AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 18 Diciembre 2004
Un respeto a las víctimas
José Antonio VERA La Razón 18 Diciembre 2004

ETA EN EL PARLAMENT
Editorial ABC  18 Diciembre 2004

El «brut»
David GISTAU La Razón 18 Diciembre 2004

Carod con burbujas
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Diciembre 2004

Carod como vacuna
IGNACIO MARCO-GARDOQUI El Correo 18 Diciembre 2004

Acabar el trabajo pendiente
GEES Libertad Digital 18 Diciembre 2004

HONOR A RUBALCABA
Jaime CAMPMANY ABC 18 Diciembre 2004

La Comisión, última víctima
José García Domínguez Libertad Digital 18 Diciembre 2004

Adivina adivinanza, quien no quiere una alianza
Pablo Molina Libertad Digital 18 Diciembre 2004

MUY BIEN
CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN ABC 18 Diciembre 2004

Rosa Díez, una mujer valerosa
Jaime Ignacio DEL BURGO La Razón 18 Diciembre 2004

La democracia del cava
FERNANDO ÓNEGA La Voz 18 Diciembre 2004

El Ebro y el informe Pisa
JORGE DEL CORRAL La Voz 18 Diciembre 2004

Regalitos electorales
TONIA ETXARRI El Correo  18 Diciembre 2004

Explotar el Corán para aterrorizar
Daniel Pipes Libertad Digital 18 Diciembre 2004

Burbujas
Jorge BERLANGA La Razón 18 Diciembre 2004

PSC, PP y víctimas de ETA denuncian la invitación del «Parlament» a Batasuna
MARÍA JESÚS CAÑIZARES ABC 18 Diciembre 2004

Francisco José Alcaraz: «No es necesario el comisionado; faltan medios y no figuras representativas»
J. L. LORENTE ABC  18 Diciembre 2004
 

Un respeto a las víctimas
José Antonio VERA La Razón 18 Diciembre 2004

Después de tantos dimes y diretes, ha sido bueno que llegaran las víctimas para poner un poco de humildad donde sólo había maldad, para sosegar, para recordarnos que sí, muy bien, las guerras de ustedes están bien, pero a nosotros lo que nos duele son nuestros muertos, nuestros hijos perdidos, nuestros maridos mutilados, nuestros padres olvidados por quienes, como ustedes, se dedican sin tregua ni descanso a medrar, a trampear, a sacar partido o réditos incluso del dolor, a mentir sin descanso, a fabular de forma cruel y permanente. Sí, hubo una gran tragedia, y mientras los ciudadanos nos daban lecciones ayudando a los heridos, donando su sangre, ofreciendo sus manos y sus coches y viviendas, los políticos, algunos políticos, se dedicaban a despedazarse con reproches y miserias. Se dedicaban a propagar el hedor, a ensayar la manipulación, a la remover la hediondez de la conspiración, a fabricar una epidemia de declaraciones sobre hechos falsos o inventados, con suicidas que no había, con golpes imaginarios, con estados de excepción que no existieron, que sólo figuraron en la mente de los que querían llegar al poder a toda costa, como fuese, aunque para ello tuvieran que modelar la realidad sobre un paisaje de ciento-noventa-y-un cadáveres.

No ha sido precisamente edificante esta comisión del onceme, la verdad. Ha sido, a veces, patética. Gritos, risas, jaleos, abucheos y un jolgorio impropio de quienes tendrían que pensar que el poder es siempre pasajero y que de lo que se trataba era de hacer algo serio para compensar en su dolor a todos los que han perdido tanto en tan poco tiempo. La intervención de Zapatero, por acudir a lo más próximo, constituyó toda una exhibición de hipocresía política, amén de una falta completa de talante. Llegó muy fino y exquisito, pero acabó entregado a la descalificación y el agravio. Es cierto que catorce horas acaban con la paciencia de cualquiera, pero también lo es que quien acude al discurso del amor y de la paz, de la unión entre civilizaciones, no puede dejarse llevar por la pasión del militante, salvo que tenga uno cosas que temer o que ocultar. Salvo que te saquen los colores por esos vacíos de memoria memorables, por esa amnesia repentina que impide recordar ciertas conversaciones, lo que se dijo sobre los kamikazes, la información policial privilegiada que al parecer tuvieron al margen del Gobierno. Qué casualidad. A veces uno no recuerda nada. Y es raro, pues de ese día te acuerdas de todo, de cómo pusimos la radio y oímos a un locutor gritando, las sirenas, el primer parte de muertos, lo que hicimos por la mañana y a medio día y por la tarde, la gente que nos llamó y a la que llamamos. Sí, nos acordamos de todo, y es normal. Hay ocasiones que impactan tanto en la retina, que no las olvidamos nunca. Pero parece que algunos no pueden recordar. No quieren recordar. No recuerdan de hecho si hubo o no manifestantes ante las sedes del pepé, si recibieron mensajes por los móviles y los reenviaron, si reenviaron correos por el ordenador, si salieron sus militantes a la calle para agitar en vez de para ayudar.

Ha sido patético. Es verdad. Lo han dicho las víctimas y todos lo entendemos. A todos nos ha invadido una especie de vergüenza al comprobar que hemos tratado de forzar los titulares, de publicar algunas fotos que hoy sabemos que hacen daño, de vender más ejemplares a costa de este montón de muertos y de heridos. Han tenido que ser las víctimas, con su dolor y con sus lágrimas, las que nos recuerden toda esta desmesura. La comisión del onceme ha sido un despropósito. Política y pura política. Mentiras sobre mentiras. Montajes y representaciones. Ningún interés por averiguar cómo fueron las cosas. Ningún deseo de conocer la verdad. Mucha crispación y mucha mala intención.
Y es que se trataba de hacer una comisión seria, con expertos y científicos, con profesionales de la investigación, para llegar al fondo de la cuestión y no de perder el tiempo en ombligos y reproches. Se trataba de hacer caso a las víctimas, de aprender la lección que el otro día nos dieron los que nos recordaron a todos, incluidos los periodistas, que es indigno que tratemos de utilizar a sus muertos con fines partidarios. Porque son ellos los que lloran, los que padecen, los que sufren, los que han sido olvidados por la sociedad. Porque como ha escrito Angeles Mastretta, a Rosa María Alcaraz «le mataron dos hijas como dos milagros, como cuatro estrellas y un millón de esperanzas. Tenía unas gemelas de cinco años y las perdió a la par como quien pierde el alma. ¿Cómo hubieran crecido estas mujeres?, ¿qué hubieran descubierto?, ¿qué poemas podían haber escrito? ¿Qué pedazo de cielo, de mar, de montañas?»

A las madres que han perdido brutalmente a sus hijos no les puede gustar nada que sus señorías hagan risas y chistes en la comisión que investiga (?) esas muertes. No importan las ideologías. No importan los partidos. Lo que importa es que al menos sirva para algo. Aunque sabemos y saben que en verdad no servirá de nada. Seguiremos agitando y agitándonos, fabulando y conspirando como hacemos siempre los humanos. No hay solución para este mal tan extendido. Las víctimas tienen razón. Pero nadie les va a hacer caso. Sus hijos no se los van a devolver. Desgraciadamente. Por eso, tengamos por lo menos un poco de respeto. Por favor. jvera@larazon.es

Un caballo de Troya en el Pacto antiterrorista
EDITORIAL Libertad Digital 18 Diciembre 2004

La deriva de los socialistas de manos de los independentistas ha alcanzado este viernes un nuevo máximo al mostrarse partidaria de la legalización de Batasuna, la representante del PSE, Gemma Zabaleta. Las declaraciones de Zabaleta, en la misma línea que las de los representantes del independentismo vasco y catalán, se ha producido en un seminario celebrado en el parlamento catalán en el que ha participado también la representante proetarra Ione Goirizelaia y donde el socio de gobierno, tanto de ZP como de Maragall, José Luis Carod Rovira, ha llegado a decir que la ilegalización de los proetarras no es otra cosa que una “invitación a que una idea se defienda de una manera absolutamente impresentable”. Vamos, que prohibir que los terroristas y sus partidarios tengan subvenciones públicas y representación política es una invitación a la violencia. El socio de ZP y Maragall, en lugar de denigrar la defensa de las víctimas frente a sus verdugos, debería recordar las décadas que Batasuna ha tenido cobertura legal para saber a estas alturas que los terroristas no necesitan invitación alguna para matar por el delirante ideario que les inculcó el nacionalismo vasco.

Lo que añade gravedad a los ya indecentes pactos de Gobierno de los socialistas con los independentistas catalanes es que ahora sea de las propias filas del PSOE donde surjan partidarios de dinamitar el pacto antiterrorista suscrito por el PP de una forma tan clara y explícita como la vista este viernes en Barcelona. En lugar de comportarse como cabría esperar de una representante de un partido que ha suscrito el Pacto Antiterrorista, Zabaleta ha hecho suyas unas conclusiones del seminario que bien podrían constituir la antitesis del pacto suscrito por PP y PSOE. A saber, que las víctimas no deben condicionar las políticas penitenciarias; que la firmeza del PP ha provocado más militancia etarra; que condenar los atentados no sirve de nada o que hay que dialogar sin condiciones.

