AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 17 Diciembre 2004
Crispación sin asesinatos
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 17 Diciembre 2004

Maragall contra Rovira: pierde Madrid 2012
Juan Manuel Rodríguez LD 17 Diciembre 2004

MUCHO TALANTE Y POCO TALENTO
M. MARTÍN FERRAND ABC 17 Diciembre 2004

Zapatero o la rendición preventiva
Luis María ANSON  LR 17 Diciembre 2004

CAROD, LA IDEOLOGÍA Y LA PELA ES LA PELA
LUIS IGNACIO PARADA ABC 17 Diciembre 2004

Pedagogías
Juan Carlos Girauta LD 17 Diciembre 2004

Locomotora sin ruedas ni vapor
Alberto Míguez LD 17 Diciembre 2004

Rodríguez, el fundamentalista anticonstitucional
Pío MOA LR 17 Diciembre 2004

Felipe, vuelve
Iñaki EZKERRA LR 17 Diciembre 2004

Impostado dolor y credibilidad
Agapito Maestre LD 17 Diciembre 2004

Pactos de estado
Aleix VIDAL-QUADRAS LR 17 Diciembre 2004

A la deriva
José CLEMENTE LR 17 Diciembre 2004

Uluch Alí ataca de nuevo
Serafín Fanjul LD 17 Diciembre 2004

La verdad del terrorismo
ROGELIO ALONSO El Correo  17 Diciembre 2004

El cava olímpico
Editorial El Ideal Gallego 17 Diciembre 2004

La insoportable levedad de ZP
ALFONSO DE LA VEGA La Voz  17 Diciembre 2004

La comisión de los mil
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 17 Diciembre 2004

LA SOLEDAD DE ALCARAZ
Carlos HERRERA ABC  17 Diciembre 2004

ETA y el fútbol
Cartas al Director ABC 17 Diciembre 2004

«Nosotros somos víctimas de segunda»
C. M. LR 17 Diciembre 2004

Maixabel Lasa pide a los nacionalistas que admitan que ETA les «perdona»
EFE/BARCELONA El Correo 17 Diciembre 2004

Los encapuchados campan a sus anchas por la UPV y causan destrozos de 20.000 euros
J. A. B. LR 17 Diciembre 2004

Ussía: «Éste es el peor Gobierno de la historia de la democracia»
J. C. Rodríguez/S. Recio LR 17 Diciembre 2004

 

Crispación sin asesinatos
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 17 Diciembre 2004

Nunca como ahora ha estado tan bien la lucha contra el terrorismo nacionalista vasco. Empezando por lo principal, las víctimas, los asesinos no logran matar desde mayo del año pasado, y eso a pesar de que han intentado, de forma reiterada, realizar matanzas desde entonces. Nunca como ahora la trama política que apoyaba al terrorismo -vivía de él, hacía caja y aspiraba a destruir la democracia- ha tenido las cosas tan complicadas. Nunca como ahora la muerte ajena y los asesinos han gozado de tan poco prestigio, no sólo entre los vascos, también entre el resto de los españoles.

Sin embargo, la vida política alcanza un nivel de crispación sofocante, las relaciones entre los partidos mayoritarios están severamente deterioradas, vuelve la guerra de los medios y tienen que venir los portavoces de las víctimas del 11-M, Pilar Manjón y Francisco José Alcaraz, con sus verdades contundentes, a explicar lo obvio y poner a las víctimas del terrorismo en el centro de los corazones de la gente y en medio del debate político. ¿Cómo es posible que cuando se ha rebajado extraordinariamente el factor que más crispaba nuestra vida política, el protagonismo del terrorismo nacionalista, estemos peor en las relaciones entre partidos que cuando ese terrorismo asesinaba cada dos por tres?

La explicación a este estado de irritación general hay que buscarla, quizá, en los atentados del 11-M y su mayor o menor influencia en los resultados del día 14. Esta digestión no resuelta de ambos hechos ha planeado sobre la Comisión de investigación hasta que la presencia de las víctimas ha recordado a sus señorías que lo que justificaba la Comisión era precisamente la existencia de víctimas y, por tanto, no tenía sentido organizar los debates de espaldas a ellas, aprovechando el viaje para hablar más del 14 M que del 11-M.

Ha querido el azar que el momento de máximo reconocimiento a las víctimas del 11-M haya coincidido con el fracaso estrepitoso de la comisión vasca de las víctimas del terrorismo nacionalista. El Gobierno vasco -PNV, EA, IU- parece que empieza a tener un leve reconocimiento humano de las víctimas, que empaña desde luego con el apoyo explícito -humano, político y económico- a los terroristas que han causado esas víctimas. Los victimarios reciben ayudas económicas o son considerados hijos predilectos de su pueblo cuando son detenidos, pero las víctimas no han alcanzado aún el reconocimiento político por parte del nacionalismo vasco. Acabamos de ver cómo el diputado general de Guipúzcoa, Joxe Joan González de Txabarri, del PNV, concede el primer premio a los derechos humanos, recién creado por esta institución, a una persona que, de momento, está procesada por su presunta relación con ETA. Y vemos que en el jurado que concede ese premio están las universidades vascas y el director de Derechos Humanos del Gobierno vasco, Txema Urquijo. En febrero pasado fue imposible que el PNV y EA reconocieran el mérito de Joseba Pagazaurtundua, asesinado por el terrorismo de ETA, que fue duramente insultado, él y su familia, tras ser asesinado.

En este punto, la pregunta parece inevitable: ¿Qué habría sido de la lucha contra el terrorismo nacionalista vasco si a mediados de los ochenta, por no irnos más lejos, las palabras verdad, justicia, reconocimiento, que entonces pronunciaba aquí casi sola Cristina Cuesta, hubieran sido celebradas en el Congreso de los Diputados con el mismo entusiasmo que suscitó Pilar Manjón? Qué bien que las víctimas, Manjón y Alcaraz, hayan podido hablar ahora en el Congreso. Qué horror que en el Congreso no hayan tenido la urgencia de oír hace 20 años, con el mismo respeto, a tantas y tantas víctimas del terrorismo nacionalista.

Emilio Olabarria (PNV) no aplaudió a Alcaraz cuando éste terminó su discurso ante los diputados. Olabarria había dicho antes que Aznar no podía hablar de víctimas porque era víctima. De ser eso cierto, un nacionalista vasco no puede hablar de reformar el Estatuto, desde el punto de vista de los nacionalistas, por ser él mismo nacionalista. Los jugadores de fútbol que no hablen de fútbol, los novelistas que se callen cuando se hable de literatura y ni un empresario podrá abrir la boca cuando se hable de iniciativas para crear empresas. Y así.

Se ha convertido en un lugar común afirmar -incluso entre los nacionalistas- que el terrorismo nacionalista vasco atraviesa su peor momento y, si es eso cierto, hay que subrayar que esa extrema debilidad se explica por la aplicación de una eficaz vía policial, siempre denostada por el nacionalismo; por las medidas judiciales, enfrentadas por los nacionalistas; por la ilegalización de la trama civil, tildada de antidemocrática por el nacionalismo; por la movilización ciudadana de determinados colectivos, aborrecida por el nacionalismo. Es decir, que se está acabando con el terrorismo gracias a que no se ha hecho siempre caso a las posturas de los nacionalistas, que, por cierto, firmaron con los terroristas en Lizarra la exclusión de la vida pública de Euskadi de las gentes del PP y de los socialistas, considerados por ellos ajenos a esta tierra.

Bien, la lucha contra el terrorismo está razonablemente bien encauzada y este debería ser un motivo de satisfacción, de celebración, de pausa, de reconocimiento de los factores que lo hacen posible -entre otros, el decisivo Pacto por las libertades, propuesto por los socialistas y firmado con el Partido Popular- y no de lucha a garrotazos, de siembra de crispación. Ahora que no tenemos asesinatos que crispen, no crispemos cuando se pueden acabar los asesinatos.

Maragall contra Rovira: pierde Madrid 2012
Juan Manuel Rodríguez LD 17 Diciembre 2004

¿Ustedes lo entienden?... El "mal humor" (cito a Pasquall Maragall) de Carod Rovira supone para la candidatura olímpica de Madrid una notable pérdida de imagen de cara al Comité Olímpico Internacional. ¿Y qué tiene que ver Madrid con el "mal humor" de Rovira?... ¿No sería más lógico que fuera el propio Maragall, socio político de Carod, quien pagara los cambios bruscos que se produjeran en el estado anímico de éste?... El presidente de la Generalidad estuvo ayer en el Ayuntamiento madrileño mostrando su apoyo inquebrantable ("al cien por cien", dijo) a la candidatura olímpica española. Y añadió que "la población, los medios, la opinión pública y sobre todo el Gobierno de Cataluña estamos decididamente a fondo y a favor de la candidatura". Tarde, Maragall, tarde. Desafortunadamente el daño ya está hecho.

Debe ser que atraviesa una racha de buen humor porque Carod dice ahora que fue un error cuestionar el apoyo a Madrid 2012. Y el presidente de ERC entra en clarísima contradicción con el presidente de la Generalidad puesto que, justo a renglón seguido, afirma que dijo en público "lo que muchos catalanes pensaban en privado"... ¿Cuántos? ¿Y qué catalanes?... Y además, ¿no habíamos quedado ayer mismo en que la candidatura olímpica española contaba con el apoyo decidido y definitivo del Gobierno catalán?...Carod quiere arreglarlo pero lo estropea aún más porque sigue mezclando la velocidad con el tocino al decir que "tan legítima es la aspiración de Madrid de tener unos Juegos Olímpicos como la de Cataluña de ser un país normal en el terreno deportivo". Defíname "normalidad", señor Carod, porque podría presentarle al menos cuarenta millones de personas para quienes lo realmente extraño es lo que usted cataloga como normal. Lo dicho, defíname "normalidad".

Es curioso que este amago de marcha atrás iniciado tímidamente por parte de Carod coincida con la impresión que se tiene en Cataluña (sensación confirmada plenamente por parte de Joan Raventós, diputado de CiU) de que sus palabras han provocado un boicot real y efectivo a la compra de productos catalanes, como el vino o el cava. Y además lo dice el propio Carod: "No saben lo que se pierden quienes dejen de consumir cava catalán", para añadir a continuación que lleva un "pin" que le acredita como socio número mil de la Asociación de Coleccionistas de placas de Cava"... ¡Si yo fuera bodeguero de San Sadurní le arrancaba el "pin" antes de que siguiera cometiendo más majaderías!

Posdata burbujeante: ¿Que se apuestan a que, justo el mismo día que acaben las fiestas de Navidad, Carod vuelve a decir en voz alta lo que, según él, piensan en silencio la mayoría de catalanes? Como reza el cartel de la película "Alien contra Depredador", "Gane quien gane, nosotros perdemos".

