles, horarios, disciplina), nada. No nos tranquiliza en absoluto.

¿Sobre quién caerá esta bomba «inteligente»? A nosotros, los de Clásicas, que con la Ley de Calidad algo, no mucho, habíamos ganado para hacer simplemente posible la enseñanza, se nos abren las carnes. Supongo que a otros también.

O sea, como en el juego de la oca: otra vez a la casilla cero. ¿No habría forma de que los partidos se pusieran de una vez de acuerdo en un plan serio, con respeto al profesorado, con respeto a las materias esenciales, con menos opcionales, menos juegos verbales? ¿Menos palabrería pedagógica, más Ciencia?

Hacen falta alumnos bien formados, alumnos interesados, no un aluvión no sometido a prueba alguna. Ni se puede trabajar en un estado de perpetua incertidumbre, de perpetua demagogia. Dañina para todos. Y que ni siquiera evita el traído y llevado fracaso escolar.

No sé si muchos han reparado en que, en nuestra Constitución, la Educación no figura ni en la lista de competencias del Gobierno ni en la de las Autonomías. A posteriori se hizo un arreglillo que ha sido muy dañino. Que las Autonomías tengan autoridad en materias que les son propias, es justo. Pero voy a decir lo que pienso, de cuando en cuando es sano: la Educación, en líneas generales, debe ser competencia del Gobierno. Es el de todos los españoles y debe programar una formación común para todos los españoles. Lo demás es una confusión sin límites. Lo ha sido, lo es y me temo que, si siguen adelante las «propuestas», lo será.

Pero los políticos en el poder siguen echando balones fuera, dicen que es cuestión de falta de presupuesto e inversiones. Pues no señor: es cosa de falta de racionalidad en la programación.

Ya no tengo espacio, pero déjenme lanzar un dardo más, ahora a la Universidad. Es un tema candente, en este momento. Conozco pocos desastres mayores que algunos de la Ley de Universidades del PP. ¿Por qué esas risibles pruebas de habilitación, que ahora mismo se están celebrando, en las que sólo se pide un currículo y una lección preparada en casa? Jueces y concursantes están vendidos: estos no pueden demostrar sus conocimientos, aquellos no pueden juzgarlos. ¿Por qué no se volvió a las oposiciones serias, con prácticos? Y la famosa endogamia sigue vigente con el nuevo sistema.

Racionalidad y acuerdo, en este y en muchos puntos más, es lo que haría falta. A ella deberían plegarse los partidos, olvidando la demagogia. Ya ven, no es cosa de falta de presupuesto.

Inquietud nuclear
Editorial La Razón 16 Diciembre 2004

La Subdelegación del Gobierno en Guadalajara confirmó ayer la presencia de dos de los presuntos terroristas islamistas detenidos por la Policía el martes en las inmediaciones de la central nuclear de Zorita en el mes de septiembre, tal y como adelantó en exclusiva LA RAZÓN. Khalid Pardo y Mohamed el Quazzani, que pretendían formar una nueva célula activa en nuestro país junto a los otros tres arrestados, fueron identificados en un control de carreteras por la Guardia Civil. La información resulta en sí misma inquietante. La posibilidad de un gran ataque islamista contra centrales nucleares era una de las opciones barajadas por los expertos antiterroristas desde los grandes atentados del 11-S y 11-M, por lo que la seguridad de estos objetivos sensibles ha sido reforzada. Pero el descubrimiento ha servido para devolver de nuevo a la memoria colectiva, tal y como recordó hace unos días el propio presidente del Gobierno, que existe un peligro potencial alto para nuestro país y que, por tanto, las medidas de protección deben mantenerse en una tensión adecuada al grado de la amenaza.

El Consejo de Seguridad Nuclear reconoció ayer mismo que las centrales españolas poseen una seguridad alta que, sin embargo, no asegura la ausencia absoluta de riesgos, puesto que supondría un coste infinito e inalcanzable. Aunque es evidente que eliminar de forma absoluta el peligro sería una misión casi imposible, las barreras presupuestarias para extremar esos controles deberían ser siempre secundarias, cuando de lo que hablamos son de las consecuencias de un atentado «nuclear». Los actuales sistemas de protección de estas instalaciones están obligados a permanecer en una supervisión constante para detectar y solucionar fallos como el que permitió, por ejemplo, que miembros de Greenpeace se encaramaran a la cúpula de la central de Zorita en 2002. No puede haber relajación operativa ni política, ni faltar los medios humanos y materiales precisos, porque la amenaza está presente y demasiado cercana.