No debemos pasar por alto como meras declaraciones a título personal este bochornoso capitulo protagonizado por una representante de un partido firmante del Pacto por las libertades. Ante un hecho como este, y más aun cuando ETA ha hecho recientemente una reaparición calculada, desde el PP y el PSOE ha de lanzarse un mensaje inequívoco de que no se le va a ofrecer a ETA ni concesiones políticas ni penitenciarias por el hecho de que mate o que deje de hacerlo. O ZP desautoriza públicamente a su representante en el País Vasco o Rajoy debe empezar a representar en solitario a esa inmensa mayoría de españoles que apoyan la política de firmeza llevada a cabo en los últimos años. Bastante confusión hemos presenciado entre víctimas y verdugos a propósito del terrorismo islámico para que ahora se contagie al terrorismo etarra.

De los sueños y el humor (el malo)
Julián LAGO La Razón 18 Diciembre 2004

Así que al Dormilón le ha aplicado su propia medicina el primer ministro polaco Belka quien devolvió a ZP el plantón en la víspera de la Cumbre de la UE, so pretexto de que el piloto de su avión se durmió, que donde las dan las toman, pastillas de goma. Si no, que se lo pregunten a Carod cuyo sueño de boicotear la candidatura olímpica «Madrid 2012» se lo ha tenido que comer con patatas, y cava, claro, a la vista de la caída de ventas del champán catalán, cuyos productores están finos con su calentón anti-España. O lo que es lo mismo, que el republicanote independentista se ha visto obligado a rectificar sus palabras con la excusa de que fueron fruto «de un momento de malhumor», que él es un político muy venal y lo de venal no lo ha dicho el interesado sino nosotros of course. En suma, una chorrada más ahora en acto de falsa contrición de Carod Rovira, o mejor de Chorras Rovira, con perdón.

De donde, y a partir de tal impostado arrepentimiento, podríamos deducir que cuando se dio el pico con los etarras en Perpignan, siendo conseller en cap y president en funciones tuvo un momento de buen humor, de humor negro aclararíamos nosotros, por cuanto nunca se arrepintió del encuentro sino más bien lo contrario. Aunque arrepentido, lo que se dice arrepentido, tampoco lo esté por lo de Madrid, lo reiteramos, ya que según él no hizo más que «expresar en voz alta lo que opinan todos los catalanes». Cosa esta, la de la totalidad de los catalanes de toda Cataluña, que añade al dislate la interpretación unívoca del pensamiento único soberanista.

Aclarada la cuestión, parece evidente que Carod no es catalán sino de ocasión porque del seny famoso ha demostrado no tenerlo ni en el forro, que ustedes ya me entienden. Que no en balde nació en Aragón, y para más señas en una casa-cuartel de la Guardia Civil, a la que él tanto ama por los cullons. Vamos, que estamos ante un charnego rebotado que a falta de ADN puro se radicalizó para que el nacionalismo le perdone su origen «extranjero». Lo cual explicaría perfectamente Freud y, puestos ya, el mismísimo Maragall.

Es decir que el Molt H. no puede explicar la conducta de Carod vía la interpretación de los sueños porque no es Freud, pese a que él también viva afectado por el subconsciente onírico con la recuperación de la antigua Corona de Aragón que comparte con el tripartito, por ejemplo. Por lo pronto su conseller Huguet no parece haber tenido ningún momento de mal humor tal cual Carod, cuando acusó a la presidenta madrileña Esperanza Aguirre de estar detrás de la campaña contra el cava catalán, cuyos beneficiarios de rebote han sido los productores del cava valenciano al experimentar un notable aumento de su champán tras la declaración boicoteadora del Madrid olímpico. O sea, que el humor bueno o malo nos gobierna, desde el tripartito. Y también los sueños, de Maragall por un lado y, por otro el sueño de Zapatero, que está el pobre muy cansado.

¡ES EL MERCADO, ESTÚPIDOS!
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC  18 Diciembre 2004

EL barón de Güell dijo hace un siglo que prefería el hundimiento de la industria catalana a la independencia de Cataluña. Y él era industrial. No como Pérez Rovira y Maragall, que son paseantes. Sabía el barón que mientras Cataluña siga formando parte de España podría haber un arreglo en el peor de los desastres, pero, separada de ella, no habría posibilidad de recuperación.

Los independentistas catalanes han creído siempre que la construcción de un Estado propio puede hacerse sin costo alguno de sangre, de vidas humanas, de heroísmos en definitiva, pero, siendo esto ya algo raro, dadas las experiencias históricas, ¿cómo pensar que tampoco tendrían por qué resentirse las relaciones económicas entre la parte que se separa y aquélla de la que se separa?

Para los Pérez Rovira y los Maragall una independencia light de Cataluña no tendría por qué tener siquiera repercusiones en el mercado. Cataluña se va y todos a celebrarlo. Los independentistas catalanes, que, como dijo Arzalluz, tienen una idiosincrasia del tiro en la nuca propia de los vascos, piensan que el camino de la separación es el del aburrimiento, es decir, la vía premiosa, correosa, cansina, aburrida, tediosa, exasperante, que consiste en ir minando poco a poco la convivencia hasta conseguir el objetivo mediante una victoria burocrática, prácticamente indolora. Pero sucede que este método resulta tan agotador que a veces deja de ser respetado por sus propios protagonistas, que terminan por lanzarse a métodos más expeditivos y que consisten esencialmente en crear la exasperación de los enemigos mediante la creación de un clima de odio.

ESTE es el sentido de las iniciativas que vienen teniendo en los últimos tiempos los dirigentes de ERC, tanto las propuestas de federaciones deportivas regionales que puedan competir con las federaciones nacionales como iniciativas basadas en la antiespañolidad. Los dirigentes de ERC prefieren que se lleven Nueva York o Londres los Juegos Olímpicos que Madrid. Es la forma más eficaz de demostrar que se sienten ajenos a cualquier bien compartido con españoles. Quieren construir no ya solo un muro de indiferencia sino de odio activo. Quieren instalar el odio para que sean sus enemigos, los españoles, los que rompan la dinámica cansina del proceso segregador. Que salten los «otros».

LO que no esperaba Pérez Rovira y su primo Maragall es que la salida de sus enemigos fuera la de privarse del cava. Quizá porque nunca han pensado que gracias al proteccionismo existió la industria catalana y que, en definitiva, esa política podía ser interpretada como un bien común. El abuelo de Rodríguez Ibarra pagaba su camiseta a un precio impensable para un agricultor francés, pero el hijo de Rodríguez Ibarra podía irse a trabajar a Barcelona. Ahora bien, ¿por qué mantener el proteccionismo de los paños del barón de Güell si Cataluña se separaba del «resto»?

Pérez Rovira y Maragall han llegado a pensar que el Parlamento catalán puede llegar a aprobar un estatuto de separación de hecho y que la nacionalidad puede llegar a tomar las formas de una «comunidad nacional» sin que se produzca por ello reacción alguna en el resto de España. Quizá la cuestión de los Juegos Olímpicos les lleve a algún tipo de lucidez.

La decisión que han tomado muchas personas de no tomar cava ha sido una forma de decirles ¡que se trata del mercado, estúpidos!

ETA EN EL PARLAMENT
Editorial ABC  18 Diciembre 2004

LA invitación que el Parlamento de Cataluña ha dirigido a Jone Goirizelaia, en representación del Grupo parlamentario Socialistas Abertzales, confirma punto por punto las denuncias que formuló José Alcaraz, ante la Comisión del 11-M. Alcaraz, portavoz de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, rechazó la sinceridad de quienes dicen condenar el terrorismo y, al mismo tiempo, pactan o negocian con los terroristas, en alusión directa al PNV y a Esquerra Republicana de Cataluña. Socialistas Abertzales, marca parlamentaria de ETA, ha sido disuelto por decisión del Tribunal Supremo, que se basó en la certeza de que ese grupo estaba integrado en la estructura de ETA y era una mera continuación de Batasuna. Por tanto, estamos hablando de ETA misma, bajo apariencia de grupo político, pero ETA al fin y al cabo. Las cosas, por su nombre.