MUCHO TALANTE Y POCO TALENTO
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 17 Diciembre 2004

DESDE que José Luis Rodríguez Zapatero se instaló en La Moncloa, según el modelo de las comedias costumbristas de la televisión, hay mucha anécdota y poco argumento en la vida política española. Afortunadamente. Sólo le faltaba al presidente, rodeado de un espectral equipo de Gobierno, meterse en honduras y tratar de superar las astracanadas que tan bien les sientan a Miguel Ángel Moratinos, Carmen Calvo y otras estrellas del reparto socialista con piezas y proyectos de mayor enjundia y más calibre.

Tampoco puede desearse, ni como contraste, que la oposición brille por su fuerza, se haga notar con su iniciativa y nos deslumbre con derroches de sutileza. Instalados los unos y los otros en un confortable bipartidismo fáctico, sazonado con algún toque de folclore periférico y nacionalista, todos van cortando los cupones de su veteranía e, ignoro si resignados o contentos, dejando pasar los días mientras España pierde pulso y los españoles buscan refugio en los viajes largos, las ideas cortas y el pasotismo profundo.

Parece que, colectivamente, renunciamos a la excelencia en cualquiera de sus formas y proyectos. De hecho, la iniciativa gubernamental de rebajar el grado del tratamiento a los protagonistas del Ejecutivo no puede ser entendida como un arrebato de humildad, sino como un ejercicio, pleno de igualitarismo, camino de otros modelos de sociedad y convivencia que, sin estar claramente definidos, parecen concordantes con la vocación por la mediocridad que últimamente preside el biorritmo colectivo. Nadie puede dar lo que no tiene y el socialismo, que puede ser redención, difícilmente llega a progreso por su desconfianza ante las personas y su fe en los colectivos.

Tengo la sensación de que se nos ha parado el reloj nacional en el 11-M y que el tiempo no pasa. Uncidos a la noria de una comisión inútil el Gobierno y la oposición le dan vueltas al asunto en el único afán aparente de destrozarse los unos a los otros. Andamos, una vez más, en el dramático tracto de nuestra Historia, equivocados de enemigo, y así, además de imposible, la victoria es inconveniente. Mucho talante y poquísimo talento son valores que no llegan a compensarse en la cuenta, inevitablemente elemental, de la realidad política.

Nuestra democracia, débil en su origen, voluntariosa en su desarrollo, deformada en sus demandas nacionalistas y confundida en la mezcolanza, en ocasiones impúdica, de los poderes del Estado, está, reconózcase o no, en un atolladero que, por parejo al que padece, en más o en menos, el resto de la Unión Europea y en tiempos de relativa bonanza económica, no alarma como debiera; pero sería prudente que la inteligencia le tomara el relevo al interés partitocrático, la única luz del faro nacional, para conseguir que España, además de posible, resulte probable. Al menos, así lo veo yo tras unas forzadas vacaciones de pluma y antes de sumergirnos en la narcótica tortura de la Navidad.

Zapatero o la rendición preventiva
Luis María ANSON de la Real Academia Española LR 17 Diciembre 2004

Los compañeros de la Prensa, la radio y la televisión internacionales, que son un poco coñones, la verdad, han acuñado una fórmula -la política de la rendición preventiva- para definir la acción exterior de Zapatero y su ministro Moratinos.

¿Qué desea Gran Bretaña de España para Gibraltar? Pues se lo damos antes de que lo pida. ¿A qué aspira Francia y Alemania para reducir a nuestra nación a un papel segundón en Europa? Pues ahí lo tienen sin necesidad de que negocien nada. ¿Qué quiere Rusia, qué Italia de la generosidad de Zapatero I el de las mercedes? Pues concedido todo antes de colocar a tan nobles naciones en el desairado papel de tener que solicitar algo del talante genuflexo de su amigo hispano. ¿Qué deseaban franceses y alemanes por un lado y los castristas por otro, que nos retiremos de Iraq y alentemos a las demás naciones a que hagan lo mismo? Pues concedido antes de que nos insten a ello. ¿Qué pretende el conocido golpista coronel Chávez, que nos alineemos con la Libia del coronel Gadafi y le recibamos a él como a un mesías? Pues no se hable más, todo en loor del caudillo venezolano y, hala, que interfiera en los asuntos internos españoles si le place y que se mofe de nuestros empresarios. Zapatero, en fin, ha llegado al orgasmo político porque España, en sólo unos meses, en lugar de compartir la política internacional con naciones tan mediocres y reaccionarias como Gran Bretaña y Estados Unidos, ya está situada en el eje de la gloriosa ultraizquierda: La Habana-Madrid-Caracas-Buenos Aires.

La política de la guerra preventiva es discutible. La política zapateril de la rendición preventiva no se puede discutir. Es una muestra de la generosidad que adorna al adalid mundial de la alianza entre civilizaciones y pone de relieve su tierno corazón y su bondadosa manera de ser.

El cachondeo, generalizado internacionalmente, por la política de rendición preventiva del Gobierno socialista, la mofa creciente, el prestigio menguante, el acelerado escarnio, los desatinos de Moratinos, están reduciendo el papel de España en el mundo al cero zapatero.

CAROD, LA IDEOLOGÍA Y LA PELA ES LA PELA
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 17 Diciembre 2004

MIENTRAS Zaragoza era elegida ayer sede de la Exposición Internacional de 2008 y toda España lo celebraba, porque se espera que asistan al acontecimiento siete millones y medio de personas, el líder de ERC, Carod-Rovira, admitía que fue un error pedir que ninguna institución catalana apoye la candidatura olímpica de Madrid 2012 y provocaba una nueva oleada de chirigotas a su costa. Porque en realidad, y previamente desautorizado por Maragall, respondía a las presiones de los empresarios catalanes temerosos de que el supuesto boicot del resto del territorio español a los productos catalanes, especialmente el cava, de consumo obligado en estas fechas repercuta en sus cuentas de resultados que, como es sabido es una ideología política que da muchos votos. Para terminar de arreglarlo, Carod ha dicho que sus palabras fueron fruto de un mal momento por decir en público lo que muchos catalanes pensaban en privado. Y, como era de esperar atacó a la prensa porque sus palabras han sido "chapuceramente manipuladas".

Lo que no ha dicho Carod es que su partido, con sólo 652.000 votos frente a los once millones del PSOE-PSC, los 9.700.000 del PP y los 835.000 de CiU tiene ocho diputados gracias a los malabarismos de la ley D´Hom y está abusando del miedo de las formaciones políticas mayoritarias para modificar las leyes electorales vigentes que propician una sobrestimación de las minorías. Abusos que se plasman en reivindicaciones tan torticeras como el patinaje, las selecciones deportivas, la reivindicación de un grupo parlamentario propio para el PSC, las embajadas en el exterior, la presencia del catalán en Europa, la apropiación del valenciano y los papeles de Salamanca. "Un hombre de estado debe tener el corazón en la cabeza", decía Napoleón. Carod tenía hasta ahora la cabeza en el corazón. Pero acaba de darse cuenta que le conviene más tenerla en la cartera.

Cataluña
Pedagogías
Juan Carlos Girauta LD 17 Diciembre 2004

Sean cuales sean los fines que se marca Pasqual Maragall, y coincidan en todo o en parte con los de sus socios independentistas, dos razones de peso le obligan a utilizar medios absolutamente distintos y, además, a desmarcarse públicamente de los arrebatos de Carod. Las razones son obvias: su cargo institucional, que implica, no lo olvidemos, la representación ordinaria del Estado en Cataluña, y la naturaleza funcional, y digo funcional, de su formación política como federación del PSOE.

A Maragall le cogió por sorpresa la reunión de Perpiñán con que se estrenó el entonces conseller en cap mientras le sustituía en la presidencia de la Generalitat. Pese a la rotundidad con que Rodríguez Zapatero se pronunció entonces, la "solución" a la crisis se limitó a la salida del govern del propio Carod, sin afectar al poder neto de ERC en el ejecutivo catalán e, ironías de la historia, propiciando un montaje de victimismo en la prensa catalana que se tradujo en la conversión del partido de Macià y Companys en la tercera fuerza política de España en pleno siglo XXI.

El lenguaje que a menudo adopta el president, desde sus alusiones al drama en su discurso de investidura hasta la vocación "de Estado" de Cataluña que, según acaba de afirmar, debe reflejar el nuevo Estatuto de Autonomía, impiden que la ciudadanía perciba aquella nítida diferencia de medios que Maragall necesita para no tener al país en un sobresalto permanente.

Él cree que una de sus tareas principales es la pedagogía política, es decir, explicar Cataluña en España. Bien, no creo que sean reprochables a priori sus intentos de "catalanizar España" en la línea del catalanismo político de principios del siglo XX. Es su opción, y es una opción respetable. No lo es tanto que jamás encuentre el momento de hacer pedagogía inversa con sus socios republicanos. ¿Por qué no se pone también a explicar España en Cataluña?

La incalificable iniciativa de Carod llamando al boicot a la candidatura olímpica de Madrid está creando problemas, como mínimo, a un sector de la economía catalana, los productores de cava, en plena época de pico de ventas. Y los problemas deben ser graves. Tanto como para que tenga que dar marcha atrás, un ejercicio que no le gusta a nadie, y a él menos que a nadie. Sería terriblemente injusto que los productores de cava pagaran las consecuencias de una batalla política estúpida que ni les va ni les viene. Y más tratándose de un sector especialmente activo, puntero y emprendedor, que cuenta con centenares de pequeñas empresas excelentes y que ha humillado al sector del champagne convirtiendo a la empresa Freixenet en líder mundial gracias al mercado estadounidense.

Hay dos signos esperanzadores es la actitud de los socialistas catalanes en los últimos días: el apoyo explícito y claro de Maragall a Gallardón de cara a los juegos de 2012, subrayando que Carod no representa a Cataluña ni a la Generalitat, y el voto socialista en el Parlamento catalán junto al PP ante el intento de ERC, IC y una parte de CiU de aprobar una proposición no de ley en la tarde del jueves que habría sido una auténtica patada a la lucha antiterrorista. Se trataba de pedir el traslado a Cataluña del Comando Dixán y también de que la cámara avalara expresamente la tesis de que la causa judicial contra ese grupo islamista no fue sino una maniobra del gobierno de Aznar para justificar la guerra de Irak.

Cuando el PSC hace algo bien, hay que reconocerlo y hay que felicitarse. Los acontecimientos de los últimos días nos hacían dudar de la existencia de límites en el socialismo español a la hora de manipular la lacra terrorista. Ojalá se trate del inicio de un nuevo patrón de conducta. ¿Tenemos derecho a esperar también, dado el espíritu navideño, que Maragall se ponga a explicar de una vez a sus socios el abecé de la lealtad a España?