Cerrar gaztetxes, defender la libertad: palabras y hechos
Pascual TAMBURRI La Razón 16 Diciembre 2004

En la lucha contra el nacionalismo totalitario y su terrorismo no es lo mismo opinar que actuar. Opinar, desde el calor del hogar o desde el ambiente caldeado de un bar de copas burgués en una zona de ocio ciudadana, es siempre fácil. Allí todo arbitrismo es posible y todo radicalismo se sostiene, porque se trata sólo de palabras, y no hay riesgo en ello.

Las palabras tienen otro peso si se pronuncian en los lugares y los momentos adecuados. No es lo mismo, por ejemplo, denunciar la presión liberticida del nacionalismo ante personas que no participan de esas ideas que hacerlo donde hay diversidad de opiniones, donde defender la verdad y la libertad tiene un coste y un riesgo.

Tampoco es igualmente fácil indignarse por los atentados y las ocupaciones de inmuebles en un caso y en el otro, por poner ejemplos bien cercanos.

En realidad, la coherencia en estos asuntos puede medirse, más que por las palabras, por los hechos. Nuestras calles están llenas, por seguir el mismo ejemplo, de personas que han clamado contra el ambiente de ilegalidad creado por y para ciertos grupos juveniles nacionalistas, contra su impunidad, contra sus décadas de indebida tolerancia. Han protestado y hasta han levantado la voz, sí, aunque casi siempre dentro de círculos y recintos cómodos y bien conocidos. Raramente fuera de allí. Y en cuanto a hacer, los navarros ya hemos podido ver cuánto se ha tardado en actuar contra los gaztetxes «okupas».

Las palabras se las lleva el viento, mientras que sólo los hechos permanecen. Por eso, una vez más, los responsables de la seguridad ciudadana en Pamplona –no importan los nombres– merecen un aplauso porque han hecho, por ejemplo en Iturrama Nuevo, lo que la ley exigía, lo que todos los vecinos pedían privadamente.
Cerrar el «gaztetxe» «okupa» de ese barrio de Pamplona es un avance objetivo de la libertad. Que los vecinos fuesen renuentes a expresar su descontento en público es en parte comprensible por el constante chantaje violento inherente al nacionalismo vasco. De hecho, son esas mismas autoridades las que con su trabajo tienen el deber de garantizar las condiciones para una libertad de expresión real.

Realmente, en la España de 2004, ¿hay una plena libertad de expresión? No eran libres de expresarse los vecinos de Pamplona, hasta que por fin las autoridades han suprimido uno de los factores que limitaban la libertad de todos con el pretexto infame de la libertad de unos pocos. Tampoco son hoy libres de expresarse los ciudadanos de Madrid, entre bombas y amenazas de bomba, y es evidente que si persisten los actuales factores políticos y terroristas los madrileños no podrán hablar con libertad.

En estos asuntos nuestra historia reciente, también la pequeña historia, está llena de sorpresas frecuentes y no siempre positivas. Demasiado a menudo ha habido personas capaces de citar con arrobo a Paul Claudel («la juventud no nació para el placer sino para el heroísmo») pero incapaces de renunciar a una mínima parte de confort para unir la palabra oportuna y la acción adecuada, coherente y eficaz. ¡Es tan fácil criticar la acción o la inacción de los demás sin aportar nuestro estímulo y nuestra contribución!

Sin duda, la acción de las instituciones ha sido criticable y lo es aún, pero los ciudadanos libres tienen algo que aportar si quieren tener verdadero derecho a esa crítica.

Esa situación tiene dos soluciones complementarias. Por un lado, los responsables de la seguridad a todos los niveles deben garantizar ésta, sólo con la Ley, pero con toda la Ley. Hemos visto cómo la receta funciona a pequeña escala en Pamplona y cómo funcionó antes en toda España. Pero, por otro lado, a quienes disfrutamos de esa seguridad se nos puede pedir que la empleemos para afirmarla con la palabra y con los hechos. No sólo con la palabra cómoda y sin riesgo, sino precisamente llevando la verdad donde ésta vacila; y no sólo con la palabra, sino con la acción coherente, que dé respuesta desde la sociedad a sus enemigos.