La presencia de Goirizelaia en el Parlamento catalán es, además, un sarcasmo cruel que ofende a las víctimas. La dirigente proetarra, quien, como el resto de sus compañeros de grupo, no ha condenado el terrorismo de ETA, va a participar en una conferencia titulada «Escenarios democráticos para un proceso de paz». Poco tiene que decir una secuaz de ETA acerca de la democracia y de la paz, salvo glosarlos como objetivos del terror. Lo más grave, pese a todo, no es que Goirizelaia acuda adonde la inviten ni lleve la sombra de ETA pegada a los talones. Lo preocupante es que una institución democrática, en manos de nacionalistas y socialistas, normalice la presencia política de una izquierda abertzale ilegalizada por ser parte de una organización terrorista. No basta con que los socialistas catalanes se desmarquen de esta invitación, pues el presidente del Parlamento catalán es miembro de ERC, y este partido es socio y aliado del socialismo en Cataluña y en Madrid. El PSOE y el PSC tienen mucho más que decir que un simple repudio formal, porque se trata de un gesto hiriente para las víctimas del terrorismo e incompatible con una adhesión sincera al Pacto Antiterrorista. En su mano estaba haber forzado la retirada de la invitación y cerrar el paso a ETA en el Parlamento catalán.

El «brut»
David GISTAU La Razón 18 Diciembre 2004

El señor Pérez-Carod, de haber nacido cava, sin duda sería «brut». Porque el tío es «brut» como para bastarse por sí solo para demoler toda la pátina de sofisticación que Cataluña proyectaba al exterior y sustituirla por un frentismo patológico, de corte étnico-fascista, que no hace sino propagar cizaña. Tanto ha tocado los huevos, atribuyéndose además la importancia jerárquica, delirio de un personaje residual, de estar haciéndolo en nombre de toda Cataluña, que al final ha logrado exactamente lo que pretendía: una temperatura enrarecida de confrontación abierta en la cual dos pedazos de España deciden boicotearse el uno al otro en vez de crecer juntos. Se trata de la típica riña paleta por la ubicación de una cerca elevada a conflicto nacional. Que hayamos llegado a eso ya concede demasiada importancia a ese caudillito montaraz y collejero que, como advierte Mas, es culpable de que Cataluña exporte ahora una percepción antipática, endogámica y hostil que es precisamente la única que alimenta el tribalismo con enemigo inventado de Pérez-Carod.

En los bares de la esquina ya se cuentan chistes –«la pela es la pela»– sobre su bajada de pantalones en la convocatoria a boicotear los Juegos de Madrid justo al día siguiente de saberse que el boicot contra el cava está dañando la economía catalana. Cómo completa su retractación el retrato de un gremlin ridículo, que no se enmenda a sí mismo cuando pacta con terroristas porque ahí no ha habido un perjuicio económico: su medida moral depende del estado de la cuenta corriente. Pero, más allá de eso, la anécdota del cava, la grieta abierta entre Cataluña y el resto de España, delata algo que ya nos había enseñado el nacionalismo escopetero del Norte, que ha convertido una tierra próspera en una cautiva del miedo. La enseñanza es que estos salvapatrias redentores no son la solución, sino el problema, pues termina lastrando y destruyendo la propia patria que se propusieron salvar sin que nadie se lo pidiera. Hace falta estar instalado en un delirio patriotero para creer que Cataluña o el País Vasco, para afianzar su porvenir, necesitan a Pérez-Carod o a Otegui. Cuando, en realidad, el porvenir en paz pasa porque se libren cuanto antes de semejantes catetos de «tomahawk» en mano.

Carod con burbujas
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Diciembre 2004

Los prontos, los enfados y los arranques de Carod Rovira a la hora de hacer política le han vuelto a situar en el ojo del huracán. El lider republicano e independentista se ha dejado llevar –una vez más– por sus instintos más primarios provocando una verdadera crisis para la estabilidad económica en Cataluña. Y eso son palabras mayores.

Carod Rovira, en otro gesto de irresponsabilidad y de pura demagogia, pidió a los catalanes que no apoyaran la candidatura de Madrid 2012 por la negativa a la selección catalana de hockey. Carod se tiró de nuevo al monte creyéndose que aquí vale todo. Y esta vez –como en otras muchas– ha tocado hueso, pero en esta ocasión en un hueso donde duele de verdad.

A Carod Rovira no le ha salido gratis su machada, y de una forma espontánea la transmisión de mensajes de móvil pidiendo que no se compre cava catalán en navidades han surtido efecto. Los pedidos de este producto han caído estrepitosamente; mientras que el mismo espumoso de origen extremeño, riojano o valenciano han disparado sus ventas.

El miedo ha sido tan feroz entre los productores catalanes que sus protestas ante el Gobierno catalán han llevado a Maragall a improvisar un viaje a Madrid para apoyar la candidatura olímpica, el consejero Saura ha tenido que decir que la posición oficial del Gobierno catalán es de apoyo a Madrid. Incluso el propio Carod dice que no estuvo correcto al decir lo que dijo, puesto que es un político. Pero con la boca pequeña, entre otras cosas porque luego añadía que muchos catalanes apoyaban esa negativa hacia Madrid.

La historia del cava ha provocado la primera rectificación pública del tripartito, con trampa y cartón. Han tenido que rectificar el guión para no dañar la economía catalana. Esto no es un juego, esto no es un concurso para determinar quién dice la barbaridad más grande. Hay muchos factores en juego y no se puede actuar con una política asamblearia vieja y trasnochada. El problema es que la rectificación llega tarde como indican los números y las ventas. Y estas actitudes terminan pasando factura, aunque Carod se disfrace de burbuja.

Carod como vacuna
IGNACIO MARCO-GARDOQUI El Correo 18 Diciembre 2004

Las manifestaciones efectuadas por Carod-Rovira llamando al boicot a la candidatura olímpica de Madrid fueron inoportunas, equivocadas e injustas. Sin duda alguna, el finado Gil las habría calificado de 'ostentóreas'. Luego vino la reacción, una reacción intangible, de ésas que adoptan nuevas formas de expresión y se canalizan a través de mensajes en los móviles. La presión debió de ser eficaz pues provocó la intervención nada menos que del molt honorable Maragall y suscitó la amarga queja del presidente de la Cámara de Comercio de Tarrasa. Al final, el propio Carod-Rovira ha tenido que salir a los medios para intentar reconducir el desaguisado y enmendar el entuerto. Sin embargo, no creo que lo haya conseguido. Su poco sentida afirmación -«Me equivoqué por decir en voz alta lo que muchos catalanes piensan en voz baja»- se parece más a una nueva burla que a una reparación correcta y habrá satisfecho a pocos de los que antes se sintieron agraviados.

Es evidente que los empresarios que elaboran el cava en Sant Sadurní no tienen ninguna culpa de los excesos verbales ni de la agresividad conceptual del líder independentista pero, qué quieren que les diga, a mí la idea me parece higiénica y puede actuar como vacuna contra los excesos y las desmesuras de otros. Hasta ahora, los políticos nacionalistas radicales se han acostumbrado a que sus acciones salgan gratis y queden sin respuesta. Bueno, los radicales y algunos otros. Sin ir más lejos en el espacio, ni más atrás en el tiempo, el pasado jueves en el programa de ETB 'Vaya semanita' uno de sus presentadores preguntaba al consejero de Justicia y Trabajo, Joseba Azkarraga, sobre qué iba a pedir a los Reyes y el señor consejero, en un alarde de ingenio, le contestó: «Que se vayan». Ese poco sutil juego entre los reyes magos y los constitucionales buscaba sin duda la sonrisa de los correligionarios, pero despreciaba la irritación que causa a muchos otros.

Los economistas que apoyan la causa independentista y los que sostienen las tesis del plan Ibarretxe acostumbran a utilizar en su defensa el conocido método del 'Caeteris Paribus' que consiste en estudiar los efectos que provoca en un modelo la modificación de una sola variable manteniendo el resto constantes. A través de tal vía llegan a la correcta conclusión de que 'si nada más cambia', es decir, si todos los que compran nuestros productos siguen comprándolos, los que nos venden nos siguen vendiendo, los que invierten aquí continúan invirtiendo y los que trabajan entre nosotros permanecen trabajando, y tan sólo cambia el estatus de relación con el Estado, no pasaría nada.

Digo que es correcta la conclusión, pero pienso que es errónea la premisa mayor. Nada permanecería igual, nadie pensaría lo mismo y ningún planteamiento seguiría inalterado si se consumase la separación. Un matrimonio rato, consumado y administrado durante más de cinco siglos en régimen de gananciales no se rompe sin provocar graves traumas ni profundos desgarros. Por eso tienen tanto significado las actuaciones normales y lógicas como la reciente invitación a Mondragón a los Reyes por parte de MCC.

El boicot al cava puede actuar como vacuna ante ciertos desatinos y creo que su éxito provocaría ciertos daños colaterales a inocentes, pero evitaría muchos más en el futuro. Enfrentado al dilema de penalizar a unos inocentes por las vesanias de otro o dejar pasar la ocasión de lanzar un aviso a todos los navegantes, opto por una solución intermedia. No beberé cava estas Navidades y prometo beber el doble las próximas. Más el IPC, claro.

