AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 22 Diciembre 2004
Traiciones y elecciones
Alfonso USSÍA La Razón 22 Diciembre 2004

Menudo Plan!
Román CENDOYA La Razón 22 Diciembre 2004

Ciudadano qué
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 22 Diciembre 2004

Persiste la amenaza
Editorial La Razón 22 Diciembre 2004

ÚLTIMO SORTEO EN MADRID
Antonio BURGOS ABC 22 Diciembre 2004

TIMBRES DE ALARMA
Jaime CAMPMANY ABC  22 Diciembre 2004

La estrategia de los hechos consumados
Rubén Osuna Libertad Digital 22 Diciembre 2004

¿Y ahora qué, Zetapé
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 22 Diciembre 2004

La revolución periférica
Jorge Vilches Libertad Digital 22 Diciembre 2004

Los que saben lo que quieren
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 22 Diciembre 2004

Sin marcha atrás
TONIA ETXARRI El Correo 22 Diciembre 2004

EL PUZZLE DEL 11-M
Editorial ABC  22 Diciembre 2004

¿Carpetazo político y judicial al 11-M
EDITORIAL Libertad Digital 22 Diciembre 2004

Pendiente abajo
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 22 Diciembre 2004

Maragall tiene prisa
Antonio MARTÍN BEAUMONT La Razón 22 Diciembre 2004

Comisiones de investigación
José María MOHEDANO La Razón 22 Diciembre 2004

El niño
Pío Moa Libertad Digital 22 Diciembre 2004

¡No somos tontos!
Ignacio Villa Libertad Digital 22 Diciembre 2004

Nacionalistas mueven y ganan
FERNANDO ÓNEGA La Voz 22 Diciembre 2004

La hora de mirar al futuro
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 22 Diciembre 2004

El plan Ibarretxe avanza
Editorial El Ideal Gallego 22 Diciembre 2004

El artículo 8º y los nacionalismos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 22 Diciembre 2004

Rodríguez corta cupón
José Javaloyes Estrella Digital  22 Diciembre 2004

¿Dignificación de las víctimas
Cartas al Director ABC  22 Diciembre 2004

España «plurinacional»
Cartas al Director ABC 22 Diciembre 2004

Desarticulada una célula islamista en Cataluña que iba a comprar explosivos
Madrid. Agencias ABC 22 Diciembre 2004

Retiran de la academia de suboficiales de Lérida el lema «A España servir hasta morir»
Diego Mazón La Razón 22 Diciembre 2004

Ibarra pide que «se llame al orden» a Patxi López y Díez dice que la «comunidad nacional» es propia de Hitler
M. M. / ABC  22 Diciembre 2004

Miguel Sanz exige al PSOE que retire a Navarra de su texto alternativo al Plan Ibarretxe
BEGOÑA LÓPEZ PAMPLONA ABC 22 Diciembre 2004

San Gil: «No se puede querer acabar con la banda y reunirse con los que la representan»
Redacción La Razón 22 Diciembre 2004

Luxemburgo dice que hay que “reflexionar” sobre la propuesta de las lenguas cooficiales en la UE
Europa Press Libertad Digital  22 Diciembre 2004

Traiciones y elecciones
Alfonso USSÍA La Razón 22 Diciembre 2004

En el programa electoral del PSOE de Zapatero no se hablaba de la disgregación de España. Tampoco de la colaboración tácita del socialismo periférico con las ambiciones escisionistas de los nacionalismos. En el programa electoral del PSOE de este mendrugo que nos gobierna, no se contemplaba el establecimiento de las «comunidades nacionales» en perjuicio de las autonomías. En el programa electoral del PSOE no se vislumbraba el asalto a la independencia del Poder Judicial, o lo que es igual, a la amputación de uno de los pilares del sistema democrático.

Ahora sabemos que España se enfrenta a su quiebra territorial con la complaciente desidia del Gobierno de la nación. Ahora sabemos que los socialistas vascos y catalanes se han puesto a disposición de los nacionalismos soberanistas. Ahora sabemos que el Poder Judicial vive sus últimos meses de independencia. Están bien las palabras de Bono sobre España, pero nada arreglan. O nace una corriente del mismo PSOE que asuma la sensatez y el patriotismo, o España se dispone, poco a poco, a dejar de serlo. Se admite, dentro de lo que cabe, que una ciudadanía gallinácea votara desde el miedo, el rencor o la desinformación manipulada el 14 de marzo. Pasados diez meses, el deterioro de España, de su pulso social, de su presencia exterior, de su convivencia ciudadana, de sus expectativas económicas, del futuro de su integridad territorial, se nos presenta agobiante. Y el mendrugo sonríe y no trabaja. ¿A qué se dedica este hombre? Gracias a Zapatero el «Lehendakari» podrá convocar un refrendo ilegal y marcharse de rositas. Y este señor sonríe y no trabaja. La traición no proviene de los nacionalismos. Eso es un grano histórico. La traición a España se germina en el resentimiento de una Izquierda que no ha sabido superar un hecho –también histórico– que tuvo lugar hace más de sesenta años. Se espera con impaciencia que el socialismo español reaccione y ponga en cuarentena a los aprendices de traidores. Una reacción que jamás se producirá en el entorno del sonriente perezoso que nos gobierna.

Antes elecciones que traiciones. Ya conoce la ciudadanía el rumbo elegido por Zapatero. También está en manos de la soberanía popular corregirlo. Con este Gobierno España navega hacia su desaparición. Ya se han puesto a merendar juntos los socialistas de López y los batasunos de Otegui. La concejala socialista Gotzone Mora ha acusado a su partido de dar el primer paso hacia la desaparición de España. Nicolás Redondo Terreros, otro ilustre socialista vasco, afirma que se ha llegado al punto final de la Historia del socialismo español en los territorios vascongados. Y este irresponsable que nos gobierna sonríe y no trabaja. Es probable que España se extermine a sí misma por la ineficacia del peor Gobierno de su Historia y la ignorancia de su manipulada ciudadanía. Confiemos en que esa probabilidad carezca de fuerza. Para ello son imprescindibles unas nuevas elecciones. Siempre la elección antes que la traición.
Ofensiva nacionalista

Menudo Plan!
Román CENDOYA La Razón 22 Diciembre 2004

El nazionalismo con zeta avanza. La exclusión política y física van de la mano. Juntas. Nada nuevo. Si el PNV necesita de la abstención de ETA-HB, los terroristas se abstienen. Unidad de destino en lo Universal. El Régimen. Por supuesto que todo con el «sí» de Izquierda Unida. Madrazo cómplice. Llamazares más. Los de la ética de la izquierda de España apoyando la discriminación, la insolidaridad y la desigualdad. Los nuevos valores de toda la izquierda. Porque la propuesta del PSE va mucho más lejos de la expresión «comunidad nacional». Desborda la Constitución por todas partes. Es un documento nacionalista, en el límite del nazionalismo con zeta, que no sirve para nada. Porque en el País Vasco no hay mayorías suficientes de gobierno y siempre son necesarios los pactos. Si al PSE-PS (adiós O, adiós E) le dejaran formar parte de un gobierno nazionalista, el proyecto sería siempre el Plan Ibarretxe. Si pudiera gobernar con el PP, María San Gil apoyaría ese gobierno pero siempre que no se modificara el Estatuto. El modelo Maragall no funciona en Euskadi porque San Gil no es Piqué. El documento que ha comprado el hijo lelo de Lalo López es una frivolidad de pontonero acomplejado, que necesita justificar la claudicación ante el poder nacionalista. El ciudadano Rodríguez está, ante la ruptura de España, cansado y callado. Cada día me convenzo más de que es vago y malo. ¡Menudo Plan!

Ciudadano qué
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 22 Diciembre 2004

Revolucionando la física, los socialistas han demostrado que existe algo que puede moverse a velocidad mayor que la luz: su idea de España. A poco más de un año de la Declaración de Santillana, pero a años luz de distancia de su espíritu, los socialistas catalanes yacen y pacen sin réplica en los prados del maragallismo, la aventurada fantasía de un personaje que evitó la jubilación anticipada gracias al cálculo político de los separatistas; entretanto, el socialismo vasco se ha perdido por las galerías de Piranesi, que son una cárcel, un laberinto y una pesadilla, tras décadas de hartazgo y de miedo comprensible; y la matriz PSOE, con tal de borrar del mapa a la derecha, volar su partido, acorralar a sus votantes y acallar a sus intelectuales, sigue apostándolo todo a la carta del zarco zaborrero que zanganea y hace la zanguanga mientras, en zapatiesta, zapan los suyos bajo los zapatos del adversario.

Maragall está tan contento de ser Maragall que suele formular muy claramente su confusión. Como Tamara, no cambia: o tragamos con el despiece nacional o estaremos en el "punto cero", hallazgo que se mueve entre la nada y la amenaza. Si Maragall no fuera Maragall, a lo mejor tomábamos lo del punto cero como la aséptica alusión a una sucesión frustrada que ha de volver al principio. Volver a negociar, volver a empezar. Pero qué va. Si Maragall está tan contento de ser Maragall es porque no es otro que Maragall, y su punto cero contiene una carga de calculada indefinición. Cuatro, tres dos, uno, ¡cero! ¿Un proyectil? ¿Un cohete espacial? ¿Un cero patatero? ¿Un agujero negro, un sumidero por el que va a desaparecer todo? Si el hombre tuviera una pizca de eso que los psicólogos llaman inteligencia emocional, se dejaría de agujeros negros y de dramas, no posaría junto a banderas inconstitucionales y comprendería lo antipático que está resultando a media Cataluña y a casi toda España, incluyendo a sus compañeros de partido.

Por su parte, los socialistas vascos inician su reconversión desde el desaliento y desde la claudicación, lo que no es muy prometedor ni anima mucho a sumarse a la triste fiesta. Tienen voces, sin embargo, que para sí las quisiera el aturdido votante del PSC. Está Rosa Díez, que denuncia el descubrimiento de la "comunidad nacional" y la apelación al "sentimiento identitario" como ajenos a la doctrina socialista y a la izquierda y, lo que es más grave, como términos habituales "en los regímenes totalitarios".

Los socialistas, a pesar de la juiciosa Díez y del volátil Ibarra, están que no paran. Y Prisa les va diciendo que por ahí van bien, que adelante, que ya llevan más de ocho puntos de ventaja al PP. Tendremos que analizar los ciudadanos las consecuencias de todo esto. Porque la entidad que se viene disolviendo contiene precisamente las garantías de nuestros derechos y libertades, y los entes que se vienen engordando, adoptando el grave nombre de naciones, mirando con anhelo la soberanía, están, en el mejor de los casos, por contarnos qué tipo de ciudadanos piensan albergar. Pero a qué disimular, si ya lo sabemos: ninguno.