Es lícito llamar vocinglero, y aun bocazas, a quien llega más lejos con la palabra que con las obras. Pero es un defecto que puede corregirse; es la base del principio católico de subsidiariedad: si un problema puede resolverse directamente, no es necesario dejar que se eleve y se complique su solución.

La sociedad será libre –sin necesidad de rugir como leones en salones y chats para después balar como ovejas en aulas y calles– cuando los ciudadanos apreciemos, empleemos y defendamos por nosotros mismos la libertad.
Si nuestros antepasados no hubiesen actuado así, jamás habría habido resistencia contra el Islam, ni Reconquista, ni reino de Navarra. Tampoco hoy tenemos derecho a no dar la cara si queremos seguir hablando críticamente de los enemigos de nuestra identidad.

Ningún desatino desentona con un Gobierno de ZP
EDITORIAL Libertad Digital  16 Diciembre 2004

Ningún desatino, aunque sea de Moratinos, desentona con ZP. Más aun después de saberse este martes que ambos ocultaron al Parlamento una carta del embajador español en Venezuela que niega rotundamente que el Gobierno español, con Aznar como presidente, apoyara el Golpe contra Chávez.

Para colmo, el plantón dado por ZP al Gobierno polaco al suspender a última hora su viaje a Varsovia alegando motivos de “cansancio” es el último incidente diplomático provocado por este Gobierno surgido de las urnas tres días después del 11-M.

La irresponsable actitud de nuestro presidente de Gobierno ha creado un enorme malestar en la sociedad y en la clase política polaca que el lenguaje diplomático de los representantes de aquel país a penas ha podido disimular. Hasta el ministro para la Integración Europea, Jaroslaw Pietras, ha asegurado airado al diario de mayor tirada de Polonia que "los propios españoles van a darse cuenta de que lo que hizo Zapatero reduce su capacidad de abogar por el voto de Polonia”.

Ciertamente, el irresponsable comportamiento de nuestro presidente no ha podido producirse en un momento más inoportuno para los intereses de España por cuanto estamos en vísperas del Consejo Europeo de Bruselas que habrá de tratar las perspectivas financieras de la UE y de la que el Gobierno español debe tratar de conservar el mayor porcentaje de fondos de cohesión. El ministro polaco no ha podido ser más claro al asegurar que “no sólo los polacos tendrán que lamentar que no se haya celebrado la cumbre, sino también tendrá que hacerlo España”.

Téngase en cuenta, además, que la decisión del “Chamberlain español” de dejar en la estacada a los aliados en Irak —con la subsiguiente satisfacción de los terroristas islámicos— ya fue especialmente dolorosa para el Gobierno polaco por cuanto sus tropas compartían misiones de paz con las nuestras. El horno no estaba, pues, ni para bollos ni para cansancios.

Téngase en cuenta, por otra parte, que Zapatero en el poco tiempo que lleva en el Gobierno, ha batido todos los récords en la suspensión a última hora de viajes oficiales, aduciendo, además, la más eximias de las razones. Sus predecesores suspendieron viajes a última hora, como por ejemplo González a Rusia en 1994 o Aznar a Vietnam en 2000 y a Rusia en 2003. Pero las razones aducidas en aquellos casos eran tan imprevisibles y graves como la fuga de Roldán, en el caso de González, o atentados terroristas o el fallecimiento del padre del anterior presidente del Gobierno, en el caso de Aznar.

Zapatero todavía no ha dado una razón de por qué en junio abandonó precipitadamente la cumbre de la OTAN en Estambul, a no ser que fuera la de evitar los reproches de algunos de sus aliados o la constatación de que Bush se negaba a recibirlo. En octubre, ZP dejó plantados a los participantes en el Foro Formentor, entre ellos, al presidente de Portugal, porque a última hora prefirió desplazarse a Galicia a un acto de partido. A finales de Noviembre La Moncloa suspendió el viaje previsto de ZP a Rusia tras no haber comunicado en España a nadie que tenía previsto hacerlo el día 1 de diciembre. El 10 de diciembre, nueva fecha de la visita, Putin tuvo que esperar más de una hora a que ZP llegara desde Madrid. Y ahora se cancela la cumbre de Polonia, alegando motivos de cansancio.