La batalla de las ideas
Acabar el trabajo pendiente
GEES Libertad Digital 18 Diciembre 2004

Estamos asistiendo a un proceso de cambio acelerado y, consiguientemente, al fin de un modelo. Las sociedades europeas se fragmentan y polarizan en torno a la política a seguir sobre los grandes temas de seguridad. Esa fragmentación debilita el vínculo transatlántico y aleja las orillas de un océano que durante siglos fue un nexo sobre el que se desarrolló la civilización occidental. La iniciativa la ha tomado la izquierda europea, manejada interesadamente por la diplomacia francesa. Para ésta, la hegemonía norteamericana es la amenaza más importante a sus intereses. Para aquella los principios del liberalismo y el uso de la fuerza en las relaciones internacionales son hechos inaceptables.

En España esta división se hace más agresiva por varios hechos. Las artimañas que llevaron al Partido Socialista al poder son un estigma difícil de arrastrar. La movilización de sus votantes, la radicalización progresiva en pos de un electorado que tiende hacia la abstención, ha llevado a la organización de campañas contra jueces, militares o curas.

Sin embargo, esta situación, a todas luces desagradable, puede tener consecuencias positivas. Los gobiernos de José María Aznar fueron un ejemplo sobresaliente de buena gestión administrativa y de claridad a la hora de fijar cuáles eran los intereses estratégicos de España, pero no afrontaron, porque no quisieron o porque no pudieron, la formación de una cultura política liberal conservadora. En muchos sentidos hemos continuado viviendo bajo la hegemonía cultural e ideológica de la izquierda. Los ataques que estamos sufriendo refuerzan y cohesionan el bloque electoral ahormado previamente por José María Aznar, que ahora se encuentra más necesitado que nunca de una identidad propia, de un programa.

Mientras el Partido Popular trata de adaptarse a un nuevo entorno, hallando el discurso apropiado para ganar la confianza de los ciudadanos y erosionar la política del Gobierno, otros debemos trabajar en la formación de esa necesaria cultura política. Sólo así nos dotaremos de la cohesión e identidad necesarias para combatir con eficacia tanto el discurso de la izquierda como sus comportamientos goebbelianos. Los recursos son escasos, ante la exigua colaboración del empresariado, siempre fiel al poder, y la limitada tradición de participación social en estas tareas. Tenemos que revertir esta situación. Por una parte, hay que animar a los ciudadanos a corresponsabilizarse en la promoción de instituciones de análisis o debate político. Por otra, tenemos que hacer un mejor uso de lo que tenemos, estableciendo redes entre los centros existentes que faciliten la divulgación de sus trabajos.

Mientras el Partido Popular trata de hallarse a sí mismo, con la angustia de caer en cualquier momento despeñado por el barranco de un centrismo tan anacrónico como inerte, nosotros debemos concentrarnos en acabar con la hegemonía intelectual que la izquierda tiene en España, una hegemonía ganada a pulso, construida con esfuerzo e inteligencia táctica durante décadas, convertida en el epítome de lo "políticamente correcto", aunque de una extraordinaria mediocridad intelectual. Las experiencias de Reagan y Thatcher, por citar sólo los ejemplos más conocidos, demuestran que la hegemonía política sólo se consigue tras ganar la batalla de las ideas. Ahora, ante la embestida de una izquierda que se radicaliza por momentos, es cuando más necesario resulta dotar a nuestra gente de un auténtico programa liberal conservador, de finalizar la obra inacabada de José María Aznar.

HONOR A RUBALCABA
Por Jaime CAMPMANY ABC 18 Diciembre 2004

LE dan cerrojazo a la Comisión parlamentaria del 11-M. Ahí se queda el PP, otra vez solo, pidiendo que se escuchen los testimonios de confidentes y agentes vetados implacablemente por los socialistas, cuando ya sabemos que esa petición será un clamor en el desierto. Esta Comisión empezó malamente, con las declaraciones del «portero automático», ¿remember?, y con el testimonio de aquel Telesforo Rubio, adoctrinado en un despacho de Gobelas como un lorito de Rubalcaba, y reaparecido luego en los informes que leyó Zapatero en la comparecencia más mentirosa y cínica en ese escenario que sólo desde el humor negro podemos llamar «investigación» de 192 asesinatos y 1.400 delitos de lesiones.

Empezó mal la Comisión, desoyendo y apartando a los testigos e informadores que habrían podido declarar aquellas verdades no gratas a la mayoría formada por Zapatero y sus cómplices, y terminará mal, redactando unas conclusiones a medida de lo que a esa mayoría le interesa. Ni siquiera hay que esperar a que se redacten, porque ya están adelantadas en el discurso de la comparecencia de Zapatero. Es fácil y sencillo hallar ahí el guión completo y ordenado de las conclusiones que sus señorías aprobarán con el previsible voto en contra de los representantes del PP, solos hasta el final, aunque en soledad sonora.

Quedan para la historia del parlamentarismo celtíbero las intervenciones de los dos presidentes del Gobierno, el de antes y el de después de la terrible masacre, su utilización política y el vuelco electoral, «exquisitamente democrático». Como las conclusiones no van a reconocer el mayor mérito de aquellas jornadas del 12 y el 13 de marzo, habrá que dejar por escrito ese reconocimiento, esquivado por la verdad oficial. La policía y los jueces descubrirán y castigarán a los autores materiales de la masacre del 11-M. No sabemos hoy y tal vez no sabremos nunca quiénes fueron los «autores intelectuales» del atentado. Pero no es difícil descubrir quién fue el artífice de la explotación política del terrible suceso.

No creo equivocarme si señalo que el director de escena que mueve los personajes, dirige el coro y administra los altavoces en esa «ópera electoral» del 14-M, con maestría superior y un buen éxito imprevisible e incalculable, se llama Alfredo Pérez Rubalcaba, que posee el caletre más endiabladamente astuto y agudo de toda la población política batueca. Un socialismo débil, desahuciado en las encuestas de previsión de voto y desmayado en la campaña electoral, le debe la resurrección, que es para muchos una resurrección de la carne.

Mientras se escuchaba a Zapatero «explicarse» en la sesión de su comparecencia, el espectador podía comprobar que llevar a ese personaje a la presidencia del Gobierno era el prodigio de un taumaturgo, y el taumaturgo no puede ser otro que Pérez Rubalcaba, que estaba allí, vigilante y al quite, dispuesto a intervenir si el protagonista del gran teatro olvidaba el papel. Como esa «conclusión» no va a figurar en las oficiales, me parece de justicia señalarla, aunque sólo sea con la voz irrelevante de un modesto espectador de la retransmisión televisada. Bueno, ya saben: se acabó la función y que ustedes descansen.

Pilar Manjón en la Comisión 11-M
La Comisión, última víctima
José García Domínguez Libertad Digital 18 Diciembre 2004

"¿He estado bien?", fueron las primeras palabras que pronunció doña Pilar Manjón, tras concluir su discurso ante la Comisión y volver a reunirse con sus acompañantes. Qué le respondieron entonces, lo ignoramos. Pero lo que sí sabe cualquiera que no abdique de recurrir a la razón para entender la realidad es cuál sería la réplica más mesurada a su inquietud. Porque, únicamente, cabía responder: "Pues, mire usted, depende de quién la escuchara". Así, algunos de los que compartimos su afán por descubrir a los verdaderos inductores de ese crimen político, hubiéramos respondido: "Usted ha reclamado que se clausure la gran caja de resonancia que, de momento, impide que se entierre en el olvido el 11-M. Involuntariamente, ha provocado el clima de emotividad irracional en la opinión pública que facilitará que eso suceda sin provocar una reacción de escándalo e indignación cívica. Ha persuadido a esa misma opinión pública de que la institución depositaria de la soberanía nacional no está legitimada para investigar un atentado dirigido precisamente a torcer la voluntad de la nación soberana. Ha dicho que el anterior Gobierno detentaba el poder, lo que, como bien sabe quien redactó su intervención, significa que lo retuvo ilegalmente. Y, sobre todo, ha obviado el cúmulo de indicios –sólo descubiertos gracias a que existe la Comisión– que se revelan contrarios al prejuicio que usted sostiene, tanto sobre las causas como sobre los autores del atentado".

En esa misma línea de pensamiento, algunos de ésos que no participamos de ningún a priori sobre quién movió realmente a los súbditos marroquíes que, junto a dos ciudadanos españoles, provocaron la masacre de Atocha, nos pronunciaríamos en términos próximos a éstos: " La incuestionable autoridad moral que le otorga a usted la dramática circunstancia que está padeciendo no se puede hacer extensiva a los juicios exclusivamente políticos que emitió en su comparecencia. Admitido eso, debe entender que a tantos nos resulte inverosímil que todos los familiares de los 192 muertos y los 1.500 heridos participen de su apoyo al propósito gubernamental de liquidar la Comisión. Que la sede de la soberanía nacional resulte foro inadecuado para ayudar a establecer la verdad, lo desmiente el impacto que su propia participación a causado en la sociedad. Y que el resto de los familiares que usted representó coincidan en que se debe cerrar la posibilidad de que declaren allí los asturianos y marroquíes que participaron en el crimen, lo desmiente el mero sentido común; ése que descarta que el deseo del ochenta por ciento de los españoles –los que se manifiestan por la continuidad de los trabajos de la Comisión– no sea compartido por un porcentaje significativo de los más directamente afectados en el drama."