Persiste la amenaza
Editorial La Razón 22 Diciembre 2004

Poco a poco se van confirmando los peores temores en cuanto a la capacidad de reorganización de la banda etarra. Tras una serie de golpes policiales muy eficaces que habían impedido a los terroristas establecer un comando fijo en Madrid, los servicios de información han detectado, como hoy publica LA RAZÓN, la presencia de uno de estos grupos criminales en la capital de España. No es, desde luego, una buena noticia. Las dos últimas tentativas de la banda, una en 2001, con el llamado «comando Txirrita»; y la otra, en 2002, con el «Egoiz eta Hodei», fueron prontamente desbaratadas por las Fuerzas de Seguridad del Estado. Hay que confiar en la eficacia demostrada de la Policía y la Guardia Civil para que den con el paradero de estos asesinos que son, con toda probabilidad, los mismos que organizaron los atentados contra las gasolineras madrileñas en el Puente de la Constitución.

No debemos relativizar el alcance de la noticia, aunque sin caer en inútiles pesimismos. La banda etarra, cada vez más debilitada y aislada en la sociedad, ha visto reducida su capacidad, es cierto, pero es perfectamente capaz de seguir matando. El hecho de que en estos momentos su estrategia sea la de forzar un proceso de negociación con el Gobierno, mediante la amenaza insidiosa del terror indiscriminado, responde tanto a su necesidad de ganar tiempo para reorganizarse, como a la coyuntura de que su brazo político está fuera de la legalidad y pretende a toda costa presentarse a las próximas elecciones autonómicas vascas.

Nos encontramos, pues, ante un momento crucial en el que no caben las vacilaciones. Porque aunque ETA haya podido, de momento, sacudirse la presión policial que la asfixiaba, la política de firmeza seguida durante los últimos años se ha revelado de una eficacia indudable, en especial tras el gran pacto de Estado por las Libertades y contra el terrorismo firmado por los dos grandes partidos nacionales. Los hechos confirman que éste es el camino para derrotar definitivamente a ETA y en él hay que perseverar. Nada indica, por otro lado, que se haya producido un cambio real en las intenciones de los terroristas, pese a las habituales cortinas del humo que sectores del nacionalismo vasco se apresuran a tender cada vez que la banda parece acorralada.

En este sentido, ayer el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo lo único que cabe hacer: anunciar que, una Navidad más, se ha puesto en marcha el plan de prevención especial contra el terrorismo. Las Fuerzas de Seguridad están en alerta y preparadas

ÚLTIMO SORTEO EN MADRID
Por Antonio BURGOS ABC 22 Diciembre 2004

COMO el último tango en París, ¿no?, pero sin Marlon Brando y sin mantequilla: último sorteo en Madrid. El hodierno puede ser el último que contemplemos. ¿Por qué? Si han comprado un décimo, miren lo que pone. Junto a la tabla gótica de Pere Nicolau aún en el Museu de Belles Arts de Valencia y quizá pronto donde diga esa Generalidad catalana que se apropia de la lengua valenciana y saquea el Archivo de Salamanca, dice algo políticamente incorrectísimo: «Lotería Nacional». Con razón es un juego de azar. El azar, como la caridad, empieza por uno mismo. Y, por puro azar, la Lotería Nacional conserva aún su nombre. Suerte que tiene. Como retiramos las tropas de Irak; como nos bajamos los pantalones ante Marruecos y nos pusimos mirando hacia la Meca; como hemos dicho ante Europa que valenciano es el mote que le ponen al catalán en Vinaroz; o hemos llevado a los llanitos a la mesa de Gibraltar como quien sienta a un pobre por Navidad; como han quitado la religión de las escuelas y dado barra libre para llamar matrimonio a otra cosa, mariposa; lo mismo, en fin, que para estos señores gobernar es deshacer cuanto hicieron los anteriores, lo lógico es que la Lotería Nacional hubiera ya perdido el nombre con el que nació, como la Libertad, en el Cádiz del XIX. Total, si nación y nacionalidad son lo mismo, si España y la Constitución están en almoneda, llamar Nacional a la Lotería es una provocación españolista.

La suerte de la Lotería Nacional es que Carod no se ha fijado en ella. Por el supremo argumento de que la pela es la pela, hubiera pedido ya para Cataluña la Lotería Nacional. ¿No quieren selecciones deportivas nacionales y chantajean con ellas? ¿No quieren acabar con la Fiesta Nacional? ¿Por qué no han de querer para ellos solos la Lotería Nacional? Cuando salió Juan Belmonte, los buenos aficionados decían:

-Date prisa en ver a Belmonte antes que lo mate un toro.

Dense prisa en ver el sorteo de Navidad de la Lotería Nacional en un salón de Madrid empetado de friquis antes que venga Carod, que el próximo gordo se saca en el Salón de Ciento (y la Madre) de Barcelona.

-Eso, usted déle ideítas a Carod, que en cuanto lo pida, Maragall lo apoyará, y ZP se lo concederá.

Puede ser el último sorteo en Madrid en cuanto Lotería Nacional. Y más cuando descubra Carod que la administración que más décimos vende es una de Cataluña, la famosa de Sort. Si con el PP el gordo solía tocar en Cataluña y en las Vascongadas, ni les cuento lo que puede ocurrir en este primer sorteo de Navidad con un Gobierno del PSOE en manos del tripartito. Seguro que el gordo de hoy le toca a un primo de Carod que también es un Pérez hijo de guardia civil. Lo más curioso es que cuando toca el gordo en regiones separatistas, los mismos que les meten fuego a las banderas españolas no queman un solo billete de los que trincan, aun siendo opresor dinero españolista. Siempre «Catalonia is Spain, yes» a efectos de trincar la tela de todos los gordos cuyos dineros vengan de Madrid. ¿No piden en Vascongadas la retirada de la Guardia Civil? ¿Por qué entonces no pide el PNV la retirada de la Lotería Nacional? Espero que los bombos históricos no me sean tripartitos ni equidistantes y vayan a lo suyo. Como aquello que don Manuel Giménez Fernández, el ex ministro republicano de la CEDA, repetía cada Navidad durante la dictadura:

-La Lotería es lo único libre que nos queda en España. Aunque Franco lo intenta todos los años, nunca le toca el gordo al Marqués de Villaverde...

La Lotería es lo único libre de nacionalismos que nos queda en esta España que están dejando hecha unos zorros. El 14-M les tocó gobernar como a quien le toca el gordo y, como no saben qué hacer con el dinero, lo dilapidan.

TIMBRES DE ALARMA
Por Jaime CAMPMANY ABC  22 Diciembre 2004

NO debo ocultar que en mi habitual cachaza y sentido del humor para contemplar la política están sonando ahora timbres de alarma. Contemplo la actuación de Zapatero desde su accidental ascensión al poder y confieso que no me gusta el pis del niño. Intento recobrar el sosiego y me reprimo alejando de mi mente la funesta manía de exagerar. Pero las señales son cada vez más evidentes, la alarma está cada día más extendida y las voces de aviso se van haciendo más numerosas.

En los medios de comunicación, una advertencia preocupada se suma a otra advertencia inquietante. Leo que el Partido Socialista negocia con Herri Batasuna una tregua de ETA. Se trata sin duda de entregar pedazos de España a cambio de una paz indigna. Ibarreche concluye la elaboración de su Plan. La Comisión del Parlamento vasco ya le ha dado su aprobación. Ahora será sometido a la aprobación del Pleno. Con ella o sin ella, y naturalmente con la denegación del Parlamento español, será ofrecido como programa electoral. El triunfo de ese programa facilitará la convocatoria de un referendo. La presión terrorista sobre las urnas será invencible. De pronto, nos hallaremos ante la proclamación del Estado asociado, un minuto antes de la independencia de Euskadi. (Euskadi, igual a Estado vasco). Ni más ni menos.

Leo por otro lado que existe un «pacto de hierro» entre Zapatero y Maragall. Zapatero se asegura el poder. Maragall se asegura la Generalitat. Cataluña se proclama «comunidad nacional». Lo explica en «Estrella Digital» Pablo Sebastián, que no es precisamente un catastrofista. A compás de cada nuevo nombre que inventan para las Comunidades Autónomas (nacionalidad, identidad nacional, comunidad histórica, comunidad nacional, nación en una nación de naciones, toma nísperos) se da un paso semántico hacia la independencia. Nuevo Estatuto. Derrota del españolismo anticuado e insostenible del PP. Modificación de la Constitución, y a ser posible, también del artículo segundo. La soberanía popular, en piezas. Zapatero, gobernando en lo que quede. España, progresivamente desguazada. Con los moros dentro, otra vez invadida de musulmanes, eso sí, en esta ocasión no con bajeles sino con pateras, hala, a comenzar de nuevo la Reconquista y a resucitar a Isabel la Católica, que lleva muerta cinco siglos, y además estamos tontos con lo del laicismo.

El ministro de Defensa ha tenido que advertir a los socios y a los de su propio partido que a él «le gusta» el artículo octavo y que «no va a pedir permiso para defender a España». Bien dicho. Pero me reconocerán ustedes, españoles de todas las regiones, de todas las Comunidades autónomas y nacionales, de todas las nacionalidades, naciones, imperios, villas, barrios, behetrías y caseríos, que habría sido mucho mejor que José Bono, el ministro de Defensa, no hubiera tenido que hacer esas dos advertencias. Y ahora que lo pienso, también habría sido mucho mejor para mí mismo y para todos ustedes que me leen, que yo, acostumbrado como estoy a tomar con buen humor los desaguisados de la política, no hubiera tenido que escribir este artículo.

Reforma de los Estatutos
La estrategia de los hechos consumados
Rubén Osuna Libertad Digital 22 Diciembre 2004

Se ve venir desde hace tiempo en qué consiste la estrategia que permitirá un cambio constitucional en España. La idea consiste en aprobar el nuevo estatuto de Cataluña en el parlamento autonómico, y después en las Cortes, previo paso a un referéndum regional, lo que conducirá, si se confirma, a una crisis sin precedentes, pues el nuevo texto será abierta y descaradamente contrario a la Constitución de 1978. Cabe la posibilidad de que nadie plantee la inconstitucionalidad del Estatuto, o de que el Tribunal Constitucional, por las buenas o por las malas, acceda a "reinterpretar" la Constitución (ya hay señales en esa dirección). En caso contrario, con ese conflicto sobre la mesa y un buen repaso de la apisonadora mediática de PRISA, cuyo poder habrá aumentado aún más para entonces, se convocaría un referéndum en toda España. Los términos en los que se plantearía supondrían un claro chantaje, ofreciendo el sí como única posibilidad para "resolver el conflicto". Me cuesta creer que se dé un apoyo mayoritario a un texto constitucional que legitime un golpe de Estado como el que se prepara. Pero con este país nunca se sabe.

La situación en el País Vasco es similar, con un Partido Socialista haciendo de caballo de Troya de los nacionalistas. En el documento Guevara que acaban de aprobar el Partido Socialista se entrega a las tesis del PNV y se ofrecen a servirle, ofreciéndoles gratis la única tajada económica que se puede sacar ya con un nuevo Estatuto: la separación de la Seguridad Social vasca de la del resto de España, con lo que los trabajadores del País Vasco sólo serían solidarios entre ellos, desligándose de los del resto del país. No está mal, viniendo de un partido "de izquierdas" que, además, cínicamente, se presenta como paladín del proceso de integración europea. No hay que esperar a que eso ocurra para poder afirmar que hoy un alemán es más solidario que un vasco con cualquier español. Y es que el País Vasco será de nuevo la cuña que utilicen unos y otros para hacer saltar la Constitución, mediante el chantaje de una tregua de ETA ligada al Plan Ibarreche y a la vuelta a la legalidad de Batasuna, todo ello con la aquiescencia y colaboración activa del Partido Socialista. Después de eso el nuevo Estatuto catalán "entrará solo". Es obvio que los movimientos están coordinados, y que responden a un plan.