Ciertamente, las mentiras y propaganda necesarias para mantener a flote la imagen de este Gobierno debe resultar un ejercicio agotador...

Pascual Tamburri es doctor en Historia y vicepresidente de la Fundación Leyre

In Memoriam
Las víctimas sacan los colores a la Comisión
Isabel Durán Libertad Digital 16 Diciembre 2004

Todos somos Pilar Manjón y José Alcaraz. Durante una hora Manjón ha sumido al Parlamento en el abismo del dolor. El desgarrador testimonio de la presidenta de la Plataforma de Víctimas del 11-M ha estremecido la Carrera de San Jerónimo. Acto seguido Alcaraz ha puesto los puntos sobre las íes: ¿se van a subvencionar los viajes desde Marruecos a los familiares de los asesinos del 11-M?, ¿van los ayuntamientos a realizarles homenajes? Sus preguntas retóricas han retumbado en las paredes del Congreso, ante la mirada insostenida de algunos comisionados.

Sería demasiado fácil sumarse hoy al linchamiento público de los políticos. Sólo diré lo que ya he mantenido a lo largo de todo este tiempo. Hemos asistido a un espectáculo bochornoso desde el inicio de la Comisión en el mes de julio. Cada sesión debería haberse iniciado con el testimonio previo de una víctima y nos hubiéramos ahorrado el terrible circo político. Lo tengo escrito también desde esta columna: sólo la no retransmisión de la Comisión por parte de la televisión ha salvado a la clase política del descrédito total y definitivo.

La lección moral impartida por Alcaraz pasará a los anales de la Historia del Parlamento. Las víctimas tienen voz. Sus críticas certeras hacia los medios de comunicación, las investigaciones judiciales, las instituciones públicas, la sanidad o los partidos políticos han estremecido a todos. Discrepo de Manjón sin embargo en cuanto a la conveniencia del cierre de la Comisión y algunas apreciaciones sobre la responsabilidad de los hechos.

Alcaraz ha sido la conciencia del pueblo español atormentado durante treinta años por el terrorismo. Es la conciencia de todos. Que no se nos olvide nunca. Como dijo Machado, ¿por qué otra vez el hombre de sangre se emborracha?.

El carné de José Alcaraz
Iñaki EZKERRA La Razón 16 Diciembre 2004

Este sábado José Alcaraz, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo que habló ayer en la Comisión 11-M, recibirá en Vitoria de manos del Foro Ermua el premio López de Lacalle a la Convivencia Cívica. Nadie mejor que una víctima que hoy alza la voz para recibir un premio que lleva el nombre de otra víctima que lo fue precisamente por no callarse y por defender unos valores morales y unos principios democráticos que son tan universales como concretos. En respuesta a los enemigos de esos valores y esos principios; en respuesta a los que exculpan la «ideología criminal y totalitaria» que justifica el asesinato; en respuesta a los que llaman «pedir venganza» a «pedir justicia» y a renunciar precisamente a tomarse la justicia por su mano; en respuesta a los que llaman «hacer partidismo» a anteponer los derechos del individuo a cualquier partido u objetivo político, José Alcaraz se sacó ayer de su cartera, ante la Comisión 11-M, las fotos de sus sobrinas Miriam y Esther Barrera, de 3 años, y de su hermano Ángel, de 17, asesinados por ETA, y les dijo a los políticos «éste es mi único carné». Y, con ese carné suyo, José Alcaraz eludió toda demagogia y victimismo facilones, señaló objetivamente los aciertos y los errores de la Administración en las ayudas a los supervivientes de la tragedia, aludió con elegancia a las comisiones que se debieron hacer y no se hicieron nunca sobre muchos atentados de ETA y lamentó el auténtico partidismo así como los agravios comparativos que hay en distinguir a unas víctimas de otras y no tratar a todas por igual.