¿Estuvo bien? Con todo respeto, no.

El blogoscopio
Adivina adivinanza, quien no quiere una alianza
Pablo Molina Libertad Digital 18 Diciembre 2004

La premisa fundamental para llevar a buen fin un compromiso político entre civilizaciones –dejando a un lado que se trata, en realidad, de un ensueño, pues la "civilización" no es una categoría de lo político y entre ellas, no siendo sujetos políticos, no puede haber política–, es que éstas tengan algo en común. En el caso de occidente y el mundo islámico, la tarea de soldar una unión de estas características se antoja hercúlea, titánica, casi moratinesca, pues los motivos de divergencia son muchos y más poderosos que los posibles puntos de entendimiento, si es que hay alguno. Ni la debida consideración a la mujer –en lo moral en tanto ser humano, así como en el plano de igualdad jurídica como sujeto detentador de derechos–, ni la consideración de la religión como un asunto exclusivo de la sociedad civil, ajeno por tanto a los mecanismos de coacción estatal, ni la aceptación del resto de condicionantes jurídico-políticos que caracterizan a las democracias liberales, parecen ser asuntos en los que el mundo islámico y el occidental tengan una visión compartida.

Y eso que las socialdemocracias europeas –ideológicamente exhaustas– ponen todo su empeño en comprender la idiosincrasia islamista, pero el sueño bienintencionado de un Islam respetuoso con los usos democráticos, que acepte la separación de Iglesia y Estado, se esfuma una y otra vez. Los franceses, por ejemplo, que en cuestiones de talante constituyen la vanguardia occidental, autorizaron hace algún tiempo la emisión del canal televisivo Al Manar, gestionado por el grupo integrista libanés Hezbolá, que en tan sólo quince días de emisión ha ofrecido importantes exclusivas, fruto sin duda de un intenso trabajo de investigación periodística. "En noviembre, un locutor afirmó que Israel estaba deliberadamente infectando a los palestinos con el virus del Sida. Por supuesto, cuando la academia noruega concede el Nobel de la Paz a chiflados que insisten en que el SIDA fue inventado por científicos occidentales para acabar con los negros africanos, se puede perdonar a los editorialistas del Al Manar que entendieran abierta la veda para la difusión de absurdas teorías conspiratorias".

En cuanto a los programas de ficción, la cadena Al Manar ofrece también ejemplos incesantes de un talante ejemplar. Así, por ejemplo, los espectadores franceses de esta emisora, representativa quizás de un islamismo moderado –por aplicar la clasificación ontológica del presidente Rodríguez–, han visto a rabinos degollando a menores no judíos para poder elaborar pan, o programas de corte historicista justificando el asesinato de los judíos por ser culpables de la muerte de los profetas del Islam. Y eso por no mencionar los programas de testimonio (como nuestra telebasura vespertina, pero a lo bestia), en los que las madres de los terroristas suicidas palestinos animan a las demás a enviar al martirio a toda la familia, empezando por el marido, naturalmente.

Por desgracia, las autoridades francesas, presionadas sin duda por el poderoso lobby judío, como los dueños de Al Manar no se cansan de denunciar, han decretado el cese de las emisiones de esta cadena televisiva en territorio francés, acusada de leso multiculturalismo. Y sin embargo, a poco que se preste atención, el ejemplo de la cadena libanesa ofrece las claves para el éxito de la esperada alianza de civilizaciones esbozada por nuestro zetapé; pues si existe algún elemento coincidente entre el mundo islámico y el progresismo occidental, éste es el antisionismo y su secuela fatal, el antiamericanismo enragé. Sobre estos dos pilares doctrinales, la alianza islámico-occidental se antoja tan fácil que hasta nuestro Moratinos, en un día lúcido, sería capaz de llevarla a buen puerto.

MUY BIEN
Por CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN ABC 18 Diciembre 2004

Al responder a todos los interrogadores en su comparecencia parlamentaria, salvo Zaplana, la muletilla de Rodríguez Zapatero fue empezar diciendo «muy bien». Sospecho que el político abocado al bien es peligroso, porque como se debe a su ideología e intereses antes que a la verdad, no titubeará en desfigurarla, por ejemplo, sugiriendo de tal guisa que el mundo está muy bien salvo el PP.

Análogamente, en la comparecencia de Aznar fue terrible lo amable, cuando el diputado Puig de ERC le entregó sonriente un libro laudatorio sobre Carod Rovira citando de «La lista de Schindler» esta hermosa frase: «salvando a un hombre, salvamos a todos». Hermosa y falsa. Schindler fue un héroe, pero ni miles como él habrían bastado para salvar a los judíos del genocidio: los salvaron los soldados aliados, singularmente norteamericanos, que regaron con su sangre las tierras de Europa para hacer con los nazis lo que había que hacer: derrotarlos, y no dialogar con ellos para que no mataran judíos, digamos, en Cataluña.

Es inevitable evocar al viejo aforismo sobre el camino al infierno ante esta apoteosis del bien. Sus socios y aliados le insistieron a Zapatero en que son necesarios el diálogo y la política para acabar con el terrorismo; también aludió la señora Manjón a los «responsables» en su intervención, oportuna y jaleada de modo de oscurecer la del señor Alcaraz, excelente como recordó Carlos Herrera en estas páginas, y que señaló con crudeza la realidad: la senda abnegada comporta retroceder a los tristes años cuando tras cada crimen de ETA el clamor unánime era simplemente «ojalá que sea el último», como si los terroristas fueran superables mediante deseos del bien. Fue notable la compunción de los políticos esta semana, aferrados al discurso de Manjón para transmitir la idea de que sólo en esta oportunidad habían eludido el bien y prestado más atención a sus intereses que a los de la comunidad.

Un intento similar de deformar la realidad es el de quienes elogian el nuevo talante diplomático de Rodríguez Zapatero, a propósito de las relaciones con Cuba y la «alianza de civilizaciones». Sugerir que ceder ante Castro es lo que se necesita para facilitar el fin de la tiranía, y presentar como prueba la liberación de Raúl Rivero, o de cualesquiera otras víctimas de la dictadura, es otra vez una distorsión de la bondad: ni es bueno el tirano cuando emplea su represión como chantaje, ni es bueno quien le aplaude por ello.

Bien por doquier. La alianza de civilizaciones y nuestra eximia política exterior son bienes cósmicos, mientras los polacos, pobres, no se enteran ni comprenden la generosidad y el agotamiento zapateril, los gibraltareños los aplauden, y los nacionalistas los secundan para enaguachar la lucha contra los terroristas. La ONU es el bien, y de ahí la entusiasta defensa de Kofi Annan, en la que Zapatero se une a célebres bondadosos como Chirac o Castro. Y el «buen Gobierno». Y todo bien, muy bien.

Rosa Díez, una mujer valerosa
Jaime Ignacio DEL BURGO La Razón 18 Diciembre 2004

Rosa Díez tiene valor probado en la lucha por la libertad. Como es sabido, el pacto de Estella acabó con la larga era de colaboración entre el PSOE vasco y el PNV. Consumada la ruptura, la eurodiputada socialista enterró aquel famoso eslogan («Ven y cuéntalo») de su época de consejera de Turismo del Gobierno vasco para enfrentarse con arrojo admirable al terror etarra.

La «Carta abierta al Rey», publicada el pasado 13 de noviembre en el diario «El País», ha tenido un gran eco en la opinión pública. La visita de Don Juan Carlos a Euskadi para conmemorar en Vitoria el vigésimo quinto aniversario de la constitución de los ayuntamientos democráticos organizado por la Federación Española de Municipios y Provincias comenzó con los saludos protocolarios del Jefe del Estado a las autoridades asistentes al acto.

A Rosa Díez le parecieron excesivos los abrazos y las sonrisas prodigadas por el monarca al presidente Ibarreche. La condición de representante ordinario del Estado y de la comunidad autónoma vasca, ostentada por el lehendakari, no era título bastante como para olvidar el Plan Ibarreche y su voluntad de perpetuar la exclusión padecida por quienes en el País Vasco deciden no compartir el pensamiento nacionalista. Por la mente de Rosa Díez, al contemplar la escena del supuesto «achuchón» real a Ibarreche, pasó un pensamiento lleno de inquietud. ¿Estamos ante el preludio de la rendición de los demócratas frente al nacionalismo? De ser así, convendría saberlo «más que nada para saber por qué nos jugamos la vida». Sumergido como estoy desde hace seis meses en la hasta ahora infructuosa investigación parlamentaria del 11-M no tuve la ocasión de contemplar por televisión la escena real en Vitoria. De aquel acto recuerdo, por haberlo leído en la prensa del día siguiente, los gritos de ¡Viva el rey! y ¡Viva España! proferidos por un gran defensor de la Constitución, el alcalde socialista de La Coruña, presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias. Me sumé mentalmente al grito de Vázquez y me ratifiqué en la extraordinaria utilidad de la Corona, pues podemos todos sentirnos identificados con el Rey en cuanto encarnación y símbolo, según nuestra Norma fundamental, de la unidad y de la permanencia del Estado español.