Las declaraciones de Maragall recogidas en el diario El Mundo del domingo 19 de diciembre confirman, otra vez, que esa es la estrategia. El Honorable asegura que el golpe que se prepara no acabará por fin con estos 25 años de chantajes, y que la Constitución (en el estado en que quede) será asaltada de nuevo dentro de otros 25. Quienes han defendido siempre que cediendo se apaciguaba tienen delante, negro sobre blanco, que el fin de este proceso, si lo hay, es un contrato cuyos términos serán fijados por una de las partes, y modificados por ella cuando desee. La idea es que seamos nosotros los que acabemos pidiendo la independencia. Todavía hoy ese nacionalismo sigue creciendo sin ser combatido, obteniendo victoria tras victoria sin coste alguno. Sólo espero que este país no esté aún tan maduro para suicidarse como Maragall y Zapatero creen. Pronto lo sabremos.

¿Y ahora qué, Zetapé?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 22 Diciembre 2004

Es posible que el Gobierno del PSOE y sus satélites hayan puesto ya en marcha sin posible marcha atrás ese golpe legal para acabar con la Constitución Española y con su fundamento político, que es nuestra nación, que empezaría con el plebiscito sobre la Constitución Europea y terminaría con las naciones instaladas a modo de gusanos en el cuerpo hasta ahora indivisible y lozano de la nación española, la única legalmente existente hasta hoy. Si es así, y los hechos permiten temerlo con fundamento, Julio Pérez no habrá pasado de las gamberradas en la red a Jefe de Gabinete de Caldera, sino que estará quizás a la cabeza de los piratas que ayer craquearon las páginas de la COPE y antes habían hecho lo mismo con la del falso gruporisa que sirvió de excusa al Gobierno y a la SER para su miserable campaña de mentiras descaradas e injurias redomadas contra los humoristas de “La Mañana”, la COPE y la Conferencia Episcopal.

Ya todo es posible con este Gobierno, menos que respete la ley y se comporte con un mínimo de decencia. Al menos, en lo que a Internet se refiere. Y no sólo a Internet.

Hay muchas páginas injuriosas para los políticos, los periodistas, los valores y las ideas de la Derecha. Y hay una parte inevitable en esos excesos, porque lo da el medio y porque la sátira, por cruda que sea, es parte de la libertad de expresión que define a las democracias, siempre que no sobrepase los límites del Código Penal. Y lo que sin duda supone la liquidación del estado de Derecho es que el dinero de todos los españoles que administra temporalmente el Gobierno se utilice para perseguir a una parte de esos españoles, ayer en el Gobierno y hoy, merced a la masacre del 11-M, en la Oposición. Lo que diferencia a una democracia de una dictadura es que en la primera la Oposición acosa al Gobierno y en la segunda, el Gobierno acosa a la Oposición. Es lo que sucede en Venezuela y lo que ha empezado ya a suceder en España. Tomamos nota, Pérez. No lo olvidaremos, Zetapé.

Nacionalismo
La revolución periférica
Jorge Vilches Libertad Digital 22 Diciembre 2004

Lo alarmante del proceso ya evidentemente constituyente que estamos viviendo es su diferencia con el de 1978, cuyo éxito habrá que poner en duda si 26 años después no sirve para nada. Si en aquel entonces la voluntad nacional configuró una ley común, la Carga Magna, hoy es la voluntad de unos partidos regionales –minúsculos en el conjunto estatal- la que pretende la definición de España. Y alarma porque esos partidos nacionalistas no llegan, entre todos, al 5 por ciento del electorado español.

Esta revolución periférica pasa porque España se defina como un Estado plurinacional compuesto por "comunidades nacionales". Los socialistas que esto sostienen dicen basarse en la teoría expuesta por Francisco Rubio Llorente, el presidente del Consejo de Estado. Su idea es reformar el artículo 2 de la Constitución diciendo que la nación española está compuesta de forma inseparable y diferenciada por las comunidades nacionales catalana, vasca, gallega y navarra. ¿Y el resto? ¿Son naciones, autonomías, regiones, o qué? Eso no lo explican porque no les interesa.

Este es un cambio de gran calado en nuestro sistema constitucional y, sobre todo, en la Historia de España. Pero es el resultado de un Gobierno que es débil, no por el número de diputados que tiene, pues González llegó a tener un grupo menor, sino porque está dominado por un pensamiento débil, relativista, en el que no hay "rendición preventiva" porque no tienen ningún principio que rendir. La prueba de este vacío político es la enorme disparidad de pareceres dentro del PSOE que, alegremente, debaten en público. No saben qué modelo defiende su partido como institución nacional, sino qué proyectos tienen algunas partes del mismo. Y luego sale Bono diciendo que el Ejército tiene la misión constitucional de sostener la unidad de España.

El PSE de Patxi López y Eguiguren, como ya apunté en otra ocasión, ha terminado por defender como propios principios típicos del PNV. Pero ahora, es el propio PNV el que dice, a través de Joseba Egibar, que ni siquiera el plan Ibarretxe "es el proyecto del PNV, ni colma todas las aspiraciones nacionalistas". No obstante, no es cosa exclusiva de los nacionalistas, porque Maragall ya ha apuntado que la forma territorial del Estado va a estar en constante transformación, y que la reforma del Estatuto caducará, con suerte, dentro de 25 años.

La revolución periférica es evidente: sus proyectos para el futuro Estado español suponen menos España y más independencia territorial; así como debilitar la unidad y la solidaridad españolas, en lugar de fortalecer el proyecto común. Los socialistas, los nacionalistas e IU insisten en que el Estado debe ser cómodo para todos. Elevada la "comodidad" a categoría política, histórica y constitucional por el propio Gobierno nacional, apenas cabe vuelta de hoja. La plurinacionalidad del país supone la transformación de España. Ya no será una nación, sino una unión circunstancial y amovible, basada en la voluntad de partes iguales. Deshecho así el sujeto de la soberanía que es la nación española, cualquier grupo humano afirmado como comunidad nacional tendrá soberanía plena e independiente sobre su situación política. Es decir, cualquier Gobierno coyuntural tendrá la puerta abierta para promover la secesión.

La lucha por la libertad en España se ha asentado en la nación como sujeto, desde el Cádiz de 1812 hasta la Constitución de 1978. Los conceptos de nación y de libertad han ido unidos, al igual que en la mayor parte de las grandes democracias del mundo. Ahora, en España se pretenden separar y relativizar, con una contrarreforma constitucional que tiene tantas y tan dispares voces en contra que merecería una mayor reflexión.

Los que saben lo que quieren
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 22 Diciembre 2004

SÓLO ACABA llegando el que conoce a dónde va. Pues, para llegar, lo importante es, al fin, el destino y no la ruta. ¿Todos los caminos llevan a Roma? Desde luego... salvo los que no llevan a Roma. Los nacionalistas lo saben, y por eso son los únicos que tras veinticinco años de vida democrática no han variado su objetivo, aunque, para alcanzarlo, hayan tenido que ir cambiando de sendero. El objetivo, claro está, es la independencia nacional, al que no han renunciado ni el PNV, ni ERC, ni el BNG, ni Convergencia. No tienen por que hacerlo, desde luego, pero no entender que no lo han hecho podría conducirnos al desastre.

De hecho, lo acontecido en nuestro país desde la puesta en marcha del Estado autonómico actual resulta fácil de explicar, aunque difícil de aceptar. Y es que lo que la inmensa mayoría hemos vivido como un proceso destinado a construir un nuevo Estado -descentralizado y pluralista-, ha sido afrontado por la inmensa minoría como la gran oportunidad para acabar con ese Estado y construirse uno a su medida. Según los no nacionalistas la autonomía ha constituido el cemento que nos ha unido en libertad; según los nacionalistas, ha sido y debe seguir siendo el trampolín para saltar hacia la definitiva secesión de sus Comunidades respectivas.

Tan es así, que nada de lo que hoy pasa en España en relación con la cuestión territorial se comprende cabalmente sin tener en cuenta ese contraste. Ni la urgencia con que se exigen las selecciones deportivas autonómicas, ni la agonía con que quiere introducirse la traducción simultánea en las Cortes Generales, ni la insistencia con que trata de imponerse una nueva terminología para llamar naciones o comunidades nacionales a los territorios autonómicos, son explicables si no es a la luz de la obsesión por sentar las bases simbólicas que anteceden a una ruptura que algunos avizoran ya en el horizonte.

Por eso no se entiende que la respuesta frente a los que saben lo que quieren sea la más estulta confusión: no, no se entiende que frente a la pretensión secesionista del PNV el PSE presente un proyecto que ofrece como punto de llegada parte de lo que los nacionalistas plantean como punto de partida, creyendo que con ello les darán satisfacción; ni se entiende que José Blanco diga, respecto a ese proyecto, que el PSOE ni lo apoya ni lo deja de apoyar, lo que, de no ser sangrante, sería cómico; ni se entiende, en fin, que Rajoy, que se cree con derecho a llamar miedicas a quienes se juegan la vida defendiendo sus ideas, siga ahondando en una brecha por la que, antes o después, tratarán de colarse los únicos que en este viaje alucinante tienen claro desde el principio sus propósitos.

Sin marcha atrás
TONIA ETXARRI El Correo 22 Diciembre 2004

Está tan envenenado el cruce de mensajes desde que Ibarretxe se empeñó en sacar adelante su nuevo estatuto -rompiendo con la actual Carta de Gernika y dejando en la cuneta de la exclusión a los 580.000 votantes vascos que, a través del PP y PSE, le dijeron que no quieren que Euskadi rompa con España- que los discursos de un mismo partido ya no pueden asumirse de forma colectiva. A saber: si el socialista Patxi López presenta su plan, con un sello del 'label' Guevara, a través del cual el PSE intenta ocupar el centro nacionalista que el PNV abandonó con su radicalización, mientras el ministro Bono no entiende muy bien qué es eso de la «comunidad nacional» y Zapatero tarda en pronunciarse... reina el desconcierto. ¿El presidente del Gobierno estará a favor del cambio, no previsto, del artículo 2 de la Constitución? ¿Se limitará a pedir, como la presidenta del Tribunal Constitucional, Emilia Casas que se «alivie de contenido emocional» ese término? ¿O más bien piensa en avisarnos de que estemos preparados para asistir a la «deconstrucción» constitucional?