Tenía razón. Pilar Manjón había hablado antes contra los homenajes fríos y el uso mediático de las imágenes, que la propia AVT ya denunció en su momento. Pero a las víctimas de ETA se les han negado no sólo en Euskadi muchos homenajes tanto fríos como calientes y cuando alguien ha difundido sus imágenes más dramáticas mezcladas con las de partidos de pelota y de competiciones de arrastre de bueyes se le ha dado premios y aplaudido y presentado como un mártir. Quienes politizan a las víctimas del 11-M para lanzarlas contra un partido son los que acusan a las de ETA de partidistas y tratan de desposeerlas hasta de su condición de víctimas del terrorismo al compararlas con las de las fugas de butano. «No tengo que ver nada con los accidentes de camping gas» decía José Alcaraz con humor en unas declaraciones recientes referidas a esa «despolitización de las víctimas» que hoy propone ese mismo nacionalismo que exculpa el crimen en nombre de su fin político, que saca réditos políticos del terrorismo y llama «preso político», o sea «de opinión», al que lo es por asesino. Fue un poema ver las caras de Olabarria y Llamazares mientras hablaba este hombre que no se casa con nadie; que no tiene carné de ningún partido porque tiene el suyo propio y una verdadera causa. Esas caras sombrías lo decían todo. Era como si les diera de lleno la luz.

Cumbre suspendida
Carmen GURRUCHAGA La Razón 16 Diciembre 2004

El Tratado de Niza daba mucho poder a Polonia y a España. Probablemente más del que les correspondía, pero así había sido negociado. El elaborador del Tratado de la Unión, el francés Giscard d’Estaing, consideró una aberración ese reparto y propuso una redistribución a favor de Francia y Alemania, al dar prioridad al número de habitantes sobre otras consideraciones. El Gobierno de Aznar protestó, pero el PSOE consideró razonable la pretensión de sus compañeros de viaje franco-alemanes y dejó a Polonia en soledad defendiendo la situación de Niza. Asimismo, la rápida e inesperada retirada de las tropas españolas destinadas en Iraq también los dejó solos en Diwaniya, donde ambos países compartían destacamento bajo el mando de un militar polaco.

Estos antecedentes presagiaban que el encuentro de Rodríguez Zapatero con el primer ministro polaco, previsto para el pasado martes, podía ser incómodo. Pero Zapatero, inopinadamente, suspendió el viaje. El cansancio fue la excusa esgrimida. Entendible después de una comparecencia parlamentaria de casi 15 horas, aunque esa explicable fatiga no justifica la anulación de una cumbre internacional. Y ya van tres. El presidente conocía perfectamente su agenda y que tras el maratón del Congreso le esperaba un viaje de cuatro horas de avión. De hecho, dejó colgada en Varsovia a toda la comitiva que le acompaña en sus desplazamientos. Y, a decir verdad, el interrogatorio parlamentario tampoco fue para tanto. Tuvo junto a él a unos partidos, partidarios y, enfrente, a la oposición, representada en exclusiva por el PP y Eduardo Zaplana, que como los buenos toreros hizo una faena que fue de menos a más. Comenzó tímidamente, cuidando las formas y el fondo, pero al comprobar que el titular del Ejecutivo se lanzaba a tumba abierta, con acusaciones por doquier para Aznar y su Gobierno, decidió contraatacar y en varias ocasiones dejó en evidencia al presidente.

No resulta creíble que comparezca en la Comisión que investiga lo sucedido entre los días 11 y 14 de marzo y recurre a la falta de memoria para no hablar de aquellas actuaciones que podían comprometerle. Así, no recordaba si habló sobre terroristas suicidas o si miembros del PSOE convocaron manifestaciones ante las sedes del PP durante la jornada de reflexión. Algunas de sus afirmaciones pueden comprometerle en un futuro, porque las hizo en sede parlamentaria. Decir que los delincuentes de Lavapiés fueron los autores del 11-M es una obviedad, pero atribuirles la instigación del mismo, en exclusiva, puede resultar temerario. Acusar reiteradamente de «engaño masivo» al Gobierno de Aznar, alegando que no existía más pista que la islamista, puede ser inapropiado. Tanto como esgrimir el agotamiento, motivado por las horas de comparecencia, como excusa para no viajar a Polonia. ¿Cómo hizo para superar toda una campaña electoral sin cansarse?

El cañón y el archivo
César VIDAL La Razón 16 Diciembre 2004

Es un principio del Derecho reconocido por cualquiera que tenga un mínimo conocimiento jurídico que no se pueden realizar actuaciones contradictorias para los mismos supuestos.

El ladrón cuyo delito es probado debe esperar una condena de acuerdo con lo establecido por el Código Penal, pero no resulta de recibo que a unos ladrones se los sancione y a otros se les regale un viaje por el Caribe.
Sin embargo, algo tan obvio está siendo pasado por alto por el Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero en uno de los episodios de rapiña más vergonzoso de la Historia contemporánea de España. Me refiero al intento de los nacionalistas catalanes de descuartizar el Archivo de Salamanca.