Constitución europea
Locomotora sin ruedas ni vapor
Alberto Míguez LD 17 Diciembre 2004

Alguien debió de engañar a Zapatero o a Miguel Ángel Moratinos, que es mucho más fácil, con que el referéndum del 20 de febrero sobre la Constitución europea en España podría convertir a este país en la locomotora de Europa. Toma ya.

El gobierno socialista español se encuentra ante esta prueba considerable más solo que la una. No cuenta con el Partido Popular (que por simple lógica jamás debió apoyar el "sí" al Tratado, tras ponerlo de vuelta y medio cuando se aprobó), ni por supuesto con los partidos nacionalistas periféricos –Bloque Nacionalista Gallego, ERC, Eusko Alkartasuna, "Chunta" (¿se escribe así?) Aragonesista, PNV , con reticencias, CIU–, para quienes el polémico texto constituye un peligroso obstáculo para poner en marcha el proyecto de nuevos Estatutos. España confederal, Europa regionalizada y descentralizada, etc.

El PP ha decidido no colaborar con el partido del Gobierno en la anunciada campaña de información y reflexión, que hasta ahora se ha quedado en agua de borrajas. Lo hace, según Rajoy, por razones de política doméstica, pero hubiera podido hacerlo por razones políticas intachables, porque, les guste o no a los conservadores y liberales españoles, este texto es un desastre, una pieza arcaica, ambigua, inaplicable a la Europa de los treinta que está llamando a la puerta, y a la que habrá que añadirle la "pasión turca", casi nada.

La corrección política imbuida de la internacional socialista está obligando a los socialistas españoles a tragar carros y carretas. El pasado más curioso de todos los sapos que están avalando la Carta es que esta Constitución para nada habla de la Europa social, aunque se refiere 76 veces al mercado libre. Cualquier turboliberal, neoliberal o extraliberal podría aplaudir semejante proclamación de principios... pero un socialista radical como dicen que son Zapatero y sus amigos... resulta como mínimo un tanto extravagante.

Pero ni siquiera los socialistas españoles tendrán ocasión de analizar los contenidos de las más de trescientas páginas de que consta la Constitución europea. En la gran campaña no se prevén polémicas, discusiones, seminarios, jornadas de estudios, discusiones y confrontaciones entre los partidarios del "no" (ninguno) y el "sí" (que son legión). Se pretende vender el "material" sin desmontar ni catar, como suelen hacer en los autoservicio de descuento. Si, casualmente, la cualidad no se corresponde con el precio, las reclamaciones al maestro armero.

Resulta, en efecto, escandaloso que tres semanas antes de que todos los españoles debamos pronunciarnos sobre el texto de la Constitución europea éste no sea accesible. Nadie se ha ocupado en "buzonearlo" o simplemente enviarlo por correo a los potenciales votantes, ya sea en su integridad o en folletos simplificados. Quien desee conseguir el texto completo no tiene más remedio que entrar en la web del Parlamento Europeo y copiar el texto íntegro de la Constitución, en una traducción bastante mediocre, por cierto. Confiar en que la representación española en la Comisión Europea pueda hacer algo parecido y dedicarse a extender e informar sobre la Constitución es pura quimera. Estos funcionarios espléndidamente pagados –con nuestro dinero– no se ocupan de asuntos de poca monta. Serán, junto con la eurocracia de Bruselas, los grandes ganadores de esta golfería en la que ahora penetramos alegres y confiados. Dios nos coja confesados.

La derecha española ha demostrado una vez con la Constitución europea que es la más paleta, ignorante, irresponsable y oportunista de cuantas hay noticia en el hemisferio occidental. No participará, por supuesto, en la campaña del no, pero tampoco le echará una mano al partido del Gobierno, para no proporcionarle la más mínima ventaja. Como se si se tratara de un asunto ajeno, mirará hacia otro lado.

En estas condiciones, con una derecha que pasa, un partido del gobierno que se encoge de hombros y una ciudadanía desmotivada, ¿hay la más mínima duda de que la abstención alcanzará el día 20 de febrero porcentajes récord? ¿Sólo un milagro podrá convencer a los españoles de que en esta Constitución se juegan el futuro y el de sus hijos? A la locomotora española le faltan las ruedas y vapor. Está en vía muerta.

Rodríguez, el fundamentalista anticonstitucional
Pío MOA LR 17 Diciembre 2004

Cuando Rodríguez llegó al poder tras el golpe del terrorismo islámico, Rajoy se apresuró a ofrecerle su apoyo ante la ofensiva emprendida simultáneamente por los nacionalistas catalanes y vascos más el también nacionalista partido de Maragall (el cual, aunque teóricamente integrado en el PSOE, sólo está unido a éste por lazos parasitarios: influye decisivamente en el partido nacional, sin reciprocidad). Es decir, Rajoy quería apoyar a Rodríguez frente al proyecto de hundir la Constitución y disgregar España, expuesto con total claridad por los nacionalistas, por activa y por pasiva.

A estas alturas resulta evidente que Rodríguez ha optado por los separatistas. Ya en otras ocasiones el Nietísimo expuso con poco disimulo su desdén por la patria española, oponiéndola al «bienestar y la libertad de los ciudadanos», bienestar y libertad que él mismo está amenazando. Y ahora, en el Senado, ha repetido su pensamiento o falta de él, llamando «fundamentalista» a quien hablaba de la nación española. El concepto de nación es «muy discutible», afirmó, verlo de otra forma sería «fundamentalista», España puede ser «nación o naciones», y la Constitución proclama solamente «la unidad del Estado».

Naturalmente, el concepto de nación es discutible, como también los de libertad, libertades políticas, democracia y otros muchos, sobre los cuales existen las posiciones más diversas. Todos esos conceptos, y la manera de aplicarlos, son y deben ser objeto de discusión teórica. Pero, aparte de que las luces de Rodríguez no parecen hacerle muy apto para las tareas del pensamiento, en la política práctica un gobernante no puede dedicarse a ponerlos en cuestión, sino que debe aceptarlos tal como señalan las leyes. La Constitución no habla de la unidad del Estado (término por el que los separatistas y buena parte de la izquierda quieren sustituir el de España), sino de la nación española. Cuando Rodríguez cambia una cosa por la otra no manifiesta simple ignorancia, sino que torpedea un fundamento de nuestra convivencia en libertad, el fundamento que atribuye la soberanía al pueblo español en su conjunto, no a partes de él como pretenden los separatistas. Rodríguez ataca claramente la Constitución, y lo hace en la misma línea y estilo de los separatistas con quienes ha optado por aliarse.

El problema va ligado estrechamente al de la democracia. Muchos sistemas, incluido el de Castro –al que tanto está beneficiando el Gobierno de Rodríguez–, se proclaman democracias. Probablemente también los terroristas musulmanes hablen de democracia islámica o cosa semejante… y Rodríguez les ha premiado su masacre en Madrid con la retirada de las tropas de Iraq. Todo esto no son casualidades ni mero producto de una grosera ignorancia. Resultan de una concepción poco o nada afín a la de la nuestra democracia de libertades que garantiza la Constitución.

Tampoco es casual que sea en los territorios donde gobiernan los separatistas donde menos libertades haya en España. Donde, como en las Vascongadas, gran parte de la población está constantemente amenazada, gracias a la hipócrita complicidad del PNV con los asesinos; o privada de elementales derechos en la enseñanza y en la vida oficial, como en Cataluña. No por casualidad esos partidos se conchaban con los terroristas de la ETA y muestran «comprensión» no a sus víctimas, sino a ella y su aparato político; o hablan de montar «un drama», o de volver al 36.

Ni es casual que el PSOE siga siendo básicamente el mismo, sin regeneración alguna, de la época de corrupción rampante, de empeño por destruir la independencia del poder judicial, de mezcla de claudicación y de delincuencia ante el terrorismo, de ataques a la libertad de expresión, etcétera. El partido que, cuando el asunto del «Prestige» y de la guerra contra Sadam, expandió por toda España un ambiente similar al impuesto por los nacionalistas en las Vascongadas; el que auspicia la recuperación de los rencores de la Guerra Civil y deja al pueblo iraquí a merced de los mismos terroristas y genocidas de la matanza de Madrid, y pide a los demás gobiernos que le imiten. El partido que retuerce y pervierte el lenguaje presentando tales fechorías como hazañas de la libertad y hasta de la reconciliación.

El fundamento de todas estas actitudes consiste en el doble odio a la democracia y a la unidad de España. Una tara, un «fundamentalismo» muy arraigado en nuestra desdichada izquierda y nuestros separatismos, el fundamentalismo que los llevó a desear, organizar y llevar a cabo la Guerra Civil en los años 30, convencidos de que iban a ganarla. Al parecer, ahora vuelven a sentirse fuertes, y demuestran no haber cambiado en el grado deseable. Pues, como ellos mismos indican a menudo, si en la transición se mostraron pasablemente razonables y demócratas, dispuestos a enterrar los viejos fantasmas, se debió tan sólo a que no se encontraban lo bastante fuertes para otra cosa.

¿Puede cambiar Rodríguez su peligroso impulso? Ojalá, pero no se ven muchas trazas de ello. Me gustaría transmitir a los lectores mi impresión de alarma, porque no estamos ante ninguna broma. Como decía Julián Marías, cada cual debiera preguntarse, no «qué va a pasar», sino «qué puedo hacer». Qué puedo hacer para que no pase.
Pío Moa es escritor

Felipe, vuelve
Iñaki EZKERRA LR 17 Diciembre 2004

La gente es terrible en este país. Ahora, cuando no toca y ya no hay vuelta atrás, algunos están redescubriendo a Aznar. Mucha peña de la derecha más vergonzante que sucumbió a la campaña de descrédito contra el ex presidente y deseó «un cambio de talante» frente a los nacionalismos (ése era el gran defecto que le veían cuando era el gran acierto), mucha de esa derecha no ya sociológica sino antropológica y fisiológica que es la peor de todas porque es la más reaccionaria y la más acomplejada paradójicamente, la que no viajó nunca al centro porque vive instalada con naturalidad y permanentemente en el prejuicio extremo pero a la vez decía que «Aznar debía haber dialogado más con los nacionalistas», es la que ahora –a buenas horas mangas verdes– ha redescubierto a Aznar igual que el marido que traiciona a la parienta y luego la redescubre al verla con un picante salto de cama.