Sea como fuere, lo que demuestran los últimos gestos es que los políticos, tan humanoides como cualquiera de nosotros pero con el peso de la responsabilidad de regir nuestros destinos sobre sus hombros, son tan esclavos de sus palabras, que el nacionalista Imaz dijo ayer que «política hay que hacer con los que hacen política». Vaya por Dios. Casualmente su compañero de partido el senador Anasagasti acabada de decir que la ilegalizada Batasuna (SA), con su abstención para que saliera adelante el plan Ibarretxe en la comisión parlamentaria «había hecho política».

Independientemente de que esta descoordinación nos sirva en bandeja la idea de que el PNV seguirá buscando el apoyo de Batasuna (porque para eso, entre otras cosas, le ha mantenido en el Parlamento, contra viento y justicia), lo que queda fuera de toda duda, después de haber visto los últimos movimientos, es que el soberanismo se va haciendo cada vez más compacto. Que la vía de desenganche de Euskadi con respecto a España va avanzando. Que Egibar va trazando una línea entre los que son vascos y los que no lo son. Una separación que viene a coincidir con la que han hecho durante tantos años los terroristas de ETA a la hora de cometer atentados contra la libertad de pensamiento y que el otro día denunciaba, muy valientemente, la directora del departamento de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco, Maixabel Lasa. Que ha empezado a rodar, en fin, «sin marcha atrás» como dice la portavoz del Gobierno, el debate sobre un plan que no se ha pactado entre vascos y que, por esa razón, nace viciado. Sería aconsejable que quienes representan a los vascos autonomistas no hicieran demasiadas tonterías. Ayer, el presidente Zapatero anunció en el Congreso el plan de Navidad de prevención de atentados terroristas. Normal. Hace un año ETA quiso volar los trenes de Chamartín.

EL PUZZLE DEL 11-M
Editorial ABC  22 Diciembre 2004

EL auto hecho público ayer por el juez Juan del Olmo demuestra la difícil compatibilidad entre la investigación judicial de naturaleza penal y la Comisión de investigación parlamentaria, de carácter político por definición. No es sencillo, en efecto, que se evite la tentación de utilizar alguna de las afirmaciones contenidas en la resolución a efectos de la reunión que hoy mismo celebra la Comisión en el Congreso de los Diputados, con la pretensión -anunciada por la mayoría- de poner en marcha la fase de conclusiones. El auto decreta prisión provisional para Hassan el Haski, detenido recientemente en Lanzarote. En la motivación, aparecen una serie de afirmaciones del juez expresadas siempre con la debida prudencia a través de términos como «probablemente» o «posiblemente».

Señala Del Olmo, basándose en un reciente informe policial, que, al parecer, varios de los grupos radicales a los que se imputa la concepción y ejecución de la matanza actuaron como «respuesta» ante la posición de España en la guerra de Irak. No debe hacerse una lectura superficial de este planteamiento. En rigor, significa ante todo que los autores del atentado tenían el objetivo prioritario de provocar un cambio de Gobierno, como castigo al apoyo de Aznar a Estados Unidos. Así pues, antes de lanzar las campanas al vuelo por determinados elementos del auto que podrían favorecer sus tesis, conviene que el Gobierno y sus aliados reflexionen con cierta calma acerca de las implicaciones del asunto. Otro punto oscuro merece ser subrayado. El día 13 aseguraba Zapatero ante la Comisión que estaba cerrada cualquier duda sobre la autoría material e intelectual del 11-M. Una semana después resulta que aparecen protagonistas que, como El Haski, tienen un papel protagonista en la «ideación y preparación» de los atentados. ¿Estaba todo tan claro hace unos días como él sostenía? ¿Conocía acaso el jefe del Ejecutivo la evolución que iban a seguir los acontecimientos?

Merecen el máximo elogio la eficacia policial y la precisión en la actividad instructora del magistrado de la Audiencia Nacional. Sin embargo, procede reconocer también el acierto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad bajo el mando del ministro Acebes, puesto que -según relata el auto- los diversos grupos radicales que allí se describen pretendían unirse a otros ya desarticulados en su día. No hace falta recordar la actitud de algunos responsables del PSOE acerca del llamado «comando Dixan», porque se pronunciaron entonces algunas palabras en el Parlamento y en los medios que reflejan una lamentable falta de responsabilidad. Según Del Olmo, deben sumarse como factores relevantes en la conspiración los grupos con centro en Leganés y en Villaverde con el grupo liderado por «El Tunecino» (a quien el auto atribuye el papel principal en el diseño y ejecución de la matanza), que a su vez se subdivide en otros dos más. Uno de ellos tenía a su frente a «El Egipcio», que -como es sabido- ha declarado que concibió la idea del atentado «mucho antes de la guerra de Irak». Ello introduce, como es notorio, un factor de contradicción con los datos que se derivan del informe policial. Es «probablemente» (hay que insistir en el adverbio) a través de Grupo Islámico Combatiente Marroquí como se planifica la masacre. Todo ello, a falta de concreciones ulteriores.

El auto del juez no supone una conclusión definitiva, imposible a estas alturas. Aporta datos de mucho interés, pero de carácter provisional. A efectos políticos no es aceptable una lectura apresurada y partidista. Sería un grave error porque la investigación judicial sigue su propio camino, por vías diferentes a la responsabilidad política. Pero, sobre todo, porque la gran mayoría de los ciudadanos rechaza una Comisión sesgada por intereses particulares, como refleja la reacción social tras la comparecencia de las víctimas.

¿Carpetazo político y judicial al 11-M?
EDITORIAL Libertad Digital 22 Diciembre 2004

El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ha ordenado el ingreso en prisión incondicional de Hassan El Haski, detenido el pasado viernes en Lanzarote. En su auto de prisión, Del Olmo incluye un informe policial que concluye de forma provisional que los atentados del 11-M fueron la 'reacción' a la participación de España en la guerra de Irak.

Si desde el punto de vista social y político resulta bochornosa la determinación del PSOE y de sus socios de oposición al PP de acabar con la Comisión de Investigación del 11-M, la hipótesis de que el juez del Olmo podría barajar la posibilidad de establecer ya conclusiones “provisionales” supondría un golpe de gracia al Estado de Derecho y un motivo evidente y sin precedentes de desconfianza e inseguridad jurídica.

Nos negamos a creer que el juez Del Olmo sea capaz de plantearse algo tan inaudito e improcedente, procesal y jurídicamente, como sería elevar ya a conclusiones provisionales lo que debe estar aun en fase de instrucción y de investigación policial. No onstante, no nos deja de resultar alarmante la existencia de informes policiales que ya se arroguen pretenciosamente la capacidad de establecer conclusiones de un caso tan notoriamente abierto como el del 11-M y que el juez le haya dado tal relevancia en el resumen de hechos adjunto a su último auto de prisión. Hasta tal punto ha sido la relevancia judicial otorgada al informe policial de marras, que incluso la práctica totalidad de los diarios en sus ediciones digitales consideraban dicha improcedente valoración como una conclusión del caso dictaminada por el propio juez.

Téngase en cuenta que, sin ir más lejos, el representante del PSOE, Juan Luis Rascón, pocas horas antes de darse a conocer el auto del Juez del Olmo, no se atrevió en televisión a negar ni la importancia de las preguntas ni el desconocimiento público de las respuestas de algunos decisivos interrogantes que le expuso el director de El Mundo en el programa 59 segundos. La excusa dada por el representante socialista para, pese a ello, mantener su disposición a clausurar la Comisión de Investigación, fue la de decir que era la instrucción judicial la que se encargaría de despejar esas incógnitas.

Téngase en cuenta que entre esos agujeros negros del 11-M está el descubrimiento de los contactos marroquíes de un imputado en el 11-M que, como Suárez Trashorras, ya buscaba en el verano de 2001, “quien supiera montar bombas con teléfonos móviles”. ¿Es compatible este descubrimiento con un informe policial que ahora considera lo del 11-M como una mera reacción a una guerra que se produjo mucho después del 2001? ¿Es concluyente este informe cuando los terroristas islamistas, pese haberlos intentado contentar en Irak—o precisamente por ello— siguen teniendo a España como objetivo?

Entiéndasenos bien. Por supuesto que los terroristas islamistas —como los etarras—rechazaba la política de Aznar; entre otras cosas, porque era contraria a sus intereses. Pero señalar este hecho innegable como conclusión, aunque sea provisional, del caso es ganas de que la Justicia dé un carpetazo tan indecente como el que en la Comisión pretenden llevar a cabo unos grupos políticos que no tuvieron empacho en buscar una victoria electoral en el mayor atentado de nuestra historia.

Pendiente abajo
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 22 Diciembre 2004

La presentación por parte del Partido Socialista del País Vasco de las líneas maestras de su propuesta de reforma del Estatuto de Guernica proporciona un ejemplo más de que el PSOE está inmerso en una inquietante confusión mental. Una modificación estatutaria que introduce la denominación «Comunidad nacional» para una Comunidad Autónoma, que pone en manos del Gobierno vasco la totalidad de las políticas activas y pasivas de empleo así como la cogestión de los fondos de la caja única de la Seguridad Social, y que incluye la atribución de la potestad de designar directamente miembros de órganos estatales como el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Consejo del Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores y el Instituto de Crédito Oficial, revela una pérdida grave de referentes conceptuales, lo que en un gran partido nacional, una de cuyas funciones básicas es garantizar la cohesión entre todos los españoles, representa una catástrofe de alcance general.

Llama la atención, y lo ha señalado Rosa Díez con su habitual franqueza, que una iniciativa de semejante calado se lance a los medios sin un debate previo en las instancias correspondientes de la dirección, donde seguramente se hubieran alzado numerosas voces sensatas para expresar su disconformidad con planteamientos tan arriesgados.

También resulta curioso que el secretario general, que es casualmente presidente del Gobierno, y el secretario de Organización, no estuvieran aparentemente al corriente del contenido del documento elaborado por el antiguo peneuvista Emilio Guevara. La reforma estatutaria que apadrina el PSE equivale a la transformación de España en una confederación de naciones yuxtapuestas y destruye por completo la solidaridad entre los distintos territorios y entre los ciudadanos. Las pensiones y el desempleo han de gestionarse a nivel central porque los españoles se mueven a lo largo y ancho de la geografía nacional y en cuanto a las instituciones que deben arbitrar y ordenar asuntos de dimensión estatal no pueden estar internamente fragmentadas sin perder su perspectiva global, imprescindible para el desempeño correcto de su función. El diseño de España implícito en la concepción de los socialistas vascos rompe con una tradición perfectamente asentada de su partido y habrá hecho remover en sus tumbas a Pablo Iglesias, a Indalecio Prieto y a Julián Besteiro. Será interesante ver qué dice Felipe González ante este disparate de sus correligionarios, si es que le queda tiempo dada su actual dedicación plena a la artesanía decorativa.

Que Ibarretxe y Carod-Rovira estén entregados a la tarea de demolición de la Constitución de 1978 no es novedad, pero que les ayuden en tan edificante propósito Maragall y Patxi López demuestra que Zapatero nos lleva pendiente abajo a velocidad creciente. O esto se para, o nos estrellamos sin remisión.