De acuerdo con la política de cesión ante los nacionalistas, todo parece indicar que, finalmente, el Ministerio que tan discutiblemente dirige doña Carmen Calvo, especialmente dotada para provocar dimisiones de expertos, consentirá en despedazar la unidad de archivo.

Pues bien, no se trata de que semejante acto es una verdadera tropelía contraria a la ciencia y al sentido común, sino que además contradice otros pasos dados por el Gobierno de ZP.

Concretamente, el miércoles 1 de diciembre de este año, el senador de Coalición Canaria Ricardo Melchior pedía al Ministerio del Ejército que cediera un cañón –un cañón– que se halla en el museo del Ejército al Cabildo insular de Tenerife.

La respuesta del señor Bono al senador canario, que consta en la página 1.042 del Diario de sesiones del Senado, fue antológica: «El Ministerio de Defensa no es partidario de que se dispersen por las comunidades autónomas los fondos de los museos nacionales porque los museos perderían una proyección nacional y de conjunto que no contribuiría a favorecer la conciencia histórica de pertenencia a la misma nación, y sé que su señoría ha de entenderlo».

Nada que objetar a las palabras del ministro Bono. Si acaso añadir un amén.

Pero lo que no hay manera de entender es que ese principio irrefutable y preñado de sentido común no se aplique a un archivo como el de Salamanca y que además se lesione para favorecer a los nacionalistas, que, para colmo de males, niegan esa Historia de España común.

¿Nos lo podrían explicar José Luis Rodríguez Zapatero, José Bono o la señora Carmen Calvo?

ZP en la Comisión 11-M
Es Dorian Gray
José García Domínguez Libertad Digital 16 Diciembre 2004

Hasta su comparecencia ante la Comisión, habíamos sido víctimas de un engaño masivo. De tal modo que unos lo teníamos por Mister Chance; otros, por Mister Bean; algunos, por Forrest Gump; los más, por Bambi; y todos, por un chico de provincias que no sabía demasiado y al que le venían grandes las costuras del traje. Caímos de bruces en la celada. Sólo los "despojos humanos" de Balbás y las parteras de ese proyecto secesionista que ahora responde por Tripartito intuyeron enseguida el material del que estaba hecho el personaje. De ahí que no dudasen ni un segundo en auparlo a la Secretaría General del PSOE. No erraron: era su hombre.

Y es que, hasta hace cuarenta y ocho horas, únicamente la Madre María Teresa del Resentimiento, siempre a su diestra, y el fiel Pérez Vishinski, a la siniestra, alardeaban del desprecio revolucionario por la ética pequeño– burguesa, esa decadente moral no sometida a los imperativos de la praxis política. Y continuó siendo así mientras el reloj de las Cortes no marcó las nueve de la mañana del lunes. En ese preciso instante, el presidente abrió por la primera página la opera prima de Telesforo Rubio que antes guardara bajo el brazo. Luego, leyó para sí la dedicatoria: "La verdad es aquello útil al Partido; la mentira, lo que le es perjudicial". A continuación, izó la mirada del papel, la clavó en Eduardo Zaplana, y comenzó su deposición.

De lo que ocurrió durante las siguientes quince horas, el único culpable sería el puro azar; simplemente, el fontanero de guardia confundió las instrucciones, eso fue todo. Así, Rodríguez, aún aturdido por el madrugón, creía recitar De profundis, mas era la versión esdrújula de El retrato de Dorian Gray lo que para entonces ya declamaba a borbotones. Bien, pues, al instante, e igualmente por puro azar, devino el prodigio: un nuevo misterio de las caras de Bélmez, corregido y aumentado, nada menos que en el mismísimo Palacio de La Moncloa.