Hay gente que necesita de la infidelidad para retroalimentar sus fervores conyugales y quien necesita ponerle cuernos al político de sus sueños una temporadita para luego redescubrir que todavía está de buen ver. El salto de cama de Aznar que ha causado estragos fue su comparecencia en la comisión del 11-M. Y la comparecencia de Zapatero sirvió para reforzar la nostalgia. Hay cierta derecha caprichosilla y picaflores que se hace la ilusión de que es de izquierdas; que no es ya que sea ideológica sino biológica –como digo– y que después de votar a Zapatero se da cuenta de que se ha ido con el que no le gustaba sólo porque se lo decían sus amigas, por probar algo nuevo y porque sonreía muy bien. Pero la sonrisa de Zapatero tenía fecha de caducidad y caducó en esa Comisión en la que triunfó Aznar precisamente porque alguien que sabe de medios (¿tiene ya un asesor de imagen?) le chivó que no sonriera ni hiciera bromitas, que no es lo suyo. Y él cumplió la orden a rajatabla y arrasó en ese registro sobrio que no es el del cabreo ni la lagrimita ni la famosa crispación.

Ahora que crecen como setas los nostálgicos de Aznar y que se ponen tan pesados a destiempo –cuando hay que apoyar a Rajoy– a mí me ha dado por redescubrir a Felipe. Le veo a Zapatero apoyando su gobierno en la Esquerra y diciendo al PP que no haga debate «con lo que nos une» y me doy cuenta de que a la hora de la verdad quien más confianza me inspira en ese partido ante esa cuestión es la vieja guardia: Felipe, Guerra y para de contar. Tan mal ve uno las cosas que para serenarse se agarra a los dos nombres del casposo y corrupto PSOE, que son los que nunca llegaron a cuestionar la estructura del Estado. Son la mafia, sí, pero sólo ellos saben que pronto habrá que dar un golpe de timón. Con esa mezcla de abelismo tontorrón, osadía superficial y descreimiento generacional sin memoria Zapatero da vértigo. Este lo mismo se cree que lo de romper España para contentar al PNV, a ERC y al PSC iba en serio. Anda Felipe, dile que todo era un juego para acabar con Aznar.

Familiares de víctimas en la Comisión 11-M
Impostado dolor y credibilidad
Agapito Maestre LD 17 Diciembre 2004

Inquietud, malestar y desazón sentí ante la intervención de la señora Manjón en la Comisión del 11-M. La expresión de su dolor no era impostada. Pero sería una canallada no reconocer la objeción de Portero, otra víctima del terrorismo, a su intervención. Sería una desvergüenza intelectual que yo no me detuviera en el déficit de credibilidad que Portero le ha asignado a la señora Manjón por un lado, y por otro sería una falsificación por mi parte no reconocer, como han dicho otras víctimas del terrorismo, que los objetivos políticos expresados por la señora Manjón difieren en un argumento básico de los defendidos por el señor Alcaraz. Mientras que la primera es una militante de un partido político y un sindicato, que han culpabilizado del asesinato al Gobierno, el segundo sólo tiene un carné "político": las fotos de su familia asesinada, en realidad, el señor Alcaraz hablaba como portavoz de una Asociación que exige para ser miembro de su directiva no tener filiación política y sindical. A Portero y a sus compañeros de Asociación, pues, les asisten muchas razones para cuestionar la fiabilidad del 10% de la intervención de la señora Manjón.

Y, sin embargo, siempre es difícil evaluar, incluso políticamente, la actitud de una víctima. Corren siempre el peligro de ser confundidas con sus verdugos. Día intenso, pues, el de la comparecencia de las víctimas del terrorismo en la Comisión del 11-M. Sesión abierta difícil de olvidar. Dos víctimas expresando su dolor, su pasión y su razón. Todo nuestro respeto, comprensión y reconocimiento será poco ante el sufrimiento manifestado por las dos víctimas. Las dos intervenciones surgían de ese hondón del alma que deja el sin sentido, la tragedia, de los terroristas. Pero la política, la posibilidad de construir un mundo genuinamente libre y sin violencia, debe hacernos lúcidos para reconocer que las dos intervenciones tenían objetivos radicalmente diferentes. La señora Manjón consideró seriamente el cierre de la Comisión porque lo fundamental ya se sabía, por el contrario, Alcáraz exigió que la Comisión siguiera investigando lo decisivo: quién fue el autor intelectual.

Los sentimientos no deben impedirnos ver las diferencias, pues que en esos matices se juega la viabilidad democrática, o sea, de que la nación española trate por igual a todas las víctimas del terrorismo. He aquí otro par de ellas para la meditación: Mientras que la señora Manjón sólo parecía pedir compasión, que difícilmente se presta a la deliberación democrática, el señor Alcaraz exigía seguir participando como genuino sujeto político en el proceso democrático. La señora Manjón habló de fracaso del Gobierno, por el contrario, el señor Alcaraz habló de fracaso del Estado, en realidad, de fracaso del Pacto Antiterrorista. En fin, mientras que para el señor Alcaraz sólo los terroristas son los culpables del asesinato, la señora Manjón insinuó que era un fracaso del Gobierno.

Así las cosas, podemos entender la diferencia de trato que le dieron los comisionados, excepto los del PP, a los dos comparecientes. Esta diferencia de trato, sin embargo, es el signo de un fracaso, de una quiebra, de la lucha por su reconocimiento político de estas nuevas víctimas de la democracia de nuestro tiempo. En otras palabras, el principal objetivo de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, a saber, alcanzar el estatuto de sujeto político, más allá del comprensible sentimiento de piedad concreta que le debemos todos los seres humanos a las víctimas de la violencia terrorista, está parcialmente quebrado por la intervención partidista y abstractamente compasiva de la señora Manjón. Cómo recomponer esta quiebra será otro problema más de nuestra democracia que ni Altos Comisionados ni nuevos fiscales resolverán.

Pactos de estado
Aleix VIDAL-QUADRAS LR 17 Diciembre 2004

En su comparecencia ante la Comisión sobre el 11-M, el presidente del Gobierno ha propuesto un gran pacto nacional –por supuesto él no ha utilizado la expresión «nacional» para no herir la fina sensibilidad de sus socios»– para luchar contra el terrorismo islamista. A primera vista, parece una iniciativa loable destinada a prestar solidez política a una empresa que por su dificultad y alcance requiere del concurso de todos. Sin embargo, un análisis algo más profundo revela inquietantes inconsistencias y, lo que es peor, una dosis apreciable de hipocresía.
Zapatero ha establecido un paralelismo entre este hipotético acuerdo entre todos los partidos del arco parlamentario y el ya existente contra el terrorismo de ETA, que se tradujo en la ilegalización de Batasuna. Sin embargo, las diferencias son notorias y el significado, completamente distinto. El pacto contra ETA tiene por objeto combatir el crimen organizado interno, planeado, financiado, alentado y ejecutado por ciudadanos españoles que, con el pretexto de que no quieren serlo, se dedican a matar a los que les parece bien que España exista como proyecto colectivo. Además, hay fuerzas políticas que no sólo se han negado a suscribirlo, sino que lo denigran permanentemente y no regatean esfuerzo en insuflar oxígeno a la banda, que todavía prosigue con su siniestra labor en el Parlamento vasco. El Gobierno socialista, por su parte, mantiene estrechos vínculos de colaboración, tanto en Cataluña como en Madrid, con organizaciones que se han situado al margen de ese pacto y que se dedican sistemáticamente a sabotearlo.

El terrorismo fundamentalista de raíz islámica, en cambio, recibe el repudio general y, que se sepa, no cuenta con representantes en las instituciones de ninguna Comunidad Autónoma ni con protectores benevolentes en el Congreso y en el Senado. Por consiguiente, una expresión solemne y por escrito de la voluntad unánime de acabar con Al Qaida resulta superflua y no añade nada a los instrumentos necesarios para desarrollar esta imprescindible tarea. Estamos, en consecuencia, ante una cortina de humo destinada a tapar la vergüenza ajena que produce en la gente de la calle el espectáculo del enfrentamiento a cara de perro entre el Partido Socialista y el Partido Popular para desentrañar las claves del horrible atentado en los trenes de cercanías de Madrid, y demostrar los unos que los otros mintieron y los otros que los unos manipularon desaprensivamente aquellos trágicos sucesos para ganar las elecciones.

Salir a esta alturas con una seráfica llamada a cerrar filas contra Ben Laden no puede disimular el hecho ominoso de que Gobierno y primer partido de la oposición están entregados a su mutuo desgarramiento en contradicción flagrante con el supuesto espíritu conciliador que inspiraría ese pacto que Zapatero ofrece mientras sigue removiendo la daga en las entrañas de su adversario.

A la deriva
José CLEMENTE LR 17 Diciembre 2004

Acaba de cumplirse el primer año del llamado Pacto del Tinell, acuerdo que firmaron Maragall, Carod-Rovira y Saura y que dio paso al Gobierno catalanista y de progreso como gustan de calificar pomposamente sus hacedores, pero que pasará a la historia como el «tripartito» que acabó con la hegemonía nacionalista de CiU y que dio la vuelta como un calcetín a los 23 años de gobierno moderado de Jordi Pujol. El balance de este primer aniversario es muy pobre, por no decir insulso, escaso en contenidos y logros, tan lamentable y patético, como cutre. Un año tirado por la borda, con la autonomía catalana a la deriva, sin apenas iniciativas legislativas que se recuerden y donde el diseño o la forma ha sustituido al fondo que no es otra cosa que la gestión de gobierno que siempre caracterizó a Pujol.

Un primer año que se recordará como el periodo de mayor convulsión interna de los miembros del Gobierno catalán, siempre a la greña por disputas caseras y aldeanas que en realidad esconden los intereses partidistas por los que se mueven sus integrantes. Un primer año salpicado por el escándalo de la entrevista entre el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, y el jefe de ETA, Josu Ternera.

Un aniversario caracterizado por los enfrentamientos con los vecinos del túnel de Bracons, el desalojo «manu militari» de los inmigrantes encerrados en la catedral de Barcelona o las peleas internas por influir en la nueva ley territorial que tratará de acomodar el régimen electoral de Cataluña a sus resultados electorales con el fin de perpetuarse en el poder.

Un cumpleaños en el que se han derrochado más energías en pro de las selecciones catalanas que no en hacer más llevadera la existencia de todos los que viven y trabajan en esa comunidad. Un año, en definitiva, como destaca el jefe de la oposición, Artur Mas, de desbarajuste de la comunidad catalana, de frustración de sus aspiraciones y de irritación con el resto de España, y coincidente en el tiempo con el Gobierno de Zapatero en demoler la obra de Pujol como en Madrid se desmonta a diario la gestión de Aznar. Pero claro, nunca podremos decir que no nos avisaron, pues al llegar Maragall a la Generalitat ya nos advirtió de que éste sería un año perdido, y el pasado martes el «conseller en cap», Josep Bargalló, lo confirmaba al decir que no nos hemos sabido explicar. ¿Qué tenían que explicar?