Maragall tiene prisa
Antonio MARTÍN BEAUMONT La Razón 22 Diciembre 2004

«La aeronáutica está en Toulouse, la logística en Zaragoza...». El presidente de la Generalidad de Cataluña sueña con un país que no existe. La memoria de los territorios de la extinta «Corona de Aragón» es la que al parecer envenena sus sueños. Habla de modificar el Estatuto con palabras que en términos de la política actual serían plausibles –caso de que fuera para llegar a la estación término–, pero él mismo añade que no hay punto final. Es la teoría (provisional) de la «nación de naciones».

Maragall está mucho más allá de lo que nunca estuvo Pujol. Maragall tiene noticias cercanas de la levedad conceptual que en éste caracteriza el pensamiento político del presidente Rodríguez Zapatero y aprovecha la situación. A su favor habría que decir que no engaña a nadie: dice lo que otros piensan y eso siempre es de agradecer, porque cuando en la política se sabe dónde están los demás es fácil saber cuál es el papel de uno. Maragall quiere reformar el Estatuto y para que esa reforma quepa en la Constitución quiere que, también, se reforme la Carta Magna.

No ignora que al día de la fecha tal ensoñación no es posible sin contar con el apoyo del Partido Popular, pero no le importa, juega «al ya veremos», a ver qué hace el PP de Piqué en Cataluña y la parte del PSOE (Bono, Ibarra) que no le sigue en el resto de España. Sabe que con la actual correlación de fuerzas en el Parlamento de Cataluña su reforma saldrá adelante allí y será enviada a las Cortes para su eventual tramitación en forma de proyecto de Ley Orgánica.

Quiere hacerlo todo con cierta rapidez porque no ignora que la debilidad parlamentaria actual del PSOE podría ser corregida tras nuevas elecciones.

Elecciones en las que podría pasar dos cosas: que ganara el PSOE por mayoría absoluta, en cuyo caso podría darse la paradoja de que cambiara el enfoque de Rodríguez Zapatero sobre estos temas, o bien, que el PP recuperara el poder, en cuyo caso también debería archivar los planes que alimentan sus sueños. De ahí las prisas en poner en marcha cuanto antes la maquinaria que conduce a la reforma del Estatuto. El tiempo juega un papel importante en la política y más en esta historia de sueños que quieren recuperar geografías que ya sólo están en los libros de Historia.

Comisiones de investigación
José María MOHEDANO La Razón 22 Diciembre 2004

Que nadie piense que el inmenso hastío, aburrimiento y desaliento que producen las actuaciones de la Comisión Parlamentaria del 11-M se han acabado con la comparecencia de la representante de las víctimas de la matanza.
Unos no dejarán de dar vueltas al sentimiento de haber sido víctimas de una injusticia histórica y a reinventar los acontecimientos con la intención de justificarse, mientras sus adversarios políticos pretenden demostrar que quienes ya perdieron las elecciones mintieron y cometieron graves errores.

En realidad, el centro de interés que mueve a la creación de este tipo de comisiones no es el de obtener información sobre un determinado asunto de interés general sino el ejercer el control político desde instancias políticas para depurar o exigir las responsabilidades de cargos públicos.

Esta naturaleza exclusivamente política del control que realizan las comisiones parlamentarias de investigación conduce a que los parámetros de valoración utilizados por la Comisión sean predominantemente subjetivos y basados en criterios de oportunidad. Por eso, como no puede pedirse a las comisiones de investigación la objetividad e imparcialidad propia de los órganos jurisdiccionales –de las que por definición carecen– sonroja oír, dígalo quien lo diga, que esta Comisión de encuesta debe obtener «la verdad y la justicia política», que no se identifica, obviamente, con la judicial, y por eso su búsqueda puede emprenderse por los vericuetos más insospechados, como recortes de periódicos, reinterpretación de declaraciones de policías y jueces y de cartas de confidentes.

Ya dijimos hace cuatro meses en esta misma columna que la Comisión de investigación del 11-M no debió existir nunca porque ni el terrorismo debe ser objeto de ajuste de cuentas entre los partidos democráticos, ni se debe hacer la radiografía televisada de la policía, para ilustración de los terroristas.

La percepción que todo esto produce es que la oposición tiene el reloj parado en el día de la derrota y que el gobierno es incapaz de dar prioridad al convencimiento de que España va a estar preparada para hacer frente a este tipo de amenazas.

Que la Constitución permita la simultaneidad de un proceso de investigación parlamentaria y de otro de carácter jurisdiccional sobre los mismos hechos no quiere decir que la misma sea política y jurídicamente conveniente y, en mi opinión, existen sólidas razones para plantearse seriamente la oportunidad de impedir mediante ley esa concurrencia temporal para evitar las interferencias que puedan existir entre ambas y la repercusión sobre la independencia e imparcialidad del órgano judicial.

Con ello se llegaría a mejores resultados político-constitucionales, como en Francia y el Reino Unido, donde la regla del sub iudice es siempre respetada.

Rodríguez Zapatero
El niño
Pío Moa Libertad Digital 22 Diciembre 2004

En relación con el desplante de Rodríguez a Polonia, recibo por Internet este comentario: "El niño José Luis Rodríguez Zapatero no ha podido ir hoy a clase por encontrarse cansado y haber dormido mal. Firmado, su mamá". La broma tiene alguna gracia, pero la pierde cuando uno se percata de que los indicios de infantilismo en nuestro flamante presidente son bastante reales. Les recomiendo repasen la escena de su comparecencia ante la comisión de las Cortes cuando, acosado por Zaplana, quiere tomar la iniciativa y acusa a Aznar de "engañar masivamente" a la población. Son gestos y visajes algo extraños, parecidos a los de un niño enrabietado que no quiere dar su brazo a torcer y es incapaz de ver algún interés más general que su dignidad herida. Como es una puerilidad una comparecencia de catorce horas, en su mayoría completamente innecesarias para aclarar nada, y cuyo sentido no se entiende si no es por la tonta satisfacción de romper la marca de once horas de Aznar. No es de extrañar que al día siguiente estuviera cansado. Ni deja de ser una puerilidad el gesto de no levantarse al paso de la bandera useña.

Por supuesto, lo de los gestos resulta lo de menos. Lo importante es que las groserías y actitudes grotescas de están saliendo bastante caras a España, aparte de dar una imagen internacional realmente penosa de nuestro país, gobernado por alguien tan falto de seriedad y de talante adulto. Se ha dicho que Rodríguez sufre en las relaciones internacionales porque no sabe idiomas, pero no saber idiomas carece de importancia siendo el español uno de los más hablados del mundo y habiendo como hay excelentes traductores. Más bien debe tratarse del respeto cada vez menor que Rodríguez despierta en sus interlocutores. Putin le cantó en la cara una gran verdad al declarar que los terroristas no debían tener el poder de cambiar la política de un país, y no podía esperar un tratamiento mejor en Polonia, a cuyas tropas en Irak dejó Rodríguez al descubierto, además de traicionar el pacto polaco con España para obtener ambos países mayor peso en la UE. Hoy, aparte de los Chávez y los Castro, admiradores de la línea "revolucionaria" de nuestro talanteño, o de gente como "El Egipcio", sólo Chirac o Schröder le tratan con afecto, un afecto condescendiente, eso sí. Para éstos, tener en calidad de peón servil a un país como España no deja de ser una bicoca muy de agradecer.

Las declaraciones ideológicas o de política general de Rodríguez –el socialismo libertario, el feminismo, la llamada a los jóvenes a recuperar la ilusión del 82 (una perfecta ilusión, en efecto), y tantas otras frases por el estilo– testimonian unas ideas más que elementales, simplonas. Culminadas a última hora en su "alianza de civilizaciones", nada menos. El estadista tiene grandes aspiraciones, eso ocurre mucho en la infancia.

Quien parece haber calado al personaje desde el primer momento fue Mohamed VI. Cuando, en un acto de auténtica traición a los intereses españoles, Rodríguez fue a Rabat a congraciarse con el tirano marroquí, éste lo hizo fotografiar bajo un mapa en que las Canarias tenían el mismo color que Marruecos. Allí quedó retratado el chico para la posteridad. Ese presidente tenemos en unos momentos de crisis cada vez más aguda para España. Podría parecer risible, pero maldita la gracia. Salvo para los enemigos de nuestro país y de la libertad.

¡No somos tontos!
Ignacio Villa Libertad Digital 22 Diciembre 2004

¡Esto es lo que nos faltaba por ver! Hasta ahora Zapatero ha vendido humo, ha intoxicado desde la mentira o ha actuado de forma irresponsable. Un amplio abanico que no está nada mal para llevar ocho meses en el Gobierno. Incluso el bagaje de ministros tocados que Zapatero tiene que soportar va en aumento. Además de Moratinos y Trujillo, hay que sumar a dos nuevos ministros heridos políticamente: Jesús Caldera con la pagina web de "los genoveses" y Magdalena Álvarez con las amenazas en TVE.

En fin, con este panorama en el horizonte, que políticamente no es muy animante, ahora llega el presidente Zapatero y anuncia en el Congreso un Plan Especial de Seguridad para la Navidad. Un anuncio realizado ante el asombro general y el estupor de las Fuerzas de Seguridad.

Hay dos claras razones: Primero, un plan de estas características no se anuncia si pretende conseguir la eficacia que persigue. Segundo, este plan especial se prepara y se articula desde hace años con absoluta discreción como parte del dispositivo lógico de un momento distinto como puede ser la Navidad.

Pues nada, ahora Zapatero a falta de golpes de efecto, ni corto ni perezoso, se ha lanzado a vender como gran novedad una historia conocida y sabida. Pero por lo que parece no le importa en absoluto. Él lo lanza y allá cada cual.

Lo siento mucho, señor presidente, pero esta vez no cuela. Tontos, lo que se dice tontos, no somos en absoluto. Y además ha pasado demasiado poco tiempo para pensar que a los ciudadanos se nos puede engañar como si aquí ni pasara nada. Zapatero está llegando al límite entre brindis al sol, irresponsabilidades y manipulaciones, y ahora vendiendo medidas habituales como iniciativas novedosas. No existe la gestión y van en aumento las tonterías.

Nacionalistas mueven y ganan
FERNANDO ÓNEGA La Voz 22 Diciembre 2004

QUIEN SEPA lo que ocurrirá con la autonomía vasca, que coja el teléfono y llame a La Moncloa. A fecha de hoy, tenemos el escenario más difícil: el Plan Ibarretxe sigue adelante, al menos por diez días. Lo que suceda después no depende ni del lendakari, ni del gobierno central, ni de ningún partido democrático. Depende de la jugada que quieran hacer el señor Otegi y sus seis parlamentarios llamados Sozialista Abertzaleak, es decir, Batasuna. Y usted preguntará: ¿pero esa organización no está fuera de la ley? Sí, señor, lo está. Pero en este folclórico país siguen manteniendo su escaño y decidiendo grandes asuntos políticos. Para algunos proyectos, Ibarretxe depende de ellos casi tanto como Rodríguez Zapatero de Carod-Rovira.