La «Carta abierta» de Rosa Díez, estoy seguro, habrá dolido al Rey. No sé si sobraba alguna palmada en la espalda o, si tal vez, a pesar de estar en la era del buen talante, se excedió en su proverbial amabilidad con todo el mundo. Desde el primer día de su reinado, Don Juan Carlos quiso ser el Rey de todos los españoles. Su ejemplo de firmeza en la defensa de España, de la Constitución y de las libertades está fuera de discusión. Por eso, lo confieso, no me ha gustado su carta abierta. Y además, lo digo con el mayor afecto, Rosa Díez tiene muchos motivos para estar inquieta, no precisamente por las sonrisas del Rey, sino por la acción del Gobierno apoyado por el partido de la militancia de la eurodiputada.

Rosa Díaz defiende valerosamente la Constitución y los valores en ella proclamados. Pero no ha denunciado, al menos públicamente, los hachazos a la unidad constitucional de la nación española propinados tanto por Pascual Maragall como sobre todo por los socios parlamentarios del presidente Rodríguez Zapatero, los nacionalistas catalanes de ERC. En el Congreso, los diputados de ERC presionan al presidente del Congreso para conseguir que debamos colocarnos los cascos de traducción simultánea porque rechazan la condición del castellano o español como idioma común de todos los españoles, como si España fuera un conjunto de naciones incorporadas, más o menos coactivamente, en el Estado. Otro ejemplo de la creciente radicalización de los socios separatistas del Partido Socialista lo constituye su reacción ante el fallido reconocimiento internacional de las selecciones deportivas catalanas. La incitación a los ciudadanos de Cataluña a boicotear la candidatura de Madrid como sede de los juegos olímpicos del 2012 no puede traer más que malas consecuencias.

Pero hay mucho más. No hace mucho un diputado de ERC denunció el carácter antidemocrático de la Constitución por haber sido fruto de un pacto con los «aparatos del franquismo» y consagrar, entre otras cosas, la monarquía del «ciudadano Juan Carlos», sucesor en la Jefatura del Estado por voluntad del dictador. Y en esta escalada de gestos se llevó la palma en la última sesión del Congreso otro diputado de Esquerra Republicana al plantear la necesidad de suprimir el artículo 8º de la Constitución, donde se define el papel de las Fuerzas Armadas, para evitar la invasión de Cataluña si algún día optan por la independencia.

Mientras tanto, en el Parlamento de Cataluña, la coalición de socialistas y separatistas presidida por Maragall, envalentonada por la promesa de Rodríguez Zapatero de apoyar cualquier reforma estatutaria remitida a las Cortes Generales con el aval de una mayoría cualificada de la cámara catalana, se dispone a aprobar un Estatuto donde se proclama la condición de Cataluña como nación, se consagra la conversión de la Generalidad en el Estado catalán y se despoja al poder central de cualquier posibilidad de llevar a cabo ninguna actuación directa en el Principado, sin que el presidente del Gobierno haga nada para evitarlo.

El proyectado «Estatuto nacional de Cataluña», carente por completo de cobertura constitucional, se parece al plan Ibarreche en cuanto a sus efectos como una gota de agua a otra gota de agua. Tal vez por eso el lehendakari espera ansioso el final del proceso catalán para ejercer después una auténtica pinza vasco-catalana sobre «Madrid» para dinamitar la Constitución de 1978. Rosa Díez tiene, sin duda, valor probado en defensa de la libertad. Ha sido capaz de cantar las cuarenta al Rey por un abrazo y una sonrisa. Por eso, estoy seguro, la veremos pronto compartir con nosotros la defensa de los valores constitucionales y de la unidad de la nación española como fundamento mismo de la Constitución. Oiremos, sin duda, su voz en el seno de su partido para recordar a Rodríguez Zapatero que el pueblo español es el titular único de la soberanía indivisible de la soberanía nacional y explicarle que los conceptos de «soberanía», «nación», «nacionalidad», «patria» y «bandera», no se pueden relativizar para dar satisfacción a sus socios catalanes del PSC de Maragall y de Esquerra Republicana de Cataluña.

Por último, pronto tendremos público conocimiento de su indignación por la recepción, casi bajo palio, en el Congreso de los Diputados de un grupo de proetarras, acusados de formar parte de la banda terrorista y de contribuir a su cobertura política desde diversos medios informativos promovidos por aquélla. Y es que Rosa Díez es una mujer valerosa y tiene valor probado en defensa de la libertad frente al terror y de la vocación española del pueblo vasco.

Jaime Ignacio del Burgo es diputado de UPN

La democracia del cava
FERNANDO ÓNEGA La Voz 18 Diciembre 2004

NI DISCURSOS, ni alocuciones, ni condenas fulminantes: economía. Ni partidos, ni ideología, ni parlamentos: sociedad civil. Esos son los mejores blindajes cuando se disparan las tentaciones secesionistas. Tal es la lección que se desprende del último episodio de Carod-Rovira, el Madrid 2012 y el cava del Penedés. Recordad brevemente lo ocurrido. Un día, el líder de ERC se calentó, según confesión propia, y negó el apoyo catalán a las aspiraciones olímpicas de la capital. La reacción, como siempre que se toca una fibra, resultó épica: condenas, insultos e improperios. ¿Y qué pasó? Nada. Al revés: cuando más se bronquea a un independentista desde Madrid, más consolida sus posiciones.

Pero, en pleno calentón, un autor anónimo dejó un «pásalo» en los teléfonos móviles: si Carod quiere boicot, se le toma la palabra y se boicotea el cava. ¡Ah, coña! Esas ya son palabras mayores. Eso ya es entrar en la cartera. Al final, no parece que se haya boicoteado nada. Nadie ha anulado ningún pedido, contra lo dicho por bastantes medios. Pero el miedo es libre: cundió la alarma entre productores. Maragall tuvo que coger la manguera de bombero y reunirse con Gallardón para entonar cánticos de apoyo, solidaridad y amistad. Los madrileños, incluso los abstemios, alabaron el cava con entusiasmo de conversos. Y a los catalanes del seny sólo les faltó dar vivas al Real Madrid.

De forma paralela, Carod fue llamado al orden, supongo que con frase parecida a ésta: «Nacionalistas, muy nacionalistas, pero el cava por lo que vale», y no le quedó más remedio que desdecirse y, de paso, dejar claros tres principios. Primero, que la política consiste en no hacer daño a nadie, y menos al creador de riqueza. Segundo, que se puede jugar con todo, menos con las cosas de comer. Y tercero, que hasta el más carismático dirigente puede ser reprendido por quien más poder tiene, que a veces coincide con el poder del dinero.

¡Qué lección más ilustrativa! Podrá haber «comunidades nacionales» o como quieran llamar a las autonomías, pero la auténtica comunidad nacional de estos tiempos es el mercado. Si hay unidad de mercado, hay nación. Lo demás es literatura. Lo digo diez días después de que José Bono haya recordado en su último discurso castrense que las Fuerzas Armadas tienen la misión constitucional de garantizar la integridad territorial.

No se esfuerce, ministro: no habrá que llegar a tan traumáticos recursos. La cartera, que no gasta munición, ni usa tanques, ni paga salarios a soldados, es el mejor guardián de la unidad. Y, en cuanto a las concesiones y amenazas, será la sociedad civil la que diga hasta dónde se puede llegar. Que, por cierto, suele coincidir con el sentido común.

El Ebro y el informe Pisa
JORGE DEL CORRAL La Voz 18 Diciembre 2004

POR RAZONES que no viene al caso explicar he formado parte de un jurado encargado de seleccionar veinte puestos de trabajo para otros tantos periodistas licenciados en esta materia por distintas universidades españolas. Aún no salgo de mi asombro. Más de uno y más de dos y de tres contestaron que el río Ebro nace en Cataluña, en Aragón y en el País Vasco y que desemboca en Andalucía y en Aragón. Lo decían jóvenes licenciados en periodismo de 22, 23 y 24 años que han estudiado un Bachillerato y una carrera superior de cinco años y que quieren informar (y explicar, supongo) al ciudadano del acontecer diario.