Río Cabe
Uluch Alí ataca de nuevo
Serafín Fanjul LD 17 Diciembre 2004

En 1571, tras la derrota de Lepanto, Uluch Alí, alias Kapudan Bajá, almirante turco escribía: "La flota del imperio divinamente guiada se encontró con la escuadra de los malditos infieles, y la voluntad de Allah se volvió del otro lado". Así se salvaron los europeos de la época, culminando el choque con la cristiandad occidental (a excepción de Francia, que siempre se ha desentendido de los intereses generales) iniciado en 1501 con la entrada de Kemal Rais en el Mar Tirreno. Una larga ristra de asaltos, invasiones, rapiñas, captura de habitantes para venderlos, que se prolongaría durante tres siglos e imposibles de reseñar aquí ni someramente. No obstante, en un país tan desmemoriado como el nuestro no huelga recordar que en Hungría sí rememoran la triste derrota de Mohács (1526), que en el este de Europa tampoco olvidan los dos asedios otomanos a Viena (1529 y 1683), que en Belgrado y Budapest todavía a fines del siglo XVII había bajás turcos, o que las incursiones de los piratas musulmanes alcanzaron a la misma Islandia (1627), después de haber asolado las costas de Inglaterra e Irlanda. De las de Granada, Málaga o Valencia ni hablamos; ni del saqueo de Ciudadela (Menorca) por Piali Rais en 1558; ni del exterminio de los armenios ya en pleno siglo XX. Nuestro descuido de la Historia, que viene de atrás que y los gobiernos socialistas se han preocupado de agravar, nos induce a mantener posturas absurdas. Me explico.

Está fuera de discusión que los acontecimientos del pasado no pueden encastillarnos en actitudes determinantes de la política económica, cultural o militar de la actual Unión Europea, pero tampoco resulta conveniente decretar amnesia general, en España y en Europa entera, desconociendo (véase la Constitución europea de Giscard y Rodríguez) los orígenes y los elementos básicos de homogeneización de nuestro continente y, a la par, abriéndose seráficamente rebozados en almíbar al enemigo de ayer (para los armenios el asunto queda muy cerca, no son consejas del siglo XV) que, por su parte, no ha renunciado a ninguno de los factores de confrontación con nosotros; sólo quieren beneficiarse de la economía de la Unión, por lo demás no les interesamos. Y con un gobierno islamista, menos: recuérdese el veto turco al paso de tropas americanas por su territorio en 2003. Y, sin embargo, el Parlamento europeo acaba de aprobar el inicio de negociaciones con Turquía con vistas a su ingreso en la Unión, basándose en el muy discutible argumento de que el 4 % del territorio turco se halla en el continente europeo. La geografía como única guía es mala consejera porque, entonces, cabe preguntar qué pintan las Antillas francesas o Canarias en la Unión, o por qué no damos la razón a Marruecos y les entregamos atados de pies y manos a ceutíes y melillenses.

Como la inocencia en los políticos no existe, cabe preguntarse por las razones de esa mayoría de votos favorables a la apertura de conversaciones, que no a la entrada, como ha proclamado la TVE socialista. No cuadra que meros intereses particulares –que los hay– puedan forzar un resultado tan discutible. Soslayan el argumento histórico e, impelidos de la divina inspiración multiculturalista, en nombre de la infancia desvalida van a prohijar a Drácula; retuercen a conveniencia el factor geográfico (¿por qué no se considera antes la adhesión de Bulgaria, Rumanía, Serbia, Ucrania, Bielorrusia, Rusia?); desdeñan el político (¿qué pasa con Grecia y Chipre? ¿Y el desequilibrio en las votaciones como país "grande"?); y olvidan el religioso y cultural: ¡Un club cristiano!, estigmatizan. Pues sí y que no falte, porque, como falte, nuestros descendientes han de pasarlo muy mal. A los señores diputados de Estrasburgo tampoco les incita a la reflexión el hecho de que los europeos orientales, quienes más han sufrido la vecindad turca, son los más reacios a admitir su entrada, no por venganza, sino por precaución.

No obstante, el caso más incongruente es el español: la izquierda olvida hasta a los "moros de la Guerra" (esa Guerra que tanto les gusta airear últimamente), que ya es peregrino olvido en ellos; la derecha manifiesta un entusiasmo digno de estudio psiquiátrico; y la población –si las encuestas son dignas de crédito y no inducen a respuestas buscadas, que ésa es otra– se pronuncia a favor de la entrada de Turquía en proporciones inquietantes por el vacío y alienación que muestran (después, los celtíberos se llenan la boca de satisfacción subrayando, con gran agudeza, que los americanos son tontos e incultos por haber votado a Bush). He pedido a unos cuantos políticos en ejercicio que me den un par de razones –sólo un par– para apoyar esa postura, alguna pista sobre los beneficios que obtendrá España, algo, por el amor de Dios, algo. Y no he oído sino vaguedades angelicales, especiosidades mucho más insostenibles que los recuerdos históricos como base de argumentación: refuerzo del eje mediterráneo, puente entre Europa y el Islam, vía para la distensión… Militan a un centímetro de la Alianza de Civilizaciones, con Rodríguez y Moratinos del bracete con Uluch Alí. Y viva la Pepa, o la Fátima. Aquí no hay seriedad. Esto de los efectos benéficos sobre Turquía y el Islam me recuerda aquel cuento –que en la práctica se repite mucho– de la bellísima actriz, no muy discreta, que quiso engendrar un hijo perfecto y se fue a proponer a un científico de inteligencia privilegiada juntar los esfuerzos de ambos para procrear un niño que sería el mejor en todos los órdenes. El científico, más bien feo pero avisado y a la oleta de que a nadie amarga un dulce, accedió con una única objeción: "¿Y si la criatura sale con mi belleza y su inteligencia?"

Porque aquí casi nadie habla de las secuelas que esa incorporación tendrá sobre los restos que van quedando de nuestra agricultura, de la deslocalización de empresas, de la avalancha de inmigrantes (¿los tres o cuatro millones que no quepan en Alemania, a la que le caerán quince o veinte?), del choque cultural que soportará nuestra sociedad, unido a la penetración de norteafricanos. Minucias.

Una cosa es que a Estados Unidos interese la entrada de Turquía para reforzar la OTAN tanto como para debilitar la Unión, o a Inglaterra para imposibilitar la unión política, y otra muy distinta que debamos enardecernos de alegría ante la perspectiva. Por fortuna, no parece que la economía alemana quiera, ni pueda, sufrir la agresión.

Angela Merkel, ora pro nobis.

La verdad del terrorismo
ROGELIO ALONSO/PROFESOR DE CIENCIA POLÍTICA DE LA UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS El Correo  17 Diciembre 2004

En ocasiones organizaciones terroristas como ETA y el IRA no son consideradas como tales, sino casi como una suerte de ONG de derechos humanos. A pesar de la evidente y dolorosa crueldad de sus actos, a menudo se ignoran las conclusiones que de los mismos se derivan y que deberían condicionar el tratamiento que dichos grupos y los partidos a fines a ellos habrían de recibir por parte de otros actores políticos y sociales. Recientes acontecimientos en Irlanda del Norte y el País Vasco han puesto de relieve dinámicas de ese tipo con las que bajo el pretexto de la búsqueda de la paz y la supuesta ambición de la resolución de los conflictos se intentan consolidar esquemas que eluden la realidad en torno al terrorismo.

Por un lado, Irlanda del Norte ha asistido a la enésima escenificación del fracaso por restablecer el Gobierno autónomo de la región suspendido en octubre de 2002. Es significativo que todavía algunos observadores asuman sin crítica la interpretación que de esta cuestión proponen el IRA y Sinn Fein. Sorprendente debería resultar que algunas personas entiendan como normal que una sociedad democrática deba aceptar el chantaje que un grupo terrorista impone al exigir que no se le demande la entrega de sus armas. Ello demuestra el éxito de ambas formaciones a la hora de convencer a ciertos sectores de opinión de que dicha exigencia resulta poco realista además de contraproducente para el avance del proceso de paz. Quienes califican como absurda la necesidad de fotografiar el desarme asumen erróneamente la buena voluntad de una organización terrorista para la que la paz tiene un particular significado. Cierto es que no parece probable que el IRA reanude una campaña terrorista como la que protagonizó durante décadas, pero tampoco ha renunciado a explotar para sus propios fines instrumentos como el de su desarme.

En 1992, Danny Morrison, un destacado dirigente del IRA y de Sinn Fein, planteaba que la violencia mantenía unidos a sus enemigos, esto es, los unionistas, y sugería que si el terrorismo cesaba, entonces los republicanos podrían manipular el proceso posterior ante las dudas que surgirían sobre su gestión, provocando así la división de los protestantes. Ese mismo escenario es el que ha perseguido Sinn Fein y en el que debe enmarcarse la negativa del IRA a completar su desarme, compaginada ésta con abundantes promesas incumplidas por parte de sus portavoces. En este sentido resultaba significativo contrastar las declaraciones de Gerry Adams asegurando que jamás había aceptado el IRA que se fotografiase la entrega de armas con la admisión de todo lo contrario ofrecida por un representante del grupo terrorista al que citaba la Comisión de Desarme, tal y como se recogía en el informe de los gobiernos británico e irlandés sobre el tema.

Si Ian Paisley es hoy el político unionista que cuenta con un mayor respaldo de la comunidad unionista, lo es en gran medida gracias a esas mentiras del IRA que acabaron por destrozar el liderazgo de David Trimble. A lo largo de los últimos años, Gerry Adams ha prometido en numerosas ocasiones un desarme total que no ha llegado y del que injustamente se ha responsabilizado a los unionistas. Cuando surgían voces que replicaban que lo verdaderamente perjudicial para la paz era asumir como imprescindible que no todos los actores respetaran las mismas reglas democráticas al reclamar que el uso de la violencia reportara beneficios de los que los auténticos demócratas no disfrutaban, se enfrentaban con frecuencia a la crítica de quienes les acusaban de obstaculizar el camino de la paz. Como consecuencia de esa visión, la ruptura del alto el fuego del IRA en 1996 fue interpretada por ciertos políticos y medios de comunicación como la responsabilidad del primer ministro británico del momento, John Major, coincidiendo de ese modo con la propia interpretación del grupo realmente responsable de reanudar el terrorismo. «La mala fe de los británicos y la intransigencia de los unionistas norirlandeses», términos acuñados por el IRA entonces, sirvieron para que incluso desde el País Vasco diversas voces hayan explicado el proceso de paz tal y como la propia organización terrorista lo ha hecho.