Como siguen ahí, en el pleno del próximo día 30 pueden hacer tres cosas: votar a favor, abstenerse o votar en contra. Si se les ocurre votar a favor porque se lo pide el cuerpo o porque tienen ganas de jarana, miren ustedes por dónde, el Plan Ibarretxe seguirá adelante. Tiene narices, explique usted eso en Europa, pero ese destino depende de una organización ilegal, que forma parte de un entramado terrorista. Conclusión para el asombro: el futuro inmediato del País Vasco depende del brazo político de la banda ETA. Si Ibarretxe consuma su propósito de convocar un referéndum, será porque se lo sirve ese brazo político, no porque se atenga a las leyes de la Nación. Tengo que revisar los archivos, pero es imposible encontrar una situación comparable en ningún país civilizado o que, para mayor contradicción, se llame «Estado de derecho».

¿Y qué puede hacer ante ello ese Estado de Derecho? Lo de siempre: pedir calma, mucha calma, que nadie se altere. El partido que administró ese Estado hasta hace ocho meses y el que lo administra ahora coinciden en una cosa, menos mal: en votar contra el Plan. Pero, cuando se trata de encontrar la alternativa, miren ustedes el espectáculo: cada uno tira por su lado. Si los socialistas elaboran el Plan Patxi (López), los populares lo descalifican. Si los socialistas toman conciencia del problema territorial, Mariano Rajoy les dice que son unos «miedicas», que es la forma que tienen los niños de llamarse cobardes.

Así se está desarrollando el debate político sobre esas pequeñas cuestiones que son la identidad nacional y la integridad territorial. ¿Quién ganará esta apasionante batalla? Si tenemos presente que los socialistas ya asumen que Euskadi es una «comunidad nacional», los que van mejor situados en la carrera son los nacionalistas. De momento, ya han impuesto su léxico. De momento, sus conceptos son los que tienen más fuerza. De momento, ya han conseguido que España haya dejado de ser la única nación. De momento.

Deuda pública y secesión
La hora de mirar al futuro
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 22 Diciembre 2004

Desgraciadamente, la historia está llena de ejemplos de políticos gravemente equivocados en las consecuencias de sus actos. El error más común es aquel en el que el político cree que, llegado el momento, será capaz de doblegar a los grupos y capas sociales que le han apoyado en su conquista del poder. Podría llamarse este error el del aprendiz de brujo que pone en marcha fuerzas sociales que cuando se desbordan encuentran líderes políticos más ajustados a su radicalismo. Un ejemplo claro en la historia de España es el de Azaña, quien siempre estuvo convencido, hasta el desengaño final, que él dominaría y conduciría por la senda de la moderación (por supuesto anticlerical) a la izquierda. No hay que decir que ese craso error fue una de las causas de la guerra civil. Otro ejemplo, más reciente es de Pujol, ese nacionalista catalán "moderado" que propició el surgimiento de esos sectores nacionalistas nada moderados –que además de independentistas son republicanos y socialistas– que acabaron por desbordarle, a él y a su partido. En el caso de Pujol (y en el de Azaña), poco puede dudarse de su capacidad intelectual, lo que vendría a demostrar que las inteligencias más preclaras, capaces de penetrar en la compleja realidad como pocos, no deben caer en la "fatal arrogancia" de creerse omnipotentes.

Naturalmente –pues cae por su propio peso–, Zapatero es un político de este tipo, pero de una clase especial. Por ejemplo, parece incapaz de escribir una obra tan rica como la de Azaña y no da visos de poseer la ductilidad mental de Pujol. En otras palabras, no sólo parece convencido de que al final sabrá controlar y reconducir los "excesos" de los nacionalistas que le apoyan, sino que para él no existe la palabra "factura" o "costes", pues sus declaraciones denotan que él cree que esas facturas las pagarán finalmente esos sectores sociales "derechistas" y "reaccionarios" que sólo existen en su cabeza. En fin, que la destrucción acelerada del Estado español (perdonen el eufemismo) no tiene costes, y si los tiene, caerán sobre los "malos".

Pero si hay algo absolutamente cierto es que, en esta carrera hacia la nada, la factura será gigantesca y la pagaremos todos. No voy a mencionar más que de pasada lo que primero salta a la vista, pues hemos tenido un conato de ello con la "batallita del cava". La interrupción de los flujos económicos interregionales sumiría a lo que quede de España en un nivel de renta literalmente tercermundista. Pero hay más. ¿Qué pasa con la deuda nacional? ¿Llegado el momento clave, van a admitir los independentistas una distribución equitativa de la deuda? Yo me temo que eso sería soñar fuera de la realidad (cosa de la que supongo capaz a Zapatero). Es más realista suponer que la van a repudiar. ¿Y qué cantidad representa esa deuda? Según datos oficiales, a finales de 2003 la deuda era de 378 m.m de euros, un 50,7 por ciento del PIB. (Ha de notarse, de pasada, que el gobierno de Aznar logró alcanzar esa tasa desde el 68 por ciento de 1996. A cada uno lo suyo.)

En suma, si las fuerzas disgregadoras despertadas por Zapatero se salieran con la suya, y repudiaran todo o parte de la deuda, esa moderada tasa aumentaría sensiblemente en función de lo que menguara el denominador: es decir, en función de cual sería el PIB residual de lo que quedara de España (si es que no fuera repudiada también esta palabra). Pero hay más. Hemos hablado de mengua del denominador, o del volumen de producción para hacer frente a esa deuda. Pero ¿Y el numerador? ¿Es realmente esa cifra de 378 m.m la deuda española? Falso. Pues esa cifra no es más que la deuda pasada, pero la lógica de la deuda es otra: Deuda es realmente, como dice Buchanan, el valor actual de los todos los compromisos de pago futuros: por ejemplo, futuras pensiones y sueldos de funcionarios que pasarían a cargo, en todo o en parte, de lo que quedara del Estado central. En otras palabras, los futuros ciudadanos de lo que quede de España tendrían que hacer frente a una ratio Deuda/PIB notablemente mayor, tanto por fuerte incremento de lo debido como por radical disminución de renta para hacerle frente. (El mismo ejercicio podría hacerse en términos de deuda per cápita.) Escalofriante pero cierto.

Esto no es una llamada de atención, por otra parte inefectiva, al Gobierno. Es una llamada de atención a la oposición, para que deje de creer que todavía hay resquicios para negociar con el Gobierno cualquier reforma de la constitución. La oposición debe, si no estoy equivocado en mi argumentación anterior, exponer a los españoles las consecuencias reales de lo que está pasando. Debemos de dejarnos de nostalgias de la historia de España (que yo comparto) y hablar de lo que cuenta: el futuro. Sin tapujos. Y sin tapujos, las consecuencias de la acción del gobierno son que nos quedaríamos sin presente para nosotros y sin futuro para nuestros hijos.

El plan Ibarretxe avanza
Editorial El Ideal Gallego 22 Diciembre 2004

Todo está perfectamente medido. La abstención de los proetarras permite que el plan Ibarretxe sea aprobado en comisión y el día 30 sea debatido en pleno. Sin embargo, ese día no será suficiente con los votos del PNV, EA e IU; los batasunos tendrán que dar el “sí” al proyecto secesionista o el texto presentado por el lehendakari será rechazado. Las dudas sobre la postura que adoptará el brazo político de los terroristas son mínimas, pues, aunque la iniciativa no colma por completo su afanes independentistas, es el primer paso para llegar al “paraíso euskaldún”, una razón suficiente para que los demócratas -entre los que teóricamente se encuentran los tres partidos que forman el Gobierno vasco- desistan de su intento de separarse de España. Si perseveran en el deseo de sacar adelante el plan Ibarretxe, pasarán a ser cómplices de los asesinos; ninguna disculpa les servirá para justificarse ante la opinión pública. Los propios nacionalistas han creado el problema y a ellos, sólo a ellos, les corresponde resolverlo si quieren evitar que sus manos estén manchadas de sangre.

El artículo 8º y los nacionalismos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 22 Diciembre 2004

Casi al mismo tiempo que el Plan Ibarretxe superaba, con la ayuda de los votos de abstención de Batasuna, el primer escollo parlamentario en Vitoria, planteando así la expectativa de un País Vasco paulatinamente desespañolizado y, por tanto, con una población no nacionalista marginada o sometida a los dictados del independentismo, el ministro de Defensa, José Bono, recordaba desde el Senado, entre otros respectos constitucionales, el artículo octavo, que encomienda a las Fuerzas Armadas la misión de “garantizar la soberanía e independiencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Y como ese ordenamiento establece en su artículo segundo “la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles” y, por otra parte, el artículo decimocuarto dice que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, cualquiera diría que todo en España, una vez más, ha quedado “atado y bien atado”. Sin embargo, el proceso de desintegración de España por una vía supuestamente reformista, pero que en el fondo es una operación de desmontaje calculado, es lo único que prácticamente parece garantizado sobre el plano de los hechos.

El señor Bono ha salido por un registro patriótico que a todo oído español tendría que sonarle bien. Pero ocurre que no todos los españoles piensan lo mismo aunque no sean nacionalistas vascos, catalanes o gallegos. Aún peor es que no todos los socialistas del PSOE, el de la “E” en sus siglas, observan el famoso artículo octavo con simpatía, ni consideran el concepto de nación de la misma manera, y aun lo relativizan como el vasco Patxi López, que imita a Maragall, socialista sin “E” en las siglas de su partido, pero con la “C” de Cataluña. De modo que el señor López habla también de “comunidad de naciones” en una España plural, aunque matiza el concepto refiriéndose a la “comunidad nacional vasca” para no repetir literalmente lo formulado por Maragall sobre Cataluña. Sucede, por otra parte, que el señor Zapatero, presidente del Gobierno y líder del PSOE, ha relativizado en días anteriores los rigores conceptuales de los españoles “ortodoxos”. Y hasta la señora Casas, presidenta del Tribunal Constitucional, ha desdramatizado o querido desdramatizar la importancia de la palabra “nación”.

Todo esto significa que el señor Bono puede quedarse más sólo que la una en sus prédicas dentro de su propio contexto correligionario y español. Aunque en ese terreno todavia se mantiene el otro gran vocero del patriotismo español, el señor Rodríguez Ibarra, presidente de la Junta de Extremadura.

Naturalmente, el Ejército español mantiene el mutismo que le viene caracterizando desde el 23F. Y hace bien porque le conviene apartarse de aquel disparate que tanto daño le causó. Otra cosa sería que, llegado el separatismo al extremo que se propone, y la situación reclamase la aplicación del artículo octavo de la Constitución, el Ejército se quedara pasivo, que sería lo que hiciese si el Gobierno de turno, posiblemente socialista, no le ordenara intervenir en el País Vasco, en Cataluña y eventualmente en Galicia. Ya José Bono, en su “catilinaria” contra Anasagasti durante la última sesión del Senado, matizó que no es el Ejército quien se mueve motu proprio, sino el Gobierno quien ha de moverlo. Habría que preguntarse tambien si, llegadas las circunstancias fatales, el artículo octavo seguira existiendo o habrá sido extirpado del texto constitucional. A este paso, todo es posible. Y el señor Bono no es seguro que siga declamando como hasta ahora.