Fue justo cuando Zetapé revelaba a los tribunos que El Gitanillo, Toro y Trashorras derribaron las Torres de Manhattan, pues "los mismos que organizaron el 11-M, organizaron el 11-S". Súbitamente, en el fondo de su despacho vacío una mueca grotesca comenzó a dibujarse sobre la instantánea oficial de la faz del presidente. Luego emergerían las 192 póstulas en el daguerrotipo, sólo un segundo después de que el estadista demostrara que jamás ha existido relación alguna entre el terrorismo internacional de Avilés y el otro, el de las provincias de por allí al lado. El pus ambarino de las mejillas y la alopecia súbita, se demoraron un poco más para coincidir en el tiempo con los tiernos guiños del Rodríguez de carne y hueso a ese ectoplasma de don Emilio Castelar que en este siglo XXI dice llamarse Puig, o algo así. A la postre, la erupción de mil verrugas azañistas no se haría esperar tras el primer arrumaco dialéctico entre la diputada de España Ez y el risueño sepulturero de la Constitución. Y únicamente con la irrupción del silencio en la sala de la Comisión cesaría la mutación del retrato. Ahora, por fin, es él.

Pendás insta a la derecha a fabricar ideas y propuestas atractivas
MADRID ABC  16 Diciembre 2004

El profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid, Benigno Pendás, instó ayer a la derecha a convertirse en una «fábrica de ideas» para el siglo XXI, frente a los signos de agotamiento que muestran las ideas de izquierda en toda Europa, «como se percibe en el Gobierno socialista español». La derecha, afirmó, tiene que demostrar su capacidad en el debate ideológico, «porque es imprescindible ilusionar a los ciudadanos con porpuestas atractivas».

Pendás, que intervino en el Aula de Cultura de la Fundación Vocento, pronunció una conferencia sobre «Derecha y libertad en España», en la que analizó el proyecto político de la derecha española, que «debe ser un proyecto sin complejos, dinámico, abierto y moderno».

En su intervención, recordó que «la España constitucional ha sido un éxito, aunque la amenaza terrorista y el egoismo de ciertos nacionalismos impiden que la gran mayoría disfrute como merece del acceso definitivo de nuestro país al nivel de los países más avanzados».

La mejor Constitución
Tras esbozar el nuevo orden mundial, cuyo centro geopolítico gira desde el Atlántico al Pacífico, el profesor advirtió que «mientras la historia se acelera, algunos en España sólo piensan en la definición de sus esencias particulares o en tener selecciones deportivas propias», con lo que corremos el riesgo de perder el tren de la Historia. Frente a ello, instó a defender con energía el modelo vigente en el que contamos con «la mejor Constitución de nuestra historia».

Según Pendás, «la derecha tiene que ganar “la batalla de las ideas”, que ha entregado sin lucha durante muchos años al pensamiento que se autocalifica de “progresista”». En su opinión, la educación y la cultura son el gran reto pendiente para vertebrar una sociedad «con más aspiraciones que el consumismo, la televisión basura o el simple ocio».

Advirtió del malestar que se percibe en las clases medias, que «son el factor determinante del equilibrio y la moderación». «Hay cierto desengaño ante la partitocracia y los intereses particulares», dijo, y «la derecha debe reactivar la ilusión política adormecida, lanzando un mensaje contra la incertidumbre, el desaliento o incluso el peligro del populismo demagógico».

Alcaraz critica la falta de solidaridad de los que pactan que ETA no mate en Cataluña
Reclamó el mismo trato para todas las víctimas de la barbarie y reprochó a los partidos que no apoyaron que los asesinos cumplan íntegras las condenas
MADRID ABC 16 Diciembre 2004

Francisco José Alcaraz, presidente de la Asociación Víctimas del terrorismo (AVT), reivindicó en la comisión de investigación del 11-M el mismo trato digno para todas las víctimas del terror, desde el guardia civil José Pardines, asesinado por ETA en 1968, hasta el «geo» Francisco Javier Torronteras, muerto por la explosión que provocaron los islamistas en Leganés el pasado 3 de abril.

Alcaraz dejó claro que la AVT es «totalmente apolítica» y que el único carné que él tiene son las fotografías de su hermano y de sus dos sobrinas, asesinados otro 11, el de diciembre de 1987, cuando ETA hizo estallar un coche bomba contra la casa cuartel de Zaragoza. Tras explicar las numerosas actuaciones de la AVT para atender a los afectados por el 11-M, se mostró «sorprendido» ante las críticas del magistrado Del Olmo por la descoordinación entre las administraciones. El representante de la AVT consideró que se trata de casos aislados que se explican por la magnitud de la tragedia.