Con ser este un hecho grave que denota las carencias de nuestro sistema de enseñanza, puestas ya de manifiesto en el reciente informe trienal Pisa 2003 de la OCDE, más grave resulta aún lo que supone para la argamasa de una nación la ignorancia enciclopédica de la geografía física y política de su país que tienen los jóvenes españoles que habitan «esta España nuestra, o lo que queda de ella en el imaginario colectivo de un nutrido grupo de resistentes», como ha escrito Carlos Herrera.

En alguna ocasión he citado el comentario que me hizo el filósofo y jurista de la teoría del Derecho Norberto Bobbio, al poco de aprobarse nuestra Constitución y comprobar que la Educación no figuraba ni en la lista de competencias del Gobierno central ni en la de las autonomías: «Uno de los elementos clave para vertebrar un país es enseñar a todos los estudiantes la misma historia». Y la misma geografía, añado. Bien es verdad que el hecho que pongo de manifiesto está en contradicción con los datos recogidos en el último latinobarómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en el que el 84,5 por ciento de los españoles se declara muy orgulloso o bastante orgulloso de ser español, frente a un 7,2 que dice estar poco orgulloso , un 2,3 que dice que no está nada orgulloso y un 2,1 que contesta que no es español. Falta conocer la segmentación por edades para constatar si hay una tendencia mayor de los más jóvenes hacia las últimas respuestas o, por el contrario, si mantienen la misma proporción que el conjunto de la muestra. Si fuera lo primero, Bobbio tendría razón, los independentistas habrían acertado en su apuesta inicial y el imaginario colectivo sería algo más que una licencia literaria.

Regalitos electorales
TONIA ETXARRI El Correo  18 Diciembre 2004

Puede ser que el coraje de la madre Pilar Manjón, con su testimonio dolido y firme, sereno y acusador que logró sacar las vergüenzas a los políticos (aunque el bochorno les durara lo que dura un suspiro) o la pregunta 'punzante' del presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Alcaraz, interpelando a los parlamentarios -«¿van a permitir homenajes a los asesinos del 11-M?»- hayan influido en el ambiente de los más sensibilizados en la lucha contra el terrorismo. El caso es que Maixabel Lasa, directora del Departamento de Atención a las Víctimas del Terrorismo Vasco, viuda del socialista Juan María Jáuregui asesinado por ETA, e icono oficial de la campaña que el Gobierno de Ibarretxe inició el año pasado contra la violencia de persecución, ha dado un paso adelante. Ha tenido una reacción de sensibilidad al pedir a los nacionalistas que reconozcan que ETA, salvo excepciones, les ha perdonado la vida.

Cuando dice que los terroristas han discriminado entre los que tienen derecho a vivir (los nacionalistas) y los que merecen morir (los no nacionalistas), que el nacionalismo se ha librado del terrorismo sistemático y las víctimas siguen sin saber por qué no se considera el crimen organizado en Euskadi como «un terror de inspiración nacionalista» está dando voz a esos colectivos pacifistas tan menospreciados por buena parte de los dirigentes nacionalistas. Puede ser que al decir en voz alta lo que quizás haya pensado siempre en privado, le incomode con los consejeros más radicalizados del Gobierno vasco pero le reconcilia, si mantiene este mensaje, con los colectivos de víctimas que han visto en ella una imagen demasiado sometida a la propaganda oficial. Mejor que se haya atrevido, por fin, a decirlo desde su condición de cargo de confianza del Gobierno vasco porque esta cruda realidad era recibida, con gran indignación, por aquellos dirigentes nacionalistas que decían que lo que ocurría era que ellos no hacían publicidad de los ataques que recibían. No como otros.

El lehendakari habló hace poco del acoso terrorista que 'a veces' sufrían algunos nacionalistas, porque la peor parte siempre se la han llevado el PP y PSE. Pero el toque de solemnidad lo ha dado Maixabel Lasa que, independientemente de que se plantee si debe seguir en su cargo con un escaso margen de maniobra o debe dimitir para evitar caer en una gran contradicción, lo que sí parece claro es que su denuncia ha caído como un regalo electoral en el entorno del socialista Patxi López. De su plan de reforma estatutaria, dirigido por Emilio Guevara ha dicho Madrazo que se trata de «propaganda electoral». Atención: ¿qué está diciendo el PNV tres veces por semana? Que si no sale adelante el plan Ibarretxe en el Parlamento, será su programa electoral. Vaya papelón el de IU si vota a favor de un plan que se convertirá en programa del PNV. Un regalo para el lehendakari; un bochorno para los votantes de izquierda.

Terrorismo
Explotar el Corán para aterrorizar
Daniel Pipes Libertad Digital 18 Diciembre 2004

A los esfuerzos del contraterrorismo les dieron un impulso importante la semana pasada cuando un tribunal de distrito encontró culpables de subvencionar a Hamas a tres organizaciones musulmanas y a un individuo, con sede en el área de Chicago casi todas, y les multó con la asombrosa cifra de 156 millones de dólares americanos.

Los cuatro fueron encontrados responsables de sus papeles en el asesinato de un adolescente americano, David Boim, el 13 de mayo de 1996, cuando fue alcanzado por operativos de Hamas mientras esperaba un autobús cerca de Jerusalén. Este caso es importante en sí mismo, proporciona una cierta medida de la justicia, y compensaciones a la familia de Boim. Más allá de eso, ayuda a luchar contra el terrorismo en cuatro sentidos.

Primero, valida y pone en funcionamiento una ley americana de 1992 que prohíbe enviar cualquier dinero a organizaciones terroristas, no sólo dinero ligado específicamente a violencia. Incluso los fondos utilizados para cuidado médico o educación, dicta la lógica correctamente, impulsan en última instancia la violencia.

Arlander Keys, el juez de este caso, establece que "Los Boim sólo necesitan demostrar que los acusados estaban vinculados en un acuerdo para lograr un acto ilegal, y que el ataque que mató a David Boim era una consecuencia razonablemente previsible de la conspiración". Este veredicto afecta a otras acciones civiles, la más notable de las cuales es la que vincula a miembros reales saudíes con el 11 de Septiembre del 2001, con un sustrato legal mucho más firme.

En segundo lugar, esto marca el primer veredicto de un jurado que penaliza a americanos que apoyan el terrorismo en el exterior, y les obliga a pagar daños civiles.

Tercero, como explica el abogado de los Boim, Stephen J. Landes, demuestra que "el sistema judicial norteamericano está preparado para arruinar a la red terrorista islamista", igual que destruyó antes al Ku Klux Klan y a Aryan Nations, dos organizaciones violentas y extremistas, "al dictaminar fallos abrumadoramente impagables en su contra".

Finalmente, el caso confirma un patrón de culpabilidad incluso entre las instituciones islámicas aparentemente más inocentes. Dos de los tres grupos encausados tienen vínculos con Hamas, el grupo islamista palestino; la Holy Land Foundation sirve como su brazo de recaudación, la Asociación Islámica por Palestina como su frente político. Pero el Instituto de Instrucción Coránica parecía estar enteramente al margen de Hamas. Es un grupo religioso con sede en un suburbio de Chicago, que desde 1991 se ha enrolado en la piadosa labor de traducir los textos sagrados islámicos del árabe, publicándolos después en inglés

Pero las apariencias engañan. En junio de 1998, las autoridades federales acusaron al QLI de haber apoyado durante nueve años "una conspiración que implicaba actividades terroristas internacionales y el reclutamiento y entrenamiento nacional en apoyo de tales actividades", y embargaron 1 millón de dólares de su efectivo y activos.

El FBI descubrió que un financiero saudí vinculado a Osama bin Laden, Yassin Kadi, prestó 820.000 dólares al QLI en 1991, que el QLI lavó después a través de una serie de transacciones inmobiliarias. En lo que el Chicago Tribune llama tratos "extraordinariamente complejos", el QLI blanqueó casi 1,4 millones de dólares, y se sospecha que planeaba utilizar este dinero en 1993 para financiar la reconstrucción de Hamas.

La complicidad del QLI en el terrorismo es muy significativa, dado que no es ningún grupo de bandoleros, sino un robusto "lobby wahabí" con respaldo saudí en América. El presidente fundador del QLI, Ahmed Zaki Hammad, es un erudito del Islam que se jacta de titulaciones avanzadas de la prestigiosa Universidad Al-Azhar de El Cairo y de la Universidad de Chicago. Ha sido presidente de la mayor organización del lobby, la Sociedad Islámica de Norteamérica (ISNA), y se ha sentado en la junta del North American Islamic Trust, su mecanismo de control de mezquitas y otras propiedades islámicas.

Cuando los activos del QLI fueron confiscados en 1998, las principales organizaciones del lobby wahabí – la ISNA, el Círculo Islámico de Norteamérica, el Council on American - Islamic Relations, la Asociación de Estudiantes Musulmanes - salieron en su defensa, declarándose "sorprendidas por esta acción sin precedentes, tomada contra miembros de la comunidad musulmana". Casi mil partidarios se concentraron a favor del QLI, cantando "Alahu Akbar".