Rodríguez corta cupón
José Javaloyes Estrella Digital  22 Diciembre 2004

Estamos en diciembre, comenzado el invierno, y parece que políticamente estuviéramos en agosto, tiempo de cosechas, fiestas y vendimias tempranas. La diplomacia española se dispone a cortar cupón, ordeñando los dividendos de sus nuevas alianzas en Europa. Orbitar sobre el eje franco-alemán iba a tener sus frutos y rendir sus ventajas. Una apuesta política —toda corazón— sobre el “corazón de Europa” no podía menos que deparar óptimos, cálidos y proporcionales rendimientos. Con la mano sobre el pecho se nos promete, según dice el presidente del Consejo de Ministros, un trato “equitativo” en el momento de distribuir los fondos de cohesión, una vez que Bruselas parece haber presionado —para la reducción de las cantidades correspondientes a España— el ajuste de los criterios estadísticos de referencia, centrados en nuestro Producto Interior Bruto. Su crecimiento es directamente proporcional a la mengua de las ayudas.

Con los números del Inem —al objeto de que se disparara súbitamente nuestra riqueza y bajaran las remesas— había que dejar hacer, de todo corazón, porque en el corazón de Europa estamos. Antes no era así y había que hacer presión, regatear, “mendigar”, que dijo un día Gonzalez desde su adiós a la Moncloa. Amor con amor se paga.

No podía ser de otra manera después de salir de Iraq y alentar a los demás para que también lo hicieran, de cambiar la bandera norteamericana por la francesa el 12 de octubre y de votar contra Bush en las presidenciales del 2 de noviembre; luego de prescindir del margen de poder de decisión conseguido en el Tratado de Niza y de renunciar a que el Tratado para la Constitución de Europa se firmara en Madrid, y, sobre todo, al cabo de darle a Polonia el trato que se merecía, incumpliendo la visita oficial a Varsovia por haberse aliado con la política de Aznar contra el sabido “corazón de Europa”.

Una siembra tan cumplida, adornada lateralmente con el regalo al Reino Unido de un segundo voto y un estricto veto en la cuestión de Gibraltar, ha sido labor de capitalización política sin precedentes en la crónica de las relaciones diplomáticas intraeuropeas. Hubiera resultado contradictorio, con la forma y con el fondo de tan ambicioso diseño de coherencia antirretórica, insistir en aquellas viciosas y malhumoradas prácticas aznaristas de mendicidad, o en fórmulas como el “cheque británico” y la “excepción francesa”.

Los políticos europeos no sabían qué era una política europea de todo corazón hasta que Rodríguez tomó las riendas de la política española. El ministro Moratinos le había explicado la diplomacia como el ministro Sevilla la economía. Con media hora tuvo bastante. Lo fundamental era el instinto europeo, que le permitiría asombrar a los europeístas de aquende y de allende, con la firma de cheques en blanco y renuncias a la redonda. Tenía además los avales del eurociudadano Chirac y del eurociudadano Schroeder: polos del eje, sístole y diástole del europeo corazón.

Tiene toda la razón Salafranca en sus observaciones sobre la cumbre de Bruselas y el brindis al sol hecho por Rodríguez. Lo conseguido después sobre la anchoa es para escamar. Tiene mucho de pescado vendido, como el plan antiterrorista que ya se venía aplicando desde el pasado abril, incluso con la participación de las FFAA.
jose@javaloyes.net

¿Dignificación de las víctimas?
Cartas al Director ABC  22 Diciembre 2004

No entiendo la afirmación que hace Rodríguez Zapatero acerca de la tarea de Peces-Barba como comisionado de las Víctimas del Terrorismo cuando dice que va a dignificar su memoria... ¿Alguien sabe qué significa eso? Si con ello quiere decir que hasta ahora las víctimas no eran dignas de ayuda, no sólo no lo entiendo, sino que no lo comparto; si lo que quiere decir es que ahora, por fin, van a obtener el protagonismo, la ayuda y la comprensión que merecen, y que en su día el PSOE y sus amiguetes les habían negado, no sólo no lo entiendo, sino que no lo comparto, y si lo que veladamente nos afirma es que este ilustre «dignificador» dedicará todos sus esfuerzos a las víctimas del 11-M, porque las otras víctimas (del terrorismo de ETA) lo son, pero menos, no sólo no lo entiendo, sino que no lo comparto. Me parece una bajeza más de las muchas que hemos tenido que soportar en estos nueve meses. Y no sólo no lo entiendo, sino que no lo comparto. ¿No sería mejor que nuestro presidente se dedicara a llenar de contenido lo que dice y hace, en lugar de lanzar frases huecas, que son una nueva bofetada en la cara de aquellos a los que presuntamente desea agasajar? Fina Millán-Hita. Barcelona.

España «plurinacional»
Cartas al Director ABC 22 Diciembre 2004

Mientras el ministro José Bono sigue recorriendo el territorio patrio hablando de la necesidad de defender la identidad nacional de España y de su esencia como «patria común de todos los españoles», sus compañeros del Partido Socialista vascongado se dan un beso en la boca con el nacionalismo vasco, ése del Rh, proponiendo una reforma del Estatuto de Guernica por la cual se reconozca a las provincias vascas como una «comunidad nacional» y donde se busque su articulación en una España «plurinacional». Tesis éstas igualitas a las que pueda suscribir cualquier partido nacionalista. Preocupa seriamente esta deriva socialista hacia la desintegración de la esencia nacional española; en Cataluña y en el País Vasco buscan la plurinacionalidad del Estado para, de forma oportunista, arañar votos a los fundamentalistas de lo antiespañol y, por otra parte, abrirse camino en esas regiones siendo los más patriotas y los más nacionalistas que se ha podido conocer. Pienso que es hora de reafirmar la identidad nacional de España, desde el respeto a su diversidad, pero desde la firme convicción de que somos patria y debemos seguir siendo patria, nación una y única en Europa y en el mundo entero. Y de paso hacer ver que patriotismo español no es sinónimo de fascismo. Yo, a mis 21 años, no he conocido ni el nacional-sindicalismo ni fui educado bajo los principios del Movimiento Nacional, pero tengo una sensibilidad patria mucho mayor que la de algunos que incluso ocupan ministerios y presidencias regionales. Demos un guiño a España y no a los separatismos. Mientras los socialistas sigan en su deriva, démosles lecciones de patriotismo. Nuestro país lo merece. Francisco Vázquez Vega. Zamora.

Desarticulada una célula islamista en Cataluña que iba a comprar explosivos
Madrid. Agencias ABC 22 Diciembre 2004

Las Fuerzas de Seguridad han detenido hoy en Cataluña a tres personas presuntamente relacionadas con las redes de terrorismo islamista internacional que habían iniciado gestiones para hacerse con una partida de explosivos, informa el Ministerio del Interior en una nota.

En la operación policial en Sant Andreu de la Barca y Mollet del Vallés han sido detenidas e identificadas otras tres personas que compartían domicilio con uno de los presuntos integrantes de la célula, aunque su relación podría ser circunstancial y en las próximas horas podrían quedar en libertad, añade el comunicado.

Las detenciones se han producido a partir de las 03,30 de la madrugada en una operación conjunta en la que han participado un centenar de agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil coordinados por el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista. Los primeros movimientos de la célula desarticulada se detectaron el pasado mes de septiembre cuando entraron en contacto con un intermediario de un país centroeuropeo con el objetivo de conseguir los explosivos, de acuerdo con los datos obtenidos por las FCSE en colaboración con diferentes servicios de información extranjeros.

El Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista ha colaborado en esta operación conjunta a la hora de reelaborar información estratégica en relación con los movimientos y contactos de los detenidos, según la nota. Las FCSE han registrado los domicilios de los detenidos, así como dos establecimientos públicos en Sant Andreu de la Barca que podrían haber estado utilizando y en los que se han incautado de documentos y material informático que está siendo analizado. Los detenidos son Majid Bakkali y Abdelkader Farhaoui, de nacionalidad marroquí y detenidos en Sant Andreu de la Barca, y Mohamed Douha, de la misma nacionalidad, detenido en Mollet del Vallés.

Retiran de la academia de suboficiales de Lérida el lema «A España servir hasta morir»
El Ministerio argumenta un «ajuste medioambiental» mientras los alumnos muestran su sorpresa
Malestar, indignación y sorpresa entre los miembros de la academia de suboficiales de Lérida. Frente al edificio que alberga esta institución en la localidad de Tremp, en una montaña, varias piedras conformaban el lema de la academia, «A España servir hasta morir». En la tarde del lunes, varios alumnos de la escuela tuvieron que cumplir la orden de retirarlas. La presencia de ese lema en la montaña incomodaba a partidos como ICV, que ya había solicitado en octubre a Defensa que las retirara. Según fuentes de la academia, «ni en el pueblo entienden los motivos de la retirada».
Diego Mazón La Razón 22 Diciembre 2004

Madrid- «A España servir hasta morir». Este es el lema que, en piedra pintada con cal blanca lucía en la montaña de enfrente de la academia de suboficiales de la localidad ilerdense de Tremp. Lucía hasta el lunes por la tarde, cuando un grupo de alumnos de la academia recibieron la orden de ir al citado promontorio de la sierra de Santa Engracia y retirar la frase. No les explicaron por qué ni de dónde venía la orden, pero tuvieron que cumplirla. «No sabemos quién ha dicho que hay que quitarlo, lo único que es seguro es que ya no está y es una tontería», señala un miembro de la academia a este diario. La decisión no ha sentado bien en el edificio donde se instruye a los futuros suboficiales, que han mostrado su indignación y su sorpresa porque nadie sabía que se tenía que quitar el lema de la montaña ni les constaba que hubiera protestas de los vecinos del cercano pueblo de Tremp.

En este sentido, las fuentes antes citadas indicaron que «ni en el pueblo entienden los motivos para que retiren de ahí esas palabras». Es más, añaden, «ni siquiera se veían desde Tremp. Las veíamos desde la academia y ya está, en el patio en el que hacemos los desfiles y poco más». Lo cierto es que ya había protestas anteriormente sobre el lema en cuestión, pero iban dirigidas al Ministerio de Defensa y provenían de partidos como ICV o CiU. El presidente del Grupo Parlamentario de Convergencia i Uniò en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida escribía en un diario catalán el pasado mes de octubre en la que hacía referencia a esta frase. En ella, el líder nacionalista aseguraba que «con la foto en la mano, me dirigí, otra vez, al ministro de Defensa. La semana pasada me llamó para avisarme de que lo tenía. Después me telefoneó el jefe de los tres ejércitos para decirme que ya había trasladado la orden al jefe del Ejército de Tierra. Espero, por tanto, que en pocas semanas se acabe la vergonzosa inscripción que era, y es ahora, una agresión al paisaje, al buen gusto y a la libertad». En esta misiva, Duran Lleida cita una carta en la que un lector «se queja, con razón, del mensaje “A España servir hasta morir” que decora una sierra propiedad de la Academia Militar en Tremp, en, si no recuerdo mal, donde figuraba la inscripción “Franco, Franco, Franco”».