Hay quienes han defendido como necesaria esa retórica al entender que de ese modo se facilitaba la transición del terrorismo a la política. Ello ha llevado por extensión a considerar al IRA como una bienintencionada organización ávida de encontrar la paz y necesitada de colaboración por parte del Estado en tan encomiable tarea. De ese modo se ha exigido 'valentía' para que el Estado llevase a cabo concesiones al IRA que teóricamente deberían ser respondidas con gestos por parte del grupo terrorista. No es difícil encontrar comportamientos similares en el ámbito vasco, donde el mes pasado tres socialistas guipuzcoanos exigieron al presidente del Gobierno «valentía» y «asumir algún riesgo para ganar la libertad». Lo hacían antes de hacerse pública la propuesta de Anoeta que, con la falsa apariencia de un nuevo lenguaje pero sin desmarcarse realmente de ETA, pretendía reparar la deteriorada imagen de una marginada Batasuna mediante engañosas expectativas. Precisamente por ello estos socialistas favorecían en cierta medida los intereses del brazo político de la organización terrorista, como sugería la acertada valoración que de la propuesta abertzale hacía el presidente del Senado, Javier Rojo: «Nos tratan de confundir, engañar y mentir y ante eso debemos seguir haciendo lo que hacemos, defender el Estado de Derecho, el ordenamiento jurídico en los términos en los que lo planteamos y la unidad de acción de los demócratas».

En una línea semejante en las páginas de este diario un grupo de profesores de la Universidad del País Vasco señalaba que «Sería deseable que el conjunto de 'quienes corresponda' hiciesen algo a partir de lo cual ETA pueda plantear un discurso en el que otorgue sentido tanto a su pasado como al cese de su actividad». Esas pretensiones recuerdan a las denominadas 'coreografías' con las que en Irlanda del Norte se ha intentado infructuosamente avanzar hacia el desarme total del IRA. Es éste un término profusamente utilizado por numerosos observadores ensimismados con teorizar sobre resolución de conflictos y que han encontrado en Irlanda del Norte un terreno especialmente fértil para sus elucubraciones. Cada una de esas fracasadas coreografías se sostenía en movimientos consecutivos encaminados a presentar las renuncias realizadas por el grupo terrorista como parte de un esquema general en el que supuestamente otros también realizaban concesiones. De esa manera se esperaba que los dirigentes terroristas asimilaran mejor su derrota facilitándoles ante su base la presentación de semejantes sacrificios.

Sin embargo la realidad ha demostrado ser mucho más sencilla que las fantasías metodológicas de quienes durante años han venido propugnando que el final de procesos violentos como el de Irlanda del Norte exigía la aceptación de una suerte de empate entre los actores involucrados así como que ciertas exigencias a los terroristas no debían considerarse como realistas. La experiencia demuestra que el IRA sólo comenzó a desarmarse ante la presión ejercida por los gobiernos británico, irlandés y estadounidense y que el final de su violencia llegó a pesar de no haber logrado este grupo ninguno de sus objetivos, sino precisamente por ello. Así pues, la derrota del IRA ha constituido el principal incentivo para relegar la violencia, al igual que ha ocurrido con los seis presos etarras que, tras reconocer el fracaso de ETA, han abogado por interrumpir el terrorismo pese a no haber recibido contraprestaciones políticas a cambio.

Curiosamente, los términos de 'derrota' y 'victoria' que Paisley reivindica para dar fe del desarme del IRA son los que PNV, EA e IU han rechazado para la reconciliación en el contexto vasco, como expresaban en un texto remitido al Parlamento. Imposible parece que dicha reconciliación pueda alcanzarse sin justicia y reparación para las víctimas, condiciones que inevitablemente exigen que se enfatice la derrota de quienes han perpetrado el terrorismo. A propósito de estas cuestiones, oportuno parece recordar que no fue el unionista Paisley quien habló inicialmente de humillación, sino el dirigente de Sinn Fein Mitchel McLaughlin al rechazar las fotografías del desarme.

Éstas no constituirían en sí mismas una humillación sino una prueba que aportaría fiabilidad a un proceso del que resulta imposible que el IRA no salga humillado, como su balance de resultados demuestra: ha asesinado a cientos de personas, no ha conseguido una Irlanda unida ni la retirada británica de Irlanda del Norte, habiendo profundizado su violencia las divisiones de la sociedad norirlandesa, de manera que el significativo porcentaje de protestantes que en 1968 se consideraban irlandeses hoy no dudan en definirse como británicos haciendo más improbable la unificación del territorio y la reconciliación. El veredicto de una reciente encuesta de opinión confirmaba dicha humillación al constatar la indiferencia de la sociedad ante los agravios declarados por el IRA. En dicha consulta, un 66% de protestantes norirlandeses indicaban que no querían la devolución de competencias de Londres a la Asamblea autonómica, sin que tampoco les importara que la autonomía no volviera a restablecerse. Esta misma era la opinión de la mitad de los católicos norirlandeses corroborando así que para esta sociedad lo verdaderamente relevante es la desaparición de la violencia aunque continúen bajo un sistema de gobierno sin ni siquiera una mínima autonomía.

El cava olímpico
Editorial El Ideal Gallego 17 Diciembre 2004

El virus de la rectificación ya no afecta sólo a los socialistas; Carod-Rovira, quizá por el mucho tiempo que pasa junto a sus socios del PSC, también ha sido infectado y ahora se desdice de su propuesta de boicot a la candidatura olímpica de Madrid. Sin duda ha influido en su decisión la réplica que desde muchos lugares de España se ha dado a su absurdo plan en forma de dejar de consumir productos catalanes, en especial el cava. Ya se sabe que “Barcelona es bona si la bolsa sona” y las pérdidas a las que los bodegueros de Cataluña estaban abocados en estas navidades eran incalculables, pues al despropósito del líder de ERC se había unido el de uno de los “palmeros”, quien sugirió a sus paisanos que sus menús en las fiestas estuviesen compuestos exclusivamente por productos autóctonos y por los que procediesen del comercio justo. Ahora ha habido marcha atrás y ya hay autorización para que las mesas de los catalanes pueda haber capones de Vilalba, gambas de Huelva, turrón de Jijona o vino de La Rioja, pero la catadura moral de los dirigentes de ERC ha quedado una vez más clara; tan clara como cuando pactaron con ETA para que declarase a su comunidad autónoma territorio libre de atentados, favor del que han pagado un plazo invitando a los batasunos al Parlament para que se jactasen de que nunca han condenado ni condenarán las acciones terroristas. El daño que unos y otros independentistas hacen a los principios democráticos es muy grave ya que su actitud revela unos peligrosísimos afanes totalitarios.

La insoportable levedad de ZP
ALFONSO DE LA VEGA La Voz  17 Diciembre 2004

DURANTE la historia interminable de ZP en la comisión del 11-M parecía que la verdad, como el reino de fantasía del niño, no tenía quién la pensara y así iba desapareciendo de la vida española. De la oficial y de la real. Hubo momentos con ZP y el coro de mohatreros de PNV y ERC aplaudiéndose mutuamente, adornándose de unas virtudes democráticas que nunca tuvieron unos partidos de sólida tradición golpista o antiliberal como los que jaleaban al presidente del Gobierno que, lejos de una presunta objetividad institucional, actuaba como hombre de partido, más bien recordaba la famosa teoría del kistch de Kundera. Estos mohatreros diciendo lo buenos que son, lo malvados que son los del PP y emocionándose con lo bueno que son ellos y por ser tan buenos incluso llegan hasta emocionarse por su propia emoción.

El crispado y crispante ZP quizás no se lleva bien con el pensamiento estructurado , invento maligno de los escolásticos, gente que forma parte del universo tenebroso de su vice , de ahí lo repetitivo y farragoso de sus respuestas. Tras tantas horas queda en limpio: que ya no haría falta sentencia judicial alguna sobre el caso porque entre su camarada Telesforo y él la pueden redactar. Como decía otro no muy ilustre antecesor en el cargo: «Ni hay pruebas, ni las habrá». Que los islamistas son todos los malos. Que no hay trama asturiana. Que los del PP son de derechas, ergo mienten como bellacos, por lo que es comprensible el asalto a sus sedes. Que esto de la comisión hay que cerrarlo cuanto antes (no sea que se vaya a descubrir algo). Que hay que dar cabida en un nuevo pacto antiterrorista a los buenos demócratas como los de Estella o Perpiñán desplazando al maligno PP. En resumen, nada que permita cambiar la conclusión provisional expuesta y compartida por Bush y Putin: el ascenso de ZP al poder ha resultado ser la mayor victoria política del terrorismo internacional del 2004. ¿Cosas del azar?

La comisión de los mil
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 17 Diciembre 2004

¿QUÉ HUBIERA SIDO de la lucha contra el terrorismo nacionalista vasco de haberse constituido una comisión, pongamos, cuando ETA llevaba ya doscientos asesinados? ¿Cuánto tiempo hubiera durado el terrorismo nacionalista vasco de haber podido escuchar a sus primeras víctimas interpelar en el Congreso de los Diputados a los políticos «de corazón de hielo» (Maite Pagazaurtundua)? ¿Cómo hubiera percibido la opinión pública vasca a las víctimas del terrorismo nacionalista vasco de haber sido aplaudidas sus portavoces, como lo han sido emocionante Manjón y contundente Alcaraz?

No son preguntas retóricas, porque a estas alturas, y por repugnante que resulte, hay nacionalistas vascos dispuestos a encontrar razones políticas en los terroristas de ETA que se organizan para matar, en serie o en masa, y a no conceder ninguna razón política a las víctimas que éstos provocan. Hay nacionalistas vascos que hacen que se deslumbran ante Manjón, pero no aplauden a Alcaraz, como Emilio Olabarria -PNV-, sin ir más lejos. Hay nacionalistas vascos que reclaman transparencia y reconocimiento a las víctimas del 11-M, pero dan ayuda económica, y apoyo político, y apoyo humano a los asesinos de ETA, a sus familiares y a su brazo político.

¿Cómo hubieran contestado Ardanza o Carlos Garaikoetxea cuando, siendo lendakaris, sostenían que de ETA les separaban los medios, pero no los fines? ¿Qué hubiera dicho, pongamos por caso, el obispo José María Setién ante las víctimas creyentes que le hubieran interpelado por su frialdad con ellas? ¿Qué hubieran dicho aquellos jefes de la Ertzaintza que aconsejaban a los amenazados que la mejor protección consistía en estar callado? ¿Diría Balza -consejero de Interior del Gobierno vasco- que HB no tiene nada que ver con ETA? ¿Cómo explicaría Ibarretxe que su partido firmó un acuerdo con ETA para echar de la vida pública vasca, de las instituciones, a los socialistas y a los populares?.