Los terroristas, «únicos culpables»
Alcaraz pidió a los partidos que la «solidaridad» que han mostrado hacia los afectados por la matanza de Madrid la extiendan a las víctimas anteriores al 11-M, al tiempo que dejó claro que los únicos «culpables son los asesinos». Dicho ésto, planteó a «algunos partidos», en alusión a los nacionalistas vascos, a ERC y a IU, las siguientes cuestiones: «¿Van movilizar subvenciones para trasladar a los familiares de los asesinos del 11-M desde Egipto, desde Marruecos, desde otros países para que vengan a ver a sus familiares? ¿Van ustedes a homenajear, van a permitir homenajes cuando estos asesinos del 11-M salgan a la calle? ¿Van a permitir ustedes y les van a realizar homenajes? ¿Van hacer comunicados por parte de ayuntamientos para solidarizarse con los asesinos del 11-M?». Tras estas preguntas para la reflexión, les recordó que si los autores del 11-M van a pasar 40 años en la cárcel es gracias «a la iniciativa de sólo algunos partidos políticos» para aprobar una Ley que exige el cumplimiento íntegro de las penas.

Justicia, no venganza
Alcaraz criticó a aquellos partidos que acusaron a la AVT de pedir «venganza, no justicia»», sólo por reclamar el cumplimiento íntegro de penas para los terroristas. Llegado a este punto, subrayó la contradicción que supone que mientras algunos -en alusión a la entrevista de Carod Rovira con ETA y a la posterior tregua para Cataluña- hablan de solidaridad con las víctimas, «pueden llegar a mantener una política de pacto» con el objetivo de que «se pueda llegar a atentar en algunas regiones de nuestro país, excluyendo a otras. Eso no es solidaridad con las víctimas del terrorismo».

Pidió la unificación de todos los trámites administrativos en una oficina de atención a las víctimas, así como más medios para las Fuerzas de Seguridad con el objetivo de prevenir e investigar. «Sabemos que no puede haber imprevisión en un atentado terrorista porque matar es fácil. La historia así lo ha demostrado y llevamos 30 años sufriendo atentados terroristas. Hay que mejorar, hay que aumentar las medidas preventivas y de investigación, pero a pesar de ello, lamentablemente, nadie escapa al terrorismo y todos podemos ser víctimas del terrorismo en un momento determinado».

Solicitó también más medios para la Audiencia Nacional que incluyan una oficina para atender todos los expedientes que aclararen las dudas de las víctimas a la hora de reclamar, de saber quién ha sido el asesino de su familia y si ha sido detenido.

Alcaraz instó a que «se mantenga firme el Pacto Antiterrorista, sin fisuras y sin cambiar ni una sola coma», ya que es «el mejor instrumento para luchar contra el terrorismo, y así se ha demostrado en estos últimos años». La AVT vería con «buenos ojos», comentó, que se elabore otro pacto contra el terrorismo internacional, y «veríamos aún mejor que todos estos partidos que están de acuerdo en hacer un pacto contra la barbarie islamista se sumasen, «sin cambiar ni una sola coma», al Pacto contra la banda ETA.

Alcaraz reconoció que la AVT «en ningún momento vio con buenos ojos la apertura» de la comisión de investigación, «una comisión política». Llegado a esto, mostró su exclusiva confianza en las Fuerzas de Seguridad del Estado y en la Audiencia Nacional. «Confiamos en que serán ellos los que determinen quiénes han sido los culpables en este atentado y confiamos en que serán ellos los que vayan a dar respuesta a tantas y tantas preguntas que tenemos con el atentado del 11-M».

Mostró su preocupación porque esta es una comisión que crea un precedente». Así, advirtió que «lamentablemente», el asesinato del «geo» en Leganés no va a ser el último. En su opinión, este precedente «significa dar igualdad de oportunidades a cualquier otro tipo de atentado que pueda acontecer en futuro, y no vamos a entrar a valorar ahora las decenas y cientos de comisiones que se tenían que haber abierto en estos 30 años de terrorismo en España, con las mismas acusaciones que se realizan desde aquí, pero se ha creado un agravio comparativo».

Muchas comisiones
«Si expusiese aquí cada historia de los atentados que hemos sufrido en España durante 30 años, créanme que habría motivos más que suficientes para haber abierto más de una comisión por año durante 30 años. Por lo tanto, piensen qué van a hacer con la comisión; ustedes la abrieron y es decisión de ustedes cerrarla o seguir adelante», concluyó el presidente de la AVT.
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