Asimismo señalaba que la queja de un colectivo iba a ser enviada al ministro de Defensa Ese mismo mes de octubre, Iniciativa per Catalunya Els Verds, remitía al Congreso de los Diputados y al Parlamento de Cataluña una queja en la que solicitaba la retirada de la inscripción de la sierra de Santa Engracia. Fuentes del Ministerio de Defensa argumentan que esta decisión se debe a un «ajuste medioambiental», pero con esta medida se acaba con la tradición que las promociones cumplían subiendo a la montaña a limpiar las letras. Fuentes militares indignadas por la decisión de quitar las palabras de la montaña indicaron que «esto es otra cesión de Zapatero a sus socios nacionalistas catalanes, a los que les cabrean ese tipo de cosas. Es una estupidez y no sé por qué tienen que hacer esto». La retirada del lema de la academia aumenta la indignación de muchos militares tanto en Cataluña como en el resto de España, que ya habían protestado anteriormente cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero decidió ceder a la Generalitat que preside Pasqual Maragall el castillo de Montjuic, hasta entonces propiedad del Ejército de Tierra.

Ibarra pide que «se llame al orden» a Patxi López y Díez dice que la «comunidad nacional» es propia de Hitler
«Empieza a haber cosas tremendas, muchos nacionales, mucha comunidad nacional, mucho confederalismo... y eso un socialista no lo puede compartir», se queja Ibarra
M. M. / ABC  22 Diciembre 2004

MADRID / MÉRIDA. La propuesta de reforma del Estatuto de autonomía vasco hecha pública por el Partido Socialista de Euskadi como posible alternativa al plan Ibarretxe ha reabierto grietas entre los socialistas. Ocurre cada vez que uno de sus dirigentes roza la espoleta del recurrente y cíclico debate territorial, cuyas bases, si bien quedaron definidas el año pasado en el documento suscrito en Santillana del Mar, parecen ser rebasadas cuando emergen polémicas iniciativas desde el socialismo catalán o vasco.

El proyecto defendido por Patxi López -que no contó anteayer con un apoyo expreso por parte de la Ejecutiva Federal del PSOE- ha sido objeto de duras críticas por parte del presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y de la dirigente vasca Rosa Díez, quienes lo descalificaron sin ninguna ambigüedad. Para Ibarra, el hecho de que la propuesta de los socialistas vascos incluya la denominación «comunidad nacional» para definir al País Vasco supone un ejercicio de «confederalismo» que no sólo supera con mucho el mero debate semántico, sino también la Constitución y los principios del socialismo. «No puedo compartir -dijo a Europa Press- que el preámbulo del documento del PSE diga cosas tan tremendas como que es un proyecto de identidad nacional o que siempre han buscado un destino único dando la sensación de confederación. Eso no va dentro de nuestros principios. Soy socialista para buscar la igualdad de la gente, no para buscar la diferencia y el privilegio».

Los andaluces, «extraterrestres»
Ibarra sostuvo que «empieza a haber muchos nacionales, mucha comunidad nacional, mucho confederalismo, mucho espíritu identitario... y eso un socialista no lo puede compartir». Por ello, apeló a una «llamada al orden» a López para que «nadie se salte las reglas». Para reafirmar su tesis contra Pasqual Maragall o Patxi López, Ibarra se remitió a un ejemplo gráfico: «España no es una nación de naciones porque lo diga Maragall, o Cataluña una nación porque lo diga él, o el País Vasco una comunidad nacional porque lo diga Patxi López. Nosotros podemos aprobar en el Parlamento extremeño o en el andaluz que los andaluces son extraterrestres, pero es mentira, es falso».

Más dura incluso que Ibarra se mostró Rosa Díez, para quien se trata de un texto «nacionalista» que «no cabe en la Constitución». Además censuró que los socialistas empleen el término «comunidad nacional», «ajeno a la doctrina, a la historia, a las formas y al fondo socialista porque es un término utilizado por regímenes totalitarios, desde el franquismo a Hitler o Pinochet. No sé por qué lo utilizamos», dijo a la Cope.

López, quien dijo ayer estar «tranquilo» pese a las duras críticas y a la falta de un apoyo expreso de la dirección federal, defendió la autonomía de la dirección del PSE para hacer sus propias propuestas sin estar «orquestadas ni conducidas» por la dirección federal del PSOE y se mostró seguro de que su propuesta encaja «perfectamente» con la línea socialista para todas las reformas estatutarias.

También quiso rebajar el tono de las críticas el portavoz parlamentario socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien si bien se ciñó a la tesis oficial del PSOE de que se trata de un «proyecto a debate», también mantuvo que «se mueve en el plano constitucional: parte del actual Estatuto de Guernica y, a diferencia del plan Ibarretxe, que es rupturista, este proyecto buscaapela al consenso y busca la mejora de la convivencia en el País Vasco».

Miguel Sanz exige al PSOE que retire a Navarra de su texto alternativo al Plan Ibarretxe
BEGOÑA LÓPEZ PAMPLONA ABC 22 Diciembre 2004

El terrorismo y la acción de Gobierno durante el presente 2004 fueron los temas que centraron el mensaje del presidente navarro, Miguel Sanz, con motivo de la Navidad. El jefe del Ejecutivo señaló que 2004 ha estado marcado por la tragedia del 11-M, que ha dejado un «dolor duradero».

Asimismo, el presidente anunció que mantendrá el recurso al Plan Ibarretxe ante los tribunales si sigue adelante. Sanz rechaza las referencias que en el Plan se hacen sobre Navarra y las calificó de «improcedentes» por desleales e «inconsecuentes», por no tener amparo en ningún texto jurídico. Criticó también el texto presentado por los socialistas vascos como alternativa y dijo que no tiene apoyo constitucional, porque la Constitución no habla de comunidades nacionales, sino de nacionalidades y regiones. Criticó que se aluda a Navarra en ese plan alternativo, bajo la idea de coordinar relaciones culturales en el ámbito de Euskadi.

«Aquel concepto de Euskal Herria como sinónimo está integrado en el Estatuto de Guernika, y por tanto, cualquier referencia a Euskal Herria integrando a la Comunidad Foral de Navarra en la misma, es una clara intromisión a la Navarra reflejada en el Amejoramiento y en la Constitución Española». «Nos parece —dijo Sanz— que desde el Partido Socialista de Navarra se debe hacer una indicación a los socialistas de Euskadi exigiendo la retirada inmediata de esta alusión a Navarra».

San Gil: «No se puede querer acabar con la banda y reunirse con los que la representan»
Redacción La Razón 22 Diciembre 2004

Madrid- La presidenta del PP vasco y candidata a lendakari, María San Gil, exigió ayer explicaciones al PSE por los contactos que mantienen miembros de su partido con el entorno etarra. San Gil afirmó que «el señor López está imitando el método y el procedimiento de los nacionalistas, porque el PNV se reúne a menudo con Batasuna. Si el PSE está copiando también ese procedimiento, está teniendo reuniones con una banda ilegalizada por su connivencia con los terroristas, porque se ha demostrado que Batasuna es ETA», dijo. San Gil insistió en sus críticas a los socialistas vascos y al PSOE en general, porque «tiene unas hipotecas cada día más claras y evidentes, pero muy graves con los nacionalistas y están poniendo en entredicho» muchas políticas antiterroristas. «No se puede querer acabar con ETA con la Ley en la mano, con el esfuerzo policial y con toda la política necesaria para ello si al mismo tiempo se mantienen reuniones con quienes representan a esa banda de asesinos», afirmó. La dirigente popular vasca aseguró que esta actitud es uno de los motivos por los que el PP ha pedido la reunión del Pacto Antiterrorista. Por otra parte, consideró que la aprobación anteayer del dictamen del plan Ibarreche gracias a la abstención de Sozialista Abertzaleak (SA) supone el «triunfo ideológico de ETA», y aseguró que si la propuesta sale adelante este mes será un «fracaso democrático». San Gil dijo que lo ocurrido en Vitoria demuestra que «no era gratuito» el apoyo de los nacionalistas a SA, pues ha existido un «pacto tácito» entre PNV y Batasuna para no disolver el grupo independentista «porque sabían» que iba a llegar el momento de votar el plan Ibarreche y que «iban a necesitar el voto de Batasuna» para que éste saliera adelante. «Este pacto tácito es Estella II. En el año 1998, los nacionalistas y Batasuna firmaron un pacto donde ETA estampó su sello en la parte de atrás del documento. Con la abstención de ayer, ETA estampó su sello en el documento por la parte de delante. Ya no se esconde el pacto entre los nacionalistas, Batasuna y ETA», denunció la candidata a lendakari de los populares.

OSTENTARÁ LA PROXIMA PRESIDENCIA COMUNITARIA
Luxemburgo dice que hay que “reflexionar” sobre la propuesta de las lenguas cooficiales en la UE
La próxima presidencia luxemburguesa de la Unión Europea advirtió este martes a España de que hay que "reflexionar mucho" sobre la propuesta de modificación del reglamento lingüístico en la UE para dar cabida en él a las lenguas cooficiales --catalán, vasco y gallego--.
Europa Press Libertad Digital  22 Diciembre 2004

"El Consejo de Asuntos Generales (del 13 de diciembre al que asistió Miguel Ángel Moratinos) ha dicho, y yo soy solidario con esa posición, que hay que reflexionar mucho sobre ello antes de dar un paso en la mala dirección", señaló el ministro luxemburgués de Asuntos Exteriores, Jean Asselborn, en la rueda de prensa en la que presentó las prioridades de la próxima presidencia semestral de la UE.

El memorándum español sobre diversidad lingüística exige la unanimidad de los Veinticinco para proceder a un eventual cambio. España reclamó cuatro modificaciones sin que ello suponga la plena oficialidad de las lenguas cooficiales. En primer lugar, el Gobierno pidió que se facilite el derecho de petición de los ciudadanos para que puedan dirigirse en su lengua materna a las autoridades comunitarias, al Defensor del Pueblo Europeo, así como al presidente del Parlamento Europeo, de la Comisión y del Consejo.

El segundo punto de la iniciativa española se centró en la posibilidad de que eurodiputados y presidentes autonómicos puedan expresarse en lenguas cooficiales en los plenos del Parlamento Europeo y del Comité de Regiones. En el caso de los primeros, deberían avisar con antelación suficiente (15 días) para que la delegación española pueda facilitar la interpretación y no suponga ningún coste para la UE, al tiempo que se excluye que, sobre la marcha, un eurodiputado tome la palabra y pueda hablar en una de las lenguas cooficiales cuando se encuentre en un pleno.

En tercer lugar, España exigió la traducción a estas lenguas de los documentos que son adoptados por codecisión legislativa entre el Consejo y el Parlamento Europeo, un punto que Irlanda también ha pedido en su reciente propuesta para dotar al gaélico de mayor presencia en la UE. Los irlandeses ya disponen, por ejemplo, del derecho de petición. Estas traducciones también serían asumidas presupuestariamente por España y no por la UE. En cuarto y último lugar, Moratinos pidió la inclusión de estas lenguas cooficiales en el Programa Lingua, que gestiona la Comisión Europea y que permite dar apoyos financieros para el fomento y protección de lenguas minoritarias.

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