Las preguntas, como las que ha hecho una vibrante Pilar Manjón, hubieran sido muchas y sin duda hubieran permitido poner a las víctimas del terrorismo nacionalista vasco en el centro del debate político, en el centro del cariño de los españoles, como hemos reclamado unos pocos desde hace muchos años no siempre con éxito. Unas intervenciones como las de esta semana en el Congreso, producidas en 1980, cuando ETA asesinó a 91 personas, hubieran permitido un cambio en la percepción del terrorismo por parte de mucha gente. Maite Pagazaurtundua, sin hermano; Ana Iribar, sin marido; Cristina Cuesta, sin padre; Mari Mar Blanco, sin hermano; cientos de mujeres-coraje, como Manjón, hermanas, viudas, huérfanas, etcétera, hubieran podido agarrar por las conciencias a los políticos que la tengan y hubieran permitido que la opinión pública supiera de ellas un minuto después del fugaz e indeseable protagonismo del asesinato.

La comisión del 11-M ha adquirido otro sentido cuando han hablado los protagonistas, aquéllos sin cuyo dolor no existiría la comisión. La No Comisión de las Mil Víctimas de ETA hubiera adquirido, de haberse planteado en el Congreso en su día, una fuerza semejante. Mientras tanto, en el Parlamento vasco el PNV, EA e Izquierda Unida están dispuestos a seguir enviando dinero a los familiares de los terroristas, mientras lo niegan a algunas asociaciones que luchan contra el terrorismo.

LA SOLEDAD DE ALCARAZ
Por Carlos HERRERA ABC  17 Diciembre 2004

NO sé por qué me asalta la sensación de que la comparecencia del representante de la AVT ha sido voluntariamente ignorada por algunos sectores sociales y políticos -no digamos periodísticos- y se ha visto acompañada de un rechinar de dientes de un par de grupos parlamentarios. Las palabras de Alcaraz lucen una densísima sensatez y por fin aquellos que las venimos secundando desde años atrás hemos experimentado la satisfactoria sensación de haberlas escuchado en el Congreso. Determinados representantes políticos han lucido desde los escaños una indestructible voluntad de denuncia y solidaridad, no me cabe duda, pero nunca hasta ahora habíamos escuchado la voz de una víctima señalando las contradicciones enormes que han mostrado diversos gestores de la cosa pública. Preguntaba Alcaraz si estaban dispuestos a sufragar los viajes de los familiares de los asesinos del 11-M desde Egipto o desde Marruecos hasta las cárceles españolas: esa cuestión lleva implícito un golpe certero, exacto, a quienes, de forma indecente, se han situado más cerca de los verdugos que de las víctimas. Difícilmente puede expresarse mejor la indignación ante tanta indecencia. También preguntó si el camino correcto era el de negociar con los terroristas o el de salvaguardar determinados territorios de la acción criminal, cosa que irritó sobremanera a quien lo hizo. Y preguntó más: ¿soportaríamos que se les distinguiera como hijos predilectos de algunos ayuntamientos? Insistió: ¿aprobaríamos que sus familias tuvieran que esconderse avergonzados para darles sepultura? Pues todo eso ha venido pasando en España en las últimas décadas.

Soledad. Todo ha sido soledad. Solos en los funerales, solos en los cementerios. Solos en los juzgados también. La justa indignación que mostraba Pilar Manjón en su sereno y severo discurso por la pronta excarcelación de «El Gitanillo» la han venido experimentando los familiares de las víctimas de ETA repetidas veces a lo largo de estos años: ¡cuántos asesinos no han salido excarcelados al poco tiempo de llenar de balas el cuerpo de un policía! Algunos de ellos, habrá que decirlo, se han beneficiado de una legislación absurda y laxa, pero otros tantos han sido puestos en libertad por magistrados generosos y despreocupados, no por la obligación de las normas penales. Que hagan examen de conciencia. Que la hagan los periodistas acomodados en la ambigüedad, cuando no en la complicidad. Que la hagan los sacerdotes que se han negado a rezar por el alma de un guardia civil y que, en cambio, han corrido emocionados a glosar la vida de un asesino. Alguno de ellos, incluso, ha llegado a obispo. Que la hagan, si tienen lo que hay que tener -que no lo tienen-, los políticos que han llegado a nombrar a un asesino como Josu Ternera miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco. A todos ellos dirigió su plática este Alcaraz a quien va a distinguir el Foro de Ermua con su homenaje y reconocimiento este fin de semana y al que algunos prefieren no escuchar con las dos orejas bien abiertas para así no tener que avergonzarse.

Si en el Congreso se hubiesen abierto comisiones de investigación para esclarecer comportamientos concretos ante el fenómeno trágico del terrorismo nacionalista, quién sabe si la soledad de las víctimas hubiese sido muy otra. Todos aquellos que han enterrado a sus hijos o a sus maridos con la nocturnidad de quien casi tiene que pedir perdón por haber sido asesinado saben bien lo que quiso decir ayer este hombre de voz breve, relajada, pero sobriamente densa. Muchos hemos hecho nuestro su discurso. Ya sé que algunos, como Olabarría el peneuvista, son incapaces de asumirlo, y es lógico: debería pedir perdón por tantos años mirando hacia el lado opuesto y eso es difícil hacerlo con esa edad. Pero los demás, aquellos a los que les quede vergüenza, deberían no pasar por alto las palabras de este hombre.
www.carlosherrera.com

ETA y el fútbol
Ricardo Perdices Sánchez/Las Arenas, Getxo. Vizcaya Cartas al Director ABC 17 Diciembre 2004

Después del desolojo del Santiago Bernabéu por una amenaza de bomba, durante el partido Real Madrid-Real Sociedad, decidí escribir estas líneas. Soy vasco y, a pesar de no tener ninguna culpa, siento vergüenza de lo que sucedió. Por los que lo provocaron y, vergüenza ajena, por los que, no tengo ninguna duda, se habrán reido los días siguientes y habrán hecho chistecitos ante la noticia. Y sentiré también vergüenza ajena por el comportamiento de los clubes vascos de Primera División, que seguirán escudándose en que lo suyo es el deporte y que, por lo tanto, no deben hacer declaraciones sobre cuestiones que atañen a otros ámbitos. Querer justificarse diciendo que el Athletic y la Real Sociedad no deben entrar en terrenos que no les corresponden es querer seguir mirando a otra parte, hacer como que no ven lo que está pasando. Esa será la aportación para la paz que al final quedará para la posteridad por parte de estas entidades deportivas y de sus miembros. Pero señores dirigentes de los mencionados equipos vascos: esto no es una cuestión política. Si lo es, ¿por qué amenazan con poner una bomba en un campo de fútbol? ¿Qué relación tiene? El tema de los crímenes y del terrorismo etarra es un asunto de derechos humanos y libertades básicas, un asunto de un mínimo punto de partida para vivir en so- ciedad. Primero fueron atacados los cuarteles militares, luego los políticos, la Ertzaintza, los integrantes de la judicatura, de los medios de comunicación... y ahora ETA pone su atención en el fútbol. En el fondo da igual.

«Nosotros somos víctimas de segunda»
Familiares de asesinados por ETA se quejan de no haber sido tratados como los afectados del 11-M
Víctimas de la banda terrorista ETA denunciaron ayer, en el programa «Herrera en la onda», de Onda Cero, el olvido que han sufrido durante años y lamentaron no haber recibido en su momento un trato como el dispensado a Pilar Manjón y a los afectados por la masacre del 11-M. Viudas de asesinados por la banda etarra, familiares de afectados y personas que sobrevivieron a los atentados aseguraron que en el pasado sintieron la soledad, el desamparo e, incluso, la «mofa». Por otra parte, la asociación de afectados por el 11-M calificó de «magnífico» el nombramiento de Peces-Barba.
C. M. LR 17 Diciembre 2004

Madrid- María, víctima de un asesinado por ETA, explicó cómo tuvo que afrontar la desaparición de su marido «sin reconocimiento por parte de nadie, a veces, incluso, ni de la propia familia». Esta viuda aseguró que fue «realmente duro» el ambiente en el que debió criar a sus hijos, al tiempo que se refirió a que durante años las pensiones para personas en su situación fueron «mínimas», a lo que se añade que la asignación desaparecía cuando los hijos alcanzaban la mayoría de edad.

Asimismo, Montse, esposa de un guardia civil, relató cómo su marido ha sufrido dos atentados terroristas, uno de ellos en el País Vasco, a pesar de lo cual se encuentra en proceso de reclamación para que las instituciones reconozcan esta situación. Esta víctima criticó que deba recorrer los juzgados para que se reconozca la situación de su esposo, al tiempo que criticó que los políticos se hagan «fotitos con las víctimas» y luego no actúen en consecuencia.

Otro de los afectados que relató su caso fue José Antonio, que padeció un atentado de la banda etarra en el que, según destacó, la organización criminal no avisó, a pesar de lo cual pudo salvar la vida. Sobre la respuesta social tras los atentados de ETA se pronunciaron varios de los oyentes, en concreto, Luis, guardia civil que estuvo destinado en el País Vasco durante 14 años, que sostuvo que durante años han existido «unos muertos de primera y otros de segunda, que eran los policías, guardias civiles y militares».

Por otra parte, el presidente de la junta gestora de la asociación de afectados del 11-M, Jesús Ramírez, calificó de «magnífica iniciativa» el nombramiento de Gregorio Peces-Barba como Alto Comisionado para la atención a las víctimas del terrorismo. En declaraciones a Antena 3 Televisión, Ramírez señaló que este nombramiento, que será aprobado por el Consejo de Ministros de hoy, «nos honra», ya que Peces-Barba es una persona «entrañable, respetada y querida».

Por ello, ofreció a Peces-Barba «todo el cariño y el apoyo» de la asociación de afectados por los atentados de Madrid.

Por otra parte, Ramírez se refirió a la comparecencia de la portavoz de su asociación, Pilar Manjón, ante la comisión parlamentaria de investigación de los atentados, y señaló que «lloramos» durante la misma.
En su opinión, tras el discurso de Manjón «se ha conseguido que por primera vez nuestros parlamentarios conecten un poco con la gente de la calle». Señaló que no era su propósito que los diputados pidieran perdón pero «no está mal», y consideró que la comisión parlamentaria ha estado «muy lejana de los problemas y sufrimientos de las víctimas».

Pidió que se cierren los trabajos de la comisión parlamentaria «porque lo que puede salir ya está sobre la mesa» y manifestó que «siguen sin interesarnos las disputas políticas entre un partido y otro».
Para el representante de las víctimas del 11-M, «lo pasado no hay forma de arreglarlo, pero lo que nos preocupa más es que no se adopten las medidas necesarias para evitar que los errores vuelvan a producirse».»El tema económico, aunque sea importante, es absolutamente secundario».

Maixabel Lasa pide a los nacionalistas que admitan que ETA les «perdona»
La directora de atención a las víctimas dice que ayudaría a «suturar heridas»
EFE/BARCELONA El Correo 17 Diciembre 2004

La directora de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco, Maixabel Lasa, afirmó ayer que ETA «perdona a los nacionalistas» al no incluirlos como objetivo de sus atentados, un «dato objetivo» cuya «asunción está pendiente de realizarse por parte del nacionalismo democrático».