Y así, hoy sabemos que esta organización de apariencia inocua sí que tenía un papel clave a la hora de inyectar dinero a Hamas.

Las instituciones musulmanas no son lo que parecen ser demasiado a menudo. El "Sindicato Progresista Musulmán" es en realidad reaccionario. Las mezquitas albergan criminales. Compañías de miel y asociaciones islámicas "de caridad" financian el terrorismo. Un líder musulmán "común" se declara culpable de un plan de asesinato.

La lección está clara: Las organizaciones wahabíes como el QLI no se pueden juzgar por las apariencias, sino que deben ser escrutadas en busca de conexiones fundamentalistas, criminales y terroristas. Se necesita una investigación extensa, operaciones encubiertas incluidas, para descubrir la sórdida realidad probable tras un exterior aparentemente benigno.

Burbujas
Jorge BERLANGA La Razón 18 Diciembre 2004

La otra tarde me vino el camarero en el restaurante a hacerme una oferta de botella de cava con una caja de regalo de dos finas copas por cuatro machacantes, y entonces me di cuenta de que lo que a mí antes me había parecido una ridiculez, el boicot al cava catalán, era una realidad. «No lo quieren y se nos acercan los viajantes desesperados», me contó. Lo que de pronto ha significado que se ofrezcan estos espumosos a precio de ganga, aunque no creo que en contrapartida baje el precio del Möet Chandon por aumento de la demanda. Se han gastado millonadas contratando a Pierce Brosnan para hacer promoción de brindis cometiendo torpezas junto a la nevera, para que luego Carod Rovira acabe rompiendo la botella ¡Con lo que le hubiera gustado vestirse de espía con esmoquin apañado por la costurera! Lo malo es que este hombre está de por sí metido en una burbuja mental de cuidado, demasiado hinchada de acidez, sin acabar de perder su naturaleza acorchada de tapón.

Ir a castigar a una bebida como respuesta a un necio que no se ha demostrado que rebuzne bajo sus efectos no deja de ser otra estupidez, como si se quisiera hacer boicot a los embutidos o a los paños de Tarrasa. Más sentido tendría si sirviera para que ofrecieran algo más para echarse al coleto en esas fiestas en las que sólo dan cava, provocando vinagres estomacales y aerofagias hasta en el organismo de la gente más finolis. Porque hay algunas copas con las que deberían ofrecer al lado un almax o un alka-seltzer. Pero como los políticos ya han reaccionado para volver a reconciliar la espuma de los días en estos tiempos navideños de amor y paz, supongo que en Zaragoza algo de cava habrán pimplado para celebrar la Expo universal, y habrá que esperar al sorteo de la lotería para ver qué descorchan los agraciados, si le dan a la sidra El Gaitero o al champanet, a no ser que toque en Sort como todos los años, que entonces sí lo tienen chupado. Por su parte, el alcalde de Madrid, tras su reunión con Maragall, ha apostado por darle alegremente al morapio gaseoso. Esperemos que no le pare en la moto uno de sus guardias y le haga soplar. A ver si el control sale volando entre burbujas.

PSC, PP y víctimas de ETA denuncian la invitación del «Parlament» a Batasuna
Los populares han presentado una queja al presidente de la Cámara catalana, Ernest Benach (ERC) porque la presencia de Jone Goirizelaia «contradice la ley»
MARÍA JESÚS CAÑIZARES ABC 18 Diciembre 2004

BARCELONA. De «despreciable falta de respeto» fue tachada la presencia de la parlamentaria de Sozialista Abertzaleak -heredera de la extinta Batasuna-, Jone Goirizelaia, en un debate celebrado en el auditorio del Parlamento catalán y financiado por la Generalitat. Goirizelaia participó en una mesa redonda, en el marco de unas jornadas dedicadas a analizar propuestas de pacificación en el País Vasco. Al acto asistieron también el presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Josep Lluís Carod-Rovira; el consejero de Justicia vasco, miembro de Eusko Alkartasuna (EA)); Joseba Azkarraga; el diputado del Partido Nacionalista Vasco (PNV) José Ramon Beloki; el secretario adjunto de Convergència i Unió (CiU), Xavier Trias, y la diputada del Partido Socialista de Euskadi )(PSE), Gema Zabaleta.

Tanto PSC como PP se desmarcaron de este acto. El presidente de los populares catalanes, Josep Piqué, rehusó la invitación y calificó de «contradicción con la legalidad» el hecho de que una dirigente de la antigua Batasuna, ilegalizada por el Supremo, participe en un debate en sede parlamentaria, por lo que presentó una queja ante el presidente de la Cámara catalana, Ernest Benach (ERC) porque «la imagen institucional del Parlamento de Cataluña sufre extraordinariamente». Por su parte, el portavoz del PSC, Miquel Iceta, ya advirtió días atrás de que su formación no recibiría a esta formación «porque es ilegal y todavía no ha condenado el terrorismo». La invitación de Goirizelaia ha causado sorpresa en el grupo socialista, pese a la presencia de la militante del Partido Socialista de Euskadi, Gema Zabaleta, pues los actos institucionales suelen hacerse con el apoyo de todas las formaciones políticas.

El presidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas, Roberto Manrique, tildó de «despreciable falta de respeto a la dignidad de las víctimas del terrorismo que una señora que jamás ha condenado los atentados de ETA participe en un seminario en el que se habla de democracia y de paz». Manrique abandonó la sala al intervenir Goirizelaia.

Francisco José Alcaraz: «No es necesario el comisionado; faltan medios y no figuras representativas»
El presidente de la AVT cuestiona la utilidad del Alto Comisionado para las Víctimas creado ayer por el Gobierno y apuesta, en cambio, por reforzar la oficina de víctimas que depende del Ministerio de Interior, que es «la que realmente conoce y trabaja con los afectados por el terrorismo»
J. L. LORENTE ABC  18 Diciembre 2004

-¿Está satisfecho con las consecuencias que ha tenido su intervención del miércoles en el Congreso?
-No han tenido que pasar ni 48 horas para que se demuestre la hipocresía de algunos grupos. El Ayuntamiento de Baracaldo ha entregado la medalla de oro a las víctimas del terrorismo después de muchos años, sin los votos del PNV y EA. Por lo tanto, reitero lo que dije en el Congreso de que la postura de esos partidos es una farsa. Su sensibilidad hacia las víctimas no es real.

-En su opinión, ¿hay víctimas de primera y de segunda?
-Se demostró en la comisión. El hecho de que algunos grupos políticos vetaran la presencia de la AVT hizo que se creen víctimas de segunda -las que son representadas por nuestra asociación- dentro de los afectados por el 11-M.

-¿Se sintió discriminado en el trato con respecto a la portavoz de la Asociación de Víctimas del 11-M, Pilar Manjón?
-Totalmente. El discurso de la señora Manjón fue suscrito y acogido por todos los partidos políticos y, afortunadamente, el nuestro no. Digo afortunamente porque los mejores aplausos que tuvimos fueron los que no nos dieron ERC y el PNV.

-¿Hubo discriminación también en la cobertura informativa?
-Sí. Sólo hubo que ver el telediario de la noche de TVE, que ofreció 22 minutos a esa asociación frente al minuto y medio o dos minutos que dedicó a la AVT. No interesaba darnos el mismo trato.

-¿Que opinión le merece el Alto Comisionado para las Víctimas creado ayer por el Gobierno?
-En un principio, todo lo que se articule para ayudar a las víctimas del terrorismo es positivo. Dicho esto, no entiendo qué es lo que va a representar esa figura, qué utilidad va a tener. No comprendo tampoco qué carencias va a suplir un Alto Comisionado, si no es el hecho de ser una representación política del Gobierno ante los foros nacionales e internacionales de víctimas.

-¿Cree que es una figura inútil?
-De momento, creo que no es necesaria. Hay que legitimar el buen trabajo que hace la oficina de víctimas que depende del Ministerio de Interior. Se tenía que haber reforzado mucho más esa oficina, que es la que conoce a las víctimas y la que trabaja con ellas desde que se creó, en el año 1997. Creo que tendría que haber menos figuras representantivas y más medios eficaces para ayudar a las víctimas.

-Al presidente del Gobierno se le ha acusado de oportunista por anunciar la creación del Alto Comisionado.
-Ese término es propio de la lucha política y la AVT no quiere entrar a valorarlo.

-¿Pero se debería haber tratado en el Pacto Antiterrorista?
-Eso sí. La creación de una figura que representa a las víctimas tendría que haberse discutido en el pacto, que es una herramienta sumamente eficaz contra el terrorismo.

-¿Se puso en contacto con usted el jefe del Ejecutivo tras su comparecencia, como hizo con Pilar Manjón?
-No. Se puso en contacto conmigo el señor Rubalcaba para decirme que el presidente del Gobierno no había tenido tiempo para llamarme personalmente.

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