La viuda del ex gobernador civil de Guipúzcoa Juan María Jáuregui intervino en una jornada en el Parlamento de Cataluña dedicada a 'La cuestión penitenciaria en la paz de Irlanda: Propuestas para un escenario de paz en Euskadi', en la que participaron juristas, catedráticos y expertos en la cultura de la paz, además del presidente de la cámara catalana, Ernest Benach.

Maixabel Lasa denunció que el terrorismo practicado en el País Vasco «dista mucho de ser aleatorio y caprichoso», sino que, «al contrario, los criminales han optado y han discriminado entre los que tienen derecho a vivir, los nacionalistas, y los que merecen morir, los no nacionalistas».

Lasa recordó las «excepciones» que, en su razonamiento, suponen las muertes de Goikoetxea, Doral y Uribe, «asesinados por su condición de ertzainas más que por su afiliación nacionalista», así como «los atentados frustrados contra el entonces consejero de Interior Atutxa, y las muertes de Korta y Berazadi, empresarios nacionalistas asesinados con el propósito nada disimulado de extender la amenaza de la extorsión económica».

«Con excepción de éstos, la inmensa mayoría de las víctimas del terrorismo pertenecen a colectivos, partidos o profesiones que, a juicio de los terroristas, constituyen, de hecho, una rémora y un fardo indeseable para la pervivencia y la continuidad de la Euskadi monocolor y nacionalista», puntualizó.

Lasa entiende que ETA «perdona a los nacionalistas y este es un dato objetivo cuya asunción está, en mi modesta y humilde opinión, pendiente de realizarse por parte del nacionalismo democrático».

Crimen organizado
«Ayudaría, sin duda, a suturar heridas abiertas entre las víctimas, que no han comprendido por qué el nacionalismo se ha librado del terrorismo sistemático y por qué, a día de hoy, sigue sin considerar el crimen organizado en Euskadi como un terror de inspiración nacionalista o íntimamente vinculado con la causa nacionalista», abundó Lasa.

La directora del servicio de atención a los afectados del terrorismo asegura que ello «contribuiría a limar asperezas y superar desconfianzas demasiado sedimentadas en el fuero íntimo de muchas víctimas». Lasa también recordó que «un proceso de paz en el que los terroristas no pidan perdón y no se arrepientan de los crímenes cometidos es un proceso de paz que margina y orilla a las víctimas del terrorismo».

«Un proceso de paz en el que no se exija esa condición necesaria, pero no suficiente, resultará un proceso de paz en el que la reconciliación será una quimera porque las víctimas volverán a ser las principales damnificadas de un arreglo político forzado por la amnesia y la imperiosa necesidad de pasar página cuanto antes», agregó Lasa.

Los encapuchados campan a sus anchas por la UPV y causan destrozos de 20.000 euros
Entre treinta y cincuenta desconocidos atacaron tres facultades del campus
J. A. B. LR 17 Diciembre 2004

Vitoria- Grupos de encapuchados provocaron ayer graves destrozos en tres centros del campus de la Universidad del País Vasco de Álava, en Vitoria, según informó la propia institución. A primeras horas de la tarde entre treinta y cincuenta personas encapuchadas entraron en las facultades de Ingeniería, Farmacia y Filología y produjeron numerosos destrozos, valorados por la institución académica en cerca de 20.000 euros (casi tres millones y medio de las antiguas pesetas).También varios encapuchados atacaron la pasada noche una sede de EA en Zaramaga (Vitoria) y una del PSE en Uribarri (Bilbao).

Entre los daños, valorados en más de 20.000 euros, los encapuchados destrozaron doce cámaras de seguridad ubicadas en el interior de los centros, y además inutilizaron con pintura otras cuatro.

La Universidad anunció que interpondrá la correspondiente denuncia y ofrecerá toda su colaboración a las autoridades para el esclarecimiento de estos hechos y para la identificación de sus responsables. A las seis de la tarde la Ertzaintza no tenía conocimiento de estos hechos, según fuentes de la Policía Vasca. Las citadas fuentes universitarias precisaron que el ataque se produjo mientras que en el Campus central de la UPV, en la localidad vizcaína de Lejona, se celebraba una reunión del Claustro, por lo que en los tres centros atacados faltaban numerosos profesores.

El Rectorado de la UPV condenó estos hechos por tratarse de una «inaceptable muestra de intolerancia que quiebra la convivencia pacífica de esta comunidad docente y porque supone un atentado directo contra los bienes públicos». Según el Rectorado, estas acciones «van en contra del espíritu universitario por lo que suponen de total desprecio al patrimonio público», máxime en un día como ayer en el que se celebraba Claustro y en el que «todo miembro o colectivo de esta comunidad tenía la legítima posibilidad de expresar de forma pacífica cualquier demanda o queja».

Por otra parte tres encapuchados atacaron la pasada noche el alkartetxe (sede social de EA) situado en el barrio vitoriano de Zaramaga, causando importantes destrozos e intentado agredir a su encargado, según ha denunciado Eusko Alkartasuna. También una sede socialista en Bilbao, la del barrio de Uribarri, apareció ayer con insultados pintados en su exterior. Los atacantes llegaron a la sede de EA sobre las diez y media y escribieron pintadas en la fachada con las frases «El pueblo unido funciona sin partidos» y «Lo de Karmele sí fue asesinato de Estado». Además, dibujaron la bandera española y las siglas de EA en una diana. Posteriormente, entraron en el local para verter el contenido de varios baldes llenos de pintura en el suelo y utilizaron los mismos baldes para intentar agredir al encargado del establecimiento, que se encontraba en su interior. EA, que ha presentado la correspondiente denuncia ante la Ertzaintza, ha recordado que no es la primera vez que este alkartetxe sufre ataques de este tipo, reiterando su «más enérgica condena» por estos hechos que «sólo contribuyente a la crispación de la sociedad vasca». De igual forma, se ha ratificado en su defensa «de la democracia y las vías de diálogo como camino para la resolución del conflicto». Este ataque se ha registrado un día después de que Aralar denunciará también un ataque similar en su sede de Vitoria.

El Foro Ermua denunció ayer la utilización de su nombre por parte de los organizadores del llamado Foro de Debate Nacional del País Vasco, que incluyeron sin autorización a este colectivo entre los participantes de unos coloquios en los que participan Batasuna y otros partidos políticos y organizaciones nacionalistas. A través de un comunicado, el Foro Ermua señaló que no va a tomar parte en este foro, al que calificó de «iniciativa nacionalista», a pesar de que los promotores de la iniciativa así lo reflejasen en la documentación. «Jamás participaremos en un simulacro de diálogo en el que se encuentre representada una asociación terrorista como Batasuna».

Ussía: «Éste es el peor Gobierno de la historia de la democracia»
El columnista publica, junto a Mingote, «Zapatero a tus zapatos»
J. C. Rodríguez/S. Recio LR 17 Diciembre 2004

Madrid- Ussía, don Alfonso, hace crónica de la vida. Escribe mordaz y mordiente, con el verso astifino de Muñoz Seca –para algo sirven los genes– y la prosa clara de la tradición de los grandes columnistas, de Pemán a Camba, encaprichados en llamar a las cosas por su nombre. El libro «Zapatero a tus zapatos» (Ediciones B), que ayer presentaron el columnista de LA RAZÓN Gabriel Albiac y Ana Pastor, reúne los artículos políticos publicados por Ussía entre marzo de 2003 y octubre de 2004, una travesía de año y medio por «Abc», «Tiempo» y LA RAZÓN, su casa de ahora.

Albiac, en su intervención, resaltó la capacidad de Ussía y Mingote «para anticipar lo inevitable»; mientras, Pastor afirmó que «este libro es un ejemplo de prosa mordaz y melancólica de dos testigos implacables que disparan a todo lo que se mueve, y que lo hacen con humor. Por su parte, Ussía ha definido este libro como «una crónica sacada día a día de lo que ocurre en España», o, como el subtítulo indica, «una historia del arte de la rectificación». Es, también, el segundo libro en el que colabora con Antonio Mingote, de quien se reproducen 24 viñetas con ZP de protagonista.

-¿Por qué para calificar al Gobierno de Rodríguez Zapatero ha elegido éste del «arte de la rectificación»?
-Porque es lo único que han hecho de verdad desde que gobiernan. Nunca he visto un Gobierno que haya rectificado tanto, porque no sólo ha sido su presidente, sino también sus ministros. Sería innumerable recordar todo lo que han rectificado. Desde la ministra de Cultura y Moratinos a la vicepresidenta. Todos, incluida la ministra de la Vivienda, a la que de todos modos salvo, porque le han quitado competencias.

-¿Por qué tanta rectificación?
-Mi impresión es que es un Gobierno improvisado. El PSOE no creía que fuera a gobernar y se encontró con el vuelco electoral. No es un gobierno meditado y si no es meditado es malo, y si es malo pues tiene que recurrir a la rectificación.

-Quién no ha rectificado es usted, su opinión, incluso antes de que este gobierno llegara al poder, es firme...
-Pues sí. Yo no he cambiado. Pero para darse cuenta de lo que hace este Gobierno no hace falta ser un gran analista. Desde la objetividad ideológica, lo digo porque he hablado de esto con amigos míos socialistas –algunos con responsabilidad hasta dentro del partido–, este gobierno es el peor que ha habido en la historia de la democracia española.

-¿Sin llegar a un año?
-Exactamente. Y teniendo en cuenta que cuando entra el Gobierno de Aznar está la caja vacía, las pensiones en el aire y la seguridad social arruinada, y a Zapatero le han dejado la caja llena, las pensiones aseguradas y la seguridad social en una situación boyante. Mucho me temo que el Gobierno que sustituya a éste se volverá a encontrar la caja vacía.

-De todos los calificativos que dedica a Zapatero con cuál se quedaría...
-Creo que irresponsable. Es un hombre que ha demostrado una gran irresponsabilidad en muchos aspectos. Por ejemplo, en una democracia se puede pactar con cualquier partido para gobernar, pero con cualquier partido que comparta el sentido del Estado que quieres gobernar. Uno no puede gobernar España con un partido que no quiere ser España. Y eso le está llevando a dar unos pasos muy peligrosos y que le van a costar un enorme chorro de votos, porque los socialistas son socialistas, pero también españoles.

-Éste no es el primero de sus libros de artículos...
-Yo soy bastante partidario de la selección de artículos, porque he aprendido mucho gracias a los de Julio Camba, De la Serna, Foxá, Pemán. El artículo es un género literario y reunirlos en un libro siempre es bueno.

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